ELOGIO DEL SODALICIO

espada_flamigeraEl Sodalicio de Vida Cristiana ciertamente jugó un papel importante en la conformación de mi identidad personal. Yo no sería quien soy si no es porque en un momento de mi vida esta línea torcida de Dios me salió al encuentro y se convirtió en un camino para descubrir realidades que en ese momento no percibía, cuando era solamente un joven desorientado, insatisfecho, buscándole sentido a un mundo que parecía no tenerlo. El Sodalicio me permitió adentrarme en ese libro misterioso que escribe Dios de manera invisible, ese laberinto de páginas incomprensibles, rompecabezas incompletos y renglones entrecruzados que llamamos vida y que sólo cobra sentido desde la perspectiva de la eternidad insondable. Gracias al Sodalicio descubrí la fe cristiana de un manera intensa y vibrante en un momento en que podría haberla perdido, y se despertaron en mí las inquietudes intelectuales que me han acompañado a lo largo de mi vida. Aunque he de confesar que este redescubrimiento de la fe ya se había iniciado un año antes, cuando yo tenía 14 años de edad, gracias a un atípico profesor de religión, de talante bohemio, que tuve en el Colegio Alexander von Humboldt, quien tuvo la valentía, con un estilo desenfadado, de cuestionar mis seguridades de adolescente omnisciente, hacer que tomara conciencia de lo burgueses y conformistas que eran mis actitudes rebeldes y abrirme las puertas a una búsqueda que tocaría puerto un año después.

En el Sodalicio aprendí a nutrirme de esa visión de eternidad que otorga la fe, a mirar a Jesús de manera novedosa y vital, a abandonarme en las manos maternales de Santa María Virgen, a preferir los bienes que se pueden atesorar en el corazón a los bienes materiales que uno atesora en la tierra, a hablar con sinceridad y a huir de todo tipo de hipocresía y doblez del alma, a tomar conciencia de los talentos que Dios me ha concedido para compartirlos con mis semejantes, a entender la vida como un acto de amor y servicio que se ofrece gratuitamente y que lleva al sacrificio de las propias comodidades y seguridades, a vivir la dinámica de lo provisional sin hacerme muchas preocupaciones por el futuro y alegrándome por los dones que ofrece el presente, a no rendirme nunca ante las adversidades, a querer amar hasta el extremo, a alegrarme con las cosas sencillas, a ver el dolor como parte del recorrido que uno tiene que hacer en esta tierra de sombras, a sentirme siempre en la presencia de Dios, cuya luz se vislumbra en todo lo que ocurre y no permite nunca que perdamos la esperanza.

En el Sodalicio conocí a muchas personas de gran calidad humana, buena voluntad, conciencia recta e integridad moral, y también hice muchos amigos, a los que sigo mirando con aprecio y respeto y hacia los cuales siempre tendré el corazón abierto, cual habitación pequeña pero abrigada, donde puedan entrar y calentarse al fuego, mientras toman el vino que les ofrezco y se olvidan por un momento de las inclemencias que trae la vida. Pues la lealtad franca y abierta hacia las personas que confían en uno y que no ocultan trastiendas en sus almas es algo que también aprendí en el Sodalicio.

El Sodalicio que yo conocí en los ’70 estaba muy lejos de esa imagen de personas tiesas, formales, de trato cortés pero distante, adscritas a un idealismo religioso que los aleja del común de los mortales. Es cierto que la manera de participar en las celebraciones litúrgicas comenzaba a alimentar esa imagen. Ya desde entonces se tenía la costumbre de usar traje azul en las festividades solemnes, cantar con voz fuerte y estilo marcial, cuidar los detalles en la presencia física ‒pulcritud, sobriedad de gestos, contención‒ y actuar todos de manera similar. Pero en ese entonces este tipo de solemnidades eran relativamente escasas, y lo que reinaba era un espíritu de informalidad y camaradería ajeno a las formalidades asociadas a lo religioso. El lenguaje que se utilizaba no retrocedía ante las expresiones más crudas y obscenas. Yo nunca estuve acostumbrado a ese lenguaje, cosa rara entre los jóvenes de mi medio social, y tuve que aprenderlo para comunicarme con mis compañeros de camino en el Sodalicio. Fue así que el inicio de mi compromiso cristiano coincidió con mi iniciación en el lenguaje vulgar y malsonante, que por lo general había estado ausente de mi vida, por educación y por decisión propia.

