LOS CRIMINALES NO SON LOS REFUGIADOS

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Refugiados sirios en la estación del tren de Múnich (2015)

El 19 de diciembre el tunecino Anis Amri condujo un camión contra el público de un mercado navideño en Berlín, causando la muerte de 12 personas y dejando a 53 heridas.

Según una encuesta reciente, sólo el 28% de los alemanes consideran que la política migratoria de Angela Merkel es responsable del hecho, mientras que 68% dijeron que no hay relación.

Pues la mayoría de los 1.4 millones de refugiados que llegaron a Alemania en los dos últimos años vienen huyendo de la violencia y la miseria para desarrollar una vida de paz y trabajo en tierras germanas. Quienes se infiltran entre ellos para cometer actos de violencia, no los representan. Echarles la culpa a todos por unos pocos sería una injusticia en la que no ha caído aún el grueso del pueblo alemán.

Si bien el índice de criminalidad ha aumentado en Alemania con la llegada de los refugiados, quitando los delitos que no representan ningún peligro para nadie —cruzar ilegalmente la frontera, falsificación de documentos, viajar en transporte público sin pagar—, los inmigrantes no cometen porcentualmente más delitos que los alemanes mismos. Sólo el 0.14% de los actos delictivos cometidos por inmigrantes fueron delitos contra la vida, y sólo 1.1% contra la libertad sexual.

Lo que sí se ha mantenido alto es el número de agresiones contra albergues de refugiados, mayormente daños materiales: 921 este año. En 2015 fueron 1,031.

En términos reales, la migración a Alemania ha elevado la tasa de criminalidad, pero más de los alemanes mismos que de los inmigrantes.

La xenofobia es la principal causa del aumento de la criminalidad. Aquí en Alemania como en EE.UU.

(Columna publicada en Exitosa el 31 de diciembre de 2016)

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FUENTES

Bundeskriminalamt
Kriminalität im Kontext von Zuwanderung
Betrachtungszeitraum: 01.01. – 30.06.2016 (Stand: 06.09.2016)
https://www.bmi.bund.de/SharedDocs/Downloads/DE/Nachrichten/Kurzmeldungen/2016/kernaussagen-kriminalitaet-im-kontext-von-zuwanderung.pdf

Die Zeit
Bundeskriminalamt: “Zuwanderer sind nicht krimineller als Deutsche” (8. Juni 2016)
http://www.zeit.de/gesellschaft/zeitgeschehen/2016-06/bundeskriminalamt-statistik-straftaten-asylbewerber
FlüchtlingspolitikMehrheit sieht keine Schuld bei Merkel für Terroranschlag (28. Dezember 2016)
http://www.zeit.de/politik/deutschland/2016-12/fluechtlingspolitik-anschlag-berlin-angela-merkel-umfrage-zusammenhang
Zuwanderung und Kriminalität: Wenn man es nur genauer wüsste (29. Dezember 2016)
http://www.zeit.de/gesellschaft/zeitgeschehen/2016-12/zuwanderung-kriminalitaet-statistik-polizei-migration

FOCUS
BKA zählt über 900 Attacken gegen Flüchtlingsunterkünfte (28.12.2016)
http://www.focus.de/politik/deutschland/erschreckende-zahlen-bka-zaehlt-ueber-900-attacken-gegen-fluechtlingsunterkuenfte_id_6418636.html

¡FELIZ NAVIDAD SIN SODALICIO!

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La Navidad es indudablemente una fiesta de origen cristiano.

Los cristianos creemos que el nacimiento de Jesús constituye el núcleo de una festividad que, con el tiempo, se ha ido cargando de costumbres y mitos que se han hecho parte inseparable de las fiestas. Y que de alguna manera también expresan los valores asociados con la venida del Hijo de Dios: paz, amor, reconciliación, generosidad, unión familiar.

Por eso mismo, en una familia donde hay creyentes y no creyentes, todos se reúnen con alegría para celebrar juntos los rituales familiares de la Nochebuena, algunos con fe en el misterio cristiano, otros simplemente para desear lo que éste simboliza, dado que no son creyentes.

