MI HERMANO SODÁLITE

erwin_scheuch

Cuando yo vivía en comunidades sodálites, mi máxima prioridad era el Sodalicio. Si bien se nos había inculcado que nuestra principal preocupación debía ser alcanzar la santidad conformándonos con el Señor Jesús y estar al servicio de la Iglesia en un espíritu de caridad y de amor, este fin no se concebía fuera de la institución, de modo que todo mi mundo terminaba girando en torno al Sodalicio. El Sodalicio era aquello por lo había que luchar, aquello que había que defender a toda costa, aquello por lo que había que entregar la vida. Para un sodálite no existe la posibilidad de una existencia fuera del Sodalicio, y salirse de él implica la muerte espiritual y la amenaza de una infelicidad perpetua tanto en este mundo como en el más allá.

Para implantar una mentalidad así, el Sodalicio maneja un concepto tan estrecho y rígido de vocación, que termina atentando contra la libertad de decisión de las personas. En el momento en que a una persona se le inculca que tiene vocación sodálite, se le enseña que seguir otro camino constituiría una traición al destino querido por Dios para uno mismo. De ahí que la identificación de los sodálites con el Sodalicio sea tan fuerte. No conciben sus vidas fuera del Sodalicio y su desaparición implicaría la anulación del sentido de sus existencias.

Eso explica por qué en la mayoría de los casos de individuos que se han separado del Sodalicio han habido graves crisis personales con momentos de depresión y desesperación, incluso a veces acompañados de pensamientos suicidas.

Hago esta breve introducción para que se entienda la situación de mi hermano Erwin Scheuch, a quien —cuando aún éramos adolescentes— lo invité a participar de actividades que permitieron que otros sodálites le hicieran proselitismo. Actualmente forma parte de la cúpula sodálite, se siente plenamente identificado con el Sodalicio y ha actuado siempre en consecuencia, defendiendo la institución a rajatabla. Sé que eso le ha traído más de un conflicto interior, pues no siempre le ha sido posible conciliar las obligaciones que se derivan de vínculos familiares con la dedicación absoluta y absorbente que exige el Sodalicio, así como también a mí me resulto difícil este asunto cuando yo era un sodálite de comunidad hecho y derecho.

Y esa mentalidad que pone el Sodalicio por encima de todo no se esfumó de la noche a la mañana cuando salí de comunidad e inicié mi recorrido por los caminos cotidianos de este mundo. A manera de anécdota, puedo contar que cuando José Enrique Escardó publicó sus primeras denuncias en la columna El Quinto Pie del Gato en la revista Gente, que dirigía su padre Enrique Escardó, yo le escribí un e-mail defendiendo al Sodalicio. Cómo yo era lo suficientemente inteligente como para no negar lo evidente —pues me constaba que los incidentes narrados eran ciertos—, le argumenté que estaba sacando los hechos de su contexto, pues no mencionaba todos los momentos buenos y gratificantes que también se vivían en las comunidades sodálites. Además, le argumentaba que nunca iba a poder probar que los hechos que señalaba habían ocurrido realmente.

Lamentablemente, no guardo copia de ese e-mail ni de la respuesta de Escardó. Tal vez José Enrique sí guarde copias y le agradecería que me las pueda suministrar, si es que aún las tiene. De lo que sí estoy seguro es de que en ese momento José Enrique se presentaba en mi mente formateada —al igual que en la mente de la mayoría de los sodálites— como un enemigo de la fe que había que neutralizar. Y si bien para mí no todos los métodos eran lícitos para conseguir ese objetivo, hubo sodálites que no dudaron en aplicar medios de dudosa moralidad, como José Antonio Eguren, actual arzobispo de Piura y Tumbes, que mintió descaradamente diciéndoles a un grupo de adherentes (sódalites casados) que todo lo que Escardó contaba era mentira, o el P. Jaime Baertl, que amenazó a la dirección de la revista Gente con que les iban a cortar la publicidad si José Enrique seguía publicando artículos sobre el Sodalicio.

En ese entonces yo daba clases en el desaparecido Instituto Superior Pedagógico “Nuestra Señora de la Reconciliación”, gestionado por el Sodalicio, y cometí el error de contarle a un sodálite de comunidad —el cual también enseñaba allí— que le había escrito un e-mail a Escardó. Esa misma noche recibí una llamada telefónica de mi hermano Erwin para llamarme la atención en tono enérgico y agresivo por haberle escrito a Escardó, cuando la estrategia que había decidido la cúpula sodálite y que había sido difundida por consigna era guardar silencio e ignorar a Escardó. Como se haría posteriormente de manera sistemática cada vez que los medios informaran de manera desfavorable al Sodalicio. La falta de transparencia como muro de contención. Lo más insólito de todo esto es que no mostró ningún interés en saber los contenidos de mi e-mail, sino que lo único que le interesaba era que yo me atuviera a las indicaciones que se habían dado —y que yo desconocía hasta ese momento—. Por supuesto, todo esto me supo a chicharrón de sebo, pero aún así defendí mi posición y mi derecho a expresarme libremente sin tener la obligación de seguir consignas absurdas.

Cuando decidí migrar Alemania, mi intención era entonces contribuir a que la Familia Sodálite pudiera expandirse hacia tierras germanas. Mi hermano Erwin me dio los datos de contacto del P. Ulrich Lemke, un párroco de la ciudad de Wuppertal que era y sigue siendo amigo de algunos sodálites, con el fin de que me ayudara a asentarme en el país. Pero antes de partir, me dijo una frase que me hizo sentirme agente de Misión imposible: «Si haces una de las tuyas, nosotros no te conocemos». No sabía exactamente a qué se refería con “una de las tuyas”, pero eso me hizo darme cuenta de que yo estaba entrando poco a poco en la categoría de persona non grata para la Familia Sodálite debido a mi espíritu crítico y a mis aires de independencia.

