DIÁLOGO PLATÓNICO CON UN EMEVECISTA

mvcEmevecista se le llama a quien participa del Movimiento de Vida Cristiana (MVC), una asociación de fieles cristianos fundada en 1985 por Luis Fernando Figari, con carácter de derecho pontificio desde 1994. Comparte la misma espiritualidad e ideología que el Sodalicio de Vida Cristiana.

La idea de fondo que originó en Figari la fundación de este movimiento era la mantener vinculadas de alguna manera a personas que no podían pertenecer al Sodalicio. De este modo, siempre se ha concebido al Sodalicio como el núcleo principal y al MVC ‒con todas las asociaciones subsidiarias que forman parte de él‒ como la periferia. Algunas de estas asociaciones, a saber, las Agrupaciones Marianas y la Asociación de María Inmaculada, ya existían desde los ’70.

En el caso de las Agrupaciones Marianas, se trataba de grupos de jóvenes, la mayoría en edad escolar, de entre los cuales se seleccionaba a quienes podían formar parte del Sodalicio. Se hablaba de jóvenes que eran “buena voz” ‒es decir, que reunían las condiciones del perfil que se buscaba en el Sodalicio‒, y los otros eran mantenidos en el grupo por pura formalidad, hasta que se hubiera hecho la selección. Una vez que los candidatos ingresaban al Sodalicio, se perdía el interés en los restantes y, por lo general, la agrupación terminaba disolviéndose. Esta perspectiva cambió en los ’80, donde se vio la necesidad de seguir manteniendo vinculados a quienes no eran “buena voz”, y las agrupaciones comenzaron a tener una cierta estabilidad y permanencia. Aún así, al interior del Sodalicio se mantuvo tácitamente la concepción de que los agrupados, al igual que los demás emevecistas, tenían un compromiso cristiano de segunda categoría. Pues quien tenía un compromiso de primera categoría, estaba llamado a ser sodálite, y actualmente en el caso de la mujeres, a ser “fraterna” ‒es decir, integrante de la Fraternidad Mariana de la Reconcilliación, otra asociación fundada por Figari en 1995‒.

Aún así, muchos emevecistas también suelen sentirse como miembros de una élite, desde el momento en que se conciben a sí mismos como personas que tienen conciencia de buscar activamente la santidad ‒en lo cual se perciben diferentes de otros cristianos comunes en la Iglesia‒ y se ven a sí mismos del lado del bien y la verdad por su absoluta sumisión al Sumo Pontífice y su aguerrida adhesión a los principios de la moral católica interpretada de manera fundamentalista y rígida.

Lo que no me queda claro hasta el día de hoy es cómo se puede compaginar ese elitismo de fondo con una visión de la Iglesia como Pueblo de Dios, donde se busca una comunión y participación plena de todos los miembros y donde la unión con Cristo en un solo Cuerpo debe primar sobre cualquier pertenencia a un grupo en particular.

Sea como sea, tras algunos meses de haber iniciado una nueva vida en Wuppertal (Alemania), esperando poder poner mis talentos al servicio de la Iglesia ‒que ¡ojo! no es lo mismo que ponerse al servicio de la jerarquía eclesiástica‒, escribí un e-mail a varias personas conocidas, compartiendo mis experiencias, lo cual dio lugar a un interesante intercambio de opiniones con un emevecista, donde se tocó someramente algunos temas referentes al MVC. Este diálogo, cargado de humor y sana ironía, es el que transcribo ahora.

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MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 4 de agosto de 2003

[…] Todavía hay mucho camino por recorrer. Así han comenzado muchos de los que llegaron a esta ciudad de Wuppertal. Realmente es una emocionante aventura lo que estamos viviendo, y es reconfortante saber que hay mucho futuro por delante.

