VENTILANDO LA IGLESIA

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El Sínodo de Familia que se realiza ahora en Roma ha publicado un documento de trabajo que resume las intervenciones de los obispos durante este evento. El texto oficial contiene novedades que auguran cambios importantes en la pastoral de familia.

Por ejemplo, las convivencias (o uniones de hecho) y los matrimonios civiles ya no son condenados de antemano como situaciones inmorales en sí, sino que se los considera como manifestaciones incompletas e imperfectas de unión de pareja que contienen valores positivos y que pueden ser encauzadas hacia el matrimonio.

Si bien se recalca que no se puede equiparar la unión de parejas homosexuales al matrimonio entre un hombre y una mujer, «se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Además, la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo…».

Y hasta se plantea la posibilidad —aun no sancionada definitivamente— de darle la comunión a los divorciados vueltos a casar.

La reacción de los conservadores —que quieren que la Iglesia siga igual que siempre, aunque ello signifique condenarla a la irrelevancia— no se ha hecho esperar. El cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaró que «no hay nada nuevo». El secretario del Sínodo, monseñor Bruno Forte, dijo: «La Iglesia no comparte que la palabra ‘familia’ se pueda aplicar a una unión homosexual».

La mayoría de fieles católicos no se sienten representados por estas opiniones. Y apoyarán al Papa Francisco en su labor de ventilar las habitaciones vetustas y mohosas de la institución eclesial.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 15 de octubre de 2014)

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Por razones de espacio, sólo he podido reproducir en mi columna de Exitosa Diario una breve cita de la parte que el documento Relatio post disceptationem le dedica a los homosexuales. Incluyo aquí los párrafos correspondientes, para que se vea que no he sacado las palabras de contexto:

50. Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana: ¿estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades? A menudo desean encontrar una Iglesia que sea casa acogedora para ellos. ¿Nuestras comunidades están en grado de serlo, aceptando y evaluando su orientación sexual, sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio?

51. La cuestión homosexual nos interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafío educativo. La Iglesia, por otra parte, afirma que las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer. Tampoco es aceptable que se quieran ejercitar presiones sobre la actitud de los pastores o que organismos internacionales condicionen ayudas financieras a la introducción de normas inspiradas a la ideología gender.

52. Sin negar las problemáticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Además, la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños.

El documento completo se puede leer en el siguiente enlace:
http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2014/10/13/0751/03037.html

La agencia de noticias ACI Prensa informa sesgadamente sobre la publicación de este documento, con un titular que refleja la persistente manía homofóbica de su director, Alejandro Bermúdez:

Sínodo de la Familia: Uniones gay no se pueden equiparar a matrimonio entre hombre y mujer
https://www.aciprensa.com/noticias/sinodo-de-obispos-uniones-gay-no-se-pueden-equiparar-a-matrimonio-entre-hombre-y-mujer-93494/

Además, la nota omite mencionar otros temas más importantes relacionados con el matrimonio y la familia abordados por el Sínodo, en los cuales se muestra una apertura inédita hacia soluciones pastorales más inclusivas que enfocan con misericordia la debilidad humana, y se abstienen de juzgar y condenar a las personas desde el único rasero de la moral cristiana.

En un reciente Punto de Vista (“Lo que pasa en el Sínodo”, 14/10/2014; ver https://www.aciprensa.com/podcast/puntodevista/lo_que_esta_pasando_en_el_sinodo.mp3), el director de ACI Prensa se empecina en restarle importancia al documento, incidiendo en su carácter temporal y su nula validez magisterial, señalando además que habría sido sacado de contexto por la prensa secular.

Si bien es cierto que se trata sólo de un documento de trabajo sin carácter definitivo, los enunciados contenidos en el documento señalan por dónde van las reflexiones de los obispos y contradicen lo que Alejandro Bermúdez pretende presentar como un hecho, aunque en realidad se trate solamente de un deseo suyo, es decir, que «nada ha cambiado». Quiéralo o no Bermúdez, lo cierto es que después de este documento las cosas no volverán a ser iguales. Como ha ocurrido con frecuencia con otros temas a lo largo de la evolución histórica de la Iglesia.

Asimismo, en las elucubraciones de Alejandro Bermúdez se hace evidente el mismo esquema que ACI Prensa suele aplicar cuando las autoridades eclesiales emiten un comunicado —sea una declaración oficial o semioficial de una personalidad vaticana importante, sea cualquier documento proveniente de la Santa Sede— y que se puede formular como sigue:

  1. La Iglesia se pronuncia sobre un tema.
  2. La prensa secular y la prensa católica que no siguen la ideología conservadora de ACI Prensa malinterpretan el mensaje, o lo sacan de contexto.
  3. ACI Prensa —junto con los medios afines a ella— es la única capaz de explicar cómo se debe entender correctamente ese mensaje.

De esto modo, la agencia de noticias implícitamente se autoproclama auténtica intérprete de los comunicados provenientes de la Santa Sede, además de considerarse a sí misma como ejemplo destacado de periodismo profesional. Y de paso, nos da a entender que la Santa Sede es incapaz de emitir un mensaje que pueda ser entendido claramente sin mayores complicaciones, pues siempre se requeriría de la “autorizada” voz de Alejandro Bermúdez y su medio “informativo” para que por lo menos los fieles católicos de habla hispana no sean engañados y comprendan qué es lo que realmente quiso decir la Santa Sede. O dicho de otra manera, sin la labor de ACI Prensa, la generalidad de los lectores hispanohablantes nunca llegarían a comprender los comunicados provenientes de la jerarquía eclesiástica, que fácilmente son manipulados por la prensa secular y la prensa católica no conservadora. Si esto es así, qué duda queda de que tal vez lo mejor sería designar a Bermúdez vocero oficial de la Santa Sede —puesto al que probablemente aspira—. O mejor aún, Sumo Pontífice, a fin de evitar mediaciones innecesarias.