Hasta el momento no había querido hablar expresamente de mi hermano Erwin, pero me veo forzado a hacerlo debido a algunos comentarios que ha dejado en Facebook que no se ajustan del todo a la verdad. Si bien Erwin ha tenido actuaciones desafortunadas en ocasiones en que los medios han informado críticamente del Sodalicio, como por ejemplo en el caso del testimonio de Jason Day, aun así no poseo la certeza de que tenga malas intenciones o de que actúe de mala fe. Ocurre simplemente que el formateo mental que se ha solido practicar en el Sodalicio es tan fuerte, que obstaculiza una visión crítica de la propia institución y hace que los mecanismos de defensa se activen en piloto automático. Como ocurre de manera similar con cualquier persona que haya sido captada por un grupo sectario. Esta consideración es importante para entender por qué pone lo que pone en su cuenta de Facebook. He aquí el mensaje completo (ver https://www.facebook.com/erwin.scheuch/posts/1179541652078338).

Siempre me he abstenido de hablar de mi hermano en público, pues me duele profundamente su situación, he tratado de comprenderla y aliviarla con los medios a mi alcance, como son testigos sodálites, mis amigos y familiares. Pero creo que el testimonio que pongo abajo del P. Jorge Olaechea Catter, amigo también de mi hermano, expresa muy bien lo que siento y vivo.

Rezo por Martín, su esposa Maria Eleana (quien es testigo de mis esfuerzos) y mis sobrinos, y estoy dispuesto a hacer todo lo que está a mi alcance para aliviar el dolor que mi hermano expresa en sus escritos. Y pido a Dios que sea capaz de perdonarnos por cualquier sufrimiento que pueda yo, o algún hermano de comunidad, haberle infligido. Les pido también sus oraciones para que lo que no calmamos nosotros pecadores lo pueda calmar Dios.

Jorge Olaechea Catter
10 de abril

Me ha dolido y hecho pensar mucho el último post de Martín Scheuch en su blog “Las líneas torcidas”, que leo frecuentemente porque considero a Martín (desde hace muchos años, cuando fue mi profesor en San Bartolo) un amigo, y una persona brillante y de gran corazón. Sin embargo el último post me cuestionó profundamente:

1. Martín afirma que ha tenido que enterarse de que se le está pidiendo perdón “de manera colectiva e impersonal y no a través de una comunicación personalizada”. Que es algo que muchos están repitiendo ahora, después del pedido de perdón de Sandro. Pero yo mismo le escribí a Martín en octubre del año pasado, como miembro del Consejo superior, ofreciéndole mi ayuda para llevar su testimonio a la comisión y pidiéndole perdón. Y tuvimos un intercambio muy amistoso de mails, donde eso estuvo completamente presente.

2. No voy a entrar en el mérito de cada una de las preguntas que hace Martín después, algunas ya las respondieron otros, como el p. Marcio, y otras él mismo las ha corregido luego por darse cuenta de que eran incorrectos los datos que tenía (como que hayamos mandado gente afuera para encubrirla, que es lo que se insinúa obviamente). Pero me cuestionan las preguntas mismas: siempre que he pensado en Martín y en sus escritos, en mí estaba la pregunta ¿qué bien está buscando, qué bien quiere hacer con esto? Sé que algunos dirán que soy ingenuo, pero lo repito: yo conozco personalmente a Martín, he ido a visitarlo a su casa en Alemania más de una vez, conozco a su esposa y a sus hijos, nos hemos reído juntos, hablado de que el mejor grupo de música peruana es Leusemia en su época progresiva y compartido nuestros gustos musicales (ambos muy exóticos), y como le dije hace unos días a la misma María Eleana: los cuatro están en mis oraciones y ofrecimientos cada día, y lo van a estar siempre.

3. Pero en el último post simplemente me fue imposible ver el bien que Martín estaba buscando: no vi su brillantez, sino el deseo de sembrar duda, de sembrar desconfianza, y la última “pregunta” me dio la clave: no se trata de las personas sino del “sistema”. Eso me hizo pensar y tener una especie de “epifanía” acerca de por qué, estando tan de acuerdo con Martín sobre muchos puntos críticos de nuestra historia sodálite, creo que está tan radicalmente equivocado. Yo no conozco un “sistema” sodálite, como él repite y como obviamente otros repiten para arriba y para abajo con él… Conozco una mínima comunidad, de verdad enana para lo que es la Iglesia universal, con muchos defectos en muchos puntos de vista, hemos sido soberbios, nos hemos creído lo máximo, hemos “canonizado” o “guruizado” a personas, y toda la lista que conocemos porque nos la repiten una y otra vez últimamente. Lo acepto y me apena. Pero no somos un “sistema”. Hemos tenido hábitos, hemos tenido una cultura interna, hubo modos de proceder, unos malos otros buenos, pero esto no es un “sistema”, sino una comunidad de personas.

4. Espero que mi testimonio pueda iluminar a algunos. Me considero medianamente inteligente y quiero a Jesús con todo mi corazón, por lo que no pienso que nadie me ha lavado el cerebro ni se lo pienso lavar a nadie, me quedo en el lugar donde me quedo porque creo que aquí Dios me ha llamado, personalmente, a una comunidad, no a un “sistema”. Sé que hay muchísimo por mejorar y reformar, como el mismo Sandro ha dicho con claridad. Pero espero que las personas que hoy nos repiten que tenemos “que desaparecer” (porque seamos sinceros, de eso se trata al final, por más que nos digan que “hay personas buenas, etc.”, se trata de desaparecer el SCV) se den cuenta de que aquí hay personas que creen en Dios y en la Iglesia, pecadores que queremos llegar, con la gracia de Dios, un día al cielo.

Concluyo diciendo que no quiero hacer de esto algo personal sobre Martín. Veo con dolor y desconcierto, aunque también lo entiendo, cómo muchos que he conocido personalmente, con los que he compartido muchísimas cosas buenas de verdad, hoy están dando sus opiniones y sus experiencias, que respeto mucho, en entrevistas o escribiendo, pero dando una versión de lo que yo viví que simplemente no es real. He tratado de buscar a varios, y los voy a seguir buscando, no para excusar los errores del Sodalicio (tan sonso no soy), sino para decirles una cosa muy sencilla: aquí me tienen hermanos, sigo siendo yo mismo, el que conocieron hace tiempo, hoy me toca ser parte de la “cúpula” (y me río mucho cuando leo esa expresión): perdón personalmente por lo que hayan sufrido y aquí estoy para lo que puedan necesitar de mí.

