EL CANON 1395 Y LA REVICTIMIZACIÓN DE LAS VÍCTIMAS

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Cardenal José Rodríguez Carballo, firmante de la nefasta resolución vaticana sobre el caso Figari

En la carta vaticana del 30 de enero de 2017 a Alessandro Moroni, Superior General del Sodalicio, se dice que «el Sr. Figari, con el fin de obtener la obediencia de los propios hermanos, utilizó estrategias y modos de persuasión impropios, es decir, solapados, arrogantes y de todos modos violentos e irrespetuosos del derecho a la inviolabilidad de la propia interioridad y discreción, y por lo tanto a la libertad de la persona humana de discernir con autonomía las propuestas o las decisiones».

Incluso admite que «siempre con el fin de manipular, de hacer dependientes y por lo tanto de controlar más que de dirigir las conciencias, […] el Sr. Figari ha solicitado también, de modo improcedente y en cualquier caso excesivo, confidencias en el delicado ámbito de la sexualidad, y en algunos casos ha cometido actos contrarios al VI Mandamiento».

Pero luego se dice que Figari no habría cometido abusos sexuales sino sólo pecados graves, interpretando antojadizamente el canon 1395 del Código de Derecho Canónico, el mismo que sirvió para determinar que el P. Fernando Karadima en Chile sí había cometido delitos sexuales.

El mentado canon habla de delitos contra el sexto mandamiento con «violencia o amenazas, o públicamente o con un menor que no haya cumplido dieciséis años de edad» cometidos por un clérigo, pero las leyes respecto a la expulsión de un miembro de un instituto de vida consagrada (cánones 695-740) establecen que quien cometa esos actos, puede ser expulsado aunque no sea clérigo.

Para el Vaticano, los violentos “modos de persuasión” que solía aplicar Figari se esfumaron repentinamente como por ensalmo en el momento de cometer esos actos, de modo que tampoco hubo “víctimas” sino “cómplices” del pecado mayores de 16 años, que es el límite de mayoría de edad que establece la Iglesia católica romana en su legislación, aún cuando para delitos sexuales cometidos por clérigos, el Papa Juan Pablo II elevó ese límite a 18 años en el año 2001.

Aun así, la carta vaticana reconoce que, según la documentación adicional presentada por Moroni, sí hubo por lo menos un “cómplice” menor de 16 años, es decir, una “víctima”.

Es evidente que quien manipula conciencias y seduce mediante engaños, aplica violencia psicológica para abusar de sus víctimas, aunque sean mayores de edad.

El Vaticano no ha querido ver esto y ha terminado participando en la revictimización de las víctimas.

(Columna publicada en Exitosa el 25 de marzo de 2017)

LA CRUDA VERDAD

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La Iglesia católica tiene como principio pragmático, elevado a la categoría de imperativo ético, evitar siempre el escándalo. Pues supuestamente lo que escandaliza socava la fe de los fieles y los aleja de la salvación. «La salvación de las almas debe ser siempre la ley suprema de la Iglesia» es el enunciado sobre el cual se asienta todo la ley eclesiástica, como señala el actual Código de Derecho Canónico (n. 1752).

Pero lo que muchos representantes de la Iglesia han perdido de vista es que en el lenguaje bíblico “escándalo” se entiende como “tropiezo”, y el que escandaliza es aquel que hace tropezar a otros —cualquier abusador, por ejemplo— y no el que da a conocer quiénes son los abusadores y cuáles son los abusos cometidos.

Cuando se trata de investigar abusos, la verdad desnuda hecha pública es lo que menos interesa a los tribunales eclesiásticos, pues su veredicto final dependerá de cuán escandalosa consideren la revelación de los hechos. Y por evitar el escándalo se preferirá —como ha ocurrido frecuentemente— encubrir y proteger a los abusadores y, en la medida de lo posible, mantener la verdad completa en el silencio más absoluto.

Poco se puede esperar de las instancias vaticanas, mucho menos del Sodalicio mismo, respecto a la verdad sobre los abusos cometidos en esta institución. Su preocupación ardiente por salvar a las almas evitando el escándalo hará que oculten todo lo que se pueda ocultar, como lo han intentado infructuosamente hasta ahora.

Una comisión investigadora en el Congreso, ajena al poder eclesiástico, representa al menos la esperanza de que se conozca por fin la cruda verdad en todas sus dimensiones.