Esto resultaba impensable en el ambiente fanático e intolerante del Sodalicio, que cada año insiste machaconamente en su campaña “Navidad es Jesús”, buscando supuestamente revalorizar el auténtico sentido de esta fiesta. Innecesariamente, porque los creyentes ya sabemos en qué creemos, y a los no creyentes —que también tienen derecho a celebrar la Navidad con el sentido legítimo que quieran— ese lema no les dice nada.

Durante los años que viví en comunidades sodálites nunca se me permitió asistir a la celebración navideña de los Scheuch, pues la Nochebuena tenía que pasarse en la gran reunión de la “familia cristiana” sodálite. Esas reuniones se efectuaron durante muchos años en la casa de Figari en Santa Clara, donde teníamos que escenificar sketches estrafalarios para disfrute del usurpador de tantos padres y madres que hubieran deseado contar con la presencia de sus hijos esa noche. Y no tener que esperar al permiso del día siguiente para poder desearles en persona una feliz Navidad.

(Columna publicada en Exitosa el 24 de diciembre de 2016)

FELIZ NAVIDAD CON PAN Y CIRCO EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Mesa Directiva del Congreso de la República

Mesa Directiva del Congreso de la República

En Alemania los diputados del Parlamento Federal (Bundestag) no reciben gratificación, ni bonos ni canasta navideña. Más aún, la ley estipula que sólo pueden recibir regalos en su calidad de representantes parlamentarios por un valor máximo de 200 euros al año. Están obligados a declarar los regalos que superen esta suma y se los pueden quedar, siempre y cuando desembolsen su valor. Pues los regalos cuentan en Alemania como un ingreso. Además, así se minimizan los riesgos de corrupción.

A esto hay que añadir que según la ley alemana un trabajador sólo puede recibir de su empleador regalos por un valor de 44 euros al mes, y 40 euros si se trata de un regalo entregado en el marco de la celebración navideña de la empresa, estando prohibida la entrega de éste o cualquier monto en efectivo; además, el monto de lo que gasta el empleador por trabajador en las dos celebraciones por año que permite la ley —incluyendo eventuales regalos— no puede sobrepasar los 110 euros en total. Todo lo que supere estos montos se considera como ingreso sujeto a los descuentos de ley, que fluctúan entre 20% y 60% aproximadamente del sueldo bruto, dependiendo de la categoría fiscal correspondiente, de la situación familiar del asalariado (soltero, casado, divorciado), del número de hijos, del monto del salario y otros factores más.

A la vista de cómo funcionan las cosas en un país rico y desarrollado del Primer Mundo, resulta escandaloso e inaudito que en el Perú los más de 4000 trabajadores del Congreso —incluyendo a los 130 congresistas— reciban regalada una canasta navideña de lujo por un valor de 920 soles, además de otros beneficios del cual están privados la gran mayoría de los peruanos.

Con un sueldo mensual que supera los 15,000 soles, un congresista gana muy por encima del sueldo promedio en el Perú, que asciende aproximadamente a 1,700 soles al mes. Pero a diferencia de cualquier trabajador común y corriente, no puede ser despedido mientras dure su mandato de cinco años. A lo más puede ser sancionado con suspensión temporal sin gozo de haber.

¿Por qué quienes ganan más de lo necesario para tener un nivel de vida decente en el Perú deben ser halagados con regalos que incluyen lujos como una botella de ron Appleton, una de vino espumante Asti Ricadonna, una de vino tinto español y otra de pisco El Portón, además de la posibilidad de viajar acompañados a Jamaica o a Punta Cana (República Dominicana) o con la familia al interior del país, todo con plata del Estado? ¿Qué justifica que quienes perciben un señor sueldo reciban además productos no sólo destinados a la cena navideña, sino en cantidad suficiente como para abastecer sus despensas y sus bares?

Recibir un beneficio suntuoso pagado con dinero del Estado —es decir, con los impuestos de los contribuyentes— no puede constituir ningún derecho —diga lo que diga el congresista Becerril—, más aún cuando quien lo recibe gana mensualmente nueve veces el sueldo promedio del trabajador peruano.

