¿CIPRIANI EN CAPILLA?

«Estad atentos a que los candidatos a obispos sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, que sean amables, pacientes y misericordiosos. Que amen la pobreza, tanto la interior como libertad para el Señor como la exterior que es sencillez y austeridad de vida,
que no tengan una psicología de príncipes.»

PAPA FRANCISCO A LOS NUNCIOS, 21/06/2013

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«Hay que rezar mucho, porque en los próximos meses el Papa estará tomando decisiones muy duras al interior de la Iglesia y esto supone que no va quedar solamente en bonitas palabras». Lo ha dicho recientemente Mons. Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo. Y según el diario Correo, ha trascendido que esos cambios afectarían en octubre a la misma Iglesia peruana. ¿Nos hallamos a puertas de un relevo en la sede arzobispal de Lima?

Si esto ocurre, sería coherente con lo que esta sucediendo en otras latitudes. En España, el Card. Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid de orientación conservadora y amigo de hacer buenas migas con el poder representado por el Partido Popular (PP) de Rajoy, ya tiene los días contados. En el año 2011, habiendo cumplido 75 años y luego de presentar su renuncia a la sede madrileña, como lo estipulan las leyes eclesiásticas, se hizo elegir Presidente de la Conferencia Episcopal Española por un período de tres años, con lo cual pensaba atornillarse al poder eclesiástico en España hasta el año 2014. No contaba con el cambio de Pontífice y que la renuncia le será por fin aceptada este año. Tendrá que dejar también el cargo de Presidente del Episcopado español.

A diferencia de Rouco Varela, que parece despertar las simpatías de varios de sus congéneres en el episcopado, Cipriani nunca ha sido elegido Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, aunque más de una vez ha intentado hacerse con el cargo. Pero su estilo guarda muchas similitudes con el de Rouco Varela: autoritario, intransigente, retrógrado, maquinador. También le gusta coquetear con los poderes de turno y carece de la sensibilidad social propia de aquellos pastores “con olor a oveja”, que se mezclan con el pueblo y asumen en su corazón como propias la pobreza y las necesidades de la gente menos favorecida. De costumbres monárquicas y con aires de príncipe de la Iglesia, que busca imponer su voluntad y no parece saber cómo funcionan los mecanismos de un diálogo auténtico, el Cardenal del Opus Dei suele mostrar frialdad en el trato personal y mantener cierta distancia para hacer sentir todo el peso de su autoridad episcopal. Lo ha demostrado llevando a un callejón sin salida la cuestión de la Pontificia Universidad Católica del Perú, de cuya administración y propiedades ha querido adueñarse y a la cual ha privado de la enseñanza de la teología católica, aplicando criterios que pueden ser considerados cualquier cosa menos pastorales. Tampoco le ha temblado la mano cuando les ha ordenado a las monjas de la Asociación de las Trabajadoras Misioneras de La Inmaculada que desalojen, de una antigua casona que pertenece al arzobispado, el restaurant L’Eau Vive, que funciona allí desde los tiempos del Card. Landázuri Ricketts y cuyas ganancias se destinan a obras de ayuda social para los pobres. Éstas son sólo algunas de las joyitas más recientes que tiene Cipriani en su haber como cabeza de la arquidiócesis limeña.

El actual arzobispo de Lima tan sólo cuenta con 69 años de edad. En teoría, debería quedarse en el palacio arzobispal seis años más, antes de presentar su renuncia. Sin embargo, existe la posibilidad de que lo promuevan a un puesto curial en Roma, a fin de forzar su retirada. Promovetur ut removetur, dice un antiguo adagio latino. Que significa que se promueve a alguien a un puesto de prestigio, para sacarlo de otro puesto y así evitar que siga haciendo de las suyas. Ya sucedió en el pasado con el Card. Alfonso López Trujillo, amigo cercano de la cúpula del Sodalicio, gourmet exquisito tanto en la comida como en la bebida ‒según pude comprobar con mis propios ojos‒, jerarca de aires principescos y enemigo acérrimo de la teología de la liberación, quien tuvo que dejar la arquidiócesis de Medellín (Colombia) en enero de 1991, cuando tenía tan sólo 56 años de edad, y mudarse a Roma, para dedicarse en pleno a su nuevo puesto como Presidente del Pontificio Consejo para la Familia.

¿Quien ocuparía el puesto de Cipriani, en caso de que tenga que irse? Probablemente alguien que encaje dentro del perfil de “pastor con olor a oveja” propuesto por el Papa Francisco, y no alguien que se sienta “príncipe de la Iglesia”. Mons. Pedro Barreto, un obispo que ha tomado una clara opción por los pobres y no ha temido levantar su voz para denunciar los atropellos contra la vida y la dignidad humana perpetrados por las empresas mineras en la arquidiócesis de Huancayo, tiene ese perfil. Pero él mismo ha evitado hacer declaraciones al respecto, considerando que no se trata aún de nada definitivo: «Yo quiero vivir y morir en Huancayo, y no hemos hablado nada de eso con el Papa, pero si él dice otra cosa obedeceré con humildad». Ciertamente, el tema todavía se mueve dentro del campo de las especulaciones.

Lo que queda fuera de toda duda es que la salida de Cipriani permitiría destrabar ciertos asuntos pendientes y revertir medidas y decisiones arbitrarias. Se podría llegar a un acuerdo con la Pontificia Universidad Católica del Perú, que satisfaga tanto a las autoridades y al alumnado como al arzobispado de Lima y la Santa Sede. El P. Gastón Garatea, de los Sagrados Corazones, podría volver a ejercer su ministerio sacerdotal en la arquidiócesis Lima. El P. Eduardo Arens, marianista, uno de los biblistas más destacados con que cuenta el Perú y con quien tuve recientemente una cordial e interesante conversación en un café de Mannheim, podría volver a enseñar teología bíblica dentro de la jurisdicción eclesiástica de Lima. Las monjitas de L’Eau Vive no tendrían que temer el desalojo de su restaurante de la casona donde actualmente se encuentra. Y las denuncias contra el Sodalicio serían por fin atendidas y debidamente tramitadas, lo cual sería beneficioso incluso para la misma institución, pues permitiría poner ‒de una vez por todas‒ las cartas sobre la mesa y cortar por lo sano con transparencia, sin necesidad de seguir jugando a las escondidas, al matagente o al matatiru tirulán. Y finalmente, nos ahorraríamos el triste espectáculo de un pastor de la Iglesia elogiando a gobernantes corruptos y criminales, apoyando abiertamente a empresas extractivas que violan los derechos humanos de los habitantes nativos, o justificando a priori las muertes ocasionadas por la policía y miembros del ejército peruano.

Ojalá que estas suposiciones sean ciertas y no tengamos que esperar mucho tiempo para ver un cambio en esa esperpéntica corte de los milagros. Y que en octubre se nos conceda el milagro de ver corroborado el fin del largo reinado de un epíscopo cuestionado que poco bien le ha hecho a la imagen pública de la Iglesia católica. Por lo menos en tierras peruanas.

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FUENTES

Diario Correo
24/06 /2013 Arzobispo de Huancayo: “Se vienen medidas duras para iglesia”
http://diariocorreo.pe/ultimas/noticias/5153091/edicion+huancayo/arzobispo-de-huancayo-se-vienen-medidas-du

Religión Digital
20/06/2013 Se acaba el “largo reinado” de Rouco Varela
http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2013/06/20/se-acaba-el-largo-reinado-de-rouco-varela-religion-iglesia-espana-madrid-osoro-canizares-francisco-cardenal.shtml

Revista Velaverde
15/04/2013 La garra de Cipriani
http://www.revistavelaverde.pe/?p=1296

También se puede ver (y escuchar) la canción que me inspiró el Card. Cipriani, “El arzobispo y el presidente”, en mi blog LA GUITARRA ROTA:
http://laguitarrarota.blogspot.com/2011/09/ineditas-el-arzobispo-y-el-presidente.html

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LA SEÑORA STRAUB O DE CUÁN DIFÍCIL ES PARA LOS RICOS ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS

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En julio de 2005 me quedé sin trabajo. Desde febrero del año 2003 había trabajado para una empresa de Düsseldorf que construye a nivel mundial plantas incineradoras de residuos. En este caso se trataba de un proyecto en España. Mi labor era traducir toda la documentación y correspondencia del proyecto, del alemán y el inglés al español y viceversa. Como todo proyecto, éste también tuvo su final.

Tras una ardua búsqueda de trabajo, finalmente fui contratado para un puesto de atención al cliente en Landau (Pfalz), una pequeña ciudad en la zona vitivinícola de Alemania. La empresa donde entré a trabajar a partir de octubre de 2005 se dedica a la reparación de aparatos electrónicos, principalmente monitores y televisores LCD y de plasma, y había asumido en Europa el servicio de garantía de varias marcas de fabricantes chinos, que no contaban con los medios para ofrecer ellos mismos un servicio de garantía propio en el viejo continente.

El problema estaba en que Landau queda unos 240 kmts. al sur de Wuppertal, donde vivía con mi familia desde que habíamos llegado a Alemania. Por ese motivo, la empresa me ofreció un pequeño chalet ubicado en el enorme jardín de la casa de una señora rica, a la cual se lo había alquilado durante todo el año a fin de alojar por temporadas a un empleado chino que se dedicaba a mantener los contactos con las empresas del Lejano Oriente. El chalet iba a estar deshabitado durante los siguientes meses, por lo cual se me permitía vivir allí. Cada dos semanas yo regresaba a Wuppertal para pasar un fin de semana con la familia. Finalmente, en diciembre firmé el contrato de alquiler de una vivienda en Kirrweiler, un pintoresco pueblito vitivinícola de la zona, adonde podría mudarme con la familia a partir de febrero de 2006.

Lo que no sospechaba entonces era que los últimos días de estadía en ese chalet de Landau se iban a convertir en una pesadilla, una desagradable experiencia gracias a la cual aprendería más respecto al nefasto poder de las riquezas sobre el corazón humano. Ésta es la crónica de esos acontecimientos.

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LA SEÑORA STRAUB O DE CUÁN DIFÍCIL ES PARA LOS RICOS ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS

Kirrweiler, 23 de diciembre de 2005

Les presento a la señora Straub.

La señora Straub es una propietaria, dueña de una enorme casa blanca en medio de un jardín. Posee dos automóviles Mercedes Benz y dos cocheras para guardarlos durante la noche y evitar que el frío los estropee en el invierno. La señora Straub tiene una enorme casa de dos pisos, donde sólo viven ella y su esposo, un jubilado de la vida que arrastra su vejez con paso cansino entre los muros de esa casa inmaculadamente blanca. Ante cualquier pregunta, este hombre siempre responde de similar manera: «Eso lo tiene que conversar con mi mujer». Sé que los dos viven allí, pues aunque nunca los he visto en estos tres meses a los dos juntos, sí los he visto por separado en varios momentos ‒desde la pequeña vivienda del fondo del jardín que habito‒, cada uno rumiando su soledad ya sea frente un periódico o una copa de vino.

A la señora Straub no le gustan los niños. Cuando en noviembre le informé que mi mujer iba a venir a Landau para visitar la vivienda que pensábamos alquilar en Kirrweiler, no puso ningún reparo en que pasara la noche conmigo, pues el dormitorio cuenta con dos camas. Pero cuando le mencioné que también venían los niños, su anuencia se transformó en una negativa determinante y definitiva. Nada de niños en la vivienda. Mi mujer y los niños tuvieron que pasar la noche en un hotel.

Si bien no le gustan los niños, la señora Straub tiene su casa adornada con cantidades de muñecas de porcelana que asemejan niños muertos. Ojos muertos fijos en las paredes blancas y limpias de una casa que parece un museo, con escaleras de mármol, muebles antiguos, alfombras rancias y dos fantasmas sin vida como habitantes. Una casa en medio de un enorme jardín ‒cosa poco habitual aquí en Alemania‒, donde yo, en el fondo, en una pequeña vivienda sin calefacción ‒sala, cocina, baño, dormitorio‒ paso frío, mitigado apenas por el fuego de la chimenea. Y ese frío me ha aterido horrorosamente al alma en estos últimos días.

La semana pasada me llamó el señor Neumann, gerente general de la empresa donde trabajo, para decirme que el contrato de alquiler con la señora Straub vencía en diciembre y que, por lo tanto, debía conseguirme otra vivienda para pasar el mes de enero ‒nuestro contrato de alquiler en Kirrweiler es efectivo a partir de febrero del próximo año‒. La empresa había alquilado esa vivienda a fin de alojar a un socio chino que venía esporádicamente a lo largo del año. Como no había venido por esta época, la empresa me había ofrecido la vivienda, dado que estaba pagando por ella e iba a permanecer vacía. El señor Neumann me dijo que sólo tenía que asumir los costos de mantenimiento ‒que incluyen usualmente electricidad, agua, calefacción y limpieza‒. Lo primero que hice al serme presentada la señora Straub fue preguntarle cuánto me iba a cobrar al respecto. Me dijo que no me preocupara, que los costos estaban incluidos en el alquiler. Respecto a la limpieza, le dije que yo mismo la iba a realizar ‒a fin de ahorrarme los 15 euros que cobra una señora de limpieza‒, con lo cual ella se manifestó de acuerdo. Incluso me ofreció que podía usar su lavadora, en caso de que necesitara lavar ropa. En ese entonces no sospechaba nada sobre la oscura amenaza que se escondía detrás de tanto aspaviento de amabilidad, y que iba a eclosionar de manera aterradora en los días anteriores a Navidad

El mismo día en que el señor Neumann me comunicó lo que ya he relatado, me encontré con la señora Straub al llegar a la vivienda. Me preguntó cuándo me iba. Le dije lo mismo que me había dicho el señor Neumann, que me iba el 30 de diciembre. «No, señor Scheuch, usted tiene que irse antes. No vamos a pasar la Navidad aquí y no va a haber nadie en la casa.» «Bueno, en ese caso buscaré adónde mudarme antes», le dije a la señora Straub. «Antes de que se vaya, vamos a tener que efectuar la limpieza final de la vivienda y se la vamos a tener que cobrar.» «Yo mismo puedo limpiar, como lo he venido haciendo», le objeté a la señora Straub. «No, señor Scheuch, usted dijo que iba a limpiar, pero no ha estado limpiando bien.» Fue en ese momento cuando tuve la certeza de algo que ya sospechaba desde hace algún tiempo: la señora Straub entraba regularmente en la vivienda cuando yo no estaba ‒hasta el dormitorio inclusive‒ y la revisaba, sin informarme y sin mi consentimiento. Si bien las leyes en Alemania prevén que el arrendador pueda visitar la vivienda para inspeccionarla previa cita con el arrendatario, prohíben que el arrendador entre en la vivienda cuando el arrendatario está ausente y sin su autorización. En los contratos de alquiler también suele estar estipulado que el arrendatario debe limpiar y dejar la vivienda en buen estado antes de mudarse y que el arrendador no puede imponer un servicio determinado. «Voy a tener que encargar una limpieza a fondo ahora y otra después de que se haya ido, y tendrá que pagarlas usted.» La señora Straub terminó el diálogo con una estocada final: «Lo que pasa, señor Scheuch, es que usted no pertenece a nuestro mundo.»

