MITAD MONJE, MITAD SOLDADO

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Carátula del Folleto Azul

Recuerdo que en el Sodalitium Christianae Vitae se nos solía decir que no debemos arrancar las páginas incómodas del Evangelio —en alusión a qué debemos buscar cumplir incluso aquello que nos molesta en los Evangelios—, pero suele suceder que en las narraciones oficiales o semioficiales de la historia del Sodalitium se suele arrancar las páginas incómodas del pasado. Algunos hechos han sido cubiertos con una pátina de olvido, otros han sido maquillados a fin de ocultar sus implicancias comprometedoras, otros han sido presentados dentro de un entramado que los reinterpreta de acuerdo a las circunstancias del presente. Varios textos, escritos, documentos de los orígenes y los primeros años fueron literalmente sacados de circulación, se dejaron de mencionar, como si nunca hubieran existido (como, por ejemplo, la revista Presencia, de contenido socio-político cristiano, las Memorias de Luis Fernando Figari, o textos sueltos como Fanáticos de Germán Doig, el boletín interno Yo os he elegido, el libro Como lobos rapaces de Alfredo Garland, o los libros de Virgilio Levaggi Puebla ¡sí! y Danos un corazón: Corazón de Jesús y Civilización del Amor, a los cuales habría que añadir en la actualidad todos los escritos de Germán Doig). De manera similar se deja de mencionar a las personas que han abandonado la institución. Y las actuales sinopsis históricas que se publican no inciden en análisis y detalles, sino que relatan una versión acomodada a la imagen que actualmente tiene la institución de sí misma. De esta manera, el Sodalitium ha venido reescribiendo continuamente su historia, en detrimento de la veracidad histórica y su propia memoria colectiva.

No es mi intención perjudicar a las personas que todavía pertenecen al Sodalitium, pues así como éste significó para mí el descubrimiento de la fe y de la Iglesia, además de otros valores que todavía siguen guiando mi vida, así también soy consciente de que la gran mayoría de los sodálites tienen buenas intenciones y actúan con recta conciencia. Conozco a muchos personalmente y les sigo teniendo aprecio y respeto. Además, el Sodalitium es indudablemente parte del Pueblo de Dios al que llamamos Iglesia. Sin embargo, eso no debe ser obstáculo para que comparta mis experiencias sobre el Sodalitium que conocí y ello contribuya a iniciar una reflexión sobre la institución, su modus operandi y su modo de inserción eclesial, sin ocultar ciertos aspectos de su pasado y su identidad que son de interés público y que el Sodalitium mismo, rompiendo su táctica de silencio, debería explicar e integrar en su conciencia institucional.

La siguiente reflexión se sitúa dentro de esas coordenadas.

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Cuando conocí el Sodalitium Christianae Vitae en el año 1978, uno de los lemas que continuamente se repetía a modo de definición del estilo sodálite era el de “mitad monje, mitad soldado”. Se trataba de una expresión que resultaba atractiva para jóvenes insatisfechos con el estilo burgués de vida del entorno en que habían crecido, y que venía rodeada de un halo de heroísmo que remitía a las hazañas de tiempos medievales.

La primera mención escrita de este lema en el Sodalitium aparece en un texto que fue sacado posteriormente de circulación, la Memoria del Superior de la Sodalitium Christianae Vitae, Año: 1976, donde Luis Fernando Figari describe cómo se ha de entender esta frase dentro de la espiritualidad sodálite:

«No quiero seguir adelante sin señalar la influencia de un pensador español, de ejemplar vida, que ha legado a la posteridad una frase que, a mi entender, resume muy bien el ideal que muchos sodálites han sabido hacer suyo: “mitad monje, mitad soldado”. Es así como se va perfilando y acentuando nuestro estilo: mitad monje. La vida de un sodálite es ante todo vida de oración. En la oración cobra fuerzas, en ella ve caer, una a una, las barreras de su individualismo y su negativo egoísmo, en ella descubre la voluntad de Dios para cada momento de la vida, en fin, en ella se nutre de vida y de amor. Mitad soldado, pues nuestra actitud no puede ser pasiva, es, todo lo contrario eminentemente apostólica.»

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José Antonio Primo de Rivera

La primera pregunta que nos hacemos es quién fue ese “pensador español, de ejemplar vida”, de quien se asumió la frase. Esta cuestión no resulta difícil de dilucidar, pues una simple busqueda de información nos confirma que durante el gobierno de Francisco Franco en España el dicho se atribuyó de manera unánime a José Antonio Primo de Rivera (1903-1936), fundador de la Falange Española, un movimiento político de carácter fascista y nacionalista, con raíces conservadoras católicas. José Antonio fue fusilado por conspiración y rebelión militar contra el gobierno de la Segunda República durante los primeros meses de la Guerra Civil Española. Si bien no existe evidencia documental de que efectivamente haya dicho o escrito esta frase, se considera que refleja fielmente su pensamiento, tal como se expresa en las siguientes palabras:

«Es cierto; no hay más que dos maneras serias de vivir: la manera religiosa y la manera militar —o, si queréis, una sola, porque no hay religión que no sea una milicia ni milicia que no esté caldeada por un sentimiento religioso—; y es la hora ya de que comprendamos que con ese sentido religioso y militar de la vida tiene que restaurarse España.» (Discurso pronunciado en el Parlamento el 6 de noviembre de 1934)

La mención que hace Luis Fernando Figari a este “pensador español” no es meramente anecdótica, pues se le profesaba auténtica admiración en el Sodalitium de los inicios; más aún, se le miraba como modelo de político católico, dispuesto a entregar su vida por defender sus ideales. Hay quienes recuerdan haber visto en los años ’80 un afiche con su foto en la habitación de Germán Doig, cuando éste ya era superior de una comunidad sodálite. Yo mismo tuve en mis manos un ejemplar de las Obras completas de José Antonio Primo de Rivera, que Germán me había prestado para que lo leyera y me empapara de las ideas políticas y religiosas allí vertidas. Estas lecturas también eran fomentadas por el mismo Luis Fernando Figari, sobre todo entre aquellos sodálites con perspectivas de desarrollar más adelante una labor intelectual. El himno de la Falange Española, “Cara al sol”, lo aprendí en el Sodalitium y lo entonábamos cuando ibamos en bus a un retiro, a un paseo, o en ocasiones informales y recreativas. Una de las canciones sodálites más queridas, “Alza la frente”, no es otra cosa que una canción del falangista Frente de Juventudes, a la cual se le había modificado la letra. La canción original del año 1943 lleva como título “Llámame camarada” (letra de José María García-Cernuda Calleja y música de Agustín Paíno Mendicoague). A continuación pongo en paralelo la letra de la canción original y la de la canción sodálite:

LLÁMAME CAMARADA

Cubre tu pecho de azul, español,
que hay un hueco en mi escuadra;
pon cinco flechas en tu corazón,
llámame camarada.

Te enseñará una soberbia canción
de amor y de luceros;
y marcharé junto a ti en formación
por el campamento.

Ven a mi lado, que allá en tu tierra,
cien camaradas nuevos esperan,
para saber por ti, como sabrán por mí,
lo que tú y yo aprendamos aquí.

Cubre tu pecho de azul, español,
que hay un hueco en mi escuadra;
pon cinco flechas en tu corazón,
que te llama la Patria.

ALZA LA FRENTE

Alza la frente y tu corazón,
que es Cristo el que llama;
ponte la Cruz cual un galardón,
el Sodalitium te espera.

Te enseñare una grandiosa canción
de amor hacia Cristo
y marcharé junto a ti en formación
llegado el momento.

Ven a mi lado, que ansiosamente
es todo un mundo el que nos espera,
para saber por ti, como sabrán por mí,
lo que tú y yo aprendamos aquí.

Alza la frente y tu corazón,
que es Cristo el que llama,
ponte la Cruz cual un galardón,
el Sodalitium te espera.

Hasta bien entrados los ’90 esta canción se seguía cantando en el Sodalitium, aunque ya no en ceremonias públicas sino sólo en ceremonias litúrgicas solemnes de carácter interno, con participación exclusiva de miembros del Sodalitium. Aunque no puedo dar testimonio de ello, es probable que se siga cantando en la actualidad, teniendo en cuenta que fue entonada públicamente el 14 de febrero de 2001 durante la misa de exequias de Germán Doig en la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación (Camacho, Lima).

Durante la purga que hubo en las bibliotecas de las casas sodálites en los años ’80 buscando bibliografía comprometedora relacionada con el tradicionalismo integrista y el fascismo cristiano, también se retiró de los estantes todo libro que hiciera referencia a José Antonio Primo de Rivera y a la Falange Española, y posteriormente también fueron retiradas de circulación en primer lugar las Memorias de 1976 y 1977, donde se explicaba el lema “mitad monje, mitad soldado”, y posteriormente todas las demás Memorias. Estos opúsculos, redactadas entre 1976 y 1986 —con excepción del año 1981—, contenían los mensajes que anualmente dirigía Luis Fernando Figari, Superior General del Sodalitium, a toda la comunidad sodálite, y eran consideradas como una explicitación del carisma institucional del Sodalitium, supuestamente inspirado por el Espíritu Santo. En la Memoria de 1976 se dice incluso que el estilo “mitad monje, mitad soldado” forma parte del espíritu originario del Sodalitium:

«¿Por qué, se podría preguntar alguno, tanta insistencia en ese espíritu originario? Por qué resaltar de tal manera la visión alegre y dolorosa de la vida, por qué resaltar la espiritualidad fuerte de Mateo Diez, por qué hablar de ese estilo mitad monjes, mitad soldados; pues, no hay razón más simple que ésta: porque son parte de nuestra espiritualidad, de nuestros carismas, de nuestro estilo de vida, de nuestra visión religiosa, de nuestra misión, en fin porque son pieza clave de nuestro estar en el mundo. ¡Y hay que recordarlo siempre!»

¿Influyeron algunas de las ideas de José Antonio Primo de Rivera sólo en el pensamiento sodálite de los inicios de la institución, o de alguna manera esta influencia llega hasta el día de hoy? El Sodalitium ha negado sistemáticamente toda influencia de José Antonio Primo de Rivera en su génesis doctrinal y ha buscado desvincularse del lema falangista, sacando de circulacion todo escrito sodálite donde se haga mención de él. Pero su significado ha permanecido en la espiritualidad y disciplina sodálites, pues se trata de un elemento inherente a la identidad institucional del Sodalitium. En algún momento de su historia, el lema “mitad monje, mitad soldado” fue sustituido por otro de apariencia más inocua, “oración hecha apostolado, apostolado hecho oración”, pero que en el fondo tiene el mismo contenido.

¿Qué más permanece de la influencia falangista? Por encima de todo, el sentido militar de la vida. El Sodalitium se definió a sí mismo en sus orígenes como una milicia, como lo testimonia el primer escrito programático Sodalitium Chistianae Vitae que data del año 1971 y que conocíamos como el Folleto Azul:

«La SODALITIUM busca ser una santa milicia, en los tiempos en que vivimos, que atraiga a los hombres a Cristo por intermedio de nuestra Santísima Madre (Chaminade, EM, 85; 77, y por medio de ellos ordenar todo el universo hacia EL (AS, 2). […] El sodálite se ve necesariamente movido a convertirse en un activo combatiente de la Salvación…»

En la Memoria de de 1976 se define a los sodálites como «soldados de Cristo en una milicia que jefatura María». Esta misma característica es explicitada y desarrollada en otro texto temprano del mismo Luis Fernando Figari, la Memoria de 1977:

«Además de los muchos valores intrínsecos de la amistad como virtud y como vía ascética, existe una exigencia coyuntural que la hace imprescindible. Nuestra situación de “combate”, de lucha en medio del mundo, de milicia en ambientes paganizados o infeccionados por las herejías, hace indispensable una unidad sólida, profunda, auténtica, y, sobre todo, centrada en Cristo Jesús. Consideremos con cuánta unión y conformidad peleaban aquellos Macabeos las guerras del Señor. Y, contemplemos como aquellos ejércitos iban como si fueran un hombre solo, con una mente, un espíritu, una voluntad. Pues de esa manera debemos pelear los combates espirituales. Hagamos nuestras estas palabras que son de San Basilio; y hagamos lo mismo con estas otras que son de San Ignacio: “La unión y conformidad de unos con otros debe procurarse diligentemente y no permitir lo contrario, para que con el vínculo de fraterna caridad, unidos entre sí, mejor puedan y más eficazmente disponerse en el servicio de Dios y ayuda de los prójimos” (Constituciones, p. 3, c. 1 No. 18, et Regula 42 Summ.I).»

Este espíritu de milicia ha sido proclamado y celebrado por el Sodalitium en las ceremonias oficiales de carácter interno a través de la que quizás sea su canción más apreciada, el “Himno Sodálite a Cristo Rey”, que no es otra cosa que el “Himno de la Cruzada Eucarística” (de autoría del P. José Julio Martínez S.J., 1940) con letra modificada. A continuación pongo en paralelo el himno original y el himno sodálite.

HIMNO DE LA CRUZADA EUCARÍSTICA

Cristo Rey su bandera ha levantado,
y quiere todo el mundo conquistar.
Nos invita a luchar siempre a su lado.
A seguirle, cruzados, a triunfar.
La oración ha de ser nuestro consuelo,
nuestra gloria la Cruz,
salvar todas las almas nuestro anhelo,
la Santa Eucaristía nuestra luz.

Nuestra luz porque somos cruzados
del misterio en que triunfa el amor,
y con Él cada día abrazados,
extendamos su reino y su honor,
extendamos su reino y su honor.

Adelante, cruzados valientes.
Comulgad y rezad y sufrid.
Cristo Rey besará vuestras frentes,
y os dará la victoria en la lid,
y os dará la victoria en la lid.

Cristo Rey, tus cruzados te aclaman.
En amor del Sagrario se inflaman,
y desean morir por tu ley.
Cristo Rey, tus cruzados te aman
Cristo Rey, tus cruzados te aman.

Cristo Rey, Cristo Rey.
Cruzados, a luchar.
Cruzados, a triunfar.
¡Viva Cristo Rey!

HIMNO SODÁLITE A CRISTO REY

Cristo Rey su bandera ha levantado,
y quiere todo el mundo conquistar.
Nos invita a luchar siempre a su lado.
¡Sodálites, jurémosle triunfar!
La oración ha de ser nuestro consuelo,
nuestra gloria la Cruz,
salvar todas las almas nuestro anhelo,
la Santa Eucaristía nuestra luz.

Soy de Cristo soldado escogido,
su bandera he jurado seguir,
lucharé por la fe decidido
aunque sea preciso morir,
aunque sea preciso morir.

Contra el mundo y su eterna maldad,
¡adelante, valientes cristianos!
Comulgad, rezad y amad.
Cristo Rey besará vuestras frentes,
y os dará la victoria en la lid.

Es María y Cristo que llaman,
nos convocan a una lucha sin par.
Cristo Rey, tus sodálites te aman
y desean morir por tu ley,
y desean morir por tu ley.

¡Cristo Rey, Cristo Rey!
¡Sodálite, a luchar!
¡Sodálite, a triunfar!
¡Viva Cristo Rey!

En los años ’90 la letra del himno fue modificada, eliminando en lo posible las referencias militares explícitas y la visión negativa del mundo, y buscando una terminología más acorde con la eclesiología del Concilio Vaticano II, pero manteniendo el espíritu de lucha que presupone la existencia de una milicia dispuesta a morir en combate por Cristo Rey, una advocación que goza de mucho aprecio en el Sodalitium hasta el día de hoy.

camisa_azulComo milicia, el Sodalitium necesita de la “guerra” para justificar su existencia, lo cual explicaría su obsesión por identificar a “enemigos de la Iglesia” y su beligerancia para combatirlos de palabra y de obra, nunca recurriendo al diálogo, pues “con el enemigo no se dialoga”. Eso explicaría también por qué la etapa de formación de los candidatos al Sodalitium tiene muchos puntos en común con la formación militar. Eso también explicaría por qué muchas de las canciones surgidas en el Sodalitium y en el Movimiento de Vida Cristiana parecen marchas de combate. Eso explicaría también el uso de una especie de uniforme, el traje azul, en las ceremonias oficiales del Sodalitium, donde la imagen que se trasmite es la de un grupo cohesionado por una disciplina férrea, que canta también con un estilo militar (o viril, como se le gusta llamar en el Sodalitium). No deja de ser curioso que el uniforme de la Falange Española sea una camisa azul. En palabras del mismo José Antonio: «es la Patria quien necesita de nuestro esfuerzo y de nuestros brazos; ella es quien nos manda uniformar, formar todos como uno, vestir las azules camisas de la Falange» (Haz, núm. 6, 15 de julio de 1935).

Eso explicaría también por qué toda discrepancia interna es sofocada de inmediato, y no se admiten opiniones distintas a la del pensamiento único, pues ello le quitaría efectividad a un ejército que está en continua lucha contra el mundo, y que pretendió ser una fuerza de choque para luchar contra todas las “herejías” actuales, comenzando por el progresismo y la teología de la liberación. Como escribía Luis Fernando Figari en el año 1977, interpretando de manera muy personal unas palabras del fundador de la Compañía de Jesús:

«En estos tiempos difíciles, donde se multiplican los falsos maestros de los que nos previene la Sagrada Escritura, hay que buscar ser muy consecuentes para vivir la Verdad en el amor, cueste lo que cueste, porque esa lealtad es la clave de la salvación. Ya San ignacio de Loyola, nos hablaba de la intransigencia que se debe tener en las enseñanzas de la Iglesia, y de la Sede Apostólica, “creyendo —dice— que entre Cristo nuestro Señor y la Iglesia, es el mismo espíritu el que nos gobierna y rige” (EE n. 365). Y, con esa pauta, el gran capitán español nos prepara para los tiempos difíciles, que él sabía de guerra. Pero no es una guerra mundanal, sino espiritual —amén de que si tiene numerosas manifestaciones materiales—. Y, por ser guerra espiritual es necesario entregarse apostólicamente, con las armas del espíritu y de la doctrina, al combate, odiando al error, a la mentira —que vienen del príncipe de este mundo y padre de la mentira—, y amando al caído, al que yerra, buscando poner en todo Caridad —la verdadera, no la falsa— nacida del “respeto humano” o de la cobardía. […] Frente a la “indiferencia” —verdadero mal del siglo— y a la pseudo caridad tolerante que permiten la difusión de los nefastos errores, debemos elevar la santa intransigencia de nuestro apostolado y nuestro testimonio.» (Memoria 1977)

Eso explicaría por qué las críticas provenientes de afuera suelen ser consideradas como “ataques” y las críticas internas, como actos de “traición”. Eso explicaría la estricta disciplina de la obediencia que se ha aplicado en el Sodalitium, y que no se diferencia de la que describe José Antonio Primo de Rivera en unos guiones redactados en enero de 1934:

«Los jefes se pueden equivocar, porque son humanos; pero, por la misma razón, pueden equivocarse los llamados a obedecer cuando juzgan que los jefes se equivocan. Con la diferencia de que en este caso, al error personal, tan posible como en el jefe y mucho más probable, se añade el desorden que representa la negativa o la resistencia a obedecer. Un buen militante de la Falange debe confiar siempre en que los jefes no se equivocan. La jefatura dispone de muchos asesoramientos y pesa muchos datos que no conocen todos. Por eso hay que presumir que los jefes tienen razón, aunque, desde fuera cueste, en algún caso, adivinar sus antecedentes o sus móviles. Además hay que suponer en los jefes cualidades que los hagan dignos de la jefatura. Si no las tuvieran, no estarían en su puesto, ni quienes les siguen hubieran acatado su autoridad. La autoridad de los jefes se acepta de una vez, y de una vez, por razones hondísimas, se rehusa. Lo inadmisible, por anárquico y deprimente, es que cada cual revise a diario su severo voto de disciplina.» (FE, núm. 3, 18 de enero de 1934)

Finalmente, eso explicaría el concepto de verdad que se maneja en la institución, rígida, inamovible, expresada en enunciados claros y normas incuestionables, cuando en realidad la verdad es algo a lo que nos aproximamos durante toda nuestra vida, sin llegar nunca a entenderla ni abarcarla del todo, a través del diálogo en el amor y el respeto mutuo. Eso también eso explicaría la violencia —no física sino psicológica— que ha aplicado el Sodalitium en su lucha por defender la “verdad”. Pues al interior se designaban varios acciones con la expresión de “sacar la mierda”. Sacarse uno mismo la mierda, para alcanzar la santidad. Sacarle la mierda a los hermanos de comunidad, para que sean fieles al camino al que el Señor los ha llamado. Sacarle la mierda a los enemigos de la Iglesia, para que queden derrotados intelectualmente y se vean condenados al silencio o sean sancionados por las correspondientes instancias eclesiásticas. Sacarle la mierda a los que se atreven a manifestar críticas, tanto interna como externamente, y obligarlos a callar, sin retroceder ante métodos de presión psicológica. Y en esto se muestran también como sucesores de la Falange, pues el mismo José Antonio opinaba que «la violencia es lícita al servicio de la razón y de la justicia» (Punto 10 de “LOS DIEZ PUNTOS DE EL ESCORIAL”, 1 de junio de 1934).

El diálogo, la búsqueda de puntos de acuerdo, la construcción de una comunidad eclesial pluralista, la cooperación con cristianos comprometidos pero con perspectivas distintas, el respeto por el que piensa distinto pero comparte con nosotros una misma fe y un mismo amor por Jesucristo, la confianza en hombres de buena voluntad sea cual sea su filiación política, ideológica o religiosa, son cosas ajenas al estilo que ha cultivado el Sodalitium desde sus inicios. Pues amigos han sido considerados sólo aquellos que comparten a grandes rasgos la misma verdad —o similar— a la que se percibe con “mirada sodálite”. Y si se dan excepciones, se debe a que muchos sodálites no han perdido el sentido común y su individualidad no ha sido anulada todavía por una disciplina que busca eliminar todo rasgo de decisión personal bajo el pretexto de combatir el individualismo. O aún siguen manteniendo una opción por el Jesús auténtico, aquel que nunca quiso ser proclamado rey y que nunca organizó ejércitos para extender el Reino de Dios en la tierra. Porque su Reino no es ni será nunca de este mundo.

HISTORIA DE UN TERRORISTA

odfried_heppEl 25 de mayo de 2010 le fue otorgada libertad condicional, tras haber pasado 15 años en prisión, a Lori Berenson, una estadounidense condenada a prisión en el Perú por haber colaborado con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), grupo terrorista. Decidió trasladarse a vivir a un departamento en el corazón de Miraflores, distrito residencial conocido en Lima por albergar a gente pudiente de clase alta y media acomodada, y porque en él ocurrió el atentado de la calle Tarata el 16 de julio de 1992, cuando miembros de Sendero Luminoso hicieron explotar dos coches-bomba, con un saldo de 25 muertos, 155 heridos y varios edificios dañados. Algunos vecinos protestaron por tener a Lori Berenson viviendo en su misma zona residencial, no obstante que el tribunal que la juzgó había declarado que no había pruebas de que fuera terrorista sino simplemente una colaboradora de segundo rango, y organizaron manifestaciones de protesta lanzando frases ofensivas e injuriosas, exigiendo que la Berenson fuera devuelta a prisión o trasladada a otro domicilio. De nada sirvieron las palabras públicas de disculpa de Lori Berenson, expresando su arrepentimiento, o el hecho de que su excarcelación fuera totalmente en conformidad con la ley. Incluso el alcalde distrital se hizo eco de estas protestas vecinales, orquestadas por quienes no querían a una “terrorista” viviendo entre ellos. Sin saberlo, Lori Berenson se había topado con el otro “terrorismo”, el verdadero rostro de la discriminación, la marginación y el elitismo que subyace a varios sectores de la sociedad peruana y que también ocasiona la miseria y muerte a largo plazo de muchos compatriotas.

A raíz de eso, decidí escribir una breve reseña sobre alguien a quien conocí personalmente y que fue mi compañero de trabajo durante años: Odfried Hepp. Este escrito fue compartido con algunos amigos vía correo electrónico, pero creo que merece una más amplia difusión.

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HISTORIA DE UN TERRORISTA
(24 de junio de 2010)

Cuando entré a trabajar a la Siemens de Karlsruhe en el servicio técnico de equipos de diagnóstico de vehículos VW, Audi, SEAT y Skoda, el 5 de mayo de 2008, Odfried Hepp ya trabajaba desde hace algún tiempo ahí, atendiendo a los clientes germano y francoparlantes. Desempeñaba su trabajo con eficacia profesional, meticulosidad alemana, pero también estaba siempre dispuesto a enseñar a otros lo que sabía, con actitud abierta y cordial. De contextura corporal algo gruesa, pelo trinchado color castaño, no aparentaba los 50 años de edad que tenía. No pude entonces conocerlo más a profundidad, pues al año siguiente cayó víctima de una de las reducciones de personal que, con pretexto de la crisis económica, aplicó la Siemens, sin tener que respetar plazos, pues todos los agentes de servicio de esa sección éramos trabajadores externos, cedidos por una empresa de personal. Pero si bien sospechábamos por qué se había seleccionado a unos y no a otros, en el caso de Odfried Hepp la decisión de la alta dirección escapaba a nuestra comprensión, pues su desempeño laboral era inobjetable y demostró siempre ser una persona confiable y capaz.

Por esos azares del destino, me lo volví a encontrar en febrero de este año. Lo que quedaba del centro de atención del cliente fue vendido por la Siemens a otra empresa, IT-Chain, a fin de ahorrar costos, y como se necesitaba a alguien que hablara francés, la nueva empresa buscó a alguien para ocupar ese puesto de trabajo. De entre los candidatos que se presentaron, fue Odfried el elegido, volviendo así a retomar las mismas tareas que había realizado antes, después de 9 meses de paro. En la segunda mitad de febrero y todo marzo, todavía en el local de la Siemens, tuve que explicarle los cambios que había habido en el servicio y tuvimos que compartir una sola computadora. A decir verdad, le tomé cariño y respeto por su manera afable de ser, su conversación siempre interesante, aunque —a decir verdad— a veces se enredaba en disquisiciones cuasi filosóficas y místicas sobre el sentido de la vida, la esencia del mundo y el ser de Dios, con ideas que mostraban mucha simpatía hacia la religión musulmana y la cultura árabe, y poca hacia la cristiana. Por encima de estas diferencias, llegamos a congeniar muy bien.

