LA PUNTA DEL ICEBERG

la_punta_del_icebergDebo confesar que yo nunca vi nada.

Durante el tiempo que viví en comunidades sodálites no observé nada que me llevara a pensar que se cometían abusos sexuales de gravedad. Yo mismo no puedo confirmar ninguno de estos abusos, salvo el que se cometió conmigo cuando tenía 16 años y que para mí fue más bien un abuso psicológico con una marcada connotación sexual (ver SOBREVIVIENTE DEL SODALICIO).

Sin embargo, en el año 2008, tres años antes de que se diera a conocer que Germán Doig había abusado de jóvenes a su cargo, yo ya había llegado a la conclusión de que podían haber varios sodálites con una sexualidad desbordada que los llevaba a tener una doble vida. El caso de Daniel Murguía, atrapado in fraganti por la policía en octubre de 2007 cuando fotografiaba a un menor de edad al cual le había practicado una felación, me trajo a la memoria los años de angustia que yo había vivido en comunidad, acosado por obsesiones sexuales que aparecían con fuerza inusitada cada cierto tiempo y me hundían en abismos de culpabilidad y tragedia. Hasta ese momento había considerado lo mío como un caso aislado, como expresión de una debilidad personal que me había llevado al fracaso en mis deseos de plasmar el ideal sodálite dentro de un estilo de vida propio de un laico consagrado y célibe.

Lo de Murguía me llevó a replantear este supuesto. ¿Era yo el que que había fallado o eran más bien el estilo y la disciplina sodálites los que habían generado las condiciones para que yo desarrollara esas tendencias enfermizas, alejadas de un desarrollo sano de la sexualidad? Murguía, a quien yo recordaba como un joven de carácter dulce y bondadoso, se convirtió para mí en ese entonces en la punta del iceberg. Él también era uno de aquellos en quienes la sexualidad se había salido de su cauce.

Más aún, al ir reconstruyendo en base a mis recuerdos la manera cómo se trataba el tema de la sexualidad en las comunidades sodálites, fui armando un cuadro con una serie de indicios inquietantes que hacían presentir algo turbio en el fondo (ver SODALICIO Y SEXO). Recordé entonces los casos de sodálites consagrados que habían tenido problemas de faldas y que habían vivido en las mismas comunidades donde yo estaba: un joven considerado sodálite ejemplar que fue traído de Chincha para estar en observación en la comunidad Nuestra Señora del Pilar por haberse liado con una chica; otro que sintió atracción por una mujer casada que trabajaba en su oficina y no resistió la tentación de acostarse con ella y echar todo por la borda; otro que se enamoró de una joven vecina y fue visto besándose en la boca con ella en la camioneta combi en la cual había salido a hacer unos encargos. Éste último pasó sus últimas noches en la comunidad sufriendo pesadillas; yo mismo escuchaba sus gritos cuando se despertaba angustiado en medio de la noche. Y en San Bartolo, a donde eran enviados para “discernimiento espiritual” todos estos casos problemáticos, vi a otro consagrado que también había sido traído de Chincha, el cual siempre estaba bajo vigilancia de otros dos sodálites cuando salía a rezar el rosario en el malecón. En ocasiones, no pudo evitar quedarse mirando a alguna que otra chica en bikini que se soleaba en la playa. Algo sumamente normal. Pero dada su condición de vida, esta normalidad había degenerado en algo obsesivo.

Aun cuando no sabía cuántos eran los sodálites obsesionados con lo sexual y tampoco hasta dónde eran capaces de llegar a fin de satisfacer sus pulsiones, tuve la certeza de que el sistema de disciplina del Sodalicio era una bomba de tiempo que podía explotar en cualquier momento, si no se tomaban medidas correctivas.

