PREGUNTAS A LA COMISIÓN DEL SODALICIO

comision_etica_azul

El 14 de enero envié por correo ordinario mi denuncia de abusos psicológicos y físicos sufridos en el Sodalicio de Vida Cristiana a la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación. Ésta me dio acuse de recibo vía e-mail el 3 de febrero, aunque ya conocían el texto de mi denuncia con anterioridad, pues les fue proporcionada por un sodálite de confianza, a quien yo le había enviado la misma documentación por e-mail el 27 de octubre del año pasado.

En un e-mail del 19 de febrero enviado a la Comisión puse la siguiente aclaración: «Aclaro que la denuncia no es contra personas individuales sino contra el Sodalicio, pues fue el sistema institucional sodálite plasmado en una doctrina y una disciplina los que permitieron que se cometieran en perjuicio mío los abusos que detallo en el documento, creando el marco necesario para que ello ocurra».

A día de hoy no he recibido ninguna notificación adicional, invitándome a declarar y hacer las precisiones del caso, aun cuando he consignado mi número de teléfono en Alemania y mi usuario de Skype.

¿Qué pasa, señores de la Comisión? ¿Qué están esperando? ¿Sólo les interesa las denuncias contra Figari a fin de embarrarlo únicamente a él y dejar a la institución libre de polvo y paja?

¿Alcanzará el fondo asignado de 500 mil dólares para indemnizar a las víctimas? Sólo las casas de San Bartolo puestas a la venta por el Sodalicio están valuadas en más de 4 millones de dólares. ¿No creen que ese monto debería usarse para indemnizar a las víctimas, en vez de destinarse a abogados para limpiar la reputación de los abusadores?

(Columna publicada en Exitosa Radio-Diario-TV-Web el 13 de febrero de 2016)

________________________________________

Según información publicada por la inmobiliaria Alberto Arribas en el portal adondevivir, éstos son los precios solicitados por las que fueran casas de formación del Sodalicio en San Bartolo.

Casa de playa en la Ribera Sur, lote 5 S/ 1,806,000 (US$ 602,000)
Casa de playa en la Ribera Sur, lote 24 S/ 1,713,000 (US$ 571,000)
Casa en la Av. San José de San Martín,
zona Costa Norte Baja, lote 50
S/ 7,329,000 (US$ 2,443,000)

Lo cual hace un total de US$ 3,616,00. Si a esto le sumamos lo que se estaría pidiendo por una cuarta casa de playa, ubicada al centro de la Ribera Sur, el monto superaría los 4 millones de dólares. Esto sin tener en cuenta los ingresos que el Sodalicio recibirá por la venta de la casa donde vivía Luis Fernando Figari, ubicada en La Pinta 130 (San Isidro), y de las dos casas con jardines y piscina ubicadas en Santa Clara (Ate), cerca del Hotel El Pueblo.

Por eso mismo, resulta ridículo que se haya asignado un fondo de US$ 500,000 para indemnizar a las víctimas que presenten su denuncia ante la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación. Pues los montos a ser desembolsados deben ayudar a mitigar el sufrimiento de personas que han sido dañadas de por vida y ayudar a cubrir ampliamente los gastos médicos y psicoterapéuticos en que han incurrido estas personas, además de compensar las oportunidades perdidas en cuanto a estudios y trabajo debido al tiempo vivido en comunidades sodálites.

Al respecto, cabe mencionar de manera ilustrativa el caso de Andreas Huckele, quien junto con un compañero suyo fueron las primeras víctimas que denunciaron los abusos sexuales sufridos en la Escuela de Odenwald (ver mi post LA ESCUELA DE ODENWALD Y EL SODALICIO). En julio de 2010, debido a la incomprensión con la que continuamente se topaba, decidió poner por escrito las razones que justificaban la indemnización que estaba solicitando y por la cual estaba luchando desde hacía meses.

He aquí el texto tal como aparece en el libro que escribió bajo el seudónimo de Jürgen Behrens, «Wie laut soll ich denn noch schreien?» Die Odenwaldschule und der sexuelle Missbrauch, Rowohlt, Reinbeck bei Hamburg 2011 [«¿Cuán fuerte debo aún gritar?» La Escuela de Odenwald y el abuso sexual].

«¡Los pagos indemnizatorios a las víctimas cumplen funciones importantes!

Una de esas funciones es simbólica.
En una cultura material como la nuestra, en la cual el valor de algo o alguien se expresa en una cifra en euros, la designación de un daño en euros tiene un alto valor representativo, en particular cuando se trata de un daño personal, es decir, un daño respecto al cual puede haber únicamente un reconocimiento pero no una reparación. El pago de una indemnización es el reconocimiento y designación de una culpa y pone fin al sentimiento de culpa compartida y participación de las víctimas en el delito.
¡Las víctimas no pudieron decir que “no”!
Que actualmente sean pocas las víctimas que reclaman indemnizaciones forma parte del daño ocasionado por la violencia sexual que tuvieron que padecer y soportar las víctimas. En la medida en que se asume que la mayoría de las víctimas no elevan reclamaciones materiales y de este modo la minoría de las víctimas que reclaman indemnizaciones con cifras concretas son marginadas nuevamente, los responsables de la institución mantienen el comportamiento lesivo.
“Pues recién cuando en nuestra sociedad se pagan grandes sumas de dinero de manera voluntaria, se reconoce dolorosamente la culpa.”
Prof. Volkmar Sigush, sexólogo, Frankfurt am Main, Erziehung und Wissenschaft, 6/2010, GEW.

Una de esas funciones es práctica.
El pago de una indemnización mitiga el daño ocasionado. Los sobrevivientes de violencia sexual se hallan asegurados en la vida por debajo del promedio. Los costos de tratamientos son altos y no siempre son asumidos por los seguros de enfermedad. Los montos asignados para medidas terapéuticas se agotan antes de terminar el tratamiento. Biografías quebradas, retrasos en la formación profesional y vínculos laborales interrumpidos se pueden observar de manera acumulada en las víctimas. Una provisión adecuada para la vejez frecuentemente no se da.