(Columna publicada en Exitosa el 11 de febrero de 2017)

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Esta columna fue redactada el jueves 9 de febrero antes de que al día siguiente, 10 de febrero, se diera a conocer a la opinión pública la carta de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica a Alessandro Moroni, Superior General del Sodalicio, pronunciándose sobre el caso de Luis Fernando Figari (ver http://sodalicio.org/comunicados/pronunciamiento-de-la-santa-sede-sobre-el-caso-luis-fernando-figari-2-2/). Lamentablemente, no me equivoqué y se cumplieron mis predicciones.

¿TOLERANCIA CERO EN EL VATICANO?

Mons. Józef Wezolowski, arzobispo acusado de pederastia

Mons. Józef Wesolowski, arzobispo acusado de pederastia

En el Vaticano están sucediendo cosas inéditas. El 23 de septiembre, Mons. Józef Wesolowski, polaco y ex nuncio en República Dominicana, ha sido puesto bajo arresto domiciliario, acusado de varios casos de pederastia, motivo por el cual ya había sido sancionado el 27 de junio de 2014 con la expulsión del estado clerical. El prelado había huido del país caribeño en busca de refugio en el Vaticano, confiando en que así evitaría ser procesado. La situación de Wesolowski se ha complicado recientemente cuando las investigaciones judiciales han revelado que en su computadora se almacenaban 130 videos y más de 86.000 fotografías con contenido sexual explícito de menores.

Estos nuevos aires traídos por el Papa Francisco no parecen perdonar a nadie. Según el diario italiano l’Espresso, el Cardenal George Pell, Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y miembro del G8 que asesora al Papa, también estaría en la mira, en relación a cientos de casos de abusos sexuales en la Iglesia australiana, «por minimizar los crímenes, ocultando la verdad, manipular e intimidar a las víctimas».

¿Han llegado estos aires al Perú? El 28 de mayo el P. Jean Pierre Teullet, sodálite, cesó en su cargo como párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Cruz en la diócesis de Chosica. Supuestamente habría recogido testimonios de algunas víctimas de Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio, y tomado la decisión de hacer las denuncias del caso ante la autoridad eclesial, llegando hasta las últimas consecuencias. Por lo cual habría sido sometido a la disciplina de la obediencia y relegado a otro puesto sin mayor responsabilidad. Y obligado a guardar silencio.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 1° de octubre de 2014)

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P. Jean Pierre Teullet durante la bendición de los cimientos de la Capilla del Santísimo de la Iglesia San José de Mayorazgo

P. Jean Pierre Teullet durante la bendición de los cimientos de la Capilla del Santísimo de la Iglesia San José de Mayorazgo (16 de abril de 2011)

Conozco personalmente al P. Teullet. Puedo dar testimonio de que es una persona de carácter sencillo y bondadoso, de buenas intenciones e ideas simples. Su sinceridad, la autenticidad de su vocación sacerdotal y su entrega generosa a las tareas confiadas son cosas que me quedan fuera de toda duda.

El 19 de marzo de 2014 publicó en su blog “Dar razón de nuestra fe” un artículo intitulado ¿Qué hay detrás de los abusos sexuales? (ver http://infovaticana.com/blog/teullet/2014/03/19/que-hay-detras-de-los-abusos-sexuales/), donde decía lo siguiente:

Existe un tercer grupo de personas que con su complicidad (a veces fruto de la pasividad o miedo), se volvieron también victimarios en un grado diverso: se trata de los que blindaron y apañaron estos casos [de pedofilia o abuso sexual]. De repente algunos por ignorancia de cómo actuar, falsas amistades que buscaban proteger al agresor, el no querer manchar la fama de la congregación o diócesis, o por miedo o el tener dudas. Otros por amistades (falsas amistades) o el deseo de no generar escándalos. Pero sea cual fuere la situación (que ciertamente difiere en responsabilidad y culpabilidad), es indudable que en muchos lugares existió un vacío de cómo actuar frente a estos casos y se dejó al criterio personal que, como hemos visto, en no pocas situaciones fue nefasto, no solucionando el problema ayudando a la víctima y llevando a la justicia al victimario, sino permitiendo que el victimario siguiese cometiendo los mismos crímenes. De esto se han aprovechado no pocas personas mal intencionadas para obtener de la Iglesia compensaciones económicas, haciendo del drama un escándalo con fines lucrativos y no buscando la justicia y la sanación de las víctimas; ello es también reprobable. A estos que de una u otra manera blindan con excusas a los que han abusado (ya sea con el argumento de prescripción, o miedo al escándalo, o preservar la fama de una institución u diócesis), hay que decirles que la mentira y la acomodación de la verdad para no decir todo no es el camino y que probablemente en esa defensa cerrada del victimario, la presencia siempre mentirosa de Satanás no sea lejana.

