ACLARACIONES SOBRE FIGARI A UN CATÓLICO DERECHISTA

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Julio Loredo de Izcue, presidente de la Associazione Tradizione Famiglia Proprietà (Italia)

El 12 de febrero me llegó un mensaje de un tal Julio Loredo de Izcue comentando un artículo mío que publicó Altavoz (EL SODALICIO Y LA ULTRADERECHA CATÓLICA, 5 de febrero). Loredo de Izcue, peruano, es presidente de la filial italiana de Tradición, Familia y Propiedad y autor del libro Teología de la liberación – Un salvavidas de plomo para los pobres, publicado originalmente en italiano en 2014.

En su escueto mensaje dice:

«en lo que respecta a Tradición, Familia y Propiedad [Martin Scheuch] incurre en varias faltas a la verdad que cabe rectificar.

1 – El Sr. Luis Fernando Figari nunca estuvo “estrechamente vinculado a Tradición, Familia y Propiedad (TFP)”, que dicho sea de paso no existía en el Perú. La asociación a la cual el articulista se refiere es Tradición y Acción por un Perú Mayor, con la cual el fundador de Sodalicio nunca tuvo el mínimo vínculo, y que además no se reconoce en la etiqueta “grupo ultraderechista”.

2 – Figari nunca estuvo en Brasil con la TFP de dicho país, y por lo tanto nunca “volvió con la consigna de potenciar TFP en el Perú”.

3 – Los señores José Antonio Pancorvo y Mario Taglione (no Taglieri) nunca “se le plegaron” por la simple razón [de] que no tenían contactos con él.

No sé quién podrá ser el anónimo “antiguo miembro de la comunidad marianista” que el Sr. Scheuch cita como fuente, pero puedo asegurar que, al menos en esos puntos, la memoria lo traiciona».

Estimado Sr. Loredo, en mi columna sólo hago afirmaciones taxativas cuando se trata de lo que yo he visto o vivido personalmente. Lo demás son cuestiones abiertas que requieren ser investigadas, cosa que Ud. no parece haber hecho antes de enviarme su mensaje.

Si Figari estuvo o no en algún momento entre 1963 y 1967 en Brasil conociendo Tradición, Familia y Propiedad —sociedad que, como Ud. bien afirma, no tenía entonces filial en el Perú— es algo que sólo se puede saber investigando su vida, pues dudo de que ese hecho, en caso de efectivamente haber ocurrido, haya sido anotado en los registros históricos de la asociación ultramontana a la cual Ud. está vinculado. No me he referido en ningún momento a Tradición y Acción por un Perú Mayor, filial no oficial de TFP creada en 1970 y de la cual salieron quienes fundarían en 1983 el Núcleo Peruano de TFP.

Por otra parte, el “antiguo miembro de la comunidad marianista” me dijo expresamente en su e-mail respecto a este dato: «lo sé por uno que fue compañero en esa aventura con Figari, o sea no es un chisme más…»

Lamentablemente, no le podemos preguntar a José Antonio Pancorvo si es cierta esa anécdota, pues falleció en el año 2016. Y no sé si Ud. habrá consultado al Sr. Taglione.

Si bien Ud. conoció personalmente a Figari en 1972 cuando fue su profesor de religión en 5° de media en el Colegio Santa María, le puedo asegurar que Figari siempre ha sido muy reservado con los hechos de su biografía, y quienes tuvimos trato frecuente con él nunca nos enteramos de todo lo que hizo antes de fundar el Sodalicio.

Por otra lado, en su rechazo de la calificación de “grupo ultraderechista” para Tradición y Acción por un Perú Mayor —asociación que lo apoya a Ud. y se encargó de publicar y promocionar la versión en español de su libro sobre la teología de la liberación— encuentro una similitud con Figari, el cual, además de negar siempre que el Sodalicio fuera una asociación conservadora y ultraderechista, también consideraba como herética a la teología de la liberación, una corriente teológica de pensamiento que ha sido reivindicada y reconocida como legítima en la Iglesia católica, no sólo por los cardenales Müller y Ratzinger, sino también por el mismo Papa Francisco.

