EL CARDENAL CANALLA

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Cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima

Escuchar al cardenal Cipriani en su programa radial Diálogo de Fe no resulta una experiencia saludable para el aparato digestivo, a no ser que uno esté dispuesto a ser cómplice de sus afirmaciones sin sustento o a permanecer ciego a los baches de lógica que tachonan su discurso.

El 30 de septiembre fue uno de esos momentos espectaculares donde el prelado opusdeísta sacó a relucir las rastreras cualidades que ocasionan vergüenza ajena entre muchos de aquellos católicos nacidos en tierras peruanas. Como yo, por ejemplo.

Refiriéndose a la polémica sobre la Costa Verde como lugar elegido para la misa del Papa Francisco en enero del 2018, Cipriani asevera que se trata de una discusión fabricada, generada por el gobierno, pues la decisión ya había sido tomada hace dos meses. ¿Por quién? Por él como obispo del lugar y supuestamente por el Vaticano —que entendemos aceptará el lugar propuesto por la autoridad eclesiástica local, suponiendo que cumplirá con las normativas y protocolos requeridos para eventos de esa magnitud—.

«En ningún momento se decidió que el Gobierno podía o que el presidente Kuczynski tomara decisiones de dónde es la misa», proclama el representante de su propia ideología conservadora que no de la Iglesia católica, invadiendo ilegítimamente el fuero gubernamental de un Estado laico.

En otro momento dice:

«No es el Presidente de la República el que decide el lugar dónde va a ir el Papa. Como es lógico, respetamos su opinión y nos parece muy válida, pero no le digas a Pedro Pablo Kuczynski que esté viendo cuál es lugar más adecuado».

«¿El Estado no tiene derecho de decir aquí sí, aquí no?», le pregunta su siempre condescendiente entrevistador —pues como persona de argumentos endebles, Cipriani nunca ha tenido el valor de someterse a una verdadera entrevista, incisiva e inteligente—.

«El Estado tiene una opinión, no hables de derecho. ¿La Iglesia no tiene derecho para decir dónde va a predicar el Papa?»

Poniendo los puntos sobre las íes, la autoridad eclesiástica no puede decidir dónde se realizará un evento multitudinario presidido por el jefe de un estado extranjero —que no otra cosa es el Papa— en territorio nacional, sin que el Presidente de la República tenga parte en el asunto.

Que yo sepa, la Iglesia no tiene la facultad de decidir dónde se va a realizar un evento multitudinario, en este caso de corte religioso, sobre todo si se efectúa en un espacio público de un país con un Estado laico. Puede proponer el lugar, lo cual deberá ser analizado por las autoridades civiles correspondientes, que pueden dar su autorización o denegarla.

Por otra parte, Cipriani aplaude el oficio de INDECI [Instituto Nacional de Defensa Civil] del 28 de septiembre que considera la Costa Verde apta para el evento, pero con su costumbre de nunca analizar con razonamiento crítico, pasa por alto que INDECI sólo aplica los criterios de permanencia y accesibilidad para concluir que allí se puede realizar un evento de concentración masiva. No toma en cuenta los riesgos que señala el Colegio de Arquitectos en su nota de prensa del 27 de septiembre, como son los eventuales maretazos, tsunami, terremoto, caídas de piedras del acantilado —que sin necesidad de sismo ya han matado personas en esa zona—. Incluso una falsa alarma podría producir un comportamiento inadecuado de los asistentes, ocasionando masivos daños personales y muertes.

Además, si asisten muchas más personas que las 800 mil permitidas, la Costa Verde deja de ser un lugar “seguro” para convertirse en una trampa mortal, en caso de que ocurra algo. ¿Cómo se va a controlar el número de asistentes a un evento de entrada libre? Y en caso de poner barreras, considerando que se calcula una afluencia de más de un millón de personas, ¿cómo evitar el riesgo de un tumulto con consecuencias fatales entre los que se queden fuera?

Cipriani solamente tiene oídos para la conclusión de INDECI. El gobierno tiene su opinión. Los periodistas críticos a su posición —hacia los cuales expresa manifiesto desprecio—, también tienen sus opiniones, las cuales no le interesan.

Típico de un canalla impermeable al diálogo, que sólo quiere salir en la foto con el Papa, aun poniendo en riesgo la seguridad de cientos de miles de personas.

(Columna publicada en Altavoz el 2 de octubre de 2017)

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El 23 de julio de 2011 el cardenal Cipriani no tuvo más que palabras elogiosas para Alan García al final de su gobierno. El 29 de junio de ese año había asistido a la ceremonia de inauguración del Cristo del Pacífico, donado por la corrupta empresa Odebrecht, y le había otorgado su bendición a la estatua. Esos dos hechos fueron para mí la gota que colmó el vaso —pues Cipriani tiene el don de revolverme el hígado desde que fue mi profesor de teología moral en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima en el año 1983—.

Fue entonces que compuse la canción “El arzobispo y el presidente”, publicada originalmente el 7 de septiembre de 2011 en mi blog LA GUITARRA ROTA.

Si bien las circunstancias históricas han cambiado, la descripción en términos literarios de Cipriani que hay en mi canción sigue estando vigente.

EL ARZOBISPO Y EL PRESIDENTE
Autor y compositor: Martin Scheuch

quiere el arzobispo
una efigie de almacén
coronando un risco
de arena y oropel

tiene el presidente
su ego en un cartel
tiene un expediente
de sangre y de cuartel

el arzobispo asiente
al olor del muladar
elogia al presidente
y su Cristo frente al mar

cena el arzobispo en un recinto miltar
con el presidente que ha dejado asesinar
a mi pueblo, a mi pueblo querido
a mi gente de barro y olvido
al paisano, al obrero, al caído
al anciano, a la mujer y al niño
al minero, al país campesino
al indígena y al peregrino
al enfermo, al distinto, al perdido
a los hombres que son mis amigos

tiene el arzobispo
un aire a rigidez
un talante arisco
y modales de marqués

tiene el presidente
costumbres de doblez
cada vez que miente
y miente cada vez

el arzobispo tiene
un instinto comercial
encomia al presidente
como hombre muy cabal

cena el presidente en el palacio arzobispal
con el arzobispo que ha olvidado respetar
a mi pueblo, a mi pueblo querido
a mi gente de barro y olvido
al paisano, al obrero, al caído
al anciano, a la mujer y al niño
al minero, al país campesino
al indígena y al peregrino
al enfermo, al distinto, al perdido
a los hombres que son mis amigos

cree el arzobispo
que mora en un vergel
nunca ha padecido
de hambre en su dintel

tiene el presidente
figura de tonel
tiene el pueblo dientes
y nada que morder

el arzobispo rinde
su verbo al capital
alaba al presidente
en su emisión radial

se ha ido el presidente, otro ocupa su lugar
se queda el arzobispo que jamás quiso escuchar
a mi pueblo, a mi pueblo querido
a mi gente de barro y olvido
al paisano, al obrero, al caído
al anciano, a la mujer y al niño
al minero, al país campesino
al indígena y al peregrino
al enfermo, al distinto, al perdido
a los hombres que son mis amigos

He aquí una demo que grabé de la canción y que fue publicada por La Mula:

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LA SANTA INTRANSIGENCIA

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Toni Reis (centro) y David Harrad con sus hijos adoptivos en octubre de 2015

Toni Reis y David Harrad, un brasileño de 53 años y un inglés de 59, son homosexuales. Conviven desde hace 27 años en la ciudad de Curitiba (Paraná, Brasil). Son también defensores de la adopción tardía, como una forma de proporcionar una familia a muchos niños y adolescentes que viven en situación de pobreza y carecen de estructuras familiares estables y adecuadas.

