EL ENCUBRIMIENTO DE LOS NAUSEABUNDOS

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Según Luis Galarreta, el Congreso no verá el caso Sodalicio porque se ha visto en otras instancias. ¿No se ha dado cuenta hasta ahora de que en ninguna de esas instancias el tema se ha investigado en toda su amplitud, y que la única instancia en capacidad de hacer eso es el Congreso de la República?

Tenemos el informe final de la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación convocada por el Sodalicio, que se ciñe a temas de abusos y saca conclusiones demoledoras pero que ha sido desacreditado por instancias posteriores.

La Fiscalía de la Nación se limitó a las denuncias presentadas por cinco víctimas, y tras una investigación que presenta serias deficiencias, le ha restado valor a las declaraciones de testigos y denunciantes, asumiendo como ciertas las mentiras de los acusados.

La Santa Sede, aun admitiendo el control psicológico ejercido por Figari, sólo le reconoce pecados graves pero niega que haya habido abusos sexuales y, por lo tanto, tampoco hay víctimas sino solamente cómplices del pecado.

Los informes preparados por tres expertos contratados por el Sodalicio, fragmentarios y con una serie de inconsistencias y falsedades, admiten abusos sexuales incluso a jóvenes menores de edad, pero dejan otros temas en la penumbra.

La Defensoría del Pueblo difícilmente podrá investigar todas las versiones del Sodalicio que hay, pues no cuenta con las herramientas necesarias para ello.

Y la propuesta de imprescriptibilidad de violaciones de menores tampoco evitará que casos como el del Sodalicio se repitan, pues los abusos sexuales cometidos no encajan en el concepto de violación que maneja el Código Penal.

Negarse a investigar es encubrimiento puro y duro. Nauseabundo.

(Columna publicada en Exitosa el 11 de marzo de 2017)

LA CRUDA VERDAD

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La Iglesia católica tiene como principio pragmático, elevado a la categoría de imperativo ético, evitar siempre el escándalo. Pues supuestamente lo que escandaliza socava la fe de los fieles y los aleja de la salvación. «La salvación de las almas debe ser siempre la ley suprema de la Iglesia» es el enunciado sobre el cual se asienta todo la ley eclesiástica, como señala el actual Código de Derecho Canónico (n. 1752).

Pero lo que muchos representantes de la Iglesia han perdido de vista es que en el lenguaje bíblico “escándalo” se entiende como “tropiezo”, y el que escandaliza es aquel que hace tropezar a otros —cualquier abusador, por ejemplo— y no el que da a conocer quiénes son los abusadores y cuáles son los abusos cometidos.

Cuando se trata de investigar abusos, la verdad desnuda hecha pública es lo que menos interesa a los tribunales eclesiásticos, pues su veredicto final dependerá de cuán escandalosa consideren la revelación de los hechos. Y por evitar el escándalo se preferirá —como ha ocurrido frecuentemente— encubrir y proteger a los abusadores y, en la medida de lo posible, mantener la verdad completa en el silencio más absoluto.

Poco se puede esperar de las instancias vaticanas, mucho menos del Sodalicio mismo, respecto a la verdad sobre los abusos cometidos en esta institución. Su preocupación ardiente por salvar a las almas evitando el escándalo hará que oculten todo lo que se pueda ocultar, como lo han intentado infructuosamente hasta ahora.

Una comisión investigadora en el Congreso, ajena al poder eclesiástico, representa al menos la esperanza de que se conozca por fin la cruda verdad en todas sus dimensiones.

(Columna publicada en Exitosa el 11 de febrero de 2017)

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Esta columna fue redactada el jueves 9 de febrero antes de que al día siguiente, 10 de febrero, se diera a conocer a la opinión pública la carta de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica a Alessandro Moroni, Superior General del Sodalicio, pronunciándose sobre el caso de Luis Fernando Figari (ver http://sodalicio.org/comunicados/pronunciamiento-de-la-santa-sede-sobre-el-caso-luis-fernando-figari-2-2/). Lamentablemente, no me equivoqué y se cumplieron mis predicciones.

SODALICIO: EL EXPULSADO PÚBLICO NÚMERO UNO

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Germán McKenzie González

Durante el tiempo en que fui sodálite, no recuerdo que se haya expulsado a ningún miembro. Hubo ciertamente quienes se fueron voluntariamente, así como aquellos que fueron invitados a retirarse.

De pronto, en septiembre de 2007, me llegó la noticia de la expulsión de quien era entonces Superior Regional del Perú, Germán McKenzie, por “falta grave reiterada”.

Un mes después ocurriría la segunda expulsión pública, la de Daniel Murguía, por haber sido atrapado in fraganti por la policía en una situación pedófila en un hostal del centro de Lima.

No sé de nadie más que haya sido expulsado posteriormente del Sodalicio, ni siquiera aquellos que tienen sobre sus espaldas acusaciones tan o más graves que la de Murguía.

Curiosamente, el Sodalicio no trató posteriormente a McKenzie como un renegado, sino más bien como un amigo entrañable de la institución. Se le apoyó para que siguiera estudios de religión y cultura en la Catholic University of America (Washington D.C.) y pudiera acceder posteriormente a un puesto docente en la Niagara University (Lewiston, Nueva York). Se casó el año 2011 en Lima en una ceremonia litúrgica presidida por el cura sodálite Juan Carlos Rivva, en presencia de varios miembros del Sodalicio, muchos con altos cargos de responsabilidad en la institución.

Sigue siendo un misterio el motivo de su expulsión. McKenzie no aparece en ningún testimonio como que haya cometido ningún tipo de abuso. Además, el Sodalicio apaña a los abusadores, no suele expulsarlos públicamente. Quizás hubo incompatibilidades personales o se trató solamente de una componenda. Lo cierto es que, hasta el momento, el silencio de McKenzie sobre lo que sabe del Sodalicio parece estar garantizado.

(Columna publicada en Exitosa el 17 de septiembre de 2016)

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Germán McKenzie siempre fue para mí un sodálite que destacaba por su humanidad y su afecto comprensivo. Era para mí un punto de referencia y una persona de contacto incluso cuando dejé de vivir en comunidades sodálites. Sin embargo, en septiembre de 2007 se le comunicó oficialmente a la Familia Sodálite que Mckenzie había sido expulsado de la institución debido a una falta grave reiterada, sin especificar cuál era esta falta. Se trataba probablemente de una falta relacionada con la obediencia o con incapacidad para guardar el celibato, sin que hubiera habido de por medio ningún abuso en perjuicio de nadie. O tal vez no hubiera falta, y se trataba simplemente de un subterfugio para facilitarle la salida de la institución a un profeso perpetuo que ya no quería pertenecer a ella.

Germán McKenzie —quien vive actualmente en Canadá— recibiría apoyo del Sodalicio para asentarse en los Estados Unidos y poder iniciar, al año siguiente de haber sido expulsado, estudios de religión y cultura en la Catholic University of America (Washington D.C., Estados Unidos). En enero de 2010, Raúl Masseur, un sodálite de antigua hornada, le cedería su puesto de capellán en la Brock University de St. Catharines (Ontario, Canadá), responsabilidad que asumiría McKenzie hasta agosto de 2010. Se desempeñaría también como Director de la Oficina de Evangelización de la Diócesis de St. Catharines (Ontario, Canadá) desde enero de 2010 hasta diciembre de 2011. A partir de enero de 2012 lo encontramos como profesor adjunto en la Niagara University (Lewiston, Nueva York, Estados Unidos). Desde junio de 2012 también es profesor visitante de la Universidad Juan Pablo II (San José, Costa Rica), cuyo rector es nada menos que el P. Emilio Garreaud, miembro de la generación fundacional del Sodalicio. Aparece también en la plana docente del Catholic Pacific College (Langley, Columbia Británica, Canadá) y de The St. James of Jerusalem School of Theology (Riviera Beach, Florida, Estados Unidos).

Sigue siendo un misterio las verdaderas razones que llevaron a su expulsión del Sodalicio así como el trato preferencial que recibió, no concedido ni siquiera a ninguno de los sodálites que se fueron por la puerta delantera por propia voluntad, cumpliendo con todos los requisitos formales y quedando en buenas migas con la institución.

Así también sigue siendo un enigma por qué hasta ahora no se ha expulsado a ninguno de los abusadores conocidos del Sodalicio, mucho menos a Figari, el pez gordo en todo este asunto. Lo cual contrasta con la celeridad con que se expulsó a Daniel Murguía, un sodálite de escaso peso en la institución. Al parecer, el rasero no es el mismo para todos.

ABUSO SEXUAL Y SISTEMA ECLESIAL

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Cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

El 1° de marzo un diario local de Colonia publicó una entrevista al cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Preguntado sobre los abusos sexuales en la Iglesia, Müller insistió en que se trataba de un problema de individuos inmaduros y desequilibrados, y no de la comunidad ni del ministerio sacerdotal. Asimismo, relativizó la palabra “encubrimiento”, señalando que en el pasado no se tenían los mismos conocimientos que ahora sobre el abuso sexual. Y señaló que a nivel de Iglesia se habían tomado todas medidas preventivas del caso, observando el ordenamiento jurídico prescrito. Recalcó además el daño que se había hecho a tantos sacerdotes por generalizar el tema de los abusos, incidiendo en que incluso algunos habían vivido un infierno al haber sido inculpados injustamente.

El jesuita Klaus Mertes, quien como rector del Colegio Canisio de Berlin inició en 2010 la ola de destapes de abusos en Alemania con una carta dirigida a ex-alumnos, replicó a Müller:

«¿Qué consecuencias ha sacado de su fracaso como obispo de Ratisbona, donde admitió en el servicio nuevamente a un párroco abusador, el cual prestamente volvió a abusar de niños?»

Mertes dijo que son necesarias algunas renuncias al más alto nivel eclesial, debido al fracaso flagrante sobre el tema, a la resistencia a asumir las consecuencias de ese fracaso y a la pérdida masiva de credibilidad.

No encuentra en la Iglesia disponibilidad para abordar el tema de los abusos sexuales en relación con su sistema y su estructura. Hay que replantear la moral sexual católica y la organización eclesiástica de poderes, marcada por la dominancia de varones y la falta de transparencia.

