SER Y NO SER PERUANO

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Pedro Pablo Kuczynski, presidente del Perú

Nací y crecí en el Perú. Tengo ancestros alemanes, ingleses, escoceses, españoles y peruanos de la selva iquiteña por mi abuela Hernández. Mi abuelo Scheuch nació en Chile, hijo de un alemán que tuvo que exiliarse por razones políticas en el siglo XIX.

De niño mi jornada cotidiana se dividía en dos: la mañana, que transcurría en un ambiente alemán en el Colegio Alexander von Humboldt, y la tarde, dentro de un entorno de clase media limeña.

Y aunque nunca he llegado a dominar el alemán a la perfección, adquirí la nacionalidad alemana —sin perder la peruana— cuando a la muerte de mi abuela salieron a la luz documentos que demostraban que mi padre había sido registrado como alemán por mi abuelo en la embajada alemana.

Cuando fui descubriendo que el estilo de clase media burguesa era una ilusión, un sueño entre murallas ajeno a la cruda realidad del común de los peruanos, me atreví a saltar el muro y a convertirme en un disidente de mi estrato social, comprometido de corazón con el Perú profundo.

Tuve que emigrar a Alemania por razones similares a las que emigran otros peruanos: falta de oportunidades laborales y hartazgo ante la injusticia, la discriminación y la corrupción que uno encuentra volteando la esquina.

Y aun sintiéndome en parte alemán, al Perú lo llevo siempre adentro. Como también debe ocurrir con PPK [Pedro Pablo Kuczynski], hijo de padre alemán de raíces judío-polacas y madre franco-suiza, peruano por su historia personal y por decisión propia.

Ser peruano —o alemán— ya no depende de la sangre, sino del amor por la gente del país en que uno vive o ha vivido.

(Columna publicada en Exitosa el 30 de julio de 2016)

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SI EL CARDENAL CIPRIANI ESTUVIERA CASADO

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Si el cardenal Cipriani estuviera casado, sabría muy de cerca qué es lo quiere una mujer y si se quedaría contenta con ser únicamente un ama de casa cuya única ocupación es el hogar, como él mismo ha enseñado en varias oportunidades.

También descubriría en su propia carne la belleza del encuentro sexual entre un hombre y una mujer que se aman, y dudo que se atrevería a condenar el sexo en general como un falso dios.

Si tuviera hijos, probablemente sabría lo que es tener en su casa a alguien que es carne de la propia carne, pero que no piensa como uno mismo y aún así se le sigue amando con respeto y cariño, sin tratar de imponerle ninguna norma moral que vaya contra su conciencia.

Y si un hijo le saliera homosexual —lo cual ocurre hasta en los hogares más católicos—, tendría tal vez un corazón más abierto a la misericordia y la comprensión, en vez de juzgarlo como una anormalidad de la naturaleza.

Sería tal vez un pastor con olor a oveja antes que un predicador con cara de piedra y olor a naftalina, dispuesto a condenar con una severidad inmisercorde y ajena al amor de Jesús.

Consideraría como una bendición del cielo que actualmente haya en todo el mundo unos 90,000 sacerdotes casados (más del 20% del clero católico) y como absurda la prohibición que tienen la mayoría de ejercer su ministerio sacerdotal.

Y se solidarizaría con aquellos pocos obispos españoles que en contados casos han hecho la vista gorda y han permitido que curas casados sigan celebrando los sacramentos y atendiendo pastoralmente a la grey.

(Columna publicada en Exitosa el 23 de julio de 2016)

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El celibato clerical no es un dogma de fe, sino una disciplina que la Iglesia católica romana estableció en un tiempo y circunstancias determinados. Como tal, este asunto puede ser modificado, sin que ello signifique una merma en los contenidos de la fe cristiana.

Está sujeto a discusión si está práctica es adecuada para los tiempos actuales, y si resulta conveniente en lo personal para muchos de los sacerdotes que ejercen su ministerio en una sociedad muy diferente a la de tiempos pasados.

