CARTAS A MANUEL

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Manuel es un viejo amigo mío, adherente sodálite (sodálite llamado a la vida matrimonial), que en un momento crítico de mi vida donde yo ya había decido cortar los lazos que aún me mantenían vinculado al Sodalicio, accedió —a petición mía— a mantener un diálogo, bajo la condición de poder consultar lo que yo le comunicaba con otras personas de su confianza, a lo cual accedí gustosamente.

Manuel —quien también ha vivido durante años en comunidades sodálites aspirando en ese entonces a convertirse en un laico consagrado—, si bien compartía conmigo algunos puntos del diagnóstico que yo hacía de la institución, en otros aspectos mantuvo siempre una posición discrepante. Pues Manuel es un hombre de fidelidades primigenias, y a pesar de todos los problemas que veía en el Sodalicio, había decidido permanecer leal a la institución, con la esperanza de que las cosas mejoraran. Como de costumbre, sus críticas —aunque mucho más matizadas y suavizadas que las mías— le habían acarreado inconvenientes, y en un par de ocasiones se sintió obligado a autocensurarse en el blog que mantiene desde marzo de 2008. Las entradas “Ir a Dios” (19 de enero de 2011) y “Carta a Martin Scheuch” (1° de octubre de 2013) las borró al poco tiempo de publicarlas.

Manuel es un hombre de buen corazón, sentimientos frágiles e ideas sencillas y sin complicaciones, que decidió permanecer en el Sodalicio a fin de seguir poniendo el hombro para seguir empujando ese carro que con el tiempo se hace cada vez más pesado. Y aunque como todo ser humano Manuel también tiene sus debilidades, entre ellas no se encuentra la deslealtad ni la doblez de pensamiento. Manuel es alguien en quien se puede confiar y que nunca —que yo sepa— ha dejando a nadie en la estacada, aunque esa persona no participe de su ideología conservadora, si bien en su caso soplan en ella ocasionalmente vientos frescos que se agradecen.

Quiero reproducir aquí algunos párrafos de los correos electrónicos que le envié a Manuel, como testimonio del estado de ánimo en que me encontraba tras haber procesado durante meses lo que había sido una experiencia de décadas en el Sodalicio. Por razones obvias, omito toda referencia a asuntos de carácter privado y confidencial. Y por las mismas razones, no voy a transcribir las respuestas que me envió Manuel.

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Kirrweiler, 14 de enero de 2009

El día 1° de enero fuimos invitados por una pareja casada que vive en Neustadt an der Weinstrasse y que tiene dos hijos varones a visitar Schönstatt en Vallendar, lugar donde nació el Movimiento de Schönstatt. Él es alemán y ella ecuatoriana, y se conocieron a través de Schönstatt. Fue una experiencia muy grata, pues Schönstatt es un lugar de peregrinación donde acuden fieles católicos de todo el mundo, en especial de Latinoamérica, en busca de paz y experiencias espirituales de cercanía a Dios. Estuvimos en la capilla donde el P. Kentenich inició el movimiento, donde está expuesto continuamente el Santísimo, delante de la imagen de María característica de los schönstattianos. Fuimos a la vez a una liturgia navideña organizada por las monjas, con participación de los niños. Las canciones, cantadas con unción y sencillez, elevaban el espíritu. Fuimos finalmente a una Misa, donde por primera vez en Alemania desde que estoy aquí vi a un sacerdote celebrar una Misa con una reverencia similar a la de los sacerdotes sodálites, pero con mayor naturalidad.

El domingo que viene vamos a ir a una Misa de familia, pero ya no tan lejos —son dos horas de camino en coche—, sino en Herxheim, a 20 minutos de aquí [en coche]. Después de la Misa suele haber un almuerzo para confraternizar y conocerse mutuamente.

En estos momentos creo que necesitamos una comunidad a través de la cual podamos participar activamente de la Iglesia, que tenga una espiritualidad mariana y que ofrezca momentos de oración a la vez que reuniones donde poder profundizar en la fe y en nosotros mismos, con fidelidad garantizada a la tradición eclesial. Todo esto no nos lo ofrece la comunidad parroquial de nuestro pueblo, donde sólo hay reuniones para organizar Misas y otros eventos. El laico encargado de la comunidad es una persona de buen corazón y muy buenas intenciones, pero con una formación teológica llena de agujeros.

