APUNTES SOBRE LA LIBERACIÓN DE MARITZA GARRIDO LECCA

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Maritza Garrido Lecca en 1982 (Foto: El Comercio)

En el año 2010 yo trabajaba en una empresa de logística en Karslruhe, prestando servicios telefónicos de asistencia técnica para un producto de la Siemens, un aparato computarizado de diagnóstico de vehículos motorizados del Grupo Volkswagen.

Cuando alguien me comentó que Odfried Hepp, el simpático y correcto compañero de trabajo con quien compartía el mismo espacio, tenía un pasado turbio, busqué información al respecto en Internet.

Efectivamente, Odfried fue entre 1983 y 1985 el terrorista alemán más buscado por la Interpol. Perteneció al grupo paramilitar del neonazi Karl-Heinz Hoffmann, estuvo en el Líbano para ser entrenado en tácticas guerrilleras por la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), formó junto con Walter Kexel el grupo terrorista Hepp-Kexel —que realizó atentados con coches bomba contra soldados norteamericanos asignados a Alemania—, fue espía de la República Democrática Alemana y como doble agente se unió a las filas del FLP (Frente por la Liberación de Palestina). Fue capturado en 1985 y salió de la cárcel en 1993 gracias a su buena conducta y su colaboración en la investigación de grupos y personajes neonazis.

Si bien Odfried solía mantener silencio sobre su pasado, en algunos momentos llegó a contarnos algunas anécdotas sobre su estadía en el Líbano. De hecho, ya le había contado todos los detalles de su vida al cineasta y escritor Jan Peter, quien publicó un libro (con Yury Winterberg) y realizó un documental, donde —sin glorificar los hechos cuestionables de su biografía— nos proporciona una mirada profunda en las motivaciones y el contexto social que llevaron a Odfried a optar por el camino de la violencia.

Pero no todos los ex-terroristas que han salido de la cárcel están arrepentidos de su vida pasada.

El neonazi Karl-Heinz Hoffmann, preso de 1981 a 1989, no ha renegado de sus actividades paramilitares y, si bien su Wehrsportgruppe Hoffmann fue prohibido como organización terrorista, posteriormente ha seguido defendiendo principios ideológicos de derecha extrema. Tampoco se ha arrepentido la ex-terrorista de la RAF (Fracción del Ejército Rojo) Inge Viett, en prisión de 1990 a 1997, quien sostuvo públicamente en 2011 que el camino hacia el comunismo requería de una praxis combativa, donde la norma no podía ser el ordenamiento jurídico burgués.

Nadie les exigió un arrepentimiento público ni a ellos ni a ninguno de los otros ex-terroristas que viven ahora como ciudadanos legítimos con todos sus derechos en la República Federal Alemana. Y quienes han sacado cuentas con su pasado, lo han hecho voluntariamente y con absoluta libertad de conciencia. Pues ya no estamos en épocas de la Inquisición, donde el arrepentimiento —arrancado frecuentemente por la fuerza— era una condición insoslayable para restituirle todos sus derechos al inculpado.

Nadie les teme ni se les considera un peligro para la sociedad, pues los estudios sobre sus personas han revelado que son tan humanos como cualquiera, y la mayoría han aceptado la ayuda recibida para reincorporarse a la sociedad. Además, las circunstancias que ocasionaron su radicalización ya no existen.

Hoy sale Maritza Garrido Lecca de prisión, y no ha faltado quien haya dicho que «usted nos sigue generando mucho miedo» y «no sé si estamos preparados para vivir con la duda, con ese temor atávico que genera su presencia entre nosotros» (René Gastelumendi). Porque, como se acostumbra en el Perú, a la bailarina ex-terrorista se le sigue etiquetando según clichés y estereotipos sin una aproximación a su realidad humana, independientemente de que no manifieste estar arrepentida. Para muchos, ella es solamente la “terruca” miraflorina, y se muestran incapaces de interpretar su vida fuera del único parámetro del terrorismo. Gran error, pues si no se conocen las razones por las que ella optó por ese camino y se la da voz propia para que ella misma cuente su versión, nunca sabremos las motivaciones ni las circunstancias que llevaron a una persona a optar por la violencia armada ni podremos ofrecerle caminos para reintegrarse a una sociedad democrática.

El Comercio, en su revista Somos, intentó esa aproximación humana, y fue criticado por quienes no entienden nada, se creen moralmente superiores y se sienten muy cómodos en una sociedad racista y discriminatoria, que no ha superado aún las desigualdades e injusticias que constituyen el caldo de cultivo del terrorismo.

(Columna publicada en Altavoz el 11 de septiembre de 2017)

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EL TERRORISMO DE DERECHA

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Víctimas mortales de la violencia derechista en Alemania

Berlín, 19 de diciembre de 2016. El tunecino Anis Amri enfila un camión contra los asistentes a un mercado navideño. 12 personas mueren en este atentado terrorista de trasfondo islámico, mientras 55 quedan heridas.

Se trata de las primeras —y hasta ahora únicas— víctimas mortales del terrorismo islámico en territorio alemán.

Alemania es un país que ya ha tenido experiencias con el terrorismo en su pasado. El grupo de izquierda revolucionaria Rote Armee Fraktion (RAF) —Fracción del Ejército Rojo, en español—, que se mantuvo activo entre la década de los ‘70 y los ‘90, arrojó un saldo de 33 muertos y más de 200 heridos en acciones terroristas.

