MITAD MONJE, MITAD SOLDADO

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Carátula del Folleto Azul

Recuerdo que en el Sodalitium Christianae Vitae se nos solía decir que no debemos arrancar las páginas incómodas del Evangelio —en alusión a qué debemos buscar cumplir incluso aquello que nos molesta en los Evangelios—, pero suele suceder que en las narraciones oficiales o semioficiales de la historia del Sodalitium se suele arrancar las páginas incómodas del pasado. Algunos hechos han sido cubiertos con una pátina de olvido, otros han sido maquillados a fin de ocultar sus implicancias comprometedoras, otros han sido presentados dentro de un entramado que los reinterpreta de acuerdo a las circunstancias del presente. Varios textos, escritos, documentos de los orígenes y los primeros años fueron literalmente sacados de circulación, se dejaron de mencionar, como si nunca hubieran existido (como, por ejemplo, la revista Presencia, de contenido socio-político cristiano, las Memorias de Luis Fernando Figari, o textos sueltos como Fanáticos de Germán Doig, el boletín interno Yo os he elegido, el libro Como lobos rapaces de Alfredo Garland, o los libros de Virgilio Levaggi Puebla ¡sí! y Danos un corazón: Corazón de Jesús y Civilización del Amor, a los cuales habría que añadir en la actualidad todos los escritos de Germán Doig). De manera similar se deja de mencionar a las personas que han abandonado la institución. Y las actuales sinopsis históricas que se publican no inciden en análisis y detalles, sino que relatan una versión acomodada a la imagen que actualmente tiene la institución de sí misma. De esta manera, el Sodalitium ha venido reescribiendo continuamente su historia, en detrimento de la veracidad histórica y su propia memoria colectiva.

No es mi intención perjudicar a las personas que todavía pertenecen al Sodalitium, pues así como éste significó para mí el descubrimiento de la fe y de la Iglesia, además de otros valores que todavía siguen guiando mi vida, así también soy consciente de que la gran mayoría de los sodálites tienen buenas intenciones y actúan con recta conciencia. Conozco a muchos personalmente y les sigo teniendo aprecio y respeto. Además, el Sodalitium es indudablemente parte del Pueblo de Dios al que llamamos Iglesia. Sin embargo, eso no debe ser obstáculo para que comparta mis experiencias sobre el Sodalitium que conocí y ello contribuya a iniciar una reflexión sobre la institución, su modus operandi y su modo de inserción eclesial, sin ocultar ciertos aspectos de su pasado y su identidad que son de interés público y que el Sodalitium mismo, rompiendo su táctica de silencio, debería explicar e integrar en su conciencia institucional.

La siguiente reflexión se sitúa dentro de esas coordenadas.

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Cuando conocí el Sodalitium Christianae Vitae en el año 1978, uno de los lemas que continuamente se repetía a modo de definición del estilo sodálite era el de “mitad monje, mitad soldado”. Se trataba de una expresión que resultaba atractiva para jóvenes insatisfechos con el estilo burgués de vida del entorno en que habían crecido, y que venía rodeada de un halo de heroísmo que remitía a las hazañas de tiempos medievales.

La primera mención escrita de este lema en el Sodalitium aparece en un texto que fue sacado posteriormente de circulación, la Memoria del Superior de la Sodalitium Christianae Vitae, Año: 1976, donde Luis Fernando Figari describe cómo se ha de entender esta frase dentro de la espiritualidad sodálite:

«No quiero seguir adelante sin señalar la influencia de un pensador español, de ejemplar vida, que ha legado a la posteridad una frase que, a mi entender, resume muy bien el ideal que muchos sodálites han sabido hacer suyo: “mitad monje, mitad soldado”. Es así como se va perfilando y acentuando nuestro estilo: mitad monje. La vida de un sodálite es ante todo vida de oración. En la oración cobra fuerzas, en ella ve caer, una a una, las barreras de su individualismo y su negativo egoísmo, en ella descubre la voluntad de Dios para cada momento de la vida, en fin, en ella se nutre de vida y de amor. Mitad soldado, pues nuestra actitud no puede ser pasiva, es, todo lo contrario eminentemente apostólica.»