Conformado en ese entonces por jóvenes que estaban a lo más en la mitad de sus años veinte ‒quien más edad tenía era Luis Fernando Figari, que superaba la treintena‒ no faltaban las locuras juveniles propias de esa edad. Había, por ejemplo, quien conducía su coche por las calles de Lima a velocidades que llegaban a los 80 kilómetros por hora. Teníamos a veces conversaciones nocturnas en las que hablábamos sobre libros y películas críticas de la sociedad, muchas veces en cafés pintorescos de la noche limeña, algunos de los cuales ya no existen. Hermann Hesse era uno de los autores más comentados, cuyos libros Demian y Siddharta eran de lectura casi obligada para quienes nos adentrábamos en la dimensión profunda de la existencia. Mi afición por el buen cine también se afianzó en aquella época, cuando las inquietudes despertadas me hicieron acudir a a las salas de cine y cine clubes en busca de algo más que entretenimiento. Recuerdo que vi en ese entonces obras memorables del Séptimo Arte como El extranjero (Lo straniero, Luchino Visconti, 1967), La naranja mecánica (A Clokcwork Orange, Stanley Kubrick, 1971), Un hombre de suerte (O Lucky Man!, Lindsay Anderson, 1973), Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, Milos Forman, 1975), El show debe seguir (All That Jazz, Bob Fosse, 1979) y Estados alterados (Altered States, Ken Russell, 1980), que luego fueron objeto de largas disquisiciones para atrapar los significados que se me escapaban e iluminarlos desde la perspectiva cristiana rebelde que asumíamos.

El Sodalicio era un espacio de aventura que canalizaba nuestras ansias rebeldes y nos permitía ver la realidad desde una perspectiva distinta, a la vez que se erigía como proyecto para transformar el mundo y reconducirlo hacia su centro, convirtiéndolo de salvaje en humano, y de humano en divino, partiendo de la transformación de las personas a través de su conversión a la fe cristiana. He de admitir que en el Sodalicio se iniciaron recorridos personales maravillosos, trayectorias que enrumbaron a muchos jóvenes inquietos, voluntariosos y llenos de buenas intenciones por caminos que de otra manera hubieran terminado en la mediocridad de existencias pequeño burguesas y rutinarias, sin mayores alicientes.

¿Cuándo comenzó a irse a pique este sueño? ¿En qué momento aparecieron las primeras señales de decadencia? ¿O acaso no estuvieron presentes desde un inicio? ¿Como cuando se sometía a las personas a rondas de preguntas en grupo, forzándolas a ventilar ante otros problemas privados y personales? ¿O cuando, a fin de lograr los objetivos propuestos en el apostolado proselitista, en algunos casos se les hizo beber licor a algunos jóvenes hasta emborracharlos, a fin de de que bajaran sus defensas psíquicas y estuvieran mejor dispuestos a que se abordara sus secretos personales sin restricciones? ¿O cuando en algunos retiros se aplicaba una dinámica de grupo, en que todos los participantes se echaban sobre el piso con los ojos cerrados, y uno de los miembros del equipo se hacía pasar por un enfermo terminal de cáncer y contaba una historia desgarradora, a fin de generar miedo y angustia ante la muerte en los jóvenes menores de edad que escuchaban y, de esta manera, inducirlos a aceptar el mensaje de salvación que ofrecía el Sodalicio? ¿O cuando se nos pedía que no contáramos a nuestros padres las cosas que hacíamos, veíamos y escuchábamos en las reuniones sodálites, fomentando incluso la desobediencia hacia ellos mediante el argumento de que ellos no sabían lo que era bueno para nosotros puesto que no tenían un compromiso cristiano de veras sino mediocre y, como pertenecían al mundo, no iban a entender de qué iba lo nuestro? ¿O cuando eran aplicados tests psicológicos a jóvenes menores de edad, sin conocimiento ni consentimiento de sus padres, por parte de sodálites sin formación profesional ad hoc, a fin de lograr la adhesión de los jóvenes al grupo, además de otras dinámicas orientadas a controlar la psique de las personas y hacerlas dependientes de los sodálites mayores? ¿O cuando a un joven menor de edad su consejero espiritual ‒que no era Germán Doig sino otro sodálite de la primera generación‒ le pidió que se desnudara por completo e hiciera como que fornicaba una silla, para ver si así lograba romper sus barreras psicológicas? ¿O cuando ya en esa época se presentaba a Luis Fernando Figari como una especie de iluminado y se consideraba cualquier conversación con él como una experiencia que necesariamente iba a contribuir a la propia transformación dentro del camino hacia la santidad deseada? ¿O cuando en los dos primeros Convivios, congresos de estudiantes católicos organizados por el Sodalicio para jóvenes de 16 y 17 años en edad escolar, realizados en 1977 y 1978 respectivamente, se iniciaron las sesiones del primer día, viernes en la noche, con la exhibición de películas clasificadas para mayores de 18 años por su alto contenido de violencia, a saber, Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) –clásico moderno que, sin embargo, no deja de ofrecer una visión deprimente de un entorno social determinado y termina en un baño de sangre de violencia inusual para la época– y Centinela de los malditos (The Sentinel, Michael Winner, 1977) –película de terror que presenta escenas de gran impacto, sórdidas y repugnantes, con personajes salidos del infierno, incluyendo una escena bien desagradable de lesbianismo–? ¿Y que la exhibición de estas películas en ambos Convivios tenía la intención de generar en los jóvenes participantes una especie de ablandamiento psicológico mediante una especie de terapia de shock, a fin de hacerlos tomar conciencia de los “males del mundo” y hacerlos más receptivos al mensaje que se les quería transmitir? ¿No se parece todo lo descrito anteriormente a las técnicas de control mental y manipulación de conciencias que han practicado varias sectas?