En este rubro encontramos variedad de personas: sacerdotes o religiosos compañeros del victimario, superiores de congregaciones y obispos.

El artículo termina con el siguiente párrafo:

No se trata de dar la vuelta a la página olvidando lo malo y vivir como si nada hubiera pasado, ese no es el camino de la verdad. Hay que enfrentar, hasta donde haya que llegar, con verdad, justicia y caridad, cada uno de estos hechos, sabiendo que decir la verdad no es sinónimo de hacer algo malo, sino el único camino hacia la libertad. Todo lo que no siga esta verdad, viene del demonio. Por eso, resistamos «firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes» (1Pe 5, 8).

No resulta difícil entrever en estas palabras alusiones a la propia comunidad, el Sodalicio de Vida Cristiana.

Si bien, a mi parecer, el texto peca en varios puntos de fundamentalismo —por ejemplo, al asumir la antigua figura de la Iglesia como un fortín asediado que está sufriendo continuos ataques de sus enemigos, siendo los delitos sexuales de sus miembros atribuidos en última instancia a Satanás, como producto de una estrategia que éste tiene para desprestigiar a la Iglesia católica, en lo cual sigue de cerca la ideología sodálite—, no deja de ser curioso que el P. Teullet haya publicado un artículo con esta temática un par de meses antes de que fuera retirado de la parroquia ubicada en una zona pobre de Ate-Vitarte, no por voluntad del obispo Mons. Norberto Strotmann, sino supuestamente por una decisión ad intra proveniente de la cúpula de la institución religiosa a la que pertenece.

Desde este país lejano donde vivo, quiero manifestarle mi apoyo personal a Jean Pierre, confiando en que actúe de acuerdo a una recta conciencia iluminada por el Espíritu Santo, y quiero también solidarizarme con los fieles católicos de la Urbanización Mayorazgo, muchos de los cuales se sintieron indignados ante la repentina sustitución de un párroco tan querido, sin que se les diera nunca una razón convincente respecto a esta medida aparentemente tan arbitraria.

EL VATICANO, SUS HOMOSEXUALES Y DAVID BERGER

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El 4 de enero de este año el diario suizo Schweiz am Sonntag publicó una entrevista reveladora con un ex guardia suizo, dónde éste daba testimonio sobre la existencia de una red homosexual en el Vaticano.

Para mayor información, la Guardia Suiza es un cuerpo militar de poco más de 100 miembros que se encarga de la seguridad del Estado de la Ciudad del Vaticano. Los reclutas deben ser varones que, además de tener la nacionalidad suiza y ser de religión católica, deben ser solteros, tener mínimo 1.74 m de estatura, una edad que oscile entre los 19 y 30 años, un título profesional o grado de secundaria y haber cumplido una instrucción básica en las Fuerzas Armadas Suizas, con certificados de buena conducta en su haber. Un bocado perfecto para los amantes de los placeres homofílicos.

Este ex guardia suizo, que prefirió mantener en secreto su identidad, relató que durante su servicio de dos años en el Vaticano en tiempos del pontificado de Juan Pablo II había recibido unas 20 solicitudes inequívocamente sexuales por parte de eclesiásticos de la Curia, no sólo de sacerdotes, sino incluso de obispos y Cardenales. «El Vaticano es un paraíso para homosexuales», era la conclusión a la que llegaba.

Por lo general, se había intentado seducirlo con bebidas alcohólicas y buena comida. «Una vez en el puesto de guardia de la entrada Santa Ana había una botella de whisky para mí, junto con la tarjeta de presentación de un obispo». Un sacerdote le había pedido que viniera a su residencia privada en la plaza Campo dei Fiori y había intentado doblegar su voluntad, sirviéndole bebidas espirituosas en abundancia. También había sido invitado a comer al restaurante. «Cuando sirvieron espinaca con bistec, el sacerdote me dijo: “El postre serás tú”». Cuenta el ex guardia suizo que de inmediato, sin tocar la comida, se levantó y se fue.

Ni siquiera al final de su tiempo de servicio habría mejorado la cosa. Después de dejar la Guardia Suiza habría buscado obtener un puesto de trabajo en Roma. Un eclesiástico le habría dado un consejo inusual: «Anda donde el obispo fulano de tal. Pero antes dúchate».

También un eclesiástico que trabajaba en el Secretariado de Estado de la Santa Sede habría intentado de manera manifiesta un acercamiento de intenciones dudosas.

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Elmar Mäder

La existencia de una red homosexual en el Vaticano le fue confirmada a Schweiz am Sonntag el 18 de enero por Elmar Mäder, quien fuera comandante de la Guardia Suiza entre los años 2002 y 2008. «La afirmación de que habría una red homosexual no puedo contradecirla. Mis experiencias hablan a favor de su existencia».