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José Antonio Primo de Rivera

La primera pregunta que nos hacemos es quién fue ese “pensador español, de ejemplar vida”, de quien se asumió la frase. Esta cuestión no resulta difícil de dilucidar, pues una simple busqueda de información nos confirma que durante el gobierno de Francisco Franco en España el dicho se atribuyó de manera unánime a José Antonio Primo de Rivera (1903-1936), fundador de la Falange Española, un movimiento político de carácter fascista y nacionalista, con raíces conservadoras católicas. José Antonio fue fusilado por conspiración y rebelión militar contra el gobierno de la Segunda República durante los primeros meses de la Guerra Civil Española. Si bien no existe evidencia documental de que efectivamente haya dicho o escrito esta frase, se considera que refleja fielmente su pensamiento, tal como se expresa en las siguientes palabras:

«Es cierto; no hay más que dos maneras serias de vivir: la manera religiosa y la manera militar —o, si queréis, una sola, porque no hay religión que no sea una milicia ni milicia que no esté caldeada por un sentimiento religioso—; y es la hora ya de que comprendamos que con ese sentido religioso y militar de la vida tiene que restaurarse España.» (Discurso pronunciado en el Parlamento el 6 de noviembre de 1934)

La mención que hace Luis Fernando Figari a este “pensador español” no es meramente anecdótica, pues se le profesaba auténtica admiración en el Sodalitium de los inicios; más aún, se le miraba como modelo de político católico, dispuesto a entregar su vida por defender sus ideales. Hay quienes recuerdan haber visto en los años ’80 un afiche con su foto en la habitación de Germán Doig, cuando éste ya era superior de una comunidad sodálite. Yo mismo tuve en mis manos un ejemplar de las Obras completas de José Antonio Primo de Rivera, que Germán me había prestado para que lo leyera y me empapara de las ideas políticas y religiosas allí vertidas. Estas lecturas también eran fomentadas por el mismo Luis Fernando Figari, sobre todo entre aquellos sodálites con perspectivas de desarrollar más adelante una labor intelectual. El himno de la Falange Española, “Cara al sol”, lo aprendí en el Sodalitium y lo entonábamos cuando ibamos en bus a un retiro, a un paseo, o en ocasiones informales y recreativas. Una de las canciones sodálites más queridas, “Alza la frente”, no es otra cosa que una canción del falangista Frente de Juventudes, a la cual se le había modificado la letra. La canción original del año 1943 lleva como título “Llámame camarada” (letra de José María García-Cernuda Calleja y música de Agustín Paíno Mendicoague). A continuación pongo en paralelo la letra de la canción original y la de la canción sodálite:

LLÁMAME CAMARADA

Cubre tu pecho de azul, español,
que hay un hueco en mi escuadra;
pon cinco flechas en tu corazón,
llámame camarada.

Te enseñará una soberbia canción
de amor y de luceros;
y marcharé junto a ti en formación
por el campamento.

Ven a mi lado, que allá en tu tierra,
cien camaradas nuevos esperan,
para saber por ti, como sabrán por mí,
lo que tú y yo aprendamos aquí.

Cubre tu pecho de azul, español,
que hay un hueco en mi escuadra;
pon cinco flechas en tu corazón,
que te llama la Patria.

ALZA LA FRENTE

Alza la frente y tu corazón,
que es Cristo el que llama;
ponte la Cruz cual un galardón,
el Sodalitium te espera.

Te enseñare una grandiosa canción
de amor hacia Cristo
y marcharé junto a ti en formación
llegado el momento.

Ven a mi lado, que ansiosamente
es todo un mundo el que nos espera,
para saber por ti, como sabrán por mí,
lo que tú y yo aprendamos aquí.

Alza la frente y tu corazón,
que es Cristo el que llama,
ponte la Cruz cual un galardón,
el Sodalitium te espera.

Hasta bien entrados los ’90 esta canción se seguía cantando en el Sodalitium, aunque ya no en ceremonias públicas sino sólo en ceremonias litúrgicas solemnes de carácter interno, con participación exclusiva de miembros del Sodalitium. Aunque no puedo dar testimonio de ello, es probable que se siga cantando en la actualidad, teniendo en cuenta que fue entonada públicamente el 14 de febrero de 2001 durante la misa de exequias de Germán Doig en la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación (Camacho, Lima).

Durante la purga que hubo en las bibliotecas de las casas sodálites en los años ’80 buscando bibliografía comprometedora relacionada con el tradicionalismo integrista y el fascismo cristiano, también se retiró de los estantes todo libro que hiciera referencia a José Antonio Primo de Rivera y a la Falange Española, y posteriormente también fueron retiradas de circulación en primer lugar las Memorias de 1976 y 1977, donde se explicaba el lema “mitad monje, mitad soldado”, y posteriormente todas las demás Memorias. Estos opúsculos, redactadas entre 1976 y 1986 —con excepción del año 1981—, contenían los mensajes que anualmente dirigía Luis Fernando Figari, Superior General del Sodalitium, a toda la comunidad sodálite, y eran consideradas como una explicitación del carisma institucional del Sodalitium, supuestamente inspirado por el Espíritu Santo. En la Memoria de 1976 se dice incluso que el estilo “mitad monje, mitad soldado” forma parte del espíritu originario del Sodalitium:

«¿Por qué, se podría preguntar alguno, tanta insistencia en ese espíritu originario? Por qué resaltar de tal manera la visión alegre y dolorosa de la vida, por qué resaltar la espiritualidad fuerte de Mateo Diez, por qué hablar de ese estilo mitad monjes, mitad soldados; pues, no hay razón más simple que ésta: porque son parte de nuestra espiritualidad, de nuestros carismas, de nuestro estilo de vida, de nuestra visión religiosa, de nuestra misión, en fin porque son pieza clave de nuestro estar en el mundo. ¡Y hay que recordarlo siempre!»