Consecuentes con estos principios, adoptaron a tres niños provenientes de una favela de Rio de Janeiro —Alyson, Jéssica y Filipe, que tienen actualmente 16, 14 y 11 años de edad—, no sin ciertas dificultades. La primera adopción —la de Alyson en 2011— se hizo efectiva tras seis años de trámites y espera, mientras que las de Jéssica y Filipe en 2014 fueron más rápidas.

Como católicos creyentes, pidieron en 2014 que sus hijos adoptivos fueran bautizados en la Iglesia católica, lo cual les fue concedido recién este año por Dom José Antonio Peruzzo, arzobispo de Curitiba. El bautismo se efectuó en la Catedral el 23 de abril de 2017.

El 4 de junio de este año Toni y David, junto con sus hijos adoptivos, le enviaron una carta al Papa Francisco, describiendo su situación familiar y relatando su historia. Solicitaban la bendición de Su Santidad como confirmación de acogida y de su fe en la Iglesia católica.

Sorpresivamente, llegó una carta de la Secretaría de Estado del Vaticano —con fecha de 10 de julio de 2017 y dirigida sólo a Toni—, firmada por Mons Paolo Borgia, asesor de Asuntos Generales, donde decía, entre otras cosas: «El Papa Francisco les desea felicidades, invocando para su familia la abundancia de las gracias divinas, para que vivan constante y fielmente la condición de cristianos, como buenos hijos de Dios y de la Iglesia». Y, por supuesto, les concedía la ansiada bendición apostólica.

Cuando el 4 de agosto la familia regresó de un largo viaje por Europa y pudo leer la carta, el regocijo fue grande. En entrevista telefónica con Agence France-Presse (AFP), Toni declaró lo siguiente: «No esperábamos una respuesta. Recibir una carta del Vaticano con sello, fotografía autografiada del Papa ¡es la gloria! […] Significa un gran avance en una institución que quemaba a los gays durante la Inquisición y ahora nos manda un oficio felicitando a nuestra familia. Estoy muy feliz, ya me puedo morir tranquilo».

Sin embargo, lo que sucedió después hizo que la cosa pasara de color rosa a color hormiga. Pues el Vaticano sacó a relucir su proverbial intransigencia —no obstante las palabras de apertura que ha tenido frecuentemente el Papa Francisco— y declaró oficialmente a través de la periodista Paloma García Ovejero, viceportavoz de la sala de prensa vaticana, que «la carta del Papa es una respuesta muy general a una de las miles de cartas que él recibe cada día y no puede responder de forma personalizada. […] Es falso que se trate de una respuesta a la pareja».

Así que ya saben, estimados lectores católicos, las cartas de respuesta del Vaticano a sus fieles se producen en serie y con un texto estándar, y no constituyen respuesta personalizada a ninguna de las situaciones o inquietudes que ustedes han puesto con mucho esfuerzo y dedicación sobre el papel.

Si bien la respuesta no implicaba necesariamente la aprobación de la unión civil homosexual, un gesto de acogida a posteriori de esta pareja de homosexuales de buena voluntad hubiera sido una buena señal de parte de una Iglesia, que más que creer en el amor del Jesús de los Evangelios, parece hacerse eco de una impresentable enseñanza del fundador del Opus Dei, Escrivá de Balaguer, quien resumía la santidad en tres puntos: «la santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza» (Camino, 387). E intransigente y desvergonzado, por ejemplo, fue el comentario homofóbico que tuiteó el opusdeísta Rafael Rey el 7 de agosto cuando alguien sugirió que él podía ser homosexual: «Jajá! Oe “perro”, como tú te autocalificas, pregúntale a tu mamá si soy homosexual. Y dame tu DNI y demuestra que no eres un cobarde!»

Mientras sigan habiendo tantos en la Iglesia que crean que su intransigencia es una virtud divina, la institución seguirá deslizándose cada vez más hacia la irrelevancia absoluta.

(Columna publicada en Altavoz el 14 de agosto de 2017)

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Sólo queda decir que Toni Reis es una personalidad pública conocida en el Brasil y, en cierta medida, a nivel internacional. Activista de derechos humanos, es presidente de la ONG Grupo Dignidade, que trabaja por la promoción y los derechos de las personas LGTB. También es secretario general de la Associação Brasileira de Gays, Lésbicas e Transgêneros (ABGLT), miembro del concejo internacional de la Hirschfeld-Eddy-Stiftung (Fundación Hirschfeld Eddy) —creada en Berlín en el año 2007 para promover el respeto de los derechos humanos del colectivo LGTB— y coordinador para América Latina de la Association for Integral Health and Citizenship in Latin America and the Caribbean (ASICAL). Es maestro y especialista en sexualidad humana y dinámicas de grupo. Además, posee el grado académico de máster de filosofía en los campos de ética y sexualidad.

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FUENTES

Religión Digital
El Papa Francisco felicita a una pareja gay por el bautismo católico de sus tres hijos (08 de agosto de 2017)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/08/08/religion-iglesia-vaticano-brasil-el-papa-francisco-felicita-a-una-pareja-gay-por-el-bautismo-catolico-de-sus-tres-hijos-toni-reis-david-harrad.shtml
El Vaticano: “La carta del Papa es una respuesta muy general” (09 de agosto de 2017)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/08/09/religion-iglesia-vaticano-la-carta-del-papa-francisco-es-una-respuesta-muy-general-aclara-sus-felicitaciones-a-los-gays-brasilenos-bautismo-hijos.shtml
“Desde el primer momento aclaramos que los que hablan son una pareja homoafectiva” (10 de agosto de 2017)
http://www.periodistadigital.com/religion/america/2017/08/10/religion-iglesia-vaticano-brasil-pareja-gay-felicitada-por-el-papa-francisco-bautismo-hijos-aclaramos-que-los-que-hablan-son-una-pareja-homoafectiva.shtml

AGRADECIMIENTOS VATICANOS A UN PRESUNTO ENCUBRIDOR Y ABUSADOR SEXUAL POR SERVICIOS PRESTADOS

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El cardenal George Pell junto al Papa Francisco

Cuando el 30 de enero de 2017 la Santa Sede emitió el comunicado sobre el caso Figari, reconociendo parcialmente sus delitos, uno de los atenuantes para justificar el suave castigo que se le dio —si es que puede considerarse castigo— fue que «el Sr. Figari es sin embargo de considerar como el fundador del Sodalitium Christianae Vitae y por lo tanto como el mediador de un carisma divino».

Poco faltó para que se le diera las gracias por todos los servicios prestados a la Iglesia, los cuales deben ser tan valiosos y considerables que, en comparación, poco cuentan unos cuantos «actos contra el VI mandamiento«» que, además, «han ocurrido en un pasado muy remoto». Como si sólo por ese hecho ya no tuvieran el poder de haber arruinado vidas enteras.