Pero el peor atentado terrorista de la posguerra se le atribuye no a la izquierda, sino al extremismo de derecha, de orientación ideológica neonazi. El 26 de septiembre de 1980, Gundolf Köhler, miembro del Wehrsportgruppe Hoffmann, hizo estallar una bomba a la entrada principal del Oktoberfest en Múnich, causando la muerte de 13 personas —incluido él mismo— e hiriendo a otras 211.

Hasta ahora no se sabe exactamente el número de víctimas mortales que ha causado la derecha extremista en Alemania. El Bundeskriminalamt (Oficina Federal de Investigación Criminal) reseña oficialmente 75 muertos entre 1990 y 2015, mientras que la Fundación Amadeu Antonio —una sociedad sin fines de lucro que combate el antisemitismo, el racismo y el extremismo de derecha— indica que son por lo menos 178 las víctimas mortales en ese mismo período.

El panorama internacional al respecto en el mundo occidental no es muy distinto al de Alemania. En Estados Unidos, el Nation Institute junto con el Center for Investigative Reporting han publicado recientemente una investigación que llega a la conclusión de que entre 2008 y 2016 hubo en el país 115 atentados ejecutados por supremacistas blancos de extrema derecha, mientras que sólo fueron 63 los atentados con un trasfondo islámico. Y aun en estos últimos casos, el terror no suele venir de mano de inmigrantes, sino de personas nacidas en suelo estadounidense. En total, 87% de las personas que cometieron los atentados nacieron en los Estados Unidos.

La decisión de Donald Trump de impedir el ingreso de viajeros de 6 países de mayoría musulmana —Libia, Irán, Yemen, Somalia, Sudán y Siria— por razones de seguridad no tiene ningún sustento en la realidad, pues según señala el estudio mencionado, sólo el 1% de los autores de los atentados provenían de alguno de estos países.

El peligro real no se halla más allá de las fronteras de los Estados Unidos, sino que se encuentra en el seno de una sociedad donde, al igual que en Alemania, aumentan los adeptos a los grupos radicales de derecha de orientación fascista. Lo cual se agrava en Estados Unidos cuando se antepone el derecho a portar armas al derecho de vivir en paz, o cunado se tiene un Presidente que ha tenido declaraciones que suscribiría cualquier supremacista blanco y que, cabalgando sobre el lomo de una ignorancia supina, busca un chivo expiatorio en la religión islámica y mira para otro lado cuando los criminales son de casa. Por ejemplo, se demoró tres días en condenar el asesinato de dos hombres en Portland (Oregon) el 26 de mayo de este año, que fueron apuñalados por salir en defensa de dos jóvenes musulmanas, cuando no duda en condenar de inmediato cualquier acción criminal realizada por terroristas islámicos.

Además, no tiene en cuenta —o no le importa— que la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo a nivel mundial son musulmanes, y negarles la acogida cuando huyen de una situación que pone en riesgo su integridad o sus vidas, lesiona derechos humanos fundamentales y constituye un crimen de lesa humanidad.

Mientras la muerte de personas de rasgos occidentales en atentados terroristas islámicos siga siendo noticia de primera plana, a la vez que se “invisibiliza” a las víctimas musulmanas —mucho mayores en número—, muertas por mano tanto de extremistas islámicos o filo-fascistas como por obra de dictaduras antidemocráticas o potencias militares de ocupación, el mundo seguirá siendo para las grandes mayorías un lugar ingrato para vivir, donde la paz se vislumbra cada vez más como un sueño lejano.

(Columna publicada en Altavoz el 10 de julio de 2017)

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FUENTES

HuffPost
Most Of America’s Terrorists Are White, And Not Muslim (24/06/2017)
http://www.huffingtonpost.com.au/2017/06/25/most-of-america-s-terrorists-are-white-and-not-muslim_a_22980088/

ZEIT ONLINE
US-Studie: Rechtsextremisten in USA größere Gefahr als Islamisten (26. Juni 2017)
http://www.zeit.de/gesellschaft/zeitgeschehen/2017-06/us-studie-terrorismus-rechtsextremismus-islamismus

Wikipedia (en alemán)
Todesopfer rechtsextremer Gewalt in der Bundesrepublik Deutschland
https://de.wikipedia.org/wiki/Todesopfer_rechtsextremer_Gewalt_in_der_Bundesrepublik_Deutschland

Mut gegen rechte Gewalt
Todesopfer rechter Gewalt seit 1990 (30.07.2015)
https://www.mut-gegen-rechte-gewalt.de/news/chronik-der-gewalt/todesopfer-rechtsextremer-und-rassistischer-gewalt-seit-1990

RUDOLF HESS Y ALBERTO FUJIMORI

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Rudolf Hess (1894-1987)

Cuando en 2008 conocí a Odfried Hepp —en la atención telefónica de un servicio técnico de la Siemens, donde trabajamos juntos—, no sabía nada de su pasado. Ignoraba que junto con Walter Kexel y Peter Naumann, militante neonazi y experto en explosivos, había planeado la liberación del criminal de guerra Rudolf Hess para el 8 de mayo de 1982. El plan preveía la voladura del portón principal y de las torres de la prisión militar de Spandau en Berlín, a cargo de los aliados desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

Rudolf Hess llegó a ser en la Alemania nazi el tercero en la cadena de mando después de Hitler y de Hermann Göring, y firmó varias de las Leyes de Nuremberg de 1935, que recortaron los derechos de los judíos alemanes y en cierta manera prepararon el camino para el Holocausto.