¿Cómo había llegado yo a este punto, que me permitió romper el control mental o influencia social que ejerce el Sodalicio sobre aquellos que han seguido sus derroteros? Se trata de un largo proceso que ya se había iniciado en Lima cuando pasé de ser un laico consagrado con promesas temporales a ser un simple sodálite con vocación al matrimonio —y, por ende, dejé de vivir en comunidad—. Este proceso se profundizó cuando me radiqué en Alemania —todavía considerándome miembro activo del Sodalicio— y comencé a leer literatura crítica sobre el Opus Dei, lo cual me llevó a tomar conciencia de las características sectarias y fundamentalistas de esta organización de la Iglesia católica. Curiosamente, estas características coincidían con muchas que yo veía en el Sodalicio y en el Movimiento de Vida Cristiana.

Por ejemplo, he encontrado un e-mail mío del 15 de febrero de 2005, en el cual le escribía a un amigo mis reflexiones sobre el Christian Life Movement USA (Movimiento de Vida Cristiana en Estados Unidos) en base a los mensajes que había leído en el Yahoo Group CLMUSA, que fue creado por el Dr. Luis Ráez a fin de mantener la comunicación entre miembros del Movimiento de Vida Cristiana que residían en los Estados Unidos y en otros países del extranjero:

Se me han ocurrido [algunas] características que acercan al Christian Life Movement USA al fundamentalismo, en base a lo que he observado en el Yahoo Group:

  • Excesiva preocupación por que todos piensen lo mismo, incluso en asuntos discutibles en los cuales es legítimo tener diversidad de opiniones.
  • Actitud paternalista de las personas que se sienten “formadas” con respecto a los que son nuevos o recientes en el grupo; eso lleva a falta de disponibilidad para aprender de esas personas en lo que pueden aportar desde su bagaje cultural y su formación.
  • Preocupación excesiva por temas de moral familiar y sexual: de hecho, temas como el aborto, el preservativo, la homosexualidad, etc. son tocados con bastante frecuencia, especialmente por quienes conducen el CLM (MVC) en USA.
  • Acento bastante marcado sobre temas espirituales y poca atención a los problemas cotidianos con que el común de la gente se topa en el mundo.
  • Reducción espiritualista: muchos problemas son explicados puramente desde una interpretación espiritual (el demonio, el pecado, el mundo, el paganismo como causas, por ejemplo). Si bien éstas son causas remotas, es necesario ir también a las causas próximas para poder enfrentar los problemas.
  • Preocupación “farisaica” por la santidad ajena. Algunos de los “antiguos” o “formados” me escribieron preocupados por mi santidad, asumiendo que algunas de mis reflexiones eran producto de una crisis espiritual. Por supuesto, sin atender a los contenidos mismos de mis mensajes ni a la lógica implicada en ellos.

Este e-mail, cuyo contenido también se puede aplicar a la Familia Sodálite en general, fue enviado con copia a un sodálite que es actualmente sacerdote. Pues mis reflexiones de entonces nunca fueron clandestinas, sino que siempre fueron compartidas con personas vinculadas al Sodalicio o al Movimiento de Vida Cristiana. Lo cual no se tradujo en esfuerzos de cambio, sino más bien en que yo fuera calificado de loco problemático que estaba pasando por una crisis espiritual.

Al mismo tiempo, ya me había enterado de las acusaciones que había contra el P. Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, las cuales me parecían absolutamente verosímiles. También había leído sobre las características que presentaba esta organización católica. Otra vez las semejanzas con el Sodalicio saltaban a la vista.

Cuando el 19 de mayo de 2006 el Papa Benedicto XVI condenó a Maciel a «una vida de oración y penitencia» sin especificar cuáles eran los delitos que había cometido, envié a varios miembros de la Familia Sodálite información que había encontrado en Internet sobre los delitos de pederastia cometidos por el cuestionado fundador. En general, casi ninguno de los destinatarios quiso darle crédito a las acusaciones, considerándolas una especie de complot contra la Iglesia por parte de personas mal intencionadas. Nadie creía que el fundador de una institución tan ideológicamente cercana al Sodalicio hubiera cometido delitos de semejante calibre. Si uno revisa las noticias que publicaba ACI Prensa en ese entonces, comprobará que la agencia de noticias se hizo eco de la versión de los Legionarios de Cristo, quienes seguían creyendo que su progenitor espiritual era un santo y que la sanción era un especie de prueba divina para afianzar su fidelidad a Dios y a la Iglesia. Eso cambiaría recién en febrero de 2009, cuando los mismos Legionarios de Cristo confirmaron la vida sexual secreta de su fundador. Cosa que da que pensar, pues el Sodalicio no ha confirmado todavía con absoluta claridad la culpabilidad de Figari en los abusos cometidos, sino sólo de manera indirecta y en términos bien diplomáticos y tibios.

