ENTREVISTA SOBRE EL SODALICIO

martin_scheuch_entrevistaEl día de hoy el diario La República ha publicado en su revista Domingo una nota sobre mi blog, en base a una entrevista escrita que me hizo un periodista de esa casa editorial. Debido a limitaciones de espacio, no se ha podido reproducir la entrevista íntegra y sólo se ha hecho un resumen conciso de lo conversado. Reproduzco aquí la entrevista completa, pues considero que contiene información adicional que puede ser de interés para todos aquellos que quieran conocer mejor ese fenómeno llamado Sodalicio de Vida Cristiana.

Vi su perfil en Las Líneas Torcidas. Dice que estuvo en el Sodalicio hasta 2008. Un año después ya había creado un primer blog, LA GUITARRA ROTA, y continuó luego con LAS LÍNEAS TORCIDAS. ¿Por qué decidió expresarse a través de Internet? Y segundo, ¿por qué escribir de lo que pasa dentro del Sodalicio en un blog?

Mi primer blog surge con el fin de narrar mi experiencia como miembro fundador de Takillakkta y como compositor de varias canciones del repertorio del grupo, así como también con el propósito de difundir otras canciones mías mucho más personales y poéticas. De hecho, en varios posts hay una crítica velada al Sodalicio, al cual todavía no menciono por su nombre. Ya había madurado la decisión de desvincularme del Sodalicio, pero a la vez sentía una responsabilidad hacia las personas que todavía formaban parte de la institución, a las cuales nunca les he deseado ningún mal. Yo mismo me preguntaba: ¿qué hacer con todo lo que yo sabía y que recién me había quedado del todo claro en el año 2008, cuando la imagen que tenía de las experiencias pasadas saltó por los aires y quedó hecha trizas? Pues hay que tener en cuenta que la disciplina del Sodalicio produce una especie de formateo mental, consecuencia de algo muy similar a un lavado de cerebro, y deshacerse de ese formateo es un proceso que lleva años, incluso más de una década. Este dato lo confirman quienes han estudiado el fenómeno de las sectas.

Su segundo blog, LAS LÍNEAS TORCIDAS, ¿tiene un afán de denuncia o sólo trata de reflexionar sobre su propia experiencia en el Sodalicio?

Muchos de los escritos que he estado poniendo en este segundo blog, LAS LÍNEAS TORCIDAS, fueron elaborados mucho tiempo antes. Algunos de ellos, en especial los relacionados con los temas de la obediencia y la sexualidad, fueron dados a conocer en privado a un par de personas vinculadas al Sodalicio, una de ellas con un alto cargo dentro de la institución. Mi objetivo era que se tomara conciencia de los problemas y que se aplicaran las medidas correctivas del caso. Por supuesto, no era yo quien debía decidir qué se tenía que hacer, pero si me sentía obligado en conciencia a compartir mis reflexiones con personas que, como yo, se sienten partícipes de la Iglesia católica. Consideraba esto como un deber fraternal. Lo cierto es que de parte de esta última persona hubo una negativa a someter los temas a reflexión, e incluso se me insinuó que podía ser objeto de una denuncia por difamación.

Teniendo en cuenta las experiencias del pasado, donde sistemáticamente se hizo oídos sordos a las críticas legítimas que yo formulaba, cuando todavía era sodálite, me di cuenta de que cualquier esfuerzo en esa dirección iba a caer en el vacío. Por eso, tras meditarlo durante mucho tiempo, decidí hablar de lo que sabía. Más aún, cuando la poca información crítica que había sobre el Sodalicio en la red carecía, en mi opinión, de estructura y mezclaba datos verdaderos con suposiciones falsas. Los pocos análisis del Sodalicio que había encontrado eran muy pobres y casi ninguno provenía de alguien que conociera a fondo la institución. Aun así, soy consciente de que muchos detalles se me escapan, pues el secretismo no es algo que el Sodalicio practique sólo hacia afuera, sino que se practica también al interior de la institución.