Lamentablemente me toca chambear en mil cosas porque somos menos y no siempre tengo todo el tiempo que quisiera para llamarlos, conversar, retomar la amistad, contarles de mi vida, saber de la de ustedes. Pero en todo lo que pueda, aquí estoy. Cada día, como Martín, está cada uno de ustedes en mis oraciones, en mis ofrecimientos, y muy especialmente en la Eucaristía. Busquemos juntos el bien y la verdad, no sembrar desconfianza y sospecha para “abatir un sistema”. Hay más que eso en el Sodalicio que tanto quiero.

Un abrazo,
P. Jorge (Rolo)

A continuación, mis aclaraciones.

¿Qué situación mía es la que le puede causar tanto dolor? Sigo siendo católico, miembro vivo de la Iglesia, admirador del Papa Francisco y una persona abierta generosamente al diálogo. ¿Le apena que en este momento esté pasando por un bajón laboral y esté buscando trabajo? Ya he estado en el pasado en circunstancias similares y he salido adelante, sin que mi hermano haya hecho nada para aliviar mi situación. ¿A qué situación se puede referir? Lo único que se me ocurre es el hecho de que yo haya realizado una disección crítica del Sodalicio a través de mis escritos, que es algo con lo que le cuesta confrontarse. Y eso a él le debe causar dolor, el cual proyecta psicológicamente sobre mí, pues yo no soy una persona que viva abatida por el sufrimiento ni que se niegue a asumir los retos y dificultades de la vida con esperanza.

Ademas, que yo recuerde, él nunca me ha preguntado si yo vivo agobiado por el dolor, ni tampoco es esto lo que reflejan mis escritos. Tal vez es algo que sí estuvo presente en los primeros escritos que elaboré como un ejercicio de catarsis (ver SODALITIUM 78: PRIMERA ESTACIÓN, OBEDIENCIA Y REBELDÍA, SODALICIO Y SEXO), pero de ahí en adelante lo que me ha inspirado es la libertad de los hijos de Dios y el deseo de entender lo que he vivido para que otros no tengan que pasar por lo mismo, asumiendo esa misión con coraje y sin miedo. En mí hay poco que aliviar, pero pienso que mi hermano debería aliviar su mente de prejuicios, condicionamientos, estrecheces y paternalismos sentimentales.

He de recalcar que mi hermano Erwin no tuvo nada que ver con mi distanciamiento definitivo del Sodalicio, el cual comenzó a fraguarse con la detención de Daniel Murguía en octubre de 2007 y tomó la forma de una decisión rotunda a lo largo del año 2008. Después de la reflexión que hice —que me tomó bastante tiempo y me costó sangre, sudor y lágrimas—, llegué a la conclusión de que el sistema sodálite —constituido por la ideología o pensamiento, el estilo y la disciplina— era una bomba de tiempo que en cualquier momento les podía estallar en la cara, pues generaba tal presión sobre los individuos, que podía desembocar en una sexualidad descontrolada o inducir a una doble vida. Así se lo comuniqué en enero de 2010 durante una breve visita a Lima, pero más que mostrar interés en los análisis que había hecho, se preocupó obsesivamente en saber con quién más había compartido estas reflexiones, las cuales rechazó de plano como no conformes con la realidad. Insistió en que, como yo había vivido tanto tiempo en Alemania, no conocía cómo era el Sodalicio en realidad.

Posteriormente, intentaría en vano hacerme desistir de publicar mis reflexiones primero en mi blog LA GUITARRA ROTA y luego en mi blog LAS LÍNEAS TORCIDAS (ver EL SODALICIO CONTRA LA GUITARRA ROTA y EL SODALICIO CONTRA LAS LÍNEAS TORCIDAS), utilizando argumentos de tipo sentimental, como que no yo sabía el daño que estaba haciendo a tantas personas buenas y que yo estaba pecando contra la honra y el respeto debido a las personas que mencionaba. O que si yo me había divorciado del Sodalicio, era desleal de mi parte hablar mal del cónyuge con quien había estado casado.

Erwin se dedicó a alimentar la versión de que lo que yo estaba haciendo es vertir mi despecho hacia el Sodalicio en lo que escribía, y algunos familiares míos llegaron a creer que el asunto de mis escritos sobre la institución sodálite se reducía a un mero conflicto personal entre Erwin y yo. Y la verdad es que Erwin no jugó ningún papel en la decisión que tomé de escribir al respecto. El tema en sí mismo revestía tal gravedad, que debía dejar de lado el hecho de que mi propio hermano estuviera comprometido con la institución y asumir las consecuencias como un daño colateral. Como decía Aristóteles, «soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad».

Reflejo de esta situación es lo que declaré al diario La República en una entrevista que le concedí en junio de 2013 (ver ENTREVISTA SOBRE EL SODALICIO):

«Ningún familiar mío aprueba que yo escriba sobre el Sodalicio en mi blog. Y si alguno se siente afectivamente vinculado al Sodalicio, argumenta que la institución hace mucho bien a muchas personas, y que es desleal de mi parte socavar todas esas cosas buenas y perjudicar a quienes con buenas intenciones han redescubierto la fe y la Iglesia a través del Sodalicio. Y no dejo de darles la razón en que el Sodalicio tiene cosas buenas. Yo mismo lo he reconocido en mi post ELOGIO DEL SODALICIO. Sin embargo, no se puede argumentar legítimamente en contra de los aspectos cuestionables que yo señalo sacando a relucir las buenas obras del Sodalicio. Pues lo uno no quita lo otro. A través de sus buenas obras ayudan a muchas personas, pero a través de las prácticas que yo he sacado a relucir, han hecho mucho daño, marcando psicológicamente a muchos de por vida, llevando a algunas personas incluso al borde de la desesperación. Y eso no se puede permitir, ni se debe encubrir. Los problemas personales con esos familiares cercanos son el precio que tengo que pagar por seguir un dictado de conciencia. Y confieso que no es fácil.»

