ACTUALIDAD DEL MARQUÉS DE SADE

ilustraciones_marques_de_sade

Donatien Alphonse François de Sade (1740-1816), conocido como el marqués de Sade, no fue muy distinto a muchos de sus contemporáneos en lo que a costumbres éticas se refiere. Y si bien sus biografías suelen citar un par de escándalos relacionados con burdeles y prostitutas, no es nada que se saliera de lo común dentro de la moral sexual de la nobleza francesa del siglo XVIII.

Sin embargo, ha pasado a la historia como símbolo de perversión y libertinaje, incluso derivándose de su nombre un término para designar ciertas actividades marginales de la sexualidad humana: el sadomasoquismo.

Pues sus novelas, narraciones y piezas de teatro están repletas de descripciones literarias detalladas de actos sexuales en todas sus formas y posiciones, unidas con frecuencia a castigos físicos, torturas y abusos, hasta el punto de que el pensador francés Georges Bataille calificó sus novelas de «apología del delito». Pues sus personajes no sólo actúan, sino que también filosofan y expresan ideas que justifican no sólo su entrega desenfrenada a los placeres carnales, sino también el sometimiento sexual de hombres y mujeres, incluyendo a menores de edad. Además de que se justifican otros crímenes como el fraude, el robo y el despojo, e incluso el asesinato.

Una constante presente en sus obras es que la virtud atrae la infelicidad y los sufrimientos, mientras que el vicio es recompensado con placeres y éxito en la vida. En Justine o los infortunios de la virtud, la joven protagonista huérfana que sólo busca hacer el bien es continuamente víctima de abusos de parte de aquellos a quienes ha auxiliado, en un par de ocasiones incluso salvándoles la vida. No deja de llamar la atención que en un momento de la historia sean cuatro monjes los abusadores, quienes mantienen sometidas a servidumbre y esclavitud sexual a un grupo de ocho mujeres, amparados en que nadie intentará averiguar lo que ocurre detrás de las paredes de su monasterio y presentando siempre una imagen externa de piedad y devoción. Cuando Justine descubre la trampa en la que ha caído, exclama: «¡Ay, cielos! … ¡tendré que ser de nuevo la víctima de mis buenos sentimientos, será de nuevo castigado como un crimen mi deseo de acercarme a lo que la religión tiene de más respetable!…»

De Sade vivió en una sociedad marcada por la corrupción, atravesada por enormes desigualdades sociales, donde los fallos judiciales eran muchas veces decididos por las autoridades en base a influencias y favores, y rara vez triunfaba la justicia. Y eso lo experimentó en carne propia, cuando fue encarcelado en 1777 en la fortaleza de Varennes por deseo de su suegra. Trasladado posteriormente en 1784 a La Bastilla, será prácticamente el único reo de esta simbólica prisión hasta poco antes de su caída el 14 de julio de 1789, fecha que marca el inicio de la Revolución Francesa, la cual no tenía buen concepto de la Iglesia católica.

Pero tampoco en la sociedad monárquica pre-revolucionaria el clero católico gozaba —justificadamente— de muy buena reputación, como lo expresa uno de los personajes de su novela Historia de Juliette o las prosperidades del vicio:

«¿Quiénes son los únicos y verdaderos perturbadores de la sociedad? -Los curas-. ¿Quiénes son los que pervierten diariamente a nuestras mujeres y a nuestros hijos? -Los curas-. ¿Cuáles son los enemigos más peligrosos de cualquier gobierno? -Los curas-. ¿Cuáles son los culpables e instigadores de las guerras civiles? -Los curas-. ¿Quiénes nos envenenan constantemente con mentiras y engaños? -Los curas-. ¿Quiénes nos roban hasta el último suspiro? -Los curas-. ¿Quiénes abusan de nuestra buena fe y de nuestra credulidad en el mundo? -Los curas-. ¿Quiénes trabajan constantemente en la extinción total del género humano? -Los curas-. ¿Quiénes se mancillan con más crímenes e infamias? -Los curas-. ¿Cuáles son los hombres más peligrosos de la tierra, los más vengativos y más crueles? -Los curas-.»

El marqués de Sade se guardó muy bien de identificarse con las opiniones que expresaban sus personajes: «…es el personaje quien habla y no el autor, …es lo más normal del mundo, en ese caso; que ese personaje, absolutamente inspirado por su papel, diga cosas completamente contrarias a lo que dice el autor cuando es él mismo quien habla» (A Villeterqué foliculario).

En buen momento, pues una generalización de tal cariz no condice con la lógica. Aún así, uno se siente tentado de avalar esas palabras, sobre todo en la época actual, cuando la revelación de abusos y encubrimientos por parte del clero católico se han convertido en moneda corriente a nivel mundial, hasta el punto de que, por ejemplo, en el caso de Chile, todo el episcopado se ha visto obligado a presentar su renuncia al Papa Francisco.