Según informaciones obtenidas por el diario, Mäder sería aquel comandante de la Guardia Suiza que habría advertido a sus hombres de ciertos peligros y les habría aconsejado mantenerse lejos de ciertos eclesiásticos conocidos por su lascivia. Algo de eso lo habría incluso puesto por escrito en misivas enviadas a ciertas personas de la Curia, lo cual a la larga le habría costado el puesto.

«Un entorno en el cual trabajan mayoritariamente hombres no casados es per se un punto de atracción para homosexuales, ya sea que lo busquen conscientemente, o inconscientemente sigan un impulso. La Curia romana corresponde a ese tipo de entorno. De igual modo, apenas sorprende encontrar pedófilos en entornos donde hay muchos niños como escuelas o asociaciones deportivas», declaró Mäder.

Poco antes de finalizar el pontificado de Benedicto XVI, el diario italiano La Repubblica ya había dado a conocer que en el dossier preparado por los Cardenales Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore de Giorgi a raíz del asunto de los Vatileaks, habría información sobre la existencia de un lobby gay en el Vaticano, «una red transversal unida por la orientación sexual», que no sólo habría facilitado encuentros homosexuales, sino también habría sido escenario de malversaciones financieras, luchas de poder y chantajes.

La Repubblica recuerda un caso que salió a la luz en el año 2010, donde estuvo involucrado un importante funcionario público del Estado italiano, Angelo Balduci, entonces presidente general del Consejo Superior de Obras Públicas. Así resume el diario El Mundo, de España, los hechos pertinentes (ver http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/21/internacional/1361442672.html):

«[Balducci] estaba siendo investigado por corrupción y los jueces le pincharon el teléfono. Y descubrieron así que hablaba con frecuencia con un miembro del coro de la Reverenda Capilla Musical de la Sacrosanta Basílica Papal de San Pedro en el Vaticano (un nigeriano llamado Chinedu Thiomas Eheim) que le ofrecía servicios sexuales con jovencitos, seminaristas incluidos.
“Sólo te digo que mide dos metros, pesa 97 kilos, tiene 33 años y es completamente ‘activo’”, aseguraba el miembro del coro vaticano a Balducci en una de las conversaciones interceptadas. Los encuentros sexuales, según asegura La Repubblica citando la investigación judicial, tenían lugar en una villa a las afueras de Roma, en una sauna, en un centro estético, en el propio Vaticano y en una residencia universitaria».

Mons. Tommaso Stenico

Mons. Tommaso Stenico

Algunos años atrás, en octubre de 2007, el programa Exit de la televisión italiana había difundido un video tomado con cámara oculta en una oficina de la Curia vaticana. El video mostraba e una conversación entre un joven y un prelado, cuyo rostro y voz habían sido digitalmente distorsionados, donde éste admitía ser homosexual activo, que no creía que pecaba al tener relaciones sexuales con otros gays y manifestaba un especial interés por las prácticas sadomasoquistas. El prelado fue identificado posteriormente por las autoridades vaticanas y separado de su puesto. Se trataban nada menos que de Mons. Tommaso Stenico, eclesiástico de alto rango que trabajaba en la Congregación para el Clero.

Al mismo Papa Francisco no le sería desconocida la presencia de una red homosexual en el Estado Vaticano. En un encuentro con la presidencia de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR) efectuado el 6 de junio de 2013, habría admitido, en una conversación que supuestamente no debió ver la luz pública, la existencia de un lobby gay en el Vaticano.

Mons. Battista Ricca

Mons. Battista Ricca

Poco después, el Papa Francisco se vio confrontado con un caso relacionado. Mons. Battista Rica, nombrado el 15 junio de 2013 prelado del Instituto para las Obras de Religión (IOR) —más conocido como Banco Vaticano—, había mantenido una relación amorosa con Patrick Haari, capitán del ejército suizo, cuando estaba a cargo de la nunciatura apostólica en Montevideo, además de tener en su haber otros incidentes vinculados con ambientes homosexuales, según información suministrada por el diario italiano l’Espresso.

Lo cierto es que estas cosas se sabían. Según el artículo de l’Espresso —firmado por el conocido vaticanista Sandro Magister—, el Cardenal Angelo Sodano, entonces Secretario de Estado del Vaticano, había sido informado al respecto por el eclesiástico polaco Mons. Janusz Bolonek, sucesor de Ricca en la nunciatura uruguaya. No obstante, el historial de Ricca en el Vaticano se mantuvo limpio, tampoco hubo investigaciones, permitiéndole al prelado gay continuar su carrera en la Iglesia, en nuevos puestos que le redituaran prestigio.

