JUSTICIA ECLESIÁSTICA: LA IMPUNIDAD PROGRAMADA

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Cuando una revisa el Código de Derecho Canónico en lo referente a los delitos que castiga la Iglesia, se obtiene rápidamente la impresión de que la justicia eclesiástica es una ilusión, una quimera pintada en la pared.

Comenzado por que el tiempo de prescripción para la mayoría de los delitos es de 3 años y «comienza a contarse a partir del día en el que se cometió el delito, o, cuando se trata de un delito continuado o habitual, a partir del día en que cesó» (ver cánones 1362-1363).

Ese tiempo se extiende actualmente a 20 años en el caso de delitos reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe, como por ejemplo «los delitos más graves contra la santidad del augustísimo Sacrificio y sacramento de la Eucaristía», «los delitos más graves contra la santidad del Sacramento de la Penitencia», «el delito más grave de la atentada ordenación sagrada de una mujer» y «los delitos más graves contra la moral», entre los cuales se cuenta exclusivamente «el delito contra el sexto mandamiento del Decálogo cometido por un clérigo con un menor de 18 años» y «la adquisición, retención o divulgación, con un fin libidinoso, de imágenes pornográficas de menores, de edad inferior a 14 años, por parte de un clérigo en cualquier forma y con cualquier instrumento» (ver “Breve relación sobre los cambios introducidos en las Normae de gravioribus delictis reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe”, 21 de mayo de 2010).

Hago la salvedad de que, antes del año 2001, se ponía el límite de mayoría de edad a los 16 años. Ese mismo año, un documento del pontificado de Juan Pablo II elevó ese límite a los 18 años de edad y el tiempo de prescripción del abuso sexual de un menor por parte de un clérigo se extendió de 5 a 10 años, y en el año 2010 durante el pontificado de Benedicto XVI a 20 años, contados a partir de la mayoría de edad de la víctima.

Otros delitos que tienen una prescripción de 5 años son el del clérigo o religioso de votos perpetuos que atenta contraer matrimonio, el del clérigo que vive en concubinato o que permanece con escándalo en un pecado externo contra el sexto mandamiento del Decálogo, el del clérigo que cometa un acto de este tipo con violencia o amenazas, o públicamente; y en general, los delitos de homicidio, rapto o retención general de un ser humano con violencia o fraude, mutilación o lesiones, y el aborto.

Con lapsos tan cortos de prescripción, considerando que en ninguna parte de la ley canónica se establecen limites de tiempo para cada etapa del proceso y constatando que los tribunales eclesiásticos se toman indolentemente todo el tiempo del mundo para procesar cualquier demanda, resulta prácticamente imposible que un delito no haya prescrito cuando haya finalizado el proceso.

De este modo, la ley eclesiástica actual se convierte en instrumento de una impunidad programada de antemano.

En el caso de las denuncias contra Figari, presentadas ante el Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Lima en el año 2011, la Santa Sede se pronunció recién el 30 de enero de 2017, más de cinco años después, sin haber investigado prácticamente nada, pues su resolución se basaba casi exclusivamente en el contenido de las denuncias presentadas y en el informe del visitador Mons. Fortunato Pablo Urcey. Evidentemente, el único delito de que se encontró culpable a Figari, a saber, abuso de oficio (ver canon 1362 §2), estaba prescrito desde antes del inicio del proceso.

Por otra parte, en cuanto a sanciones administrativas, como la expulsión del miembro de un instituto de vida consagrada, el Código de Derecho Canónico es muy severo con los religiosos que atentan matrimonio, viven en concubinato o persisten con escándalo público en un acto contra el sexto mandamiento del Decálogo: deben ser expulsados sin contemplaciones. La expulsión también procedería, sin embargo, si el delito sexual fue cometido con violencia o amenazas, o públicamente, o con un menor de edad «a no ser que […] el Superior juzgue que la dimisión no es absolutamente necesaria y que la enmienda de su súbdito, la restitución de la justicia y la reparación del escándalo puede satisfacerse de otro modo» (canon 695 §1).

Hablando claro, se es mucho más severo con religiosos que caen en conductas sexuales que no implican necesariamente un abuso hacia su contraparte, mientras que se permite la suspensión de la sanción en casos en que el religioso haya cometido flagrantes abusos sexuales.

Que es lo que finalmente sucedió con Figari. Pues la Santa Sede da por sentado, en base al informe de Mons. Urcey, que «no se encuentran actualmente miembros de la Sociedad de vida apostólica que sostengan al Sr. Figari o bien que estén particularmente ligados a él, en puestos de gobierno o en la formación» y «que tanto el Gobierno general como el conjunto del Sodalitium Christianae Vitae tienen clara conciencia de los errores cometidos en el pasado por el Sr. Figari y que resulta igualmente decidida la voluntad de dicho Gobierno general de liberarse del estilo de gobierno y formativo por él adoptados en el curso de los numerosos años en que ha dirigido el Sodalitium Christianae Vitae, así como de remediar, en el límite de lo posible y en todo caso de lo justo, a los daños causados a cualquiera». Y, por lo tanto, dado que de este modo supuestamente se restituye la justicia y se repara el escándalo, no se hace necesaria la expulsión.

Se trata de argumentos endebles. Por menos se expulsó a Germán McKenzie en el pasado. Además, el Sodalicio no ha demostrado fehacientemente hasta ahora que se haya librado de los estilos de formación y modos de proceder de Figari, manteniendo su estructura institucional verticalista, su ideología conservadora rígida, sus métodos invasivos de adoctrinamiento y el secretismo como consigna tácita. Y en cuanto a remediar los daños causados, sólo hemos visto una estrategia de control de daños que ha dejado varias víctimas caídas a la vera del camino, a las cuales no se les ha reconocido su status de tal y se las ha abandonado a su suerte. Además, las reparaciones concedidas han solido estar generalmente muy por debajo del límite de lo que financieramente es posible para el Sodalicio, y ciertamente muy lejos de ser justas.

La Santa Sede tenía en sus manos las herramientas para autorizar la expulsión de Figari, pero decidió hacerse de la vista gorda, negar que Figari haya aplicado violencia (psicológica) cuando cometió actos de carácter sexual y permitirle seguir siendo miembro de derecho pleno de la institución que fundó, elogiándolo con palabras que a más de uno le podrían causar una indigestión ácida: «[Figari] es sin embargo de considerar como el fundador del Sodalitium Christianae Vitae y por lo tanto como el mediador de un carisma divino».

En el fondo, lo que la Santa Sede no quiere reconocer es que cometió un error mayúsculo cuando en el año 1997 aprobó al Sodalicio como institución de derecho pontificio. Tengo la sospecha fundada de que los responsables del Sodalicio no actuaron con transparencia y presentaron una visión de la institución recortada y acomodada a los requerimientos de imagen que necesitaban transmitir. Así como me consta que las Memorias de Luis Fernando Figari, discursos que el entonces Superior General pronunció entre 1976 y 1986 y que jugaron un papel decisivo en la configuración ideológica y disciplinar de la institución, nunca fueron enviadas a Roma, pues en el mismo Sodalicio se las puso fuera de circulación a fines de los ‘80 y se requisaron todos los ejemplares que había en las bibliotecas de las comunidades sodálites o en posesión de cualquier sodálite común y corriente, junto con la mayoría de los libros de contenidos fascistas.

La expulsión hubiera dejado a Figari, en lo que concierne al Sodalicio, prácticamente en la calle, pues el Código de Derecho Canónico establece en el canon 702 §1 lo siguiente: «Quienes legítimamente salgan de un instituto religioso o hayan sido expulsados de él, no tienen derecho a exigir nada por cualquier tipo de prestación realizada en él».

Ciertamente, se trata de una ley eclesiástica injusta que atenta contra derechos humanos fundamentales. Primero: porque pone en igualdad de condiciones a quien se sale legítimamente de un instituto y a quien es expulsado de él. Segundo: porque deja desprotegida a la persona y desconoce su derecho a una justa compensación por servicios prestados, en algunos casos a lo largo décadas.

Aun cuando el mismo Código de Derecho Canónico reconoce que «el instituto debe observar la equidad y la caridad evangélica con el miembro que se separe de él» (canon 702 §1), se trataría de una obligación moral y no de un derecho adquirido, lo cual se presta a muchas injusticias.

Luego de tanta disquisición jalada de los pelos por parte de la Santa Sede, que ha finalizado con un decreto que deja a Figari impune, protegido hasta el fin de sus días en una jubilación dorada con la cual muchas de sus víctimas no podrán nunca ni siquiera soñar, queda la hipótesis de que se ha buscado más bien proteger la reputación institucional de la Iglesia católica poniendo a resguardo a Figari. Pues debe contar con mucha información comprometedora y sería muy peligroso dejarlo suelto en pampa.

Al final, el sistema judicial de la Iglesia, ajeno a los avances en legislación sobre derechos humanos fundamentales, ha funcionado como debía funcionar, garantizando la impunidad de un personaje notable de una institución aprobada por la misma Santa Sede y salvaguardando los intereses institucionales por encima de las sufridas personas de carne y hueso que fueron víctimas de abusos graves.

Y si con eso se ha querido evitar el escándalo, al final no se ha logrado este objetivo. Pues el mayor escándalo en la Iglesia católica actual no es que se sepan los delitos de miembros connotados suyos, sino más bien que se encubran y queden impunes. Y se transmita la impresión no de hallarnos ante la comunidad de creyentes que fundó Jesucristo, sino —por lo menos a nivel de sus jerarcas— ante una organización criminal.

(Columna publicada en Altavoz el 2 de abril de 2017)

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FUENTES

Código de Derecho Canónico
http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM

Congregación para la Doctrina de la Fe
Carta a los obispos de la Iglesia católica y a otros ordinarios y jerarcas sobre los delitos más graves reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe (18 de mayo de 2001)
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20010518_epistula-graviora-delicta_sp.html
Breve relación sobre los cambios introducidos en las Normae de gravioribus delictis reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe (21 de mayo de 2010)
http://www.vatican.va/resources/resources_rel-modifiche_sp.html

Pronunciamiento de la Santa Sede sobre el caso Luis Fernando Figari (30 de enero de 2017)
http://sodalicio.org/wp-content/uploads/2017/02/Carta_Roma_2017.pdf

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SODALICIO: EL CURA DESERTOR

alborada_alberto_gazzoAlberto ‘Beto’ Gazzo, ex alumno del Colegio de la Inmaculada (jesuitas) y miembro de la generación fundacional del Sodalicio, fue ordenado sacerdote por el Papa Juan Pablo II en Lima el 2 de febrero de 1985 en una Misa que se celebró en el Hipódromo de Monterrico.

Beto trabajó principalmente con niños, alumnos de colegios particulares privilegiados de Lima, en la década de los ‘70, llevándolos a campamentos-retiros conocidos como DyN (Dios y Naturaleza). Mucho antes que Jeffery Daniels, fue conocido como “el apóstol de los niños”.

Sufría de cojera de un pie debido a una poliomelitis que le sobrevino en su infancia, lo cual era motivo para hacerlo continuamente objeto de burla, a fin de que se ejercitara en la humildad según Luis Fernando Figari.

En 1986 fue enviado a Rio de Janeiro (Brasil) como uno de los primeros miembros de la comunidad sodálite que asumió la parroquia carioca Nossa Senhora da Guia.

Tiempo después colgaría los hábitos y desaparecería del mapa. La revista “Alborada” —de circulación interna en la Familia Sodálite— con una foto de su ordenación en la portada fue sacada de circulación y hoy es sumamente difícil encontrar un ejemplar. Y cómo es costumbre en el Sodalicio, su nombre dejó de mencionarse y su existencia fue cubierta con un olvido intencional y programado.

Un sacerdote que deja el sacerdocio siempre tiene una historia interesante que contar. Beto Gazzo probablemente posea en su memoria claves importantes para esclarecer el turbio recorrido de la institución sodálite cuando era Figari quien tenía la voz cantante. Claves que quizá expliquen también el misterio de por qué decidió renunciar al estado clerical.

(Columna publicada en Exitosa el 3 de septiembre de 2016)

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La ordenación sacerdotal de Beto Gazzo la vi por televisión en la comunidad sodálite Nuestra Señora del Rosario (San Bartolo), acompañado de Rafael Ísmodes, a quien Raúl Masseur, superior de la comunidad sodálite sambartolina Nuestra Señora de Guadalupe, le había dado la orden de quedarse —mientras todo todos los demás miembros de ambas comunidades participaba del evento— precisamente debido al deseo entusiasta que había manifestado Rafael de asistir al encuentro de la juventud con el Papa Juan Pablo II. En esa época Beto tenía el cargo de formador en la comunidad de Guadalupe.