¿Cómo tomar esta afirmación tan hiriente y despectiva? Esa noche apenas pude dormir. Me sentía con la dignidad herida.

Al día siguiente, martes, fui a hablar con el señor Neumann. Me prometió arreglar el asunto. Posteriormente me dijo que había hablado con la señora Straub y que, dado que la empresa había pagado por la vivienda, yo podía permanecer en ella con todo derecho hasta finales de diciembre.

A fin de ahorrarme problemas, me propuse yo mismo hacer la limpieza a fondo de la vivienda y dejar de encender el fuego, para que lo ahorrado en este rubro fuera a cubrir lo que la señora Straub pretendiera cobrarme. De momento, el día lunes no había encendido la leña que cada noche me dejaba el señor Straub preparada cada noche en la chimenea. Ese día martes encontré el fuego encendido y lo apagué con agua. Pasé frío ‒el frío me helaba hasta el alma‒, pero pude dormir bien abrigado. Esa noche limpié la cocina. Al día siguiente, miércoles, limpié el vidrio de la chimenea y el dormitorio.

El día jueves regresé a la casa, luego de haber comprado algo de material para limpiar el baño, y me encontré ante una evidencia aterradora: el baño brillaba de limpio, los cobertores de la cama en el dormitorio habían sido cambiados y algunas cosas en la cocina estaban colocadas en otro lugar. Ante el solo pensamiento de que la señora Straub hubiera estado metida en la vivienda, donde estaban mis enseres personales, sin que yo lo supiera, se me hizo un nudo en el estómago.

Poco después, esa misma noche, la señora Straub fue a buscarme para repetirme lo de la limpieza y de que el problema estaba en que pertenecíamos a dos mundos distintos. Se negó a reconocer como una falta de delicadeza ‒yo lo sentí como un atropello‒ que hubiera estado en la vivienda junto con una señora de limpieza sin mi consentimiento. Tampoco reconoció que había un problema de comunicación, que es lo que yo le dije. Ello no tenía que informarme sobre nada, pues todo se daba por entendido. Asimismo me dijo que yo estaba en la vivienda debido a un favor que ella había concedido, pues la vivienda había sido alquilada para el socio chino y no para mí, y que yo había sobrepasado el tiempo de permanencia que se le había anunciado ‒lo cual contrasta con lo que posteriormente me dijo el gerente: que la vivienda la podía ocupar él mismo, si así lo quería, pues la empresa había pagado un alquiler por ella‒. También me pidió que encendiera la leña, pues, de no hacerlo, el frío podía dañar estructuralmente la vivienda ‒cosa que es cierta‒ y que de todas maneras me iba cobrar la limpieza, por más leña que pretendiera ahorrar. Era evidente que el fuego no era para mí, sino para conservar su bien preciado, su pequeña casita en el fondo del jardín, más importante que cualquier persona que la habitara.

Esa noche no pude dormir. A pesar del fuego, todo el ambiente estaba como invadido por un frío sepulcral, un frío como de niños muertos en medio de una blancura enfermiza. Las dos camas del dormitorio se quedaron sin usar, pues decidí dormir de ahora en adelante sólo en mi saco de dormir. No quería deberle nada a quien subordinaba todo a la primacía de sus propios bienes sobre cualquier persona. No sólo la señora Straub, sino también la vivienda había perdido su carácter acogedor y asemejaba un útero infecundo, un lugar donde los recuerdos de mi infancia, que siempre me acompañan, ya no tenían lugar. Era como dormir en un cementerio.

Mi búsqueda de un alojamiento provisional a un precio razonable fue infructuosa. Así que llamé a Marek Komorowski, mi futuro arrendador de Kirrweiler, y le pedí sí podía alquilarme una habitación. Marek es polaco y, en consecuencia, tiene una mentalidad ajena a la alemana, más cercana a la latina. Me dijo que podía ir a vivir a la casa que había alquilado, sin costo adicional.

El día viernes fue la celebración de Navidad de la empresa. Al día siguiente, sábado, regresé a Wuppertal, a mi hogar querido, donde encuentro el calor que necesito y un reflejo del amor de Dios en las miradas de mi esposa y mis hijos.

El lunes en la noche regresé a Landau. Mientras caminaba con mi bicicleta atravesando el jardín hasta la pequeña vivienda, sentía cómo la señora Straub me observaba desde la única ventana iluminada de su casa blanca, sentada sola ante su copa de vino. Y puesto que la pequeña vivienda no contaba con cortinas que pudiera cerrar para protegerme de miradas ajenas, opté por no encender la luz de la sala, sólo la del dormitorio, que no tenía vista al jardín. El fuego crepitaba en la chimenea, pero aun así el frío era atenazador, como si algo siniestro se agitara en la sombra.

El martes fui a recoger la llave de la vivienda de Kirrweiler. La acogida de la familia Komorowki fué más cálida de lo que yo esperaba. Pasamos una hora conversando, tomando cerveza y comiendo un poco. Incluso Marek se ofreció a recoger mis cosas de la vivienda en Landau. Esa noche le di vueltas a la idea y tomé la decisión de alejarme de todas maneras el miércoles 21 de diciembre de la órbita de la señora Straub. Iba ser un acontecimiento inesperado para ella, pues yo le había dejado dicho con su esposo el viernes de la semana pasada que dejaba la habitación el día 23 y ya no el 30 de diciembre. No quería prolongar una situación que me estaba triturando los nervios y ocasionándome una continua sensación de zozobra.

El miércoles el señor y la señora Komorowski me recogieron de la estación del tren de Landau y nos dirigimos hacia la casa de la señora Straub. Lo que no pude evitar fue el último estallido de violencia verbal de la señora Straub y, curiosamente, también de su esposo. El señor Straub estaba solo en la casa. Cuando después de recoger mis cosas le entregué las llaves, me espetó delante de la señora Komorowski que ésta era mi amante y que ya sospechaba desde hace tiempo de mis malas artes. La señora Straub, quien llegó algunos minutos más tarde, se negó al principio a revisar junto conmigo la vivienda, insistiendo en su “Entreinigung” porque ella no era ningún puerco ‒lo cual significaba evidentemente que yo sí lo era‒. «Señor Scheuch, no tengo que ir a ver nada; la vivienda tiene que ser limpiada.» «Quiero que me explique lo que va a hacer. Yo mismo he limpiado ‒lo cual era cierto‒. ¿Va a limpiar lo que está limpio? No tengo por qué pagar su “Entreinigung” cuando una limpieza normal es suficiente.» «Usted no puede haber limpiado, porque no tiene ni siquiera un cubo para el agua.» Ése era entonces el motivo por el cual yo ya no había encontrado el cubo en la vivienda desde la semana pasada y me había visto obligado a usar una olla para menesteres de limpieza. La señora Straub había procurado ‒por lo menos, ésa era su intención‒, que me fuera imposible efectuar cualquier labor de limpieza. Asimismo, le resultaba imposible de comprender el hecho de que yo hubiera dormido en mi saco de dormir y no hubiera utilizado los cobertores de la cama. «Si lo hubiera sabido, no lo hubiera permitido, pues eso no es normal.» Como tampoco fue normal la situación que fui obligado a vivir. Ante su negativa a revisar la vivienda, expresada a grito destemplado ‒pobre señora Straub, envuelta en su abrigo de pieles‒, accedió a inspeccionarla sólo cuando le dije que le iba a contar al señor Neumann que yo le había pedido inspeccionar la vivienda antes de irme y que ella se había negado. Sólo encontró dos manchas, que podían eliminarse en menos de 10 minutos. Sin embargo, eso justificaba para ella el que se hiciera una limpieza de dos horas y media. Me pregunto si esta Cruela de Vil hubiera estado dispuesta a invertir el mismo tiempo y dinero en una persona pobre o enferma, que realmente necesitara ayuda. Luego se lamentaba ante la señora Komorowski: «Nunca me había pasado algo así. El señor Scheuch viene a esta vivienda, vive más de dos meses gratis en ella sin pagar nada, y luego se comporta de esta manera. Y ahora tengo que soportar todo esto.» Como si la empresa no le hubiera pagado nada. En ese momento tampoco le podía pagar nada de lo que pedía por la limpieza, pues había doblado el precio respecto a lo que me dijo la semana pasada que me iba a exigir.

Esa misma noche dormí por primera vez en Kirrweiler. El frío desapareció como por ensalmo. Esta será nuestra vivienda durante los próximos años.

«Dad al César lo que es del César» (Mt 22, 21). La señora Straub recibirá los 60 euros que solicita por las dos limpiezas ‒precio excesivo aun aquí en Alemania, donde la limpieza de una vivienda como aquella que ocupé cuesta en promedio 15 euros por vez‒. El señor Neumann, a la vez que me aseguraba que la empresa iba a asumir los costos de mudanza de la familia desde Wuppertal a Kirrweiler, me recomendó que este asunto se regía según lo que habíamos acordado la señora Straub y yo, y que él no se metía. Así que he decidido pagar lo no acordado, a fin de no perjudicar a la empresa. La señora Straub se ha negado a extender recibo o factura por estos gastos ‒aun siendo un procedimiento normal aquí y en muchas partes del mundo‒, amenazando con contratar a una empresa de limpieza en vez de una señora y luego pasarme la factura ‒a un precio bastante más elevado‒, si no acepto pagarle en las condiciones que ella señala. «Yo sólo quiero mis 60 euros», fueron las últimas palabras a gritos que escuché de ella al otro lado del teléfono.

Toda esta historia me ha llenado el corazón no sólo de angustia, sino también de tristeza. No puedo sino tener compasión por una mujer que ha puesto su corazón en las riquezas, y que tiene el alma seca y arrugada, cerrada al amor de los seres humanos. No puedo más que agradecer a Dios por no haberme dado riquezas y tener la vida de un peregrino ‒o de un fugitivo‒, al cual no se le deja echar raíces en ninguna parte, para que las eche sólo en la tierra prometida que no es de este mundo. Las riquezas constituyen una trampa en la cual puede caer el corazón y quedar ciego para siempre. Las palabras de Jesús no pueden ser más claras: «No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mt 6,24). Y estas otras: «De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos» (Mt 19, 23). Durante siglos se ha querido hacer una interpretación más benigna de estos dichos, señalando que la pobreza auténtica es la espiritual y que un rico, si no vive apegado a lo que tiene, también puede ser pobre. Sin embargo, se olvida que él que tiene riquezas suele haberlas conseguido con ambición, y que una vez conseguidas, difícilmente se librará de que esa ambición siga atenazando su corazón y estrujándolo hasta dejarlo seco como una pasa. Como el corazón de un fantasma. «Detras de cada gran riqueza, hay un gran crimen», decía Honoré de Balzac en el siglo XIX. Y no le faltaba razón. Las grandes riquezas actuales han sido acumuladas en su mayoría sobre la base de alguna injusticia o mediante un cúmulo de acciones reñidas con la moral. En ESAN (Escuela de Administración de Negocios para graduados), donde hice mis estudios de administración, se enseñaban medios para maximizar las ganancias, no pocos de los cuales eran absolutamente faltos de ética, pero aceptados como normales por la lógica del mercado. ¿Cómo se puede afirmar entonces que un rico puede ser pobre si no tiene apegado el corazón a sus riquezas? ¿Es que acaso ha llegado a acumular tanta riqueza, movido por el desapego a los bienes? El que vive desapegado de los bienes materiales nunca llega a acumular riquezas. Aquel que sigue auténticamente al Señor Jesús ‒en cualquier camino, en cualquier vocación‒ nunca tendrá más de lo necesario para recorrer la vida, y muchas veces menos que eso. Y eso debe ser motivo de gozo: «Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios» (Lc 6, 20). El único camino de salvación que le queda a quien tiene muchas riquezas es desprenderse efectivamente de ellas y convertirse en un pobre, dejar de lado las seguridades que impiden volar, los lastres que impiden ser libre. No otra fue la dirección señalada por Jesús a un hombre que tenía muchas riquezas: «anda y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme» (Mc 10, 21).

Adios, señora Straub. Adiós, frío espectral. Adíos, casa de enfermiza blancura. La señora Straub seguirá recorriendo sus espacios habitados por niños muertos y fantasmas antiguos, hasta que los años se lleven hasta el recuerdo de las cosas pasajeras que tanto ha atesorado. Quiera Dios apiadarse de su alma.