¿Eran estas señales de decadencia o solamente errores juveniles producto de la falta de experiencia? ¿Y lo que vino después en los ’80? ¿Cuántos saben que el primer sodálite de vocación matrimonial que se casó tuvo una Misa de bodas que fue celebrada con gran solemnidad, a lo grande, y que al final terminó migrando con su esposa a los Estados Unidos y se desvinculó completamente del Sodalicio? ¿Cuántos saben que el único sacerdote sodálite ordenado por el Papa Juan Pablo II en 1985 terminó colgando los hábitos y separándose de la institución, y que el número de la revista Alborada donde aparecía su foto junto con el Papa fue requisado y sacado de circulación, a fin de que nadie se acordara nunca más de él? ¿Quién recuerda a aquel miembro de la cúpula sodálite ‒actualmente ex sodálite‒ que fue confinado por un tiempo en una de la comunidades por haber cometido una falta grave que nunca se nos quiso revelar, y que se nos dijo que era referente a la obediencia, aunque las circunstancias adjuntas hacen sospechar más bien de una falta como aquellas que muchos jerarcas de la Iglesia han solido ocultar, dizque a fin de evitar escándalos? ¿No fue una señal más el hecho de que los padres de familia de un joven sodálite secuestraran a su propio hijo con ayuda de policías corruptos, lo tuvieran confinado y bajo vigilancia en una localidad de las afueras de Lima y luego lo enviaran a Estados Unidos, país desde el cual el joven logró burlar la vigilancia y regresar a Lima vía Canadá gracias a la ayuda de un miembro de la cúpula sodálite, para luego vivir con nombre falso durante meses en una comunidad sodálite y finalmente, con el paso del tiempo, desvincularse totalmente de la institución? Secuestro de su propio hijo, ¿no se parece esto a algo que sólo recuerdo haber visto en películas que tratan sobre sectas? ¿Y qué pasó con aquel joven que vivía en una de las comunidades de formación de San Bartolo y al que un día le dijeron que no era apto para la vida en comunidad y que no creían que tuviera vocación, y por lo tanto debía regresar a vivir a casa de su padres, de cuya azotea se lanzó al vacío meses después para encontrar una muerte temprana por propia mano? ¿Y las huidas entre gallos y medianoche de quienes ya no querían vivir en comunidad, y que preferían aprovechar las horas nocturnas para retornar a una vida normal, antes que manifestar su deseo de forma abierta a los superiores, pues ello implicaba pasar meses de meses en estado de discernimiento obligatorio, sometidos a observación y a una dura disciplina, antes de que por fin se les permitiera salir al mundo, y siempre con el estigma de haber fracasado, que no es mucho peor que el estigma de “traidores” que se les colgaba en secreto a quienes se largaban “por la puerta trasera”?

