EL SODALICIO EN LA PALABRA ESCRITA (I)

Poco se ha escrito sobre el Sodalicio de Vida Cristiana. Precisamente, uno de los motivos que me llevó a escribir al respecto a través de este blog fue la escasez de información que había sobre la institución misma. Fuera de las versiones oficiales de carácter laudatorio, que presentan un versión filtrada e idealizada de la historia, la disciplina y las estructuras de la institución, poco se sabía en realidad sobre el Sodalicio. Las investigaciones periodísticas y académicas eran escasas, tangenciales y sólo rozaban la punta del iceberg, además de no presentar datos estructurados que pudieran dar a conocer de manera profunda a esta organización fundamentalista católica. Mi intención ha sido subsanar en parte este vacío, aunque reconozco que todavía hay mucho que escarbar, pues el secretismo que ha aplicado el Sodalicio sistemáticamente como estrategia ad intra y ad extra de la institución todavía constituye un obstáculo para acceder a la información relevante.

La fecha oficial de fundación del Sodalicio de Vida Cristiana es el 8 de diciembre de 1971. Aún así, pasarían 30 años antes de que se hiciera el primer reportaje serio de investigación, que fue propalado el 20 de noviembre de 2001 en el desaparecido programa “Entre Líneas” de Canal N, que dirigía la periodista Cecilia Valenzuela, (ver CANAL N: PRIMER REPORTAJE SOBRE EL SODALICIO) y contaría con una versión escrita publicada en la página web de agenciaperu.com (ver https://web.archive.org/web/20020225233512/http://www.agenciaperu.com/sociedad/2001/nov/sodas.htm).

¿Quiere decir esto que nadie había osado antes presentar una visión crítica a través de la palabra escrita? Nada de eso. Aunque he de admitir que la información que se podía encontrar anteriormente sobre el Sodalicio y Luis Fernando Figari en medios periodísticos y académicos ajenos a la institución era escasa, y muchas veces consistían en datos sueltos no estructurados, acompañados a veces de impresiones subjetivas y valoraciones generales, sin que hubiera de base un conocimiento a fondo del fenóneno ni de su pretendido fundador.

el_diario_marka_28_mayo_1985Recuerdo que en la década de los ’80, el Diario Marka, un periódico de fugaz existencia gestionado por sectores de la izquierda peruana y ocasionalmente defensor de la teología de la liberación, publicó alguna que otra vez información crítica sobre el Sodalicio, no siempre con datos correctos. En los ambientes sodálites, cada vez que ocurría esto, se hablaba de un nuevo “ataque” del Diario Marka. Y ya desde entonces se creó la costumbre de considerar cualquier publicación de noticias no favorables al Sodalicio como ataques enemigos, frente a los cuales había que cerrar filas, guardar silencio, y de paso silenciar a quienes habían soltado la información, sin caer en la trampa de dar una respuesta abierta a los supuestos ataques. Pues en el Sodalicio, desde que yo tengo memoria, siempre se ha sostenido que aquellos que son ajenos a la institución no tienen la capacidad de comprenderla y, por lo tanto, ofrecer explicaciones es algo que carece de sentido. Supuestamente, sólo quien pertenece al Sodalicio y tiene una posición favorable hacia él puede comprenderlo plenamente. De este modo, se convierte al Sodalicio en algo así como un asunto de fe. O crees en él y lo entiendes, o no crees en él y no entiendes nada. A decir verdad ‒lo digo por experiencia propia‒ hay muchas cosas que se entienden cuando uno ha sido miembro de la institución, y otras cosas llegan a entenderse mejor cuando uno ha roto la tutela mental bajo la cual se hallaba y ha tomado una sana distancia al respecto. Y estas cosas pueden ser explicadas a los legos en la materia. No se trata de misterios del otro mundo.

Lamentablemente, las noticias sobre el Sodalicio que publicara el Diario Marka no son actualmente de fácil acceso, y encontrarlas requeriría de una ardua labor de investigación en la Biblioteca Nacional del Perú, en las bibliotecas de algunas universidades o recurrir a alguien que disponga de un archivo con ejemplares de la publicación.

Parece que la primera información critica sobre Figari y el Sodalitium en la prensa escrita apareció en noviembre de 1975 en Marka, cuando todavía era una revista semanal que luchaba por ofrecer un espacio de información alternativa en el Perú, en circunstancias en que el gobierno militar del General Juan Velasco Alvarado había expropiado en 1970 los diarios Expreso y Extra, en 1974 otros diarios peruanos (El Comercio, La Prensa, Ojo, Correo, Última Hora, Afición), y mantenía el control absoluto sobre las noticias que se publicaban a través de estos medios, a tal punto que eran prácticamente intercambiables, pues las noticias principales eran exactamente las mismas, idénticas incluso en su redacción. Era frecuente que los medios no controlados por el Estado fueran clausurados y sus responsables deportados al extranjero, si publicaban alguna noticia que no fuera del agrado del gobierno de la Revolución Peruana. Fue también por esa época que el Sodalicio publicaba de manera independiente una revista de escasa circulación, Presencia, con contenidos socio-políticos católicos de orientación conservadora y tradicionalista, la cual era vendida libremente en las calles sin recurrir a los canales usuales de distribución, que eran controlados por el Estado.

La noticia de Marka sobre el Sodalicio aparece citada y traducida al inglés en un artículo publicado en 1992 por la socióloga estadounidense Milagros Peña, actualmente profesora de la Universidad de Florida (EE.UU.), que lleva el título de The Sodalitium Vitae Movement in Peru: A Rewriting of Liberation Theology, publicado originalmente en Oxford Journals – Sociology of Religion, Volume 53, Issue 2, pp. 159-173. El artículo fue incluido posteriormente en el libro compilatorio Religion and Democracy in Latin America, editado por William H. Swatos Jr. (Transaction Publishers, 1995). El texto de Peña constituye uno de los pocos estudios en que se aborda el tema del Sodalicio, análizándolo como una alternativa de grupos conservadores a la teología de la liberación. Cito el texto en que hace una definición descriptiva del Sodalicio, al cual considera erróneamente como un movimiento.

«THE SODALITIUM VITAE MOVEMENT

In 1973 a group calling itself “God and Country” began appearing at the Catholic University of Lima. By 1974, the group included: Confederación Nacionalista de Juventudes (Confederacy of Nationalist Youths) and its religious sector — Sodalitium Vitae (Marka, 13 November 1975). Its founder, Luis Fernando Figari, was a secondary school teacher at the San Isidro and Santa Maria schools in Lima. His first recruits came from those schools. He later broadened his constituency when he became a student and teacher at the Santo Toribio Seminary in Lima. Figari’s ties at the seminary led to support from influential bishops. They were: Bishops Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio of Arequipa, Oscar Alzamora Revoredo of Tacna, Augusto Vargas Alzamora (General Secretary of the Peruvian Episcopate), and Ricardo Durand Flores, the Bishop of Callao, Lima. The seminary also legitimated him at the Catholic University of Lima, which provided access to new recruits. In 1974, three years after Father Gustavo Gutiérrez and others began publishing their work on liberation theology, Figari began publishing his ideas on reconciliation.

Opposed to the liberalization of the Church, Figari organized Sodalitium Vitae and began his attack against liberationists. No one was surprised to find that he was responsible for organizing Sodalitium Vitae. His ties to conservative organizations were well known.

Around 1967 to 1968, a falangist group called “Escalones Juveniles Nacionalistas” of the San Isidro School was founded. Among ist founders was Luis Fernando Figari who remains an active member. Figari, a student of law at the Catholic University — together with Don Pedro Benvenutto y Murrieta (today Rector of the Pacific University) — and the young Jesuit Jorge Cáceres jointly published the journal Tradición y Acción — a Peruvian branch of the Society in Defense of Tradición, Family and Property (Marka, 13 November 1975).