Comprendo la situación de mi hermano, pues yo mismo he estado en una situación similar cuando era miembro del Sodalicio y estaba dispuesto a defender la institución a capa y espada contra todo aquel que tuviera la más mínima crítica contra ella. Por eso mismo, lo perdono por haber intentado evitar que yo siga publicando —incluso hasta unos pocos meses antes de la publicación de Mitad monjes, mitad soldados cuando me visitó en mayo del año pasado— con el argumento de que yo era incapaz de darme cuenta del daño que estaba haciendo a tantas personas de buena voluntad y que mi supuesta falta de empatía podía deberse a que yo padecía el síndrome de Asperger. Acordamos que los contenidos de nuestra conversación debían mantenerse en el ámbito privado, y yo cumplí lo acordado. Sin embargo, en octubre de 2015, un tal Roberto que se hacía pasar por psicólogo puso un comentario en mi post SILENCIANDO A LOS INOCENTES, contando el caso de un supuesto paciente cuya historia coincidía a grandes rasgos con la mía pero interpretando todo en clave de síndrome de Asperger. Era justamente de eso de lo que Erwin me había hablado en mi propia casa, y yo amablemente le había seguido la corriente sin contradecirlo. Incluso tuve el gesto de comprar y leer el libro que él posteriormente me recomendaría: Very Late diagnosis of Asperger Syndrome (Autis Spectrum Disorder): How Seeking a Diagnosis in Adulthood Can Change Your Life, Philip Wylie, Jessica Kingsley Publisher 2014. Sólo habían dos explicaciones para ese comentario: o Erwin no había mantenido el acuerdo de confidencialidad, o se trataba de una estrategia acordada por la cúpula sodálite a fin de neutralizarme y Erwin era simplemente el ejecutor.

Hasta ahora Erwin no me ha pedido perdón en nombre de la institución por todos los abusos y atropellos concretos de los cuales fui víctima y que he ido detallando en este blog a lo largo de tres años. Tampoco le voy a exigir que lo haga, pues se trata de un asunto de conciencia, que le hace bien tanto a la persona que toma la iniciativa de pedir perdón como a aquella que perdona. Sé del tremendo esfuerzo que debe haberle costado escribir una frase tan génerica de petición de perdón como la que pone en su mensaje: «Y pido a Dios que sea capaz de perdonarnos por cualquier sufrimiento que pueda yo, o algún hermano de comunidad, haberle infligido».

A mí me basta con haber perdonado y no le guardo ningún rencor ni resentimiento, y con gusto lo volvería a recibir en mi casa. Lo único lamentable es la distorsión que genera la existencia del Sodalicio, que se interpone de manera tan tóxica en las relaciones familiares, pues para un sodálite suele ser de suma importancia la posición respeto al Sodalicio que tenga la persona con la cual se relaciona. Y le resulta extremadadamente difícil hacer abstracción de ello.

Por otra parte, perdonar no significa guardar silencio. La memoria de todo lo que hemos vivido en el Sodalicio hay que mantenerla viva, pues es la única garantía de que la historia no se vuelva a repetir. Por eso mismo, rechazo las acusaciones de quienes no creen en mi perdón por el hecho de seguir sacando a la luz los aspectos cuestionables de una institución que, junto con el bien que ha hecho, también ha ocasionado mucho daño.

Respecto al P. Jorge Olaechea, es un amigo de buen corazón al cual aprecio mucho y contra el cual no tengo ninguna queja. No sé cuándo fue la última vez que nos visitó en Alemania, pero —si no me falla la memoria— fue antes de que yo me desvinculara interiormente del Sodalicio en el año 2008. Anteriormente había compartido con él muchas de las reflexiones críticas que yo hacía, pues siempre me ha inspirado confianza.

En octubre de 2015, poco después de la publicación del libro de Pedro Salinas y Paola Ugaz, mantuvimos un intercambio de correos electrónicos, donde me decía: «Te pido por favor que todo esta comunicación quede entre tú y yo. Que no se haga pública. Confío en tu palabra». Y he cumplido mi palabra de no mencionar esta correspondencia electrónica hasta ahora, en que el P. Jorge la menciona, echándome en cara que ya me había pedido perdón como miembro del Consejo Superior del Sodalicio. Sus palabras textuales en ese entonces fueron éstas: «Y por lo que me corresponde o pueda hacer te pido perdón y te ofrezco mis oraciones, que nunca se han detenido en estos años». Que me perdone, pero considerando que me pidió mantener en secreto nuestra conversación, yo no entendí estas palabras como una petición oficial de perdón por parte del Sodalicio, sino solamente como una iniciativa personal suya que mostraba su calidad humana, de la cual nunca he dudado.

Si bien él fue el primero al que le envié por e-mail mi denuncia, antes de que se formara la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación, dado que no pasaba nada y el P. Jorge no se había vuelto a comunicar conmigo, decidí a fines de diciembre de 2015 enviar mi denuncia por correo ordinario y electrónico directamente a los miembros de la Comisión. Sólo entonces se comunicaron conmigo para invitarme a absolver sus preguntas vía Skype.

Sólo quiero recordarle al P. Jorge, a fin de aclarar sus ideas, unas palabras que pronuncié en junio de 2013: «el problema no son las personas —por lo menos la gran mayoría, diría yo— sino el sistema mismo y la ideología que lo sustenta, que permite y justifica los abusos que he detallado” (ver ENTREVISTA SOBRE EL SODALICIO). El mismo P. Jorge señala en su reciente mensaje: «Hemos tenido hábitos, hemos tenido una cultura interna, hubo modos de proceder, unos malos otros buenos, pero esto no es un “sistema”, sino una comunidad de personas». Veo que la discrepancia estriba más bien en un problema de nomenclatura y no de fondo, pues precisamente a la cultura interna con sus procedimientos, organización, gobierno, usos y costumbres, a lo cual se puede añadir la ideología o espiritualidad (interpretación propia de los contenidos de la fe cristiana) es a lo que yo llamo “sistema”. Este “sistema” puede ser reformado o desaparecer en caso de ser diagnosticado como irreformable. Pero eso no significa la desaparición de las personas, tanto personal como colectivamente, pues el Sodalicio es solamente un medio, y lo que más importa para quien sigue una vocación cristiana es la pertenencia a la Iglesia, la participación en el Cuerpo vivo de Cristo.