Una mirada retrospectiva hacia el marqués de Sade nos permite reconocer en él una inteligencia lo suficientemente perspicaz como para desenmascarar las motivaciones de personajes ambiguos en sociedades decadentes, donde practicar el bien o el mal se ha vuelto algo indiferente. Como ejemplo final, este texto de La filosofía en el tocador, que podría aplicarse sin reservas a la forma en que actuó Luis Fernando Figari para construir ese monstruo llamado Sodalicio:

«…la falsedad es casi siempre un medio seguro de triunfar: quien la posee adquiere necesariamente una especie de prioridad sobre quien comercia o tiene tratos con él: deslumbrándole con falsas apariencias, lo convence: desde ese momento triunfa. Si me doy cuenta de que me han engañado, sólo me culpo a mí, y mi engañador triunfará, sobre todo, porque yo, por orgullo, no habré de quejarme; su ascendiente sobre mí será siempre notable; tendrá razón cuando yo esté equivocado; progresará, mientras que yo no seré nada; él se enriquecerá mientras que yo me arruinaré; siempre, en fin, por encima de mí, cautivará pronto a la opinión pública; una vez logrado, por más que lo inculpe, ni siquiera me escucharán. Entreguémonos por tanto audazmente y sin cesar a la más insigne falsedad; mirémosla como la llave de todas las gracias, de todos los favores, de todas las reputaciones, de todas las riquezas…»

(Columna publicada en Altavoz el 9 de julio de 2018)

Anuncios

FIGARI: LA PATRAÑA DEL FUNDADOR

luis_fernando_figari

En la página web oficial del Sodalicio se leía hasta octubre de 2015 en la reseña dedicada al fundador, que Figari, tras un proceso de conversión, decidió llevar a cabo «la fundación del Sodalitium Christianae Vitae, en 1971. En 1974 funda la Asociación de María Inmaculada (AMI) para mujeres».

Más adelante se lee: «Por invitación del Papa [Juan Pablo II] participó en la Jornada Mundial de la Juventud de 1984, pronunciando la Catequesis sobre el Amor en la Basílica de San Pablo Extramuros. Esa experiencia fue decisiva para la fundación del Movimiento de Vida Cristiana (MVC) en 1985. […] En 1991 fundó la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, para mujeres que descubren el llamado a la vida consagrada laical. En 1995 fundó la Hermandad Nuestra Señora de la Reconciliación, dedicada a una advocación muy ligada a la espiritualidad sodálite. Años después en 1998 fundó otra asociación religiosa para mujeres, las Siervas del Plan de Dios».

Ésta es la historia oficial. Y si bien las paginas web de estas asociaciones han eliminado cualquier referencia a Figari, no se ha cuestionado la versión oficial y se sigue considerando a Figari como un fundador, o como dice la vergonzosa carta de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (30 de enero de 2017) que decidió el destino de Figari hasta ahora: «mediador de un carisma de origen divino».

Que Figari reúna las características para ser considerado como tal ha sido cuestionado por el ex-sodálite José Rey de Castro. Mediante documentos de los archivos del Sodalicio demuestra que el 8 de diciembre 1971 realizaron su primera promesa 9 miembros, de entre los cuales destacan Figari y Sergio Tapia Tapia —un abogado vinculado al sector ultramontano del catolicismo y defensor de militares conculcadores de derechos humanos—, los cuales en 1972 forman un triunvirato junto con el sacerdote marianista Gerald Haby, tras haberse reducido el grupo original a sólo cuatro miembros.

«Recién se formaba la SCV y la conciencia de que ésta tenía “tres miembros fundadores” era muy clara. Figari era uno más». Además, con fecha del 11 de septiembre de 1972, Tapia «redacta un documento con la intención de dar algunas “pautas para la mejor conducción de la Sodalitium en todos sus niveles”», donde esboza los principios y estructura que debería tener el nuevo grupo, con lo cual se «muestra que quien sistematiza y aclara asuntos fundamentales de la naciente organización no es Figari».

El nuevo grupo decide vivir la espiritualidad del P. Guillermo José Chaminade, que es el carisma de los marianistas. Con el paso del tiempo se añadirán ideas tomadas del Concilio Vaticano II, Pablo VI, Juan Pablo II, etc. No hay un nuevo carisma, ni una experiencia religiosa que lo sustente. En el caso de Figari no existe tal «“experiencia religiosa” puesto que el SCV es inventado por él en su mente narcisista con el fin de saciar sus desordenados anhelos, usando la espiritualidad marianista para crear un sistema de ideas —ideología— lo suficientemente coherente como para que se lo “compren” sus discípulos entusiasmados con la idea de “cambiar el mundo”».

En el caso de las otras asociaciones, también concurren motivaciones non sanctas.