In Latin America, these organizations combined a defense of traditional piety with a critique of social activism. Their goals emphasized traditional values, asceticism, and traditional Catholic teachings. Sodalitium Vitae extended these goals by elaborating an ideology of reconciliation.»

Milagros Peña

Milagros Peña

Si bien Milagros Peña afirma haber obtenido los datos sobre el Sodalicio mediante un trabajo de campo en el Perú realizado entre septiembre de 1987 y mayo de 1988, su información parece provenir de unas pocas fuentes bibliográficas, pero no de personas que hubieran conocido de cerca al Sodalicio, comenzando por el hecho de que si hubiera habido un levantamiento de datos de acuerdo a una metodología científica, de lo primero que se habría dado cuenta es de que el nombre correcto de la institución que estudia es Sodalitium Christianae Vitae, y no Sodalitium Vitae, como lo menciona la revista Marka. Además, en el texto que he citado hay errores palpables. Por ejemplo, habla del Seminario de Santo Toribio, sin mencionar a la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, que es una institución jurídica y administrativamente distinta, y que es donde Figari realizó efectivamente sus estudios de teología, no en el Seminario. La confusión puede deberse a que en esa época la Facultad de Teología funcionaba en una de las alas laterales del antiguo edificio que servía de local al Seminario en el cruce de la Av. La Marina y la Av. Sucre en el distrito de Pueblo Libre. De este modo, los seminaristas o candidatos al sacerdocio no tenían que salir del edificio para asistir a clases. Pero no sólo ellos estudiaban allí, sino también laicos y religiosos que aspiraban a obtener un título en teología, o también estudiantes que aspiraban a una carrera en el área de Letras y utilizaban la Facultad como una especie de trampolín para ingresar a otras universidades, una vez terminados los estudios generales. Asimismo, no me consta que Figari haya llegado a ser profesor en la Facultad de Teología, mucho menos en el Seminario.

Las vinculaciones que señala Peña con los obispos mencionados no se dieron a través del Seminario, sino por otras vías. El contacto para conocer a Mons. Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, jesuita, que fue obispo de Huaraz de 1972 a 1978 y arzobispo de Piura y Tumbes de 1978 a 1980, puede haber sido otro jesuita, el P. Armando Nieto, un sacerdote de talante bondadoso, ingenio agudo, memoria prodigiosa y formación tradicional, que enseñaba Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología. La vinculación con Mons. Augusto Vargas Alzamora, otro jesuita, parece haberse dado posteriormente, cuando éste fue elegido Secretario de la Conferencia Episcopal Peruana en 1982. A Óscar Alzamora lo conocía Figari por sus vínculos con los marianistas desde antes de la fundación del Sodalicio, además de que Alzamora recién accede a la sede episcopal de Tacna en 1982. Asimismo, no se ve cómo el Seminario pueda haber legitimado a alguien para que entre a la Universidad Católica, siendo que se trata de dos instituciones independientes entre sí.

Tampoco es cierto que Figari haya planteado una teología de la reconciliación en el año 1974. La idea comenzó a germinar recién en el año 1983. A fines de ese año, en el mensaje a la comunidad sodálite conocido como Memoria del Superior del Sodalitium Christianae Vitae, que en esa ocasión llevaba el título de Firmeza y reconciliación, Figari propone la tarea de hacer una teología de la reconciliación:

«Ante tanto conflicto, ante tanta tensión, incluso ante los auspiciadores enceguecidos de las luchas y conflictos, ante los mercaderes del odio y enfrentamiento entre los hombres -llámeseles con el eufemismo que se quiera, búsqueseles el imposible ocultamiento en hueca fraseología logofóbica- urge hoy reflexionar teológicamente sobre la reconciliación. Hay que hacer teología de la reconciliación.»

Este escrito recién circuló internamente en el Sodalicio en el transcurso del año 1984. Con la aparición de la Exhortación Apostólica Reconciliatio et paenitentia de Juan Pablo II, publicada el 2 diciembre de 1984, Figari creyó ver confirmada su propuesta y este documento pontificio fue tomado como base para futuras reflexiones y para el desarrollo de los “Congresos Internacionales sobre la Reconciliación en el pensamiento de Juan Pablo”, organizados por el Sodalicio y efectuados en Arequipa (1985), El Callao (1986) y Tacna (1987). El folleto ¿Por qué una teología de la reconciliación? de Figari, publicado en el año 1985, no es otra cosa que la conferencia que dictó en el Congreso sobre la Reconciliación de Arequipa. Antes de eso no encontramos ni rastro de una teología de la reconciliación. Sólo había una crítica beligerante hacia la teología de la liberación, sin una propuesta alternativa original, contraponiéndosele la enseñanza social de la Iglesia, como suelen hacer los grupos tradicionalistas y conservadores. Después de eso tampoco se ha desarrollado una síntesis amplia y profunda que se plasmara en un corpus theologicum ‒como sí lo han hecho los teólogos de la liberación‒, limitandose los propugnadores de una teología de la reconciliación a repetir y apenas desarrollar las ideas planteadas por Figari y el Papa Juan Pablo II. No podía ser de otra manera, pues las ideas de Figari conforman un cuerpo ideológico más que teológico, y las estructuras verticales y autoritarias del Sodalicio no favorecen precisamente la libertad de pensamiento necesaria para aventurarse en el campo de la reflexión teológica genuina.

En lo demás, el artículo de Peña hace análisis de grupos y tendencias en base a principios sociológicos, sin evidenciar un conocimiento profundo de las realidades históricas que lo sustentan, por lo cual su estudio, de dudoso valor científico, ostenta antes que nada un innegable valor de opinión personal y de uso de las herramientas sociológicas, aunque la deficiente recolección de datos termina viciando todo el análisis. Aún así, la cita que traduce del semanario Marka es de sumo interés, pues nos permite conocer un testimonio cercano a esa etapa oscura de la vida de Figari sobre la cual se conoce poco y que el Sodalicio ha cubierto con un velo de silencio.

Sergio Tapia actuando de Hitler (1967)

Sergio Tapia actuando de Adolfo Hitler (1967)

Los datos que aparecen en el semanario Marka dejan varias cuestiones abiertas, que requieren ser investigadas. Hasta el momento, algunos de esos datos han sido repetidos en escritos posteriores como los de la Dra. Lamprea del Estanque y Hookerson (ver http://psirrosis.tripod.com/tudela.htm), de Héctor Guillén (ver http://investigacionsectas.galeon.com/productos1241570.html), de Edgar González Ruiz (ver http://www.voltairenet.org/article123448.html) y de Alfredo Silletta (ver http://www.voltairenet.org/article125794.html), sin mencionar fuentes adicionales que puedan corroborar la veracidad de esta información, aunque Guillén menciona el año 1966 ‒y no el año 1967‒ como aquel en que Figari fue supuestamente uno de los líderes de los Escalones Juveniles Nacionalistas, junto con un tal José Luis Fernandini. Si es verdad que Figari estuvo vinculado a este grupo, fundado en el Colegio Maristas San Isidro, ¿habría conocido allí al abogado Sergio Tapia, que hizo sus estudios escolares en esa institución educativa y en el año 1967, durante una actuación escolar, pronunció un discurso disfrazado de Adolfo Hitler; que además mantiene vinculaciones con un grupo de la extrema derecha católica, como es la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA); y que definitivamente formó parte del círculo de amigos que decidieron fundar el Sodalitium Christianae Vitae en 1971, como escuché con frecuencia de labios del mismo Luis Fernando Figari? Además, ¿son ciertas las supuestas simpatías de Tapia hacia grupos neonazis, como ha informado el diario La República (ver http://www.larepublica.pe/25-01-2011/un-abogado-vinculado-grupos-neonazis-quiere-ser-congresista-0  y http://www.larepublica.pe/04-09-2011/asedio-e-intolerancia)?