Con nombres cambiados, Pedro Salinas relata esta anécdota en su novela autobiográfica Mateo Diez (Jaime Campodónico/Editor, Lima 2002):

«Luego de Arequipa, el Papa regresaba a Lima, donde iba a tener un encuentro con los jóvenes en el hipódromo de Monterrico. Nosotros, guadalupanos y rosaristas, íbamos a ir al magnánimo evento, menos uno, que debía quedarse a cuidar las dos casas. El Ferrari “sorteado”, para desgracia suya, al cual compadecí pero no hubiese reemplazado en ningún caso, fue Raúl Unamuno, el más emocionado con la visita papal. René lo hizo adrede para probarlo y para recordarnos al resto que seguíamos en etapa de formación y las órdenes absurdas no habían desaparecido ni siquiera con la presencia de Juan Pablo II en nuestras tierras.»

En virtud de ciertas libertades que permite la narrativa novelesca, Salinas omite el hecho de mi presencia en San Bartolo en la misma época en la que él estaba en formación. Yo también me quedé en San Bartolo junto con Rafael Ísmodes, pero no por obra y gracia de una orden absurda sino como consecuencia de un abuso sufrido días antes. Emilio Garreaud, el superior de la comunidad del Rosario, me había ordenado hacer cuclillas con un saco de cemento de unos 25 kilos sobre los hombros, lo cual terminó produciéndome un intenso y persistente dolor de espalda. El día 1° de febrero fuimos casi todos los miembros de la comunidad a la Plaza Mayor de Lima para esperar la llegada del Papa. Si bien yo tenía puesta una faja ortopédica que me había prestado Emilio, la espera de ocho horas parado en medio de la multitud terminó haciendo estragos. Esa noche no podía mirarme las puntas de los pies sin que me vinieran punzadas dolorosas en la espalda. Necesité una semana de reposo para poder recuperarme.

EL FUNDAMENTALISMO CATÓLICO

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Juan Pablo II con Kiko Argüello y otros miembros del Camino Neocatecumenal

Hanspeter Oschwald (1943-2015) fue un periodista alemán católico, que dedicó gran parte de su vida a escribir de manera crítica sobre el Vaticano y la Iglesia católica.

Recientemente he comenzado a leer el fascinante libro que escribió con el título En nombre del Santo Padre. Cómo fuerzas fundamentalistas manejan el Vaticano (In Namen des Heiligen Vaters. Wie fundamentalistische Mächte den Vatikan steuern, Wilhelm Heyne Verlag, München 2010) sobre el pontificado de Benedicto XVI y los grupos fundamentalistas que comenzaron a ganar en poder e influencia con Juan Pablo II y se afianzaron durante el pontificado del Papa Ratzinger.

Cuenta allí que, poco antes de la elección de Ratzinger, conversando con su amigo y colega Giancarlo Zizola (1936-2011), uno de los más renombrados vaticanistas que jamás haya habido, éste le comentó que un informante suyo, un arzobispo curial conocido por su seudónimo de “Angelo d’Oltretevere” en sus escritos, le había dicho lo siguiente: «El problema más grande que le espera al siguiente Papa lo constituyen los movimientos. Son una bomba de tiempo, que explotará en cuanto el Papa intente integrarlos de nuevo en la disciplina de la Iglesia».

Aparentemente, Ratzinger no se esforzó en poner orden en este problema, sino que se valió de los movimientos para llevar adelante su proyecto de restauración de la Iglesia. Sin mucho éxito, pues lo que la Iglesia necesitaba para cumplir su misión en el mundo actual era retomar lo iniciado por el Concilio Vaticano II.

Pero a Ratzinger tampoco hay que quitarle méritos. Allí donde puso acertadamente el dedo en la llaga, explotó la bomba. A saber, con los Legionarios de Cristo y la Comunidad de las Bienaventuranzas, cuyos respectivos fundadores —el P. Marcial Maciel y el diácono laico Gérard Croissant— cometieron abusos sexuales, el primero en perjuicio de jóvenes seminaristas y el segundo en perjuicio de jóvenes integrantes femeninas de su comunidad. En este último caso, el fundador fue suspendido del ministerio diaconal y expulsado de la comunidad. He aquí un precedente de algo que el Sodalicio todavía no ha hecho y que no sabemos qué diablos está esperando para hacerlo.

Oschwald veía en los movimientos el peligro de una sectarización de la Iglesia, debido a una postura intransigente basada en una interpretación fundamentalista de la doctrina. Para describir esta posición, reproduce las conclusiones del teólogo y periodista independiente Peter Hertel, quien tras haber leído publicaciones de grupos fundamentalistas católicos durante años, presentó las principales características de estos grupos en su libro Guardianes de la fe (Glaubenswächter).

  • El fundamentalismo cree que la Iglesia está amenazada desde dentro.
  • El fundamentalismo ve a la Iglesia sobre todo de manera jerárquica y centralista, y ello por obra de la voluntad divina. Toda crítica al Santo Padre y a (la mayoría de) los obispos es falta de fe y conduce a la decadencia; la Iglesia es presentada monolíticamente (una fe, un bautismo, un solo bando).
  • El fundamentalismo asume que la fe católica (la verdad) sería invariable desde los inicios; los leales se sienten como parte de una Iglesia cerrada y militante.
  • El dinamismo en la Iglesia va siempre de arriba hacia abajo (enseñar, no aprender; anunciar, no preguntar).
  • La escala de valores la encabeza la continencia sexual y todo aquello que esté relacionada con ella.
  • Los fundamentalistas católicos, de manera diversa según la región del mundo, han desarrollado imágenes poderosas de supuestos enemigos, por ejemplo, el protestantismo, el pluralismo, la democracia, la libertad de conciencia, el judaísmo, el Islam, el comunismo ateo (o ateísmo comunista), la teología de la liberación.
  • La devoción mariana, las apariciones marianas y una fe ingenua en los milagros juegan un papel central.
  • Todos luchan “a favor de la vida”, pero no tanto en contra de la pena de muerte sino mucho más en contra de toda forma de aborto.

Si bien en el libro de Oschwald sólo se menciona al Opus Dei, a los Legionarios de Cristo, al Camino Neocatecumenal, a los Focolares, a la Comunidad de San Egidio y a Comunión y Liberación como ejemplos en mayor o menor medida de esa mentalidad, el perfil también se aplica como guante al dedo al Sodalicio de Vida Cristiana y al Movimiento de Vida Cristiana.

¿Pero cómo algunos católicos se convierten en fundamentalistas? ¿Cómo forman las organizaciones a su personal? Son preguntas válidas que se hace Oschwald y que le hacen pensar en métodos de lavado de cerebro. A fin de esbozar una respuesta, recurre a los ocho criterios que el ex focolarino Gordon Urquhart pone en su libro La armada del Papa (The Pope’s Armada).

  1. Los grupos buscan asegurarse la libre disposición respecto a lo que el individuo ve, oye y lee, después sobre todo lo que escribe, experimenta y expresa. Al individuo le son arrebatadas de manera selectiva las posibilidades de reflexionar y decidir personalmente.
  2. Los controladores crean una situación que les impone a los participantes un patrón de comportamiento y sentimientos, como por ejemplo la compulsión a la sonrisa constante y la alegría. El esfuerzo de mantener los modos de comportamiento en entornos aislados sin contacto con el exterior produce sentimientos de euforia. Los controladores generan un aura mística en torno a la institución manipuladora. Las víctimas se sienten herramientas escogidas.
  3. Se transmite que sólo aquello es bueno que concuerda con la propia ideología. Al individuo se le enseña que sólo será puro, si se comporta de acuerdo a la enseñanza de la comunidad.
  4. La pureza se examina en confesiones y autoinculpaciones abiertas y deviene en neurosis. De este modo se origina dependencia a través de sentimientos de culpa. Entregarse significa rendirse, lo cual, por otra parte, sólo se le exige a los miembros sencillos. Los superiores se mantienen personalmente a cubierto y no dejan ver sus cartas. Informes de experiencias a ser entregados continuamente por sus súbditos les aseguran a los de más arriba un conocimiento dominante, que puede ser utilizado incluso para extorsionar a los individuos.
  5. La organización presenta su dogma central como el ideal para el ordenamiento de la existencia humana.
  6. Elección estandarizada de palabras y fórmulas de uso interno así como una jerga doméstica de tipo sectario distraen el pensamiento y fomentan el sentimiento de pertenencia.
  7. Cambios de la personalidad son examinados a través de informes continuos. Ya no hay esfera privada o íntima.
  8. A continuación, la organización les concede a los que han sido sometidos o inhabilitados una especie de ascenso a una existencia más elevada, a una unidad con los ideales fundacionales. Los así “recompensados” derivan entonces de ello la obligación de obedecer absolutamente.

Para los fundamentalistas católicos, el contenido de la fe es secundario frente a quién lo diga y a quién tenga el poder en la Iglesia, pues su preocupación principal siempre ha sido ver a quién obedecer, es decir, estar del lado de quien lleva la batuta en los pasillos del Vaticano, y no reflexionar de manera madura sobre lo que nos enseña la fe cristiana. Como decía Gugliemo Bosello, vocero de los Focolares en la central romana: «Nosotros no somos una secta. Estamos con la jerarquía». ¡Y hay que ver qué jerarquía!

El gran peligro de los nuevos movimientos ha estado en su apoyo a los sectores más conservadores de la Iglesia, en base a un concepto estático de tradición que mantiene la ilusión de que muchos enunciados doctrinales, enseñanzas morales y prácticas litúrgicas de la Iglesia católica se remontan de manera inalterable a los inicios del cristianismo, y por lo tanto, terminan aislándose de los problemas reales del mundo actual, lo condenan atribuyéndole una “dictadura del relativismo” —desafortunada frase del Papa Ratzinger— y se resisten a adaptar las perennes enseñanzas cristianas del Jesús de los Evangelios a un mundo que ya no comprenden. En el cual hay infinidad de católicos que no quieren estar sometidos a una jerarquía cada vez más desprestigiada, pero que, como miembros vivos del Pueblo Dios, mantienen la ilusión de poder contribuir entusiasta y libremente a testimoniar el amor de Dios hacia los hombres sin distinciones, sin restricciones, sin fronteras, sin prohibiciones absurdas, sin estrechez de miras. Que así sea.

IGLESIA Y PEDERASTIA: LA VOLUNTAD DE NO SABER

P. Marcial Maciel con el Papa Juan Pablo II

P. Marcial Maciel con el Papa Juan Pablo II

«No sabíamos que una persona que ha hecho tanto bien a la Iglesia hubiera cometido tales abusos», aducen muchos cuando se señala la inacción de las autoridades eclesiales para sancionar a los abusadores. Así se se ha querido justificar al Papa Juan Pablo II –cuya santidad no pongo en duda–.

Lo cierto es que en el caso del P. Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y caso emblemático de abusos sexuales en la Iglesia católica, la primera denuncia se efectuó en 1944 ante el obispo de Cuernavaca, quien no hizo nada para aclarar el asunto, como se constata a través de la amplia documentación publicada en la página web “La voluntad de no saber” (www.lavoluntaddenosaber.com). La segunda denuncia, hecha por dos jesuitas de Comillas, es de 1948 y llegó a la Santa Sede. Se sucederían más denuncias –en 1954, 1956, 1962, 1976, 1979– sin que nada se hiciera al respecto.

La denuncia hecha en 1998 por 8 ex-Legionarios abrió un proceso en el Vaticano que fue archivado en 1999 por órdenes expresas de Juan Pablo II. ¿Sabía de los abusos de Maciel? Probablemente no. Pero probablemente tampoco quería saber. Como ocurrió durante unos 60 años, hasta que finalmente en el año 2006 el Papa Ratzinger sancionó al pederasta ya de avanzada edad con una pena leve y simbólica, si consideramos los delitos cometidos. Pero querer saber tiene un precio: a Ratzinger, a la larga, le habría costado el puesto.

Parece que en el Sodalicio no quieren saber que hay varias denuncias por abusos cometidos en la institución. ¿Pasarán 60 años antes de que por fin se haga algo?