Una denuncia no ha estado nunca en mis planes. Pues el problema no son las personas ‒por lo menos la gran mayoría, diría yo‒ sino el sistema mismo y la ideología que lo sustenta, que permite y justifica los abusos que he detallado. Determinar las responsabilidades personales deberá ser fruto de una investigación. Mis escritos son sólo aportes para que se sepa cómo ha funcionado el Sodalicio. Por eso mismo, en muchos casos he omitido nombres. A la vez, esto me ha servido para liberar mi conciencia de un peso enorme, pues la reflexión misma sobre lo vivido es ya una experiencia liberadora.

Aunque usted no se lo haya propuesto, posts como SODALICIO Y SEXO y YO TE PERDONO, SODALICIO ‒en los que cuenta, en el primer caso, la errada idea de sexualidad dentro de las casas sodálites, y en el segundo, el castigo físico y psicológico al que son sometidos los sodalites en formación‒ han sido los más comentados dentro de su blog. ¿Ésa era su intención? ¿Llevar a debate lo que sucede dentro del Sodalicio?

En realidad, nunca he tenido la intención de que unos posts sean más leídos que otros. Sucede que los temas abordados en esos artículos que usted menciona llaman la atención de los lectores, que esperan encontrar revelaciones sensacionalistas. Considero que en ellos no se encuentra lo que para mí constituye el meollo del problema. En mi post OBEDIENCIA Y REBELDÍA describo uno de los problemas fundamentales del Sodalicio, que sería como la fuente de donde brotan los demás problemas, a saber, la manipulación de la conciencia y la sujeción de la libertad de las personas.

Pienso que un blog es un instrumento adecuado para hacer que se origine un debate sobre un tema. Los comentarios de los lectores son enriquecedores, además de los e-mails que he recibido en privado, que son prueba fehaciente de que no soy el único que percibe al Sodalicio de esta manera.

¿Qué piensa cuando algunos lectores de su blog le responden que si tiene algo que denunciar lo haga por la vía legal y no en un blog?

Estos lectores no ponen el acento en “por la vía legal”, sino en el otro aspecto: “no en un blog”. Es decir, me recriminan el hecho de que haga de público conocimiento lo que para ellos debería mantenerse en secreto. Se trata de la misma estrategia que suele aplicar el Sodalicio, para el cual sus prácticas reprobables son “secretos de familia”. Por otra parte, no llegan a entender que lo que publico no tiene un carácter de denuncia, sino que se trata de aportes para comprender mejor el fenómeno del Sodalicio y ayudar a quienes han sido víctimas de ese sistema institucional.

¿Algún miembro de la comunidad sodalite ha respondido formalmente a alguno de sus posts? ¿Espera que lo hagan?

A decir verdad, no me consta, a no ser que alguno de los seudónimos oculte la identidad de un sodálite consagrado. Alejandro Bermúdez, sodálite y director de ACI Prensa, ha hecho referencia a mi post YO TE PERDONO, SODALICIO en Twitter, calificándolo de “vituperio”, y ha dicho que duda de mi salud mental. Lo cual no se aparta de la estrategia que siempre ha seguido el Sodalicio frente a cualquier crítica: no responder a los contenidos y descalificar al mensajero. Por eso mismo, no espero que haya una respuesta oficial del Sodalicio. Probablemente hayan dado la consigna de que nadie responda o haga comentarios a mis posts. Hicieron lo mismo cuando José Enrique Escardó publicó sus primeras denuncias allá en el año 2000. Yo, haciendo caso omiso de la orden, sí le respondí a Escardó través de un e-mail personal, y cometí el error de comentárselo a un sodálite de comunidad. El superior de su comunidad me llamó por teléfono esa noche para amonestarme por mi “imprudencia”, sin mostrar ningún interés en enterarse de los contenidos de lo que yo había escrito.

¿Su familia respalda lo que cuenta en su segundo blog?