Hace poco más de 30 años hice mi promesa de sodálite mariae en el Sodalicio. Siempre he buscado con las mejores intenciones encontrar mi puesto y poner mis talentos al servicio de la misión del Sodalicio, manteniendo a la vez la fidelidad a mí mismo. Y aunque he ido madurando en el Sodalicio, en parte gracias a él, en parte no obstante él, nunca he terminado de encontrar mi lugar. Siempre se me ha considerado como alguien medio loco, poco confiable e imprevisible, que ha avanzado lentamente en las etapas de formación, mientras que otros de mi generación lo hacían aceleradamente. Aun después de salir de comunidad, confié casi a ciegas en los responsables del Sodalicio, creyendo que podría aportar a la misión con mayor libertad. Mientras tanto, algunas de las instituciones que creó el Sodalicio han ido cayendo y desapareciendo: una empresa de desarrollo de software para empresas (a cargo de Pepe Ambrozic), Editora Latina, Producciones San José, el Instituto Pedagógico Nuestra Señora de la Reconciliación. Los libros y artículos publicados han caído por lo general en una mediocridad consuetudinaria, donde no hay aportes significativos, ni se tiene la audacia de tocar temas nuevos e investigar a profundidad. Y, en mi caso, se me fue sometiendo paulatinamente a un ostracismo continuo, en que se me dejó de convocar para aportar musicalmente, para enseñar, para escribir, para participar de conversaciones intelectuales, etc. Una de las tantas razones por las que dejé Lima fue la búsqueda de una oportunidad de trabajar para la Iglesia. Hice una práctica en el arzobispado de Colonia, que finalmente no se tradujo en un puesto de trabajo. Para la Jornada Mundial de la Juventud [Colonia, 2005], organizamos los preparativos para que los miembros del Movimiento de Vida Cristiana contaran con techo y comida durante los días previos. Finalmente, con dolor de corazón, no pudimos participar de la Jornada, pues tuvimos que quedarnos en casa debido a que Alexander se enfermó.

Tengo ahora un trabajo tedioso y repetitivo, que nos permite vivir. Vivo con la angustia de conservar el trabajo para poder sostener a mi familia. [Mi mujer] quiere regresar al Perú. Yo lo haría si tuviera oportunidades de encontrar un trabajo decente. En el Sodalicio mis oportunidades, aun de colaborar gratuitamente, son prácticamente nulas. Colaborar con la Iglesia a través de otras instituciones y entidades resultaría dificíl, considerando que hay muchas que le tienen alergia —justificada o no— al Sodalicio y me considerarían todavía identificado con él […]. Mis mejores amigos ya no están el Sodalicio, o mantienen una relación lejana con él.

Me encuentro entre la espada y la pared, y no sé todavía cómo voy a salir de esta situación. Siempre hemos salido adelante, confiados en la inmensa bondad del Señor. Me pregunto si algún día podré encontrar lo que ansío. Pues todo me huele ahora a fracaso, salvo en lo personal, donde, a pesar de mis defectos y debilidades, encuentro la dignidad y la libertad de actuar con transparencia y sin haber nunca traicionado a nadie. Es muy duro eso de seguir la propia conciencia. El mundo está lleno de personas que la han traicionado para obtener bienes, poder y seguridad. Ése es el precio que han que pagar, y que conduce tarde o temprano a la soledad y la infelicidad.

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Kirrweiler, 19 de enero de 2009

Desde hace mucho tiempo he aprendido que la fidelidad es algo que se debe sobre todo a las personas. Desconfío de las fidelidades hacia entidades abstractas, instituciones en general. Cuando yo me caso, mi fidelidad es hacia mi mujer, no hacia el matrimonio. Del mismo modo entiendo mi fidelidad a la Iglesia como una relación personal con Jesucristo, pues la Iglesia se identifica con él. Si no fuera así, poco le deberíamos a una institución llena de personalidades que buscan mantener las buenas apariencias, pero que poco se preocupan por los “enfermos” que necesitan del médico, como decía Jesús en los Evangelios. Ejemplo de esto es lo poco que se ha hecho en la pastoral de divorciados y de homosexuales. En las vidas de los santos se suele encontrar con pasmosa frecuencia ejemplos de incomprensiones, medidas punitivas y rechazo por parte de autoridades eclesiales. Hasta la Madre Teresa de Calcuta ha tenido que pasar por esto.