¿Influyeron algunas de las ideas de José Antonio Primo de Rivera sólo en el pensamiento sodálite de los inicios de la institución, o de alguna manera esta influencia llega hasta el día de hoy? El Sodalitium ha negado sistemáticamente toda influencia de José Antonio Primo de Rivera en su génesis doctrinal y ha buscado desvincularse del lema falangista, sacando de circulacion todo escrito sodálite donde se haga mención de él. Pero su significado ha permanecido en la espiritualidad y disciplina sodálites, pues se trata de un elemento inherente a la identidad institucional del Sodalitium. En algún momento de su historia, el lema “mitad monje, mitad soldado” fue sustituido por otro de apariencia más inocua, “oración hecha apostolado, apostolado hecho oración”, pero que en el fondo tiene el mismo contenido.

¿Qué más permanece de la influencia falangista? Por encima de todo, el sentido militar de la vida. El Sodalitium se definió a sí mismo en sus orígenes como una milicia, como lo testimonia el primer escrito programático Sodalitium Chistianae Vitae que data del año 1971 y que conocíamos como el Folleto Azul:

«La SODALITIUM busca ser una santa milicia, en los tiempos en que vivimos, que atraiga a los hombres a Cristo por intermedio de nuestra Santísima Madre (Chaminade, EM, 85; 77, y por medio de ellos ordenar todo el universo hacia EL (AS, 2). […] El sodálite se ve necesariamente movido a convertirse en un activo combatiente de la Salvación…»

En la Memoria de de 1976 se define a los sodálites como «soldados de Cristo en una milicia que jefatura María». Esta misma característica es explicitada y desarrollada en otro texto temprano del mismo Luis Fernando Figari, la Memoria de 1977:

«Además de los muchos valores intrínsecos de la amistad como virtud y como vía ascética, existe una exigencia coyuntural que la hace imprescindible. Nuestra situación de “combate”, de lucha en medio del mundo, de milicia en ambientes paganizados o infeccionados por las herejías, hace indispensable una unidad sólida, profunda, auténtica, y, sobre todo, centrada en Cristo Jesús. Consideremos con cuánta unión y conformidad peleaban aquellos Macabeos las guerras del Señor. Y, contemplemos como aquellos ejércitos iban como si fueran un hombre solo, con una mente, un espíritu, una voluntad. Pues de esa manera debemos pelear los combates espirituales. Hagamos nuestras estas palabras que son de San Basilio; y hagamos lo mismo con estas otras que son de San Ignacio: “La unión y conformidad de unos con otros debe procurarse diligentemente y no permitir lo contrario, para que con el vínculo de fraterna caridad, unidos entre sí, mejor puedan y más eficazmente disponerse en el servicio de Dios y ayuda de los prójimos” (Constituciones, p. 3, c. 1 No. 18, et Regula 42 Summ.I).»

Este espíritu de milicia ha sido proclamado y celebrado por el Sodalitium en las ceremonias oficiales de carácter interno a través de la que quizás sea su canción más apreciada, el “Himno Sodálite a Cristo Rey”, que no es otra cosa que el “Himno de la Cruzada Eucarística” (de autoría del P. José Julio Martínez S.J., 1940) con letra modificada. A continuación pongo en paralelo el himno original y el himno sodálite.

HIMNO DE LA CRUZADA EUCARÍSTICA

Cristo Rey su bandera ha levantado,
y quiere todo el mundo conquistar.
Nos invita a luchar siempre a su lado.
A seguirle, cruzados, a triunfar.
La oración ha de ser nuestro consuelo,
nuestra gloria la Cruz,
salvar todas las almas nuestro anhelo,
la Santa Eucaristía nuestra luz.

Nuestra luz porque somos cruzados
del misterio en que triunfa el amor,
y con Él cada día abrazados,
extendamos su reino y su honor,
extendamos su reino y su honor.

Adelante, cruzados valientes.
Comulgad y rezad y sufrid.
Cristo Rey besará vuestras frentes,
y os dará la victoria en la lid,
y os dará la victoria en la lid.