En los ‘70 se iniciaron las Agrupaciones Marianas como semilleros del Sodalicio, en las cuales se buscaban vocaciones nuevas, y a quien no encajaba en el perfil sodálite, se le dejaba de prestar atención. Ante las multitudes de jóvenes de otros movimientos que Figari vio en 1984 en Roma —en un evento en cual yo también estuve presente—, se le ocurrió que no era buena idea desechar a quienes no fueran aptos para el Sodalicio, y decidió fundar el Movimiento de Vida Cristiana con el fin de vincular a los que él consideraba cristianos de segunda, así como a sus familiares y a representantes del sexo femenino.

En 1991 —según cuenta Rocío Figueroa—, Figari se apropió como supuesto fundador de un proyecto de vida consagrada para mujeres, iniciado en 1987 por la susodicha y otras cuatro compañeras, proyecto al que Figari —en conformidad con su habitual misoginia— nunca apoyó. Dice Rocío sinceramente: «agradezco a Dios todas esas lágrimas por la falta de interés de Luis Fernando, no sólo en esos 4 años sino en todos los años que siguieron donde como superiora tenía que rogarle a sus secretarios por una reunión al año. No. La Fraternidad no la hizo Figari. La hizo el Espíritu Santo con la ayuda de las primeras y con las que siguieron luego. Sí. Con miles de defectos. Sí, contaminadas. Pero no con un origen perverso ni malévolo como el que inspiró la creación del Sodalicio».

A las Siervas del Plan de Dios Figari las fundó porque —según le oí decir en varias ocasiones—, necesitaba monjas que cuidaran a los sodálites cuando éstos estuvieran viejos y enfermos. Es decir, como suministro de mano de obra gratuita en el ámbito de la enfermería.

Las autoridades de la Iglesia católica han sido benevolentes con Figari, a pesar de reconocer que ha cometido delitos graves, precisamente porque lo reconocen oficialmente como «fundador del Sodalitium Christianae Vitae». Ya es hora de dejar de lado esa patraña y reconocer que ni Figari fue guiado por un poder divino, ni es fundador en ningún sentido, ni el Sodalicio es una obra querida por Dios. Para muchos de los que aún somos creyentes, que todavía se crea eso en la Iglesia católica es un insulto para nuestra fe. Y una ofensa a la razón humana.

(Columna publicada en Altavoz el 11 de junio de 2018)

________________________________________

FUENTES

Internet Archive
Reseña biográfica de Figari en la página web del Sodalicio (23 de octubre de 2015)
https://web.archive.org/web/20151023182315/http://sodalicio.org:80/luis-fernando-figari/

Mi vida en el Sodalicio (Blog personal de José Rey de Castro)
¿Una espiritualidad para nuestro tiempo?
https://www.mividaenelsodalicio.app/una-espiritualidad-para-nuestro-tiempo/
Ensayo de la verdad: los orígenes
https://www.mividaenelsodalicio.app/ensayo-de-la-verdad-los-origenes/
Figari ¿EL fundador?
https://www.mividaenelsodalicio.app/figari-el-fundador/
El otro fundador
https://www.mividaenelsodalicio.app/el-otro-fundador/

Rocieros (Blog personal de Rocío Figueroa)
El robo de la fundación (9 de junio de 2018)
http://rocio-figueroa.blogspot.com/2018/06/el-robo-de-la-fundacion.html

EL FRAUDE SODALICIO

lobo_disfrazado_de_cordero

El 8 de julio de 1997 el Sodalicio de Vida Cristiana recibió la aprobación pontificia, siendo erigido como sociedad de vida apostólica laical de derecho pontificio. Es decir, quedaba sustraído a la jurisdicción de los obispos locales, dependiendo directamente de un dicasterio romano.

Ese mismo año las autoridades sodálites descubrieron los abusos sexuales en perjuicio de menores cometidos por Jeffery Daniels y lo recluyeron en San Bartolo, sin informar ni a las autoridades civiles ni a las eclesiásticas.

No sé si la reclusión de Daniels fue anterior o posterior a la aprobación pontificia, pero lo cierto es que, de haberse sabido los motivos, se hubiese puesto en juego esa aprobación, obtenida mediante el engaño, el fingimiento, la simulación y un eficaz trabajo de lobby eclesiástico.

Eso lo relata en su blog José Rey de Castro, quien vivió 18 años a la sombra de Figari como sirviente a tiempo completo sin remuneración alguna ni libertad.