Para ese entonces yo ya había llegado a conocer el pasado de Odfried, gracias a un indicio que me dio el esposo de una compañera italiana que prefirió no seguir en el equipo que fue asumido por IT-Chain. Me dijo que buscara en la Wikipedia. Lo que encontré me causó en un principio estupor, que dio lugar después a un interés chispeante. Encontré asimismo un documental en la red con la vida de Odfried Hepp como tema (Der Rebell, 2006) y pude incluso encargar en Amazon una biografía suya que había sido escrita con su colaboración, la cual leí después —confieso— con fascinación.

Les resumo aquí lo que llegué a saber a través de estas fuentes.

Odfried Hepp nació el 18 de abril de 1958 en Achern, una localidad de la Selva Negra, donde pasó su infancia y juventud. Participó en esos años de varias agrupaciones neonazis, que organizaban campamentos y otro tipo de reuniones para jóvenes en torno a ideales nacionalsocialistas. En 1980 se unió al grupo paramilitar del neonazi Karl-Heinz Hoffmann y se marchó al Líbano para ser entrenado en tácticas de guerrilla por la OLP (Organización para la Liberación de Palestina). Desilusionado y frustrado con el grupo de Hoffmann, intentó escapar a Alemania, pero fue detenido por miembros de la OLP antes de poder llegar junto con un pequeño grupo a la embajada de Alemania en Beirut, siendo posteriormente torturado y sometido a disciplina hasta que se consideró que su reinserción en el grupo era completa. En 1981 logró abandonar el Líbano con ayuda de la embajada alemana, siendo detenido a su llegada al aeropuerto de Frankfurt, donde sus declaraciones y las de otros acompañantes suyos fueron decisivas para detener ese mismo día en el mismo aeropuerto a Hoffmann, que estaba regresando al Líbano. Odfried fue condenado a 16 meses de cárcel, siendo puesto en libertad a los 6 meses, tomando en consideración que antes de trasladarse a Líbano ya había pasado unos meses en la cárcel por otros incidentes menores.

En 1982 participó en un plan, junto el neonazi Walter Kexel y el experto en bombas Peter Naumann, para organizar un atentado con bombas en la prisión de Spandau en Berlín y liberar al nazi convicto y criminal de guerra Rudolf Hess. El plan nunca fue llevado a cabo. Hepp y Kexel decidieron renunciar a él debido a que habían dado un paso adelante dentro de su ideología neonazi y ya no sentían identificados con el nazismo más tradicional. Este paso sería expresado en el único documento teórico que se conoce de la escena neonazi alemana, Der Abschied vom Hitlerismus [Adiós al hitlerismo], donde Hepp y Kexel planteaban un nacionasocialismo alejado de la figura de Hitler, a quien consideraban como aquél que echó a perder el nacionalsocialismo auténtico y llevó a Alemania a la ruina. De hecho, se inclinaban más hacia un anti-imperialismo norteamericano, donde el objetivo de la unificación de Alemania —partida en dos tras la guerra— no excluía la participación de otras fuerzas anti-imperialistas.

En el año 1982 Odfried fundó junto Kexel el grupo Hepp-Kexel, al cual se unieron posteriormente cuatro integrantes más. El grupo realizó asaltos a bancos para financiar sus futuras actividades y efectuó atentados con bombas contra soldados estadounidenses —son cinco los atentados que han podido atribuirse al grupo—. Su meta era liberar a Alemania de la “ocupación” americana. Por suerte, ninguno de los atentados ocasionó la muerte de nadie, aunque sí lesionó gravemente a algunas personas y produjo daños materiales. Una bomba que iba a estallar en un edificio de la zona residencial americana en Eschborn, cerca de Frankfurt,  no explotó y fue posteriormente desactivada, evitándose así numerosas muertes. De haber tenido éxito, este atentado podría haber superado al que se considera el atentado terrorista más cruento de la historia moderna de Alemania, cuando el 26 de septiembre de 1980 el neonazi Gundolf Köhler colocó una bomba a la entrada del local principal donde se celebraba la Oktoberfest en Múnich, dejando un saldo de 13 muertos y 211 heridos graves.

En diciembre de 1982 el grupo Hepp-Kexel fue desactivado por la polícía alemana, capturándose a todos sus miembros con excepción de Odfried, quien logró escapar a Berlín y posteriormente se refugió en la República Democrática Alemana (RDA), pasando a la clandestinidad. Esto fue posible porque Odfried ya había tomado anteriormente contacto con la Stasi (el Ministerio de Seguridad del Estado, o servicio secreto), a la cual había ofrecido sus servicios como informante sobre algunos grupos de la escena neonazi que no eran de su agrado. A cambio, buscaba lograr que poco a poco se diera una confluencia entre comunistas y neonazis, a fin de vencer en la lucha contra el dominio norteamericano. Y esto es lo que también tenía en común con aquellos que luchaban a favor de la causa palestina: el común enemigo, los Estados Unidos de América. No extraña, pues, que la OLP formara a combatientes neonazis, así como lo había hecho anteriormente con miembros de la RAF (Fracción del Ejército Rojo), de tendencia maoísta.

Odfried pasó un tiempo en la RDA, donde finalmente la Stasi le dio una nueva identidad y le envío como agente a Siria, a fin de recabar cualquier información sobre los grupos afines a la causa palestina. No pudo acostumbrarse a la vida allí, por lo cual poco tiempo después se trasladaría a Túnez, donde tomó contacto con un integrante del FLP (Frente de Liberación Palestino), el cual vio en él a alguien que le podría ayudar a desarrollar una red de acopio de armas y logística en Europa, con el fin de poder llevar a cabo acciones terroristas en el continente europeo. Finalmente, por ese motivo, todavía con identidad falsa, Odfried terminaría residiendo en Marsella (Francia) a partir de 1984. Odfried era, pues, un doble gente que informaba a la Stasi en reuniones esporádicas que se realizaron siempre en algún país de Europa del Este, sin dejar por ello de ser un participante de la organización terrorista palestina. En ese entonces era buscado por la Interpol y entre los años 1983 y 1985 llegó a ser el terrorista alemán más buscado a nivel internacional.

En abril de 1985, dado que se vencía su pasaporte falso (con membrete de la República Federal de Alemania), y la República Democrática Alemana no parecía dispuesta a proveerle de uno nuevo, viajó a Paris para conseguir clandestinamente el pasaporte falso que necesitaba. Fue entonces detenido por la policía francesa en un hotel y condenado a 2 años de prisión por sus vinculaciones con terroristas del FLP. En octubre del 1985, estando todavía en prisión en Francia, ocurrió el secuestro del barco crucero italiano Achille Lauro en el Mediterráneo por obra de terroristas de la OLP, tomando a los 680 pasajeros como rehenes. Odfried fue el único europeo que estaba en la lista de “prisioneros políticos” que los captores pidieron que se liberara a cambio de la vida de los rehenes.

Tras el fracaso de esta acción y la consiguiente fuga de los terroristas, Odfried fue extraditado a Alemania, donde se le juzgó por las acciones realizadas como miembro del grupo Hepp-Kexel y se le condenó a diez años y medio de prisión, de los cuales cumplió efectivamente siete, pues se le permitió salir antes por buena conducta y por haber colaborado como testigo, declarando contra antiguos camaradas de la escena neonazi.

En diciembre de 1993, cuando Odfried salió de prisión, había cambiado mucho personalmente. Ya no compartía la ideología neonazi, y había reflexionado mucho sobre el sentido que podía tener la vida, acercándose a aproximaciones espirituales místicas afines al New Age y a la mística musulmana. Lo más importante, consideraba que la violencia era un camino equivocado para lograr cambios importantes en la sociedad. Se había convertido en un pacifista, y como tal prestó su colaboración en eventos —mediante discursos y ponencias— que develaran lo pernicioso de las asociaciones neonazis para la juventud, dando testimonio de lo que él mismo había vivido.

Estudió francés y árabe en la Universidad Gutenberg de Maguncia, en el Departamento de Lenguas y Ciencias de la Cultura Aplicadas ubicado en Germersheim, graduándose en el año 2000 con una tesis sobre El derecho de sociedades anónimas en Marruecos: Terminología y antecedentes.

Odfried no es el único ex-terrorista que ha podido reintegrarse a la sociedad. Antiguos miembros de la RAF —algunos de los cuales también encontraron refugio en la RDA— tras cumplir condena han podido reintegrarse a la sociedad y desempeñar funciones laborales, sin que nadie los condenara por su pasado. Lo mismo ha sucedido con otros ex-terroristas neonazis disidentes. Incluso con aquellos como Karl-Heinz Hoffmann y Peter Naumann, que aun renunciando al accionar terrorista y habiendo pasado años en prisión, siguieron defendiendo el nacionalsocialismo como doctrina y participando en las asociaciones ad hoc que la democracia permite —como el Partido Nacionaldemócrata de Alemania, por ejemplo—.

Por eso mismo, cuando me he enterado de la recepción que ha tenido Lori Berenson en Miraflores y de los comentarios que se han vertido sobre ella, no puedo menos que llenarme de indignación ante lo que considero una actitud deplorable. Las reacciones de unos vecinos furibundos —a los cuales les hizo eco el alcalde Masías— no reflejan otra cosa que una sociedad discriminatoria, desigual, elitista, incapaz de acoger en su seno a quienes alguna vez en su vida siguieron una senda equivocada y que, una vez pagados sus delitos, tienen el mismo derecho que cualquiera a participar de la sociedad que alguna vez combatieron. Ciertamente, si la expulsión de Lori Berenson llega a consumarse, esto no debería verse como un triunfo, sino como un fracaso en todos los sentidos: en sentido político, pues demostraría que las decisiones en el Perú se toman no en base a las leyes y los derechos humanos, sino de acuerdo a las pasiones encendidas y presiones de ciertos grupos de la población; en sentido jurídico, pues el Poder Judicial habría abdicado de su labor de vigilante del cumplimiento de la legislación penal, a favor de lo que decida el Presidente; en sentido social, pues evidenciaría la incapacidad de la sociedad peruana para reintegrar a quienes cometieron delitos graves —y que en el caso de Lori tan graves no fueron, pues nunca hirió ni mató a nadie—; en sentido humano y moral, pues demostraría que la intolerancia, la discriminación y el odio siguen teniendo carta abierta en el Perú. Y debo confesar que este asunto es algo que me hace sentir vergüenza ajena. A todo esto, me extraña que ningún representante de la Iglesia haya dicho nada al respecto. ¿O es que no se enteraron?

En fin, no pierdo las esperanzas de que estas cosas cambien. Pero ante acontecimientos como éste no me extraña que la organización Fund for Peace y la revista Foreign Policy hayan llegado a la conclusión de que el Perú —como otros países latinoamericanos con excepción de cinco— no cumple con los estándares mínimos de gobernabilidad.

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Odfried dejó de trabajar para IT-Chain en febrero de 2012, a fin de poder dedicarse al cuidado de sus padres ancianos, y sólo lo he vuelto a ver en una reunión que tuvo nuestro equipo de soporte técnico con antiguos colegas de la Siemens en un restaurante chino de Karlsruhe. Actualmente se dedica a poner en marcha un proyecto turístico en una localidad de Sajonia.

Anda en paz, Odfried, que la vida te regale una sonrisa y mucha felicidad, pues te conozco y sé que tienes un corazón bueno, que alguna vez bebió del veneno de ideologías violentistas, siguió un camino equivocado, pero se fue purificando a través de una historia azarosa cargada de contratiempos, el amor de una mujer de raíces moras en Marsella y una búsqueda espiritual dentro de los confines de la prisión. Pero eso ya es otra historia.

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EPÍLOGO DE ODFRIED HEPP A SU BIOGRAFÍA
Der Rebell. Odfried Hepp: Neonazi, Terrorist, Aussteiger [El rebelde. Odfried Hepp: neonazi, terrorista, arrepentido], por Yury Winterberg con la colaboración con Jan Peters, 2004

Un arrepentido no es un héroe. Para aquellos a los que les ha dado la espalda, es un traidor que merece desprecio, si no algo peor. Para los demás es alguien confundido, que finalmente retorna a la normalidad, pero al cual no obstante hay que aproximarse con desconfianza. Pues nunca se sabe si el arrepentimiento ha sido en serio o si proviene de un cálculo estratétigo o es resultado de una cierta debilidad de carácter, que no ofrece ninguna garantía de confiabilidad futura.

Los autores del presente libro hablaron por primera vez conmigo en el verano de 2001, cuando estaban investigando para su documental Nach Hitler. Radikale Rechte rüsten auf [Despúes de Hitler. Los radicales de derecha se rearman]. Ya habían pasado unos ocho años desde mi puesta en libertad del centro penitenciario de Mannheim, y hacía 18 meses que había concluido con éxito mis estudios de traductor titulado. En la primavera de 2001 había regresado a mi ciudad natal, donde era un desconocido para casi todos y había crecido hierba sobre mi pasado. Yo trabajaba de manera independiente como traductor, y no había realmente ningún motivo para hacer pública nuevamente mi vida privada y la de mi familia.

El argumento de peso de los autores, que finalmente me convencieron y me apartaron de la línea que me había propuesto seguir, fue que era mejor si yo ponía al día mi propia historia antes que esperar a que lo hiciera algún reportero sensacionalista, que publicara sólo medias verdades sobre mi pasado mezcladas con conexiones inventadas, como efectivamente ocurrió después del acto demencial del 11 de septiembre de 2001. Además, encontraron que mi desarollo personal desde el mundillo de la derecha extrema y posteriormente del terrorismo y los servicios secretos era tan interesante y ejemplar, que les pareció lo más apropiado plasmar mi historia tanto en un documental como en un libro, a fin de informar a la opinión pública sobre mi evolución y a la vez animar a “jóvenes en riesgo” en una situación similar a cambiar de camino a tiempo.

Con la publicación de mi historia después de más de 20 años me puse a mí mismo y mis acciones de entonces bajo los reflectores de la opinión pública. También mis hermanos y sobre todo mis padres, que me apoyaron sacrificadamente durante mis años de prisión y particularmente despúes, se ven confrontados con una imposición que no tiene justificación, por lo cual sólo me queda pedirles disculpas. Asimismo por las angustias sufridas, las preocupaciones y acosos a los cuales se vieron sometidos en todos estos años.

Estoy convencido de que mi historia puede servir como un aporte positivo para superar el extremismo de derechas en nuestra sociedad, como también creo que un libro como el de Hans-Joachim Klein Rückkehr in die Menschlichkeit. Appell eines ausgestiegnen Terroristen (1979) [Retorno a la humanidad. Llamado de un terrorista arrepentido] puede ayudar a los jóvenes, en su compromiso por mayor justicia en el mundo, a no dejar el camino de la no violencia.

Yo miro a mis entonces compañeros de camino no con desprecio o arrogancia: Pues también los radicales de derecha tienen valores, en los cuales creen. Y mucho de lo que yo he vivido y aprendido en las asociaciones juveniles, independientemente de la inaceptable y acrítica glorificación del así llamado nacionalsocialismo, forma aun hoy parte de mi identidad. Lo que yo quiero conseguir es que la aproximación a la historia alemana esté preñada de compromiso, humanidad y veracidad. Bajo ninguna circunstancia se debe tolerar que a otras personas —sea cual sea su procedencia o su orientación política y religiosa— les sean negadas la humanidad y los derechos inherentes a ella. De otro modo, no es posible romper el círculo vicioso del odio, la violencia y el oprobio.

Para aquellos que todavía recurren a esos medios, soy un traidor. A ellos les quiero decir que, así como joven indocto fui un nacionalsocialista confeso, hoy estoy convencido de que el nacionalsocialismo no es ni patriótico ni socialista. Pues como patriota también respeto los derechos y sentimientos de otros pueblos, y como socialista no me puedo dejar arrastrar voluntariamente a una guerra criminal, en que trabajadores se disparan unos a otros, mientras que los gobernantes y grandes empresarios sin conciencia lucran a partir de ello.

Además, a la humanidad se le hubiera ahorrado mucho sufrimiento si en el transcurso de la historia hubieran sido traicionadas conspiraciones dudosas y actos violentos carentes de sentido. Cualquier proceder contra el derecho constitucional y de los pueblos así como contra la humanidad no merece otra cosa que ser traicionado.

Nosotros tuvimos en nuestros actos violentos la suerte azarosa de que no sucediera nada más grave. En cuanto a las personas a las que les ocasionamos sufrimiento, espero que este libro les haga más fácil perdonarnos.

Quisiera agradecer expresamente a aquellas personas, familiares, amigos y todos los que con su intervención y su ayuda me allanaron el camino de retorno a la humanidad.

(Traducción al español: Martin Scheuch)

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POST SCRIPTUM (21 de noviembre de 2012)

Lori Berenson vive actualmente con su hija en un departamento en Pueblo Libre (Lima), al lado de vecinos de mentalidad abierta y no elitista que han aceptado su presencia, considerando que ha manifestado públicamente su arrepentimiento:

«Reconozco mi responsabilidad en el delito que cometí y me siento arrepentida de ello. No estoy haciendo nada en contra de la ley. Si he salido es porque he tenido informes psicológicos por mi buen comportamiento en el penal donde he trabajado y estudiado».

En noviembre de 2015 termina su sentencia de 20 años y podrá regresar a los Estados Unidos a reunirse con su familia.

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POST SCRIPTUM (8 de diciembre de 2015)

El 2 de diciembre Lori Berenson partió en un avión de Lima hacia Nueva York con su hijo Salvador, tras haberse cumplido los 20 años de su condena.  Antes de partir concedió una entrevista a Associated Press, en la cual manifestó que no creía que el MRTA fuera un grupo terrorista, sino más bien revolucionario al estilo de los rebeldes salvadoreños en la década de los ’90, aunque admitió que pudo haber usado tácticas terroristas ocasionalmente. Indignada por la desigualdad y el racismo que todavía existen en el Perú —indignación que yo mismo comparto—, criticó a las élites políticas y económicas por no haber enfrentado las heridas abiertas de 1980 al 2000. Aunque arrepentida de cualquier daño que haya podido haber causado, declara tajantemente: «Es mi vida. Es lo que elegí y voy a tener que vivir con eso». Piensa dedicarse de ahora en adelante a labores relacionadas con la justicia social, sobre todo en beneficio de los más desfavorecidos. Le deseo la mejor suerte en esta nueva oportunidad que le ofrece la vida, habiendo ya saldado su deuda con la justicia peruana y teniendo todavía por delante una vida para trabajar en lo social, lejos de iniciativas políticas que opten por el camino de la violencia.

SOBRE LA MANERA DE INFORMAR DE ACI PRENSA: DIÁLOGOS DE ADHERENTES

aci_prensaEl día 30 de enero de 2004 envié un e-mail a personas conocidas y amigas, vinculadas al Sodalicio de Vida Cristiana y al Movimiento de Vida Cristiana, exponiéndoles mis reflexiones sobre la manera en qué ACI Prensa informaba sobre hechos noticiosos, comentándoles los casos del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson, cuando ésta aún no se había estrenado en los cines. En ese e-mail les decía:

«Leo frecuentemente ACI Prensa para estar informado de algunos acontecimientos eclesiales, aunque lamento que no haya mayor profundidad para analizar la noticia y que el espectro informativo cubra muy poco de la totalidad del acontecer eclesial. Sospecho que hay la intención deliberada de no informar sobre ciertos temas o hechos, que podrían empañar la imagen triunfalista de una Iglesia en lucha que pretende transmitir ACI Prensa. De todos modos, siempre descubro en el transfondo una visión maniquea de la sociedad, donde los hombres son repartidos entre el bando de los buenos y el bando de los malos, que se enfrentan sin matices, lo cual parece no ser conforme con la realidad en toda su complejidad, ni con la hondura del misterio cristiano.»

Los mensajes recibidos y las respuestas que ellos suscitaron constituyen un interesante mosaico de reflexiones sobre la manera de informar de ACI Prensa, sobre cómo se maneja la información y se reacciona ante las críticas, además de otros temas de interés. Sólo he cambiado los nombres y eliminado algunas frases, a fin de no dejar en evidencia la identidad de los dos adherentes sodálites que me escribieron, aplicando aquí el dicho popular “se menciona el milagro, pero no el santo”.

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MENSAJE DE ADHERENTE TRES
Fecha: 30 de enero de 2004

Estimado Martin:

No puedo dejar de asombrarme al leer tus comentarios. En los últimos meses he visto con gran entusiasmo cómo los servicios de ACI Prensa han ido mejorando contínuamente y ofreciendo no solo mucha información, sino también un sinnúmero de links y herramientas útiles para la evangelización. Tan es así, que más de una vez esto ha sido tema de conversación con algunos hermanos.

Pienso que éste es un enorme servicio que se presta a la Iglesia y eso me llena de orgullo. Es evidente que cualquier obra es perfectible, pero no veo que el servicio de ACI Prensa esté estancado, como comento al principio.

Creo que tienes un espíritu crítico que puede ser positivo algunas veces, pero es muy fácil sentarse en el escritorio a criticar todo aquello que los demás hacen mal, o por lo menos, lo que nos parece que hacen mal. Tu evaluación me parece por demás mezquina y muy poco constructiva. Parecería que el servicio te decepciona porque no está planteado como tú lo quisieras, y eso me suena mas bien a capricho. Además, si hablamos de maniqueísmo, no veo muchos matices en tu análisis. Creo que tu mal se cura con una buena dosis de espíritu autocrítico (léase humildad).

Mi recomendación es que enfoques tu inquietud y tu inteligencia a realizar aportes con un ánimo más constructivo y equilibrado. La Iglesia tiene suficientes enemigos como para perdernos en sutilezas.

Saludos,

Adherente Tres

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH A ADHERENTE TRES
Fecha: 2 de febrero de 2004

Querido Adherente Tres:

Nunca he puesto en cuestión el valor que tiene ACI Prensa como portal católico. En ese sentido, estoy de acuerdo contigo en que constituye tal vez la mejor herramienta católica en español a la que se puede acceder en Internet.

Sin embargo, mis comentarios no se referían a este aspecto, ni tampoco buscan descalificar a ACI Prensa en su totalidad. Solamente me he referido a ACI Prensa en cuanto agencia de noticias, es decir, en su aspecto informativo del acontecer eclesial. Y si en esto es perfectible –como bien lo admites– no veo cuál es el problema en hacer críticas e iniciar una discusión. ¿Cómo se va a poder mejorar la manera de informar de ACI Prensa, si nadie se atreve a criticar aquello que no parece adecuado?

En el resto de tu mensaje no veo argumentos que vayan al contenido de lo que yo digo, sino referencias descalificatorias a mi persona, que intentan explicar por qué he hecho las críticas.

No sé si sea “muy fácil sentarse en el escritorio”, como tú afirmas, pero lo cierto es que las críticas más sensatas y fundamentadas se hacen cuando uno está sentado, ya sea escribiendo, ya sea sentado a una mesa en diálogo y discusión con otras personas, ya sea hablando por teléfono. El estar parado no es la mejor manera para fomentar un espíritu reflexivo y abierto al diálogo, aun cuando también puede darse. En resumen, no creo que sea tan relevante la posición corporal para la validez de los argumentos. Sólo ten en cuenta que escribir (más aun cuando por ahora es casi mi única manera de difundir mis opiniones) requiere de concentración, tiempo y esfuerzo, y no es tan fácil. Lo más fácil es no decir nada y convertirse en cómplice del status quo.

Me acusas de hacer una evaluación “mezquina y muy poco constructiva”. Eso es discutible, además de que no lo fundamentas. Queda entonces como una mera opinión subjetiva tuya. Al contrario, mis observaciones buscan generar reflexión y de ninguna manera destruir la labor que se está haciendo con ACI Prensa.

No es cierto que el servicio me decepcione en su totalidad. Pero, considerando las anotaciones críticas que he hecho, es evidente que sí es para mí decepcionante en cuanto noticiero eclesial. A veces encuentro sensacionalismo en algunos titulares, me parece que no hay análisis de la noticia, e incluso a veces la presentación de la información me parece parcializada, omitiéndose información importante. Cuando ACI Prensa informó sobre el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, buscó defender a Mons. Cipriani y a otros tres obispos vinculados al Opus Dei descalificando el informe y a sus autores. ¿Qué es lo que no se dijo? Que la evaluación que hacía el Informe sobre la acción de la Iglesia Católica en el Perú es en líneas generales positivo. Tampoco se dijo que entre los firmantes del informe estaba Mons. Bambarén en calidad de observador.

Cuando el Arzobispo de Huancayo pidió perdón en una homilía, poco después de publicarse el Informe, porque la Iglesia no estuvo a la altura de la situación que originó el terrorismo, ACI Prensa no publicó nada al respecto. Actualmente hay un Curso de Teología a Distancia auspiciado por la Diócesis de Chosica, que ha tenido tal éxito, que otras diócesis en el país han pedido los materiales para replicar este curso en sus circunscripciones. El curso está dirigido principalmente a catequistas, profesores de religión y agentes pastorales. Sobre esto nada ha dicho ACI Prensa. Sin embargo, si las Siervas del Plan de Dios graban un CD en Ecuador, esto aparece con titular propio.

Así pues, no se trata de que ACI Prensa informe sobre lo que yo quiero leer o escuchar, sino que presente una información amplia sobre los hechos eclesiales y un análisis de los aspectos relevantes de los acontecimientos. En mi opinión, sólo estoy pidiendo algo que ACI Prensa está en condiciones de ofrecer y que mejoraría notablemente su calidad periodística.

Luego, habría qué precisar cuál es el mal que dices que padezco, porque no me queda claro. ¿Lo dices porque ejerzo la libertad de manifestar mi opinión (con sus debidos argumentos) sobre algo que podría mejorar? ¿O acaso compartes la creencia de aquellos que piensan que criticar a ACI Prensa es “atacar” a este organismo, o al Sodalitium, o más aún a la Iglesia misma?