Al parecer, ser homosexual no constituye problema para ocupar cargos en la jerarquía católica, mientras todo lo relacionado con esta orientación sexual —incluyendo la práctica— se mantenga discretamente oculto bajo el manto del silencio. Aun cuando a partir del año 2005 le haya sido negada oficialmente a los homosexuales la posibilidad de acceder a las órdenes sagradas en la Iglesia católica (ver http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_20051104_istruzione_sp.html). En estos casos, el silencio parece ser no sólo una buena pedagogía de la voluntad, sino la manera más adecuada para pasar inadvertido. Pues las sanciones disciplinarias se han aplicado en algunos casos sólo cuando ese muro de silencio ha sido roto y la información ha llegado a la opinión pública, generalmente a través de la prensa escrita o la televisión.

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Cardenal Francis Spellman

Y esto no parece ser cosa de la historia reciente solamente. Tenemos el caso del Cardenal Francis Spellman (1889-1967), quien fuera arzobispo de Nueva York, cuyo biógrafo, John Cooney, cita cuatro testimonios que dan fe de que Spellman era homosexual. Cooney afirma además lo siguiente: «Hablé con muchos sacerdotes que trabajaron para Spellman y estaban indignados, consternados y enfurecidos por su conducta». Asimismo, el periodista Michelangelo Signorile describe a Spellman como «uno de los homosexuales más notorios, poderosos y sexualmente voraces en la historia de la Iglesia católica en Norteamérica».

David Berger, teólogo laico que desarrolló su labor en los círculos más conservadores y tradicionalistas del catolicismo, llegando a ser incluso miembro de la Pontifica Academia de Santo Tomás de Aquino y corrector de la Congregación para la Doctrina de la Fe, también mantuvo discreción sobre su condición homosexual, aunque se sabía que compartía piso en Colonia con un compañero al cual solía presentar como su “primo”. La contradicción entre su estilo de vida en el ámbito privado y su profesión de la fe y la moral católica en lo público no parecía constituir para él un problema, pues en ambos casos actuaba según su conciencia: al aceptar su homosexualidad como parte integrante de su ser —pues no era una condición que él hubiera elegido— y al aceptar la enseñanza católica como creyente sincero que busca ser fiel a la Iglesia y al Papa. Sin embargo, esta disociación, que parece estar también presente en la mayoría de los eclesiásticos y clérigos homosexuales de la Iglesia católica —cuyo número, según las cifras con que cuenta Berger, sería entre un 25% y un 50% del total—, no pudo mantenerse en su caso a largo plazo. Pues en un momento dado tomó conciencia del doble juego que había con las personas homosexuales que trabajaban para la Iglesia, incluyendo la extorsión y el chantaje, lo cual le llevó a la decisión de salir del armario a través de un artículo publicado el 23 de abril de 2010 en el Frankfurter Rundschau (ver http://www.imprimatur-trier.de/2010/imp100513.html), trayéndole como consecuencia que le fuera retirada la licencia para enseñar teología católica y fuera cancelada su membresía en la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino.

David Berger

David Berger

A partir de entonces ha analizado la doctrina moral sobre la homosexualidad formulada en el Catecismo de la Iglesia Católica, opinando que requiere de una mayor profundización, una base antropológica más sólida, la aplicación de un concepto de tradición más dinámico y menos estático, y un replanteamiento de la moral sexual en términos más humanos, pues al hacer depender la moralidad de lo sexual de su aspecto reproductivo se termina por condenar como pecado actitudes y conductas que simplemente reflejan la naturaleza sexual del ser humano, donde la sexualidad cumple otras funciones perfectamente legítimas.

En efecto —y esto ya es opinión mía—, si vamos al texto del Catecismo (ver http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a6_sp.html), se describe la homosexualidad como una «inclinación objetivamente desordenada», es decir, como una anormalidad humana, lo cual difiere de las conclusiones a las que llegan las ciencias actuales, que no consideran la homosexualidad ni como una enfermedad psíquica ni como un defecto genético. Lo paradójico del texto del Catecismo es que reconoce que la homosexualidad «reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas» y «su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado». Uno se pregunta cómo se puede llegar a conclusiones tan tajantemente negativas sobre la homosexualidad admitiendo, en primer lugar, lo variada que pueden ser sus formas culturales a través de la historia y, en segundo lugar, admitiendo que se ignora su origen psíquico. ¿No estarán los escasísimos pasajes de la Biblia que condenan la homosexualidad condicionados culturalmente de tal manera, que lo que se condena realmente es una manifestación cultural determinada de la homosexualidad, pero no servirían para emitir un juicio definitivo sobre la homosexualidad en general? De citas que sólo responden al contexto histórico y cultural de su época está llena la Biblia, y es labor de los teólogos ayudar a discernir lo que tiene validez universal de lo puramente contingente.