Asimismo, tras leer la entrevista que en octubre de 2017 le hiciera Luciano Revoredo —representante de un catolicismo ultraconservador y retrógrado a través de su informativo online “La Abeja”—, veo allí reflejados los mismos planteamientos ideológicos que Alfredo Garland —sodálite de antigua cepa— plasmara en 1978 en su panfleto anti-liberacionista Como lobos rapaces.

Cumplo con publicar su versión. Ojalá algún día sepamos toda la verdad.

(Columna publicada en Altavoz el 26 de febrero de 2018)

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FUENTES

PERÚ – La vorágine socialista conduce al país hacia la descristianización total, supremo mal contra el cual actúa el Núcleo Peruano Tradición, Familia, Propiedad
Breve versión oficial de TFP sobre su presencia en el Perú (1970-1989)
http://www.pliniocorreadeoliveira.info/GestaES_0207Peru.htm

La Abeja
LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN ADOPTÓ EL MARXISMO CULTURAL. Entrevista a Julio Loredo de Izcue (30 Octubre 2017)
http://laabeja.pe/de-opini%C3%B3n/columna-del-director-luciano-revoredo/1654-la-teolog%C3%ADa-de-la-liberaci%C3%B3n-adopt%C3%B3-el-marxismo-cultural-entrevista-a-julio-loredo-de-izcue.html

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367 DÍAS EN PRISIÓN PREVENTIVA POR EJERCER EL PERIODISMO

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Deniz Yücel, reportero de “Die Welt”

Deniz Yücel (nacido en 1973 en Flörsheim am Main) es un periodista turco-alemán, que trabaja para el renombrado diario “Die Welt”.

El 16 de febrero, tras 367 días de prisión preventiva en Estambul (Turquía) sin que se elevara una denuncia formal, fue puesto en libertad por el poder judicial del país gobernado por el presidente Erdogan, líder de un régimen de apariencia democrática pero que no oculta su verdadero rostro dictatorial.

Ese mismo día la fiscalía turca formalizó la denuncia acusándolo de propaganda de una organización terrorista e incitación del pueblo al odio y la hostilidad contra el gobierno turco, pidiendo una pena de 18 años de cárcel.

Supuestamente Yücel habría descrito las intervenciones de las fuerzas armadas turcas contra el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) —organización catalogada como terrorista en Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea— como “limpieza étnica”. Asimismo, en una entrevista con Cemil Bayik, un comandante del PKK, habría intentado presentar al partido como una organización política legítima. Aunque es discutible si es eso lo que Yücel efectivamente quiso decir, esa manera de informar está protegida en Alemania por el derecho a la libertad de expresión.

Dado que no tenía restricciones de viaje, el mismo día pudo viajar a Berlín. Actualmente se encuentra fuera de Alemania a buen resguardo en un destino desconocido. Sin embargo, aún no es un hombre libre, pues en la eventualidad de que un tribunal turco lo condenara, estaría seguro en Alemania, pero no en otros países con tratados de extradición con Turquía y, por lo tanto, sufriría restricciones para viajar.

El caso de Deniz Yücel se convirtió en Alemania en un emblema de la libertad de expresión de la que debe gozar la profesión periodística, sobre todo en un país como Turquía que mantiene a unos 150 periodistas encarcelados.

Su liberación no ha significado, sin embargo, un cambio en la política de represión de la libertad de prensa que mantiene el régimen de Erdogan. El mismo día en que salió de prisión tres importantes periodistas turcos fueron condenados a cadena perpetua, sin haber hecho otra cosa que practicar responsablemente su oficio periodístico.