Sería condenado a cadena perpetua en 1946 por haber planeado una guerra de agresión y haber conspirado contra la paz mundial. En fin, uno de los tantos criminales que no mató a nadie con sus propias manos, pero que tomó decisiones que ocasionaron la muerte cruenta de millones de personas.

En los Juicios de Nuremberg, al ser confrontado con las crueldades de los campos de exterminio, no sólo se mostró inconmovible, sino que manifestó estar satisfecho de haber servido a Hitler, «el más grande de los hijos que ha engendrado mi pueblo en su historia milenaria», así como de haber cumplido su «deber como alemán, como nacionalsocialista, como fiel seguidor de mi Führer».

Su hijo Wolf Rüdiger Hess buscó su liberación, reivindicar su memoria y conseguir mejores condiciones carcelarias. No faltaron tampoco las voces de representantes de la política y de las iglesias que en los años 70 y 80 pidieron un indulto por razones humanitarias, considerando la salud y la edad avanzada del único prisionero de Spandau.

El plan de liberación de Hepp, Kexel y Naumann nunca se realizó. Y Rudolf Hess murió en 1987, no por enfermedad. Se suicidó a los 93 años en su privilegiada prisión, sin haberse arrepentido de nada.

Como Alberto Fujimori, quien nunca se ha arrepentido de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, y de otros crímenes que han quedado impunes, como es el caso de las esterilizaciones forzadas.

Al fin y al cabo, sacar de prisión a un criminal impenitente que no ha purgado su pena, favoreciendo así la impunidad, sólo puede ser obra de mentes terroristas. O de intereses políticos del mismo cariz.

(Columna publicada en Exitosa el 13 de mayo de 2017)

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La razón por la cual se frustró el intento de liberación de Rudolf Hess fueron de corte puramente ideológico. Odfried Hepp y Walter Kexel, ambos neonazis a la vez que anti-imperialistas, habían decidido sacar a Hitler del pedestal en que lo tenían la mayoría de los grupos de extrema derecha y pasarlo al basurero de la historia. Para ellos, Hitler era quien había echado a perder el nacionalsocialismo, que debía ser sustituido por un nacionalbolchevismo abocado a una lucha de liberación nacionalrevolucionaria y anti-imperialista que terminara con la ocupación estadounidense de Alemania. Estas ideas las formularían en el único escrito teórico conocido del terrorismo neonazi alemán: Der Abschied von Hitlerismus (La despedida del hitlerismo).

En consecuencia, Rudolf Hess, hasta entonces admirado por su lealtad incondicional a Hitler, ya no podía ser considerado un modelo a seguir, mucho menos alguien por quien valiera la pena arriesgar la vida.

Hepp y Kexel fundarían ese mismo año el Grupo Hepp-Kexel, que cometería asaltos a mano armada contra bancos para financiar sus actividades y realizaría una serie de atentados terroristas contra soldados norteamericanos estacionados en Alemania. El grupo fue desmantelado en 1983 por la policía alemana y todos sus miembros aprehendidos, a excepción de Hepp, que logró huir a Alemania Oriental vía Berlín.

Kexel se ahorcaría en 1985 en la cárcel tras ser condenado a 14 años de prisión.

Hepp fue atrapado ese mismo año en Marsella (Francia) y luego extraditado a Alemania Occidental, donde pudo acogerse a beneficios penitenciarios gracias a que declaró como testigo en contra de antiguos camaradas del terrorismo neonazi. Salió de prisión en el año 1993, arrepentido de su vida pasada y convertido en un pacifista.

Para mayor información sobre Odfried Hepp, se puede leer mis posts anteriores:

TRABAJANDO PARA CANALLAS

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Thomas Wagner (1978-2016), fundador de Unister

Unister, una startup iniciada en Leipzig en 2002 por el estudiante de administración Thomas Wagner, se convirtió con el tiempo en un imperio que generaba millones de euros de ganancias a través de más de 40 portales de Internet, la mayoría en el rubro de viajes y turismo.

El 14 de julio de este año, la avioneta que traía a Wagner desde Italia se estrelló sospechosamente en Eslovenia, causándole la muerte. Cuatro días después Unister se declaró en insolvencia, debido a la acumulación de deudas impagas y una contabilidad inextricable.

Lo que ya se sabía desde hace tiempo —típico de empresas capitalistas con un crecimiento desmesurado— es que la fortuna de la empresa se había logrado a través de prácticas dudosas en perjuicio de los clientes.

Por ejemplo, si bien se ofrecían los vuelos más baratos, el precio se incrementaba con comisiones de servicio, cobros adicionales por cargo de tarjeta de crédito y seguros de viaje ofrecidos de manera poco transparente. A esto se sumaban posteriormente las elevadas comisiones por cambios en el vuelo, por cancelación de la reserva o por responder a simples preguntas. Por ejemplo, la respuesta “sí” o “no” a la pregunta de si el boleto era reembolsable costaba 15 euros. Sin contar con la presión sobre los trabajadores del servicio telefónico, los bajos sueldos y la obligación de delatar a los compañeros de trabajo que hubieran cometido errores.

