FANTASMAS DEL SODALICIO

cementerio

En el año 2008, cuando estaba terminando de procesar las experiencias vividas en el Sodalicio de Vida Cristiana y mi cabeza asemejaba un conjunto de piezas sueltas de un rompecabezas que no se terminaba de armar, me llamó la atención la enorme cantidad de personas que se habían unido al Sodalicio y luego habían tomado otros caminos, en comparación con el número reducido de personas que habían permanecido en la institución. Por ejemplo, de aquel puñado de jóvenes que un sábado 2 de diciembre de 1978 hicimos la promesa de sodálites mariaes en la capilla del Colegio Santa Úrsula (San Isidro, Lima), sólo uno ha perseverado en el Sodalicio hasta ahora. Si incluyo además a todo aquellos que estaban en los grupos de formación de los cuales formé parte, puedo afirmar con certeza que casi todos los de mi generación tomaron en algún momento la decisión de separarse del Sodalicio, muchas veces en circunstancias dramáticas que podrían servir de material para una novela apasionante.

A raíz de esto, perplejo ante datos evidentes cuyos motivos profundos parecían escapar a mi comprensión, comencé a exprimir de mi memoria nombres y más nombres y a ponerlos sobre un papel, mencionando algunas circunstancias del alejamiento de los personajes que iban surgiendo de mis recuerdos. Allí aparecieron los nombres de Virgilio Levaggi, Director Regional de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) para Centroamérica; Alberto Gazzo, Gerente General de Desarrollo Organizacional de la empresa minera brasileña Votorantim Metais; Luis Cappelleti, fundador y presidente de Tour Operations for Experiential Travel & Philanthropy; Franco Giuffra, director de Il Pastificio Clasico; Javier Lishner, reconocido disc-jockey especializado en rock; Mirko Repetti, Gerente de Data Center, Seguridad y Outsourcing Global de la empresa Global Crossing; Jorge Muñoz, actual alcalde de Miraflores (Lima); Germán McKenzie, expulsado oficialmente en el año 2007 del Sodalicio tras haber sido Superior Regional del Perú, actualmente profesor en la Niagara University (Ontario, Canadá); David Olaya, científico e investigador asociado del National Institute of Standards and Technology (NIST), en Boulder (Colorado, Estados Unidos); José Sam, Presidente Ejecutivo de Samcorp; el fotógrafo Juan Viacava, el escritor Martín López de Romaña y los periodistas Pedro Salinas y José Enrique Escardó, entre otros. La nutrida lista que elaboré ciertamente estaba incompleta, y considerando que desde noviembre de 2002 ya no vivía en el Perú, no sabía a ciencia cierta cuántos más habían desertado de las filas del Sodalicio, aunque por fuentes confiables supe que continuaban las deserciones.

Completé este escrito con algunas anotaciones sueltas y le puse como título NÓMINA DE FANTASMAS. El término de “fantasmas” alude al hecho de que estas historias han sido desplazadas por el Sodalicio al cementerio de la historia y existe como una consigna tácita de no mencionarlas, particularmente en el caso de aquellos que se han separado de la institución y han elegido supuestamente un camino donde difícilmente encontrarán la salvación ‒según una interpretación que frecuentemente escuché de la superioridad sodálite, y sobre todo de boca del mismo Luis Fernando Figari‒, pero tampoco se mencionan los traspiés de aquellos que huyeron y luego regresaron al seno protector de la comunidad ‒y marcan, por lo tanto, la diferencia entre Pedro y Judas, entre el pecador arrepentido y el traidor irredento, según otra interpretación frecuentemente repetida‒. Pues también hay unos pocos casos de quienes se fueron y, no pudiendo soportar el terrible sentimiento inculcado de estar traicionando una obra supuestamente querida por Dios, cedieron a la angustia y terminaron regresando a las filas de la institución que habían abandonado. De hecho, los parámetros dentro de los cuales el Sodalicio ha interpretado la sangría de miembros que ha tenido a lo largo de su historia se ubican en el marco de una mera alternativa entre fidelidad y traición. Había dos citas bíblicas repetidas continuamente, con las cuales se pretendía apuntalar esta interpretación a priori:

Jesús le dijo: «Nadie que mire hacia atrás, después de poner la mano en el arado, es apto para el reino de Dios.» (Evangelio de Lucas 9, 62).

Porque son muchos los llamados, pero pocos los escogidos. (Evangelio de Mateo 22, 14)

Esto bastaba para acallar las conciencias de los que se quedaban. La institución era intachable por axioma y no podía estar aquejada de problemas serios que ocasionaran que la gente se fuera. Los que se iban tampoco podían tener razones válidas para irse ‒salvo, en algunos casos, la de que el camino del Sodalicio no era su vocación y sanseacabó‒. Sea como sea, en el Sodalicio siempre se ha visto a quienes se han desvinculado de él como personas que han fracasado. Porque en la cosmovisión sodálite una persona que se va es alguien que ha perdido todo su valor, a menos que siga girando dentro de su órbita ideológica. Tal cual. De antemano, antes de cualquier análisis. De hecho, en el Sodalicio jamás se ha efectuado una investigación seria y concienzuda de por qué la gente se les ha ido y se les sigue yendo. Y jamás de los jamases se ha tenido en cuenta que algunas personas se han ido precisamente porque han mirado hacia adelante, porque han querido seguir tras las huellas de Jesús, buscando una inserción más participativa y menos restrictiva en la Iglesia, porque han querido compartir de manera más cercana y vívida las vicisitudes cotidianas de los seres humanos comunes y corrientes, o simplemente porque se han arriesgado a buscar una libertad más plena y palpitante que aquel remedo de libertad que les ofrecía la institución.

Mi “nómina de fantasmas” concluía con el siguiente comentario:

Sé que esta lista podría ampliarse enormemente, pues son muchísimos más los que se han ido del Sodalicio que los que se han quedado. En términos humanos esto se consideraría un fracaso, pues una empresa donde son más los que se van que los que se quedan ‒rotación cuantiosa de personal le dicen ahora‒ está abocada al fracaso. Y en términos divinos podría decirse algo semejante. Si San Pablo hubiera aplicado una estrategia similar, la Iglesia católica no existiría ahora.

¡Cuánto potencial humano desperdiciado! ¡Y todo por haber maltrado a quienes querían participar de lo que en el fondo parecía ser un proyecto idealista, un camino de nobleza, un medio para dignificar el mundo!

Todos los que se han ido, aun aquellos que lo han hecho con la frente en alto y por motivos legítimos, han recibido en conversaciones privadas ajenas a sus oídos, por lo menos alguna vez, el calificativo de “traidores”. Y si hubiera que hacer estadísticas ‒otro dato que se oculta, pues nunca se menciona el número de sodálites en activo ni tampoco el número muchísimo mayor de los que se fueron habiendo hecho por lo menos la primera promesa en el escalafón institucional, la de “aspirante”‒, habría que concluir que el Sodalicio no ha sido otra cosa que una “fábrica de traidores”.

El 20 de enero de 2009 le envié este texto a un amigo sodálite, con las siguientes aclaraciones:

Respecto a los que se han ido, hay quienes lo han hecho de buena fe y con recta conciencia, y quienes lo han hecho de mala manera y con ardides. Hay quienes siguen manteniendo la fe y quienes la han perdido o la han desechado. Hay quienes miran con cariño ese período de sus vidas, y quienes lo detestan como un tiempo perdido.

Yo siempre he considerado los años pasados en comunidad como una etapa necesaria de mi vida. No llego a entender el porqué de esa especie de ostracismo que sufrí posteriormente, y al cual se debe en parte algunos de los vaivenes por los cuales ha pasado mi vida.

El silencio respecto a los que se han ido puede ser comprensible durante un tiempo. Pero también forman parte de la historia de la institución, y muchos de ellos mantienen un compromiso cristiano, permanecen en la misma Iglesia, y no parecen estar yéndose a la condenación “por no haber seguido su vocación”. Contar la historia del Sodalicio también implica contar que estas personas estuvieron ahí. Cualquier institución que olvide su historia ‒incluyendo las páginas incómodas‒, seleccionando del pasado sólo lo que la enaltece, reescribiendo su evolución histórica de acuerdo a sus intereses actuales, termina por perder el rumbo y deja de aprender colectivamente de la experiencia.

La respuesta de este entrañable amigo fue la siguiente:

Yo, al Sodalicio no lo veo tan apocalíptico ni fracasado. No seguiría aquí si lo viera así. Me parece que exageras un poco cuando dices que todos han recibido el calificativo de “traidor”. Creo que también estás un poco lejos de la realidad actual del Sodalicio. Me parece que ya no es así. Pero coincido con algunas cosas que necesitan mejorar: un flujo más libre de información, mayor claridad en la comprensión de la vocación, evitar una relectura de la propia historia, recibir críticas con mayor libertad y serenidad, aprender con mayor humildad de los propios errores, no ser tan rígidos en algunas cosas. Me queda todavía un sinsabor por el peso (necesario) puesto a un lado del asunto (los que se fueron) y nada al otro (los que quedan). Creo también que haces juicios un poco aventurados sobre el fuero interno de algunos que se fueron ¿Hablaste con todos los que mencionas sobre sus razones? Y aunque sea así, son las razones para irse. Tal vez habría que investigar también las razones para quedarse. De lo contrario parece que todos los que se quedan están participando de un proyecto fracasado, falaz y engañoso. Quedan dos posibilidades: o son unos mentirosos manipuladores, o son unos idiotas borregos incapaces de pensar por sí mismos. Humildemente no creo ser ninguna de las dos cosas. Por lo menos no en grado extremo.

Y un asunto más a considerar es la aprobación pontificia. Se bien que no es un asunto ex cathedra, pero ciertamente es un ejercicio de gobierno de la Santa Sede que reconoce como un carisma del Espíritu Santo al Sodalicio. ¿Lo estamos traicionando quienes pertenecemos a él? Puede ser. ¿En qué grado? ¿Cómo enderezar lo que está mal?

Mi respuesta fue como sigue:

Mi percepción de que el Sodalicio no ha tenido éxito parte de la comparación entre lo que quiso ser y lo que es actualmente. Han pasado ya 37 años desde que el Sodalicio fuera fundado, tiempo suficiente para saber si se camina hacia la meta. Los logros en el campo de la cultura y del pensamiento no me parecen significativos. No creo ni siquiera que puedan ser el germen de un cambio importante en el mundo, como sí lo fueron otras manifestaciones del pensamiento cristiano en otros tiempos.

Numéricamente, ¿cómo está el Sodalicio? ¿Sigue creciendo al mismo ritmo que en los inicios, o se ha frenado el crecimiento? Señal para preocuparse.

Respecto a la personas que se fueron, he evitado poner motivaciones donde no me constan, indicando solamente hechos. Donde pongo motivaciones es donde las conozco de primera o segunda mano. De todos modos, son tantos, que se les podría aplicar de igual manera el argumento que tú utilizas para los que se quedan: asumiendo que el Sodalicio está bien, o están todos locos y se engañaron, o traicionaron a sabiendas.

Sin embargo, el asunto no puede ser planteado de manera tan simplista, en blanco y negro. Hay muchas zonas grises de por medio. Entre los que se fueron hay de todo, lo mismo que entre los que se quedan: personas de recta conciencia y buena intención, personas desorientadas que siguen la corriente, personas que actúan con intenciones torcidas. Lo que verdaderamente asombra es la cantidad de personas que se van y se siguen yendo, pues yo sólo menciono un número reducido de personas que he conocido personalmente. Y que la mayoría han sido designados como traidores es algo que me consta, ya sea de manera general ‒señalándolos como los que pusieron la mano en el arado y miraron hacia atrás‒, ya sea de manera particular. Digo la mayoría de los casos que yo conozco, no todos. En mí mismo y en muchos he conocido el temor de irse. En mi caso este temor ‒debido al concepto rígido de vocación que se manejaba y que tal vez se siga manejando‒ me llevó a desear la muerte durante mis últimos meses en comunidad [en San Bartolo], a fin de evitarme el trámite de tener que tomar una decisión que pudiera significar mi condenación eterna. Afortunadamente, [el superior local] me ayudó a dar el paso, sin por ello manejar otro concepto distinto de vocación. Esa misma angustia la he visto reflejada en otros que ya no están.

Después de salir de comunidad persistí en mi deseo de contribuir con la misión del Sodalicio. Incluso cuando el muy querido Germán McKenzie me preguntó una vez por qué quería hacer la promesa de adherente [sodálite casado], le dije que para mí eso era como una especie de alianza matrimonial, y que si bien el Sodalicio había sido en algo como una mala mujer, yo también tenía mis cosas, y uno hace una promesa de amar y servir a pesar de todo eso. Han pasado ya 15 años desde mi salida de comunidad, años donde poco a poco he ido procesando las experiencias vividas, a las cuales se han sumado otras experiencias. No creas que no he hecho esfuerzos de mantener la ilusión inicial y confiar en una mejora. Pero ha llegado el momento en que persistir en lo mismo ya no tiene objeto, pues siento que es como tirarse con el corazón encima de una enorme espina, como el ruiseñor del cuento de Oscar Wilde.

No cuestiono tu decisión de permanecer en el Sodalicio. Tú no te hallas en la misma situación que yo, y tal vez sea tu deber estar donde estás. La Iglesia requiere de diversos tipos de vocación, así como de diversos estilos de vivir la fe. Tampoco creo que todos los sodálites sean manipuladores ‒como lo es ACI Prensa con la información noticiosa‒. Sin embargo, yo no me puedo seguir identificando con una institución que ha maltratado mis esperanzas, ha rechazado mis talentos y no ha confiado en mis buenas intenciones.

Quiero encontrar en la Iglesia una comunidad donde pueda aportar con lo que soy y lo que Dios me ha dado a la edificación del Cuerpo de Cristo. Y donde haya más libertad para compartir inquietudes. Y tal vez la oportunidad de ponerme al servicio de los necesitados y marginados de modo muy cercano.

Lo de la aprobación pontificia sólo indica que el carisma del Sodalicio es válido para la Iglesia. Pero ¿todas las taras señaladas pertenecen verdaderamente al carisma del Sodalicio? Esa aprobación no garantiza que el Sodalicio no pueda fracasar. Ha pasado ya con otras instituciones y puede volver a pasar. Y pasa también en el presente. Desde hace algunos años el Opus Dei ha dejado de crecer, y sus miembros están envejeciendo. Lumen Dei ha sido intervenida por la Santa Sede. El proceso contra el Padre Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, en que se le acusaba de haber absuelto sacramentalmente a jóvenes legionarios de los cuales había abusado sexualmente con anterioridad, no llegó a su término, sino que fue suspendido por orden del Papa [Benedicto XVI], aplicándosele a Maciel una sanción ‒porque eso fue: sanción‒ misericordiosa, considerando su edad avanzada y su estado de salud, y atendiendo al bien de los demás integrantes de los Legionarios de Cristo e instituciones afines.

Espero que estas reflexiones te sirvan para contribuir a mejorar lo que se puede mejorar, dentro de tu vocación específica.

Yo mismo no considero que esté dejando una vocación. Sigo buscando responder al llamado de Dios, sólo que mi camino sea tal vez más complejo. Pues parte de mi vocación consiste en haber vivido lo que he vivido. Y como Abrahán, no sé todavía adónde llegaré.

Este amigo me respondió con unas palabras que hasta el día de hoy resuenan en mi corazón:

Lo que dices muestra una gran caridad y sentido eclesial. Me edifican tus palabras. Voy a rezar mucho por ti y tu familia para que encuentres el espacio que necesitas para entregarte con todos tus talentos al Señor.

Eso espero, querido amigo. Quiera la mano invisible de Dios, que nunca suelta a quien confía en Él, sostenerme en esta tarea a pesar de mis patentes fragilidades humanas. Y desde mi condición de fantasma, quiero elevar mi voz a favor de la auténtica libertad de los hijos de Dios y anunciar que sigo vivo, con las puertas del corazón abiertas a todo aquel que quiera reposar en él un momento para compartir un poco de amistad, un poco de camino, un poco de pan, un poco de todo. Que así sea.

