LA CVR Y ACI PRENSA: DIÁLOGOS DE ADHERENTES

aci_prensaUn adherente sodálite es una persona casada que ha hecho una promesa formal de seguir el estilo y la espiritualidad del Sodalicio de Vida Cristiana. Para esto se requiere que ambos esposos estén de acuerdo en formalizar el compromiso como adherentes. Jurídicamente, un adherente sodálite no pertenece a la institución, tratándose más que nada de una vinculación de tipo espiritual y afectiva. Si bien el compromiso incluye una disposición para la obediencia hacia las autoridades del Sodalicio de Vida Cristiana, esta disciplina no es en la práctica tan férrea y vertical como la que se da al interior de las comunidades sodálites, lo cual permite una cierta libertad de acción y –cómo no– de opinión, aunque algunos adherentes no hagan de conocimiento público sus opiniones personales por miedo a que se les tache de apartarse del pensamiento único que se fomenta en el Sodalicio, el cual era formulado en los inicios de su historia como “unidad de pensamiento” para transformarse luego en “unidad de ideales”, sin que a efectos prácticos se haya dado ninguna diferencia sustancial entre una y otra.

A raíz del primer mensaje que compartí con algunos amigos adherentes sodálites (ver LA CVR Y ACI PRENSA) y del intercambio de e-mails con el director de ACI Prensa generado a raíz de esto (ver EL INFORME DE LA CVR: HABLA EL DIRECTOR DE ACI PRENSA), recibí varios mensajes, de los cuales quiero rescatar dos, porque reflejan las dos actitudes posibles ante el modo en que ACI Prensa informó sobre el asunto. Lo curioso es que aquél que estaba de acuerdo con mis opiniones, si bien me dio autorización para reenviar su mensaje, no quiso que revelara su nombre por temor a las consecuencias. Incluso ahora, cuando ya han pasado varios años, cumplo con ese deseo. Tampoco voy a revelar el nombre del adherente sodálite que muestra una adhesión a prueba de balas y de todo razonamiento a lo expresado por ACI Prensa, a fin de no afectar su reputación.

Por otra parte, quiero dar testimonio de lo que pensaba yo entonces, aun cuando actualmente no suscribiría algunos puntos específicos incluidos en mi mensaje de respuesta. Mi evaluación del Sodalicio y de ACI Prensa es actualmente más incisiva y menos benévola. Lo que he sabido posteriormente por mí mismo y por otros, además de una continua reflexión sobre lo que he visto y experimentado en carne propia, se han encargado de que ello sea así.

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MENSAJE DE ADHERENTE UNO
Fecha: 11 de septiembre de 2003

Querido Martín:

Personalmente a mí no me agrada el estilo que utiliza en general ACI Prensa en comunicar las noticias, por lo general (y eso siempre lo he pensado) me parece escasa la informacion que brinda, un tanto sensacionalista y dista de ser lo que se debe esperar de una agencia de información en lo referente a análisis, profundidad, diversidad de fuentes y creación misma de las noticias.Y es que, en general, descubro una falta muy grande de profesionalismo en las obras de la familia [sodálite] a la que pertenecemos; faltas comprensibles y tal vez todas ellas justificadas, pero que lamento…

Puede incluso parecer contradictorio: leo todos los dias ACI, pues me brinda informacion rápida y a veces amena de las noticias eclesiales, así como informacion útil, y me gusta principalmente leerla, pues encuentro el esfuerzo de Alex en esa web, cosa que me alegra y me hace valorarla, pero igual pienso que es muy limitada y necesita de feedbacks como el dado.

Sin embargo, he de confesarte que cuando leí el titular sobre la CVR [Comisión de la Verdad y Reconciliación] de ACI, me sorprendió los términos de los titulares. Me hizo recordar a los diarios peruanos; me pareció mas sensacionalista de lo normal.

Coincido honestamente con muchos de los puntos de vista vertidos en tu e-mail inicial. Lo que no me parece es la respuesta que has recibido. Puedo entender que ACI tenga ya su estilo -que no comparto-, o su público objetivo definido, al cual atiende, y que pueda emitir titulares y comentarios apasionados, fruto del calor de la lucha en defensa de la Madre Iglesia, pero creo que se ha escalado el tema innecesariamente: de una crítica sobre un reportaje a personalizar el tema, llevándolo al campo de los problemas o defectos personales.