Como anécdota puedo contar que en julio de 2007, cuando andaba buscando trabajo, postulé a un puesto de asistente de recaudación de fondos para una oficina católica con sede en Colonia, que resultó ser la filial de los Legionarios de Cristo en Alemania. Tuve una entrevista con Charles Mollenhauer, responsable de la oficina, y luego fui invitado a visitar el seminario de la congregación en Bad Münstereifel, cerca de Colonia, donde mantuve una breve conversación con un sacerdote que me sondeó personalmente, a fin de ver sí yo era la persona adecuada para ocupar el puesto vacante. El estilo y la decoración del seminario, con salitas externas para recibir a los visitantes, me parecieron muy similares a las de las comunidades sodálites. De igual manera, el tipo de preguntas que me hizo el clérigo así como el estilo de comportarse me dieron la impresión de esta hablando con un sacerdote sodálite. Finalmente, el trabajo no llegó a concretarse, aun cuando en ese momento yo estaba dispuesto a colaborar con una institución de la Iglesia católica no obstante los cuestionamientos que había en torno a su fundador.

Con todo este bagaje de conocimientos, sumado a los desórdenes personales que yo mismo había sufrido bajo la disciplina sodálite cuando viví en comunidad, sólo había que sacar las cuentas y la conclusión a la que se llegaba era preocupante.

Cuando en febrero de 2011 se reveló a través de Diario16 que Germán Doig había abusado sexualmente de varios jóvenes sodálites, yo ya había sido informado previamente por un sodálite consagrado que estaba al tanto de las reflexiones que había hecho yo sobre el Sodalicio. Dado que ya sabían por entonces en la institución sodálite que en algún momento iba a salir la noticia en la prensa, habían decidido informar oficialmente sobre el asunto a todos los miembros de la Familia Sodalite.

Poco tiempo después, una persona con la que yo había hablado en muy pocas ocasiones en el pasado y con la cual no guardaba mucha cercanía se comunicó conmigo a través de Skype. Se trataba de Rocío Figueroa. Ella y Pedro Salinas estaban buscando comunicarse con ex sodálites para que hablaran de su experiencia en el Sodalicio. Éste fue el inicio de una comunicación que pronto se convertiría en colaboración a fin de desenmascarar al Sodalicio y, eventualmente, lograr que la Santa Sede tomara cartas en el asunto. Pues tanto ellos como yo estábamos convencidos de que el problema era estructural y no de “casos aislados”.

Durante los años 2011 y 2012 la comunicación se realizó principalmente a través de correo electrónico. Posteriormente varias de las comunicaciones se harían a través de Skype. Compartí con Pedro y con Rocío las reflexiones que hasta ese momento había plasmado en varios escritos. Asimismo, le proporcioné a Pedro los nombres de varias personas que, en mi opinión, podían ser contactadas para obtener información desconocida sobre el Sodalicio. Mi e-mail del 21 de febrero de 2011 terminaba con una advertencia profética:

…si deseas llevar la investigación a buen término, deberás prepararte para la guerra sucia. Los sodálites nunca responden directamente a los argumentos, sino que aplican estrategias para desacreditar a las personas, perjudicarlas económicamente y hacerlas callar. Las agresiones verbales estarán a la orden del día. Pero si nadie se atreve a contar la verdadera historia, no sé quien lo hará. Te deseo suerte.