Eso parecen haberlo entendido bien quienes han renunciado a este privilegio o han donado sus canastas a una obra benéfica, en vez de aprovecharlas en beneficio propio. Esperemos que sea así y no solamente cálculo político.

Aquí en Alemania, comparando las ofertas de canastas navideñas con productos gourmet fabricados o envasados en el país, las más caras cuestan alrededor de 100 euros y contienen un poco más de 20 productos, incluyendo una botella de vino y una de espumante. En comparación, las canastas del Congreso —que incluyen licores importados de lujo, delicatessen y otros productos de consumo diario— tienen al cambio del día un valor de unos 260 euros. Cifra escandalosa para un país pobre del Tercer Mundo.

Si bien en ciertas instituciones y empresas es costumbre regalar canastas navideñas a los trabajadores, esto debería hacerse dentro de límites razonables. En el Congreso, que según doña Luz Salgado sigue una política de austeridad, las canastas deberían ser más modestas y contar sólo con productos de fabricación nacional. Deberían ser adquiridas por licitación. Y debería privarse de este beneficio y otros a los congresistas, que ganan más que suficiente para poder darse ellos mismos estos gustos a costa de su propio bolsillo.

¿Cuáles pueden haber sido las razones para que la Mesa Directiva del Congreso, presidida por la fujimorista Luz Salgado, diera luz verde a las canastas del escándalo? Considerando que los principales destinatarios son los trabajadores del Congreso, no se me ocurre otra razón que el clientelismo político. Es decir, a nivel del personal del Congreso las canastas cumplirían la misma función que los tapers naranjas durante las elecciones presidenciales.

Hemos sido testigos del lamentable espectáculo de circo romano que nos ofreció la mayoría fujimorista durante la interpelación y posterior censura del ministro Saavedra, con intervenciones que no cumplían la función de comunicar un discurso racional y lógico sino más bien la de hacernos oír el rugido de los leones dispuestos a destrozar a zarpazos a la ofrenda humana de turno. Ahora llega el momento de entregar las canastas, es decir, de darle el pan al pueblo que forma parte de este coliseo, a fin de comprar su lealtad y su apoyo en la medida de lo posible.

Hay varios congresistas que no se han prestado a esta farsa y los felicito por ello. Aún así, la impresión que nos deja la actuación de un Congreso dominado por el fujimorismo es la de una estampa del Imperio romano, donde el derroche es la norma para la mayoría de los miembros de la clase política, mientras que ofrecen pan y circo a la plebe que está al servicio de estos impresentables e indecorosos patricios.

Lo peor es que, a estas alturas del partido, todavía hay circo para cinco años.

(Columna publicada en Altavoz el 22 de diciembre de 2016)

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FUENTE

La República
Esta es la canasta que recibirá cada congresista de la República (20 de diciembre de 2016)
http://larepublica.pe/impresa/politica/832162-esta-es-la-canasta-que-recibira-cada-congresista-de-la-republica

LOS BUITRES EN EL CONGRESO

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En Alemania también hay corrupción. Así como hay actos violentos, injusticias y discriminación. Pero no es algo inherente al sistema, que lo corroe como un tumor maligno. Estos problemas no llegan a tener las dimensiones cancerígenas que tienen en el Perú.

Según estadísticas recientes las siguientes instituciones alemanas superan el 60% de aprobación —de más a menos—: la policía, los pequeños y medianos empresarios, el poder judicial y el poder legislativo. Por debajo del 35% de aprobación se hallan —de menos a más— las macroempresas, el gobierno federal, la administración pública y la Iglesia.

En el año 2002 partí de un Perú que miraba con esperanza al futuro, deseando superar los problemas legados por el fujimorismo.