Una de esas funciones es moral.
Quien ha ocasionado daño tiene en nuestra cultura la obligación de resarcirlo. Esta obligación es independiente del derecho penal y civil. Por eso mismo, la institución está obligada a tomar distancia del alegato de la prescripción y hacer frente a su obligación moral.
Los pagos indemnizatorios deben ser fijados de manera tan elevada que no se ofenda a las víctimas. ¡Un sufrimiento de por vida no puede ser compensado con limosnas!»

(Traducción al español: Martin Scheuch)

EL PARÁSITO FIGARI

hormiga_con_hongo_parasito_

Hormiga zombi con hongo parásito “Ophiocordyceps unilateralis” en la cabeza

El Sodalicio de Vida Cristiana fue fundado y gobernado durante casi cuatro décadas por un parásito. Pues no se sabe que Figari haya tenido un trabajo remunerado después de que fuera profesor de educación cívica en el Colegio Maristas San Isidro y de religión en el Colegio Santa María (Marianistas). El resto de su vida —incluso hasta ahora— ha vivido del trabajo de otros. Y de manera injusta y despiadada, pues muchos de los que hemos trabajado duro y parejo durante toda nuestra vida no podemos costearnos las viviendas de lujo que ha tenido ni los viajes internacionales de los cuales ha gozado cada año. Mucho menos disponemos de miles de dólares para pagar los obscenos honorarios de un abogado que buscará dejar sin efectos las demandas judiciales que puedan haber contra quien creó todo un sistema para abusar física, psicológica y sexualmente de jóvenes que creyeron en su prédica pseudo-cristiana. Mientras tanto, disfruta de un exilio dorado en Roma, donde espera pasar los últimos años de su vida en la más absoluta impunidad, atendido por miembros de su círculo íntimo que todavía le deben guardar fanática devoción y respeto.

Ni siquiera en las mismas comunidades sodálites podíamos disfrutar de los caprichos gastronómicos que alimentaban su cada vez más abultada barriga. Lo digo con conocimiento de causa, pues yo mismo fui encargado de temporalidades (administrador de ingresos y egresos) de un par de comunidades sodálites, y uno prácticamente tenía que hacer magia para que el dinero que ingresaba semanalmente alcanzara para dar de comer adecuadamente a todos los miembros de la comunidad, sin contar los gastos en aseo y limpieza, agua, luz y teléfono. Fue entonces cuando aprendí a ser austero y creativo en la economía doméstica. No hay mal que por bien no venga.

Todo esto no pasaría de ser meramente anecdótico a no ser por el hecho de que el influjo parasitario de Figari va más allá de un mero estilo de vida sanguijuelesco. Figari, además, ha parasitado las mentes y las voluntades de quienes creímos en él y en su proyecto. Como esos hongos que infectan a ciertas hormigas, toman el control de sus sistemas nerviosos y alteran su comportamiento hasta producirles la muerte, sólo con el fin de sobrevivir y mantener la especie. O como las larvas de la glyptapanteles —una especie de avispa— que manipulan el comportamiento de las orugas en que se alojan, llevándolas a mantenerse inmóviles y a dejar de alimentarse, convirtiéndolas en guardianas agresivas de los capullos de los insectos hasta que éstos se desarrollan, abandonan a la oruga y éste muere. Pues el sistema de formación sodálite estaba orientado a implantar a Figari en lo más íntimo de nuestra personalidad, convirtiéndonos prácticamente en zombis con apariencia de personas normales, pero siendo en realidad defensores irracionales de un pensamiento único —el de Figari— y ejecutores autómatas de su voluntad, hasta el punto de estar dispuestos a entregar nuestras vidas por la supervivencia del zángano supremo.

Eso explicaría las reacciones que están teniendo muchos sodálites ante el escándalo que se desató en octubre del año pasado con la publicación de Mitad monjes, mitad soldados. Infectados por el virus Figari, han desarrollado una personalidad ficticia encima de sus personalidades reales, que los lleva a decir y hacer cosas que una persona en sus plenos cabales no diría ni haría. Sus mentes están tomadas y manipuladas sin que ellos se den cuenta y sus voluntades están al servicio de la supervivencia del sistema que es la encarnación misma del espíritu de Figari. Pues aún cuando éste desapareciera del mapa, su nefasta influencia seguiría viva en las estructuras institucionales —pensamiento, disciplina, jerarquía, normas— inficionando a quienes caigan en las redes de su sistema de formación y adoctrinamiento.

Una de las maneras en que se lograba esta especie de “lavado de cerebro” era a través de la práctica de la sustitución de criterios, tal como se plantea en un texto relativamente reciente publicado en la página web Camino Hacia Dios del Movimiento de Vida Cristiana (ver http://caminohaciadios.com/chd-por-numero/576-los-criterios-evangelicos):

«El discípulo de Jesús debe aspirar, como dice San Pablo […], a tener la mente de Cristo (ver 1 Cor 2, 16; Ef 4, 24), es decir, debe aprender a pensar como Él (sus modos de aproximarse a la realidad, su razonamiento, su valoración de las cosas, tener sus mismos criterios, etc.) de modo que toda su actividad responda a ese “nuevo pensar”. Ese nuevo pensar, precisamente, debe estar nutrido de los criterios del Evangelio, de las “medidas” que el Señor nos da para avanzar correctamente. […]

¿Cuáles son, entonces, los criterios “evangélicos”? Son todos aquellos criterios que el Señor Jesús nos ha enseñado. Estos criterios nos ayudan a juzgar la realidad como Él y a actuar con coherencia. ¿Dónde los encontramos? En la vida y las palabras del Señor. En la Sagrada Escritura, y particularmente en los Evangelios, encontramos muchísimos criterios que nos pueden iluminar en lo cotidiano. […]

¿Y de quién podemos aprender a dejarnos guiar por los criterios evangélicos? Los santos son grandes maestros para vivir según el Evangelio. Entre ellos, de modo especial, Santa María. Ella, cuyo corazón late al unísono con el de su Hijo, nos educa a mirar la realidad desde el Evangelio y a discernir nutridos de la misma mirada de amor del Señor.»