Ningún familiar mío aprueba que yo escriba sobre el Sodalicio en mi blog. Y si alguno se siente afectivamente vinculado al Sodalicio, argumenta que la institución hace mucho bien a muchas personas, y que es desleal de mi parte socavar todas esas cosas buenas y perjudicar a quienes con buenas intenciones han redescubierto la fe y la Iglesia a través del Sodalicio. Y no dejo de darles la razón en que el Sodalicio tiene cosas buenas. Yo mismo lo he reconocido en mi post ELOGIO DEL SODALICIO. Sin embargo, no se puede argumentar legítimamente en contra de los aspectos cuestionables que yo señalo sacando a relucir las buenas obras del Sodalicio. Pues lo uno no quita lo otro. A través de sus buenas obras ayudan a muchas personas, pero a través de las prácticas que yo he sacado a relucir, han hecho mucho daño, marcando psicológicamente a muchos de por vida, llevando a algunas personas incluso al borde de la desesperación. Y eso no se puede permitir, ni se debe encubrir. Los problemas personales con esos familiares cercanos son el precio que tengo que pagar por seguir un dictado de conciencia. Y confieso que no es fácil.

Usted continúa siendo católico. A raíz de su experiencia con el Sodalicio, ¿no consideró dejar su fe?

Tenga en cuenta que yo seguí creyendo en la misión del Sodalicio hasta el año 2008. Pero a lo largo de los años mi fe, sustentada en experiencias personales legítimas, fue fortaleciéndose y edificándose sobre otras bases que la pertenencia a una institución. Hay quienes descubren la fe a través de una persona o una institución católica y, a medida que van madurando, se sienten más unidos a la Iglesia universal y la pertenencia a una institución adquiere un carácter relativo, no absoluto. Ése fue mi caso. Incluso mi pertenencia a la Iglesia no depende de lo que hagan o piensen sus jerarcas, sino de algo que es difícil de explicáselo a alguien que no lo ha vivido, a saber, el seguir tras los pasos de Jesús para alcanzar la libertad que uno ansía con todo su corazón. Tal vez mi lenguaje sea demasiado teológico, pues yo he terminado estudios de teología, pero no tengo otra manera de expresarlo. Quizás componiendo una canción de letra poética pueda comunicar mejor esta experiencia. En cambio, quienes tienen una fe que depende de la existencia de una institución concreta, se hallan en una situación más frágil, y para ellos la desilusión puede significar una estocada mortal a su fe.

Y, finalmente, ahora que vive en Alemania, ¿su decisión de dejar el país tiene algo que ver con su ruptura con el Sodalicio?

Cuando vine a Alemania a fines del año 2002, yo no había roto todavía con el Sodalicio. Aunque, de manera indirecta, el Sodalicio fue una de las causas por la que tuve que dar ese paso. Cuando salí de comunidad, a los 30 años de edad, sólo había terminado estudios de teología y no tenía un trabajo estable. Prácticamente no tenía dónde caerme muerto. Si no fue por el apoyo que me prestó mi madre, difícilmente hubiera podido salir adelante. La precariedad de mi condición laboral me llevó a hacer estudios de administración en ESAN (Escuela de Administración de Negocios para graduados) después de casarme. Aún así, me resultaba difícil encontrar un trabajo con un sueldo decente, pues aún habiendo obtenido un MBA (Master of Business Administration), no tenía experiencia empresarial. A eso se sumó el ostracismo a que me vi sometido en el Sodalicio y el Movimiento de Vida Cristiana, donde me fueron apartando de actividades de formación, que es donde yo podía aportar, además de que corrieron rumores falsos sobre mi persona y mi vida laboral. Un ejemplo le puede ilustrar esto. Cuando comencé a componer canciones románticas, hubo quienes rumorearon que yo había caído en una profunda crisis personal, pues no era concebible que ya no compusiera canciones de tema religioso de estilo sodálite. O recuerdo cuando mi mujer y yo fuimos a ver la película “No se lo digas a nadie” de Francisco J. Lombardi. Después alguien nos llamó seriamente la atención, pues ir a ver una película con esa temática era algo pecaminoso, además de innecesario, y que no nos iba a hacer ningún bien en lo personal. Con detalles como éstos, mi reputación fue paulatinamente echada por los suelos.