Inmediatamente después de su aprobación como instituto de derecho diocesano el 22 de febrero 1994 por el cardenal Augusto Vargas Alzamora, entonces arzobispo de Lima, la maquinaria del Sodalicio se puso en marcha para conseguir a la brevedad posible la aprobación pontificia, sin que ni a Figari ni a su círculo más íntimo les importara que en ese entonces ya se habían cometido abusos sexuales en la institución, y que tanto los abusos psicológicos (perpetrados mediante un sistema de destrucción del yo auténtico a través de la dominación y prácticas humillantes) como físicos (que encontraron su máxima expresión en los maltratos efectuados en San Bartolo) eran pan de cada día en la vida comunitaria sodálite, en mayor o menor intensidad, dependiendo del superior y de la casa en la que uno viviera. Tanto Figari como Germán Doig, su mano derecha, cargaban con víctimas sexuales en su conciencia, y Virgilio Levaggi —quien en los ‘80 llegó a ser el tercero en la cadena de mando— había abandonado la institución en 1987, tras haber cometido abusos sexuales que fueron encubiertos hasta época reciente por el Sodalicio.

No sólo callaron estas prácticas indebidas a las autoridades vaticanas, sino también les contaron el cuento de hadas de su “historia oficial” expurgada de hechos incómodos y de varios textos que sirvieron para la formación intelectual y espiritual de las primeras generaciones de sodálites (el Folleto Azul, las Memorias de Figari, etc.).

A esto se sumó el trabajo de lobby con cardenales, obispos y otras personalidades eclesiásticas, que tuvo su momento estelar en el V Congreso Internacional de Nueva Evangelización rumbo al Tercer Milenio (Lima, octubre de 1995), el último de una serie de congresos sobre la reconciliación que había organizado el Sodalicio a lo largo del tiempo en Arequipa (1985), El Callao (1986), Tacna (1987) y nuevamente El Callao (1989), con la excusa de profundizar en una determinada línea de pensamiento (la teología de la reconciliación), pero que en realidad sirvieron para tejer una red de contactos eclesiásticos que permitirían la expansión de la institución a otros países y su ascenso en la escala de poder al interior de la Iglesia católica.

Respecto al evento de 1995, señala Rey de Castro que «los grandes invitados de aquel congreso de la reconciliación serían quienes apoyarían luego la aprobación pontificia del SCV, pues se habían llevado una gran opinión de ellos en este evento y habían visto una buena “vitrina” preparada por el SCV», vitrina que incluyó decisiones anómalas como la aceleración de profesiones perpetuas (o consagración a perpetuidad) de numerosos sodálites —sin importar si verdaderamente tenían vocación a la vida religiosa—, el aumento considerable de aspirantes al Sodalicio así como la fundación de nuevas casas de comunidad. Y, por supuesto, el incremento de sodálites enviados a San Bartolo para su formación.

Finalmente, la Santa Sede aprobó al Sodalicio según la imagen que éste había proyectado de sí mismo. Si hubiera sabido la verdad, otro sería el cantar. Ahora que ya se sabe, ¿qué está esperando para retirar una aprobación que nunca debió ser otorgada?

Ése constituiría un primer paso para restarle poder al monstruo, permitiendo que los obispos locales tengan jurisdicción sobre las comunidades sodálites asentadas en sus diócesis. Sería el mal menor, pues lo ideal es que desaparezca lo que nunca debió existir.

(Columna publicada en Altavoz el 30 de abril de 2018)

________________________________________

FUENTES

Familia Sodálite NOTICIAS
Los Congresos de la Reconciliación cumplen 30 años (11/03/15)
http://www.fsnoticias.org/cronicas/los-congresos-de-la-reconciliacion-cumplen-30-anos-10725

Mi vida en el Sodalicio (Blog personal de José Rey de Castro)
Hacia la aprobación pontificia del SCV
https://www.mividaenelsodalicio.app/hacia-la-aprobacion-pontificia-del-scv/

SODALICIO: DE LA ESCLAVITUD A LA LIBERTAD

de_la_esclavitud_a_la_libertad

José Rey de Castro (JRC) fue sodálite durante 21 años, 18 de los cuales perteneció al círculo íntimo de Figari, al cual sirvió prácticamente en calidad de esclavo (sirviente a tiempo completo de disponibilidad total), de la forma en que la Comisión para la Justicia y la Reconciliación convocada por el mismo Sodalicio señaló en su informe final (abril de 2016):

«El menoscabo físico, psicológico, espiritual y moral determinó una particular afectación, consistente en la pérdida de la autoestima y las capacidades de los jóvenes escogidos para servir de manera directa a Luis Fernando Figari, mediante la atención personalizada e ininterrumpida en sus distintas actividades. Estos jóvenes en algunos casos fueron privados de recibir la formación esperada hasta por más de 20 años, y más bien obligados a realizar tareas domésticas sin compensación económica alguna, bajo la premisa de estar al servicio del “Fundador”, lo que sugiere que dichas prácticas podrían enmarcarse en un supuesto de lo que se conoce como “esclavitud moderna” o “servidumbre”, que debiera ser investigado por las autoridades respectivas.»