Francisco Tudela

Francisco Tudela

Otro personaje que terminó sus estudios escolares en el Colegio Maristas San Isidro fue Francisco Tudela, quien fuera Ministro de Relaciones Exteriores durante el segundo gobierno de Alberto Fujimori y Primer Vice Presidente de la plancha presidencial del dictador cuando éste fue fraudulentamente elegido por tercera vez. El pensamiento político de Tudela siempre se ha movido dentro del campo de un tradicionalismo religioso católico de derechas, con marcadas simpatías hacia dictadores como Francisco Franco y Augusto Pinochet. Hay quienes afirman que en su juventud estuvo vinculado a Tradición, Familia y Propiedad (ver http://psirrosis.tripod.com/tudela.htm), al igual que Figari. De hecho, me consta de la amistad que Figari mantuvo con Tudela, pues en el Sodalicio de los ’70 hablaba con admiración de él y tanto él como Germán Doig lo mencionaban cariñosamente como “Pancho” Tudela. Recuerdo que una vez, a poco de haber conocido yo el Sodalicio en la década de los ’70, se me invitó junto con Miguel Salazar a una conversación con Tudela, a la cual lamentablemente no pude ir.

Por otra parte, ¿qué relación guardaba Figari con el grupo “Dios y Patria” que apareció en la Pontificia Universidad Católica del Perú ‒donde hizo estudios de Derecho al igual que Tudela‒ y con la Confederación Nacionalista de Juventudes? ¿Es cierto que junto con Don Pedro Benvenutto y Murrieta, quien fue posteriormente Rector de la Universidad del Pacífico, y el jesuita Jorge Cáceres publicaron la revista Tradición y Acción, un medio escrito del grupo reaccionario católico Tradición, Familia y Propiedad, al cual Figari estuvo definitivamente vinculado, como confirman varias fuentes? Lo cierto es que las menciones que se conocen referentes al pasado de Figari suelen vincularlo al espectro ideológico del catolicismo nacionalista de extrema derecha, de orientacion conservadora y tradicionalista, que mira con simpatía los postulados de ciertas posiciones fascistas.

Franz Pfeiffer Richter

Franz Pfeiffer Richter

Uno de las menciones más curiosas aparece en el libro Los neo-nazis en Sudamérica (1978) de Franz Pfeiffer Richter (1937-1997), de nacionalidad chilena, quien en 1962 fundó el Partido Nacional Socialista Obrero de Chile (PNSOCH), dentro del marco de la World Union of National Socialists (WUNS), convirtiéndose en el jefe de la seccion Chile. Pfeiffer parece ignorar que en el año 1978 ya existía una asociación católica llamada Sodalitium Christianae Vitae; sin embargo, sí menciona dos veces a un tal Luis Figari de manera incidental en su libro, a quien se identifica como “el dirigente peruano” vinculado al Frente Nacional Socialista en el Perú. He aquí los textos:

«Por razones de tensión internacional, entre ecuatorianos y peruanos no ha habido mayor contacto, sobre todo que el “Frente Nacional Socialista” del Perú no ha podido deshacerse de los “Nacionalistas patrioteros”. También es problema el aspecto racial, dada la casi nula homogeneidad de los habitantes del Perú. Sin embargó, a nivel de jefes, el Dr. Cornejo y Luis Figari, el dirigente peruano, han actuado muchas veces en conjunto. Incluso se ha trazado un mapa, en el cual se distribuyen los territorios que deberían ocupar en el futuro los blancos, los negros y los indígenas.»

«En mayo de 1976, el Dr. James K. Warner, editor de “Christian Vanguard”, en Estados Unidos, invitó a Pfeiffer a asistir a un Congreso de Nacionalistas en Nueva Orleans, junto a Manfred Roeder, abogado alemán que se ha destacado últimamente por sus actuaciones neo-nazis en Alemania y a quien se atribuye el planeamiento de la fuga del coronel Kappler desde su prisión italiana. El problema era la dificultad en obtener la visa para ingresar a los Estados Unidos, ya que el consulado de ese país en Santiago con seguridad pondría trabas. Por ello se planificó que Pfeiffer viajara primero a Lima, Perú, de allí a Buenos Aires, donde solicitaría la visa y nuevamente a Santiago para dirigirse vía Costa Rica a Miami. El viaje a Lima fue proyectado como una operación de desvío de atención. En junio del mismo año, Pfeiffer obtuvo los pasajes y un nazi norteamericano inconspicuo firmó los documentos legales para su estadía. El Dr. Warner obtuvo el financiamiento de todo, de los fondos del Ku Klux Klan y su dirigente, el Dr. Duke, un elegante economista de New Orleans. Habiéndose puesto Pfeiffer en contacto con Nicanor Dorrego, con motivo de su paso por Buenos Aires, decidió adelantar el viaje, para tener ocasión de discutir gran cantidad de detalles sobre las actividades comunes.

En el último momento, Pfeiffer decidió efectuar su primer viaje directamente de Santiago a Buenos Aires, al imponerse que el dirigente peruano Figari estaba siendo vigilado estrechamente por agentes comunistas. Así, cambió su pasaje y el 30 de agosto de 1976 se dirigió por Braniff a la Argentina, país al cual no se necesita previamente visa.»

Todas estas referencias son sólo algunas piezas de un rompecabezas incompleto, donde faltan piezas adicionales para completar el cuadro. Aunque varios de los datos son vagos e imprecisos, todo parece indicar que Figari tiene un historial ideológico problemático que hasta el momento ha sido silenciado en los relatos biográficos que el Sodalicio ha dado a conocer públicamente. He aquí una veta que requiere de una investigación a fondo.

José Luis Pérez Guadalupe

José Luis Pérez Guadalupe

La siguiente vez que el Sodalicio aparecería mencionado en la palabra escrita, en esta ocasión en un estudio académico, fue en la tesis que escribió José Luis Pérez Guadalupe, actual director del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), para optar al grado de licenciado en teología, con el tema de “Las sectas en el Perú”. La preocupación principal que guiaba su investigación era por qué había ido aumentado el número de fieles cristianos en el Perú que abandonaban la Iglesia católica para unirse a sectas religiosas. Un resumen de la tesis fue pubicado posteriormente por el Centro de Investigaciones Teológicas de la Conferencia Episcopal Peruana en el año 1991, con el título de Las sectas en el Perú: Los “nuevos movimientos religiosos”. En una parte de este escrito Pérez Guadalupe hablaba de características sectarias que se presentaban también en grupos que formaban parte de la Iglesia católica, y mencionaba a tres grupos, dedicándoles varios párrafos en su análisis: el Opus Dei, el Camino Neocatecumenal y el Sodalitium Christianae Vitae. Ni que decir, Pérez Guadalupe, a quien tengo el gusto de conocer personalmente y quien me convocó en el año 2000 para participar como docente en un Curso de Teología a Distancia en la Diócesis de Chosica, pasó a engrosar la lista de “enemigos” del Sodalicio. A través de influencias eclesiales, en particular gracias a la injerencia de los sacerdotes sodálites José Antonio Eguren y Jaime Baertl, el Sodalicio intentó que la Conferencia Episcopal Peruana dejara de vender y distribuir el libro. Parece que no lo lograron, pues al año siguiente salió una segunda edición, al mismo tiempo que se publicaba el siguiente libro de Pérez Guadalupe, basado también en textos de su tesis de licenciatura: ¿Por qué se van los católicos?: El problema de la «migración religiosa» de los católicos a las «sectas».

Posteriormente, no habría menciones de importancia ni en la prensa escrita ni en los medios académicos a lo largo de toda la década de los ’90, salvo el estudio de Milagros Peña, que ‒como ya he señalado‒ adolece de una deficiente recogida de datos y de generalizaciones interpretativas que no reflejan lo que ocurrió en realidad. Además, dado que el texto se publicó originalmente en los Estados Unidos en una revista especializada, pasó completamente desapercibido.