Asimismo, el 24 de febrero de 2011 le envié a Pedro una lista de preguntas, muchas de las cuales han sido respondidas en el libro Mitad monjes, mitad soldados:

Creo que hay algunas preguntas clave que requieren de una investigación y que ameritan ser respondidas para entender el desarrollo del Sodalicio.

  • ¿Quiénes fundaron el Sodalicio?
  • ¿Quiénes conformaban el grupo de estudios del cual salió el Sodalicio?
  • ¿Qué tipos de estudios hacían? ¿Qué orientación tenían?
  • ¿A qué asociaciones o grupos perteneció Luis Fernando Figari antes de que el Sodalicio fuera fundado?
  • ¿Qué pasó en el Colegio Santa María para que fuera expulsado como profesor a inicios de los ’70? Sólo conozco la versión de Luis Fernando.
  • ¿Por qué también terminó saliendo del Colegio Maristas San Isidro?
  • ¿Qué contactos tenía Luis Fernando en España, Argentina y México, y cuáles eran los grupos con los que había entrado en contacto?

Al principio tuve mis reparos hacia Pedro Salinas, pues sabía que era agnóstico y yo no estaba de acuerdo con algunas de las críticas que había publicado contra la Iglesia y contra el Papa Benedicto XVI. Esto fue lo que le escribí el 7 de marzo de 2011:

A partir de todo el material que te he enviado, habrás visto que mi posición sigue siendo la de alguien que sigue manteniendo la fe, cosa que espero que respetes, así como yo respetaré tu posición, sea cual sea. Pues son temas de conciencia, que no pueden ser juzgados legítimamente por nadie en este mundo.

Así como para unos la Iglesia es la institución, para otros —entre los cuales me cuento— se trata de algo más complicado, que abarca la historia de un pueblo, un colectivo con su pasado/presente/futuro, con todas sus contradicciones, con múltiples tendencias encontradas, donde algo misterioso, incomprensible, inabarcable se manifiesta, y que yo desde mi propia experiencia no puedo negar. Es un devenir histórico con abundantes líneas torcidas, que van armando un rompecabezas cuyo acabado final nunca veremos. Y donde siempre faltará una que otra pieza. Todo lo contrario de la imagen idílica de Iglesia que se nos pintó en el Sodalicio, pues —como en la realidad misma— en la Iglesia no todo parece ser lo que es.

No digo esto por ganas de filosofar, sino porque sólo sobre este trasfondo se entienden algunas de las afirmaciones que aparecen en los textos que te adjunto a este e-mail.

El primero es un e-mail que le envié el 25 de enero de 2011 a Manuel Rodríguez, con mis impresiones sobre el caso de Germán Doig [ver CARTAS A MANUEL].

El segundo texto es más delicado, pues toca el tema de la sexualidad dentro del Sodalicio. Lo escribí en agosto del 2008. Tal vez estén allí algunas de las claves para entender los casos de “doble vida” [ver SODALICIO Y SEXO].

Pedro me respondió ese mismo día:

Que yo haya perdido la fe y me haya vuelto un agnóstico, ojo, no significa que mire con desprecio al resto que no comulga con mi posición de descreído, que, es verdad, también es bastante crítica de la institución eclesial católica. Si algo, creo, he aprendido es a ser tolerante con todo el mundo. Por encima de las ideas creo que está el valor de las personas. Y si ellas me inspiran aprecio y respeto, como en tu caso, las valoraciones ideológicas, filosóficas, religiosas o políticas, o lo que sean, no me van a llevar al sendero de demonizar, etiquetar o calificar o polarizar puntos de vista.

Que me ponga radical en mis columnas, no significa que lo sea en lo personal. Usualmente mis artículos tienen cierta carga de extremismo, o de ironía, o de pesimismo, o de algo así, para provocar y generar reacciones. Nada más. Solamente me pongo intolerante con la intolerancia, aunque la frase me haya salido medio huachafa.

