CATÓLICOS A FAVOR DE DONALD TRUMP

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Donald Trump entrevistado por Raymond Arroyo de EWTN (26 de octubre de 2016)

En las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos el 52% de los católicos votó por Donald Trump, contra el 45% que votó por Hillary Clinton.

Sin embargo, ese resultado no se explica sólo por una opción religiosa. Detrás se esconde una creencia turbia y peligrosa: la de la supremacía blanca en el marco de un chauvinismo centrado en la pretendida grandeza norteamericana.

Pues mientras 60% de los católicos blancos votaron por Trump, sólo el 26% de los católicos hispanos le dieron su voto, prefiriendo el 67% a la candidata demócrata. Incluso cuando la influyente cadena televisiva católica EWTN —a la cual pertenece ACI Prensa— tomó partido desvergonzadamente por el candidato republicano, difundiendo en la víspera de las elecciones un seductor mensaje suyo dirigido a los católicos.

Lo cierto es que los sectores más conservadores y reaccionarios del catolicismo están satisfechos con las últimas elecciones, pues según ellos se logrará por fin revertir la despenalización del aborto vigente en Estados Unidos desde 1973, se evitará que las clínicas católicas suministren anticonceptivos a pacientes que lo soliciten y se podrá anular la decisión de la Corte Suprema que legaliza el matrimonio homosexual. Sin que les importe dar solución a los problemas humanos que subyacen a estos temas.

A cambio, se considera como un mal menor el anuncio de la deportación masiva de indocumentados, el trato discriminatorio contra los musulmanes y otras minorías, el posible uso de armas de destrucción masiva si la situación lo requiere, etcétera. No creen que Trump vaya a poder hacerlo.

Como los obispos católicos que apoyaron a Hitler, no queriendo creer que fuera a cometer los crímenes que cometió.

(Columna publicada en Exitosa el 26 de noviembre de 2016)

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El siguiente es el texto traducido del mensaje de Donald Trump que fue propalado a través de la señal de EWTN:

«Los católicos son una parte importante de la historia de Estados Unidos. Estados Unidos se ha fortalecido con católicos que trabajan duro. Desde Nueva York a California, la historia católica es realmente extraordinaria y grandiosa.

Desde custodiar los derechos civiles a educar a millones de niños, sirviendo a los pobres y ayudando a definir el movimiento provida, sacerdotes y laicos católicos en todo el país han hecho innumerables contribuciones al éxito de Estados Unidos y a la historia de éxito de Estados Unidos.

Los políticos de Washington han sido hostiles a la Iglesia, han sido hostiles a los católicos, han sido hostiles a los miembros del catolicismo. Mi gobierno estará al lado de los católicos estadounidenses para promover los valores que todos compartimos como cristianos y estadounidenses. Que Dios os bendiga y Dios bendiga a los Estados Unidos de América. Haremos que Estados Unidos sea grande de nuevo».

Basta con tener dos dedos de frente para darse cuenta de que se trata de propaganda manipuladora, que subordina el catolicismo al fin patriotero de hacer que Estados Unidos sea grande de nuevo. Lo que Trump hizo realmente con este astuto mensaje fue hacerle una pasada de mano al egocentrismo colectivo de muchos católicos, que creen que deben votar por un gobierno simplemente porque no los va a molestar, aunque haya prometido molestar a millones de otras personas, atropellando sus derechos humanos. Además, sin tener en cuenta que la mayoría de los indocumentados que Trump piensa deportar son tan católicos como los católicos que se dejaron seducir por sus palabras y le endosaron su voto.

En otras palabras, Trump parece estar diciendo que apoyará a los católicos que apoyen sus planes de hacer América grande de nuevo, pero dudamos que haga lo mismo con aquellos católicos que tengan la valentía de criticarlo o poner en duda su ideal chauvinista. Y en esto se parece mucho a Adolf Hitler, que apoyó a la Iglesia católica en Alemania siempre y cuando estuviera subordinada a su proyecto pangermánico y mirara hacia otro lado cuando se trataba de crímenes de lesa humanidad.

El 26 de octubre el periodista católico Raymond Arroyo había entrevistado a Donald Trump en el programa World Over que se transmite a través de EWTN. Se vio a un entrevistador complaciente que parecía creer a pie juntillas —sin cuestionamiento alguno— la autoproclamación del entonces candidato republicano como un “provida” declarado, además de que omitió temas importantes pero incómodos para el entrevistado, como el trato a los inmigrantes mexicanos, la aplicación de la tortura por parte del ejército norteamericano, la pena de muerte, las relaciones con la comunidad internacional, etc. Da la impresión de que había un compromiso por parte de Arroyo de evitar tocar esos temas. A cambio, Donald Trump le habría respondido al entrevistador lo que éste quería oír, aun cuando lo que decía no tuviera mucho sustento en su biografía personal.

De lo que no nos queda duda es que el estilo autoritario, prepotente, impositivo, agresivo y poco dialogante de Trump ejerce un cierto atractivo sobre los sectores más conservadores del catolicismo, que prefieren poner su confianza en alguien que en esto se les asemeja aun cuando ello pueda derivar en una dictadura disfrazada de democracia. Pues la democracia no parece formar parte del acervo de sus valores.

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FUENTES

InfoCatólica
Trumpazo: la mayoría de los católicos USA votaron por Trump (7 puntos de diferencia) (11.11.16)
http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1611110218-trumpazo-la-mayoria-de-los-ca

gloria.tv
Mensaje de Donald Trump a los católicos estadounidenses
https://gloria.tv/video/4L8iNB6o4mfF67J3RdjPRqxUU

Hispanidad
Carta de Trump a los católicos: “Los políticos de Washington han sido hostiles a la Iglesia” (09/11/2016)
http://www.hispanidad.com/carta-de-trump-a-los-catolicos-los-politicos-de-washington-han-sido-hostiles-a-la-iglesia.html

ACI Prensa
VIDEO: Entrevista de canal católico EWTN a Donald Trump con subtítulos en español (28 Oct. 16)
https://www.aciprensa.com/noticias/donald-trump-concede-entrevista-al-canal-catolico-ewtn-76827/

EL PAPA FRANCISCO A FAVOR DEL ESTADO LAICO

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El Papa Francisco con los periodistas Guillaume Goubert y Sébastien Maillard del diario La Croix

«Los Estados deben ser laicos. Los Estados confesionales acaban mal. Eso va a contracorriente de la historia». Son palabras del Papa Francisco en la entrevista que le concedió el 9 de mayo al diario francés La Croix.

Pero un derecho fundamental que debe respetar todo Estado laico es la libertad religiosa. «Yo creo que una versión del laicismo acompañada de una ley sólida que garantice la libertad de religión ofrece un marco para ir hacia adelante. […] cada uno debe tener la libertad de expresar la propia fe».

Y si bien «es el Parlamento quien discute, argumenta, explica, razona» y aprueba las leyes, el Papa añade que «el derecho a la objeción de conciencia debe ser reconocido al interior de cada estructura jurídica, porque es un derecho humano«».

Para Francisco «el sistema económico mundial […] ha caído en la idolatría del dinero. El 80% de la riqueza de la humanidad se halla en manos de alrededor del 16% de la población». Sabemos que se refiere al capitalismo neoliberal, pues «un mercado completamente libre no funciona. Los mercados en sí son buenos, pero requieren de un punto de apoyo, un tercero, el Estado, que los controle y equilibre. Eso es lo que llamamos economía social de mercado».

Preguntado sobre la crisis de vocaciones sacerdotales, afirma, poniendo el ejemplo de Corea que durante 200 años fue evangelizada sólo por laicos, que «no se requieren necesariamente sacerdotes para evangelizar». Y que precisamente un gran peligro para la Iglesia es el clericalismo —la postura que centraliza las tareas eclesiales en los clérigos—.

En comparación, el cardenal Cipriani va a contracorriente del Papa. Y de la historia.

(Columna publicada en Exitosa el 21 de mayo de 2016)

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La entrevista efectuada por los periodistas Guillaume Goubert y Sébastien Maillard del diario católico La Croix, aunque breve, toca temas fundamentales de actualidad como el terrorismo islámico, Europa y la islamofobia, la integración de los refugiados, el Estado laico y la economía de mercado, las leyes sobre eutanasia y unión civil de homosexuales, el derecho a la objeción de conciencia, la falta de vocaciones sacerdotales, el Sínodo de Familia y la sinodalidad católica.

ACI Prensa, al informar sobre esta entrevista, menciona sólo uno de los últimos temas que se abordó, a saber, la posibilidad del retorno a la comunión eclesial de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, grupo cismático ultraconservador fundado por el difunto obispo Mons. Marcel Lefebvre.

Resultan sintomáticos los silencios de la agencia de noticias dirigida por el sodálite Alejandro Bermúdez. Aunque no me extraña, pues el informativo tiene una innegable postura islamófoba y ha defendido en el pasado propuestas cercanas a las de un Estado confesional —católico por supuesto, o por lo menos cristiano—, negando el principio de la autonomía de los poderes estatales y apoyando a grupos de presión que se oponen a leyes que no van de acuerdo con su ideología fundamentalista y reaccionaria. Sin mencionar su postura clericalista, que confunde obediencia a los pastores de la Iglesia con adulación, servilismo y falta de actitud crítica.

Para ACI Prensa lo único que vale la pena destacar de las sustanciosas declaraciones del Papa Francisco a La Croix es la posibilidad aún remota de concederle una prelatura personal a los lefebvrianos. Lo cual genera la impresión de que este informativo católico —cuya lectura ha sido siempre recomendada de manera irrestricta en círculos de la Familia Sodálite— se halla más cerca del integrismo retrógrado que del mundo moderno.

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FUENTES

La Croix
Entretien exclusif avec le pape François (17/05/2016)
http://www.la-croix.com/Religion/Pape/Entretien-exclusif-avec-le-pape-Francois-2016-05-17-1200760636
INTERVIEW Pope Francis (17/05/2016)
http://www.la-croix.com/Religion/Pape/INTERVIEW-Pope-Francis-2016-05-17-1200760633
EXCLUSIF Interview avec le pape François : l’intégralité (19/05/2016)
http://www.la-croix.com/Religion/Pape/EXCLUSIF-Interview-avec-le-pape-Francois-l-integralite-2016-05-19-1200761289

ZENIT
Entrevista de La Croix al Papa: Islamismo, inmigración, integración y terrorismo (17 mayo 2016)
https://es.zenit.org/articles/la-entrevista-de-la-croix-al-papa-islamismo-inmigracion-integracion-y-terrorismo/
Entrevista de La Croix al Papa: Economía de mercado, eutanasia, objeción de conciencia y laicismo (17 mayo 2016)
https://es.zenit.org/articles/entrevista-de-la-croix-al-papa-economia-de-mercado-eutanasia-objecion-de-conciencia-y-laicismo/

ACI Prensa
Papa Francisco: Prelatura personal sería una posibilidad para lefebvristas (16 mayo 2016)
https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-prelatura-personal-seria-una-posibilidad-para-lefebvristas-85492/

LA RESPONSABILIDAD DEL CARDENAL CIPRIANI EN EL CASO SODALICIO

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El cardenal Cipriani con los sacerdotes sodálites Juan Carlos Rivva y Juan Mendoza

Mientras que el Sodalicio está en el ojo del huracán, el cardenal Cipriani está pasando piola y guarda silencio. No es para menos, pues este instituto de vida consagrada que tiene su cuartel general en la arquidiócesis de Lima y que desde hace más de cuatro décadas ha cometido abusos en perjuicio de jóvenes bajo su responsabilidad, siempre ha apoyado a Cipriani en todas sus iniciativas.