(Columna publicada en Exitosa Diario el 30 de abril de 2014)

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NOTA ADICIONAL:

Una persona, presunta víctima de abuso sexual en el Sodalicio, cuyo testimonio anónimo fue publicado por el diario La República el 15 de marzo de 2013 (ver http://www.larepublica.pe/15-03-2014/el-controvertido-sodalitium-y-un-nuevo-testimonio-en-el-peru-despues-de-la-denuncia-de-jason-day), se comunicó conmigo vía e-mail, indicándome que la pregunta con que iniciaba su alegato aún no había sido respondida: ¿Dónde y cómo hago mi denuncia contra un poderoso pederasta?

Cito sus propias palabras:

«Soy yo quien solicita que me indiquen, claramente, a qué institución debo recurrir y contar mi historia, para que sea oída, evaluada y, eventualmente, que él (que bien sabe quién es), sea llevado a la justicia de este mundo.

Y sí, es un pedido anónimo, o quizás una demanda colectiva de víctimas silenciosas esperando que gente de bien detalle explícita y públicamente, cuál es el trámite correcto y por cuánto tiempo debemos esperar. ¿Arzobispo?

Quizás así yo y tú (que bien podrías estar leyendo esto) podamos, al fin, escuchar algo más justo que ruegos de silencio y olvido (“al fin y al cabo, él ha hecho tanto bien a la Iglesia…”, murmuran cómplices).»

La respuesta es que cualquier denuncia en este sentido debe presentarse ante el tribunal eclesiástico de la jurisdicción donde ocurrió el delito, enviando de ser posible una copia a la Congregación para la Doctrina de la Fe (Ciudad del Vaticano). Existe un formulario para eso. También es recomendable dejarse asesorar por algún especialista en Derecho Canónico, de preferencia una persona de confianza.

Lamentablemente, en la mayoría de los casos esto no basta, y habría que evaluar la posibilidad de presentar también una denuncia ante un tribunal civil. Pues en relación a los abusos sexuales en perjuicio de menores de edad, el actual Código de Derecho Canónico presenta bastantes vacíos legales. Comenzando porque este delito está tipicado sólo para clérigos:

El clérigo que cometa de otro modo un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo, cuando este delito haya sido cometido con violencia o amenazas, o públicamente o con un menor que no haya cumplido dieciséis años de edad, debe ser castigado con penas justas, sin excluir la expulsión del estado clerical cuando el caso lo requiera (can. 1395 § 2.).

Si el pederasta es un laico o religioso no perteneciente al orden clerical, el Código de Derecho Canónico no especifica nada concreto. Sin embargo, eso no significa que la Iglesia no deba tomar cartas en el asunto, de acuerdo a los siguientes cánones:

La Iglesia tiene derecho originario y propio a castigar con sanciones penales a los fieles que cometen delitos (can. 1311).
Aparte de los casos establecidos en ésta u otras leyes, la infracción externa de una ley divina o canónica sólo puede ser castigada con una pena ciertamente justa cuando así lo requiere la especial gravedad de la infracción y urge la necesidad de prevenir o de reparar escándalos (can. 1399).

En otras palabras, si se trata de una infracción grave contra la ley canónica o contra la ley de Dios, siendo necesario prevenir y reparar escándalos, la Iglesia puede aplicar una pena adecuada. Y no se requiere que el fiel católico sea clérigo. Este caso se podría aplicar, por ejemplo, a cualquier fundador laico o religioso de un instituto de la Iglesia católica que no haya recibido las órdenes sacerdotales, cuando comete delitos de gravedad que causan escándalo.

Por otra parte, la normativa vigente hasta hace poco establecía que los delitos de abusos sexuales cometidos por clérigos prescribían a los 10 años (ver http://www.iuscanonicum.org/index.php/documentos/documentos-de-la-curia-romana/6-de-delictis-gravioribus-normas-de-los-delitos-mas-graves.html). El plazo comenzaba a correr desde el momento en que la víctima cumplía 18 años. En el año 2010, a solicitud del Papa Benedicto XVI, este plazo se extendió a 20 años, pudiendo la Congregación para la Doctrina de la Fe incluso derogar el plazo de prescripción si lo considera pertinente (ver http://www.iuscanonicum.org/index.php/documentos/documentos-de-la-curia-romana/384-modificaciones-a-las-normas-de-los-delitos-mas-graves.html).

Aun cuando esto constituya un avance y una señal de esperanza, me parece insuficiente, pues es común que pasen por lo menos dos décadas –e incluso con frecuencia más tiempo– para que la víctima haya procesado psicológicamente el trauma del abuso y tenga el valor para hablar de lo sucedido. Y, generalmente, lo único con lo que cuenta es con su testimonio, pues los hechos suelen ocurrir en privado y sin testigos, por lo cual resulta difícil aportar pruebas. El dictamen tiene que hacerse entonces sobre la base de un análisis de los testimonios. Y en esto la Iglesia es experta, pues la base sobre la que asienta su existencia, a saber, los hechos y dichos de Jesús, no pueden ser verificados mediante pruebas propiamente científicas, sino solamente mediante una demostración racional de la autenticidad y veracidad de los testimonios que nos ha legado la historia, entre los cuales destacan sobre todo los cuatro Evangelios.

Otra razón por la cual una denuncia ante un tribunal eclesiástico no es suficiente la hallamos en la historia reciente, donde las sanciones penales se han aplicado sólo después de que los casos de abusos fueran dados a conocer a la opinión pública a través de la prensa. Ocurrió con el escándalo de los casos de pederastia del arzobispado de Boston en el año 2002, ocurrió en el caso del P. Marcial Maciel, ocurrió con el caso del P. Karadima en Chile, ocurrió con los casos descubiertos en Irlanda, Bélgica, Países Bajos y Alemania. Más aún, a no ser por la información publicada por la prensa, es probable que la misma Iglesia no hubiera aplicado las medidas que estaba en la obligación de aplicar.

Buscar hacer conocidos los abusos a través de los medios que se considere adecuados es un derecho de las víctimas y una de las vías para alcanzar justicia y poder terminar de procesar el dolor y el trauma causados por el abuso. Y parece ser una necesidad desde el momento en que la Iglesia mantiene en el Código de Derecho Canónico una norma tan ambigua y favorecedora del secretismo como la que sigue:

Nunca se imponga una penitencia pública por una transgresión oculta (can. 1340 § 2).

Es decir, a diferencia de los tribunales comunes y corrientes, donde normalmente todos los casos son tratados con transparencia y la información sobre procesos en marcha es de acceso público, en la Iglesia católica puede haber “transgresiones ocultas”, es decir, delitos que son manejados en secreto en procesos que permanecen desconocidos para la opinión pública. Y donde la transparencia brilla por su ausencia.

El silencio, el encubrimiento, la complicidad por omisión, la falta de transparencia ante los abusos sexuales cometidos por miembros del clero y personas consagradas han sido prácticas de la Iglesia durante mucho tiempo, aunque esto parece estar cambiando. El 22 de marzo de este año el Papa Francisco creó la Comisión para la Tutela de los Menores, integrada por ocho personas, para prevenir la pederastia en la Iglesia. Más vale tarde que nunca. Aunque algunas diócesis ya se habían adelantado a este cáncer que parece extenderse por toda la Iglesia. Por ejemplo, en la diócesis de Espira (Alemania), a la cual pertenece mi parroquia, existe desde hace algún tiempo una comisión para víctimas de abusos sexuales. En la arquidiócesis de Lima, que debe tener muchos más católicos que Espira y además tiene el privilegio de ser sede cardenalicia, no existe nada parecido. ¿Será que el Cardenal Cipriani piensa que su circunscripción territorial es inmune a esa peste que asola todos los territorios de la Iglesia? ¿O también practica esa voluntad de no saber, de no enterarse de nada, de mirar hacia otra parte cuando hay denuncias presentadas en el tribunal eclesiástico de su jurisdicción?

¿Quién será ese “poderoso pederasta” al que hace alusión el testimonio publicado en La República? Se menciona que los abusos habrían ocurrido hace unos cuarenta años, y se entiende del texto que ese pederasta aún sigue vivo. No tengo ni la más remota idea de quién pueda ser, pues en ese momento yo todavía no era miembro del Sodalicio. Por eso mismo, prefiero no hablar de lo que no vi ni de lo que no sé. Aunque sospecho que algunos en el Sodalicio podrían saber de quién se trata. Hay que darle tiempo al tiempo, pues algún día aquellos que rompan con la voluntad de no saber terminarán contando lo que saben, y sabremos si tienen fundamento estas sospechas. O si, por el contrario, el Sodalicio siempre ha sido un nido de mansas palomas, salpicado de algunos “casos aislados”, manzanas podridas por las cuales no habría que hacer tanto escándalo. En fin, esas cosas pasan hasta en las mejores familias, mi hija…

POR MENCIONAR A HANS KÜNG

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El Movimiento de Vida Cristiana (MVC), fundado en 1985 por Luis Fernando Figari, es un conglomerado de asociaciones de fieles cristianos católicos, que buscan vivir la espiritualidad del Sodalicio de Vida Cristiana. En ese sentido, la historia del MVC y del Sodalicio son indesligables, manteniendo una estrecha ligazón de pensamiento y disciplina, aunque en el MVC no existen compromisos vinculantes y obligatorios al respecto, y la pertenencia a él reviste una cierta flexibilidad e informalidad que no se da en el Sodalicio.

El MVC ha ido extendiéndose a varios países a lo largo del tiempo, en la medida en que se fundaban comunidades sodálites fuera de las fronteras del Perú y sus miembros iniciaban en esos lugares grupos afiliados al MVC, o algunos emevecistas emigraban y tomaban la iniciativa de iniciar asociaciones vinculadas al movimiento en sus nuevas localidades de residencia. Éste fue el caso del médico Luis Ráez, especialista en hematología y oncología, asociado al Memorial Cancer Institute de Hollywood (Florida), quien asumió el rol de coordinador del CLMUSA (Christian Life Movement USA, que es así como se llama el MVC en el país del norte) en Florida. Como muchos emevecistas, Luis Ráez es una persona honesta, acogedora, de buen corazón y mejores intenciones, entusiasta y auténtico creyente, comprometido sinceramente con la Iglesia. No obstante, comparte las limitaciones propias de una ideología religiosa fundamentalista y conservadora, que interpreta la fe de manera rígida y mira con sospecha cualquier manifestación de sano pluralismo en el Pueblo de Dios. Esas limitaciones no se deben atribuir a sus indiscutibles cualidades personales, sino a las ideas que le han sido inculcadas en el MVC, y que tienen su origen último en el cuestionado fundador del Sodalicio y del MVC, Luis Fernando Figari.

En octubre de 2003, Luis Ráez decidió iniciar el CLMUSA Yahoo Group, un foro de discusión en Internet mediante lista de correos electrónicos, a fin de «poder reunirnos “online” de vez en cuando y compartir cosas de nuestra espiritualidad en el chat room y saber más de lo que todos hacen poniendo nuestros mensajes y fotos». A la vez que como espacio de comunicación, se concebía este Yahoo Group como una herramienta de formación doctrinal.

Yo, que me hallaba en Alemania desde noviembre de 2002, vi en esta iniciativa una manera de seguir manteniendo una vinculación con la Familia Sodálite y compartir temas relacionados con la fe que a mí me interesaban y que también podían ser de interés para otros. Me convertí en uno de los miembros más activos del foro, hasta enero de 2006, en que sin previo aviso fui eliminado de la lista de correos debido a ciertas circunstancias que detallaré en otra ocasión, para ser readmitido poco después tras las protestas de algunos miembros del Yahoo Group y las debidas disculpas por parte de Luis Ráez. Lo cierto es que las cosas ya no fueron como antes, y mi participación fue haciéndose cada vez más rala y distanciada, absteniéndome de tocar ciertos temas, hasta que el foro cayó en una inactividad latente que se mantiene hasta el día de hoy.

Lo que sigue son los e-mails ‒en orden cronológico‒ que se originaron debido a un artículo que puse en el CLMUSA Yahoo Group para ser comentado y discutido, referente a la enfermedad que sufría el Papa Juan Pablo II y a la cuestión de quiénes estaban gobernando realmente la Iglesia. Además del tema en sí mismo, lo que irritó a muchos fue que se citara a Hans Küng, un célebre teólogo suizo al que se le retiró la licencia para enseñar teología católica debido a que ponía en cuestión el dogma de la infabilidad papal. Pues en los ambientes de la Familia Sodálite se asume tácitamente que alguien que ha sido sancionado por la Santa Sede no debe ser ni leído ni citado, independientemente de que sus opiniones respecto a temas puntuales puedan ser interesantes o incluso válidas.