Cristo Rey, tus cruzados te aclaman.
En amor del Sagrario se inflaman,
y desean morir por tu ley.
Cristo Rey, tus cruzados te aman
Cristo Rey, tus cruzados te aman.

Cristo Rey, Cristo Rey.
Cruzados, a luchar.
Cruzados, a triunfar.
¡Viva Cristo Rey!

HIMNO SODÁLITE A CRISTO REY

Cristo Rey su bandera ha levantado,
y quiere todo el mundo conquistar.
Nos invita a luchar siempre a su lado.
¡Sodálites, jurémosle triunfar!
La oración ha de ser nuestro consuelo,
nuestra gloria la Cruz,
salvar todas las almas nuestro anhelo,
la Santa Eucaristía nuestra luz.

Soy de Cristo soldado escogido,
su bandera he jurado seguir,
lucharé por la fe decidido
aunque sea preciso morir,
aunque sea preciso morir.

Contra el mundo y su eterna maldad,
¡adelante, valientes cristianos!
Comulgad, rezad y amad.
Cristo Rey besará vuestras frentes,
y os dará la victoria en la lid.

Es María y Cristo que llaman,
nos convocan a una lucha sin par.
Cristo Rey, tus sodálites te aman
y desean morir por tu ley,
y desean morir por tu ley.

¡Cristo Rey, Cristo Rey!
¡Sodálite, a luchar!
¡Sodálite, a triunfar!
¡Viva Cristo Rey!

En los años ’90 la letra del himno fue modificada, eliminando en lo posible las referencias militares explícitas y la visión negativa del mundo, y buscando una terminología más acorde con la eclesiología del Concilio Vaticano II, pero manteniendo el espíritu de lucha que presupone la existencia de una milicia dispuesta a morir en combate por Cristo Rey, una advocación que goza de mucho aprecio en el Sodalitium hasta el día de hoy.

camisa_azulComo milicia, el Sodalitium necesita de la “guerra” para justificar su existencia, lo cual explicaría su obsesión por identificar a “enemigos de la Iglesia” y su beligerancia para combatirlos de palabra y de obra, nunca recurriendo al diálogo, pues “con el enemigo no se dialoga”. Eso explicaría también por qué la etapa de formación de los candidatos al Sodalitium tiene muchos puntos en común con la formación militar. Eso también explicaría por qué muchas de las canciones surgidas en el Sodalitium y en el Movimiento de Vida Cristiana parecen marchas de combate. Eso explicaría también el uso de una especie de uniforme, el traje azul, en las ceremonias oficiales del Sodalitium, donde la imagen que se trasmite es la de un grupo cohesionado por una disciplina férrea, que canta también con un estilo militar (o viril, como se le gusta llamar en el Sodalitium). No deja de ser curioso que el uniforme de la Falange Española sea una camisa azul. En palabras del mismo José Antonio: «es la Patria quien necesita de nuestro esfuerzo y de nuestros brazos; ella es quien nos manda uniformar, formar todos como uno, vestir las azules camisas de la Falange» (Haz, núm. 6, 15 de julio de 1935).

Eso explicaría también por qué toda discrepancia interna es sofocada de inmediato, y no se admiten opiniones distintas a la del pensamiento único, pues ello le quitaría efectividad a un ejército que está en continua lucha contra el mundo, y que pretendió ser una fuerza de choque para luchar contra todas las “herejías” actuales, comenzando por el progresismo y la teología de la liberación. Como escribía Luis Fernando Figari en el año 1977, interpretando de manera muy personal unas palabras del fundador de la Compañía de Jesús:

«En estos tiempos difíciles, donde se multiplican los falsos maestros de los que nos previene la Sagrada Escritura, hay que buscar ser muy consecuentes para vivir la Verdad en el amor, cueste lo que cueste, porque esa lealtad es la clave de la salvación. Ya San ignacio de Loyola, nos hablaba de la intransigencia que se debe tener en las enseñanzas de la Iglesia, y de la Sede Apostólica, “creyendo —dice— que entre Cristo nuestro Señor y la Iglesia, es el mismo espíritu el que nos gobierna y rige” (EE n. 365). Y, con esa pauta, el gran capitán español nos prepara para los tiempos difíciles, que él sabía de guerra. Pero no es una guerra mundanal, sino espiritual —amén de que si tiene numerosas manifestaciones materiales—. Y, por ser guerra espiritual es necesario entregarse apostólicamente, con las armas del espíritu y de la doctrina, al combate, odiando al error, a la mentira —que vienen del príncipe de este mundo y padre de la mentira—, y amando al caído, al que yerra, buscando poner en todo Caridad —la verdadera, no la falsa— nacida del “respeto humano” o de la cobardía. […] Frente a la “indiferencia” —verdadero mal del siglo— y a la pseudo caridad tolerante que permiten la difusión de los nefastos errores, debemos elevar la santa intransigencia de nuestro apostolado y nuestro testimonio.» (Memoria 1977)