Ahora, creo que podrían existir varias razones del porqué de esta personalización de una observación a un reportaje:

  1. Puede ser que Alex no esté acostumbrado a que critiquen a ACI, o que esté muy dolido y preocupado por la situación de la Iglesia con el tema de la CVR. No lo sé.
  2. Puede que estemos acostumbrados a las críticas “desde afuera”, pero no a las “desde adentro”.
  3. Puede que no seleccionaras o no conocieras bien a tus amigos del “e-mail list”, lo cual probablemente te esté generando algunos problemas.

Finalmente me apena que este tipo de cosas dañen la amistad para con tus amigos queridos. Creo que es lamentable que no tuvieras el e-mail de Alex, lo cual, con los considerandos del punto 3, hizo que no lo tomara para bien. Deben haber muchas más razones, pero ciertamente no entiendo bien el porqué de la reacción desproporcionada a tus comentarios, que sólo buscan que mejore la calidad periodística de ACI.

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MENSAJE DE ADHERENTE DOS
Fecha: 16 de septiembre de 2003

Estimado Martín:

Recién te escribo luego de casi 8 días de haber recibido tu correo, pues me quedé muy sorprendido por tus apreciaciones sobre lo “justo” que te parecen juicios hechos por la CVR sobre la Iglesia y algunos de sus pastores…

Realmente me parece inadmisible que un sodálite adherente pueda justificar esas apreciaciones de la CVR, que no se limitan a enunciar hechos, sino que hacen juicios de valoración sobre la labor pastoral de la Iglesia… ¡Qué cosa más injusta y al mismo tiempo elocuente sobre el proceder en la recolección de los hechos por parte de la CVR, al no haber entrevistado al cardenal Cipriani o al obispo Molloy para averiguar sobre la labor que ellos como gente de Iglesia realizaron!

En segundo lugar, me parece sumamente pobre tu aproximación al trabajo que hace ACI Prensa. Es cierto que la realidad es sumamente compleja y con muchos matices, por lo que felizmente tenemos un servicio de noticias como el de la ACI, que nos acerca a esas realidades desde un punto de vista profundamente católico y, mejor aún, nutrido de nuestra espiritualidad. Si hay algún criterio del cual me habría de fiar es el de ACI Prensa.

Para finalizar, Martín, y conste que a propósito no he querido entrar en detalle en cada una de tus afirmaciones y tu valoración “objetiva” de lo que es esta controvertida CVR, pues no me interesa discutir contigo sobre algo que puede ser interminable, espero que en la lista de personas a quienes distribuiste ese correo haya estado el mismo Alejandro, pues no hay nada más justo que “aclarar diferencias entre los involucrados” en favor de la objetividad, antes que diseminar “inteligentes” aproximaciones que no ayudan a aclarar las cosas.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH A ADHERENTE DOS
Fecha: 17 de septiembre de 2003

Mi querido Adherente Dos:

Yo nunca he afirmado que las apreciaciones de la CVR sobre determinados pastores sean “justas”. Lo que en realidad he dicho es que la manera de informar de ACI Prensa sobre la CVR no parece reflejar una visión objetiva. ¿Por qué tanta insistencia en desacreditar a los miembros de la CVR, sin responder nunca a los hechos en detalle que le atribuyen a Cipriani en primer lugar y a otros tres obispos vinculados al Opus Dei en segundo lugar? Por otra parte, me he tomado el trabajo de leer bien las aproximadamente 100 páginas que la CVR le dedica a la Iglesia católica, en la cual se destaca la labor positiva que tuvo frente al problema de la violencia vivido en el Perú en los últimos 20 años, nada de lo cual es dicho por ACI Prensa.

Me parece exagerado que creas que se está juzgando inadecuadamente “la labor pastoral de la Iglesia” sólo porque no se tiene una evaluación positiva de la acción de tan sólo cuatro obispos, mientras que la acción frente a la violencia de todos los demás miembros del episcopado peruano es evaluada positivamente. ¿Desde cuándo se considera eso como atacar a la Iglesia?