(Columna publicada en Exitosa el 5 de marzo de 2016)

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La entrevista completa al cardenal Gerhard Ludwig Müller fue publicada en el Kölner Stadt-Anzeiger. Reproduzco a continuación sólo las respuestas donde se toca el tema de los abusos sexuales en la Iglesia católica.

Señor cardenal, vayamos de nuevo el binomio “verdad y libertad” de cara a la Iglesia. Precisamente ahora se está pasando en los cines alemanes “Spotlight”, la película —nominada a seis Oscar— sobre la revelación, hecha por periodistas de “The Boston Globe”, de un encubrimiento sistemático de abusos sexuales en el arzobispado de Boston. En Alemania la gran conmoción ante el escándalo de abusos cumple cinco años. ¿Su alegato a favor de la fuerza liberadora de la verdad no suena hipócrita a la vista del fracaso de la Iglesia ante el derecho a saber la verdad?

“La Iglesia”, estamos hablando de más de un billón de creyentes, cientos de miles de sacerdotes, miles de religiosos y obispos. No la comunidad, sino los individuos —y no en razón de su ministerio, sino de una personalidad inmadura y desequilibrada— se han hecho culpables de abusos. Pero sobre la gran mayoría de los clérigos recae una amarga injusticia a través de la generalización. Abusos hay, por lo demás, en todos los ámbitos donde hay adolescentes. La estadística criminal señala que la mayoría de los perpetradores provienen del entorno familiar. Son incluso los padres y otros parientes de la víctima. De ahí, sin embargo, no se puede sacar la conclusión inversa: que todos los padres son perpetradores posibles o reales. Por lo demás, tengo problemas con la imputación tan fácilmente dicha de “encubrimiento”.

¿Por qué?

Encubrir significa, a mi modo de ver, impedir conscientemente o por negligencia la sanción de un acto reconocido como punible o no impedir un posible delito posterior. Pero todo el mundo sabe que, en lo que respecta al abuso sexual, el estado de conocimientos de las décadas pasadas era totalmente distinto al de hoy. Las consecuencias a largo plazo para las víctimas lamentablemente no eran tan evidentes como —gracias a Dios— lo son ahora. Y respecto a los perpetradores, se supuso ingenuamente que se podía corregirlos con una enérgica amonestación. Hoy las ciencias humanas son mucho más diferenciadas. En consecuencia, el trato con perpetradores y víctimas debe ser otro. Decisivo es el cambio de paradigma, respecto al cual no hay vuelta atrás: primero está la justicia con las víctimas y el restablecimiento de su dignidad. Decisivas son también las medidas de prevención acordadas por las conferencias episcopales.

La Iglesia católica, ¿ha sabido manejar la crisis?

La Congregación para la Doctrina de la Fe, que como tribunal es la última instancia responsable de casos de abuso sexual, ha actuado desde que fuera comisionada con la más alta responsabilidad. Contra las críticas desde ambos lados (demasiado laxa o demasiado estricta) nuestras dos instancias judiciales observan al ordenamiento jurídico prescrito. No sólo para garantizar un proceso justo, en el cual también el inculpado tiene el derecho a ser escuchado y defendido. Ciertamente nadie quiere salirse de estos principios de nuestra cultura jurídica. También hay personas que fueron inculpadas injustamente, y las cuales, según ellas mismas informan, vivieron un infierno.

Pero también las víctimas de los inculpados justamente.

Su sufrimiento es terrible. Pero la responsabilidad debe recaer sobre los culpables y no sobre inocentes sólo porque tienen una cercanía familiar o profesional.

(Traducción al español: Martin Scheuch)

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Al igual que el P. Klaus Mertes, considero muy desafortunadas estas declaraciones.

Müller asume lo que llamamos la teoría de las “manzanas podridas” o los “casos aislados” al considerar que el problema radica en el desequilibrio psicológico personal de los perpetradores y de ninguna manera en la estructura eclesial. De este modo, la reputación y la imagen de la institución quedarían intactas. Y en realidad esto no es lo que ha sucedido. Él mismo debería preguntarse qué es lo que en la Iglesia atrae al sacerdocio y a la vida consagrada a un numero significativo de pervertidos, qué es lo que ha permitido que cometan sus delitos durante años sin ser descubiertos y por qué el modus operandi de quienes tienen la autoridad ha estado y sigue estando orientado al encubrimiento y a la relativización de los abusos cometidos. Todos estos preguntas cuestionan el sistema eclesial mismo y plantean la necesidad de reformas profundas en la Iglesia.

Por otra parte, la generalización que denuncia Müller no es algo generalizado. Son muy pocos los que creen que la mayoría los clérigos y religiosos son abusadores sexuales. Sin embargo, ante el número elevadísimo de casos que se han dado a conocer en los últimos tiempos, es natural que se haya perdido la confianza natural en el clero católico. Estimado lector, tú como padre o madre de familia, ¿dejarías actualmente a tu hijo menor solo confiado al cuidado de un sacerdote, aún cuando no tengas ningun motivo para desconfiar de esa persona?

Lo que sí toca cotas de surrealismo es la relativización que hace Müller de la palabra “encubrimiento”. ¿De modo que lo había antes no era encubrimiento sólo porque no se tenía claro conocimiento de las terribles consecuencias que tiene un abuso sobre un menor de edad? ¡Me chupo el dedo! Y además, eso va condimentado con la insólita afirmación de que ha habido un “cambio de paradigma”. Entonces, ¿sólo recientemente se ha descubierto que lo primero es la preocupación por las víctimas? ¿Cuál era el paradigma anterior? ¿Mandar a la mierda a las víctimas y proteger al clérigo perpetrador considerando el carácter sagrado de su ministerio pastoral? ¿Defender la santidad de la Iglesia en público con una mano mientras que con la otra se barre toda la porquería debajo de la alfombra sin que nadie se entere? Y si es como dice Müller, parece ocurrir lo que sucede con todo cambio de paradigma: que muchas autoridades eclesiásticas o todavía no se han enterado, o todavía están en un proceso de asimilación tan pero tan lento, que ni se nota.

Finalmente, insistir en el infierno por el que han pasado algunos clérigos acusados injustamente parece obnubilar ciertas verdades respecto a las víctimas:

  • el infierno pasado por las víctimas de abusos suele ser mucho peor, pues ha llevado a algunas incluso al suicidio;
  • no se presenta tardíamente en sus vidas, sino que las marca desde temprana edad, ocasionándoles serios problemas psicológicos y espirituales que las acompañan a lo largo de su existencia;
  • las acusaciones injustas contra clérigos suelen ser la excepción a la regla, mientras que el maltrato, la falta de acogida y el olvido de las víctimas ha sido la manera habitual de proceder que han tenido las autoridades eclesiásticas, lo cual nos remite otra vez a un problema de sistema y estructura.

Lamentablemente, lo dicho recientemente por el cardenal Gerhard Ludwig Müller confirmaría lo que ya muchos sospechaban: que a nivel de jerarquía eclesiática poco o nada se ha hecho efectivamente para combatir el flagelo de la pederastia eclesial y que las medidas que se han dado a conocer hasta ahora no pasan de ser un mero saludo a la bandera.

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FUENTES

Kölner Stadt-Anzeiger
Interview mit Kardinal Müller: Was ist im Islam anders als im Christentum? (01.03.16)
http://www.ksta.de/politik/interview-mit-kardinal-mueller-was-ist-im-islam-anders-als-im-christentum–23644526

kirchensite.de
Mertes zu Missbrauch: Rücktritte auf höchster Ebene fällig (01.03.16)
http://kirchensite.de/aktuelles/kirche-heute/kirche-heute-news/datum/2016/03/01/mertes-zu-missbrauch-ruecktritte-auf-hoechster-ebene-faellig/

UNA DERROTA PARA LA HUMANIDAD

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El 23 de mayo, en la tradicionalmente católica Irlanda, se abrió la puerta a la legalización del matrimonio homosexual en un referéndum con 62,1% de votos a favor. Dos días después, el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, calificaba este hecho de «derrota para la humanidad».

Si bien estoy de acuerdo en defender los derechos de los personas homosexuales —y entre ellos los derechos que se derivan de una convivencia responsable—, tengo mis dudas de que lo correcto sea equiparar está unión con el matrimonio, que incluye la procreación entre sus responsabilidades. Aún así, no comparto las palabras de Parolin. Sobre todo en lo que se refiere a Irlanda.

¿No es más bien derrota para la humanidad que el sacerdote norbertino Brendan Smyth (1927-1997) haya durante cuarenta años abusado de más de 143 niños en parroquias de Belfast, Dublín y EE.UU. y haya sido encubierto por obispos y religiosos, siendo varias víctimas obligadas a guardar silencio? ¿O que en pleno siglo XX más de 10,000 mujeres jóvenes hayan sido confinadas en las lavanderías católicas de las Magdalenas por considerárselas pecadoras, siendo obligadas a trabajo gratuito y siendo frecuentemente objeto de maltratos verbales y físicos, y en ocasiones de abusos sexuales? ¿O que entre los años 1914 y 2002 lleguen a varios cientos los niños víctimas de abusos sexuales en Irlanda por parte de sacerdotes y religiosos, sin que las autoridades religiosas hayan hecho nada para castigar a los culpables?

Por lo menos, el matrimonio homosexual no daña a nadie. Ni tampoco —como temen algunos— obliga a la Iglesia católica a cambiar su concepto de matrimonio y familia.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 3 de junio de 2015)

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«Las preocupaciones de la arquidiócesis de Dublin en el manejo de los casos de abuso sexual infantil, por lo menos hasta mediados de los ’90, se centraron en mantener del secreto, evitar el escándalo, proteger la reputación de la Iglesia y preservar sus bienes. Toda otra consideración, incluyendo el bienestar de los menores y la justicia debida a las víctimas, fue subordinada a esas prioridades. La arquidiócesis no implementó normas canónicas propias e hizo lo posible para evitar cualquier aplicación de las leyes del Estado.»