Mons. Eguren y Mons. Schmalhausen, obispos sodálites, firmaron la carta del 28 de agosto de 2015 para respaldar a Cipriani en el asunto de los plagios en un artículo publicado en el diario El Comercio. Asimismo, ACI Prensa, la agencia de noticias dirigida por el sodálite Alejandro Bermúdez, siempre ha mostrado su apoyo incondicional a Cipriani, informando de manera complaciente y servil sobre cualquier palabra o actividad del arzobispo limeño.

Cipriani ha defendido su inocencia, argumentando que el tribunal eclesiástico interdiocesano, donde ingresaron las denuncias contra Figari, es autónomo y que él como moderador sólo cumple funciones administrativas, pero no ve los casos. Pues resulta que en el derecho canónico no existe esa figura, ya que todo tribunal eclesiástico diocesano o interdiocesano debe tener un obispo a la cabeza, el cual tiene potestad judicial como juez de primera instancia.

El cardenal Cipriani, ignorando directivas vaticanas, no ha elevado denuncia ante las autoridades civiles por los delitos señalados. Tampoco se ha comunicado con las víctimas para informarles sobre el estado de las denuncias, ni para acogerlas pastoralmente.

Nunca más que ahora son actuales las palabras que Juana de Arco le dirigió a los obispos del tribunal eclesiástico que la condenó: «Los hombres de Iglesia no son la Iglesia».

(Columna publicada en Exitosa el 23 de abril de 2016)

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El día 9 de abril, el cardenal Cipriani en su programa de radio Diálogos de Fe volvió a lavarse las manos respecto a las denuncias contra el Sodalicio de Vida Cristiana. Cipriani acusó a los medios de querer embarrarlo, cuando él supuestamente no tendría nada que ver con el caso Sodalicio, aun cuando las denuncias contra Figari hayan ingresado en el tribunal interdiocesano que está bajo su responsabilidad.

Según Cipriani, este tribunal «es autónomo, tiene un vicario judicial y da cuenta a sus clientes, no a los obispos». Los obispos miembros dejarían su responsabilidad, canónicamente hablando, en manos del tribunal y éste ya no dependería de ellos. Cipriani sólo se enteraría de asuntos locales referentes a la arquidiócesis limeña, porque el tribunal se lo diría, «pero si presentan una denuncia diciendo “no quiero que se sepa mi nombre”, y contra una persona que es el superior general y fundador de la institución, el tribunal, sin tener nada que consultarme, sin tener nada que ver yo en el asunto, eleva todo de manera inmediata […] a Roma».

La responsabilidad de Cipriani como moderador se circunscribiría a funciones logísticas: «que tengan dinero, que tengan luz, que tengan agua, que tengan computadora, que funcione logísticamente el tribunal».

La pregunta es para qué necesita el tribunal un obispo moderador, si bastaría con contratar a un administrador, que podría desempeñar las mismas funciones.

Además, esto no es lo más grave, pues si nos tomamos el trabajo de verificar qué es lo que dice el actual Código de Derecho Canónico sobre los tribunales interdiocesanos, encontraremos algo muy distinto a lo que dice Cipriani. Dice el Código:

«En sustitución de los tribunales diocesanos […], varios Obispos diocesanos, con la aprobación de la Sede Apostólica, pueden constituir de común acuerdo un tribunal único de primera instancia para sus diócesis; en este caso, el grupo de Obispos o el Obispo designado por ellos tienen todas las potestades que corresponden al Obispo diocesano sobre su tribunal.» (c.1423 §1)

¿Y cuáles son estas potestades?

«En cada diócesis, y para todas las causas no exceptuadas expresamente por el derecho, el juez de primera instancia es el Obispo diocesano, que puede ejercer la potestad judicial por sí mismo o por medio de otros de acuerdo con los cánones que siguen.» (c.1419 §1)

Tambien se dice que «todo Obispo diocesano debe nombrar un Vicario judicial u Oficial con potestad ordinaria de juzgar» (c.1420 §1) y que «el Vicario judicial constituye un solo tribunal con el Obispo, pero no puede juzgar las causas que el Obispo se haya reservado» (c.1420 §2). Y es evidente que para poder reservarse ciertas causas, es indispensable que el obispo conozca los contenidos de todas las causas abiertas en el tribunal.

En conclusión, un tribunal interdiocesano no puede ser una instancia que actúe al margen de los obispos que lo han constituido y ser gestionado sin injerencia alguna de ellos o del obispo designado para moderarlo, el cual tiene potestad judicial. No hay ninguna ninguna norma que autorice a un tribunal eclesiástico, sea diocesano o interdiocesano, a actuar de manera autónoma.

El responsable último del tribunal interdiocesano de Lima es, por lo tanto, el arzobispo Cipriani, que tiene, según la ley de la Iglesia, las funciones de un juez de primera instancia. Por consiguiente, es su responsabilidad estar al tanto de las denuncias, sobre todo de aquellas que se refieran a delitos graves.

Si bien es cierto que la denuncia contra Figari debía ser remitida a Roma, pues se trata de un miembro de un instituto de derecho pontificio, también es cierto que según directivas vaticanas, al tener conocimiento del contenido de las denuncias, debía haberse atenido a las leyes civiles peruanas —a saber, que el conocimiento de un delito obliga a denunciarlo—, según la Carta Circular del 3 de mayo de 2011 de la Congregación para la Doctrina de la Fe:

«El abuso sexual de menores no es sólo un delito canónico, sino también un crimen perseguido por la autoridad civil. Si bien las relaciones con la autoridad civil difieran en los diversos países, es importante cooperar en el ámbito de las respectivas competencias. En particular, sin prejuicio del foro interno o sacramental, siempre se siguen las prescripciones de las leyes civiles en lo referente a remitir los delitos a las legítimas autoridades. Naturalmente, esta colaboración no se refiere sólo a los casos de abuso sexual cometido por clérigos, sino también a aquellos casos de abuso en los que estuviera implicado el personal religioso o laico que coopera en las estructuras eclesiásticas.»

Asimismo, el cardenal Cipriani tenía una obligación pastoral que no ha cumplido, la de atender personalmente a las víctimas, según lo indicado en una Carta del Papa Francisco del 2 de febrero de 2015:

«Corresponde al Obispo diocesano y a los Superiores mayores la tarea de verificar que en las parroquias y en otras instituciones de la Iglesia se garantice la seguridad de los menores y los adultos vulnerables. […] Los Pastores y los responsables de las comunidades religiosas han de estar disponibles para el encuentro con los que han sufrido abusos y sus seres queridos: se trata de valiosas ocasiones para escuchar y pedir perdón a los que han sufrido mucho.»

El cardenal Cipriani no se ha comunicado con las víctimas ni para consultarles si podía elevar denuncia ante la Fiscalía —como era su deber—, ni para informarles sobre el estado de las denuncias, ni para acogerlas pastoralmente.

O bien ha mentido para salvar su propio pellejo, o ha ignorado las leyes y directivas de la Iglesia, cometiendo negligencia grave al no asumir las responsabilidades estipuladas en el derecho canónico para quien como obispo está encargado de un tribunal eclesiástico interdiocesano.

El resultado ya lo sabemos. Las víctimas quedan desamparadas y los lobos hacen presa del rebaño mientras el pastor se lava las manos como Pilatos.

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Ya son conocidas las polémicas intervenciones y acciones que ha tenido el cardenal Cipriani como arzobispo de Lima. Menos conocidas son sus iniciativas “pastorales” como arzobispo de Ayacucho, documentadas en el libro Cipriani: El teólogo de Fujimori (2000) del periodista ayacuchano Magno Sosa (ver http://www.voltairenet.org/IMG/pdf/LIBRO_MAGNO_SOSA_EL_TEOLOGO_DE_FUJIMORI.pdf).

Allí se relata cómo al principio Cipriani se opuso a la elección de Fujimori como Presidente del Perú —principalmente debido a que éste contaba con el apoyo de un nutrido grupo de evangélicos— y favoreció la opción neoliberal y derechista de Mario Vargas Llosa. Pero cuando Fujimori llega al poder, los papeles se invierten. El 3 de julio de 1992 Fujimori viaja a Ayacucho para participar, junto a Cipriani, en el desfile cívico militar en la Plaza de Armas de Ayacucho y allí le entrega al eclesiástico del Opus Dei un cheque por un millón de nuevos soles para la refacción de las iglesias de Ayacucho. A partir de entonces sólo habría condescendencias de parte de Cipriani hacia el déspota. Como una prostituta, habría vendido sus favores por un monto de dinero.

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FUENTES

Congregación para la Doctrina de la Fe
Carta Circular – Subsidio para las Conferencias Episcopales en la preparación de Líneas Guía para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte del clero (3 de mayo de 2011)
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20110503_abuso-minori_sp.html

Papa Francisco
Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales y a los Superiores de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica acerca de la Pontificia Comisión para la tutela de menores (2 de febrero de 2015)
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/letters/2015/documents/papa-francesco_20150202_lettera-pontificia-commissione-tutela-minori.html

RPP Noticias – Diálogos de Fe
Cardenal Juan Luis Cipriani│El voto por voluntad (09/04/2016)

PREGUNTAS INCÓMODAS A ALESSANDRO MORONI, SUPERIOR GENERAL DEL SODALICIO

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¿Por qué tengo que enterarme de que se me está pidiendo perdón de manera colectiva e impersonal y no a través de una comunicación personalizada?

¿Por qué el P. Jean Pierre Teullet, quien tomó posición a favor de las víctimas, se separará del Sodalicio, y ya ha sido acogido por el P. Guillermo Leguía, quien descubrió su vocación sacerdotal en el Sodalicio pero decidió seguirla fuera de él?

¿Por que el P. Marcio Paulo de Souza, sacerdote sodálite brasileño, ha pedido licencia, paso previo a salirse de la institución?

¿Por qué Mons. Kay Schmalhausen, obispo sodálite y actual prelado de Ayaviri, ha solicitado lo mismo y se ha mudado de una comunidad sodálite al seminario de la prelatura?

¿Por qué el P. Jaime Baertl ha sido enviado a Estados Unidos, Óscar Tokumura a Argentina y Eduardo Regal a Colombia?

¿Por qué al día siguiente de tu mensaje se publica en la página web de la Familia Sodálite un video de jóvenes pintones con vestimenta muy parecida —el mismo estilo de pantalón y polo, y todos con las mismas sandalias—, dando impresión de cerebros lavados, hablando maravillas del Sodalicio en un lenguaje estandarizado, en lo que parece ser propaganda vocacional y un burdo intento de lavada de cara de la institución? Yo también tuve hace tres décadas la misma pinta —al parecer, la moda sodálite no evoluciona— y hubiera dicho con las mismas palabras exactamente lo mismo.