«Aún no sé por qué fui detenido hace un año, más exactamente, por qué hace un año fui tomado como rehén – y tampoco sé por qué fui liberado hoy», declaró Yücel en Berlín. Así como su encarcelamiento nada habría tenido que ver con el derecho y la justicia, su liberación tampoco tendría nada que ver con eso.

Hay que tener en cuenta que en enero de este año su abogado le comunicó que el gobierno alemán estaba viendo la posibilidad de intercambiarlo por la autorización para que fabricantes de armamento militar le vendieran éste a Turquía, o incluso intercambiarlo por seguidores del movimiento de Gülen, al cual Erdogan acusa de estar tras el fallido golpe de Estado de julio de 2016. La respuesta de Yücel fue contundente: «No estoy disponible para tratos sucios».

Lo cierto es que, aunque el ministro de relaciones exteriores Sigmar Gabriel ha negado que haya habido un trato, la liberación de Yücel se ha dado en un momento en que el gobierno de Angela Merkel ya había anunciado oficialmente que había que mejorar las relaciones con Turquía. Y uno de los obstáculos para estos efectos era la arbitraria prisión preventiva de Yücel.

De modo que Erdogan habría dado de esta manera una señal de buena voluntad y allanado el camino no sólo para acceder al mercado de armamento sino también para conseguir aliados en la OTAN y estrechar lazos comerciales con Alemania, lo cual permitiría mejorar la economía turca, que ya comienza a hacer agua. Por otra parte, la notoriedad que había alcanzado Yücel gracias a su cautiverio se desmorona y lo que él escriba posteriormente no tendría mayor impacto en una Turquía donde se mantiene a los medios de prensa controlados mediante la intimidación.

Lo cual nos deja un sabor amargo a quienes seguimos creyendo en la libertad de prensa como una de las bases fundamentales de la democracia. Pues aquí, como en el Perú, la justicia parece ser negociable en aras de intereses políticos y los derechos humanos de quienes informan concienzudamente cuentan sólo como una mercancía de cambio.

(Columna publicada en Altavoz el 19 de febrero de 2018)

WESTERN Y REVOLUCIÓN

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Fotograma de “Tepepa” (Giulio Petroni, 1969)

Hay subgéneros cinematográficos que en su momento fueron minusvalorados por la crítica especializada o fueron despreciados como material para grindhouse o cine de barrio, pero que con el paso del tiempo han sido revalorizados, descubriéndose en ellos varias obras maestras del Séptimo Arte. Uno de ellos es el spaghetti western —películas del Oeste producidas por italianos y rodadas generalmente en Almería (España)—, que tuvo su auge en la década de los ‘60 y la primera mitad de los ‘70. Antes de que deviniera en comedia de golpes y bofetones de la mano del dúo conformado por Terence Hill y Bud Spencer, este subgénero ya había dado a luz algunas obras importantes que reflejaban los conflictos sociales y políticos de esa turbulenta época de cambios que fueron los años ‘60. No de otra manera se explica el alto contenido de violencia que ostentan, en comparación con el western clásico norteamericano.

Entre los westerns a la italiana destacan por su contenido político y social —trasunto de las agitaciones revolucionarias en todo el mundo y la influencia de los movimientos izquierdistas en Europa— los “Zapata westerns”, filmes cuya historia se desarrolla en el marco de la Revolución Mexicana. Cabe mencionar entre ellos Yo soy la revolución (1967) de Damiano Damiani; El mercenario (1968), Vamos a matar, compañeros (1970) y ¿Qué nos importa la revolución? (1972) de Sergio Corbucci; ¡Agáchate, maldito! (1971) de Sergio Leone; y un film relativamente desconocido que recién se ha podido ver sin cortes en el año 2013 gracias a la labor de restauración del sello alemán Koch Media: Tepepa (1969) de Giulio Petroni. Un año antes de que se cumple el cincuentenario del estreno del film, he podido darle un visionado. Para mi sorpresa, me encontré con una obra maestra del cine mundial.