A esta conclusión llega el Informe Murphy, elaborado por una comisión investigadora a cargo de la juez Yvonne Murphy por encargo del gobierno irlandés y publicado el 26 de noviembre de 2009. Durante tres años la comisión analizó cientos de documentos y testimonios. El informe toma como marco de referencia el período 1975-2004 y, sobre una muestra representativa de 320 denuncias, llega a la certeza de que en ese período por lo menos 43 sacerdotes de la arquidiócesis abusaron sexualmente de menores de edad, y hay sospechas fundadas respecto a 2 sacerdotes más. Estos datos no excluyen abusos que se hayan cometido fuera de este período ni tampoco que hayan podido haber más casos de clérigos y religiosos pederastas.

Si consideramos que la situación no fue sustancialmente distinta en las otras diócesis irlandesas —como revelan informes periodísticos además de los informes gubernamentales sobre la diócesis de Ferns (octubre de 2005) y Cloyne (julio de 2011)—, nos hallamos ante un problema generalizado en la Iglesia católica irlandesa, del cual fueron víctimas cientos de menores de edad. A esto hay que añadir lo que dice el Informe Ryan (mayo de 2009), que da cuenta de los abusos y maltratos sufridos por jóvenes en los reformatorios y escuelas industriales, muchos de los cuales estaban a cargo de instituciones de la Iglesia católica.

La publicación del Informe Murphy tuvo como consecuencia inmediata que, debido a las inculpaciones probadas de no haber hecho lo necesario para evitar los abusos sexuales contra menores por parte de eclesiásticos, cuatro obispos irlandeses presentaran las correspondientes renuncias a sus cargos: Brendan Comiskey, obispo de Ferns; Donal Brendan Murray, obispo de Limerick; Eamonn Oliver Walsh y Raymond Field, ambos obispos auxiliares de Dublín. El Papa Benedicto XVI sólo aceptó las renuncias de los dos primeros, sin dar explicaciones de que por qué dejaba en sus cargos a los obispos dublineses.

Si bien a partir de entonces la Santa Sede comenzó a tomar medidas para evitar que vuelvan a ocurrir casos similares —entre ellas, el envío de visitadores apostólicos a las diócesis irlandesas y la implementación de normas más estrictas y severas contra los clérigos abusadores—, el daño ya estaba hecho y ha tenido consecuencias en la forma como las nuevas generaciones irlandesas miran a la Iglesia católica.

En fin, una derrota ocasionada por quienes han traicionado el camino que nos enseñó el Jesús de los Evangelios y han contribuido a destruir vidas en vez de salvarlas. Una lamentable y penosa derrota para la humanidad.

LOS ENCUBRIDORES

Mons. André-Joseph Léonard

Mons. André-Joseph Léonard, arzobispo de Malinas-Bruselas

Mons. Francisco Javier Martínez, arzobispo de Granada

Mons. Francisco Javier Martínez, arzobispo de Granada

Mons. Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima

Mons. Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima

El 23 de abril un tribunal belga condenó a Mons. André-Joseph Léonard, arzobispo de Malinas-Bruselas y presidente de la Conferencia Episcopal Belga, al pago de una indemnización de 10.000 euros a favor de Joël Devillet —quien entre 1987 y 1991, siendo adolescente, fue víctima de abusos sexuales por parte de un cura luxemburgués— por haber actuado con pasividad cuando Devillet presentó su denuncia en la diócesis de Namur, entonces a cargo de Léonard. El Tribunal de Apelaciones de Lieja responsabilizó al prelado de parte de los problemas psicológicos de la víctima, que lo incapacitan para desempeñar un trabajo.

Recientemente, tras siete requerimientos de parte del juez de instrucción 4 de Granada referentes al “caso Romanones” —que implicaría a un círculo de diez sacerdotes presuntos autores de delitos sexuales, los cuales fueron denunciados por “Daniel”, una joven víctima que recurrió al Papa Francisco—, el arzobispado de Granada respondió que no ofrecerá ninguna información sobre expedientes e interrogatorios de los clérigos implicados en el caso de los abusos. Ni siquiera si éstos se llegaron a producir.

En el arzobispado de Lima, ¿no hay por lo menos tres denuncias por delitos sexuales —si es que no hay más— contra el ya fallecido Germán Doig, vicario del Sodalicio? ¿No hay por lo menos una denuncia contra Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio, por lo mismo? Desde el año 2011, ¿qué ha hecho el cardenal Cipriani para aclarar el asunto? ¿Y qué de la denuncia presentada por Jason Day? ¿Hay otras denuncias? ¿Se ha investigado o interrogado a testigos? ¿Se ha hecho algo?

Parece que Cipriani es un candidato más a estar entre los encubridores.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 29 de abril de 2015)

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El cardenal André-Joseph Léonard, arzobispo de Malinas-Bruselas desde el año 2010, es una auténtica joyita. Según el vaticanista italiano Andrea Tornielli, se le considera «el más tradicional de los obispos belgas». En otras palabras, es más conservador que una nevera. Su conservadurismo llega hasta el punto de que fue en 2008 de los primeros obispos en celebrar públicamente una Misa en latín según el antiguo rito tridentino, tras el motu proprio del Papa Benedicto XVI sobre esta cuestión.

Durante el primer año de su gestión ocurrió un hecho inaudito y único en la historia de la Iglesia. El 24 de junio de 2010 la policía belga hizo un registro del palacio arzobispal, la Catedral y el local donde en esos momentos se reunía la Conferencia Episcopal, en busca de documentos que atestiguaran que autoridades de la Iglesia habían tenido conocimiento de casos de abusos sexuales y, en vez de hacer las denuncias correspondientes, habían ocultado los hechos a la justicia.

El hecho que gatilló esta operación policial, donde la Iglesia católica belga fue tratada como una presunta organización criminal, fue la renuncia del obispo de Brujas, Roger Joseph Vangheluwe, el 23 de abril del mismo año por haber abusado sexualmente de un sobrino suyo durante trece años, desde que éste tenía cinco años de edad. El caso salió a la luz gracias a que en la noche del 19 de abril miembros de la familia enviaron un correo electrónico a los obispos belgas para denunciar que Vangheluwe abusó de la víctima durante años, antes y después de su ordenación como obispo. Si bien el obispo admitió haber cometido el delito sólo con su sobrino, posteriormente se hallaron indicios de que posiblemente abusó también de otro miembro de su familia. Lamentablemente, el delito ya había prescrito según la justicia belga, y por lo tanto no hubo consecuencias civiles ni penales para el autor, sólo la pena canónica impuesta por la Iglesia de renunciar a su cargo y retirarse a una vida de oración y penitencia.

El caso generó una ola de denuncias de pederastia en la Iglesia belga, que llevaron a la acción policial mencionada. ¿Justificada o no? Aunque después un tribunal belga consideró ilegal la redada y ordenó devolver los documentos y computadores incautados, eso no descarta la posibilidad de que efectivamente haya habido un ocultamiento sistemático de delitos sexuales cometidos por pastores y guías espirituales católicos. En una investigación realizada por una comisión de la Iglesia católica y difundida en septiembre de 2010, se contabilizó por lo menos 475 víctimas de abusos sexuales por parte de clérigos y religiosos entre 1969 y 1985, de las cuales 13 se habían suicidado.

Por eso mismo, resultan indignantes las declaraciones de Mons. Léonard el 28 de octubre de ese año en un programa de televisión, donde se mostró partidario de que no se juzgue a todos los curas acusados de pederastia y limitar las actuaciones legales a los religiosos que estén en activo, pues juzgar a pederastas que ya no ejercen una función eclesiástica equivaldría a «una forma de venganza». Según el prelado, la justicia consiste sobre todo en que las víctimas de abusos «han sido escuchadas».

Asimismo, en diciembre de ese año el cardenal Léonard sorprendió con unas declaraciones que le revolvieron el hígado a más de uno. Si bien anunció que la Iglesia belga iba a indemnizar a las víctimas de sacerdotes pederastas, acotó sin embargo lo siguiente: «La Iglesia Católica puede libremente participar con todos los demás sectores de la sociedad en la creación de fondos de solidaridad, no porque tenga la obligación legal, sino porque es un deber de solidaridad con todas las víctimas de epidemias, inundaciones, y también abusos sexuales».

El 2 de noviembre de ese año, el teólogo Jürgen Mettepenningen había renunciado a ser vocero del arzobispo tras sólo tres meses en el cargo. No obstante que Léonard le había prometido no hacer declaraciones a los medios, no cumplió con su promesa. Al respecto declaró: «Monseñor Léonard a veces actúa como un conductor que conduce en el lado equivocado de la carretera que piensa que el resto de los automovilistas están equivocados». Y añadió después: «La falta de confianza significa que yo no deseo ni quiero seguir trabajando como portavoz de monseñor Léonard».

Son conocidas también las desafortunadas declaraciones del arzobispo belga sobre la homosexualidad, las cuales le han valido una denuncia por discriminación:

Pienso «lo mismo que Freud: es una etapa imperfectamente desarrollada de la sexualidad humana que contradice su lógica interna. Los homosexuales se han encontrado con un bloqueo en su desarrollo psicológico normal, haciéndolo anormal. Sé que dentro de unos años me juego la cárcel por estar diciendo esto, pero eso podría ofrecerme vacaciones» (abril de 2007).

«Voy a hacer una comparación: la anorexia es algo que no entra en la lógica del apetito, pero yo nunca diría que los anoréxicos son anormales» (enero de 2010).

Como es costumbre entre los conservadores, el cardenal Léonard cree saber más sobre las causas de la homosexualidad que el mismo Magisterio de la Iglesia, el cual señala en el Catecismo de la Iglesia Católica que «su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado» (n. 2357).

Y sobre el SIDA llegó a escribir en un libro del año 2006 que «no es un castigo divino, sino una especie de justicia inmanente», así como «en lo ecológico a veces pagamos la factura de lo que llamamos el medio ambiente». «Manejar mal la naturaleza física nos lleva a maltratar la naturaleza más profunda del amor humano que siempre termina en catástrofes en todos los niveles». ¿Una enfermedad como un acto de justicia inmanente? Según tengo entendido, el mismo Jesús rechazó la creencia de entonces de que las enfermedades eran fruto del pecado y que, por lo tanto, conllevaban una calificación moral (ver Evangelio de Juan 9, 1-3). Parece que el cardenal Léonard ni se enteró.