Alejandro Bermúdez concluye su audiocomentario con un supuesto remedio a las “malinterpretaciones” e “intimidaciones” de la prensa secular: «Sigamos la prensa católica, y en específico sigamos la prensa que realiza ACI Prensa, que —honestamente— por lo robusta de su oficina en Roma, es simplemente la mejor».

No sé si tomar esto como un ejemplo casi perfecto de humor involuntario, como una penosa falta de conciencia de las limitaciones e insuficiencias de ACI Prensa desde el punto de vista periodístico o simplemente como una muestra de arrogancia que bordea el campo de lo neurótico. En todo caso, se trata de un enunciado que no merece mayor comentario. Así como ACI Prensa no merece mayor atención de parte de quien quiera informarse adecuadamente en toda su complejidad sobre lo que ocurre realmente en la Iglesia católica y en el mundo.

DEMOLIENDO A FRANCISCO

demoliendo_a_francisco_El cardenal Raymond Burke, prefecto de la Signatura Apostólica y adalid de los católicos conservadores de Estados Unidos decía en diciembre de 2013 sobre la Evangelii gaudium, el documento programático del Papa Francisco: «No he encontrado en mi mente la manera exacta para describir este documento, pero no creo que esté destinado a formar parte del magisterio papal. O al menos ésta es mi impresión».

Recientemente, el cardenal esloveno Franc Rodé declaró en una entrevista televisada que «Francisco es excesivamente de izquierdas», que es de «esta gente que habla mucho pero resuelven pocos problemas».

Asimismo, el periodista italiano Antonio Socci acaba de publicar Non è Francesco (No es Francisco), donde desde posturas conservadoras cuestiona la legitimidad del pontificado de Bergoglio, denunciándolo como «un revolucionario que pretende subvertir la Iglesia católica, eliminando los dogmas de la fe y tirando a las ortigas siglos de magisterio».

El intento de demoler a un Papa que está rompiendo esquemas y quiere llevar a cabo la necesaria reforma de la Iglesia no es nuevo. Ante enunciados suyos en entrevistas concedidas a medios periodísticos en el pasado, no han faltado nunca aclaraciones oficiales o semioficiales, señalando que eso no era exactamente lo que quería decir.

A Francisco se le enmienda continuamente la plana. Pero esta arremetida parece tenerle sin cuidado. Por ejemplo, ha destituido recientemente en el Paraguay a Mons. Rogelio Livieres, obispo del Opus Dei, quien manejaba su diócesis de Ciudad del Este como un señor feudal, de manera conflictiva, con poco espíritu de comunión eclesial y evidenciando falta de transparencia en manejos de fondos. Y seguramente también pensaba que los derechos humanos son una “cojudez”.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 8 de octubre de 2014)

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FUENTES

Religión Digital
El cardenal Burke contra Francisco: “No creo que la Evangelii Gaudium esté destinada a formar parte del magisterio papal” (17 de diciembre de 2013)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2013/12/17/el-cardenal-burke-contra-francisco-no-creo-que-la-evangelii-gaudim-este-destinada-a-formar-parte-del-magisterio-papal-religion-iglesia-vaticano.shtml
El Papa expulsa a Livieres de la diócesis de Ciudad del Este (25 de septiembre de 2014)
http://www.periodistadigital.com/religion/america/2014/09/25/el-papa-expulsa-a-livieres-de-la-diocesis-de-ciudad-del-este-religion-iglesia-america-paraguay-abusos-escandalos-francisco.shtml
“Non è Francesco”: Un libro cuestiona la legitimidad de Bergoglio (2 de octubre de 2014)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2014/10/02/non-e-francesco-un-libro-cuestiona-la-legitimidad-de-bergoglio-religion-iglesia-antonio-socci-papa-francisco.shtml
Franc Rodé: “Francisco es excesivamente de izquierdas” (3 de octubre de 3014)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2014/10/03/franc-rode-francisco-es-excesivamente-de-izquierdas-religion-iglesia-vaticano-papa-sinodo-familia-conservador.shtml

Llama la atención, en el caso de Mons. Rogelio Livieres, que ACI Prensa se abstenga de aportar toda la información al respecto y presente al obispo paraguayo tendenciosamente de manera positiva:

Tras visita apostólica Papa Francisco retira al Obispo de Ciudad del Este en Paraguay (25/09/2014)
https://www.aciprensa.com/noticias/tras-visita-apostolica-papa-francisco-retira-al-obispo-de-ciudad-del-este-en-paraguay-12099/
Obispo destituido en Paraguay garantiza que no habrá rebeldía (25/09/2014)
https://www.aciprensa.com/noticias/obispo-destituido-en-paraguay-garantiza-que-no-habra-rebeldia-12878/

Por supuesto, no se podrá encontrar en ACI Prensa ninguna alusión a las palabras mencionadas en este artículo de los cardenales Burke y Doré, sobre quienes la agencia de noticias ha informado positivamente en notas pasadas cuando han dado declaraciones que concuerdan con la ideología conservadora católica que defiende.