El Sodalicio tenía potencial para ser grande y su misión prometía tener alcance universal. La energía y el ímpetu de jóvenes dispuestos a los más grandes sacrificios por seguir a Jesús el Señor, a comprometerse con la Iglesia y a actuar como levadura cristiana de buena calidad en la sociedad estaba presente. Y sinceramente, agradezco por lo que significó esa etapa de mi vida en todo aquello bueno que contribuyó a mi desarrollo personal y por haber significado para mi el inicio del seguimiento de Jesús en el Pueblo de Dios que es la Iglesia. Agradezco por todas las personas buenas que conocí y por las amistades que todavía mantengo. Agradezco por haber despertado en mí inquietudes intelectuales y haberme impulsado a hacer de mi vida una continua búsqueda preñada de una nostalgia entrañable de eternidad. Agradezco por mi mujer y por la consagración que hicimos a la Virgen María como matrimonio ‒que lo que se le entrega a Santa María, en buenas manos está, y lo consagrado, consagrado queda‒. Agradezco por todos los momentos de alegría, de tristeza, de incertidumbre y esperanza compartidos con tantos compañeros en la brega, estén o no estén actualmente en el Sodalicio. No obstante todas estas cosas buenas y positivas, lamentablemente los gérmenes de decadencia también estaban presentes e hicieron su labor. Esperamos que la nueva generación que ha asumido los puestos directivos en la institución sepa reaccionar adecuadamente y devolverle la salud a un cuerpo enfermo aquejado de autoritarismo, verticalismo, anquilosamiento intelectual y espiritual, ceguera histórica, espíritu sectario, aburguesamiento institucional y falta de tolerancia y de libertad. Es lo que deseo de todo corazón. Por el bien de la Iglesia y de los sodálites.

21 pensamientos en “ELOGIO DEL SODALICIO

  1. Hola Martín. Totalmente identificado con lo que has escrito, de pronto se pudiera agregar las contradicciones teológicas del Sodalicio, en donde una cosas es la que está en los libros y otra las que se dicen al interior de la comunidad en donde pareciera que la misericordia es casi como un defecto de Dios.

    Me gusta

  2. Hola. Me siento identificado con tu post. Aunque por lo que leo me supongo más joven que tú, mi experiencia fue igual años después, no en el sodalicio, pero si en una organización muy parecida. Ese ambiente amiguero, juvenil, casi informal y “patero” que existía se fue dejando de lado para dar paso a una etapa donde cambiaron los comportamientos y las formas de acercamiento tal y cual la describes. Muchos de sus miembros que contribuyeron enormemente a la captación de vocaciones y que tenían ese espíritu tolerante y abierto hacia el otro mundo exterior fueron desertando por ese giro incomprendible que se dio años después. Aunque todavía tengo buenos amigos ahí, siento y podría asegurar que tienen un aura de tristeza y nostalgia por esos tiempos a los que ellos mismos dieron las espaldas sin medir las consecuencias. Aunque me hicieron conocer grandes personas y amigos hasta ahora, no podría compartir tu elogio, ya que no creo que la institución me haya hecho mejor persona, lo que me hizo mejor persona, y me atrevería a decir que a ti también, fue ver las fronteras de ideas negativas, poder criticarlas libremente y expresar mi convicción y creencias fuera de las ataduras y límites impuestos.
    Muchos saludos y bis zum nächsten Mal!
    Daniel

    Me gusta

  3. Martín, no termino de entender tu posición frente al Sodalicium. Tengo casi tu misma edad y también pase a temprana edad por una institución que a vista de muchos (la mayoría de extraños pero de propios también), buscaba un re adoctrinamiento y nueva formación. Se trata en mi caso de la MGP. A los nueve años de estar ahí, llene mi mochila de las cosas buenas que recibí y salí agradecido antes de caer tentado a renegar de mi alma mater, pues no me tomó más tiempo convencerme que todo a lo que tendría que claudicar para sobrellevar mi vocación dañaría necesariamente la mística que necesitaba de alimento. Regresando a tí, que eres el motivo de la pregunta y quien en realidad interesa, me llama la atención que te tomara nada menos que 30 de los escasos 50 años que tienes, darte cuenta de la “decadencia” en la cual estabas sumergido y más aún me intriga cómo conseguiste capear toda esta torcida doctrina sin terminar completamente “contaminado” por ella durante quizás las 3 décadas más críticas de tu vida?