Terminada la década nefasta, dominada por el autoritarismo y la arbitrariedad del gobierno de Alberto Fujimori,  José Enrique Escardó publicaría entre octubre y noviembre de 2000 una serie de artículos a través de su columna “El quinto pie del gato” en la revista Gente, que no son precisamente una investigación periodística del Sodalicio, sino más bien un testimonio personal de su paso por la institución, mezclado con soflamas incendiarias contra la Iglesia católica y proclamas nietzscheanas a favor de su misión de Anticristo, en un estilo literario cercano al panfleto. Y aunque los hechos objetivos que menciona son reales y verificables, las formas que empleó sirvieron de motivo a los responsables del Sodalicio para desacreditarlo como una persona que estaba fuera de sus cabales y falseaba la realidad. Es una pena, porque Escardó cuenta con una mente perspicaz y aguda, y suele hacer un buen uso de la lógica, como se puede constatar en varios artículos que ha dejado en su blog (ver http://elquintopie.blogspot.com/). Vale la pena citar aquel párrafo donde señala por qué dejó de escribir, en un artículo que comienza así: «Desde el fondo de mi corazón ensangrentado elevo esta oración a mí, mi dios».

«¿Recuerdas, Señor, cómo quise dejar en claro hace un mes, en mi primera columna sobre este tema, que todo esto era mi opinión y no la de la revista GENTE? Cometí un grave error. Puse en juego a GENTE. Puse en juego la obra de toda una vida de mi padre y el puesto de trabajo de un grupo de personas que no tienen por qué sufrir las consecuencias de mi deseo de derretir las estatuas de cera del jet set de las religiones. Cometí el terrible error de ejercer mi libertad de expresión en mi propio medio, creyendo –ingenuamente– que la secta católica, si se atrevía a hacer algo, atentaría sólo contra mí. Pero no, los rojizos fantasmas malolientes de ese mausoleo que he descubierto al mundo, sin prestarme una mínima atención siquiera, me han atacado por la espalda. Esos maestros de la mafia eclesiástica me han recordado ese pasado en el que obligaban a firmar declaraciones públicas de práctica de brujería a sus enemigos para perdonarles la vida y, escondiendo la cara, han tentado a algunos aliados para desbaratar la revista GENTE. En la semana que pasó, de boca de tres fuentes diferentes (las que prefiero dejar en reserva por su propia seguridad), me he enterado de sospechosas visitas de curas que decían ser enviados por mí a empresas que trabajan con nosotros, o de curas “de alta jerarquía” que habrían solicitado a algunos clientes que dejen de darnos publicidad.» [EL NACIMIENTO DE JEES (o YO de nuevo crucificado)]

Lo que Escardó describe es uno de los procedimientos que suele aplicar el Sodalicio cuando algún medio publica contenidos críticos hacia la institución: enviar a emisarios influyentes ‒entre los cuales destaca el P. Jaime Baertl, un antiguo miembro de la generación fundacional, conocido por su falta de escrúpulos cuando se trata de alcanzar un objetivo a favor de los intereses  del Sodalicio‒ para comunicarse con los responsables de haber hecho pública la información y aplicar estrategias de presión económica o de chantaje psicológico a fin de evitar que se siga aireando información crítica sobre el Sodalicio. Aparentemente es el mismo método que utilizaron con los directivos de Canal N para evitar que Cecilia Valenzuela siguiera con sus investigaciones, de modo que el reportaje que la periodista tenía en mente terminó limitándose a una única emisión en su programa, aun cuando supuestamente tenía la intención de continuar con las investigaciones.

En la siguiente entrega abordaré otros reportajes periodísticos importantes que fueron publicados con posterioridad al reportaje de Canal N y que, en su mayoría, ya no están disponibles en las páginas web de los medios que los publicaron.

Continúa en EL SODALICIO EN LA PALABRA ESCRITA (II)

________________________________________

Para saber un poco más de la historia del Diario Marka, se puede consultar los siguientes enlaces:
http://periodismodigital.blogia.com/2008/091601-el-diario-marka-prensa-alternativa-recuerdos-de-papel-6-.php
http://grupoqilqa.blogspot.de/2011/06/prensa-apatrida.html
http://issuu.com/chasqui/docs/diario-de-marka

Una breve biografía de Franz Pfeiffer Richter se puede leer aquí:
http://wikicharlie.cl/w/Franz_Pfeiffer

El libro Los neo-nazis en Sudamérica de Franz Pfeiffer Richter está disponible a través de cualquiera de los siguientes enlaces:
https://docs.google.com/file/d/0Bx8WKOlLdExTVzFlbEQwSnNROFNlMHpBTmFjSXhzQQ/edit?pli=1
http://issuu.com/fasci_nacion/docs/los_neo_nazis_en_sudamerica

Los artículos de José Enrique Escardó en su columna “El quinto pie del gato” en la revista Gente (N° 1348-1353), publicados entre octubre y noviembre de 2000, se pueden leer aquí:
https://www.scribd.com/doc/286079728/Los-abusos-de-los-curas

Anuncios

¡FULL PORNO!

crazy_horse

Recientemente una señora mayor dejó unos comentarios difamatorios sobre mi persona en la entrada GERMAN DOIG: UNA INTERPRETACIÓN de este blog. Esta señora pretende haber conocido mejor que nadie a mi propia madre y está convencida de que es verdad todo lo que tan ligera y gratuitamente afirma. Como no he logrado identificar con claridad de quién se trata y nunca había tenido comunicación por e-mail con ella, deduzco que las medias verdades mezcladas con informaciones falsas que ha puesto en sus mensajes debe haberlas escuchado de terceros, lo cual me lleva a suponer que se trata de chismes que han estado circulando en ciertos ámbitos de la sociedad limeña. No es intención de este bloguero invertir tiempo en responder a todas esas habladurías. Sin embargo, hay un asunto que se toca y que me sirve ahora de ocasión para desempolvar ciertos textos, que considero de interés general. Me refiero al tema de la pornografía.

La tal señora afirma que yo escribí «una historia con pornografía, lo cual hizo que muchos de tus familiares no quisieran saber nada de ti». También dice en otro momento: «Las historias que les enviabas a tus familiares eran desagradables, por eso poco a poco te fueron borrando de sus correos. También tenías una página rara, no como las que hay hoy». Cuando le pedí detalles acerca de todo esto, que me parecía una vulgar patraña, me respondió lo siguiente: «Tu escribiste un relato llamado “El pornógrafo” que estaba colgado en Internet. Me ha costado encontrarlo, pero con la ayuda de mi hijo lo hicimos. Es un relato asqueroso, donde quieres demostrar a toda costa que ganaste una disputa. Para ello utilizas detalles innecesarios. Eso se lo mandaste a tus familiares y amigos. Como formo parte de ese círculo, me llegó. Y ellos, aunque pareces no comprender las razones, te expulsaron de sus correos. Tampoco resultaba agradable a muchos tus reseñas sobre “El último tango en París” y me parece que también de “El imperio de los sentidos” que cuelgas en tu página. Son unas películas eróticas muy fuertes, y no es porque las haya visto. No tengo ese interés, pero muestra el tuyo. ¿Era eso lo que veías cuando te escapabas de las casas del Sodalitium?»