Es proverbial y conocida la lentitud e ineptitud de los tribunales eclesiásticos para procesar las denuncias de abusos sexuales, además de que la misma ley eclesial, al poner tiempos relativamente cortos para la prescripción de delitos tan graves, garantiza que éstos nunca sean castigados con las penas que les corresponderían. Por otra parte, las “investigaciones” de la Santa Sede carecen de rigor y hasta ahora no se sabe que se haya convocado a víctimas de abusos para interrogarlas y requerir mayores detalles, permitiendo que sus testimonios puedan ser examinados acuciosamente y, eventualmente, verificados como pruebas decisivas de la culpabilidad del acusado. Antes de llegar a ese punto, se prefieren soluciones ambiguas y castigos dorados.

Por eso mismo, aunque no sorprende, resulta escandalosa y vergonzosa la posición que ha tomado la Santa Sede ante las graves acusaciones hechas por la justicia australiana en contra del cardenal George Pell. Mientras que en otros casos se ha suspendido a eclesiásticos de todas las funciones propias de su cargo —incluyendo las pastorales y sacramentales— hasta que se aclararan las denuncias de abusos en su contra, a Pell sólo se le hado «un período de excedencia para poderse defender».

Todo parece indicar que la Santa Sede da por supuesta la inocencia del prelado vaticano, pues no tiene ningún reparo en agradecerle por los servicios prestados: «El Santo Padre, que ha podido apreciar la honestidad del Cardenal Pell durante los tres años de trabajo en la Curia Romana, le está agradecido por su colaboración y, en particular, por su enérgico empeño a favor de las reformas en el sector económico y administrativo y por su activa participación en el Consejo de los Cardenales (C9)».

Además, se hace una defensa abierta de Pell como alguien que ha combatido efectivamente los abusos sexuales contra menores: «se recuerda que el Cardenal Pell ha condenado desde hace décadas abiertamente y repetidamente los abusos cometidos contra menores como actos inmorales e intolerables; ha cooperado en el pasado con las Autoridades australianas (por ejemplo, en las declaraciones ante la Royal Commission), ha apoyado la creación de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores y, finalmente, como Obispo diocesano en Australia, ha introducido sistemas y procedimientos para la protección de los menores y para garantizar la asistencia a las víctimas de abusos».

Y a decir verdad, la mentada Comisión Pontificia no pasa de ser hasta ahora un mero saludo a la bandera, sin logros que mostrar en la lucha contra la pederastia eclesial. Por otra parte, los sistemas y procedimientos de protección establecidos por Pell se parecen mucho al sistema de reparaciones instituido por el Sodalicio para “ayudar” a las víctimas: ha servido para llevar a cabo un control de daños, buscando obtener el silencio de las víctimas y pagarles lo menos posible en concepto de indemnizaciones.

Finalmente, el comunicado sobre Pell muestra que a nivel de la Santa Sede aún no se tiene conciencia del nivel de incoherencia que puede haber en los abusadores sexuales. Ni Marcial Maciel, ni Fernando Karadima, ni Luis Fernando Figari jamás enseñaron públicamente nada que se apartara de la moral cristiana. Y eso no fue obstáculo para que cometieran delitos que ningún cristiano avalaría. En consecuencia, se puede esgrimir a favor del cardenal Pell todo lo que se quiera que dice el comunicado. Eso no significa que no pueda haber cometido graves abusos sexuales. Sólo esperamos que esta vez se haga justicia.

(Columna publicada en Altavoz el 3 de julio de 2017)

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FUENTE

Religión Digital
Pell deja la Secretaría de Economía y regresa a Australia para defenderse de las acusaciones de abusos a menores
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/06/29/la-policia-australiana-acusa-al-cardenal-pell-de-abusos-sexuales-a-menores-religion-iglesia-vaticano-pederastia-australia.shtml

LA CADUCA MORAL SEXUAL DE LOS CATÓLICOS CONSERVADORES

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En diciembre del año pasado Albrecht Freiherr von Boeselager, Gran Canciller de la Orden de Malta, fue destituido por el Gran Maestre Matthew Festing gracias a una maniobra del Cardenal Patrono de la Orden, el estadounidense Raymond Burke, a quien recientemente se le ha designado como el Donald Trump de la Iglesia católica por su defensa de posiciones conservadoras y de extrema derecha, que le han llevado a oponerse frontalmente al Papa Francisco. Una de las acusaciones que se le hizo a von Boeselager fue la de haber permitido el reparto de condones entre mujeres en condición de esclavitud sexual en Myanmar (antigua Birmania), para evitar que contraigan el SIDA.

Hemos de suponer que el cardenal Burke pretende que esas mujeres en situación de cautividad y extrema miseria deban ceñirse a lo que propugna la moral católica actual, a saber, que está prohibido usar condones en el acto sexual, el cual supuestamente debe ser siempre una puerta abierta a la vida. Aunque en este caso puede convertirse para ellas en una puerta abierta de par en par a la muerte, pues dudamos de que la Orden de Malta cuente con recursos suficientes para costear los medicamentos necesarios que evitarían el deceso de esas mujeres en caso de que se infecten con el VIH. Otra circunstancia más en que a un eclesiástico conservador no le importa que mueran personas inocentes de carne y hueso con tal de mantener incólume la doctrina.

Lo peor del caso es que no se trata de una doctrina infalible e incuestionable que se sustente en las enseñanzas del Jesús de los Evangelios ni en la Tradición de la Iglesia. La enseñanza católica sobre los condones se remonta a lo que el Papa Pablo VI declaró en 1968 en su cuestionada encíclica Humanae vitae: «queda […] excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación». Es así que la prohibición de los condones para los católicos tiene apenas 48 años en vigencia.

En el momento de la promulgación de la encíclica, no todos estaban de acuerdo con el Papa. Una comisión convocada por el anterior Papa Juan XXIII para estudiar el crecimiento poblacional y la regulación de la natalidad —en funciones de 1963 a 1966— había llegado a la conclusión de que no había nada de inmoral en los métodos anticonceptivos artificiales. A la misma conclusión llegó una comisión de obispos establecida por el mismo Pablo VI, la cual recomendó dejar a la conciencia de los esposos los métodos para regular la natalidad. Diez años después, sólo el 29% del clero estaba de acuerdo con que los métodos anticonceptivos artificiales eran inmorales y la mayoría prefería no hablar de este tema con los fieles.

Lamentablemente, no primó el sentido común, y aunque el mismo Pablo VI reconoció que no todos los “actos conyugales” eran fecundos, decidió por cuenta propia promulgar una norma que les ha causado más de un quebradero de cabeza a los católicos que quieren vivir plenamente su sexualidad. Además, al vincular excesivamente el acto sexual con la fecundidad de acuerdo a una interpretación estrecha de la biología humana, dejó en la sombra que la sexualidad se enraíza antes que nada en nuestro deseo de amar y ser amados, de sentir el calor humano de alguien a quien respetamos en su libertad, de compartir el placer y la alegría de una pasión que nos lleva al éxtasis y a la belleza.

Por el contrario, no hay nada de digno en una sexualidad centrada exclusivamente en la procreación, como la que practicaron los soldados nazis con mujeres de la Noruega ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, sólo con el fin de engendrar hijos de raza aria para mayor gloria del Führer. Ni tampoco en las violaciones masivas de mujeres realizadas por la soldadesca soviética en su avance final contra la Alemania de Hitler. Con toda seguridad no aplicaron ningún método para evitar la concepción, lo cual al final se tradujo en una generación traumada de posguerra, donde a cientos de miles de niños alemanes no les se preguntaba quién era su progenitor.