Actualmente contemplo un Perú con problemas similares: políticos que declaran corrupto a un ministro y lo censuran sin pruebas fehacientes, esgrimiendo argumentos falsos. Además, se hacen a sí mismos regalos navideños que son un insulto a la austeridad en un país pobre. Cometen peores actos de corrupción que aquellos que injustamente le endilgan a quien censuran. Legislan no para el bien del país sino para satisfacer las ansias pantagruélicas de poder de una dinastía familiar de raíces japonesas.

Cuando la confianza en los poderes legislativo y judicial está por los suelos, es natural que la violencia impregne el lenguaje, el trato cotidiano, el aire que se respira, y tengamos discriminación, desigualdades que claman al cielo, impunidad de los corruptos.

Y nos veamos obligados a contemplar cómo las personas más capaces tienen que someterse a la humillación de ser juzgadas por una sarta de mediocres e ignorantes.

Como ya ocurría en el amado Perú que dejé.

(Columna publicada en Exitosa el 17 de diciembre de 2016)

SODALICIO: EL SACRIFICIO RITUAL DE LAS VÍCTIMAS

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«Dado que la historia de la víctima pone en peligro el matrimonio de los padres, la reputación de la institución, la paz de la comunidad, no hay ningún interés en abrirse al relato de la víctima. La víctima vive peligrosamente, porque con su experiencia pone en peligro el sistema en el cual vive. De este modo, debe ser “sacrificada”, obligada a guardar silencio. “Nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca,” dice Caifás en el Evangelio de Juan para justificar la sentencia de muerte de Jesús. Justamente esta lógica banal sacrifica a los afectados por abusos sobre el altar de la institución, del sistema familiar, de la buena fama de la escuela. En esta lógica la víctima aparece insignificantemente pequeña y la institución, gigantesca. Y de este modo la víctima se convierte en sacrificio.

El sacrificio es la continuación del abuso. La violencia contra quienes están bajo custodia, precisamente en su forma particularmente grave de violencia sexual, se vuelve violencia estructural en el momento en que quienes forman parte del sistema cierran los oídos a la voz de la víctima.»

Estás palabras forman parte de un artículo publicado el 4 de abril de 2010 por el jesuita Klaus Mertes, protagonista principal de la ola de destapes de abusos sexuales que se inició en Alemania en enero de 2010 cuando él mismo, siendo rector del Colegio Canisio de Berlín, conversó con algunos ex-alumnos que habían sido víctimas de abuso sexual en esa entidad educativa y decidió enviar una carta a los alumnos egresados de varios promociones, pidiéndoles disculpas en caso de que hubieran sido víctimas de un par de sacerdotes jesuitas que habían cumplido labores docentes en la institución.

Lo que vino después fue una ola de revelaciones de casos de abusos sexuales a nivel de toda Alemania. Abusos había habido no sólo en el Colegio Canisio, sino también en otras instituciones educativas jesuitas. Otros casos emblemáticos de dimensiones masivas fueron el del Colegio de la Abadía de Ettal (Baviera), a cargo de los benedictinos; la Escuela de Odenwald en el estado de Hesse, un centro educativo experimental laico; el internado de los Gorriones de la Catedral de Ratisbona (Baviera). Y esto era sólo la punta del iceberg, pues abusos sexuales individualizados habían ocurrido en todas las diócesis alemanas.

Y si bien el 30 de marzo de ese año Mertes fue felicitado por Mons. Stephan Ackermann, obispo de Tréveris, en nombre de la Conferencia Episcopal Alemana por «haber abierto una puerta y haber vencido el silencio hasta entonces reinante», él mismo experimentaría una especie de reprobación indirecta y subterránea por parte de varias instancias eclesiásticas, que terminaría con la decisión de sus superiores de sacarlo de Berlín y enviarlo en septiembre de 2011 como rector al Colegio St. Blasien en una localidad apartada de la Selva Negra. Aparentemente, su decisión de sacar a luz los abusos de los que había tenido conocimiento y comprometerse con las víctimas en calidad de representante de la institución victimaria es algo mal visto en la Iglesia católica. Pues el destino de las víctimas es el sacrificio. Y junto con ellas deben ser sacrificados aquellos que tomen partido a favor de ellas.