Por otra parte, al afirmar que se está atacando la labor pastoral (por lo menos de esos cuatro obispos), se hace en realidad una desviación del tema. A la CVR no le interesa la labor pastoral de ningún obispo, ni siquiera de la Iglesia en su conjunto, sino solamente en lo que se refiere a su tema de estudio. Su atención se centra sobre la defensa de los derechos humanos de todos los implicados en esa vorágine de violencia que asoló el Perú (incluyendo no sólo a las víctimas, sino también a los perpetradores). Por lo tanto, su evaluación final sobre estos obispos vinculados al Opus Dei (y en particular Cipriani) se basa en parte en lo que los testigos han afirmado. El tema del “compromiso pastoral”, que es mucho más amplio que el tema de los derechos humanos, ni se menciona.

¿No se entrevistó ni a Cipriani ni a Molloy? Considero que es algo lamentable, pues puede hacer que el análisis no sea del todo completo. Pero aun cuando se los hubiera entrevistado, sus testimonios habrían sido tomados con el mismo valor que el de otros testigos. Y además no resulta argumento suficiente el hecho de no haberlos entrevistado como para concluir que lo que dice el Informe es necesariamente falso.

No sé qué quieres decir con tu afirmación de que mi aproximación es sumamente pobre. Más bien, pobre me parece el modo en que ACI Prensa ha informado sobre ese asunto. A veces sospecho que hay la misma pobreza para informar sobre otros asuntos. Y si consideras que es mejor tener algo que te simplifica lo complejo, y te lo presenta digerido de acuerdo a los lugares comunes más clicheteros del catolicismo, entonces no sabría decirte dónde radica la aproximación más pobre a la realidad.

Tengo entendido que uno de los componentes esenciales de nuestra espiritualidad es la búsqueda de la verdad. Y, por supuesto, su comunicación integral. Nó sé si podamos seguir hablando de verdad cuando hay hechos importantes que no se mencionan, y lo que queda es manipulado de acuerdo a un fin que se quiere conseguir, por más santo y bueno que sea ese fin. Además, ten en cuenta que toda espiritualidad es un ente vivo, que impregna el corazón de las personas que las viven. Lamentablemente, no pocos han convertido la espiritualidad en un ideario rígido, bajo el cual buscan leer la realidad de manera selectiva. Esto conduce siempre a una visión sesgada, y la espiritualidad queda reducida al mismo papel que tienen las ideologías.

Por otra parte, si lees bien mi mensaje, he pedido opiniones respecto a la opinión que yo mismo me he formado. El más indicado para darme estas opiniones, ampliando la información de la cual yo dispongo, era el mismo Alex Bermúdez. Lamentablemente, se ha resisitido tercamente a proporcionarme estos datos, y aun conociendo los puntos de mi escrito original, se ha negado insistentemente a darles respuesta alguna, convirtiendo lo que hubiera podido ser un fructífero diálogo temático en una riña personal entre supuestos buenos y supuestos malos (que, como ya he dicho, parece ser uno de los criterios de trasfondo que continuamente aparece en las informaciones de ACI Prensa).

Tu negativa a entrar en detalle se suma a la actitud de Alex Bermúdez. No te extrañe, entonces, si concluyo que en realidad no existen respuestas convincentes a mis argumentos. Aunque insisto en que sigo abierto al diálogo, y sigo esperando respuestas a cada uno de los puntos que expuse en mi artículo.

A manera de información, te adjunto el diálogo mantenido con Alex Bermúdez via e-mail […]. Luego de este intercambio epistolar, mis dudas sobre el buen criterio de ACI Prensa han aumentado. Me queda la duda de si el director de esa empresa nuestra es un sodálite que tiene armonizado el entendimiento con el corazón y la acción, o si se trata del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Es lamentable que muchas de nuestras iniciativas en general hayan decaído por falta de profesionalismo. Algunas de las críticas que se nos han hecho al respecto no son gratuitas, como pude constatarlo varias veces en Lima. Y más lamentable aún resulta el miedo que tienen algunos de expresar estas críticas. ¿Sabes que he recibido una respuesta de un adherente sodálite que concuerda con mis apreciaciones críticas, pero que tiene miedo de manifestarlas abiertamente? ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Acaso “la dictadura de la virtud” está metiéndose como una sombra en nuestro amado Sodalicio?