    Me gusta

    • Comencé a darme cuenta en los ’90 de que las cosas no estaban bien, e hice muchas observaciones críticas que busqué comunicar a través de los canales oficiales. Durante muchos años confié en que era posible corregir el rumbo y desterrar los gérmenes de decadencia que ya habían anidado en el Sodalicio. Pero todo fue en vano. En el ambiente de Lima, donde impera un doble discurso –lo que se dice abiertamente y lo que se dice por lo bajo– hay gente vinculada al SCV y al MVC que me hicieron mala fama por lo bajo. Sumado a esto, la mala reputación que estaba comenzando a tener el Sodalicio salpicaba y me perjudicaba, desde el momento en que yo afirmaba que seguía siendo sodálite. En un momento dado, estando aquí en Alemania, comenzaron a llegarme noticias de algunos escándalos y también llegué a enterarme lo que había sucedido en los Legionarios de Cristo, antes de que la Santa Sede reconociera oficialmente los delitos del P. Maciel.

      Ya en octubre del 2003 le había escrito lo siguiente a un amigo:

      «Estoy aquí en Alemania con la perspectiva de cumplir una misión para la Iglesia, desde el aporte que yo pueda dar desde el SCV (considera que no yo sería lo que soy si es por mi pertenencia al SCV y mi historia personal dentro de esta institución). Sin embargo, podría hipotéticamente ocurrir que el SCV se desvirtúe respecto a lo que originalmente debía ser (cosa que gracias a Dios no ha ocurrido todavía, aunque considero yo que ya estén presentes algunos gérmenes de decadencia). Si se ignora esos gérmenes y por inadvertencia se les deja crecer, podría ser que en algún momento la situación sea irreversible. Es recién entonces cuando podría no tener sentido seguir manteniendo una pertenencia a algo que en el fondo ha dejado de existir.»

      Creo que eso resume cuál ha sido mi posición.

      Me gusta

  4. Al igual que los anteriores yo tambien fui sodalite y realmente agradezco al SCV por lo aprendido y compartido. Jamas hubiera pensado llevar una vida cristiana si no hubiera sido por lo aprendido en mis tiempos en el SCV. Yo no tuve ningun profesor bohemio que me hiciera pensar en lo burgues de mi vida para mi ese hito fue el SCV.Tuve la suerte de conocer gente extraordinaria de la cual sigo siendo amiga y cercana. La verdad me da pena que gente como tu Martin a quien conoci y otros como PS o JES vivan revolcandose en su propio fracaso o usando sus “aventuras en el SCV” como medio de vida en algunos casos. No sera que es la forma mas facil de responderse a uno mismo ante el espejo de una vida tibia culpando a otros o al SCV por nuestra propia mediocridad?

    Me gusta

    • Mi vida ha sido azarosa, llena de acontecimientos inauditos y aventuras inesperadas. Pocas veces he caído en la tentación del conformismo. Aun ahora ocurren cosas inesperadas que me quitan las seguridades a las que están acostumbrados quienes tienen un estilo de vida burgués, y siento muchas veces la mano de Dios que me guía y me impide caer en abismos insondables. Escribir lo que he escrito ha significado para mí un gran esfuerzo. Quedarme callado hubiera significado traicionar mi conciencia.

      ¿A qué te refieres con ese fracaso en el que supuestamente me revuelco? ¿A no haberme dejado modelar por la disciplina castradora y psicológicamente aniquiladora de Sodalicio? Ya es un triunfo haber sobrevivido a todo eso sin perder la fe. Y ese triunfo se lo debo no a mi propio mérito, sino a Dios, que siempre ha puesto luces en mi camino para que no me pierda en la oscuridad.

      ¿Vida tibia? ¿Mediocridad? Creo que estás juzgando sin conocer. Y que yo sepa, eso no es cristiano por ningún lado que se le mire.