Lamentablemente, en la sociedad capitalista no queda más remedio para la gran mayoría que trabajar para canallas, subsistir a duras penas para que unos pocos se enriquezcan. Como yo, que trabajé un año para el servicio telefónico de Unister.

(Columna publicada en Exitosa el 20 de agosto de 2016)

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Tal como suele ocurrir en las grandes corporaciones capitalistas y en empresas de éxito rasante, la historia de Unister no ha estado exenta de asuntos turbios, por algunos de los cuales ha sido investigada desde el año 2012 de parte de la Oficina de Investigación Criminal de Sajonia y la Fiscalía de Dresde. Entre esos asuntos se cuentan engaño y estafa de clientes a través de portales informáticos; evasión de impuestos, sobre todo a través de la venta de seguros no autorizados.

La muerte del fundador de Unister, Thomas Wagner, está rodeada de misterio, pues su viaje a Venecia (Italia) en compañía de Oliver Schilling, co-fundador de la empresa, y un asesor financiero tenía como objetivo conseguir un crédito puente a fin de evitar la insolvencia de la empresa. Wagner y compañía habrían sido víctimas de una modalidad de estafa conocida como rip deal, mediante la cual los estafadores ofrecen una enorme suma de dinero a cambio de una inversión de menor monto por parte de la víctima. El trato es que la inversión del incauto y la suma ofrecida por el estafador sean en monedas de diferente denominación a fin de simular un cambio de monedas.

Un tal Levi Vass, supuesto comerciante de diamantes de Israel, en reciprocidad por un pago de 1.5 millones de euros efectuada por Unister —suma cuya procedencia aún no ha sido aclarada—, le habría entregado a Wagner una maleta con francos suizos por un valor de 12 millones de euros. De camino al aeropuerto, éste se habría dado cuenta de que sólo los billetes superiores eran auténticos y habría decidido quedarse un día más en Italia para poner una denuncia. Al día siguiente, su avioneta se estrelló en Eslovenia, ocasionándole la muerte a él, a sus acompañantes y al piloto, en total cuatro personas.

Recientemente, el semanario Die Zeit ha investigado y descubierto que Reinhard Rade, uno de los socios recientes de Thomas Wagner y asesor principal de la gerencia, así como Hans Jörg Schimanek, el segundo más grande inversionista de Travel24 —una de la empresas subsidiarias más exitosas de Unister—, tienen un pasado que los vincula a grupos de extrema derecha de orientación neonazi. Schimanek incluso había sido condenado por este motivo a ocho de prisión en Austria en la década de los ‘90.

Lamentablemente, este tipo de afinidades criminales no son una excepción, sino que parecen constituir la regla en las empresas del sistema capitalista actual, al cual podemos calificar con justa razón de canalla (ver EL SISTEMA CANALLA).

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FUENTES

Die Zeit
Es war einmal ein Start-up (28. Juli 2016)
http://www.zeit.de/2016/32/unister-thomas-wagner-leipzig-insolvenz
Die Unister-Masche (15. August 2016)
http://www.zeit.de/wirtschaft/unternehmen/2016-08/reiseportale-unister-billigreisen-fluegede-verbraucherschutz
Aktionär aus der Wehrsportgruppe (18. August 2016)
http://www.zeit.de/2016/35/unister-fuehrung-absturz-neonazis-rechtsextremismus

Die Welt
Die letzten Tage des gescheiterten Eigenbrötlers (19.07.16)
http://www.welt.de/wirtschaft/article157167226/Die-letzten-Tage-des-gescheiterten-Eigenbroetlers.html
Betrugsermittlungen im Fall Unister (22.07.16)
http://www.welt.de/newsticker/dpa_nt/infoline_nt/wirtschaft_nt/article157234295/Betrugsermittlungen-im-Fall-Unister.html
Auf diese Betrugsmasche fiel der Unister-Chef herein (25.07.16)
http://www.welt.de/wirtschaft/article157289122/Auf-diese-Betrugsmasche-fiel-der-Unister-Chef-herein.html

TAMBIÉN SON HUMANOS Y TIENEN DERECHOS

Odfried Hepp, ex-terrorista, en la actualidad

Odfried Hepp en la actualidad

Odfried Hepp fue mi compañero de trabajo durante más de tres años, en el servicio de atención al cliente a nivel internacional de una empresa importante que fabricaba equipos computarizados de diagnóstico de vehículos motorizados. Odfried, que frisaba los 50 al igual yo y se encargaba de los clientes germano y francoparlantes, siempre fue un trabajador ejemplar, dedicado, meticuloso, preocupado en dar lo mejor de sí mismo, de trato correcto y amable.

Un día supe que Odfried había sido en los ’80 fundador de la célula terrorista neonazi Hepp-Kexel, agente doble de la Alemania comunista, miembro del Frente de Liberación Palestino y el terrorista alemán más buscado por la Interpol entre 1983 y 1985. En 1985 fue capturado en París y pasaría 8 años en la cárcel entre Francia y Alemania. Cuando terroristas palestinos secuestraron el crucero italiano Achille Lauro en octubre de 1985, él fue el único europeo en la lista de presos cuya liberación era solicitada.

Odfried estaba convencido de haber seguido un camino equivocado, pero no había renunciado a sus ideales de lograr una sociedad mejor, esta vez a través de una vía pacífica que pasaba por la mística musulmana. Y también quería trabajar y prestar su aporte a la sociedad.