¿A qué se dedica ahora en Alemania y cuánto tiempo le dedica al blog?

Hasta febrero de este año trabajé para un centro de atención al cliente y soporte técnico de computadoras de diagnóstico de vehículos motorizados, que fabrica la empresa Siemens y se utilizan en los talleres de los concesionarios de Volkswagen, Audi, Skoda y Bentley. Actualmente estoy postulando a un puesto de administración de ventas y contratos de una empresa internacional que suministra maquinaria agrícola. En mi tiempo libre escribo artículos, leo revistas y libros sobre historia y temas actuales, investigo sobre temas que me interesan, colecciono películas independientes y artísticas, soy uno de los cuatro administradores de un foro de Internet dedicado al cine alternativo no comercial, y compongo canciones de vez en cuando. No veo televisión, pues lo considero una pérdida de tiempo. Como comprenderá, el tiempo no alcanza, si a eso le sumamos las actividades que uno tiene que hacer junto con la familia.

No podría precisarle con exactitud cuánto tiempo le dedico al blog. Cada día veo si hay comentarios nuevos, y de ser necesario, doy una respuesta. Trato de tener listo un post cada semana. Mis experiencias en Alemania también son interesantes y podrían ser para muchos motivo de reflexión. Quiero ir publicando lo que he escrito al respecto.

¿Conoce a otras personas que, como usted, piensen dejar el Sodalicio?

No suelo recibir este tipo de información. A través de la gente del Perú que se comunica conmigo, voy enterándome de quién se ha retirado de la institución. Y a veces mucho tiempo después de que ello haya ocurrido. El Sodalicio, por lo general, busca que este tipo de información no se difunda.

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12 pensamientos en “ENTREVISTA SOBRE EL SODALICIO

  1. Martín, en tu respuesta a la pregunta sobre no abandonar la fe católica,
    ¿Consideras que tuviste una experiencia mística que la preservó a pesar de los estragos causados por el SCV?

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    • Yo no lo llamaría experiencia mística, sino una experiencia cotidiana de Dios: ver las señales que esa presencia misteriosa va dejando en la vida de uno. Y de eso hay mucho en mi vida. De hecho, en los momentos de crisis personal que he tenido, siempre he buscado la compañía del Señor. Finalmente, los acontecimientos han seguido una lógica improbable, que sólo puedo designar como “milagro”. Uno descubre que la voz de Dios se hace oír de muchas maneras, y no sólo a través de lo que te digan los mandamases de una institución.

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  2. Hay una cosa que no comprendo. Dijiste que estuviste en el sodalicio 30 años (de 1978 hasta 2008), sin embargo, luego comentas: “O recuerdo cuando mi mujer y yo fuimos a ver la película “No se lo digas a nadie” de Francisco J. Lombardi”. Que yo recuerde, esa película la estrenaron en los cines en 1998.

    Por lo tanto, lo que no comprendo es cómo si en 1998 ya tenías mujer (no sé si esto significa que estabas casado, que convivías o que eran “enamorado”) afirmes que fuiste sodalite hasta 1998. ¿No se supone que los sodalicios no pueden casarse?

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    • Existe una figura que es la del “adherente sodálite”, personas casadas que se comprometen a vivir de acuerdo a la espiritualidad sodálite y contribuir estrechamente con los fines del Sodalicio. Si bien jurídicamente no son sodálites de derecho pleno y, por lo tanto, no pertenecen en sentido estricto a la institución, en sentido amplio si se les puede considerar como sodálites. Yo dejé de ser sodálite consagado en el año 1993 y me casé en el año 1996.