De todos modos, algo me queda claro: si alguien critica a ACI Prensa, se concluye no que algo esté mal en este medio, sino que algo está mal en el que critica, incluso antes de haber examinado sus argumentos o dialogado con él. Sólo así entiendo que no se discuta el contenido de lo que digo, sino que se vaya a juzgar a la persona. Y nada más cercano al espíritu dictatorial que ha aquejado a tantos gobiernos irrespetuosos de la dignidad del hombre a lo largo del siglo XX.

La apelación a la autocrítica y a la humildad como “tapaboca” me es harto conocida. Sin embargo, por eso mismo, resulta ineficaz. ¿Se entiende por humildad mantener el silencio cuando uno por conciencia experimenta el deber de compartir sus impresiones con otros? ¿No queda claro que deseo abrir un intercambio de ideas (y no de iras mal contenidas) con mi mensaje? ¿No se percibe que con ello estoy en cierta manera relativizando lo que digo y sometiéndolo a argumentaciones ajenas? Siempre y cuando sean argumentaciones, y no adjetivaciones descalificatorias de mi persona.

Es cierto que la Iglesia tiene enemigos, pero su misión no es precisamente derrotarlos, sino salvarlos, ganárselos para sí. No me parece perderme en sutilezas señalar algunos puntos que no aportan a ese fin. La falta de amplitud y análisis en la labor informativa no le hace ningún bien a la Iglesia, y eso sin considerar las implicaciones éticas que conlleva.

Con gusto haría aportes a la misión que le ha sido inspirada por el Espíritu Santo al Sodalitium. Siempre he estado dispuesto a ello, y lo sigo estando. El problema está en que no se quiera rechazar esos aportes. Y lamentablemente algo así me ha ocurrido muchas veces en Lima.

De todos modos, un fuerte y sincero abrazo,

tu hermano sodálite,
Martin Scheuch

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MENSAJE DE ADHERENTE CUATRO
Fecha: 30 de enero de 2004

Martín: concuerdo con cada palabra que te escribe Adherente Tres. De verdad, a veces cansas a cualquiera que te trate de tomar en serio y lo invitas a que no lo haga para evitarse molestias y no sé si eso pueda ser aporte en algún sentido. Me parece gracioso (por decir lo menos) como tú mismo calificas de interesantes tus propios comentarios. De otro lado: ¿Por qué no haces tú lo que tanto extrañas en ACI: profundidad, análisis, objetividad, desapasionamiento? ¿Por qué no envías a ACI Prensa cosas mejores para que mejoren? La reacción de Alejandro me parece totalmente explicable. Su trabajo es loable. Tiene imperfecciones, sí, pero hace mucho más bien a la Iglesia que tú con tus omentarios “interesantes”. De verdad, no jodas. De otro lado, ¿cuál es el problema si nos parecemos al Opus? ¿O a los rojos? Creo que tenemos de todo y al final lo que importa es la fidelidad al Señor y a la Iglesia. La espiritualidad que el Señor nos ha encomendado es un don en el que tenemos que seguir profundizando, y siempre hemos encontrado compañeros de ruta. Personalmente he conocido personas del Opus de una sensatez y hondura realmente admirable. Así como gente de izquierda. Y mira que me doy el trabajo de responderte. La película de Gibson, ¿no te das cuenta que es probablemente la única película de los últimos tiempos que intenta presentar el Evangelio fielmente? Para mí eso basta para hacerle toda la propaganda (así: propaganda) de la que soy capaz. ACI Prensa lo hace y estoy de acuerdo. Se puede hacer mejor… sí. ¿Está mal? No me parece. La opinión del Papa, el mismo comunicado de Navarro-Valls confirma que la afirmación de ACI Prensa es cierta y la precisa diciendo justamente lo que tú le reclamas a ACI Prensa. Y lo publicó ACI Prensa. Nunca ACI Prensa dijo que era una aprobación oficial. ¿Tan estúpidos los crees? A veces el maniqueo me pareces tú, tú eres el bueno y ACI Prensa el malo. […] Te fanatizas tanto con tus propias opiniones que tengo la impresión de que cuando veas la película, aunque te guste no te va a gustar para ser diferente y contradecir a ACI Prensa. Tengo un tío que se parece mucho a ti. Antes me llegaba al pincho y le discutía, ahora lo quiero porque me doy cuenta de que es un pobre viejo loco y a pesar de ser tan ladilla es un hombre bueno y nos quiere. Anda a pelearte con los de fuera, no con tus hermanos. ¿Maniqueísmo? ¿Triunfalismo? De verdad, no estoy de acuerdo. Tus argumentos para sostener estas afirmaciones no me convencen. […]

Saludos y oraciones,

Adherente Cuatro

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH A ADHERENTE CUATRO
Fecha: 2 de febrero de 2004

Querido Adherente Cuatro:

Es cierto que la gente considera que es problemático tener que responder a mis comentarios. Pero creo que se parte de un supuesto errado. Pareciera como que ACI Prensa se considera un bastión de la lucha por la Iglesia, y que todos los que discrepan con lo que afirma son los enemigos que sitian la fortaleza. Es natural que desde una lectura así de la realidad se agreda a cualquiera que presente una crítica. Y en mi caso resulta molesto, pues se da por supuesto que yo debería estar adentro y defender a capa y espada esta “iniciativa evangelizadora”. Adelantar una crítica constituiría, pues, un acto de traición.

Cuando en realidad yo estoy a favor de la gente que produce ACI Prensa y me parece un deber de conciencia opinar sobre lo que observo, con el fin que se origine una reflexión que lleve a una mejoría en la calidad informativa. Que mis afirmaciones pueden ser cuestionadas y discutidas, es algo que presupongo de arranque. Que se cierre las puertas a esa posibilidad, es algo que no condice con la madurez que debe tener un sodálite. ¿O algo ha sucedido, de lo cual no me he enterado, que hace que todo deba ser hecho por consigna y que hay “vacas sagradas” que deben ser mantenidas intocables? Nada más ajeno al espíritu del Sodalitium que yo conocí.

Pasando a otro punto: ¿cómo mides el bien que hace ACI Prensa a la Iglesia? ¿O simplemente supones que hace bien, sin que lo puedas demostrar? No te puedo negar que ACI Prensa, como portal católico, es una de las mejores herramientas doctrinales sobre el catolicismo que se halla en la Internet. Se puede suponer sin lugar a duda que muchos católicos pueden encontrar allí material útil para sus interrogantes comunes. Sin embargo, creo también que poco bien se le hace a la Iglesia informando sobre sus acontecimientos sin la amplitud y el análisis suficientes como para formarse una opinión crítica de las cosas. ¿Qué de bueno tiene transmitir la visión de una Iglesia separada entre los buenos y los malos, entre los que le son fieles y sus enemigos, cuando sabemos por el Evangelio que la línea divisoria entre el bien y el mal atraviesa el corazón humano? Te agradecería que si puedes encontrar alguna manera de medir el bien que hace a la Iglesia la manera de informar de ACI Prensa, me lo comuniques.

Sobre la película La Pasión de Mel Gibson: Como obra personal de arte, se trata ciertamente de una interpretación del Evangelio, que podría captar (no lo niego) el espíritu del mismo. Sin embargo, no creo que sea la única película de los últimos tiempos que haya intentado presentar fielmente el Evangelio, a no ser que restrinjas ese tiempo a los últimos diez años. Intentos han habido muchos, la mayoría de ellos fallidos. Sin embargo, quiero hacerte recordar algunas películas que, en mi opinión, constituyen un acercamiento profundamente religioso a la historia de Jesús en fidelidad al Evangelio:

  • El Evangelio según San Mateo (Pier Paolo Pasolini, Italia 1964)
  • Jesús de Nazareth (Franco Zefirelli, Gran Bretaña / Italia 1977)
  • Un niño llamado Jesús (Franco Rossi, Italia / Alemania Occidental 1987)

Si bien Pasolini era marxista y homosexual, eso no obsta para que haya hecho una de las más hermosas y cuestionantes películas sobre Jesús, con tal fidelidad al Evangelio de San Mateo, que los diálogos son tomados tal cual del texto, sin que se le haya añadido o quitado nada. De todos modos, esta película es la única de las tres que el Vaticano incluyó en la lista de películas recomendadas que hizo pública en el año 1995 con motivo del centenario del nacimiento del cine.

Realmente sería interesante que ACI Prensa incluya un especial sobre la presencia de Jesús en el cine. Enriquecería en gran manera la información de su dossier y ayudaría a la formación de los católicos sobre este tema.

Sin embargo, no estoy de acuerdo en que se haga propaganda de esa manera a la película de Mel Gibson, pues le resta aproximación objetiva a la cuestión. La película no ha sido estrenada todavía en los cines, y ya se la proclama casi como obra maestra. ¿Qué sucedería si no lo es? Por mi parte, yo no creo que pueda recomendarla hasta haberla visto personalmente. Por lo menos, sabré de lo que estoy hablando y podré recomendarla (o no) en conciencia. Pero no lo voy a hacer por consigna, pues por propia experiencia sé que hasta al mismo Luis Fernando Figari no le han gustado películas que yo considero obras maestras del cine, y más bien nos ha recomendado encarecidamente películas que eran malas. ¿Crees que por decir esto le quito valor al pensamiento de Luis Fernando o a su carisma de fundador? De ninguna manera.

Si bien es cierto, como tú dices, que ACI Prensa nunca dijo que el Papa le había dado una aprobación oficial a la película de Mel Gibson, su presentación de la noticia fue tan ambigua que podía interpretarse en ese sentido. El títular decía simplemente “El Papa vio la Pasión y la aprobó”. Precisamente la declaración oficial del portavoz del Vaticano […] fue para aclarar esta confusión, a la cual en cierta manera ACI Prensa se había prestado.

Tampoco creo que sean estúpidos. No sé si te habrás dado cuenta que no suelo calificar a nadie en lo que escribo. Tampoco me considero el bueno de la película frente a los malos de ACI Prensa. ¿Desde cuando ejercer la sana crítica se debe considerar también un juicio sobre lo que uno es y lo que son los otros?

No sé a qué viene el ejemplo de tu tío loco. A fin de cuentas, compararme con él es recurrir otra vez al argumento ad hominem, e insinuar que, diga lo que diga, no vale la pena argumentar conmigo, pues el contenido de mis afirmaciones es irrelevante, porque de alguna manera soy un loco, un fastidioso, una pulga en la oreja, pero de ninguna manera un interlocutor válido. No sé cómo puedas compaginar esto con la caridad cristiana ni con el respeto al que como ser humano tengo derecho.

Yo no peleo con mis hermanos. Pero ¿pueden seguir siendo hemanos míos los que no quieren dialogar conmigo, o los que me agreden verbalmente cuando manifiesto opiniones críticas? ¿Existe acaso la fraternidad por decreto? Utilizando tus categorías, frecuentemente he encontrado más respeto entre los de fuera que entre los de adentro. ¿Qué enfermedad está aquejando a algunos miembros de la Familia Sodálite, que se atreven a ofender verbalmente a sus “hermanos” cuando no la harían con alguien “de afuera”? Si estas cosas ocurren, entonces la batalla hay que librarla adentro: hay que proyectar el combate interior de cada uno en el mismo cuerpo social del Sodalitium (y creo que Germán Doig era consciente de eso, como creo haberle escuchado decir con otras palabras en algunas ocasiones, lamentando los problemas internos que ocasionaba la expansión acelerada de la Familia Sodálite). […]

De todos modos, un fuerte abrazo,

tu hermano sodálite,
Martin Scheuch

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MENSAJE DE ADHERENTE CUATRO
Fecha: 24 de febrero de 2004

Estimado Martín:

He leído todo lo que has escrito y, más allá de la forma, creo que tienes razón en varios puntos y se deberían tomar en cuenta. Ahora bien, son varios hermanos los que te critican por falta de humildad. Creo que deberías tenerlo en cuenta. Te recomendaría de corazón que intentaras rescatar la intención del prójimo, así como reclamas con toda justicia que se intente rescatar la tuya. Yo veo en el fondo de toda esta discusión una gran falta de madurez de ambos lados (a veces me he incluido, como ya has leído, en el otro lado y a veces en el tuyo). Creo que no debería haber lados, pero al plantear cuestiones de fondo es como inevitable y nos falta humildad a todos. Lo que me respondiste a mí la última vez me parece sensato y retrocedo en cualquier cosa en la que te pudiera haber ofendido. He pensado bastante sobre toda esta larga discusión y veo que ha saltado de varios mucha amargura y agresividad y ese fruto no es bueno para nada. ¿De dónde salió? Del corazón, de nuestra falta de paciencia y conversión. Tú tienes una tesis que debe tomarse en cuenta: existe una especie de orgullo corporativo que impide hacer críticas abiertamente. Sin embargo, existe también la tesis contraria: tú eres un orgulloso que parece querer tener siempre la razón y discutir hasta ganar la discusión. ¿Cuál es la verdadera? No me parece fácil la solución, porque, como bien dices, no hay buenos y malos, sino una fuerte guerra en el corazón de cada uno. Algo que me da pena es que se haya generado una polémica tan amarga cuando muchas de las cosas que dices son ciertas y muchas de las que te han dicho también lo son.

Sobre lo de Gibson tengo una impresión algo diversa de la tuya. Coincido en que ACI Prensa hace eco a la afimación “es como fue” que, si es cierta, es como una infidencia, y, si no es cierta, es una mentira. Creo que ocurrió lo primero, pero ACI Prensa tuvo el buen sentido de publicar la declaración de Navarro-Valls, con lo que pienso que se aclara el tema y para mí se cierra. El “malestar” de Navarro-Valls no es algo que me conste. En cuanto a las informaciones sobre la película, ACI Prensa acaba de publicar la opinión de dos críticos de la cinta que nada tienen que ver con la fe. Eso me parece sano. Analizando el texto, creo que sí tiene cierto sabor triunfalista y tapabocas, pero es que la noticia en sí lo es.

Sobre lo de la CVR, creo que tienes razón en cuanto se debe dar una información más precisa. Un sólo asunto que me extraña y quería preguntarte: si te diste el trabajo de leerte los once tomos o las partes referidas a la Iglesia. ¿Mencionan alguna vez la relación entre la teología de la liberación y el terrorismo? ¿Por ejemplo, el caso de Nelly Evans o Camilo Torres? Ese sería un ángulo interesante para informar sobre lo tendencioso que puede ser el informe y que deberíamos explotar mejor. De otro lado, el Informe habla del comunismo o marxismo maoísta pensamiento Gonzalo, como si el marxismo en sí no fuera el problema.

En fin, más allá de la forma y estilo a veces cachaciento, creo que es bueno lo que haces hacia dentro (y mal que bien se va tomando en cuenta). También sería muy provechoso que ayudaras a ver y precisar las falsedades de tantos que atacan a la Iglesia.

Un abrazo y saludos a la familia,

Adhrente Cuatro

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH A ADHERENTE CUATRO
Fecha: 25 de febrero de 2004

Querido Adherente Cuatro:

Esta respuesta te ennoblece. Verdaderamente, hay pocas personas en las que podría confiar abiertamente, y tú eres una de ellas.

Tomaré en cuenta lo de la falta de humildad. En última instancia, es a mí a quien le toca examinar esto en el interior de mi conciencia en presencia de Dios, así como tú lo has hecho, abriéndome tu corazón.

Lo que no me parece correcto es airear este tema como se ha hecho, pues implica una violación de la privacidad. Por eso mismo, siempre me he resistido a colgarle calificativos a las personas. Si alguien tiene una actitud que a mi parecer es equivocada, lo mejor es insinuárselo sin forzar el santuario de su conciencia. Hacer lo contrario (invadir este refugio interior) constituye un atentado contra la dignidad de la persona. Si, por el contrario, se trata de aclarar algún punto relativo a hechos o ideas, me parece pérfido agredir verbalmente a la persona que presenta el planteamiento.

Así como se me ha achacado que me falta humildad (y, por ende, que soy un soberbio), ¿cabe en tu mente que se pueda calificar a cualquiera por e-mail, atribuyéndole adjetivos como lujurioso, goloso, perezoso, envidioso, vanidoso, avaricioso o irascible? ¿Cuál sería tu respuesta si te dijera, por ejemplo, que tu pensamiento obedece a que eres un lujurioso? Más aún, ¿tendría yo derecho a decir eso? ¿No estaría de esta manera profanando el santuario de tu conciencia?

Desviar la atención del punto central de una discusión hacia las actitudes de los participantes tampoco me parece adecuado. Y, de alguna manera, eso ha sucedido también en momentos de la historia del SCV. Por ejemplo, cuando se decía que Gustavo Gutiérrez decía lo que decía porque era un “conchesumadre”. Muy pocos de los nuestros […] se dedicaron a un análisis del pensamiento de Gutiérrez para refutarlo en el ámbito de las ideas. Los demás esgrimían las declaraciones pontificias, arguyendo de manera simplista que el que decía lo contrario era un enemigo de la Iglesia. Y, por supuesto, Gutiérrez decía lo contrario y era, por lo tanto, el enemigo público N° 1. A lo que voy no es a si Gutiérrez tiene un pensamiento herético […] o no, sino a la forma que se aprendió en el SCV de combatir a los que considerábamos peligrosos para la doctrina de la fe.

Pasando a otro tema, he visto la información que trae ACI Prensa sobre las críticas positivas a la película La Pasión de Mel Gibson. Luego de haber leído varias críticas a la película, de otras fuentes, concuerdo contigo en que la noticia es triunfalista. Por el momento, te puedo adelantar algo de lo que he leído.

Muchas críticas admiten que la película está bien dirigida y actuada, incluso algunos la califican de obra maestra. Sin embargo, también se señala que es una de las películas más violentas que jamás se haya filmado, como si Mel Gibson hubiera estado pendiente de cada gota de sangre que caía, buscando destacar los aspectos más crueles del sufrimiento de Cristo. En ese sentido, la visión del film no resulta una experiencia agradable, sino que pone a prueba la sensibilidad y la paciencia del espectador. Hay quien señala que no hay otro tema en la película que mostrar el “gore” más chocante en lo referente a la muerte de Cristo, contrariamente a los Evangelios, que tocan este tema con discreción, sin abundar en detalles crueles [NOTA: la palabra “gore” se utiliza en inglés para designar toda representación fílmica que abunda en escenas sangrientas chocantes; se refiere por lo general a películas de terror al estilo de Viernes 13, pero también se ha aplicado para describir películas como Salvando al soldado Ryan de Steven Spielberg, por lo chocante de sus escenas de guerra]. Steve Rhodes, otro crítico, acota sobre la película: “It only wants to be a gorefest for a good cause. And at that it succeeds. But where is its spirituality?” [“Sólo quiere ser una fiesta gore por una buena causa. Y en esto tiene éxito. Pero ¿dónde está su espiritualidad?”]

La reconstrucción de los momentos crueles de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo fue motivo de reflexiones espirituales que se originaron en la Edad Media, buscando resaltar lo cruel de esa muerte e invitar de esa manera a los pecadores a la conversión. Como ejemplo, se puede leer las meditaciones sobre la Pasión que encontramos en autores como Luis de la Palma, Luis de la Puente y fray Luis de Granada.

Otro crítico señala que sería una contradicción que haya quienes condenen la película Kill Bill  de Quentin Tarantino por su excesiva violencia y brutalidad, pero a la vez den su aprobación a La Pasión de Mel Gibson. Si se mostrara iguales dosis de violencia en una película cuyo historia no fuera la de Jesús, ¿no crees que habría algunos católicos que la condenarían sin más por exceso de brutalidad?

También se ha señalado que hay detalles en la película que no aparecen en los Evangelios. Algunos se deben a la imaginación de Mel Gibson, otros han sido tomados de las visiones de Ana Catalina Emmerich, una estigmatizada del siglo XIX. Hay una polémica sobre la autenticidad del libro La Pasión dolorosa de Nuestro Señor Jesucristo según las meditaciones de Ana Catalina Emmerich, pues no se sabe cuánto de lo que está allí escrito corresponde verdaderamente a las visiones de la mística y cuánto es cosecha propia de Clemens Brentano, el escritor que transcribió esas visiones. De todos modos, nos encontramos ante una interpretación artística que se toma ciertas libertades, y que debe ser sometida al juicio de cada uno, que tendrá la libertad de opinar desde la perspectiva de fe y desde la lógica del lenguaje cinematográfico para evaluar apropiadamente la película, o incluso tomar la decisión de no ir a verla. Por eso estoy en desacuerdo con la actitud de considerar este filme cuasi como una revelación divina (con milagros ocurridos durante la filmación y con aprobación papal incluida). Casi se ha presentado como un deber cristiano ir a ver la película. Este tipo de afirmaciones me parece inaceptable, por más que sea avalada por obispos de la Iglesia católica.

Por último, quiero decirte que he podido leer casi todo el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Me ha parecido un informe bien hecho, con una buena metodología y con análisis interesantes. Es como que te vuelvan a contar lo que tú mismo has vivido, pero con abundancia de detalles que desconocías, lo cual te da una perspectiva nueva y mucho más rica del pasado. Si bien lo concerniente a los obispos vinculados al Opus Dei podría merecer una aclaración (cosa que nunca fue hecha de manera satisfactoria o razonable por sus defensores), ello no permite declarar inservible la totalidad del Informe, como se pretendió hacer. Considero que el Informe es sumamente valioso para quien quiera comprender lo que ha sucedido en el Perú en las décadas de los ’80 y los ’90, e incluso profundizar en las razones que hacen que la sociedad peruana sea lo que actualmente es.

No hay análisis detallados de la teología de la liberación. Simplemente se resalta el llamado a la paz que hicieron algunos de sus representantes, lo cual sucedió efectivamente. De todos modos, los senderistas metían a la teología de la liberación en el mismo saco que otros partidos de izquierda, llamándolos revisionistas (lo cual quiere decir falta de consecuencia con los planteamientos de lucha armada de la doctrina comunista).

La CVR no le ha dado relevancia al caso de Nelly Evans. Ello se deba probablemente a que los casos de personas afines a la teología de la liberación que se adhirieron a Sendero Luminoso son relativamente escasos y poco significativos. Por otra parte, Camilo Torres no fue estudiado por diversos motivos: murió en la década de los ’60 en Colombia y su figura estuvo absolutamente ausente de los planteamientos tanto de Sendero Luminoso como del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Si bien es cierto que la CVR no condena todo tipo de marxismo (y no es su tarea meterse a condenar ideologías; tampoco condena el liberalismo, aunque la mayoría de sus miembros son contrarios a este pensamiento), también es cierto que hace un análisis del pensamiento de los diferentes actores marxistas y/o comunistas del período de estudio, resaltando sus aspectos perjudiciales y su desconexión de la realidad social.

En fin, […] sólo espero que estas reflexiones te abran horizontes.

Un fuerte abrazo,
Martin Scheuch

P.D. ¿Cómo distingues entre el que ataca a la Iglesia y el que la critica? Creo que una actitud saludable sería considerar cualquier opinión opositora a la Iglesia como crítica, y ésta puede ser declarada fundada o infundada, luego de un análisis apropiado. Partir de la premisa de que se trata de “ataques” presupone que ya se sabe cuáles son las intenciones de la persona que critica, lo cual a mi parecer es aventurado y puede ser incluso hasta injusto. ¿No crees que sea sintomático que en el SCV nunca se haya hablado de “críticas” a la institución, sino de “ataques”? ¿No será tal vez por eso que nunca nos hemos tomado el trabajo de responder con detenimiento a los cuestionamientos que se nos han hecho, y hemos preferido la ambigua táctica de guardar silencio?

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RESPUESTA DE ADHERENTE CUATRO A MARTIN SCHEUCH
Fecha: 26 de febrero 2004

Querido Martin:

Estoy de acuerdo en que ventilar asuntos tan delicados es una falta de reverencia y responder a argumentos con acusaciones personales sobre la vida moral de alguien es un error. Con todo, sin justificar nada, sólo intentando comprender, creo que hay que tomar en cuenta también que cuando dices que ACI Prensa informa mal, estás diciendo de alguna manera que miente, y eso es lo que más parece haber dolido. En todo caso, si es una verdad que duele, debe ser asumida con humildad. Te repito que parece que se toman en cuenta tus sugerencias y eso, el objetivo de tus críticas, es lo que debe alegrarte. Pero, bueno, yo espero que nos vayamos calmando todos y asumiendo lo mejor de estos intercambios.

Tengo un comentario o pregunta sobre un aspecto de lo que me dices. Concuerdo en que es más sensato escuchar bien las críticas antes de llamarlas ataques. Pero creo también que existen ataques reales de gente que quiere destruir a la Iglesia y que existen campañas orquestadas en contra de ella, y que no es neutral el ambiente en el que nos movemos. En el caso de Gutierrez estamos hablando objetivamente de una herejía formal […]. La traducción criolla de “hereje” por “chuchasumadre” efectivamente no suena bien, pero la definición de hereje como contumaz en el error me lleva a pensar en Gutiérrez como algo así (por lo menos en su teología de la liberación, que no parece haber variado […]). Claro que es un juicio sobre la obra y no sobre la persona, sus intenciones que desconozco, sus razones o sinrazones y, claro, insultar siempre es de mal gusto y mala táctica para discutir con nadie.