Odfried no es una excepción. En Alemania, antiguos terroristas de la Fracción del Ejército Rojo tienen trabajos reconocidos, algunos de ellos en el sector educación, viven integrados en la sociedad y se les reconoce el derecho al olvido de su pasado.

¿Habrá en el Perú algún día la sensatez para integrar a los ex-terroristas en la sociedad, en vez de seguir condenándolos por su pasado?

(Columna publicada en Exitosa Diario el 21 de mayo de 2014)

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Si alguien tiene interés en saber algo más sobre Odfried Hepp, puede leer mi post HISTORIA DE UN TERRORISTA.

EL SODALICIO EN LA PALABRA ESCRITA (I)

Poco se ha escrito sobre el Sodalicio de Vida Cristiana. Precisamente, uno de los motivos que me llevó a escribir al respecto a través de este blog fue la escasez de información que había sobre la institución misma. Fuera de las versiones oficiales de carácter laudatorio, que presentan un versión filtrada e idealizada de la historia, la disciplina y las estructuras de la institución, poco se sabía en realidad sobre el Sodalicio. Las investigaciones periodísticas y académicas eran escasas, tangenciales y sólo rozaban la punta del iceberg, además de no presentar datos estructurados que pudieran dar a conocer de manera profunda a esta organización fundamentalista católica. Mi intención ha sido subsanar en parte este vacío, aunque reconozco que todavía hay mucho que escarbar, pues el secretismo que ha aplicado el Sodalicio sistemáticamente como estrategia ad intra y ad extra de la institución todavía constituye un obstáculo para acceder a la información relevante.

La fecha oficial de fundación del Sodalicio de Vida Cristiana es el 8 de diciembre de 1971. Aún así, pasarían 30 años antes de que se hiciera el primer reportaje serio de investigación, que fue propalado el 20 de noviembre de 2001 en el desaparecido programa “Entre Líneas” de Canal N, que dirigía la periodista Cecilia Valenzuela, (ver CANAL N: PRIMER REPORTAJE SOBRE EL SODALICIO) y contaría con una versión escrita publicada en la página web de agenciaperu.com (ver https://web.archive.org/web/20020225233512/http://www.agenciaperu.com/sociedad/2001/nov/sodas.htm).

¿Quiere decir esto que nadie había osado antes presentar una visión crítica a través de la palabra escrita? Nada de eso. Aunque he de admitir que la información que se podía encontrar anteriormente sobre el Sodalicio y Luis Fernando Figari en medios periodísticos y académicos ajenos a la institución era escasa, y muchas veces consistían en datos sueltos no estructurados, acompañados a veces de impresiones subjetivas y valoraciones generales, sin que hubiera de base un conocimiento a fondo del fenóneno ni de su pretendido fundador.

el_diario_marka_28_mayo_1985Recuerdo que en la década de los ’80, el Diario Marka, un periódico de fugaz existencia gestionado por sectores de la izquierda peruana y ocasionalmente defensor de la teología de la liberación, publicó alguna que otra vez información crítica sobre el Sodalicio, no siempre con datos correctos. En los ambientes sodálites, cada vez que ocurría esto, se hablaba de un nuevo “ataque” del Diario Marka. Y ya desde entonces se creó la costumbre de considerar cualquier publicación de noticias no favorables al Sodalicio como ataques enemigos, frente a los cuales había que cerrar filas, guardar silencio, y de paso silenciar a quienes habían soltado la información, sin caer en la trampa de dar una respuesta abierta a los supuestos ataques. Pues en el Sodalicio, desde que yo tengo memoria, siempre se ha sostenido que aquellos que son ajenos a la institución no tienen la capacidad de comprenderla y, por lo tanto, ofrecer explicaciones es algo que carece de sentido. Supuestamente, sólo quien pertenece al Sodalicio y tiene una posición favorable hacia él puede comprenderlo plenamente. De este modo, se convierte al Sodalicio en algo así como un asunto de fe. O crees en él y lo entiendes, o no crees en él y no entiendes nada. A decir verdad ‒lo digo por experiencia propia‒ hay muchas cosas que se entienden cuando uno ha sido miembro de la institución, y otras cosas llegan a entenderse mejor cuando uno ha roto la tutela mental bajo la cual se hallaba y ha tomado una sana distancia al respecto. Y estas cosas pueden ser explicadas a los legos en la materia. No se trata de misterios del otro mundo.

Lamentablemente, las noticias sobre el Sodalicio que publicara el Diario Marka no son actualmente de fácil acceso, y encontrarlas requeriría de una ardua labor de investigación en la Biblioteca Nacional del Perú, en las bibliotecas de algunas universidades o recurrir a alguien que disponga de un archivo con ejemplares de la publicación.

Parece que la primera información critica sobre Figari y el Sodalitium en la prensa escrita apareció en noviembre de 1975 en Marka, cuando todavía era una revista semanal que luchaba por ofrecer un espacio de información alternativa en el Perú, en circunstancias en que el gobierno militar del General Juan Velasco Alvarado había expropiado en 1970 los diarios Expreso y Extra, en 1974 otros diarios peruanos (El Comercio, La Prensa, Ojo, Correo, Última Hora, Afición), y mantenía el control absoluto sobre las noticias que se publicaban a través de estos medios, a tal punto que eran prácticamente intercambiables, pues las noticias principales eran exactamente las mismas, idénticas incluso en su redacción. Era frecuente que los medios no controlados por el Estado fueran clausurados y sus responsables deportados al extranjero, si publicaban alguna noticia que no fuera del agrado del gobierno de la Revolución Peruana. Fue también por esa época que el Sodalicio publicaba de manera independiente una revista de escasa circulación, Presencia, con contenidos socio-políticos católicos de orientación conservadora y tradicionalista, la cual era vendida libremente en las calles sin recurrir a los canales usuales de distribución, que eran controlados por el Estado.