POR MENCIONAR A HANS KÜNG

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El Movimiento de Vida Cristiana (MVC), fundado en 1985 por Luis Fernando Figari, es un conglomerado de asociaciones de fieles cristianos católicos, que buscan vivir la espiritualidad del Sodalicio de Vida Cristiana. En ese sentido, la historia del MVC y del Sodalicio son indesligables, manteniendo una estrecha ligazón de pensamiento y disciplina, aunque en el MVC no existen compromisos vinculantes y obligatorios al respecto, y la pertenencia a él reviste una cierta flexibilidad e informalidad que no se da en el Sodalicio.

El MVC ha ido extendiéndose a varios países a lo largo del tiempo, en la medida en que se fundaban comunidades sodálites fuera de las fronteras del Perú y sus miembros iniciaban en esos lugares grupos afiliados al MVC, o algunos emevecistas emigraban y tomaban la iniciativa de iniciar asociaciones vinculadas al movimiento en sus nuevas localidades de residencia. Éste fue el caso del médico Luis Ráez, especialista en hematología y oncología, asociado al Memorial Cancer Institute de Hollywood (Florida), quien asumió el rol de coordinador del CLMUSA (Christian Life Movement USA, que es así como se llama el MVC en el país del norte) en Florida. Como muchos emevecistas, Luis Ráez es una persona honesta, acogedora, de buen corazón y mejores intenciones, entusiasta y auténtico creyente, comprometido sinceramente con la Iglesia. No obstante, comparte las limitaciones propias de una ideología religiosa fundamentalista y conservadora, que interpreta la fe de manera rígida y mira con sospecha cualquier manifestación de sano pluralismo en el Pueblo de Dios. Esas limitaciones no se deben atribuir a sus indiscutibles cualidades personales, sino a las ideas que le han sido inculcadas en el MVC, y que tienen su origen último en el cuestionado fundador del Sodalicio y del MVC, Luis Fernando Figari.

En octubre de 2003, Luis Ráez decidió iniciar el CLMUSA Yahoo Group, un foro de discusión en Internet mediante lista de correos electrónicos, a fin de «poder reunirnos “online” de vez en cuando y compartir cosas de nuestra espiritualidad en el chat room y saber más de lo que todos hacen poniendo nuestros mensajes y fotos». A la vez que como espacio de comunicación, se concebía este Yahoo Group como una herramienta de formación doctrinal.

Yo, que me hallaba en Alemania desde noviembre de 2002, vi en esta iniciativa una manera de seguir manteniendo una vinculación con la Familia Sodálite y compartir temas relacionados con la fe que a mí me interesaban y que también podían ser de interés para otros. Me convertí en uno de los miembros más activos del foro, hasta enero de 2006, en que sin previo aviso fui eliminado de la lista de correos debido a ciertas circunstancias que detallaré en otra ocasión, para ser readmitido poco después tras las protestas de algunos miembros del Yahoo Group y las debidas disculpas por parte de Luis Ráez. Lo cierto es que las cosas ya no fueron como antes, y mi participación fue haciéndose cada vez más rala y distanciada, absteniéndome de tocar ciertos temas, hasta que el foro cayó en una inactividad latente que se mantiene hasta el día de hoy.

Lo que sigue son los e-mails ‒en orden cronológico‒ que se originaron debido a un artículo que puse en el CLMUSA Yahoo Group para ser comentado y discutido, referente a la enfermedad que sufría el Papa Juan Pablo II y a la cuestión de quiénes estaban gobernando realmente la Iglesia. Además del tema en sí mismo, lo que irritó a muchos fue que se citara a Hans Küng, un célebre teólogo suizo al que se le retiró la licencia para enseñar teología católica debido a que ponía en cuestión el dogma de la infabilidad papal. Pues en los ambientes de la Familia Sodálite se asume tácitamente que alguien que ha sido sancionado por la Santa Sede no debe ser ni leído ni citado, independientemente de que sus opiniones respecto a temas puntuales puedan ser interesantes o incluso válidas.

Un análisis de esta correspondencia evidencia algunas actitudes típicas en el MVC, que manifiestan un temor a hablar de ciertos temas, unido a un entretejido de prejuicios y rigideces mentales muy ajenas a lo que la Biblia llama “la libertad de los hijos de Dios”. También se puede ver que no todos los emevecistas se dejan arrastrar por la corriente del pensamiento único imperante.

Soy consciente de que este extenso material no necesariamente será de interés para todos mis lectores. No he querido resumir los mensajes y hacer un post más en conformidad con el formato blog, pues tal como están, constituyen un testimonio vivo y palpitante de la diversidad de actitudes que pueden darse en el Movimiento de Vida Cristiana, el cual, visto desde afuera, puede dar la impresión de tener una fachada monolítica, cuando en realidad, junto a emevecistas que buscan seguir a rajatabla lo que se enseña oficialmente en ámbitos de la Familia Sodálite, también hay otros que no aceptan tan ligeramente todo lo que se les inculca y se resisten a convertirse en calcos de un mismo molde. Asimismo, resulta interesante la intervención de un adherente sodálite (o sodálite casado) en la discusión, pues revela actitudes que les resultarán familiares a quienes hayan conocido el Sodalicio por dentro.

Salvo el nombre de Luis Ráez, a quien como persona poco se le puede objetar, los demás nombres han sido cambiados, a fin de proteger la identidad personal de los implicados.

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PRIMER MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 13 de enero de 2005

En Crónica, de México, ha aparecido hoy el siguiente artículo. El tema es polémico pero interesante. ¿Quién maneja actualmente los hilos del poder en el Vaticano y quién está gobernando realmente a la Iglesia?

El hecho de que les haga partícipes de este artículo no significa que yo esté de acuerdo con todo lo que dice. Sin embargo, no estaría demás poder conversar sobre el tema y si sería conveniente que Dios nos envíe a un nuevo Papa. Juan Pablo II ha cumplido una labor extraordinaria en los años que tiene de Papado. ¿Podrá verdaderamente seguir haciéndolo con Parkinson en estado avanzado, enfermedad que sabemos que afecta las facultades mentales?

En la sucesión del Papa, el cuarteto Dziwisz, Ratzinger, Sodano y Herranz toman el control y la delantera
(Nancy Escobar Cardoso)
Con el Papa Juan Pablo II enfermo desde hace años, cuatro de sus colaboradores parecen estar tomando las riendas de ese poderoso conglomerado en que se ha convertido la Iglesia católica, y en especial de El Vaticano. En Italia ya se habla del “cuadrilátero vaticano” por estos personajes cuyo poder ha hecho que en Europa comiencen las acusaciones de falta de transparencia en la gestión de la Santa Sede.
Josué Tinoco, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), experto en Psicología Social de la Religión dice a Crónica que estos rumores no están muy alejados de la realidad, ya que en la Santa Sede “teólogos y analistas dudan del poder real de Juan Pablo II, denuncian un vacío de poder, y aseguran que sus más cercanos colaboradores se están aprovechando de la debilidad del Pontífice para imponer en la Iglesia una tendencia ultraconservadora”.
El “cuadrilátero” está compuesto por el secretario particular, el arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz, y por tres cardenales: el alemán Joseph Ratzinger (prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe), el italiano Angelo Sodano (secretario de Estado) y el español Julián Herranz (presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos). Sobre Dziwisz, la revista italiana L’Espresso dijo hace poco: «Los historiadores de la Iglesia contemporánea no conocen secretarios que hayan tenido un peso tan desmesurado».
VERSIONES
Los voceros de la Iglesia, insisten que «no se gobierna con las piernas, sino con la cabeza, cosa que a Juan Pablo II aún le funciona perfectamente», pero a medida que se deteriora la salud del Papa y aumentan sus limitaciones de comunicación, los rumores sobre su reemplazo virtual crecen.
«Lo cierto es que la salud del Papa, a sus 84 años, va mal. En una silla de ruedas y afectado de Parkinson y artrosis, cumple diariamente con uno o dos compromisos de El Vaticano, pero cada vez debe dedicar más tiempo al reposo y las terapias, y como han reconocido sus médicos, “tiene días buenos y días malos en los que no está al ciento por ciento de sus facultades”», declaró Tinoco. El portavoz de la Santa Sede, el español Joaquín Navarro-Valls, no se cansa de exaltar la fuerza de voluntad del Papa para luchar contra sus enfermedades. Afirma que «lo que habría podido ser un obstáculo al desarrollo del trabajo pastoral ha sido en cambio integrado en su actividad», y arguye que la firmeza del Pontífice frente a sus quebrantos, antes que debilitar a El Vaticano, «inspiran a la Iglesia y los fieles».
Pero algunos especialistas europeos consideran que ésta ha sido la trampa difundida por el “cuadrilátero” para afianzar su poder. El prestigioso teólogo suizo Hans Küng (ex asesor de El Vaticano) enfatiza que «en El Vaticano existe un reducido grupo que da la impresión de que el Papa continúa haciendo de todo, pero son pocos los que tienen influencia real y no hay transparencia».
Tinoco refiere que los nuevos rumbos del poder en El Vaticano han desatado cientos de debates, documentos e incluso libros, como The Pope in Winter (El Papa en invierno) del historiador inglés John Cornwell y All the Pope’s Men (Todos los hombres del Papa) del vaticanista norteamericano John Allen. Cornwell realiza un exhaustivo análisis de los últimos años y expresa dudas sobre la salud mental del Pontífice, mientras Allen sostiene que «la influencia de los funcionarios es hoy mayor, y que su autoridad aumenta a medida que disminuye la del Papa».
LOS HILOS
Los expertos coinciden en que el poder está en los sectores más ultraconservadores de la Iglesia: la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Opus Dei. «Dziwisz es afín a estas congregaciones, que manejan con él la agenda del Papa y dirigen la política a favor de un regreso al pasado más dogmático y sin el menor interés por modernizar la Iglesia y adecuarla a los cambios y a las sensibilidades y problemas sociales de los últimos tiempos», opina el teólogo español Juan José Tamayo.
Ratzinger es su cabeza visible. Su poder está demostrado, entre otras cosas, por la actividad de El Vaticano por limpiar el pasado de la Inquisición. Ratzinger ordenó el año pasado la reapertura del caso contra Galileo, condenado por afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol, para defender a la Iglesia pese a que el Papa ya había pedido perdón en 1992.
Pero el poder del Opus Dei es aún mayor. Sus figuras más representativas son el cardenal Herranz, encargado de aplicar la ley en la Santa Sede, y el portavoz Navarro-Valls. La Obra cuenta con otros puestos claves dentro de la Iglesia en Roma y muchos analistas piensan que Dziwisz y Sodano se han sumado al Opus Dei.

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RESPUESTA DE ÓSCAR EMEVECISTA
Fecha: 14 de enero de 2005

Hola, Martin:

Creo que el Señor siempre nos ha dado el Papa que necesitamos. Recordemos la elección de Juan Pablo II, que nunca fue una primera opción y sólo después de que no se decidió entre los primeros candidatos fue propuesto y elegido con la gracia de Dios. Si bien estoy de acuerdo con rezar por la salud de nuestro Papa Juan Pablo II, creo que, como en el caso de muchos de nosotros ‒y lo digo con mucha humildad‒, Dios sabe muy bien lo que necesitamos y cuándo enviar lo que necesitamos. Recemos por que el próximo Papa sea tan bueno como lo es el presente.

En el Señor,

Óscar

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RESPUESTA DE MARIBEL EMEVECISTA
Fecha: 14 de enero de 2005

Hola, Carlos:

Creo que te equivocas al decir que el Señor siempre nos ha dado el Papa que necesitamos. Recuerda que Dios nos da el libre albedrío, y con ese libre albedrío elegimos a Papas que luego provocaron la Santa Inquisición y la Reforma de la Iglesia.

Entiendo la óptica con la que Martin expone el tema de los “asesores” del Papa. Recemos, porque ésta es nuestra mejor arma, para que los asesores, asistentes y toda persona que tiene en sus manos poder de decisión dentro de nuestra Iglesia Católica tome decisiones movido principalmente por el Amor y no por el miedo a los cambios y el ansia de poder.

En Cristo y María,

Maribel

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 16 de enero de 2005

Es muy interesante tu punto de vista. No siempre los Pontífices de la Iglesia han estado a la altura de la misión a la que fueron llamados. Esto no debe ser motivo de escándalo, pues los Evangelios nos cuentan que el primer Papa, San Pedro, traicionó de palabra a Cristo, negándolo tres veces.

Por otra parte, si la Iglesia es por una parte expresión del misterio de Dios, también es cierto que en lo humano no se sustrae a la realidad de este mundo, y en el Vaticano se desarrollan mecanismos de gobierno y relaciones de poder similares a los que hay en otras instituciones de las sociedades humanas, y algunos de ellos con bastante ineficacia. A manera de ejemplo, se ha constatado últimamente que sólo el 10% de los delitos cometidos en el territorio del Vaticano ‒la mayoría robos a turistas‒ son aclarados. Ironía del destino: ser ladrón en el Vaticano parece ser un buen negocio.

Pero el Espíritu siempre está guiando a la Iglesia y siempre habrá vientos de renovación, por más que en la actualidad sean muchos más los que abandonan la Iglesia católica que los que deciden ser admitidos en ella. Yo estoy convencido de que aquí en Europa hay un enorme potencial espiritual y de que la ola de deserciones del cristianismo será revertida. El Espíritu sabe lo que tiene que hacer con ese enorme vaso de barro que es la Iglesia, para hacer que se manifieste la gloria divina en la debilidad.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 16 de enero de 2005

Martin:

Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Es cierto que en la historia de la Iglesia han habido Pontífices que no han vivido ni actuado de la manera en que han estado llamados. Por ejemplo, el Papa Marcelino al final del siglo III, durante las persecuciones del Imperio Romano, traicionó a la iglesia y le entregó al Emperador copias de las Sagradas Escrituras y alabó a los dioses romanos; el Papa Juan XII, en el siglo X, vivió una de las vidas más inmorales de la historia. Sin embargo, también es cierto ‒y me alegra que quede claro‒ que, a pesar de nuestra flaqueza como humanos, el Espíritu de Dios está vivo y presente, guiando a la iglesia.

Siempre he estado interesado en la realidad de Europa, ya que muchos de los que la visitan siempre me dicen la misma cosa: «la fe en Europa esta muerta». ¿Podrías ampliar y compartir tu experiencia, ya que vives allá?

Dios te bendiga,

Rodrigo

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos amigos:

Me parecen interesantes las opiniones de todos. Sin embargo, uno de los objetivos del grupo es INSTRUIRNOS EN LA DOCTRINA DE NUESTRA FE CATÓLICA O TRATAR DE CONSTRUIR UNA OPINIÓN EN TEMAS PARTICULARES O DIFÍCILES EN LOS QUE LA IGLESIA CONCRETAMENTE NO HAYA DICHO ALGO CONCRETO, PORQUE SON MUY TÉCNICOS O SON PARTE DE UNA REALIDAD PARTICULAR, como la de Estados Unidos, Canadá o Europa.

Yo pienso que discutir y de repente juzgar a la Iglesia, sus pastores o sus debilidades no nos va a ayudar, porque la Iglesia, al estar constituida por hombres, da pie a muchos errores y debilidades. Podríamos pasarnos años discutiendo las debilidades de los Papas o los malos juicios que se hicieron en el pasado, por lo que me parece más interesante discutir a futuro temas como el que plantea Rodrigo: ¿qué se va a hacer para sacar adelante la fe en Europa? O ¿qué vamos a hacer en Estados Unidos y Canadá para poder aplicar nuestra fe y evangelizar estos países?

De otro lado, sugiero que si se va a usar fuentes controversiales, por el bien de los que saben y no saben del tema, se aclare cuál es la posición de la Iglesia al respecto. Por ejemplo, el teólogo suizo que opina en el artículo puede ser que sea “ex-asesor del Vaticano”, pero la verdad es que es más que eso: es una persona que NO ESTÁ EN COMUNIÓN CON LA IGLESIA, por lo que preferiría no tener que oír acerca de él a menos que sea para saber en qué se equivocó, lo mismo que la autora del artículo parece pertenecer a la teología de la liberación, que es algo no deseado por la Iglesia ni por nosotros, por el daño que ha causado a la misma.

Gracias de nuevo por sus contribuciones.