Lo cierto es que la gran mayoría de los católicos de a pie se han zurrado, con justa razón, en una normativa que condenaba como inmoral algo que ellos en conciencia no veían como tal, y han seguido usando condones a la vez que seguían con sus prácticas religiosas, en caso de ser creyentes fervorosos. Esto se ha visto reflejado hace no mucho tiempo en una encuesta que el Papa Francisco envió a las diócesis para ser contestadas por los fieles antes de la realización del Sínodo de Familia del año 2015.

En cuestiones de moral sexual, al no reconocer los avances de las ciencias biológicas y psicológicas, la Iglesia se ha pegado un tiro en el pie y ha perdido relevancia y autoridad moral. Lo que repiten muchos curas y obispos desde sus púlpitos y torres de marfil sobre esta materia no suele tener llegada entre los fieles, más aún cuando quien habla no se presenta como alguien que tenga experiencia sexual, y si la tiene, despide el mal olor de la clandestinidad o bordea el delito y la violación de los derechos humanos de menores de edad.

Ciertamente, han habido atisbos de sensatez, como cuando en 2010 el Papa Benedicto XVI admitió en su libro-entrevista Luz del mundo que era legítimamente moral que personas en condiciones de promiscuidad sexual utilicen el condón para evitar contraer o contagiar el VIH. Aunque, por cierto, no faltó el cargamontón de los conservadores que se apresuraron a dar explicaciones enrevesadas y bizantinas de qué es lo que realmente había querido decir el Papa. Para todos estaba claro; sólo para ellos no.

O el hecho de que el Papa Francisco haya recibido afectuosamente a personas homosexuales o transgénero. En otros tiempos eso hubiera sido impensable, así como las siguientes palabras tomadas de su exhortación apostolica Amoris laetitia: «El más sano erotismo, si bien está unido a una búsqueda de placer, supone la admiración, y por eso puede humanizar los impulsos. Entonces, de ninguna manera podemos entender la dimensión erótica del amor como un mal permitido o como un peso a tolerar por el bien de la familia, sino como don de Dios que embellece el encuentro de los esposos. Siendo una pasión sublimada por un amor que admira la dignidad del otro, llega a ser una “plena y limpísima afirmación amorosa”, que nos muestra de qué maravillas es capaz el corazón humano y así, por un momento, “se siente que la existencia humana ha sido un éxito”».

Sin embargo, aún no se ha producido un viraje revolucionario y la cúpula eclesial sigue estando lejos de la actitud del difunto cardenal jesuita Carlo Maria Martini —tachado alguna vez de “hereje” por ACI Prensa y otras escorias conservadoras—, quien dejó dicho lo siguiente en su libro-entrevista Coloquios nocturnos en Jerusalén (2008): «Estoy firmemente convencido de que la conducción de la Iglesia puede mostrar un camino mejor del que logró mostrar la encíclica Humanae vitae. La Iglesia recuperará con ello credibilidad y competencia. […] En los temas en que se trata de la vida y el amor no podemos esperar de ninguna manera tanto tiempo. Es un signo de grandeza y de seguridad en sí mismo que alguien pueda admitir sus faltas y la estrechez de su visión de antaño».

Visto el desempeño de la Iglesia católica en las últimas décadas, tengo pocas esperanzas de que ello ocurra. Lo digo yo que soy católico, que también fui miembro casado del Sodalicio de Vida Cristiana y compartí durante mucho tiempo su visión estrecha y opresiva de la sexualidad humana —con Figari diciéndonos a los sodálites casados que debíamos tener la mayor cantidad de hijos posibles—, que tengo sólo dos hijos, que nunca he usado un condón, que disfruto de una vida sexual sana sin miedos y sin tapujos —aun cuando sea más serena y con menos sobresaltos que en mis años mozos— y que tampoco me considero quién para juzgar la vida sexual de nadie.

Pues lo que vale es lo que decía San Agustín en el siglo IV: «Ama y haz lo quieras».

(Columna publicada en Altavoz el 22 de diciembre de 2016)

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FUENTES

Religión Digital
El cardenal Burke, ¿el Donald Trump de la Iglesia católica? (03 de enero de 2017)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2017/01/03/religion-iglesia-mundo-vaticano-eeuu-el-cardenal-burke-invito-al-polemico-asesor-antisemita-de-trump-steve-bannon-a-una-conferencia-en-el-vaticano.shtml

Wikipedia
Humanae vitae
en español: https://es.wikipedia.org/wiki/Humanae_vitae
en inglés: https://en.wikipedia.org/wiki/Humanae_vitae
en alemán: https://de.wikipedia.org/wiki/Humanae_vitae

Pablo VI
Carta encíclica Humanae vitae (25 de julio de 1968)
http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html

Francisco
Exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia (19 de marzo de 2016)
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html

Benedicto XVI
Luz del mundo (Herder, Barcelona 2010)
http://img89.xooimage.com/files/f/e/4/luz-del-mundo-lib…icto-xvi-37b8cab.pdf

Congregación para la Doctrina de la Fe
Nota sobre la banalización de la sexualidad
A propósito de algunas lecturas de «Luz del mundo»
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20101221_luce-del-mondo_sp.html

Carlo Maria Martini / Georg Sporschill
Coloquios nocturnos en Jerusalén (San Pablo, Madrid 2008)
https://es.scribd.com/doc/103798927/Martini-Carlo-Maria-Coloquios-Nocturnos-en-Jerusalen

UN LÍO DE CONDONES

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El Papa Francisco reunido con Caballeros de la Orden de Malta, entre ellos Albrecht Freiherr von Boeselager y Matthew Festing (5to. y 6to. de la izquierda respectivamente)

El 6 de diciembre de 2016, Albrecht Freiherr von Boeselager, Gran Canciller de la Orden de Malta, fue convocado por el Gran Maestre Matthew Festing en presencia de Mons. Raymond Burke, Cardenal Patrono de la Orden, para serle comunicado que el Papa había solicitado en una carta su dimisión —carta que nunca existió—. Además, se le informó de diversas acusaciones por las que se le consideraba «un católico liberal no dispuesto a aceptar la doctrina de la Iglesia». Von Boeselager rechazó las acusaciones y se negó a dimitir, por lo cual se le abrió un expediente disciplinario que llevaría a su destitución el 16 de diciembre.

Uno de las acusaciones era haber permitido, en el marco de la ayuda humanitaria, la repartición de condones entre mujeres en condición de esclavitud sexual en Myanmar (antigua Birmania), para evitar que contraigan el SIDA. Porque desde que en 1968 el Papa Pablo VI prohibiera el uso de anticonceptivos artificiales en el «acto conyugal», el condón se convirtió en el imaginario católico en un objeto pecaminoso, satánico, que lleva al desenfreno sexual y a la perdición.

Sin embargo, el condón puede tener un fin profiláctico, es decir, disminuir el riesgo de contagio de VIH, sobre todo entre personas que no pueden escapar de la explotación sexual. Puede salvar vidas. Eso lo entendió bien el Papa Benedicto XVI en su libro-entrevista Luz del mundo.