El problema radica en que era el mismo Figari quien proporcionaba la hermenéutica para interpretar qué criterios debían extraerse de la Sagrada Escritura. «El pensamiento sodálite es la clave para entender e interpretar la realidad», decía Figari. Pero ese pensamiento no era la creación colectiva de una comunidad, desarrollado y profundizado en el tiempo a través de un diálogo y reflexión constantes, sino expresión ideológica de la única mente del parásito. Figari era el criterio de lo que debía ser considerado como verdad y norma de vida para los sodálites, y éstos tenían que ajustarse y acomodarse a lo que Figari determinaba. Más aún, lo que pensaban y escribían los sodálites sólo tenía validez en la medida en que reflejara el pensamiento único de Figari. No había lugar para reflexiones personales propias.

La mención a Santa María en el texto citado no deja de ser relevante, pues los datos que aparecen sobre ella en la Sagrada Escritura son tan escasos, que la reflexión sobre cuáles habían sido sus criterios se derivaba principalmente de especulaciones espirituales y pseudo-teológicas que Figari presentaba como si se trataran de revelaciones divinas inspiradas por el Espíritu Santo. De este modo, la Virgen María era utilizada como una especie de comodín para que Figari pudiera inocular de contrabando sus gérmenes en los cerebros huéspedes.

Creyendo seguir tras las huellas del Jesús de los Evangelios, muchos sodálites caminamos como zombis por una senda errada con mentes refractarias a cualquier atisbo de sensatez, idolatrando a Figari en el santuario de nuestras conciencias y defendiendo la institución contra viento y marea.

Extirpar ese parásito del interior de uno es un proceso largo y doloroso, pues —al igual que el “alien” de la película homónima de Ridley Scott— se nutre de nuestra misma vida, dándonos la ilusión de estar caminando en la verdad por la senda correcta. Y aunque a ojos de los demás aparentábamos estar sanos, por dentro teníamos un bicho que carcomía nuestras energías psíquicas y espirituales y nos impedía desarrollar todo nuestro potencial humano. Yo me demoré décadas en librarme de la enfermedad, y aún tengo cicatrices en el alma que probablemente requieran de ayuda profesional. Así como la han necesitado muchos de los que pasaron por esa licuadora de la psique que es el Sodalicio de Vida Cristiana.

No puedo decir con exactitud cuáles sean los remedios para este virus en cada caso personal, pero a mí me sirvieron mucho la literatura y el cine como arte, en la medida en que me abrieron ventanas a la riqueza de la realidad terrena y humana en toda su profundidad y me permitieron descubrir cuán estrecha era la cárcel interior en la que estaba encerrado. Tuve que matar a Figari en mí, componiendo una canción que me arranqué de las entrañas y cuya letra transcribo a continuación.

USTED

usted nunca se entregó
al calor de una mujer
usted nunca tuvo
pasión con locura

usted nunca quiso ser
un amante al amanecer
usted nunca supo
de amor con ternura

usted creyó rescindir
el pretérito y el porvenir
convocando un futuro
para santos y puros
de frugal sumisión
sin migajas para la ocasión

y usted nunca atardeció
con un hijo llamado dolor
que temblando está por la fiebre
que llorando está por el hambre
que creciendo está como un hombre
que buscando está libertad
en el suelo fecundo
de sus sueños oriundos
consumando jocundo el rumor
de su amor por el mundo
su fervor vagabundo
sepultando el difunto pendón
de usted
de usted

usted prohibió caminar
por la vida sin su cristal
usted siempre impuso
sus filosofías

usted quiso disecar
los latidos al palpitar
usted puso muros
a la poesía

usted sólo permitió
los vocablos de su fogón
y sin nombre de alma
el espíritu empalma
con carencia de olor
con ausencia de sangre y color

y usted nunca traspasó
los linderos de su mansión
donde el niño juega con la araña
y el amigo espera en la montaña
y el anciano sueña en la pestaña
del poeta que tañe al amor
con sus manos cansadas
de arrugar madrugadas
conjurando su arcada el valor
de auscultar la calzada
y ocupar barricadas
rubricando su espada un adiós
a usted
a usted

Ya lo decía yo en un texto que publiqué en agosto de 2013 (ver FIGARI, El ÍDOLO CAÍDO):

«Para quien quiera desvincularse del Sodalicio y del formateo mental que sufren quienes han pasado por la institución, es necesario y saludable mandar a la mierda de manera simbólica a Figari, derrumbar el ídolo que ha sido colocado en el altar del propio recinto interior y al cual durante años se le ha rendido pleitesía, asimilando su pensamiento y sus criterios, buscando agradarle mediante una obediencia complaciente y absoluta, y manteniendo una ceguera obsecuente ante sus debilidades humanas y sus desvaríos intelectuales.»

Por eso mismo, la solución al escándalo del Sodalicio no terminaría con la expulsión de Figari o con su hipotética muerte debido a una penosa enfermedad —eufemismo para designar el cáncer que dice padecer— en un futuro no muy lejano. Mientras el Sodalicio siga siendo en esencia lo mismo que es ahora, Figari seguirá vivo en la institución como un fantasma que se resiste a dejar de penar en la mansión que él mismo invadió hasta el más recóndito recoveco con su mórbida presencia.

PLAGIO Y CORRUPCIÓN

cesar_acuna_plagio

El 2 de abril de 2012 el Presidente de Hungría, Pál Schmitt, tuvo que renunciar a su cargo luego de que la Universidad Semmelweis de Budapest inhabilitara su título académico de doctor en ciencias deportivas debido a plagios masivos en su tesis doctoral.