¿TOLERANCIA CERO EN EL VATICANO?

Mons. Józef Wezolowski, arzobispo acusado de pederastia

Mons. Józef Wesolowski, arzobispo acusado de pederastia

En el Vaticano están sucediendo cosas inéditas. El 23 de setiembre, Mons. Józef Wesolowski, polaco y ex nuncio en República Dominicana, ha sido puesto bajo arresto domiciliario, acusado de varios casos de pederastia, motivo por el cual ya había sido sancionado el 27 de junio de 2014 con la expulsión del estado clerical. El prelado había huido del país caribeño en busca de refugio en el Vaticano, confiando en que así evitaría ser procesado. La situación de Wesolowski se ha complicado recientemente cuando las investigaciones judiciales han revelado que en su computadora se almacenaban 130 videos y más de 86.000 fotografías con contenido sexual explícito de menores.

Estos nuevos aires traídos por el Papa Francisco no parecen perdonar a nadie. Según el diario italiano l’Espresso, el Cardenal George Pell, Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y miembro del G9 que asesora al Papa, también estaría en la mira, en relación a cientos de casos de abusos sexuales en la Iglesia australiana, «por minimizar los crímenes, ocultando la verdad, manipular e intimidar a las víctimas».

¿Han llegado estos aires al Perú? El 28 de mayo el P. Jean Pierre Teullet, sodálite, cesó en su cargo como párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Cruz en la diócesis de Chosica. Supuestamente habría recogido testimonios de algunas víctimas de Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio, y tomado la decisión de hacer las denuncias del caso ante la autoridad eclesial, llegando hasta las últimas consecuencias. Por lo cual habría sido sometido a la disciplina de la obediencia y relegado a otro puesto sin mayor responsabilidad. Y obligado a guardar silencio.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 1° de octubre de 2014)

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P. Jean Pierre Teullet durante la bendición de los cimientos de la Capilla del Santísimo de la Iglesia San José de Mayorazgo

P. Jean Pierre Teullet durante la bendición de los cimientos de la Capilla del Santísimo de la Iglesia San José de Mayorazgo (16 de abril de 2011)

Conozco personalmente al P. Teullet. Puedo dar testimonio de que es una persona de carácter sencillo y bondadoso, de buenas intenciones e ideas simples. Su sinceridad, la autenticidad de su vocación sacerdotal y su entrega generosa a las tareas confiadas son cosas que me quedan fuera de toda duda.

El 19 de marzo de 2014 publicó en su blog “Dar razón de nuestra fe” un artículo intitulado ¿Qué hay detrás de los abusos sexuales? (ver http://infovaticana.com/blog/teullet/que-hay-detras-de-los-abusos-sexuales/), donde decía lo siguiente:

Existe un tercer grupo de personas que con su complicidad (a veces fruto de la pasividad o miedo), se volvieron también victimarios en un grado diverso: se trata de los que blindaron y apañaron estos casos [de pedofilia o abuso sexual]. De repente algunos por ignorancia de cómo actuar, falsas amistades que buscaban proteger al agresor, el no querer manchar la fama de la congregación o diócesis, o por miedo o el tener dudas. Otros por amistades (falsas amistades) o el deseo de no generar escándalos. Pero sea cual fuere la situación (que ciertamente difiere en responsabilidad y culpabilidad), es indudable que en muchos lugares existió un vacío de cómo actuar frente a estos casos y se dejó al criterio personal que, como hemos visto, en no pocas situaciones fue nefasto, no solucionando el problema ayudando a la víctima y llevando a la justicia al victimario, sino permitiendo que el victimario siguiese cometiendo los mismos crímenes. De esto se han aprovechado no pocas personas mal intencionadas para obtener de la Iglesia compensaciones económicas, haciendo del drama un escándalo con fines lucrativos y no buscando la justicia y la sanación de las víctimas; ello es también reprobable. A estos que de una u otra manera blindan con excusas a los que han abusado (ya sea con el argumento de prescripción, o miedo al escándalo, o preservar la fama de una institución u diócesis), hay que decirles que la mentira y la acomodación de la verdad para no decir todo no es el camino y que probablemente en esa defensa cerrada del victimario, la presencia siempre mentirosa de Satanás no sea lejana.

En este rubro encontramos variedad de personas: sacerdotes o religiosos compañeros del victimario, superiores de congregaciones y obispos.

El artículo termina con el siguiente párrafo:

No se trata de dar la vuelta a la página olvidando lo malo y vivir como si nada hubiera pasado, ese no es el camino de la verdad. Hay que enfrentar, hasta donde haya que llegar, con verdad, justicia y caridad, cada uno de estos hechos, sabiendo que decir la verdad no es sinónimo de hacer algo malo, sino el único camino hacia la libertad. Todo lo que no siga esta verdad, viene del demonio. Por eso, resistamos «firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes» (1Pe 5, 8).

No resulta difícil entrever en estas palabras alusiones a la propia comunidad, el Sodalicio de Vida Cristiana.

Si bien, a mi parecer, el texto peca en varios puntos de fundamentalismo —por ejemplo, al asumir la antigua figura de la Iglesia como un fortín asediado que está sufriendo continuos ataques de sus enemigos, siendo los delitos sexuales de sus miembros atribuidos en última instancia a Satanás, como producto de una estrategia que éste tiene para desprestigiar a la Iglesia católica, en lo cual sigue de cerca la ideología sodálite—, no deja de ser curioso que el P. Teullet haya publicado un artículo con esta temática un par de meses antes de que fuera retirado de la parroquia ubicada en una zona pobre de Ate-Vitarte, no por voluntad del obispo Mons. Norberto Strotmann, sino supuestamente por una decisión ad intra proveniente de la cúpula de la institución religiosa a la que pertenece.