Pero, y esto es parte de nuestra tradición (y de la Iglesia), no podemos ser ingenuos y pensar que no hay críticas que están preñadas de mala intención y de un lenguaje anfibológico y de olvidos y ausencias en la historia que se cuenta. (Lo de la CVR y la ausencia de mención a la teología de la liberación, cuyo discurso es evidentemente violentista, me parece un ejemplo de alguien que te cuenta una historia evitando lo que no le conviene. Los de la teología de la liberación se opusieron [al terrorismo], porque era lógico, del mismo modo en que fue lógico el “giro” de Gutierrez cuando vio la terrible realidad que prédicas muy similares a la suya desataron.) Concuerdo contigo en lo de los juicios aventurados para distinguir entre crítica y ataque, pero creo que es muy importante hacer la distinción. Un crítica busca señalar un aspecto que se considera erróneo. Un ataque simplemente descalifica. Tal vez la clave de lo que me dices es que no debemos responder un ataque con otro, sino con una aclaración serena. Pero cuando el ataque, la calumnia, la agenda ideológica, repite y repite algo (al estilo de Goebbels), ¿qué aconsejas hacer? La respuesta serena y larga no te la escuchará nadie, porque la corta y efectista es “mejor” y más rápida. Es como una guerra. ¿Me disparan con cañones y debo responder con honda? Probablemente sea así, “mansedumbre de paloma”, pero ¿y “la astucia de serpiente”? ¿Cómo distinguir? Nos hemos equivocado al apresurarnos en llamar ataques a críticas (en tu caso me parece claro). Concuerdo. Pero (y algo de esto te decía Alejandro) en el fragor de una guerra cultural estas cosas pasan y no parece haber mucho tiempo.

Honestamente, te digo que creo que tienes razón en cuanto a las respuestas irreflexivas o “clicheteras”. También concedo en que la presentación de noticias “sesgadas” es un error de estrategia, pero me parece que la problemática de los medios es sumamente complicada y no podemos caer en simplismos. Te pediría que sugirieras estrategias al respecto (algo de eso ya has hecho). Sería un aporte muy valioso. Y ante todo, ánimo, querido Martin. A pesar de todo has hecho un bien. Por lo menos a mí. Y creo que también a otros hermanos a los que has despertado a una reflexión viva (y apasionada).

Concuerdo contigo sobre la película de Gibson. Pero tambien creo que es muy valioso que alguien ponga a estas alturas del partido la Pasión del Señor en la pantalla. El juicio compete al que la ve. Pero el solo hecho de ponerla es ya algo valioso. Me parece que, efectivamente, no se debe perder sentido de las proporciones. Es una película como otras. Pero el tema no es cualquier tema. Ha generado reacciones similares a La última tentación [de Cristo]. Pero ahora les pica a otros, no a nosotros los católicos.

Adherente Cuatro

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH A ADHERENTE CUATRO
Fecha: 27 de febrero de 2004

Querido Adherente Cuatro:

Nunca he dicho que ACI Prensa miente en su manera de informar. Pero entre los polos de mentir y decir la verdad adecuadamente en su contexto hay muchos grados intermedios. Y, a mi parecer, la información proporcionada por ACI Prensa se sitúa en uno de esos grados, en la medida en que no revela todos los datos relevantes de la noticia.

Un ejemplo reciente de ello es la noticia que tiene como título “La Pasión de Cristo recibe primer respaldo de crítica especializada” del 24 de febrero, de la cual te transcribo los primeros párrafos:

«Dos de los críticos de cine más prestigiosos del país, Roger Ebert y Richard Roeper, dieron su máximo calificativo a la película La Pasión de Cristo, que mañana será estrenada en todo el país.

Los críticos, que asistieron a una función previa y no tienen vínculo con grupo religioso alguno, se rindieron ante la historia, la dirección, la calidad artística de la imagen y las actuaciones.» [ver http://www.aciprensa.com/noticias/la-pasion-de-cristo-recibe-primer-respaldo-de-critica-especializada].

Mientras que ciertos críticos juzgan La Pasión por su violencia –que consideran “excesiva”– Ebert y Roeper, que tienen a su cargo la sección de cine del Chicago Sun-Times, no dudaron en alabar la cinta y justificar cada toma por realismo.

La noticia tiende a presentar a estos dos críticos de cine como personas líderes en su campo. No se informa que los “ciertos críticos” que consideran que La Pasión de Cristo es excesivamente violenta son la mayoría, y las críticas van en la línea de que esa violencia es gratuita, presentada intencionalmente de manera chocante (incluso en cámara lenta y buscando ángulos que resalten los detalles más escabrosos, cosa que nosotros, desde nuestro compromiso cristiano, hemos criticado frecuentemente en otras películas de contenido no religioso, por ser una especie de voyeurismo cargado de sadismo que necesariamente afecta negativamente la sensibilidad de muchas personas). En este sentido, la película de Gibson podría considerarse como hija del tiempo actual, en que algunos cineastas buscan presentar en sus obras los aspectos más descarnados de la violencia con bastante efectismo.

Te comento que recientemente me compré en DVD la película Los vikingos (Richard Fleischer, 1958), con Kirk Douglas, Tony Curtis, Ernest Borgnine y Janet Leigh en los roles protagónicos. La película contiene escenas violentas. Te menciono algunas:

  1. El vikingo Ragnar (Ernest Borgnine) viola a la reina Enid de Inglaterra.
  2. Un halcón atacá a su hijo Einar (Kirk Douglas) y le produce heridas en la cara, además de arrancarle un ojo.
  3. Ragnar muere lanzándose con su espada a una fosa llena de lobos, donde es despedazado por las fieras.
  4. El rey inglés Aella le corta a Eric (Tony Curtis) la mano, como castigo por haberle entregado su espada a Ragnar antes de morir.
  5. En la batalla final, un carro de combate pasa por encima de uno de los contendientes.

Sin embargo, por más descarnados que son los hechos narrados, son tratados de manera que no ofendan al espectador. Las escenas 1 y 3 ocurren fuera de pantalla. En la escena 2 Einar se tapa la cara con la mano, de manera que no se ve el ojo arrancado ni las heridas producidas (salvo un poco de sangre). En la escena 4 el cuerpo de uno de los hombres que tiene prendido a Eric tapa la mano cortada, así como también no se ve el detalle de la cauterización hecha por el sacerdote de la corte inglesa, quien se acerca con una tea y la aplica al muñón. La escena 5 es lo suficientemente rápida como para saber qué ha sucedido, pero no como para poder contemplar detalles escabrosos. Además, las escenas de batalla no abundan en sangre. Aun así, la película es lo suficientemente poderosa como para impactar y poder percibir la violencia que impregnaba tanto a la sociedad inglesa como a la vikinga de esa época.

De acuerdo a esto, la elección de Mel Gibson a favor de una representación gráficamente violenta de los últimos momentos de la vida de Jesús no creo que responda a un deseo de ser realista, pues el realismo no implica mostrar necesariamente todos los detalles. Y la abundancia en detalles escabrosos de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo no entró en la literatura cristiana, sino hasta época muy tardía. La opción de Mel Gibson puede ser válida, pero también puede ser objeto de crítica. También hay que considerar que algunos de los que han criticado desfavorablemente la película son cristianos creyentes. De manera que hacer una presentación de la polémica alrededor de la película como una lucha entre cristianos y no cristianos faltaría a la verdad.

De todos modos, luego de ver la película tendré una opinión definitiva. Sin embargo, ello no creo que anule las reflexiones que he hecho hasta el momento.

Sobre la película La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988) tengo también una opinión personal. He buscado conseguirla para saber a qué atenerme sobre todo lo que he escuchado acerca de ella. Aquí la polémica tampoco se dio entre cristianos y no cristianos (como podría creerse), pues hay quienes dentro de las filas de la Iglesia han considerado su visión como una experiencia religiosa. El mismo Scorsese se declara católico y afirma haber intentado una aproximación personal al misterio de Cristo. No hay indicios como para suponer en el director una intención perversa, considerando que lo que se consideró como aspectos blasfemos sobre la persona de Jesús se refieren en su mayoría a una tentación que el mismo Jesús rechaza en la película. Sin embargo, de mi lectura del libro de Kazantzakis, en el cual se basó la película, puedo suponer que hay errores teológicos concernientes a la figura de Jesús, el pecado y la libertad humana. De todos modos, veré como conseguir la película y dar una opinión más objetiva al respecto.

Pasando a otro tema: No dudo de que hay críticas que en realidad son ataques a la Iglesia. Pero debemos ser muy cautos antes de calificar alguna opinión como ataque. Es tan ingenuo considerar que no hay mala intención en ninguna crítica, como presuponer que la haya en todas las que se hacen. Me parece que lo mejor, para evitar actuar con imprudencia, es suponer de inicio que nos hallamos ante críticas, y elevarlas luego a la categoría de ataques si tenemos pruebas que así lo indiquen.

Considerando la metáfora de la guerra que has utilizado, se me viene a la cabeza el comentario que hizo Gandhi respecto a la política de bombardeo de ciudades alemanas que desarrolló Churchill durante la Segunda Guerra Mundial: “Se ha derrotado a Hitler con Hitler”. Lo que quiero decir es que no es lícito, ni conveniente, responder al enemigo con sus mismas armas, si éstas son cuestionables en sí mismas. No se puede responder a una manipulación de la información con otra manipulación de signo contrario. La respuesta corta y “efectista” puede tener resonancia sobre aquellos que confían en ACI Prensa porque refleja su propia opción ideológica, pero no creo que tenga ningún efecto sobre quienes tienen una actitud más crítica o no comparten su línea editorial.

En este sentido, se puede cuestionar incluso que ACI Prensa tenga un efecto evangelizador. Evangelizar significa, por decirlo de manera simple, atraer personas a la fe. ACI Prensa puede ser atractiva para personas ya católicas que buscan informarse sobre acontecimientos eclesiales y doctrina católica, pero puede resultar repelente para no católicos (e incluso para católicos mejor informados) por su manera parcializada de presentar los acontecimientos y su visión simplista de ciertos problemas. De hecho, con motivo de la polémica del “Es como fue”, apareció en Internet un artículo que coloca en el mismo saco a ACI Prensa, el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, autoridades neoconservadoras y la prensa neotradicionalista (ver «Vatican Intrigues: “The Passion”, the Pope, and the Phantom Review» by Sandro Magister, from “L´espresso” no. 6, February 6-12, 2004, en http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/7018?eng=y). Y no se trata de un escrito realizado por alguien ajeno a la Iglesia. ¿No te parece esto preocupante? Podría ser la primera pequeñísima piedra de una avalancha que podría ocurrir más adelante, sobre todo cuando ya se haya rodado la película El Código Da Vinci y haya llegado a las pantallas.

Por último, el concepto de guerra cultural me parece ambiguo, desde el momento en que el Concilio Vaticano II afirma que la labor de los laicos consiste en ser fermento de la sociedad. En una perspectiva católica, la Iglesia se inserta dentro de las sociedades a lo largo del tiempo y las purifica desde adentro. Esto ha sido siempre verdad, incluso en la época del Imperio Romano, cuando se persiguió a los cristianos. Por ello, no sé si sea adecuado hablar de una guerra, en la cual nosotros desempeñamos el papel de quienes, con la espada de la verdad, buscan vencer al enemigo. Esto, planteado así de manera ideal, podría terminar condensándose en un modelo de sociedad puritana y farisaica, tan atroz como el que se quiere combatir.

De todos modos, difícilmente creo que podría hacerse prevalecer la perspectiva católica de las cosas con los disparos que efectúa ACI Prensa, que, a mi parecer, ha comenzado a perder universalidad y corre el riesgo de terminar siendo relegado, a ojos de la opinión pública, a ser un informativo de los grupos conservadores de la Iglesia, y no una fuente de noticias respetable incluso para aquellos a los que Alejandro Bermúdez llama sus “enemigos”, por más que discrepen con sus contenidos.

Saludos,

Martin Scheuch

P.D. No pretendo que concuerdes conmigo en todos los puntos tocados en este mensaje. Me basta con poder conversar contigo y saber que nuestra amistad no está en cuestión.

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RESPUESTA DE ADHERENTE CUATRO A MARTIN SCHEUCH
Fecha: 27 de febrero de 2004

Me parece interesante el cuestionamiento que haces a la figura o concepto de guerra cultural. Comparto también la preocupación por ACI Prensa y su impacto. De hecho, la experiencia […] me ha hecho ver que es mucho más evangelizadora la apertura desde la fe que el “combate” del error, sobre todo si no se intenta comprender el error. Pero, bueno, no pensaba en responder con algo igual a lo que usan quienes promueven ataques contra la Iglesia. Manipular nunca, pero insistir en algunos ángulos de la información que se tratan de esconder me parece válido y ético, porque corresponde a la interpretación y presentación de los hechos. Me tengo que ir, pero ya te escribo más largo. Efectivamente, lo de la amistad no está en juego.

Saludos,

Adherente Cuatro

ACI PRENSA Y “LA PASIÓN DE CRISTO”

Mel Gibson y Jim Caviezel durante el rodaje de “La Pasión de Cristo”

Mel Gibson y Jim Caviezel durante el rodaje de “La Pasión de Cristo”

Desde antes de su estreno, e incluso durante su etapa de producción, la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson fue promocionada por ACI Prensa a través de una campaña mediática que no sólo la presentaba como una obra de arte, un clásico instantáneo, sino también como la reproducción más real que jamás se haya hecho de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. ACI Prensa fue incluso más allá, buscando presentar la adhesión al film o su rechazo como si se tratara de una cuestión de fe. Con este fin, no dudó en hacer de caja de resonancia de noticias que manipulaban hechos y sobre todo omitían información relevante.

El 17 de diciembre de 2003, ACI Prensa publicó uno nota con el titular «El Papa vio La Pasión y la aprobó: “Es como fue”» (ver http://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-vio-la-pasion-y-la-aprobo-es-como-fue/). La noticia dice así:

Icon Films [en realidad, Icon Productions], productora de la película “La Pasión” (“The Passion of the Christ”), reveló este miércoles que el pasado fin de semana el Papa Juan Pablo II vio en el Vaticano la película producida por Mel Gibson y la aprobó diciendo que “es como fue”. El co-productor de La Pasión, Steve McEveety, viajó hace unos días a Roma para mostrar la película a diversas autoridades vaticanas, entre ellas al Secretario del Papa, Mons. Stanislaw Dziwisz, a quien entregó el film en DVD el pasado 5 de diciembre, para que sea visto por el Santo Padre.

El Pontífice, según reveló se reunió en uno de los apartamentos de su residencia para ver la producción acompañado de su Secretario. “La tuvo que ver por la noche. Está muy ocupado, pero quería verla”, informó McEveety.

Tras ver la película, Mons. Dziwisz expresó que al Papa le gustó la película pues relata la historia tal como sucedió.

Esta información aparentemente tenía la intención de otorgarle un aval pontificio a la película, que ya desde hacía algún tiempo ACI Prensa venía promocionando de manera sospechosa, haciendo caso omiso de observaciones críticas y renunciando a la objetividad periodística. Sintiéndome en ese entonces todavía identificado con la misión del Sodalicio de Vida Cristiana, esto constituía para mí una fuente de preocupación, la cual hice manifiesta en algunos e-mails que compartí con amigos y conocidos, a fin de recabar otras opiniones. De este modo, el 30 de enero de 2004 escribí lo siguiente:

Un ejemplo de [la] falta de análisis de [ACI Prensa] lo representa la noticia en que se informa que el Papa, luego de ver la película “La Pasión” de Mel Gibson, dijo «Es como fue». El 17 de diciembre, informando sobre este pretendido hecho, ACI Prensa ponía en su titular: “El Papa vió La Pasión y la aprobó”. Luego han seguido más noticias, defendiendo este enunciado y quitándole valor a reflexiones que ponían en duda el valor de lo dicho.

ACI Prensa no se hace ninguna suspicacia sobre el hecho de que el principal testimonio de esta información provenga de Icon Productions, la productora de la película, la cual tiene un interés marcado en defender que el Papa dijo estas palabras como un medio de promocionar el film de Mel Gibson.

Sin embargo, podemos conceder el beneficio de la duda, y aceptar que el Papa verdaderamente pronunció esas palabras. Aun así, no se nos informa sobre el contexto en que fueron dichas, lo cual constituye ciertamente falta de seriedad, pues ello no nos permite determinar con certeza qué significado se le debe dar a estas palabras. No se puede entender una frase a cabalidad si se la saca de su contexto.

Por otra parte, no creo que esas palabras (admitiendo que hayan sido dichas por el Papa) puedan entenderse como una aprobación oficial de la película. ACI Prensa ha querido darle ese significado, cuando en realidad la opinión cinematográfica del Papa no tiene mayor valor que la opinión de cualquier persona instruida, e incluso la de un experto en temas bíblicos o la de un crítico cinematográfico podrían tener más valor. Lo único que podría deducirse es que al Papa le gustó “La Pasión”, con el mismo derecho que podría tener cualquier otra persona a que no le guste. Esto mismo ha sido expresado (con otras palabras) por el portavoz del Papa, Joaquín Navarro-Valls (en una noticia que ACI Prensa tuvo la honestidad de publicar, aunque no la haya incluido en el dossier online que mantiene sobre “La Pasión”), diciendo que el Papa no opina oficialmente sobre películas, y que no hay que darle un valor oficial a las palabras «Es como fue».

El e-mail era más largo y contenía una serie de reflexiones críticas sobre el quehacer periodístico de ACI Prensa. En aras de la honestidad y la transparencia, el mensaje también fue enviado a Alejandro Bermúdez, director de ACI Prensa. Ésta fue su respuesta:

Martin:

Me alegro que hayas encontrado una manera de ocupar tu tiempo libre. Tu “debate”, sin embargo, no me resulta de interés, ni tampoco me incumbe si buscas otras fuentes informativas más a tu gusto. Te pido que elimines mi dirección de tu lista de correos, o por lo menos, que no me envíes estas especulaciones que, para mí, son una pérdida de tiempo. Esa es mi opinión, y espero que la respetes, como yo respeto la tuya. Algo de eso también debes haber aprendido en Alemania.

Tras haber recibido algunos e-mails de tono agresivo de un par de personas vinculadas al Sodalicio, sin información adicional que pudiera aclarar el asunto del «Es como fue», decidí yo mismo recurrir a otras fuentes y tratar de analizar qué es lo que realmente había ocurrido. A raíz de esto, redacté el siguiente e-mail y lo distribuí a una lista de correos el 4 de febrero de 2004:

Queridos amigos:

Ante la negativa a entrar en diálogo por parte del responsable de ACI Prensa, me he puesto a buscar otras fuentes que permitan formarse una opinión ponderada sobre la controversia que se originó sobre las palabras del Papa «Es como fue» respecto a la película “La Pasión” de Mel Gibson. En esa búsqueda, he encontrado un artículo interesante del 23 de enero de 2004 en el National Catholic Reporter, que analiza el asunto. Si saben inglés, les recomiendo que lo lean y comparen lo que allí se dice con la información que en su momento ofreció ACI Prensa.

Se da por cierto que el Papa visionó el filme entre el 5 y el 6 de diciembre de manera privada en compañía de su secretario Mons. Dziwisz. Al día siguiente, éste recibió al director asistente de la película, Jan Michelini, junto con su padre, Alberto Michelini (miembro del Opus Dei) y a Steve McEveety, uno de los productores, junto con su esposa. Mons. Dziwisz le comentó a los Michelini en italiano algunas impresiones del Papa sobre la película, y éstos le iban traduciendo a los McEveety lo que iba diciendo Mons. Dziwisz.

Lo que nunca hubo fue una comunicación directa del Papa con ninguno de los periodistas que publicitaron las palabras que supuestamente había dicho. Todo se basa en fuentes de segunda mano.

El artículo analiza en parte las fuentes en que se basaron los artículos. Éstas pueden resumirse en las siguientes:

  • Steve McEveety, que afirmó, de acuerdo a lo que le fueron traduciendo los Michelini de lo que contaba Mons. Dziwisz, que el Papa había dicho «Es como fue».
  • Otros periodistas mencionaron otras fuentes anónimas del Vaticano, que confirmaron que ésas habían sido las palabras del Papa.

Sin embargo, Mons Dziwisz declaró posteriormente: «Yo claramente le dije a McEveety y a Michelini que el Santo Padre no hizo ninguna declaración. Yo dije que el Papa vio la película en privado en su departamento, pero no hizo ninguna declaración a nadie. Él no hace juicios sobre arte de este tipo; se lo deja a otros, a los expertos».

¿Cuál testimonio será más confiable? ¿El de McEveety, interesado en promocionar comercialmente una película que él mismo ha producido y cuyo testimonio se basa en lo que le dijeron los Michelini sobre lo que dijo Mons. Dziwisz que había dicho el Papa? ¿O son más creíbles las palabras [directas] de Mons. Dziwisz sobre lo que éste verdaderamente dijo?

Su testimonio parece recibir confirmación de lo que dijo Joaquín Navarro-Valls, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en un comunicado: «Es costumbre del Santo Padre no expresar juicios públicos sobre obras artísticas, juicios que están siempre abiertos a diversas valoraciones de carácter estético».

Posteriormente, Jan Michelini confirmó que el Papa vio la película junto con su secretario en privado y de manera informal. También señala lo indignante que es contemplar cómo la interpretación semántica de unas cuantas palabras dichas durante una conversación privada entre el secretario del Papa y el productor Steve McEveety y él mismo hayan sido usadas de manera incorrecta por algunos periodistas.

El asunto se presenta, pues, bastante confuso, y si bien no hay una prueba fehaciente de que el Papa haya dicho las palabras «Es como fue», tampoco nadie lo niega rotunda y directamente. Por mi parte, creo que es bastante probable que ésas hayan sido sus palabras.

Sin embargo, ése no es el punto. La cuestión es si puede considerarse éticamente correcto hacer públicas unas palabras dichas en privado (y en un contexto determinado) sin autorización de las personas implicadas, en algo que no afecta para nada el bien común.

Por otra parte, ¿qué interés hay en presentar al Papa apoyando una película, cuando sabemos que ésta brillará (o se opacará) por sus propios méritos? Hasta el más conservador sabe que la autoridad papal no se extiende a comentarios sobre películas y que resulta una intromisión en la privacidad del Papa hacer públicas unas palabras suyas que él probablemente no autorizó en su momento a que se difundieran. Esto se puede notar en el malestar que se percibe en las declaraciones de Mons. Dziwisz, de Joaquín Navarro-Valls y del mismo Jan Michelini.

Por otra parte, Alan Nierob, encargado de relaciones públicas de Icon Productions, la empresa que produjo “La Pasión de Cristo”, sin presentar ningún documento, afirmó que cuenta con permiso escrito del Vaticano para seguir diciendo que el Papa dijo sobre la película que «es como fue».

Lamentablemente, ACI Prensa ha informado sólo parcialmente sobre este asunto y se ha hecho eco de un sensacionalismo que poco contribuye a la imagen de la Santa Sede, y menos aún del periodismo católico.

Saludos,

Martin Scheuch

La respuesta airada de un adherente sodálite, muy amigo de Alejandro Bermúdez, no se hizo esperar. Ese mismo día recibí el siguiente mensaje:

Martin:

Qué lamentable resulta leer estos correos que vas enviando, buscando sustentar TU PUNTO DE VISTA como si fuera el único que habría de tomar en cuenta.

¿Estás haciendo a través de estos correos una práctica de defender tus tesis con ardor […]? Parece que sí, lo cual es muy penoso, pues no hace otra cosas más que evidenciar tu poca capacidad de autocrítica […] y la soberbia de pensar que TUS CRITERIOS son la medida de la verdad.

Aquí de lo que se trata, Martin, es de edificar, no de elaborar puntos de vista rebuscados hechos a la medida de tu gusto.

¿Tú crees que escribir lo que escribes a las personas que se encuentran en esta lista de correo […] ayuda en algo? Si tienes algo que discutir con Alejandro, hazlo con él, y si él considera prudente tomar tus opiniones en cuenta, BIEN, y si no, ASÍ ES LA VIDA. En todo caso, si yo tuviera que poner en una balanza los criterios de Alejandro y los tuyos, definitivamente me inclinaría por Alejandro, pues no sólo tiene de por sí una gran capacidad de autocrítica y amor a la Iglesia, sino también a los mejores hermanos a su costado (incluido a nuestro Padre Fundador) aportando en su crecimiento personal y su servicio eclesial.

Me gustaría ver cómo esa capacidad de crítica en el manejo de información la dirijas contra, por ejemplo, CNN, Reuters o alguna cadena grande de noticias. Creo que si apuntas ahí, tendrías suficiente material para escribir y no aburrirte. Eso sí, sería interesantísimo poder leerlo, pues tu capacidad intelectual (la cual no es poca) podrías ponerla al servicio de mejores causas.

En el momento en que escribas sobre cosas más importantes y edificantes estaré muy contento de poder leerlo. Creo que bastante trabajo tenemos defendiéndonos de ataques tan injustos como el tuyo, de gente que no sabe lo que hacemos, como para perder tiempo en responder a “matices” interesantes o a tu medida, o en generar debates que te sirvan para defender “ardorosamente” tus puntos de vista.

Tu hermano sodálite,
N.N.

Mi respuesta tampoco se hizo esperar y fue enviada al día siguiente, el 5 de abril de 2004:

Querido N.N.:

Mucho más lamentable de lo que te resulta leer mis correos es el hecho de que en ningún momento de tu respuesta hagas referencia a los contenidos del mensaje mío que lo originó. Lo que digo en mi e-mail puede ser sometido a crítica, analizado, desmenuzado, para luego elaborar una respuesta en la que, con argumentos razonables, se me haga ver aspectos que podría haber obviado en mi análisis.

La opinión que me he formado se basa en la misma información de ACI Prensa, junto con otras fuentes que he consultado, para luego sacar algunas conclusiones. No se trata, pues, de un PUNTO DE VISTA en el cual me atrinchero para luchar contra posiciones contrarias. Estoy convencido de que un debate basado en “puntos de vista” que defender es lo más improductivo que hay, pues suele haber una renuncia absoluta al diálogo y a la confrontación fructífera de las propias opiniones con las ajenas. Por eso mismo, lo único que he pedido en mis mensajes es opiniones distintas, para poder enriquecer mi aproximación al tema.