Tras salir de la vida comunitaria en 2013, pasaron cinco años antes de que JRC, con ayuda de psicoterapia, conquistara finalmente la libertad para hablar de lo que vivió a la sombra de Figari. Y esto lo ha logrado rápidamente en comparación con otros. Yo, por ejemplo, desde mi salida de una comunidad sodálite en 1993, me demoré quince años en procesar mi experiencia, comprender lo que realmente había vivido y cambiar mi valoración del Sodalicio, y otros cuatro años más en vencer el miedo y comenzar a publicar mi testimonio. Porque hay que decirlo con todas sus letras: quien toma conciencia de lo que sufrió física y psicológicamente en el Sodalicio, tiene luego que extirpar el miedo que le impide hablar públicamente, como ocurre usualmente en quienes han roto los barrotes interiores implantados en su alma por grupos sectarios.

Las reflexiones de JRC en su blog desnudan el sistema de sojuzgamiento mental del Sodalicio y confirman lo que ya suponíamos: que ese sistema perverso —con o sin abusos sexuales— sigue estando en pie. Sus conclusiones son lapidarias:

«Me encantaría decirles a todos que el SCV es una espiritualidad pero, lo siento, no lo es. No nace de una experiencia de Dios y está totalmente “determinada por la situación”. Tampoco tiene un impulso hacia Dios sino hacia la más intramundana sed de poder, placer y dinero. Nunca vi a Figari realmente trabajar, su “trabajo intelectual” era esporádico y caprichoso, vivía del trabajo de los demás sodálites, y vivía muy bien.»

Muy interesantes son los retratos que hace con seudónimos de varios personajes claves, en los cuales creo identificar a Humberto del Castillo, psicólogo del Sodalicio; Oscar Tokumura, el despiadado verdugo de San Bartolo; Jaime Baertl, el cura amigo de los empresarios, con su proverbial hipocresía; Eduardo Regal, elegido por Figari para sucederlo; Luis Ferroggiaro, el cura melifluo, separado del Sodalicio por acusaciones de conductas indebidas con jóvenes; Alfredo Garland, el intelectual reservado pero carente de rigor académico —el cual una vez me dijo a mí personalmente que yo no servía para la vida intelectual—; Ignacio Blanco, el oscuro confidente de Figari; José Ambrozic, inteligente y leal, maltratado por Figari pero cómplice del sistema: Juan Carlos Len, “contador” no oficial del Sodalicio que se mantiene en la sombra.

JRC tiene una buena justificación para hablar de estos personajes:

«El no haber nunca ejercido la autoridad, me permite, gracias a Dios, tener esta visión de los hechos y, por otro lado, mi edad y el lugar en el que estaba me permitieron ser una persona de confianza para Figari y sus discípulos. A diferencia de otros que fueron obligados a hacer juramentos de confidencialidad, yo tengo plena libertad para narrar estos hechos y describir las personalidades de quienes conocí, sin que esto genere en mí escrúpulo alguno ni culpa.»

¿Borrón y cuenta nueva, como tantos le han sugerido? ¿Dar vuelta a la página y seguir adelante como si nada? ¿A lo pasado, pasado? Así no funciona la realidad, y esto lo comprende muy bien JRC:

«Si sintiera alivio porque fui maltratado y por la injusticia sufrida hasta el día de hoy, estaría orate. Gracias a Dios estoy en mi sano juicio y libre.»

(Columna publicada en Altavoz el 23 de abril de 2018)

________________________________________

FUENTES

Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación – Informe final (abril de 2016)
http://comisionetica.org/blog/2016/04/16/informe-final/

Mi vida en el Sodalicio (Blog personal de José Rey de Castro)
¿Una espiritualidad para nuestro tiempo?
https://www.mividaenelsodalicio.app/una-espiritualidad-para-nuestro-tiempo/
Augubu, el intelectual
https://www.mividaenelsodalicio.app/augubu-el-intelectual/
Corporación Sodalicio S.A.
https://www.mividaenelsodalicio.app/corporacion-sodalicio-s-a/

EL SISTEMA SODALICIO

sodalitium_christianae_vitae

En su carta de presentación a los “Informes sobre Abusos y Respuesta en el Sodalicio de Vida Cristiana” —elaborados por tres expertos internacionales a sueldo del Sodalicio— Alessandro Moroni, superior general de la institución, tras hacer un breve recuento de los casos de abusos sexuales cometidos por Figari, tres sodálites y cuatro ex sodálites, señala: «Los expertos no han encontrado indicios de complicidad ni conspiración entre los presuntos abusadores».

Efectivamente, todo parece indicar que Luis Fernando Figari, Germán Doig, Virgilio Levaggi, Jeffery Daniels, Ricardo Trenemann, Daniel Murguía y los otros actuaron por cuenta propia y sin conocimiento de los demás, de modo que no habría habido una política sistemática secreta para cometer abusos sexuales en el Sodalicio. Prueba de ello es que, cuando fueron descubiertos los abusos en los casos de Levaggi, Daniels y Murguía, éstos fueron sancionados por las autoridades sodálites —con reclusión interna y suspensión de toda responsabilidad en los casos de Levaggi y Daniels, y con expulsión del Sodalicio en el caso de Murguía, en virtud de que su inconducta se hizo pública a través de la prensa—. Incluso Doig fue sancionado simbólicamente con expulsión post mortem, también debido a la circunstancia de que su caso se había hecho de conocimiento público.