      Me gusta

      • “¿A qué te refieres con ese fracaso en el que supuestamente me revuelco? ¿A no haberme dejado modelar por la disciplina castradora y psicológicamente aniquiladora de Sodalicio? Ya es un triunfo haber sobrevivido a todo eso sin perder la fe”

        Es exactamente mi mismo sentir… Fracaso??… es mas bien una victoria!, es perder el miedo, es abrir los ojos, es pensar por uno mismo. Creo que Roberto B. que escribe mas arriba se olvida de que el SCV es y siempre fue sólo un medio(de muchos) y NUNCA el Fin… fracaso o victoria lo decidirá Otro en otro momento.

        Me gusta

      • Martin y FU no ha sido mi intencion vapulear ni juzgar a nadie. Nada mas lejano de lo que quiero ser.
        Es mi ultima respuesta y lectura del blog porque no representa ni dice de quien soy o lo que creo. No soy miembro en ninguna forma del MVC, mi contacto es mero amical con algunos miembros. Creo en el SCV porque para mi es el camino correcto. No tengo ninguna acusacion ni prueba de los llamados delitos psicologicos aludidos por algunos de Uds y otras cuasi famosas figuras limenas.
        Lamento profundamente los hechos conocidos en la persona de GDK pero ni eso ni las historias compartidas aqui y en otros medios cuyo origen anti SCV es obvio cambiaran mi perspectiva. NO tengo duda que despotricar y llevar mi vida alrededor de una causa anti SCV me llevara a la realizacion personal como al parecer algunas personas han decidido llevar Para cambiar y ser mejor no hay que culpar al otro hay que empezar por uno mismo y perdonar eso si es cristiano verdad Martin? y es eso lo que critico y es que no entiendo como se puede hablar de reconciliacion personal cuando vives envuelto en rencor y odio. Si para ti Martin es este el medio que te ayudara a ser mejor cristiano pues me alegro de estar en la vereda que estoy
        Dios nos bendiga

        Deseo

        Me gusta

  5. De acuerdo Martín. Es evidente que cuando se critica al SCV siempre salen a defenderse con una actitud descalificadora en lo personal a quienes hacen alguna crítica. Yo soy otro de las muchas personas que en el pasado entre más nos aceramos al núcleo del SCV, más sufrimos maltrato sicológico y moral,. lo cual puedo comprobar con documentos en mano a quien lo requiera. Como dice mi madre: “amor no quita conocimiento” y así como reconozco lo bueno, no puedo, es imposible, no denunciar con mano firme y conciencia limpia todo lo malo que hay en el fondo de este asunto. ¿porque tan reacios a reconocer los errores y asumir las consecuencias???, eso si que es una actitud errada y sospechosa de contumacia en el error.
    Estimado Roberto, no creas que todos los que critican al sodalicio es porque han fracasado o han traicionado su vocación, recuerda que el dolor y la felicidad van por el mismo camino y la experiencia de muchas personas (muchas de ellas modélicas como por ejemplo: un fraterna de las primeras muy bien considerada en Roma y gran persona. Ella es solo una de las muchísimas personas que han salido del la familia SCV) es que era un camino de infelicidad y aniquilamiento personal, de sinsentido y de sentirse abusados ( y de hecho de serlo), de sentirse parte de el encubrimiento de muchas mentiras, malos procedimientos y cuestiones torcidas.
    Además, si vamos a hablar de vocaciones, el sodalicio ha demostrado y RECONOCIDO, que no tiene la ciencia en cuestión de vocaciones: ¿cuántas personas han salido luego de haber estado más de 20 años en comunidad porque en la misma comunidad les han dicho que no tienen vocación? (averigua cuanto se demora una persona en discernir su vocación en cualquier congregaciòn seria y averigua también qué piensaN en el Vaticano a cerca del asunto) ¿cuántos han estado, no queriendo estar, porque una figura superior les ha dicho, en contra de lo que ellos mismos creen, que tienen vocación? ¿a cuántos les han negado seguir el camino sacerdotal y se han tenido que ir a ordenar a otra parte?? ¿cuántas personas han tenido que pasar por tratamiento sicológico luego de haber pasado por la casa de formación (de cuyos abusos fui testigo yo mismo, y algunos los sufri), ¿cuántas personas han perdido la fe porque vivieron en carne la doble moral(incluida la doble moral sexual) que se vivía en esos círculos íntimos del sodalico? A todas las anteriores preguntas les tengo la respuesta con nombre propio. Entiendo tu postura porque imagino que todavía suscribes todo lo que te dicen allá, lo que no entiendo es la doble moral, porque si el sodalicio dice ser parte fundamental de la reforma de la Iglesia,( ese tipo de conversaciones son pan de cada día entre los sodálites y es el motor, yo diriía el único motor de ACI prensa) no puede ser refractario a las críticas o a los datos negativos que tiene, eso sería creerse Dios, una locura!!!!
    Estimado Roberto piensa en clave de Iglesia y con la conciencia frente a la verdad y no con el fanatismo ciego que te han inculcado, somos muchas, muchísimas las personas que hemos salido de la familia SCV por una cuestión de CONCIENCIA, y esa misma concienc nos leva a denunciar lo malo, como tiene que ser, ooo es que en el sodalicio lo malo no es malo???