¿Sabías que yo no fui propiamente víctima de Figari sino de toda una estructura ideológica y disciplinaria? ¿Cuánto tiempo necesitarán para darse cuenta de que el problema no consiste en casos aislados sino en el sistema mismo?

(Columna publicada en Exitosa el 9 de abril de 2016)

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Tras meses de lucha, me derrumbé emocionalmente cuando oí que se expulsaba a Luis Fernando Figari del Sodalicio y se le declaraba persona non grata. La decisión, correcta aunque tardía, me parece insuficiente e incongruente con la manera de actuar que ha tenido el Sodalicio hasta hace poco.

Tras la publicación de Mitad monjes, mitad soldados, se inició una partida de ajedrez, donde los responsables del Sodalicio, sabiendo que la caída del rey era inevitable, comenzaron a mover sus fichas a fin de llegar a una posición de tablas (empate). Lo insólito es que la cúpula del Sodalicio sabía mucho antes de la publicación del libro de los abusos cometidos por Figari y no hicieron nada al respecto. El mensaje reciente suena a qué han visto que el jaque mate era inminente, y han decidido sacrificar al rey con el fin de salvar el honor de la institución.

En el mensaje de Moroni no percibo empatía con las víctimas, pues pedir perdón de manera general y en abstracto no reemplaza la comunicación directa con cada uno de los que fuimos víctimas de abusos.

Además, Moroni parece atribuirles la culpa exclusivamente a Figari y algunos miembros del Sodalicio. Sin embargo, los abusos que se cometieron en mi perjuicio no partían de voluntades individuales, sino de todo un sistema doctrinal y de disciplina orientado al dominio de las mentes y las voluntades, previo lavado de cerebro. Sacar las manzanas podridas no soluciona el problema de fondo, pues el sistema sigue intacto en el presente.

(Comentario publicado en la revista Somos del diario El Comercio el 9 de abril de 2016)

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La expulsión del fundador del Sodalicio es una medida que se debió haber tomado en el momento en que se supo que había cometido abusos sexuales contra miembros jóvenes de la institución, así como se hizo con Daniel Murguía en el año 2007 cuando ni siquiera habían pasado 24 horas desde su detención en un hostal del centro de Lima, donde fue capturado in fraganti en compañía de un menor de edad.

Según lo que relata el P. Jean Pierre Teullet en la carta que dirigió a Fernando Vidal, asistente general de comunicaciones del Sodalicio, en octubre de 2015, las autoridades sodálites ya tenían conocimiento de los delitos de Figari antes de que saliera a la luz la investigación periodística de Pedro Salinas y Paola Ugaz (ver UNA CARTA DEL P. JEAN-PIERE TEULLET, SODÁLITE). Allí se menciona que desde el año 2011 las autoridades sodálites buscaron descalificar las denuncias presentadas contra Figari, y entre ellas se menciona a dos personas con nombre y apellido, a saber, Eduardo Regal y Alessandro Moroni, sobreentendiéndose que el mismo Vidal también se cuenta entre los que obstruían toda investigación. El P. Teullet recalca que la primera denuncia la presento 7 años antes de la fecha de la carta, lo cual nos remite al año 2008 como el primer momento demostrado en que las autoridades sodálites tuvieron conocimiento de alguna acusación contra Figari.

Si bien la expulsión de Figari ha sido un paso en la dirección correcta, poco hay de heroico y valiente por parte de Moroni y del Consejo Superior en haber aplicado esa sanción, pues si no es por la presión mediática y por razones de fuerza mayor —llámese administración vaticana—, dudo de que se hubiera llegado a ese extremo. Dado que el silencio y el encubrimiento han sido políticas habituales del Sodalicio respecto a los casos de abusos sexuales que han ido detectándose en la institución desde época tan temprana como la década de los ’80 (ver ¿HISTORIA DE ENCUBRIMIENTOS EN EL SODALICIO?), es probable que se hubiera hecho lo mismo con Figari si la opinión pública no llegaba a enterarse del asunto.

Por eso mismo, indigna que Alejandro Bermúdez, director de ACI Prensa, quien en uno de sus Puntos de Vista (https://www.aciprensa.com/podcast/archivo.php?pod_id=4) se jacta de haber ido informando sobre las acusaciones y las medidas tomadas por la comunidad sodálite cuando de lo único que ha informado es de los comunicados emitidos oficialmente por el Sodalicio, agradezca la valentía y transparencia de sus autoridades, cuando de parte de la cúpula sodálite sólo se ha evidenciado hasta el momento una casi absoluta falta de transparencia y escasa valentía para enfrentar abiertamente las acusaciones. A excepción de Alessandro Moroni, que le concedió una entrevista al diario El Comercio en octubre del año pasado (ver http://elcomercio.pe/lima/sucesos/como-diablos-pudo-pasado-esto-sodalicio-noticia-1850794), ¿alguien ha visto a algún otro miembro más de la cúpula sodálite dando la cara y saliendo a hablar en público sobre las imputaciones de abusos de toda índole que se habrían cometido en la institución?

Además, ¿dónde están los agradecimientos de Alejandro Bermúdez a todos aquellos que dedicaron tiempo y esfuerzo para que se conozca la verdad? Porque aquellos que denunciaron los atropellos de que habían sido objeto en el Sodalicio han tenido que asumir altos costos personales: varios han pasado por momentos de angustia; algunos han caído en depresiones y han tenido que recurrir a ayuda profesional; otros siguen tomando pastillas por prescripción médica hasta el día de hoy; hay quien ha visto deteriorarse sus lazos familiares e incluso destruirse su matrimonio, o ha experimentado cómo amigos de toda la vida le daban la espalda; otros han sido objeto de campañas de difamación y desprestigio, o han visto mellada su vida profesional porque les fueron negadas oportunidades laborales debido a influencias que movieron miembros destacados del Sodalicio; hay quienes permaneciendo como fieles creyentes dentro de la Iglesia católica han sido tildados de enemigos de la fe cristiana o calumniados como locos, desequilibrados, inmorales y renegados, y todos han tenido que oír amenazas de que iban a arder en el infierno y nunca iban a encontrar la felicidad en esta vida. Aún así, asumieron los riesgos y tuvieron el valor de luchar durante años para que la verdad salga a la luz, y lo hicieron con transparencia, sinceridad, apertura y sin ocultar segundas intenciones. Y venciendo el miedo ante las posibles represalias.

Espero que de una vez por todas Alessandro Moroni actúe correctamente y que por fin se haga justicia.

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FUENTES

Incluyo a continuación los dos videos a los que se hace referencia en este artículo:

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POST SCRIPTUM (10 de abril de 2016)

Si bien la información que pongo en mi columna de Exitosa la he recibido de buenas fuentes, dado el hermetismo con que el Sodalicio siempre ha manejado los asuntos internos de la institución, cabe la posibilidad de que los datos obtenidos por mis fuentes no siempre sean del todo correctos.

Un comentarista de este blog ha confirmado que:

  • el P. Jean Pierre Teullet ha solicitado licencia —y no conozco ningún caso de alguien con licencia que después haya decidido reintegrarse al Sodalicio—;
  • Mons. Schmalhausen está viviendo en el seminario de su prelatura —cosa que usualmente no hacen los obispos, y el ejemplo más claro es Mons. Cipriani—;
  • el P. Jaime Baertl está viviendo actualmente en Lima —lo cual no descarta que se haya ido a los Estados Unidos y luego regresado al Perú—;
  • Óscar Tokumura vive en Lima pero nadie sabe dónde —¿lo han visto? ¿o no estará todavía en Argentina?

Por otra parte, me asegura que el P. Marcio Paulo de Souza no ha solicitado licencia, aunque sí se encuentra en un tiempo de reflexión. El mismo P. Marcio Paulo ha publicado lo siguiente en su cuenta de Facebook:

Hoy un gran amigo me advirtió que en el blog Líneas Torcidas del Señor Martin Scheuch dice lo siguiente:
«¿Por que el P. Marcio Paulo de Souza, sacerdote sodálite brasileño, ha pedido licencia, paso previo a salirse de la institución?»
Al respecto quiero decir dos cosas:
1) Desmiento categóricamente el contenido de esa afirmación. NO HE PEDIDO LICENCIA del Sodalicio.
2) Y perdono al autor de esas líneas por su afirmación infundada.
Bendiciones del Resucitado para todos.

Agradezco esta información adicional, que —aunque no aclare del todo lo que está pasando ad intra del Sodalicio— permitirá a los lectores hacerse una mejor idea.

Además, conociendo al P. Marcio Paulo, un hombre sencillo de buen corazón, no creo que se sienta orgulloso de todas las cosas que han sucedido en el Sodalicio. Y lamento que también se haya atenido a la omertá o ley del silencio propio de asociaciones delictivas, callando en todos los colores del arco iris su opinión sobre aquello de lo que ha llegado a enterarse. O tal vez sabe que si hablara podría pasarle lo mismo que le pasó al P. Jean Pierre Teullet, sodálite en actividad que tuvo el coraje de denunciar a su fundador y oponerse a las estrategias de encubrimiento y a las mentiras de la cúpula sodálite: que le hagan la vida imposible y al final termine en proceso de separarse del Sodalicio.

Por otra parte, aun si la información que publiqué es incorrecta, no hay nada que tenga que ser perdonado, pues en estos tiempos decir que alguien se está saliendo del Sodalicio no constituye ningún agravio, sino todo lo contrario, un elogio que honra a la persona.

De todos modos, haciéndole honores a la verdad, publico cualquier corrección que sea necesaria.

LA PUNTA DEL ICEBERG

la_punta_del_icebergDebo confesar que yo nunca vi nada.

Durante el tiempo que viví en comunidades sodálites no observé nada que me llevara a pensar que se cometían abusos sexuales de gravedad. Yo mismo no puedo confirmar ninguno de estos abusos, salvo el que se cometió conmigo cuando tenía 16 años y que para mí fue más bien un abuso psicológico con una marcada connotación sexual (ver SOBREVIVIENTE DEL SODALICIO).

Sin embargo, en el año 2008, tres años antes de que se diera a conocer que Germán Doig había abusado de jóvenes a su cargo, yo ya había llegado a la conclusión de que podían haber varios sodálites con una sexualidad desbordada que los llevaba a tener una doble vida. El caso de Daniel Murguía, atrapado in fraganti por la policía en octubre de 2007 cuando fotografiaba a un menor de edad al cual le había practicado una felación, me trajo a la memoria los años de angustia que yo había vivido en comunidad, acosado por obsesiones sexuales que aparecían con fuerza inusitada cada cierto tiempo y me hundían en abismos de culpabilidad y tragedia. Hasta ese momento había considerado lo mío como un caso aislado, como expresión de una debilidad personal que me había llevado al fracaso en mis deseos de plasmar el ideal sodálite dentro de un estilo de vida propio de un laico consagrado y célibe.