Algo similar ocurrió en Alemania cuando el 23 de febrero de 2011 la Universidad de Bayreuth inhabilitó el doctorado en derecho del entonces Ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg debido a que se comprobaron plagios en 369 páginas de las 393 que tenía su tesis. No obstante ser considerado un favorito como próximo candidato a canciller y contar con el apoyo de Angela Merkel, tuvo que renunciar a su cargo y retirarse de la política.

Lo mismo pasó con la Ministra de Educación e Investigación Annette Schavans, quien luego de ser inhabilitado su doctorado en ciencias de la educación en febrero de 2013, puso su cargo a disposición.

Desde marzo de 2011 la página web VroniPlag Wiki se ha dedicado a examinar tesis académicas que caían bajo sospecha y ha contribuido a que a 26 personalidades de la vida pública alemana se les inhabilite su título académico, con los consiguientes efectos jurídicos.

El plagio en una investigación académica no puede ser considerado una mera “criollada” que permita concederle un título que le abrirá oportunidades laborales, empresariales o políticas a una persona que demuestra de este modo ser incompetente en su área. Este tipo de plagio es una modalidad más del cáncer de la corrupción.

Que César Acuña, después de conocerse sus múltiples plagios, siga en campaña muestra que la tolerancia hacia la corrupción es una enfermedad incurable en el Perú.

(Columna publicada en Exitosa Radio-Diario-TV-Web el 6 de febrero de 2016)

ABUSO SEXUAL Y MACHISMO

abuso_sexual_sanfermines_2013

Desenfreno machista durante los sanfermines del año 2013 (Pamplona, España)

El abuso sexual sufrido por menores de edad —no importa de qué sexo sean— deja secuelas post-traumáticas que acompañarán a la persona durante toda su vida. Sin embargo, la sociedad suele tener más comprensión hacia el perpetrador si las víctimas son jóvenes adolescentes de sexo femenino, y ser más dura y condenatoria si las víctimas eran varones. Pues se parte de la falsa idea de que el impulso sexual masculino se torna incontrolable cuando una mujer se le presenta al sujeto con características sexuales seductoras según la cultura, de modo que la responsabilidad de una agresión sexual termina siendo compartida por las mujeres, si es que no se les atribuye toda la culpa.

El sacerdote sodálite Jürgen Daum, en su libro Sexualidad y castidad (Universidad Católica San Pablo, Arequipa 2013), afirma lo siguiente:

«Las chicas no se dan cuenta de su poder de provocación en los hombres. En la manera que se vistan las van a tratar».

Lamentablemente, no encontramos esta afirmación moralista compatible con lo que Jesús enseña en el Evangelio:

«La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas» (Lucas 11, 34).

De modo que quien tiene una mirada sana y una conciencia limpia, verá en la prostituta a la mujer que merece todo respeto en razón de su dignidad humana, mientras que quien tiene la mirada sucia y la conciencia turbia, verá en la mujer virgen y pudorosa al objeto sexual que puede poseer. Quien comprende esto maduramente y le ha perdido el miedo a la sexualidad, podrá también admirar la belleza de un desnudo natural sin dejarse llevar por deseos inconfesables. Pues la maldad no radica en el cuerpo humano creado bueno por Dios, sino en la mirada que lo observa con malas intenciones.

Pues, como dice San Pablo, no hay nada que sea impuro en sí mismo:

«Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es impuro en sí mismo; pero para el que piensa que algo es impuro, para él lo es» (Romanos 14, 14).

En contextos conservadores y fundamentalistas con el añadido de un fuerte elemento machista —considerando lo masculino como superior a lo femenino y cargando la responsabilidad de muchos problemas sobre los hombros de lo femenino—, donde además se insiste obsesivamente en la perversidad del mundo y se busca generar continuos sentimientos de culpa en los sujetos, no es de extrañar que se dé una sexualidad reprimida que, por eso mismo, termina saliéndose de su cauce y descontrolándose. Y llevando a los sujetos a cometer acciones reprobables de manera casi compulsiva. El P. Daum no tendrá que mirar muy lejos para verificar este fenómeno, pues en la misma sociedad de vida apostólica a la que pertenece, el Sodalicio de Vida Cristiana, deben haber varios casos.

La siguiente reflexión de Rocío Figueroa, que ahora reproduzco con la debida autorización, toca este tema de manera sucinta y vigorosa, teniendo en cuenta que ella misma fue víctima de un abuso sexual (tocamientos indebidos) por parte de una figura líder en el Sodalicio cuando todavía era menor de edad.

________________________________________

EL MACHISMO INCLUSO EN EL ABUSO SEXUAL
por Rocío Figueroa

La característica del abuso sexual por parte de un sacerdote o religioso es que involucra a un menor de edad en actividades sexuales utilizando su poder espiritual (director espiritual, animador, superior) y violando la confianza. La característica del abuso es justamente la asimetría en la relación (adulto-menor, padre espiritual-aconsejado, superior-inferior).

Lo más trágico de todo es que en Latinoamérica seguimos con una mentalidad machista al evaluar el abuso sexual. Si se trata de un abuso de un adulto hacia una mujer menor de edad, entonces “fue sólo un desliz”, “ella lo sedujo”, “fueron amantes”. ¡No, señores! Si un adulto en una situación de poder entra en una relación teniendo actividades sexuales de cualquier tipo con un menor de edad, sea hombre o mujer, eso es abuso sexual aquí en la China o en Tombuctú.

Si tienes una hija de 16 años y un profesor, confesor o director espiritual que le dobla la edad la induce a actividades sexuales, ¿dirías que se “enamoraron”? No. Aunque la menor de edad se haya encaprichado. Es justamente la técnica de seducción. Es un abuso.