Así resume el ya fallecido cardenal Carlo Maria Martini los orígenes del celibato clerical en el libro-entrevista Coloquios nocturnos en Jerusalén, publicado originalmente en alemán en el año 2008:

En todas las Iglesias fuera de la católica romana los sacerdotes pueden casarse. También pueden hacerlo en la Iglesia greco-católica. La idea de que los sacerdotes no deben casarse surgió a partir del monacato. Las mujeres y los hombres viven en comunidades monásticas o bien como eremitas a fin de seguir a Jesús en su celibato. Quieren ser plenamente libres para el servicio a Dios. «Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas», como dice el credo de Israel, lo es realmente todo para algunas personas. Ellas arriesgan su vida por amor de él.

Para el celibato es importante que una comunidad brinde al sacerdote un ámbito de amor y de cobijo. El sacerdote no debe sentirse solo, aunque los tiempos más importantes de su vida son los tiempos. Pero no habría que olvidar que también la Iglesia católica romana sólo regulo jurídicamente el celibato de los sacerdotes en el concilio de Trento, en el siglo XVI, aunque la obligación del celibato existía desde el siglo XI.

Ello no implica una desestimación del celibato como tal, sobre el cual el cardenal Martini aclara lo siguiente [las negritas son mías]:

Esta forma de vida es extremadamente exigente y presupone una profunda religiosidad, una buena comunidad y personalidades fuertes, pero sobre todo la vocación a la vida célibe. Tal vez, no todos los hombres que estén llamados al sacerdocio tengan ese carisma. En nuestro caso, la Iglesia deberá desarrollar inventiva. Hoy en día se confían cada vez más comunidades a un sólo párroco, o las diócesis importan sacerdotes de culturas foráneas. Esto no puede ser una solución a largo plazo. De todos modos hay que discutir la posibilidad de ordenar a viri probati, es decir, a hombres experimentados y probados en la fe y en el trato con los demás.

En la misma línea, el Papa Francisco ha resaltado el valor del celibato como un estado de vida legítimo dentro de la Iglesia, que no es ni superior ni inferior al estado de vida matrimonial.

La virginidad es una forma de amar. Como signo, nos recuerda la premura del Reino, la urgencia de entregarse al servicio evangelizador sin reservas (cf. 1 Co 7,32), y es un reflejo de la plenitud del cielo donde «ni los hombres se casarán ni las mujer tomarán esposo» (Mt 22,30). San Pablo la recomendaba porque esperaba un pronto regreso de Jesucristo, y quería que todos se concentraran sólo en la evangelización: «El momento es apremiante» (1 Co 7,29). Sin embargo, dejaba claro que era una opinión personal o un deseo suyo (cf. 1 Co 7,6-8) y no un pedido de Cristo: «No tengo precepto del Señor» (1 Co 7,25). Al mismo tiempo, reconocía el valor de los diferentes llamados: «cada cual tiene su propio don de Dios, unos de un modo y otros de otro» (1 Co 7,7). En este sentido, san Juan Pablo II dijo que los textos bíblicos «no dan fundamento ni para sostener la “inferioridad” del matrimonio, ni la “superioridad” de la virginidad o del celibato» [Catequesis (14 abril 1982), 1: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 18 de abril de 1982, p. 3] en razón de la abstención sexual. Más que hablar de la superioridad de la virginidad en todo sentido, parece adecuado mostrar que los distintos estados de vida se complementan, de tal manera que uno puede ser más perfecto en algún sentido y otro puede serlo desde otro punto de vista. […]

La virginidad tiene el valor simbólico del amor que no necesita poseer al otro, y refleja así la libertad del Reino de los Cielos. Es una invitación a los esposos para que vivan su amor conyugal en la perspectiva del amor definitivo a Cristo, como un camino común hacia la plenitud del Reino. A su vez, el amor de los esposos tiene otros valores simbólicos: por una parte, es un peculiar reflejo de la Trinidad. La Trinidad es unidad plena, pero en la cual existe también la distinción. Además, la familia es un signo cristológico, porque manifiesta la cercanía de Dios que comparte la vida del ser humano uniéndose a él en la Encarnación, en la Cruz y en la Resurrección: cada cónyuge se hace «una sola carne» con el otro y se ofrece a sí mismo para compartirlo todo con él hasta el fin. Mientras la virginidad es un signo «escatológico» de Cristo resucitado, el matrimonio es un signo «histórico» para los que caminamos en la tierra, un signo del Cristo terreno que aceptó unirse a nosotros y se entregó hasta darnos su sangre. La virginidad y el matrimonio son, y deben ser, formas diferentes de amar, porque «el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor» [Id., Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 10: AAS 71 (1979), 274]. (Papa Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia, 159 y 161).