En Cristo y María,

Luis

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Luis:

Sinceramente no me parece que este tema sea algo del otro mundo o no esté de acuerdo con los propósitos de este grupo. Creo que es importante estar consciente de las opiniones de todos, y de ahí sacar algo productivo, como sería una respuesta ortodoxa y fiel a este dilema. Tampoco es malo exponer fuentes controversiales, ya que ésas son las más fuertes en nuestros tiempos. Si no nos educamos y las conocemos, ¿cómo las vamos a combatir? No las leamos para saber solamente en qué están en lo incorrecto. Leamos esos documentos y reflexionemos en ellos para que la verdad de nuestro Señor Jesucristo se revele por sí misma. La realidad actual requiere que el cristiano de hoy sea una persona plenamente instruida en todo ámbito de la fe. Eso incluye los pensamientos que están en los márgenes de nuestra ortodoxia.

En Cristo,

Rodrigo

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ
Fecha: 17 de enero de 2005

De acuerdo, no hay nada malo en leer fuentes controversiales, pero en la Iglesia Católica LA VERDAD ES UNA Y NO ES RELATIVA. Por lo tanto, a menos que TODOS estemos plenamente capacitados para discernir en la fuente controvesial lo que esté bien de lo que esté mal, el problema es que se confunda la gente, ya que no se puede dejar a la libre interpretación de cada uno de los miembros del grupo.

Por ello, pido que, si se cita algo controversial, SE ACOMPAÑE DE UNA EXPLICACIÓN CLARA DE CUÁL ES LA POSICIÓN OFICIAL DE LA IGLESIA RESPECTO AL TEMA. Así no hay lugar a confusión. Y si quieres que el cristiano actual sea una persona instruida, cosa en la que estamos de acuerdo, creo que deberíamos empezar por las cosas más básicas y las más fáciles que desconocemos de nuestra fe.

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Luis:

Hermano, entiendo tu posición, que también es la mía; pero ¿qué cosas básicas deseas compartir que no sean las cosas del diario vivir? Todos los días el mundo nos confronta con temas como el que tenemos sobre la mesa. La gente, al saber que somos católicos, nos critican y atacan con estas mismas críticas. Por ende, debemos conversar estas cosas. Claro que también estoy de acuerdo en que se debe poner una explicación o refutación eclesial a todo argumento. En esto estamos en la misma página.

Por otro lado, hermano, tienes razón: «en la Iglesia católica la verdad es una y no es relativa». Pero te olvidas de algo: la única verdad que no cambia se encuentra en el Credo y los dogmas que profesamos. Bien lo dice el Catecismo: «Dios es la Verdad misma» (Catecismo de Ia Iglesia Católica, n. 215). Esa verdad no es relativa. El resto, mi querido hermano, se presta a la discusión y a la buena conversación ‒siempre educada, evitando la ignorancia‒. Por eso, no debemos entrar ni provocar una conversación si no conocemos de ella. Más bien, lo que debemos hacer es prestar nuestro oído y discernir la discusión al mismo tiempo que buscamos una respuesta. El error más grande que podemos hacer es encerrarnos en una cajita y aferrarnos a una idea.

Bendiciones,

Rodrigo

P.D. Otro tema que debería mencionar es que la Iglesia no esta en contra de la teología de la liberación. Está en contra de las diversas interpretaciones que se la ha dado a esta teología. Ahí hay una gran diferencia. Bien lo dice el Cardenal Ratzinger en la Instrucción sobre algunos aspectos de la “teología de la liberación”: «El Evangelio de Jesucristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. […] La  liberación es ante todo y principalmente liberación de la esclavitud radical del pecado. Su fin y su término es la libertad de los hijos de Dios, don de la gracia. Lógicamente reclama la liberación de múltiples esclavitudes de orden cultural, económico, social y político, que, en definitiva, derivan del pecado». Por lo tanto, nunca digamos que Ia Iglesia esta en contra de la teología de la liberación, pues todo cristiano es un “teólogo de la liberación”, que busca la liberación del pecado.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos Rodrigo y Luis:

Creo que hay que aclarar algunos puntos antes de continuar el diálogo.

1° El tema de referencia no es un asunto dogmático , pues trata sobre cómo se está manejando el gobierno de la Iglesia en el Vaticano. Creo que sobre este asunto se puede opinar con libertad, pues la manera como se efectúa ciertas cosas en el gobierno de la Iglesia no es materia de fe, y el mismo Código de Derecho Canónico le reconoce a todos los fieles de la Iglesia este derecho:

Canon 212 § 3: Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.

¿Puede alguien manifestar su opinión sobre si es conveniente que la Iglesia sea regida por un Papa anciano aquejado de la enfermedad de Parkinson? No hay nada que se oponga, si con ello se busca el bienestar de la Iglesia. Ello no significa que la propia opinión sea necesariamente válida. Ello tiene que ser aclarado en el diálogo. De ninguna manera sería aceptable una actitud equivalente a «cállate la boca». Que yo sepa, una actitud así es irrazonable e incompatible con la caridad.

2° Aun cuando el tema no sea en sí mismo dogmático, puede ser ocasión para aprender algo sobre doctrina cristiana, sobre cómo el Espíritu Santo sigue actuando en la Iglesia y la lleva a su destino a pesar de las flaquezas de los hombres. Un cristiano maduro no tendría por qué tener ningún problema en que haya debilidades humanas ‒e incluso pecados graves‒ en la Iglesia, ni eso tendría por qué escandalizarlo, pues su fe se basa en el llamado personal que le hace el Señor Jesús, y no en la pureza o santidad de las personas que pertenecen a la Iglesia, desde el Sumo Pontífice hasta el más pequeño de los fieles. Creo que este punto es importante cuando conversamos con personas que tienen una actitud antieclesial. Defender a la Iglesia no es lo mismo que defender al Papa, a obispos y otros miembros del clero. Defender a la Iglesia es ante todo dar testimonio de la obra del Espíritu Santo en ella y mostrar la gloria del Señor Jesús, que se manifiesta en la Iglesia mediante frutos de conversión y de gracia. Es a veces una pérdida de tiempo polemizar sobre aspectos de la conducta de muchos pastores de la Iglesia, pues muchas acusaciones tienen un fondo de verdad, pero también es cierto que la fe de los fieles ‒y su pertenencia a la Iglesia‒ no se fundamenta en el comportamiento de los miembros de la jerarquía eclesial.

3° En el artículo de Crónica no encuentro nada que haga pensar que la autora pertenece a la teología de la liberación cuestionada por la Iglesia. Se cita al teólogo suizo Hans Küng, el cual tiene prohibición de enseñar como teólogo católico, debido a desviaciones en materias de fe en asuntos como la infabilidad pontificia, por ejemplo. Sin embargo, la opinión citada en el artículo no se refiere a cuestiones de fe, y tiene valor en cuanto opinión. No es correcto descalificarla con un argumento que va contra la lógica, como suponer que todo lo que diga no merece ser tenido en cuenta, porque él «no está en comunión con la Iglesia». Este tipo de argumento es conocido como falacia ad hominem: desacreditar lo que alguien dice no en base a la argumentación lógica, sino en base a la situación personal del individuo. Además, tampoco es del todo cierto decir que Hans Küng «no está en comunión con la Iglesia», pues nunca ha sido excomulgado; sólo se le ha prohibido enseñar en calidad de teólogo católico. Que yo sepa, sigue creyendo con fe cristiana y no le está prohibido acercarse a recibir los sacramentos, signos de comunión. Eso no obsta para que yo mismo pueda decir que discrepo con él en muchas de sus opiniones ‒y sobre todo en aquellos puntos en que no se adhiere la doctrina católica‒. Pero eso no es motivo para descalificar cualquier opinión suya de antemano ‒antes de cualquier análisis‒ mediante el uso de la falacia ad hominem.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Me parece que tu respuesta a este asunto es muy buena. Estoy de acuerdo contigo. Muchas veces lo que nos pasa es que a veces nos ponemos a la defensiva con la fe cuando no lo deberíamos hacer. Como cristianos, estamos llamados a una participación plena en la vida de la Iglesia, y eso incluye lo que está en discusión.

En Cristo,

Rodrigo

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Luis:

En la Iglesia Católica la verdad es una en determinados asuntos de fe y costumbres, pero no lo es cuando se trata temas de carácter circunstancial, vinculados a lo administrativo, social e histórico, como el que ha sido materia de los últimos e-mails.

Formar a la gente implica también motivarla a pensar y reflexionar, no simplemente convertirla en receptora pasiva de doctrina debidamente digerida por otros.

Como cristianos católicos debemos tener una única fe. En esto consiste el misterio de la comunión. Ello no significa tener un único pensamiento y cortar la libertad de interpretación personal en temas en los que no solamente se puede tener esta prerrogativa, sino que se tiene el derecho a tenerla.

¿Cuál es la posición oficial de la Iglesia sobre lo que está pasando en el Vaticano? La expresa Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Pero ¿es lo que él dice materia de fe? ¿Estamos obligados a creerlo como si se tratara de un dogma? ¿Tenemos el derecho a hacer reflexiones propias sobre el asunto? Por supuesto que sí, siempre y cuando las fundamentemos adecuadamente y les demos el rango de opiniones que pueden ser discutidas en un diálogo respetuoso.

Sería lamentable si en nuestro Movimiento de Vida Cristiana se estuviera fomentando un pensamiento único y uniforme y poca apertura al diálogo, pues ello significaría cercenar lo que constituye una de las riquezas de la Iglesia: la sana y fecunda diversidad dentro de la comunión en un sólo Dios Padre, un sólo Señor Jesucristo, un sólo Espíritu Santo.

Un abrazo,

Martin

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SEGUNDO MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos amigos:

Yo no sé si podamos distinguir entre fuentes controversiales y no, al determinar de dónde proviene una noticia, pues incluso aquellas fuentes que son aparentemente seguras responden a ciertos intereses y sacrifican la objetividad en aras de ellos.

Puedo poner el ejemplo de ACI Prensa, órgano fiel a la Iglesia, pero que lamentablemente deja que desear en cuanto a objetividad, pues muchas veces he comprobado que omite información relevante y presenta los hechos desde una perspectiva sesgada, aunque esto sea hecho, sin duda, con las mejores de las intenciones. […]

Creo que en lo referente a noticias sobre la Iglesia debemos consultar varias fuentes y luego dialogar sobre el tema, a fin de formarnos una visión lo más completa posible sobre el asunto. Las así llamadas “fuentes controversiales” también son útiles para este fin, pues, quiérase o no, suelen contener información que no tienen otras fuentes más “confiables”. Aun así, resulta humanamente imposible llegar a saberlo todo. Basta con una aproximación inteligente y con criterio, que nos permita conocer lo esencial de los hechos referentes a la Iglesia. No creamos en todo lo que nos dicen, pero tampoco creamos que siempre nos cuentan todo lo que debemos saber. Y una confrontación con la realidad lo más cercana a la verdad es importante para que seamos cristianos con una formación madura.

Un abrazo,

Martin

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Aquí es donde entra a tallar un adherente sodálite con nombre de evangelista y apellido de pariente, a quien simplemente llamaré Adherente Cinco, con respuestas que se ciñen a la manera sodálite de tratar asuntos problemáticos, a saber, descalificando al expositor y tratando de recluir la discusión en el ámbito privado, para que nadie se entere de nada.

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Creo que me perdí el inicio del diálogo.

1° El artículo al que te refieres es un refrito de chismes contra la iglesia. ¿Tienes alguna información que refuerce la versión de una mafia que rodea al Papa? ¡Una mafia compuesta por Ratzinger! ¡Por Sodano! ¡Por Dziwisz! Si la tienes, compártela.

2° Si no la tienes, me parece muy complicada de defender tu argumentación acerca del derecho a argumentar sobre cualquier tema, si se busca el bien de la Iglesia. Ese artículo es ‒y tú lo sabes‒ malo como periodismo y peor para conocer a la Iglesia.

3° ¿Quieres que nos compremos a Hans Küng como referencia? ¿Lo estás diciendo en serio? ¿Es necesario que recapitule TODAS las manifestaciones contra este Pontífice que ese señor ha tenido para que admitas que es una fuente distorsionada? ¿Quién es el siguiente, Pepe Rodríguez?

4° Finalmente, Martin, no es el primer artículo “polémico” que introduces en este grupo. Y en busca del diálogo no he comentado nada. Pero tu argumentación a favor de este libelo anticatólico, torciendo lo evidente para salirte con la tuya me parece un exceso. Si quieres dialogar, bienvenido, con la mente abierta y la humildad necesaria para admitir que te puedes equivocar. Personalmente estoy un poco harto de leerte defendiendo “heterodoxia“” con el fin ‒evidente para mí‒ de demostrar tu vasta capacidad de argumentación y así alimentar tu vanidad.

Por eso, si persistes en la actitud que describo, recalcando que es mi opinión personal, le sugiero a Luis, que nos lee en copia y que media este foro, que te suprima como miembro.

Lo sugiero en consideración a las personas de menor formación que lo visitan. Juzgo poco conveniente que encuentren artículos mamarrachentos y falaces como el citado, comentados y defendidos ‒aunque sea sólo en el derecho a escribirlos‒.

En todo caso, siempre podrás distribuir lo que se te antoje en una lista cerrada de correos. Y los que lo estimemos adecuado, responderemos.

Disculpa el tono un tanto hepático de la nota, que dejo sin cambiarlo para que entiendas TODO lo que pienso y siento.

Un afectuoso abrazo,

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

Paso a responderte punto por punto.

1° Calificas el artículo como un refrito de chismes, sin presentar ningún argumento al respecto.

2° Nunca he dicho que el artículo sea bueno, ni que sirva para conocer a la Iglesia. Simplemente señalé que era interesante. Me pareció apropiado para iniciar un diálogo. Si consideras que el artículo es malo, deberías fundamentarlo adecuadamente.

3° Sobre Hans Küng, te remito al e-mail que envié sobre el asunto el día de hoy. En ningún momento digo que lo que él diga tiene que ser cierto.

4° Estoy dispuesto a admitir que me he equivocado. Siempre lo he estado. Nunca he considerado mis opiniones como verdades absolutas. Por eso siempre las someto al diálogo y a la crítica.

Resulta inaceptable en un foro de gente cristiana comprometida y que se respeta mutuamente ‒como es el CMLUSA Yahoo Group‒ que me acuses gratuitamente de querer salirme con la mía, que digas que tuerzo lo evidente, que intento demostrar mi vasta capacidad de argumentación o que busco alimentar mi vanidad. Este tipo de enunciados no merece respuesta. Si me hubieras escrito en privado, aun así sería inaceptable, pero no tan grave como el hecho de que lo hayas hecho en público, calificándome arbitrariamente de esa manera. Por eso mismo, espero las disculpas del caso.

Esta es la última vez que respondo a un e-mail como el que me has enviado. No creo que la gente del CLMUSA Yahoo Group tenga interés en recibir mensajes como el tuyo o como el mío. Me he visto obligado a ello por el lamentable hecho de que me difames de esa manera en público.

Saludos,

Martin

P. D. 1 Tu participación en el CMLUSA Yahoo Group es escasa, por no decir nula. No has contribuido con aportes. ¿Por qué cuando te haces oír es para hacerlo de una manera tan irrespetuosa y con escasa actitud de diálogo?

P. D. 2 Pienso que deberías tener mayor respecto por los demás emevecistas del grupo y no considerarlos como «personas de menor formación», a las que hay que ocultarles información con el fin de que no se confundan. Pienso que una información amplia y adecuada y el diálogo constructivo son herramientas importantes para aclarar cualquier confusión que se presente. Para eso existe este Yahoo Group.

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Mi intención era escribirte en privado. Tanto el lenguaje empleado como los argumentos usados creo que evidencian mi intención.

Ha sido un lamentable error, fruto de escribir con prisa. Te pido disculpas “semipúblicas” con Luis como partícipe.

Igual, lo que dije lo mantengo. Lamentablemente no tengo el tiempo para una respuesta formal a lo otro que dices. Pero te adelanto mis disculpas por abrir el diálogo.

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

Acepto tus disculpas, aunque el daño que hayas podido hacer ya está hecho.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Paso a responderte punto por punto:

1° Calificas el artículo como un refrito de chismes, sin presentar ningún argumento al respecto.