Lo de Murguía me llevó a replantear este supuesto. ¿Era yo el que que había fallado o eran más bien el estilo y la disciplina sodálites los que habían generado las condiciones para que yo desarrollara esas tendencias enfermizas, alejadas de un desarrollo sano de la sexualidad? Murguía, a quien yo recordaba como un joven de carácter dulce y bondadoso, se convirtió para mí en ese entonces en la punta del iceberg. Él también era uno de aquellos en quienes la sexualidad se había salido de su cauce.

Más aún, al ir reconstruyendo en base a mis recuerdos la manera cómo se trataba el tema de la sexualidad en las comunidades sodálites, fui armando un cuadro con una serie de indicios inquietantes que hacían presentir algo turbio en el fondo (ver SODALICIO Y SEXO). Recordé entonces los casos de sodálites consagrados que habían tenido problemas de faldas y que habían vivido en las mismas comunidades donde yo estaba: un joven considerado sodálite ejemplar que fue traído de Chincha para estar en observación en la comunidad Nuestra Señora del Pilar por haberse liado con una chica; otro que sintió atracción por una mujer casada que trabajaba en su oficina y no resistió la tentación de acostarse con ella y echar todo por la borda; otro que se enamoró de una joven vecina y fue visto besándose en la boca con ella en la camioneta combi en la cual había salido a hacer unos encargos. Éste último pasó sus últimas noches en la comunidad sufriendo pesadillas; yo mismo escuchaba sus gritos cuando se despertaba angustiado en medio de la noche. Y en San Bartolo, a donde eran enviados para “discernimiento espiritual” todos estos casos problemáticos, vi a otro consagrado que también había sido traído de Chincha, el cual siempre estaba bajo vigilancia de otros dos sodálites cuando salía a rezar el rosario en el malecón. En ocasiones, no pudo evitar quedarse mirando a alguna que otra chica en bikini que se soleaba en la playa. Algo sumamente normal. Pero dada su condición de vida, esta normalidad había degenerado en algo obsesivo.

Aun cuando no sabía cuántos eran los sodálites obsesionados con lo sexual y tampoco hasta dónde eran capaces de llegar a fin de satisfacer sus pulsiones, tuve la certeza de que el sistema de disciplina del Sodalicio era una bomba de tiempo que podía explotar en cualquier momento, si no se tomaban medidas correctivas.

¿Cómo había llegado yo a este punto, que me permitió romper el control mental o influencia social que ejerce el Sodalicio sobre aquellos que han seguido sus derroteros? Se trata de un largo proceso que ya se había iniciado en Lima cuando pasé de ser un laico consagrado con promesas temporales a ser un simple sodálite con vocación al matrimonio —y, por ende, dejé de vivir en comunidad—. Este proceso se profundizó cuando me radiqué en Alemania —todavía considerándome miembro activo del Sodalicio— y comencé a leer literatura crítica sobre el Opus Dei, lo cual me llevó a tomar conciencia de las características sectarias y fundamentalistas de esta organización de la Iglesia católica. Curiosamente, estas características coincidían con muchas que yo veía en el Sodalicio y en el Movimiento de Vida Cristiana.

Por ejemplo, he encontrado un e-mail mío del 15 de febrero de 2005, en el cual le escribía a un amigo mis reflexiones sobre el Christian Life Movement USA (Movimiento de Vida Cristiana en Estados Unidos) en base a los mensajes que había leído en el Yahoo Group CLMUSA, que fue creado por el Dr. Luis Ráez a fin de mantener la comunicación entre miembros del Movimiento de Vida Cristiana que residían en los Estados Unidos y en otros países del extranjero:

Se me han ocurrido [algunas] características que acercan al Christian Life Movement USA al fundamentalismo, en base a lo que he observado en el Yahoo Group:

  • Excesiva preocupación por que todos piensen lo mismo, incluso en asuntos discutibles en los cuales es legítimo tener diversidad de opiniones.
  • Actitud paternalista de las personas que se sienten “formadas” con respecto a los que son nuevos o recientes en el grupo; eso lleva a falta de disponibilidad para aprender de esas personas en lo que pueden aportar desde su bagaje cultural y su formación.
  • Preocupación excesiva por temas de moral familiar y sexual: de hecho, temas como el aborto, el preservativo, la homosexualidad, etc. son tocados con bastante frecuencia, especialmente por quienes conducen el CLM (MVC) en USA.
  • Acento bastante marcado sobre temas espirituales y poca atención a los problemas cotidianos con que el común de la gente se topa en el mundo.
  • Reducción espiritualista: muchos problemas son explicados puramente desde una interpretación espiritual (el demonio, el pecado, el mundo, el paganismo como causas, por ejemplo). Si bien éstas son causas remotas, es necesario ir también a las causas próximas para poder enfrentar los problemas.
  • Preocupación “farisaica” por la santidad ajena. Algunos de los “antiguos” o “formados” me escribieron preocupados por mi santidad, asumiendo que algunas de mis reflexiones eran producto de una crisis espiritual. Por supuesto, sin atender a los contenidos mismos de mis mensajes ni a la lógica implicada en ellos.

Este e-mail, cuyo contenido también se puede aplicar a la Familia Sodálite en general, fue enviado con copia a un sodálite que es actualmente sacerdote. Pues mis reflexiones de entonces nunca fueron clandestinas, sino que siempre fueron compartidas con personas vinculadas al Sodalicio o al Movimiento de Vida Cristiana. Lo cual no se tradujo en esfuerzos de cambio, sino más bien en que yo fuera calificado de loco problemático que estaba pasando por una crisis espiritual.

Al mismo tiempo, ya me había enterado de las acusaciones que había contra el P. Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, las cuales me parecían absolutamente verosímiles. También había leído sobre las características que presentaba esta organización católica. Otra vez las semejanzas con el Sodalicio saltaban a la vista.

Cuando el 19 de mayo de 2006 el Papa Benedicto XVI condenó a Maciel a «una vida de oración y penitencia» sin especificar cuáles eran los delitos que había cometido, envié a varios miembros de la Familia Sodálite información que había encontrado en Internet sobre los delitos de pederastia cometidos por el cuestionado fundador. En general, casi ninguno de los destinatarios quiso darle crédito a las acusaciones, considerándolas una especie de complot contra la Iglesia por parte de personas mal intencionadas. Nadie creía que el fundador de una institución tan ideológicamente cercana al Sodalicio hubiera cometido delitos de semejante calibre. Si uno revisa las noticias que publicaba ACI Prensa en ese entonces, comprobará que la agencia de noticias se hizo eco de la versión de los Legionarios de Cristo, quienes seguían creyendo que su progenitor espiritual era un santo y que la sanción era un especie de prueba divina para afianzar su fidelidad a Dios y a la Iglesia. Eso cambiaría recién en febrero de 2009, cuando los mismos Legionarios de Cristo confirmaron la vida sexual secreta de su fundador. Cosa que da que pensar, pues el Sodalicio no ha confirmado todavía con absoluta claridad la culpabilidad de Figari en los abusos cometidos, sino sólo de manera indirecta y en términos bien diplomáticos y tibios.

Como anécdota puedo contar que en julio de 2007, cuando andaba buscando trabajo, postulé a un puesto de asistente de recaudación de fondos para una oficina católica con sede en Colonia, que resultó ser la filial de los Legionarios de Cristo en Alemania. Tuve una entrevista con Charles Mollenhauer, responsable de la oficina, y luego fui invitado a visitar el seminario de la congregación en Bad Münstereifel, cerca de Colonia, donde mantuve una breve conversación con un sacerdote que me sondeó personalmente, a fin de ver sí yo era la persona adecuada para ocupar el puesto vacante. El estilo y la decoración del seminario, con salitas externas para recibir a los visitantes, me parecieron muy similares a las de las comunidades sodálites. De igual manera, el tipo de preguntas que me hizo el clérigo así como el estilo de comportarse me dieron la impresión de esta hablando con un sacerdote sodálite. Finalmente, el trabajo no llegó a concretarse, aun cuando en ese momento yo estaba dispuesto a colaborar con una institución de la Iglesia católica no obstante los cuestionamientos que había en torno a su fundador.

Con todo este bagaje de conocimientos, sumado a los desórdenes personales que yo mismo había sufrido bajo la disciplina sodálite cuando viví en comunidad, sólo había que sacar las cuentas y la conclusión a la que se llegaba era preocupante.

Cuando en febrero de 2011 se reveló a través de Diario16 que Germán Doig había abusado sexualmente de varios jóvenes sodálites, yo ya había sido informado previamente por un sodálite consagrado que estaba al tanto de las reflexiones que había hecho yo sobre el Sodalicio. Dado que ya sabían por entonces en la institución sodálite que en algún momento iba a salir la noticia en la prensa, habían decidido informar oficialmente sobre el asunto a todos los miembros de la Familia Sodalite.

Poco tiempo después, una persona con la que yo había hablado en muy pocas ocasiones en el pasado y con la cual no guardaba mucha cercanía se comunicó conmigo a través de Skype. Se trataba de Rocío Figueroa. Ella y Pedro Salinas estaban buscando comunicarse con ex sodálites para que hablaran de su experiencia en el Sodalicio. Éste fue el inicio de una comunicación que pronto se convertiría en colaboración a fin de desenmascarar al Sodalicio y, eventualmente, lograr que la Santa Sede tomara cartas en el asunto. Pues tanto ellos como yo estábamos convencidos de que el problema era estructural y no de “casos aislados”.

Durante los años 2011 y 2012 la comunicación se realizó principalmente a través de correo electrónico. Posteriormente varias de las comunicaciones se harían a través de Skype. Compartí con Pedro y con Rocío las reflexiones que hasta ese momento había plasmado en varios escritos. Asimismo, le proporcioné a Pedro los nombres de varias personas que, en mi opinión, podían ser contactadas para obtener información desconocida sobre el Sodalicio. Mi e-mail del 21 de febrero de 2011 terminaba con una advertencia profética:

…si deseas llevar la investigación a buen término, deberás prepararte para la guerra sucia. Los sodálites nunca responden directamente a los argumentos, sino que aplican estrategias para desacreditar a las personas, perjudicarlas económicamente y hacerlas callar. Las agresiones verbales estarán a la orden del día. Pero si nadie se atreve a contar la verdadera historia, no sé quien lo hará. Te deseo suerte.

Asimismo, el 24 de febrero de 2011 le envié a Pedro una lista de preguntas, muchas de las cuales han sido respondidas en el libro Mitad monjes, mitad soldados:

Creo que hay algunas preguntas clave que requieren de una investigación y que ameritan ser respondidas para entender el desarrollo del Sodalicio.

  • ¿Quiénes fundaron el Sodalicio?
  • ¿Quiénes conformaban el grupo de estudios del cual salió el Sodalicio?
  • ¿Qué tipos de estudios hacían? ¿Qué orientación tenían?
  • ¿A qué asociaciones o grupos perteneció Luis Fernando Figari antes de que el Sodalicio fuera fundado?
  • ¿Qué pasó en el Colegio Santa María para que fuera expulsado como profesor a inicios de los ’70? Sólo conozco la versión de Luis Fernando.
  • ¿Por qué también terminó saliendo del Colegio Maristas San Isidro?
  • ¿Qué contactos tenía Luis Fernando en España, Argentina y México, y cuáles eran los grupos con los que había entrado en contacto?