Lo mismo podría decirse sobre el asunto de los CRITERIOS. Si pudieras detallarme cuáles son, a tu parecer, los “criterios” que busco defender, te lo agradecería, pues yo no he planteado en ningún momento [esta discusión] como una confrontación de criterios, y tampoco he pretendido imponer los míos (los que supuestamente pueda haber defendido) sobre los criterios de los demás. Lo único que he señalado es que ACI Prensa parece presentar algunas informaciones de manera poco ponderada y objetiva, pues la comparación con otras fuentes saca a la luz hechos relevantes que ACI Prensa parece haber omitido. […]

Si se trata de edificar, como tú dices, no creo que sea edificante la manera en que ACI Prensa informa sobre ciertos asuntos. No le niego carácter edificante a ACI como portal católico, pero como agencia de noticias parece presentar las deficiencias que he señalado. Por otra parte, si alguien viene y te dice que ACI Prensa no lo edifica, ¿considerarás que algo está mal en ACI Prensa o más bien considerarás a priori al sujeto como un “enemigo”, pues ACI Prensa tiene necesariamente que edificarlo?

Por otra parte, no he excluido a Alejandro Bermúdez de estas conversaciones. Pero el mismo me ha pedido expresamente que no le envíe nada al respecto, pues no quiere saber nada sobre el asunto. He cumplido con este deseo, pero lamentablemente en mi último mensaje olvidé borrar de la lista la dirección de e-mail de Alex. Me respondió de la siguiente manera:

Martin:

Te pedí expresamente que no me incluyeras en tu lista y me has enviado nuevamente material no solicitado. Material no solicitado enviado por Internet se llama SPAM y no sólo es ilegal, sino que habilita moralmente a la parte afectada a tomar medidas de fuerza. Espero que el envío haya sido una equivocación involuntaria y no una provocación. Si vuelvo a recibir otro mensaje tuyo comprenderé que sí es una provocación a pesar de mi respetuoso pedido, y actuaré en consecuencia.

ABR

Como verás, la posibilidad de un diálogo con el director de ACI Prensa se halla en un punto muerto, no porque yo así lo quiera, sino por el atrincheramiento de la mencionada persona detrás de posiciones que considera intocables. […]

Por otra parte, la capacidad de autocrítica que dices que tiene Alejandro no se ha visto reflejada en ninguno de los e-mails que he recibido de él en todo el tiempo que estoy en Alemania. Lo que he comprobado es una gran capacidad de crítica mediante el recurso a la falacia ad hominem y la frase insultante, pero no una sana utilización de la lógica y la argumentación respetuosa.

Si lo que quieres decirme es que todo el Sodalitium apoya a Alejandro Bermúdez, incluyendo Luis Fernando Figari, quien está tambien «a su costado» junto con «los mejores hermanos», no sé que tenga esto que ver con la información que sin lugar a duda ACI Prensa ha difundido públicamente, que parece demostrar falta de criterio periodístico en la manera como se maneja la información. Sin contar con la falta de madurez que significa catalogar cualquier observación crítica que se haga como un “ataque”, y no como un medio para iniciar una reflexión sobre lo que se está haciendo.

Por otra parte, si me pudieras especificar cuáles son los criterios míos que pondrías sobre una balanza y cuáles los de Alejandro, te lo agradecería, pues contribuiría a aclarar lo que dices. Sin embargo, ello no ayudaría a hacer luz sobre el asunto que nos concierne, pues, como dije más arriba, el asunto no consiste en una confrontación de criterios, sino en ver si mis observaciones sobre la manera de informar de ACI Prensa sobre el asunto del «Es como fue» son aplicables. Y eso no depende de las cualidades que tenga Alejandro, de quiénes supuestamente están detras de él, de quién soy yo, de por qué dije lo que dije, sino de un análisis de los argumentos y los datos disponibles, cosa que brilla por su ausencia en tu actual mensaje.

Mi amor a la Iglesia es enorme, y no lo puedo separar del amor de Cristo, y por eso quiero poner todas mis capacidades al servicio de su misión evangelizadora (que no es lo mismo que callar sumisamente ante lo que he podido observar en ACI Prensa). No sé que tenga que ver el amor a la Iglesia de Alejandro Bermúdez con el punto en cuestión. De todos modos, creo que mal servicio se le hace a la Iglesia si no hay apertura a la crítica y si se manipula la información con fines propagandísticos.

Soy consciente de que las grandes cadenas de noticias también suelen manipular la información sobre los hechos en las noticias que publican. Y esa es una de la razones por las que se creó ACI Prensa. En su página web afirma que quiere responder a tres desafíos:

  • La dramática ausencia de información católica, desde una perspectiva de fe, en la mayoría de los medios de comunicación de América Latina.
  • La manera desinformada y desinformadora con que muchos medios masivos abordan el quehacer de la Iglesia.
  • La falta de información al interior de la misma comunidad católica sobre la marcha cotidiana de la Iglesia.

Pero ¿cómo se puede responder adecuadamente a estos retos cuando no hay calidad en la labor periodística o cuando se toman informaciones de otras fuentes sin que haya un análisis concienzudo y profundo? ¿O, peor aún, cuando se omiten hechos importantes o se recurre al sensacionalismo?

No estoy haciendo las observaciones críticas que hago porque esté aburrido, sino por un deber de conciencia. Desde hace más de veinte años que me defino como sodálite y siempre he defendido todo lo bueno que hay en el Sodalicio, y lo sigo haciendo ahora aquí en Alemania. […] No suelo conversar las debilidades que tiene el Sodalicio con personas ajenas a esta institución. Sin embargo, ¿que debería decir si alguien percibe las cosas que yo he percibido en ACI Prensa? ¿Defender a ultranza lo indefendible? Antes que llegar a una situación así, prefiero comunicar estas cosas a personas que tienen (supuestamente) la madurez para entenderlas. Al actuar de esta manera, he procedido con transparencia, enviando mis comunicaciones incluso a Alejandro Bermúdez. Al hacer esto, me he sometido al riesgo de recibir frases desatinadas e irrespestuosas. No creas que esto me alegra; al contrario, me causa profundo dolor, sobre todo cuando quienes supuestamente deberían tener la madurez suficiente como debatir este asunto me achacan haber hecho «ataques tan injustos».

También me incluyes entre la «gente que no sabe lo que hacemos». Si es cierto que no lo sé, no ha sido por falta de esfuerzos míos por averiguarlo, sino por negativa de quienes sí lo saben a proporcionarme la información. Es decir, no es mi culpa no saber esto.

Finalmente, a mí no me arde nada. Si tienes “ardores” o emprendes algo “ardorosamente”, hay medicinas para eso.

De todos modos, un sincero abrazo,

tu hermano sodálite,
Martin

Todo este asunto, tanto el desempeño de ACI Prensa como las noticias que iban apareciendo en diversos medios sobre la película de Mel Gibson, me llevaron a plantearme ciertos interrogantes, que le planteé a un amigo adherente sodálite en un e-mail del 26 de abril de 2004:

…quisiera ponerte una lista de preguntas que me han inquietado en los últimos tiempos. Quizás esta sea la parte más dolorosa de mi actual mensaje, pues la verdad puede tocar carne viva, aunque por el momento yo mismo no sepa cuál es:

  • ¿Por qué la película de Mel Gibson se ha convertido en el tema al cual ACI Prensa le ha dado la mayor cobertura informativa que jamás haya desarrollado respecto a algún tema en particular?
  • ¿Por qué ACI Prensa ha omitido información relevante al respecto, como el comunicado del episcopado alemán o la acogida que el film ha tenido en los países árabes?
  • ¿Por qué, a pesar del comunicado del vocero de prensa del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls («Es costumbre del Santo Padre no expresar juicios públicos sobre obras artísticas, juicios que están siempre abiertos a diversas valoraciones de carácter estético»), ACI Prensa sigue resaltando en su reportaje (Últimas Noticias), bajo el titular “El Papa vio la Pasión y la aprobó: Es como fue”, una nota en que se dice que el Papa está de acuerdo con el film, lo cual significa darle carácter público a un comentario del Papa que se restringe al ámbito privado?
  • ¿Por qué ACI Prensa nunca cuestiona lo que declaran los representantes de Icon Productions, mientras que es capaz de hacer caso omiso de las indicaciones de Navarro-Valls y cuestionar el pronunciamiento del episcopado francés sobre la película?
  • ¿Es cierto que Alejandro Bermúdez es representante de Icon Productions para “La Pasión de Cristo” en América Latina, como es presentado en una entrevista que junto a Rafael de la Piedra le hizo el Diario Correo, publicada el 9 de marzo del 2004?
  • ¿Qué acuerdo hay entre Icon Productions y ACI Prensa para que ésta última produzca el sitio web oficial en español de la película (ver http://www.la-pasion.com)? [esta página web ya no existe]
  • ¿Cuánto dinero ha recibido ACI Prensa de Icon Productions por la prestación de éste y otros servicios?
  • ¿Por qué ACI Prensa no ha informado sobre el tradicionalismo ultranconservador de Mel Gibson, su rechazo de las reformas del Concilio Vaticano II y sobre la teología de su padre, Hutton Gibson, el cual sostiene que la sede papal está vacante luego del pontificado de Pío XII y el Concilio Vaticano fue una conjura judeo-masónica, y de quien Mel Gibson nunca ha tomado distancia en lo referente a su pensamiento católico?

Estas preguntas han quedado sin respuesta hasta el día de hoy.

“LA PASIÓN DE CRISTO” COMENTADA

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The Passion of the Christ (Mel Gibson, 2004) es una de las películas más controvertidas que jamás se haya hecho. Estrenada a nivel mundial entre febrero y marzo del 2004, generó mucha polémica durante su realización y también después de su estreno. Tras haber leído opiniones y artículos de lo más variadas sobre el film, y después de haber asistido a su proyección en un multicine de Wuppertal ‒de ésos en los que te venden palomitas de maíz y bebidas gaseosas para que disfrutes de la función‒, me animé a escribir mis propias reflexiones sobre lo que había visto para compartirlas por e-mail con amigos y conocidos. Quiero ahora hacer público este comentario personal, pues considero que lo que escribí entonces sigue siendo de actualidad.

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“LA PASIÓN DE CRISTO” COMENTADA

CUESTIONES PRELIMINARES

En principio, es necesario distinguir en esta película entre lo histórico, lo teológico y lo propiamente cinematográfico. Nos encontramos ante la plasmación de un acontecimiento histórico cargado de implicancias teológicas para la fe, lo cual debe distinguirse de la forma en que esa plasmación se ha concretizado en lo que vemos en la pantalla, es decir, el film como obra de arte cinematográfico.

Resulta lamentable que muchos no hayan hecho esta distinción al comentar la película, tanto aquellos que la defienden como los que la rechazan. Al confundirse estos aspectos en muchos de los comentarios que han sido hechos a la película, se llega a afirmaciones como la del sacerdote ecuatoriano Paulino Toral:

«La Pasión debe ser vista con el mismo espíritu con que fue hecha: con fe. La Pasión fue hecha con fe y para la fe. En el fondo, no está en juego si estamos o no de acuerdo con La Pasión de Mel Gibson, sino si creemos o no creemos en la Pasión de Jesús de Nazaret. Los que salen del cine diciendo: ¡Qué carnicería! ¡Qué exageración! demuestran que no la vieron con el corazón y sí, lamentablemente, sólo con los ojos.»1

Esto es, en cierto sentido, equiparar el filme a la Sagrada Escritura, de la cual dice el Concilio Vaticano II que debe ser leída con el mismo Espíritu con el que fue hecha. En otras palabras, si alguien critica la película, no sólo está contra la película sino también carece de fe, pues el que tiene fe necesariamente deberá estar de acuerdo con ella.

Si bien es posible que haya quienes rechacen la película porque rechazan la figura de Jesús, la Iglesia o el cristianismo en general, eso no implica que todo aquellos que no les guste o mantengan reservas frente a ella carezcan de fe. La película como tal es una obra pública que permite ser comentada por cualquiera, sin que se requiera para ello tener fe. Sin embargo, la polémica suscitada en torno al film ha llegado a veces hasta el extremo de sacralizar la obra que Mel Gibson ha plasmado, como si se tratara de una cuasi-revelación del Espíritu Santo. A esto han dado pie algunas declaraciones hechas por el mismo Gibson: «El Espíritu Santo estuvo trabajando a través mío, y yo sólo dirigí el tráfico. Realmente, espero que la película tenga el poder de evangelizar».2

Tratándose de una obra de contenido religioso, la película admite múltiples lecturas e interpretaciones a diversos niveles, que no deben confundirse para no caer en despropósitos como los del P. Paulino Toral.

EL ASUNTO DE LA VERACIDAD HISTÓRICA

Afirmar que la película es buena porque logra relatar con fidelidad histórica la Pasión de Nuestro Señor Cristo es confundir los planos de aproximación al film. Una película no es buena o mala porque narre con fidelidad una historia, sino por la forma en que la narra. Hay películas buenas que intencionalmente trastocan los acontecimientos históricos. Amadeus (Milos Forman, 1984) es un ejemplo de ello. Así también hay películas fieles a su material histórico que son malas por falta de auténticos valores cinematográficos. Los ejemplos en este sentido abundan. La película de Mel Gibson no será buena o mala por ceñirse a la verdad histórica, pues una obra cinematográfica no tiene por qué ser necesariamente una reconstrucción de museo.

De todos modos, el problema de la historicidad resulta pertinente desde el mismo momento en que Mel Gibson da a entender que su película es un relato fidedigno de las últimas 12 horas de la vida de Jesús, como declaró a la agencia Zenit:

«Esta película mostrará la pasión de Jesucristo tal como sucedió. Es como regresar en el tiempo y contemplar aquellos hechos, presentados exactamente como ocurrieron. […] Yo estoy contando la historia como aparece en la Biblia, sin glosas. Habla por sí misma. El Evangelio es un guión completo y eso es lo que nosotros estamos filmando.»3

Gibson ha reafirmado posteriormente estas declaraciones hechas durante el rodaje, según informa ACI Prensa:

«PARIS, 29 Feb. 04 (ACI).- En una entrevista publicada el viernes por el diario Le Figaro, el director de “La Pasión de Cristo”, Mel Gibson aclaró a los detractores del filme que éste no presenta “las Escrituras según Mel” sino un relato que quiere ser fiel a los Evangelios.

“No creo haber traicionado los Evangelios, creo que he sido fiel a ellos”, declaró Gibson y aseguró “que los Evangelios son verdades. Baso mi fe en estos testimonios de los Evangelios”.»4

Sin embargo, abundan los detalles que o bien no concuerdan con los datos históricos o no pueder ser verificados históricamente, ya sea que se trate de material tomado de visiones de mujeres místicas ‒en este caso Sor María Agreda y Ana Catalina Emmerich‒, ya sea que consista en libertades que se ha tomado el director para lograr su propósito en el film.

He aquí algunos ejemplos de elementos presentes en la película que o bien no aparecen en los relatos evangélicos o bien no concuerdan con las investigaciones históricas:

  • Satanás tienta a Jesús en el huerto de Getsemaní.
  • Aquellos que han arrestado a Jesús lo maltratan camino a ser juzgado y lo arrojan encadenado de lo alto de un puente, ocasionándole un moretón en un ojo y otras heridas; debajo del puente se encuentra Judas y también una criatura demoniaca.
  • Enviados del Sanedrín sobornan a otros judíos para que se presenten en el juicio contra Jesús y pidan su muerte.
  • María Magdalena le dice a unos soldados romanos que “ellos [los judíos] están tratando de ocultar su crimen de ustedes”, como solicitándoles que intervengan. Uno de los secuaces del Sanedrín responde a los romanos que se trata meramente de un asunto interno sobre alguien que ha quebrantado las leyes del Templo.
  • El lugar donde ser realiza el juicio delante del Sanedrín es un recinto con una amplia explanada que sólo puede ser el Templo ‒como se confirma por su destrucción a la muerte de Jesús‒. Los datos históricos nos dicen que el juicio debió ser más bien en la casa del Sumo Sacerdote, pues el Templo no fue nunca utilizado para realizar este tipo de procesos.
  • Un ayudante le dice a Pilatos que se está cocinando un problema dentro de las paredes y que los fariseos aparentemente odian a este hombre. Los fariseos están casi totalmente ausentes de las narraciones sobre la Pasión. Esto resulta aún más comprensible, si tenemos en cuenta que el partido al que pertenecían los sumos sacerdotes, el de los saduceos, mantenía discrepancias sobre temas esenciales con los fariseos y, por lo tanto, una conjura de los fariseos con los sumos sacerdotes resulta altamente improbable.
  • Judas es atormentado por niños demonios, a tal punto, que enloquece y se suicida.
  • Pilatos, al serle presentado Jesús con huellas de los golpes que le han sido propinados, le pregunta a los sumos sacerdotes si siempre castigan así a sus prisioneros antes de juzgarlos.
  • Pilatos le ofrece una bebida a Jesús, que éste rechaza.
  • Pilatos le confiesa a su mujer que teme que el Sumo Sacerdote produzca una revuelta si no accede a sus demandas de crucificar a Jesús. Y si manda matar a este último, teme que sus seguidores ocasionen la revuelta. Uno de sus oficiales le dice a Pilatos que la revuelta ya ha comenzado en realidad. En realidad, Pilatos fue un gobernador cruel y drástico, que mandó ajusticiar a varios judíos durante su mandato; el Sumo Sacerdote sólo podía ejercer su puesto con la autorización de Roma, por lo cual no le convenía fomentar una rebelíon, sino mantener una actitud sumisa, que es lo que efectivamente sucedió.
  • Pilatos le habla a los judíos en arameo; a su vez, Jesús se dirige a Pilatos en latín. Lo más probable es que en estos casos se hubiera utilizado el griego, que era el idioma administrativo y comercial de la época. Sin embargo, el griego no es incluido como lenguaje en la película.
  • Los soldados romanos azotan a Jesús con una especie de varas. Lo más probable es que la flagelación se haya hecho sólo con un látigo de varias puntas, y no con las varas que muestra la película. Por otra parte, si bien los látigos romanos tenían pedazos de metal o huesos de oveja en las puntas, con el fin de desgarrar la piel del reo, no tenían los garfios que se muestra en el film y, por lo tanto, desgarraban la piel sin clavarse en la carne.
  • Los sumos sacerdotes y la Madre de Jesús están entre los espectadores de la flagelación de Jesús. Según lo que se sabe, parece que la flagelación fue realizada en un recinto no accesible al público en general, donde sólo había soldados romanos.
  • Satanás se mueve entre los sumos sacerdotes.
  • La mujer de Pilatos le da a María unos paños, con los cuales ella recogerá la sangre derramada por su Hijo en el patio donde fue flagelado.
  • Pilatos, un gobenador romano, de quien se sabe que sofocó cruelmente varios levantamientos y mandó matar a una gran cantidad de judíos (ver Lucas 13,1), muestra estar impresionado por la apariencia de Jesús después de la flagelación.
  • Jesús carga una cruz entera, y no el madero horizontal, como era usual en los procesos de crucifixión efectuados por los romanos, como sí se ve en el caso de los dos ladrones crucificados junto con Jesús. Además, la cruz de Jesús es inusualmente larga.
  • Los soldados romanos siguen azotando a Jesús camino al Calvario. Este dato no se consigna en ningún Evangelio. En la película, si bien uno de los oficiales romanos advierte que Jesús está demasiado débil y podría no llegar al Calvario cargando la cruz, aún así los soldados lo siguen azotando una vez que obligan a Simón Cireneo a ayudar a Jesús a cargar la Cruz. Si bien los soldados romanos eran crueles en el momento de aplicar torturas, no les era permitido hacerlo de motu proprio sin una orden de por medio.
  • Sobre el Calvario vemos que ninguno de los ladrones crucificados al lado de Jesús muestra en su cuerpo señales de haber sido flagelado. En los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas la flagelación aparece como un procedimiento normal antes de la crucifixión. Incluso suponiendo que no sea así, dentro de la lógica narrativa que presenta la película los ladrones deberían mostrar huellas de azotes en su cuerpo, pues si supuestamente los romanos azotaron a Jesús camino al Calvario, es razonable pensar que también lo hicieron con los otros dos reos.
  • Jesús es crucificado con clavos en las manos, cuando se sabe actualmente que los romanos solían clavar los clavos en las muñecas del reo. Además, le ponen un respaldo de madera en los pies, cuando lo usual era colocar ese respaldo a la altura de medio cuerpo, con el fin de que el crucificado pudiera sentarse allí.
  • Cuando uno de los ladrones se burla de Jesús, baja un cuervo y le arranca los ojos.
  • El Templo judío se parte en dos a la muerte de Jesús. Los Evangelios sólo relatan que la cortina del Templo se rasgó.
  • María Magdalena es identificada como la mujer adúltera.

Considerando sólo estos detalles, resulta cuestionable que alguien pretenda que la película es una narración fidedigna de los acontecimientos que rodearon la Pasión y Muerte de Jesús. En este sentido, propagar la supuesta frase «Es como fue» de Juan Pablo II en relación a la película se presta a confusión, pues hace creer al común de la gente que lo que Mel Gibson ha hecho es plasmar en celuloide la versión más fidedigna de la Pasión que jamás se haya hecho. Curiosamente, la película The Last Temptation of Christ (Martin Scorsese, 1988), la cual se basa en una novela y no pretende ser histórica al detalle, es más acorde con los datos sobre crucifixiones de los cuales disponemos en la actualidad.

Por otra parte, hay quienes critican la película en base a que supuestamente resulta imposible considerar los relatos de la Pasión como históricos en sentido actual, según la teoría de que los Evangelios fueron redactados varias décadas después de los acontecimientos y los hechos han sido modificados de acuerdo a la intención teológica de sus autores. Esta crítica yerra el blanco, pues lo único que hace es contraponer una opinión teológica ‒por lo demás discutible‒ a aquella según la cual Gibson se ha guiado para realizar su película.

Desde el punto de vista de la historicidad, el problema de Gibson es que parece creer que las visiones místicas de Sor María Agreda y Ana Catalina Emmerich son históricas sin más, sin comprender verdaderamente cómo deben ser asumidas esas visiones en el contexto de la fe. La Iglesia siempre ha manifestado sus prudentes reservas frente a este tipo de manifestaciones y se ha guardado siempre de colocarlas al mismo nivel que los relatos evangélicos.

Gibson, por ejemplo, no tiene en cuenta que las visiones místicas suelen pasar a través de la imaginación de los videntes, y éstos contemplan lo que se les revela místicamente revestido de los elementos religiosos aceptados socialmente en su época. Por eso mismo las heridas de Jesús suelen ser “vistas” en las manos y no en las muñecas. Además, se ha de tener en cuenta que el proceso de canonización de Ana Catalina Emmerich se detuvo momentáneamente antes de ser reintroducido por Pablo VI gracias a la iniciativa del entonces Arzobispo de Münster, debido a que se tuvo evidencias de que Clemens Brentano, el escritor que había escuchado a esta estigmatizada y luego había pasado por escrito lo que había escuchado, también había puesto algo de su parte en la historia y, por lo tanto, era difícil determinar cuál era el núcleo de lo que la Emmerich había contemplado y cuál era lo que Brentano había aportado a esas revelaciones. Si Ana Catalina Emmerich llega a ser canonizada, no lo será por sus visiones místicas, sino a pesar de ellas.5

Es comprensible que alguien que pertenece a un grupo católico tradicionalista con rasgos fundamentalistas, como Mel Gibson ‒lo cual no ha sido nunca desmentido por él mismo‒, crea que las visiones místicas tienen un grado de fiabilidad más alto que la documentación histórica. No extraña, pues, que cuando hay discrepancias entre lo que la historia y los relatos evangélicos nos dicen, Gibson prefiera ser más fiel a lo que relatan sus fuentes místicas que a los documentos históricos fidedignos ‒incluidos los Evangelios‒.6

Además de los elementos provenientes de las visiones místicas mencionadas, se incluye en la película otros elementos extrabíblicos provenientes de la Tradición de la Iglesia o de la piedad católica (como son las caídas de Jesús camino al Calvario –que Gibson eleva de tres a seis en su película–; el manto de la Verónica; la actitud compasiva de la esposa de Pilatos –de quien cuentan algunas fuentes antiguas que se convirtió al cristianismo–; la conversión de Longinos, el soldado que atravesó a Jesús muerto con su lanza y abrió sus ojos a la fe al caerle encima el chorro de agua y sangre que brotó de su costado; el descendimiento de Jesús de la Cruz, que es colocado entre los brazos de María antes de ser enterrado).

El guión, además de poner en labios de los personajes frases tomadas de los relatos evangélicos, incluye también muchas líneas que no se encuentran en ellos y que o bien expresan conceptos teológicos fruto de la reflexión de la Iglesia a través de los siglos o bien reflejan deteminados rasgos de la piedad y devoción cristiana que Mel Gibson ha hecho propios.

He aquí unos cuantos ejemplos:

  • Satanás le habla a Jesús en el huerto, insinuándole que no hay hombre alguno que pueda cargar con el peso de todos los pecados del mundo.
  • Pedro y Juan se dirigen a María llamándola “Madre”.
  • Uno de los reos que va a ser crucificado junto con Jesús le recrimina que abrace la Cruz.
  • Jesús le dice a María cuando está cargando la Cruz: “Madre, mira cómo hago las cosas nuevas”.
  • Al pie de la Cruz, María le dice a Jesús: “Hijo, hazme morir contigo”.

Dado que todos los elementos mencionados anteriormente aparecen amalgamados en un único hilo narrativo, resulta difícil para el espectador promedio distinguir entre lo que proviene de los relatos evangélicos y lo que el director ha añadido a la historia.

Como ya he indicado más arriba, esto no sería tan problemático, a no ser porque el mismo Mel Gibson ha afirmado que él no ha presentado una interpretación de los Evangelios, sino una versión lo más fiel posible a ellos.

Sin embargo, a raíz de todo lo expuesto, es evidente que no nos hallamos meramente ante una narración de la Pasión que se basa exclusivamente en los relatos evangélicos ‒y que incluso en este punto yerra en algunos aspectos‒, sino ante una interpretación personal de los mismos que, como tal, está sujeta a crítica.

Como he dicho anteriormente, una película no tiene por qué ser una reconstrucción de museo y el artista tiene el derecho a tomarse libertades frente a la historia si así lo cree conveniente. Podemos contemplar el film, pues, como una meditación personal sobre el misterio de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, sin buscar en él una precisión histórica al detalle, de la cual por cierto carece.