Cuando citas «para iniciar un diálogo» un artículo que sugiere, maliciosamente a mi parecer, que el manejo de la Iglesia ha sido “tomado” por cuatro autoridades de la Iglesia que conocemos y frecuentamos, el peso de la prueba, querido Martin, está en tu cancha, no en la mía. Te repito la pregunta: ¿tienes pruebas de lo que afirma el artículo? Si no, es por lo menos ocioso citarlo. Para mí incluso es pernicioso. Y claro, poner a Hans Küng como referente de lo afirmado en el artículo, aunque lo critiques, es poner al gato de despensero. ¿No estás de acuerdo?

2° Nunca he dicho que el artículo sea bueno, ni que sirva para conocer a la Iglesia. Simplemente señalé que era interesante. Me pareció apropiado para iniciar un diálogo. Si consideras que el artículo es malo, deberías fundamentarlo adecuadamente.

Sí pues, Martin, pero cuando citas el Código de Derecho Canónico para argumentar sobre tu “derecho” a opinar sobre temas controversiales, como si el artículo de marras fuera defendible, a mí me hierve algo dentro. No es necesario, me parece, que te batas cual Quijote defendiendo un artículo malo, argumentando temas de libertad entre nosotros. Conociéndote un poco, pienso que no te dio la gana de admitir que era un mal artículo y punto. Que en todo caso, si refleja algo que tú piensas acerca de la Iglesia, debiste exponerlo como un tema tuyo. Y no argumentar en torno al derecho de opinión ni “centrando” una opinión sobre Küng. Igual, pienso que el CLMUSA Yahoo Group no es un lugar de debate para opiniones como ésa.

3° Sobre Hans Küng, te remito al e-mail que envié sobre el asunto el día de hoy. En ningún momento digo que lo que él diga tiene que ser cierto.

Gracias a Dios. Küng es un personaje al interior de la Iglesia y no precisamente por su ortodoxia. Eso lo sabes mejor que yo. Mucho mejor. Acerca de la figura de Juan Pablo II, el señor ése tiene opiniones enconadamente contrarias, mucho antes de cualquier enfermedad. Entonces, ¿para qué citarlo? Y menos aún en el contexto de un artículo que cuestiona abiertamente la decisión personal del Santo Padre de no renunciar, de mantenerse apegado a la cruz, y que lo acusa sin pruebas de ser un viejo chocho al que le han “hurtado el poder” unos mafiosos que vienen a ser, más o menos, viejos amigos y conocidos nuestros. Creo que voy explicando mi mala leche respecto a tus e-mails.

4° Estoy dispuesto a admitir que me he equivocado. Siempre lo he estado. Nunca he considerado mis opiniones como verdades absolutas. Por eso siempre las someto al diálogo y a la crítica.

Martin, yo lo creo. Hemos conversado. Pero te estuve leyendo respecto a temas como los de la película La Pasión de Cristo. Y creo que has hecho pública exhibición de testarudez y cerrazón. Es mi opinión, compartida con varios hermanos, que leemos con estupor algunas de tus opiniones y comentarios.

Resulta inaceptable en un foro de gente cristiana comprometida y que se respeta mutuamente ‒como es el CMLUSA Yahoo Group‒ que me acuses gratuitamente de querer salirme con la mía, que digas que tuerzo lo evidente, que intento demostrar mi vasta capacidad de argumentación o que busco alimentar mi vanidad. Este tipo de enunciados no merece respuesta. Si me hubieras escrito en privado, aun así sería inaceptable, pero no tan grave como el hecho de que lo hayas hecho en público, calificándome arbitrariamente de esa manera. Por eso mismo, espero las disculpas del caso.

Creo haberme explicado. Sí pienso que traer el Código de Derecho Canónico a colación en este diálogo, en el que se te critica por traer un mal artículo a colación, es exactamente torcer lo evidente para salirte con la tuya. Pienso que no es gratuito y que es cierto.

Esta es la última vez que respondo a un e-mail como el que me has enviado. No creo que la gente del CLMUSA Yahoo Group tenga interés en recibir mensajes como el tuyo o como el mío. Me he visto obligado a ello por el lamentable hecho de que me difames de esa manera en público.

Reitero mis disculpas por la “fuga”. No suelo responder al grupo y olvidé crear un mensaje nuevo como en esta ocasión.

Un abrazo.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

El contenido del artículo de Crónica no se centra en lo que dice Hans Küng, el cual es citado sólo referencialmente. Parece que el hecho de que fuera mencionado ha sido uno de los motivos para que te descontrolaras.

Si deseas tener mayor información sobre la tesis citada, puedes revisar la información contenida en el siguiente enlace:

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/19630?eng=y

Se trata de la tradución al inglés de un artículo del 22 de octubre de 2004 [Ruling in the Shadow of John Paul II: The Vatican Four, título original en italiano: Chi comanda all’ombra di Giovanni Paolo II: il quadrilatero vaticano], escrito para l’Espresso por el vaticanista Sandro Magister, a quien ACI Prensa ha citado favorablemente en frecuentes ocasiones. Allí se explica de manera detallada y objetiva ‒y sin citar a personajes considerados polémicos‒ lo que parece estar sucediendo en el Vaticano en torno al Papa Juan Pablo II. Como podrás comprobar, la noticia de Crónica no es nueva.

Por otra parte, el Código de Derecho Canónico dice lo que dice, y pretender que es incorrecto ejercer el derecho allí consagrado escapa a lo razonable. No llego a entender ese afán de querer controlar lo que dice nuestra gente, lo que debe escuchar, lo que debe leer e incluso lo que debe pensar, no enseñándoles a actuar con responsabilidad según la libertad de los hijos de Dios. No he citado el Código de Derecho Canónico con la intención de defender un artículo, por el cual en tu caso no he sido criticado, sino más bien insultado. Pero un punto aparte ya ha sido puesto con mi aceptación de tus disculpas.

Por otra parte, resulta para mí doloroso que sigas insistiendo en calificarme, diciendo, por ejemplo, que hago pública exhibición de testarudez y cerrazón, o que sigo queriendo salirme con la mía, torciendo lo evidente. Más aún que te ampares en una participación colectiva en esta opinión, como si eso pudiera justificarla.

Espero que estas consideraciones absuelvan algunas de las dudas que todavía tienes.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE VASCO EMEVECISTA (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Hola, Martin y Luis:

Me parece que hay que ser más prudentes para tratar algunos temas intraeclesiales. Es importante tener una pasion por la Iglesia ‒como nos dijo el Cardenal Moreira Neves en nuestra primera Asamblea en Roma‒, en e sentido de preocuparse por temas que suceden dentro de la Iglesia, y no sólo eso, sino rezar y tratar de cambiar en algo esa situación, pero empezando por uno mismo primero (ser santo). Me parece que en algunos casos puede ser muy fácil hablar de temas “polémicos” y no hablar de temas más nuestros, preocupaciones propias, para ser cada vez más santos en medio del mundo. Me parece que bastante trabajo tenemos en buscar más medios para ser más santos, en buscar responder en temas como sexualidad o la vida conyugal, familiar, tratando de tocar temas cotidianos y concretos en defensa de la vida. En esto está mucho de nuestras principales preocupaciones aquí en Lima, sobre todo en los que estamos más tiempo vinculados y comprometidos. A cada rato escuchamos a Luis Fernando y nos queda claro que mucho (pero de verdad muchísimo!!! … no como palabras nomás) hay que hacer para ser más santos en lo personal, en la familia, en la defensa de la vida, en nuestro trabajo cotidiano, lo que no nos sustrae de discutir otros temas. Pero también muchas veces nos ha dicho que no nos dejemos engañar por discusiones parásitas que pudieran hacernos perder el tiempo para discutir lo esencial, que pudieran quitarnos fuerzas para asumir con radicalidad nuestros anhelos más profundos.

Por último estoy de acuerdo con Luis, y me parece que tiene que haber un orden en este espacio, para no perder el objetivo, y quien quiera discutir otros temas puede mandar e-mail personales.

Gracias, un abrazo,

Vasco

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RESPUESTA DE PORFIRIO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos amigos:

No me opongo a que discutamos temas controversiales y dentro del análisis se tome en cuenta opiniones de distintos sectores, pero dado el amplio rango de niveles de formación en doctrina católica, en teología y en las diferentes escuelas de pensamiento que tenemos los que conformamos este grupo, debemos ser muy cuidadosos. Definitivamente, para Martin va a ser muy fácil ‒por sus estudios en filosofía y teología‒ tomar distancia de los puntos contrarios a la fe de cualquier pensador sea católico o no. No pasa lo mismo con muchos de nosotros, que sin una explicación más clara podríamos aceptar criterios y conceptos errados como válidos.

De otro lado, considero que como elementos de formación sería mucho más útil ir por el camino positivo, comenzando por conocer la opinión de los que están a nuestro favor, de los que quieren construir o reconstruir la Iglesia según sea el caso, antes que ponernos a analizar el pensamiento de los que están abiertamente en contra y de los espías, es decir, los que dicen estar a favor y están del lado del enemigo.

En el mundo liberal en el que vivimos no es difícil encontrar a quienes critiquen a la Iglesia por sus errores y por sus aciertos, tratando de mostrarlos como errores. Más bien son pocos aquellos que se esfuerzan por defenderla y sacar la cara. Estoy seguro que ya habrán personas que estén criticando al Papa por recibir a la gente de Ferrari.

No soy de los que piensan que los católicos debamos tener UNIDAD DE PENSAMIENTO. Soy de los que creen que en la diversidad se encuentra la mayor riqueza, pero esta diversidad debe ser prudente y astuta, para no confundirnos con aquellos que no tienen opciones, que no las tienen claras o que ya optaron por estar del lado de quienes quieren destruir a nuestra Iglesia.

En el amor de Jesús y Maria,

Porfirio

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Hermano Adherente Cinco:

Creo que tu tono es una falta de caridad fraterna. Este grupo esta aquí para poder expresarnos libremente en un grupo de amigos “católicos”, miembros de un movimiento de la Iglesia, y por ahora no he encontrado ninguna discusión que esté fuera del Magisterio de la Iglesia.

Te quisiera responder tambien con algunos puntos:

1° ¿Quieres que nos compremos a Hans Küng como referencia? ¿Lo estás diciendo en serio? Es necesario que recapitule TODAS las manifestaciones contra este Pontífice que ese señor ha tenido para que admitas que es una fuente distorsionada? ¿Quién es el siguiente, Pepe Rodríguez?

Hermano, disculpa que te corrija, pero ¿sabías que Hans Küng fue un teólogo fundamental para el Concilio Vaticano II y que mucho de lo que entendemos de tal Concilio fue gracias a él? Sí, es cierto, hoy en día su teología no es la más reconocida, pero ¿sabías que a Santo Tomás de Aquino lo sancionaron por muchos años antes de descubrir su gran valor teológico, ya que usaba una filosofía “del demonio” ‒aristotélica en vez de platónica‒? ¡Ten cuidado cómo juzgas!

2° Pero tu argumentación a favor de este libelo anticatólico, torciendo lo evidente para salirte con la tuya me parece un exceso. Si quieres dialogar, bienvenido, con la mente abierta y la humildad necesaria para admitir que te puedes equivocar. Personalmente estoy un poco harto de leerte defendiendo “heterodoxias” con el fin ‒evidente para mí‒ de demostrar tu vasta capacidad de argumentación y así alimentar tu vanidad.

Hermano, no tenemos que ponernos a la defensiva. Todos somos hermanos y seguidores de una misma fe, una sola iglesia, un solo Dios. Me parece que este comentario es una gran falta de caridad fraterna. Mas te aseguro que no he encontrado ningún “heterodoxismo” entre lo que nos escribe Martin. Lo que sí creo que pasa es que no lo lees todo, ya que él escribe bastante. Pero no importa, yo te entiendo, y a mí tampoco me gusta leer, pero hay que hacerlo para educarnos. Mas tu actitud es un poco ofensiva y cerrada. Esto está claro con tu vocabulario ‒con palabras como «artículos mamarrachentos»‒.

Querido hermano, nuestro Señor nos invita a una reflexion en el amor y la caridad, no al insulto ni al juicio. Sólo porque a Martin le guste leer esos artículos y los exponga, no significa que está haciendo algo malo. Bien lo dijo cuando expuso el artículo que estamos discutiendo: «El hecho de que les haga partícipes de este artículo no significa que yo esté de acuerdo con todo lo que dice. Sin embargo, no estaría demás poder conversar sobre el tema y si sería conveniente que Dios nos envíe a un nuevo Papa».

Le pido a Luis que ignore tu peticion de bloqueo, ya que es un poco extremo y un mal ejemplo para todo aquel que en un futuro desee expresar su opinión. Éste es un grupo CATÓLICO, no es fundamentalista ni sectario. Esto, hermano, tenlo por seguro.

En Cristo y María,

Rodrigo

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO
Fecha: 17 de enero de 2005

Rodrigo:

No tengo el gusto de conocerte.

Lo que leíste fue fruto de un lamentable error, porque el e-mail debió ser privado, como lo han sido las sucesivas respuestas entre Martin y yo.

Te ruego que lo dejes así. En todo caso, si crees necesario mayor comentario, hazlo directamente en mi e-mail y no en el grupo.

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO)
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

No respondes a lo esencial.

El artículo de Crónica es una porquería antieclesial, Es tendencioso ‒porque sugiere una mafia, sin pruebas‒ y lo distorsiona la referencia a Küng, que es desde siempre un anti Juan Pablo II, por no decir un anti papado.

En todo caso, lo malo no es leerlo, ni compartirlo entre amigos, sino proponerlo «para el diálogo», sin comentarlo.

Tu posición al respecto es por lo menos ambigua. ¿Lo defiendes? ¿Lo criticas? En ambos casos sería deseable conocer tu opinión.

Y complica más las cosas que cuando Luis te dice algo al respecto, salgas con el tema del Código de Derecho Canónico. En ese recurso a un documento eclesial para fundamentar un derecho que nadie ha cuestionado es que se evidencia la soberbia, la vanidad y la testarudez que menciono. Pienso que era más fácil decir: «disculpas, el artículo es malo, mis críticas son…», que ponerte a hacer apología de la libertad de pensamiento.

En resumen: el artículo es un mal artículo.

Si quieres insistir con él, ten a bien respaldar la tesis de la “mafia” que ha tomado el poder.

El artículo de Magister me parece criticable también, aunque es mucho más interesante que el que mandaste ‒no entiendo esa elección‒ y mucho más mesurado, y no hay Küng por lado alguno. Igual, deja tendida la mesa para que una periodista como la de Crónica se permita especular sobre esta mafia, manchando honras y sugiriendo una tesis que queda 100% respondida por el dogma de la infalibilidad y su sustento en la Escritura: Non praevalebunt. Martin, el Espíritu Santo no permitirá un desastre eclesial por fallas humanas. Además, lo que sugiere acerca de Ratzinger y la Dominus Iesus [Declaración Dominus Iesus sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, 6 de agosto de 2000] es complicado. ¿Tú que piensas al respecto? ¿Nos han secuestrado al Pontífice? ¿Se publican doctrinas contrarias a la fe?

Finalmente, Martin, cuando nos diste instrucción antes del matrimonio, fue tu ejemplo el que me permitió iniciar mi propio camino en el diálogo con otras ideas y visiones del mundo. Pero creo, con la mano en el corazón, que ese diálogo tiene límites, en la caridad a los demás, a quienes les debes una visión más crítica y matizada de las cosas que sugieres leer.

Si no quieres hacerlo, te invoco a que no escribas en público. Al menos, no en el CLMUSA Yahoo Group. Lo hago porque conozco personalmente a algunos miembros de la naciente comunidad emevecista, a los que NO LES AYUDA discutir temas como éste.

Un abrazo,

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO)
Fecha: 18 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

Voy a intentar resumir algunas de las cosas que me dices.

En tu opinión, el artículo de Crónica es malo porque:

  • es una porquería
  • sugiere una mafia sin pruebas
  • cita a Hans Küng.