Al principio tuve mis reparos hacia Pedro Salinas, pues sabía que era agnóstico y yo no estaba de acuerdo con algunas de las críticas que había publicado contra la Iglesia y contra el Papa Benedicto XVI. Esto fue lo que le escribí el 7 de marzo de 2011:

A partir de todo el material que te he enviado, habrás visto que mi posición sigue siendo la de alguien que sigue manteniendo la fe, cosa que espero que respetes, así como yo respetaré tu posición, sea cual sea. Pues son temas de conciencia, que no pueden ser juzgados legítimamente por nadie en este mundo.

Así como para unos la Iglesia es la institución, para otros —entre los cuales me cuento— se trata de algo más complicado, que abarca la historia de un pueblo, un colectivo con su pasado/presente/futuro, con todas sus contradicciones, con múltiples tendencias encontradas, donde algo misterioso, incomprensible, inabarcable se manifiesta, y que yo desde mi propia experiencia no puedo negar. Es un devenir histórico con abundantes líneas torcidas, que van armando un rompecabezas cuyo acabado final nunca veremos. Y donde siempre faltará una que otra pieza. Todo lo contrario de la imagen idílica de Iglesia que se nos pintó en el Sodalicio, pues —como en la realidad misma— en la Iglesia no todo parece ser lo que es.

No digo esto por ganas de filosofar, sino porque sólo sobre este trasfondo se entienden algunas de las afirmaciones que aparecen en los textos que te adjunto a este e-mail.

El primero es un e-mail que le envié el 25 de enero de 2011 a Manuel Rodríguez, con mis impresiones sobre el caso de Germán Doig [ver CARTAS A MANUEL].

El segundo texto es más delicado, pues toca el tema de la sexualidad dentro del Sodalicio. Lo escribí en agosto del 2008. Tal vez estén allí algunas de las claves para entender los casos de “doble vida” [ver SODALICIO Y SEXO].

Pedro me respondió ese mismo día:

Que yo haya perdido la fe y me haya vuelto un agnóstico, ojo, no significa que mire con desprecio al resto que no comulga con mi posición de descreído, que, es verdad, también es bastante crítica de la institución eclesial católica. Si algo, creo, he aprendido es a ser tolerante con todo el mundo. Por encima de las ideas creo que está el valor de las personas. Y si ellas me inspiran aprecio y respeto, como en tu caso, las valoraciones ideológicas, filosóficas, religiosas o políticas, o lo que sean, no me van a llevar al sendero de demonizar, etiquetar o calificar o polarizar puntos de vista.

Que me ponga radical en mis columnas, no significa que lo sea en lo personal. Usualmente mis artículos tienen cierta carga de extremismo, o de ironía, o de pesimismo, o de algo así, para provocar y generar reacciones. Nada más. Solamente me pongo intolerante con la intolerancia, aunque la frase me haya salido medio huachafa.

De manera similar a como había ocurrido en otros casos de escándalos sexuales dentro de la Iglesia católica, sabíamos que nada se iba a hacer si el asunto no se ventilaba en la prensa, de preferencia internacional. Uno de los primeros intentos de lograr este objetivo se presentó con el periodista Thomas Seiterich, quien escribe regularmente para la revista Publik-Forum de los católicos críticos alemanes, el cual tenía que escribir un artículo sobre los casos de abusos sexuales en América Latina donde se mencionara al P. Marcial Maciel y el entonces reciente caso de Germán Doig. En comunicación telefónica con él, le conté algo de lo que yo ya sabía y le di los datos para que pudiera contactar a Pedro Salinas, quien le proporcionó información adicional. El artículo apareció en la edición del 21 de octubre de 2011 bajo el título de Absturz eines Papstfreundes [Caída de un amigo del Papa] (ver https://www.publik-forum.de/Publik-Forum-20-2011/absturz-eines-papstfreundes o http://www.wir-sind-kirche.de/?id=393&id_entry=3703) y aunque a grosso modo la información era correcta, el escrito tenía un estilo sensacionalista, algunos datos errados, otros inventados, e iba acompañado de una foto de Germán Doig y otra de unos niños de piel cobriza bien vestidos para su Primera Comunión, lo cual lamentablemente daba una imagen errónea de quienes habían sido las víctimas de Doig.

El artículo no tuvo mayor resonancia y pasó sin pena ni gloria. Pero me confirmó en la convicción de que sólo alguien que había sido miembro del Sodalicio y lo había experimentado desde dentro estaba en capacidad de suministrar un perfil acucioso de la institución y describir con exactitud su problemática. Poco a poco me fui dando cuenta de que lo que yo sabía iba a ser de vital importancia para sacar adelante la investigación de Pedro Salinas y Paola Ugaz. Y que en algún momento tendría que hacer públicas mis reflexiones. ¿Cómo? Aún no lo sabía.

“Dar la vuelta a la página” y olvidarme del asunto me parecía una cobardía, más aun cuando era consciente de que había víctimas que habían visto arruinadas sus vidas por causa de los abusos. Además, había otra razón de fe: no quería tener que rendirle cuentas a Dios de haber callado, cuando tenía la capacidad de ver a fondo el quid los problemas y disponía de abundante información sobre el tema, enriquecida con lecturas diversas.

Lo demás es historia conocida. En noviembre de 2012 comencé a publicar en este blog por decisión propia los textos que había ido preparando, a fin de ir desmenuzando paso a paso el sistema ideológico y disciplinario del Sodalicio. Fue una tarea ardua que al final rindió sus frutos. Aún antes de que estallara el escándalo, a través de artículos y entrevistas que aparecieron en Diario16 y La República, e incluso en una revista ecuménica de Alemania, Welt-Sichten, en su edición de noviembre de 2014. El artículo lleva el título Option für die Reichen [Opción por los ricos] (ver https://www.welt-sichten.org/artikel/25553/option-fuer-die-reichen?page=all) y fue redactado por Hildegard Willer, una periodista alemana que reside habitualmente en Lima (Perú), quien se puso en contacto conmigo a través de Skype para conversar largo y tendido sobre el Sodalicio. Como quería tener también la versión sodálite y no solamente la de la parte crítica, me comuniqué con mi hermano Erwin Scheuch, quien accedió a concederle una entrevista. El resultado, aunque adolece de algunas imprecisiones menores, constituye uno de los artículos más equilibrados y objetivos sobre el Sodalicio que haya sido escrito por alguien ajeno a la institución.

Por último, he de reconocer que la investigación de Pedro Salinas y Paola Ugaz siempre se desarrolló con la más absoluta discreción. Nunca se me dio a conocer los contenidos de los testimonios anónimos, ni nunca supe quienes eran los verdaderos nombres detrás de los seudónimos. Nunca supe los nombres de las víctimas de Germán Doig y Luis Fernando Figari. Atando cabos y hurgando en el desván de mi memoria podía deducir algunos hechos y circunstancias, y a veces le planteaba estos razonamientos a Pedro, a ver qué opinaba y si podía confirmarme que andaba por el buen camino. Debo admitir que a veces él mismo se sorprendía, pues lo que yo le planteaba no se le había ocurrido hasta ese momento, y en ocasiones se convertía en un dato interesante que le ayudaba a hacer avanzar la investigación, que a fin de cuentas es de mérito suyo y de Paola.

Como ya he señalado, yo mismo no puedo confirmar ningún abuso sexual, salvo el que se cometió conmigo cuando tenía 16 años. Sin embargo, fui testigo de muchos abusos psicológicos y físicos, y yo mismo fui víctima de ellos. Yo mismo puedo corroborar la veracidad de otros testimonios que aparecen en Mitad monjes, mitad soldados, sobre todo los de Pedro Salinas y José Enrique Escardó. Lo cual constituye una razón suficiente y de peso para ser contactado por la Fiscalía. Hasta ahora eso no ha ocurrido, no obstante que yo mismo he manifestado abiertamente que el testimonio de Matías es el mío, además de que tengo una dirección de e-mail conocida de todos.

A fin de ahorrarle tiempo y esfuerzo a la fiscal María del Pilar Peralta, en caso de que quiera comunicarse conmigo por otra otra vía, incluyo aquí mis datos personales:

Nombre completo: Teodoro Martín Scheuch Pool
Nombre en Alemania: Martin Scheuch
Documento de identidad: DNI 07732277
Teléfono: 0049-6347-9829882
Correo electrónico: lineastorcidas@yahoo.de
Usuario de Skype: martinscheuch

Espero que se tomen cartas en el asunto y se haga una investigación seria, que permita establecer la existencia de delitos en perjuicio de quienes somos víctimas del Sodalicio. No sería poco, aun cuando no se pueda castigar a los culpables. Que así sea.

SOBREVIVIENTE DEL SODALICIO

Pepe #A (1933), dibujo del pintor estadounidense Paul Cadmus (1904-1999)

Pepe #A (1933), dibujo del pintor estadounidense Paul Cadmus (1904-1999)

Como sobreviviente del Sodalicio, alguna vez escribí una denuncia contra la institución que —por motivos personales y familiares— nunca llegué a formalizar. He aquí un extracto.

«En 1979, cuando yo tenía 16 años, asistía semanalmente a la Comunidad de San Aelred en Magdalena del Mar para tener sesiones de consejería espiritual. Como es usual en muchas comunidades sodálites, había espacios para recibir a la gente que venía de visita, separados del resto de la vivienda por una puerta con la palabra PRIVADO.

En uno de estos espacios, durante una conversación que había llegado a un punto muerto debido a que yo me resistía a hablar sobre ciertos asuntos personales, el consejero me dijo que iba a entrar al PRIVADO para pedirle a Germán Doig permiso para hacer algo. Al poco tiempo regresó y me ordenó que me desnudara por completo. Inicialmente tuve reparos, pero luego insistió en que lo hiciera, indicándome que era para mi bien.

Después me pidió que hiciera como que fornicaba una enorme silla que había en la salita. Simulé de manera torpe que fornicaba la silla —no sabía nada en lo referente a la experiencia de tener relaciones sexuales, pues nunca había tenido una—, sintiendo incomodidad durante el incidente.

El consejero no miró directamente lo que hacía, sino que apoyaba una mano suya sobre su frente y me observaba de reojo, dándome la impresión de que se sentía avergonzado. La cosa no duró mucho, pues en un momento me dijo que ya era suficiente y que me vistiera. Sentí que se me había aplicado violencia psicológica, y ciertamente me hallaba más predispuesto a hablar sobre mis asuntos personales.»

(Columna publicada en Exitosa el 21 de octubre de 2015)

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No es la primera vez que publico esta extraña anécdota autobiográfica. Aparece con un poco más de detalle en mi post GERMÁN DOIG: ENTRETELONES DE UNA REVELACIÓN ESCANDALOSA. Originalmente estaba incluida en mi escrito OBEDIENCIA Y REBELDÍA, que di a conocer a varias personas de manera privada en el año 2009, entre ellas un sodálite consagrado con un cargo de responsabilidad.