Eso explicaría por qué las críticas provenientes de afuera suelen ser consideradas como “ataques” y las críticas internas, como actos de “traición”. Eso explicaría la estricta disciplina de la obediencia que se ha aplicado en el Sodalitium, y que no se diferencia de la que describe José Antonio Primo de Rivera en unos guiones redactados en enero de 1934:

«Los jefes se pueden equivocar, porque son humanos; pero, por la misma razón, pueden equivocarse los llamados a obedecer cuando juzgan que los jefes se equivocan. Con la diferencia de que en este caso, al error personal, tan posible como en el jefe y mucho más probable, se añade el desorden que representa la negativa o la resistencia a obedecer. Un buen militante de la Falange debe confiar siempre en que los jefes no se equivocan. La jefatura dispone de muchos asesoramientos y pesa muchos datos que no conocen todos. Por eso hay que presumir que los jefes tienen razón, aunque, desde fuera cueste, en algún caso, adivinar sus antecedentes o sus móviles. Además hay que suponer en los jefes cualidades que los hagan dignos de la jefatura. Si no las tuvieran, no estarían en su puesto, ni quienes les siguen hubieran acatado su autoridad. La autoridad de los jefes se acepta de una vez, y de una vez, por razones hondísimas, se rehusa. Lo inadmisible, por anárquico y deprimente, es que cada cual revise a diario su severo voto de disciplina.» (FE, núm. 3, 18 de enero de 1934)

Finalmente, eso explicaría el concepto de verdad que se maneja en la institución, rígida, inamovible, expresada en enunciados claros y normas incuestionables, cuando en realidad la verdad es algo a lo que nos aproximamos durante toda nuestra vida, sin llegar nunca a entenderla ni abarcarla del todo, a través del diálogo en el amor y el respeto mutuo. Eso también eso explicaría la violencia —no física sino psicológica— que ha aplicado el Sodalitium en su lucha por defender la “verdad”. Pues al interior se designaban varios acciones con la expresión de “sacar la mierda”. Sacarse uno mismo la mierda, para alcanzar la santidad. Sacarle la mierda a los hermanos de comunidad, para que sean fieles al camino al que el Señor los ha llamado. Sacarle la mierda a los enemigos de la Iglesia, para que queden derrotados intelectualmente y se vean condenados al silencio o sean sancionados por las correspondientes instancias eclesiásticas. Sacarle la mierda a los que se atreven a manifestar críticas, tanto interna como externamente, y obligarlos a callar, sin retroceder ante métodos de presión psicológica. Y en esto se muestran también como sucesores de la Falange, pues el mismo José Antonio opinaba que «la violencia es lícita al servicio de la razón y de la justicia» (Punto 10 de “LOS DIEZ PUNTOS DE EL ESCORIAL”, 1 de junio de 1934).

El diálogo, la búsqueda de puntos de acuerdo, la construcción de una comunidad eclesial pluralista, la cooperación con cristianos comprometidos pero con perspectivas distintas, el respeto por el que piensa distinto pero comparte con nosotros una misma fe y un mismo amor por Jesucristo, la confianza en hombres de buena voluntad sea cual sea su filiación política, ideológica o religiosa, son cosas ajenas al estilo que ha cultivado el Sodalitium desde sus inicios. Pues amigos han sido considerados sólo aquellos que comparten a grandes rasgos la misma verdad —o similar— a la que se percibe con “mirada sodálite”. Y si se dan excepciones, se debe a que muchos sodálites no han perdido el sentido común y su individualidad no ha sido anulada todavía por una disciplina que busca eliminar todo rasgo de decisión personal bajo el pretexto de combatir el individualismo. O aún siguen manteniendo una opción por el Jesús auténtico, aquel que nunca quiso ser proclamado rey y que nunca organizó ejércitos para extender el Reino de Dios en la tierra. Porque su Reino no es ni será nunca de este mundo.