De manera similar a como había ocurrido en otros casos de escándalos sexuales dentro de la Iglesia católica, sabíamos que nada se iba a hacer si el asunto no se ventilaba en la prensa, de preferencia internacional. Uno de los primeros intentos de lograr este objetivo se presentó con el periodista Thomas Seiterich, quien escribe regularmente para la revista Publik-Forum de los católicos críticos alemanes, el cual tenía que escribir un artículo sobre los casos de abusos sexuales en América Latina donde se mencionara al P. Marcial Maciel y el entonces reciente caso de Germán Doig. En comunicación telefónica con él, le conté algo de lo que yo ya sabía y le di los datos para que pudiera contactar a Pedro Salinas, quien le proporcionó información adicional. El artículo apareció en la edición del 21 de octubre de 2011 bajo el título de Absturz eines Papstfreundes [Caída de un amigo del Papa] (ver https://www.publik-forum.de/Publik-Forum-20-2011/absturz-eines-papstfreundes o http://www.wir-sind-kirche.de/?id=393&id_entry=3703) y aunque a grosso modo la información era correcta, el escrito tenía un estilo sensacionalista, algunos datos errados, otros inventados, e iba acompañado de una foto de Germán Doig y otra de unos niños de piel cobriza bien vestidos para su Primera Comunión, lo cual lamentablemente daba una imagen errónea de quienes habían sido las víctimas de Doig.

El artículo no tuvo mayor resonancia y pasó sin pena ni gloria. Pero me confirmó en la convicción de que sólo alguien que había sido miembro del Sodalicio y lo había experimentado desde dentro estaba en capacidad de suministrar un perfil acucioso de la institución y describir con exactitud su problemática. Poco a poco me fui dando cuenta de que lo que yo sabía iba a ser de vital importancia para sacar adelante la investigación de Pedro Salinas y Paola Ugaz. Y que en algún momento tendría que hacer públicas mis reflexiones. ¿Cómo? Aún no lo sabía.

“Dar la vuelta a la página” y olvidarme del asunto me parecía una cobardía, más aun cuando era consciente de que había víctimas que habían visto arruinadas sus vidas por causa de los abusos. Además, había otra razón de fe: no quería tener que rendirle cuentas a Dios de haber callado, cuando tenía la capacidad de ver a fondo el quid los problemas y disponía de abundante información sobre el tema, enriquecida con lecturas diversas.

Lo demás es historia conocida. En noviembre de 2012 comencé a publicar en este blog por decisión propia los textos que había ido preparando, a fin de ir desmenuzando paso a paso el sistema ideológico y disciplinario del Sodalicio. Fue una tarea ardua que al final rindió sus frutos. Aún antes de que estallara el escándalo, a través de artículos y entrevistas que aparecieron en Diario16 y La República, e incluso en una revista ecuménica de Alemania, Welt-Sichten, en su edición de noviembre de 2014. El artículo lleva el título Option für die Reichen [Opción por los ricos] (ver https://www.welt-sichten.org/artikel/25553/option-fuer-die-reichen?page=all) y fue redactado por Hildegard Willer, una periodista alemana que reside habitualmente en Lima (Perú), quien se puso en contacto conmigo a través de Skype para conversar largo y tendido sobre el Sodalicio. Como quería tener también la versión sodálite y no solamente la de la parte crítica, me comuniqué con mi hermano Erwin Scheuch, quien accedió a concederle una entrevista. El resultado, aunque adolece de algunas imprecisiones menores, constituye uno de los artículos más equilibrados y objetivos sobre el Sodalicio que haya sido escrito por alguien ajeno a la institución.