Cuando al fin decidí publicar este escrito en mi blog en enero de 2013 —convencido de que ésta era la única alternativa que me quedaba para que el Sodalicio finalmente tomara cartas en el asunto e iniciara una reforma de su sistema disciplinario o se suscitara una intervención por parte de las autoridades eclesiales—, omití adrede este relato, pues no quería que la atención se desviara hacia algo que revestía escándalo y morbo, además de que anímicamente todavía no me sentía preparado para dar a conocer un hecho que había quedado enterrado en mi memoria durante décadas. Por otra parte, OBEDIENCIA Y REBELDÍA es para mí un texto importante, pues explica —en mi opinión— el meollo del problema que aqueja a toda la institución y de donde surgen todos los abusos físicos y psicológicos —y en última instancia los abusos sexuales—, a saber, la manipulación de las conciencias y la restricción interior de la libertad de las personas.

Desde noviembre de 2012 hasta marzo de 2014 el tema principal de mis escritos fueron el Sodalicio y la Familia Sodálite, denunciando situaciones y problemas e invitando a los responsables a tomar las medidas correctivas del caso. ¿Fueron acogidas estas denuncias? Nunca en mi vida, desde que era sodálite hasta ahora, hubo una acogida oficial de las críticas que yo hice. Y desde que comencé a poner mis críticas primero en mi blog LA GUITARRA ROTA —de manera más sutil—, y después en éste, LAS LÍNEAS TORCIDAS, se ha buscado la manera de evitar que yo siga publicando. Dado que esto no ha sido posible, se ha intentado difamarme y desacreditarme personalmente sobre todo a través de comentarios en este blog. Y es probable que lo mismo se haya hecho a nivel de habladurías en el ambiente social de Lima y otros lugares.

El intento más reciente es un comentario publicado en mi post SILENCIANDO A LOS INOCENTES de alguien que tiene el seudónimo de Roberto Rajuela y que, haciéndose pasar por psiquiatra, describe un supuesto caso de síndrome de Asperger con elementos tomados selectivamente de mi historia personal o manipulados para que encajen con el diagnóstico. Allí dice:

Al llegar la pubertad encontró un grupo religioso y se volvió un fanático. La fase púber de ruptura con los padres encontró una causa a la cual adherirse y vio en sus padres una suerte de opositores a los que había que combatir. Las dificultades de comunicación propias del autismo ya hacían mella en ese periodo. Roto el lazo con los padres, ya que el aspie necesita una referencia, las nuevas eran los que lideraban el grupo.

Llegada la mayoría de edad ingreso a vivir en el grupo religioso. Como todo grupo religioso había reglas, jefes, horarios y rituales. Entusiasmado en un primer momento con el tiempo llegó el desencanto. Le era muy difícil manejar las reglas, seguir a los jefes, aceptar horarios. Siendo todavía el síndrome de Asperger poco conocido, los integrantes del grupo lo trataban como alguien normal, con sus excentricidades, pero dentro de todo como uno más. Pero él no se percibía igual, sino muy vulnerable y sensible a los tratos en el grupo. Con el tiempo las dificultades se hicieron patentes, la persona aparentemente llegó hasta la depresión no diagnosticada. Finalmente tuvo que abandonar la casa. Pero aún no había diagnóstico de Asperger.

Me pregunto a qué síntoma corresponde la anécdota que he contado. ¿Debí mostrar agrado y placer en esa situación incómoda, para mostrar que estaba dispuesto a cumplir las reglas y seguir a los jefes hasta el final, con servicio completo incluido?

Ciertamente, yo experimenté la situación más como un abuso psicológico que como un abuso sexual. Y son sobre todo abusos psicológicos los que he denunciado en este blog, sin que por parte del Sodalicio haya habido nunca una acogida de estas inquietudes. Mi dirección de e-mail es pública, saben cuál es mi número de teléfono y mi usuario de Skype, saben dónde vivo y cuál es la dirección de mi domicilio en Alemania. ¿Por qué, en las contadas ocasiones en que alguien del Sodalicio se ha dirigido a mí, ha sido para cuestionar la publicación de mis escritos, bajo el argumento de que estoy sacando a la luz asuntos que pertenecen exclusivamente a la vida privada de las personas?

Todas estas experiencias contradicen lo que el Sodalicio manifiesta en su último comunicado:

Todo testimonio de inconductas cometidas por algún sodálite presentado ante las autoridades actuales del Sodalicio ha sido acogido, investigado y, cuando se ha confirmado, hemos ofrecido ayuda a las personas afectadas según la caridad y la justicia, y hemos tomado con los responsables las medidas que corresponde según derecho.

Hay suficiente información en mi blog que amerita una investigación por parte de la institución, y no los intentos de descalificación de los que he sido objeto.

Si el Sodalicio está interesado en cumplir con lo que promete, con gusto les daré el nombre del consejero que menciono en el escrito presente. Se trata de un sodálite de la primera generación, actualmente miembro destacado de la institución. Se pueden comunicar conmigo por e-mail, teléfono o Skype (usario: martinscheuch). Si esto no ocurre, entonces sabremos que su comunicado es puro papel mojado.

Por otra parte, quiero resaltar que el Sodalicio ha admitido los abusos sexuales de su ex Vicario General Germán Doig y supuestamente de su ex Superior General Luis Fernando Figari. Pero nunca a lo largo de su historia ha admitido que se hayan cometido abusos psicológicos en la institución. Más bien, ha justificado siempre sus prácticas como parte de un sistema de disciplina legítimo, y aquellos que critican estas prácticas han sido tildados de cobardes, débiles y traidores o, en el mejor de los casos, de personas sin vocación que no están hechas para ese estilo de vida. Francamente, yo no creo que ninguna persona esté hecha para soportar abusos o prácticas contrarias a la dignidad humana, tenga o no tenga vocación. Y quien sufre bajo una disciplina así y guarda silencio, no sólo es una víctima, sino una víctima cómplice o prisionera de una cárcel interior de la cual todavía no ha podido escapar.

Creo que el último comunicado oficial del Sodalicio no solamente es tibio, sino que aparentemente oculta —bajo el manto de generalidades y de frases bien sonantes y socialmente aceptables— el deseo de dejar las cosas tal como están y cargar la culpa de los abusos sobre las ovejas negras, individualizadas, los famosos “casos aislados”. Como de costumbre, la imagen institucional debe quedar indemne a toda costa, así como el sistema que la respalda, sin importar cuántos individuos deban ser sacrificados para estos fines.

En el caso de Figari la cosa se complica, pues sin Figari el Sodalicio no es nada. De Figari viene la ideología religiosa —o espiritualidad, si se la quiere llamar así— que sirve de base a la institución y que todos los sodálites tienen que meterse entre ceja y ceja; de él proviene todo el sistema de disciplina que aún se sigue aplicando; dé él dimana esa veneración por su figura que a muchos les será difícil arrancar de raíz de su corazón.

Uno de los más acérrimos partidarios de Figari sería Alejandro Bermúdez, director de ACI Prensa, quien hasta el momento no ha informado absolutamente nada sobre los escándalos recientes del Sodalicio a través de su agencia de noticias. Lo cual demuestra su falta de ética y profesionalismo periodístico. Pues no consideramos plausible que no se haya enterado de este acontecimiento tan importante para la Iglesia católica en el Perú. Aunque el Sodalicio haya continuamente repetido que ACI Prensa es una iniciativa personal del sodálite Alejandro Bermúdez y que no está vinculado a la agencia, este silencio desmentiría ese enunciado y confirmaría la vinculación que existe entre la agencia y el Sodalicio. Y también su complicidad en guardar silencio en la medida en que lo permitan las circunstancias.

La esperanza es lo último que se pierde. Y por eso aún esperamos que algún representante calificado del Sodalicio salga a dar la cara y responda sincera y abiertamente a las preguntas que todos nos formulamos. Que así sea.

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POST SCRIPTUM (22 de octubre de 2015)

El día de ayer el Sodalicio ha emitido un segundo comunicado sobre el caso Figari —esta vez firmado por Alessandro Moroni, actual Superior General de la institución, y no por Fernando Vidal, encargado de comunicaciones—, corrigiendo las ambigüedades y falsedades del primer comunicado, admitiendo expresamente que Figari está siendo investigado por abusos sexuales y de otra índole y comprometiéndose a tomar medidas concretas, como son la cooperación con las autoridades civiles y eclesiásticas, y la creación de una comisión ad hoc con participación de expertos externos para investigar los hechos y salir al encuentro de las personas afectadas.

Saludo con satisfacción este comunicado, pues lo que allí se dice va más allá de lo que se hubiera podido esperar del Sodalicio en circunstancias normales.

Por otra parte, las discrepancias que existen entre ambos comunicados serían un indicio de que en el mismo Sodalicio habría una división interna entre aquellos que quieren que se aplique la justicia con todo su peso y aquellos que siguen protegiendo a Figari —tal vez convencidos aún de su inocencia o justificando sus extrañas prácticas— con el fin de salvaguardar la imagen de la institución. Cuando en realidad esta imagen ya ha sido gravemente dañada, no sólo por los presuntos delitos del Fundador, sino también por la torpe y burda maniobra que constituye el primer comunicado.

Les doy desde aquí mi aliento y apoyo a todos aquellos que, como el P. Jean Pierre Teullet, no han temido enfrentarse desde dentro a la estructura de mando que hay en el Sodalicio, a fin de que la verdad prevalezca, cueste lo que cueste. En hombres como ellos está la esperanza de que el Sodalicio se renueve y deje el lastre y la porquería que lo han acompañado a lo largo de su azarosa historia.

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FUENTES

Comunicado – Sodalicio en relación a su Fundador (19/10/15)
http://sodalicio.org/noticias/sodalicio-comunicado-con-relacion-a-su-fundador/

Comunicado – Superior del Sodalicio explica la situación del Fundador (21/10/15)
http://sodalicio.org/comunicados/comunicado-superior-del-sodalicio-explica-situacion-de-su-fundador-2/

EL SODALICIO CONTRA LA GUITARRA ROTA

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Este post es complementario de mi anterior escrito EL SODALICIO CONTRA LAS LÍNEAS TORCIDAS.

Los intentos del Sodalicio de acallar una voz crítica como la de LAS LÍNEAS TORCIDAS no son nuevos. Algo similar me ocurrió con mi primer blog, LA GUITARRA ROTA, donde incluí textos en que relataba —a partir de mi propia experiencia— algunos aspectos de la historia de Takillakkta, emblemático grupo musical folklórico de la Familia Sodálite, del cual yo fui uno de los fundadores y en cual yo ejecutaba la guitarra, además de contribuir a su repertorio con composiciones propias. La versión que yo contaba difería de la versión oficial (incluida en una página web de Takillakta que ya no existe; ver https://web.archive.org/web/20150615013203/http://takillakkta.org/), la cual resumía la historia del grupo escuetamente sin dar mucho detalle y de manera idealizada. Además, dispersos en mis textos había críticas a algunos elementos institucionales del Sodalicio, sin mencionarlo por su nombre.