Efectivamente, escribí un texto titulado “El pornógrafo” que publique en mi primer ensayo de página web en el año 2000. Pero no es propiamente un texto pornográfico, sino más bien un alegato en contra de la pornografía. Es cierto que en unos pocos párrafos utilizo un lenguaje demasiado crudo, pero eso se explica por el hecho de que yo todavía era sodálite (casado) y compartía la misma actitud defensiva ante el mundo que prevalece en el Sodalicio. Por consiguiente, consideraba que cualquier atentado contra la ética cristiana debía ser respondido de una manera combativa y agresiva, sin hacer concesiones ni dialogar, como sigue haciendo ACI Prensa en la actualidad. Además, en esos párrafos no hago más que utilizar el mismo lenguaje que se utilizaba en comunidades sodálites para hablar de temas sexuales. Hoy en día matizaría algunas ideas y suavizaría algunas expresiones, pero no encuentro en los contenidos nada verdaderamente reprochable de lo cual me tenga que arrepentir. Lo que sí es absolutamente falso es que yo haya enviado ese texto por e-mail a mis familiares y amigos. Si alguien desea leerlo, lo puede descargar aquí: http://www.upload.ee/files/3624551/EL_PORNOGRAFO.zip.html

También es cierto que escribí una crítica sobre la película El último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972). La película la vi por primera a través de la televisión por cable mucho tiempo después de haber dejado de vivir en comunidades sodálites y cuando ya estaba casado, y me impresionó por su profunda reflexión existencialista sobre la condición humana. Si bien es cierto que tiene escenas de sexo, éstas no son gratuitas ni mucho menos pornográficas y se hallan al servicio de la historia que se quiere contar. La reseña que escribí sobre el film se puede descargar aquí: http://www.upload.ee/files/3624552/EL_ULTIMO_TANGO_EN_PARIS.zip.html

Sobre El imperio de los sentidos (Nagisa Oshima, 1976) nunca he escrito nada, aunque sé de qué trata la película. La primera descripción detallada del film se la escuché a finales de los ’70 a Alejandro Bermúdez, actual director de ACI Prensa, quien lo había tenido que ver en el marco de sus estudios de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. Los críticos no se han puesto de acuerdo todavía sobre si se trata de una película pornográfica o de un film artístico con escenas de sexo explícitas. Lo cierto es que cuando al director japonés le preguntaron si el film era pornografía o arte, el respondió que ambas cosas. En todo caso, subyace a la trama la intención por parte del director de contar una historia estremecedora basada en hechos reales y presentar una visión artística de los lazos que hay entre el sexo y la muerte. Y hay quienes opinan que eso basta para quitarle la etiqueta de pornográfica. Aquí en Alemania un tribunal de Berlín dictaminó en marzo de 1977 que no podía ser considerada como tal. La película sin cortes fue estrenada en enero de 1978 en los cines, aunque con la calificación máxima de mayores de 18 años.

Lo que no mencionó la señora de marras es una traducción que hice de un artículo que fue publicado en la revista Stern (Voll Porno! por Walter Wüllenweber, 05/02/2007), que trataba el tema del influjo negativo de la pornografía sobre ciertos sectores marginales de la sociedad (ver http://www.stern.de/politik/deutschland/sexuelle-verwahrlosung-voll-porno-581936.html). La traducción que hice la compartí por e-mail con un círculo selecto de amigos y conocidos. Si bien el artículo fue publicado hace seis años, sigue siendo de candente actualidad. La problemática no ha cambiado, e incluso se ha hecho más aguda debido a la facilidad con que se accede a contenidos pornográficos a través de Internet. Aunque centrado en lo que ocurre en Alemania, describe una situación que se daría de manera similar en otras latitudes y que en la mayoría de los casos no ha sido investigada a fondo. Y que constituye una de las periferias existenciales que nos llama a evangelizar el Papa Francisco. Hay que tener en cuenta que el problema es grave y existe, y no va a dejar de existir simplemente por el hecho de que no queramos ver u oír nada al respecto. Como ocurre con algunos cristianos, que no quieren enterarse de ciertas cosas, pues ello perturbaría la tranquilidad burguesa que han asumido como refugio de vida.

A continuación, reproduzco mi traducción del artículo al español, la cual he mejorado considerablemente. Advierto solamente que aparecen traducidas un par de líneas de canciones pornográficas, las cuales, por sus contenidos, podrían herir ciertas susceptibilidades o escandalizar a espíritus mojigatos y fariseos. De modo que la lectura del siguiente artículo corre por cuenta y riesgo propio de los lectores.

________________________________________

Desamparo sexual

¡FULL PORNO!

por Walter Wüllenweber

Cuando los niños ya no aprenden lo que es amor.
Los padres miran junto con sus hijos películas hardcore. Adolescentes de 14 años de edad se reúnen para tener sexo en grupo. Sus ídolos cantan sobre violación. Una parte de la sociedad va sin deriva hacia el desamparo sexual.

Algo falta. De inmediato no se percibe qué. También Thomas Rüth requirió de cierto tiempo hasta que cayó en la cuenta de qué era lo que echaba de menos, qué lo inquietaba. Observando a jóvenes, algo le llamó la atención: «Cuando salen con alguien, no se besan». Tienen 12, 13 ó 14 años de edad y no se toman de las manos ni se acarician. Y no son retraídos. Al contrario. Muchos de estos adolescentes ciertamente tienen sexo unos con otros.

Thomas Rüth es pedagogo social. Dirige la Red de Ayuda Juvenil de la Asistencia Social para Trabajadores en Katernberg (Essen), un distrito con grandes problemas sociales. Él y sus colegas hacen visitas regulares a familias que no pueden arreglárselas sin ayuda. Cuando los trabajadores sociales están de visita, casi siempre parpadea la tele en las salas de estar. Pero no siempre están transmitiendo la basura del mediodía de RTL 2.1 Cada vez con mayor frecuencia la señal viene del reproductor de DVD: pornos. Y los niños también están sentados en el sofá mirando.

Los jóvenes no se besan. Los niños miran pornos. Ambas cosas tienen que ver una con la otra. En los pornos nadie se besa. «Muchos de estos menores crecen en una zona de desastre emocional. Saben todo, realmente todo, sobre prácticas sexuales. Pero cuando les hablamos de amor, de ternura, entonces no saben en absoluto de qué estamos hablando», señala Thomas Rüth. Precisamente es eso lo que falta.

«Porno ‒ como una plaga»

jovenes_neukoelln

Jóvenes en Neukölln (Berlín)

«Los niños y adolescentes están llenos de esas imágenes. Y nunca se las podrán sacar de la cabeza», afirma Gabriele Heinemann. Ella también es trabajadora social. Atiende a muchachas en Neukölln (Berlín), el distrito problema más conocido de Alemania. Madonna se llama el club que ella capitanea. Hace tres años oyó por primera vez la expresión “gang bang”. Una chica de 14 años de Neukölln alardeaba: «Los sábados en la noche hago gang bang». Heinemann investigó qué significaba: gang ‒ pandilla. Gang bang ‒ una pandilla entera de hombres se abalanza sobre una mujer. Un estándar en las películas porno actuales. «Primero pensé que la chica sólo quería llamar la atención. Pero en realidad era así. Y esto se propaga como la peste».

En muchos clubes juveniles en los distritos socialmente más deprimidos de Berlín la sexualidad de los adolescentes les depara a los tutores encargados preocupaciones similares a las de la violencia juvenil. Muchos ya no se atreven a dejar a adolescentes de 14 años demasiado tiempo solos en una habitación. Temen encontrar a su regreso a jóvenes con los pantalones abajo. Y delante de ellos a muchachas de rodillas. Ha sucedido ya varias veces. «La imagen de la sexualidad que tienen nuestros jóvenes está totalmente impregnada de pornografía», señala Gabriele Heinemann

La madre tiene sexo ‒ el hijo mira

La denuncia de la moral sexual relajada es más vieja que la minifalda. Pero esta vez no son burgueses reprimidos, feministas fundamentalistas o mojigatos hombres de Iglesia los que lanzan la advertencia. Son maestros, pedagogos sociales, estudiosos de la educación, investigadores del cerebro, terapeutas, sexólogos y funcionarios de oficinas de protección de menores. Ellos son testigos nada menos que de una revolución sexual. Sin embargo, no se trata de amor libre. No tiene nada que ver ni con amor ni con libertad. El motor de esta subversión de la sexualidad no son los ideales. Es la pornografía. Aquello con lo cual se ven confrontados diariamente Thomas Rüth y Gabriele Heinemann es una forma de desamparo: el desamparo sexual.