No otra ha sido la estrategia que ha aplicado sistemáticamente durante el último año el Sodalicio. Si bien la institución ha admitido oficialmente a través de su Superior General Alessandro Moroni que hay víctimas, hasta ahora no se ha presentado ningún dato concreto al respecto: cuántas son, quiénes son los victimarios, qué tipo de abusos se cometieron, etc. Sus declaraciones se han dado sólo como reacción ante información publicada previamente en la prensa escrita, en las redes sociales y en otros medios online. Parecería que los sodálites sienten que la cosa no es con ellos y que los abusos cometidos son incidentes ajenos al actual sistema institucional, que todavía sigue en funciones. O tal vez creen que ninguno de los sodálites aún en actividad haya cometido abusos de ningún tipo. Todos los delitos habrían sido perpetrados por el iniciador de la vaina, Luis Fernando Figari —ya declarado persona non grata por Moroni— o por individuos que ya no pertenecen a la institución. Supuestamente, para el Sodalicio del momento presente esos problemas pertenecerían al pasado.

Sin embargo, todavía no han tomado conciencia de que el problema central ni siquiera se podría reducir a las inconductas de algunos miembros o ex-miembros. Se trata de un problema estructural, donde los abusadores han actuado en el marco de las condiciones generadas por la misma ideología y la disciplina sodálite. Se trata de una situación que afecta los derechos humanos de quienes hemos pasado por la institución e incluso de aquellos que todavía siguen en ella.

Pues en el Sodalicio se ha atentado contra la integridad física y psicológica de muchos, que han sido sometidos a tratos inhumanos y degradantes. Se ha dado un trato preferencial a algunos y discriminado a otros en razón de su procedencia étnica. Se ha inculcado una mentalidad misógina que minusvaloraba a las mujeres en general. Se ha transmitido e incentivado la homofobia, a la vez que algunos sodálites con cargos de responsabilidad se aprovechaban de la condición homosexual de algunos miembros para someterlos sexualmente o extorsionarlos psicológicamente. Se ha explotado laboralmente a muchos sodálites, haciéndolos trabajar gratuitamente, sin beneficios sociales y sin darles información de ningún tipo sobre sus derechos laborales. Se ha impedido a muchos estudiar una carrera que estuviera de acuerdo con sus capacidades y su vocación profesional, indicándoles que su futuro al respecto se debía regir por la obediencia hacia los superiores y por lo que éstos decidieran. A nivel institucional, no se ha proveído de seguro médico ni de jubilación a nadie, ni siquiera a quienes habían hecho una promesa de permanecer a perpetuidad en el Sodalicio. Se ha restringido la vida privada de los sodálites a su mínima expresión. Se ha dañado considerablemente las relaciones de muchos miembros y ex-miembros con su familia natural, en algunos casos de manera irreparable. Se ha limitado de manera extrema el derecho a la libertad de opinión y de expresión —que incluye el derecho a comunicar o recibir informaciones—. Se ha atentado contra la inviolabilidad de la correspondencia y las comunicaciones, interceptando cartas, abriéndolas sin permiso del destinatario o manteniendo un sistema de control informático sobre las casillas de correo electrónico de los miembros, sin conocimiento ni autorización de éstos.

Y por último, en numerosos casos se ha desatendido el derecho a la reparación e indemnización de las víctimas de violaciones de derechos humanos y delitos. Pues el procedimiento de reparaciones instituido por el Sodalicio ha sido en general una farsa, una cortina de humo para sacarse el problema de encima pero sin atender verdaderamente a los requerimientos morales del bien y la justicia. Comenzando por el hecho de que ha sido el misterioso “comité de reparaciones” del Sodalicio quien ha decidido quién es víctima y quién no. ¿Desde cuándo se considera legítimo que sea la institución victimaria —y no una entidad independiente— la que decida quiénes son sus víctimas? ¿Cuando se ha visto que sea el inculpado el que determine quiénes han sido objeto de sus actos delictivos y quiénes no?

La Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación, comisión independiente convocada por el Sodalicio, reconoció en su quinta recomendación “la condición de víctimas […] a través de los respectivos informes individuales” de los casos que habían analizado. ¿A cuánto asciende el número de víctimas reconocidas por la Comisión? No lo sé exactamente, pero no hace mucho tiempo conversé con una persona que me confió que él era el caso 168. Y no había sido el último en declarar ante la Comisión.

El Sodalicio, en cambio, ha dejado de reconocer a varias de estas personas como víctimas, sin informarles sobre las razones y criterios que llevaron a esta conclusión. Las indemnizaciones ofrecidas en algunos casos, teniendo en cuenta el daño generado, han sido ridículas y ofensivas. Algunas víctimas dañadas gravemente que estaban recibiendo ayuda periódica han dejado de percibirla. Y dejando de lado las indemnizaciones económicas, en lo que se refiere a reparaciones morales el asunto ha sido también lamentable. Hay víctimas que no han recibido ninguna disculpa por escrito de ningún representante del Sodalicio, y aquellos a los que sí se les ha enviado una carta suelen recibir por lo general un texto estándar donde no se especifica los abusos concretos de los que fueron víctimas y, por lo tanto, de qué se les está pidiendo disculpas.

Las víctimas incomodan, porque ponen en cuestión a la institución. Pero ellas no tienen la culpa de que les hayan hecho lo que les hicieron. Aún siendo inocentes, son sacrificadas en el altar de la buena imagen de una institución que no se la merece. Y de esta manera, el abuso continúa.

(Columna publicada en Altavoz el 11 de diciembre de 2016)

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El artículo completo de Klaus Mertes SJ se puede leer en mi post IGLESIA Y ABUSOS: LAS ESPINAS SE CONVIERTEN EN UNA CORONA.

LOS FUNDAMENTALISTAS CONTRA EL MINISTRO SAAVEDRA

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Jaime Saavedra Chanduví, Ministro de Educación del Perú

«Vive su sexualidad de manera responsable y placentera, respetando la diversidad en un marco de derechos. Establece relaciones afectivas positivas basadas en la reciprocidad, el respeto, el consentimiento y el cuidado del otro. Identifica signos de violencia en las relaciones de amistad o pareja. Argumenta la importancia de tomar decisiones responsables en la vivencia de la sexualidad en relación a su proyecto de vida.»

Aunque correctas y compatibles con la doctrina cristiana basada sobre las enseñanzas de los Evangelios, estas palabras tomadas del Currículo Nacional de la Educación Básica suenan irritantes a oídos de cristianos fundamentalistas —tanto católicos como evangélicos—, para quienes una vivencia de la sexualidad en estos términos se asocia con libertinaje, promiscuidad, desviaciones sexuales y los pecados más graves imaginables. Pues en sus mentalidades sexófobas una falta contra la “pureza” es una catástrofe cuasi-apocalíptica, mientras que la ausencia de tolerancia, de respeto hacia la conciencia ajena, de aceptación de la diversidad humana no les parecen graves, e incluso creen que debe fomentarse en ciertos casos. Como, por ejemplo, contra aquellas personas que descubren —no deciden— su orientación homosexual y se sienten orgullosos con todo derecho de su identidad gay.

Las razones —mejor dicho, sinrazones— esgrimidas contra el ministro Saavedra en el Congreso son sólo el pretexto para tumbarse a un funcionario que no transa con autoritarismos, discriminaciones ni ignorancia endémica, sino que busca una educación para todos los peruanos basada sobre el conocimiento, la libertad, el respeto, la responsabilidad y la solidaridad.

El lobby fundamentalista detrás del fujimorismo sólo quiere una sociedad donde se enseñe a los niños a obedecer a la autoridad. Y donde se perpetúe la ignorancia.