La absolutización del Sodalicio, considerándolo como una realidad cuya desaparición no se ve como posibilidad, nos puede cegar a la realidad de que lo más importante como cristianos y católicos es el seguimiento de Cristo y la participación en la vida de la Iglesia. Y a veces es mejor desechar el barco averiado cuando hace agua por todas partes y construir uno nuevo. Si se quiere, se pude utilizar para ello las partes sanas que se ha podido rescatar del barco antiguo.

Me vienen a la memoria unas palabras de un texto que publiqué en enero de 2013 (ver SODALICIO Y SEXO): «Parecía como que él y el Sodalicio formaran una sola cosa —a semejanza de lo que ocurre con el colectivo de los borgs en una de las películas de la serie Star Trek—. El Sodalicio se había convertido en una entidad que debía quedar indemne a toda costa, y las personas concretas pasaban a ocupar un segundo lugar». Asimismo, en diciembre de 2012 le escribí a mi hermano Erwin: «El Sodalicio es un medio de pertenecer a la Iglesia, de utilidad para muchas personas, pero no debe ser absolutizado, pues su existencia y las vicisitudes por las que pasa no deben hacernos olvidar que lo más importante son las personas y que, a fin de cuentas, si están unidas al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, importa un bledo lo que le pase al Sodalicio, que puede entrar en un período de decadencia y desaparecer». ¿Y cuál es la solución? No sé, pero como ejercicio puede ayudar la repetición meditativa del siguiente mantra espiritual: «Yo no soy el Sodalicio, yo no soy el Sodalicio, yo no soy el Sodalicio…»

A Erwin y al P. Jorge les deseo que las medidas que están aplicando sean efectivas. Sólo el tiempo lo dirá. La labor es cuesta arriba y el éxito no está garantizado. Y recuerden que la auténtica fraternidad en Cristo no se cimienta sobre lo que le pase a una institución contingente y perecible, sino sobre la comunión en Cristo que hace que constituyamos un solo Pueblo de Dios, formado por entrañables hermanos de sangre y barro en peregrinación hacia la Casa del Padre.

Anuncios

23 pensamientos en “MI HERMANO SODÁLITE

  1. Aun no se ve HUMILDAD en las declaraciones, el reconocimiento a medias sigue siendo encubrimiento al final de cuentas, como cuando menosprecian a los otros grupos de la iglesia, o como cuando te decían “SI NO PUEDES HACER ESTO O LO OTRO, ANDATE CON LA LEGIÓN DE MARÍA O CON LOS CATECÚMENOS” y cosas por el estilo…Esperemos que esto llegue a buen puerto

    Me gusta

  2. Martin. No nos conocemos. Pero sigo tu blog. Me gusta mucho. Cuando tu hermano comento en FB, no entendi bien a que se referia y le escribi esto:

    “No entiendo a qué te refieres Erwin con “me duele profundamente su situación”. Me parece un comentario condescendiente hacia alguien que no tiene nada. Sigo mucho a martín en sus blogs y me parece un hombre sumamente talentoso y, aunque te parezca loco desde tu perspectiva sodalite, OBJETIVO. La objetividad y agudeza de sus escritos es una de las cosas que más admiro. Tal vez tú no puedas ver esa objetividad desde tu perspectiva, pero aquellos que nos hemos liberado un poco de esas esquemas mentales herméticos, y que no tenemos ninguna agenda en particular, podemos ver con más claridad.

    A mí me “duele profundamente” la situación de ustedes. Me da a veces lastima. Aferrarse a un proyecto creado, formado y moldeado por un depredador sexual sistemático y por un comprobado (por ustedes mismos) abusador sexual, es penoso no? Martín, tiene una familia, hijos, una inteligencia prodigiosa, escribe como quizá en sus sueños hubiera querido escribir LF o GDK, tiene un talento artístico impresionante. Es decir. Una persona que rebosa en talentos. No hay NADA que apenarse de su “situación” y muchísimo que admirar y copiar.

    No te conozco mucho. No tengo muchos recuerdos de ti. Pero no sé si pueda decir lo mismo de Martín que de ti. No tengo pruebas. Pero las cosas que se dicen de ti (en termino de abusos de poder y faltas) son horribles. Deberías pensar más en porque la gente dice esas cosas de ti que creo son privadas y encantado té las comento de manera privada.”

    Despues, de manera privada le mande otro mensaje que te lo puedo mandar a tu email si me lo das. Saludos.

    Me gusta

  3. Impecable Martín, desde Lima muchos nos reunimos para tratar de buscar soluciones. Para mí es importante encontrar y aliviar a las víctimas que podamos hallar, reunirnos entre nosotros y refrescar las situaciones que tuvimos que pasar. Pero fundamentalmente mi objetivo es garantizar que todos los males que hemos pasado no se repitan en otros. Mis oraciones para ti

    Me gusta

  4. Lo que está en juego sr Scheuch, valga la expresión, no es la existencia del Sodalicio sino la vida de quienes son sodalites. ¿cómo pueden seguir viviendo su vida cristiana con todo lo que ya se ha experimentado y descubierto y que explica y sitúa lo primero?
    Recordemos que uno de los efectos de las ideologías es el incapacitar a sus miembros para el dialogo, si para los nos hemos ido o salido ha sido difícil considere lo que les debe de costar a los que sigue dentro. No es novedad que muchos quieren irse, que no saben qué hacer.