Por último, he de reconocer que la investigación de Pedro Salinas y Paola Ugaz siempre se desarrolló con la más absoluta discreción. Nunca se me dio a conocer los contenidos de los testimonios anónimos, ni nunca supe quienes eran los verdaderos nombres detrás de los seudónimos. Nunca supe los nombres de las víctimas de Germán Doig y Luis Fernando Figari. Atando cabos y hurgando en el desván de mi memoria podía deducir algunos hechos y circunstancias, y a veces le planteaba estos razonamientos a Pedro, a ver qué opinaba y si podía confirmarme que andaba por el buen camino. Debo admitir que a veces él mismo se sorprendía, pues lo que yo le planteaba no se le había ocurrido hasta ese momento, y en ocasiones se convertía en un dato interesante que le ayudaba a hacer avanzar la investigación, que a fin de cuentas es de mérito suyo y de Paola.

Como ya he señalado, yo mismo no puedo confirmar ningún abuso sexual, salvo el que se cometió conmigo cuando tenía 16 años. Sin embargo, fui testigo de muchos abusos psicológicos y físicos, y yo mismo fui víctima de ellos. Yo mismo puedo corroborar la veracidad de otros testimonios que aparecen en Mitad monjes, mitad soldados, sobre todo los de Pedro Salinas y José Enrique Escardó. Lo cual constituye una razón suficiente y de peso para ser contactado por la Fiscalía. Hasta ahora eso no ha ocurrido, no obstante que yo mismo he manifestado abiertamente que el testimonio de Matías es el mío, además de que tengo una dirección de e-mail conocida de todos.

A fin de ahorrarle tiempo y esfuerzo a la fiscal María del Pilar Peralta, en caso de que quiera comunicarse conmigo por otra otra vía, incluyo aquí mis datos personales:

Nombre completo: Teodoro Martín Scheuch Pool
Nombre en Alemania: Martin Scheuch
Documento de identidad: DNI 07732277
Teléfono: 0049-6347-9829882
Correo electrónico: lineastorcidas@yahoo.de
Usuario de Skype: martinscheuch

Espero que se tomen cartas en el asunto y se haga una investigación seria, que permita establecer la existencia de delitos en perjuicio de quienes somos víctimas del Sodalicio. No sería poco, aun cuando no se pueda castigar a los culpables. Que así sea.

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12 pensamientos en “LA PUNTA DEL ICEBERG

  1. Portal del Ministerio Público, Fiscalía de la Nación, 29 de Diciembre de 2015 :

    “En ningún momento he declarado o expresado que voy a archivar el caso, la investigación continua en mi despacho y ya hemos programado una serie de diligencias”, indicó la titular de la 26° Fiscalía Provincial Penal de Lima (fiscal María del Pilar Peralta), rechazando de esta manera algunas versiones que así lo sostenían.

    Entre otras cosas :
    http://www.mpfn.gob.pe/index.php?K=364&id=878

    Veamos, 🙂

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  2. Estimados:
    Da una mala sensacion saber que los citados no han acudido a las citaciones investigatorias aun cuando estas son de vital importancia, de ahi que en los noticieros hace ya varios dias se viene especulando que a falta de testimonios hay el peligro de que este tema se vaya a archivar, ojala tal cosa no suceda y la justicia aunque tarde, esclarezca y de punto final y definitivo a este asunto.

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  3. Todo lo que Alessandro MORONI no quizo ni quiere hacer (desde hace años) > lo puede hacer la fiscal encargada.

    Aquí una interesante lista de actividades al descubierto, que ni Moroni ni la fiscal han realizado, redactado por la periodista Paola Ugaz y que demarca la diferencia de quienes toman esto en serio y de quienes prefieren parecer que ‘sí cuando no’ :

    http://larepublica.pe/impresa/sociedad/729343-el-sodalicio-las-diligencias-que-la-fiscalia-no-debe-omitir

    En esta lista se aprecia por consecuencia que salir del anonimato (víctimas) no es central ni decisivo cuando se quieren hacer bien las cosas. Influencia de Jaime Baertl sobre la fiscal ?
    Ahora veremos !

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    • Gerundio:

      Martín se está ofreciendo a dar su testimonio, pero no es el único que vive en Alemania que debería darlo. Tu que también conociste al Sodalicio podrías dar tu testimonio, que sería muy valioso. No queda claro cual ha sido tu rol en la comunidad de los Sodalicios pero bien podría valer la pena.