(Columna publicada en Exitosa el 10 de diciembre de 2016)

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Recomiendo leer sobre el tema el excelente artículo “Los fariseos de la palabra” (29 noviembre, 2016) de Rosa María Palacios:
http://rosamariapalacios.pe/2016/11/29/los-fariseos-de-la-palabra/

EL PAPA QUE PACTÓ CON EL DIABLO

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Papa Pío XI (1857-1939)

El Papa Pío XI logró que la Iglesia católica sobreviviera políticamente al régimen fascista de Benito Mussolini. El precio fue que pactó con el dictador, haciendo posible su ascenso y consolidación en el poder. Fue prácticamente un pacto con el diablo, que convertiría al Vaticano en cómplice silencioso de crímenes de lesa humanidad.

Es lo que cuenta el historiador estadounidense David Kertzer en su libro The Pope and Mussolini (2015) —gracias al cual recibió el Premio Pulitzer—, recientemente traducido al alemán.

Dice Kertzer: «El Papa vio algo en Mussolini que le gustó. No obstante todas sus diferencias, ambos hombres compartían algunos importantes valores. Ninguno tenía simpatía por la democracia parlamentaria. Ninguno creía en la libertad de expresión y de asociación. Ambos veían al comunismo como una grave amenaza. Ambos pensaban que Italia estaba hundida en una crisis y que el sistema político vigente no tenía salvación».

En los Pactos de Letrán de 1929, Mussolini reconoció la independencia y soberanía de la Santa Sede y creó el actual Estado Vaticano, a la vez que reconocía el catolicismo como religión oficial de Italia y garantizaba la enseñanza de la doctrina católica en las escuelas.

Aún así, hubo tiranteces en la relación. Y cuando Mussolini estableció leyes antisemitas similares a las del régimen nazi en Italia, a Pío XI le picó la conciencia. Mandó preparar el borrador de una encíclica (Humani Generis Unitas) y dio un potente discurso antirracista. Pero la muerte le llegó pronto y su sucesor Pío XII se encargó de que nada saliera a la luz. No era conveniente indisponerse ni con Mussolini ni con Hitler.

Como no lo fue con Fujimori, cardenal Cipriani.

(Columna publicada en Exitosa el 3 de diciembre de 2016)

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El Papa Pío XI, cuyo verdadero nombre era Achille Ratti, tuvo la fama de ser una figura eclesial luminosa en el período de entreguerras, pues fomentó la participación de los laicos en la cristianización de la sociedad a través de la Acción Católica, le dio impulso a la actividad misionera y se preocupó sobremanera de la educación católica. Además, publicó varias encíclicas condenando las ideologías de su época perjudiciales para el hombre, la sociedad y la fe cristiana: el comunismo ateo, el capitalismo liberal, el nazismo y el fascismo. La encíclica sobre este último tema (Non abbiamo bisogno) fue escrita en 1931, dos años después de la firma de los Pactos de Letrán, como reacción a las acciones que Benito Mussolini tomó en contra de la Acción Católica. En ese texto se condena la supremacía del Estado que postula el fascismo e incluso se califica esta ideología como anticristiana.

No obstante, eso no impidió que el Vaticano bajo la conducción de Pío XI colaborara, aunque sea a regañadientes, con el régimen fascista. Las ventajas obtenidas para la Iglesia católica con los Pactos de Letrán, donde el punto central era la recuperación por parte de la Santa Sede de un territorio minúsculo pero autónomo y soberano, justificaban el tener que tragarse de vez en cuando sapos y culebras. Pues hay que decirlo, a Pío XI no le gustaba Mussolini. Eso no constituyó obstáculo para que hablara de él como «un hombre de la Providencia», enviado por Dios para solucionarle algunos problemillas a la Iglesia, entre ellos la incierta situación de la Santa Sede, que desde hacía más de 50 años —contados a partir de la pérdida de los Estados Pontificios en 1870— se encontraba en una especie de limbo político, sin derechos, sin influencia, sin soberanía territorial.

Por ésta y otras cosas —declarar a la religión católica como única reconocida por el Estado en Italia y reconocerle al matrimonio sacramental todos los derechos en lo civil, además de considerar obligatoria la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas públicas—, la Iglesia animó a los católicos italianos a votar por los fascistas, contribuyendo así a su afianzamiento en el poder. Sin Pío XI, Mussolini no hubiera sido posible tal como nos lo ha transmitido la historia. Y eso no ocurrió sin que el papado tuviera que sacrificar de paso algunos valores cristianos en aras de su cuota de poder.