De vez en cuando nos asalta la nostalgia por los familiares o amigos que no vemos. Pero aquí también hay gente buena. Y sobre todo hay mucho que hacer, pues muchos alemanes se llenan de amargura ante la falta de sentido de sus vidas y ante la inevitable soledad que tarde o temprano les llega. Y no aprecian tanto las relaciones humanas como lo hacemos nosotros. […]

A [mi mujer] no le gusta como escribo a veces mis mensajes, pero ¿qué le vamos a hacer?

Un fuerte abrazo a todos,

Martin Scheuch

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RESPUESTA DE SINESIO EMEVECISTA

Hola, Martin:

Con respecto a la última expresión «¿qué le vamos hacer?», pues la respuesta es obvia: CAMBIAR. Nunca es tarde, ¿verdad? Pues sí, realmente es una aventura todo lo que están viviendo y es reconfortante ver el futuro de oportunidades para tu familia. También es importante pensar en uno mismo. ¿Cómo va aquello que llamamos “combate espiritual”, esas cosas bellas que uno aprende y que debe ir cultivando a fin de ir creciendo en sintonía con el Señor y evangelizar mejor?

Saludos,

Sinesio Emevecista

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH

¿Dejar de ser yo mismo? ¿Comenzar a escribir de manera postiza? ¿Decir lo que la gente quiere escuchar, antes que lo que yo quiero decir?

Nada más triste que una fiera encerrada en un zoológico, para gusto de los insulsos visitantes.

Por lo del “combate espiritual” no te preocupes. Aquí estamos teniendo varios retos, y estamos agarrados de la mano de Dios, hasta arañarla de pura amorosa terquedad.

Saludos para tu esposa. Traten de evitar las tentaciones del “mongolismo puritano”, que a veces se manifiesta como epidemia en las filas del MVC. Por si acaso, esa enfermedad causa ceguera frente a los milagros de la gracia en las miserias humanas.

Saludos,

Martin

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RESPUESTA DE SINESIO EMEVECISTA

¡Vaya que la edad afecta la humildad para aceptar corrección alguna hasta de los seres más queridos y cercanos!

Con frases como “mongolismo puritano” pones cualquier pretexto para decir que el “cambio” significa escribir de manera postiza. ¿Alguna vez lo has hecho? Creo que nunca, ¿verdad? Sin embargo las formas, los tonos y el celofán con que se envuelven las ideas deben ser armoniosos y no ácidos ni recalcitrantes. ¿Cómo esperas que el mundo te escuche y pueda ser evangelizado?

¿Crees que Jesús aplicaba el “mongolismo puritano del sarcasmo y la acidez del verbo, algunos vestigios de amargura, etc…” para cuestionar y llegar a los corazones de la gente? Creo que no.

En cuanto al “combate espiritual”, ¿de cuando acá pluralizas ‒si está bien usar este término‒? El combate espiritual, ¿acaso no es personal? ¡Recuerda que debes trabajar interiormente en reconciliar no pocas cosas!

Bueno, querido Martin “Luther King”, me retiro.

Un abrazo,

Sinesio

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH

No te peocupes, Sinesio. Todavía no te has contagiado.

Jesús murió como un pecador, y sería indigno del cristiano que los demás lo consideren a uno como otra cosa, como un “ejemplo”, por decir lo menos.

Los que padecen la enfermedad mencionada no quieren ni pensar en eso, y siempre están hablando de actuar de manera edificante: «miren cómo soy, para que ustedes sean igual». Se trata de una paradoja. El cristiano debe ser edificante, pero cuando se propone como fin ser edificante, en ese momento deja de serlo. Porque sólo edifica quien se ve a sí mismo como pecador ‒por lo tanto, no como un ejemplo‒ y vive agarrado de la gracia divina.

Saludos,

Martin

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RESPUESTA DE SINESIO EMEVECISTA

¡Vaya! ¡Qué manera tienes de “torear”! Felizmente te has encontrado con un banderillero.