El abuso sexual lo podemos definir según Reinhart (1987) 1 como la exposición de un menor de edad a la estimulación sexual inapropiada para su edad y para su desarrollo psicológico. Schechter & Roberge (1976) 2 lo definen como la involucración sexual de jóvenes o niños inmaduros en actividades sexuales que no entienden completamente y a las cuales no pueden dar su consentimiento libre.

La característica del abuso sexual por parte de un sacerdote o consagrado es la traición de un menor de edad por una persona en posición de poder y confianza que está autorizada a ejercer el liderazgo espiritual. El abuso envuelve una sexualización traumática del menor de edad, haya o no el perpetrador usado la fuerza o la coerción (Reinhart 1987).

Se habla de abuso sexual a tres niveles: exposición de un menor de edad a cuestiones sexuales lejos de su madurez sexual (revistas, imágenes, conversaciones), tocamientos de manera sexual, intentos de relaciones sexuales de cualquier tipo. Y lo que se añade a un abuso por parte de un religioso es que se utiliza a “Dios” y la relación espiritual de confianza en el escenario del abuso.

1 Reinhart M.A., “Sexual abuse of battered young children”. Pediatr Emerg Care, 1987.
2 Schechter, M. & Roberge, L., “Child Sexual Abuse”. In: Child Abuse and Neglect. The Family and the Community. Helfer, R., Kempe, C. (Eds). Cambridge, Ballinger, 1976.

Texto original: http://rocio-figueroa.blogspot.de/2016/01/el-machismo-incluso-en-el-abuso-sexual.html

SODALICIO Y VIOLENCIA

sodalicio_logo_violencia

Quienes hemos vivido años en comunidades sodálites, somos conscientes de la violencia casi cotidiana a la que fuimos sometidos, sobre todo en lo verbal y psicológico, pues la disciplina sodálite, bajo la apariencia de una configuración con la persona de Cristo, estaba orientada a la anulación de la voluntad propia y al sometimiento de la libertad personal a los dictados de una ideología cristiana fundamentalista.

Ya lo había señalado en mi post TESTIMONIO COMPLETO:

«…si bien hay casos excepcionales de maltrato extremo, relatados por varios testigos, se trata de hechos ocasionales, pues el maltrato más frecuente son las conversaciones y reuniones para ir metiendo la propia ideología en las cabezas de las personas, donde se recurre con frecuencia a la burla, el insulto, la orden de guardar silencio e incluso a veces a las amenazas de castigos (ayunos obligados, privación de sueño, actividades absurdas sin ninguna finalidad, etc.). Ni qué decir, por lo general la autoestima sale bien perjudicada.»

La violencia ha sido un constitutivo latente de la misma estructura del Sodalicio, y no es de extrañar que haya eclosionado en varias ocasiones de manera feroz y destructiva, dejando un reguero de sobrevivientes con heridas y cicatrices en su psique y hasta en su cuerpo.

He aquí una reflexión de Rocío Figueroa sobre cómo la violencia está en la raíz de los abusos de toda índole que se han destapado en el Sodalicio de Vida Cristiana.

________________________________________

LA DINÁMICA DE VIOLENCIA EN EL SODALICIO DE VIDA CRISTIANA
por Rocío Figueroa

Me parece importante comprender que lo que está en la base de los abusos sexuales es sobre todo una búsqueda insaciable de poder y violencia por parte de los perpetradores.

El teólogo R. Ruard Ganzevoort en su artículo “Violence within the church” (“La violencia dentro de la Iglesia”, 2003) realiza un análisis muy agudo de las dinámicas de violencia y poder ante el abuso sexual en la Iglesia. Él señala cuatro etapas, de las cuales al menos las tres primeras se han dado tal cual en el escándalo del Sodalicio de Vida Cristiana.

1. Silencio antes de la tormenta:

– La violencia está presente pero no se manifiesta a la comunidad.

– Sólo pocos miembros son conscientes y sufren la violencia por parte de perpetradores, pero no es un conocimiento colectivo.

– Este primer estadio provee la estructura para las dinámicas de poder, de modo tal que los perpetradores generan una autoridad rígida y vertical que lleva al silencio.

2. Explota la bomba:

– Erupción del caos.

– Se dan encuentros violentos, disputas y reproches.

– Las víctimas se convierten en el chivo expiatorio de la comunidad. Son ellas y no el perpetrador el origen del escándalo. (Me sorprende, porque sucedió tal cual, con agravios de toda índole.)

– Muchos quieren regresar al silencio.

3. Ruptura de relaciones:

– Distintas perspectivas en el foro:

  • la perspectiva de las víctimas (en el caso del Sodalicio exigen justicia);
  • la perspectiva de los perpetradores (en el caso del Sodalicio el perpetrador niega toda responsabilidad).

– Los espectadores: algunos neutrales, otros salvadores de las víctimas, otros salvadores de los perpetradores.

4. Restauración:

– No se puede regresar a como era antes.

– Sólo se puede reconstruir si se reconoce el impacto de la violencia.

– No hay posibilidad de restauración si no se reconoce el mal causado.

– Preguntas que una comunidad tiene que hacerse:

  • ¿Qué significa que la violencia haya estado en medio de nosotros?
  • ¿Cómo podemos entender que la violencia de la comunidad nos haya llenado de rabia?
  • ¿Cómo hacer para que nuestra comunidad no tenga tendencias violentas?

Texto original: http://rocio-figueroa.blogspot.de/2015/12/la-dinamica-de-violencia-en-el-scv.html

________________________________________

FUENTE

R. Ruard Ganzevoort, Violence within the church. Paper for the 2nd International NOSTER Conference, Soesterberg NL 21-01-2003.
http://www.ruardganzevoort.nl/pdf/2003_Violence.pdf

LA PROFUNDA HUELLA DEL ABUSO SEXUAL

iris_galey_y_su_padre

Iris Galey con su padre: «¿Por qué hacías eso, papá?»