Respecto a encontrar algo en Lima, ser inteligente y tener muchas capacidades puede ser una desventaja, pues para obtener un puesto de trabajo decente muchas veces se requiere una buena dosis de mediocridad, contactos personales y, sobre todo, disponibilidad para la complicidad en acciones de ética dudosa. No encontré eso en la cooperación alemana al desarrollo [GTZ], pero lo vi muy de cerca en los estudiantes de ESAN [Escuela de Negocios para graduados] cuando hablaban de sus trabajos. Si uno quiere ganar bien en Lima, se requiere inevitablemente traicionar la propia conciencia. [Un familiar cercano] me lo repetía: «Si quieres mantener un trabajo, tienes que callarte la boca y hacer todo lo que se te pida». En estos tiempos, la obediencia —en su peor sentido— parece estar muy en boga, mientras que la auténtica, que surge de la fe, la esperanza y el amor, es poco o nada apreciada.

Por otra parte, buscar trabajo es una de las actividades más agotadoras y frustrantes que pueda haber —si es que alguna vez has tenido que pasar por eso—. Como dicen muchos, «tienes que venderte bien a ti mismo», lo cual en un principio me resulta humillante. Lamentablemente, pertenece a la lógica inherente al capitalismo reducir a las personas —incluso a las mejor capacitadas— a la categoría de mercancías. He estado saltando de un trabajo a otro —un año medio acá, dos años allá, etc.—, sin encontrar nunca la seguridad de poder decir: aquí me quedo, aquí puedo envejecer tranquilo, garantizándole a mi familia el sustento y entregando mis fuerzas y energías a una tarea que valga verdaderamente la pena.

¿Regresar a Lima? Me da mucho miedo, además de que no cuento actualmente con los medios para hacerlo.

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Kirrweiler, 19 de enero de 2009

Cuando reflexiono sobre lo que he vivido, no soslayo lo que a mí me toca. Al enfocar la experiencia vivida desde aspectos determinados, se deja de apreciar otros aspectos. Pues es cierto que mucho de lo vivido fue necesario y bueno para madurar humanamente. Lo que me apena es el potencial humano perdido debido a rigidez de esquemas y falta de flexibilidad. Y, como creo que ya te dicho, no dudo de las buenas intenciones de la mayoría de los que todavía siguen. Sin embargo, las taras siguen ahí. En qué medida, no lo puedo decir desde la distancia.

Estoy terminando un texto sobre la historia no contada de Takillakkta, antes de que Javier Leturia asumiera las riendas del grupo. Es un mix donde hay de todo: alegrías y tristezas, elogios y críticas, encuentros y desencuentros. Creo que eso te permitirá entender algo más de lo que estoy viviendo. […]

Sobre el libro de Pedro Salinas [Mateo Diez], […] si bien es cierto que lo que cuenta siempre tiene un correlato en un hecho real, también es cierto que su visión es selectiva y la imagen que termina dando de la institución es falsa, por omisión de muchos hechos y dichos que forman parte positiva de ella.

Respecto a lo de jugar con cartas abiertas, a algunos les resultó, a otros no. Me contó [un ex sodálite] que cuando decidió ya no seguir en comunidad, prefirió abrir sus cartas para no tener que irse por la puerta falsa. Me dijo que eso sólo tuvo como consecuencia seis penosos meses de discernimiento forzado, que conllevaron mucho sufrimiento. Y considera que [esa persona] no es de los que se han querido sumar al corro de críticas de algunos ex miembros.

[…] Conozco a personas que no han tenido reparos en hacerme daño. Yo siempre he tenido reparos en hacerle daño a quien sea, incluso a quienes me han perjudicado. No sé si será debilidad, pero a veces siento más que nada compasión por esas personas, pues presiento en ellas fracaso e infelicidad personal, y me resulta imposible devolverles odio por lo que me han hecho. Tendría que violentarme a mí mismo para hacerlo.

Para finalizar, te mando un enlace, donde se pone fragmentos de una carta del P. Yves Congar, en la cual relata parte de su dolorosa experiencia como teólogo:

http://www.opuslibros.org/libros/Lavoz/capitulo_7.htm

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A raíz de este intercambio epistolar, Manuel publicó la siguiente entrada en su blog:

miércoles, 21 de enero de 2009

¿Profecía o institución?