Un análisis de esta correspondencia evidencia algunas actitudes típicas en el MVC, que manifiestan un temor a hablar de ciertos temas, unido a un entretejido de prejuicios y rigideces mentales muy ajenas a lo que la Biblia llama “la libertad de los hijos de Dios”. También se puede ver que no todos los emevecistas se dejan arrastrar por la corriente del pensamiento único imperante.

Soy consciente de que este extenso material no necesariamente será de interés para todos mis lectores. No he querido resumir los mensajes y hacer un post más en conformidad con el formato blog, pues tal como están, constituyen un testimonio vivo y palpitante de la diversidad de actitudes que pueden darse en el Movimiento de Vida Cristiana, el cual, visto desde afuera, puede dar la impresión de tener una fachada monolítica, cuando en realidad, junto a emevecistas que buscan seguir a rajatabla lo que se enseña oficialmente en ámbitos de la Familia Sodálite, también hay otros que no aceptan tan ligeramente todo lo que se les inculca y se resisten a convertirse en calcos de un mismo molde. Asimismo, resulta interesante la intervención de un adherente sodálite (o sodálite casado) en la discusión, pues revela actitudes que les resultarán familiares a quienes hayan conocido el Sodalicio por dentro.

Salvo el nombre de Luis Ráez, a quien como persona poco se le puede objetar, los demás nombres han sido cambiados, a fin de proteger la identidad personal de los implicados.

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PRIMER MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 13 de enero de 2005

En Crónica, de México, ha aparecido hoy el siguiente artículo. El tema es polémico pero interesante. ¿Quién maneja actualmente los hilos del poder en el Vaticano y quién está gobernando realmente a la Iglesia?

El hecho de que les haga partícipes de este artículo no significa que yo esté de acuerdo con todo lo que dice. Sin embargo, no estaría demás poder conversar sobre el tema y si sería conveniente que Dios nos envíe a un nuevo Papa. Juan Pablo II ha cumplido una labor extraordinaria en los años que tiene de Papado. ¿Podrá verdaderamente seguir haciéndolo con Parkinson en estado avanzado, enfermedad que sabemos que afecta las facultades mentales?

En la sucesión del Papa, el cuarteto Dziwisz, Ratzinger, Sodano y Herranz toman el control y la delantera
(Nancy Escobar Cardoso)
Con el Papa Juan Pablo II enfermo desde hace años, cuatro de sus colaboradores parecen estar tomando las riendas de ese poderoso conglomerado en que se ha convertido la Iglesia católica, y en especial de El Vaticano. En Italia ya se habla del “cuadrilátero vaticano” por estos personajes cuyo poder ha hecho que en Europa comiencen las acusaciones de falta de transparencia en la gestión de la Santa Sede.
Josué Tinoco, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), experto en Psicología Social de la Religión dice a Crónica que estos rumores no están muy alejados de la realidad, ya que en la Santa Sede “teólogos y analistas dudan del poder real de Juan Pablo II, denuncian un vacío de poder, y aseguran que sus más cercanos colaboradores se están aprovechando de la debilidad del Pontífice para imponer en la Iglesia una tendencia ultraconservadora”.
El “cuadrilátero” está compuesto por el secretario particular, el arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz, y por tres cardenales: el alemán Joseph Ratzinger (prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe), el italiano Angelo Sodano (secretario de Estado) y el español Julián Herranz (presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos). Sobre Dziwisz, la revista italiana L’Espresso dijo hace poco: «Los historiadores de la Iglesia contemporánea no conocen secretarios que hayan tenido un peso tan desmesurado».
VERSIONES
Los voceros de la Iglesia, insisten que «no se gobierna con las piernas, sino con la cabeza, cosa que a Juan Pablo II aún le funciona perfectamente», pero a medida que se deteriora la salud del Papa y aumentan sus limitaciones de comunicación, los rumores sobre su reemplazo virtual crecen.
«Lo cierto es que la salud del Papa, a sus 84 años, va mal. En una silla de ruedas y afectado de Parkinson y artrosis, cumple diariamente con uno o dos compromisos de El Vaticano, pero cada vez debe dedicar más tiempo al reposo y las terapias, y como han reconocido sus médicos, “tiene días buenos y días malos en los que no está al ciento por ciento de sus facultades”», declaró Tinoco. El portavoz de la Santa Sede, el español Joaquín Navarro-Valls, no se cansa de exaltar la fuerza de voluntad del Papa para luchar contra sus enfermedades. Afirma que «lo que habría podido ser un obstáculo al desarrollo del trabajo pastoral ha sido en cambio integrado en su actividad», y arguye que la firmeza del Pontífice frente a sus quebrantos, antes que debilitar a El Vaticano, «inspiran a la Iglesia y los fieles».
Pero algunos especialistas europeos consideran que ésta ha sido la trampa difundida por el “cuadrilátero” para afianzar su poder. El prestigioso teólogo suizo Hans Küng (ex asesor de El Vaticano) enfatiza que «en El Vaticano existe un reducido grupo que da la impresión de que el Papa continúa haciendo de todo, pero son pocos los que tienen influencia real y no hay transparencia».
Tinoco refiere que los nuevos rumbos del poder en El Vaticano han desatado cientos de debates, documentos e incluso libros, como The Pope in Winter (El Papa en invierno) del historiador inglés John Cornwell y All the Pope’s Men (Todos los hombres del Papa) del vaticanista norteamericano John Allen. Cornwell realiza un exhaustivo análisis de los últimos años y expresa dudas sobre la salud mental del Pontífice, mientras Allen sostiene que «la influencia de los funcionarios es hoy mayor, y que su autoridad aumenta a medida que disminuye la del Papa».
LOS HILOS
Los expertos coinciden en que el poder está en los sectores más ultraconservadores de la Iglesia: la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Opus Dei. «Dziwisz es afín a estas congregaciones, que manejan con él la agenda del Papa y dirigen la política a favor de un regreso al pasado más dogmático y sin el menor interés por modernizar la Iglesia y adecuarla a los cambios y a las sensibilidades y problemas sociales de los últimos tiempos», opina el teólogo español Juan José Tamayo.
Ratzinger es su cabeza visible. Su poder está demostrado, entre otras cosas, por la actividad de El Vaticano por limpiar el pasado de la Inquisición. Ratzinger ordenó el año pasado la reapertura del caso contra Galileo, condenado por afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol, para defender a la Iglesia pese a que el Papa ya había pedido perdón en 1992.
Pero el poder del Opus Dei es aún mayor. Sus figuras más representativas son el cardenal Herranz, encargado de aplicar la ley en la Santa Sede, y el portavoz Navarro-Valls. La Obra cuenta con otros puestos claves dentro de la Iglesia en Roma y muchos analistas piensan que Dziwisz y Sodano se han sumado al Opus Dei.

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RESPUESTA DE ÓSCAR EMEVECISTA
Fecha: 14 de enero de 2005

Hola, Martin:

Creo que el Señor siempre nos ha dado el Papa que necesitamos. Recordemos la elección de Juan Pablo II, que nunca fue una primera opción y sólo después de que no se decidió entre los primeros candidatos fue propuesto y elegido con la gracia de Dios. Si bien estoy de acuerdo con rezar por la salud de nuestro Papa Juan Pablo II, creo que, como en el caso de muchos de nosotros ‒y lo digo con mucha humildad‒, Dios sabe muy bien lo que necesitamos y cuándo enviar lo que necesitamos. Recemos por que el próximo Papa sea tan bueno como lo es el presente.

En el Señor,

Óscar

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RESPUESTA DE MARIBEL EMEVECISTA
Fecha: 14 de enero de 2005

Hola, Carlos:

Creo que te equivocas al decir que el Señor siempre nos ha dado el Papa que necesitamos. Recuerda que Dios nos da el libre albedrío, y con ese libre albedrío elegimos a Papas que luego provocaron la Santa Inquisición y la Reforma de la Iglesia.

Entiendo la óptica con la que Martin expone el tema de los “asesores” del Papa. Recemos, porque ésta es nuestra mejor arma, para que los asesores, asistentes y toda persona que tiene en sus manos poder de decisión dentro de nuestra Iglesia Católica tome decisiones movido principalmente por el Amor y no por el miedo a los cambios y el ansia de poder.

En Cristo y María,

Maribel

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 16 de enero de 2005

Es muy interesante tu punto de vista. No siempre los Pontífices de la Iglesia han estado a la altura de la misión a la que fueron llamados. Esto no debe ser motivo de escándalo, pues los Evangelios nos cuentan que el primer Papa, San Pedro, traicionó de palabra a Cristo, negándolo tres veces.

Por otra parte, si la Iglesia es por una parte expresión del misterio de Dios, también es cierto que en lo humano no se sustrae a la realidad de este mundo, y en el Vaticano se desarrollan mecanismos de gobierno y relaciones de poder similares a los que hay en otras instituciones de las sociedades humanas, y algunos de ellos con bastante ineficacia. A manera de ejemplo, se ha constatado últimamente que sólo el 10% de los delitos cometidos en el territorio del Vaticano ‒la mayoría robos a turistas‒ son aclarados. Ironía del destino: ser ladrón en el Vaticano parece ser un buen negocio.

Pero el Espíritu siempre está guiando a la Iglesia y siempre habrá vientos de renovación, por más que en la actualidad sean muchos más los que abandonan la Iglesia católica que los que deciden ser admitidos en ella. Yo estoy convencido de que aquí en Europa hay un enorme potencial espiritual y de que la ola de deserciones del cristianismo será revertida. El Espíritu sabe lo que tiene que hacer con ese enorme vaso de barro que es la Iglesia, para hacer que se manifieste la gloria divina en la debilidad.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 16 de enero de 2005

Martin:

Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Es cierto que en la historia de la Iglesia han habido Pontífices que no han vivido ni actuado de la manera en que han estado llamados. Por ejemplo, el Papa Marcelino al final del siglo III, durante las persecuciones del Imperio Romano, traicionó a la iglesia y le entregó al Emperador copias de las Sagradas Escrituras y alabó a los dioses romanos; el Papa Juan XII, en el siglo X, vivió una de las vidas más inmorales de la historia. Sin embargo, también es cierto ‒y me alegra que quede claro‒ que, a pesar de nuestra flaqueza como humanos, el Espíritu de Dios está vivo y presente, guiando a la iglesia.

Siempre he estado interesado en la realidad de Europa, ya que muchos de los que la visitan siempre me dicen la misma cosa: «la fe en Europa esta muerta». ¿Podrías ampliar y compartir tu experiencia, ya que vives allá?

Dios te bendiga,

Rodrigo

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos amigos:

Me parecen interesantes las opiniones de todos. Sin embargo, uno de los objetivos del grupo es INSTRUIRNOS EN LA DOCTRINA DE NUESTRA FE CATÓLICA O TRATAR DE CONSTRUIR UNA OPINIÓN EN TEMAS PARTICULARES O DIFÍCILES EN LOS QUE LA IGLESIA CONCRETAMENTE NO HAYA DICHO ALGO CONCRETO, PORQUE SON MUY TÉCNICOS O SON PARTE DE UNA REALIDAD PARTICULAR, como la de Estados Unidos, Canadá o Europa.

Yo pienso que discutir y de repente juzgar a la Iglesia, sus pastores o sus debilidades no nos va a ayudar, porque la Iglesia, al estar constituida por hombres, da pie a muchos errores y debilidades. Podríamos pasarnos años discutiendo las debilidades de los Papas o los malos juicios que se hicieron en el pasado, por lo que me parece más interesante discutir a futuro temas como el que plantea Rodrigo: ¿qué se va a hacer para sacar adelante la fe en Europa? O ¿qué vamos a hacer en Estados Unidos y Canadá para poder aplicar nuestra fe y evangelizar estos países?