La noticia de Marka sobre el Sodalicio aparece citada y traducida al inglés en un artículo publicado en 1992 por la socióloga estadounidense Milagros Peña, actualmente profesora de la Universidad de Florida (EE.UU.), que lleva el título de The Sodalitium Vitae Movement in Peru: A Rewriting of Liberation Theology, publicado originalmente en Oxford Journals – Sociology of Religion, Volume 53, Issue 2, pp. 159-173. El artículo fue incluido posteriormente en el libro compilatorio Religion and Democracy in Latin America, editado por William H. Swatos Jr. (Transaction Publishers, 1995). El texto de Peña constituye uno de los pocos estudios en que se aborda el tema del Sodalicio, análizándolo como una alternativa de grupos conservadores a la teología de la liberación. Cito el texto en que hace una definición descriptiva del Sodalicio, al cual considera erróneamente como un movimiento.

«THE SODALITIUM VITAE MOVEMENT

In 1973 a group calling itself “God and Country” began appearing at the Catholic University of Lima. By 1974, the group included: Confederación Nacionalista de Juventudes (Confederacy of Nationalist Youths) and its religious sector — Sodalitium Vitae (Marka, 13 November 1975). Its founder, Luis Fernando Figari, was a secondary school teacher at the San Isidro and Santa Maria schools in Lima. His first recruits came from those schools. He later broadened his constituency when he became a student and teacher at the Santo Toribio Seminary in Lima. Figari’s ties at the seminary led to support from influential bishops. They were: Bishops Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio of Arequipa, Oscar Alzamora Revoredo of Tacna, Augusto Vargas Alzamora (General Secretary of the Peruvian Episcopate), and Ricardo Durand Flores, the Bishop of Callao, Lima. The seminary also legitimated him at the Catholic University of Lima, which provided access to new recruits. In 1974, three years after Father Gustavo Gutiérrez and others began publishing their work on liberation theology, Figari began publishing his ideas on reconciliation.

Opposed to the liberalization of the Church, Figari organized Sodalitium Vitae and began his attack against liberationists. No one was surprised to find that he was responsible for organizing Sodalitium Vitae. His ties to conservative organizations were well known.

Around 1967 to 1968, a falangist group called “Escalones Juveniles Nacionalistas” of the San Isidro School was founded. Among ist founders was Luis Fernando Figari who remains an active member. Figari, a student of law at the Catholic University — together with Don Pedro Benvenutto y Murrieta (today Rector of the Pacific University) — and the young Jesuit Jorge Cáceres jointly published the journal Tradición y Acción — a Peruvian branch of the Society in Defense of Tradición, Family and Property (Marka, 13 November 1975).

In Latin America, these organizations combined a defense of traditional piety with a critique of social activism. Their goals emphasized traditional values, asceticism, and traditional Catholic teachings. Sodalitium Vitae extended these goals by elaborating an ideology of reconciliation.»

Milagros Peña

Milagros Peña

Si bien Milagros Peña afirma haber obtenido los datos sobre el Sodalicio mediante un trabajo de campo en el Perú realizado entre septiembre de 1987 y mayo de 1988, su información parece provenir de unas pocas fuentes bibliográficas, pero no de personas que hubieran conocido de cerca al Sodalicio, comenzando por el hecho de que si hubiera habido un levantamiento de datos de acuerdo a una metodología científica, de lo primero que se habría dado cuenta es de que el nombre correcto de la institución que estudia es Sodalitium Christianae Vitae, y no Sodalitium Vitae, como lo menciona la revista Marka. Además, en el texto que he citado hay errores palpables. Por ejemplo, habla del Seminario de Santo Toribio, sin mencionar a la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, que es una institución jurídica y administrativamente distinta, y que es donde Figari realizó efectivamente sus estudios de teología, no en el Seminario. La confusión puede deberse a que en esa época la Facultad de Teología funcionaba en una de las alas laterales del antiguo edificio que servía de local al Seminario en el cruce de la Av. La Marina y la Av. Sucre en el distrito de Pueblo Libre. De este modo, los seminaristas o candidatos al sacerdocio no tenían que salir del edificio para asistir a clases. Pero no sólo ellos estudiaban allí, sino también laicos y religiosos que aspiraban a obtener un título en teología, o también estudiantes que aspiraban a una carrera en el área de Letras y utilizaban la Facultad como una especie de trampolín para ingresar a otras universidades, una vez terminados los estudios generales. Asimismo, no me consta que Figari haya llegado a ser profesor en la Facultad de Teología, mucho menos en el Seminario.