Asimismo, Mons. Léonard ha hecho en varias ocasiones el ridículo al ser víctima de “atentados” con tartas en un par de ocasiones o con agua de Lourdes (por parte de activistas semidesnudas del grupo feminista extremo FEMEN). Por lo menos tiene un punto a su favor: ha tomado estos incidentes con bastante humor y no ha levantado denuncias contra las “agresoras”.

En cuanto al arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, no es la primera vez que se muestra renuente a colaborar en la aclaración de los casos de pederastia ocurridos en su arquidiócesis. Al respecto, se puede leer mi post LA VÍCTIMA INSUMISA.

Sobre el cardenal Cipriani ya he escrito algunas cosas en este blog. Sólo cabe recordar que, cuando en septiembre de 2013 se hizo público el caso de Mons. Gabino Miranda, obispo auxiliar de Ayacucho y miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz (vinculada al Opus Dei), quien había sido destituido por el Vaticano debido a acusaciones de pederastia, Cipriani no hizo ninguna alusión a la víctima o víctimas y pronunció unas palabras que encajan perfectamente en el perfil de un encubridor: «no hagamos leña del árbol caído». Como una imagen dice mucho más que mil palabras, pongo a continuación la ingeniosa caricatura que Carlín dibujó sobre el tema.

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FUENTES

InfoVaticana
¿Quién es… André-Joseph Léonard? (11 diciembre, 2013)
http://www.infovaticana.com/2013/12/11/quien-es-andre-joseph-leonard/

Religión Digital
Léonard compara la homosexualidad con la anorexia (24 de enero de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/01/24/leonard-compara-homosexualidad-anorexia-bruselas-iglesia-obispo.shtml
La policía registra la sede de la Iglesia belga por los casos de pederastia (24 de junio de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/06/24/la-policia-registra-la-sede-de-la-iglesia-belga-por-los-casos-de-pederastia.shtml
La Iglesia católica belga investigada por “asociación de malhechores (25 de junio de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/06/25/iglesia-catolica-belga-investigada-asociacion-malhechores-abusos-pederastia-danneels.shtml
El arzobispo de Bruselas asegura que “el sida es justo porque se maltrata al amor” (14 de octubre de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/familia/2010/10/14/arzobispo-bruselas-sida-justo-iglesia-religion-moral-sexual-amor.shtml
Indignación en Bélgica por las palabras de Leónard sobre el sida (15 de octubre de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/10/15/religion-iglesia-belgica-leonard-sida-indignacion.shtml
El arzobispo de Bruselas pide que no se juzgue a todos los curas pederastas (28 de octubre de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/10/28/religion-iglesia-belga-leonard-pederastas.shtml
Léonard guardará silencio (30 de octubre de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/10/30/religion-iglesia-bruselas-arzobispo-leonard-silencio-pederastia-sida.shtml
Aumenta la presión contra el jefe de la Iglesia belga por sus declaraciones (02 de noviembre de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/11/02/presion-iglesia-belga-leonard-religion-belgica-gays-pederastia.shtml
Lanzan una tarta a jefe de la Iglesia católica belga en la cara en plena misa (06 de noviembre de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/11/06/religion-iglesia-belga-leonard-ataque-tarta-pederastia.shtml
El jefe de la Iglesia belga compara a las víctimas de la pederastia con las de las inundaciones (22 de diciembre de 2010)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2010/12/22/religion-iglesia-leonard-belgica-pederastia-inundaciones-escandalo.shtml
Lanzan 4 tartas al jefe de la Iglesia católica belga (06 de abril de 2011)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2011/04/06/religion-iglesia-belgica-leonard-tartazo-homosexualidad-sida.shtml
Activistas de Femen arrojan agua bendita al jefe de la Iglesia católica belga (24 de abril de 2013)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2013/04/24/activistas-de-femen-arrojan-agua-bendita-al-jefe-de-la-iglesia-catolica-belga-iglesia-religion-.shtml
El Arzobispado de Granada decide no enviar al Juez los expedientes canónicos del “caso Romanones” (14 de abril de 2015)
http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2015/04/14/el-arzobispado-de-granada-decide-no-enviar-al-juez-los-expedientes-canonicos-del-caso-romanones-religion-iglesia-javier-martinez-abusos-menores.shtml
El arzobispo de Bruselas, condenado por actuar “con pasividad” ante un caso de abusos (24 de abril de 2015)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2015/04/24/el-arzobispo-de-bruselas-condenado-por-actuar-con-pasividad-ante-un-caso-de-abusos-religion-iglesia-leonard.shtml

ACI Prensa
Arzobispo belga asegura que manipularon su postura sobre el SIDA (15 Oct. 10)
https://www.aciprensa.com/noticias/arzobispo-belga-asegura-que-manipularon-su-postura-sobre-el-sida/

El Tiempo
Activistas del grupo Femen lanzan agua al arzobispo André-Joseph Léonard (GALERÍA DE FOTOS)
http://www.eltiempo.com/Multimedia/galeria_fotos/internacional9/GALERIAFOTOS-WEB-PLANTILLA_GALERIA_FOTOS-12760418.html

La República
Cipriani sobre obispo acusado de abuso sexual: Es doloroso, pero no hagamos leña del árbol caído (21 de septiembre de 2013)
http://www.larepublica.pe/21-09-2013/cipriani-sobre-obispo-acusado-de-abuso-sexual-es-doloroso-pero-no-hagamos-lena-del-arbol-caido

¿HISTORIA DE ENCUBRIMIENTOS EN EL SODALICIO?

Tercera entrega de una serie de cuatro artículos sobre el caso de Germán Doig.
Primera entrega: LUCES Y SOMBRAS DE GERMÁN DOIG
Segunda entrega: GERMÁN DOIG: ENTRETELONES DE UNA REVELACIÓN ESCANDALOSA

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El caso de Germán Doig no era el primer escándalo sexual de un miembro del Sodalicio de Vida Cristiana que saltaba a la prensa escrita. Ya en octubre de 2007 había habido un precedente con la detención del sodálite Daniel Murguía en el centro de Lima, en el momento en que estaba fotografiando a un niño de la calle desnudo en la habitación de un motel (ver https://web.archive.org/web/20160303231233/http://peru21.pe/noticia/69754/capturaron-pedofilo-cuando-fotografiaba-menor-11-anos). Murguía, aunque pertenecía al círculo íntimo de Figari y vivía en su misma comunidad, era sólo un subordinado sin mayores responsabilidades. Se le expulsó inmediatamente de la institución, a fin de que quedara claro que el Sodalicio no avalaba este tipo de conductas. Y, por supuesto, para que la imagen institucional quedara incólume. Como siempre.

En cambio, el caso de Doig, el segundo en la cadena de mando después de Figari, tocaba el corazón mismo del Sodalicio, pues Germán había sido una de las columnas de la institución, tanto por su aporte a la configuración histórica e institucional del Sodalicio como al desarrollo de su doctrina y espiritualidad. La difusión pública de su caso a través de los medios de comunicación no tenía parangón. Pues ya anteriormente en su historia el Sodalicio habría tenido que lidiar con casos de abusos sexuales relacionados con miembros importantes de vida consagrada. Sólo que en el pasado estos casos habrían sido cubiertos por el manto de la discreción y entregados al silencio y al olvido, ofreciéndoles a los abusadores una salida honrosa y digna y, de paso, salvaguardando la imagen institucional ante la opinión pública. Y también ante la mayoría de miembros subordinados del Sodalicio, pues sus estructuras verticales y autoritarias conllevan una falta de flujo interno de información, de modo que son pocos los sodálites que llegan a enterarse de muchas cosas que han sucedido y están sucediendo en su misma institución y que son sólo de conocimiento de aquellos que están en la cima de la pirámide de mando. La falta de transparencia es una práctica que se da no sólo hacia el exterior de la institución, sino también hacia el interior de la misma.

Uno de estos casos es relatado por el periodista Pedro Salinas en su novela Mateo Diez (Jaime Campodónico/Editor, Lima 2002). Como ya he indicado en otra ocasión, si bien se trata de una obra de ficción, todo lo que el autor narra está basado en hechos reales, muchos de los cuales yo mismo puedo corroborar. Salinas no inventa los hechos y anécdotas que pueblan su novela, sino que reviste de ficción e incorpora a una estructura narrativa subjetiva acontecimientos de la realidad, que son modificados y acomodados en función de la trama, sin perder por ello su valor testimonial ni su núcleo de verdad. De modo que lo que narra puede ser inexacto en cuanto a los detalles, pero suele ser verídico en sus trazos esenciales.

El caso concreto a que me refiero ocurrió en el año 1985. En la novela, el personaje principal Mateo Diez, un trasunto del mismo Salinas, después de terminar su período de formación en San Bartolo, es enviado a vivir en la comunidad de Arequipa. Allí recibe una carta de su amigo Santiago Bedoya, que vivía en la comunidad de Barranco (Lima).

«Querido Mateo:

Aprovecho la oportunidad de que la delegación de Arequipa que participó en el Concílium está por acá para enviarte unas breves líneas.

Primera cuestión: si tú preparaste a estos patitas de Arequipa para el Concílium, ¿por qué no viniste tú en vez de Jajo Aranda? A veces no entiendo nada.

Segundo (y esto es top secret; sólo para tus ojos; absolutamente confidencial; después de leer esto, incinera la carta, ¿ok?): parece que Eugenio Poggi ha cometido una falta gravísima y ha sido recluido en la comunidad de la avenida Brasil. Esto no ha trascendido a las agregaciones, ni siquiera a todos los mílites que vivimos en comunidad. Pero sí te puedo decir que ha sido bien jodida la cosa: parece que EP tuvo relaciones homosexuales con Renato Falcone, un mílite menor que nosotros. Parece que se aprovechó de su condición de subalterno. ¿Te acuerdas del pata? Uno de ellos se la chupó al otro, no sé. No tengo mayor información. Pero te digo esto porque yo he tenido unos días de mierda, porque han estado hablando con las personas cercanas a Poggi, y, como tú eres uno de ellos, te lo adelanto para que estés preparado. Falcone ha dejado la comunidad, y probablemente la Milicia. Ojo: esto entre nos y no te olvides de incendiar la carta apenas termines de leerla. Yo sé que no lo puedes creer. Pero mi fuente es fidedigna: yo lo sé por el propio Julio Bertie, quien es la persona más cercana a Eugenio y ahora es mi director espiritual.