De otro lado, sugiero que si se va a usar fuentes controversiales, por el bien de los que saben y no saben del tema, se aclare cuál es la posición de la Iglesia al respecto. Por ejemplo, el teólogo suizo que opina en el artículo puede ser que sea “ex-asesor del Vaticano”, pero la verdad es que es más que eso: es una persona que NO ESTÁ EN COMUNIÓN CON LA IGLESIA, por lo que preferiría no tener que oír acerca de él a menos que sea para saber en qué se equivocó, lo mismo que la autora del artículo parece pertenecer a la teología de la liberación, que es algo no deseado por la Iglesia ni por nosotros, por el daño que ha causado a la misma.

Gracias de nuevo por sus contribuciones.

En Cristo y María,

Luis

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Luis:

Sinceramente no me parece que este tema sea algo del otro mundo o no esté de acuerdo con los propósitos de este grupo. Creo que es importante estar consciente de las opiniones de todos, y de ahí sacar algo productivo, como sería una respuesta ortodoxa y fiel a este dilema. Tampoco es malo exponer fuentes controversiales, ya que ésas son las más fuertes en nuestros tiempos. Si no nos educamos y las conocemos, ¿cómo las vamos a combatir? No las leamos para saber solamente en qué están en lo incorrecto. Leamos esos documentos y reflexionemos en ellos para que la verdad de nuestro Señor Jesucristo se revele por sí misma. La realidad actual requiere que el cristiano de hoy sea una persona plenamente instruida en todo ámbito de la fe. Eso incluye los pensamientos que están en los márgenes de nuestra ortodoxia.

En Cristo,

Rodrigo

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RESPUESTA DE LUIS RÁEZ
Fecha: 17 de enero de 2005

De acuerdo, no hay nada malo en leer fuentes controversiales, pero en la Iglesia Católica LA VERDAD ES UNA Y NO ES RELATIVA. Por lo tanto, a menos que TODOS estemos plenamente capacitados para discernir en la fuente controvesial lo que esté bien de lo que esté mal, el problema es que se confunda la gente, ya que no se puede dejar a la libre interpretación de cada uno de los miembros del grupo.

Por ello, pido que, si se cita algo controversial, SE ACOMPAÑE DE UNA EXPLICACIÓN CLARA DE CUÁL ES LA POSICIÓN OFICIAL DE LA IGLESIA RESPECTO AL TEMA. Así no hay lugar a confusión. Y si quieres que el cristiano actual sea una persona instruida, cosa en la que estamos de acuerdo, creo que deberíamos empezar por las cosas más básicas y las más fáciles que desconocemos de nuestra fe.

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Luis:

Hermano, entiendo tu posición, que también es la mía; pero ¿qué cosas básicas deseas compartir que no sean las cosas del diario vivir? Todos los días el mundo nos confronta con temas como el que tenemos sobre la mesa. La gente, al saber que somos católicos, nos critican y atacan con estas mismas críticas. Por ende, debemos conversar estas cosas. Claro que también estoy de acuerdo en que se debe poner una explicación o refutación eclesial a todo argumento. En esto estamos en la misma página.

Por otro lado, hermano, tienes razón: «en la Iglesia católica la verdad es una y no es relativa». Pero te olvidas de algo: la única verdad que no cambia se encuentra en el Credo y los dogmas que profesamos. Bien lo dice el Catecismo: «Dios es la Verdad misma» (Catecismo de Ia Iglesia Católica, n. 215). Esa verdad no es relativa. El resto, mi querido hermano, se presta a la discusión y a la buena conversación ‒siempre educada, evitando la ignorancia‒. Por eso, no debemos entrar ni provocar una conversación si no conocemos de ella. Más bien, lo que debemos hacer es prestar nuestro oído y discernir la discusión al mismo tiempo que buscamos una respuesta. El error más grande que podemos hacer es encerrarnos en una cajita y aferrarnos a una idea.

Bendiciones,

Rodrigo

P.D. Otro tema que debería mencionar es que la Iglesia no esta en contra de la teología de la liberación. Está en contra de las diversas interpretaciones que se la ha dado a esta teología. Ahí hay una gran diferencia. Bien lo dice el Cardenal Ratzinger en la Instrucción sobre algunos aspectos de la “teología de la liberación”: «El Evangelio de Jesucristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. […] La  liberación es ante todo y principalmente liberación de la esclavitud radical del pecado. Su fin y su término es la libertad de los hijos de Dios, don de la gracia. Lógicamente reclama la liberación de múltiples esclavitudes de orden cultural, económico, social y político, que, en definitiva, derivan del pecado». Por lo tanto, nunca digamos que Ia Iglesia esta en contra de la teología de la liberación, pues todo cristiano es un “teólogo de la liberación”, que busca la liberación del pecado.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos Rodrigo y Luis:

Creo que hay que aclarar algunos puntos antes de continuar el diálogo.

1° El tema de referencia no es un asunto dogmático , pues trata sobre cómo se está manejando el gobierno de la Iglesia en el Vaticano. Creo que sobre este asunto se puede opinar con libertad, pues la manera como se efectúa ciertas cosas en el gobierno de la Iglesia no es materia de fe, y el mismo Código de Derecho Canónico le reconoce a todos los fieles de la Iglesia este derecho:

Canon 212 § 3: Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.

¿Puede alguien manifestar su opinión sobre si es conveniente que la Iglesia sea regida por un Papa anciano aquejado de la enfermedad de Parkinson? No hay nada que se oponga, si con ello se busca el bienestar de la Iglesia. Ello no significa que la propia opinión sea necesariamente válida. Ello tiene que ser aclarado en el diálogo. De ninguna manera sería aceptable una actitud equivalente a «cállate la boca». Que yo sepa, una actitud así es irrazonable e incompatible con la caridad.

2° Aun cuando el tema no sea en sí mismo dogmático, puede ser ocasión para aprender algo sobre doctrina cristiana, sobre cómo el Espíritu Santo sigue actuando en la Iglesia y la lleva a su destino a pesar de las flaquezas de los hombres. Un cristiano maduro no tendría por qué tener ningún problema en que haya debilidades humanas ‒e incluso pecados graves‒ en la Iglesia, ni eso tendría por qué escandalizarlo, pues su fe se basa en el llamado personal que le hace el Señor Jesús, y no en la pureza o santidad de las personas que pertenecen a la Iglesia, desde el Sumo Pontífice hasta el más pequeño de los fieles. Creo que este punto es importante cuando conversamos con personas que tienen una actitud antieclesial. Defender a la Iglesia no es lo mismo que defender al Papa, a obispos y otros miembros del clero. Defender a la Iglesia es ante todo dar testimonio de la obra del Espíritu Santo en ella y mostrar la gloria del Señor Jesús, que se manifiesta en la Iglesia mediante frutos de conversión y de gracia. Es a veces una pérdida de tiempo polemizar sobre aspectos de la conducta de muchos pastores de la Iglesia, pues muchas acusaciones tienen un fondo de verdad, pero también es cierto que la fe de los fieles ‒y su pertenencia a la Iglesia‒ no se fundamenta en el comportamiento de los miembros de la jerarquía eclesial.

3° En el artículo de Crónica no encuentro nada que haga pensar que la autora pertenece a la teología de la liberación cuestionada por la Iglesia. Se cita al teólogo suizo Hans Küng, el cual tiene prohibición de enseñar como teólogo católico, debido a desviaciones en materias de fe en asuntos como la infabilidad pontificia, por ejemplo. Sin embargo, la opinión citada en el artículo no se refiere a cuestiones de fe, y tiene valor en cuanto opinión. No es correcto descalificarla con un argumento que va contra la lógica, como suponer que todo lo que diga no merece ser tenido en cuenta, porque él «no está en comunión con la Iglesia». Este tipo de argumento es conocido como falacia ad hominem: desacreditar lo que alguien dice no en base a la argumentación lógica, sino en base a la situación personal del individuo. Además, tampoco es del todo cierto decir que Hans Küng «no está en comunión con la Iglesia», pues nunca ha sido excomulgado; sólo se le ha prohibido enseñar en calidad de teólogo católico. Que yo sepa, sigue creyendo con fe cristiana y no le está prohibido acercarse a recibir los sacramentos, signos de comunión. Eso no obsta para que yo mismo pueda decir que discrepo con él en muchas de sus opiniones ‒y sobre todo en aquellos puntos en que no se adhiere la doctrina católica‒. Pero eso no es motivo para descalificar cualquier opinión suya de antemano ‒antes de cualquier análisis‒ mediante el uso de la falacia ad hominem.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Me parece que tu respuesta a este asunto es muy buena. Estoy de acuerdo contigo. Muchas veces lo que nos pasa es que a veces nos ponemos a la defensiva con la fe cuando no lo deberíamos hacer. Como cristianos, estamos llamados a una participación plena en la vida de la Iglesia, y eso incluye lo que está en discusión.

En Cristo,

Rodrigo

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Luis:

En la Iglesia Católica la verdad es una en determinados asuntos de fe y costumbres, pero no lo es cuando se trata temas de carácter circunstancial, vinculados a lo administrativo, social e histórico, como el que ha sido materia de los últimos e-mails.

Formar a la gente implica también motivarla a pensar y reflexionar, no simplemente convertirla en receptora pasiva de doctrina debidamente digerida por otros.

Como cristianos católicos debemos tener una única fe. En esto consiste el misterio de la comunión. Ello no significa tener un único pensamiento y cortar la libertad de interpretación personal en temas en los que no solamente se puede tener esta prerrogativa, sino que se tiene el derecho a tenerla.

¿Cuál es la posición oficial de la Iglesia sobre lo que está pasando en el Vaticano? La expresa Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Pero ¿es lo que él dice materia de fe? ¿Estamos obligados a creerlo como si se tratara de un dogma? ¿Tenemos el derecho a hacer reflexiones propias sobre el asunto? Por supuesto que sí, siempre y cuando las fundamentemos adecuadamente y les demos el rango de opiniones que pueden ser discutidas en un diálogo respetuoso.

Sería lamentable si en nuestro Movimiento de Vida Cristiana se estuviera fomentando un pensamiento único y uniforme y poca apertura al diálogo, pues ello significaría cercenar lo que constituye una de las riquezas de la Iglesia: la sana y fecunda diversidad dentro de la comunión en un sólo Dios Padre, un sólo Señor Jesucristo, un sólo Espíritu Santo.

Un abrazo,

Martin

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SEGUNDO MENSAJE DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos amigos:

Yo no sé si podamos distinguir entre fuentes controversiales y no, al determinar de dónde proviene una noticia, pues incluso aquellas fuentes que son aparentemente seguras responden a ciertos intereses y sacrifican la objetividad en aras de ellos.

Puedo poner el ejemplo de ACI Prensa, órgano fiel a la Iglesia, pero que lamentablemente deja que desear en cuanto a objetividad, pues muchas veces he comprobado que omite información relevante y presenta los hechos desde una perspectiva sesgada, aunque esto sea hecho, sin duda, con las mejores de las intenciones. […]

Creo que en lo referente a noticias sobre la Iglesia debemos consultar varias fuentes y luego dialogar sobre el tema, a fin de formarnos una visión lo más completa posible sobre el asunto. Las así llamadas “fuentes controversiales” también son útiles para este fin, pues, quiérase o no, suelen contener información que no tienen otras fuentes más “confiables”. Aun así, resulta humanamente imposible llegar a saberlo todo. Basta con una aproximación inteligente y con criterio, que nos permita conocer lo esencial de los hechos referentes a la Iglesia. No creamos en todo lo que nos dicen, pero tampoco creamos que siempre nos cuentan todo lo que debemos saber. Y una confrontación con la realidad lo más cercana a la verdad es importante para que seamos cristianos con una formación madura.

Un abrazo,

Martin

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Aquí es donde entra a tallar un adherente sodálite con nombre de evangelista y apellido de pariente, a quien simplemente llamaré Adherente Cinco, con respuestas que se ciñen a la manera sodálite de tratar asuntos problemáticos, a saber, descalificando al expositor y tratando de recluir la discusión en el ámbito privado, para que nadie se entere de nada.

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Creo que me perdí el inicio del diálogo.

1° El artículo al que te refieres es un refrito de chismes contra la iglesia. ¿Tienes alguna información que refuerce la versión de una mafia que rodea al Papa? ¡Una mafia compuesta por Ratzinger! ¡Por Sodano! ¡Por Dziwisz! Si la tienes, compártela.

2° Si no la tienes, me parece muy complicada de defender tu argumentación acerca del derecho a argumentar sobre cualquier tema, si se busca el bien de la Iglesia. Ese artículo es ‒y tú lo sabes‒ malo como periodismo y peor para conocer a la Iglesia.