Todo esto se inserta dentro de una visión sumamente positiva de la sexualidad humana, que ha sorprendido a más de uno y escandalizado a aquellos que prefieren seguir viendo pecados en la mayoría de las expresiones sexuales del ser humano:

Dios mismo creó la sexualidad, que es un regalo maravilloso para sus creaturas. Cuando se la cultiva y se evita su descontrol, es para impedir que se produzca el «empobrecimiento de un valor auténtico» [Juan Pablo II, Catequesis (22 octubre 1980), 5: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 26 de octubre de 1980, p. 3]. San Juan Pablo II rechazó que la enseñanza de la Iglesia lleve a «una negación del valor del sexo humano», o que simplemente lo tolere «por la necesidad misma de la procreación» [Ibíd., 3]. La necesidad sexual de los esposos no es objeto de menosprecio, y «no se trata en modo alguno de poner en cuestión esa necesidad» [Id., Catequesis (24 septiembre 1980), 4: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 28 de septiembre de 1980, p. 3].

A quienes temen que en la educación de las pasiones y de la sexualidad se perjudique la espontaneidad del amor sexuado, san Juan Pablo II les respondía que el ser humano «está llamado a la plena y madura espontaneidad de las relaciones», que «es el fruto gradual del discernimiento de los impulsos del propio corazón» [Catequesis (12 noviembre 1980), 2: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 16 de noviembre de 1980, p. 3]. Es algo que se conquista, ya que todo ser humano «debe aprender con perseverancia y coherencia lo que es el significado del cuerpo». [Ibíd., 4] La sexualidad no es un recurso para gratificar o entretener, ya que es un lenguaje interpersonal donde el otro es tomado en serio, con su sagrado e inviolable valor. Así, «el corazón humano se hace partícipe, por decirlo así, de otra espontaneidad» [Ibíd., 5]. En este contexto, el erotismo aparece como manifestación específicamente humana de la sexualidad. En él se puede encontrar «el significado esponsalicio del cuerpo y la auténtica dignidad del don» [Ibíd., 1: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 16 de noviembre de 1980, p. 3]. En sus catequesis sobre la teología del cuerpo humano, enseñó que la corporeidad sexuada «es no sólo fuente de fecundidad y procreación», sino que posee «la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don» [Id., Catequesis (16 enero 1980), 1: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 20 de enero de 1980, p. 3]. El más sano erotismo, si bien está unido a una búsqueda de placer, supone la admiración, y por eso puede humanizar los impulsos.

Entonces, de ninguna manera podemos entender la dimensión erótica del amor como un mal permitido o como un peso a tolerar por el bien de la familia, sino como don de Dios que embellece el encuentro de los esposos. Siendo una pasión sublimada por un amor que admira la dignidad del otro, llega a ser una «plena y limpísima afirmación amorosa», que nos muestra de qué maravillas es capaz el corazón humano y así, por un momento, «se siente que la existencia humana ha sido un éxito» [Josef Pieper, Über die Liebe, Múnich 2014, 174-175]. (Papa Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia, 150-152)

El Papa Francisco también señala los problemas que acarrea un celibato vivido sin amor, ante los cuales resplandece en comparación muchas veces el testimonio de amor de muchas personas casadas:

El celibato corre el peligro de ser una cómoda soledad, que da libertad para moverse con autonomía, para cambiar de lugares, de tareas y de opciones, para disponer del propio dinero, para frecuentar personas diversas según la atracción del momento. En ese caso, resplandece el testimonio de las personas casadas. Quienes han sido llamados a la virginidad pueden encontrar en algunos matrimonios un signo claro de la generosa e inquebrantable fidelidad de Dios a su Alianza, que estimule sus corazones a una disponibilidad más concreta y oblativa. Porque hay personas casadas que mantienen su fidelidad cuando su cónyuge se ha vuelto físicamente desagradable, o cuando no satisface las propias necesidades, a pesar de que muchas ofertas inviten a la infidelidad o al abandono. Una mujer puede cuidar a su esposo enfermo y allí, junto a la Cruz, vuelve a dar el «sí» de su amor hasta la muerte. En ese amor se manifiesta de un modo deslumbrante la dignidad del amante, dignidad como reflejo de la caridad, puesto que es propio de la caridad amar, más que ser amado [Cf. Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, q. 27, a. 1]. También podemos advertir en muchas familias una capacidad de servicio oblativo y tierno ante hijos difíciles e incluso desagradecidos. Esto hace de esos padres un signo del amor libre y desinteresado de Jesús. Todo esto se convierte en una invitación a las personas célibes para que vivan su entrega por el Reino con mayor generosidad y disponibilidad. Hoy, la secularización ha desdibujado el valor de una unión para toda la vida y ha debilitado la riqueza de la entrega matrimonial, por lo cual «es preciso profundizar en los aspectos positivos del amor conyugal» [Pontificio Consejo para la Familia, Familia, matrimonio y uniones de hecho (26 julio 2000), 40]. (Papa Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia, 162)

Si tanto la virginidad y el celibato como el matrimonio con una vida sexual activa pueden considerarse como formas de amar que simbolizan de distinta manera el amor de Dios hacia los hombres, ¿tiene sentido todavía que la Iglesia católica romana vincule obligatoriamente —salvo en el caso de los diáconos casados— el precepto del celibato con el estado clerical? ¿No sería más conforme con la libertad de los hijos de Dios —e incluso con lo que enseña Jesús en los Evangelios y San Pablo en sus epístolas— que se deje a la decisión de quienes aspiran al estado clerical si optan por casarse o por vivir el celibato? De este modo los sacerdotes podrían elegir como estado de vida aquél  que sea más conforme con sus características y capacidades personales, sin menoscabo de su misión pastoral.

Porque los problemas del celibato obligatorio para todos los sacerdotes saltan a la vista. En el libro La vida sexual del clero, publicado en 1995 por el periodista español Pepe Rodríguez, especialista en cuestiones religiosas, se incluyen algunas estadísticas reveladoras sobre la sexualidad del clero español. Según ellas, el 95% se masturba habitualmente y 60% mantienen relaciones sexuales. 65% tienen una orientación heterosexual mientras que 35% son homosexuales. Y lo más sorprendente es que entre aquellos que practican el sexo con otras personas, el 64% comenzó a tener relaciones entre los 40 y 55 años de edad.

Dado que no ha habido ningún cambio sustancial en la disciplina de la Iglesia desde entonces, es muy probable que las cifras actuales sean muy semejantes a las de hace veinte años. Y si bien hasta ahora no hay ningún estudio que haya demostrado fehacientemente que existe una relación entre celibato obligatorio y abusos sexuales de menores, tampoco se ha demostrado que no la haya.

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Sea como sea, podríamos concluir que para muchos sacerdotes el celibato se presenta como una carga pesada, como una fachada que oculta una vida sexual practicada en la sombra y sembrada de sentimientos de culpa y frustración. Que la Iglesia les dé la oportunidad de casarse y formar una familia a la vez que los confirme en su ministerio sacerdotal no traería consecuencias negativas ni para ellos ni para la grey que atienden, y probablemente conllevaría un enriquecimiento sustancial y palpable de su labor pastoral. Y también ayudaría a contrarrestar la crisis de vocaciones sacerdotales que sufre actualmente la Iglesia.

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FUENTES

ÚTERO.PE
Cipriani: La mujer vela por que la ropa esté limpia (14 Marzo 2014)
http://utero.pe/2014/03/14/cipriani-la-mujer-vela-por-que-la-ropa-este-limpia/

ACI Prensa
Sexo y dinero son “dioses” falsos y agresivos, alerta Cardenal Cipriani (20 Abril 2015)
https://www.aciprensa.com/noticias/sexo-y-dinero-son-dioses-falsos-y-agresivos-alerta-cardenal-cipriani-93415/

El País
La lucha de los 90.000 curas casados de la Iglesia católica (01 Noviembre 2015)
http://politica.elpais.com/politica/2015/11/01/actualidad/1446374179_827110.html