Y, sin dejar de opinar lo ya dicho, ten en cuenta que considero a ACI Prensa como un buen portal católico y una iniciativa evangelizadora loable. Y también EWTN tiene un espacio en esa misión evangelizadora, llegando a mucha gente, por más aburridos que me parezcan a mí personalmente sus contenidos.

En fin, te mando un saludo, y espero que respondas con franqueza sodálite y no con las distancias de un “estimado fulano”.

Saludos,

Martin

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Como se concluye de los mensajes que he transcrito, por lo menos éramos dos los adherentes que teníamos críticas hacia ACI Prensa que, de haber sido acogidas, hubieran podido ayudar a mejorar la calidad informativa de ese servicio. Lamentablemente, en el Sodalicio nunca se ha valorado lo suficiente el aporte que pudieran dar los adherentes, a quienes en la práctica se les ha considerado como cristianos de segunda clase, no obstante las declaraciones en sentido contrario de Luis Fernando Figari, uno de los fundadores del Sodalicio de Vida Cristiana. La institución siempre se ha caracterizado por ser refractaria a cualquier crítica, tanto externa como interna. Y lo que siempre se ha esperado de los adherentes es que asuman la posición oficial y que sigan fielmente el ideario ideológico del Sodalicio, sin manifestar ninguna discrepancia.

Quiero terminar citando unos párrafos de unos mensajes que escribí por entonces. El primero forma parte de un e-mail que le escribí al Superior Regional del Perú el 11 de septiembre de 2003:

«…me parece que todavía no se ha recogido el aporte maduro que ya pueden dar los adherentes porque, en muchos casos, no se les ha tenido debidamente en cuenta o se les ha minusvalorado. Igualmente, creo que debemos permitir una mayor libertad de participación, incluso por encima de los esquemas prefijados. Te quiero contar una anécdota. Esto ocurrió en la época en que José Enrique Escardó comenzó a publicar sus artículos intitulados “Los abusos de los curas” en la revista Gente. Una esposa de un [adherente] sodálite me contó que se había convocado a una reunión de parejas adherentes y que Eduardo Regal y el P. José Antonio [Eguren] les habían dicho oficialmente que todo lo que decía Escardó era mentira. Sin embargo, así me lo manifestó ella, pocos eran los que habían creído en esa versión. Eso era tratar a los adherentes como personas poco maduras, pues absolutamente todo lo que dijo Escardó era cierto (y yo mismo fui testigo presencial de algunas de esas cosas, y otras la supe por testigos de primera mano).»

El segundo texto forma parte de un e-mail que le escribí a otro adherente amigo mío el 23 de septiembre de 2003:

«Me parece preocupante que no haya acogida a las voces críticas y que aquellos que tienen razones para discrepar tengan miedo de expresar su opinión. Como bien se dice, el miedo es un mal consejero. ¿Cuánto de esta sustancia se halla en las acciones y decisiones de los miembros de nuestra familia espiritual? Insisto en que es algo que me preocupa, considerando que mis opiniones han buscado ser acalladas tratando de inspirarme miedo.»

Y el tercer texto fue incluido en un e-mail de respuesta del 30 de septiembre de 2003, dirigido a otro adherente que me recomendó que no perdiera la perspectiva y no me metiera en temas que no me importaban o en los cuáles es muy poco lo que podía hacer estando tan lejos:

«…el asunto en que me he involucrado sí me interesaba profundamente. Para mí tiene mucha importancia el hecho de que ACI Prensa no informe objetivamente sobre un asunto, o que parezca haber un alineamiento con el Opus Dei en su contenido. Y luego de la información que he recogido, también me preocupa que haya miedo entre nuestra gente de hacer observaciones críticas a nuestras propias iniciativas. Mas aún, cuando este elemento ha acompañado necesariamente los procesos de decadencia de múltiples instituciones.»

Lo que pocos sabían es que yo ya había perdido todo miedo. El miedo a la muerte lo perdí durante los últimos meses que pasé en una comunidad sodálite, de diciembre de 1992 a julio de 1993, en la casa de formación Nuestra Señora del Rosario en San Bartolo, al sur de Lima. Y cuando se le pierde el miedo a la muerte, ya no se le tiene miedo a nada. Pero eso ya es otra historia.

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