La suiza Iris Galey (nacida en 1936 en Basilea) escandalizó en 1988 a la opinión pública con su primer libro, Yo no lloré cuando papá murió – Historia de un incesto [Ich weinte nicht als Vater starb. Geschichte eines Inzests. Zytglogge, Gümligen 1988], en que trataba abiertamente un tema tabú. Pues desde sus 9 a sus 14 años de edad su padre, director de una empresa química, abusó sistemáticamente de ella. Y le dejó un trauma que la acompañaría toda su vida.

El año pasado acaba de publicar una nueva versión del libro con una segunda parte añadida: Yo no lloré cuando papá murió … y aborrecí el sexo hasta que encontré el amor – Historia de un incesto y una sanación” [Ich weinte nicht, als Vater starb … und hasste Sex, bis ich Liebe fand. Geschichte eines Inzests und einer Heilung. Münchner Verlagsgruppe, München 2015].

Recién con su tercer esposo, cerca de cumplir los 80 años, le perdió el miedo al sexo y pudo disfrutarlo verdaderamente, gracias al respeto y la dedicación de un hombre que era capaz de renunciar a la unión sexual por amor. Iris Galey aprendió que podía decir “no”.

Su vida fue difícil. Cuando a los 14 años reveló lo que su padre hacía con ella, éste se suicidó pegándose un tiro. Su primer matrimonio fue infeliz, pues su esposo le pegaba con frecuencia. A los 30 años volvió a casarse y se fue a Nueva Zelanda, donde su esposo terminó uniéndose a una secta fundamentalista. Tuvo dos hijas, una en cada matrimonio. Actualmente es terapeuta y conferencista en Suiza, dedicando su tiempo a ayudar a víctimas de abusos sexuales.

La historia de esta valiente mujer nos muestra cuán profunda es la huella de un abuso sexual, una herida abierta que a veces nunca cicatriza. O que se cura después de toda una vida.

(Columna publicada en Exitosa Radio-Diario-TV-Web el 30 de enero de 2016)

________________________________________

El 26 de noviembre de 2015 la Süddeutsche Zeitung publicó una carta de Iris Galey a su padre, donde describe con palabras explícitas y perturbadoras cómo la atormentaron durante décadas las cosas que su progenitor hizo con ella. He aquí el texto.

PAPÁ, ERES UN CERDO
por Iris Galey

Fue mi vida la que tú manchaste casi para siempre, papá. Yo era una niña de nueve años, y tú, con el cronómetro en marcha, me sobabas ‘allí’ con tu pulgar, y si no hacía puntualmente aquello que tú llamabas ‘venirse’, entonces me reprendías y me hacías daño.

¿Por qué hacías eso, papá?

Si tú estudiaste y fuiste director de una empresa química suiza. Así que con seguridad podías pensar.

Yo he necesitado mucho tiempo antes de ser capaz de pensar, después de que hubiste batido mi cerebro, como los huevos revueltos del desayuno, pues tú violaste mi pequeño cuerpo al igual que mi pensamiento entero. Tú no me enseñaste ninguna capacidad normal de vivir, ningún lenguaje habitual.

Tú me quitaste el piso debajo de los pies. Pues tú me enseñaste que lo errado es correcto y que lo correcto es errado.

Aprendí rápido a fingir ese sentimiento increíblemente hermoso que aparecía junto con la náusea sin limites provocada por el asco. Y hacía como que de verdad ‘me venía’, para que no me reprendieras y no me hicieras daño.

Entonces te engañaba, para que se acabaran tus tocamientos repugnantes y tus miradas asquerosas a eso de abajo.

Papá, eres un cerdo.

Yo sabía que debía exhalar gemidos y retorcerme y poner rostro apasionado, con labios fruncidos, como querías verlo tú. No obstante que decías que todas las mujeres son repulsivas.

Y cuando tú creías que yo ‘me venía’, casi nunca sentía nada en realidad. Pero más tarde, cuando estaba tendida sola en mi cama, sentía ese gran deseo que tú despertaste en mí, sin que yo quisiera.

Me atormentaba.

Era el anhelo de esos sentimientos, que habrían de aparecer sin papá. Pero tú dijiste que si lo hacía, pecaba, sería castigada y me iría al infierno.

Cuando el impulso era muy grande, lo hacía, pero luego fingía que no lo había hecho.

¿Es por eso que tantas mujeres deben simular algo, porque tantas son objeto de abusos de parte de papás como tú? Dicen que una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños.

Es así que yo tenía que ser embustera. He necesitado toda una vida para volver a ser yo misma. Yo esperaba y le rezaba a ese ser desconocido llamado Dios que llegara el día en que ya no tuviera ese impulso.

Pero un esposo desea que su mujer tenga ese impulso y sea ‘sexy’. De modo que tuve que seguir fingiendo.

Ya no tengo ese impulso y eso me pone contenta. Pero cuando todavía era una niña pequeña, pensaba que estaba condenada a fingir algo para siempre, incluso ante mí misma.

Cuando tú hacías lo que tú llamabas ‘venirse’, entonces siempre querías que yo… en la boca… ¿cómo pudiste, papá? Por un pelo no me asfixiaste.

Y entonces, poco después en la escuela, como niña entre niñas, yo me sentía tan distinta y que no formaba parte de eso. Ni en el bus escolar, ni en el salón de clases, ni en el recreo. Pues, después de ti, yo no formé parte nunca más de nada. Yo era como una ciudad bombardeada y en escombros, una ruina demolida. ¿O era el esqueleto maloliente de un pescado muerto pintado por Dalí?

Y cuando estaba esperando hijos, deseaba que fuera una niña, pues un niño con un pene, como el que tú tenías, papá, no lo hubiera podido soportar. Ejercías un control terrible en mi cabeza. Simplemente no te ibas…

Yo intentaba no mirar esa cosa que en ti siempre apestaba. Y el miedo a que me mataras y mataras a tiros a mamá todavía está en mí. Desde que quemaste vivo a mi ratoncito, al que yo amaba.