Mantengo un ya largo intercambio epistolar con un querido amigo que hace una serie de críticas a la institución religiosa de la cual participo hace más de veinte años. Es decir —y lo digo sin la más mínima ironía— hace de profeta. Y lo hace muy bien. Me ha tocado el papel de defensor en esta polémica. Es decir: hago de institución. Y no sé si muy bien. Eso no importa.

Lo que quería decir es que ambas son dos tareas esenciales en la vida de la Iglesia. Dos carismas por usar la expresión paulina. Por un lado está la fidelidad a Dios en la institución que Él ha suscitado en un determinado momento de la historia. En el fondo es fidelidad a la propia experiencia de Él que en algún momento y a pesar de todas las debilidades de las personas que formamos la Iglesia nos ha llamado a colaborar en esa determinada parcela eclesial. Por eso existen muchos carismas y fundaciones en la Iglesia.

Del otro lado está la tarea del que, viendo de fuera, critica a la institución. En el fondo es también fidelidad a su propia experiencia de Dios a Quien por diversas y complejas razones ha encontrado mejor fuera que dentro. Debe ser fiel, seguir diciendo lo que tiene que decir y probablemente resistir una serie de injusticias en contra de él.

Si alguna de las dos tareas se desgaja del Amor de Dios tenemos una traición. En el primer caso se produce un fariseísmo y una idolatría de la institución que contradice la ley del Amor. En el segundo caso, se produce el afán neurótico y soberbio de disidencia que encierra al profeta en la amargura estéril. Como siempre, Dios es el único garante de la fidelidad y la oración el único camino para encontrarnos con Él en la vida diaria. Me atrevo a citar algunos ejemplos de ambas tareas realizadas en auténtica fidelidad: Juan Pablo II, Henri de Lubac, Yves Congar, Ratzinger…

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Sé que Manuel sufrió mucho cuando se hizo público en febrero de 2011 que el ya fallecido Vicario General del Sodalicio, Germán Doig, había cometido abusos sexuales en perjuicio de jóvenes que estaban bajo su responsabilidad. Yo también me sentí afectado, más aún por la gran estima que le tenía —y aún le tengo— a alguien a quien conocí personalmente y con el cual compartí comida y techo. Sin negar por eso la gravedad de los delitos cometidos.

Cuando ese mismo año un diario peruano dio a conocer una denuncia que había contra Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio ([ver http://diario16.pe/noticia/8687-denuncian-a-fundador-del-sodalicio-vida-cristiana-por-abuso-sexual), creí conveniente volver a escribirle a Manuel para comunicarle las reflexiones que habían suscitado en mí los últimos acontecimientos.

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Kirrweiler, 30 de agosto de 2011

Hola, Manuel:

¿Cómo estás? Sospecho que las cosas no deben estar yendo muy bien. Sobre todo ahora que se ha comenzado a dar a conocer lo que pudo haber hecho Luis Fernando. Porque no es cuestión de creer o no creer. Lo que he leído junto con lo que me han contado otras personas me hacen pensar que la acusación es sólida. Y eso es sólo la punta del iceberg. He tenido sospechas desde que salió a luz el caso de Daniel Murguía, y éstas se han acentuado cuando se reveló lo de Germán Doig, que no es en realidad la manzana podrida que han querido presentar. Sigo creyendo que era un hombre bueno con una faceta oscura y pervertida —¿quién no la tiene en mayor o menor grado?—, pero a la vez intuyo que fue víctima, como lo pudo haber sido también Daniel Murguía. Y hay otras víctimas que han callado durante mucho tiempo, algunas han perdido la fe, otras la han mantenido, otras simplemente han querido cubrir con el manto del olvido lo que han vivido. Yo no estoy entre esas víctimas, Manuel; lo único que sentí que fueron violados durante mucho tiempo fueron mi libertad y mi talento. Al final pude salvaguardar ambos, pero me convertí en una especie de paria a quien designaban como el “loco”, el “rayado”, y fui relegado a una especie de destierro tácito.