Desde este país lejano donde vivo, quiero manifestarle mi apoyo personal a Jean Pierre, confiando en que actúe de acuerdo a una recta conciencia iluminada por el Espíritu Santo, y quiero también solidarizarme con los fieles católicos de la Urbanización Mayorazgo, muchos de los cuales se sintieron indignados ante la repentina sustitución de un párroco tan querido, sin que se les diera nunca una razón convincente respecto a esta medida aparentemente tan arbitraria.

LAS CUENTAS CUADRAN, LOS MUERTOS SUMAN

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En el año 2012, Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), declaró lo siguiente: «Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Hay que hacer algo ya.» La solución propuesta entonces por el FMI en un documento oficial era elevar la edad de jubilación, aumentar las prestaciones y reducir las pensiones. No sabemos si con la esperanza de que los viejos vivan menos y se mueran más pronto.

En todo caso, lo único que interesaba era mantener el balance positivo de la economía global a como dé lugar, aunque ello significara aplicar una muerte a plazos mediante el empobrecimiento a aquellos que han trabajado toda su vida con el fin de tener una vejez digna.

Pues en la lógica del capitalismo lo único que interesa es que las cuentas cuadren, aunque para ello haya que sumar muertos.

El capitalismo no sólo mata de manera indirecta mediante sueldos de hambre para “mano de obra barata” o lanzando al desempleo a cientos de miles de trabajadores mediante “reingenierías empresariales”, sino también de manera directa. En El libro negro del capitalismo (1998), obra colectiva escrita por más de 20 intelectuales francófonos, se le atribuyen al capitalismo unas 100 millones de muertes en el período que va de 1900 a 1997.

En el Perú, por ejemplo, los cinco muertos habidos en el año 2012 en las protestas contra el Proyecto Conga no han significado una anulación de tan cuestionado proyecto. Que además generará indirectamente mas muertes por destrucción y envenenamiento del medio ambiente. Como siempre, los muertos fluirán en el balance, a fin de que las cuentas cuadren.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 24 de setiembre de 2014)

ZOMBIS, VÍSCERAS Y CAPITALISMO

Fotograma de “Dawn of the Dead” (George A. Romero, 1978)

Fotograma de “Dawn of the Dead” (George A. Romero, 1978)

Con La noche de los muertos vivientes (1968), George A. Romero no sólo dio el disparo de partida a un nuevo subgénero de terror —el de los zombis modernos— sino que inició una visceral crítica de la sociedad norteamericana y del mundo moderno, que se extendería a lo largo de seis películas —si incluimos la ya mencionada—, donde los zombis aparecen no como el mal externo que hay que combatir, sino más bien como víctimas y reflejos de la perfidia y la estupidez humanas. Sí, en el imaginario creado por Romero los seres humanos son más de temer que los muertos vivientes.

En sus filmes de zombis, Romero pone el dedo sobre la llaga en temas como el racismo, la marginación social, la militarización de la sociedad norteamericana, la crueldad de las élites, la violencia hacia las minorías desfavorecidas, la cultura Youtube, etc. Una crítica que es hecha desde las riberas de un cine independiente de escaso presupuesto, pero con una energía visual —y visceral— como pocas.

En El amanecer de los muertos (1978), Romero sitúa la trama en un centro comercial y satiriza en imágenes revulsivas el consumismo propio del capitalismo moderno. La sociedad de consumo parecería estar formada por seres sin voluntad que deambulan ante los escaparates y cuyo único fin sería obtener los productos que se les ofrecen, mientras se devoran unos a otros.

El mismo capitalismo se encargaría de diluir el mensaje subversivo de Romero, produciendo en el año 2004 un remake de esta última película, con zombis veloces y ferozmente agresivos, para beneplácito de aficionados a los blockbusters. Y para beneficio de las arcas capitalistas.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 17 de setiembre de 2014)

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Además de otras cintas de terror, entre las cuales cabe mencionar la genial Creepshow (1982), George A. Romero ha dirigido las siguientes películas de zombis:

  • Night of the Living Dead (1968)
  • Dawn of the Dead (1978)
  • Day of the Dead (1985)
  • Land of the Dead (2005)
  • Diary of the Dead (2007)
  • Survival of the Dead (2009)

Se han hecho remakes de los tres primeros filmes:

  • Night of the Living Dead (Tom Savini, 1990)
  • Dawn of the Dead (Zack Snyder, 2004)
  • Night of the Living Dead 3D (Jeff Broadstreet, 2006)
  • Day of the Dead (Steve Miner, 2008)

Sólo el primero de estos remakes contó con la intervención de Romero como guionista y productor, manteniéndose elementos de crítica social en la trama. Los otros tres remakes, hechos sin participación alguna de Romero, simplemente buscan explotar las historias originales con el fin de hacer taquilla, ofreciéndoles a los espectadores más espectacularidad, efectos visuales y sustos. Y sirviéndoles en bandeja todos los clichés del género.

EL SISTEMA CANALLA

eduardo_galeanoEn noviembre de 2013 el Papa Francisco escribía lo siguiente en su carta apostólica Evangelii Gaudium: “Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata.”

Luego resumía en pocas palabras el quid del sistema capitalista actual: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera.”