LA VISIÓN TEOLÓGICA

El núcleo teológico de la película queda expresado por la frase inicial que le sirve de hilo conductor, tomada del profeta Isaías:

«El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados» (Is 53, 5).7

La película quiere recalcarnos que Jesús murió en sacrificio por nuestros pecados, por amor a todos nosotros. Sin embargo, no queda claro en qué consiste el valor de ese sacrificio. La película parece decirnos que ese valor se halla en el sufrimiento mismo por amor, en la cantidad de sangre derramada por los hombres, de tal modo que las imágenes se orientan a mostrar el mayor sufrimiento posible, a tal punto, que el hilo narrativo de la película muestra más torturas y detalles crueles que los que aparecen en los Evangelios.

Menciono algunos ejemplos de estos detalles adicionales:

  • Jesús es maltratado físicamente antes de ser presentado ante el Sumo Sacerdote. Si bien es posible que esto haya ocurrido, también es posible que lo hayan cogido y llevado sin maltratarlo a juicio, considerando que es muy probable que los guardias no hayan tenido ningún motivo para abusar de Jesús.
  • Es encadenado y arrojado de un puente.
  • En el Templo es atacado físicamente por una turba enfurecida, que lo golpea por todo el cuerpo. Los relatos evangélicos sólo hablan de bofetadas y escupitajos.
  • Jesús sigue siendo azotado por los soldados cuando carga la cruz camino al Calvario.
  • Las caídas, dato no bíblico aportado por la Tradición cristiana, son escenificadas de tal manera, que impliquen el mayor daño posible para Jesús: caídas aparatosas, donde la cruz le cae encima del cuerpo con todo su peso o le cae encima de la cabeza coronada de espinas, caída de cara, etc.
  • Cuando los soldados romanos están clavando a Jesús en la cruz, se dan cuenta de que su mano derecha no llega hasta el hueco que han preparado para el clavo correspondiente; por eso mismo, le atan una cuerda a la mano para jalársela y le dislocan el hombro.
  • Una vez que han clavado a Jesús a la cruz, los soldados la levantan para voltearla, y la dejan caer estrepitosamente, con el fin de doblar las punta de los clavos por la parte posterior; hecho esto, vuelven a levantar la cruz ‒con Jesús clavado en ella‒ y la vuelven a dejar caer para voltearla; luego encajan la cruz en un hueco preparado en el suelo, encájandola con un golpe seco; todos estos procedimientos aumentan el sufrimiento corporal de Jesús crucificado.

A raíz de lo expuesto, resulta difícil estar de acuerdo con quienes afirman con la más absoluta certeza que lo que se ve en la pantalla se queda corto ante lo que fue el sufrimiento físico de Jesús en realidad. ¿Cuál es la base para afirmar esto? ¿Acaso el supuesto de que los sufrimientos de Jesús han de ser infinitos y, por lo tanto, tuvieron que ser peores de lo que jamás se pueda representar? Bajo tal supuesto nos deberíamos preguntar si una muerte por crucifixión es la manera más dolorosa de morir, pues si el sufrimiento de Cristo debió ser infinito, entonces debería haber elegido la manera más cruenta posible para morir. Y creo personalmente que un empalamiento, procedimiento que también era practicado por los romanos como método de ejecución, es un método de tortura más cruel y doloroso que una crucifixión.

En realidad, el valor del sacrificio de Cristo está en función de quién lo realizó ‒la segunda Persona de la Trinidad: el Verbo Encarnado‒ y por qué ‒el amor a los hombres‒, no en función de la intensidad del sufrimiento ni de la cantidad de sangre derramada. Existe una tradición que tiende a introducir ciertos detalles cruentos en la Pasión, con el fin de acentuar hasta el extremo los dolores sufridos por Cristo. El problema es que de esta manera se tiende a “desencarnar” el sufrimiento del Señor, en la medida en que se lo hace tan insufrible, que sólo Dios puede haberlo soportado sin desfallecer. El sufrimiento de Cristo deja de ser propiamente humano. Cuando en realidad Dios se hizo hombre igual a todo en nosotros menos en el pecado, y no hay razones para suponer que su sufrimiento físico haya sido mayor que el de cualquier reo condenado a morir crucificado. El sufrimiento de Cristo puede ser asumido por cualquier ser humano, como lo hicieron los mártires a lo largo de la historia de la Iglesia, precisamente porque hasta en el sufrimiento Dios se hizo en todo semejante a los hombres.

Mel Gibson parece sumarse a esa tradición que busca presentar de manera intensificada los sufrimientos de Cristo, incluso corriendo el riesgo de exagerarlos o suponer tormentos que aumentan el dolor de Jesús, pero que no están comprobados históricamente ‒me refiero a todos los detalles que han sido tomados de visiones místicas‒. En ese sentido, existe la posibilidad de que Gibson haya presentado una versión aumentada de la Pasión. El peligro está en que el sentimiento religioso de muchos de los espectadores de la película puede llegar a basarse sobre una Pasión presentada con muchos adornos sangrientos que se hallan en el campo de la hipótesis, de lo que podría haber sido o no, pero que en definitiva no es relevante para la fe, pues no aparece en los Evangelios, cuya presentación realista de la Pasión del Señor prescinde de los detalles sangrientos y va directamente a lo esencial: Jesús se entregó a los tormentos y la muerte en Cruz por amor a nosotros. Los Evangelios, más que resaltar lo que le hicieron a Jesús detalle por detalle, se interesan más por subrayar su inocencia y la actitud amorosa de Jesús ante la injusticia sufrida, que lo lleva a una muerte ignominiosa por amor.

Pasando a otro tema, la película busca desarrollar teológicamente en imágenes la relación de Jesús con su madre María, para lo cual presenta varias escenas que ejemplifican enunciados mariológicos desarrollados por la Tradición de la Iglesia. María aparece con una lúcida comprensión de la necesidad del sacrificio de su Hijo para lograr la redención de los hombres y sigue todo el camino de la Cruz como Madre dolorosa, que busca cooperar con su Hijo en el via crucis sufriente que tiene que recorrer. Continuamente se ven intercambios de miradas, mediante los cuales se escenifica la íntima unión de los corazones de Jesús y María en esos momentos tan difíciles. Éste es quizás uno de los aspectos mejor logrados de la película y que más apelante pueda resultar para el pueblo católico.

También se establece una relación del sacrificio en la Cruz con la Última Cena mediante flashbacks, dándole un sentido eucarístico a la entrega amorosa del Hijo de Dios. Las imágenes parecen querer decirnos que en la Eucaristía se vuelve a hacer presente de una manera misteriosa la Pasión del Señor.

También la contraposición de Jesús y María a las fuerzas demoniacas juega un papel importante. Todo el drama se contempla como una lucha cósmica entre el bien y el mal, entre los poderes celestiales y los infernales, entre el amor y el odio.

EL TEMA DE LA VIOLENCIA

Los obispos franceses, en un comunicado sobre la película, afirmaron que la violencia de la película, «que abruma al espectador, acaba borrando el significado de la pasión y la esencia de la persona y el mensaje de Cristo: el amor llevado a su perfección por la entrega voluntaria de sí mismo».8

La representación gráfica de la violencia en el film ha sido cuestionada por su excesiva brutalidad y sadismo. Los defensores del film, por otra parte, han argumentado que las escenas tienen que ser necesariamente violentas si se quiere presentar imágenes realistas de todo aquello que sufrió Cristo. Lo curioso de todo esto es que muchos que anteriormente han sido críticos de la excesiva violencia que aparece contemporáneamente en muchas películas de repente han descubierto que el mostrar ese tipo de violencia en la pantalla puede estar justificado. Ahora ya no se habla de si es legítimo presentar violencia o no, sino de si la violencia es gratuita o justificada. De este modo, lo sagrado del tema ha convertido a los detractores de las escenas violentas en partidarios de mostrar una violencia que llega hasta el extremo del gore ‒término inglés que se usa en cinematografía para describir escenas sangrientas de brutalidad extrema‒, siempre y cuando lo justifique el asunto.

También resulta discutible lo que se entiende por “realismo”, más aun cuando se usa este término como una etiqueta para justificar la decisión de Gibson de presentar la Pasión de la manera más brutal posible. La elección de Mel Gibson a favor de una representación gráficamente violenta de los últimos momentos de la vida de Jesús no creo que responda a un deseo de ser realista, pues el realismo no implica mostrar necesariamente todos los detalles. Y la abundancia en detalles escabrosos de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo no entró en la literatura cristiana sino hasta época muy tardía, en textos que recurren a veces a la imaginación para hacer más escabrosos los detalles del sufrimiento de Cristo. Los Evangelios, en su estilo escueto y más realista que estas representaciones posteriores, no inciden en los detalles sádicos y crueles que resalta el film.

Como ya he indicado más arriba, la película presenta más detalles cruentos de los que usualmente han sido asociados a la Pasión del Señor, y busca aumentarlos en lo posible con el fin de presentar el mayor sufrimiento corporal posible y la mayor cantidad de gore que permita la historia narrada. En este sentido, puede estar justificada la observación de quienes afirman que Mel Gibson ha exagerado los padecimientos de Cristo y de que en su película «el rostro de Cristo se transparenta menos que nuestras obsesiones contemporáneas: la angustia del mal, la fascinación por la violencia y la búsqueda de culpables», como afirman los obispos franceses.9

Esta Pasión aumentada y mejorada ‒en lo que se refiere a representación gráfica de violencia con respecto a lo que pudo ser en realidad‒ puede llevar a una manipulación de los sentimientos del espectador, que se ve agobiado por un espectáculo sangriento que agrede su sensiblidad y lo sobrepasa, más aún si se ha insistido repetidamente que lo que se ve en la película se queda corto frente a lo que realmente sufrió Jesús.

Personalmente, la dosis de violencia contenida en la película me pareció menor de lo que yo esperaba. Esta impresión mía se deba tal vez a que he visto películas que son más violentas aún ‒y aquí sólo menciono aquellas que mantienen un buen nivel cinematográfico y presentan una violencia no gratuita‒:

  • Return of the Living Dead III (Brian Yuzna, 1993)
  • Natural Born Killers (Oliver Stone, 1994)
  • La reine Margot (Patrice Chéreau, 1994)
  • Mary Shelley’s Frankenstein (Kenneth Branagh, 1994)
  • Saving Private Ryan (Steven Spielberg, 1998)

También he visto buenas películas que, con dosis de sangre menores, me parecen más brutales por el tremendo impacto psicológico de sus escenas:

  • The Wild Bunch (Sam Peckinpah, 1969)
  • A Clockwork Orange (Stanley Kubrick, 1971)
  • Blue Velvet (David Lynch, 1986)
  • La boca del lobo (Francisco Lombardi, 1988)
  • The Silence of the Lambs (Jonathan Demme, 1991)

Sin embargo, muchas de estas películas generalmente no han sido vistas por el común de los espectadores, que usualmente van al cine para pasar un momento entretenido y suelen evitar filmes que saben que son perturbadores por contener escenas violentas o depresivas. De ahí que para muchos de ellos la dosis de violencia que presenta La Pasión de Cristo pueda ser excesiva, muy por encima de lo que están acostumbrados a ver, y, por lo tanto, puede resultar chocante y desagradable. No creo que ésta sea la película más brutal que jamás se haya filmado –como han afirmado algunos críticos–, pero aún así me guardaría de recomendarla sin reservas, más aún cuando se sabe que a nivel mundial tres personas ‒que tenían en común el estar bordeando los 60 años de edad‒ han muerto de infarto en cines donde se proyectaba el film.

A raíz de lo dicho, resulta irresponsable recomendar que incluso niños vean la película, como lo hace el ya mencionado P. Paulino Toral:

«Al salir de la sala, una reportera me preguntó: Padre, la película ¿es apta para niños? Mi respuesta fue: ¡Por supuesto que sí! La película es apta para todo público que tenga fe o busque tenerla. Pero no es apta para los que no tienen fe y, además, no quieran tenerla. Los niños deben y pueden verla, y es bueno que salgan llorando del cine; pero para ello, los mayores han de decirles antes: “hijo, lo que vas a ver fue consecuencia del pecado de todos los hombres; también de los tuyos y los míos…”»10

Sin llegar a este extremo, ha habido declaraciones de algunos obispos que han recomendado indiscriminadamente la película, sin manifestar las debidas reservas que ameritan la cruda representación gráfica de violencia y brutalidad que se ve en el film. Como ejemplo se puede mencionar una declaración del Card. Darío Castrillón:

«Quisiera que todos nuestros sacerdotes católicos alrededor del mundo vean esta película. Espero que todos los cristianos tengan la oportunidad de verla, así como todas las personas en todas partes.»11

Aquí en Europa, en concreto en países como Francia y Alemania, donde el común de la gente suele ser más sensible frente a representaciones crudas de violencia ‒hasta el punto de que uno de los criterios para calificar una película de mayores de 18 años suele ser su alto contenido de violencia gráfica y gore‒, los respectivos episcopados católicos de ambos países han emitido sendos comunicados, donde se considera problemática la presentación excesivamente violenta de los sufrimientos de Jesús que hay en La Pasión de Cristo. También afirman que una excesiva acentuación de estos sufrimientos puede significar una reducción de la Buena Nueva del Evangelio.

¿Qué es lo que se proponía Mel Gibson al presentar tanta violencia en su versión de la Pasión de Nuestro Señor, incluso más de la que contienen las fuentes, como ya he indicado más arriba? En palabras del propio Gibson a la periodista Diane Sawyer de la cadena norteamericana ABC, «quería que la gente se estremezca y también quería ser extremo. Quería que lleve a la gente a la cima y pueda desde ahí ver la inmensidad de su sacrificio, cómo alguien puede dar amor y perdón, a pesar del dolor extremo».12 Sin embargo, la relación entre el fin y el medio utilizado es problemática en cuanto a su proporcionalidad. ¿Es lícito buscar la conversión de una persona mediante el sometimiento a una experiencia tan extrema, que deviene en una especie de manipulación de sentimientos? Esto se asemejaría a una especie de “prédica a latigazos”. Me rememora las tácticas avasallantes de la sensibilidad personal a que recurren ciertas sectas. O lo que hicieron los americanos aquí en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, cuando obligaron a poblaciones enteras a desfilar delante de los cadáveres de judíos muertos en campos de exterminio, con el fin de generar un sentimiento traumático de culpa que permaneciera en el subconsciente colectivo. Este procedimiento resulta aún más cuestionable, cuando consideramos que no todo lo que se ve en pantalla tiene sustento histórico.

No me opongo a que se muestre violencia en pantalla cuando la historia narrada así lo requiera. Lamentablemente, en la película de Mel Gibson, la representación gráfica de los tormentos de Jesús a partir del momento de su prendimiento se convierte prácticamente en el tema principal y avasallante del film. Las imágenes se subordinan al fin de mostrarnos el mayor sufrimiento posible y la mayor crueldad imaginable por parte de los ejecutores de la crucifixión. Al final, la continua incidencia en el derramamiento de sangre y la obsesión por mostrar el cuerpo destrozado de Jesús ‒desde los mejores ángulos de cámara‒ terminan por correr el riesgo de limitar de alguna manera el mensaje de amor que pretende transmitir la película.13

LA PLASMACIÓN CINEMATOGRÁFICA

Comenzaré por los aciertos que tiene la película.

El film tiene unos valores de producción de gran calidad, es decir, los decorados y el vestuario, los efectos especiales y de maquillaje son bastante buenos. Por sobre todo destaca la fotografía de Caleb Deschanel, que con una buena utilización de la luz y el recurso a un color terroso predominante nos hace recordar las obras de Rembrandt y Caravaggio.

La actuación de Jim Caviezel es convincente, así como la de Maia Morgenstern, la actriz que hace de María. Hristo Shopov, quien hace de Pilatos, representa bien su papel de funcionario romano atribulado por la duda y vacilante ante la decisión que debe tomar. Sin embargo, no hay mayor desarrollo de los demás personajes, que aparecen como comparsas sin mayores matices. Caifás y los sumos sacerdotes son caracteres planos, personificaciones de la maldad, representados de acuerdo a estereotipos judaicos. Los soldados romanos son enfermizamente crueles y sádicos, en consonancia con los modelos de malvados a los que nos ha acostumbrado el cine hollywoodense. Los demás personajes atraviesan la historia como sombras sin mayor profundidad ni consistencia y se dividen de manera polarizada entre los que están con Jesús y los que están contra él. Es el rasgo que los define. Este recurso a los esterotipos y la falta de matices en el desarrollo de los personajes es un problema del cual adolecía también la anterior cinta de Gibson, Braveheart (1995), cuyas virtudes se encontraban más bien en la escenificación de acciones épicas.

Cuando se trata de una película sobre Jesús, esta polarización resulta problemática, incluso si se quiere representar en imágenes la verdad de que Jesús murió a causa de los pecados de todos los hombres. Es decir, la verdad teológica de que todos somos culpables de su muerte requiere que podamos identificarnos de alguna manera con los personajes que aparecen en escena, lo cual resulta difícil cuando éstos quedan reducidos en su mayoría a estereotipos. Por ejemplo, una aproximación más interesante puede ser vista en la película Jésus de Montréal (Denys Arcand, 1989), que narra como un grupo de actores busca representar la Pasión para espectadores del mundo actual, teniendo como objetivo que Jesús inocente y condenado a muerte siga apareciendo como una figura cuestionante. Finalmente, el actor que hace de Jesús terminará asumiendo su papel en la vida real y muriendo a causa de la maldad y desidia de los hombres. Pero aquellos que producen su muerte son personas aceptadas socialmente, que no destacan por una maldad estereotipada, sino que sus pecados ni siquiera son considerados como tales por la sociedad en la que viven. Si obviamos algunos aspectos teológicos e históricos cuestionables planteados en esta historia, la película logra involucrarnos en está búsqueda de Jesús en el mundo actual y nos ilustra claramente la presunción de que si Él volviera a venir, nosotros mismos seríamos cómplices de su muerte.

Es la presentación de los sumos sacerdotes de acuerdo a estereotipos judaicos en la película de Gibson lo que, de alguna manera, resulta más problemático. Si bien la película no es intencionalmente antisemita ‒puesto que se ve que muchos judíos no aceptan que Jesús sea crucificado‒, al presentar a las autoridades judías de entonces de esa manera, se corre el riesgo de dar pie a interpretaciones antisemitas, como parece que está ocurriendo en países árabes donde se está viendo la película.

La película de Gibson tiene una primera media hora interesante, con una cámara en continuo movimiento que nos introduce en un huerto de Getsemaní cubierto por sombras nocturnas, donde acechan presencias malévolas misteriosas. En medio de este paraje desolador y terrorífico se halla un Jesús atormentado interiormente por el sacrificio que tiene que realizar. El demonio acecha e intenta causar desesperanza en Jesús, poniendo en duda su identidad y su misión. Gibson crea una atmósfera ominosa, que nos remite a las mejores películas del género de terror.

Sin embargo, desde el momento en que Jesús es aprehendido, la película pierde ese carácter sugestivo, para dar lugar a una sucesión de imágenes donde el maltrato y destrozo del cuerpo de Jesús ocupará el centro, sin mayor desarrollo dramático.

Gibson toma elementos prestados de otras géneros, que orquesta sin mayor originalidad. Ejemplo de ello es la representación de los demonios, primero en el caso de esa figura diabólica que se observa cuando Judas sale de debajo de un puente y el otro en el caso de los niños cuyos rostros se transforman en figuras monstruosas ‒uno de ellos inclusive le muerde la mano a Judas‒ e, instigados por el demonio, atormentan luego al traidor hasta llevarlo al suicidio. Son préstamos del género de terror.

La representación del cuerpo lacerado de Jesús y otros detalles gore ‒como la oreja cercenada de Malco, la mano mordida de Judas, los ojos del mal ladrón arrancados por un cuervo‒ tienen su fuente en la violencia que Hollywood acostumbra presentar en muchas de sus producciones violentas.

La cámara que se ralentiza durante las caídas de Jesús ‒y también en otros momentos‒, con el fin de que podamos captar sin perdernos ningún detalle sus padecimientos corporales, recuerdan las escenas en cámara lenta que muestran algunas películas de acción, en las cuales el protagonista es llevado al borde de su resistencia física.

Algunas elementos de la crucifixión parecen estar basados en la representación que se ve en The Last Temptation of Christ (Martin Scorsese, 1988), a la cual se le críticó su excesiva violencia gráfica,14 siendo así que ha sido superada ampliamente por la película de Mel Gibson en este aspecto.

El recurso continuo a elementos provenientes del cine comercial termina por quitarle calidad cinematógrafica al conjunto, llegándose incluso a escenas burdamente efectistas. Por ejemplo:

  • El demonio paseándose con un niño de rostro monstruoso.
  • Barrabás, un subversivo implicado en un asesinato ‒según los Evangelios‒, es presentado de manera caricaturesca como un psicótico agresivo con desórdenes mentales. La escena, con los rostros sorprendidos de los romanos al ver que los judíos prefieren su libertad antes que la de Jesús, resulta ridícula.
  • La escena ya mencionada en que un cuervo le arranca los ojos al mal ladrón.
  • La escena en que el soldado romano que atraviesa el costado de Jesús se convierte al caerle encima el chorro de sangre y agua.
  • La lágrima que cae del cielo y ocasiona un terremoto, que parte en dos el recinto principal del Templo judío, y que finaliza con Satanás agarrándose la cabeza con desesperación y lanzando un grito de derrota.

Además, hay un simbolismo presente en la película ‒la serpiente, la paloma, el burro muerto‒ que es más ilustrativo que sugerente y que no aporta mayor profundidad a lo que se ve en las imágenes.

Todos estos elementos, sumados a una música que sólo parece estar ahí para subrayar reiteradamente con tonos solemnes cada momento del camino doloroso de Cristo, contribuye a que la película no tenga valores cinematográficos que sobresalgan por encima del promedio de las producciones a que nos tiene acostumbrados Hollywood.

Sin embargo, precisamente este aspecto, que la convierte en una obra que no exige mucho al espectador, explicaría su enorme popularidad en muchos países, más aún cuando entronca con una religiosidad cristiana enraízada en lo más profundo de la identidad colectiva de un pueblo y apela a símbolos conocidos por el común de los espectadores.

Las escenificaciones populares de la Pasión de Cristo han tenido siempre un público fervoroso que las acoge en su corazón como medios para meditar sobre la inmensidad del Amor de Dios. Cuando esa representación ha alcanzado las dimensiones que tiene la película de Mel Gibson, el éxito está garantizado. Incluso puede contribuir a una renovación de la fe en muchas personas, no obstante los defectos que he señalado, así como aquellos que asisten a las escenificaciones populares de la Pasión en Semana Santa renuevan su fe, sin importarles las inexactitudes de lo que están viendo ni la calidad histriónica de los actores.

Teniendo como transfondo una peor teología ‒aunque con aspectos interesantes‒, The Last Temptation of Christ (Martin Scorsese, 1988) es mejor película que la de Mel Gibson.15 Creo que ni Il Vangelo secondo Matteo (Pier Paolo Pasolini, 1964) ni Jesus of Nazareth (Franco Zeffirelli, 1977) han sido superadas por La Pasión de Cristo de Mel Gibson, las cuales, sin ser perfectas, me siguen pareciendo las dos mejores películas que jamás se han hecho sobre la figura de Jesús.

La mediocre calidad cinematográfica de la película de Mel Gibson no es obstáculo para que tenga un considerable potencial evangelizador, el cual, en mi opinión, debe ser complementado con una advertencia sobre su violencia gráfica ‒en contra de recomendarla indiscriminadamente‒ e información catequética sobre los aspectos históricos de la Pasión de Cristo y su significado teológico. De igual modo, también hay que recalcar que la película se trata de una interpretación, en la cual no todos los elementos pueden ser aceptados sin más. Si bien hay muchos que se han beneficiado espiritualmente de su visión, sería lamentable que un producto artísticamente tan defectuoso llegara a convertirse en un símbolo católico, más aún cuando no nos consta que la comunión de Mel Gibson con la Iglesia católica sea plena, puesto que parece rechazar muchas de las reformas del Concilio Vaticano II.16

Definitivamente, ha sido providencial que se haya hecho esta película, pues de alguna manera ha puesto el tema de Cristo en el centro de la atención mundial. Ello nos debe servir para acercarnos más al Señor Jesús y dejar con humildad que Él mismo se nos revele personalmente. Hay muchos Cristos literarios ‒y ahora cinematográficos‒, pero sólo un Cristo de la fe.