Todo parece una trampa tendida por el cardenal Burke, crítico del Papa. Si la comisión nombrada por Francisco para investigar el asunto ordena restituir en su cargo a von Boeselager, Burke probablemente lo difamará como el Papa defensor de los condones.

(Columna publicada en Exitosa el 7 de enero de 2017)

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FUENTES

Religión Digital
El Papa ordena investigar el cese del ex Gran Canciller de la Orden de Malta (23 de diciembre de 2016)
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2016/12/23/religion-iglesia-vaticano-el-papa-francisco-ordena-investigar-el-cese-del-ex-gran-canciller-de-la-orden-de-malta.shtml
La Orden de Malta tilda de “inaceptable” la decisión del Papa de investigar el cese de Von Boeselager (24 de diciembre de 2016)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2016/12/24/la-orden-de-malta-tilda-de-inaceptable-la-decision-del-papa-de-investigar-el-cese-de-von-boeselager-religion-iglesia-vaticano.shtml
Presidentes y Priores de la Orden de Malta se reúnen en secreto con su fulminado Gran Canciller (28 de diciembre de 2016)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2016/12/28/religion-iglesia-vaticano-presidentes-y-priores-de-la-orden-de-malta-se-reunen-en-secreto-con-su-fulminado-gran-canciller-von-boeselager.shtml
El cardenal Burke desobedeció una orden directa del Papa para no cesar a von Boeselager (5 de enero de 2017)
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/01/05/religion-iglesia-vaticano-orden-de-malta-el-cardenal-burke-desobedecio-una-orden-directa-del-papa-de-no-cesar-a-von-boeselager.shtml

LOS COMPADRES ECLESIÁSTICOS DE DON LUIS FERNANDO FIGARI

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El cardenal James Francis Stafford dándole la comunión a Luis Fernando Figari durante una misa en la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación (Camacho, Lima); a la derecha, Eduardo Regal

Cuenta el diario El Comercio en su edición del día lunes 24 de octubre que Luis Fernando Figari ha recibido en su retiro romano, en diferentes momentos, visita de tres renombrados personajes de la Iglesia católica: los cardenales James Francis Stafford y Francisco Javier Errázuriz, así como el fundador de la Comunidad de San Egidio, el laico Andrea Riccardi.

Si bien la noticia ha pasado ligeramente desapercibida, ello no ha impedido que me causara un retorcijón estomacal y que tuviera pesadillas en la noche. Pues las implicaciones que conllevan estas visitas “amistosas” son de terror. Sobre todo cuando las ilustres eminencias se han referido a Figari como a “un viejo amigo”.

Veamos los detalles.

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Cardenal James Francis Stafford

El cardenal Stafford fue Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos desde agosto de 1996 hasta octubre de 2003. En abril de 1996 Germán Doig había sido designado miembro de este dicasterio romano por un período quinquenal. Tras su muerte, y todavía durante la gestión de Stafford, Figari fue nombrado consultor del dicasterio mencionado en el año 2002, cargo que —hasta donde se sabe— aún ostenta.

Además, este cardenal norteamericano celebró en marzo de 2001 una misa en la iglesia de Santa Maria in Monticelli (Roma) con ocasión de haber transcurrido un mes desde la muerte de Doig, donde pronunció unas palabras clarividentes, aunque tal vez no en el sentido que él pretendiera: «Ser amigo de Germán significaba vivir constantemente maravillado. Hay muchas evidencias que apoyan este continuo desprendimiento de sí. Una persona de tal temple está llena de sorpresas». ¡Y vaya qué sorpresas! Que lo digan quienes lo conocieron en su faceta más perversa y oscura.

Asimismo, pronunció otras palabras a tener en cuenta, que sólo acrecientan el misterio sobre las circunstancias en que murió Doig: «¿Por qué se extinguió tan rápidamente? Todos se hacen la pregunta. No creo que Germán la hubiera planteado. No es poco razonable pensar que él no se habría visto sorprendido. Sabía que su padre había muerto casi a la misma edad que él había alcanzado. Habló a sus más cercanos de la posibilidad de no vivir más que su padre. Por ello se dio cuenta de que tenía mucho que realizar en corto tiempo».

Anteriormente, de 1986 a 1996, Stafford había sido arzobispo de Denver (EE.UU.). El contacto con representantes del Sodalicio ya se había establecido desde entonces, probablemente a partir de la Jornada Mundial de la Juventud de 1993, que se realizó precisamente en Denver. Stafford sería invitado por el Sodalicio a participar en octubre de 1995 en el V Congreso Internacional de Nueva Evangelización rumbo al Tercer Milenio, efectuado en la arquidiócesis de Lima, el quinto de una serie de congresos internacionales sobre la reconciliación en el pensamiento de Juan Pablo II que el Sodalicio organizó entre las décadas de los ‘80 y los ‘90 para proyectarse internacionalmente y terminar de anudar contactos con personalidades importantes de la jerarquía eclesiástica.

El sucesor de Stafford en la silla episcopal de Denver —Mons. Charles J. Chaput, otro obispo de pensamiento conservador y reaccionario— le abriría oficialmente la puerta a los sodálites en el año 2003, permitiéndoles fundar una comunidad en su circunscripción eclesiástica.

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Cardenal Francisco Javier Errázuriz

Pasando al cardenal Francisco Javier Errázuriz, fue éste, cuando era arzobispo de Santiago de Chile, quien “invitó” en el año 1999 a los sodálites a poner pie en tierras chilenas. Es necesario aclarar que “invitar” es en realidad un eufemismo utilizado en recuentos oficiales del Sodalicio, a fin de evitar tener que contar los entresijos de la historia anterior a cualquier “invitación” de este tipo —formada por un cúmulo de contactos, relaciones e influencias, que solían culminar con un encuentro personal entre Figari y el prelado que “invitaba”—. Mediante el uso de este término se busca dar la impresión de que la iniciativa fue del prelado y no del Sodalicio con su agresiva estrategia de expansión internacional.

Errázuriz tiene también en su bagaje haber ignorado olímpicamente las denuncias por abusos contra el P. Fernando Karadima presentadas por José Murillo, la ex-esposa de James Hamilton y el mismo Hamilton en los años 2003, 2004 y 2005 respectivamente, además de haberle restado credibilidad en un inicio a las denuncias presentadas en abril de 2010 por Juan Carlos Cruz, Fernando Batlle y otra vez por James Hamilton. Su inacción al respecto y el hecho de seguir cultivando su amistad con el P. Karadima, otro “viejo amigo”, lo han hecho justamente merecedor del calificativo de “encubridor”. Con estos antecedentes, es probable que abogue por Figari, más aún cuando —como cuenta El Comercio— respondió, aludiendo al dicho popular que dice que del árbol caído hacen todos leña, que “es más cristiano ayudar al árbol a que se levante”. Y para mayor preocupación, también forma parte del G8, el consejo de cardenales que asesora al Papa Francisco en el gobierno de la Iglesia.