Yo, por mi parte e independientemente de esta escandalosa noticia, no estoy bien. No estoy contento. Tengo todo el feeling de que, haga lo que haga, tarde o temprano, la Milicia terminará por saturarme.

Aparte de mis reuniones de asesoría espiritual con Julio, estoy yendo donde un psiquiatra. Bertie me lo sugirió, no te asustes. En fin, estoy con terapia para discernir en serio sobre mi vocación y cuando esté más cuerdo te vuelvo a escribir.

Pero quiero que sepas que te escribo no para contarte el chisme de la década, sino para pedirte que me escribas. Hoy más que nunca necesito de un amigo.

Un abrazo y nada de huevadas de “en Cristo y María”,

Santiago

No lo podía creer. Eugenio Poggi, ¿gay? Todos sabíamos de los amaneramientos de Poggi, pero de ahí a dar el paso para salir del clóset… Alucinante. Terminé de leer la carta y la quemé, tal como me indicó Santiago. Si esto trascendía, el escándalo que iba a suscitar iba a ser terrible. Ya me imaginaba el titular de Expreso: LA MILICIA DE MARÍA: TODAS ERAN LOCAS. Si yo fuese periodista habría titulado la nota: PRÁCTICAS HOMOSEXUALES ENTRE EL CLERO CATÓLICO. O quizás: ABUSO SEXUAL EN LA MILICIA DE MARÍA.

Increíble. El mismo Poggi, quien me había hablado sobre la importancia de la castidad, primero, y sobre sus relaciones sexuales con una alemana, después, terminó siendo un lascivo homosexual. ¿O bisexual? Daba lo mismo. Lo aterrador era que, quien quería suceder a Ferrari en el trono resultó ser un personaje oscuro, sombrío, abusador de su posición de poder, un pederasta. “¡Puta madre, pudo pasarme a mí!”, razoné. ¡A este depravado lo eligieron como mi director espiritual!»

San Aelred de Rievaulx

San Aelred de Rievaulx

El individuo que correspondería en la realidad al personaje que describe Salinas en la ficción vivía efectivamente en la Comunidad San Aelred en la Av. Brasil, en Magdalena del Mar (Lima). En cuanto a esta comunidad, no sé si porque alguien se dio cuenta de que la figura de San Aelred, un monje cisterciense del siglo XII que había escrito sobre la amistad espiritual, era reivindicada por los homosexuales católicos como su santo patrón, o simplemente porque se decidió desde las altas esferas que todas las comunidades sodálites llevarían el nombre de una advocación mariana, lo cierto es que de un momento a otro la comunidad cambiaría su nombre por el de una de las tantas advocaciones con las que se designa a la Virgen María. Pero en ese momento, cuando todavía llevaba el nombre del santo de los gays, habían cuatro jóvenes aspirantes a la vida consagrada que estaban pasando su mes de prueba allí, bajo la responsabilidad y dirección de la persona mencionada, a quien seguiremos llamando con el nombre que usa Salinas en su novela: Eugenio Poggi.

Recuerdo cuando esos jóvenes fueron trasladados inesperadamente de un día para otro a la Comunidad Nuestra Señora del Pilar en Barranco (Lima), de la cual era superior Germán Doig y en la cual yo vivía en ese entonces. Antes de la llegada de los muchachos, el mismo Germán nos había comunicado que Poggi había cometido un acto grave contra la obediencia, y por eso mismo se le estaba quitando la responsabilidad no solamente sobre los muchachos que estaban de prueba, sino también sobre todos aquellos jóvenes a los cuales dirigía espiritualmente, y que iba a vivir bajó un régimen especial en la Comunidad San Aelred. Por supuesto, los chicos que estaban de prueba no sabían nada de esto. Germán les preguntó mientras desayunábamos juntos cuál pensaban que era el motivo por el que habían sido trasladados, y uno de ellos dijo que formaba parte de la dinámica de formación, porque les enseñaba a no tener una actitud instalada y a no aferrarse a un domicilio determinado. Germán encontró perfecta esa explicación como para no tener que dar más explicaciones, y le dijo que había acertado, que ése era el motivo. Así que se quedaron contentos de haber dado en el clavo. Y a decir verdad, ni ellos dieron en el clavo ni a nosotros se nos habría dicho los verdaderos motivos que llevaron al ostracismo que se le aplicó a Poggi, quien comenzó a ser vigilado continuamente y tenía que dar cuentas de todo lo que hacía. Viendo las cosas desde la distancia, una falta de obediencia no justifica las medidas tan extremas y radicales que se tomaron.

Yo fui traslado a la Comunidad San Aelred, de la cual era superior José Ambrozic y que estaba conformada por una variopinta tripulación: Alejandro Bermúdez, actual director de ACI Prensa; José Antonio Eguren, alias “el Cura Gordo”, futuro arzobispo de Piura y Tumbes; Ernesto Vallejo, un sodálite leal a la institución, de carácter risueño y acogedor; un amigo mío que había crecido en un barrio de clase media baja y que tiempo después huiría de una comunidad sodálite por vivir una aventura pasajera con una mujer casada, para después arrepentido retomar una vida cristiana como miembro del Movimiento de Vida Cristiana; un simpático joven de nacionalidad extranjera, homosexual —aunque yo no lo sabía en ese momento—, quien algún tiempo después sería discretamente invitado a retirarse del Sodalicio y regresar a su país de origen, debido a que le habría sido difícil controlar sus impulsos y habría tenido un incidente vergonzoso con un agrupado mariano. Oficialmente, se dijo que tenía vocación de monje —como San Aelred— y que iba a buscar un monasterio que lo acogiera.

Es preciso señalar que los homosexuales que ha habido en el Sodalicio no se colaron en la institución sin que se supiera de su orientación sexual. A través del sistema de dirección espiritual, que hurgaba también en la problemática sexual de los candidatos, Figari llegaba a enterarse de quiénes eran homosexuales, lo cual aparentemente no constituía un obstáculo para ser admitido en el Sodalicio. No sé si Figari pensaba que la práctica del celibato era suficiente para manejar los problemas que pudieran presentarse o si tenía otras razones personales para admitirlos. Lo cierto es que esta maravillosa muestra de tolerancia no se reflejaba a nivel doctrinal en la institución, pues el Sodalicio siempre ha tenido un discurso homofóbico y machista, junto con una falta de comprensión profunda de la problemática homosexual.

Todavía no me queda claro por qué yo fui elegido para vivir en la misma comunidad donde se tenía “recluido” a Poggi. Se me dio a entender que yo era poco influenciable y, por lo tanto, iba a ser difícil que Poggi me manipulara mentalmente. O tal vez porque se me consideraba un “marciano”, una persona que supuestamente no tenía los pies en tierra, que vivía en las nubes y no me daba cuenta de lo que sucedía a mi alrededor. A decir verdad, yo era capaz de percibir muchas cosas que se le pasaban por alto a los demás, aunque me demoraba en procesarlas mentalmente y ubicarlas con sentido en el cuadro de la realidad. Lo cierto es que en ese entonces me creí a pie juntillas lo de la falta de obediencia de Poggi. Aún no había encontrado motivos para desconfiar de mis superiores sodálites.

Poco tiempo después Poggi abandonaría el Sodalicio e iniciaría una nueva vida. Su recuerdo fue borrado de la memoria histórica de la institución, como era costumbre hacer ya desde esa época con aquellos que se iban, y los escritos que había publicado fueron sacados de circulación. Las pocas veces que se le mencionaría en conversaciones privadas sería designado como “el Innombrable”, nunca por sus verdaderos nombre y apellido. No era el primero en la historia del Sodalicio al que se le calzaba tal apelativo. Lo peor de todo es que no creo que se haya hecho nada por la víctima o posibles víctimas de tal sujeto, pues lo único que parece haberle interesado al Sodalicio en casos como éste es enterrar el asunto lo más rápido posible y hacer que el transcurso del tiempo hiciera el resto.

Otro supuesto caso de abusos, que ha llegado a mi conocimiento a través de comentarios dejados en este blog bajo la entrada SODALICIO Y SEXO, incriminaría a un tal Jeffery Daniels, egresado del Colegio Santa María de Monterrico (Lima) —al igual que Figari, Doig y la mayoría de los miembros de la generación fundacional del Sodalicio—, a quien se sindica como presunto responsable de haber abusado sexualmente de casi todos los integrantes de una agrupación mariana que estaba a su cargo. Recuerdo que Daniels era muy popular entre niños y adolescentes menores de edad, y se dedicaba en los años ’90 al apostolado juvenil en el Colegio San Pedro en La Molina (Lima), centro educativo para varones de familias pudientes que está bajo responsabilidad del Sodalicio de Vida Cristiana, y en otros colegios privados.

He reproducido en orden cronológico los comentarios sobre el tema posteados entre el 30 de enero y el 4 de febrero del año en curso en mi blog bajo la entrada SODALICIO Y SEXO. Sólo he corregido la ortografía y en algunos casos he hecho ligeros retoques y añadidos a la redacción, requeridos por el sentido de las frases, además de cambiar un par de nombres.

No conozco la verdadera identidad de aquellos que dan testimonio a través de estos comentarios, los cuales se identifican a través de seudónimos, a saber:

La Ciudad te Habla
Presunta víctima de violación por parte de Jeffery Daniels.

F.U.
Presunta víctima de abuso sexual no especificado.

J.A.
Víctima de abusos psicológicos que no especifica, a consecuencia de los cuales ha tenido que seguir un tratamiento.

JPS
Testigo que asume una posición favorable al Sodalicio, pero que, no obstante, confirma los supuestos hechos mencionados por las víctimas.

Al transcribir los mensajes, no pretendo llegar a conclusiones sobre hechos que yo mismo desconocía y que no puedo corroborar. Los testimonios tienen señales de ser auténticos, tanto por su forma y estilo, como por los contenidos y los detalles que señalan. Lo cual ameritaría que se investigue qué hay de cierto en los hechos que cuentan. Respeto la decisión de quienes, por razones personales y a fin de evitar inconvenientes, han preferido guardar el anonimato, lo cual no invalida sus testimonios. Ojalá se animen a presentar las denuncias del caso ante las autoridades competentes —las cuales están obligadas a mantener discreción sobre la identidad de los denunciantes—, a fin de que sus testimonios adquieran el peso jurídico necesario para iniciar un proceso.