Si crees que tus argumentos son suficientes, somételos a la opinión de otras personas ajenas a tu círculo de amigos para ver qué te dicen. Yo no encuentro rigor ni seriedad en lo que dices. El término “mafia” no aparece en el artículo y la información contenida en él se basa en varias fuentes que son citadas ‒no solamente Hans Küng‒. Debes saber que en el periodismo muchas veces se arma una información sobre fuentes, sin necesidad de comprobarlo todo a fondo. ACI Prensa suele utilizar la misma metodología.

Proponer un artículo para el diálogo, sin comentario, es malo.

Has inventado un nuevo mandamiento. ¿O será que estaba en el Catecismo de la Iglesia Católica y no me he dado cuenta? Por otra parte, desde el momento en que se propone algo para el diálogo significa que deberán haber comentarios en sucesivos e-mails, incluyendo los míos.

Recurrir a un documento eclesial para fundamentar un derecho evidencia soberbia, vanidad y testarudez.

Sin comentario.

El artículo de Sandro Magister es criticable, porque sugiere también la posibilidad de la mafia que ha tomado el poder.

Como ya te he dicho, lo de “mafia” es una interpretación tuya no contenida en ninguno de los artículos. Por otra parte, consideras que lo que dice Magister es cuestionable, simplemente porque no lo crees. Tu opinión se erige en infalible, antes de investigar más a fondo. Yo, por mi parte, lo considero posible, aunque se requeriría hacer un estudio más a fondo para conocer todos los detalles. Por lo menos, sé que cuando a un conocido que vive en Roma le comenté lo que decían los artículos, me dijo: «No les creas. La cosa es peor».

Lo que dicen esos artículos queda refutado por el dogma de la infalibilidad: Non praevalebunt.

Lo que demuestra el dogma de la infabilidad no es que estas cosas no sucedan ‒o no puedan suceder‒, sino que a pesar de que sucedan, la Iglesia siempre saldrá adelante. Muchas cosas peores han pasado en la Iglesia, sin que nadie se pusiera un dogma como tapadera de los ojos para negar los hechos ‒en este caso posibles hechos, pues mi certeza de que sean reales no es plena‒.

Finalmente, te sugeriría que revises la manera como has actuado, pues tus respuestas ‒no sólo a mí sino también a Rodrigo‒ evidencian una malcriadez como pocas veces he visto. Y, por otra parte, no sé si pueda denominarse soberbia el decidir uno qué es lo que va a ayudar a otra persona y qué no.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE HERIBERTO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Hermanos:

En vista de lo ocurrido, propongo lo siguiente:

1° Considerar la audiencia que está leyendo e-mails o artículos que están siendo puestos. La meta es alimentarse y desarrollarse. Artículos muy complejos no podrán ser beneficiosos para la gran mayoría de los miembros. Mientras más participación en los artículos, que más artículos de ese nivel sean puestos gradualmente.

2° Tratar de asegurarse de que los mensajes sean puestos o respondidos a la dirección apropiada.

3° Si tienen algún desacuerdo con algún miembro, por favor mándenme un e-mail a Luis o a mí, para poder contener el conflicto en un menor rango y más privado.

Estamos aquí para ayudarnos y respetarnos. El chat se creó para poder intercambiar experiencia e información y así poder crecer en nuestra religión. Pero que el conflicto sirva para crecer y enriquecer.

Gracias,

Heriberto

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 18 de enero de 2005

Queridos amigos:

Estoy de acuerdo con las sugerencias de nuestro hermano Heriberto.

Hay ciertas reglas tácitas que siempre se ha mantenido dentro del grupo y que debemos observar para que el diálogo sea fructífero. Entre ellas está el respetar siempre a nuestros interlocutores y, en caso de desacuerdo, mantenerse en el plano de las ideas, no descendiendo a ofensas personales. Sólo así podremos iluminar los temas desde la experiencia y el conocimiento de cada uno.

Creo que todos estamos en capacidad de aportar, bien sea con reflexiones, preguntas, inquietudes y/o experiencias. No creo que debamos distinguir en este grupo entre personas bien formadas y personas que no lo están, pues todos disponemos ya de cierta formación y todos tenemos disponibilidad para seguir aprendiendo unos de otros. Agradezco mucho a las personas que colaboran asiduamente en este grupo, pues sus aportes también me han hecho aprender, por más que no estemos siempre de acuerdo en todos los puntos. Creo que queda fuera de duda que somos, por encima de todo, hermanos en el Señor y miembros comprometidos de una misma Iglesia.

A lo largo de estos meses he recibido también e-mails personales de algunas personas del grupo, ya sea manifestándome su apoyo, ya sea expresando legítimamente sus discrepancias con algunas opiniones mías. Lejos de acentuar el conflicto, estos intercambios de e-mails han servido para estrechar lazos y conocernos un poco más.

Es verdad que ciertos temas son complejos y muchas veces no están tan al alcance de algunos miembros del grupo como se quisiera. Por mi parte, prometo mejorar en este aspecto, buscando comentar adecuadamente algunos temas que puedan tener carácter polémico.

De todos modos, creo que todo lo que afecta a la Iglesia nos interesa y hay que buscar reflexionar sobre estos asuntos.

En Cristo y María,

Martin

P. D. 1 Pido disculpas por haber tenido que responder en público a Adherente Cinco. Como ya lo dije, no creo que ese tipo de mensajes deban ventilarse en nuestro grupo. Lamentablemente, me vi obligado a ello por el carácter difamatorio y ofensivo del mensaje. Sólo espero que mensajes como éste no vuelvan a presentarse en nuestro grupo.

P. D. 2 A pedido de nuestro hermano Rodrigo, prometo enviarles un mensaje con algunas reflexiones sobre la fe aquí en en Europa ‒en Alemania en particular‒. Ya les adelanté que veo aquí un potencial que falta ser explotado.

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RESPUESTA DE VIVIANA EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Recién entré a mi correo y pude leer el tema que ocasionó esta polémica. Creo que es siempre interesante y enriquecedor leer las opiniones de cada uno. Estoy de acuerdo con Luis en que nuestra Iglesia está conformada por hombres y, por lo tanto, siempre estará sujeta al error humano.

El artículo es a todas luces anticlerical y con una visión horizontal y política de la santa Iglesia. Mezcla verdades y mentiras. Efectivamente, el Papa está bastante enfermo y limitado en su salud y no puede cumplir con las acciones pastorales a las que nos tenía acostumbrados. Yo creo que es Dios mismo quien quiere que sea así. Está en el Plan de Dios que nuestro Pontífice deba depender de colaboradores de su confianza ‒escogidos antes de su enfermedad‒ para que lo ayuden en el gobierno de la Iglesia. Tenemos hoy el Papa que Dios quiere, y es para la Iglesia viva una inspiración, una invitación a la lucha y al combate contra el mal, contra el pecado y contra la cultura de muerte, es una invitación a dar la vida y a luchar por ser santos. Nuestros corazones vibran y se conmueven cuando vemos al Papa esforzarse tanto en sus viajes, en las celebraciones litúrgicas, en las audiencias. Es la invitación a una vida de esfuerzo, de ascética, de amor incansable al Dios de la vida, a no ahogar la voz de la Iglesia en medio del mundo y de la mediocridad. Entre tanto aburguesamiento, cuánto inspira la imagen de un Papa fuerte y valeroso que se ve disminuido en su condición física, pero que brilla en santidad y en reciedumbre espiritual.

Yo rezo por que, si así lo quiere Dios, esté muchos años más entre nosotros, porque es un inmenso don para la Iglesia de todos los tiempos.

Viviana

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO)
Fecha: 18 de enero de 2005

Martin:

En resumen:

  • El artículo no es malo porque yo lo digo, es bueno porque tú lo dices.
  • La cita de Hans Küng es neutra y la intención de la articulista pertenece al insondable secreto de su conciencia. Imposible saber qué quiso decir.
  • Pensar que sus alusiones al control de la Iglesia a través del secuestro de las decisiones de Juan Pablo II por parte de cuatro personajes puede describirse como mafia es una hipérbole semántica.
  • Por lo mismo, el artículo es bueno como cualquier otro para iniciar el diálogo, incluso tan bueno como el de Magister o como una opinión tuya al respecto.
  • La gente del CLMUSA Yahoo Group está toda en capacidad de entender la visión del artículo de una Iglesia controlada por poderes humanos, de digerirla y quedarse con lo bueno.
  • Los pocos que no lo estén tienen en este artículo un buen punto de partida para entender el manejo de la Iglesia en la Curia Romana, así como la decisión del Santo Padre de permanecer hasta que Dios quiera en su puesto.
  • Por supuesto, tu apelación al Código de Derecho Canónico para demostrar que puedes decir lo que se te antoje no sólo es adecuada sino aconsejable.
  • Cuestionar tu elección del artículo es inadecuado. Y claro, poner términos subidos de tono y un poco de hígado es una grosería y una malcriadez.

Claro, Martin, ésa es tu opinión, ése es tu mundo, tu propio planeta.

Mi consejo, Martin, es que te analices tú. Lee desapasionadamente tus e-mails e intenta ver lo que a mí me es evidente: el intento grosero de un tipo inteligente, pero tristemente poco lúcido y poco autocrítico, de salirse con la suya argumentando con todo lo que tiene en un tema trivial, que pudo arreglarse con un sencillísimo: «disculpa, fue un mal artículo el que propuse».

Entonces, si quieres, toma mis palabras como lo que honestamente son: la preocupación ‒imperfecta y airada, lo reconozco‒ de un hermano que te ve metido en tonterías y te lo dice en tu cara. Te invoco a que reconozcas lo evidente: te equivocaste, no era un buen artículo para mostrar el tema.

Si no quieres, simplemente sigue pensando que tienes toda la razón, terco en tu castillo de Wupertal. Insistiré con Luis para que te quite del grupo.

Un abrazo,

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO)
Fecha: 19 de enero de 2005

Mi querido Adherente Cinco:

La gente del CLMUSA no está fuera del mundo, en una burbuja protectora. Es probable que lean o escuchen cosas semejantes a las que se dice en el artículo de Crónica en muchas ocasiones. Iniciar un diálogo sobre lo que allí se dice puede resultar provechoso, como lo señalaba Rodrigo. Viviana ha escrito un e-mail en que presenta su opinión desde un punto de vista que también puede ser válido. ¿Ha recurrido al insulto para hacerlo? De ninguna manera. Creo que todos están en capacidad de entender los asuntos que se trata, siempre y cuando se dialogue y haya un intercambio saludable de ideas, dentro de un clima de respeto y reverencia. Siempre he buscado actuar así con mis interlocutores. Por eso mismo te sigo escribiendo. Según puedo entender, creo que tienes en menos a muchos de los miembros del CLMUSA. ¿Por qué mejor no te bajas de tu pedestal y, en vez de estar preocupado de la información que según tu criterio debería recibir cada uno, te pones a aprender de lo que muchos de ellos escriben?

Respecto a los demás puntos de tu confuso e-mail, no veo qué pueda responderte. Para responder a un mensaje debe haber en él argumentos o ideas, cosas que no encuentro en lo que has escrito. A un conjunto de calificativos e insultos no se le puede responder sino de la misma manera, lo cual no acostumbro hacer por respeto propio y respeto hacia mi interlocutor. Además, no creo que ningún ser humano sea merecedor de insultos o calificativos denigrantes.

Si persistes en tu actitud, creo que deberíamos cortar este intercambio, pues sólo repites un mismo cantar: acepta lo que yo digo, porque yo lo digo ‒o porque es evidente‒. Si piensas que el que más grita es el que más razón tiene, deberías saber que en la mayor parte del mundo no se piensa así.

Saludos,

Martin

P. D. No vivo en un castillo, sino en una “Sozialwohnung” (vivienda social), uno de esos edificios donde los departamentos son alquilados a gente de pocos recursos económicos según los estándares de aquí.

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RESPUESTA DE ALBERTO EMEVECISTA
Fecha: 29 de enero de 2005

Totalmente de acuerdo contigo, Viviana. Hasta ahora yo no había querido intervenir en esto, pero la verdad es que me dio mucha pena leer el mensaje que envió Martin Scheuch, que al final lo que hace es repetir ataques arteros y no muy bien intencionados contra Juan Pablo II, quien sigue guiando con firmeza y claridad a la Iglesia por voluntad de Dios, pese a la incomprensión de muchos hombres, incluso hombres que se dicen de Iglesia. Para los que siguen de cerca lo que el Papa dice y escribe casi a diario, esto es evidente. Opiniones contrarias generalmente vienen de gente que, aprovechando la fragilidad de su cuerpo por la enfermedad que padece y que sobrelleva heroicamente, normalmente no escucha con obediencia la voz del Papa, generalmente porque no le gusta lo que dice.

Saludos,

Alberto

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RESPUESTA DE CHAPARRA EMEVECISTA
Fecha: 30 de enero de 2005

Viviana y Alberto, a pesar de haber estado al tanto del “artículo polémico“” ‒yo ni lo llamaría así, pero en fin…‒, no encontraba palabras adecuadas para responder. ¡Gracias a Dios ustedes sí las tienen!

Chaparra

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 30 de enero de 2005

Estimados miembros del CLMUSA Yahoo Group:

Creo que este tópico del artículo ya es un caballo muerto. Por favor, les pido que sigamos con nuestros oficios y olvidemos lo pasado. El Internet y esta forma de comunicación es un medio relativamente nuevo para nosotros y estamos en una etapa de aprendizaje. Es un medio por el cual podemos exponer nuestras ideas libremente y sin miedo a la persecución. El tema del artículo se expuso de una forma un poco abrupta y no se supo explicar. Sin embargo, esto es un tema viejo que ya no tiene sentido volver a explicar. Les pido que concentren sus energías en el aprendizaje de otros temas de la Iglesia. Cualquier inconveniencia o comentario acerca de este tema o si desean expresar sus sentimientos porque están heridos y necesitan a alguien con quien hablar, me pueden mandar un e-mail o le pueden escribir a Luis o a Heriberto. Sin embargo, como repito, ya no más.

Que Dios los bendiga,

Rodrigo

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Lo peor de todo este asunto es que al final resultó que la información contenida en el artículo de Crónica era cierta. Lamentablemente, en el Movimiento de Vida Cristiana se prefiere seguir creyendo de manera acrítica en una visión idealizada de la Iglesia, donde el Papa es una persona dotada de cualidades supranaturales, que siempre sabe lo que hace aún cuando padezca una enfermedad que deteriora las capacidades cerebrales, y a quien hay que seguir a pie juntillas en absolutamente todo, olvidándose de que nuestra referencia esencial como cristianos es a Jesucristo, y que los Sumos Pontífices tienen la misión de guiar al Pueblo de Dios hacia el Reino de Dios como un acto de servicio a los fieles cristianos. Que cualquier Papa no está libre de traicionar al mismo Jesús, lo demuestra el ejemplo de San Pedro, quien negó tres veces a su Señor y luego fue perdonado. Y si esto se aplica al Papa, más aún se puede aplicar a la Curia Romana y a todos los Cardenales, que sólo son “hombres de Iglesia”, y no son “la Iglesia”, como bien lo señalara Juana de Arco. Afortunadamente.

Respecto a Hans Küng, tuve la oportunidad de leer su libro ¿Tiene salvación la Iglesia?, en su versión original en alemán (Ist die Kirche noch zu retten?, Piper, 2011), y he de admitir que, si bien no puedo estar de acuerdo con todo lo que dice, hace un análisis-diagnóstico muy interesante y lúcido de la situación actual de la Iglesia. Y todo ello movido por el amor a una Iglesia que nunca quiso abandonar y en la cual sigue creyendo, no obstante considerar que está gravemente enferma. Porque sana no está. Hay que estar ciego para negarlo. Confiemos en su pronta recuperación para bien de todo los fieles creyentes y los hombres de buena voluntad. Incluidos los emevecistas.