Otros miembros del G8 que también deben conocer personalmente de cerca a Figari son el cardenal norteamericano Sean O’Mallley —invitado a participar en enero 1987 del III Congreso Internacional sobre Liberación, Reconciliación y Solidaridad, efectuado en la diócesis de Tacna (Perú)— y el cardenal hondureño Óscar Rodríguez Madariaga —participante del IV Congreso Internacional sobre Reconciliación en Tiempos de Pobreza y Violencia, realizado en 1989 en la diócesis de El Callao (Perú)—. En el marco de estos eventos organizados y financiados por el Sodalicio era de precepto que tuvieran un encuentro personal con el idolatrado fundador de la institución.

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El cardenal Jorge Bergoglio, flanqueado de los sodálites Óscar Tokumura y Luis Ferrogiaro, ambos denunciados por abusos

No sólo el cardenal Errázuriz parecería tener rabo de paja. También lo tendría el mismo Papa Francisco, pues siendo arzobispo de Buenos Aires, en el año 2005 “invitó” al Sodalicio a iniciar actividades en suelo argentino. Y quién sabe si ambos, tanto Errázuriz como Bergoglio, hicieron caso omiso de críticas o quejas que pudieron haber llegado a sus oídos. En las circunstancias actuales, cualquier medida drástica contra el Sodalicio se podría volver en su contra, pues ellos recibieron a la institución con los brazos abiertos y le prestaron su apoyo incondicional. No se sabe que la hayan criticado nunca. En todo caso, reconocer abiertamente todos los delitos que se le imputan no sólo a Figari sino a la institución misma terminaría por afectar de paso sus reputaciones y podría estallarles en la cara. Por cómplices o por haber sido tan ingenuos de no examinar al detalle las prácticas sodálites y no darse cuenta de los graves vicios de un sistema con características sectarias. Por el momento, mientras más se prolongue el silencio que guardan sobre este tema, más dañada se verá su reputación a los ojos de quienes han experimentado en carne propia el aguijón de la disciplina sodálite o han tenido la honestidad de darle crédito a los testimonios de las víctimas.

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Andrea Riccardi

Finalmente, el italiano Andrea Riccardi —quien se ha manifestado extrañamente preocupado por la salud de Figari— es una personalidad que presenta varias similitudes con el fundador del Sodalicio. Él también es un laico, fundador de un movimiento laical —la Comunidad de San Egidio—, cuyos miembros se comprometen, siguiendo las enseñanzas del Evangelio, a trabajar por la paz y combatir la pobreza. No obstante tener una reputación intachable y habiendo obtenido Riccardi varios galardones internacionales por su compromiso efectivo a favor de la paz en regiones con conflictos bélicos, tampoco han faltado críticas de uno que otro ex-miembro, denunciando la idealización idolátrica que hay del fundador y la obligación de guiarse en lo doctrinal únicamente por sus palabras, la práctica de una obediencia absoluta que coacta la libertad, la obligación de confesar los detalles más íntimos de la vida personal a los padres o madres espirituales, el rompimiento de los lazos familiares y la sustitución de la familia carnal por la comunidad egidiana, el reclutamiento de menores de edad escenificando un ambiente de afecto y manipulando sus sentimientos, la imposibilidad práctica de determinar uno mismo la carrera profesional que uno va a estudiar, la satanización de aquellos que abandonan la comunidad como paganos que van hacia la perdición —con consecuencias personales como vergüenza, depresión, sufrimientos e incluso pensamientos suicidas—, etcétera. Las coincidencias con el Sodalicio de Figari —una institución que ha buscado proyectar una imagen de sí misma pura, prístina y sin fisuras— saltan a la vista.

Pero hay otra semejanza mucho más reveladora con otro personaje de la ficción cinematográfica. A Figari le gustaba que le llamaran “Don”. Como al Padrino de la mafia. Y así como el sucesor del patriarca Vito Corleone —el Michael Corleone interpretado por Al Pacino— también anudó contactos con altos prelados de la jerarquía católica, así Don Luis Fernando Figari parece sentirse tranquilo gracias a su red de influencias en la alta jerarquía vaticana. Y probablemente termine muriendo, como Michael, en la más absoluta soledad. Aunque lo que muchos esperamos es que se haga justicia antes de que eso ocurra.

(Columna publicada en Altavoz el 30 de octubre de 2016)

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FUENTES

El Comercio
Influyentes figuras políticas y eclesiásticas visitan a Figari
http://elcomercio.pe/sociedad/lima/influyentes-figuras-politicas-y-eclesiasticas-visitan-figari-noticia-1941232

Familia Sodálite NOTICIAS
Los Congresos de la Reconciliación cumplen 30 años (11/03/15)
http://www.fsnoticias.org/cronicas/los-congresos-de-la-reconciliacion-cumplen-30-anos-10725
Resulta interesante revisar la lista de personalidades eclesiásticas invitadas a estos congresos, que abarca importantes nombres de Italia, España, Brasil, Perú, México, Chile, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Honduras, Panamá y Estados Unidos. A ellos habría que añadir los diversos contactos que se establecieron con otras personalidades eclesiásticas, entre ellas el cardenal Antonio Quarracino, predecesor de Jorge Bergoglio en la sede episcopal de Buenos Aires, a quien vi una vez codeándose de risa con Luis Fernando Figari y Germán Doig a la salida de una misa donde se había entonado una canción sodálite de tema mariano, que no era otra cosa que la marcha peronista argentina con letra cambiada. No todos los contactos terminaron en buenas relaciones. Por ejemplo, sé a través de una fuente confiable que el cardenal Rodríguez Madariaga no puede ver a Figari ni en pintura. Y viceversa.

Página web oficial del Sodalicio de Vida Cristiana
Padre Luis Ferroggiaro: “Fue una gran sorpresa encontrar al Cardenal Bergoglio esperándonos a las 5:30 am” (14 Mar 2013)
http://sodalicio.org/noticias/padre-luis-ferroggiaro-fue-una-gran-sorpresa-encontrar-al-cardenal-bergoglio-esperandonos-a-las-530-am/
Bergoglio al Sodalicio: “Busquen entregar el Evangelio” (09 Jul 2013)
http://sodalicio.org/noticias/bergoglio-al-sodalicio-busquen-entregar-el-evangelio/

Página web de Sandro Magister
Twenty-Five Years in the Community of Sant’Egidio: A Memoir (15.5.2003)
http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1335746?eng=y

SI EL CARDENAL CIPRIANI ESTUVIERA CASADO

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Si el cardenal Cipriani estuviera casado, sabría muy de cerca qué es lo quiere una mujer y si se quedaría contenta con ser únicamente un ama de casa cuya única ocupación es el hogar, como él mismo ha enseñado en varias oportunidades.

También descubriría en su propia carne la belleza del encuentro sexual entre un hombre y una mujer que se aman, y dudo que se atrevería a condenar el sexo en general como un falso dios.

Si tuviera hijos, probablemente sabría lo que es tener en su casa a alguien que es carne de la propia carne, pero que no piensa como uno mismo y aún así se le sigue amando con respeto y cariño, sin tratar de imponerle ninguna norma moral que vaya contra su conciencia.

Y si un hijo le saliera homosexual —lo cual ocurre hasta en los hogares más católicos—, tendría tal vez un corazón más abierto a la misericordia y la comprensión, en vez de juzgarlo como una anormalidad de la naturaleza.

Sería tal vez un pastor con olor a oveja antes que un predicador con cara de piedra y olor a naftalina, dispuesto a condenar con una severidad inmisercorde y ajena al amor de Jesús.