3° ¿Quieres que nos compremos a Hans Küng como referencia? ¿Lo estás diciendo en serio? ¿Es necesario que recapitule TODAS las manifestaciones contra este Pontífice que ese señor ha tenido para que admitas que es una fuente distorsionada? ¿Quién es el siguiente, Pepe Rodríguez?

4° Finalmente, Martin, no es el primer artículo “polémico” que introduces en este grupo. Y en busca del diálogo no he comentado nada. Pero tu argumentación a favor de este libelo anticatólico, torciendo lo evidente para salirte con la tuya me parece un exceso. Si quieres dialogar, bienvenido, con la mente abierta y la humildad necesaria para admitir que te puedes equivocar. Personalmente estoy un poco harto de leerte defendiendo “heterodoxia“” con el fin ‒evidente para mí‒ de demostrar tu vasta capacidad de argumentación y así alimentar tu vanidad.

Por eso, si persistes en la actitud que describo, recalcando que es mi opinión personal, le sugiero a Luis, que nos lee en copia y que media este foro, que te suprima como miembro.

Lo sugiero en consideración a las personas de menor formación que lo visitan. Juzgo poco conveniente que encuentren artículos mamarrachentos y falaces como el citado, comentados y defendidos ‒aunque sea sólo en el derecho a escribirlos‒.

En todo caso, siempre podrás distribuir lo que se te antoje en una lista cerrada de correos. Y los que lo estimemos adecuado, responderemos.

Disculpa el tono un tanto hepático de la nota, que dejo sin cambiarlo para que entiendas TODO lo que pienso y siento.

Un afectuoso abrazo,

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

Paso a responderte punto por punto.

1° Calificas el artículo como un refrito de chismes, sin presentar ningún argumento al respecto.

2° Nunca he dicho que el artículo sea bueno, ni que sirva para conocer a la Iglesia. Simplemente señalé que era interesante. Me pareció apropiado para iniciar un diálogo. Si consideras que el artículo es malo, deberías fundamentarlo adecuadamente.

3° Sobre Hans Küng, te remito al e-mail que envié sobre el asunto el día de hoy. En ningún momento digo que lo que él diga tiene que ser cierto.

4° Estoy dispuesto a admitir que me he equivocado. Siempre lo he estado. Nunca he considerado mis opiniones como verdades absolutas. Por eso siempre las someto al diálogo y a la crítica.

Resulta inaceptable en un foro de gente cristiana comprometida y que se respeta mutuamente ‒como es el CMLUSA Yahoo Group‒ que me acuses gratuitamente de querer salirme con la mía, que digas que tuerzo lo evidente, que intento demostrar mi vasta capacidad de argumentación o que busco alimentar mi vanidad. Este tipo de enunciados no merece respuesta. Si me hubieras escrito en privado, aun así sería inaceptable, pero no tan grave como el hecho de que lo hayas hecho en público, calificándome arbitrariamente de esa manera. Por eso mismo, espero las disculpas del caso.

Esta es la última vez que respondo a un e-mail como el que me has enviado. No creo que la gente del CLMUSA Yahoo Group tenga interés en recibir mensajes como el tuyo o como el mío. Me he visto obligado a ello por el lamentable hecho de que me difames de esa manera en público.

Saludos,

Martin

P. D. 1 Tu participación en el CMLUSA Yahoo Group es escasa, por no decir nula. No has contribuido con aportes. ¿Por qué cuando te haces oír es para hacerlo de una manera tan irrespetuosa y con escasa actitud de diálogo?

P. D. 2 Pienso que deberías tener mayor respecto por los demás emevecistas del grupo y no considerarlos como «personas de menor formación», a las que hay que ocultarles información con el fin de que no se confundan. Pienso que una información amplia y adecuada y el diálogo constructivo son herramientas importantes para aclarar cualquier confusión que se presente. Para eso existe este Yahoo Group.

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Mi intención era escribirte en privado. Tanto el lenguaje empleado como los argumentos usados creo que evidencian mi intención.

Ha sido un lamentable error, fruto de escribir con prisa. Te pido disculpas “semipúblicas” con Luis como partícipe.

Igual, lo que dije lo mantengo. Lamentablemente no tengo el tiempo para una respuesta formal a lo otro que dices. Pero te adelanto mis disculpas por abrir el diálogo.

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

Acepto tus disculpas, aunque el daño que hayas podido hacer ya está hecho.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Paso a responderte punto por punto:

1° Calificas el artículo como un refrito de chismes, sin presentar ningún argumento al respecto.

Cuando citas «para iniciar un diálogo» un artículo que sugiere, maliciosamente a mi parecer, que el manejo de la Iglesia ha sido “tomado” por cuatro autoridades de la Iglesia que conocemos y frecuentamos, el peso de la prueba, querido Martin, está en tu cancha, no en la mía. Te repito la pregunta: ¿tienes pruebas de lo que afirma el artículo? Si no, es por lo menos ocioso citarlo. Para mí incluso es pernicioso. Y claro, poner a Hans Küng como referente de lo afirmado en el artículo, aunque lo critiques, es poner al gato de despensero. ¿No estás de acuerdo?

2° Nunca he dicho que el artículo sea bueno, ni que sirva para conocer a la Iglesia. Simplemente señalé que era interesante. Me pareció apropiado para iniciar un diálogo. Si consideras que el artículo es malo, deberías fundamentarlo adecuadamente.

Sí pues, Martin, pero cuando citas el Código de Derecho Canónico para argumentar sobre tu “derecho” a opinar sobre temas controversiales, como si el artículo de marras fuera defendible, a mí me hierve algo dentro. No es necesario, me parece, que te batas cual Quijote defendiendo un artículo malo, argumentando temas de libertad entre nosotros. Conociéndote un poco, pienso que no te dio la gana de admitir que era un mal artículo y punto. Que en todo caso, si refleja algo que tú piensas acerca de la Iglesia, debiste exponerlo como un tema tuyo. Y no argumentar en torno al derecho de opinión ni “centrando” una opinión sobre Küng. Igual, pienso que el CLMUSA Yahoo Group no es un lugar de debate para opiniones como ésa.

3° Sobre Hans Küng, te remito al e-mail que envié sobre el asunto el día de hoy. En ningún momento digo que lo que él diga tiene que ser cierto.

Gracias a Dios. Küng es un personaje al interior de la Iglesia y no precisamente por su ortodoxia. Eso lo sabes mejor que yo. Mucho mejor. Acerca de la figura de Juan Pablo II, el señor ése tiene opiniones enconadamente contrarias, mucho antes de cualquier enfermedad. Entonces, ¿para qué citarlo? Y menos aún en el contexto de un artículo que cuestiona abiertamente la decisión personal del Santo Padre de no renunciar, de mantenerse apegado a la cruz, y que lo acusa sin pruebas de ser un viejo chocho al que le han “hurtado el poder” unos mafiosos que vienen a ser, más o menos, viejos amigos y conocidos nuestros. Creo que voy explicando mi mala leche respecto a tus e-mails.

4° Estoy dispuesto a admitir que me he equivocado. Siempre lo he estado. Nunca he considerado mis opiniones como verdades absolutas. Por eso siempre las someto al diálogo y a la crítica.

Martin, yo lo creo. Hemos conversado. Pero te estuve leyendo respecto a temas como los de la película La Pasión de Cristo. Y creo que has hecho pública exhibición de testarudez y cerrazón. Es mi opinión, compartida con varios hermanos, que leemos con estupor algunas de tus opiniones y comentarios.

Resulta inaceptable en un foro de gente cristiana comprometida y que se respeta mutuamente ‒como es el CMLUSA Yahoo Group‒ que me acuses gratuitamente de querer salirme con la mía, que digas que tuerzo lo evidente, que intento demostrar mi vasta capacidad de argumentación o que busco alimentar mi vanidad. Este tipo de enunciados no merece respuesta. Si me hubieras escrito en privado, aun así sería inaceptable, pero no tan grave como el hecho de que lo hayas hecho en público, calificándome arbitrariamente de esa manera. Por eso mismo, espero las disculpas del caso.

Creo haberme explicado. Sí pienso que traer el Código de Derecho Canónico a colación en este diálogo, en el que se te critica por traer un mal artículo a colación, es exactamente torcer lo evidente para salirte con la tuya. Pienso que no es gratuito y que es cierto.

Esta es la última vez que respondo a un e-mail como el que me has enviado. No creo que la gente del CLMUSA Yahoo Group tenga interés en recibir mensajes como el tuyo o como el mío. Me he visto obligado a ello por el lamentable hecho de que me difames de esa manera en público.

Reitero mis disculpas por la “fuga”. No suelo responder al grupo y olvidé crear un mensaje nuevo como en esta ocasión.

Un abrazo.

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

El contenido del artículo de Crónica no se centra en lo que dice Hans Küng, el cual es citado sólo referencialmente. Parece que el hecho de que fuera mencionado ha sido uno de los motivos para que te descontrolaras.

Si deseas tener mayor información sobre la tesis citada, puedes revisar la información contenida en el siguiente enlace:

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/19630?eng=y

Se trata de la tradución al inglés de un artículo del 22 de octubre de 2004 [Ruling in the Shadow of John Paul II: The Vatican Four, título original en italiano: Chi comanda all’ombra di Giovanni Paolo II: il quadrilatero vaticano], escrito para l’Espresso por el vaticanista Sandro Magister, a quien ACI Prensa ha citado favorablemente en frecuentes ocasiones. Allí se explica de manera detallada y objetiva ‒y sin citar a personajes considerados polémicos‒ lo que parece estar sucediendo en el Vaticano en torno al Papa Juan Pablo II. Como podrás comprobar, la noticia de Crónica no es nueva.

Por otra parte, el Código de Derecho Canónico dice lo que dice, y pretender que es incorrecto ejercer el derecho allí consagrado escapa a lo razonable. No llego a entender ese afán de querer controlar lo que dice nuestra gente, lo que debe escuchar, lo que debe leer e incluso lo que debe pensar, no enseñándoles a actuar con responsabilidad según la libertad de los hijos de Dios. No he citado el Código de Derecho Canónico con la intención de defender un artículo, por el cual en tu caso no he sido criticado, sino más bien insultado. Pero un punto aparte ya ha sido puesto con mi aceptación de tus disculpas.

Por otra parte, resulta para mí doloroso que sigas insistiendo en calificarme, diciendo, por ejemplo, que hago pública exhibición de testarudez y cerrazón, o que sigo queriendo salirme con la mía, torciendo lo evidente. Más aún que te ampares en una participación colectiva en esta opinión, como si eso pudiera justificarla.

Espero que estas consideraciones absuelvan algunas de las dudas que todavía tienes.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE VASCO EMEVECISTA (EN PRIVADO CON COPIA A LUIS RÁEZ)
Fecha: 17 de enero de 2005

Hola, Martin y Luis:

Me parece que hay que ser más prudentes para tratar algunos temas intraeclesiales. Es importante tener una pasion por la Iglesia ‒como nos dijo el Cardenal Moreira Neves en nuestra primera Asamblea en Roma‒, en e sentido de preocuparse por temas que suceden dentro de la Iglesia, y no sólo eso, sino rezar y tratar de cambiar en algo esa situación, pero empezando por uno mismo primero (ser santo). Me parece que en algunos casos puede ser muy fácil hablar de temas “polémicos” y no hablar de temas más nuestros, preocupaciones propias, para ser cada vez más santos en medio del mundo. Me parece que bastante trabajo tenemos en buscar más medios para ser más santos, en buscar responder en temas como sexualidad o la vida conyugal, familiar, tratando de tocar temas cotidianos y concretos en defensa de la vida. En esto está mucho de nuestras principales preocupaciones aquí en Lima, sobre todo en los que estamos más tiempo vinculados y comprometidos. A cada rato escuchamos a Luis Fernando y nos queda claro que mucho (pero de verdad muchísimo!!! … no como palabras nomás) hay que hacer para ser más santos en lo personal, en la familia, en la defensa de la vida, en nuestro trabajo cotidiano, lo que no nos sustrae de discutir otros temas. Pero también muchas veces nos ha dicho que no nos dejemos engañar por discusiones parásitas que pudieran hacernos perder el tiempo para discutir lo esencial, que pudieran quitarnos fuerzas para asumir con radicalidad nuestros anhelos más profundos.