    Me gusta

    • Muy bien expuesto, recuerdo desde siempre cuando en mis épocas de vinculado a los que se alejaban se los trataba con un aura de traidor, eran corruptos y no merecedores de nuestra atención, me parece risorio que por el hecho de estar afuera y de tener críticas muy bien fundamentadas hacia el SCV, de pronto estas personas son unos, mediocres, cobardes y traidores. donde nada de lo que digan tiene valor… por favor!

      Me gusta

  6. Lo que no entiendo es de cual rencor hablas??? Si denunciar es rencor entonces tu mundo parece estar al revés. De otro lado no se como sera tu vida, pero no creo en lo absoluto que conozcas nuestras vidas ni mucho menos que conozcas el porcentaje que ocupa este tema del SCV en ellas, que te aseguro que en mi caso no es ni de cerca lo mas importante.
    No parece que fueras tan circunstancial al SCV, porque si asi fuera: cual es el objeto de esta defensa sin argumentos???????? Que raro y ademas que irracional.

    Me gusta

    • La responsabilidad social que me caracteriza y el deber que siento por construir un mundo mejor , me implica tomar una posición política frente al tema, diciendo que yo estuve en el la “familia Sodalit”e 10 años y 5 de ellos dentro de la comunidad; en donde :

      – Me pegaron en la cara en múltiples ocasiones.
      -Me prohibieron reírme por un mes
      – Me prohibieron mirar a los ojos al superior con el argumento que tenia una mirada insinuadora
      – No me dejaron atenderle la visita a mi familia por nuestro nivel social.
      – En donde me preguntaron en Múltiples ocasiones si me excitaba sexualmente con algunos hermanos de comunidad.
      – En donde me preguntaba si me masturbaba y como lo hacia.
      – En donde me dijeron en múltiples ocasiones que si dejaba el SCV sería un perdedor y que me condenaría.
      etc, etc, etc, yo si le pregunto a Roberto que tiene todo esto de Cristiano….porque aun yo no lo veo

      y sí, estoy resentido, herido , irreconciliado , de la manera de como entregué mi corazón de manera sincera y sindo un niño de 13 años y no les importó .

      alguien que me explique que aun no entiendo.

      Me gusta

      • Isaias me identifico contigo en muchas de estas situaciones, y te aseguro que son abundantes los casos, quiero recalcar que “ABUNDANTES” Definitivamente no eniendo las personas que hablan de recor, irracionalidad, traición, mediocridad, escándalo etc etc etc cuando personas como nosotros denunciamos estos casos????? Eso si es tener el cerebro secuestrado, y además tener un concepto de Iglesia, Dios, justicia y fidelidad muy particular……enfermos diría yo.

        Adelante Isaias, que Dios es bueno y hermoso y la sinceridad con que te entregaste Él sabe reconocerla y recompensarla por medio de su Iglesia de amor.