Las vinculaciones que señala Peña con los obispos mencionados no se dieron a través del Seminario, sino por otras vías. El contacto para conocer a Mons. Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, jesuita, que fue obispo de Huaraz de 1972 a 1978 y arzobispo de Piura y Tumbes de 1978 a 1980, puede haber sido otro jesuita, el P. Armando Nieto, un sacerdote de talante bondadoso, ingenio agudo, memoria prodigiosa y formación tradicional, que enseñaba Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología. La vinculación con Mons. Augusto Vargas Alzamora, otro jesuita, parece haberse dado posteriormente, cuando éste fue elegido Secretario de la Conferencia Episcopal Peruana en 1982. A Óscar Alzamora lo conocía Figari por sus vínculos con los marianistas desde antes de la fundación del Sodalicio, además de que Alzamora recién accede a la sede episcopal de Tacna en 1982. Asimismo, no se ve cómo el Seminario pueda haber legitimado a alguien para que entre a la Universidad Católica, siendo que se trata de dos instituciones independientes entre sí.

Tampoco es cierto que Figari haya planteado una teología de la reconciliación en el año 1974. La idea comenzó a germinar recién en el año 1983. A fines de ese año, en el mensaje a la comunidad sodálite conocido como Memoria del Superior del Sodalitium Christianae Vitae, que en esa ocasión llevaba el título de Firmeza y reconciliación, Figari propone la tarea de hacer una teología de la reconciliación:

«Ante tanto conflicto, ante tanta tensión, incluso ante los auspiciadores enceguecidos de las luchas y conflictos, ante los mercaderes del odio y enfrentamiento entre los hombres -llámeseles con el eufemismo que se quiera, búsqueseles el imposible ocultamiento en hueca fraseología logofóbica- urge hoy reflexionar teológicamente sobre la reconciliación. Hay que hacer teología de la reconciliación.»

Este escrito recién circuló internamente en el Sodalicio en el transcurso del año 1984. Con la aparición de la Exhortación Apostólica Reconciliatio et paenitentia de Juan Pablo II, publicada el 2 diciembre de 1984, Figari creyó ver confirmada su propuesta y este documento pontificio fue tomado como base para futuras reflexiones y para el desarrollo de los “Congresos Internacionales sobre la Reconciliación en el pensamiento de Juan Pablo”, organizados por el Sodalicio y efectuados en Arequipa (1985), El Callao (1986) y Tacna (1987). El folleto ¿Por qué una teología de la reconciliación? de Figari, publicado en el año 1985, no es otra cosa que la conferencia que dictó en el Congreso sobre la Reconciliación de Arequipa. Antes de eso no encontramos ni rastro de una teología de la reconciliación. Sólo había una crítica beligerante hacia la teología de la liberación, sin una propuesta alternativa original, contraponiéndosele la enseñanza social de la Iglesia, como suelen hacer los grupos tradicionalistas y conservadores. Después de eso tampoco se ha desarrollado una síntesis amplia y profunda que se plasmara en un corpus theologicum ‒como sí lo han hecho los teólogos de la liberación‒, limitandose los propugnadores de una teología de la reconciliación a repetir y apenas desarrollar las ideas planteadas por Figari y el Papa Juan Pablo II. No podía ser de otra manera, pues las ideas de Figari conforman un cuerpo ideológico más que teológico, y las estructuras verticales y autoritarias del Sodalicio no favorecen precisamente la libertad de pensamiento necesaria para aventurarse en el campo de la reflexión teológica genuina.

En lo demás, el artículo de Peña hace análisis de grupos y tendencias en base a principios sociológicos, sin evidenciar un conocimiento profundo de las realidades históricas que lo sustentan, por lo cual su estudio, de dudoso valor científico, ostenta antes que nada un innegable valor de opinión personal y de uso de las herramientas sociológicas, aunque la deficiente recolección de datos termina viciando todo el análisis. Aún así, la cita que traduce del semanario Marka es de sumo interés, pues nos permite conocer un testimonio cercano a esa etapa oscura de la vida de Figari sobre la cual se conoce poco y que el Sodalicio ha cubierto con un velo de silencio.

Sergio Tapia actuando de Hitler (1967)

Sergio Tapia actuando de Adolfo Hitler (1967)

Los datos que aparecen en el semanario Marka dejan varias cuestiones abiertas, que requieren ser investigadas. Hasta el momento, algunos de esos datos han sido repetidos en escritos posteriores como los de la Dra. Lamprea del Estanque y Hookerson (ver http://psirrosis.tripod.com/tudela.htm), de Héctor Guillén (ver http://investigacionsectas.galeon.com/productos1241570.html), de Edgar González Ruiz (ver http://www.voltairenet.org/article123448.html) y de Alfredo Silletta (ver http://www.voltairenet.org/article125794.html), sin mencionar fuentes adicionales que puedan corroborar la veracidad de esta información, aunque Guillén menciona el año 1966 ‒y no el año 1967‒ como aquel en que Figari fue supuestamente uno de los líderes de los Escalones Juveniles Nacionalistas, junto con un tal José Luis Fernandini. Si es verdad que Figari estuvo vinculado a este grupo, fundado en el Colegio Maristas San Isidro, ¿habría conocido allí al abogado Sergio Tapia, que hizo sus estudios escolares en esa institución educativa y en el año 1967, durante una actuación escolar, pronunció un discurso disfrazado de Adolfo Hitler; que además mantiene vinculaciones con un grupo de la extrema derecha católica, como es la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA); y que definitivamente formó parte del círculo de amigos que decidieron fundar el Sodalitium Christianae Vitae en 1971, como escuché con frecuencia de labios del mismo Luis Fernando Figari? Además, ¿son ciertas las supuestas simpatías de Tapia hacia grupos neonazis, como ha informado el diario La República (ver http://www.larepublica.pe/25-01-2011/un-abogado-vinculado-grupos-neonazis-quiere-ser-congresista-0  y http://www.larepublica.pe/04-09-2011/asedio-e-intolerancia)?