ENTREVISTA SOBRE EL SODALICIO

martin_scheuch_entrevistaEl día de hoy el diario La República ha publicado en su revista Domingo una nota sobre mi blog, en base a una entrevista escrita que me hizo un periodista de esa casa editorial. Debido a limitaciones de espacio, no se ha podido reproducir la entrevista íntegra y sólo se ha hecho un resumen conciso de lo conversado. Reproduzco aquí la entrevista completa, pues considero que contiene información adicional que puede ser de interés para todos aquellos que quieran conocer mejor ese fenómeno llamado Sodalicio de Vida Cristiana.

Vi su perfil en Las Líneas Torcidas. Dice que estuvo en el Sodalicio hasta 2008. Un año después ya había creado un primer blog, LA GUITARRA ROTA, y continuó luego con LAS LÍNEAS TORCIDAS. ¿Por qué decidió expresarse a través de Internet? Y segundo, ¿por qué escribir de lo que pasa dentro del Sodalicio en un blog?

Mi primer blog surge con el fin de narrar mi experiencia como miembro fundador de Takillakkta y como compositor de varias canciones del repertorio del grupo, así como también con el propósito de difundir otras canciones mías mucho más personales y poéticas. De hecho, en varios posts hay una crítica velada al Sodalicio, al cual todavía no menciono por su nombre. Ya había madurado la decisión de desvincularme del Sodalicio, pero a la vez sentía una responsabilidad hacia las personas que todavía formaban parte de la institución, a las cuales nunca les he deseado ningún mal. Yo mismo me preguntaba: ¿qué hacer con todo lo que yo sabía y que recién me había quedado del todo claro en el año 2008, cuando la imagen que tenía de las experiencias pasadas saltó por los aires y quedó hecha trizas? Pues hay que tener en cuenta que la disciplina del Sodalicio produce una especie de formateo mental, consecuencia de algo muy similar a un lavado de cerebro, y deshacerse de ese formateo es un proceso que lleva años, incluso más de una década. Este dato lo confirman quienes han estudiado el fenómeno de las sectas.

Su segundo blog, LAS LÍNEAS TORCIDAS, ¿tiene un afán de denuncia o sólo trata de reflexionar sobre su propia experiencia en el Sodalicio?

Muchos de los escritos que he estado poniendo en este segundo blog, LAS LÍNEAS TORCIDAS, fueron elaborados mucho tiempo antes. Algunos de ellos, en especial los relacionados con los temas de la obediencia y la sexualidad, fueron dados a conocer en privado a un par de personas vinculadas al Sodalicio, una de ellas con un alto cargo dentro de la institución. Mi objetivo era que se tomara conciencia de los problemas y que se aplicaran las medidas correctivas del caso. Por supuesto, no era yo quien debía decidir qué se tenía que hacer, pero si me sentía obligado en conciencia a compartir mis reflexiones con personas que, como yo, se sienten partícipes de la Iglesia católica. Consideraba esto como un deber fraternal. Lo cierto es que de parte de esta última persona hubo una negativa a someter los temas a reflexión, e incluso se me insinuó que podía ser objeto de una denuncia por difamación.

Teniendo en cuenta las experiencias del pasado, donde sistemáticamente se hizo oídos sordos a las críticas legítimas que yo formulaba, cuando todavía era sodálite, me di cuenta de que cualquier esfuerzo en esa dirección iba a caer en el vacío. Por eso, tras meditarlo durante mucho tiempo, decidí hablar de lo que sabía. Más aún, cuando la poca información crítica que había sobre el Sodalicio en la red carecía, en mi opinión, de estructura y mezclaba datos verdaderos con suposiciones falsas. Los pocos análisis del Sodalicio que había encontrado eran muy pobres y casi ninguno provenía de alguien que conociera a fondo la institución. Aun así, soy consciente de que muchos detalles se me escapan, pues el secretismo no es algo que el Sodalicio practique sólo hacia afuera, sino que se practica también al interior de la institución.

Una denuncia no ha estado nunca en mis planes. Pues el problema no son las personas ‒por lo menos la gran mayoría, diría yo‒ sino el sistema mismo y la ideología que lo sustenta, que permite y justifica los abusos que he detallado. Determinar las responsabilidades personales deberá ser fruto de una investigación. Mis escritos son sólo aportes para que se sepa cómo ha funcionado el Sodalicio. Por eso mismo, en muchos casos he omitido nombres. A la vez, esto me ha servido para liberar mi conciencia de un peso enorme, pues la reflexión misma sobre lo vivido es ya una experiencia liberadora.

Aunque usted no se lo haya propuesto, posts como SODALICIO Y SEXO y YO TE PERDONO, SODALICIO ‒en los que cuenta, en el primer caso, la errada idea de sexualidad dentro de las casas sodálites, y en el segundo, el castigo físico y psicológico al que son sometidos los sodalites en formación‒ han sido los más comentados dentro de su blog. ¿Ésa era su intención? ¿Llevar a debate lo que sucede dentro del Sodalicio?

En realidad, nunca he tenido la intención de que unos posts sean más leídos que otros. Sucede que los temas abordados en esos artículos que usted menciona llaman la atención de los lectores, que esperan encontrar revelaciones sensacionalistas. Considero que en ellos no se encuentra lo que para mí constituye el meollo del problema. En mi post OBEDIENCIA Y REBELDÍA describo uno de los problemas fundamentales del Sodalicio, que sería como la fuente de donde brotan los demás problemas, a saber, la manipulación de la conciencia y la sujeción de la libertad de las personas.

Pienso que un blog es un instrumento adecuado para hacer que se origine un debate sobre un tema. Los comentarios de los lectores son enriquecedores, además de los e-mails que he recibido en privado, que son prueba fehaciente de que no soy el único que percibe al Sodalicio de esta manera.

¿Qué piensa cuando algunos lectores de su blog le responden que si tiene algo que denunciar lo haga por la vía legal y no en un blog?

Estos lectores no ponen el acento en “por la vía legal”, sino en el otro aspecto: “no en un blog”. Es decir, me recriminan el hecho de que haga de público conocimiento lo que para ellos debería mantenerse en secreto. Se trata de la misma estrategia que suele aplicar el Sodalicio, para el cual sus prácticas reprobables son “secretos de familia”. Por otra parte, no llegan a entender que lo que publico no tiene un carácter de denuncia, sino que se trata de aportes para comprender mejor el fenómeno del Sodalicio y ayudar a quienes han sido víctimas de ese sistema institucional.

¿Algún miembro de la comunidad sodalite ha respondido formalmente a alguno de sus posts? ¿Espera que lo hagan?

A decir verdad, no me consta, a no ser que alguno de los seudónimos oculte la identidad de un sodálite consagrado. Alejandro Bermúdez, sodálite y director de ACI Prensa, ha hecho referencia a mi post YO TE PERDONO, SODALICIO en Twitter, calificándolo de “vituperio”, y ha dicho que duda de mi salud mental. Lo cual no se aparta de la estrategia que siempre ha seguido el Sodalicio frente a cualquier crítica: no responder a los contenidos y descalificar al mensajero. Por eso mismo, no espero que haya una respuesta oficial del Sodalicio. Probablemente hayan dado la consigna de que nadie responda o haga comentarios a mis posts. Hicieron lo mismo cuando José Enrique Escardó publicó sus primeras denuncias allá en el año 2000. Yo, haciendo caso omiso de la orden, sí le respondí a Escardó través de un e-mail personal, y cometí el error de comentárselo a un sodálite de comunidad. El superior de su comunidad me llamó por teléfono esa noche para amonestarme por mi “imprudencia”, sin mostrar ningún interés en enterarse de los contenidos de lo que yo había escrito.

¿Su familia respalda lo que cuenta en su segundo blog?

Ningún familiar mío aprueba que yo escriba sobre el Sodalicio en mi blog. Y si alguno se siente afectivamente vinculado al Sodalicio, argumenta que la institución hace mucho bien a muchas personas, y que es desleal de mi parte socavar todas esas cosas buenas y perjudicar a quienes con buenas intenciones han redescubierto la fe y la Iglesia a través del Sodalicio. Y no dejo de darles la razón en que el Sodalicio tiene cosas buenas. Yo mismo lo he reconocido en mi post ELOGIO DEL SODALICIO. Sin embargo, no se puede argumentar legítimamente en contra de los aspectos cuestionables que yo señalo sacando a relucir las buenas obras del Sodalicio. Pues lo uno no quita lo otro. A través de sus buenas obras ayudan a muchas personas, pero a través de las prácticas que yo he sacado a relucir, han hecho mucho daño, marcando psicológicamente a muchos de por vida, llevando a algunas personas incluso al borde de la desesperación. Y eso no se puede permitir, ni se debe encubrir. Los problemas personales con esos familiares cercanos son el precio que tengo que pagar por seguir un dictado de conciencia. Y confieso que no es fácil.

Usted continúa siendo católico. A raíz de su experiencia con el Sodalicio, ¿no consideró dejar su fe?

Tenga en cuenta que yo seguí creyendo en la misión del Sodalicio hasta el año 2008. Pero a lo largo de los años mi fe, sustentada en experiencias personales legítimas, fue fortaleciéndose y edificándose sobre otras bases que la pertenencia a una institución. Hay quienes descubren la fe a través de una persona o una institución católica y, a medida que van madurando, se sienten más unidos a la Iglesia universal y la pertenencia a una institución adquiere un carácter relativo, no absoluto. Ése fue mi caso. Incluso mi pertenencia a la Iglesia no depende de lo que hagan o piensen sus jerarcas, sino de algo que es difícil de explicáselo a alguien que no lo ha vivido, a saber, el seguir tras los pasos de Jesús para alcanzar la libertad que uno ansía con todo su corazón. Tal vez mi lenguaje sea demasiado teológico, pues yo he terminado estudios de teología, pero no tengo otra manera de expresarlo. Quizás componiendo una canción de letra poética pueda comunicar mejor esta experiencia. En cambio, quienes tienen una fe que depende de la existencia de una institución concreta, se hallan en una situación más frágil, y para ellos la desilusión puede significar una estocada mortal a su fe.

Y, finalmente, ahora que vive en Alemania, ¿su decisión de dejar el país tiene algo que ver con su ruptura con el Sodalicio?

Cuando vine a Alemania a fines del año 2002, yo no había roto todavía con el Sodalicio. Aunque, de manera indirecta, el Sodalicio fue una de las causas por la que tuve que dar ese paso. Cuando salí de comunidad, a los 30 años de edad, sólo había terminado estudios de teología y no tenía un trabajo estable. Prácticamente no tenía dónde caerme muerto. Si no fue por el apoyo que me prestó mi madre, difícilmente hubiera podido salir adelante. La precariedad de mi condición laboral me llevó a hacer estudios de administración en ESAN (Escuela de Administración de Negocios para graduados) después de casarme. Aún así, me resultaba difícil encontrar un trabajo con un sueldo decente, pues aún habiendo obtenido un MBA (Master of Business Administration), no tenía experiencia empresarial. A eso se sumó el ostracismo a que me vi sometido en el Sodalicio y el Movimiento de Vida Cristiana, donde me fueron apartando de actividades de formación, que es donde yo podía aportar, además de que corrieron rumores falsos sobre mi persona y mi vida laboral. Un ejemplo le puede ilustrar esto. Cuando comencé a componer canciones románticas, hubo quienes rumorearon que yo había caído en una profunda crisis personal, pues no era concebible que ya no compusiera canciones de tema religioso de estilo sodálite. O recuerdo cuando mi mujer y yo fuimos a ver la película “No se lo digas a nadie” de Francisco J. Lombardi. Después alguien nos llamó seriamente la atención, pues ir a ver una película con esa temática era algo pecaminoso, además de innecesario, y que no nos iba a hacer ningún bien en lo personal. Con detalles como éstos, mi reputación fue paulatinamente echada por los suelos.

¿A qué se dedica ahora en Alemania y cuánto tiempo le dedica al blog?

Hasta febrero de este año trabajé para un centro de atención al cliente y soporte técnico de computadoras de diagnóstico de vehículos motorizados, que fabrica la empresa Siemens y se utilizan en los talleres de los concesionarios de Volkswagen, Audi, Skoda y Bentley. Actualmente estoy postulando a un puesto de administración de ventas y contratos de una empresa internacional que suministra maquinaria agrícola. En mi tiempo libre escribo artículos, leo revistas y libros sobre historia y temas actuales, investigo sobre temas que me interesan, colecciono películas independientes y artísticas, soy uno de los cuatro administradores de un foro de Internet dedicado al cine alternativo no comercial, y compongo canciones de vez en cuando. No veo televisión, pues lo considero una pérdida de tiempo. Como comprenderá, el tiempo no alcanza, si a eso le sumamos las actividades que uno tiene que hacer junto con la familia.

No podría precisarle con exactitud cuánto tiempo le dedico al blog. Cada día veo si hay comentarios nuevos, y de ser necesario, doy una respuesta. Trato de tener listo un post cada semana. Mis experiencias en Alemania también son interesantes y podrían ser para muchos motivo de reflexión. Quiero ir publicando lo que he escrito al respecto.

¿Conoce a otras personas que, como usted, piensen dejar el Sodalicio?

No suelo recibir este tipo de información. A través de la gente del Perú que se comunica conmigo, voy enterándome de quién se ha retirado de la institución. Y a veces mucho tiempo después de que ello haya ocurrido. El Sodalicio, por lo general, busca que este tipo de información no se difunda.

EL BAILE DE LOS QUE SOBRAN

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Ya estando en Alemania, concretamente en la ciudad de Wuppertal, y antes de que mi mujer y mis dos hijos se reunieran conmigo en marzo de 2003, acepté en febrero del mismo año un pequeño trabajo de tipo social en un asilo de ancianos. Lamentablemente, tuve que dejar después esa ocupación para dedicarle más tiempo a mi familia.

Éste es el relato de lo que significó para mí esta experiencia. Este escrito forma parte de mis “Crónicas desde Wuppertal”.