        Me gusta

  7. Las almas, no pertenecen a las instituciones, sino a Dios, dueño de todo. Si en el Sodalicio de vida NO tan cristiana, han sucedido aquellas cosas, todo aquello lo juzgará Dios, y en la Tierra, tarde o temprano, como vemos que lo está haciendo, lo juzgará también, su Iglesia. El rencor no lleva a nada bueno, pero todo deseo bueno, intención recta y desprendimiento humano, lo sabrá recompensar Dios, que es el único que lo vé y lo sabe todo, Él sabrá sacar de entre lo malo, abundantes bienes y lo otorgará a aquellos fieles, que en algún momento fueron maltratados, intimados, etc. y le tendrá un lugar reservado junto a Él. Ánimo!!! que no hay nada oculto bajo Dios (Sol de justicia). Seamos fieles a la Iglesia Católica, aunque muchos de sus miembros sean corruptos y corruptores, es madre y maestra, y ella sabrá pondrá término a todo ésto. saludos a todos y gracias por compartir sus testimonios.

    Me gusta

  8. Pingback: ENTREVISTA SOBRE EL SODALICIO | LAS LÍNEAS TORCIDAS

  9. Sr.Martin, nunca es tarde para dejar claro su paso por el sodalicio como testimonio, Dios de alguna manera sabe porque suceden las cosas, lo que si es bueno en la vida es estar agradecido con todo lo que nos pasa, prueba de ello es lo que acabo de leer en su articulo, que Dios mismo lo siga cuidando y bendiciendo. Se de su buen gusto por el buen cine ¿podria por favor enviarme una buena lista de nombres de peliculas con sus directores para disfrutar solo y en familia? Una duda, la pelicula el extrangero de Luchino visconti es un remake de la de orson wells?

    Me gusta

  10. He leído varias veces tu blog, Martin. Si bien es cierto que no fui soda, estuve por mucho tiempo desde los 13 años en las agrupaciones marianas. Estoy de acuerdo contigo en algunas cosas (manipulación, obediencia absoluta pisoteando la dignidad humana, etc.).

    Lo que sí no entiendo es por qué hablar ahora, algunos como yo hablamos algunas cosas en su momento y fuimos vapuleados en reuniones generales de agrupaciones tratando de dar validez a algo que por donde se mire no tenía ni un ápice de fraterno.

    Discúlpame no soy quien para juzgar pero lo que sí pretendo es entender por qué ahora y no antes como algunos lo hicieron creo yo oportunamente.

    Por ejemplo, lo de GDK y ahora ahora eliminarlo de los anales de la historia del SCV, cuando era la mano derecha de LF reptado a los 4 vientos y hay de aquél que hablase de él. Cuando hoy podría decirse y reconocer que estuvo en el SCV pero bueno se equivocaron al ocultar ciertas cosas porque hay algunos que ya sabían de sus “caídas” pero era estratégico callar para tener a alguien dentro de la comisión para la doctrina de la fe.

    Me gusta

    • Estimado Miguel:

      No dudo de que hubo personas que hablaron en su momento, pero nunca fueron escuchadas, como yo tampoco lo fui. Alguien tiene que evidenciar las estructuras del Sodalicio y la disciplina que se practicaba. Y si el Sodalicio ha cambiado, esto le resultará beneficioso. Pues el conocimiento de la propia historia es indispensable para que lo malo no se repita. ¿Por qué ahora y no antes? Porque toma más de una década liberarse de los condicionamientos mentales inculcados y porque recién entonces se ve la magnitud de los problemas que hubo y que puede seguir habiendo.

      Me gusta

  11. ALUCINANTE!
    Me queda solo decir que no importa el tiempo, lo que importa es decirlo, nos permite liberarnos y cuidar a los demas de alguna manera, que es en realidad la verdadera cariadad fraterna, estar atentos a los demàs, que no le pase al otro lo que a nosotros nos paso.

    Porque hasta lo que entiendo y vivi mi entrega fue generosa y con disposiciòn “màs allà de lo evidente”, pero con la capacidad que nos da el mismo Señor de ser libres por ende con la capacidad, derecho y deber de: preguntar, esperar respuestas, cuestionar lo que no nos parece, tener iniciativa, callarse y etc. lo cual evidentemente no le gusta a ninguno/a.
    No dejes de escribir y cuenta con mis oraciones.

    Me gusta

  12. Pingback: MI HERMANO SODÁLITE | LAS LÍNEAS TORCIDAS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s