14 pensamientos en “MITAD MONJE, MITAD SOLDADO

  1. Hola Martin.
    Nuevamente felicitarte por tus posts. Has dado justo en el clavo! Una de las frases de Mussolini que más me llamaba la atención era la famosa “Todo en el Estado, nada en contra del Estado y nada fuera del Estado”. Si se sustituye “Estado” por “Sodalicio” se puede explicar la honda rigidez doctrinaria, anti-crítica y ocultista que posee el Sodalicio. A manera de ejemplo se puede constatar el caso de Germán Doig, que a pesar de las denuncias comenzaron a llegar en el 2008, recién en febrero del 2011 el SCV lanzó un pronunciamiento escueto sobre lo ocurrido, haciendo mención a una serie de investigaciones [secretas] sobre el hecho, sin nombres, ni referencias para “no generar más escándalo”. Después de ese acontecimiento, todos los libros, figuras y referencias que mencionaban a Germán fueron vetados totalmente por la mala reputación que genera tener un número 2 como pecador doloso. “Todo en el Sodalicio, nada en contra del Sodalicio, nada fuera del Sodalicio”. Una máxima que es la que tratan de programartéla cuando de joven inicias la vinculación con ellos. Como ex-agrupado recién me he dado cuenta de ello.

    Sería enriquecedor que pudieras también realizar una nota sobre el brazo-motor del SCV: el MVC, en particular sobre las Agrupaciones Marianas. Actualmente muchos de los miembros del SCV comenzaron como agrupados, “cosechándolos” a fin de cada año. Buena parte de la doctrina y estilo sodálite se muestra en una versión más “amigable” dentro de las Agrupaciones Marianas. Como te mencioné antes, yo gustoso en darte mi humilde testimonio personal.

    Saludos!

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    • Estimado Andrés. Es interesante que leas a Martín, pero nunca mencionas si aún eres católico y cumples tus deberes como católico. Creo que tu testimonio sería enriquecedor si nos muestras, tal como Martín que sigues teniendo una vida como católico. Seguramente has sufrido algún maltrato o alguna acción que generé que te alejes… pues bien… lo importante al final es mantener el compromiso con el Señor Jesús… Saludos Jorge

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      • Hola Jorge.
        Sí, sigo manteniendo la fe católica, y siguiendo al Señor, con los gozos y exigencias que ello implica. Ahora yo tengo una duda: si no hubiera mantenido la fe católica, ¿mi testimonio entonces no sería “enriquecedor”?. Cuidado con el Ad Hominen.
        Por otro lado, no fue un maltrato o una acción en particular lo que me llevó a desvincularme del MVC, sino fue el pensamiento característico que en ciertos aspectos se contrapone a las enseñanzas del Sr. Jesús y que fui descubriendo poco a poco lo que me llevó a tomar esa resolución. Saludos

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  2. Mi estimado Andrés, tu testimonio no sería tan enriquecedor si hubieras renegado de tu fe católica. Finalmente nuestra experiencia la enriquece el Señor, para nada mi comentario busca atacar a la persona. Cuál es tu interés en contar tu testimonio en este medio? Darle gloria a Dios, que el SCV cambie o realizar una catarsis? Gracias por responder.

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    • Lamento discrepar contigo Jorge, pero un testimonio es enriquecedor por la cohesión y consistencia argumentativa que posee, junto con las pruebas o evidencias que puedan respaldarla, así como lo hace Martín, que, como habrás constatado a lo largo del blog, poca mención hace a su continuidad como católico, más se centra en el enfoque argumentativo de sus ideas. Concuerdo contigo con que el Señor es el que enriquece nuestra experiencia, pero el seguir siendo católico a mi parecer no le da puntos extras a un testimonio, ya que “El Espíritu sopla cuando quiere, donde uno MENOS se imagina, y no hay autoridad que pueda encasillarlo y restringirlo a su voluntad y arbitrio”
      En cuanto al interés que mencionas, pues hay varios, todos ellos inefables, imposibles de resumir en frases concisas. Pero no te preocupes, una vez que hayan madurado completamente estas ideas serás uno de los primeros en saberlas. Ahora si quieres darle continuidad a esta conversación, sugiero que lo hagamos vía e-mail, ya que este post habla sobre la tendencia fascista y militarista del SVC, no sobre mis resoluciones personales. Saludos

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  3. Hola Andrés, no lamento que discrepemos de hecho lo esperaba. El testimonio de alguien que sigue en la Fe es más enriquecedor que alquien que no vive su Fe. Más allá de la actuación del Espiritu Santo que ni tú ni yo la podemos comprender ni encasillar, el testimonio personal de cercanía al Señor Jesús enriquece más la experiencia personal.
    Es curioso que no quieras hablar de tus intenciones, estas intenciones son guiadas por el Espíritu Santo del que hablas o son guiadas por otras motivaciones, te invito a reflexionar sobre ellas. Eres tú quien quiere dar tu testimonio en un medio público, pides permiso al dueño del blog y cuando alguien cuestiona tu motivación pretendes no darla publicamente, es finalmente, tu libertad, me puedes escribir a esta dirección: jrodriguezp@pucp.pe