Por último estoy de acuerdo con Luis, y me parece que tiene que haber un orden en este espacio, para no perder el objetivo, y quien quiera discutir otros temas puede mandar e-mail personales.

Gracias, un abrazo,

Vasco

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RESPUESTA DE PORFIRIO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Queridos amigos:

No me opongo a que discutamos temas controversiales y dentro del análisis se tome en cuenta opiniones de distintos sectores, pero dado el amplio rango de niveles de formación en doctrina católica, en teología y en las diferentes escuelas de pensamiento que tenemos los que conformamos este grupo, debemos ser muy cuidadosos. Definitivamente, para Martin va a ser muy fácil ‒por sus estudios en filosofía y teología‒ tomar distancia de los puntos contrarios a la fe de cualquier pensador sea católico o no. No pasa lo mismo con muchos de nosotros, que sin una explicación más clara podríamos aceptar criterios y conceptos errados como válidos.

De otro lado, considero que como elementos de formación sería mucho más útil ir por el camino positivo, comenzando por conocer la opinión de los que están a nuestro favor, de los que quieren construir o reconstruir la Iglesia según sea el caso, antes que ponernos a analizar el pensamiento de los que están abiertamente en contra y de los espías, es decir, los que dicen estar a favor y están del lado del enemigo.

En el mundo liberal en el que vivimos no es difícil encontrar a quienes critiquen a la Iglesia por sus errores y por sus aciertos, tratando de mostrarlos como errores. Más bien son pocos aquellos que se esfuerzan por defenderla y sacar la cara. Estoy seguro que ya habrán personas que estén criticando al Papa por recibir a la gente de Ferrari.

No soy de los que piensan que los católicos debamos tener UNIDAD DE PENSAMIENTO. Soy de los que creen que en la diversidad se encuentra la mayor riqueza, pero esta diversidad debe ser prudente y astuta, para no confundirnos con aquellos que no tienen opciones, que no las tienen claras o que ya optaron por estar del lado de quienes quieren destruir a nuestra Iglesia.

En el amor de Jesús y Maria,

Porfirio

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Hermano Adherente Cinco:

Creo que tu tono es una falta de caridad fraterna. Este grupo esta aquí para poder expresarnos libremente en un grupo de amigos “católicos”, miembros de un movimiento de la Iglesia, y por ahora no he encontrado ninguna discusión que esté fuera del Magisterio de la Iglesia.

Te quisiera responder tambien con algunos puntos:

1° ¿Quieres que nos compremos a Hans Küng como referencia? ¿Lo estás diciendo en serio? Es necesario que recapitule TODAS las manifestaciones contra este Pontífice que ese señor ha tenido para que admitas que es una fuente distorsionada? ¿Quién es el siguiente, Pepe Rodríguez?

Hermano, disculpa que te corrija, pero ¿sabías que Hans Küng fue un teólogo fundamental para el Concilio Vaticano II y que mucho de lo que entendemos de tal Concilio fue gracias a él? Sí, es cierto, hoy en día su teología no es la más reconocida, pero ¿sabías que a Santo Tomás de Aquino lo sancionaron por muchos años antes de descubrir su gran valor teológico, ya que usaba una filosofía “del demonio” ‒aristotélica en vez de platónica‒? ¡Ten cuidado cómo juzgas!

2° Pero tu argumentación a favor de este libelo anticatólico, torciendo lo evidente para salirte con la tuya me parece un exceso. Si quieres dialogar, bienvenido, con la mente abierta y la humildad necesaria para admitir que te puedes equivocar. Personalmente estoy un poco harto de leerte defendiendo “heterodoxias” con el fin ‒evidente para mí‒ de demostrar tu vasta capacidad de argumentación y así alimentar tu vanidad.

Hermano, no tenemos que ponernos a la defensiva. Todos somos hermanos y seguidores de una misma fe, una sola iglesia, un solo Dios. Me parece que este comentario es una gran falta de caridad fraterna. Mas te aseguro que no he encontrado ningún “heterodoxismo” entre lo que nos escribe Martin. Lo que sí creo que pasa es que no lo lees todo, ya que él escribe bastante. Pero no importa, yo te entiendo, y a mí tampoco me gusta leer, pero hay que hacerlo para educarnos. Mas tu actitud es un poco ofensiva y cerrada. Esto está claro con tu vocabulario ‒con palabras como «artículos mamarrachentos»‒.

Querido hermano, nuestro Señor nos invita a una reflexion en el amor y la caridad, no al insulto ni al juicio. Sólo porque a Martin le guste leer esos artículos y los exponga, no significa que está haciendo algo malo. Bien lo dijo cuando expuso el artículo que estamos discutiendo: «El hecho de que les haga partícipes de este artículo no significa que yo esté de acuerdo con todo lo que dice. Sin embargo, no estaría demás poder conversar sobre el tema y si sería conveniente que Dios nos envíe a un nuevo Papa».

Le pido a Luis que ignore tu peticion de bloqueo, ya que es un poco extremo y un mal ejemplo para todo aquel que en un futuro desee expresar su opinión. Éste es un grupo CATÓLICO, no es fundamentalista ni sectario. Esto, hermano, tenlo por seguro.

En Cristo y María,

Rodrigo

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO
Fecha: 17 de enero de 2005

Rodrigo:

No tengo el gusto de conocerte.

Lo que leíste fue fruto de un lamentable error, porque el e-mail debió ser privado, como lo han sido las sucesivas respuestas entre Martin y yo.

Te ruego que lo dejes así. En todo caso, si crees necesario mayor comentario, hazlo directamente en mi e-mail y no en el grupo.

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO)
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

No respondes a lo esencial.

El artículo de Crónica es una porquería antieclesial, Es tendencioso ‒porque sugiere una mafia, sin pruebas‒ y lo distorsiona la referencia a Küng, que es desde siempre un anti Juan Pablo II, por no decir un anti papado.

En todo caso, lo malo no es leerlo, ni compartirlo entre amigos, sino proponerlo «para el diálogo», sin comentarlo.

Tu posición al respecto es por lo menos ambigua. ¿Lo defiendes? ¿Lo criticas? En ambos casos sería deseable conocer tu opinión.

Y complica más las cosas que cuando Luis te dice algo al respecto, salgas con el tema del Código de Derecho Canónico. En ese recurso a un documento eclesial para fundamentar un derecho que nadie ha cuestionado es que se evidencia la soberbia, la vanidad y la testarudez que menciono. Pienso que era más fácil decir: «disculpas, el artículo es malo, mis críticas son…», que ponerte a hacer apología de la libertad de pensamiento.

En resumen: el artículo es un mal artículo.

Si quieres insistir con él, ten a bien respaldar la tesis de la “mafia” que ha tomado el poder.

El artículo de Magister me parece criticable también, aunque es mucho más interesante que el que mandaste ‒no entiendo esa elección‒ y mucho más mesurado, y no hay Küng por lado alguno. Igual, deja tendida la mesa para que una periodista como la de Crónica se permita especular sobre esta mafia, manchando honras y sugiriendo una tesis que queda 100% respondida por el dogma de la infalibilidad y su sustento en la Escritura: Non praevalebunt. Martin, el Espíritu Santo no permitirá un desastre eclesial por fallas humanas. Además, lo que sugiere acerca de Ratzinger y la Dominus Iesus [Declaración Dominus Iesus sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, 6 de agosto de 2000] es complicado. ¿Tú que piensas al respecto? ¿Nos han secuestrado al Pontífice? ¿Se publican doctrinas contrarias a la fe?

Finalmente, Martin, cuando nos diste instrucción antes del matrimonio, fue tu ejemplo el que me permitió iniciar mi propio camino en el diálogo con otras ideas y visiones del mundo. Pero creo, con la mano en el corazón, que ese diálogo tiene límites, en la caridad a los demás, a quienes les debes una visión más crítica y matizada de las cosas que sugieres leer.

Si no quieres hacerlo, te invoco a que no escribas en público. Al menos, no en el CLMUSA Yahoo Group. Lo hago porque conozco personalmente a algunos miembros de la naciente comunidad emevecista, a los que NO LES AYUDA discutir temas como éste.

Un abrazo,

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO)
Fecha: 18 de enero de 2005

Querido Adherente Cinco:

Voy a intentar resumir algunas de las cosas que me dices.

En tu opinión, el artículo de Crónica es malo porque:

  • es una porquería
  • sugiere una mafia sin pruebas
  • cita a Hans Küng.

Si crees que tus argumentos son suficientes, somételos a la opinión de otras personas ajenas a tu círculo de amigos para ver qué te dicen. Yo no encuentro rigor ni seriedad en lo que dices. El término “mafia” no aparece en el artículo y la información contenida en él se basa en varias fuentes que son citadas ‒no solamente Hans Küng‒. Debes saber que en el periodismo muchas veces se arma una información sobre fuentes, sin necesidad de comprobarlo todo a fondo. ACI Prensa suele utilizar la misma metodología.

Proponer un artículo para el diálogo, sin comentario, es malo.

Has inventado un nuevo mandamiento. ¿O será que estaba en el Catecismo de la Iglesia Católica y no me he dado cuenta? Por otra parte, desde el momento en que se propone algo para el diálogo significa que deberán haber comentarios en sucesivos e-mails, incluyendo los míos.

Recurrir a un documento eclesial para fundamentar un derecho evidencia soberbia, vanidad y testarudez.

Sin comentario.

El artículo de Sandro Magister es criticable, porque sugiere también la posibilidad de la mafia que ha tomado el poder.

Como ya te he dicho, lo de “mafia” es una interpretación tuya no contenida en ninguno de los artículos. Por otra parte, consideras que lo que dice Magister es cuestionable, simplemente porque no lo crees. Tu opinión se erige en infalible, antes de investigar más a fondo. Yo, por mi parte, lo considero posible, aunque se requeriría hacer un estudio más a fondo para conocer todos los detalles. Por lo menos, sé que cuando a un conocido que vive en Roma le comenté lo que decían los artículos, me dijo: «No les creas. La cosa es peor».

Lo que dicen esos artículos queda refutado por el dogma de la infalibilidad: Non praevalebunt.

Lo que demuestra el dogma de la infabilidad no es que estas cosas no sucedan ‒o no puedan suceder‒, sino que a pesar de que sucedan, la Iglesia siempre saldrá adelante. Muchas cosas peores han pasado en la Iglesia, sin que nadie se pusiera un dogma como tapadera de los ojos para negar los hechos ‒en este caso posibles hechos, pues mi certeza de que sean reales no es plena‒.

Finalmente, te sugeriría que revises la manera como has actuado, pues tus respuestas ‒no sólo a mí sino también a Rodrigo‒ evidencian una malcriadez como pocas veces he visto. Y, por otra parte, no sé si pueda denominarse soberbia el decidir uno qué es lo que va a ayudar a otra persona y qué no.

Un abrazo,

Martin

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RESPUESTA DE HERIBERTO EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Hermanos:

En vista de lo ocurrido, propongo lo siguiente:

1° Considerar la audiencia que está leyendo e-mails o artículos que están siendo puestos. La meta es alimentarse y desarrollarse. Artículos muy complejos no podrán ser beneficiosos para la gran mayoría de los miembros. Mientras más participación en los artículos, que más artículos de ese nivel sean puestos gradualmente.

2° Tratar de asegurarse de que los mensajes sean puestos o respondidos a la dirección apropiada.

3° Si tienen algún desacuerdo con algún miembro, por favor mándenme un e-mail a Luis o a mí, para poder contener el conflicto en un menor rango y más privado.

Estamos aquí para ayudarnos y respetarnos. El chat se creó para poder intercambiar experiencia e información y así poder crecer en nuestra religión. Pero que el conflicto sirva para crecer y enriquecer.

Gracias,

Heriberto

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH
Fecha: 18 de enero de 2005

Queridos amigos:

Estoy de acuerdo con las sugerencias de nuestro hermano Heriberto.

Hay ciertas reglas tácitas que siempre se ha mantenido dentro del grupo y que debemos observar para que el diálogo sea fructífero. Entre ellas está el respetar siempre a nuestros interlocutores y, en caso de desacuerdo, mantenerse en el plano de las ideas, no descendiendo a ofensas personales. Sólo así podremos iluminar los temas desde la experiencia y el conocimiento de cada uno.