Card. Carlo Maria Martini – Georg Sporschill, Coloquios nocturnos en Jerusalén, San Pablo, Madrid 2008
https://de.scribd.com/doc/232506044/La-Vida-Sexual-Del-Clero-Pepe-Rodriguez

Pepe Rodríguez, La vida sexual del clero, Ediciones B, Barcelona 1995
https://de.scribd.com/doc/232506044/La-Vida-Sexual-Del-Clero-Pepe-Rodriguez

Sitio web de Pepe Rodríguez
Resumen de conclusiones estadísticas sobre la conducta sexual del clero católico
http://www.pepe-rodriguez.com/Sexo_clero/Sexo_clero_estadist.htm

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Quien quiera conocer la apasionante historia un sacerdote suizo que se casó y después regresó al ministerio sacerdotal en la prelatura de Ayaviri, le recomiendo mi post EL AZAROSO CAMINO DE LA FE DE OTTO BRUN.

DE CARDENALES Y PARAMILITARES

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Cardenal Alfonso López Trujillo (1935-2008)

Ancízar Cadavid Restrepo, animador de Comunión Sin Fronteras (Medellín, Colombia), cuenta que en los ’80 un obispo le contó que su nombre estaba registrado en el “computador de la muerte”, una base de datos creada por los arzobispos colombianos Alfonso López Trujillo y José de Jesús Pimiento para perseguir a los agentes de pastoral cercanos a la teología de la liberación y delatarlos ante las autoridades militares.

El mismo López Trujillo había incluido en la lista al sacerdote Jaime Restrepo y a la religiosa Teresita Ramírez, con la indicación al comandante de policía de Antioquia, Waldemar Franklin Quintero, de tenerlos bajo observación y meterlos en cintura de ser necesario. Pocos meses después ambos religiosos fueron asesinados a balazos por sicarios. Ancízar tuvo que buscar asilo en Suiza para evitar correr la misma suerte.

López Trujillo —a quien conocí personalmente— no era un hombre que irradiara sencillez, cercanía ni dedicación pastoral. Según varios testimonios, su estilo episcopal parecía estar marcado por la prepotencia, la opulencia y la lejanía. También se sabe que hasta su muerte en 2008 bloqueó la beatificación de Mons. Óscar Arnulfo Romero.

La Pacific School of Religion (Berkeley, California) ha preparado recientemente un informe detallando más de 40 casos de participación de la Iglesia en la guerra interna colombiana con apoyo a los paramilitares, responsables de asesinatos y violaciones de los derechos humanos. Los cardenales Alfonso López Trujillo y Darío Castrillón, amigos del Sodalicio, son mencionados.

Se sabe que ninguno de los dos condenó jamás públicamente ninguno de los crímenes cometidos por paramilitares o fuerzas armadas vinculadas al gobierno colombiano. Además, hay indicios consistentes de vínculos con dinero del narcotráfico.

(Columna publicada en Exitosa el 16 de julio de 2016)

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Uno de los más acérrimos promotores que tuvo el Sodalicio de Vida Cristiana fue el cardenal Alfonso López Trujillo, quien en el año 1990 convocó a esta institución a iniciar sus actividades en Colombia, asignándoles una parroquia en Medellín. Pero esta amistad data de la década de los ’70 cuando López Trujillo como Secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) estaba buscando aliados en su lucha contra la teología de la liberación.

No debe extrañar que en el año 1982 José Antonio Eguren, actual arzobispo de Piura y Tumbes y miembro de la generación fundacional del Sodalicio, estuviera de residente en el Seminario Mayor Bolivariano en Medellín y realizara estudios de especialización en Espiritualidad y Liturgia en el Instituto Teológico Pastoral del CELAM.

En las ocasiones en que López Trujillo visitó Lima se alojó frecuentemente en casas de comunidades del Sodalicio. El trato con él era jovial y jocoso, pero aún así se percibía cierta distancia propia de un hombre calculador interesado en el poder.