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EL BAILE DE LOS QUE SOBRAN

Wuppertal, 21 de febrero de 2003

Durante la semana pasada he comenzado a ir de 18:30 hrs. a 21:30 hrs. a un asilo de ancianos, el Altenzentrum St. Suitbertus, administrado por Caritas Wuppertal. Se trata de un cachuelo que me ofrecí a realizar. Consiste en ir de lunes a jueves, dos semanas al mes, a ayudar en una actividad que se conoce como el Abendcafe (el café de noche). A esa horas, los ancianos que así lo quieran pueden asistir a esa actividad, que comienza a las 19:00 hrs. y se prolonga hasta las 21:00 hrs. La media hora anterior es de preparación, y la media hora siguiente sirve para ordenar y ayudar a los viejitos a ir a sus habitaciones. Durante la primera hora del Abendcafe se realizan actividades como cantar, escuchar historias, jugar a los dados, las adivinanzas, charadas, etc., y durante la segunda hora se ve el Tagesschau, noticiero televisivo que dura 15 minutos, y luego algún programa sobre música popular alemana, alguna serie o algún documental. Generalmente asisten entre 10 y 15 de los residentes del asilo, en su mayoría mujeres. De vez en cuando está también presente algún anciano varón. La mayoría de los ancianos están por encima de los 80 años de edad, y están en el asilo porque ya no pueden valerse por sí mismos, física o mentalmente. Y detrás de cada rostro arrugado hay una historia que contar.

La Sra. Martin, de 90 años, mira con atención a las personas. Pero siempre tiene miedo. Una vez que la ayudé a ir a su habitación ‒ella caminando despacio con la ayuda de un carrito para discapacitados, yo a su lado‒, me dijo que tenía miedo y que no sabía por qué, y casi se pone a llorar. La Sra. Schulten, trabajadora social, una de las responsables de esta actividad, me contó que cuando era joven, la Sra. Martin tenía un padre excesivamente estricto, que la gritaba o incluso le pegaba si llegaba después de las 8 de la noche a la casa. Y ésa es la hora en que la anciana Sra. Martin comienza a ponerse intranquila.

La Sra. Marquardt está casi completamente ciega. Se retira a las 20:00 hrs., cuando se enciende el televisor. Pero conversa lúcidamente, con un rostro marcado siempre por la tristeza. Y sólo se alegra cuando ha recibido visita de alguno de sus dos hijos.

La. Sra. Reuter es una mujer menuda de 86 años, que siempre tiene comentarios agudos y graciosos, y está siempre dispuesta a ayudar. Sus facultades mentales y físicas están bastante bien para su edad. Me hacer recordar a mi tía Chabela. Cuando llegó al asilo tenía neurosis de persecución y no estaba mentalmente sana. Pero la actitud con la que ha tomado su estadía en el hogar de ancianos, siempre dispuesta a ayudar y a conversar, ha permitido que mejore. Su vida ha cobrado un nuevo sentido a partir de una ayuda activa a los otros residentes del asilo.

La Sra. Kalsbach no escucha muy bien, y ya no puede caminar. Es traída siempre en silla de ruedas. Repite frecuentemente que no ha entendido nada, aun cuando haya escuchado bien lo que se le dice. Emite gemidos ronroneantes cada cierto tiempo. Y cuando termina el Abendcafe, hay que ponerla en el living del segundo piso y dejarla allí hasta que venga la enfermera a llevarla a su habitación. Siempre hay allí dos chicas de la guardia nocturna, que, cuando la anciana pide ser llevada a su habitación, le repiten que tenga paciencia, mientras ella se queja de que no la atienden y que no puede hacer nada debido a su desamparo físico. Luego de media hora es llevada a su cuarto.

La Sra. Bart es una viejita que habla con voz aguda en falsete, anda siempre con la cabeza agachada y tiene siempre cogida una cartera blanca de la cual nunca se desprende. El primer día había sufrido una caída y tenía miedo de volverse a caer.

La Sra. Sibbel y la Sra. Millinghausen son dos viejitas que frecuentemente sonríen y me miran con dulzura. Son tranquilamente encantadoras.

La Sra. Achilles casi no mueve ningún músculo del rostro cuando se realizan las actividades del Abendcafe. Cuando se le habla, responde elevando la voz con una mirada extraviada. La Sra. Schulten me dice que es, entre los participantes del Abendcafe, quien tiene el mayor grado de demencia senil. Su mente ha perdido toda conexión con la realidad que la circunda.

La Sra. Stöver padece de reuma agudo y tiene las extremidades deformadas. La enfermedad ha afectado también la expresión de su rostro y se le hace difícil hablar con claridad. Con el cuerpo retorcido, tiene que permanecer en una silla de ruedas. Por una foto que hay en su habitación, vi que alguna vez fue una mujer hermosa. Pero dentro de ese cuerpo deteriorado hay un carácter dominante difícil de manejar. Canta como puede las canciones populares que entonamos en el Abendcafe. Quiere levantarse a toda costa de su silla para caminar, aunque eso sea imposible. Y exige que le coloquen ciertas cosas de determinada manera o le hagan favores precisos cuando uno la lleva a su habitación. Una vez me pidió que le alcanzara los dos bastones que hay en su habitación. Simplemente hay que negarse, porque si no, continúa pidiendo y exigiendo con carácter autoritario, por más que le cueste hablar.

La Sra. Englisch, sentada en una silla de ruedas, refleja dignidad en su presencia. No habla mucho, pero expresa en todo su cuerpo la paz del descanso merecido.

La Sra. De Bonni es una anciana delgada que camina con dificultad, y necesita también la ayuda de un carrito para caminar. A veces pierde el sentido de la orientación, pero mayormente participa activamente en las reuniones y lanza de vez en cuando algún comentario irónico. Tiene una clara conciencia de las limitaciones a que está sometida debido a la edad, y lo lamenta. Pero enfrenta su propia adversidad con realismo.

El Sr. Diehl se viste como un caballero en las reuniones, y tiene comentarios galantes, aunque muestra señales de declive mental. Contrariamente a la Sra. Englisch, quien es capaz de sumar los puntos de seis dados de un solo vistazo con una rapidez sorprendente para su edad, el Sr. Diehl se desorienta cuando tiene que hacerlo, y generalmente se equivoca.

El Sr. Nilles también recuerda a un caballero con su presencia física, más bonachona que la del Sr. Diehl. La vez que estuvo presente trajo como regalo dos tabletas de chocolate, que dijo haber comprado en Aldi, una cadena de supermercados muy popular aquí en Alemania, debido a sus precios bajos. Lo de haber comprado allí los chocolates es una de las tantas fantasías seniles que tiene el Sr. Nilles.

Estos son los dos únicos varones que he visto en las reuniones, y cada uno ha asistido una sola vez. Luego hay otras ancianas, cuyos nombres no me vienen ahora a la memoria. Una de ellas, de 90 años de edad y de mente perfectamente lúcida, no vino el jueves, debido a que sufrió una caída, se hirió en la cabeza y tuvo que ser hospitalizada. Ese mismo día regresó al asilo. Sólo le pusieron unos cuantos puntos en la cabeza, pero tenía que guardar reposo.

Aquí en Alemania existen muchos asilos para ancianos. Es el último refugio de aquellos de los cuales ya no quiere encargarse nadie en casa. Cuidar a un anciano es una labor sacrificada, y la mayoría de los alemanes prefiere dejar esa actividad a veces repelente a profesionales pagados por el Estado o por instituciones de beneficencia. Y los asilos están provistos con todo lo necesario para que ninguna de las necesidades básicas de los ancianos sean desatendidas. En el Altenzentrum St. Suitbertus incluso se permite que los ancianos conserven muebles y objetos que formaron parte de su entorno hogareño. No hay que ser rico para poder estar en un asilo, pues existen subsidios del Estado para quienes no puedan asumir todos los costos.

Sin embargo, los asilos tienen mala fama. Cuando Rony John ‒un amigo‒ y yo nos fuimos al Sauerland, a unos 80 kmts. de Wuppertal, para recoger los muebles de cocina de una vivienda que estaba siendo desalojada por los familiares de una anciana que iba a ser enviada a un asilo, debido a que ya no podía valerse por sí misma, tuve ocasión de escuchar la resignada opinión de la anciana: «Asilo es asilo». Es decir, sea como sea, no es un lugar al que uno quiera ir. La misma Sra. Schulten, la trabajadora social mencionada antes, me dijo que ella no querría jamás ser internada en un asilo.

¿A qué se debe esa visión amarga de los asilos? Probablemente a lo que ello significa en la vida de una persona. El anciano se ve arrancado de un entorno familiar y conocido para vivir en otro entorno, donde nada le es familiar, donde poco tiene en común con los otros moradores, salvo el hecho de tener avanzada edad y no poder valerse por sí mismo. Hay por ello como un aura de tristeza que rodea a estas instituciones.

Pero lo peor es ese sentimiento de no significar ya mucho para la sociedad, para esa comunidad de personas en la cual se tenía un puesto, donde se era necesitado. El contacto con los familiares, la única alegría a la cual muchos se aferran, también se hace esporádico, en algunos casos de manera dramática. Hay ancianos que no ven a sus hijos, mucho menos a sus nietos, en meses. Y alguna vez se ha dado también el caso extremo de algún anciano que fue internado en un asilo, y murió años después sin jamás volver a ver a un familiar suyo.

Una de las mayores miserias que se puede experimentar es la situación de ya no ser necesitado de nadie. Los ancianos de los asilos son vistos como seres humanos a quienes se debe cuidar, pero ya no como personas de la cuales se tenga necesidad. Forman parte del baile de los que sobran. Y hasta ahora no he visto a ningún alemán menor de 60 años que esté dispuesto a aprender algo de un anciano. ¿Será esa una de las razones que conduce a tantos ancianos a la demencia senil, como en el Altenzentrum St. Suitbertus, donde el 60% de los internos padecen este mal? Se olvida que una de las mayores manifestaciones de amor es hacerle experimentar a una persona que se le necesita. Tal vez por eso el ingreso en el asilo fue una especie de renacimiento para la Sra. Reuters. Descubrió que allí se le necesitaba, y encontró la alegría en ayudar como pueda, dentro del límite de sus capacidades, a los otros ancianos que comparten la misma morada.

Cuando acepté trabajar en el asilo, se me dijo que era un trabajo duro. Y acepté hacerlo, porque sabía que en ese sitio iba a encontrar a algunos de los pobres de Alemania. Y así fue. El mayor acto de amor que puedo manifestarles a esos desterrados de la existencia común es hacerles sentir que yo los necesito, que son necesarios para que yo pueda aprender a vivir, que sus dolencias son para mí maestras de amor, y que su fugaz alegría en el Abendcafe es una de los mayores dones de Dios que yo pueda recibir, y que no es una carga pesada sostenerlos en sus debilidades físicas y mentales, sino uno de los mayores regalos que me pueden hacer. Estoy rodeado de abuelitas, yo que he perdido a todas las que tenía. Y lo que alguna vez dejé de hacer por mis abuelas carnales, lo puedo hacer ahora en esta oportunidad como pocas. Quiero ver de cerca ese mundo tan rico en posibilidades de aprender a caminar con dignidad hacia la decadencia física y luego la muerte inevitable. Quiero aprender de quienes ya han vivido, de quienes por su situación de abandono espiritual y moral están mucho más cerca de Dios.

¿Qué decir de aquella vez, cuando antes de comenzar el Abendcafe, y estando ya varias viejitas reunidas, se pusieron a acompañar con sus voces unas canciones populares alemanas que sonaban en un antiguo tocadiscos? Y la que con mayor esfuerzo cantaba, con mayor terquedad, era la decrépita Sra. Stöver. Era un canto a la vida ante la cercanía de la muerte que tarde o temprano ha de llegar.

POSTDATA TRISTE

Una vez que me dirigía al asilo, me encontré en el tren con un ruso que apenas sabía hablar alemán. Se hallaba en Wuppertal desde hace un año y 8 meses. Había abandonado su país con su familia, dejando atrás a una anciana madre y una hermana. Por no saber el idioma, le costaba encontrar trabajo, y en ese momento se encontraba desempleado. Por razones que desconozco, su esposa lo había expulsado del hogar. Y, por las lágrimas que asomaron a sus ojos, supuse que lo que le había pasado no le interesaba a nadie y que yo era la primera persona que encontraba a quien había podido contárselo. Y me lo contó sólo porque supo que yo también era cuasi extanjero en este país, que también estaba solo, con mi familia lejos. Nicolai ‒así se llamaba este hombre‒ no entendía por qué le había sucedido todo esto. Y en su balbuciente alemán me repetía que no había nada que hacer, que no podía encontrar trabajo, pero que tampoco era posible regresar a Rusia, donde le esperaba un destino similar. Cuando me preguntó cómo me llamaba, le dije simplemente “Martin”. De este modo entendió que se había encontrado con alguien distinto del común de los alemanes, que suelen presentarse con su apellido, y sólo usan el nombre de pila con las personas que les son muy familiares. Sólo pude darle palabras de ánimo, tomar sus dos manos entre las mías en un fuerte y cariñoso apretón, y decirle que confiara en que Dios lo iba a ayudar, pues él permite que pasen cosas que no comprendemos, para luego darnos su ayuda. No sé si algún día vuelva a encontrar a Nicolai. Pero su historia me dejó desolado. No me importaba lo que hubiera hecho para que su esposa no quisiera tenerlo en casa. Sólo sé que me partía el alma en pedazos saber que había dejado todo buscando una oportunidad en el país de las oportunidades, y aquí había terminado por perder lo poco que le quedaba, incluyendo la esperanza.

POR HABLAR DE GUANTÁNAMO

guantanamo

El CLMUSA Yahoo Group es un foro de discusión online a través de una lista de direcciones de correo electrónico, que el Dr. Luis Ráez, miembro del Movimiento de Vida Cristiana (MVC) residente en Florida y coordinador del Christian Life Movement en los Estados Unidos (CLMUSA), decidió iniciar en octubre de 2003 para mantener comunicados a los miembros del MVC que habían emigrado del Perú, sobre todo a Estados Unidos, informándoles sobre temas eclesiales y permitiendo también compartir impresiones y experiencias vinculadas a la espiritualidad sodálite.