Creo que todos estamos en capacidad de aportar, bien sea con reflexiones, preguntas, inquietudes y/o experiencias. No creo que debamos distinguir en este grupo entre personas bien formadas y personas que no lo están, pues todos disponemos ya de cierta formación y todos tenemos disponibilidad para seguir aprendiendo unos de otros. Agradezco mucho a las personas que colaboran asiduamente en este grupo, pues sus aportes también me han hecho aprender, por más que no estemos siempre de acuerdo en todos los puntos. Creo que queda fuera de duda que somos, por encima de todo, hermanos en el Señor y miembros comprometidos de una misma Iglesia.

A lo largo de estos meses he recibido también e-mails personales de algunas personas del grupo, ya sea manifestándome su apoyo, ya sea expresando legítimamente sus discrepancias con algunas opiniones mías. Lejos de acentuar el conflicto, estos intercambios de e-mails han servido para estrechar lazos y conocernos un poco más.

Es verdad que ciertos temas son complejos y muchas veces no están tan al alcance de algunos miembros del grupo como se quisiera. Por mi parte, prometo mejorar en este aspecto, buscando comentar adecuadamente algunos temas que puedan tener carácter polémico.

De todos modos, creo que todo lo que afecta a la Iglesia nos interesa y hay que buscar reflexionar sobre estos asuntos.

En Cristo y María,

Martin

P. D. 1 Pido disculpas por haber tenido que responder en público a Adherente Cinco. Como ya lo dije, no creo que ese tipo de mensajes deban ventilarse en nuestro grupo. Lamentablemente, me vi obligado a ello por el carácter difamatorio y ofensivo del mensaje. Sólo espero que mensajes como éste no vuelvan a presentarse en nuestro grupo.

P. D. 2 A pedido de nuestro hermano Rodrigo, prometo enviarles un mensaje con algunas reflexiones sobre la fe aquí en en Europa ‒en Alemania en particular‒. Ya les adelanté que veo aquí un potencial que falta ser explotado.

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RESPUESTA DE VIVIANA EMEVECISTA
Fecha: 17 de enero de 2005

Martin:

Recién entré a mi correo y pude leer el tema que ocasionó esta polémica. Creo que es siempre interesante y enriquecedor leer las opiniones de cada uno. Estoy de acuerdo con Luis en que nuestra Iglesia está conformada por hombres y, por lo tanto, siempre estará sujeta al error humano.

El artículo es a todas luces anticlerical y con una visión horizontal y política de la santa Iglesia. Mezcla verdades y mentiras. Efectivamente, el Papa está bastante enfermo y limitado en su salud y no puede cumplir con las acciones pastorales a las que nos tenía acostumbrados. Yo creo que es Dios mismo quien quiere que sea así. Está en el Plan de Dios que nuestro Pontífice deba depender de colaboradores de su confianza ‒escogidos antes de su enfermedad‒ para que lo ayuden en el gobierno de la Iglesia. Tenemos hoy el Papa que Dios quiere, y es para la Iglesia viva una inspiración, una invitación a la lucha y al combate contra el mal, contra el pecado y contra la cultura de muerte, es una invitación a dar la vida y a luchar por ser santos. Nuestros corazones vibran y se conmueven cuando vemos al Papa esforzarse tanto en sus viajes, en las celebraciones litúrgicas, en las audiencias. Es la invitación a una vida de esfuerzo, de ascética, de amor incansable al Dios de la vida, a no ahogar la voz de la Iglesia en medio del mundo y de la mediocridad. Entre tanto aburguesamiento, cuánto inspira la imagen de un Papa fuerte y valeroso que se ve disminuido en su condición física, pero que brilla en santidad y en reciedumbre espiritual.

Yo rezo por que, si así lo quiere Dios, esté muchos años más entre nosotros, porque es un inmenso don para la Iglesia de todos los tiempos.

Viviana

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RESPUESTA DE ADHERENTE CINCO (EN PRIVADO)
Fecha: 18 de enero de 2005

Martin:

En resumen:

  • El artículo no es malo porque yo lo digo, es bueno porque tú lo dices.
  • La cita de Hans Küng es neutra y la intención de la articulista pertenece al insondable secreto de su conciencia. Imposible saber qué quiso decir.
  • Pensar que sus alusiones al control de la Iglesia a través del secuestro de las decisiones de Juan Pablo II por parte de cuatro personajes puede describirse como mafia es una hipérbole semántica.
  • Por lo mismo, el artículo es bueno como cualquier otro para iniciar el diálogo, incluso tan bueno como el de Magister o como una opinión tuya al respecto.
  • La gente del CLMUSA Yahoo Group está toda en capacidad de entender la visión del artículo de una Iglesia controlada por poderes humanos, de digerirla y quedarse con lo bueno.
  • Los pocos que no lo estén tienen en este artículo un buen punto de partida para entender el manejo de la Iglesia en la Curia Romana, así como la decisión del Santo Padre de permanecer hasta que Dios quiera en su puesto.
  • Por supuesto, tu apelación al Código de Derecho Canónico para demostrar que puedes decir lo que se te antoje no sólo es adecuada sino aconsejable.
  • Cuestionar tu elección del artículo es inadecuado. Y claro, poner términos subidos de tono y un poco de hígado es una grosería y una malcriadez.

Claro, Martin, ésa es tu opinión, ése es tu mundo, tu propio planeta.

Mi consejo, Martin, es que te analices tú. Lee desapasionadamente tus e-mails e intenta ver lo que a mí me es evidente: el intento grosero de un tipo inteligente, pero tristemente poco lúcido y poco autocrítico, de salirse con la suya argumentando con todo lo que tiene en un tema trivial, que pudo arreglarse con un sencillísimo: «disculpa, fue un mal artículo el que propuse».

Entonces, si quieres, toma mis palabras como lo que honestamente son: la preocupación ‒imperfecta y airada, lo reconozco‒ de un hermano que te ve metido en tonterías y te lo dice en tu cara. Te invoco a que reconozcas lo evidente: te equivocaste, no era un buen artículo para mostrar el tema.

Si no quieres, simplemente sigue pensando que tienes toda la razón, terco en tu castillo de Wupertal. Insistiré con Luis para que te quite del grupo.

Un abrazo,

Adherente Cinco

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RESPUESTA DE MARTIN SCHEUCH (EN PRIVADO)
Fecha: 19 de enero de 2005

Mi querido Adherente Cinco:

La gente del CLMUSA no está fuera del mundo, en una burbuja protectora. Es probable que lean o escuchen cosas semejantes a las que se dice en el artículo de Crónica en muchas ocasiones. Iniciar un diálogo sobre lo que allí se dice puede resultar provechoso, como lo señalaba Rodrigo. Viviana ha escrito un e-mail en que presenta su opinión desde un punto de vista que también puede ser válido. ¿Ha recurrido al insulto para hacerlo? De ninguna manera. Creo que todos están en capacidad de entender los asuntos que se trata, siempre y cuando se dialogue y haya un intercambio saludable de ideas, dentro de un clima de respeto y reverencia. Siempre he buscado actuar así con mis interlocutores. Por eso mismo te sigo escribiendo. Según puedo entender, creo que tienes en menos a muchos de los miembros del CLMUSA. ¿Por qué mejor no te bajas de tu pedestal y, en vez de estar preocupado de la información que según tu criterio debería recibir cada uno, te pones a aprender de lo que muchos de ellos escriben?

Respecto a los demás puntos de tu confuso e-mail, no veo qué pueda responderte. Para responder a un mensaje debe haber en él argumentos o ideas, cosas que no encuentro en lo que has escrito. A un conjunto de calificativos e insultos no se le puede responder sino de la misma manera, lo cual no acostumbro hacer por respeto propio y respeto hacia mi interlocutor. Además, no creo que ningún ser humano sea merecedor de insultos o calificativos denigrantes.

Si persistes en tu actitud, creo que deberíamos cortar este intercambio, pues sólo repites un mismo cantar: acepta lo que yo digo, porque yo lo digo ‒o porque es evidente‒. Si piensas que el que más grita es el que más razón tiene, deberías saber que en la mayor parte del mundo no se piensa así.

Saludos,

Martin

P. D. No vivo en un castillo, sino en una “Sozialwohnung” (vivienda social), uno de esos edificios donde los departamentos son alquilados a gente de pocos recursos económicos según los estándares de aquí.

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RESPUESTA DE ALBERTO EMEVECISTA
Fecha: 29 de enero de 2005

Totalmente de acuerdo contigo, Viviana. Hasta ahora yo no había querido intervenir en esto, pero la verdad es que me dio mucha pena leer el mensaje que envió Martin Scheuch, que al final lo que hace es repetir ataques arteros y no muy bien intencionados contra Juan Pablo II, quien sigue guiando con firmeza y claridad a la Iglesia por voluntad de Dios, pese a la incomprensión de muchos hombres, incluso hombres que se dicen de Iglesia. Para los que siguen de cerca lo que el Papa dice y escribe casi a diario, esto es evidente. Opiniones contrarias generalmente vienen de gente que, aprovechando la fragilidad de su cuerpo por la enfermedad que padece y que sobrelleva heroicamente, normalmente no escucha con obediencia la voz del Papa, generalmente porque no le gusta lo que dice.

Saludos,

Alberto

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RESPUESTA DE CHAPARRA EMEVECISTA
Fecha: 30 de enero de 2005

Viviana y Alberto, a pesar de haber estado al tanto del “artículo polémico“” ‒yo ni lo llamaría así, pero en fin…‒, no encontraba palabras adecuadas para responder. ¡Gracias a Dios ustedes sí las tienen!

Chaparra

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RESPUESTA DE RODRIGO EMEVECISTA
Fecha: 30 de enero de 2005

Estimados miembros del CLMUSA Yahoo Group:

Creo que este tópico del artículo ya es un caballo muerto. Por favor, les pido que sigamos con nuestros oficios y olvidemos lo pasado. El Internet y esta forma de comunicación es un medio relativamente nuevo para nosotros y estamos en una etapa de aprendizaje. Es un medio por el cual podemos exponer nuestras ideas libremente y sin miedo a la persecución. El tema del artículo se expuso de una forma un poco abrupta y no se supo explicar. Sin embargo, esto es un tema viejo que ya no tiene sentido volver a explicar. Les pido que concentren sus energías en el aprendizaje de otros temas de la Iglesia. Cualquier inconveniencia o comentario acerca de este tema o si desean expresar sus sentimientos porque están heridos y necesitan a alguien con quien hablar, me pueden mandar un e-mail o le pueden escribir a Luis o a Heriberto. Sin embargo, como repito, ya no más.

Que Dios los bendiga,

Rodrigo

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Lo peor de todo este asunto es que al final resultó que la información contenida en el artículo de Crónica era cierta. Lamentablemente, en el Movimiento de Vida Cristiana se prefiere seguir creyendo de manera acrítica en una visión idealizada de la Iglesia, donde el Papa es una persona dotada de cualidades supranaturales, que siempre sabe lo que hace aún cuando padezca una enfermedad que deteriora las capacidades cerebrales, y a quien hay que seguir a pie juntillas en absolutamente todo, olvidándose de que nuestra referencia esencial como cristianos es a Jesucristo, y que los Sumos Pontífices tienen la misión de guiar al Pueblo de Dios hacia el Reino de Dios como un acto de servicio a los fieles cristianos. Que cualquier Papa no está libre de traicionar al mismo Jesús, lo demuestra el ejemplo de San Pedro, quien negó tres veces a su Señor y luego fue perdonado. Y si esto se aplica al Papa, más aún se puede aplicar a la Curia Romana y a todos los Cardenales, que sólo son “hombres de Iglesia”, y no son “la Iglesia”, como bien lo señalara Juana de Arco. Afortunadamente.

Respecto a Hans Küng, tuve la oportunidad de leer su libro ¿Tiene salvación la Iglesia?, en su versión original en alemán (Ist die Kirche noch zu retten?, Piper, 2011), y he de admitir que, si bien no puedo estar de acuerdo con todo lo que dice, hace un análisis-diagnóstico muy interesante y lúcido de la situación actual de la Iglesia. Y todo ello movido por el amor a una Iglesia que nunca quiso abandonar y en la cual sigue creyendo, no obstante considerar que está gravemente enferma. Porque sana no está. Hay que estar ciego para negarlo. Confiemos en su pronta recuperación para bien de todo los fieles creyentes y los hombres de buena voluntad. Incluidos los emevecistas.