Lo que está pasando tiene muchas semejanzas con los Legionarios de Cristo, aunque no creo que Luis Fernando sea igual que Maciel. Me refiero a que las primeras víctimas [de Maciel] hicieron llegar sus denuncias por la vía oficial, y la cosa se estancó. Fue entonces que acudieron a la prensa, y la cosa comenzó a avanzar, no sin que los tildaran de calumniadores y falsarios. Sospecho que en el caso de la denuncia contra Luis Fernando ésta se ha quedado estancada en el arzobispado de Lima —sabemos que Cipriani es amigo del Sodalicio—, y la víctima ha creído conveniente hacérselo partícipe a la prensa. Y la reacción de la gente vinculada al Sodalicio ha sido en general la de señalar todo eso como falsedades. Casi nadie ha abierto una rendija a esta simple pregunta: ¿no podría ser cierto? Si pasó con Germán Doig, ¿por qué no con Luis Fernando? Más aún cuando lo que se cuenta en la denuncia no llega ni siquiera al nivel de un acto sexual con todas sus letras. Lo que se indica es bien moderado en comparación con lo que se contó de Germán Doig.

No creo equivocarme al decir que el Sodalicio va a la deriva. Han tenido que desterrar la memoria de quien iba a ser su modelo de santidad. Y ahora no saben cómo manejar lo que se viene con esta denuncia, que aún debe ser investigada. Te confieso que me preocupa lo que está pasando con el Sodalicio, no tanto por la institución —que si está al garete y se hunde, ni me va ni me viene—, sino más bien me preocupa la gente que se va a ver afectada. Hay allí quienes no ven otra manera de pertenecer a la Iglesia y participar de ella si no es a través del Sodalicio. Viven cobijados en ese mundo, y los otros católicos les son en gran medida ajenos. Hay gente también que vive de la ilusión de un ejército camino a la santidad, y tiene la mente bloqueada como para aceptar una fuerte dosis de realidad. Y están quienes […] han entregado su vida a la institución, algunos de ellos no tienen estudios, la mayoría carece de experiencia profesional, y tendrían que comenzar prácticamente desde cero en caso de que haya un hundimiento. Yo más bien espero que haya una reforma a fondo. Porque que algo se viene, se viene. La Santa Sede no puede demorarse en intervenir, pues corre el riesgo de seguir alimentando su mala fama de encubridora de religiosos de cuestionable reputación y perverso proceder.

Lo que me hace desconfiar de la palabra de Luis Fernando y gente cercana a él es que siempre han dicho públicamente que lo que contó [José Enrique] Escardó en sus famosos artículos y Pedro Salinas en su novela no es cierto, cuando yo sé con toda certeza que absolutamente todo lo que narraron es real o tiene un correlato en la realidad. Independientemente de que Salinas sea un agnóstico y Escardó un ateo declarado. En el Sodalicio siempre ha habido una versión oficial para cosas que han ocurrido, y luego uno se entera de que las cosas ocurrieron de manera distinta a como te las contaron.

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Desde entonces, mucha agua ha corrido bajo el puente.

De mis acercamientos al movimiento Schönstatt nos quedó en casa la hermosa costumbre de recibir una vez por mes a la Virgen Peregrina, una imagen de Santa María que va rotando de casa en casa entre un círculo de amigas del cual forma parte mi mujer.

De Luis Fernando no se conoce su paradero oficial, aunque la cúpula sodálite debe saber muy bien dónde se encuentra, cuál es su verdadero estado de salud y cuáles son los verdaderos motivos que lo llevaron a renunciar al puesto de Superior General. Es probable que aquello que sabemos de él sea sólo la punta del iceberg.

Manuel ha dejado de escribir sobre estos temas para dedicarse a asuntos más neutros y anodinos. Pero sé que su corazón sigue comprometido con la verdad, aunque ello implique sufrimientos y contrariedades. Y estoy convencido de que en personas como Manuel se halla la esperanza de que el Sodalicio realice los cambios que tenga que hacer, para ponerse de manera más humilde al servicio de todos los fieles que forman parte del Pueblo de Dios. Sin excepciones. Sin distinciones. Y sin actitudes triunfalistas.

Quiera Dios que haya en la institución más personas como Manuel que se entreguen a esta tarea sin miedo y con la audacia que da el auténtico amor. Para que salga a relucir la verdad que hace libre. «Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz» (Lucas 8, 17).