Inicié ese blog en enero de 2009. Recién a fines de ese año un sodálite con un alto cargo se comunicó conmigo, llamándome la atención y exigiéndome que retirara varios contenidos de mi blog. Yo aún no había hecho público mi alejamiento del Sodalicio y este sodálite supuso que yo todavía me sentía miembro de la institución, por lo cual pensó que podía exigirme ciertas cosas apelando a la obediencia —dándome por supuesto las explicaciones del caso, que yo debía aceptar como verdad incuestionable—. Por supuesto que le comuniqué mis discrepancias, le hice quedar claro que yo ya no me sentía identificado con el Sodalicio y que, por lo tanto, no le debía obediencia a nadie en la institución y era yo el que tenía que decidir qué contenidos debía incluir en mi blog. El siguiente es el e-mail que le escribí el 30 de noviembre. Como de costumbre, he eliminado todos aquellos párrafos con contenidos puramente privados y personales, dejando sólo aquello que es de interés público.

Planteaste la presencia de mi blog en el ciberespacio como una falta contra el derecho a la buena reputación de ciertas personas, al hacer yo público lo que debe arreglarse en el ámbito privado entre las personas implicadas. Sobre si lo que yo cuento se ajusta a la verdad, no comentaste nada al respecto con suficiente claridad. Dicho en otras palabras, me diste a entender que el haber publicado mi blog era una falta ética, independientemente de que sea cierto o no lo que se dice allí.

He vuelto a revisar mi blog y no he encontrado nada que pueda considerarse como revelación de secretos íntimos de las personas. El blog busca presentar de alguna manera mi experiencia personal en cuanto autor y compositor de canciones y uno de los fundadores del grupo Takillakkta. La finalidad principal es buscar que las canciones que yo he compuesto no se pierdan —tanto aquellas que ha interpretado Takillakkta como aquellas que no—, hacer un ajuste de cuentas con mi propia obra —señalando aquello que considero valioso y aquello que no en mis propias composiciones— y hablar un poco sobre el trasfondo histórico y social que rodeó mi experiencia personal con Takillakkta. Evidentemente, no se puede hacer esto sin mencionar a otras personas implicadas y relatar los hechos que llevaron a que no se respetara la integridad de las letras de algunas canciones.

También se hace evidente una crítica a algunos aspectos del Sodalicio —sin mencionarlo por su nombre, para que lo entienda sólo quien sepa a qué me refiero—. Y en este punto tengo la impresión de que no has entendido bien mi posición, pues me hablaste de que si dejaba de lado el Sodalicio cometía una especie de “suicidio espiritual”. Francamente, no creo que esto pueda darse en quien tiene la intención —y siempre la ha tenido— de ser fiel a la Iglesia fundada por Cristo y busca caminos para vivir su compromiso de fe de manera auténtica. Dejar de lado un estilo, una espiritualidad —yo diría en este caso ideología religiosa—, una institución con la cual uno ya no se identifica, puede ser doloroso, pero si eso va unido a un deseo de seguir caminando junto con la Iglesia bajo la luz del Espíritu Santo, intentando testimoniar a Jesús en la propia vida, podemos hablar más bien de “resurrección espiritual”.

Has de saber que, una vez que dejé de vivir en comunidad, busqué contribuir con mis talentos en la misión para la cual Dios había llamado al Sodalicio. Sin embargo, encontré poco apoyo de parte de la institución, aunque sí de una cuantas personas concretas. Poco a poco sentí que se me iba marginando de varias iniciativas: del Instituto Nuestra Señora de la Reconciliación, de los círculos de estudios, de los proyectos musicales. E incluso supe de algunas habladurías que corrían sobre mí, sin fundamento. La decisión de irme con mi familia a Alemania se debió en parte a las pocas oportunidades de trabajo que encontraban, pero también en parte a cierta marginación de la cual había sido objeto en algunos ámbitos vinculados a la Familia Sodálite. Mi deseo era trabajar para la Iglesia en un lugar donde todavía nadie se hubiera formado prejuicios sobre mí. Incluso aquí en Alemania hemos estado atentos a oportunidades para poder colaborar con la Familia Sodálite en lo posible, organizando, por ejemplo, la estadía de los emevecistas que vinieron a la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia [en el año 2005].

Tienes que comprender que uno puede seguir teniendo actitudes positivas hacia la institución en la cual ha encontrado la fe, pero llega el momento en que uno se cuestiona todo lo que ha vivido, al no ver una correspondencia, ni siquiera una preocupación hacia nosotros que hubiera podido expresarse con un simple «gracias».

El momento de quiebre llegó cuando supe que se había hecho saber de manera pública de la expulsión por falta grave reiterada de una persona a la que yo siempre he apreciado mucho [Germán McKenzie], más aún cuando nunca se especificó en qué consistía esa falta grave. Y las informaciones que me llegaron apuntaban a que esa “falta grave” no era tal, y que eran otros los motivos por los cuales esa persona había tomado la decisión de separarse de la institución. A eso se sumó el develamiento del [caso] del pobre Daniel [Murguía], cosa a la cual se le dio punto final con un simple «no sabíamos» y una expulsión ipso facto. Me pregunto si habrá habido una reflexión posterior sobre si lo que hizo este muchacho guardaba una relación con el estilo de vida que se da en las comunidades, que —por otros testimonios que he conocido— es capaz de lesionar psicológicamente a algunas personas.

Me has dicho que si persisto en mantener mi blog en el ciberespacio, me haré daño mí mismo y que ya hay varias personas que se han visto afectadas por lo que yo he puesto ahí. Sin un explicación más detallada de este punto por tu parte, no puedo llegar a entender en qué consiste ese daño. Si ustedes le cuentan un cuento a alguien, y ese alguien descubre que no todo es tan bonito como se lo pintan o hay detalles que no corresponden con la realidad, evidentemente se sentirá decepcionado ¿Es ése el daño? Porque mi perspectiva sigue siendo cristiana, católica y fiel a la Iglesia. Te agradecería que me aclares este punto.

Y respecto a que me hago daño, mencionaste que la gente habla mal de mí. Que haya gente que haga eso no es algo que se produce automáticamente a raíz de lo que yo escribo. Se requiere una acción deliberada por parte de algunos, ya sea prejuzgando sin preguntar, ya sea poniendo en marcha rumores, sin buscar averiguar lo que hay en el trasfondo. Y todo eso —lo sé— mina la honra que me es debida. Con el paso del tiempo me he ido acostumbrando a que ello ocurra, sobre todo en un ambiente como Lima donde se tiene esa mala costumbre de juzgar sin conocimiento de causa. Tú me dices que he ido contra la honra de otras personas, al sacar temas privados al ámbito público —lo cual pongo en duda—. Ahora, yo pregunto: ¿y que se ha hecho por restituir mi honra, salvo decirme que yo soy el único culpable de tener mala fama? ¿Tengo que pasarme la vida defendiendo una imagen, poniendo el pecho sobre la espina, cuando lo único que quiero es ser yo mismo auténticamente? ¿O no será que lo único que importa es la imagen del Sodalicio, y que todas las imágenes personales deben ser sacrificadas —si es necesario— para mantenerla, como se hizo con aquella persona a la que oficialmente se “expulsó”?

La crítica al Sodalicio que aparece como trasfondo de algunos de mis comentarios en el blog es válida —y se ajusta a lo que yo personalmente he vivido—. Si quieres podemos dialogar sobre estos aspectos, me puedes comentar cuáles textos no se ajustan en tu parecer a la verdad, y con mucho gusto modificaré algunas de las cosas que se dicen en el blog si tus argumentos son convincentes. Lo que no me parece correcto ni respetuoso es que me impongas qué cosas puedo dejar y qué debo sacar. He de suponer que a Manuel Rodríguez se le deja libertad para poner en su blog lo que quiera. Y algunos resbalones ha tenido, como se evidencia en algunos comentarios que le dejaron cuando todavía no había activado la función de moderación, que le permite ahora filtrar los comentarios que se publican. Que yo publique mi blog es una decisión mía. Ahora bien, podemos negociar algunos puntos. Por eso mismo, he sacado mi blog del área pública hasta que esos puntos no hayan sido resueltos.

Las críticas que yo hago a algunas de las interpretaciones de mis canciones, luego de varios frustrados intentos de que Javier Leturia [sodálite y director de Takillakkta] hiciera las correcciones del caso, aparecieron en la red por primera vez en el año 2000. A pedido de Germán McKenzie suavicé algunos de los comentarios, pero no los saqué de la red. Javier Leturia sabía de estas críticas, pero no hizo nada al respecto. Después de publicar América 500 años en el año 1992, Takillakkta ha sacado sólo tres producciones más, incluyendo sólo una canción mía que data del año 1984, la Plegaria del Año Santo, en el CD Señor de la Esperanza del año 2004. Me queda ahora claro que Takillakkta no iba a interpretar nuevas composiciones mías, y que en realidad no hubo nunca un verdadero interés en las más de 20 canciones nuevas que yo tenía para ofrecer a Takillakkta.

Ahora me dices que Javier no sabe si seguir interpretando canciones mías, lo cual no llego a entender, considerando que nunca he dicho que sea mi intención que Takillakkta dejara de interpretar mis canciones, e incluso he elogiado varias de esas interpretaciones. Como ese tipo de decisiones no son de las que se suelen dejar a la libre decisión de los consagrados del Sodalicio, sospecho más bien que a Javier se le ha dado la orden expresa de que Takillakkta no interprete ninguna de mis canciones. Como yo manifiesto una actitud crítica —y, en consecuencia, se me debe considerar como un disidente—, se ha comenzado con el proceso de borrar todas mis huellas de la historia del Sodalicio, como ya se ha hecho en casos anteriores con otras personas. Indicio de ello es que Takillakkta ofrezca en su página web 23 canciones de su repertorio para su descarga en MP3, ninguna de las cuales es de mi autoría. El problema parece crearles un quebradero de cabeza, pues canciones mías hay en 5 de las 7 producciones de Takillakkta, y mis canciones han hundido raíces en la memoria colectiva del Movimiento de Vida Cristiana. Lo más sensato sería que las sigan interpretando, pues estas canciones fueron creadas como un don a la Iglesia y no como monopolio del grupo.

Insisto en que no me opongo a que Takillakkta interprete mis canciones. No hay nada que sea obstáculo para ello, más aun cuando ICTYS [Instituto Cultural Teatral y Social] sigue siendo la titular de los derechos de las 23 canciones mías que ha grabado el grupo. Si Takillakkta deja de interpretarlas, debo ver en ello la voluntad de los superiores del Sodalicio y una confirmación de los comentarios críticos que yo mismo he expresado. Si esto es cierto, seré yo tal vez el único que pueda mantener viva la memoria de los orígenes de Takillakkta y de las canciones que yo —como fruto de un talento otorgado por Dios— he compuesto. Y para ello tendré que poner los medios necesarios.