Wuppertal, 23 de abril de 2004

NOTAS

1 Sacerdote ecuatoriano desautoriza a críticos de cine que atropellan teología. ACI Prensa, 2 de abril de 2004.
http://www.aciprensa.com/noticias/sacerdote-ecuatoriano-desautoriza-a-criticos-de-cine-que-atropellan-teologia/

2 Líderes evangélicos elogian trabajo de Mel Gibson en The Passion. ACI Prensa, 1° de julio de 2003.
http://www.aciprensa.com/noticias/lideres-evangelicos-elogian-trabajo-de-mel-gibson-en-the-passion/

3 Mel Gibson narra la mayor historia jamás contada. Zenit, 6 de marzo de 2003.
http://www.aciprensa.com/reportajes/passion4.htm#1

4 Gibson aclara a críticos: “La Pasión” no es el Evangelio según Mel. ACI Prensa, 29 de febrero de 2004.
http://www.aciprensa.com/noticias/gibson-aclara-a-criticos-la-pasion-no-es-el-evangelio-segun-mel/

5 [Nota añadida posteriormente a la fecha de este escrito] La siguiente noticia apareció en la edición de octubre de 2004 de la revista 30DIAS (versión en español de 30GIORNI):
SANTA SEDE / 3 Saraiva Martins: no son auténticos los escritos atribuidos a Emmerick
«La beata [Ana Catalina Emmerick (1774-1824)] nos ha dejado sólo tres cartas. Los otros escritos, que erróneamente se le atribuyen, tienen varios orígenes. Las “visiones” de la Pasión de Cristo fueron anotadas, reelaboradas con gran libertad y sin control alguno, por el escritor alemán Clemens Brentano (1778-1842) y fueron publicadas en 1833 con el título La dolorosa pasión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. […] Por lo tanto, las obras en discusión no pueden considerarse ni escritas ni dictadas por Emmerick ni tampoco auténticas transcripciones de sus afirmaciones y de sus narraciones, sino una obra literaria de Brentano y con tantas ampliaciones y manipulaciones que es imposible establecer cuál es el núcleo verdadero y propio que puede atribuirse a la beata. Por consiguiente, los escritos en cuestión no son el espejo veraz del pensamiento y de las experiencias místicas de la monja agustina. Las afirmaciones, tanto las que expresan una sana religiosidad como las que presentan rarezas y sentimientos antisemitas, han surgido de la creatividad y de la fantasía artística de Brentano.» Lo confirmó el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las causas de los santos, en un artículo publicado por L’Osservatore Romano el 7 de octubre de 2004. La beatificación de Ana Catalina Emmerick, que tuvo lugar el 3 de octubre, había suscitado algunas polémicas en la comunidad judía internacional. Una curiosidad: entre los escritos oficialmente juzgados falsos por el Vaticano, están también los que ‒como La dolorosa pasión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo‒ han inspirado la película The Passion de Mel Gibson.
http://www.30giorni.it/in_breve_id_numero_149_id_arg_32126_l2.htm

6 En una entrevista ya citada (ver nota 3) a la agencia Zenit del 6 de marzo de 2003, Gibson respondía así a la siguiente pregunta:
«—¿Cómo puede estar tan seguro de que su versión es tan fiel a los hechos?
—Porque hemos hecho una investigación. Yo estoy contando la historia como aparece en la Biblia, sin glosas. Habla por sí misma. El Evangelio es un guión completo y eso es lo que nosotros estamos filmando.»
Sin embargo, el resultado final dista mucho de carecer de “glosas”. A pesar de que Gibson intenta tomar los evangelios tal cual son (“un guión completo”), sin interpretación (al pie de la letra, como pretenden los fundamentalistas que se puede hacer), el resultado final no deja de ser un interpretación personal de los relatos de la Pasión, poniendo incluso en boca de Jesús y de María palabras que no aparecen en los relatos evangélicos.

7 Hay quienes han insistido en que la película no hace más que mostrar en imágenes lo que anunciara el profeta Isaías en frases como éstas:
«Así como se asombraron de él muchos ‒pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana‒, otro tanto se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán, y lo que nunca oyeron reconocerán» (Is 52, 14-15).
«No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta» (Is 53, 2-3).
Sin embargo, esto sólo se justifica si prescindimos del contexto en que fueron compuestos los textos proféticos así como del género literario en que están escritos. Los profetas suelen describir con imágenes poéticas –que tienen semejanzas con el lenguaje utilizado en los salmos– los designios que Dios tiene preparados para el pueblo. No nos hallamos, pues, ante textos que busquen describir con precisión documental lo que ha de suceder. Tomarlos al pie de la letra, como si fueran relatos históricos precisos, nos llevaría a una lectura fundamentalista, ajena a los avances del saber teológico y escriturístico de la Iglesia. Si bien es legítimo plasmar artísticamente en imágenes lo que se expresa en esos textos, no se puede a la vez considerar esas imágenes como representaciones históricas genuinas de lo que realmente sucedió.

8 Dispares comentarios sobre “La Pasión” publican episcopados de Italia y Francia. ACI Prensa, 1° de abril de 2004.
http://m.aciprensa.com/noticia.php?n=4005

9 Ver nota anterior.

10 Artículo “La Pasión de Cristo, ¿es violenta?” publicado por el P. Paulino Toral en la página web de la Parrroquia Santa Teresita (Guayaquil, Ecuador).
http://web.archive.org/web/20040601095926/http://steresita.com/noticiaprincip/pasion27-03-04.htm

11 Card. Castrillón: Todos los sacerdotes del mundo deberían ver “La Pasión”. ACI Prensa, 17 de septiembre de 2003.
http://www.aciprensa.com/noticias/card-castrillon-todos-los-sacerdotes-del-mundo-deberian-ver-la-pasion-1941/

12 Mel Gibson: La Pasión de Cristo no acusa, solo refleja inmensidad del amor de Dios. ACI Prensa, 16 de febrero de 2004.
http://www.aciprensa.com/noticias/mel-gibson-la-pasion-de-cristo-no-acusa-solo-refleja-inmensidad-del-amor-de-dios/

13 La reseña elaborada por la USCCB Film, Broadcasting Office (Oficina de Cine y Medios de Comunicación de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos), si bien presenta una valoración en líneas generales positiva de la película, manifiesta la siguiente reserva:
«As depicted, the violence, while explicit and extreme, does not seem an end in itself. It is not the kind of violence made to look exciting, glamorized or without consequences. It attempts to convey the depths of salvific divine love. Nonetheless, viewers’ justifiable reaction is to be repelled by such unremitting inhumanity. In the end, such savagery may be self-defeating in trying to capture the imagination of the everyday moviegoer.» [«Tal como está representada, la violencia, si bien explícita y extrema, no parece ser un fin en sí misma. No es el tipo de violencia hecha para parecer excitante, glamorosa o sin consecuencias. Intenta expresar las profundidades del amor salvífico divino. Sin embargo, la reacción justificable de los espectadores es ser repelidos por tal inhumanidad sin término. Finalmente, tal salvajismo puede ser contraproducente en su intento de capturar la imaginación del espectador de cine común y corriente.»
http://old.usccb.org/movies/p/thepassionofthechrist.shtml

14 Ver, por ejemplo, la reseña en la página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.
http://old.usccb.org/movies/l/lasttemptationofchristthe1988.shtml

15 La película de Scorsese, al basarse en una novela (de Nikos Kazantzakis), no pretende ser histórica, sino más bien presentar una reflexión sobre la dualidad de naturalezas en Jesús (divina y humana), incidiendo en la problemática de su conciencia mesiánica y su fragilidad como hombre. El film tiene baches teológicos, arrastrados desde la obra en que se basa, la cual refleja la concepción personal de Kazantzakis sobre el hombre y sobre Cristo, lastrada de rasgos adopcionistas y gnósticos. Aún así, resulta una película interesante, exigente para el espectador, con un guión bien elaborado, personajes desarrollados ‒que la buena labor de los actores logra plasmar sugerentemente en pantalla‒, buena fotografía, escenografía y una música memorable. La dirección de Scorsese es magistral. Algunas escenas son incluso de una belleza sublime, como las tentaciones en el desierto, Jesús sacándose el corazón y entregándoselo a los Apóstoles, la resurrección de Lázaro, la crufixión misma. Ello, sin embargo, va acompañado de muchas escenas que pueden ser ofensivas para la sensibilidad religiosa del espectador común, además de que la figura de María, la madre de Jesús, se halla muy lejos de lo que nos transmiten la Sagrada Escritura y la Tradición. No se trata de una película que niegue la divinidad de Jesús ni el valor de su sacrificio en la Cruz, pero lleva la reflexión sobre su humanidad a límites pantanosos, que requieren de una reflexión sobre hasta qué punto puede manifestarse frágil la condición humana ‒más aún tratándose de Jesús, el Hijo de Dios‒ sin caer en pecado. El hecho de que sea una película problemática no debería ser obstáculo para destacar su buena calidad cinematográfica y artística.

16 Ver, por ejemplo, el siguiente diálogo que salió al aire el 25 de febrero de 2004 en NewsHour por la televisión americana:
JEFFREY BROWN: «Gibson has repeatedly said the film is based on the four gospels, and comes directly from his personal faith. He is a traditionalist Roman Catholic, part of an ultraconservative movement that rejects many of the 1960s Vatican II reforms in the Catholic Church. Gibson sees the Bible as literal truth.» [«Gibson ha dicho reiteradamente que la película se basa en los cuatro evangelios, y proviene directamente de su fe personal. Él es un católico romano tradicionalista, parte de un movimiento ultraconservador que rechaza muchas de las reformas del Vaticano II hechas en los ’60 en la Iglesia Católica. Gibson ve la Biblia como verdad literal.»]
MEL GIBSON: «You either accept the whole thing or don’t accept it at all.» [«O bien aceptas la cosa entera o no la aceptas en absoluto.»]
En ningún momento Gibson desmentirá la descripción que se ha hecho de su postura religiosa. El diálogo completo contó también con la participación de otros especialistas.
http://www.pbs.org/newshour/bb/religion/jan-june04/passion_2-25.html

LA CVR Y ACI PRENSA: DIÁLOGOS DE ADHERENTES

aci_prensaUn adherente sodálite es una persona casada que ha hecho una promesa formal de seguir el estilo y la espiritualidad del Sodalicio de Vida Cristiana. Para esto se requiere que ambos esposos estén de acuerdo en formalizar el compromiso como adherentes. Jurídicamente, un adherente sodálite no pertenece a la institución, tratándose más que nada de una vinculación de tipo espiritual y afectiva. Si bien el compromiso incluye una disposición para la obediencia hacia las autoridades del Sodalicio de Vida Cristiana, esta disciplina no es en la práctica tan férrea y vertical como la que se da al interior de las comunidades sodálites, lo cual permite una cierta libertad de acción y –cómo no– de opinión, aunque algunos adherentes no hagan de conocimiento público sus opiniones personales por miedo a que se les tache de apartarse del pensamiento único que se fomenta en el Sodalicio, el cual era formulado en los inicios de su historia como “unidad de pensamiento” para transformarse luego en “unidad de ideales”, sin que a efectos prácticos se haya dado ninguna diferencia sustancial entre una y otra.

A raíz del primer mensaje que compartí con algunos amigos adherentes sodálites (ver LA CVR Y ACI PRENSA) y del intercambio de e-mails con el director de ACI Prensa generado a raíz de esto (ver EL INFORME DE LA CVR: HABLA EL DIRECTOR DE ACI PRENSA), recibí varios mensajes, de los cuales quiero rescatar dos, porque reflejan las dos actitudes posibles ante el modo en que ACI Prensa informó sobre el asunto. Lo curioso es que aquél que estaba de acuerdo con mis opiniones, si bien me dio autorización para reenviar su mensaje, no quiso que revelara su nombre por temor a las consecuencias. Incluso ahora, cuando ya han pasado varios años, cumplo con ese deseo. Tampoco voy a revelar el nombre del adherente sodálite que muestra una adhesión a prueba de balas y de todo razonamiento a lo expresado por ACI Prensa, a fin de no afectar su reputación.

Por otra parte, quiero dar testimonio de lo que pensaba yo entonces, aun cuando actualmente no suscribiría algunos puntos específicos incluidos en mi mensaje de respuesta. Mi evaluación del Sodalicio y de ACI Prensa es actualmente más incisiva y menos benévola. Lo que he sabido posteriormente por mí mismo y por otros, además de una continua reflexión sobre lo que he visto y experimentado en carne propia, se han encargado de que ello sea así.

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MENSAJE DE ADHERENTE UNO
Fecha: 11 de septiembre de 2003

Querido Martín:

Personalmente a mí no me agrada el estilo que utiliza en general ACI Prensa en comunicar las noticias, por lo general (y eso siempre lo he pensado) me parece escasa la informacion que brinda, un tanto sensacionalista y dista de ser lo que se debe esperar de una agencia de información en lo referente a análisis, profundidad, diversidad de fuentes y creación misma de las noticias.Y es que, en general, descubro una falta muy grande de profesionalismo en las obras de la familia [sodálite] a la que pertenecemos; faltas comprensibles y tal vez todas ellas justificadas, pero que lamento…

Puede incluso parecer contradictorio: leo todos los dias ACI, pues me brinda informacion rápida y a veces amena de las noticias eclesiales, así como informacion útil, y me gusta principalmente leerla, pues encuentro el esfuerzo de Alex en esa web, cosa que me alegra y me hace valorarla, pero igual pienso que es muy limitada y necesita de feedbacks como el dado.

Sin embargo, he de confesarte que cuando leí el titular sobre la CVR [Comisión de la Verdad y Reconciliación] de ACI, me sorprendió los términos de los titulares. Me hizo recordar a los diarios peruanos; me pareció mas sensacionalista de lo normal.

Coincido honestamente con muchos de los puntos de vista vertidos en tu e-mail inicial. Lo que no me parece es la respuesta que has recibido. Puedo entender que ACI tenga ya su estilo -que no comparto-, o su público objetivo definido, al cual atiende, y que pueda emitir titulares y comentarios apasionados, fruto del calor de la lucha en defensa de la Madre Iglesia, pero creo que se ha escalado el tema innecesariamente: de una crítica sobre un reportaje a personalizar el tema, llevándolo al campo de los problemas o defectos personales.

Ahora, creo que podrían existir varias razones del porqué de esta personalización de una observación a un reportaje:

  1. Puede ser que Alex no esté acostumbrado a que critiquen a ACI, o que esté muy dolido y preocupado por la situación de la Iglesia con el tema de la CVR. No lo sé.
  2. Puede que estemos acostumbrados a las críticas “desde afuera”, pero no a las “desde adentro”.
  3. Puede que no seleccionaras o no conocieras bien a tus amigos del “e-mail list”, lo cual probablemente te esté generando algunos problemas.

Finalmente me apena que este tipo de cosas dañen la amistad para con tus amigos queridos. Creo que es lamentable que no tuvieras el e-mail de Alex, lo cual, con los considerandos del punto 3, hizo que no lo tomara para bien. Deben haber muchas más razones, pero ciertamente no entiendo bien el porqué de la reacción desproporcionada a tus comentarios, que sólo buscan que mejore la calidad periodística de ACI.

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MENSAJE DE ADHERENTE DOS
Fecha: 16 de septiembre de 2003

Estimado Martín:

Recién te escribo luego de casi 8 días de haber recibido tu correo, pues me quedé muy sorprendido por tus apreciaciones sobre lo “justo” que te parecen juicios hechos por la CVR sobre la Iglesia y algunos de sus pastores…

Realmente me parece inadmisible que un sodálite adherente pueda justificar esas apreciaciones de la CVR, que no se limitan a enunciar hechos, sino que hacen juicios de valoración sobre la labor pastoral de la Iglesia… ¡Qué cosa más injusta y al mismo tiempo elocuente sobre el proceder en la recolección de los hechos por parte de la CVR, al no haber entrevistado al cardenal Cipriani o al obispo Molloy para averiguar sobre la labor que ellos como gente de Iglesia realizaron!

En segundo lugar, me parece sumamente pobre tu aproximación al trabajo que hace ACI Prensa. Es cierto que la realidad es sumamente compleja y con muchos matices, por lo que felizmente tenemos un servicio de noticias como el de la ACI, que nos acerca a esas realidades desde un punto de vista profundamente católico y, mejor aún, nutrido de nuestra espiritualidad. Si hay algún criterio del cual me habría de fiar es el de ACI Prensa.

Para finalizar, Martín, y conste que a propósito no he querido entrar en detalle en cada una de tus afirmaciones y tu valoración “objetiva” de lo que es esta controvertida CVR, pues no me interesa discutir contigo sobre algo que puede ser interminable, espero que en la lista de personas a quienes distribuiste ese correo haya estado el mismo Alejandro, pues no hay nada más justo que “aclarar diferencias entre los involucrados” en favor de la objetividad, antes que diseminar “inteligentes” aproximaciones que no ayudan a aclarar las cosas.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH A ADHERENTE DOS
Fecha: 17 de septiembre de 2003

Mi querido Adherente Dos:

Yo nunca he afirmado que las apreciaciones de la CVR sobre determinados pastores sean “justas”. Lo que en realidad he dicho es que la manera de informar de ACI Prensa sobre la CVR no parece reflejar una visión objetiva. ¿Por qué tanta insistencia en desacreditar a los miembros de la CVR, sin responder nunca a los hechos en detalle que le atribuyen a Cipriani en primer lugar y a otros tres obispos vinculados al Opus Dei en segundo lugar? Por otra parte, me he tomado el trabajo de leer bien las aproximadamente 100 páginas que la CVR le dedica a la Iglesia católica, en la cual se destaca la labor positiva que tuvo frente al problema de la violencia vivido en el Perú en los últimos 20 años, nada de lo cual es dicho por ACI Prensa.

Me parece exagerado que creas que se está juzgando inadecuadamente “la labor pastoral de la Iglesia” sólo porque no se tiene una evaluación positiva de la acción de tan sólo cuatro obispos, mientras que la acción frente a la violencia de todos los demás miembros del episcopado peruano es evaluada positivamente. ¿Desde cuándo se considera eso como atacar a la Iglesia?

Por otra parte, al afirmar que se está atacando la labor pastoral (por lo menos de esos cuatro obispos), se hace en realidad una desviación del tema. A la CVR no le interesa la labor pastoral de ningún obispo, ni siquiera de la Iglesia en su conjunto, sino solamente en lo que se refiere a su tema de estudio. Su atención se centra sobre la defensa de los derechos humanos de todos los implicados en esa vorágine de violencia que asoló el Perú (incluyendo no sólo a las víctimas, sino también a los perpetradores). Por lo tanto, su evaluación final sobre estos obispos vinculados al Opus Dei (y en particular Cipriani) se basa en parte en lo que los testigos han afirmado. El tema del “compromiso pastoral”, que es mucho más amplio que el tema de los derechos humanos, ni se menciona.

¿No se entrevistó ni a Cipriani ni a Molloy? Considero que es algo lamentable, pues puede hacer que el análisis no sea del todo completo. Pero aun cuando se los hubiera entrevistado, sus testimonios habrían sido tomados con el mismo valor que el de otros testigos. Y además no resulta argumento suficiente el hecho de no haberlos entrevistado como para concluir que lo que dice el Informe es necesariamente falso.

No sé qué quieres decir con tu afirmación de que mi aproximación es sumamente pobre. Más bien, pobre me parece el modo en que ACI Prensa ha informado sobre ese asunto. A veces sospecho que hay la misma pobreza para informar sobre otros asuntos. Y si consideras que es mejor tener algo que te simplifica lo complejo, y te lo presenta digerido de acuerdo a los lugares comunes más clicheteros del catolicismo, entonces no sabría decirte dónde radica la aproximación más pobre a la realidad.

Tengo entendido que uno de los componentes esenciales de nuestra espiritualidad es la búsqueda de la verdad. Y, por supuesto, su comunicación integral. Nó sé si podamos seguir hablando de verdad cuando hay hechos importantes que no se mencionan, y lo que queda es manipulado de acuerdo a un fin que se quiere conseguir, por más santo y bueno que sea ese fin. Además, ten en cuenta que toda espiritualidad es un ente vivo, que impregna el corazón de las personas que las viven. Lamentablemente, no pocos han convertido la espiritualidad en un ideario rígido, bajo el cual buscan leer la realidad de manera selectiva. Esto conduce siempre a una visión sesgada, y la espiritualidad queda reducida al mismo papel que tienen las ideologías.

Por otra parte, si lees bien mi mensaje, he pedido opiniones respecto a la opinión que yo mismo me he formado. El más indicado para darme estas opiniones, ampliando la información de la cual yo dispongo, era el mismo Alex Bermúdez. Lamentablemente, se ha resisitido tercamente a proporcionarme estos datos, y aun conociendo los puntos de mi escrito original, se ha negado insistentemente a darles respuesta alguna, convirtiendo lo que hubiera podido ser un fructífero diálogo temático en una riña personal entre supuestos buenos y supuestos malos (que, como ya he dicho, parece ser uno de los criterios de trasfondo que continuamente aparece en las informaciones de ACI Prensa).

Tu negativa a entrar en detalle se suma a la actitud de Alex Bermúdez. No te extrañe, entonces, si concluyo que en realidad no existen respuestas convincentes a mis argumentos. Aunque insisto en que sigo abierto al diálogo, y sigo esperando respuestas a cada uno de los puntos que expuse en mi artículo.

A manera de información, te adjunto el diálogo mantenido con Alex Bermúdez via e-mail […]. Luego de este intercambio epistolar, mis dudas sobre el buen criterio de ACI Prensa han aumentado. Me queda la duda de si el director de esa empresa nuestra es un sodálite que tiene armonizado el entendimiento con el corazón y la acción, o si se trata del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Es lamentable que muchas de nuestras iniciativas en general hayan decaído por falta de profesionalismo. Algunas de las críticas que se nos han hecho al respecto no son gratuitas, como pude constatarlo varias veces en Lima. Y más lamentable aún resulta el miedo que tienen algunos de expresar estas críticas. ¿Sabes que he recibido una respuesta de un adherente sodálite que concuerda con mis apreciaciones críticas, pero que tiene miedo de manifestarlas abiertamente? ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Acaso “la dictadura de la virtud” está metiéndose como una sombra en nuestro amado Sodalicio?

Y, sin dejar de opinar lo ya dicho, ten en cuenta que considero a ACI Prensa como un buen portal católico y una iniciativa evangelizadora loable. Y también EWTN tiene un espacio en esa misión evangelizadora, llegando a mucha gente, por más aburridos que me parezcan a mí personalmente sus contenidos.

En fin, te mando un saludo, y espero que respondas con franqueza sodálite y no con las distancias de un “estimado fulano”.

Saludos,

Martin

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Como se concluye de los mensajes que he transcrito, por lo menos éramos dos los adherentes que teníamos críticas hacia ACI Prensa que, de haber sido acogidas, hubieran podido ayudar a mejorar la calidad informativa de ese servicio. Lamentablemente, en el Sodalicio nunca se ha valorado lo suficiente el aporte que pudieran dar los adherentes, a quienes en la práctica se les ha considerado como cristianos de segunda clase, no obstante las declaraciones en sentido contrario de Luis Fernando Figari, uno de los fundadores del Sodalicio de Vida Cristiana. La institución siempre se ha caracterizado por ser refractaria a cualquier crítica, tanto externa como interna. Y lo que siempre se ha esperado de los adherentes es que asuman la posición oficial y que sigan fielmente el ideario ideológico del Sodalicio, sin manifestar ninguna discrepancia.

Quiero terminar citando unos párrafos de unos mensajes que escribí por entonces. El primero forma parte de un e-mail que le escribí al Superior Regional del Perú el 11 de septiembre de 2003:

«…me parece que todavía no se ha recogido el aporte maduro que ya pueden dar los adherentes porque, en muchos casos, no se les ha tenido debidamente en cuenta o se les ha minusvalorado. Igualmente, creo que debemos permitir una mayor libertad de participación, incluso por encima de los esquemas prefijados. Te quiero contar una anécdota. Esto ocurrió en la época en que José Enrique Escardó comenzó a publicar sus artículos intitulados “Los abusos de los curas” en la revista Gente. Una esposa de un [adherente] sodálite me contó que se había convocado a una reunión de parejas adherentes y que Eduardo Regal y el P. José Antonio [Eguren] les habían dicho oficialmente que todo lo que decía Escardó era mentira. Sin embargo, así me lo manifestó ella, pocos eran los que habían creído en esa versión. Eso era tratar a los adherentes como personas poco maduras, pues absolutamente todo lo que dijo Escardó era cierto (y yo mismo fui testigo presencial de algunas de esas cosas, y otras la supe por testigos de primera mano).»

El segundo texto forma parte de un e-mail que le escribí a otro adherente amigo mío el 23 de septiembre de 2003:

«Me parece preocupante que no haya acogida a las voces críticas y que aquellos que tienen razones para discrepar tengan miedo de expresar su opinión. Como bien se dice, el miedo es un mal consejero. ¿Cuánto de esta sustancia se halla en las acciones y decisiones de los miembros de nuestra familia espiritual? Insisto en que es algo que me preocupa, considerando que mis opiniones han buscado ser acalladas tratando de inspirarme miedo.»

Y el tercer texto fue incluido en un e-mail de respuesta del 30 de septiembre de 2003, dirigido a otro adherente que me recomendó que no perdiera la perspectiva y no me metiera en temas que no me importaban o en los cuáles es muy poco lo que podía hacer estando tan lejos:

«…el asunto en que me he involucrado sí me interesaba profundamente. Para mí tiene mucha importancia el hecho de que ACI Prensa no informe objetivamente sobre un asunto, o que parezca haber un alineamiento con el Opus Dei en su contenido. Y luego de la información que he recogido, también me preocupa que haya miedo entre nuestra gente de hacer observaciones críticas a nuestras propias iniciativas. Mas aún, cuando este elemento ha acompañado necesariamente los procesos de decadencia de múltiples instituciones.»

Lo que pocos sabían es que yo ya había perdido todo miedo. El miedo a la muerte lo perdí durante los últimos meses que pasé en una comunidad sodálite, de diciembre de 1992 a julio de 1993, en la casa de formación Nuestra Señora del Rosario en San Bartolo, al sur de Lima. Y cuando se le pierde el miedo a la muerte, ya no se le tiene miedo a nada. Pero eso ya es otra historia.

EL INFORME DE LA CVR: HABLA EL DIRECTOR DE ACI PRENSA

El extenso comentario incluido en mi post LA CVR Y ACI PRENSA, que compartí originalmente con un círculo reducido de amigos, terminó llegando a manos de Alejandro Bermúdez, director de ACI Prensa. Eso originó un agrio intercambio de e-mails, que considero de interés público y transcribo a continuación. Quienes conozcan personalmente a Bermúdez reconocerán en estos mensajes su estilo inconfundible.

En ese entonces yo todavía seguía siendo un adherente sodálite (persona casada que hace un compromiso formal de seguir el estilo y espiritualidad del Sodalicio de Vida Cristiana). Sin embargo, también tenía la honestidad de manifestar mis discrepancias con algunos aspectos de la institución y plantearlas de manera abierta. Asimismo, compartía la misma valoración negativa de la teología de Gustavo Gutiérrez que ha tenido el Sodalicio desde sus inicios, pero con algunas matizaciones producto de haber leído los mismos textos de Gutiérrez y haberme informado sobre el tema. También hay alguna que otra opinión en mis e-mails, que no reflejan el estado actual de mi pensamiento.