De entre los cinco Congresos Internacionales sobre la Reconciliación organizados entre 1985 y 1995 por el Sodalicio para promocionar la teología de la reconciliación, una corriente de pensamiento que nunca llegó a cuajar del todo y que —a diferencia de la teología de la liberación— ha quedado relegada al olvido, López Trujillo estuvo presente como ponente e invitado de honor en cuatro de ellos, a saber:

  • el I Congreso Internacional sobre la Reconciliación en el pensamiento de Juan Pablo II (Arequipa, 1985);
  • el II Congreso Internacional sobre Reconciliación y la Nueva Evangelización (El Callao, 1986);
  • el IV Congreso Internacional sobre Reconciliación en Tiempos de Pobreza y Violencia (El Callao, 1989);
  • el V Congreso Internacional de Nueva Evangelización rumbo al Tercer Milenio (Lima, 1995).
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El cardenal Alfonso López Trujillo exponiendo en Arequipa durante el I Congreso Internacional sobre la Reconciliación en el pensamiento de Juan Pablo II (1985); en la foto también aparecen el sacerdote sodálite Jaime Baertl (primero de la izquierda), el ya fallecido obispo de Tacna Mons. Óscar Alzamora (segundo de la izquierda) y el jesuita P. Francesco Interdonato, también fallecido (primero de la derecha)

Como presidente del Pontificio Consejo para la Familia, defendió con mano dura y rigidez doctrinal las posturas más tradicionales y conservadoras sobre moral sexual, sin mostrar ni una pizca de la apertura y compresión pastoral que encontraría plasmación después de su muerte en la exhortación apostólica Amoris laetitia sobre el amor en la familia del Papa Francisco, publicada este año.

Del cardenal colombiano decía el periodista Hernando Salazar, autor del libro La guerra secreta del cardenal López Trujillo, lo siguiente: «Es un prelado muy político. Le encanta el poder, es intrigante, acomodaticio, hace alianzas y pone sus fichas en puestos clave de la Iglesia. Y como buen político, se ha encargado de hacerle creer a la opinión pública que el puesto que ocupa tiene más poder del que realmente ostenta».

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FUENTES

Agencia de noticias Nueva Colombia
Obispos y sacerdotes vinculados con crímenes del paramilitarismo en Colombia (06 Julio 2016)
http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/4597-por-contagio-radio-pacocol-org

desde abajo
De iglesias y creyentes: Ese cardenal ¡no es una mansa paloma! (20 Enero 2015)
https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/25711-de-iglesias-y-creyentes-ese-cardenal-no-es-una-mansa-paloma.html

El País
Roma admite que las críticas contra Romero frenaron su beatificación (04 Febrero 2015)
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/04/actualidad/1423089630_451905.html

El Espectador
El cardenal duerme sentado (11 Abril 2008)
http://www.elespectador.com/impreso/cuadernilloa/internacional/articuloimpreso-el-cardenal-duerme-sentado

Familia Sodálite NOTICIAS
Los Congresos de la Reconciliación cumplen 30 años (11/03/15)
http://www.fsnoticias.org/cronicas/los-congresos-de-la-reconciliacion-cumplen-30-anos-10725

DE ASESORA FINANCIERA A ACTRIZ PORNO

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Martina Schmeddinghoff trabajó como asesora financiera en un banco hasta que vino la crisis económica mundial del año 2008. Su negocio se vino abajo. Nadie quería entonces comprar productos financieros, como seguros de jubilación respaldados por fondos dudosos.

Vinieron meses de penurias económicas. Cuenta ella que el peor momento se dio cuando ya no le pudo dar a su hijo su propina semanal de 2.50 euros. Tuvo que tomar prestado junto con su esposo 5000 euros de su suegra, lo cual le hizo pasar varias noches en vela. En su desesperación, comenzó a rezar por primera vez en su vida: «Dios, enséñame un camino».

El camino que se presentó en su vida pasaba por Internet. Hacía algún tiempo ella y su esposo habían comenzado a filmar sus sesiones amorosas, lo cual resultaba estimulante para ella. En marzo de 2010, a la edad de 42 años, publicó su primer video en Internet, y ese mes obtuvo una ganancia de 50 euros. Otros videos más, y al segundo mes los ingresos se elevaron a 600 euros. Actualmente, Martina es conocida en la red con el nombre de “Dirty Tina” (“Tina la Sucia”) y produce ella misma sus videos porno. Dice que por fin se siente realizada.