EL OBISPO MANCO

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Mons. Rafael Sanus Abad

A don Rafael, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Valencia de 1988 a 2000, le faltaba un brazo, debido a un accidente sufrido durante su juventud. Le llamaban el obispo manco. Pero a diferencia de otros eclesiásticos, no fue manco ni espiritual ni intelectualmente. Tuvo una mente íntegra y lúcida, siempre abierta al diálogo, a la cual no le faltaban ni brazos, ni piernas, ni cabeza. Lo cual le valió ser condenado al ostracismo durante los últimos años de su vida. Pues parece ser un principio inexorable en la vida de Iglesia que sus mejores hombres, aquellos que no tienen miedo de hablar con la libertad de los hijos de Dios, tengan que sufrir incomprensión y ser marginados por otros hombres de Iglesia que no superan la medianía y logran hacer carrera eclesiástica precisamente debido a su mediocridad, su falta de amplitud de miras, sus silencios cómplices o sus actitudes conformistas y aburguesadas, dándose por satisfechos con interpretaciones eclesiásticas de la fe que han perdido vigencia y que ya no son eco de la frescura y la rotundidad siempre nuevas de los Evangelios, y que a veces se traducen en actitudes conflictivas e incendarias, intransigentes y cerradas al diálogo, condenatorias sin distinciones del mundo, las cuales poco o nada tienen que ver con el rostro auténtico de Jesús.

Rafael Sanus Abad (1931-2010), nacido en Alcoy (Alicante), fue rector del Colegio Mayor San Juan de Ribera de Burjassot de 1960 a 1969, profesor y rector del Seminario Metropolitano de Moncada de 1969 a 1976, director del Convictorio Sacerdotal, rector del Real Colegio Seminario del Corpus Christi de Valencia de 1985 a 1989, vicario general del Arzobispado de Valencia de 1978 a 1984 y presidente delegado del Sínodo Diocesano de Valencia de 1986 a 1989. El 3 de febrero de 1988 fue designado obispo auxiliar para la arquidiócesis de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 12 de marzo del mismo año en la Catedral Metropolitana de Valencia. Al fallecer en accidente de tráfico el arzobispo Miguel Roca Cabanellas el 8 de enero de 1992, fue designado administrador diocesano, hasta el 3 de octubre inmediato en que tomó posesión el nuevo arzobispo Agustín García-Gasco.

De mentalidad nacionalcatolicista y conservadora, García-Gasco tomó una actitud beligerante y conflictiva hacia el gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, a la vez que prestó su colaboración al derechista Partido Popular (PP), del cual recibió cuantiosas donaciones para la Iglesia. Rodríguez Zapatero lo señaló como uno de los responsables del envenenamiento de las relaciones entre la Iglesia católica española y el Gobierno. Al igual que muchos sectores ultramontanos de la Iglesia, los temas del aborto, el matrimonio homosexual, el divorcio y la asignatura de Educación para la Ciudadanía tuvieron prioridad en su agenda. Según un testimonio, la arquidiócesis la gobernó como un monarca absoluto, considerando a sus subordinados como ejecutores antes que como colaboradores, lo cual terminó por generar un alejamiento entre gran parte del presbiterado y el Arzobispado. Esta administración, que ha sido calificada de “pésima” y “nefasta”, terminó haciendo mella en don Rafael, quien estaba más bien a favor de una Iglesia alejada del poder, dialogante y al servicio de los hombres.

El 17 de noviembre de 2000 dimitió debido a las desavenencias con el arzobispo García-Gasco, alegando «falta de comunión episcopal», aunque también tuvo que ver su interés por el uso del valenciano en la liturgia, pasando a ser obispo auxiliar emérito. Nunca quiso revelar los detalles de una tormentosa relación de ocho años. Prefería explicarlo con un dilema: era elegir entre seguir de obispo o la fe, que sentía que peligraba. Escogió lo segundo y se fue del despacho del Palacio Arzobispal. No fue la primera vez que presentaba su renuncia. Pero en esta ocasión sí que fue aceptada.

Además de que el arzobispo García-Gasco le había prohibido administrar el sacramento de la confirmación, el 8 de enero de 2001 don Rafael fue expulsado del Colegio del Corpus Christi, donde residía desde hacía 24 años. Para el nuevo rector, don Joaquín Pascual, no tuvo ningún peso en esta decisión el hecho de que don Rafael hubiera conseguido años atrás una donación providencial para salvar el colegio-seminario. Ni tampoco que la presencia de una mente tan clara y profunda como la del clérigo valenciano fuera beneficiosa para los alumnos y sacerdotes, quienes lo llamaban el obispo compañero. Ni siquiera entraron a tallar razones de orden caritativo, considerando la avanzada edad de don Rafael y el hecho de que no dispusiera inmediatamente de un hogar propio adonde ir. Simplemente se aplicó a rajatabla una antigua norma de 1610 que había caído en desuso y que decía literalmente: «Item que de ninguna manera se admita persona, de cualquier estado y condición que sea, por huésped en esta Casa, pues de esto se seguirían muchos inconvenientes, assí en quebrantamiento de la clausura como en perturbación de los exercicios de toda la Casa.»

Por supuesto, el arzobispo García-Gasco no dijo ni pío al respecto, ni tampoco se preocupó por que don Rafael contara con un lugar decente adonde irse a vivir, no obstante que el Código de Derecho Canónico en el canon 402 estipula que la obligación principal de que se disponga lo necesario para la conveniente y digna sustentación de un obispo dimisionario recae sobre la misma diócesis a la que sirvió. Don Rafael tuvo que buscar por cuenta propia un lugar dónde pasar los últimos años de su vida. Vivió manteniendo un perfil bajo en la casa que había heredado de su madre, en silencio y sosiego, recibiendo cordialmente a todo aquel que quisiera visitarlo. Su figura fue creciendo en la sombra y se convirtió en un referente “oculto” de la Iglesia valenciana.

Don Rafael fue amigo del Cardenal Vicente Enrique y Tarancón (1907-1994), quien fuera presidente de la Conferencia Episcopal Española, recordado por sus disputas con Francisco Franco y posteriormente por su papel conciliador durante la transición española. Cuando don Rafael fue consagrado obispo en Valencia, fue Tarancón quien le llevó el báculo. Y fue don Rafael quien escuchó la última confesión de Tarancón en su lecho de muerte y le administró la unción de los enfermos. Al igual que Tarancón, don Rafael tuvo ideas de avanzada para el catolicismo español tradicional, siendo defensor de la libertad y de una institución eclesial dialogante, abierta al pueblo y respetuosa del Estado laico, en contraposición al nacionalcatolicismo, que proponía una unión entre Iglesia y Estado, aunque ello significará avalar una dictadura y hacerse de la vista gorda respecto a los abusos y crímenes cometidos, como ocurrió durante el gobierno del Generalísimo Francisco Franco.

Sería exagerado designar a don Rafael como un obispo progresista, pues a semejanza de Mons. Oscar Arnulfo Romero (1917-1980), arzobispo de San Salvador que defendió a los pobres y murió asesinado por denunciar proféticamente los atentados contra los derechos humanos cometidos por el gobierno, tenía un bagaje intelectual y teológico tradicional y una fidelidad sin fisuras a la Santa Sede. Pero al igual que el arzobispo salvadoreño, también tuvo el valor de ser coherente con las enseñanzas de Jesús contenidas en los Evangelios y hablar sin tapujos con la libertad de los hijos de Dios, cuando era necesario. «Fue un hombre muy libre para decir lo que ha creído conveniente en todo momento», diría de él Mons. Carlos Osoro, arzobispo que sucedió a Mons. García-Gasco en la sede arzobispal de Valencia, el cual le dio un abrazo público de reivindicación el mismo día de su toma de posesión, el 18 de abril de 2009, en una catedral abarrotada de fieles y lo invitó tomándolo de la mano a ocupar el sitio que siempre le había correspondido.

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Mons. Carlos Osoro, arzobispo de Valencia, abraza a Mons. Rafael Sanus

Don Rafael murió de un ataque cardiaco en Burjassot (Valencia) el 13 de mayo de 2010.

«Sabía decir las cosas, sabía pedir perdón, sabía amar a los demás», fueron las palabras del arzobispo Osoro durante los funerales de don Rafael, el 14 de mayo de 2010, en una Misa concelebrada por 120 sacerdotes. «Fue capaz con su trabajo, con su acción y con la confianza que le dieron los obispos, de hacer un clero con un altura de miras especial, con una dimensión intelectual muy profunda, y espiritualmente muy honda.»

A manera de epitafio, valen la palabras de José Manuel Vidal, director del informativo Religión Digital:

«Don Rafael fue un símbolo de libertad, de respeto a la propia conciencia y a las propias convicciones, sin romper la comunión eclesial.»

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A continuación, reproduzco unas palabras de Mons. Rafael Sanus, tomadas de su conferencia “La Iglesia en un estado aconfesional”, pronunciada el 14 de febrero de 2005 en el Club Encuentro Manuel Broseta de Valencia. Si bien se refieren específicamente a la situación de la Iglesia en España, pueden ser aplicadas ‒guardando las distancias‒ a otros países con mayoría católica. No obstante que han transcurrido ocho años desde entonces, las ideas transmitidas siguen revistiendo una tremenda actualidad.

La historia nos enseña que, cuando la Iglesia se ha dejado tentar por el poder, su imagen y su misión se han devaluado. El contraste entre el mundo y el Evangelio, que debe humanizarlo, se ha vuelto borroso o ha desaparecido, ¿qué distinción perceptible claramente existe entre la Iglesia y el poder temporal en el caso del nacionalcatolicismo, por ejemplo? Además, cualquiera que lea detenidamente los evangelios, se dará cuenta de que a la predicación de Jesús va unida la crítica a este mundo injusto que nosotros nos hemos fabricado. Se ve muy claro en la formulación de las bienaventuranzas: “Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios… pero ¡ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!” (Lc 6, 20-24). Es decir, pocos ricos a costa de muchos pobres. “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados”, es decir, muchos oprimidos a costa de los pocos que detentan el poder y lo detentan para su provecho y no lo ejercen al servicio de los demás. “Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”, es decir, no a los intolerantes y fanáticos que niegan la comprensión y la libertad a los muchos que las necesitan para poder vivir dignamente. “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, es decir, nos a los belicosos y violentos porque hacen imposible la convivencia entre los hombres (Mt 5, 1-12). Jesús condenó claramente el absolutismo del poder y le contrapuso el amor servicial como característica propia de sus discípulos y de su Iglesia: “Sabéis que los jefes de las naciones las avasallan y que los grandes de este mundo oprimen a los hombres con su poder. No sea así entre vosotros, sino que el que quiera ser grande entre vosotros hágase vuestro servidor y el que quiera ser primero entre vosotros conviértase en vuestro esclavo, porque el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20, 25-28). Mucho más duramente todavía condenó Jesús la identificación entre poder político y poder religioso, es decir, la teocracia, porque inevitablemente falsea la imagen de Dios y obstaculiza la fe en Él. Así aparece en el capítulo 23 del evangelio de San Mateo, que constituye una durísima diatriba contra la unión del poder religioso y político que detentaban, en tiempos de Jesús, la casta sacerdotal y los fariseos. Todo el capítulo se mueve alrededor de esta conminatoria expresión de Jesús: “¡Ay de vosotros, sabios y fariseos hipócritas, que cerráis el Reino de los cielos a los hombres!” (Mt 23, 13).

Las acerbas y desmedidas críticas que se hacen hoy a la religión y al mismo Dios, culpándoles de las mayores injusticias y atrocidades que se han dado en la historia no tendrían fundamento si los cristianos, la Iglesia católica y las demás confesiones cristianas, hubiéramos llevado a la práctica la clarividente y humanísima enseñanza de Jesús. Constituiría, además, el más fuerte baluarte contra el fanatismo de una parte considerable del Islam. Por eso yo, personalmente, doy gracias a Dios, como cristiano y como obispo, de que nuestro estado sea un Estado aconfesional. Ya sé que el mundo justo, a cuya construcción nos exhorta el Evangelio, no será nunca una realidad en esta tierra y que, en este sentido, el Evangelio es una utopía. Pero a mí, si el Evangelio no contuviera una dosis suficiente de utopía, no me interesaría. La utopía ennoblece la vida, es un aguijón contra la tentación de autojustificarse y es una fuente de esperanza, sobre todo si la salvación es escatológica y está vertebrada por la promesa de un cielo nuevo y una tierra nueva. “Porque nosotros, escribe San Pedro en su segunda carta, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia” (2 Pe 3, 13).

Pero la aconfesionalidad del estado no implica la aconfesionalidad de los ciudadanos. Puede darse perfectamente un Estado aconfesional, en el que la mayoría de los ciudadanos sean creyentes. Es el caso de España. […]

La Iglesia, por su parte, tiene que hacer un sincero esfuerzo para cambiar de mentalidad y asumir las consecuencias de la aconfesionalidad del Estado. Los obispos no podemos seguir actuando como si nada hubiera ocurrido. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si la Iglesia renunciara a la ayuda económica que recibe del Estado? Nada. Que estaría más cerca de la primera bienaventuranza (dichosos los pobres…) y que ganaría en libertad. Si la Iglesia quiere ser libre, tiene que cortar esos lazos que la atan al Estado. Han sonado voces por parte de miembros del Gobierno y de otros grupos políticos que suenan a chantaje puro y duro. La Iglesia puede encontrarse ante la humillante realidad de que el Gobierno desoiga su voz en las cuestiones de carácter moral o religioso pero atienda su demanda económica. Sería como decir que a la Iglesia se le tapa la boca con dinero: ya he leído más de un artículo periodístico en este sentido.

Pero el cambio más importante debe darse, creo yo, en el lenguaje. No podemos dirigirnos a los católicos españoles, y menos aún a los no católicos, como si todos fueran miembros del Opus Dei, pongo por caso. Al contrario, en un catolicismo como el nuestro, hemos de tener en cuenta que hay, frecuentemente, muchos católicos, que no han recibido más catequesis que la de la primera comunión, que continúan considerándose católicos, pero han olvidado el credo que les enseñaron y tienen ideas confusas sobre los mandamientos de la ley de Dios. Hoy en día muchas veces hay que evangelizar empezando desde cero, por ejemplo, en la catequesis de confirmación y en la catequesis prematrimonial. Es necesario, pues, un lenguaje sencillo y persuasivo, exhortativo más que dogmático. Se trata, pues, de presentar el evangelio de modo inteligible y atractivo, descubriendo su capacidad de dar respuesta a los interrogantes fundamentales del hombre y de la sociedad actual. Más aún, hay que despertar esos interrogantes que muchas veces la gente no se plantea, y hacerle salir del círculo deshumanizador del consumo y del Estado del bienestar. Jesús dice en el evangelio de San Juan: “Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. Si alguien cree en Mí, como dice la Escritura, manarán de sus entrañas ríos de agua viva” (Jn 7, 37-38). El gran problema de la Iglesia no es la moral sexual, ni la bioética, ni la defensa a ultranza de la vida, sino despertar la sed de Dios que no tienen los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Es lo que en el lenguaje de los teólogos y de los sociólogos se denomina “indiferencia religiosa”. No es que nieguen razonadamente a Dios, es decir, no es ateísmo, sino algo mucho peor: es que Dios no les interesa, no tiene lugar en su vida. Dicho de otro modo: hay que empezar a construir por lo fundamental, no por el tejado. Como decía Jesús, refiriéndose a los hombres y mujeres de su tiempo: “están como ovejas sin pastor”.

Algunos obispos hablan con tal arrogancia y seguridad, con un estilo tan tajante y autoritario, que producen alergia y aversión en quienes les leen o escuchan. No, no es ése el estilo del Jesús de las parábolas de la oveja perdida y del hijo pródigo; del Jesús que dijo: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontrareis consuelo para vuestra vida” (Mt 11, 28-29). ¿Qué alivio y consuelo producen esas diatribas?

En una sociedad secularizada como la nuestra, no se nos concede al Papa y a los obispos una autoridad “a priori”. Nos la tenemos que ganar con nuestra manera sensata de actuar y nuestro convincente modo de hablar. Muchos fieles perciben, aunque no lo saben explícitamente, que, excepto en las cuestiones que afectan al núcleo de la fe, que ha sido revelado por Dios, el Papa y los obispos no poseemos una autoridad indiscutible. Basta recordar el Syllabus del beato Pío IX, la rotunda condena del liberalismo, para comprobarlo. Por eso en una cultura que acentúa tanto la primacía de la razón y la autonomía del individuo, si la Iglesia no se abriera al diálogo con la sociedad acabaría convirtiéndose en una secta.