Nunca un Papa había apuntado sus lanzas de manera tan inequívoca y contundente contra el capitalismo, “este sistema que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios”.

Cada vez más gente toma conciencia de que vivimos en un sistema canalla. Ya lo decía el periodista, activista y clown austriaco Klaus Werner-Lobo en el año 2009: “Aprendemos en el sistema a ser competitivos, a tener éxito. El sistema nos enseña a ser hijos de puta. Pero no aprendemos a vivir los sueños, lo que tiene un valor político.”

Por eso mismo, tampoco debería extrañarnos que haya tantas personalidades psicópatas en las altas esferas del mundo corporativo, como lo demostró el periodista galés Jon Ronson en su libro ¿Es usted un psicópata? Viaje a través de la industria de la locura (Ediciones B, 2012).

Asimismo, el ensayista español Santiago Alba Rico dictaminaba en el año 2009, en medio de la crisis económica que se inició en el año 2008: “Refundar el capitalismo sería como refundar el canibalismo”.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 10 de setiembre de 2014)

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FUENTES

Público.es
“El sistema nos enseña a ser hijos de puta” (28 de enero de 2009)
Entrevista con Klaus Werner-Lobo
http://www.publico.es/internacional/195048/el-sistema-nos-ensena-a-ser-hijos-de-puta

BBC Mundo
Los psicópatas que nos lideran (10 de julio de 2011)
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/07/110629_psicopatas_entre_nosotros.shtml

Calle20 (julio-agosto 2009)
“Refundar el capitalismo sería como refundar el canibalismo”
Entrevista con Santiago Alba Rico, ensayista
http://rebelion.org/noticia.php?id=88092

DAVID BERGER: “NO DEBO SEGUIR CALLANDO”

david_bergerDavid Berger (nacido en Wurzburgo el 8 de marzo de 1968) es un teólogo católico, filósofo y actual redactor jefe de la revista gay Männer. Vive desde agosto de 2012 en Berlín. Su principal campo de trabajo ha sido la historia y la doctrina de Santo Tomás de Aquino, así como la homosexualidad y la Iglesia católica. A su salida del clóset como homosexual le siguió una controversia sobre el estatus de los homosexuales en la Iglesia católica. En mayo de 2011 el arzobispo de Colonia, Joachim Meisner, le retiró la missio canonica, el derecho a enseñar religión católica en las escuelas, con lo que perdió su puesto de trabajo. La expulsión de su puesto de trabajo provocó protestas de los alumnos y padres de alumnos, incluyendo una manifestación hasta la sede del arzobispado en Colonia, en la que participaron entre 400 y 500 escolares.

Berger fue, junto con Rudolf Michael Schmitz, fundador en el año 2000 de la revista Doctor Angelicus, dedicada al pensamiento de Santo Tomás de Aquino. De 2003 a 2010 fue editor y redactor jefe de Theologisches, la revista católica tradicionalista de mayor difusión en el medio germanoparlante. También ha sido académico correspondiente de la Pontifica Academia de Santo Tomás de Aquino y lector de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargado de la vigilancia de dos revistas teológicas.

Debido a la importancia como testimonio que tiene el artículo que Berger publicara en el Frankfurter Rundschau el 23 de abril de 2010, mediante el cual salía de clóset y asumía con valentía las consecuencias de admitir abierta y públicamente su condición homosexual, reproduzco aquí una traducción del mismo que he terminado hace poco. El artículo original completo en idioma alemán se puede leer aquí: http://www.imprimatur-trier.de/2010/imp100513.html

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HOMOSEXUALIDAD EN LA IGLESIA

“No debo seguir callando”