Lo que sí hubo fue una política sistemática de encubrimiento, de modo que se buscó tapar cualquier incidente de abuso sexual. La expulsión sólo procedió cuando el caso se hizo público, con la excepción de Figari, quien —no obstante todo lo que se ha llegado a saber de él— fue tratado a cuerpo de rey hasta el día de hoy y sigue siendo oficialmente miembro del Sodalicio de Vida Cristiana.

Curioso en todo este modo de proceder es que las sanciones ad intra del Sodalicio fueron aplicadas por quienes también tenían en su trastienda personal varios abusos de este tipo. Levaggi fue sancionado por Figari, Daniels fue sancionado por Doig, y ante la opinión pública tanto Figari como Doig aparecían como defensores de una moral sexual adscrita al catolicismo más rancio.

Aún así, Figari y Doig poseían un talante personal muy distinto. Mientras Figari vivía en la opulencia, se regodeaba en el poder que tenía sobre otros y abusaba sexualmente de quien quisiera sin ningún tipo de remordimientos, Doig tenía un estilo de vida más austero y sacrificado, y a ojos de los que lo conocimos personalmente parecía seguir alimentado una búsqueda interior que lo condujera a la santidad. Dado que una persona de las características de Doig debe haber vivido atormentado por los delitos cometidos, desgarrado entre un abismo de perversión y la aspiración a unos fines nobles y elevados, no se descarta la tensión generada como una de las causas que lo habría llevado a la muerte, ya sea por una falla del corazón debido al stress ocasionado por su doble vida, ya sea porque decidiera terminar con su existencia por mano propia.

¿Qué tenían en común los abusadores sexuales mencionados? Pues que todos formaban parte de un sistema que no sólo permitía los abusos psicológicos y físicos, sino que había normalizado estos abusos hasta el punto de que quienes participaban del sistema terminaban incapacitados para darse cuenta de los daños que se les estaba infligiendo. Es un sistema vertical, donde quienes detentan cargos de responsabilidad no están sujetos a control respecto a lo que hacen con sus subordinados —sobre todo a puerta cerrada— y exigen una sumisión total (del entendimiento y la voluntad) como requisito indispensable para seguir perteneciendo a esa élite de elegidos que son los sodálites, donde a quienes obedecen se les arranca la posibilidad de denunciar o de quejarse de maltratos —los cuales no son reconocidos como tales—, donde existe la obligación de guardar silencio sobre todo lo que ocurre dentro de esta subcultura, tal como la llama en su blog José Rey de Castro, ex sodálite que estuvo 18 años bajo régimen de esclavitud moderna en el círculo íntimo de Figari.

Según su testimonio, este sistema, creado a imagen y semejanza de Figari, seguía subsistiendo hasta hace poco. Y si bien actualmente ya no habrían abusos sexuales, el sistema Sodalicio sigue intacto, anulando la libertad de quienes constituyen un engranaje más dentro de esa máquina.

(Columna publicada en Altavoz el 9 de abril de 2018)

________________________________________

FUENTES

Informes sobre Abusos y Respuesta en el Sodalicio de Vida Cristiana (10 de febrero de 2017)
http://sodalicio.org/wp-content/uploads/2017/02/Informe-Abusos-Febrero2017.pdf

Mi vida en el Sodalicio (Blog personal de José Rey de Castro)
https://www.mividaenelsodalicio.app/

ACLARACIONES SOBRE FIGARI A UN CATÓLICO DERECHISTA

julio_loredo_de_izcue

Julio Loredo de Izcue, presidente de la Associazione Tradizione Famiglia Proprietà (Italia)

El 12 de febrero me llegó un mensaje de un tal Julio Loredo de Izcue comentando un artículo mío que publicó Altavoz (EL SODALICIO Y LA ULTRADERECHA CATÓLICA, 5 de febrero). Loredo de Izcue, peruano, es presidente de la filial italiana de Tradición, Familia y Propiedad y autor del libro Teología de la liberación – Un salvavidas de plomo para los pobres, publicado originalmente en italiano en 2014.

En su escueto mensaje dice:

«en lo que respecta a Tradición, Familia y Propiedad [Martin Scheuch] incurre en varias faltas a la verdad que cabe rectificar.

1 – El Sr. Luis Fernando Figari nunca estuvo “estrechamente vinculado a Tradición, Familia y Propiedad (TFP)”, que dicho sea de paso no existía en el Perú. La asociación a la cual el articulista se refiere es Tradición y Acción por un Perú Mayor, con la cual el fundador de Sodalicio nunca tuvo el mínimo vínculo, y que además no se reconoce en la etiqueta “grupo ultraderechista”.