Cada mediodía Ayten Köse, una trabajadora social de la calle, veía a un grupo de muchachos que holgazaneaban directamente delante de su oficina en Neukölln. «Tenían alrededor de nueve a diez años. Y continuamente se burlaban de uno. Cada vez era peor», relata. Finalmente le habló al muchacho. Éste se lo dijo sin ambages. Bueno, era por su mamá, sus hombres y cosas así. La madre montaba pequeños shows para el hijo y sus amigos. Cuando le visitaban a él en su casa, entonces ella les mostraba con gusto una película porno. En ocasiones también les permitía mirar cuando tenía sexo con un amante. «Por supuesto que hablé con la madre», indica Ayen Köse. «Pero ella solamente dijo: “No comprendo qué es lo que quiere. Es solamente sexo. Si es de lo más normal”».

Bernd Siggelkow es un párroco evangélico. «Bernd, Bernd, ¿tú también usas tangas?», le grita una niña de nueve años desde el otro extremo del refectorio. «El amigo de mi mamá tiene siempre puestas cosas superpicantes». Siggelkow sonríe algo cohibido. En 1995 fundó en Hellersdorf (Berlín) el “Arca”. Allí los niños del distrito encuentran lo que no reciben en sus familias: dedicación, adultos que se ocupan de ellos y una comida caliente. En los últimos años Siggelkow ha percibido un cambio evidente en los niños. «La vida de estos niños está totalmente sexualizada», señala Siggelkow. Frecuentemente los niños acuden donde él con sus problemas. «Precisamente ayer de nuevo una niña de once años. Quería saber si era normal, porque hasta ahora nunca había tenido sexo».

Cuando Siggelkow habla con los progenitores de los niños del Arca, casi siempre es con las madres. «Aquí no hay padres». Muchas madres se quejan de que sus hijos les molestan. «Entonces les pregunto en qué les molestan. Y responden: cuando tienen sexo». Siggelkow también se reúne con madres que deciden «probar el lesbianismo». Porque lo encuentran bonito en los pornos. Se reúne con madres que no comprenden que a sus hijos les perturba que dejen abierta la puerta del dormitorio cuando tienen sexo con hombres extraños. Se reúne con madres «para las cuales el sexo constituye la cumbre absoluta de sus vidas». La mayoría de las veces la única.

El sexo como experiencia de éxito

Las relaciones cambian aceleradamente, particularmente en la clase baja. Los varones a menudo ya no constituyen el sustento de la familia. Este rol lo asume cada vez con mayor frecuencia el Estado.2 Esto hace que a las parejas les sea más fácil separarse. Hombres y mujeres son cada vez menos una unidad económica, cada vez menos una unidad de destino, cada vez menos compañeros de vida. Lo que queda es la sexualidad. Ésta adquiere una nueva importancia. Precisamente en la vida de muchas mujeres. Sin una buena formación escolar, sin formación laboral, las mujeres no tienen realmente oportunidades de conseguir un buen trabajo. Por eso mismo, a las mujeres de la clase baja con mucha frecuencia les resulta difícil experimentar reconocimiento, ser alabadas, ser exitosas. Pero en la sexualidad sí pueden ser “exitosas”. La sexualidad cambia de significado. Asume un nuevo rol, una nueva función en la vida. El sexo se convierte en aquello que para otros es el empleo, los estudios, el deporte o la ejecución de un instrumento: la posibilidad de vivir y satisfacer la propia ambición.

«Lo estúpido de todo esto es que no funciona», señala Thomas Rüth de Essen. «Vemos esto con preocupación. Muchas mujeres padecen realmente bajo esta forma de sexualidad». La presión para tener éxito es más de lo que ellas pueden sobrellevar.

El influjo de la pornografía apenas investigado

Volkmar Sigusch (1987)

Volkmar Sigusch (1987)

Cuántas personas miran pornos con frecuencia y cómo esto afecta su sexualidad y su personalidad, «esto no lo investiga aquí nadie», señala Volkmar Sigusch, el padre de la sexología en Alemania. Los estudios más recientes al respecto los hizo él. ¿Cuándo? De eso no se acuerda exactamente a sus 66 años de edad. Pero sí del método: les mostró diapositivas pornográficas a sujetos de experimentación. ¡Diapositivas! En ese entonces no había vídeos, DVDs, menos aún Internet.

«El estado de las investigaciones sobre pornografía en Alemania es muy tenue», señala el catedrático Jakob Pastötter. Ha escrito una tesis de doctorado sobre el tema de la pornografía, pero en el Instituto Kinsey en los Estados Unidos. Actualmente es presidente de la Sociedad Alemana para la Investigación Social de la Sexualidad. «Resulta imposible sobrestimar en absoluto los efectos que tiene el consumo permanente de pornografía, sobre todo en la clase social baja», indica Jakob Pastötter. La estética, el lenguaje, el comportamiento en las películas porno, «todo eso se convierte en roles modélicos para aquellos que han perdido todos los modelos». Jakob Pastötter afirma: «La pornografía se vuelve cultura guía de la clase baja».

Ciertamente la sociedad entera mira pornos, no solamente la clase baja. «Pero la clase baja consume más pornos. Con frecuencia diariamente», señala Pastötter. Una característica importante del día a día de las diferentes clases sociales es su manejo de los medios. Las personas con más baja educación remolonean más tiempo delante de la tele y miran otros programas que el promedio de la sociedad. El criminólogo Christian Pfeiffer designa esto como «desamparo mediático». Todo se sucede ininterrumpidamente: talk shows basura al mediodía con prueba de paternidad en vivo o madres con piercing que se enredan con los amigos de sus hijas, pornos en la noche y, en medio de todo, la propia sexualidad. Las fronteras se desvanecen. A quien no ha aprendido a manejar los medios de manera competente, le resulta difícil distinguir entre ficción y realidad. Por eso mismo, los pornos afectan de manera diferente a personas diferentes. Los efectos sobre los niños son los más fuertes.

Los niños emulan a las estrellas porno

Los niños aprenden mirando y emulando. Hasta ahora la sexualidad siempre había sido una excepción. No se realizaba en público. Por lo tanto, las parejas jóvenes no “aprendían” el amor, lo “descubrían”. Hoy día los niños pueden mirar en Internet a toda hora a innumerables personas teniendo sexo, y así aprenden también la sexualidad mirando. Los modelos de vida no son amantes, que sienten mutuamente algo el uno por el otro. Los estándares presentan números sin sentimientos, ni intimidades, ni honra de la persona.

Jakob Pastötter constata que las películas se han vuelto marcadamente más fuertes y brutales. «Precisamente para el consumidor intensivo de pornografía el estímulo debe ser incrementado continuamente; si no, no tiene efecto». Una película en la que un hombre y una mujer simplemente duermen juntos, a lo mejor con ternura, es algo que hoy en día no compra nadie.

feria_erotica_venus

Feria Erótica Venus 2012, Berlín

Pero ¿qué es lo que tiene éxito en el mercado pornográfico? ¿Qué es lo que excita a los clientes?

Venus, así se llama la feria pornográfica más grande del mundo. Todos los años tiene lugar en Berlín, y cada año se incrementa en uno o dos pabellones. Sobre los mostradores de los puestos feriales reposan mujeres para ser vistas en público. Racimos de hombres se apretujan entre sus piernas y apuntan con cámaras digitales a sus aberturas corporales. En pantallas gigantes, el sector expone un muestrario del vientre femenino. «Poco a poco esto ya me está hartando», dice una dama de 40 años, que vigila un puesto con incontables DVDs porno. Ella creía que se trataba de un empleo inocuo. «Erotismo dijeron. Pero qué tiene que ver esto con erotismo. Cada dos minutos entra un pervertido y me pregunta dónde están los pornos de embarazadas». De ellos hay metros de estantería. Otros éxitos de ventas son los embadurnamientos con materias fecales. Y, por supuesto, la violencia en todas sus variantes.