No se trata de contagios ni de ejemplos. Se trata una vida esforzada y curtida en el cambio personal (¿te acuerdas de la Dirección de San Pedro, esas cosas del silencio…?). Luego, las obras del pueblo…

Saludos,

Sinesio

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH

Mi querido Sinesio:

Decir que “toreo” no responde a mi argumento ni tampoco lo invalida. En lógica se dice que esto es un argumento ad hominem, que es un tipo de falacia. Consiste en no ir contra lo que se dice sino contra la persona que lo dice. De esta sustancia está hecha tu banderilla.

Por otra parte, el cambio personal implica una fidelidad a la propia persona: se busca cambiar para recobrar la propia identidad, oscurecida por el pecado. El cambio ‒en el sentido de la vida espiritual‒ implica en cierta manera también una permanencia, un resguardo de los dones que Dios nos ha dado.

Recuerdo todas aquellas cosas que me dices, que son necesarias, siempre que sean consideradas como auxilios en el caminar hacia Dios. Pero también sé de quienes reemplazan su propia vida personal con estos esquemas y se convierten en maniquíes de la vida espiritual, en simulacros de santidad. Esto es no entender la esencia de esas ayudas. Pero no negarás que eso ocurre ‒y frecuentemente‒ en las filas del MVC. Y lo peor de todo es que muchos son inmunes a las críticas constructivas, pues el virus ya ha tomado el cerebro y ha causado ceguera frente a las variables reales del mundo que nos rodea.

Todo lo que me ha sucedido en la existencia me ha llevado a tener una vida esforzada y curtida, y todavía tengo muchas luchas por delante. No creo que puedas llegar a imaginarte la ausencia de elementos de vida espiritual que hay entre los católicos alemanes. Por poner un ejemplo, la práctica de la confesión ha casi desaparecido. El rosario es una oración muy poco conocida y practicada. La oración se reduce prácticamente a las celebraciones litúrgicas. […]

Discúlpame que no le haya puesto celofán a mis palabras. Te tengo en mucho aprecio, y creo por eso mismo que no lo necesitas. Dejemos eso para otros.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE SINESIO EMEVECISTA

¡Vaya, Dr. Scheuch! En “faenas” como esta vida, la que tenemos, es bueno ver siempre los destellos de bravura, docilidad y ¿por qué no decirlo? la belleza de expresión del toro…

No creas que el “coso-MVC” esté lleno de majas alharaquientas y maniquíes. A mi parecer necesitamos retornar a varias fuentes quizá olvidadas o escondidas o poco promocionadas, como es la sinceridad, el ser solidario, corresponsable, acogedor y preocuparnos sinceramente por los detalles con el prójimo, etc.,etc.

En cuanto a nuestros auxilios para caminar hacia Dios, al tenerlos como “auxilios” a veces lo consideramos como accesorios y con ello prescindibles, cuando mi experiencia ‒muy pequeña, pero intensa‒ me dice que los auxilios siempre son portadores de gracias y alientos en la “faena” y que tal vez al llamarlos auxilios le restes peso y gravedad a la forma y fondo de tu propio combate espiritual.

Sigamos talking another day…

Regards a la family y un fuerte abrazo para ti, Martin,

Sinesio

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH

Te respondo con una frase del P. Guillermo José Chaminade:

«Mi método de oración es no tener ningún método.»

Con eso quería expresar el carácter contingente de todos los métodos que elaboró, y cuyo valor no se puede generalizar. Las ayudas tienen que adecuarse a las condiciones de la persona ‒carácter, edad, formación, etc.‒. Resaltar el aspecto de “auxilios” de los medios espirituales no es quitarles peso: es ubicarlos en su justo medio.

Ciertamente se necesita de estas ayudas. Pero también son prescindibles en cierto modo. El P. Chaminade los comparaba con muletas, que ayudan a caminar, pero que llegan a convertirse en un estorbo cuando uno ya ha adelantado en el camino. También determinados medios espirituales son estorbos cuando no se corresponden con las características personales.