Cuando trabajaba en el sector financiero, tenía que mentir, y dado que ganaba una comisión por cada producto vendido, se veía obligada a venderles a los clientes seguros que no necesitaban, siguiendo instrucciones que venían de los más altos niveles.

En todo caso, la conclusión a la que llegamos es que ser actriz porno tal vez sea en muchas ocasiones menos inmoral que trabajar para un banco.

(Columna publicada en Exitosa el 9 de julio de 2016)

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FUENTE

stern
Früher Bankerin, jetzt Pornostar – die erstaunliche Karriere von “Dirty Tina”
http://www.stern.de/wirtschaft/job/frueher-bankerin–jetzt-pornostar–die-karriere-von-dirty-tina-6928802.htm

LA SECTA

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Ocurrió en un país de Sudamérica.

Un líder religioso de pensamiento mediocre, ideas fascistoides y anticomunistas, lenguaje soez pero con una enorme capacidad de manipulación, funda un grupo religioso de características sectarias y establece así un espacio propio donde es él quien determina las normas, erigiéndose como señor del bien y del mal, exigiendo una obediencia absoluta de parte de sus seguidores.

Éstos, sometidos a un adoctrinamiento comparable con un lavado de cerebro, lo veneran y, siguiendo sus enseñanzas sobre Dios y el demonio, se ciñen a una vida austera reprimiendo su sexualidad y desconfiando del mundo externo como un lugar sometido a la maldad y la perversión.

En cambio, para el líder valen otros reglas: él goza de privilegios negados a sus súbditos, como despertarse a la hora que quiera, vestir ropa cara, degustar comida especial preparada para él y, sobre todo, poder practicar el sexo con jóvenes varones seleccionados, los cuales además están a su disposición cual esclavos modernos para atenderlo y cumplir con todos sus deseos.

La organización, que goza de un estatus especial gracias al apoyo del gobierno y además está liberada de impuestos, gestiona obras benéficas y sociales, además de otros negocios ajenos a lo religioso, entre ellos algunos vinculados a la minería.

Sólo una cúpula de 15 a 20 hombres comparten la información, mientras que los demás miembros son mantenidos en la ignorancia.

No estoy hablando de Luis Fernando Figari y el Sodalicio, sino de Colonia Dignidad, un enclave de alemanes en los Andes chilenos, cuyo líder, Paul Schäfer, y otros miembros fueron encontrados culpables de asociación ilícita para delinquir y de violaciones de derechos humanos.

(Columna publicada en Exitosa el 2 de julio de 2016)

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Colonia Dignidad, asentamiento fundado en Chile en 1961 por inmigrantes alemanes, en la comuna de Parral, Provincia de Linares, Región del Maule, fue también un centro de detención y tortura en tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet. Actualmente se llama Villa Baviera.

Las denuncias por violaciones de derechos humanos básicos se dieron durante décadas a partir de los años ’60, pero fueron ignoradas tanto por la justicia chilena como por la diplomacia alemana.

Paul Schäfer, el líder de una supuesta comunidad idílica que en realidad era una secta, finalmente huyó en 1997 ante acusaciones de abusos sexuales contra niños y fue capturado en Argentina en el año 2005. Murió en una cárcel chilena en el año 2010.

En la sentencia dictada en abril de 2014 en Chile por el ministro en visita Jorge Zepeda Arancibia en contra de ex integrantes de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y de ex miembros de la Colonia Dignidad por asociación ilícita para diversos delitos cometidos en terrenos de esta última a partir de 1970, confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago, se señalan como características de la organización de Schäfer, entre varias otras:

  • la existencia de un mando superior, basado en un sistema de información, con características de organización militar;
  • sistema con características propias de las sectas, utilizando la religión y el vínculo con la autoridad militar de la época, lo que le permitió al líder abusar de la propia comunidad y desarrollar en forma impune su conducta pedófila criminal.