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    • Hola Jorge,
      Veo que no has buscado discutir mi razonamiento sobre la ponderación del testimonio en base a la veracidad y consistencia de los hechos. Bueno no importa, mas bien me lo esperaba, yo discutiré tu argumento partiendo de dos frases que tú has mencionado: “vivir al Fe” y “cercanía con el Señor Jesús”. La primera me hace recordar a la parábola del fariseo y el publicano. ¿Quién de ellos se fue en gracia con Dios? Pues, mi estimado Jorge, “vivir la fe” va más allá de demostrarle (así como planteas en tu primer comentario) a alguien si se es creyente o no, porque al final el tema es personal con Dios. La “cercanía con el Señor Jesús” me recuerda a la famosa frase “¿Cómo es que su maestro come con prostitutas y cobradores de impuestos?” De hecho, resulta curioso saber que el Sr. Jesús tenía una gran animadversión por este tipo de personas que eran catalogados como “santos” y “maestros de ley” en su época, lo cual, en mi opinión, se ha mantenido en la actualidad en muchos católicos, sobre todo los que se dan de ilustrados de la moral y de inquisidores modernos, lo cual también es etiqueta de fábrica de buen número de sodálites. ¿Como es que Jesús tenía preferencia por prostitutas y publicanos? Yo creo que porque en ellos sí habitaba el E. Santo, mas no en los fariseos. Quizás para Dios vale más un acto de sinceridad y amor puro por parte de los parias de su época que mil actos superficiales por parte de personas “intachables”. <>, dice Dios. El testimonio personal de prostitutas y publicanos ha sido a lo largo de los años más influyente que el de maestros de la ley. Algo interesante para reflexionar ¿no crees?
      En cuanto al tema las intenciones personales, pues, si lees bien he mencionado que si Martín quisiera escribir un artículo sobre las prácticas fascistas en las agrupaciones marianas ( tema relacionado con el de la entrada), pues yo puedo dar mi testimonio, como cualquiera que haya visto u oído algo lo puede dar. No es como tu lo planteas, de que estoy “pidiendo permiso” para publicar algo en su blog. Queda de él redactar una entrada con la temática propuesta y de incluir mi aporte o no. Punto. Tampoco me he negado a decir mis intenciones. Lo que dije fue que mis intenciones son imposibles de resumir en frases concisas y que con algo de tiempo las transmitiría y tú serías uno de los primeros. Te sugerí seguir esto en otra instancia dado que el tema del blog es sobre la práctica fascista-militarista del SCV, y (llámame cuadrado si quieres) a mi me gusta respetar la temática de una conversación. Créeme que me hubiera encantado si tu primer comentario hubiese buscado abrir un debate en base a la temática dada, y no buscar una conversación tendenciosa de tu parte, pero bueno, no se dio, y tus razones debes tener.
      En fin, ya paso algo de tiempo y ahora que vuelvo a leer las nuevas entradas del blog, veo que le has hecho la misma pregunta a Martín, el cual te ha dado respuestas que ciertamente se alinean en gran parte a mis pensamientos. Mi aporte personal en estos argumentos se basa en la misma intención que tiene el SCV en cambiar el mundo. ¿Por qué cambiarlo? ¿En que les afecta? ¿No mencionan constantemente que ellos no son parte del mundo, que son una élite? Pues bueno, tú y yo conocemos cuáles son las respuestas para estos cuestionamientos. Aun así, el Sodalicio, al igual que el mundo, esta presto a muchos pecados, algunos de los cuales ya están comenzando a salir a la luz. Yo considero que existe un deber no en cambiarlo, sino en corregirlo. ¿Deber? Sí, un deber! Como el mismo deber que tiene cualquier cristiano en corregir al prójimo desviado. El proceso de corrección muchas veces es exigente para las partes involucradas, sobre todo para el que corrige ya que muchas veces no es bien visto por su prójimo.
      Pero, ¿en que me afecta el accionar, el pensamiento y la historia del Sodalicio si no ya soy parte de él? Pues aquí entra el tema que se ha estado mencionando hace poco, “interés público”. Por lo que puedo entender, tú consideras que lo que haga el SCV no es de interés público. La respuesta sería un no si lo que hiciera el SCV se mantuviera dentro de sus fronteras como congregación, como lo hacen los monjes enclaustrados. Si ellos pasan hambre, andan desnudos o descalzos o se flagelan, pues es tema de ellos, nosotros como sociedad no tenemos por qué inmiscuirnos en sus asuntos porque ellos optaron libremente por ese tipo de vida y porque además sus actos sólo tienen consecuencias en ellos mismos.
      Sin embargo, la respuesta es sí, porque sí involucra personas fuera de la frontera sodálite. El SCV, como lo tiene planteado en su espiritualidad y lo repite constantemente, es del tipo apostólica, teniendo mayor incidencia en el sector juvenil en el cual hay también menores de edad. Las acciones o pensamientos que realice el SCV tendrán repercusión directa con las personas con las cuales se relaciona. ¿No es eso de interés público? A ello se le suma el hecho de que en su historial hay dos casos de abuso sexual (uno a un menor de edad) por parte de sus consagrados mediante la manipulación de conciencias. Hubo repercusión negativa en alguien no-sodálite, por tanto sus acciones sí van mas allá de la frontera sodálite, sí tienen incidencia en la sociedad y sí son de interés público. Y como es de interés público se debe discutir públicamente, recogiendo el abanico de opiniones y evidencias que se encuentran disponibles, ya sean agradables o no.
      Saludos.
      PD: Te envié un mail por si en algún momento te animas a intercambiar opiniones.