Yo, que me hallaba en Alemania desde noviembre de 2002, me uní al Yahoo Group en junio de 2004 y me convertí en uno de los miembros más activos del foro, hasta el 24 de enero de 2006, en que sin previo aviso fui eliminado de la lista de correos.

Ésta es la relación de las circunstancias en que se efectuó esa expulsión, la cual fue dejada sin efectos al día siguiente por sana decisión del mismo Luis Ráez, no sin que yo antes hubiera protestado al respecto y hubiera presentado mis descargos respecto a las imputaciones que se me hacían, contando además con el apoyo de algunos miembros del CLMUSA Yahoo Group, que tampoco veían motivo justificado para que se me hubiera desterrado del foro online y repudiaron la manera arbitraria en que se llevó a cabo esta acción.

Leyendo la correspondencia que hubo, resulta evidente que la decisión de tomar esa medida extrema no provino del mismo Luis Ráez, una persona de gran honestidad y calidad humana, con el cual no obstante sigo manteniendo algunas discrepancias de orden ideológico, sino de miembros del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV) residentes en los Estados Unidos, que ejercieron presión para deshacerse de mi presencia en el Yahoo Group. No contaron para ellos mis esfuerzos constantes por colaborar con la misión del Sodalicio y apoyar en lo que pudiera al MVC, como, por ejemplo, cuando mi mujer y yo organizamos en Wuppertal el alojamiento y manutención de miembros del MVC que iban a participar en la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, en agosto de 2005.

Lo curioso de todo este asunto es que la censura llegó en el momento en que yo había introducido el tema de los derechos humanos de los prisioneros que Estados Unidos mantiene en la Base Naval de Guántánamo (Cuba). Había reproducido unas cartas del sudanés Sami Al-Hajj, camarógrafo del canal de noticias Al Jazeera, quien fue tomado prisionero el 15 diciembre de 2001 en un puesto de frontera entre Pakistán y Afganistán, en el momento en que se dirigía a este país para cubrir la toma de mando del nuevo gobierno. Fue liberado el 1° de mayo de 2008, sin que nunca se presentaran oficialmente cargos en su contra por parte de los autoridades estadounidenses.

He aquí los mensajes intercambiados.

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MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 22 de enero de 2006

Esta nota preliminar es para ponerlos un poco en antecedentes. Estados Unidos mantiene en la base militar de Guantánamo (Cuba) un campo de prisioneros, atrapados durante las guerras que este país ha iniciado y llevado a cabo en años recientes ‒principalmente en Afganistán y en Irak‒. En estos campos se practica la tortura, entre otras muchas humillaciones que tienen que sufrir los prisioneros. Ante las denuncias de diversas organizaciones, solicitando que se respete los derechos humanos de los internos ‒derechos inherentes a todo ser humano por el simple hecho de serlo‒, el gobierno estadounidense ha argumentado que los presos son “combatientes ilegales”, y no “prisioneros de guerra”, por lo cual las autoridades de Estados Unidos no estarían obligadas en este caso a cumplir las Convenciones de Ginebra. También se les ha negado el derecho a un juicio justo. El hecho de que los presos sean musulmanes y estén acusados de “terrorismo” ‒palabra que utiliza con cada vez mayor frecuencia el gobierno de Bush para justificar las atrocidades que comete‒ no es motivo en absoluto para someterlos a humillaciones contrarias a la dignidad humana y al concepto cristiano de la vida.

Lean estas cartas de un preso de Guantánamo.

CARTAS DE UN PRESO DE GUANTÁNAMO A SU ABOGADO
Sami Al-Hajj
Traducido por Juan Vivanco
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15 de julio de 2005
Querido Clive:
Que tus días sean felices.
Permíteme que te diga que me preocupa mi salud, pues va de mal en peor. Como sabes, los prisioneros de la bahía de Guantánamo, el nuevo y tristemente famoso gulag, sufren por la carencia de cuidados médicos: en todas las celdas de la cárcel se oyen los gemidos y lamentos de los enfermos; por ejemplo, Nayib, el marroquí, tiene dolores en una mano que se fracturó durante los famosos sucesos de la fortaleza de Yangui en 2001.
Pero el sorprendente descubrimiento de los expertos médicos y enfermeros del nuevo gulag es que el agua es el remedio para todos los males. El agua sirve para cualquier enfermedad y si un prisionero se queja de un resfriado, un dolor de espalda o una alergia, el enfermero ya tiene la respuesta preparada: “¡Bebe agua!” Al que tiene anginas: “¡Bebe agua!”
“¡Bebe agua!” Lo dice hasta el celador cuando le encargan el traslado de un prisionero enfermo a urgencias, mientras se apresura pronuncia la receta médica: “¡Bebe agua!”
Todos los prisioneros tienen dolor de muelas porque durante los largos periodos de castigo les quitan el cepillo de dientes. El prisionero pide un médico durante una, dos semanas, se declara en huelga de hambre, pero el que reclama es como si no existiera.
Al final el prisionero pide que le interroguen, el responsable del interrogatorio acepta, el detenido le promete y le jura que va a colaborar en el interrogatorio, que va a contestar a todas las preguntas, tanto a las que le conciernen como a las que no.
Después se presenta el dentista en actitud muy amistosa y con la mayor sangre fría le arranca una muela sana y le deja la que está mal para que el prisionero siga hablando en el interrogatorio.
Habin al-Taadiya ha batido el récord de colaboración en el interrogatorio, porque le han sacado cuatro muelas sanas y le han dejado las malas.
Los que tienen problemas en la vista no están mejor. Si colaboras en los interrogatorios puedes conseguir unas gafas de plástico con lentes de reserva por si acaso. Pero con ellas no basta, a no ser que la suerte te sonría y coincidas con otro que esté en tu misma situación y haya colaborado en un interrogatorio, pues entonces podrás juntar las dos gafas para leer el Corán. De todos modos Shaij Ala, el egipcio, tiene la vista muy débil y necesita más de un par de gafas para ver algo.
El libio Adu Ahmad tiene hepatitis y después de mucho insistir le concedieron algunos fármacos, pero su estado empeoraba día a día. Cuando Abu Ahmed les pidió su antiguo tratamiento, el que seguía antes de que le hicieran prisionero, el médico le contestó con descaro: “El tratamiento que pides es muy caro y como estás preso no tienes derecho a él”.
El sirio Abd al-Hadi padece del corazón y no se puede operar en la bahía de Guantánamo, sobre todo después de saber lo que le pasó a su “tío” Salih Muhammad, el yemení, que hace dos años y medio se operó para ensanchar las arterias cardíacas pero siguió padeciendo los mismos dolores, hasta que le dijeron que la operación había sido un fracaso.
Al egipcio Abd al Aziz le apalearon los antidisturbios en su celda y le fracturaron dos vértebras; ahora no se puede mover. Se ha negado a operarse, sobre todo después de ver en qué estado ha quedado Mashal al-Harbi, de Medina, que después de las intervenciones quirúrgicas no podía apenas moverse; en cuanto a Umran al Tayfi, su caso es difícil de creer, pues le han operado más de dieciséis veces en el pie pero sus dolores no han cesado.
Mi vecino de celda Muhammad, afgano, descubrió al cabo de tres años de sufrimiento que tenía cáncer y que la enfermedad estaba en fase terminal; no le ocultaron los resultados de los análisis, que indican que enfermó estando ya preso. No obstante los médicos fueron más sinceros que sus predecesores, pues le comunicaron que el gobierno norteamericano se negaba a curarlo y a dejarle volver a su país para pasar sus últimos días junto a su esposa y sus hijos, y para ser enterrado en su tierra natal.
La situación de su compatriota Muhammad Alam no es mejor, pues le han informado de que padece cáncer de garganta, aunque él puede volver a Afganistán.
Hace poco circuló el rumor de que la vacuna a la que fueron obligados los prisioneros los tres años pasados era un modo de inocular enfermedades, que aparecieron al cabo de un tiempo, como el sida, la esterilidad y otras.
De todos modos hay que reconocer que los cirujanos son sinceros y entregados a su profesión, pues no dudan en amputar manos y pies, tanto sanos como enfermos, a los prisioneros. ¡Los enfermeros no se quedan a la zaga y administran con generosidad caros narcóticos a sabiendas o no del paciente!
Tu sincero amigo
Sami Muhyi al-Din al-Hajj
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9 de agosto de 2005
Querido Clive:
Estas son algunas de mis notas sobre la huelga de hambre:
La huelga empezó el 12 de julio en el campo 4, concretamente en el barracón Whisky, donde se han unido todos los prisioneros hasta llegar a 190 huelguistas.
Pedíamos dos cosas:
– Que cesara el trato riguroso, sobre todo a los prisioneros del campo n.º 5.
– La mejora de la atención médica y el cese de prácticas sistemáticas contra los prisioneros, como narcotizarlos y burlarse de su salud mental.
El 15 de julio llegó al campo Delta un numeroso grupo de visitantes. Creo que eran miembros del Congreso de Estados Unidos. Por motivos que sólo las autoridades del campo conocían, a los delegados no se les permitió hacer una visita normal al campo 4, quizá debido a la tensión que se había creado allí. De todos modos visitaron el hospital que está junto al barracón Whisky.
Frustrados y desesperados, los prisioneros se pusieron a gritar y hablar a grandes voces para que los visitantes les oyeran y se enteraran de su situación. Unos gritaban “¡libertad!”, otros “¡Bush igual a Hitler!” y otras quejas como “¡esto es un gulag!”, es decir, un lugar de trabajo forzado y esclavitud.
En ese momento algunos visitantes intentaron acercarse al barracón Whisky para oír mejor los gritos, sin hacer caso de las advertencias de los guardias. Mientras unos visitantes nos miraban con desprecio otros parecían indignados por lo que estaba sucediendo.
El 17 de julio a las cinco de la tarde las autoridades empezaron a sacar a la fuerza a los prisioneros del barracón Whisky (pensamos que actuaron así a consecuencia de la visita de la delegación, dos días antes). Trasladaron a 18 prisioneros a los campos 2 y 3, donde las condiciones son más duras; uno de ellos es cliente tuyo, Jamil al-Banna. Ante un amago de resistencia de los prisioneros las autoridades recurrieron a las fuerzas antidisturbios, conocidas como ERF. Al final de la operación las autoridades habían trasladado a 18 prisioneros de dos celdas, mientras el resto de los prisioneros del barracón Whisky pedían que les llevaran con sus compañeros de los campos 2 y 3.
Mientras tanto en el campo 4 las condiciones empeoraron. Los que estaban allí también pidieron que les trasladaran a los campos 2 y 3. Al final unos 40 prisioneros pidieron el traslado, siguiendo el procedimiento previsto para abandonar el campo 4: dejar todos sus enseres y concentrarse a la entrada del campo para que las autoridades les tomaran en serio.
A las tres de la tarde del 18 de julio empezó el traslado de prisioneros a los campos 2 y 3.
Mientras proseguía la huelga, los prisioneros empezaron a gritar a coro: “¿Por qué somos enemigos?” El general nos dijo que no tenía autoridad para cambiar nuestro estatuto jurídico. Nos dijeron que Donald Rumsfeld —el ministro de Defensa— había escrito desde Washington al general pidiéndole que aplicase el Convenio de Ginebra en Guantánamo.
Para nosotros lo más importante era conseguir que cerrasen el barracón 5, porque allí las condiciones eran pésimas.
Vinieron unos oficiales y nos prometieron que abrirían una cantina donde pudiéramos aprovisionarnos. Nos dijeron que nuestras familias podían mandarnos dinero, y que iban a entregar 3 dólares semanales a los prisioneros que no tuvieran dinero.
Estaba permitido que los prisioneros nos reuniéramos en asamblea para debatir nuestros problemas, definir nuestras posiciones y negociar con la autoridad. Pero no nos estaba permitida la comunicación confidencial, por lo que llegamos a pasarnos unos a otros mensajes escritos en papeles que luego nos tragábamos. Cuando las autoridades se enteraron, montaron en cólera.
El 5 de agosto el caso de Hisham al-Sulayti provocó graves problemas. Este prisionero se había resistido en un interrogatorio, y entonces habían vuelto a profanar el Corán. Había muchos problemas con el Libro sagrado. Por ejemplo, un miembro de la policía militar le había ordenado algo al yemení al-Shamrani mientras estaba rezando. Él contestó que lo haría en cuento terminara de rezar. Entonces la policía se abalanzó sobre él y le golpeó en la cara hasta dejársela cubierta de sangre y profanaron el Corán pisoteándolo.
No era la primera vez que ocurría. A otro yemení, Hakim, le dijeron que representaba un grave peligro para sus carceleros porque se aprendía de memoria todo el Corán. Esa era una verdadera humillación para la fe musulmana. También estaba el caso del kuwaití Saad, arrastrado a un interrogatorio durante el cual le habían obligado a pasar cinco horas con una mujer que le incitaba sexualmente. Y el caso del joven canadiense Omar Jadr, también aislado a la fuerza para ser interrogado.
En el campo 3 llevaban a los prisioneros a un lugar llamado Romeo, donde les humillaban y les obligaban a llevar pantalones cortos, además de dejarles sin comida ni bebida durante 24 horas.
El 8 de agosto el general prohibió las asambleas de prisioneros porque el 7 de agosto los campos 2 y 3 se habían declarado en huelga de hambre; el campo 1 se unió a la huelga dos días después.
En cuanto empezó la segunda huelga llegó el coronel con un megáfono, pidiendo que salieran los jefes de los campos para hablar con ellos, pero no le hicimos caso.
Nos vimos obligados a declararnos de nuevo en huelga de hambre, aunque la medida no acaba de convencerme, pero tenemos que ser solidarios y apoyar sobre todo a los prisioneros del campo 5.
Espero salir de esta con vida y te ruego que les digas a mi mujer y mi hijo que les quiero mucho.
Tu amigo y cliente
Sami Muhyi al-Din al-Hajj
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20 de octubre de 2005
Querido Clive:
Quiero decirte una vez más que si me liberan he decidido regresar a mi querida tierra natal, Sudán, y no pienso ir a ninguna otra parte.
Pienso volver a Sudán para reanudar mi vida normal con mi querida familia y hacerme cargo de mis hermanos y hermanas menores, que tras la muerte inevitable de mis padres —Dios tenga misericordia de ellos— han quedado bajo mi responsabilidad.
También es mi deseo que mi querido hijo Muhammad al-Habib se matricule en la escuela sudanesa pues estoy convencido de que, Dios mediante, le deparará un radiante futuro.
Te estoy muy agradecido por todo lo que has hecho por mí.
Tu sincero amigo fiel
Sami Muhyi al-Din Muhammad al-Hajj

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SEGUNDO MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 23 de enero de 2006

Aquí les transcribo un par de textos breves que exponen la doctrina de la Iglesia sobre los derechos humanos, y que debemos tener en cuenta al analizar el caso de los presos de Guantánamo.