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  3. Hola Martin me siento plenamente identificado con lo que dices te vengo siguiendo hace ya un buen tiempo, y claro tengo deseos de algún momento escribir también mi experiencia y como me desprogramé o me reformatié ahora vivo mi vida mas tranquilo, aliviado, y libre, pero simpre mi experiencia religiosa (dentro del scv) marcó mi vida es por ello que me interesa todos estos temas. Admiro tu coraje por hacerlo y te aliento a que continues.

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  4. Hola Martin: me llama mucho la atención ese parrafo tuyo que dice: “Quienes tienen una fe que depende de la existencia de una institución concreta, se hallan en una situación más frágil, y para ellos la desilusión puede significar una estocada mortal a su fe”, sigo tu bloog y te puedo contar que en un momento siento que si me ayudo pertenecer al MVC y es mas en ese momento creia en todo y en todos, quizas porque era mas joven y todos mi amigos eran agrupados, ahora es diferente porque ya tengo mas edad y en respuesta a varias de mis preguntas incomodas en su momento, puedo ver con mas claridad el panorama gracias a tus aportes…he conocido algunos amigos sodalites a quienes si considero amigos… pero tambien he conocido aquellos a quienes no les tengo confianza… porque son incoherentes con lo que predican… no creo que sean susceptibilidades mias…ahora entiendo porque de alguna manera te borraron del mapa… o quizas porque eres uno de los innombrables dentro de la familia sodalite, me acuerdo haber preguntado alguna vez por ti, y lo que me dijeron es que te habias vuelto medio loco… y cuando volvia a preguntar siempre me cambiaban el tema… a ver si escribes … como por ejemplo… porque existe elitismo por parte de ellos no se si sea la palabra adecuada, pero donde estoy hay mas preocupacion y empeño en hacer apostolado en los colegios privados y de renombre por medio de convivio porque ahi si estan todos los sodalites metidos y a los de colegios nacionales o de bajo status… los mandan a Vivencia.. que es algo parecido pero con bajo presupuesto…y apenas se ve un sodalite dando ordenes a los agrupados provenientes de los sectores economicos bajos … he preguntado pero siempre me dicen que no hay y nunca hubo tal elitismo…no les creo porque lo he visto… Saludos…y mis mejores deseos y exitos para ti.

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    • Estiamdo Arequipeño Anónimo:

      Es cierto lo que dices sobre el elitismo. Yo también lo he percibido. Y eso va unido a actitudes y comentarios racistas, no obstante que el Sodalicio lo niega, presentando como contraargumento a miembros de su comunidad que no tienen rasgos europeos. Eso no quita el hecho de que se tengan criterios racistas,que se plasman en actitudes ad hoc.

      Gracias por tu comentario y por los buenos deseos.

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  5. Hola Martín, lamento mucho leer estas cosas, yo fui agrupado, la experiencia en el MVC fue una experiencia de fe, de encuentro personal con el Señor Jesús, ciertamente he notado incoherencias en algunos sodalites, pero también el testimonio vivo de Dios en muchos sodalites, y por esos poquísimos sodalites incoherentes no vamos a criticar a esa gran obra de Dios que es el Sodalicio, pienso que deberías reconsiderar lo que escribes pues haces mucho daño, te digo estos pues, aprecio mucho a esa familia espiritual aunque ya no la frecuento mucho por encontrarme en otra ciudad. saludos y mis oraciones.

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    • Estimado emevecista:

      En realidad, la coherencia o incoherencia de los sodálites me tiene sin cuidado, pues en lo que describo no me centro en actitudes particulares de nadie. Lo que me interesa es dar a conocer los problemas del sistema mismo, la disciplina que se practica, la ideología que lo sustenta, etc. Y aun dentro de esa estructura con sus puntos problemáticos, hay personas muy buenas, que dan testimonio del Evangelio con sus actitudes. Ahora bien, lo que yo describo es lo que yo mismo he visto y experimentado, y las cosas que hacen daño no las he generado ni inventado yo. Se dan, independientemente de que yo hable de ellas o no. Y así como tu experiencia fue positiva ‒y eso no se pone en duda‒, así también hay personas que han tenido experiencias negativas, que las han dejado marcadas de por vida. Ambas cosas se dan, y lo uno no niega lo otro. Si yo estuviera mintiendo, tal vez sería culpable de hacer daño. O tal vez no, pues fácilmente se podría develar lo que escribo como un cumulo de falsedades. Y si lo que digo es auténtico ‒como ciertamente lo es‒, puedo ayudar a las víctimas de abusos psicológicos y de otro tipo a procesar sus experiencias, y a los responsables de la institución a darse cuenta de que hay cosas que deben cambiar.