Hizo carrera en la Iglesia católica, no obstante ser gay. Ahora sale del clóset y pone al descubierto un pérfido sistema de opresión. Las confesiones de David Berger.
En Alemania el porcentaje de homosexuales en la población total es de alrededor de 10 por ciento.
En la Iglesia católica, según investigaciones empíricas, el porcentaje de eclesiásticos homosexuales se halla entre el 25 y el 40 por ciento. Teólogos como Wunibald Müller señalan que los formadores en los centros de formación de sacerdotes suponen incluso que llega a un 50 por ciento.
En los Estados Unidos también se estima el porcentaje de sacerdotes homosexuales entre 25 y 50 por ciento. Según un estudio publicado en los Estados Unidos, siete por ciento de los eclesiásticos encuestados señalaron que habían colgado los hábitos porque como homosexuales se sentían incomprendidos por su Iglesia.
El Catecismo de 1992 exige “respeto, compasión y delicadeza” hacia los homosexuales. Sin embargo, los actos homosexuales “son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”.
La Congregación para la Doctrina de la Fe decía en 1986 que “la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada”.
A veces basta una pequeña chispa para desencadenar una explosión latente desde hace mucho tiempo. En mi caso, esta chispa fue la presentación del obispo de Essen Franz-Josef Overbeck el 11 de abril en el programa Anne Will de ARD1. Al mediodía yo había estado hablando por teléfono con un sacerdote amigo, que era fuertemente depresivo debido a su homosexualidad. Yo lo consolaba entre otras cosas con el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica de 1992, que exige respecto y delicadeza hacia las personas homosexuales y condena toda discriminación injusta.
Pocas horas después se da el veredicto de Overbeck, pronunciado ante un público de millones, de que “es un pecado ser homosexual”. Y como si quisiera superar a Overbeck, el hombre más poderoso junto al Papa, el Cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone, no tiene ningún problema en afirmar al día siguiente una relación causal entre la homosexualidad y los casos de abusos sexuales en la Iglesia católica.
En ese momento me quedó algo claro: yo no debía seguir callando ante tales declaraciones; en cierto sentido me había hecho cómplice de ellos a través de mi trabajo de años en el ámbito conservador católico. Esa misma noche renuncié a mi puesto de editor y redactor jefe de la revista Theologisches, desde hace 30 años el órgano más importante y de mayor circulación de ese grupo.
En el fondo todo comenzó con mi fascinación por la antigua liturgia latina de “rito tridentino”: fastuosas vestimentas barrocas y encaje fino, música sacra clásica, nubes de incienso, una espléndida escenificación, ante la cual cualquier director de ópera palidecería de envidia, y todo bien asegurado en manos masculinas.
Está unión refinadísima de lo estético con lo sagrado (Karl Rahner) me hizo por una parte inmune a aquellas escenificaciones que la movida gay ha revestido de modo similar con el rango de un sustituto de la religión, tomando de la Iglesia católica numerosos préstamos formales, tanto en las procesiones anuales del Día del Orgullo Gay como en las orgías fetichistas celebradas ritualmente. Por otra parte, gracias a mi interés por la liturgia tradicional conocí a otros hombres homosexuales de mi edad que estaban a favor de ella, en parte en puestos directivos de la Iglesia.
De modo que no fue casualidad que mi primer trabajo escrito, que preparé en el curso de teología dogmática, apareciera en UNA VOCE Korrespondenz, una revista que se dedica sobretodo a la defensa de la liturgia clásica. A mí, como joven estudiante, me llenaba de orgullo ver mi nombre impreso, y pronto recibí también numerosas cartas de apoyo, sobretodo de hombres del ámbito universitario. Siguieron las primeras invitaciones para ponencias en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y otras comunidades similares.
Yo las acepté con la ingenuidad del estudiante que no se hace preguntas respecto a los antecedentes de estas comunidades. Evidentemente, en aquellos años surgió en conversaciones con amigos siempre la misma pregunta: ¿cómo puedes apoyar una teología y política eclesial que tiene precisamente una posición tan intolerante hacia la homosexualidad? Junto a la estética ya mencionada, que en la totalidad de su forma se halla tan cercana a la cultura homosexual, también era posiblemente un sentimiento subconsciente de culpa el que me motivaba sobremanera, a la vez que a la penitencia, a ser estricta y particularmente fiel al Papa y a la Iglesia.
Antes de que pudiera o quisiera pensarlo dos veces, me encontré metido en el medio católico conservador extremo. Debido a eso, sacar mi doctorado y obtener la habilitación para poder enseñar a nivel universitario no fue precisamente fácil, pero sí posible gracias a teólogos bastante liberales. Mi homosexualidad nunca fue, de una u otra manera, tema de conversación. El punto culminante de mi enraizamiento en el espectro tradicionalista lo representó mi nombramiento como editor de la revista Theologisches en el verano de 2003.
La conversación previa al respecto se efectuó en mi vivienda privada. Era evidente que allí no se iba a encontrar uno con la familia ideal católica con mujer y cinco hijos. La discrepancia entre mi nueva patria espiritual y mi orientación sexual, que hasta el momento no había representado verdaderamente un problema para mí y para mi entorno de vida, se me hizo evidente por primera vez durante una cena, a la cual un jurista cercano a la revista Junge Freiheit [Libertad Joven] y promotor de la movida tradicionalista había invitado a representantes de la misma.
En la mesa se habló sobre sacerdotes homosexuales, que aparentemente operaban una red para infiltrar la Iglesia desde adentro. Luego se extendió el tema a todos los homosexuales y se señaló desenfadadamente lo catastrófico que habían sido las consecuencias de la abolición del artículo 1752. Se podía pensar lo que se quiera sobre el “Tercer Reich”, pero entonces, sea como sea, se sabía resolver el problema. En otras palabras: se trataba de un consentimiento mal disimulado con el terror de los nazis, que habían encerrado a los gays y a las lesbianas en campos de concentración y los habían asesinado.