En materia de actividad organizada que constituye violación de Derechos Humanos:

  • se cometieron delitos de lesiones graves mediante el empleo sistemático de tratamientos psiquiátricos a los propios colonos de la ex «Colonia Dignidad»;
  • se mencionan los nombres de ocho jóvenes colonos alemanes, todos ellos pertenecientes a los grupos de niños llegados a Chile entre 1961 y 1963, que fueron separados de sus padres, al igual que los otros niños alemanes, pero además sometidos a «tratamientos de salud», no obstante estar sanos, recibiendo suministros de «sicotrópicos» y aplicación de corriente eléctrica en sus cuerpos mediante «electroshocks», permaneciendo aislados en el «hospital», así como en el anexo a éste denominado «Neukra», ubicados todos al interior de la hoy ex «Colonia Dignidad»;
  • y se establece que dichos seudo tratamientos psiquiátricos tenían como objetivo lograr la separación de los miembros de las familias y con ello la destrucción de los vínculos de éstas, además de inhibir las conductas sexuales de las víctimas, destruyendo el concepto de familia y manteniendo así una supuesta pureza moral de esos jóvenes;
  • el líder ejecutó tales conductas luego de crear un sistema de colaboración con los organismos de seguridad, logrando un estatuto similar al de las autoridades de la época, lo que le permitió llevar a cabo impunemente las prácticas crueles en contra de los propios colonos alemanes, los que deben ser considerados parte de la población civil, violencia física y sexual destinada a la destrucción de los vínculos familiares, con fines de proselitismo religioso o servicio a una causa;
  • la agresión física en contra de los jóvenes colonos se llevaba a cabo con orientación directa del líder, con el claro propósito de mantener sobre ellos un poder absoluto.

En cuanto a la comisión de delitos sexuales:

  • el líder de la Colonia, con complicidad y encubrimiento de sus ex jerarcas, cometió abusos sexuales y violaciones sodomíticas en contra de los menores, según quedó establecido en la causa rol 53.914 y otras acumuladas, tramitadas por un Ministro de la Corte de Apelaciones de Talca, en Visita Extraordinaria, en el Juzgado de Letras de Parra;
  • engañando a los progenitores de las víctimas y aprovechando la pertenencia de éstos a familias campesinas de la zona que buscaban un futuro mejor para sus hijos, y con el falso propósito de brindarles protección, la organización implementó una estructura jerárquica para que el líder seleccionara niños de su agrado y consumara gravísimas agresiones sexuales en contra de ellos, actuando otros integrantes como cómplices o encubridores de los delitos;
  • se encuentra acreditado judicialmente por la mencionada causa, que después de 1990 se cometieron en la «Colonia» múltiples delitos sexuales y violaciones sodomíticas en contra de menores;
  • a la vez, en ese proceso se acreditó que los delitos se cometieron utilizando el inmueble y la organización de la ex «Colonia Dignidad», hoy «Villa Baviera», especialmente en el denominado «Internado Intensivo» de menores que existió en su interior, al cual eran incorporados los niños que fueron agredidos sexualmente, donde eran mantenidos bajo coacción e intimidación, bajo los férreos y sofisticados sistemas de seguridad de la ex «Colonia Dignidad»;
  • por lo que el propósito real de establecer y operar dicho «Internado Intensivo» fue atraer menores para ser violentados sexualmente por el jerarca, con la complicidad y el encubrimiento por otros miembros de la ex «Colonia Dignidad».

Éstos son sólo algunos puntos de la sentencia, pues ésta incluye varios delitos más, entre los que se cuentan la posesión ilícita y tráfico de armas, además de torturas y asesinatos de detenidos políticos durante la dictadura de Pinochet.

Guardando las distancias —pues el caso de Colonia Dignidad llegó a extremos a los que no parece haber llegado el Sodalicio de Vida Cristiana—, si consideramos sólo las similitudes, ¿qué duda puede seguir habiendo de que la denuncia penal contra algunos miembros del Sodalicio por asociación ilícita para delinquir, secuestro y lesiones graves tiene bases sólidas?

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FUENTES

Dieter Maier, Colonia Dignidad: Auf den Spuren eines deutschen Verbrechens in Chile, Schmetterling Verlag, Stuttgart 2016.

Wikipedia (en español)
Colonia Dignidad
https://es.wikipedia.org/wiki/Colonia_Dignidad