CONCILIO VATICANO II, Gaudium et spes, n. 27
Todo lo que se opone a la vida, como los homicidios de cualquier género, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales, incluso los intentos de coacción psicológica; todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; también las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables; todas estas cosas y otras semejantes son ciertamente oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
1930 El respeto de la persona humana implica el de los derechos que se derivan de su dignidad de criatura. Estos derechos son anteriores a la sociedad y se imponen a ella. Fundan la legitimidad moral de toda autoridad: menospreciándolos o negándose a reconocerlos en su legislación positiva, una sociedad mina su propia legitimidad moral (cf PT 65). Sin este respeto, una autoridad sólo puede apoyarse en la fuerza o en la violencia para obtener la obediencia de sus súbditos. Corresponde a la Iglesia recordar estos derechos a los hombres de buena voluntad y distinguirlos de reivindicaciones abusivas o falsas.
1931 El respeto a la persona humana pasa por el respeto del principio: ‘Que cada uno, sin ninguna excepción, debe considerar al prójimo como «otro yo», cuidando, en primer lugar, de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente’ (GS 27, 1). Ninguna legislación podría por sí misma hacer desaparecer los temores, los prejuicios, las actitudes de soberbia y de egoísmo que obstaculizan el establecimiento de sociedades verdaderamente fraternas. Estos comportamientos sólo cesan con la caridad que ve en cada hombre un ‘prójimo’, un hermano.
1932 El deber de hacerse prójimo de los demás y de servirlos activamente se hace más acuciante todavía cuando éstos están más necesitados en cualquier sector de la vida humana. ‘Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’ (Mt 25, 40).
1933 Este mismo deber se extiende a los que piensan y actúan diversamente de nosotros. La enseñanza de Cristo exige incluso el perdón de las ofensas. Extiende el mandamiento del amor que es el de la nueva ley a todos los enemigos (cf Mt 5, 43-44). La liberación en el espíritu del Evangelio es incompatible con el odio al enemigo en cuanto persona, pero no con el odio al mal que hace en cuanto enemigo.

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ
Fecha: 23 de enero de 2006

En desacuerdo con CARTAS DE UN PRESO DE GUANTÁNAMO A SU ABOGADO

Martin:

Aunque estos prisioneros se mantienen encerrados en circunstancias muy controversiales, ten en cuenta que muchos son terroristas que han sido capturados en combate. Hace poco liberaron a un grupo de una carcel americana en Afganistán y lo primero que esta gente hizo fue regresar con los terroristas y volvieron a coger a algunos luego de un atentado donde habían matado a muchos inocentes. Recuerda que, por ejemplo, en Irak los terroristas matan más civiles de su propia gente que americanos cada día.

Yo creo que sí es posible que se estén cometiendo abusos contra los derechos humanos, pero también creo que con delincuentes y asesinos como los que enfrentamos hoy en día no se puede ser débil, por lo que entre lo que dicen los terroristas y lo que dice el gobierno americano, debe haber algún punto medio, si es que lo hay.

Pero recuerda que Estados Unidos es una nación en guerra y, con todos los defectos que este gobierno tenga, en Estados Unidos se respetan mejor los derechos humanos que en cualquier país musulmán, donde a veces no existen o no se practican. Así que es hipócrita que los terroristas pidan cosas que ni sus propios gobiernos les darían. Por ejemplo, en Afganistán durante la guerra civil, cuando los afganos tomaban prisioneros del bando rival los hacían morir dentro de camiones herméticamente cerrados, abandonados en el desierto al sol. Ahora esta misma gente que ha hecho eso a los suyos está presa en una cárcel donde tienen comida, atención de salud y un capellán musulmán que los atiende, y si es justo que se queden allí de por vida, sólo Dios lo sabe; pero si son un peligro para la sociedad, en buena hora que nunca los suelten.

Ya estamos cansados de prédicas de derechos humanos, al comienzo alentadas por comunistas que nunca dieron las mismas libertades en sus propios países, y ahora todos los radicales musulmanes ‒que no vacilarían en ejecutar y torturar a cualquier americano que capturen‒ piden derechos humanos. Es lógico que los pidan: quieren ser liberados para salir a matar mas cristianos y judíos, por lo que deberíamos ser cautelosos y no creer todo lo que ellos dicen.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 23 de enero de 2006

No hay nada que justifique el trato que se la da a los reclusos de Guantánamo. Aun cuando se tuviera la certeza de que son terroristas y criminales, siguen siendo plenamente válidas las palabras que Juan Pablo II escribiera en su encíclica Evangelium vitae, n. 41:

No existe el forastero para quién debe hacerse prójimo del necesitado, incluso asumiendo la responsabilidad de su vida, como enseña de modo elocuente e incisivo la parábola del buen samaritano (cf. Lc 10,25-37). También el enemigo deja de serlo para quien está obligado a amarlo (cf. Mt 5,38-48; Lc 6,27-35) y “hacerle el bien” (cf. Lc 6, 27.33.35), socorriendo las necesidades de su vida con prontitud y sentido de gratuidad (cf. Lc 6,34-35). Culmen de este amor es la oración por el enemigo, mediante la cual sintonizamos con el amor providente de Dios: “Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5,44-45; cf. Lc 6,28.35). De ese modo, el mandamiento de Dios para salvaguardar la vida del hombre tiene su aspecto más profundo en la exigencia de veneración y amor hacia cada persona y su vida. Esta es la enseñanza que el apóstol Pablo, haciéndose eco de la palabra de Jesús (cf. Mt 19,17-18), dirige a los cristianos de Roma: “En efecto, lo de: no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud” (Rm 13,9-10).

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MENSAJE DE FRANCISCO EMEVECISTA
Fecha: 23 de enero de 2006

Estoy muy de acuerdo contigo, Luis.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 23 de enero de 2006

Querido Francisco:

Sólo quisiera saber si también estás de acuerdo con los textos del Magisterio de la Iglesia que he citado en mis últimos e-mails.

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ
Fecha: 24 de enero de 2006

No esta en discusión la doctrina de la Iglesia ni lo que los Papas dicen respecto a la dignidad humana, pero en buena hora que lo citen para que podamos refrescar un poco

Todo el punto de discusión se centra en hacerle propaganda y darle credibilidad a un grupo de asesinos que están prisioneros en Guantánamo. ¿Cómo sabemos que lo que dicen es verdad? El hecho es que los atraparon cometiendo actos terroristas. Ya les di el ejemplo de los que fueron liberados e inmediatamente regresaron a Afganistán e Irak a matar más inocentes y soldados americanos. Lo mismo pasa con los fundamentalistas islámicos que Israel libera. Apenas tienen una oportunidad, empiezan a matar de nuevo.

La dignidad de la persona humana debe ser respetada desde el inicio hasta el fin de la vida. Cuando un terrorista mata inocentes, está violando la dignidad de todos aquellos que asesina y es necesario que se lo ponga fuera del alcance de aquellos a los que pueda afectar.

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 24 de enero de 2006

Luis:

Estoy de acuerdo contigo, pero no creo que la mejor forma de alejarlos del mal sea maltratándolos tampoco. Si rompemos con sus derechos humanos, entonces nos estamos bajando a su nivel.

Te doy otro ejemplo:

Las primeras comunidades cristianas perseguidas por Nerón, ¿acaso se vengaban de los romanos? Más bien, su radicalidad era tal, que ellos “daban la otra mejilla”. No estoy diciendo tampoco que debemos ser corderitos en este mundo. Lo que estoy diciendo es que debemos ser guardianes de la dignidad humana y el derecho a la vida en todo nivel. Ni tampoco estoy diciendo que hay que dejarlos libres para que cometan otros crímenes.

Sin embargo, ellos tienen el derecho a un juicio justo, a un encarcelamiento justo ‒así sea de por vida‒ y a un tratamiento justo. Solo así podremos dar testimonio de nuestra fe.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 24 de enero de 2006

Querido Lucho:

Es cierto que no está en discusión la doctrina social de la Iglesia. Lo que está en discusión es su aplicación en este caso. Esta enseñanza de la Iglesia se basa en el derecho natural, y es por lo tanto un imperativo moral para todo ser humano, independientemente de cuál sea su credo religioso.

Por otra parte, denunciar los atropellos cometidos contra reclusos musulmanes es algo diferente de hacerle propaganda al fundamentalismo islámico. Es cierto que grupos violentistas islámicos pueden utilizar esta información como propaganda de sus objetivos, pero la utilización política de este tipo de denuncias es algo añadido a la denuncia en sí misma. Por eso, te vuelvo a preguntar: si un prisionero musulmán sufre tortura y tratos degradantes, ¿debe callarse? O en caso de que no lo haga, ¿su testimonio debe ser censurado y silenciado a como dé lugar?

Hablas de un «grupo de asesinos que están prisioneros en Guantánamo». ¿No crees que esa conclusión debe ser efectuada por un juez, en un juicio con un mínimo de garantías donde se presenten las pruebas del caso y el acusado pueda defenderse? ¿Tienes tú las pruebas para sustentar lo que dices? Estoy de acuerdo en que un asesino cumpla con la condena que le corresponde, una vez que haya sido juzgado y sentenciado. Pero no puedo estar de acuerdo en que se someta a prisión ‒y, peor aún, a torturas, injustificables en cualquier caso‒ a personas acusadas de delitos que no han sido sustentados ante un tribunal.

Estados Unidos les niega a estos reclusos el status de “prisioneros de guerra”, y busca sustraerse de esta manera al cumplimiento de las Convenciones de Ginebra. Pero tampoco los trata ni siquiera como delincuentes comunes, pues les niega el derecho a ser juzgados y sentenciados de acuerdo a ley. Y tampoco permite que delegados de organizaciones internacionales visiten regularmente la base de Guantánamo, a fin de verificar las condiciones de vida de los reclusos.

En el caso concreto de Sami Al-Hajj, camarógrafo de Al Jazeera, ¿tienes tu información de por qué debe ser considerado un asesino? ¿Sólo por el hecho de estar en Guantánamo debe ser catalogado como tal, bajo el supuesto de que los militares americanos no se equivocan y absolutamente todos los que están allí tienen que ser asesinos?

El ejemplo que tú mencionas de los presos liberados tampoco es concluyente. No se puede concluir a partir de casos particulares lo que van a hacer las demás personas. Pero incluso lo que cuentas es comprensible ‒de ninguna manera justificable‒, pues no se debe esperar de quien ha sido sometido a abusos y torturas por parte de militares norteamericanos que luego vaya a ponerse de su parte y ayudarlos a cumplir sus objetivos.

La “noche de los cristales rotos” (Alemania, 9 de noviembre de 1938), en la que fueron quemadas sinagogas y miles de judíos deportados a campos de exterminio, tuvo como excusa el asesinato de un funcionario de la embajada alemana en París por parte de un judío, cuyos padres polacos habían sido deportados a Polonia y tuvieron que pasar mil y una penurias (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Noche_de_los_cristales_rotos). El gobierno nazi utilizó este hecho como “prueba” de que los judíos eran asesinos. Las generalizaciones hechas sobre grupos de personas ‒sin considerar cada caso en particular‒ están en la base de los mayores crímenes contra el ser humano efectuados en la historia.

Por último, lo que tú dices sobre los terroristas ‒qué es cierto, sin que ello implique que esté demostrado que todos los presos de Guantánamo lo son‒, podría aplicarse también a los militares norteamericanos. ¿Qué hacemos con aquellos que matan civiles inocentes ‒incluidos niños‒? ¿Alguno está preso por crímenes contra la humanidad? Más aún, ¿está preso alguno de los que dan las órdenes de los bombardeos sobre poblaciones enteras? ¿Cómo se puede evitar que
asesinen impunemente a civiles inocentes?

Estas son mis legítimas inquietudes al respecto, que te manifiesto con toda sinceridad.

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No hubo respuesta de Luis Ráez. Simplemente dejé de recibir e-mails del CLMUSA Yahoo Group y ya no tenía acceso al foro ni siquiera a través de la página web. Había sido borrado del mapa.

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MENSAJE DE RODRIGO EMEVECISTA (EN PRIVADO)
Fecha: 24 de enero de 2006

Martin:

Hermano, tengo una pregunta. ¿Luis te saco del Yahoo Group? Ya no te encuentro en la lista de miembros.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO)
Fecha: 24 de enero de 2006

Rodrigo:

Parece que sí, hermano. Los e-mails me están rebotando y ya no tengo acceso a ninguno de los contenidos a través de la página web. Sin embargo, no he recibido ningún e-mail de Luis informándome de que me haya sacado.

¿Qué piensas tú al respecto? ¿Crees que para Luis es más importante defender su posición que confrontarla con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia?