    Pero no somos un “sistema”. Hemos tenido hábitos, hemos tenido una cultura interna, hubo modos de proceder, unos malos otros buenos, pero esto no es un “sistema”, sino una comunidad de personas.

    Un grupo de personas que generaron un sistema que entre otras cosas sometía mentalmente a la gente. Si no quieren reconocer esto, qué puede hacer uno. Es cierto que Dios nos llama, pero nosotros podemos elegir y esto en sentido estricto es parcial no esencial.

    Me gusta

  5. Bravo. Puntos bien aclarados, ya que del error interior a la apertura está tan sólo la humildad de por medio.

    A ver, veamos, leer despacio :

    En todo problema estructural en el que “hay sistema” se da la misma carácterística : que los que están adentro de él – como grupo de personas – no se ven a sí mismos como los ve todo el mundo desde afuera. Se da que no le tienen confianza a la perspectiva desde afuera, porque ellos – incluídos desde su propia perspectiva – se sienten especiales, se sienten fuera de la común, y para autoafirmarse necesitan dudar de todo lo que no venga de sí mismos. Se creen autosuficientes.

    Y luego, los que están afuera notan que lo que sí está fuera de lo común en esas personas es que son dependientes de esa forma unívoca de entenderse y relacionarse con el exterior, y que son dependientes de una estructura de sociabilización que no es usual y que se perenniza a sí misma.
    Los de afuera notan, por igual, que para los que están adentro > la institución está por encima de los individuos, es decir por encima de las personas. Está por lo tanto despersonalizada, y por lo tanto una conciencia libre no es posible. Y sin libertad personal sólo queda la dependencia. Es un círculo vicioso, es decir que el problema está en la estructura, es decir que sufren bajo un PROBLEMA ESTRUCTURAL.

    Aclarando con un ejemplo : a través de la historia un grupo humano llega al punto de entrever que el valor común más supremo es el amor. Luego se idealiza el amor > se le convierte en un ideal. Luego se establece en los estatutos de ese grupo que el amor DEBE ser el acto a seguir (imperativo categórico). Luego se amenaza a quienes no sigan ese ideal. Luego se les castiga y finalmente se les odia. Capicci ?
    Para que esto suceda, el problema tiene que ser dependiente de su estructura (se hace perpetuo) y tiene que existir un sistema, un método con conciencia de meta, aún si esa conciencia es tácita, por lo que llega a todas las esquinas de la institución. Se propaga en todos sus niveles, es SISTÉMICA. Capicci ?

    Qué es lo que funcionó mal aquí ? Que en un grupo de esa naturaleza todos son responsables de haber establecido un ideal (contrapuesto a real) en el medio de su estructura social, y que sea capaz de contradecirse (llegar al odio desde el “amor”).

    Qué tipo de personas cometen este error ? > Las personas cuyos problemas psíquicos no les deja diferenciar el amor como ideal, del amor como vivencia. El tipo de persona que subyuga un valor dándole un contenido mental, y que aparte no tiene una forma sana de relacionarse socialmente. Y el otro tipo de persona es el oportunista que anda atrás de un enfermo como ese, pero por conveniencia (reconocimiento, ventajas, poder, etc.) y que tampoco está muy sano que digamos. Entre todos estos fundan una institución, algo que se va dando a lo largo del tiempo. Como los ladrillos de esta CONSTRUCCIÓN se ponen lentamente uno tras el otro, no se percatan de eso.

    Puede haber excepciones en esto ? De hecho las hay, pero por razones culturales, que tienen su fundamento en la antropología, sufren bajo la inercia del grupo y lamentablemente se “amoldan”. Quedan, sin embargo, las excepciones que han aprendido a mantener una conciencia libre y/o un espíritu crítico, porque han tenido la cabeza para distinguir estos problemas en ocasiones anteriores, pero son pocas excepciones.

    A todo esto los seres humanos le llamamos “fascismo”, en sentido extendido.

    ——–
    Esto es el resumen del resumen del resumen de un problema sistémico y estructural que tiende a perennizarse. De nada les va a servir pedir perdón por haber odiado, si una estructura AUTODEPENDIENTE y sistémica sigue existiendo. El camino a seguir se llama DECONSTRUCCIÓN y es en realidad un proceso lingüístico. Sólo después podrán construír.

    Se entiende mejor ahora P. Olaechea ?
    (Se los hemos explicado taaaaantaaas veeeeces !). (Y oooootra veeeeez !).

    Me gusta

  6. Este post me parece muy bueno y en realidad admiro tu caracter Martin por escribir estas situaciones que otros no tuvieron el valor de hacerlo o mejor dicho la capacidad de salir del formateo mental al que fueron sometidos.
    Por todo lo que has comentado es mi opinion que se debe revisar si el carisma y espiritualidad del Sodalicio son un regalo de Dios o un invento bien maquillado de LFF que convencio a todos de que si lo era porque un carisma y una espiritualidad hacen que los miembros se realicen a si mismos, no es de ninguna manera dependiente del fundador poniendolo como la voz de Dios, tampoco es coactiva ni estrecha, esta llena de amor sin menospreciar a las demas espiritualidades ni a nadie que quiera retirarse una espiritualidad da cabida a la libre realizacion del ser humano en Dios y por el contrario lo que se ha hecho en el sodalicio por años es parametrar y amaestrar a muchas personas las cuales ahora estan totalmente convencidas de que asi debe ser una grupo, y siguen diciendo la frase “el que entiende la espriritualidad del Sodalicio es el que la acepta y la practica, los que no la aceptan es que no la entienden” a mi parecer no tiene espiritualidad una institucion asi solo fue una idea de LF que parecio ser buena al principio y lo hizo tal vez con buena voluntad pero al carecer de humildad y pobreza tanto espiritual y material se corrompio y corrompio hasta el mismo LFF haciendole actuar a el ya todos lo que han aceptado sus ideas de maneras torpes.

    en la Molina conozco un grupo mariano donde su animador se alucina por asi decirlo la voz de Dios haciendo que los demas hagan lo que el piensa o se imagina, tiene sus propias interpretaciones de la Biblia y muchas veces difiere con el catecismo y este animador se jacta que a el lo formo el tal Tokomura y hasta mi ultima conversacion con el, Figari le ordeno desvestirse y el accedio y le parecio y parece lo mas normal del mundo, ese es el legado que ha dejado Figari.