Lo siento mucho, pero ya no me puedo identificar con una institución que, por lo general, pocas veces ha estado dispuesta al diálogo —con quien sea—, con un estilo autoritario y marcadamente verticalista, que en varios casos ha coaccionado la libertad de conciencia de las personas y que no muestra transparencia sobre lo que pasa en ella. A lo cual se suma una doctrina que ha evolucionado poco con el paso del tiempo y que, teniendo el potencial para ser una espiritualidad viva, ha devenido en una ideología rígida carente de matices. Lo último que he leído de Luis Fernando [Figari] me ha parecido decepcionante.

Si a esto le sumamos lo que refleja ACI Prensa, el cuadro no puede ser más decepcionante. En cuanto informativo eclesial deja mucho que desear. La gran mayoría de las noticias giran en torno a tres temas: el aborto, la homosexualidad y la eutanasia. El resto se lo reparten la moral sexual, el celibato, chismes simpáticos del Vaticano, cualquier frase que diga el Papa o un obispo afín a la ideología conservadora del informativo y anécdotas sensacionalistas sobre la vida eclesial (condenas de teólogos, proezas religiosas, asesinatos de curas o religiosos, siempre y cuando no sean liberacionistas). A ello se suma la manipulación de la noticia a través de sus titulares y la presentación sesgada de los hechos, sin la mayor pizca de análisis. Ejemplo de ellos es cuando informó sobre el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Desacreditar todo el documento de más de mil páginas sólo en base a lo en un par de ellas se decía sobre Mons. Cipriani —lo cual estaba además bien documentado— me parece poco serio. Los problemas de pederastia entre el clero son apenas mencionados. Se defendió al P. Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, cuando ya había suficientes indicios como para sospechar con fundamento de su conducta sexual —me refiero a las acusaciones de pederastia— y se ha tocado muy someramente el asunto cuando se destapó que había tenido por lo menos una hija carnal con una mujer, pero cuando se supo de Fernando Lugo, Presidente del Paraguay y obispo reducido al estado laical, que había tenido una hija siendo obispo, la cobertura de la noticia fue mucho mayor, incluso sacando a luz declaraciones de cosas que todavía no habían sido demostradas. Y lo que ya toca extremos fue la manipulación de una supuesta frase de Juan Pablo II dicha en el ámbito privado con el fin de hacer creer que el Papa había avalado la película The Passion of the Christ como si fuera una reproducción fidedigna de lo que realmente pasó durante la Pasión de Nuestro Señor.

ACI Prensa —o su versión en inglés, Catholic News Agency— es un portal público, siendo por tanto legítimas las opiniones públicas que se pueda emitir sobre sus contenidos y su manera de “informar”. No entiendo tu lógica cuando me dices que estas críticas sólo pueden ser canalizadas de manera privada a través de Alejandro Bermúdez, director de la agencia. Sería como pretender que las noticias que publica El Comercio con las cuales uno discrepa deban ser discutidas sólo en privado con su director. Si el Sodalicio avala a ACI Prensa y está de acuerdo con su política “informativa”, me da mucho que pensar.

Me podrías argumentar que tanto Takillakkta como ACI Prensa son iniciativas particulares de miembros consagrados del Sodalicio, y que las responsabilidades recaen únicamente sobre Javier Leturia y Alejandro Bermúdez. Conozco esa figura. Pero también sé que en la realidad no hay iniciativa particular en sentido propio en el Sodalicio, ni nunca la ha habido. Cuando Alfredo Garland escribió Como lobos rapaces, lo hizo por indicación de Luis Fernando Figari y lo que escribía era supervisado por él, Germán Doig y Virgilio Levaggi. Las “iniciativas particulares”, por más que públicamente se las presente como no teniendo ninguna vinculación con el Sodalicio, son dirigidas por personas que obedecen a sus superiores y cuya iniciativa personal es muy limitada. Y siempre ha sido un secreto a voces que estas “iniciativas particulares” son obras del Sodalicio. […]

Todo lo que te he dicho no afecta para nada la propuesta de buscar fondos para las obras sociales del Movimiento de Vida Cristiana. Como miembro de la Iglesia comprometido con la fe, siempre estaré dispuesto a colaborar con obras a favor de los más pobres y necesitados, en un espíritu de cooperación y libertad. […]

También te pido que me envíes una copia del documento que firmé, cediendo mis derechos de autor a ICTYS. Como nunca me fue entregada una copia —cosa que normalmente se hace cuando uno suscribe un documento—, desconozco su contenido exacto, pues o no me acuerdo de lo poco que leí o no se me dio tiempo para leer lo que estaba firmando, más aun cuando esta acción la hice en virtud de la obediencia —a la cual entonces estaba sujeto— y confiando en el buen criterio de mis superiores. Además, no creo que que el documento prohíba contar cómo surgieron mis canciones, qué cambios sufrieron ni qué opino sobre la manera en que son interpretadas.

A fines de enero de 2010 pude conversar en Lima por separado con el sodálite mencionado y con Javier Leturia. He aquí unos párrafos que resumen el resultado de ambas conversaciones, tomados de un e-mail que le escribí el 26 de julio de 2010 a mi amigo Manuel, adherente sodálite:

De resultas de la conversación con Javier decidí mantener mi blog LA GUITARRA ROTA cerrado al público, pues me dio información adicional que muestra que la historia de Takillakkta es más compleja de lo que yo imaginaba, y que Javier en muchos asuntos estuvo con las manos atadas —como lo están muchos miembros del Sodalicio que están sujetos a la obediencia—. Fue una conversación amena y abierta, un intercambio interesante y reconciliador. […]

[Respecto a la otra conversación], hice lo que tenía que hacer en conciencia, pues [un sacerdote de Schönstatt] me había dicho que no podía correr el riesgo de que en el cielo se me pidiera cuentas por no haberle dicho lo que sabía a [ese sodálite]. Yo se lo dije, y quedaba en él tomar la decisión de qué hacía con esa información, que -reconozco- es incompleta y parcial, pues son sólo piezas de un rompecabezas que todavía no termino de armar.

Las conclusiones a las que llego son desalentadoras:

  • que alguien con la autoridad de [ese sodálite] me hable de “cosas de las que no se había enterado” y de “cosas que prefiere no saber”, me habla de una actitud peligrosa para el futuro del Sodalicio, pues sólo se puede seguir sanamente hacia adelante si hay una actitud abierta hacia la realidad, por más que algunos de sus aspectos sean desagradables; una actitud [como la anterior] es la que ha permitido que ocurra lo que ocurrió en los Legionarios de Cristo;
  • que mis críticas basadas en mi experiencia hayan sido consideradas como “ataques” y no como oportunidad para iniciar un diálogo habla también de una cerrazón institucional que puede cobrar factura en tiempos venideros; todavía parece seguir estando vigente que la crítica interna es “desobediencia” y “rebeldía”, y la crítica externa es “ataque” cargado de mala intención; y yo soy difícil de ubicar, pues no estoy totalmente afuera ni totalmente adentro: sigo compartiendo algunos principios e ideales que me llevaron a unir mi vida durante años a la historia del Sodalicio, pero a la vez discrepo en muchos puntos y no me siento identificado con la institución.

Otro problema que encuentro es lo que yo llamo “socialización de los logros, privatización de los fallos” (parafraseando la famosa frase de “privatización de las ganancias, socialización de las pérdidas”). Me refiero a que los éxitos y cosas buenas de la institución y de cada uno de sus miembros se atribuyen al todo, al Sodalicio como organización, mientras que los fallos, pecados, errores se atribuyen a individuos particulares y se les considera a título personal. Así ocurrió en el caso de Daniel Murguía. Lo que él hizo se mira como fruto de su sola iniciativa personal. Pero nadie se ha preguntado qué circunstancias de la institución han podido originar un caso así. Como ocurre con un criminal, donde se analiza las circunstancias familiares y sociales que lo llevaron a cometer tal crimen, sin que ello signifique anular su responsabilidad personal. Falta, pues, esa capacidad de análisis institucional que permita corregir rumbos y establecer un vínculo entre las conductas personales y las condiciones en que se desarrolla colectivamente la vida de los miembros en la institución. Pues los tumores se insertan en un tejido, y no surgen y crecen aislados.

Esta deficiencia de análisis puede también acarrear consecuencias negativas. Y el Sodalicio tiene que andar con cuidado, pues no me extrañaría que más adelante haya algún arzobispo u obispo que considere que merece ser objeto de investigación canónica. En lo que va del papado de Benedicto XVI ya han sido intervenidos Lumen Christi, los Legionarios de Cristo y parece que se viene una intervención del Instituto del Verbo Encarnado (si no me equivoco, dos sacerdotes de esta última institución trabajan en la Universidad San Pablo). Estas instituciones se caracterizan por una aproximación diríamos “conservadora” a la doctrina y teología de la Iglesia, tienen estructuras sumamente verticales y parece que hay en todas una manera de hacer apostolado que recurre a métodos de manipulación de las conciencias. No hablo de escándalos sexuales, que por el momento parecen ser de exclusividad de los Legionarios de Cristo. El Vaticano no se ha metido ni con las grandes congregaciones, ni con instituciones con una teología más abierta y reflexiva, ni siquiera con la teología de la liberación en ese sentido. ¿Quién no te asegura que algún día el Sodalicio pueda ser intervenido? Se oyen pasos…

Mi blog LA GUITARRA ROTA estuvo inaccesible al público durante más de un año y medio. Pero debido a que no se generó el diálogo tan ansiado por mí —pues probablemente se creía que ya estaba cumplido el objetivo de silenciarme al retirar yo mis opiniones disidentes del ciberespacio— decidí en septiembre de 2011, meses después de que estallara el escándalo de Germán Doig, que no tenía sentido mantener cerrado ese espacio de expresión personal y lo volví a colocar en la red, sin que hubieran posteriores protestas.

Mis reflexiones previas sobre los problemas que presentaba el Sodalicio, aunque incompletas, parecían haber dado en el clavo, y con el caso de Germán Doig había estallado una imprevisible bomba latente que era sólo la consecuencia más escandalosa hasta el momento de la problemática que yo había vislumbrado a grandes rasgos.

Lamentablemente, no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír. Y mientras el Sodalicio no esté dispuesto a ver y oír, probablemente los escándalos sigan salpicando su azarosa historia.

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Si alguien quiere saber a grosso modo lo que escribí sobre Takillakkta, le recomiendo que lea los siguientes posts en el orden indicado:

  1. ORÍGENES DE TAKILLAKKTA
  2. INFLUENCIAS SOBRE TAKILLAKKTA
  3. LA HISTORIA EXPROPIADA DE TAKILLAKKTA
  4. HOMENAJE
  5. TAKILLAKKTA: ¿MUSICA FOLKLÓRICA O FOLKLOROIDE?
  6. TAKILLAKKTA: ¿EVANGELIZACIÓN O ADOCTRINAMIENTO A TRAVES DE LA MÚSICA?
  7. TAKILLAKKTA: ¿ARTE MUSICAL O IDEOLOGÍA RELIGIOSA?