2 – Figari nunca estuvo en Brasil con la TFP de dicho país, y por lo tanto nunca “volvió con la consigna de potenciar TFP en el Perú”.

3 – Los señores José Antonio Pancorvo y Mario Taglione (no Taglieri) nunca “se le plegaron” por la simple razón [de] que no tenían contactos con él.

No sé quién podrá ser el anónimo “antiguo miembro de la comunidad marianista” que el Sr. Scheuch cita como fuente, pero puedo asegurar que, al menos en esos puntos, la memoria lo traiciona».

Estimado Sr. Loredo, en mi columna sólo hago afirmaciones taxativas cuando se trata de lo que yo he visto o vivido personalmente. Lo demás son cuestiones abiertas que requieren ser investigadas, cosa que Ud. no parece haber hecho antes de enviarme su mensaje.

Si Figari estuvo o no en algún momento entre 1963 y 1967 en Brasil conociendo Tradición, Familia y Propiedad —sociedad que, como Ud. bien afirma, no tenía entonces filial en el Perú— es algo que sólo se puede saber investigando su vida, pues dudo de que ese hecho, en caso de efectivamente haber ocurrido, haya sido anotado en los registros históricos de la asociación ultramontana a la cual Ud. está vinculado. No me he referido en ningún momento a Tradición y Acción por un Perú Mayor, filial no oficial de TFP creada en 1970 y de la cual salieron quienes fundarían en 1983 el Núcleo Peruano de TFP.

Por otra parte, el “antiguo miembro de la comunidad marianista” me dijo expresamente en su e-mail respecto a este dato: «lo sé por uno que fue compañero en esa aventura con Figari, o sea no es un chisme más…»

Lamentablemente, no le podemos preguntar a José Antonio Pancorvo si es cierta esa anécdota, pues falleció en el año 2016. Y no sé si Ud. habrá consultado al Sr. Taglione.

Si bien Ud. conoció personalmente a Figari en 1972 cuando fue su profesor de religión en 5° de media en el Colegio Santa María, le puedo asegurar que Figari siempre ha sido muy reservado con los hechos de su biografía, y quienes tuvimos trato frecuente con él nunca nos enteramos de todo lo que hizo antes de fundar el Sodalicio.

Por otra lado, en su rechazo de la calificación de “grupo ultraderechista” para Tradición y Acción por un Perú Mayor —asociación que lo apoya a Ud. y se encargó de publicar y promocionar la versión en español de su libro sobre la teología de la liberación— encuentro una similitud con Figari, el cual, además de negar siempre que el Sodalicio fuera una asociación conservadora y ultraderechista, también consideraba como herética a la teología de la liberación, una corriente teológica de pensamiento que ha sido reivindicada y reconocida como legítima en la Iglesia católica, no sólo por los cardenales Müller y Ratzinger, sino también por el mismo Papa Francisco.

Asimismo, tras leer la entrevista que en octubre de 2017 le hiciera Luciano Revoredo —representante de un catolicismo ultraconservador y retrógrado a través de su informativo online “La Abeja”—, veo allí reflejados los mismos planteamientos ideológicos que Alfredo Garland —sodálite de antigua cepa— plasmara en 1978 en su panfleto anti-liberacionista Como lobos rapaces.

Cumplo con publicar su versión. Ojalá algún día sepamos toda la verdad.

(Columna publicada en Altavoz el 26 de febrero de 2018)

________________________________________

FUENTES

PERÚ – La vorágine socialista conduce al país hacia la descristianización total, supremo mal contra el cual actúa el Núcleo Peruano Tradición, Familia, Propiedad
Breve versión oficial de TFP sobre su presencia en el Perú (1970-1989)
http://www.pliniocorreadeoliveira.info/GestaES_0207Peru.htm

La Abeja
LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN ADOPTÓ EL MARXISMO CULTURAL. Entrevista a Julio Loredo de Izcue (30 Octubre 2017)
http://laabeja.pe/de-opini%C3%B3n/columna-del-director-luciano-revoredo/1654-la-teolog%C3%ADa-de-la-liberaci%C3%B3n-adopt%C3%B3-el-marxismo-cultural-entrevista-a-julio-loredo-de-izcue.html

EL SODALICIO Y LA ULTRADERECHA CATÓLICA

requetes

Miembros del Requeté, organización paramilitar católica, durante la Guerra Civil Española

Mucho se ha escrito sobre el Sodalicio desde que empecé a publicar lo que yo sabía en noviembre de 2012. Sin embargo, incluso después de la publicación de Mitad monjes, mitad soldados de Pedro Salinas (con la colaboración de Paola Ugaz), que trae abundante información para reconstruir la historia del Sodalicio desde sus inicios, sólo se ha arañado la superficie y siguen habiendo varios misterios sin resolver.