La Ciudad te Habla dice:
30 de enero de 2013 a las 22:21

Yo conozco a otro pedófilo sodálite, Jeffery Daniels. Seguirá siendo sodálite, lo habrán botado o se habrá ido, ¿quién lo sabrá? Abusos a niños, agrupados del MVC [Movimiento de Vida Cristiana], se cometieron dentro de comunidades sodálites y no creo que sólo fueron Jeffery Daniels, Germán y Daniel.

Es difícil saber de estos abusos, porque varios de los abusados (compañeros de mi ex agrupación y supongo que de otras) que ahora son sodálites, fueron abusados por el consejero que era o es sodálite perpetuo (digo “era” porque fácil [que] lo botaron). [Se refiere al rango de profeso perpetuo, que es el que tienen los sodálites consagrados que han hecho promesas formales de obediencia y celibato a perpetuidad. Según los estatutos del Sodalicio se puede ser liberado de esa promesas con autorización del Superior General, si existe una causa gravísima que lo amerite, teniendo esto como consecuencia que la persona deje de pertenecer al Sodalicio y no pueda volver a ser admitido en él.]

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Guillermo Montezuma dice:
31 de enero de 2013 a las 5:42

Tú puedes decir y mencionar nombres y no puedes escribir el tuyo. A eso le llamo cobardía, quizá ése es tu otro nombre y apellido.

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La Ciudad te Habla dice:
31 de enero de 2013 a las 16:20

¿De qué sirve que ponga mi nombre? El hecho es que una o varias personas se aprovecharon sexualmente de niños gracias a su posición de guía espiritual.

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Santiago dice:
31 de enero de 2013 a las 18:16

El señor en mención ya no [forma] parte del SCV [Sodalitium Christianae Vitae]. Recuerdo que cuando preguntábamos qué había sido de él —pues de un momento a otro desapareció—, nos informaron que él quería ser monje y que lo enviaron a San Bartolo para meditar y discernir sobre su “nuevo llamado”. Amigos míos que habían entrado a Formandos [tercera etapa de formación en la escala de rangos del Sodalicio] en San Bartolo me comentaron que el señor paraba recluido en una habitación, que rara vez salía, pero que tenían prohibido hablar con él. Año y medio más tarde nos dijeron que Luis Fernando [Figari] le había dicho que no, que la espiritualidad sodálite no acogería esa nueva rama (monjes) y que por ello dejó el SCV y partió fuera del país a fin de desplegarse en lo que sería su nuevo llamado. Al menos esa fue la explicación que a mí y a mi grupo de discernimiento nos dieron.

Si paso algo más, si lo ocultaron, lo negaron, lo trataron, no lo sé.

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La Ciudad te Habla dice:
31 de enero de 2013 a las 18:40

Hola, Santiago:

Si te refieres a Jeffery Daniels, lo que te dijeron sobre su vocación es mentira. Esta persona hizo atrocidades, abusos y aberraciones con casi todos los de su agrupación. Te digo “casi todos”, porque sólo se salvó uno, que ahora es sacerdote sodálite en Ecuador. No creo que una persona así tenga vocación de monje.

Todos los sodálites no son como él, por suerte, pero debido a falta de normas de seguridad dentro de sus comunidades y de todo el rollo que tienen con el sexo, se han cometido atrocidades a niños agrupados que, como yo, lo denuncian. Parte de la culpa también la tiene el Sodalitium, no sólo Jeffery.

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J.A. dice:
31 de enero de 2013 a las 13:39

Guilermo, te recuerdo que el mismo Señor nos exhorta a denunciar. Somos muchas personas afectadas psicológicamente y que tenemos daños que hemos sufrido en el SCV —por correo interno te puedo dar mi nombre y mencionarte el tratamiento que tengo que seguir—, así que lo que menos podemos hacer como cristianos es DENUNCIAR. Denunciar no es sinónimo de no perdonar o de resentimiento, pero si no denunciamos, entonces seríamos cómplices de abusos, atropellos y malos procedimientos y en el fondo seríamos otros Pilatos más que nos lavaríamos las manos. No estoy de acuerdo con tu posición. La lógica que utilizas es darle el significado [de] silencio al perdón, y definitivamente ése no es el significado del perdón. El mismo SCV, ACI [Agencia Católica de Informaciones] y el MVC han denunciado y denuncian muchas cosas que en la Iglesia y en las personas no están bien. Entonces de acuerdo a esto, ¡¡¡el SCV, ACI y el MVC son resentidos!!! ¿¿¿Tú les dirías a ellos que se callen y que perdonen??? No te entiendo; no entiendo tu proceder, ni tu lógica.

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La Ciudad te Habla dice:
31 de enero de 2013 a las 21:39

Santiago, además si el Sodalitium sabía de las atrocidades, violaciones y demás cosas que hizo Jeffery Daniels, se convertirían en cómplices de esos delitos. Y estoy seguro de que en el Sodalitium sabían, porque sé que dos de mi ex agrupación son sodálites de diferentes vocaciones, uno sacerdote sodálite y otro casado. Me da pena que en una institución donde existen personas tan buenas, también existan personas sin valores que destruyen el buen trabajo que otros hicieron y hacen. Dices que Jeffery Daniels ya no pertenece al Sodalitium. Por lo que sé, este violador es Sodálite Perpetuo, y el concepto de perpetuo es [para] toda la vida.

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Jorge dice:
1 de febrero de 2013 a las 5:11

[…] Claro, ¿cómo van a permitir un ataque a Martin, si él es quién tuvo la valentía y el coraje de escribir, lo que ellos no han escrito? ¿Cómo van a decir que los escritos de Martin son exagerados, tediosos narrativos, puritanos y chismosones? Eso no es posible.

Lucas le responde a Guillermo que debe quedarse callado, ¡no se puede opinar en contra de lo escrito por Martín! Dan por sentado que todo lo que escribe Martin es verdad y es como se vive en las comunidades sodálites. Guillermo les dice que no es cierto, gran osadía la de Guillermo; responden: “él solo quiere defender al SCV”; por lo tanto, su testimonio es inválido. Incluso aparece un señor que inicia una argumentación psicologista sobre sectas, generaliza, tira barro, da muestras de su “gran conocimiento” y pretende tener la razón sobre lo que se vive en las comunidades del SCV. Él tiene más razón que alguien que ha vivido en ellas. Aparecen víctimas de los abusos de la forma de vida en las comunidades sodálites, escriben con dramatismo, tratamientos psicológicos de 15 años por culpa del SCV y no es sólo el que escribe, sino que él conoce un montón de personas más. ¿Cómo se puede refutar eso? Si lo refutas, eres un maldito, pues no comprendes que el SCV trauma a las personas y los lleva al psiquiatra.

Finalmente, aparece alguien que utilizando su cuenta de Facebook, endosa delitos sexuales a una persona sin pruebas sólo con su dicho y, para terminar de embarrar al resto, nuevamente manifiesta sin pruebas: ”y no creo que sólo fue Jeffery Daniels, Germán y Daniel”. Lo curioso es que no pone su nombre. Claro, es fácil ocultarse en el anonimato. Podría yo también señalar que esta persona cometió equis delitos y tranquilamente esconderme tras un seudónimo. Mi estimado anónimo, si eres víctima de los abusos de un delincuente sexual, denúncialo, úbicalo y mételo preso, pero por favor no tires barro a personas que no tienen nada que ver en el supuesto delito que cometieron contra tu persona. […]

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La Ciudad te Habla dice:
1 de febrero de 2013 a las 15:42

Hola, Jorge:

Las pruebas las puedes escuchar de boca de todos los agrupados del Colegio Santa María que pertenecieron a la agrupación de Jeffery Daniels hasta el año ’96. Algunos de ellos son sodálites y, como buenos cristianos católicos, te podrán decir la verdad. Los abusos sexuales se cometieron en la comunidad de San Borja, en las misiones [a las] que fuimos un año a La Joya, Camaná [Arequipa], y al año siguiente a Quilca, también en Camaná. Pruebas puedes encontrar dentro del Sodalitium. Mi último contacto con alguien del Sodalitium fue cuando [un sodálite] fue a mi casa a tantear si le decía algo de las atrocidades que Jeffery me hizo y le hizo a casi toda su agrupación, y amablemente lo invité a irse de mi casa. Eso fue en el 2000. Saber quién soy es fácil y saber de las pruebas también. Sólo realiza las preguntas, como dice Santiago, y llegarás a la verdad. Hablo ahora porque no me gustaría que a mi hijo o a nadie le suceda lo que pasó con esa agrupación.

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Martin Scheuch dice:
1 de febrero de 2013 a las 15:58

…quisiera comentar algo sobre el anonimato. El poder expresarse de manera anónima es algo a lo que se tiene derecho, sobre todo en el ámbito de Internet. Hay muchas cosas ciertas que algunos no se atreverían a decir o testimoniar, si no se garantizara su anonimato, pues existe el temor de represalias, medidas punitivas, acoso, etc. De ninguna manera es un acto de cobardía. Lo que alguien dice de manera anónima puede ser discutido, debatido e incluso contradicho. La atención se centrará en los contenidos y no en la persona concreta que los haya emitido. Y admito que sobre el caso de Jeffery Daniels no sé por el momento absolutamente nada. Pero dada la cantidad de testigos que hay, es algo que merecería ser investigado. No estamos hablando de meros vicios privados, sino de delitos que en cualquier sociedad sana se ventilan en el fuero penal.