Mediante un montaje no lineal con frecuentes flashbacks se nos cuenta la historia de Tepepa (Tomas Milián), un campesino simple, ignorante, socarrón pero de gran carisma que dirige a un grupo de revolucionarios del pueblo, que no sólo participan en la Revolución Mexicana sino que terminan luchando contra quien la lideró políticamente —el presidente Francisco Madero (Paco Sanz)—, quien ahora se ha aliado con los militares y grandes terratenientes —aquellos mismos que sojuzgaron y maltrataron a los más pobres y fueron combatidos por los mismos revolucionarios—. El poder militar es representado por el Coronel Cascorro (Orson Welles en un rol magistral), un sujeto turbio y sin escrúpulos que no duda en hacer matar a quien se le interponga en el camino con el fin de mantener el orden y el status quo, sin importarle la justicia. A su vez, Henry Price (John Steiner), un médico británico, aparece en el lugar para hacer las cuentas con Tepepa, quien habría violado a su novia, ocasionando que ésta se suicide.

El director Giulio Petroni logra insertar las ambiguas biografías de personajes complejos en el ambiente conflictivo de la revolución, donde el “héroe” no es alguien de moral intachable y donde —en un entramado de traiciones y deslealtades— todos resultan víctimas y victimarios a la vez. Lo es también el niño (Luciano Casamonica) admirador de Tepepa, quien es testigo de cómo su padre, un campesino al que le han cortado las manos, es asesinado por Tepepa al traicionarlo y venderse por dinero a las fuerzas de Francisco Madero. Este niño terminará asesinando al inglés Price —quien traiciona su juramento hipocrático en aras de su venganza— porque «no le gustaba México». Y ese niño será el heredero de un ideal revolucionario, basado en un ansia legítima de justicia, pero que sólo destroza vidas humanas.

Con crudo realismo, el cineasta nos muestra en imágenes como una revolución termina devorando a sus propios hijos, aunque el ideal siga vivo en sus sucesores. Una máxima de validez universal que se cumplió en la Revolución Francesa, la Revolución Rusa, la Revolución Cubana, etc. Y ahora se cumple en la Revolución Bolivariana en Venezuela.

Pues los auténticos cambios nunca se dan de improviso, sino que requieren de una lucha continua a lo largo de décadas. Y la implementación de justas reformas sociales requiere de la participación democrática no violenta de todos los sectores de la sociedad. Como ocurre en los países donde hay economía social de mercado.

(Columna publicada en Altavoz el 12 de febrero de 2018)

EL SODALICIO Y LA ULTRADERECHA CATÓLICA

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Miembros del Requeté, organización paramilitar católica, durante la Guerra Civil Española

Mucho se ha escrito sobre el Sodalicio desde que empecé a publicar lo que yo sabía en noviembre de 2012. Sin embargo, incluso después de la publicación de Mitad monjes, mitad soldados de Pedro Salinas (con la colaboración de Paola Ugaz), que trae abundante información para reconstruir la historia del Sodalicio desde sus inicios, sólo se ha arañado la superficie y siguen habiendo varios misterios sin resolver.

La primera actividad de Figari que se menciona en el libro después de salir del Colegio Santa María (Marianistas) en el año 1963 data de 1967. Hay un hiato de casi cuatro años donde no sabemos a qué se dedicó.

Un antiguo miembro de la comunidad marianista me escribió en julio de 2012 que Figari habría estado estrechamente vinculado a Tradición, Familia y Propiedad (TFP), un grupo ultraderechista fundado por Plinio Corrêa de Oliveira en Brasil en el año 1960. Figari habría estado incluso en Brasil viviendo con ellos un tiempo y habría vuelto con la consigna de potenciar TFP en el Perú. «Se le plegaron José [Antonio] Pancorvo —[quien llegaría a ser posteriormente cabecilla del núcleo peruano de TFP]— y un chico Taglieri, ambos del colegio Sta. María. Luego Figari se desvinculó para empezar su propio pastel».