Creo, Sinesio, que hay que ir a lo esencial, y tratar de descubrir el soplo del Espíritu por encima de la maraña de los métodos ‒cuya utilidad, como ya te he dicho, no discuto‒.

Por otra parte, hay una línea divisoria muy frágil entre el “solidario” y el “entrometido”, entre el “acogedor” y el “malignamente diplomático”, entre el “preocupado por los detalles” y el “susceptible y detallista”, y lo que en uno es virtud, puede ser vicio en el otro. Un libro muchas veces recomendado por Luis Fernando Figari es Vicios de las virtudes y virtudes de los vicios de Ignace Lepp, que toca precisamente este tema.

Por otra parte, gracias por tu corrección fraterna. Espero que hacerla te haya hecho sentir bien y que estás en el buen camino. Yo, por mi parte, prefiero mantener la duda sobre si estoy en estado de gracia, y arrojarme en los brazos de la misericordia divina. Temo tener algún día la certeza de mi propia bondad, pues ello significaría caer en una actitud que la Iglesia ha condenado repetidamente.

Saludos a ti y a tu esposa y a los niños,

Martin Scheuch

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RESPUESTA DE SINESIO EMEVECISTA

Esos detalles que tienes en materia espiritual y otros es lo que más necesitamos (¡bueno, al menos yo!)… Iré reflexionando más y gracias por este compartir.

Un abrazo,

Sinesio

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4 pensamientos en “DIÁLOGO PLATÓNICO CON UN EMEVECISTA

  1. Pingback: SOBRE REBELDES, RECALCITRANTES, SODÁLITES Y OTRAS ESPECIES | LAS LÍNEAS TORCIDAS

  2. Querido Martín: Me parece que eres siempre libre de hacer la crítica que desees de quien desees, y las criticas siempre ayudan y hacen que uno mejore, sin embargo hablar de la esposa de la cual te divorciaste y contar sus intimidades, citar discusiones con ella, los mails de ella, es de las cosas más bajas que hay en este mundo. Además que poca auto crítica, no voy a caer en la misma bajeza, que tu caes, pero recuerda tus acciones, tus actitudes, o todo es culpa de como te formo el sodalicio.

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  3. Mi estimado Gonzalo:

    Yo no me he divorciado de nadie ni he contado intimidades ajenas, ni he sacado a luz nada que no tenga carácter de interés público. Los e-mails han sido “editados”, a fin de quedarse solamente con las ideas evitando toda referencia personal. Dado que me es lícito publicar mis respuestas, por honestidad intelectual pongo también los mensajes que los ocasionaron, omitiendo todo dato personal.

    Si por “esposa” te refieres a la institución, mi alejamiento de ella ha sido un largo proceso, fruto de una maduración personal al ir comprendiendo toda la riqueza que abarca la Iglesia e ir buscando vivir según la libertad de los hijos de Dios. La vivencia cristiana el Pueblo de Dios que es la Iglesia no puede quedar reducida a una mera interpretación rígida, fundamentalista y verticalista como la que encontramos en ciertos grupos conservadores de derechas.

    Por lo demás, tu comparación es inadecuada, pues nadie debería “casarse” con instituciones. Éstas constituyen sólo un medio para lograr ciertos fines, y cuando se erigen en absolutas o se les atribuye “identidad personal”, se convierten en entidades que sacrifican a las personas en aras de su propia subsistencia.

    Por todo lo dicho, no logro ver las bajezas que tan ligera y gratuitamente me atribuyes. Tu invitación a la autocrítica me hace recordar los métodos del stalinismo y del maoísmo, que buscaban acabar con la disidencia interna exigiendo la autoinculpación por parte de aquellos elementos que consideraban problemáticos. Sería interesante saber, en tu opinión, de qué cosas debería yo autoinculparme.

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