    Me gusta

    • Hola Antonio,

      Antes que nada, quiero dejar claro que no tengo ninguna vinculación con el Sodalicio a pesar de que fui aspirante sodálite entre el 2005-06. Ahora ando (bastante) alejado del SCV y, más aún, me considero agnóstico y para nada vinculado a la Iglesia Católica.
      No obstante, me preocupa la ligereza con la que afirmas en tu segundo párrafo que conoces a “(…) un grupo mariano donde su animador se alucina por asi decirlo la voz de Dios (…)” (sic.). Me parece que de haber nombres y hechos concretos es preferible dar a conocer esta información. Pero hacer tales afirmaciones sin información objetiva/verificable puede caer en el espacio de la calumnia y difamación.
      En todo caso, siempre es preferible ser claro en lo que uno dice…recuerda que somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras.

      Me gusta

      • Estimado Victor para tu tranquilidad las denuncias hechas por mi y otras personas vinculadas a dicha parroquia (por aplicar tecnicas de “lavado mental” a menores de edad) las tiene el parroco del lugar, el cual esta haciendo o ya ha hecho las indagaciones pertinentes por lo que se, el sodalicio siempre se escuda en que si les llaman la atencion por hacer algo que le cuadra a la comunidad o al parroco contestan asi como me enseñaron hace algun tiempo cuando conoci al MVC “en mi casa puedo hacer las reuniones de amigos que me plasca” y asi se saltan la autoridad del sacerdote el cual cual no puede decirles nada, claro esta es una de las razones por la cual los grupos marianos no se reunen en una capilla o templo que no sea Sodalicio para evitar la autoridad del parroco del lugar, las acciones que esta tomando el sacerdote no las puedo comentar. es lo mas que te puedo decir.
        Un abrazo

        Me gusta

  7. “Era una cena de un día cualquiera de la década del noventa, en una de las casas campestres del Sodalitium Christianae Vitae (SCV) fuera de Lima, cuando de pronto el líder y fundador, Luis Fernando Figari Rodrigo, les pregunta a sus correligionarios quién es el atrevido que puede poner los huevos encima de un plato de la mesa como una prueba de lealtad hacia él y el Sodalitium.

    Al silencio sepulcral de cinco minutos que recorrió la mesa de siete comensales, le siguió la frase “Yo puedo”, del actual miembro del Consejo Superior del SCV en Roma, Ignacio Blanco, quien se bajó los pantalones y puso sus genitales encima de la mesa, ante la mirada de aprobación de Figari, quien aplaudió a rabiar el gesto de Blanco.

    De esas y otras pruebas más estaba compuesto el hecho de ser un católico “mitad monje, mitad soldado” para Figari y la cúpula del Sodalicio en el Perú. En esa casa campestre, Figari reprendía a latigazos, bofetadas y les tiraba lo que tenía en la mano cuando veía a los sodálites flaquear ante las insólitas evaluaciones a las que los tenía acostumbrados.
    Figari no dormía de noche; solo se dedicaba a ver televisión y comer lo que se le antojaba en el momento; por ello, en la casa donde se alojaba tenía que tener despiertos toda la noche entre tres o cinco sodálites a su disposición para servirle sus alimentos y traerle a la voz de “¡Ahora es cuando!” la película o serie de televisión que quería ver en ese momento.
    Muchos de los miembros de esa y otras casas de formación del SCV sufrían de bajones emocionales y depresiones, hecho que era solucionado por la cúpula sodálite llevándolos ante los psiquiatras cercanos al grupo religioso. Estos especialistas les recetaban pastillas para que el maltrato mental no sea visto como tal y no sucumban bajo ningún motivo su fe ni su fortaleza.
    El número de sodálites sometidos a estos tratamientos “placebos” es desconocido, pero habla muy bien de un sistema construido para que los miembros no pongan en duda su voluntad ni su propio criterio.
    Bajo el sofisma manipulador: “solo con nosotros tienes el pasaje directo al cielo“, Figari sometía a sus seguidores a cambio de que le entregue mente y cuerpo a su voluntad.”
    (Paola Ugaz, 28 Dic. ’15, http://www.tumbler.com)

    Me gusta

    • Es información, en parte nueva y que sigue en la misma dirección. Si DEconstruímos “mitad monje, mitad soldado” lo que queda son dos mitades que no pueden dialogar entre ellas, por lo que se les expresa en bloques de una manera simplista.

      Esas mitades son los contenidos de vivencia psíquica que se esconden tras esos eufemismos. Una mitad es un enclaustrado, apartado de la sociedad y que se cree más cercano a Dios. La otra mitad guarda la perversión del fascismo, de el que está dispuesto a la violencia y al uniforme, al arma y a la bandera. De el que sustenta la moral de la violencia – o otros contravalores – en el “pretexto de grupo”. Es un asustado, uno que prefiere la coraza de la violencia, el uniforme y la pose para defenderse de una agresión externa que lo obligue a confrontarse con lo que realmente es. Da la impresión que quiere confrontar pero rehuye – en realidad – la confrontación personal refugiándose en una plataforma de fantasía.

      “Mitad monje, mitad soldado” es un eufemismo bastante paranoico. En realidad guarda un anhelo irrealisable en esa constelación de valores e intenta ponerlo en diálogo con la otra mitad : la de meterse en un bunker para evitar la confrontación.
      Entonces lo que queda es : “mitad sordo, mitad asustado”.

      Quería tan sólo poner un ejemplo DEconstructivo, que vincula la estructura patológica del fundador (paranoia, en este caso), su mundo influenciado de ideas, y la manera práctica en la que influye en los miembros de su institución, generando finalmente la disfunción social en las estructuras de esta.

      Opiniones ?