Resumiendo, la libertad religiosa consiste en el derecho civil de profesar, celebrar y extender la fe. No necesitamos más. El resto, incluso el crecimiento del número de creyentes, se nos dará por añadidura. Lo ha dicho Jesús: “Buscad el Reino de Dios y su justicia. Lo demás se os dará por añadidura” (Mt 6, 33).

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Se puede consultar como referencia los siguientes artículos periodísticos:

Información – El periódico de la provincia de Alicante
15/05/2010 Rafael Sanus. El obispo que se rebeló
http://www.diarioinformacion.com/alcoy/2010/05/15/rafael-sanus-obispo-rebelo/1009448.html

El País, de España
07/02/2001 Una norma en desuso de 1610 sirvió para expulsar al obispo Sanus de su residencia
http://elpais.com/diario/2001/02/07/cvalenciana/981577121_850215.html
14/05/2010 Fallece Rafael Sanus, un obispo sin miedo a la libertad
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/05/14/actualidad/1273788001_850215.html
15/05/2010 Muere Rafael Sanus, el obispo más conciliar de Valencia
http://elpais.com/diario/2010/05/15/cvalenciana/1273951077_850215.html

El artículo de José Manuel Vidal, “Rafael Sanus Abad, el obispo compañero”, publicado a manera de obituario en El Mundo, de España, se puede leer aquí:
http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2072-rafael-sanus-abad-el-obispo-compa%C3%B1ero.html

La conferencia completa de Mons. Rafael Sanus “La Iglesia en un estado aconfesional”, pronunciada el 14 de febrero de 2005 en el Club Encuentro Manuel Broseta de Valencia, se puede leer aquí:
http://www.graduats.org/curso2004-2005/materiales/sanus.htm

Sobre el Cardenal Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia de 1993 a 2009, se pueden leer dos interesantes artículos publicados por El País, de España:
13/01/2008 El cardenal de la crispación
http://elpais.com/diario/2008/01/13/sociedad/1200178804_850215.html
01/05/2011 Muere el cardenal más feroz con Zapatero
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/05/01/actualidad/1304200801_850215.html

DESARRAIGO Y ESPERANZA

arbol_seco

Mi crónica Perú, ¿campo de prisioneros? del 17 de marzo de 2003 ‒de la cual he transcrito los párrafos más relevantes en mi post anterior‒ también generó el 19 de marzo del mismo año un interesante intercambio con un querido y simpático personaje, al cual he llamado Sinesio Emevecista en un post anterior de este blog (ver DIÁLOGO PLATÓNICO CON UN EMEVECISTA).

Se trata de un diálogo breve, pero que muestra algunas de las convicciones que he ido adquiriendo a lo largo de mi existencia y que me han permitido mantener una fe palpitante y saborear algo de esa libertad que nos ha prometido Jesús, el Hijo de Dios vivo, incluso habiendo experimentado las frustraciones y desilusiones que forman parte inexorable de la vida.

Dejemos, pues, iniciar el diálogo al entrañable Sinesio.

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SINESIO EMEVECISTA:

Espero que crezca en tu lengua más esperanza y alegría, pues eso es lo que necesitamos, y creo que tú también.

MARTIN SCHEUCH:

La esperanza se basa en la realidad, y sólo la verdad nos hace libres. No creas que me falta esperanza y alegría. Pero creo también conveniente cuestionar algunas de las concepciones que consideramos como inamovibles, mientras que la realidad se ha ido moviendo y ha ido socavando los cimientos de edificaciones que creíamos sólidas. El desarraigo parece ser condición esencial para vivir la esperanza, como fue el caso de Abrahán, de San Pablo, y hasta del mismo Jesús. Y lo que parece ser desesperanzador, es condición esencial para abrirse a la esperanza y, por ende, a la alegría.

SINESIO EMEVECISTA:

De acuerdo contigo, mi querido peregrino.

Sin embargo, la corrección va en el sentido más concreto y que las muestras de esa esperanza y alegría se materialicen en crónicas esperanzadoras y cargadas de alegría. A veces resulta difícil encontrarlas, ¿verdad?

En cuanto a «cuestionar algunas de las concepciones que consideramos como inamovibles, mientras que la realidad se ha ido moviendo y ha ido socavando los cimientos de edificaciones que creíamos sólidas», debo decirte que, desde que realicé mi opción fundamental por el Señor doce años atrás, lucho por barrer y perforar los cimientos de esas concepciones heredadas y desarrolladas por mí, con buenos resultados.

MARTIN SCHEUCH:

No hay nada más edificante que la realidad. Nada más edificante que la aparente frustración de todas las esperanzas que significó la crucifixión del Señor.

Nada más lejos de lo bello que lo simplemente bonito, ni nada mas alejado de la realidad que la construcción masticada de una experiencia cristiana plagada de flores y de dulces ejemplos, ilustrados con palabras biensonantes.

Creo que mis crónicas pueden alimentar la esperanza de muchos, y tal vez herir las falsas esperanzas de otros. De todos modos, creo hacerlas con la frescura del día a día, y con la inmediatez de quien tiene mucho que contar.

SINESIO EMEVECISTA:

Correcto: al César lo que es del César… (¡poca receptividad a la crítica, choche!) Pero ¿ y qué de aquellos que en su sencillez, poca profundidad, inteligencia y sabiduría construyen una experiencia de vida cristiana plagada de rosas y dulces ejemplos, ilustrados con experiencias vitales de caídas y esfuerzos de lucha? ¿Crees que es simplemente cándido y bonito nada más? ¿No crees que la mayoría de los peruanos deben dejar de ver sus vidas como un “valle de lágrimas”?

MARTIN SCHEUCH:

Eso que describes no existe. Hasta ahora no lo he encontrado, sino en algunos libros de vidas de santos, que flaco favor le hacen al santo.

Por otra parte, estar en un valle de lágrimas no implica que la valoración de la propia vida sea negativa, triste o desesperanzada. Creo haber dicho que se puede aprender a vivir de la esperanza, especialmente en situaciones difíciles. Y que eso se pierde de vista en las sociedades opulentas.

Por otra parte, la secuencia CRÍTICA – ACEPTACIÓN – SILENCIO [que se aplica en la práctica en el Movimiento de Vida Cristiana] ha salido hace mucho tiempo de mis esquemas. Se presta mucho a cometer abusos enmascarados de virtud. Prefiero el diálogo abierto, aunque sea discrepante, pero diálogo sincero, comunicador, motivador, enriquecedor; en fin, humano, muy humano.

Tus críticas las he recibido y te las devuelvo con mis comentarios. Eso es, y nada más.

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Finalmente, el diálogo derivó hacia temas de menor relevancia. Lo más importante ya estaba dicho. El respeto mutuo se mantuvo, hubo franqueza y sinceridad en la conversación, la amistad no se vio enturbiada por la postura que se tuviera frente a una mediación institucional, llámese Movimiento de Vida Cristiana o Sodalicio de Vida Cristiana.

Hasta la vista, Sinesio. Quiera Dios que algún día nos volvamos a encontrar para tomar un café o un vino juntos y platicar como viejos amigos.

REFLEXIONES APÁTRIDAS

apatridaEn marzo de 2003 mi mujer y mis dos hijos pequeños, Carolina y Alexander, entonces de 5 años y 1 año de edad respectivamente, lograron reunirse conmigo en Alemania para iniciar una nueva etapa de nuestra vida. Si bien yo había logrado migrar sin ningún problema a Alemania, ingresando a este país con pasaporte alemán, la salida de mi familia del Perú estuvo plagada de obstáculos, generados en su mayoría por la ineficaz burocracia peruana. Los trámites, además de engorrosos y costosos, corrieron el riesgo de quedarse entrampados debido a la falta de transparencia en los requisitos legales necesarios para que uno sólo de los padres viajara con dos niños menores, por lo cual tuvimos que recurrir a influencias para agilizar las cosas.

A raíz de todo esto, escribí el 17 de marzo una de mis “Crónicas desde Wuppertal”, relatando los problemas por los que habíamos tenido que pasar. De esta crónica ‒que intitulé Perú, ¿campo de prisioneros?‒ transcribo las siguientes reflexiones:

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Wuppertal, 17 de marzo de 2003

Ante las dificultades experimentadas, y visto lo costoso que es emigrar del Perú, debido principalmente a las barreras puestas por la burocracia peruana, he llegado a la conclusión de que son pocos los peruanos que pueden sortear esos obstáculos de manera legal para poder salir del país. El Perú se asemeja a un enorme campo de prisioneros, donde el derecho a trasladarse libremente aparece en la letra de las leyes, pero en la práctica resulta una quimera para la mayoría de los peruanos.

Pero las semejanzas no terminan ahí. Un campo de prisioneros es un lugar donde las leyes y los derechos personales quedan en suspenso, aunque existan en el texto, y sólo son favorecidos por ella los que se congracian con los carceleros, mediante favores o entregas de dinero. ¿No ocurre algo similar en el Perú? Sabemos lo complicado y tedioso que es llevar adelante un proceso judicial. Siempre sospechamos que se trata de una labor inútil donde es difícil conseguir un resultado que respete la justicia, no obstante las reformas judiciales pregonadas a diestra y siniestra. A ello se suma un dato revelado por un estudio de la UNESCO del año pasado: que sólo el 18% de las sentencias son ejecutadas. Eso significa que ganar un juicio no es garantía de conseguir que se haga justicia. Pero si hay dinero de por medio, probablemente sí se consiga este objetivo.

En un campo de prisioneros existe el trabajo forzado. Es decir, se tiene que trabajar duro sólo para conseguir un sustento mínimo. Demás está decir que el Perú es uno de los países donde más duro se trabaja, y donde menos posibilidades hay de recibir un salario que corresponda verdaderamente al trabajo realizado. Es decir, se trata de una especie de trabajo forzado, donde se labora sólo para poder sobrevivir.

Además, el campo de prisioneros es un lugar del cual se quiere escapar. En diciembre del año pasado, en una encuesta, más del 70% respondió que, si tuviera la oportunidad, se iría del Perú. Actualmente son aproximadamente dos millones y medio los peruanos que están viviendo fuera del país, la mitad de ellos como ilegales.

En una situación así, hay cosas que todavía se mantienen. La solidaridad se convierte en una necesidad, que brota del corazón de mucha personas, solidaridad que a veces se olvida en las así llamadas sociedades libres, donde la opulencia es algo accesible a la mayoría de sus habitantes. La solidaridad se convierte en una herramienta necesaria para poder sobrevivir a los rigores de la prisión, cuyo panorama recién se percibe con claridad cuando uno ha salido de ella.

Es triste ver en qué se ha convertido un país tan hermoso, debido a la codicia y falta de solidaridad de ciertas minorías, que quieren seguir obteniendo jugosas ganancias a costa del sometimiento de todo un pueblo a condiciones infrahumanas de vida. Y todo esto lo digo, no sin que la tristeza me embargue el corazón por tantos hermanos que siguen siendo prisioneros de tan vano e inútil infortunio, sin que se vea en el horizonte esperanzas de un cambio cercano.

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El 18 de marzo recibí como respuesta a mi crónica un e-mail de un miembro del MVC (Movimiento de Vida Cristiana), al que llamaré Paisano Emevecista, con la frase «El Perú es más grande que sus problemas… Sí, cómo no…» como asunto, y con la imagen de una bandera peruana y un archivo de sonido con el Himno Nacional del Perú como únicos contenidos.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 19 de marzo de 2003

Los peruanos son más grandes que sus problemas, pero no todos, pues los problemas que tiene el Perú los han causado muchos de esos peruanos que maltratan a sus mismos compatriotas. Y son más los buenos, pero los malos tienen el palo, y les dan duro con él a los buenos. Y los buenos quieren irse de la prisión, pues las dificultades de afuera son más tolerables que los palazos de adentro.

Además, los problemas siguen creciendo de tal manera, que puede suceder algún día que sean más grandes que el Perú. La grandeza de la gente estará en seguir sobreviviendo con esperanza, cantando el Himno Nacional con su estrofa cargada de complejo de inferioridad y de recuerdos de servidumbre, y enarbolando los colores rojo y blanco ‒colores también de la bandera austríaca‒ como un símbolo que se cree único.

El Perú es una nación forjada a puro sentimiento dentro de un valle de lágrimas. Las canciones populares están cargadas de tristeza, sentimientos frustrados e invitaciones al llanto. Y eso deja una huella imborrable en el alma. En el Perú se aprende a sufrir y a vivir de la esperanza. En el Perú la fe es grande, y va a la par con la sensación de destierro que se tiene en la misma patria. Y ése es un tesoro que no tiene precio.

Pero son pocas las personas con talento que llegan a triunfar en el Perú mismo, cuyo tejido social está contagiado de resentimiento, envidia e hipocresía. Fruto de eso es tener un presidente tan mediocre como Toledo, sin contar también con los ministros que están ocupando actualmente muchas de las carteras ministeriales, luego de haber desplazado a personas más capaces y talentosas. Alguien dijo alguna vez: «No soy tan mediocre como para poder tener éxito en el Perú.»

Hago estas reflexiones en momentos en que el mundo está cambiando y los estados-nación se están convirtiendo en un rezago del pasado. Lo nacional, esa abstracción por la cual se han cometido tantas injusticias, está retrocediendo ante un mundo globalizado, donde la vinculación más importante es con la gente concreta y con los lugares que han tenido vital importancia en la vida de las personas, sin que tenga mayor relevancia que estén encerrados dentro de los límites de un país ‒o de una prisión‒.

Saludos,

Martin

P. D. Hasta ahora no me han crecido pelos en la lengua.

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RESPUESTA DE PAISANO EMEVECISTA
Fecha: 20 de marzo de 2003

Te creo que te veas bien con pelos en la lengua.

Un abrazo,

Paisano Emevecista

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 21 de marzo de 2003

Los únicos pelos que tengo fuera de la cabeza están en otras partes no visibles que no pienso mostrarte.

Por otra parte, todos los 28 de julio [Día Nacional del Perú] escucho el poema Viva el Perú ¡¡¡Carajo!!! [de Rafael Donayre, grabado por el gran actor Luis Álvarez (1913-1995), con el acompañamiento de guitarra de Óscar Avilés] y lloro con él.

El Perú tiene un potencial muy grande, pero lamentablemente son peruanos mismos los que lo están echando a perder. Estoy seguro de que tú no te encuentras entre ellos.

Recuerda lo patrioteros que fueron Alan García y hasta el mismo Fujimori, pulsando las fibras nacionales, con el fin de poder ganar terreno para hacer todas las cagadas que hicieron.

Sí, el Perú es grande, pero sigue postrado por causa del maltrato de peruanos por otros peruanos. Lamentablemente, creo que los extranjeros son mejor tratados por nuestros compatriotas que los mismos nacionales. Hay un chiste en que un niño le dice a su papá: «Papá, cuando yo sea grande, quiero ser extranjero.» «Y seguramente vas a querer irte del país cuando seas grande.» «No, papá, yo quiero ser extranjero en el Perú.»

Te lo digo sin pelos en la lengua.

Saludos,

Martin

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Otro emevecista a quien aprecio mucho, quien había migrado a Canadá, tras manifestarme su alegría por el hecho de que por fin haya podido reunir a mi familia conmigo, me comentaba en un e-mail del 20 de febrero de 2003:

«Con respecto al Perú, creo que poco a poco puede ir encontrando el camino para salir de los problemas que tiene. Lo mejor que se puede hacer es trabajar por nuestra propia santidad y tratar de añadir algo de bien frente a tantos problemas que tenemos en el país y en el mundo.»

Me decía que en el país donde ahora vivía encontraba «el mismo tipo de problemas, pero de alguna manera, por lo menos en lo económico, las necesidades básicas están resueltas para la población, pero por otro lado eso los hace conformistas y sin aspiraciones». Me mencionaba como ejemplo el caso de algunos alcaldes que habían hecho contratos de cifras increíbles sólo con sus amigos, y que también en Alemania se había denunciado a algunos políticos por tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito. Asimismo, consideraba que «es un error considerar que somos los peruanos el peor país del mundo con los peores gobernantes y con los peores ciudadanos. Fíjate nomás cómo los gringos han elegido a Bush como presidente, con fraude electoral y todo. En fin, creo que debemos tratar de aportar cada uno desde su lugar.»