Me causa un gran malestar esta situación.

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA (EN PRIVADO)
Fecha: 24 de enero de 2006

Martin:

Tengo miedo de pensar que Luis haya llegado a tal extremo. Anoche encontré que me había sacado de moderador del grupo. Y esta mañana, esperando una respuesta tuya, decidí chequear si te habían sacado, ya que habían rumores de que querían hacer eso hace mucho tiempo.

Si ese fue el caso, yo me voy a dar una queja a los sodálites de Estados Unidos, ya que me pareció que las cosas que Luis dijo en realidad no van con las enseñanzas de la iglesia. Estamos hablando de que el grupo se esté cerrando en torno a una idea errónea.

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MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO A LUIS RÁEZ CON COPIA A VARIOS MIEMBROS DEL YAHOO GROUP)
Fecha: 25 de enero de 2006

Querido Luis:

Me han comenzado a rebotar los e-mails dirigidos al CLMUSA Yahoo Group. He entrado a la pagina web del grupo y he constatado que he dejado de tener acceso a cualquier información allí contenida. Esto me resulta extraño.

Hasta el momento, desde este rincón de Alemania donde vivo, he buscado exponer temas que son de interés para cualquier cristiano comprometido y contribuir a la formación de la gente del grupo mediante información actual referente a la Iglesia y sus enseñanzas. A su vez, muchos de los artículos que he encontrado y reenviado han tenido siempre la finalidad de que podamos estar al tanto de los males y problemas que presenta al mundo actual y que, como cristianos comprometidos, no debemos ignorar.

[Mi mujer] y yo buscamos vivir nuestro compromiso cristiano en una realidad difícil y hemos contribuido a una buena acogida de los miembros del MVC durante su participación en la Jornada Mundial de la Juventud, aunque hayamos tenido que sacrificar nuestra participación directa en ese evento por designios que sólo Dios conoce.

Confío en que esta falta de acceso al CLMUSA Yahoo Group no se deba a un acto de censura de tu parte. Sinceramente, no creo que se deba a esto, pues no he recibido ningún e-mail de advertencia tuyo, y siempre has permitido que se discutan todo los temas y aireen todas las inquietudes, buscando en común una respuesta a la luz de los principios de nuestra común fe católica, dentro de un clima de respeto y libertad cristiana.

He vuelto a efectuar en la página de Yahoo una solicitud para unirme otra vez al grupo. Espero que eso solucione el problema, a fin de que podamos seguir compartiendo experiencias e inquietudes que nos enriquecen mutuamente a todos.

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ (EN PRIVADO)
Fecha: 25 de enero de 2006

Querido Martin:

El Yahoo Group tiene un sentido claro: ser una instancia de unión entre los diversos emevecistas dispersos por Estados Unidos y hacer apostolado contribuyendo con la formación de los mismos.

Estoy en un dilema hoy, debido a que ya tengo muchos e-mails privados de gente del grupo que considera que nos estamos desviando demasiado del objetivo principal del grupo.

Somos CLMUSA, por ello somos parte de una institución. Lo que hagamos debería reflejar el estilo y los objetivos de la misma. Por ejemplo, no podemos criticar ACI Prensa delante de todo el mundo, porque hay gente que no entiende qué pasa. En el mejor de los casos, que tu crítica sea realmente constructiva. No podemos promocionar gente que no esta en comunión con la Iglesia o está en contra de ella o de nosotros mismos. Muchas veces pones artículos de gente, que estaría feliz de que no existiéramos. Hemos perdido miembros del MVC por este punto. Y recuerda que yo no soy la última voz en el MVC/SCV, por lo que ya me han advertido que pueden pedirnos o que cambiemos el nombre, o que desaparezca el grupo. En palabras simples, puedes poner lo que quieras siempre y cuando expliques debajo y aclares lo que debe ser, es decir, cuál es la posición correcta de la Iglesia, para que la gente no se confunda.

Con tu retorica anti-americanista has ofendido a mucha gente. Recuerda que el grupo se llama CLMUSA y estamos tratando de captar apostolados en Estados Unidos. Lo menos que puedes hacer es hacer pública tu posición anti-americana en publico y sin ser equilibrado. Por ejemplo, la Iglesia esta a favor de los derechos humanos de los presos en Guantánamo y también de los americanos que mueren en los atentados terroristas. Los escritos deberían reflejar eso y no tu anti-americanismo solamente, que como posición personal se respeta, pero no es la del grupo. Ya hemos perdido tres miembros que se han salido del grupo por ello

Es cierto que poca gente escribe y de allí que tu aporte sea fundamental, pero mucha gente lee y me comenta en privado todo lo que ocurre en el grupo, como te lo han comentado antes a ti también, ya que he recibido copias de los e-mails.

Te dejé fuera anoche porque no quería continuar ese diálogo sin conversar contigo, as sea por e-mail. Te pediría que seas más prudente en lo que pongas y yo prometo ser mas prudente al responder también y pensar mejor la respuesta o responderte en privado.

Se que no es tan interesante poner cosas menos controversiales, pero ya te expliqué la idea de porque hicimos el grupo. Prefiero que el grupo no tenga éxito a que su éxito esté basado en el escándalo.

Tu eres el que más puede aportar al grupo, por lo que espero que podamos arreglar este impasse.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO A LUIS RÁEZ CON COPIA A VARIOS MIEMBROS DEL YAHOO GROUP)
Fecha: 25 de enero de 2006

Luis:

Lamento que se haya dado esta situación, mas aún cuando la postura que has defendido resulta en muchos puntos incompatible con el amor cristiano y con la enseñanza de la Iglesia al respecto, como debe haberte dicho más de uno.

También entiendo que estás en una situación difícil, sometido a presión, quizás por parte de gente de ACI Prensa que no admite ninguna observación a las noticias que publica, aun cuando a veces me conste que manipula la información. O de algunos hermanos del SCV que confunden “unidad de pensamiento” con “uniformidad de pensamiento” ‒y ten en cuenta que la expresión “unidad de pensamiento” incluida en los estatutos originarios del SCV fue luego sustituida por “unidad de ideales”‒, que buscan la manera de hacer callar ciertas voces antes que entrar en un diálogo fructífero. Siempre he manifestado abiertamente lo que pienso y siempre he buscado sustentarlo con solidez, dentro de la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia, incluso retractándome de lo que pudiera haber de errado en mis observaciones, y con una clara intención pedagógica.

Entiendo que mi expulsión del CLMUSA se debe a motivos de tipo estratégico-apostólico ‒y hasta político: no se debe criticar a Bush‒ más que a una infidelidad a la fe de la Iglesia. O tal vez al hecho de que se desee una formación estereotipada, evitando ir más allá hacia una manera de pensar más abierta y flexible ‒que es, en mi opinión, lo que los católicos necesitan en el mundo actual‒, siempre dentro de la doctrina católica y en unión con el Santo Pontífice. Y que es, además, la manera de pensar que he aprendido y que se fomentó en el SCV que yo conocí desde época muy temprana ‒los años ’70‒. Yo me uní al SCV porque hallé allí lugar para expresar mis inquietudes más profundas, y lo que allí se discutía y transmitía estaba muy lejos de los contenidos prefijados y secos de una clase formal de religión. ¿Acaso algo ha cambiado en estos tiempos y yo no me he enterado?

Paso ahora a aclarar algunos puntos:

1. Hasta donde tengo conciencia, no recuerdo haber puesto ningún artículo de gente de la cual tengamos certeza de que no desee que existamos, o de haber promocionado a gente que no está en comunión con la Iglesia ‒¿te refieres tal vez Mons. Oscar Arnulfo Romero, cuyo proceso de beatificación está bastante avanzado y del cual me siento muy cercano, luego de haber conocido sus palabras, leyendo sus homilías, y muchos aspectos de su vida y de su experiencia cristiana?‒. Sólo me viene a la memoria un artículo en que se citaba tangencialmente unas palabras de Hans Küng, sin que yo mismo manifestara estar de acuerdo con esas palabras. Eso causó revuelo e incluso me dijiste que lo único que deseabas saber de ese señor era sólo lo malo que había dicho. Sin embargo, el Papa Benedicto XVI lo invitó a un diálogo en Castelgandolfo y resaltó lo bueno que había en su trabajo actual, sin negar por ello que Küng tiene prohibición de enseñar como teólogo católico por defender ideas incompatibles con la fe católica (ver http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=10154). que defender la posición correcta de la Iglesia supone siempre la caridad. Por otra parte, en el CLMUSA se ha defendido ardorosamente a una persona que no está en plena comunión con la Iglesia, por pertenecer junto con su padre a un grupo tradicionalista cismático que no reconoce el Concilio Vaticano II ni la autoridad de los Pontífices posteriores a Pío XII. Me refiero a Mel Gibson.

3. No soy ni anti-americano ni pro-americano. Criticar a la luz de los principios cristianos las acciones de un gobierno no es estar en contra del país gobernado. En los años ’90 criticar a Fujimori o denunciar los abusos cometidos por las Fuerzas Armadas peruanas no significaba necesariamente ser anti-peruano ‒como se intentó presentar por entonces‒. Como tampoco significa ser anti-patriota o anti-peruano si se critica el gobierno de Alejandro Toledo. Aun así, sigo creyendo que como cristianos somos antes que nada ciudadanos del Reino de Dios y miembros del Cuerpo de Cristo en la Iglesia, y que eso prima sobre la pertenencia a cualquier nación. Resulta ahora de lo que tú dices que constituye un requisito para pertenecer al CLMUSA ser pro-americano ‒en el sentido de pro-gobierno y pro-militares- o, por lo menos, neutral -que en este caso significaría cerrar los ojos y hacer de la vista gorda frente a acciones contrarias a la ética cristiana efectuadas por el gobierno americano‒. Te pregunto: en caso de ser elegido un gobierno demócrata pro-abortista, ¿guardarías silencio a fin de no parecer anti-americano? Yo no lo haría.

4. No conozco exactamente la situación de la gente que tú dices que se ha salido del grupo aparentemente por mi causa. Lo único que sé es que el contacto personal lo tienen con ustedes, y suele suceder que la gente no se aleja de un grupo por lo que diga alguien a quien no conocen personalmente, si el testimonio cristiano de quienes conocen personalmente es sólido, transparente y convincente. Sé del caso de una emevecista aquí en Alemania que ha comenzado a sentirse ajena al MVC, luego de ver el anti-testimonio dado por algunos miembros del MVC que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud. Mi mujer y yo, con la ayuda del Espíritu Santo, hemos logrado en un diálogo abierto que por lo menos no eche su compromiso cristiano por la borda, no obstante que ello signifique perder su identificación con el MVC. ¿Para quien se está trabajando? ¿Para el MVC o para la Iglesia? ¿O existe la idea que sólo se puede ganar a miembros para Cristo y la Iglesia convirtiéndolos en miembros del MVC, cortados todos con la misma tijera?

5. No puedo continuar participando de un grupo de donde se me echa sin previo aviso, sin aparentemente ningún motivo de peso, y justo en medio de un diálogo donde alguien se negó a confrontar sus posiciones con lo que enseña con meridiana claridad el Magisterio de la Iglesia. O donde se dicen y discuten muchas cosas en la trastienda, sin que se tenga el valor de opinar abiertamente y sin temor. No se compaginan con mi estilo personal estas maneras de proceder, que nunca aplicaría yo con nadie, por considerarlas traicioneras y contrarias al respeto que se merece cualquier persona. Y más aún, considero deplorable que se tome una decisión como la que has tomado, amparado por la noche, y sin previo aviso ni explicación de motivos a la persona afectada.

Les puedes decir a los que me querían ver fuera del grupo que el objetivo ha sido logrado. Aunque dudo mucho en este caso que pueda hablarse de una victoria moral. Te dejo, pues, con tu conciencia y ya tú ve.

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ (EN PRIVADO)
Fecha: 25 de enero de 2006

Martin:

No te hemos echado del grupo. Sólo te he pedido que no continúes con este diálogo que no me parece que va de acuerdo con la posición del grupo. Mucha gente te ha escrito antes respecto a tu posición en el grupo, así que no debería tomarte por sorpresa lo que te digo.

Yo no veo nada malo en que discutamos y estemos en desacuerdo, pero en privado si esa discusión no va en la linea de los objetivos del grupo o va a confundir a la gente. Esta última discusión es sólo un punto más de controversia, como te explique antes, y por favor sé más abierto. En ninguno de los documentos que has citado dice que el ejército americano está violando los derechos humanos en Guantánamo. Tú partes de la premisa de que sí para la discusión, y yo parto de la premisa de que no. Por eso te digo que a veces, a menos que demos una opinión balanceada, no deberíamos radicalizarnos en público, y te acepto que mi opinión no está balanceada; por ello prefiero conversar contigo en privado.

Además, como te dije, tenemos gente del SCV que ya una vez me pidieron que te anule no sólo a ti sino el Yahoo Group, si no nos manteníamos fieles al estilo del MVC como debería ser. Y tengo los americanos que no están felices contigo, los cuales ni siquiera son apostolados míos; son gente de Denver y Texas, a los que conocí en el Yahoo Group.

Como te dije en el e-mail anterior, por favor sé prudente y edifica a los demás en el grupo. Dios te ha dado los dones para ello, y a nosotros nos hacen falta en el grupo. Yo nunca he querido sacarte y nunca te comenté cuando me lo pidieron. Detrás de las cortinas yo muchas veces te he defendido. Yo también soy una persona “heterodoxa” para muchos en el MVC desde que estaba en Lima, y desde el hecho de que fui uno de los primeros en migrar y hacer algo controversial, como era fundar fuera del Perú sin comunidad sodálite, formando grupos mixtos [de hombres y mujeres] entre otras cosas, pero cuando me pongo la camiseta del MVC trato de ser mas cauto, y aun así meto la pata, como en el comentario que te hice o al ponerte “on hold” en el grupo.