      Me gusta

      • Creo que no se ha incidido suficiente en el rol de los psicólogos y/o psiquiatras adscritos al SCV. Estoy seguro que más de uno perdería el permiso de ejercer si se comprueba la manipulación de menores sin consentimiento paterno, incluyendo evaluaciones y prescripción de pastillas. Que dicen los colegios profesionales al respecto?

        Me gusta

      • Las instituciones de salud mental, tanto como el ministerio de salud (que tiene potestad), tienen por igual una responsabilidad en esto y deberían tomar cartas en el asunto. Cosas así serán posibles en el Perú, pero acá donde vivo del Castillo no aprobaría ninguna revisión, que es una obligación – según ley – para comparecer frente a un terapeuta experimentado (casi siempre un profesor) para observar si sigue siendo apto para atender pacientes/clientes.

        La cosa es muy simple : si dichas instituciones no hacen nada eficaz, van a seguir apoyando indirectamente ese nido de locos. Muchas cosas que hizo del Castillo ni siquiera son legales, sin necesidad de interpretar mucho. Calculo que él ha malusado su licencia y pienso que ya no debería ejercer, es mi opinión. El problema en el Perú calculo que son las diferentes escuelas, corrientes y disciplinas que tendrían demasiado respeto en áreas en las que hay implicancias con el tema religioso. Sin embargo del Castillo no ha ejercido como sacerdote sino como psicólogo, así es que acá hay un problema. Sin embargo, este contexto no obliga necesariamente a un conflicto con las instituciones y asociaciones de colegiados y deberían pronunciarse categórica y explícitamente, por lo menos.

        Pero el ministerio de salud sí que está perdiendo su rostro cada día que los sodas ceden un compartimiento más del submarino. La pasividad del ministerio empieza a desteñirse en un tono gris inconstitucional.

        Me gusta

      • Ví y escuché lo que dijo Paola Ugaz en el video : es para no creerlo.

        Pero qué se supone que están esperando la fiscalía y el ministerio de salud para actuar ? Ojalá que no esté corriendo dinero por allí, porque la verdad no me explica tal pasividad frente a tal evidencia !

        Me gusta

    • Interesante el video, sobre todo la parte sobre los patrocinadores del Sodalicio, y lo de Bermúdez ya para el final.

      Digan lo que quieran, pero sí que es pintoresco el personaje. Cuando lo veo por TV siempre me recuerda a un Cartman de bigote. — ¡Respeta mi autoridaaad!!

      Me gusta

    • Lo que describes es terrible y muy peligroso. En la actualidad, el SVC esta ofreciendo ayuda psicologica a todos los miembros que se han visto afectados por todo lo que esta sucediendo, asi como a todos aquellos que se hayan sentido victimas de abuso, fisico o mental, por parte del grupo. Si este es el tipo de “especialistas” que van a estar a cargo, esta pobre gente jamas podra acceder a una ayuda real que los “desprograme”….. Tristisima situacion.

      Me gusta

  8. Que mesurados e inteligentes son tus comentarios. Gracias a personas como tu se podra seguir ayudando a quienes han sufrido y sufren aun las consecuencias del sectarismo y la soberbia de quienes se creen unicos conocedores de la verdad. Lo importante es seguir en busca de ese Jesus amigo en armonia con el espiritu santo que felizmente nos envio al Papa Francisco que hace posible lo que hoy vivimos en la iglesia. Gracias. Maria Julia

    Me gusta

  9. nunca antes había leído tu blog, recién a partir de estos sucesos que entristecen profundamente a toda la familia emevecista es que llego a tu página. Yo soy solo una simple emevecista, sin cargos ni nada, y lo que puedo decir es que Dios es muy bueno, tan bueno y misericordioso que permite este dolor para curarnos del mal de la soberbia, que tira por tierra toda virtud. Gracias a ti y a todos los que han colaborado en hacer posible esta reforma del sodalicio

    Me gusta

    • lo que puedo decir es que Dios es muy bueno, tan bueno y misericordioso que permite este dolor para curarnos del mal de la soberbia, que tira por tierra toda virtud.

      Y las víctimas,
      ¿También pensarán que Dios es muy bueno y permitió que fueran maltratados y/o abusados para curarlos de su soberbia?

      Como han indicado maestros de distintas tradiciones espirituales -auténticos maestros, no engendros como LFF- ante el sufrimiento y dolor ajenos hay casos en los que es preferible guardar respetuoso y solidario silencio.

      Me gusta

  10. Las soberbias de esta versión de la ‘cúpula’ y de Moroni parecen no tener límites. Se parece a la primera fase de un intento terapéutico con un narcisista, en la que él no se muestra como es ni de a vainas, en donde no entiende que sólo rindiéndose va a encontrar una humildad sobre la cual construír. Esto tiene para rato.

    Me gusta

    • Hmmm, … y ahora ERWIN Scheuch, Óscar Tokumura, P. Jaime Baertl, Alfredo Garland, Alfredo Draxl, Fernando Vidal, Rafael Ísmodes, Miguel Salazar, el psiquiatra Carlos Mendoza y P. Luis Ferroggiaro (Daniels y Murguía no cuentan), que son todos los implicados en esto, van cada uno a sacar su “videíto del perdón” ? O les interesará siquiera ?

      No serían – cómo se dice ? – DEMASIADOS ? Y esto es el recorrido de Pérez del Solar, no de miles de otros. Y no es sistémico ni estructural ?!

      Y UDS. SODÁLITES NO HABÍAN PENSADO EN UN REEMBOLSO O DESEMBOLSO A-N-T-E-S DE QUE SALGA PUBLICADO ESTO ?
      OTRA VEZ LO MISMO ? ESPERAN A QUE LES AVIENTEN LAS PRUEBAS EN LA CARA PARA REACCIONAR ?

      OTRA VEZ LO MISMO, D-E-S-P-U-É-S DEL ‘VIDEO DEL PERDÓN’ DE MORONI ?

      Quién podría dudar de vuestra hipocresía ? La moral sodálite parece tener huecos por todas partes ! Por favor dejen de pedir perdón, para qué ?

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s