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      • En mi caso particular eso no es necesario, si a mí alguien me hubiese tocado un pelo le rompía la crisma. Muy simple. Ni mi conciencia estuvo en venta, durante mi paso en todo eso, ni mi capacidad de observar y proteger y/o protegerme. Esa fue la razón por la cual me fueron arrimando al olvido, hasta que hice mi vida en otra parte, de lo que no me arrepiento.
        Mi testimonio lo he dado ya aquí en sendas oportunidades, aparte yo tengo otra paleta de contactos y otra forma estratégica de actuar. Y si me preguntas : yo no creo en las buenas intenciones de Moroni ni en su “comisión”.
        Eso es una trampa que sigue los intereses de los sodas, no soy del tipo ingenuo…

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  4. Martin:

    He leído sus artículos citados en este post, y aunque me parecieron muy bien escritos y realistas, noto, a mi modo de ver, también alguna imprecisión, quizá en lo más relevante para terminar de comprender “por qué diablos” pasó todo esto. Pero, no sé si siendo excesivo para Ud., le quería pedir si podría ilustrarnos acerca de los puntos en que el Sodalitium, dentro de lo que se adoctrina o practica, diverge de los dictados de la moral católica, en lo que se refiera al 6° y 9° mandamiento: ocasiones próximas de pecado, fuga de las tentaciones, modestia en las miradas, lenguaje casto, playas y piscinas mixtas (San Bartolo). ¿Alguien podría haber percibido esas diferencias? ¿Qué explicación o crítica se daba? ¿O alguna contradicción entre la doctrina impartida y la práctica generalizada? ¿Desde cuándo o hasta cuándo se dieron? ¿Reacciones? ¿Qué tiene que contarnos sobre la difusión del “Método tántrico/no-ascético de Figari para la guarda de la castidad”? Y en métodos contrarios a la moral en el apostolado: ¿Era con todos que se trataba de demoler la figura paterna, como informan testigos en el libro de Salinas-Ugaz?

    Siento que subsisten puntos de poca claridad cuando se critica en este blog el modo cómo el Sodalitium ha formado a sus integrantes en el tema de la sexualidad. Y como Ud. hace la excepción de uno de los más antiguos integrantes del SCV, J. Ambrozic, de quien dice que hacía uso de un lenguaje cauto sobre la temática, pienso que Ud. debe ser consciente de que la Iglesia enseña con claridad que la castidad es íntegra; no admite parvedad en la materia; como se trata de un instinto poderoso ordenado a la procreación, nadie debe enfrentarse con ella en caso de tentación, la venceremos huyendo de ella y sobre todo mediante la vida sacramental; que hay determinadas palabras a evitar que pueden incitar una respuesta sexual hasta involuntaria, máxime en frágiles adolescentes. Pero no estoy totalmente seguro que tanto Ud. como en el SCV se piense totalmente así. Por eso las preguntas.

    Finalmente, lamento profundamente lo sucedido con cada una de las víctimas, quiera Dios que puedan obtener justicia, y la Iglesia limpiarse de esa y muchas otras lacras malignas.

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    • le quería pedir si podría ilustrarnos acerca de los puntos en que el Sodalitium, dentro de lo que se adoctrina o practica, diverge de los dictados de la moral católica, en lo que se refiera al 6° y 9° mandamiento:

      También el 2° mandamiento, los perpetradores de abusos y maltratos lo han infringido groseramente.