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  6. Martín, sólo hemos conversado una o dos veces por un tiempo no muy largo y de eso hace ya mucho tiempo. A partir de tus composiciones y escritos en este blog, aprecio tu profundidad y agudeza. En algún lugar hablabas sobre tu interés por los cambios y las mejoras en el SCV y que todos tus argumentos buscan la mejora y sinceramiento de las cosas que no están bien. Se supone que buscas el bien del SCV.

    Sin embargo te digo, con aprecio cristiano, que tus publicaciones ya no parecen buscar el bien sino embarrar cada vez más al SCV. Realmente no creo que, actualmente, tu blog esté siendo verdadera ayuda para alguien, pues sólo genera más dudas, más inquietudes y no parece proponer, verdaderamente, soluciones. También pienso que tu actitud realmente denota una soberbia muy grande. Si no es soberbia, entonces estás invitando a una mala lectura de tus fines y de ti mismo. De lo que he leído en otros post de este blog, aseguraría que vas desestimar lo que escribo ahora y que argumentarás muy bien, sabemos que eres bueno en esto, toda situación que te sea criticada.

    Queda claro que hay cosas que aún deben mejorarse en el SCV, pero creo que este blog y tu proceder ya están perdiendo sentido. Integro la familia sodálite, y me apenan las cosas que no se manejan bien, las situaciones y personas que no van acorde al espíritu evangélico. Creo como tú, que hay mucho por hacer y que no podemos hacernos de la vista gorda. No puedo ni debo juzgar tu fe, tu compromiso, tu vida espiritual, porque no sé nada de ti y tampoco tengo derecho a hacerlo. Pero, aún así, te invito a rezar más, y reconciliar más de lo que ya puedas venir haciendo. Creo que sólo así, podrías lograr un auténtico aporte para los cambios que se necesitan en el SCV y toda la familia sodálite. Digo esto porque es lo que afirmas de una u otra manera y si no fuera así, sólo sería una serie de críticas y ataques, que aún teniendo fundamento, estarían lejos de toda caridad cristiana.

    Me despido esperando poder leer algunos artículos tuyos en los que se vea más la caridad y el amor que la crítica y el descrédito.

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  7. Pingback: MI HERMANO SODÁLITE | LAS LÍNEAS TORCIDAS

  8. Leer una parte de tu testimonio con la que me he sentido identificada me hace menos pesada la carga, también yo por años estuve en una Comunidad religiosa, donde lamentablemente hubieron más que incoherencias. De todos modos no fueron esos los motivos de mi alejamiento de la comunidad religiosa. Más bien, el hecho de no sentir en mi interior la coherencia con lo que me pedían vivir y lo que yo sentía que me era posible. Te puedes imaginar el abismo (agujero negro) que viví por semanas al pensar que ya no había salvación posible para mi, que renunciaba o mejor dicho rechazaba a Dios mismo, ya que rechazaba mi vocación. Gracias a Dios sentí un gran alivio por una pequeña gran luz de fe en su misericordia.
    Gracias por tu blog y es importante que lo hagas, ya que ayudas a ver con nitidez algunas verdades que pueden resultar incomodas, pero creo sinceramente que es necesario hablar sin temor y sin afán de destruir, que siento que es el tuyo, ya que eres y serás hijo de la Iglesia como yo, y a una madre se le ama, aún sabiendo y sufriendo sus defectos.

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