Mi respuesta fue la siguiente:

«Estoy plenamente de acuerdo contigo. Sucede lo mismo que tú describes aquí en Alemania. Pero cuando hablo de los problemas del Perú, no quiero decir de rebote que aquí en Alemania todo es una maravilla. Y creo que muchos me han malinterpretado de esa manera.

Lo que sucede es que aquí es posible pensar en posibilidades de desarrollo personal y familiar, mientras que en Lima los atentados contra la esperanza eran pan de cada día. Tú mismo sabes cómo se me marginó de cierta manera dentro del mismo SCV [Sodalitium Christianae Vitae]. Efectivamente, creo que algún día el Perú podrá salir adelante. Pero primero tienen que morirse todos esos malditos que lo han cagado desde sus inodoros de oro y dólares, sentados con orgullo sobre sus propias ambiciones de poder y ganancias. En sentido metafórico, me refiero a un cambio de generación. Y eso es algo que probablemente nosotros no veamos.»

¿Han cambiado las cosas desde entonces? No mucho en realidad. Actualmente el Perú vive un boom económico que, debido a la enorme desigualdad social y una corrupción presente en todos los niveles, no beneficia a la mayoría de la población. Y en años recientes la cuota de emigración ha alcanzado cifras récord. Es sintomático que durante el reciente periodo de bonanza económica sean más los peruanos que hayan huido del país cada año que durante la época de la violencia terrorista. Como si siguieran escapando de un campo de prisioneros, de una patria inhóspita donde se sienten condenados día a día a no ser otra cosa que meros sobrevivientes de la existencia. Lo digo con inmensa tristeza.

ELOGIO DE LA CERVEZA

cerveza

Alemania no es el país con más variedades de cerveza. Ese honor le corresponde a Bélgica. Tampoco es el país dónde más litros de cerveza se consume por habitante. Ese lugar lo ocupa la República Checa. La cerveza tampoco es la bebida que más se consume en las tierras germanas. Ese puesto lo tiene el agua mineral, seguida del café. Aún así, en el imaginario popular se sigue considerando la cerveza como parte integral de la cultura germana. No en vano, pues la cerveza tiene aquí un significado social más allá de ser una bebida refrescante.

El siguiente texto forma parte de mis “Crónicas desde Wuppertal”, una colección de escritos sobre temas variados que redacté entre los años 2002 y 2004.

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ELOGIO DE LA CERVEZA

Wuppertal, 12 de marzo de 2004

Queridos amigos:

El fin de de semana del 13 al 15 de febrero lo pasé en una casa de retiros en Horrem, localidad cercana a Colonia, para ser informado sobre los detalles del trabajo eclesial como agente pastoral al que estoy postulando. Éramos 21 los participantes en este evento.

Como toda buena casa de retiros alemana que se respete, ésta, además de salas de reuniones, dormitorios, comedor y capilla, contaba con un sótano donde, al final el día, se podía departir bebiendo alguna bebida, jugo, cerveza, vino e incluso espumante. No perdí, pues, la ocasión de degustar cada noche un litro de cerveza alemana dentro de un ambiente de comunicación abierto y fraterno. Lamentablemente, sólo había un tipo de cerveza, Kölsch, que es la típica de la zona de Colonia, y que es similar a la Pilsen ‒el tipo de cerveza que más se bebe a nivel mundial‒, aunque de cuerpo más ligero y menos amarga. Aún así, un buen litro de cerveza luego de un día de reflexiones ahuyenta el cansancio del espíritu.

Algo hay que decir sobre el tema de la cerveza en Alemania. Tiene un significado que va más allá de ser una simple bebida alcohólica o un medio para emborracharse. Como esto último suele ser asumido por los desempleados y jóvenes marginales que rondan las estaciones de los trenes, donde suelen reunirse para rumiar en compañía su falta de autoestima y su soledad, trasegando una otras otra botellas de cerveza barata. No les importa qué tipo de cerveza están bebiendo, con tal de que sea embriagante y económica para sus bolsillos.

Para la gran mayoría de los alemanes, en cambio, la cerveza es un motivo para reunirse en las tabernas o lugares similares, simplemente para conversar, bromear, departir alegremente sobre los acontecimientos cotidianos de sus vidas. La cerveza es un símbolo de encuentro y comunicación, pues es muy rara la ocasión en que el burbujeante líquido se beba en soledad. Por lo general, acompaña los ambientes que invitan a la vez a la alegría y el descanso. No resulta extraño que esté presente al final de la jornada de trabajo, cuando se llega para reposar al hogar. Nada sienta tan bien como una cerveza en compañía del ser amado, luego de un día de trajines.

La cerveza también tiene un sentido de identidad regional, que resulta extraño para quienes no viven en este país. Cada región suele manifestar como una especie de orgullo patriótico al referirse al tipo de cerveza local que se produce en ella. Incluso hay alemanes que se negarían a beber el tipo de cerveza de otra región con la que guardan cierta rivalidad. Esto se percibe con claridad aquí en Renania del Norte-Westfalia, el estado donde vivo, en el caso de la rivalidad existente entre Colonia y Düsseldorf. Si bien esta última ciudad es la capital del estado, tiene menor tamaño y población que Colonia y cuenta con menor atractivo turístico. Ambas ciudades mantienen una rivalidad ancestral, compitiendo por importancia dentro de la región, y cada una tiene, por supuesto, su cerveza típica: en Colonia se bebe Kölsch, y en Düsseldorf, Altbier (literalmente “cerveza vieja”, de color oscuro y amarga).

En la casa de retiros se me ocurrió preguntarle a uno de los postulantes al puesto de agente pastoral, oriundo de Colonia, cuál era la diferencia entre una cerveza Pilsen y una Kölsch. Aprovechó mi pregunta para referirse a la antigua rivalidad cervecera entre Colonia y Düsseldorf. Su respuesta fue la siguiente: “Cada uno es lo suficientemente grande como para saber qué se echa al gaznate. No descarto la posibilidad de que exista un colonés que sean tan cobarde como para beber una Altbier, pero yo he nacido en Colonia, y por eso mismo sólo bebo Kölsch”. Con eso estaba dicho todo. Me quedó claro que querer beber Altbier en Colonia podía constituir un atentado contra la identidad regional y un acto de manifiesta descortesía, un insulto a la comunión de la bebida, un ultraje al orgullo ciudadano.

Pero también es cierto que nunca faltan negocios donde se puede conseguir la cerveza que uno quiera en cualquier región. Además de las variedades mencionadas, también hay Weissbier (“cerveza blanca”), una cerveza turbia que se hace a base de trigo y no de cebada. En Berlín se mezcla la cerveza con diversos jugos de frutos. Y también hay una bebida muy refrescante ‒particularmente en el verano‒, conocida como Radler, que consiste en una mezcla de cerveza pura y bebida gaseosa de limón. También es relativamente popular la mezcla de cerveza oscura con bebida cola. La cerveza de malta es una bebida oscura, con cierto sabor a pan negro de centeno y sabor dulce, que no contiene alcohol y se la da principalmente a los niños. Quien tenga problemas con el alcohol, puede beber también una cerveza sin alcohol. Y debo estar quedándome corto al describir las variedades existentes.

Sin embargo, la cerveza más sabrosa es la que se bebe en las cervecerías mismas, en aquellos lugares amplios destinados a recibir a los bebedores, donde el pan líquido se escancia directamente del tonel al vaso. En Wuppertal existe una famosa cervecería, al lado de la alcaldía. Este lugar es además el punto de confluencia de toda la gama de individuos y y clases sociales que pueblan la ciudad, hombres y mujeres, desde los más jóvenes hasta los más viejos, desde los más pobres hasta los más ricos, oriundos de la zona como inmigrantes, de todos los oficios y profesiones, e incluso los niños tienen una zona destinada para ellos donde, mientras juegan, pueden beber malta, jugos o bebidas gaseosas.

Definitivamente, este país no sería lo que es sin la cerveza, que constituye uno de los motivos de alegría más festivos para celebrar y para darle sabor a la vida.

Quiero terminar con una anécdota. El agente pastoral que fue mi mentor durante la práctica de medio año que realice desde el 1° junio del 2003 hasta el 6 de enero del 2004, me contó que, cuando hizo su retiro final terminados sus estudios teológicos, los organizadores habían decidido que a ninguno a de los participantes le sería permitido reunirse para beber cerveza. Si mal no recuerdo, eran miembros del movimiento carismático o de algunas de esas comunidades de impronta espiritualista. Para ellos, un retiro no admitía actividades ligeras como el departir acompañados de vasos de cerveza. De modo que se escapaba por la noches a través de una ventana en el sótano para irse a una taberna y sumergirse en esa espíritu de calor humano que rodea el ritual de la cerveza.

Por eso mismo, luego de un intenso día de trabajo o de oración, un buen vaso de cerveza y ¡salud! ¡Prost!

SOBRE EDIFICACIONES, EDIFICANTES Y EDIFICADOS

«edificante. 1. adj. Que edifica (‖ infunde sentimientos de piedad y virtud).»
DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

Cuando inicié en noviembre de 2002 mi exilio en Alemania, mi primer lugar fijo de residencia fue Wuppertal, una ciudad enclavada en la región industrial del Ruhr, donde un párroco católico me acogió con benevolencia y generosidad. Tras un par de semanas de un recorrido incierto y aventurero que se inició en Múnich y que me llevó tras una breve estadía en Erlangen –cerca de Núremberg– hasta Berlín, en diciembre de 2002 puse pie en la ciudad que atraviesa el río Wupper, famosa por su tren colgante y porque en ella nació el filósofo socialista Friedrich Engels (1820-1895), antes de que la ciudad llevara el nombre con el que se la conoce en la actualidad.

En esos primeros meses de soledad –ya que mi mujer y mis hijos recién vendrían a reunirse conmigo en marzo de 2003– experimenté lo que se conoce como “shock cultural”, al encontrarme con costumbres diferentes a las de la gente de Lima y una sociedad que funciona de manera distinta. Tuve la suerte de contar con el apoyo del párroco y de su secretaria polaca, la cual había pasado por esa experiencia hacía aproximadamente una década, cuando junto con su esposo y sus hijos decidieron abandonar Polonia tras la caída de la Cortina de Hierro por razones similares a la que yo había dejado el Perú: la falta de oportunidades de trabajo, los bajos sueldos y la corrupción imperante. Fue entonces que comencé a plasmar mis experiencias y compartirlas por e-mail con amigos y conocidos en una serie de escritos que llame “Crónicas desde Wuppertal” (diciembre de 2002 a marzo de 2004).

El presente escrito forma parte de esas crónicas, y podría en realidad servir de prólogo a muchos textos que han salido de mi inspiración. Es una especie de declaración de principios frente a aquellos que criticaban mis escritos por parecerles demasiado polémicos, negativos o desedificantes, y me reclamaban que escribiera solamente cosas que pudieran edificar a los lectores. A pesar de los años transcurridos, el texto sigue manteniendo una pasmosa frescura y vigencia.

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Wuppertal, 11 de marzo de 2004

Queridos amigos:

Luego de haber “desedificado” a algunas personas con un par de e-mails de contenido polémico, retomo estas crónicas para volver a narrarles retazos de mi experiencia personal en estas tierras alemanas. Tal vez este testimonio sea edificante para algunos, tal vez no. De todos modos, no me he propuesto intencionadamente que lo sea o no. En realidad, esta ambigua categoría (“lo edificante”) me tiene sin cuidado, pues suele servirle a algunos de criba para filtrar la realidad y, en cierto sentido, obtener una imagen mutilada de ella. Digo ambigua, si consideramos que no hay nada más desedificante que la pureza de los puritanos, ni nada más edificante que el pecado de los santos. Como tampoco hay nada más desedificante que quien pretenda ser intencionalmente edificante en todo momento.

Nos encontramos ante una paradoja. El cristiano ciertamente debe ser edificante, pero cuando se propone como fin ser edificante, en ese momento deja de serlo. Porque sólo edifica quien se ve a sí mismo como pecador ‒por lo tanto, no como un ejemplo‒ y vive agarrado de la gracia divina.

Lo edificante considerado como valor que se debe buscar a priori suele nutrirse de una visión parcial de la realidad y sirve de etiqueta para mostrar los residuos que el filtro de una interpretación simplista ha dejado de unos trozos palpitantes de realidad inasible.

Concuerdo con ese gran analista católico de la literatura que fue Charles Moeller [teólogo belga, autor de la fascinante obra en 6 volúmenes Literatura del siglo XX y cristianismo], quien afirmaba que no había literatura buena que fuera edificante u obra edificante que llegara a alcanzar la categoría de buena literatura. Según Moeller, las narraciones edificantes parten de la premisa de que hay que demostrar que el bien sale triunfante y el mal derrotado ya en este mundo. Para demostrar ese objetivo, se manipula la realidad y se termina con un final feliz para satisfacer al público lector. Por lo general, los buenos son recompensados y los malos reciben el castigo merecido, o también hay personajes malos que se transforman en buenos. De todos modos, suele haber esta división maniquea de los seres humanos entre los que están del lado del bien y los que están en el lado opuesto, el del mal. La complejidad del corazón humano, donde la luz se entremezcla con la sombra, donde hay muchas zonas que son simplemente grises, no tiene casi cabida en esta literatura para mentes piadosas. Resultaría desedificante que los buenos sean también malos, o que los malos tengan aspectos virtuosos, y en algunos puntos hasta mejores que los de los buenos. En fin, en la literatura edificante no cabe la ambigüedad que forma parte esencial de la vida.

Esto que se dice sobre la literatura se puede aplicar a toda manifestación humana que pueda ser calificada de edificante: el teatro, el cine, la televisión, las noticias, las obras de arte, etc. Los “edificantes” consideran que hay ciertos temas que no deben ser tocados –por lo menos de manera directa, pues se admite el eufemismo–, dado que resulta difícil disponer sus diversos elementos de manera que se obtenga el fin buscado: la dulce edificación de los corazones ansiosos de ver triunfar el bien en el mundo, como un adelanto de la consumación definitiva que se hará en el Reino de los cielos. ¿Se han olvidado de que mientras vivamos en este mundo, vivimos de la esperanza? ¿No recuerdan las palabras del mismo Jesús, quien dice que el trigo y la cizaña siempre estarán juntos hasta el fin de los tiempos, pues querer arrancar la cizaña implica el riesgo de arrancar también el trigo [ver Evangelio de Mateo 13,29]?

Aquellos que hayan visto esa maravillosa película que es Las hermanas de la Magdalena (The Magdalene Sisters, Peter Mullan, 2002, Gran Bretaña / Irlanda) recordarán esa escena donde la madre superiora de las monjas que regentan la casa para mujeres arrepentidas –en la Irlanda de los años ’60– derrama lágimas de emoción, totalmente edificada por la visión de la película clásica Las campanas de Santa María (The Bells of St. Mary’s, Leo McCarey, 1945, Estados Unidos), donde Bing Crosby e Ingrid Bergman interpretan el papel de un sacerdote y una monja respectivamente. Mientras tanto, la cámara nos muestra los rostros de las muchachas que la rodean, cargadas de amargura y sufrimiento, sometidas a una esclavitud de conciencia y falta de libertad personal, al serles impuesto un ideal de pureza a la fuerza, mediante humillaciones tanto físicas como psicológicas.

Frecuentemente se nos ha querido vender gato por liebre, dándonos una versión edificante de los hechos como sustituto de la realidad con todos sus ángulos y matices. De “edificaciones” –en el sentido de constructos edificantes– están llenas las narraciones oficiales de la historia, especialmente las historias de instituciones contadas por miembros que marchan con disciplina férrea dentro de sus mismas filas. La historia real hay que armarla como un rompecabezas, con piezas provenientes de diversas fuentes, y, aunque siempre sigan faltando algunas piezas, el cuadro que se forma es mucho más rico y más complejo que la máscara presentada a la opinión pública. Y contiene más lecciones de vida que esa ciudad de cristal llena de “edificaciones” que es la historia oficial, versión simplista de los hechos constituida por lo que la institución ha autorizado a decir sobre ella misma.

En fin, si el relato que viene continuación resulta edificante o no, me importa en realidad un carajo, pues sí edifica, lo será por la frescura de su labia o por su inmediatez vital a flor de piel, y, tal vez –¿por qué no?– por su misma falta de pretensión de ser edificante.