La primera actividad de Figari que se menciona en el libro después de salir del Colegio Santa María (Marianistas) en el año 1963 data de 1967. Hay un hiato de casi cuatro años donde no sabemos a qué se dedicó.

Un antiguo miembro de la comunidad marianista me escribió en julio de 2012 que Figari habría estado estrechamente vinculado a Tradición, Familia y Propiedad (TFP), un grupo ultraderechista fundado por Plinio Corrêa de Oliveira en Brasil en el año 1960. Figari habría estado incluso en Brasil viviendo con ellos un tiempo y habría vuelto con la consigna de potenciar TFP en el Perú. «Se le plegaron José [Antonio] Pancorvo —[quien llegaría a ser posteriormente cabecilla del núcleo peruano de TFP]— y un chico Taglieri, ambos del colegio Sta. María. Luego Figari se desvinculó para empezar su propio pastel».

La información obtenida por Pedro Salinas de que quienes conocieron después a Figari lo recuerdan como alguien muy crítico y opuesto no sólo hacia el Opus Dei sino también hacia TFP, es algo que yo mismo puedo confirmar. Sin embargo, también me consta que Figari conocía muy bien lo que planteaban ideológicamente ambas agrupaciones.

Asimismo, una de las versiones hagiográficas oficiales que pululaban antes de que se conocieran los delitos sexuales del fundador del Sodalicio, decía que «muy pronto se convirtió en abanderado del pensamiento y de la enseñanza social de la Iglesia, lo que le valió la enconada animadversión de instituciones como “Tradición, Familia y Propiedad”, cuyos miembros lo calificaban de “comunista disfrazado”». ¿Disfrazado de qué? Evidentemente, de católico ultraderechista y conservador, es decir, de algo muy parecido al perfil de miembros que tenía TFP.

Otro misterio sin explicar es la alusión que hay en el libro Los neo-nazis en Sudamérica (1978) del chileno Franz Pfeiffer Richter (1937-1997), fundador en 1962 del Partido Nacional Socialista Obrero de Chile, respecto a un tal Luis Figari a quien se menciona como «el dirigente peruano» vinculado al Frente Nacional Socialista en el Perú.

Asimismo, otro tema que requiere de investigación es la amistad cercana de la cúpula del Sodalicio con miembros de El Yunque, organización secreta católica de extrema derecha nacida en México, con la cual el Sodalicio tiene más de una coincidencia en cuanto a doctrina y a régimen de gobierno y de disciplina.

Tanto Federico Müggenburg como Manuel Díaz Cid —a los cuales conocí personalmente— mantuvieron una estrecha amistad con Figari, Doig, Levaggi y otros miembros del Sodalicio, de los cuales siguen siendo sodálites activos José Ambrozic, Jaime Baertl, Alfredo Garland, Alejandro Bermúdez y Miguel Salazar. Si bien Díaz Cid ha reconocido su pertenencia a la organización y ha renunciado a ella, no sin efectuar una crítica disidente, no ha sucedido lo mismo con Müggenburg. ¿Se sigue cultivando contactos con él, sobre todo Alejandro Bermudez, quien a través de ACI Prensa ha defendido plataformas ultracatólicas como HazteOir, el Instituto de Política Familiar y Profesionales por la Ética, que han sido denunciadas en España por ser organizaciones de fachada de El Yunque?

También resultan misteriosas muchas de las amistades cultivadas por Figari y su entorno inmediato con personajes y grupos en Argentina y España. Germán Doig nos repetía, después de cada uno de los viajes realizados a estos países, que el Sodalicio no tenía comparación con otras asociaciones católicas allí presentes. ¿Con que grupos éramos comparados?

Lo que sí me consta es que regresaban de esos países cargados de libros difíciles de conseguir en el Perú: textos del falangismo español, libros de la ultramontana Fundación Speiro, obras de los tradicionalistas Julio Meinvielle y Leonardo Castellani, etc. Y de México se traían los libros del simpatizante del nazismo Salvador Borrego, así como obras de la Editorial Tradición, entre ellas escritos de Salvador Abascal, promotor de una especie de fascismo católico llamado sinarquía.

Como vemos, la caja de Pandora sigue abierta.

(Columna publicada en Altavoz el 5 de febrero de 2018)

__________________________________________________

A continuación, anteriores artículos míos donde analizo varios aspectos del ultraderechismo del Sodalicio:

La más reciente noticia sobre El Yunque ha aparecido hoy:

Religión Digital
Las asociaciones de familia exigen a los obispos que dejen de colaborar con El Yunque (05 de febrero de 2018)
http://www.periodistadigital.com/religion/familia/2018/02/05/religion-iglesia-yunque-espana-familia-asociaciones-hazteoir-obispos-aborto-ciudadania-sociedades-secretas-espionaje.shtml