Disculpa por el mal rato que te hice pasar, y ya que hiciste publica tu despedida por lo ocurrido, si quieres te mando unas disculpas públicas.

Regresa al grupo cuando quieras.

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Lo más insólito de este asunto es que fue Carlos Angulo, un sodálite consagrado no precisamente con vocación intelectual pero sí dotado de una inmensa dosis de sentido común, a quien recuerdo con mucho cariño, quien puso los puntos sobre las íes respecto al tema de las cartas desde Guántanamo. Reproduzco aquí su brillante comentario ‒de sacarse el sombrero‒, que yo no pude leer el mismo día en que fue enviado, debido a a que ya no tenía acceso al Yahoo Group.

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MENSAJE DE CARLOS ANGULO
Fecha: 24 de enero de 2006

Me parecen muy sugerentes los aportes sobre este tema. Considero oportuno aconsejar matizar algunos comentarios.

Sugiero a todos que:

1. Partimos de la suposición de que esta carta es auténtica, es decir, escrita por quien dice ser escrita.
2. Si es auténtica, suponemos que dice realmente la verdad sobre los tipos de abuso (cantidad, calidad, situación, etc).
3. Enfoquemos bien cual es el punto de discusión: ¿la carta?, ¿los abusos?, ¿el terrorismo?, ¿los musulmanes?, ¿la guerra contra el terrorismo?, etc.
4. Después de precisar los parámetros y coordenadas en los que nos movemos, podremos ‒creo yo‒ seguir analizando esa determinada situación con mayor objetividad y sin agregar elementos que parecen que vienen más de prejuicios, supuestos, subjetividades u opiniones personales.
5. Ciertamente, todos somos libres de opinar libremente, pero también es cierto que para un mejor procedimiento de este espacio es conveniente que tengamos algín tipo de disciplina ‒no encontré otra palabra mejor‒ para analizar los hechos y sacar provecho.

Creo que todos estamos de acuerdo en que no se puede abusar de nadie. Va contra la dignidad humana la tortura, abuso, presión psicológica, injusticias, etc. Y esto se aplica a cualquier persona de cualquier raza, condición social, credo religioso, ideológico, filosófico. NO HAY EXCEPCIONES. Así lo enseña la doctrina del Señor Jesús, que muy bien la Iglesia expone en la Enseñanza Social Eclesial.

Considero que no se puede admitir ninguna excusa para abusar, torturar a ningún ser humano. Así sea el criminal mas grande del mundo. Así sea Osama Bin Laden. Merece un trato digno, humano, por supuesto en la cárcel ‒y de hecho, merecería cadena perpetua‒, pero no por eso, injusto ni degradante. Sabemos que Osama Bin Laden, por lo menos ‒lo suponemos por su fanatismo-, que, si lo soltaran, seguiría matando gente. Pero esto no nos autoriza, ni justifica, ni puede ser motivo para decidir castigarlo anticipadamente con tortura física, psicológica, «ya que después saldrá a matar más gente». Somos cristianos y tenemos que seguir una conducta coherente aun con aquellos que son criminales, enemigos nuestros y de la humanidad.

Luis:

Me permito tomar prestadas algunas de tus afirmaciones como para comentarlas y tratar de entender mejor lo que quieres decir.

1. «Aunque estos prisioneros se mantienen encerrados en circunstancias muy controversiales, ten en cuenta que muchos son terroristas que han sido capturados en combate.»

El tener en cuenta que son terroristas, ¿es para que no nos preocupemos de si son torturados o no? Es decir, tú quieres decir que, como son terroristas en combate, tener en cuenta esto, ¿significa que se merecen un poco de tortura? ¿Para qué precisar el tener en cuenta?

2. «Yo creo que sí es posible que se estén cometiendo abusos contra los derechos humanos, pero también creo que con delincuentes y asesinos como los que enfrentamos hoy en día no se puede ser débil…»

OK. Yo creo eso también de que hay abusos en contra de los derechos humanos, pero cuando tú sigues en el siguiente párrafo precisando que todos son «delincuentes y asesinos», ¿no te parece una afirmación muy dura? Teniendo en cuenta que probablemente todos los que están presos en Guantánamo no son mas que soldados, seguidores, y probablemente algunos inocentes castigados y condenados, ¿cómo saber que todos son “fanáticos asesinos terroristas”?

Y luego dices que «no se puede ser débil». ¿A qué te refieres? Si estamos hablando de la carta de este preso en Guantánamo que recibe un maltrato indigno, suponiendo que sea auténtica, ¿a qué te refieres? ¿Como se puede ser débil o no serlo?

3. «…en Estados Unidos se respetan mejor los derechos humanos que en cualquier país musulmán, donde a veces no existen o no se practican.»

Recuerda que eso que dices, en mi opinión, es fruto de la campaña gringa de desprestigio de la cultura musulmana. Nos han hecho creer que “musulmán” es sinónimo de “terrorista”. Y ESO ES UNA FALACIA.

Acuérdate que en nombre de los derechos humanos, que dice defender Estados Unidos, se invadió un país, perdón, decenas de países para imponer su hegemonía.

Además, ¿estás seguro de que se respetan mas los derechos humanos en Estados Unidos que en un país musulmán? ¿Cómo lo sabes? ¿Tienes pruebas de ello? Probablemente todos sabemos del maltrato de las mujeres en esa cultura oriental, y además muy bien propagado por los medios de comunicación social, impulsados por la propaganda gringa. Pero, ¿no crees que hay otros temas que se defienden mejor en una cultura musulmana, mejor que en la cultura gringa? ¿Qué me dices del tema del aborto, por ejemplo? Sería interesante investigar.

Hablas de respeto, existencia y práctica. ¿Como has comparado tu el respeto, la existencia y práctica de los derechos humanos de “cualquier” país musulmán frente a los Estados Unidos? Perdón, ¿podrías alcanzarme esa información? Gracias.

4. «Así que es hipócrita que los terroristas pidan cosas que ni sus propios gobiernos les darían.»

Perdón, pero esto me parece una falacia. ¿En qué sentido está mal? ¿Qué quieres decir? Por ejemplo, ¿es una hipocresía que tú como peruano pidas al gobierno peruano que pague un salario mas justo a todos los trabajadores? Pero tú puedes decir: pero es terrorista… Muy bien, cambiemos la pregunta. ¿Sería hipócrita que Abimael Guzmán pida al gobierno peruano que aumente el salario a los trabajadores, o que mejore la salud, o que construya mas casas, o que invierta en el agro, o que respete al ser humano? ¿Es que por ser Abimael Guzmán no puede pedir algo justo? ¿O se convierte en injusto o hipócrita porque lo pide Abimael Guzmán?

5. «Ahora esta misma gente que ha hecho eso a los suyos está presa en una cárcel donde tienen comida, atención de salud y un capellán musulmán que los atiende, y si es justo que se queden allí de por vida, sólo Dios lo sabe; pero si son un peligro para la sociedad, en buena hora que nunca los suelten.»

Creo que si precisáramos mejor de qué estamos hablando ‒si de la cárcel, de los terroristas, de la carta de Guantánamo‒ se entendería mejor lo que quieres decir. Creo que ninguno de los que ha participado en el foro ha pretendido sugerir la liberación de algún terrorista. Creo mas bien que de lo que tratamos es si es justo y digno para el ser humano, como creatura de Dios, que se abuse de él, siendo terrorista, militar, lo que sea.

6. «Ya estamos cansados de prédicas de derechos humanos, al comienzo alentadas por comunistas que nunca dieron las mismas libertades en sus propios países, y ahora todos los radicales musulmanes ‒que no vacilarían en ejecutar y torturar a cualquier americano que capturen‒ piden derechos humanos.»

¿Quiénes estan cansados? Me parece que la Iglesia siempre ha levantado su voz para defender a los perseguidos, abusados, encarcelados, etc., mucho antes que los comunistas. ¿Está mal que un radical musulmán pida respeto y cumplimiento de derechos humanos? ¿Estaría mal que un comando americano, un general americano que cumplió ordenes que llevaron al asesinato de civiles inocentes, pida el cumplimiento de los derechos humanos?

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Habla muy bien de Luis Ráez el hecho de que finalmente haya enviado un mensaje público de disculpas por la manera en que se procedió contra mí, el cual reproduzco a continuación.

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MENSAJE DE LUIS RÁEZ
Fecha: 26 de enero de 2006

Queridos amigos:

Gracias [a todos] por sus comentarios. Les pido disculpas por no ser mas cuidadoso al escribir y exponer mejor las ideas para que no haya malentendidos.

Como siempre lo he dicho, nuestra fidelidad a la Iglesia y a la espiritualidad sodálite es lo primero en este grupo, porque ser católicos emevecistas es parte de nuestra identidad.

En ningún momento he estado en desacuerdo con la doctrina de la Iglesia y mi terquedad parte del punto de que trabajaba con las premisas que en las cárceles americanas NO se tortura. Todo lo que Carlos y Martin dicen está basado en la premisa que de SÍ se tortura, y si eso es verdad, les doy la razón en todo.

Le pido disculpas a Martin también porque nunca traté de maltratarlo ni en público ni en privado. Es alguien a quien conozco desde hace más de 20 años y me enorgullece que sea parte del grupo.

Hicieron el comentario de que muchos del grupo eran personas “simples”, y a veces les complicamos mucho las cosas, por lo que les pido también disculpas. Los retos que el mundo presenta a estos cristianos que viven la espiritualidad del SCV son muy grandes. De allí la necesidad de que todos tengamos que estar mejor preparados de lo que estamos para ser una respuesta a esta cultura de la muerte que se vive. De repente, debemos ser más humildes y pensar en los demás cuando escribimos y no escribir “para nosotros mismos” o para tres o cuatro que nos van a contestar. Creo que eso es algo que debemos considerar. Así todos nos beneficiaríamos del valioso aporte que muchos miembros del grupo dan y de repente á miembros del grupo se animarían a contribuir. Yo creo que el aporte de cada miembro del grupo es valioso y puede beneficiar a los demás.

Tratemos de servir las necesidades y a todos los miembros del grupo haciendo crecer nuestra amistad alrededor de Cristo en esta espiritualidad a la que todos hemos sido convocados. Para ello necesitamos la ayuda de todos.

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Finalmente, un viejo amigo adherente sodálite, me escribió expresándome su apoyo, con palabras provenientes directamente del corazón. Espero que actualmente le esté yendo bien y la vida le esté sonriendo, con la bendición de Dios.

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MENSAJE DE PABLO PILCO
Fecha: 26 de enero de 2006

Querido Martin:

Realmente lamento mucho que se haya dado ésta situación de desencuentro en el CLMUSA Yahoo Group. Desde mi punto de vista, muchos de tus artículos y comentarios han sido bastante ilustrativos y de aporte, especialmente en el último año ‒aunque sé que hubieron desencuentros antes de eso, pero que fueron ajustándose con una actitud bastante equilibrada de tu parte‒.

Sé que situaciones como éstas tienden a abrir viejas heridas y a veces las respuestas no llegan a salir tan claras como desearíamos, trayendo más bien una carga negativa. Mi sugerencia como hermano: no reabras viejas heridas ni temas antiguos. Hay temas que ya quedaron cerrados y aclarados, que no vale la pena volver a poner sobre el tapete.

Si de algo te sirve, déjame decirte que, a pesar de haber tenido diferencias contigo ‒siempre de forma más que de fondo‒, puedes contar con mi amistad. Sé perfectamente lo difícil que estar lejos de “casa” y también puedo ver tu esfuerzo por seguir viviendo tu compromiso cristiano con tu familia.

Una vez más, cuenta con mis oraciones y mi amistad.

Saludos a la familia.

Con amistad,

Pablo

P.D. Le he hecho saber a Luis sobre mi punto de vista respecto a este tema y su respuesta ha concordado conmigo sobre lo pésimo que se ha manejado esto. Te cuento esto para que entiendas que hay presiones que a veces uno no sabe cómo manejar y a veces son desbordantes.

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Aún cuando se solucionó el impasse, las cosas ya no fueron como antes, y mi participación en el CLMUSA Yahoo Group fue haciéndose cada vez mas esporádica. El foro fue perdiendo interés para sus miembros y poco a poco fue decayendo hasta caer prácticamente en la inactividad. Algunos temas que podían suscitar polémica los compartí posteriormente a través de una lista de correos más restringida y con nombres seleccionados. Sin embargo, encontré eco en muy pocas personas.

Lo que me había quedado claro de todo ese asunto es que yo ya era persona non grata para varios miembros del Sodalicio, cuyos nombres nunca llegué a saber. No era la primera vez que pasaba por una experiencia similar. Cuando todavía vivía en Lima y trabajaba como docente de filosofía en el desaparecido Instituto Superior Pedagógico Nuestra Señora de la Reconciliación, administrado por el Sodalicio, supe por César Augusto Chiappe, entonces director de ese centro de educación superior, que el P. Jaime Baertl, sodálite, le había pedido que me sacara de la institución, a lo cual él se negó, pues me consideraba un excelente profesor. Cuando poco tiempo después despidieron a Chiappe, dejé de ser convocado para dar clases. Y nadie me explicó los motivos de esta medida.

Esta vez los indicios apuntaban hacia los altos mandos del Sodalicio en los Estados Unidos, pues la orden que había recibido Luis Ráez sólo podía venir de los más altos niveles. Y el responsable regional del Sodalicio en los Estados Unidos era José Ambrozic. Otra persona que podría haber estado detrás de esa decisión es Alejandro Bermúdez, director de ACI Prensa y su versión en inglés, la Catholic News Agency, que no deja pasar ocasión para presentar una imagen negativa y distorsionada del Islam en su informativo noticioso, vinculando continuamente a los musulmanes con temas de terrorismo y persecución de cristianos.

El tiempo dirá si tengo razón, o si se trata de meras suposiciones sin asidero en la realidad. «Porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse» (Evangelio de Mateo 10, 26).