La reacción de Bermúdez, que pretendió ser una llamada de atención antes que una invitación al diálogo, refleja el proceder de muchos sodálites, que buscaban de esa manera hacer callar a a aquellos que, aun perteneciendo a la institución, manifestaban opiniones críticas. Pues en el Sodalicio se ha solido calificar a la crítica interna como “traición” y a la crítica proveniente de fuera como “ataques”. En todo caso, pocas veces ha habido una reflexión que asumiera lo válido de esas críticas y una apertura al diálogo con aquellos que hacían las observaciones.

Es interesante constatar cómo Bermúdez utiliza en varias ocasiones la primera persona del plural (“nosotros”) e incluso designa a ACI Prensa como una “iniciativa sodálite”, con lo cual da implícitamente a entender que sus opiniones y lo publicado en ACI Prensa reflejan la posición que tenía (y sigue teniendo) el Sodalicio respecto al tema. 

El principal valor de estos e-mails –que hace que sean de interés público– radica, pues, en que constituyen evidencia de las razones ideológicas que sustentan la posición que tomaron ACI Prensa y el Sodalicio de Vida Cristiana frente al Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

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Asunto: ACI Prensa y tú
De: ABermudezR@aol.com (ABermudezR@aol.com)
Para: martinscheuch@yahoo.com.mx
Fecha: Martes 9 de septiembre de 2003 18:50

Martín:

Es lógico que en tu “círculo de amigos” con los cuales quieres discutir las noticias de ACI Prensa hayan personas que son amigas mías también y que tengan una simpatía por ACI Prensa, de allí que me haya enterado de tus comentarios.

Menos lógico es que no hayas querido compartir esas reflexiones con nadie de ACI Prensa, especialmente conmigo, que me consideré tu amigo, para contrastarlas. Conociéndote, me temo que haya algo de temor a confrontar tus ideas con quien pueda darte respuestas abiertamente críticas a las tuyas.

No voy a entrar a los detalles de tu largo comentario. Yo soy periodista, no pensador diletante. Me voy a limitar a INFORMARTE de algunas cosas.

1) El Informe de la Comisión de la Verdad [y Reconciliación] es una estafa, una farsa en términos de procedimientos y de contenido. Tu sensibilidad respecto de lo que pasó en los Andes y la indiferencia blanca capitalina no debería cegarte frente al hecho que un grupo de discípulos de Gustavo Gutiérrez haya aprovechado la CVR y haya gastado 13 millones de dólares para escribir un informe que se sirve a sí mismo ideológicamente, para “concluir” lo que ideológicamente venían pensando desde hace varios años, y pasar a un “ajuste de cuentas” de todos los que tuvieron un papel relevante en pasarlos al basurero de la historia. Las conclusiones de la CVR son pues producto de su ideología, no de la investigación.

2) En este juicio, por supuesto que menos duro, coinciden el New York Times y, más críticamente, el Wall Street Journal, dos periódicos que fueron muy favorables a informes similares hechos en otros países, como Argentina y Guatemala. Hasta los amigos naturales de la CVR, por tanto, coinciden en que el Informe fue una estafa y una manipulación ideológica que no ha traído verdad y mucho menos reconciliación. Calculo que detalles como estos sólo pueden perderse de vista en Alemania.

3) Los “comisionados” se han dedicado a una campaña efectista y millonaria, y, entre muchas otras cosas de su agenda ideológica, han creado una asociación clara entre la “Iglesia” de la teología de la liberación como la defensora de la Derechos Humanos y la Iglesia crítica a la teología de la liberación como la “opuesta” a los derechos humanos. Que no logres ver claramente esto tiene sólo dos posibles explicaciones: o tú no has leído el Informe (cosa que nosotros sí hemos hecho) o simplemente el buen chucrut y las salchichas blancas te han alejando tanto de la realidad peruana que, en efecto, para ti, los “buenos” son ahora los teólogos de la liberación. En ese caso, no tenemos nada que conversar y ACI Prensa será siempre “simplista”, “maniquea” e indigesta para ti, como lo es ahora para los teólogos de la liberación. Para lo primero (no haber leído el Informe) la solución es que lo leas con inteligencia. Para lo segundo (el mucho chucrut) la solución no me queda tan clara: no sé si bastará una dieta, o si necesitarías volver al Perú y mirarlo de nuevo, tal como es.

4) Los artículos de ACI Prensa son, en efecto, efectistas (es la forma de responder al efectismo grosero de los “comisionados”), pero no son falsos, ni simplistas. ¿Por qué? Porque incluimos todos los datos relevantes para el campo que nos interesa –el eclesial– y no decimos ninguna mentira. Las “impresiones” que te dan los titulares son tu propia subjetividad, que reacciona a la argucia natural y legítima de lo que significa titular una noticia.

5) Nunca dudé de tu sofisticación mental, pero no esperaba que llegara a tales cumbres que olvidaras que el debate periodístico no es un debate intelectual, por un lado, y que el producto final vergonzante de la CVR no merece una respuesta intelectual, por otro. Hemos dado la respuesta que creemos necesaria, correcta y urgente moralmente; y es la que seguiremos dando.

6) Finalmente, la labor de ACI Prensa es la de ser un instrumento evangelizador, un instrumento de batalla en medio de la guerra cultural. Sé lo que estás pensando: que “los métodos no son los correctos, que no hay que ser maniqueos” y todas las argumentaciones típicas de los bienpensantes. Me pregunto que diría [Léon] Bloy de tanta exquisitez para tocar temas que son sencillos y brutales, y que requieren respuestas sencillas y brutales. Yo te digo qué pienso yo: Esa es la cobardía de aquellos que han conectado la región límbica con el hígado o las tripas en vez de hacerlo con la corteza cerebral, especialmente con el lóbulo frontal derecho, donde reside el raciocinio. Y en esa cobardía no va a caer ACI Prensa. Así que, si te afecta mucho, no nos leas; o si por el contrario quieres seguir leyendo y destilando tus susceptibilidades en “petit comite” como sueles hacerlo, síguelo haciendo… Pero por lo menos quiero que sepas tú y a quienes les escribes que no hay “simplismo” ni “maniqueísmo” detrás de ACI Prensa; salvo que por simplismo entiendas la sencillez del Evangelio, y por maniqueísmo el “sí,sí; no,no” que, supongo, aún debe resultarte conocido. En ese caso, sí somos lo que nos acusas… y a buena hora.

Alejandro Bermúdez

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Asunto: ACI Prensa y tú
De: Martin Scheuch (martinscheuch@yahoo.com.mx)
Para: ABermudezR@aol.com
Fecha: 11 de septiembre de 2003 9:02

Querido Alex:

En primer lugar, me disculpo por no haberte hecho llegar mi comentario. Si no te escribí, es porque no disponía de tu dirección de correo electrónico. Pero sabía que este mensaje llegaría de todas maneras a tus manos, pues hay algunos de ese pequeño círculo que son más amigos tuyos que míos.

De todos modos, ten la certeza de que el círculo es verdaderamente pequeño y que mi intención era recibir opiniones de diversas fuentes. Considero que hubiera sido un error hacer llegar mi mensaje a más personas que las incluidas en ese círculo.

No tengo temor de recibir críticas a lo que opino, menos aun las tuyas. Si no lo crees así, entonces no me conoces. Espero que también tengas disponibilidad para recibir mi respuesta, en la cual renuncio definitivamente a calificarte de manera similar a como tú lo has hecho conmigo.

De todos modos, lamento que no quieras responder a los detalles de mi comentario y que prefieras mezclar tus argumentos con las frases ofensivas e insultantes que has puesto en tu mensaje. ¿Puedo considerarte todavía un interlocutor válido, cuando prefieres atacar a la persona antes que responder a sus argumentos? ¿En qué se diferencia tu manera de hacer periodismo de lo que se publica de manera tan malintencionada en muchos diarios peruanos? ¿Quieres convertir a ACI Prensa en la versión chicha del periodismo católico? Ten en cuenta que te estoy lanzando preguntas, no afirmaciones tajantes. Lo menos que podría pedir es una respuesta, aunque sospecho que te negarás a darla. ¡Y cuánto quisiera que esa sospecha no fuera verdadera!

Dejemos de lado por el momento las frases ofensivas o descalificatorias, algunas de ellas de carácter pintoresco (por ejemplo, lo del chucrut o las salchichas blancas –que no es alimento típico de la zona donde vivo–, ninguno de los cuales forma parte habitual de mi dieta). El comentario sobre mi lejanía al Perú estando aquí en Alemania es muy similar al que usaban los teólogos de la liberación cuando decían que en la Santa Sede no tenían ninguna noción de lo que pasaba en América Latina, debido a que está ubicada en Europa, y, por lo tanto, sus observaciones no eran aplicables a la realidad latinoamericana. Sin embargo, reconozco que algunos detalles pueden perderse estando lejos, y trato de subsanar esta desventaja solicitando información, como lo hice en mi comentario primero.

Paso a comentar los puntos de tu mensaje:

1) Si, cómo dices, el Informe de la CVR es “una estafa, una farsa en términos de procedimientos y de contenido”, ¿por qué no se informa de eso en ACI Prensa, enunciando las pruebas que fundamentan tal afirmación? Nunca he negado que haya un cierto sesgo en el Informe de la CVR. Lo que digo es que eso mismo no constituye argumento suficiente como para invalidar muchas de las conclusiones a las que se llega.

2) Me gustaría leer los artículos del New York Times y del Wall Street Journal, para comprobar que efectivamente dicen que el Informe de la CVR es lo que tú dices: “una estafa y una manipulación ideológica”. No sé si tendrías la gentileza de enviármelos o, por lo menos, de indicarme los links por los que se puede acceder a ellos. Por otra parte, yo tampoco creo que ese informe traiga por sí mismo reconciliación, y así lo digo en el comentario que escribí. Sin embargo, podría ayudar a conocer los detalles de lo que sucedió en los últimos 20 años en el Perú, y eso constituye un requisito para poder caminar hacia la reconciliación.

3) Creo haber dicho que en el Informe se ve con simpatía a la teología de la liberación. Eso no lo he negado. Pero también hay fisuras en la interpretación que tú me propones. Las críticas se centran en Mons. Cipriani principalmente, y también, aunque en menor grado, en Mons. Pélach, Mons. Molloy y Mons. Salas, todos ellos del Opus Dei o con alguna vinculación a esta institución. El Informe, sin embargo, deja bien parados a obispos que sabemos que no apoyaron a la teología de la liberación, como Mons. Augusto Vargas Alzamora, Mons. Durand, Mons. Gurruchaga, Mons. Irízar y Mons. Vallebuona. ¿Cómo explicarías esto dentro de tu interpretación? A lo más podría sospecharse de una animadversión contra el Opus Dei.

Nunca he dicho que los “buenos” sean los teólogos de la liberación. Pero también me niego a hacer una lectura maniquea de la realidad, donde nosotros somos necesariamente los “buenos” sin fisuras. Si bien la teología de la liberación en su versión marxista es una doctrina herética que tergiversa completamente el mensaje cristiano, también he conocido a personas de buena voluntad que apoyan los principios de una sana teología de la liberación (y, sin mala voluntad, suscriben algunas de las cosas dichas ambiguamente por Gustavo Gutiérrez). Ciertamente, les falta conocimiento de todas las implicancias de la obra de Gutiérrez y no la comprenden en profundidad, pero eso no significa que vaya a tener animadversión hacia esas personas. Mucho más cuando mucho de lo que ha dicho Gutiérrez recientemente puede ser suscrito por cualquier cristiano que sea fiel a la Iglesia. Eso no significa que el pensamiento esencial de Gutiérrez esté dentro de la ortodoxia católica, como bien sabemos a partir de la lectura de sus obras “Teología de la Liberación” y “La fuerza histórica de los pobres”. Pero algunas de sus últimas afirmaciones son tan generales e inocuas, que no se les puede encontrar algo contrario a la fe. Que eso sea una estrategia para lograr cierta aceptación de lo discutible en su pensamiento, es algo que considero como una posibilidad. Pero aún así, sigo creyendo con San Agustín que hay que combatir el pecado pero acoger al pecador.

Me pides que lea con inteligencia el Informe. Me pregunto si eso significa hacerle decir lo que no dice, o calcular cuáles son las intenciones que poseen los que lo redactaron. De todos modos, se trataría de una interpretación que tendría que ser discutida.

Por otra parte, no se responde a hechos sobre Mons. Cipriani que parecen estar bien documentados, como es su prédica a favor de la pena de muerte, su falta de una postura clara frente al gobierno de Fujimori cuando ya habían indicios suficientes como para intuir toda la corrupción e inmoralidad que había detrás, su rechazo a que Montesinos fuera investigado, entre otros. Si todo esto es falso, me parece que es tarea de ACI Prensa desmentirlo presentando pruebas suficientes.

4) Permíteme poner en duda la afirmación de que la mejor manera de responder a un efectismo es con otro efectismo de signo contrario. Siempre he pensado que el mejor periodismo es el que busca recoger los diversos aspectos de un hecho y presentarlos de la manera más objetiva posible. Creo, por eso mismo, que este bien es tan escaso. Por otra parte, me parece que hay algunos datos relevantes para el ámbito eclesial que no han sido recogidos por ACI Prensa en su manera de informar. Menciono algunos a continuación:

  • Lo que dice el Informe sobre el actuar de los obispos peruanos en general, fuera de los cuatro de los cuales se dice que están siendo difamados.
  • El papel de Mons. Luis Bambarén.
  • La evaluación positiva del papel de Mons. Cipriani durante la crisis de los rehenes.

¿No son estos puntos relevantes para el ámbito eclesial? ¿No crees que dejar de mencionarlos podría ocasionar una visión tergiversada de los hechos entre quienes no recurren a otra fuente de información que ACI Prensa? Por si acaso, el Arzobispo de Huancayo ha pedido recientemente perdón porque la Iglesia no estuvo presente de manera suficiente durante la época de la violencia. ¿Irá ACI Prensa a informar sobre este hecho? Creo que eso depende de que sea considerado relevante o no para el ámbito eclesial, ¿no? ¿Y quién va a determinar esto?

5) En este punto me asombran algunas afirmaciones como “el debate periodístico no es un debate intelectual” y “el producto final vergonzante de la CVR no merece respuesta intelectual”. No llego a entender el significado de la primera afirmación. ¿Significa eso que el periodismo debe saltarse la lógica con garrocha, que le está permitido eso? ¿O que la verdad en sí misma es secundaria respecto a la finalidad propuesta? ¿O simplemente quieres decir que el periodismo no se mueve dentro de los parámetros de la discusión académica? Sobre frase tan ambigua y desconcertante no puedo emitir opinión.

Respecto a lo segundo, si hay indicios de que el Informe de la CVR está viciado por un sesgo ideológico (que es a resumidas cuentas lo que tú afirmas), entonces la respuesta intelectual se hace necesaria. Renunciar a ella es ponerse una soga al cuello y condenar nuestras afirmaciones a ser echadas al tacho de basura de lo irrelevante.

6) En este punto, no sé si estás confundiendo “evangelizador” con “propagandístico”. Siempre he pensado que la misión de ACI Prensa era informar objetivamente sobre la Iglesia. Y es en base a este supuesto que he hecho mis observaciones.

Me sorprende también que consideres mi cuestionamiento de los métodos utilizados como “argumentaciones típicas de los bienpensantes”, cuando mi inquietud se ha originado a raíz de las implicancias éticas que creo encontrar en la manera de informar y de omitir información de ACI Prensa. En este caso, creo que se ha tocado un tema complejo de manera simplista, y que la brutalidad (que es una de las modalidades de la violencia) no se justifica en ningún caso.

Por último, me tildas de cobarde, cuando la cobardía hubiera sido callar lo que mi conciencia me obligaba a decir. A través de mis comentarios he querido opinar sobre la manera en que ACI Prensa estaba comunicando ciertas informaciones, lo cual me originaba una preocupación debido a mi pertenencia como adherente al Sodalicio de Vida Cristiana, al cual le debo lo más importante de mi vida y al cual sigo amando de corazón, en el cual he tenido muchos gozos y también sufrimientos, en el cual descubro mi identidad cristiana y en el cual veo mi pertenencia a Cristo y a la Iglesia.

¿He de cometer la cobardía de callar, cuando tengo razones para manifestar mi desacuerdo con ciertos procedimientos? Cobardía hubiera sido echarle tierra al asunto y, cómo tú dices, no seguir leyendo ACI Prensa. Pero eso hubiera sido traicionar profundamente mi conciencia.

La sencillez del Evangelio no es simplista, y yo no identifico simplismo con esa sencillez. Creo recordar que en alguna parte Jesús dice algo sobre la cizaña y el trigo. Concluye que ambas crecerán mezcladas, y que segar la cizaña antes de tiempo sería lo mismo que acabar también con el trigo. Para eso, hay que esperar el final de los tiempos. Nada más contrario a cualquier postura maniquea.

Saludos,

Martin

P.D. 1 Considerando que no has querido dilucidar ninguno de los puntos mencionados en mi comentario original, te agradecería que me envíes la información necesaria para poder aclarar esos puntos, o, por lo menos, me indiques dónde poder encontrarla.

P.D. 2 No te haría ningún daño en absoluto manifestar respeto hacia tu interlocutor, sea quien sea. El estilo del e-mail que me has enviado resulta inaceptable desde cualquier punto de vista, humano o cristiano.

P.D. 3 Tu rompimiento de la amistad conmigo dentro de esa “comunidad de amigos” que es el Sodalicio de Vida Cristiana es absolutamente unilateral. Yo sigo abierto al diálogo, mantengo mi fidelidad hacia las personas a las cuales debo algunas cosas importantes de mi vida (entre ellas tú) y estoy dispuesto a olvidar las frases intencionalmente hirientes que has puesto en tu mensaje. Independientemente de lo que hagas o dejes de hacer, mi mano sigue tendida hacia ti, de quien tengo más recuerdos positivos que negativos.

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Asunto: ACI Prensa y tú
De: ABermudezR@aol.com (ABermudezR@aol.com)
Para: martinscheuch@yahoo.com.mx
Fecha: Jueves 11 de septiembre de 2003 14:12

Martín:

No necesitas los argumentos de los otros para reafirmarte en tus ideas respecto de ellos. Así que me voy a ahorrar el tiempo de escribirte una larga perorata –prefiero dedicar mi tiempo y esfuerzo a rivales reales y auténticos enemigos de la Iglesia, no a despistados como tú– (lo de despistado no lo tomes como un insulto, sino como mi profunda convicción respecto del origen peregrino de tus ideas).

En consecuencia, no voy a responder a tus preguntas. Me parece una pérdida de tiempo. Tengo mucho que hacer en esta lucha. Si tu conclusión es que me “retiro” porque no tengo argumentos, sea. Comprenderás que tu opinión dista de quitarme el sueño. En todo caso, más allá de tus ideas, quiero que te quede claro que me parece más allá de todo posible diálogo alguien que se llame Adherente y que no es capaz de ver en el Informe de la CVR el asco que es y el daño profundo que le hace a la Iglesia por la que luchamos. Toda pretensión de “objetividad”, de “rescatar lo valioso” es un distanciamiento absoluto de los principios fundamentales que defendemos: que el origen de la reconciliación, incluso de la verdad, están en la transformación de los corazones, una transformación que la ideología de fondo de la CVR niega absolutamente como respuesta y, en consecuencia, vicia TODO el trabajo. ¿Qué rescatar de allí? ¿Cómo un adherente puede contrastar una iniciativa sodálite desventajosamente? O eso es parte de tu habitual marcianada, o, peor, tu alejamiento –e insisto en tu alejamiento, aunque vengas con argumentos, esos sí efectistas, de que ese argumento no vale–, más allá de tu dieta germana (que con o sin salchichas, germana es), te ha cegado a lo que significa ver la realidad con ojos sodálites. No sé en el fondo si alguna vez lo hiciste. Desde tus ataques a Takillakkta hasta tus comentarios sobre algunas películas, siempre quisiste destacar por tu “peculiaridad” más que por tu fidelidad. No niego que lo hayas hecho movido por la “honestidad”, pero la “honestidad” no cambia el hecho de la scotosis [en la terminología sodálite, palabra proveniente del griego que se usa para designar un oscurecimiento de la razón causado por el pecado]. La amistad, Martín, no se construye sobre manos tendidas. Esa frase es digna de una telenovela barata, o de los diarios chichas con los cuales comparas la ACI –el proyecto de mi vida, como bien sabes, así que touché: te felicito, porque has apuntado bien a la hora de herir, con signos de interrogación pendejos o sin ellos–. La amistad se construye sobre la verdad y la comunión de ideas, que no veo.

Por lo menos sí te queda claro una verdad: tú hablas estupideces de la ACI y a favor de quienes son objetivamente nuestros enemigos, y de mi parte te caerá una patada en el culo, en público y en privado. Siempre lo hice, siempre lo haré.

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Asunto: ACI Prensa y tú
De: Martin Scheuch (martinscheuch@yahoo.com.mx)
Para: ABermudezR@aol.com
Fecha: Viernes 12 de septiembre de 2003 10:59

Alex:

1° Conste que no quiero reafirmarme innecesariamente en mis ideas, sino tener información adicional que me pueda llevar a ampliarlas, con el fin de formarme una opinión integral sobre el asunto de la CVR. Si te niegas a proporcionármela, entonces tendré que remitirme a aquella de la cual yo mismo pueda disponer (incluyendo el Informe), y recae sobre ti parte de la responsabilidad de que yo siga opinando lo que opino.

2° Lamento que dudes de mi fidelidad a la Iglesia y de mi compromiso sodálite. Según lo que tengo entendido, ACI Prensa no se presenta públicamente a sí misma como órgano oficial del Sodalicio y, como toda obra humana, es afecta a crítica, y mejor si la crítica es constructiva y abierta al diálogo.

3° Nunca he defendido a los enemigos de la Iglesia, pero tampoco la manipulación de la información ni su ocultamiento indebido.

4° Yo no he atacado a Takillakkta. Lo que he hecho es manifestar mis observaciones (muchas de ellas favorables, otras no) a la manera como Takillakkta interpretaba temas que yo mismo había compuesto. En todo lo demás no me he metido con Takillakkta, salvo por un e-mail que le envié a Javier Leturia (y sólo a él), manifestando mis observaciones sobre la información contenida en los sitios web de Takillakkta en lo referente a su exactitud histórica. Este e-mail fue respondido por Javier de manera correcta, abriéndose la puerta a un diálogo fructífero y respetuoso que todavía continúa.

5° No encuentro en mis comentarios a películas nada que vaya contra la fe y la moral de la Iglesia. Si algo se me ha escapado, te pido que me lo hagas saber. Por otra parte, esta opinión tuya me crea una inquietud. ¿Qué pasaría si en el futuro veo la película “La Pasión [de Cristo]” de Mel Gibson (a la que ACI Prensa tanto alaba con bombos y platillos) y no me gusta? ¿Deberé mantener mi opinión en silencio ante el temor (que, por supuesto, no tengo) de que Alex Bermúdez me tache de infiel a la Iglesia?

6° Abandonar el Sodalicio sería una traición; abandonar ACI Prensa sería sólo un acto de renuncia a los frutos. Pongo a tu consideración si alguna vez estarás dispuesto a dar este paso en el futuro.

7° Si vienes a Alemania, te esperaré para que me des la patada prometida. Si así lo haces, no creas que vaya a sentir gozo de que tu knock-out moral haya sido completo.

8° Ayer comí ají de atún (bien picante) y en días anteriores [mi mujer] me ha preparado estofado de pollo, pollo al sillao con arroz y arroz chaufa. Los domingos comemos pizza. ¿Quedan de esta manera resueltas tus dudas sobre mi dieta?

Saludos,

Martin

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Asunto: ACI Prensa y tú
De: ABermudezR@aol.com (ABermudezR@aol.com)
Para: martinscheuch@yahoo.com.mx
Fecha: Viernes 12 de septiembre de 2003 15:53

Martín:

No voy a responderte como mereces, porque faltaría a la caridad y no quiero. Prefiero estar en Gracia que pelearme contigo. Y para ello, voy a sortear todas las minas del uso de la ironía, que proporcionas en abundancia. No recuerdo que los retiros hayan cambiado tu proverbial necedad; pero es mi deber sugerirte (sugerirte solamente) que leas el e-mail que me has mandado para que te juzgues en la caridad y en la seriedad de las afirmaciones que haces, de cara a tu supuesta identidad de cristiano y sodálite. No esperes más correspondencia mía.

Y si voy a Alemania, ciertamente no estará en mis planes irte a visitar. No es que tú lo esperes o te interese tampoco.

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Sólo resta decir que, mediante un e-mail con fecha del 11 de septiembre de 2003, puse en conocimiento del entonces Superior Regional del Perú el primer mensaje que había recibido de Bermúdez, manifestándole mi preocupación sobre todo este asunto. En ese e-mail le decía lo siguiente:

«Siempre he buscado mantener abiertas las puertas para el diálogo, y nunca he pretendido darle un carácter decisivo a lo que pienso, aunque reconozco que algunas de las cosas que digo pueden ser polémicas y hasta fastidiosas. En todo esto he querido actuar con la libertad de los hijos de Dios. […] Por otra parte, creo que lo mejor es siempre que las críticas vengan desde adentro, de personas que están involucradas en la misma misión evangelizadora. Lo que yo he manifestado sobre ACI Prensa es algo a lo que podría llegar cualquiera que sea ajeno a ella. ¡Qué mejor que poder aportar con estas observaciones desde dentro para poder mejorar ese servicio!»

Nunca obtuve respuesta a este e-mail. Sólo un silencio absoluto. Y Alejandro Bermúdez nunca se disculpó por los insultos vertidos en sus mensajes. A partir de este momento, adquirí la certeza que sólo podía poner mi confianza en determinadas personas con las cuales guardo una relación cercana de amistad, y nunca más en instituciones que se erigen como absolutas y sacrifican en aras de su propia notoriedad la libertad de las personas que les son leales. Pasarían cinco años más antes de que hubiera madurado la decisión de desvincularme definitivamente del Sodalicio.