Placer ante el dolor y la violencia

«Porno, eso es estilo de vida hoy en día», señala Gian Carlo Scalisi. En su tarjeta de presentación dice “Managing Director” de “21 Sextury Video”. Su empresa produce películas pornográficas sumamente exitosas. «Nuestros clientes provienen de todas las clases sociales, no sólo de la clase baja», apunta Scalisi. «Por lo menos 20 por ciento, tal vez incluso 25 por ciento, son de clase media o alta». Los clientes de Scalisi quieren “películas gonzo”. Se trata de pornos que prescinden de todo marco argumental. En un estudio en Múnich los productores montan una tarima. Una mujer es colocada encima. Luego tres o cuatro hombres se abalanzan sobre ella. Gang bang. Todos los actores, incluso las mujeres, son amateurs, afirma Scalisi. ¿Por qué? «Los amateurs se corren mejor. Eso lo perciben nuestros clientes. En las mujeres, es mi opinión, se ve: todavía experimentan dolores de verdad».

Los pornos que hoy en día se venden bien no son películas eróticas. Tratan de violencia. Violencia con sexo.

«Esto me parece de puta madre», afirma Melanie. Tiene 19 años de edad, quiere graduarse en una escuela secundaria básica (Hauptschule) y visita la feria Venus con su amiga. La amiga también se llama Melanie y tiene 20 años. Sus novios no están con ellas, sino que prefieren pasar el fin de semana en una carrera de motocicletas. Las dos Melanies comenzaron muy temprano a ver pornos. «Tampoco tan temprano. Con once años o algo así. Normal, como los otros», señala la Melanie mayor. Su madre, con la cual creció sin padre, siempre tenía una provisión de vídeos y posteriormente DVDs en el estante. «Por supuesto que también yo los vi». Con la Melanie menor todo fue «exactamente igual».

Las dos Melanies saben qué películas les gustan. «Las cosas más fuertes. De lo otro, ya se sabe todo». Con frecuencia las conversaciones en el círculo de amigos giran en torno al contenido de los pornos más recientes. «Por supuesto, cosas como gang bang, ésos son temas gigantes. Todos hablan de eso y se preguntan: ¿debería hacerlo yo?»

Las películas en las que se representa violencia sexual, ¿hacen violento al espectador o actúan más bien como una válvula de escape? «La hipótesis de la catarsis ha sido refutada. Sabemos que esas películas tienen claros efectos reforzantes», señala el catedrático Klaus Mathiak. Él es biólogo neurólogo y psicólogo de la conducta en la Clínica de la Universidad de Aquisgrán y dirige un proyecto de investigación sobre los efectos de los medios violentos en el cerebro y en la conducta de las personas. Todo lo que se repite con frecuencia –el golpe con la raqueta de tenis, la ejecución de un instrumento, la repetición de vocablos– modifica el cerebro. Se aprende.

También la violencia debe aprenderla el ser humano. Debe superar las barreras inhibitorias. Los boxeadores entrenan esto con prácticas especiales. «De la misma manera funcionan los juegos violentos de computadora», indica Mathiak. «Los jugadores sólo pueden tener éxito si aprenden a reprimir la empatía hacia sus víctimas». Es decir, la compasión. «Podemos verificar cambios específicos en el cerebro de jugadores que juegan largo y tendido». En los pornos, sobre todo en pornos violentos, actúa el mismo mecanismo. En aquellos que miran continuamente sexo violento y escenas de gang bang, en las cuales las mujeres sienten «dolores auténticos», el cerebro sufre modificaciones. «Para ser estimulado sexualmente a la vista de personas sufriendo, se requiere desconectar la empatía; si no, no hace efecto. Y esto debe ser aprendido: mirando una y otra vez».

La mirada pornográfica es una mirada aprendida. Cuando la pornografía finalmente se convierte en parte del día a día, no solamente cambia la sexualidad de la persona, sino todo su ser. «Entonces se perciben como normales cosas que anteriormente se habría percibido como completamente anormales», señala el profesor Mathiak.

La sensibilidad perdida

Personas que han perdido la capacidad de discernir entre lo normal y lo enfermizo, lo natural y lo pervertido, lo bello y lo repugnante, terminan a veces en el centro de consultas del Servicio Psicosocial en Neukölln. En el verano los terapeutas recibieron allí la visita de una madre, cuyo hijo de seis años había llamado la atención en la escuela. Continuamente jalaba a compañeras de escuela a una esquina durante el recreo. Luego bajaba los pantalones de las niñas y de sí mismo, y hacía como que tuviera sexo con las niñas. Un nuevo juego: violación. «Eso no se le ocurre a ningún niño de seis años», señala el psicoterapeuta Karl Wahlen, director del centro de consultas. La madre relató con franqueza que ella veía regularmente películas con su novio, en las cuales salían escenas de violación. Y que a su hijo le estaba permitido mirar junto con ellos.

«Cuando los niños miran algo así junto con los padres, el efecto desinhibitorio se refuerza», indica Wahlen. También le explicó esto a la madre. Unas semanas más tarde volvió de nuevo. Ella y su novio no habían logrado renunciar a los pornos. Pero ya no los veían junto con el hijo. Éste era enviado a su habitación. Para mirar allí los pornos. Pero esta vez solo.

«La vergüenza y la repugnancia ya no funcionan en muchos. Las fronteras se desvanecen», señala Karl Wahlen. Atiende a muchachas que tienen sexo con un grupo de muchachos en cualquier lugar –sobre los tableros de tenis de mesa, en los parques infantiles o debajo de un balcón del bloque de viviendas–. Los que están ociosos filman mientras tanto las escenas con sus teléfonos móviles y suben los archivos a la red. «La competencia a la cual están sometidas las muchachas en el sexo es de proporciones enormes», señala Karl Wahlen. «En la terapia, sin embargo, queda claro rápidamente que sienten en su interior que todo esto no les hace ningún bien. Pero luego dicen a menudo: “¿Qué tengo además de esto?”»

Los héroes: Bushido, Sido, Frauenarzt

Sido

Sido

Los héroes, los ídolos de esto menores de edad se llaman Sido, Bushido, Frauenarzt y King Orgasmus One. Son raperos porno. Muchas de sus canciones no las pasan en la radio, porque están incluidas en el Index.3 Han sido catalogadas como peligrosas para la juventud. No obstante, son jóvenes predominantemente los que las escuchan. Y niños. En Internet cualquiera puede descargarlas sin ningún problema. Las canciones de los raperos porno son best sellers. Sido es el más famoso. El hit que lo hizo conocido es el “Arschficksong” [“Canción de la follada por el culo”]. Allí canta cómo viola analmente a una pequeña muchacha de nombre Katrin. «Katrin hat geschrien vor Schmerz. Mir hat’s gefallen… Ihr Arsch hat geblutet. Und ich bin gekommen» [«Katrin gritó de dolor. A mí me gustó… Su culo sangró. Y yo me corrí».]

Las muchachas se vuelven locas por Sido. Para los muchachos es un ejemplo. Incluso alumnos de escuela primaria conocen las letras de sus canciones de memoria: «Y ya sólo hablan este lenguaje», señala Gabriele Heinemann del Madonna en Neukölln. «Cada segunda frase es “Hey, te follo por el culo”».”

Bushido

Bushido

El más grande competidor de Sido es Bushido. El año pasado fue honrado con el Premio Echo y el MTV Europe Music Award. Lo que para Sido es el “Arschficksong”, para Bushido es la pieza “Gang-Bang”, que comienza así: «Ein Schwanz in den Arsch, ein Schwanz in den Mund, ein Schwanz in die Fotze, jetzt wird richtig gebumst» [«Una polla en el culo, una polla en la boca, una polla en el coño, ahora se folla de veras»]. Bushido llena las grandes salas de espectáculos. El uniforme de concierto de las muchachas es una camiseta con la inscripción “Gang-Bang”. Muchos menores de edad van con sus padres a sus presentaciones. «Me aloca, me aloca, me aloca», dice entusiasta una madre de Hohenschönhausen, que espera junto con su hijo de doce años en la cola de ingreso delante de la Sala Columbia de Berlín. Más tarde la madre y el hijo estarán con mejillas ardientes en medio de la multitud, dejándose estremecer por los bajos y cantando a viva voz junto con Bushido todas las prácticas sexuales imaginables. Un muchacho, a quien le falta mucho para que le salgan los primeros brotes de barba, filma la presentación de Bushido con su teléfono móvil. Entre canción y canción apaga la función de grabación. En el display aparece un protector de pantalla. Es una foto. Un pene metido en el trasero de una mujer.