Consideraría como una bendición del cielo que actualmente haya en todo el mundo unos 90,000 sacerdotes casados (más del 20% del clero católico) y como absurda la prohibición que tienen la mayoría de ejercer su ministerio sacerdotal.

Y se solidarizaría con aquellos pocos obispos españoles que en contados casos han hecho la vista gorda y han permitido que curas casados sigan celebrando los sacramentos y atendiendo pastoralmente a la grey.

(Columna publicada en Exitosa el 23 de julio de 2016)

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El celibato clerical no es un dogma de fe, sino una disciplina que la Iglesia católica romana estableció en un tiempo y circunstancias determinados. Como tal, este asunto puede ser modificado, sin que ello signifique una merma en los contenidos de la fe cristiana.

Está sujeto a discusión si está práctica es adecuada para los tiempos actuales, y si resulta conveniente en lo personal para muchos de los sacerdotes que ejercen su ministerio en una sociedad muy diferente a la de tiempos pasados.

Así resume el ya fallecido cardenal Carlo Maria Martini los orígenes del celibato clerical en el libro-entrevista Coloquios nocturnos en Jerusalén, publicado originalmente en alemán en el año 2008:

En todas las Iglesias fuera de la católica romana los sacerdotes pueden casarse. También pueden hacerlo en la Iglesia greco-católica. La idea de que los sacerdotes no deben casarse surgió a partir del monacato. Las mujeres y los hombres viven en comunidades monásticas o bien como eremitas a fin de seguir a Jesús en su celibato. Quieren ser plenamente libres para el servicio a Dios. «Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas», como dice el credo de Israel, lo es realmente todo para algunas personas. Ellas arriesgan su vida por amor de él.

Para el celibato es importante que una comunidad brinde al sacerdote un ámbito de amor y de cobijo. El sacerdote no debe sentirse solo, aunque los tiempos más importantes de su vida son los tiempos. Pero no habría que olvidar que también la Iglesia católica romana sólo regulo jurídicamente el celibato de los sacerdotes en el concilio de Trento, en el siglo XVI, aunque la obligación del celibato existía desde el siglo XI.

Ello no implica una desestimación del celibato como tal, sobre el cual el cardenal Martini aclara lo siguiente [las negritas son mías]:

Esta forma de vida es extremadamente exigente y presupone una profunda religiosidad, una buena comunidad y personalidades fuertes, pero sobre todo la vocación a la vida célibe. Tal vez, no todos los hombres que estén llamados al sacerdocio tengan ese carisma. En nuestro caso, la Iglesia deberá desarrollar inventiva. Hoy en día se confían cada vez más comunidades a un sólo párroco, o las diócesis importan sacerdotes de culturas foráneas. Esto no puede ser una solución a largo plazo. De todos modos hay que discutir la posibilidad de ordenar a viri probati, es decir, a hombres experimentados y probados en la fe y en el trato con los demás.

En la misma línea, el Papa Francisco ha resaltado el valor del celibato como un estado de vida legítimo dentro de la Iglesia, que no es ni superior ni inferior al estado de vida matrimonial.

La virginidad es una forma de amar. Como signo, nos recuerda la premura del Reino, la urgencia de entregarse al servicio evangelizador sin reservas (cf. 1 Co 7,32), y es un reflejo de la plenitud del cielo donde «ni los hombres se casarán ni las mujer tomarán esposo» (Mt 22,30). San Pablo la recomendaba porque esperaba un pronto regreso de Jesucristo, y quería que todos se concentraran sólo en la evangelización: «El momento es apremiante» (1 Co 7,29). Sin embargo, dejaba claro que era una opinión personal o un deseo suyo (cf. 1 Co 7,6-8) y no un pedido de Cristo: «No tengo precepto del Señor» (1 Co 7,25). Al mismo tiempo, reconocía el valor de los diferentes llamados: «cada cual tiene su propio don de Dios, unos de un modo y otros de otro» (1 Co 7,7). En este sentido, san Juan Pablo II dijo que los textos bíblicos «no dan fundamento ni para sostener la “inferioridad” del matrimonio, ni la “superioridad” de la virginidad o del celibato» [Catequesis (14 abril 1982), 1: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 18 de abril de 1982, p. 3] en razón de la abstención sexual. Más que hablar de la superioridad de la virginidad en todo sentido, parece adecuado mostrar que los distintos estados de vida se complementan, de tal manera que uno puede ser más perfecto en algún sentido y otro puede serlo desde otro punto de vista. […]

La virginidad tiene el valor simbólico del amor que no necesita poseer al otro, y refleja así la libertad del Reino de los Cielos. Es una invitación a los esposos para que vivan su amor conyugal en la perspectiva del amor definitivo a Cristo, como un camino común hacia la plenitud del Reino. A su vez, el amor de los esposos tiene otros valores simbólicos: por una parte, es un peculiar reflejo de la Trinidad. La Trinidad es unidad plena, pero en la cual existe también la distinción. Además, la familia es un signo cristológico, porque manifiesta la cercanía de Dios que comparte la vida del ser humano uniéndose a él en la Encarnación, en la Cruz y en la Resurrección: cada cónyuge se hace «una sola carne» con el otro y se ofrece a sí mismo para compartirlo todo con él hasta el fin. Mientras la virginidad es un signo «escatológico» de Cristo resucitado, el matrimonio es un signo «histórico» para los que caminamos en la tierra, un signo del Cristo terreno que aceptó unirse a nosotros y se entregó hasta darnos su sangre. La virginidad y el matrimonio son, y deben ser, formas diferentes de amar, porque «el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor» [Id., Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 10: AAS 71 (1979), 274]. (Papa Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia, 159 y 161).

Todo esto se inserta dentro de una visión sumamente positiva de la sexualidad humana, que ha sorprendido a más de uno y escandalizado a aquellos que prefieren seguir viendo pecados en la mayoría de las expresiones sexuales del ser humano:

Dios mismo creó la sexualidad, que es un regalo maravilloso para sus creaturas. Cuando se la cultiva y se evita su descontrol, es para impedir que se produzca el «empobrecimiento de un valor auténtico» [Juan Pablo II, Catequesis (22 octubre 1980), 5: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 26 de octubre de 1980, p. 3]. San Juan Pablo II rechazó que la enseñanza de la Iglesia lleve a «una negación del valor del sexo humano», o que simplemente lo tolere «por la necesidad misma de la procreación» [Ibíd., 3]. La necesidad sexual de los esposos no es objeto de menosprecio, y «no se trata en modo alguno de poner en cuestión esa necesidad» [Id., Catequesis (24 septiembre 1980), 4: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 28 de septiembre de 1980, p. 3].