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F.U. dice:
1 de febrero de 2013 a las 20:54

Jorge, el dramatismo con que dices que hablamos es cierto. Yo fui víctima, y ya te he dicho en alguna ocasión que si quieres pruebas de mi caso te las puedo dar. Mi caso no es aislado. No me siento tranquilo frente a una institución que por su proceder ha causado tantos males a tantas personas. Si de verdad quieres saber una lista de nombres verificables, pues contactémonos y hablamos. Eso no es un secreto ni siquiera para muchos sodálites que están en comunidad y que están saliendo, porque definitivamente su conciencia no los deja [tranquilos]. Así que si quieres sincerarte y dejar las pasiones a un lado, date la oportunidad de abrirte a la verdad y sus hechos. Yo y muchos más te lo podemos decir. Con respecto a las denuncias formales, créeme que las hay tanto en Lima como en Roma, por abuso psicológico, abuso de poder, abuso sexual y corrupción de menores. Eso ya está hecho. Acá venimos a comentar algo que se mantuvo reprimido por mucho tiempo y que no queremos que pase en vano o que pase a otras generaciones. Con respecto al hecho de que estas denuncias recaen sobre particulares y no sobre la institución, déjame decirte que la formación en San Bartolo era llevada bajo la política del SCV. Además se nos tenía dicho que todo lo que dijeran LF [Luis Fernando Figari] y GDK [Germán Doig Klinge] era política del SCV y vaya que se seguía esa política a pie juntillas. Así que, mi estimado Jorge, si quieres evidencias y pruebas, con mucho gusto [te las doy]. Si en verdad buscas la honestidad y no defender tu pasión por el SCV, pues aquí hay uno dispuesto a darte pruebas, nombres, muuuuuuuuuchos nombres de afectados que están dispuestos a dar su testimonio. Ahora no me vendrás a decir que nos juntamos un montón de gente que a las justas nos conocíamos a hundir al SCV. En verdad te preguntaría lo mismo que le he preguntado al SCV: ¿tu interés es ser fiel a la Iglesia y a Cristo por medio del SCV, o tienes al SCV como un fin, al que no quieren cambiar por un no-se-qué extraño? Porque es innegable que es contundente el hecho de que hay vicios que hacen mucho daño en el SCV. Y si no fuera así, pues entonces no hay nada que temer. Todos nosotros nos hundiríamos por nuestro propio peso, y el SCV con una simple muestra de transparencia rebatiría todas estas acusaciones. Tanto me temo que no lo pueden hacer.

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JPS dice:
1 de febrero de 2013 a las 21:18

Confieso que lo que cuenta Martin me ha dolido mucho.

Y no porque considere que sea un “traidor” ni nada por el estilo, sino porque habiendo vivido muchos años en comunidad, puedo decir que fueron años muy felices y de los que guardo el mejor de los recuerdos. Años exigentes, ciertamente, pero cuya exigencia tenía un sentido y daba grandes frutos en el apostolado y en el deseo de ser cada día más santos.

Es verdad que algunos hermanos podían ser presa de la vanidad y que ello desvirtuaba los grandes beneficios de las exigencias y el ascetismo. Esa vanidad, que en algunos superiores podía combinarse con un desmedido énfasis en el rigor, puede haber afectado a algunos. Eso es comprensible y es lo que parece haber sucedido con Martin. Pero es solo una suposición y no es motivo de estas (torcidas) líneas.

Lo que quiero decir es que, como Martin, nunca supe de los abusos sexuales durante mi pertenencia al SCV y, ahora que se sabe lo de Germán, Daniel y Jeffery, sólo puedo decir que es lo único que sé. Sé que son casos aislados y minoritarios. Gravísimos y condenables, pero aislados. Por eso pienso que atribuirle al SCV como institución las barbaridades de esos tres enfermos es incorrecto. Y si no son minoría y surgen más casos, lo asumiré con el mismo dolor con el que asumí los otros.

Entiendo el dolor de gente como Gonzalo Cano, cuyo hermano parece haber sido abusado por Daniels, pero no tanto la actitud de Pedro Salinas ni la de JEES [José Enrique Escardó Steck], porque en ellos el rencor se torna por momentos pueril. Entiendo el repudio a Murguía y a Jeffery por las conductas que se les atribuyen. Pienso, sin embargo, que se exagera al decir que sólo uno de los agrupados de Daniels se salvó. He conversado con algunos de esos agrupados, y aunque es cierto que Daniels es culpable, también es cierto que no todos fueron víctimas. De quien se dice que fue abusado y que hoy es sacerdote, solo puedo decir que tengo fundadas razones para pensar que esa afirmación no es cierta, pero no puedo afirmarlo con la categoría y convicción de La Ciudad te Habla.

En cuanto a ti, Ciudad, concuerdo con Martin en que tu anonimato en nada afecta tus opiniones, y por eso me tomo la libertad de dirigirme a ti, de anónimo a anónimo: quienes sabemos quién eres (o por lo menos creemos saberlo), entendemos tu actitud. Jeffery fue un mal hombre. Pero entiende que fue Jeffery, no el SCV, quien les hizo daño a ti y a tu agrupación. Recuerda también que las acusaciones a Jeffery por parte de [Orlando] fueron directamente transmitidas no a Luis Fernando, sino a Germán, de quien en ese entonces se tenía el mejor concepto. Como seguramente te pasa, de sólo pensar en eso se me escarapela el cuerpo. La complicidad y la suciedad de esas almas me espeluznan. Pero ése no es el SCV, por lo menos no el que viví. Esos son Daniels y Doig traicionando el espíritu y la misión del SCV. Amarrándose una soga al cuello.

Además creo, sin temor a equivocarme, que el deseo de muchos de los críticos es encontrar más mierda de la que realmente existe. Pienso también que el resentimiento de Pedro y JEES por habérseles “cerrado las puertas” luego de su salida (práctica que sí existió por mucho tiempo) han encontrado en las miserias de Germán, Daniels y Murguía ua nuevo aire. Pienso que periodistas como Paola Ugaz se regocijan encontrando basura, pero que se desesperan cuando no encuentran tanta como quisieran. Pero ésas son sólo opiniones.

En cuanto a lo que dice F.U., sería bueno que aclare si los “muuuuuuuuchos” afectados son por temas de índole sexual o también por los temas psicológicos y de abuso de poder por él mencionados. Ayudaría mucho al foro.

Finalmente, te mando un abrazo, Martin. Aunque no conozco tus actuales composiciones, tengo el atrevimiento de refutarte y discrepar contigo: tus composiciones dentro del SCV son una verdaderas joyas. Grandes herramientas para la oración y el apostolado pero, sobre todo, grandes ventanas hacia tu corazón de artista. Hasta hoy las escucho y descubro en ellas no sólo la fineza y valía de su autor sino, sobre todo, las insondables realidades de la fe y de la Iglesia.

Saludos.

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La Ciudad te Habla dice:
1 de febrero de 2013 a las 21:46

El único que se salvó fue [EC], y Jeffery lo afirmó y se lo dijo al frente de todos sus agrupados un día antes de su Misa por sus votos perpetuos en Camacho, en casa de [EC]. Además de haber sido abusado por él. Por eso lo afirmó.

Por lo que dices, JPS, me queda claro que lo de la vocación de monje de Jeffery era pura mentira.

No te puedo afirmar más cosas, porque no sé si la denuncia de [Orlando] hizo que lo manden a Jeffery a San Bartolo aislado por un año y medio. Y si fue así, las personas que hicieron esto serían cómplices de este enfermo violador por no haberlo denunciado.

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La Ciudad te Habla dice:
1 de febrero de 2013 a las 22:09

Además qué pena que las atrocidades que cometió el Sodálite Perpetuo Jeffery Daniels salgan a la luz ahora en este blog. Y me siento bien y que estoy haciendo lo correcto de hacer estas denuncias y saber que [Orlando], hombre valiente, no se quedó callado y denunció esto antes que yo.

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JPS dice:
1 de febrero de 2013 a las 22:26

Ciudad:

El responsable del manejo del tema Daniels fue GDK. Nadie más que él. Lamentablemente para todos, a él llegaron las denuncias y, como imaginarás, se encargó de manejarlas a su conveniencia. Los sodálites no tenían por qué desconfiar de esa historia. Al igual que Martin en su momento, los demás no sabíamos qué es lo que había pasado.

No voy a poner en duda lo que dices que dijo Jeffery en esa reunión, pues de él espero cualquier cosa. Como dices, es posible que todos los que estaban ahí presentes fueran víctimas, pero Daniels tuvo otras agrupaciones y es injusto para los otros jóvenes que se diga cosas que no fueron. Sin embargo, ahora entiendo que te refieres a esa agrupación específica. Y sí, fue un miserable.

Quiero que entiendas que no reprocho tu actitud, sino que la entiendo. Pero así como sé de lo que hablas, te digo que eso no es el SCV. Muchos de mis grandes amigos son sodálites hasta el día hoy. Mucho de lo bueno de mi vida me lo dio el SCV. Y en ese SCV no debió haber habido lugar para gente como ésa. Es una espina punzante, Ciudad, y lamentablemente tú conoces de cerca su veneno. Pero que toda esa tragedia no te nuble. Principalmente por tu bien.

Que se denuncie a quienes sean culpables y que se haga justicia, pero nada más que justicia. El resto es venganza.

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La Ciudad te Habla dice:
2 de febrero de 2013 a las 16:04

Guillermo:

Supongo que tus comentarios de hace un par de días respondieron a un impulso casi ciego de defensa de una institución a la que de repente perteneces, [y] que las personas con un poco de inteligencia, autonomía y demás cosas estoy seguro —alguien mas ya te lo ha dicho y en este blog lo han debido de tocar varias veces— NO COMETERÍAN. Pero alguna vez fui así. Te entiendo y acepto tus disculpas.

Primero me dijeron cobarde, luego que tiraba barro, que no había pruebas, luego de un día [para otro] lo aceptaron (supongo que las pruebas no eran necesarias) y ya no se hablaba solamente de Germán y Daniel. Ahora se habla de Germán, Daniel y Jeffery. Ya no son dos, ahora son tres abusadores sexuales dentro del Sodalitium. Y ahora tus disculpas.

Lo que no escucho hasta el momento es qué ACCIONES piensan tomar o han tomado para que no vuelva a suceder esto. Las violaciones sucedieron en las misiones que se hacían a mitad de año en Arequipa. En las mismas misiones (en Camaná) y en el Centro Pastoral de Arequipa, donde dormíamos. Una buena accion a tomar podría ser que menores de edad no vayan a las misiones y sólo asistan mayores de 18 [años]. Pero leo eso y me da pena. Mis comentarios no van a buscar venganza; sólo quiero que no sucedan más estas atroces violaciones dentro del Sodalitium. Las violaciones sucedieron en la comunidad sodálite de San Borja [Lima] y en el Centro Pastoral del mismo distrito. ¿Qué acciones han tomado —si, por lo que leo en comentarios anteriores, ya sabían de la denuncia de violación que Jeffery Daniels cometió [contra] uno de sus agrupados— o qué acciones van a tomar para que no vuelva a suceder?