La información obtenida por Pedro Salinas de que quienes conocieron después a Figari lo recuerdan como alguien muy crítico y opuesto no sólo hacia el Opus Dei sino también hacia TFP, es algo que yo mismo puedo confirmar. Sin embargo, también me consta que Figari conocía muy bien lo que planteaban ideológicamente ambas agrupaciones.

Asimismo, una de las versiones hagiográficas oficiales que pululaban antes de que se conocieran los delitos sexuales del fundador del Sodalicio, decía que «muy pronto se convirtió en abanderado del pensamiento y de la enseñanza social de la Iglesia, lo que le valió la enconada animadversión de instituciones como “Tradición, Familia y Propiedad”, cuyos miembros lo calificaban de “comunista disfrazado”». ¿Disfrazado de qué? Evidentemente, de católico ultraderechista y conservador, es decir, de algo muy parecido al perfil de miembros que tenía TFP.

Otro misterio sin explicar es la alusión que hay en el libro Los neo-nazis en Sudamérica (1978) del chileno Franz Pfeiffer Richter (1937-1997), fundador en 1962 del Partido Nacional Socialista Obrero de Chile, respecto a un tal Luis Figari a quien se menciona como «el dirigente peruano» vinculado al Frente Nacional Socialista en el Perú.

Asimismo, otro tema que requiere de investigación es la amistad cercana de la cúpula del Sodalicio con miembros de El Yunque, organización secreta católica de extrema derecha nacida en México, con la cual el Sodalicio tiene más de una coincidencia en cuanto a doctrina y a régimen de gobierno y de disciplina.

Tanto Federico Müggenburg como Manuel Díaz Cid —a los cuales conocí personalmente— mantuvieron una estrecha amistad con Figari, Doig, Levaggi y otros miembros del Sodalicio, de los cuales siguen siendo sodálites activos José Ambrozic, Jaime Baertl, Alfredo Garland, Alejandro Bermúdez y Miguel Salazar. Si bien Díaz Cid ha reconocido su pertenencia a la organización y ha renunciado a ella, no sin efectuar una crítica disidente, no ha sucedido lo mismo con Müggenburg. ¿Se sigue cultivando contactos con él, sobre todo Alejandro Bermudez, quien a través de ACI Prensa ha defendido plataformas ultracatólicas como HazteOir, el Instituto de Política Familiar y Profesionales por la Ética, que han sido denunciadas en España por ser organizaciones de fachada de El Yunque?

También resultan misteriosas muchas de las amistades cultivadas por Figari y su entorno inmediato con personajes y grupos en Argentina y España. Germán Doig nos repetía, después de cada uno de los viajes realizados a estos países, que el Sodalicio no tenía comparación con otras asociaciones católicas allí presentes. ¿Con que grupos éramos comparados?

Lo que sí me consta es que regresaban de esos países cargados de libros difíciles de conseguir en el Perú: textos del falangismo español, libros de la ultramontana Fundación Speiro, obras de los tradicionalistas Julio Meinvielle y Leonardo Castellani, etc. Y de México se traían los libros del simpatizante del nazismo Salvador Borrego, así como obras de la Editorial Tradición, entre ellas escritos de Salvador Abascal, promotor de una especie de fascismo católico llamado sinarquía.

Como vemos, la caja de Pandora sigue abierta.

(Columna publicada en Altavoz el 5 de febrero de 2018)

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A continuación, anteriores artículos míos donde analizo varios aspectos del ultraderechismo del Sodalicio:

La más reciente noticia sobre El Yunque ha aparecido hoy:

Religión Digital
Las asociaciones de familia exigen a los obispos que dejen de colaborar con El Yunque (05 de febrero de 2018)
http://www.periodistadigital.com/religion/familia/2018/02/05/religion-iglesia-yunque-espana-familia-asociaciones-hazteoir-obispos-aborto-ciudadania-sociedades-secretas-espionaje.shtml