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14 pensamientos en “CARTAS A MANUEL

  1. Querido Martin: agradezco tus palabras y reafirmo la amistad que nos une aunque como te he dicho abiertamente no concuerde con algunas de tus aproximaciones. Creo que describes bien lo que me siento llamado a hacer en la medida de mis posibilidades desde mi participación activa en el sodalicio, y mi propia pequeñez. Estoy escribiendo un librito sobre los asuntos delicados que nos ocupan a ti, a mí y a tantos otros que buscamos ser fieles al Señor y por eso justos y misericordiosos, buscando ese equilibrio difícil que nos pide la caridad: odiar el pecado y amar al pecador. Sólo quería que supieras el motivo por el que quité (no eliminé) ambas entradas. En ambos casos me convencieron amigos queridos y cercanos con argumentos que me parecieron válidos. En “ir a Dios” creo que fui más sentimental porque lo que digo allí lo sigo creyendo pero ya pasó mucha agua bajo el puente. En la carta abierta a ti la retiré porque quería precisar mejor en qué estaba de acuerdo contigo y en qué no pero me atropelló la vida y ya no pude… en fin querido Martin, que Dios nos una en la verdad y la caridad, saludos a Eliana y a los chicos.

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    • Yo pienso que a ti Manuel te ha faltado una buena dosis de valentía. Creo que amor no quita conocimiento y así como escribes con inteligencia sobre varios temas ( algunos son verdaderas denuncias) no has utilizado tu incisiva pluma en denunciar lo que en el sodalicio está mal y que tú sabes de sobra de manera privilegiada. Ejemplos: muchsísimos. Silencios: muchísimos, también !

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  2. Sr. Scheuch, buenas noches. Cuántas veces hemos oído que el amor de Dios es más grande que nuestros pecados. Y que el sabe, sabe como guiar la historia, como conducirnos por ella. Considero que hay un sincero deseo de responder al amor de Dios en usted ,aunque no comparto totalmente algunas de sus interpretaciones ; sé que no hay nada fijo y usted lo sabe, no en vano nos vamos poniendo viejos y realmente es una gran bendición (otorgada de manera especial en unos momentos de nuestras vidas a través del Sodalicio en su caso y del MVC en el mío) que vivamos con fe y que vayamos captando de mejor manera lo esencial y se reduzca lo mezquino en nosotros, lo digo también por los ataques irracionales hacia usted. Dios lo bendiga. Every Cerquín Zacarías.

    Y estoy convencido de que en personas como Manuel se halla la esperanza de que el Sodalicio realice los cambios que tenga que hacer, para ponerse de manera más humilde al servicio de todos los fieles que forman parte del Pueblo de Dios. Sin excepción. Sin hacer distinciones.

    Las hay sr. Scheuch, además de él, las hay…

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  3. El P.Jean Pierre Teullet ya no es sodálite, me han dicho que ahora es sacerdote diocesano.

    Lo último que supe, es que él quería que se haga otra investigación a Luis Fernando Figari por las denuncias que tenía.

    Yo no puedo decir las razones del sodalicio ni del P.Jean Pierre para estas decisiones, pero luego de la forma en que lo sacaron de su parroquia en Ate, da la impresón que algo no es muy transparente todavia. Espero equivocarme.

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    • “(…)da la impresón que algo no es muy transparente todavia(:::)”

      Más bien diiría que no me cabe la menor duda que los sodas están confundiendo la oscuridad de la que hablaba el cineasta Chabrol con la de las catacumbas …
      Y desde cuando es diocesano ? Y si es así, sigue investigando o lo dejó …?

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    • El Padre Jean Pierre sigue siendo sodálite… es mejor no guiarse por los chismes… Y claro que pide una investigación sobre Luis Fernando. Investigación que ya fue realizada por el SCV y por la Iglesia.

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      • Total es o no es ?
        Está en 50% vs. 50%.
        Aparte : tengo entendido que la “investigación” contra L.F. Figari no ha llegado a su fin. Porqué dices “fue realizada” ?
        (“es mejor no guiarse por los chismes” ?).

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      • Sencillo mi estimado Gerundio, el Padre Jean Pierre sigue siendo sodálite. Tiene discrepancias internas. La investigación contra L.F. fue realizada, no hay ninguna investigación en curso en la Iglesia Católica.
        Siempre se puede denunciar algo más y comenzar nuevamente. ¿Quiéres saber en dónde vive ahora?

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      • Pienso que la Iglesia debería investigar esto.
        Me pregunto qué discrepancias internas tendrá el P.Jean Pierre Teullet, en el contexto que ya conocemos la ‘capacidad de diálogo’ de la gran mayoría de sodálites tanto como el abstruso secretismo que los caracteriza. Si tan poco tiene que esconder Figari, porqué esconde tanto ? … sigue oscura la cosa, … abuso sexual no es una cosa de juego.