Ciertamente, Pío XI no se sentía muy cómodo con la situación, pero allí estaba su Secretario de Estado, el cardenal Eugenio Pacelli —posteriormente pontífice con el nombre de Pío XII—, quien le habría convencido de que no había otra alternativa.

Cuando en 1938 Pio XI, ya anciano y desilusionado, sopesó la posibilidad de romper la alianza con Mussolini debido a su proximidad al régimen nazi y a la entrada en vigencia de leyes antisemitas, no se le ocurrió mejor idea que mandar preparar el borrador de una encíclica contra el racismo y el antisemitismo al jesuita estadounidense John LaFarge, autor de Interracial Justice. Éste, abrumado por la tarea, solicitó ayuda al General de los Jesuitas, el P. Tadeusz Ledochowski, un antisemita radical que pensó que el Papa se había vuelto loco. De modo que le encargó a dos jesuitas “experimentados” que asistieran a LaFarge en la preparación del borrador. Estando éste ya listo en septiembre de 1938, fue enviado primero al jefe de redacción de La Civiltá Cattolica, el P. Enrico Rosa, quien en cuestión de antisemitismo le daba vueltas al P. Ledochowski. Como se comprenderá, no hubo ninguna premura en que el documento le llegara al Papa para su revisión. Cuando finalmente esto ocurrió en enero de 1939, ya era tarde: Pío XI yacía enfermo en su lecho de muerte.

En septiembre de 1938 el Papa había declarado a miembros del personal de la radio belga católica en un discurso durante una audiencia que era imposible para los cristianos participar del antisemitismo, pues espiritualmente todos somos semitas. Esto fue demasiado para el entorno papal. L’Osservatore Romano mencionó el discurso pero omitió sus palabras en defensa de los judíos. A la muerte de Pío XI en febrero de 1939, el cardenal Eugenio Pacelli ordenaría destruir todas las copias del discurso, y el borrador de la encíclica contra el antisemitismo sería archivado. Recién en el año 2001 saldría a la luz en tres versiones: una en inglés, otra en francés y otra en alemán.

Demasiado tarde comprendería el atormentado Pío XI que fue un gran error aliarse con el fascismo, pues éste por lo general sólo busca instrumentalizar la religión para sus propios fines totalitarios. Al final la religión sale debilitada y convertida en una sirviente muda de fines nefastos.

Y muchos católicos no han aprendido aún esta lección de la historia. A nivel mundial, son muchos los que —aún no gustándoles el candidato Donald Trump, cuyas ideas guardan más de una similitud con el fascismo— han creído que es la mejor opción para Presidente de los Estados Unidos, sin darse cuenta de que Trump no ha tenido ningún reparo en instrumentalizarlos para defender sus intereses.

Y a nivel local, el apoyo que le siguen dando tantos católicos conservadores a Keiko, la hija del dictador Alberto Fujimori, hace patente que el fustán fascista sigue siendo para ellos un anzuelo de enorme atractivo. Sin contar con la fascinación que ejerció sobre cientos de jóvenes el fascista Figari, uno de los más nefastos instrumentalizadores de la religión católica que haya habido. Por lo menos en tierras peruanas.

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FUENTES

New Republic
How a Pope Helped Mussolini Rise to Power (March 8, 2014)
https://newrepublic.com/article/116501/pope-and-mussolini-david-i-kertzer-reviewed

katholisch.de
Revision eines Geschichtsbildes nötig? (18.09.2016)
http://www.katholisch.de/aktuelles/aktuelle-artikel/revision-eines-geschichtsbildes-notig

Der Spiegel
Papst Pius XI. und Mussolini: Pakt mit dem Teufel (27.11.2016)
http://www.spiegel.de/einestages/pakt-mit-dem-teufel-papst-pius-xi-und-der-faschismus-a-1122590.html