No pretendo llegar a ninguna conclusión, sino sólo manifestar las inquietudes que me suscita la doctrina católica oficial sobre la homosexualidad. En conciencia, me resulta difícil concebir que determinadas personas —y que no son pocas según el mismo Catecismo («Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas»)— deban ser consideradas anormales —con una «inclinación objetivamente desordenada»—, cuando actualmente las ciencias psicológicas no consideran que esta inclinación sea una enfermedad, un síndrome, una psicosis o cualquier cosa parecida, sino un elemento de la personalidad cuyo origen todavía no ha podido ser satisfactoriamente explicado y que no impide un desarrollo psíquico saludable de la persona.

Considero también conveniente conocer las opiniones de personas homosexuales respecto a lo que predica la Iglesia sobre el tema, más aún si esas opiniones vienen de alguien con una formación sólida en teología y filosofía. A continuación incluyo una entrevista que David Berger le concedió al canal de noticias n-tv de Alemania hace aproximadamente un año, con ocasión de las palabras benévolas respecto a los homosexuales que pronunciara el Papa Francisco en el avión que lo llevaba de vuelta después de su visita a Brasil. En esa entrevista Berger se explaya sobre la actitud de la Iglesia católica hacia los homosexuales y habla sobre los sacerdotes gays y la red homosexual en el Vaticano.

Debo advertir que, si bien considero estimulantes e interesantes sus declaraciones, el hecho de que publique esta entrevista en mi blog no significa que esté de acuerdo en todo con sus opiniones. Sea como sea, el diálogo está servido.

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Entrevista concedida por David Berger al canal de noticias n-tv (30 de julio de 2013)
http://www.n-tv.de/panorama/Mich-wundert-dass-alle-jubeln-article11085626.html

n-tv.de: El Papa Franciso ha dicho que él no “juzgaría” a los homosexuales. ¿Le ha sorprendido esta declaración?

David Berger: Me ha alegrado por de pronto. Pues su predecesor Benedicto XVI había caído en una brutalidad y modo de hablar discriminatorio sobre el tema, lo cual evidenciaba un miedo neurótico hacia los homosexuales. Este tono ha cambiado de modo decisivo y eso me ha alegrado. No me ha sorprendido, pues yo había estimado así a Francisco. Por otra parte, me sorprende que los medios se hayan abalanzado sólo sobre esa frase.

n-tv.de: ¿Cuál fue para usted el mensaje principal ?

David Berger: Él ha dicho que a las personas homosexuales hay que tratarlas con respeto e integrarlas en la sociedad. Esto es positivo, sea lo que sea que signifique exactamente. Pero a continuación viene la restricción: la práctica de la homosexualidad es pecado y no está permitido hacer publicidad de la homosexualidad. Eso quiere decir que está prohibido asociarse y luchar por los derechos de los homosexuales. Es entonces cuando yo como católico gay me siento discriminado.

n-tv.de: Según Francisco, ser homosexual no es pecado, pero la práctica sí lo es. ¿No ha sido esto lo que siempre ha dicho la Iglesia católica?

David Berger: Sí, por supuesto. Eso está en el Catecismo. Benedicto tampoco dijo otra cosa distinta, sólo que en él no sonaba tan amable. En cuanto al contenido, nada ha cambiado realmente. Me sorprende que todos rompan en júbilo. Una discriminación abierta es con frecuencia menos peligrosa que una que viene de forma amigable. Este patrón se repite siempre en sociedades con “corrección política”. Allí vale lo siguiente: “No tengo nada contra los extranjeros, pero que no vivan en mi barrio. No tengo nada contra los homosexuales, pero que no muestren su homosexualidad públicamente.” Este patrón domina la doctrina eclesiástica y las declaraciones del Papa.

n-tv.de: ¿Y no obstante valora positivamente el nuevo tono?

David Berger: Sí, porque no sólo pienso en hombres homosexuales en Berlín y Colonia, sino también en aquéllos en países católicos como Italia, Croacia y Polonia. Cada vez que el Papa Benedicto hacía una declaración homófoba, había en Italia excesos violentos contra hombres homosexuales. Los activistas gay allí esperan ahora que el clima cambie, de modo que por lo menos no sean molidos a golpes.

n-tv.de: Francisco se refiere en especial a los sacerdotes en sus declaraciones. ¿Ve usted allí un cambio?