¿Por qué hiciste eso, papá?

¿Eras realmente mi papá?

En el matrimonio fui feliz cuando finalmente ya no tenía que ocuparme de esas partes del cuerpo. Eso no lo pude lograr ni siquiera con 77 años de edad, es decir, desde mi noveno hasta casi mi octogésimo año de vida. Eso es demasiado tiempo, papá, para algo aborrecido de manera absoluta.

Pero yo no sabía que también podía decir que no. Por eso toda esa gente decía entonces que eso iba a llegar a mí en algún momento.

Yo envidio a cada niña que no tuvo un papá así, que la echó a perder como tú lo hiciste. Vete pues ahora para siempre, vete, y llévate también contigo la palabra ‘papá’.

Recién cuando supe que mi actual esposo habría renunciado a ello, por amor a mí, no obstante que me deseaba, pude hacerlo por amor. Ahora soy feliz, monstruo enfermo y abominable, pues no pudiste arruinar mi vida entera.

Una parte de mi vida la pasé reconstruyendo mi ciudad. Siempre en búsqueda, volteé cada piedra como las mujeres entre los escombros de Berlín. Encontré el cemento para volver a edificar mi capacidad de vivir. No me quebré.

Mi esposo simplemente ama todo en mí, de modo que me siento mejor de ser mujer, después de que tú, viejo horroroso, me decías que yo soy como todas las mujeres, seres inferiores malolientes, repulsivos y sangrantes sin derechos.

Las voces e imágenes tuyas, tonto y enfermo comemierda, desaparecen ahora de mi cabeza. Ya no me siento como una ‘nada’. Conozco a muchos que se han rendido antes de tiempo debido a los daños que han ocasionado y siguen ocasionando personas como tú.

Ahora tengo al hombre y amante más amoroso, comprensivo y cariñoso del mundo, porque nunca me presiona, nunca me reprende y me deja decir ‘no’ cuando yo quiero. Disfruto cada momento con él, pues ahora ya no hay más sexo, sólo amor.

Y he comprobado que puedo ser feliz en cualquier parte, cuando estoy “en casa” en mí misma. Y ahora, en esta maravillosa edad en que soy una joven de casi 80 años podría vivir en cualquier parte del mundo, precisamente porque me siento en mí misma como en casa.

No olvides que a ti, ese despreciable y viejo hijo de puta llamado padre, lo he enterrado en un hueco en el desierto del Sinaí, y nunca te atrevas a salir nuevamente de allí.

El rol más triste en todo esto, en nuestro trauma-drama familiar, lo jugó mamá. ¿Te vengaste de ella en mí, porque amaba a otro hombre y no dormía contigo?

Yo no te odio ni a ti ni a mamá, pues quién sabe qué cosa os convirtió en aquello que erais. Pero de ahora en adelante vosotros dos no habéis existido nunca para mí y esas palabras que empiezan con P o M no las voy a pronunciar nunca más con mi boca.

Con estas letras os borro sencillamente por completo.

Yo soy yo, soy feliz y me he reconquistado a mí misma.

Y soy increíblemente feliz de haber recibido de ti solamente los daños a largo plazo. Yo podría haber abusado compulsivamente de niños pequeños o incluso haberme convertido en una asesina. Y no fue así.

(Traducción al español: Martin Scheuch)

________________________________________

TEXTO ORIGINAL

Süddeutsche Zeitung
Papa, du Schwein (26. November 2015)
http://www.sueddeutsche.de/leben/kindesmissbrauch-papa-du-schwein-1.2751766

EL NEO-GNOSTICISMO DEL “ILUMINADO” FIGARI

figari_en_blanco_y_negro

Luis Fernando Figari creía ser poseedor de un pensamiento único, recibido por inspiración del Espíritu Santo, que lo convertía en un elegido, apto para liderar un grupo cristiano de élite capaz de transformar el mundo.

Han pasado más de 40 años desde que se iniciara esta empresa religiosa, y ese pensamiento ha mostrado no ser más que una colección de lugares comunes agrupados en una síntesis fundamentalista mediocre que más se parece a una ideología que a una espiritualidad viva y en desarrollo.

Por otra parte, es casi nula la influencia que ha tenido el Sodalicio en la configuración del mundo a lo largo de estas cuatro décadas. Lo que la institución sí ha logrado cambiar drásticamente son las vidas de decenas de jóvenes, que han visto truncadas sus esperanzas y han sido gravemente dañados en sus historias personales.

Reproduzco a continuación, con la debida autorización, un texto de Rocío Figueroa, donde analiza el tipo de conocimiento que postulaba Figari y que yo recuerdo como una amalgama de teología tradicional y espiritualidad vetusta con parches de filosofía trasnochada, integrismo fascista, esoterismo hindú, psicología especulativa y ciencia-ficción apocalíptica.

________________________________________

LOS PROBLEMAS TEOLÓGICOS DEL SODALICIO: EL NEO-GNOSTICISMO DE FIGARI
por Rocío Figueroa

No se puede deslindar la teología de la vida moral de Figari, justamente porque la teología es la reflexión sobre la Revelación y de cómo se vive la fe en la historia. La teología no nace en una biblioteca, sino en el discipulado. Si el fundador fue un pederasta, hay que revisar la reflexión de la fe y su aplicación en la historia que nace del perpetrador. Porque fe y vida, teología y vida, espiritualidad y vida no se pueden separar.