        Porqué debe ser interesante dónde vive ahora ? > Te refieres a Figari o al Padre Jean Pierre Teullet ?

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      • Gustavo, creo que no te entiendo …. por una parte dices : “Investigación que ya fue realizada por el SCV y por la Iglesia” y luego dices “no hay ninguna investigación en curso en la Iglesia Católica”. De Agosto del 2011 está el artículo de Diario16, donde se afirma que hubo una denuncia frente a la Arquidiócesis de Lima por “abusos sexuales graves” y haber causado “maltratos físicos, psicológicos y espirituales”.

        Hmmm … , secretismo extendido ?

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      • 1. Según conozco el P. Jean Pierre sigue siendo sodálite, aún no ha presentado su renuncia. Tiene discrepancias internas pues considera que LFF es un abusador inclusive sexual.
        2. En el SCV señalan que han realizado su investigación y no es un abusador. Señalan además que han consultado a la Iglesia (Roma) sobre las conductas que el P. Jean Pierre denunció contra LFF y la respuesta fue la misma. No hay delitos por parte de LFF, a lo mucho faltas.
        3. El SCV ha dejado en libertad al P. Jean Pierre para denunciar o actuar como mejor lo crea conveniente.
        4. En la Iglesia no hay ningún proceso de investigación abierto contra LFF. No le creas a Diario 16.
        5. LFF no está corrido de la justicia o de la Iglesia. Su presencia en el SCV es cero y en el resto de la familia sodálite también lo es.
        Hay otras cosas que se pueden mencionar pero corresponden al ámbito privado de LFF.
        Este no es un tema civil, es decir, no puede ser juzgado en ámbitos judiciales peruanos ni extranjeros. Es un tema eclesial y en la Iglesia no existe ninguna investigación.
        Sin embargo en mi opinión en algún momento la Iglesia tendrá que pronunciarse sobre LFF, hasta el momento no hay nada, pero en el futuro uno nunca sabe. Yo me quedaré con lo siguiente: Si la Iglesia lo condena perfecto! y si no lo condena perfecto!. Es la Iglesia quien decidirá en este tema y yo confío en ella. ¿Tú confías en ella?

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      • …bueno, después de tres meses – con todo lo que ha pasado – parece que te equivocaste en todas tus apreciaciones …

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  4. Como se encuentra hermano Martin?

    Me es grato leerlo, aunque no siempre participo en los comentarios, siempre lo leo. Se nota ese aire intelectual que Ud. tiene, esa facilidad de exponer sus ideas, vivencias y experiencias. No todos podemos hacerlo como Ud., mis sinceras felicitaciones por eso.

    Alguna vez le comenté que pareciera que Ud. guarda rencor por el grupo al que perteneció, eso sólo Ud. y Dios lo saben. No sé si su intención es llamar la atención ante hechos desafortunados de su ex comunidad o causar algún tipo de lastima al cristiano incomprendido, eso también sólo Ud. y Dios lo saben.

    Querido hermano le cuento que la vida del cristiano esta mas allá del Sodalicio (se escribe así?), en la comunidad de mi barrio les decían los soda stereo, aunque claro su experiencia “fundamental” esta ahí, se nota además que Ud. no se despoja de su condición de burgués o pequeño burgués, no se cual es su realidad, pues no tengo el placer de conocerlo personalmente, y lo digo por lo que Ud. dice sobre el “empleo decente”, no sé que es para Ud. un empleo decente. El trabajo querido hermano, cualquiera que este sea, si es honrado es decente. Los obreros Sr, somos decentes, vivimos de nuestro salario y aprendemos a “acomodarnos a las circunstancias”, no por eso caemos en el conformismo, aunque si practicamos el “consumismo”, consumismo pantalón, consumismo zapato, etc.

    En sus cartas y comentarios Ud. deja la sensación que el mundo gira alrededor de la “pituquería” limeña, los demás somos satélites que hay que atender, que no hay que perder de vista. Y no lo culpo de eso, pues es la realidad que le tocó vivir, y de la cual se alimentó para ser lo que es hoy.

    Busca primero el reino de Dios y su justicia divina y todo lo demás vendrá por añadidura, dice mi Señor.

    Cuídese mi hermano y que mi Dios lo bendiga siempre

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  5. Pingback: LA PUNTA DEL ICEBERG | LAS LÍNEAS TORCIDAS

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