Yo callé ante tales barbaridades, sintiéndome muy mal. Mi silencio, sin embargo, desconcertó por lo visto a mis interlocutores y a otros, que fueron informados al respecto. Continuamente y cada vez con mayor frecuencia se tocaba el tema de la homosexualidad en mi presencia, para probar si había una reacción de mi parte. Recuerdo particularmente una conversación con un príncipe de la Iglesia renano, que me invitó a tomar té en mi calidad de editor de Theologisches. Absolutamente fuera de contexto me contó que él se guardaba minuciosamente de ordenar sacerdotes a personas de orientación homosexual, de modo que en su diócesis no habría ninguno. El que sabe cuántos sacerdotes gay hay en cada diócesis católica, una cosa le queda clara: aquí se llevaba a la práctica sin disimulo el programa de la falta de sinceridad. La apariencia de un mundo de cuento católico ideal tiene que ser preservada a cualquier precio. Y yo mismo era parte de este sistema hipócrita y mojigato.
Recién gracias al “caso St. Pölten”, donde en el seminario de la diócesis se llegó a orgías homosexuales, y gracias a conversaciones con sacerdotes homosexuales de mi círculo de amigos más cercano, tomé conciencia de que en el fondo de esta falta de sinceridad no hay candidez o represión, como supuse en un principio. Más bien, cargos importantes de la Iglesia —independientemente de que en política eclesial se les considere conservadores o progresistas— se valen de la bella apariencia, para en secreto recolectar diligentemente información sobre aquellos de los cuales sospechan ser homosexuales.
El material incriminatorio, por supuesto, es puesto en juego recién cuando se necesita. Tan pronto como alguien no anda como quieren las autoridades eclesiales, se utiliza la homosexualidad de la persona en cuestión como medio de presión para hacerla dócil. Desde el aspecto del poder no hay nada mejor para un obispo que un sacerdote católico que oculta con vergüenza su homosexualidad.
Yo me hago hoy la pregunta de por qué tantos hombres homosexuales se sienten atraídos por una institución que hacia afuera niega su orientación y hacia adentro abusa de ella a favor de un sistema de pérfidos mecanismos de opresión. Creo que con la mayoría la cosa no debe haber sido muy distinta de como fue conmigo. Podría relatar varios casos puntuales, más o menos prominentes. Pero no voy a sacar a nadie del clóset contra su voluntad y por eso me limito a mi propia experiencia.
Estoy seguro, en base al comportamiento y los comentarios del personal de Theologisches, que los más importantes encargados y autores de la revista ya sabían de mi homosexualidad al momento de mi nombramiento como editor y redactor jefe. Ideológicamente no se les podía pasar por alto. Pero no obstante yo les caía a pelo. Mi predecesor se había vuelto muy autónomo para el círculo promotor, y por eso se esperaba tal vez un nuevo editor fiel a la línea, voluntarioso y además bien domesticable debido a su orientación sexual. A instancias del filósofo Walter Hoers y del ya fallecido Cardenal Leo Scheffczyk, asumí el puesto que yo no había ambicionado.
Pero después no trabajé de la manera que algunos se habían imaginado. Autores políticamente radicales de derecha, aportes antisemitas, homófobos y groseramente contrarios a la dignidad humana no fueron en lo sucesivo tolerados por mí. El fanatismo de abstrusas apariciones marianas, referentes sobre todo a Heroldsbach, lugar de apariciones no reconocidas por la Iglesia en Franconia Central, lo sometí a crítica. Esto llevó a que desde el entorno de la revista y a través de la página web kreuz.net3 se difundieran rumores sobre mí, mi homosexualidad y mi supuesta vida sexual. Da testimonio más bien de lo inocuo de mi vida privada que mis contrincantes no tuvieran nada más a mano que mi perfil de Facebook, en el cual se ven fotos de mis amigos de Facebook y donde había puesto un enlace a los “Gay Games” que se realizan en mi ciudad natal.
Inicialmente todo esto apareció en el foro de lectores de kreuz.net, después de una entrevista crítica sobre el tradicionalismo vulgar y una glosa elaborada por mí sobre la página web, pero también como “noticia” en la parte redactada. La consecuencia: ¡gran revuelo en el círculo promotor de Theologisches! Y vinculado con ello la siguiente pregunta: “¿Provienen estos aportes verdaderamente de usted? ¡Pues eso lo han hecho enemigos de la fe y se lo atribuyen a usted! ¡Ciertamente usted no escribe en páginas donde también escriben homosexuales! ¡Usted debe desmentir de inmediato que eso sea de usted!”
También esto forma parte de la salvaguardia insincera de la apariencia, cuando se cree que (aún) se puede hacer bueno uso de uno. Típico de este método es la carta de despido que me escribió el suizo Manfred Hauke, profesor de teología dogmática, el enemigo más enconado en todo Europa de la ordenación diaconal y sacerdotal de las mujeres. En su carta dice sin tapujos lo siguiente sobre mí: “Es sorprendente desde luego la desfachatez con la cual él mismo ha buscado los reflectores de la opinión pública. Si no, le hubiéramos dado la oportunidad, después de una renuncia discreta, de tomar distancia del medio del cual da un triste testimonio su presencia en Facebook, y de concentrarse nuevamente sobre su gran responsabilidad como teólogo habilitado”.
Si firmaba una petición a favor del Concilio Vaticano II y contra la rehabilitación del negador del holocausto Richard Williamson4 o publicaba un artículo que no encajaba en la visión del mundo neoconservadora, siempre era llamado a una conversación seria. Por seguridad siempre estaban dos eclesiásticos presentes, y siempre se soltaba en estas conversaciones comentarios sobre la homosexualidad. Con frecuencia no se desprendían del contexto, sino que eran esparcidos desvergonzadamente.
Así fue en una conversación con dos catedráticos de teología dogmática. A poco resultó que los religiosos señores estaban hambrientos, y decidimos salir a comer. Mi propuesta de ir a algún local de la cercana Rudolfplatz en Colonia suscitó gran consternación: eso no es posible de ninguna manera, pues se trataría de un lugar muy frecuentado por homosexuales. En su lugar, terminamos en una cervecería típica. Yo conocía a los dos meseros que nos atendían. Ambos son gays. Me consolaba con el pensamiento de que por lo menos el cocinero que les preparaba la comida a los religiosos señores podría ser de orientación heterosexual.