A quienes temen que en la educación de las pasiones y de la sexualidad se perjudique la espontaneidad del amor sexuado, san Juan Pablo II les respondía que el ser humano «está llamado a la plena y madura espontaneidad de las relaciones», que «es el fruto gradual del discernimiento de los impulsos del propio corazón» [Catequesis (12 noviembre 1980), 2: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 16 de noviembre de 1980, p. 3]. Es algo que se conquista, ya que todo ser humano «debe aprender con perseverancia y coherencia lo que es el significado del cuerpo». [Ibíd., 4] La sexualidad no es un recurso para gratificar o entretener, ya que es un lenguaje interpersonal donde el otro es tomado en serio, con su sagrado e inviolable valor. Así, «el corazón humano se hace partícipe, por decirlo así, de otra espontaneidad» [Ibíd., 5]. En este contexto, el erotismo aparece como manifestación específicamente humana de la sexualidad. En él se puede encontrar «el significado esponsalicio del cuerpo y la auténtica dignidad del don» [Ibíd., 1: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 16 de noviembre de 1980, p. 3]. En sus catequesis sobre la teología del cuerpo humano, enseñó que la corporeidad sexuada «es no sólo fuente de fecundidad y procreación», sino que posee «la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don» [Id., Catequesis (16 enero 1980), 1: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española, 20 de enero de 1980, p. 3]. El más sano erotismo, si bien está unido a una búsqueda de placer, supone la admiración, y por eso puede humanizar los impulsos.

Entonces, de ninguna manera podemos entender la dimensión erótica del amor como un mal permitido o como un peso a tolerar por el bien de la familia, sino como don de Dios que embellece el encuentro de los esposos. Siendo una pasión sublimada por un amor que admira la dignidad del otro, llega a ser una «plena y limpísima afirmación amorosa», que nos muestra de qué maravillas es capaz el corazón humano y así, por un momento, «se siente que la existencia humana ha sido un éxito» [Josef Pieper, Über die Liebe, Múnich 2014, 174-175]. (Papa Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia, 150-152)

El Papa Francisco también señala los problemas que acarrea un celibato vivido sin amor, ante los cuales resplandece en comparación muchas veces el testimonio de amor de muchas personas casadas:

El celibato corre el peligro de ser una cómoda soledad, que da libertad para moverse con autonomía, para cambiar de lugares, de tareas y de opciones, para disponer del propio dinero, para frecuentar personas diversas según la atracción del momento. En ese caso, resplandece el testimonio de las personas casadas. Quienes han sido llamados a la virginidad pueden encontrar en algunos matrimonios un signo claro de la generosa e inquebrantable fidelidad de Dios a su Alianza, que estimule sus corazones a una disponibilidad más concreta y oblativa. Porque hay personas casadas que mantienen su fidelidad cuando su cónyuge se ha vuelto físicamente desagradable, o cuando no satisface las propias necesidades, a pesar de que muchas ofertas inviten a la infidelidad o al abandono. Una mujer puede cuidar a su esposo enfermo y allí, junto a la Cruz, vuelve a dar el «sí» de su amor hasta la muerte. En ese amor se manifiesta de un modo deslumbrante la dignidad del amante, dignidad como reflejo de la caridad, puesto que es propio de la caridad amar, más que ser amado [Cf. Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, q. 27, a. 1]. También podemos advertir en muchas familias una capacidad de servicio oblativo y tierno ante hijos difíciles e incluso desagradecidos. Esto hace de esos padres un signo del amor libre y desinteresado de Jesús. Todo esto se convierte en una invitación a las personas célibes para que vivan su entrega por el Reino con mayor generosidad y disponibilidad. Hoy, la secularización ha desdibujado el valor de una unión para toda la vida y ha debilitado la riqueza de la entrega matrimonial, por lo cual «es preciso profundizar en los aspectos positivos del amor conyugal» [Pontificio Consejo para la Familia, Familia, matrimonio y uniones de hecho (26 julio 2000), 40]. (Papa Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia, 162)

Si tanto la virginidad y el celibato como el matrimonio con una vida sexual activa pueden considerarse como formas de amar que simbolizan de distinta manera el amor de Dios hacia los hombres, ¿tiene sentido todavía que la Iglesia católica romana vincule obligatoriamente —salvo en el caso de los diáconos casados— el precepto del celibato con el estado clerical? ¿No sería más conforme con la libertad de los hijos de Dios —e incluso con lo que enseña Jesús en los Evangelios y San Pablo en sus epístolas— que se deje a la decisión de quienes aspiran al estado clerical si optan por casarse o por vivir el celibato? De este modo los sacerdotes podrían elegir como estado de vida aquél  que sea más conforme con sus características y capacidades personales, sin menoscabo de su misión pastoral.

Porque los problemas del celibato obligatorio para todos los sacerdotes saltan a la vista. En el libro La vida sexual del clero, publicado en 1995 por el periodista español Pepe Rodríguez, especialista en cuestiones religiosas, se incluyen algunas estadísticas reveladoras sobre la sexualidad del clero español. Según ellas, el 95% se masturba habitualmente y 60% mantienen relaciones sexuales. 65% tienen una orientación heterosexual mientras que 35% son homosexuales. Y lo más sorprendente es que entre aquellos que practican el sexo con otras personas, el 64% comenzó a tener relaciones entre los 40 y 55 años de edad.

Dado que no ha habido ningún cambio sustancial en la disciplina de la Iglesia desde entonces, es muy probable que las cifras actuales sean muy semejantes a las de hace veinte años. Y si bien hasta ahora no hay ningún estudio que haya demostrado fehacientemente que existe una relación entre celibato obligatorio y abusos sexuales de menores, tampoco se ha demostrado que no la haya.

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Sea como sea, podríamos concluir que para muchos sacerdotes el celibato se presenta como una carga pesada, como una fachada que oculta una vida sexual practicada en la sombra y sembrada de sentimientos de culpa y frustración. Que la Iglesia les dé la oportunidad de casarse y formar una familia a la vez que los confirme en su ministerio sacerdotal no traería consecuencias negativas ni para ellos ni para la grey que atienden, y probablemente conllevaría un enriquecimiento sustancial y palpable de su labor pastoral. Y también ayudaría a contrarrestar la crisis de vocaciones sacerdotales que sufre actualmente la Iglesia.

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FUENTES

ÚTERO.PE
Cipriani: La mujer vela por que la ropa esté limpia (14 Marzo 2014)
http://utero.pe/2014/03/14/cipriani-la-mujer-vela-por-que-la-ropa-este-limpia/

ACI Prensa
Sexo y dinero son “dioses” falsos y agresivos, alerta Cardenal Cipriani (20 Abril 2015)
https://www.aciprensa.com/noticias/sexo-y-dinero-son-dioses-falsos-y-agresivos-alerta-cardenal-cipriani-93415/

El País
La lucha de los 90.000 curas casados de la Iglesia católica (01 Noviembre 2015)
http://politica.elpais.com/politica/2015/11/01/actualidad/1446374179_827110.html

Card. Carlo Maria Martini – Georg Sporschill, Coloquios nocturnos en Jerusalén, San Pablo, Madrid 2008
https://de.scribd.com/doc/232506044/La-Vida-Sexual-Del-Clero-Pepe-Rodriguez

Pepe Rodríguez, La vida sexual del clero, Ediciones B, Barcelona 1995
https://de.scribd.com/doc/232506044/La-Vida-Sexual-Del-Clero-Pepe-Rodriguez

Sitio web de Pepe Rodríguez
Resumen de conclusiones estadísticas sobre la conducta sexual del clero católico
http://www.pepe-rodriguez.com/Sexo_clero/Sexo_clero_estadist.htm

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Quien quiera conocer la apasionante historia un sacerdote suizo que se casó y después regresó al ministerio sacerdotal en la prelatura de Ayaviri, le recomiendo mi post EL AZAROSO CAMINO DE LA FE DE OTTO BRUN.