Si [el sodálite mencionado antes] fue a mi casa [en] el 2000, antes [de] que Germán fallezca, a ver si le decía algo sobre las atrocidades de Jeffery, ya no era sólo Germán el que sabía del caso. Germán era el segundo de la institución, y [ese sodálite] en ese entonces recién había empezado a vivir en la comunidad sodálite de Barranco [Lima]. Es difícil creer que sólo Germán sabía de esto, si hasta una persona que recién empezaba a vivir en comunidad lo sabía.

Otra cosa que me gustaría saber es dónde puedo encontrar el informe formal que el Sodalitium ha realizado sobre las violaciones que el Sodálite Perpetuo Jeffery Daniels cometió en comunidades sodálites y en las misiones que el MVC organizaba en Camaná (Arequipa). Si los sodálites sabían de este caso cuando lo denunciaron, ¿dónde lo denunciaron?

Son cosas que no dejan bien parada a una institución, sea cual sea.

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La Ciudad te Habla dice:
4 de febrero de 2013 a las 17:49

Por lo que leo en posts anteriores, el Sodalitium sabía de las violaciones y abusos sexuales que Jeffery Daniels cometió, debido a una denuncia hecha por el hermano del abusado.

Como agraviado de las violaciones hechas [por] Jeffery Daniels, ¿dónde puedo encontrar un informe hecho por el Sodalitium sobre las atrocidades hechas por este miserable?

Quisiera saber dónde y cuándo hicieron las denuncias y si llegaron a algo.

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Jorge dice:
4 de febrero de 2013 a las 20:18

¿No sería mejor que lo denuncies ante la justicia peruana? ¿No sería mejor que sigas un proceso legal para castigar a los culpables? ¿Ganas algo pidiendo información en este blog?

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Tito dice:
4 de febrero de 2013 a las 20:22

Sí, Jorge, gana saber si el Sodalicio hizo algo al respecto. ¿De qué sirve ir a la justicia peruana? ¿Para que todo ocurra como siempre, que se enteren por terceros y luego salga el Sodalicio a decir “no tuvimos nada que ver, no sabíamos, lo sentimos mucho”?

Por si no te has enterado del tema, aquí [se trata de] si el Sodalicio hizo algo o no hizo algo respecto a que su institución da a luz a demasiados pederastas [como] para ser una organización religiosa normal.

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Santiago dice:
4 de febrero de 2013 a las 22:37

Hola, Jorge:

Sí, La Ciudad te Habla gana algo. Que más personas se anden con cuidado, que descubran que los hombres podemos ser santos o sencillamente instrumentos del demonio. Y que cuando se busca ocultar algo, es porque se sabe que es fruto de algo que no esta bien en el interior de la asociación o de la persona.

Es hora de que se salga al encuentro de las necesidades de las personas, sobre todo de las víctimas, de hermanos nuestros de quienes debimos ser sus guardianes, y que con nuestra pasividad y desidia dejamos caer.

Ocultar hechos es negarse a brindar soluciones y explicaciones, peor aún, no buscar abrirse a la corrección fraterna. Dime: ¿crees que lo que aquí se dice no se habló ya con los superiores o personas de relativo cargo? Hay mucha gente buena que lo ha hecho, pero no ha obtenido nada a cambio. Es lamentable, pero cuando a uno no lo escuchan en su propia casa, tiene que abrirse espacios para reclamar caridad, justicia y acción. No debe de hacerse una rutina de ello; no debe esperarse que sea la presión mediática la que tenga que influenciar en tomar acciones cuando lo debería hacer el Amor de Dios.

“¡Humildad!” se escucho en la Asamblea Plenaria del SCV cuando se toco el tema de GDK. ¡Humildad se necesita ahora para aceptar las culpas y plantear soluciones! Soltando ese lastre, el SCV podrá desplegarse y dar más gloria a Dios.

Hasta aquí los comentarios sobre el caso de Jeffery Daniels. Sería interesante conocer la versión del mismo Daniels, el cual, hasta donde tengo entendido, reside actualmente en los Estados Unidos. Sería interesante saber por qué estuvo “recluido” durante un tiempo en una de las casas de formación del Sodalicio en San Bartolo, en circunstancias en que no le estaba permitido ni siquiera comer junto con los demás miembros de la comunidad, sino que le llevaban la comida a una habitación separada y sólo tenía autorización para hablar con una persona determinada, como me ha sido confirmado por otra fuente. Yo mismo he sido testigo de otros casos en que se aplicó esta práctica de aislamiento, en general con sodálites de comunidad que habían entrado en “crisis” y habían tenido algún lío de faldas, resolviéndose la mayoría de estos casos con la salida de comunidad de la persona afectada. Por otra parte, ¿qué relación habría tenido Daniels con Germán Doig, quien parece haberlo protegido y haberse encargado de que nada se supiera de las acusaciones que pendían sobre su cabeza? En vano se pedirá un informe al respecto a las autoridades del Sodalicio, pues ese informe probablemente no exista, así como tampoco hay evidencia de que se haya comunicado nada de esto a las autoridades eclesiales para hacer la denuncia correspondiente.

Entendemos que una institución de vida consagrada, donde sus miembros se han comprometido a guardar el celibato, quiera mantener discreción respecto a faltas graves contra la castidad cometidas por algunos de sus integrantes, con el fin de salvaguardar su propia imagen y la reputación de las personas que han tenido esos deslices en su vida privada. Pero esto debe limitarse a actos privados en los cuales, si hay participación de otras personas, se da un consentimiento mutuo para la realización de tales actos, por más pecaminosos que puedan ser. De este modo, si algún consagrado ha tenido sexo consentido con otra persona de otro sexo —como puede ser una aventura amorosa con una mujer soltera o casada, o comercio carnal con prostitutas—, o incluso si el acto sexual se ha dado de mutuo acuerdo con una persona mayor de edad del mismo sexo que el suyo, no existe la obligación de dar a conocer estas cosas a la opinión pública, pues se trata de vicios y pecados privados, ciertamente graves, pero no de delitos. Es lícito cubrir con el manto de la discreción tales hechos. Pero si los deslices sexuales involucran actos de seducción, abuso de posición y de confianza, manipulación psicológica, extorsión, violación, uso de la fuerza para obtener el objetivo deseado, o si las personas afectadas son menores de edad, entonces nos hallamos ante actos delictivos y, en consecuencia, existe la obligación de hacer una denuncia formal y, eventualmente, dar a conocer los hechos a la opinión pública. Tratar actos de esta categoría como “asuntos familiares” que no deben ser revelados constituye delito de encubrimiento.

Hay que tener en cuenta que también existe la obligación de ayudar a las víctimas, indemnizarlas y tomar la medidas del caso para evitar que esas cosas vuelvan a suceder. Para ello se requiere que haya transparencia y honestidad. Y, evidentemente, el culpable debe ser sancionado de manera justa. Lo cual termina beneficiando a todos: a las víctimas, que pueden de esta manera sanar sus heridas; al culpable, que, pagando su delito, puede rehabilitarse personalmente; a la institución, que muestra que ha actuado de manera responsable y demuestra así su confiabilidad. Y si al final se descubre que las acusaciones eran falsas, la institución queda libre de toda sospecha. En ese sentido, lo peor que puede hacer es encubrir los abusos sexuales cometidos por sus miembros. Para que nadie se entere, ni siquiera los miembros subordinados ad intra, que son la mayoría y que están en la institución de buena fe y con las mejores de las intenciones, sin sospechar que esas cosas también pasan en entidades católicas que aspiran a ser camino de santidad.

Me dirijo ahora a quienes consideran que han sido víctimas de abusos sexuales o psicológicos en el Sodalicio de Vida Cristiana. Es importante vencer el miedo y la vergüenza para poder superar el trauma. Asimismo, hay que hablar sobre las experiencias vividas, a fin de poder objetivar el dolor y el sufrimiento que aún quedan. Quizás el camino a recorrer sea largo, pero al final podremos reconciliarnos con nosotros mismos, quizás también con Dios, y perdonar a los culpables. La recompensa será una libertad interior ganada a pulso. También es importante conversar estos temas con una persona de confianza y, de ser posible, presentar una denuncia formal, a fin de que estas cosas no se repitan y los responsables no queden impunes. Es una obligación pendiente que se tiene no sólo con la sociedad, sino también con aquellos miembros de la institución que todavía permanecen en ella, viviendo bajo un sistema que habría permitido que ocurrieran tales abusos y los habría encubierto. ¿Querremos con nuestro silencio ser cómplices de esta situación?

Confieso que a veces uno quisiera que ciertas hipótesis no se vieran corroboradas por la realidad. Y éste es uno de esos casos, pues para muchos significaría el derrumbe de un sueño y la caída de algo en que muchas personas inocentes han cifrado sus esperanzas y mediante lo cual han afianzado una vida cristiana comprometida. Pero a veces hay ciertas dosis de realidad que es necesario aplicarle al paciente para curarle de su enfermedad, aunque ello implique pasar temporalmente por un estado de shock. Porque sólo la verdad nos hará libres.

Ante todo este panorama que se nos ha presentado con las tres primeras entregas de esta serie de artículos sobre el caso Doig, surgen algunas preguntas. ¿Es posible que un hombre como Germán Doig haya tenido un auténtico deseo de santidad y, a la vez, se haya sentido inclinado a cometer los actos perversos que efectivamente llevó a la práctica? ¿Qué sucedía en el alma de Doig? ¿Qué circunstancias estructurales y disciplinarias del Sodalicio influyeron para que se mantuviera en lo que considero un estado esquizofrénico de santo pervertido? ¿Era su vida espiritual auténtica, o era simplemente una farsa? En la siguiente entrega intentaré una aproximación a estas cuestiones.

Cuarta entrega: GERMÁN DOIG: UNA INTERPRETACIÓN