A partir de este incidente ya no pude tomar verdaderamente en serio a los miembros del círculo promotor. El trabajo con ellos se había convertido para mí en un juego del gato y el ratón. Paralelamente al aumento sectario de tendencias homófobas en el catolicismo, que llegó a su clímax por el momento con las declaraciones del Cardenal Bertone y del obispo Overbeck, creció también mi animadversión contra toda forma de falta de sinceridad y contra los mecanismos que se apoyan sobre esta falta de sinceridad. El reconocimiento de que yo mismo era parte de esta maquinaria y que la mantenía en marcha a través de mi trabajo fue un proceso doloroso.
En mi camino a este punto me ayudó mi dedicación al doctor de la Iglesia del medioevo Tomás de Aquino, sobre el cual yo había redactado numerosos estudios en años anteriores. Lo nuevo y precisamente revolucionario para el siglo XIII en la filosofía de Santo Tomás se halla en su orientación positiva hacia el “mundo”, hacia la realidad concreta. Santo Tomás contempla la ciencia y la razón, bajo la influencia de una recepción inteligente de Aristóteles, ya no de forma unilateral en cuanto peligros para la fe o en cuanto “sirvientas”, sino que reconoce su valor propio.
Aplicado en relación con la homosexualidad, esto quiere decir: quien no tiene una concepción periférica sobre Tomás de Aquino, aún el filósofo mas decisivo de la tradición católica, según la cual se le considera únicamente como hijo de su tiempo, sino que se orienta por las ideas guía de su pensamiento, se formará un juicio inteligente sobre la homosexualidad con la ayuda de las modernas ciencias humanas. Por mas contradictorio que parezca para los católicos conservadores, es posible sobre este trasfondo que uno se pueda apoyar como cristiano en Santo Tomás y al mismo tiempo ser gay.
Con esta recepción de Santo Tomás se vinculaba para mí una nueva comprensión del concepto de “tradición”: el Papa Juan Pablo II le atribuía con todo derecho al excomulgado arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, una comprensión insuficiente de la cuestión, que obviaba el carácter vivo de la tradición. Mi intensa dedicación a cuestiones histórico-teológicas permitió que en mí ganara espacio el reconocimiento de que la tradición católica es más viva de lo que yo había asumido hasta el momento: ¿qué no ha cambiado en la vida y doctrina de la Iglesia, que durante siglos haya sido considerado inmutable? Si en una cuestión capital de la doctrina moral como la prohibición de cobrar intereses es posible cambiar por completo la doctrina de la Iglesia; cuando contenidos dogmáticos centrales se modifican bajo la influencia de las relaciones ecuménicas, ¿por qué no puede ser esto posible en cuanto a la valoración de la homosexualidad? ¿Por qué la Iglesia no debería reconocer los resultados de las ciencias humanas, que han transformado de manera fundamental tanto la jurisprudencia del mundo civilizado como el sentido de la fe de la gran mayoría de católicos?
¿No sería esto — también de cara a los muchos sacerdotes de orientación homosexual— un signo de la nueva sinceridad que se han propuesto el Papa y los obispos en relación al escándalo de los abusos sexuales? ¿Qué se opone a que se diga apoyándonos en el Concilio Vaticano II: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas homosexuales de nuestro tiempo son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”? El inicio de la importante Constitución Pastoral “Gaudium et spes” aquí mencionado es por lo demás uno de los textos favoritos del Papa actual, Benedicto XVI. El Catecismo de la Iglesia Católica de 1992 ha dado de manera ejemplar un importante paso más allá de la apertura propagada por el Concilio.
¿De qué tiene miedo la cúpula eclesial, que incurre otra vez en marginación y aversión, en lugar de ir hacia adelante con la valentía de la fe y de la razón?
NOTAS
1 Las siglas ARD significan “Arbeitsgemeinschaft der öffentlich-rechtlichen Rundfunkanstalten der Bundesrepublik Deutschland” (“Consorcio de instituciones públicas de radiodifusión de la República Federal de Alemania”). Tiene un canal de televisión conocido como “Das Erste” (“La Primera”).
2 El artículo (párrafo o parágrafo) 175 del código penal alemán (§ 175 StGB-Deutschland) fue una norma jurídica que estuvo vigente en Alemania desde el 1 de enero de 1872 hasta el 11 de junio de 1994, cuyo contenido penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. En total, unos 140.000 hombres fueron procesados bajo las diferentes versiones de este artículo. En 1935, el régimen nazi endureció el contenido del artículo 175. Entre otras cosas, se incrementó la pena máxima de seis meses a cinco años de prisión y, además, se ampliaron las actividades relacionadas con actos condenables bajo la ley. Inicialmente sólo se refirió a la actividad sexual (a todo tipo de acciones “obscenas”), pero el nuevo párrafo 175a, pensado para “casos con agravante”, prescribía penas de uno a diez años de trabajos forzados. La homosexualidad era reprimida porque se consideraba una muestra de degeneración racial que podía transmitirse, como vicio, de unos individuos a otros; por ello, había que cortarla de raíz para evitar que se extendiera entre la población.
3 Página web católica tradicionalista que estuvo activa entre 2004 y diciembre de 2012 y que incluía en sus textos contenidos de extrema derecha, antisemitas, homófobos, difamatorios y anti-islámicos.
4 Obispo católico inglés que perteneció a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X hasta el año 2012, cuando fue expulsado de la misma. Recibió la consagración episcopal de parte de Monseñor Lefebvre. Fue excomulgado por el Papa Juan Pablo II en 1988 acusado de cismático y no seguir la verdadera tradición de la Iglesia católica. Benedicto XVI le levantó la suspensión a través de la Congregación para los Obispos el 21 de enero de 2009. Sin embargo, las declaraciones de Williamson a la televisión sueca negando el holocausto judío fueron motivo de controversia respecto a esta decisión papal.

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Publicado en Frankfurter Rundschau el 23 de abril de 2010
Traducción al español: Martin Scheuch