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      • Falto colocar esto (…)Quizás para Dios vale más un acto de sinceridad y amor puro por parte de los parias de su época que mil actos superficiales por parte de personas “intachables”.QUIERO AMOR Y NO SACRIFICIOS, DICE DIOS. El testimonion personal (…)

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  4. Yo puedo decir es que soy católico, practicante desde niño y precisamente quiero que la gente de Iglesia sepa as profundas taras del sodalicio que No tienen que ver en nada con el amor de Dios, esas son mis inenciones. Esa es la libertad de los hijos de Dios. En el fondo el que nada debe nada teme

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  5. es triste ver que en algún momento predicaste la palabra del Señor, esta claro que más que atacar a figari, atacas a la iglesia y la iglesia es del Señor ten cuidado porque si hay cristianos que defienden su Fe. y si tu ya no tienes Fe, eso no significa que Dios no existe. Así que he de rezar por ti para que el Señor toque tu corazón y sea misericordioso contigo

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    • Edson, triste es ver cómo reduces la palabra “Iglesia” sin comprender que ésta tiene una naturaleza divina desde la revelación, y otra humana a través de su historia (institución). Xto aseguró que la Iglesia, su Iglesia, subsistiría siempre.
      A lo que el sr. Scheuch se refiere es precisamente a esa forma reduccionista y fascista de entender a la Iglesia como en la época de las cruzadas, cosa que fue motivo de disculpas por parte del Papa. Esa ‘iglesia’ insensata, de orden castrense, de disfraces de soldado y posturas hipócritas. La Iglesia no es un ejército sino la casa que el Hijo de Dios nos ha regalado para guardar la humildad, la astucia y la sencillez, es decir para redimirnos y cuidarla desde dentro. Xto no es el Führer, ni nosotros el ejército nazi, ni la SS. Aquí no hay uniformes, ni banderas, ni condecoraciones, ni armas, si bien algunos irresponsables e interesados han hecho – en su estilo – un arma de ella.

      Entreveo que el autor del artículo tiene más Fe que tú, al intentar rescatar esos valores originales y no el mamotreto que nosotros los hombres y sobretodo los grupos fascistas han hecho de ella.

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  6. fanaticos defienden a fanaticos no se puede esperar respuestas alturadas o conversaciones edificantes y si te encuentran que no eres catolico no tienes la dignidad ni de un perro y te agravian impunemente tal como he leido en las palabras escritas arriba, el catolico sabe valorar y equilibar con misericordia y amor toda relacion, me parece que este es un fruto mas de LFF.

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    • Si, toda la estructura de lo que figari dijo, ha escrito e hizo en el sodalicio, sigue presente en él. La gran mayoría allí se convirtió al ‘figarismo’ creyendo que se habían convertido en católicos, y ahora que pretenden “dejar lo malo y rescatar lo bueno” van a necesitar mucho tiempo hasta darse cuenta, que por las razones dichas anteriormente, nunca estuvieron a la altura para desarrollar un ‘filtro’, para diferenciar una cosa de la otra. El ‘figarismo’ es evidentemente la negación de ese filtro, si no ya lo hubieran utilizado antes del huaico de acusaciones, no ?
      Por esto es que en medio de esa debilidad no aguantan el menor debate, y a los sodálites tan sólo les quedan dos opciones :

      – hacer perro muerto y esconderse por allí, para luego darse mutuamente – entre ellos – palmaditas en la espalda
      – o agredir, desestimar, ridiculizar, utilizar retóricas baratas y/o argumentos ad hominem, falacias lógicas, etc., etc.

      Pero para que un sodálite converse y debata de una forma seria y madura. Olvídate, no pueden. Mira aquí :
      https://laslineastorcidas.wordpress.com/2016/06/12/la-verguenza-perdida/

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