Como bien sabemos, el gnosticismo fue una secta al interior de la Iglesia que confundió a muchos creyentes y buscaba llegar a la salvación a través del “conocimiento” y la “iluminación”. Un elemento típico de un grupo con características sectarias es que el fundador se presenta como el “iluminado”. Figari nos hacía creer que él con la mirada podía analizar el alma de los otros y que su pensamiento era único. Él mismo desarrolló una teoría que siguió vigente al menos hasta el año 2010. A todos sus cercanos nos mandó a leer la novela El hombre demolido de Alfred Bester, que trataba de una sociedad con un grupo de “ésperes”, telépatas iluminados que podían leer la mente de los otros y tener cierto poder sobre los demás. Figari además decidía quienes eran los “ésperes” de la comunidad y a éstos se les rendía un respeto reverencial, porque tenían algo que los demás no teníamos. No sólo eso, un par de consagrados tenía la responsabilidad de darle un fundamento teórico desde la psicología a esta teoría. Y así lo hicieron.

Esta teoría de los “iluminados” es la misma que tenía la secta del gnosticismo en los inicios del cristianismo. Obviamente, esta doctrina de los “ésperes” no llegó al Movimiento de Vida Cristiana —¡gracias a Dios!—, sino que se quedó en el grupo de los “iluminados”, o sea, los consagrados.

Figari se consideraba tan iluminado que no dejaba que nadie escribiera libros. Los que logramos publicar alguno, fue bajo su total revisión y control. Y siempre señalaba: «tienes que ser fiel a mi pensamiento». Es más, recuerdo que la parte más creativa, personal y experiencial de uno de mis artículos me la cortó sin problema, pues no expresaba “su pensamiento”. O sea no expresaba el pensamiento del “iluminado”.

Creo que uno de los aspectos de esta “iluminación” y “gnosis” que influyó a todos fue la desmedida importancia que Figari le dio a la “fe en la mente”, justamente al “conocimiento como medio de salvación”. Una importancia que puede ser muy dañina si no se equilibra con la fe en el corazón y la fe en la acción.

Como bien sabemos, Figari tenía una actitud muy negativa hacia toda la dimensión afectiva de la fe y de las relaciones humanas. En sus estudios sobre perpetradores sexuales (Comprehending and Rehabilitating Roman Catholic Clergy Offenders of Child Sexual Abuse, Journal of Child Sexual Abuse, 24:7, 772-795), Jane Anderson afirma que estos tienen serios problemas afectivos y éstos los manifiestan en medidas represivas hacia los sentimientos de los demás.

Si un sodálite era muy afectivo, Figari lo llamaba públicamente “desordenado” y este calificativo se hizo famoso en el Movimiento. Alguien que fuera muy sensible era llamado susceptible, alguien muy afectivo o emocional era acusado despectivamente de “feeling” o “hembrita”. Por eso incluso las canciones tenían que ser militantes, agresivas y mostrar poca sensibilidad.

Al mismo tiempo la “fe en la acción” de Figari dejaba mucho que desear: nunca lo vimos trabajando con los pobres, ni visitando a los enfermos, ni siendo caritativo. No sabía pedir perdón y si alguien se equivocaba, tenía todo menos caridad. El juicio sobre Figari se lo dejo a Dios, pero sí puedo evaluar sus actos. Entonces al presentar una fe desvinculada de los afectos y del núcleo de la caridad nos quedamos con una ideología, una doctrina vacía.

El cardenal John Henry Newman consideraba un gran peligro sobrevalorar aquello que se puede argumentar explícitamente y olvidar que las “razones reales” comprometen a toda la persona y no sólo la capacidad de articular un argumento. Según él, «una cognición desencarnada era un camino reductivo y falso; sólo una razón existencialmente integrada podría alcanzar la verdad religiosa» 1. En este sentido, una persona que creó una espiritualidad y ésta no estaba integrada en su vida, ¿podía acaso alcanzar realmente la verdad religiosa?

Por ello, creo que es importante re-evaluar el equilibrio entre las dimensiones de la fe y la valoración que se da a éstas y sobre todo desterrar toda pretensión de “iluminación”. Considero además que la dimensión afectiva y cordial de la fe es un elemento a integrar de manera más sana.

El peligro de darle una sobre-importancia a la “fe en la mente” es que se corre el riesgo del empirismo racionalista del que habla Newman, de creernos nuestras ideas, de pensar que somos buenos porque pensamos cosas buenas, de creernos dueños de la verdad o superiores al resto. En eso Dietrich von Hildebrandt es muy agudo al darle la centralidad al “corazón” como centro de pensamientos, afectos y emociones.

Figari, en cambio, todo el tiempo centraba la importancia en la mente refiriéndose a San Pablo. que invitaba a convertirse a través de la renovación de la mente. Sin embargo, no se puede leer sólo un pasaje de la Biblia para definir la conversión. Hay que leerla toda integralmente y el centro de la conversión Jesús la repetía sin cesar: «ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo». Éste fue el núcleo del mensaje de Cristo.

En eso creo que es importante la recomendación de Romano Guardini, quien señala que la bondad es el valor por excelencia que incluso valida el criterio de verdad: con frecuencia se olvida de que uno puede «saber mucho, ser un experto, crear, tener poder, disfrutar de la vida en los más diferentes aspectos…, pero si no soy bueno me falta lo verdaderamente definitivo» 2.

Verdad sin bondad es ideología. Recordemos que incluso los demonios reconocían que Jesús era Hijo de Dios, estaban muy bien formados, pero no eran buenos. Entonces la validez de la espiritualidad estará no tanto en tener ideas muy “ortodoxas”, sino en la bondad de seguir el Evangelio con sinceridad de corazón y rectitud de conciencia.

1 Romano Guardini, Ética. Lecciones en la Universidad de Munich, BAC, Madrid, 2000, 75.
2 M. P. Gallagher, «Allargare l’intelletto verso l’amore», en: L. Leuzzi ed., La carità intellettuale. Percorsi culturali per un nuovo umanesimo, Città del Vaticano 2007, 20.

Texto original: http://rocio-figueroa.blogspot.de/2015/12/los-problemas-teologicos-del-sodalicio_12.html