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    • “(…)…una respuesta sexual hasta involuntaria…(…)” no le va al contenido de una violación ni a la forma de provocarlo desnudando a jovencitos frente a sí mismo, ni a los evidentes problemas psíquicos de sus perpetradores (sobretodo).
      Por el momento ellos se encuentran concentrados en manipular para quebrar el 8vo. mandamiento…

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      • Sobre “una respuesta sexual hasta involuntaria” no me refiero más que a esto: ¿No parece contradictorio que se pretenda practicar la castidad, pero al mismo tiempo estimular reacciones de índole sensual, mediante el vocabulario soez o erótico, y otras actitudes temerarias? ¿Cuál es la relación de esto con los métodos pseudo psicológicos del fundador para alcanzar, no sé, será la “continencia”, o qué? ¿Cuál es la fuente de estos métodos? Sin duda, debió tener alguna literatura al respecto. Es curioso, pero se sabe que entre los nazis se perpetraban prácticas sodomíticas de raíces orientales. Hay ciertas cosas en los testimonios que han dado a Salinas que se asemejan al catarismo, también de procedencia oriental.

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      • Ah, ok. Estas son contradicciones que carecen de toda lógica y pienso que son consecuencias de mentes perturbadas. La lógica de las patologías es interior y no muy clásica que digamos. Hay que tomar en cuenta que los más enfermos de todos son precisamente los que nunca buscan ayuda y se consideran relativamente sanos.

        “(…)…para alcanzar, no sé, será la “continencia”, o qué?”
        – Bueno, como la “continencia” no se puede alcanzar con tal grado de hipocresía, en medio de una situación en el que la conciencia se halla en un estado algo nebuloso, solo queda el “qué”. Entonces figari armó todo ese desbarajuste para alcanzar el “qué”. Esa fue la “espiritualidad” de figari para llegar a la “santidad”. :/ El vínculo con el nazismo no lo podría constatar, pero no me sorprendería un ápice.
        Ahora, qué se supone que es el “qué” real (?), creo que ni él tuvo la menor idea, porque la ‘continencia’ no fue. Algo entre sus proyecciones y su líbido reprimida, supongo. Las consecuencias ya las conocemos …

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  5. A Pedro, Ugaz, víctimas etc.:

    Esto de la comisión es un mal chiste, aparte jurídicamente hay mucho que ha prescrito (aunque varios encubrimientos no). La Iglesia misma no hará mucho a través del derecho canónico. Sugiero pasar a la versión 2.0.

    Muchos de los problemas estructurales en el sodalicio se encuentran por igual en la Iglesia Católica, si no en toda la sociedad. La Iglesia está recién empezando a entender el problema y ha dispuesto de una “Comisión Pontificia Para la Protección de los Menores” (desde 2013 y 2014), que recién publicó sus estatutos en el 2015. Esto se dio en un contexto en el que los mecanismos de denuncia (nomenclatura usual, derecho canónico) eran fuertemente impedidos debido a la tendencia a encubrir por personas allegadas a los culpables. Lo que vemos ahora en el sodalicio no es diferente.
    La ONU demandó del Vaticano, por esta razón, un control efectivo del problema con los sacerdotes pederastas (mayo del 2014).
    La institución de la ONU que hizo esto fue el “Comité Contra la Tortura” (CAT) de Naciones Unidas.
    http://www.telefonorojo.mx/2014/5/23/demanda-la-onu-al-vaticano-un-control-efectivo-de/n61557
    http://www.derechoshumanos.net/ONU/Comite-contra-la-tortura-CAT.htm
    http://www.apt.ch/es/la-prevencion-de-la-tortura-y-la-onu/

    Para no estar leyendo tantos frames de las páginas web oficiales relacionadas, deberían ponerse en contacto con ciertas personas clave para aclarar los contextos y entornos, no sin antes enviarles un ejemplar del libro.

    Un primer pasito sería entrar en contacto con los sgtes., todos a la vez :
    http://www.portalfio.org/redes/red-de-ninez-y-adolescencia/quienes-somos/
    http://www.apt.ch/es/delegados/
    http://www.apt.ch/es/contacto/

    Trabajando en serio, nadie debe de preocuparse por entrar en contacto con instituciones de esta envergadura 🙂 Luego déjense informar y sigan … (Hay 3.0, 4.0, …). Si no nos escuchan hablaremos más fuerte.

    Ya dije.

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