Sido y Bushido son suaves, si se les compara con Frauenarzt [Ginecólogo, en alemán]. «Conmigo tiene que ser verdaderamente durísimo», afirma. Llama “takes” [“tomas”] a sus canciones. Se trata de fantasías de violación rugidas al micrófono. Violaciones solo, en grupo, con golpes. Como todos los raperos porno, Frauenarzt también tiene por supuesto una canción dedicada al gang bang. En ella ruge: «Todos sobre una mujer». «La puta es la carne». «¡Hey, puta, abre las piernas!» «Te follaremos hasta romperte los labios». Sus CDs son una colección de tales pesadillas. Vende hasta unos 10,000 de éstos al mes.

Frauenarzt

Frauenarzt

Frauenarzt es Vincento de Marcos, 28 años, de Tempelhof (Berlín), quien ha echado por la borda su aprendizaje laboral y lleva un gorro de béisbol que le cubre la cabeza hasta por encima de las cejas. Está sentado delante de un café con leche. Sus miradas recorren el café en que nos hallamos. «Bueno, lo que hay en las letras de mis canciones, eso es algo que le gusta a cualquier mujer. Mientras más joven, más le gusta. Normal», afirma. Si esto es verdad, si esto es más que una enfermiza fantasía, entonces Frauenarzt debe conocer a mujeres que viven así la sexualidad. «Por supuesto», señala, mete la mano en el bolsillo de la chaqueta, saca el teléfono móvil y hojea la agenda electrónica. «No, con ésta no funciona, ni siquiera tiene 16 años. Eso sólo trae problemas. Pero aquí, Jessica, ésta ya tiene 19 años. Con ésta va». Marca el número en el teléfono móvil. Jessica viene.

«Yo soy la de los doce»

Es pequeña, casi tierna. «Yo soy la de los doce», dice al momento de saludar. ¿Doce? «Bueno, ése es mi récord. Es decir, hasta ahora». Jessica ha tenido sexo con doce hombres a la vez. «Y todos se han corrido, ¡en verdad!» Está tan orgullosa. Ella es Jessica, la de los doce. Ella es alguien.

Creció en un pueblo en Turingia, con su madre y los pornos de la madre. Fue la primera de su clase en tener sexo. «Por supuesto, esto lo conté por todos lados. Era guay». Su currículum vitae: no terminó la escuela, primer aprendizaje laboral interrumpido, segundo aprendizaje laboral interrumpido. Actualmente está desempleada. Jessica es una fan a ultranza de Frauenarzt. Se sabe de memoria cada línea de sus canciones. «El trae lo que nos mueve. Así es, pues, nuestra vida».

También Werner Meyer-Deters conoce la mayoría de las letras. En el centro de consejería de Caritas en Bochum, el pedagogo atiende a menores de edad, que no han sido víctimas de violencia sexual, sino más bien victimarios. Se trata casi sin excepción de muchachos. Muchos de ellos deben ser tratados de manera estacionaria en una clínica. Al inicio de la terapia los tutores encargados les quitan sus reproductores de MP3. «Ya ni siquiera escuchamos qué música tienen almacenada», señala Meyer-Deters. «Ya sabemos de todos modos qué escuchan: Sido y toda esa porquería. ¡Esto ocasiona tanto daño! Realmente, esto debería ser puesto fuera de circulación».

Meyer-Deters es la estación final del desamparo sexual. A él acuden los más débiles. Son muchachos, a quienes sus padres no les han podido transmitir ningún valor, ningún apoyo, ninguna fuerza. El amor no lo conocen ni siquiera por la televisión. Estos muchachos han sido entregados a la impudicia, a los efectos de la pornografía omnipresente. «Muchos vienen de un medio en el cual crecen totalmente desamparados. Allí el desamparo sexual constituye solamente un aspecto», indica Meyer-Deters. ¿Son los padres los únicos culpables? «No se puede plantear esto de modo tan simple», señala el pedagogo. «Estos muchachos también son el producto de una liberalidad mal entendida en la sociedad entera».

Muchacho viola hermana

Los hechos con los cuales se ve confrontado Meyer-Deters no pueden ser considerados de ninguna manera como cuando los niños juegan al doctor. Son violaciones, en todo el sentido de la palabra, de victimarios, que a veces ni siquiera han llegado a la pubertad. Muchachos violan a sus hermanas, compañeras de escuela o hijas de los vecinos. Solos o en grupo. A veces maniatan a su víctima, la golpean o abusan de ella con destornilladores. La mayoría son abusadores seriales. No los vence un impulso repentino. Seleccionan a su victima, planean los hechos y se excitan previamente con la fantasía.

Retrato hablado de un delincuente sexual buscado por la policía de Düsseldorf

Retrato hablado de un joven delincuente sexual buscado por la policía de Düsseldorf

Los delincuentes sexuales juveniles no son un problema marginal. Su número se ha duplicado en una década a más de 4,000 en el año 2004. Casi semanalmente los medios informan sobre nuevos casos de niños y jóvenes que abusan de personas de su misma edad. En uno de cada cinco casos de abuso de niños, según estiman los criminólogos, los autores también son menores de edad. La psicóloga especializada en criminología Sabine Nowara de Colonia ha evaluado en un proyecto de investigación el tratamiento de más de 300 delincuentes sexuales menores de edad. «El peligro que hay en la desinhibición sexual de niños y jóvenes es realmente preocupante. Y se subestima enormemente», indica Sabine Nowara.

Werner Meyer-Deters ha notado muchas semejanzas en los numerosos muchachos que trata en Bochum: 1. «Es significativa la pornosocialización, sobre todo con pornos extremos». 2. «La mayoría tienen padres con los cuales han experimentado un manejo absolutamente sin límites de la sexualidad». 3. «Los progenitores provienen a menudo de los medios sociales más bajos». Sólo 30 por ciento de los padres y 10 por ciento de las madres cuentan con una formación profesional. 4. Sido, Bushido y Frauenarzt.

En el verano Werner Meyer-Deters pasó cuatro horas con un muchacho de once años. Había violado con regularidad a su hermana de cuatro años y se había puesto a tono con pornos. Al principio, el muchacho no quería hablar. En algún momento dijo: «Pero los otros, todos hacen también lo mismo». Los otros son los de los pornos.

Publicado en la revista Stern (05/02/2007) / Traducción al español: Martin Scheuch

NOTAS

1 Canal comercial de televisión, muchos de cuyos programas pueden catalogarse como “televisión basura”. [N. del T.]

2 En Alemania existe lo que se conoce como asistencia social (Sozialhilfe), que garantiza a las familias y personas sin recursos el sustento mínimo, que incluye alimentación, vivienda, vestido y salud. La educación es gratuita. [N. del T.]

3 Alemania cuenta con una ley de protección de menores de edad considerada como una de las más estrictas del mundo. De este modo, la posesión y venta de cualquier obra –sea canción, película, videojuego, por ejemplo– incluida en el Index o lista de medios peligrosos para la juventud, ya sea por su alto contenido de violencia o pornografía, no está prohibida, pero conlleva una serie de restricciones, a fin de garantizar que sólo llegue a manos de adultos –como, por ejemplo, no poder ser exhibidas en estanterías, prohibición de publicidad, verificación obligatoria de la identidad y edad del comprador, etc.–. [N. del T.]