David Berger: Habla de sacerdotes, pero cuáles de sus comentarios se refieren a los sacerdotes no lo puedo decir con exactitud. El texto es complejo y admite un marco de interpretación increíblemente amplio. Si hubiera querido decir que en los sacerdotes está bien tener orientación homosexual, entonces eso sería un cambio en la Iglesia católica, un giro respecto al rumbo tomado por Benedicto en 2005. Benedicto dijo: Si alguien tiene una orientación homosexual, es por naturaleza no idóneo para ser sacerdote católico. Si Francisco se hubiera referido con su declaración también a los sacerdotes, sería un cambio respecto a aquello que está vigente desde 2005 en la Iglesia católica.

n-tv.de: Se resalta particularmente la siguiente frase: “Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?” ¿Quie quiere decir Franciso con eso?

David Berger: “Buscar a Dios” es una fórmula piadosa. La pregunta es a qué se refiere con “gay”. Las personas que tienen una mala conciencia por su homosexualidad y debido a eso son particularmente piadosas y fieles al Papa, han sido siempre bien vistas en la Iglesia católica. O bien se refiere a alguien que está abierto a su ser homosexual, ha recibido este don de Dios y ve su búsqueda en aceptarlo y vivirlo.

n-tv.de: ¿“Tener buena voluntad” puede entonces significar vivir en la continencia?

David Berger: Yo creo que a eso se refiere.

n-tv.de: Muchos esperan de manera muy general una apertura de la Iglesia a través del Papa Francisco. Para usted no suena así.

David Berger: A nivel de relaciones públicas se da una apertura. Él es una personalidad carismática y es capaz de salir al encuentro de las personas. Nuevamente se vio esto en que sólo se toma la frase positiva y todos aplauden. Todo lo demás es puesto de lado. Pero en el mismo hilo dijo que el sacerdocio femenino es impensable. Le niega a la mitad de la humanidad el derecho a ejercer el sacerdocio católico. En el campo de lo social irá ciertamente a llamar la atención sobre América Latina y sobre los límites del capitalismo. En los temas de homosexualidad, sacerdocio femenino, divorciados vueltos a casar y celibato no va a cambiar nada con él.

n-tv.de: Muchos ven en el estilo abierto del Papa primeras señales de un cambio lento de la Iglesia católica. ¿Usted no?

David Berger: No, mientras sólo cambie el show. El cardenal Tarcisio Bertone puede seguir desviando los dineros de la mafia y haciendo camarilla con Berlusconi. Más allá de las extremadamente buenas relaciones públicas, incluso periodistas serios olvidan que en los enunciados fundamentales y los favoritismos mutuos en la Iglesia católica aún no ha cambiado nada. Buenos amigos míos que trabajan en la Curia también me dicen: No ha cambiado nada en absoluto.

n-tv.de: Usted habla de favoritismos mutuos. Con frecuencia se habla de una red gay. ¿De qué trata todo esto?

David Berger: El Papa ha hablado de un “lobby gay”, pero un “lobby” que persigue fines políticos no es. Es una red de hombres homosexuales, que sirve para tener sexo de la manera más sencilla posible y sin ser descubiertos. Hay cadenas telefónicas, espacios de chat, incluso residencias compartidas. No se debe esperar de ellos un golpe de estado en la Iglesia. Son conservadores, fieles al Papa y piadosos. Son estabilizadores del sistema vaticano. No se la debe concebir como una organización grande. Son más bien redes diversas vinculadas vagamente entre ellas.

n-tv.de: Usted mismo se movió en altos círculos del Vaticano. ¿Fue usted parte de la red gay?

David Berger: Sí y no. Dado que no soy sacerdote, no dependía de ella. Cuando quería tener sexo, lo tomaba en Roma sin mayores complicaciones. Simplemente he conocido a muchos de estas redes y ellos confiaron en mí. Una vez un eclesiástico me llevó a una vivienda en Monte Mario, de la cual hay muchas llaves y que está disponible para no tener que llevar conocidos de afuera al Vaticano o a la residencia oficial.

n-tv.de: Usted dice que no se trata de una red política. No obstante, se le exige al Papa que desbarate esas “estructuras de poder”. ¿Entiende usted esto?

David Berger: No lo entiendo del todo. La idea de que allí un lobby aspira al poder ha sido montada por conservadores extremos, que equiparan homosexualidad y pedofilia. Convencieron a Benedicto de que detrás de esto acecha un gran peligro. Cuando se echan pestes contra el “lobby gay”, se trata del miedo a que el escándalo de pedofilia pueda volver a dar alcance a la Iglesia católica.

n-tv.de: Usted mismo ha publicado hace algunos años un libro revelador, sabiendo y aceptando que a raíz de eso le sería retirada la missio, el permiso católico para enseñar. Usted crítica a la Iglesia de manera notoria. ¿Por qué, aún así, sigue sintiéndose católico?

David Berger: Las imágenes y arquetipos de lo católico forman parte de mí de tal manera, que no quiero ni puedo desprenderme de ellos. Me siento católico, pero me he despojado de aquello que me agobiaba. Catolicismo no es para mí lo que dice en cualquier momento el Papa de turno. Lo que cuenta para mí es lo que como católico aprendí de niño y de joven.

n-tv.de: ¿Todavía sigue yendo a Misas católicas?

David Berger: En la medida de lo posible, sí. Yo sigo siendo tradicional y las Misas modernas no me dicen nada. Adoro la liturgia latina clásica.

Entrevistador: Christoph Herwartz
Traducción al español: Martin Scheuch

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FUENTES

Schweiz am Sonntag
Schweizergardist packt aus: «Habe von Kardinälen Sex-Angebote erhalten» (04.01.2014)
http://www.schweizamsonntag.ch/ressort/nachrichten/schweizergardist_packt_aus_habe_von_kardinaelen_sex-angebote_erhalten/
Ex-Garde-Chef warnt vor Geheimbund (18.01.2014)
http://www.schweizamsonntag.ch/ressort/nachrichten/ex-garde-chef_warnt_vor_geheimbund/

Die Welt
“Der Vatikan ist ein Paradies für Schwule” (07.01.14)
http://www.welt.de/politik/ausland/article123626154/Der-Vatikan-ist-ein-Paradies-fuer-Schwule.html

La Repubblica
Sesso e carriera, i ricatti in Vaticano dietro la rinuncia di Benedetto XVI (21.02.2013)
http://www.repubblica.it/esteri/2013/02/21/news/ricatti_vaticano-53080655/

Periodista Digital
El Vaticano suspende a un miembro de la Curia que confesó ser homosexual ante una cámara oculta (14.10.2007)
http://blogs.periodistadigital.com/personalidad.php/2007/10/14/p121377

Religión Digital
“En la Curia hay gente santa, pero también una corriente de corrupción. Se habla del ‘lobby gay’, y es verdad, está ahí” (10.06.2013)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2013/06/10/en-la-curia-hay-gente-santa-pero-tambien-una-corriente-de-corrupcion-se-habla-del-lobby-gay-y-es-verdad-esta-ahi-religion-iglesia-francisco-religiosos-clar-vatiano-curia-aparecida-reformas.shtml

l’Espresso
Il prelato della lobby gay (18.07.2013)
http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350561

Wikipedia (en inglés)
Francis Spellman
http://en.wikipedia.org/wiki/Francis_Spellman

MARX EN EL VATICANO

Cardenal Reinhard Marx, durante la presentación de su libro “El Capital”

Cardenal Reinhard Marx. Así se llama el arzobispo de Múnich y Frisinga, uno de los miembros del G8, grupo de ocho cardenales elegidos por el Papa Francisco para asesorarlo en los graves asuntos con los que tiene lidiar la Iglesia actualmente.

Uno de esos asuntos es el Instituto para las Obras de Religión (IOR), más conocido como Banco Vaticano, de pésima reputación, pues además de ser un instrumento que ha servido para engrosar los bolsillos de algunos prelados inescrupulosos so pretexto de obras de caridad, también se ha prestado para canalizar sobornos a políticos italianos y lavar dinero de la mafia. No precisamente un ejemplo de la pobreza predicada por el Nazareno.

«Queremos que en adelante no haya ninguna otra ocasión de que el IOR dañe la reputación de la Santa Sede», ha declarado Marx. Quien ha sido elegido nuevo presidente del episcopado alemán, sabe muy bien del daño que causa a la Iglesia el afán desmedido de riquezas. Todavía resuena el caso de Franz-Peter Tebartz-van Elst, obispo destituido de Limburgo, quien se habría gastado nada menos que 31 millones de euros en las obras de su palacio episcopal, proviniendo parte del dinero de donaciones hechas para obras de caridad. Ni qué decir, esto contribuyó a aumentar el número de deserciones de la Iglesia católica en Alemania.

Ahora está en manos de Marx contribuir a que se tome la decisión correcta, para que la Curia se acerque, aunque sea una pizca, al ideal de austeridad de su Maestro. ¿Estará enterado el “príncipe de la Iglesia” Cipriani?

(Columna publicada en Exitosa Diario el 16 de abril de 2014)