Francisco Tudela

Francisco Tudela

Otro personaje que terminó sus estudios escolares en el Colegio Maristas San Isidro fue Francisco Tudela, quien fuera Ministro de Relaciones Exteriores durante el segundo gobierno de Alberto Fujimori y Primer Vice Presidente de la plancha presidencial del dictador cuando éste fue fraudulentamente elegido por tercera vez. El pensamiento político de Tudela siempre se ha movido dentro del campo de un tradicionalismo religioso católico de derechas, con marcadas simpatías hacia dictadores como Francisco Franco y Augusto Pinochet. Hay quienes afirman que en su juventud estuvo vinculado a Tradición, Familia y Propiedad (ver http://psirrosis.tripod.com/tudela.htm), al igual que Figari. De hecho, me consta de la amistad que Figari mantuvo con Tudela, pues en el Sodalicio de los ’70 hablaba con admiración de él y tanto él como Germán Doig lo mencionaban cariñosamente como “Pancho” Tudela. Recuerdo que una vez, a poco de haber conocido yo el Sodalicio en la década de los ’70, se me invitó junto con Miguel Salazar a una conversación con Tudela, a la cual lamentablemente no pude ir.

Por otra parte, ¿qué relación guardaba Figari con el grupo “Dios y Patria” que apareció en la Pontificia Universidad Católica del Perú ‒donde hizo estudios de Derecho al igual que Tudela‒ y con la Confederación Nacionalista de Juventudes? ¿Es cierto que junto con Don Pedro Benvenutto y Murrieta, quien fue posteriormente Rector de la Universidad del Pacífico, y el jesuita Jorge Cáceres publicaron la revista Tradición y Acción, un medio escrito del grupo reaccionario católico Tradición, Familia y Propiedad, al cual Figari estuvo definitivamente vinculado, como confirman varias fuentes? Lo cierto es que las menciones que se conocen referentes al pasado de Figari suelen vincularlo al espectro ideológico del catolicismo nacionalista de extrema derecha, de orientacion conservadora y tradicionalista, que mira con simpatía los postulados de ciertas posiciones fascistas.

Franz Pfeiffer Richter

Franz Pfeiffer Richter

Uno de las menciones más curiosas aparece en el libro Los neo-nazis en Sudamérica (1978) de Franz Pfeiffer Richter (1937-1997), de nacionalidad chilena, quien en 1962 fundó el Partido Nacional Socialista Obrero de Chile (PNSOCH), dentro del marco de la World Union of National Socialists (WUNS), convirtiéndose en el jefe de la seccion Chile. Pfeiffer parece ignorar que en el año 1978 ya existía una asociación católica llamada Sodalitium Christianae Vitae; sin embargo, sí menciona dos veces a un tal Luis Figari de manera incidental en su libro, a quien se identifica como “el dirigente peruano” vinculado al Frente Nacional Socialista en el Perú. He aquí los textos:

«Por razones de tensión internacional, entre ecuatorianos y peruanos no ha habido mayor contacto, sobre todo que el “Frente Nacional Socialista” del Perú no ha podido deshacerse de los “Nacionalistas patrioteros”. También es problema el aspecto racial, dada la casi nula homogeneidad de los habitantes del Perú. Sin embargó, a nivel de jefes, el Dr. Cornejo y Luis Figari, el dirigente peruano, han actuado muchas veces en conjunto. Incluso se ha trazado un mapa, en el cual se distribuyen los territorios que deberían ocupar en el futuro los blancos, los negros y los indígenas.»

«En mayo de 1976, el Dr. James K. Warner, editor de “Christian Vanguard”, en Estados Unidos, invitó a Pfeiffer a asistir a un Congreso de Nacionalistas en Nueva Orleans, junto a Manfred Roeder, abogado alemán que se ha destacado últimamente por sus actuaciones neo-nazis en Alemania y a quien se atribuye el planeamiento de la fuga del coronel Kappler desde su prisión italiana. El problema era la dificultad en obtener la visa para ingresar a los Estados Unidos, ya que el consulado de ese país en Santiago con seguridad pondría trabas. Por ello se planificó que Pfeiffer viajara primero a Lima, Perú, de allí a Buenos Aires, donde solicitaría la visa y nuevamente a Santiago para dirigirse vía Costa Rica a Miami. El viaje a Lima fue proyectado como una operación de desvío de atención. En junio del mismo año, Pfeiffer obtuvo los pasajes y un nazi norteamericano inconspicuo firmó los documentos legales para su estadía. El Dr. Warner obtuvo el financiamiento de todo, de los fondos del Ku Klux Klan y su dirigente, el Dr. Duke, un elegante economista de New Orleans. Habiéndose puesto Pfeiffer en contacto con Nicanor Dorrego, con motivo de su paso por Buenos Aires, decidió adelantar el viaje, para tener ocasión de discutir gran cantidad de detalles sobre las actividades comunes.

En el último momento, Pfeiffer decidió efectuar su primer viaje directamente de Santiago a Buenos Aires, al imponerse que el dirigente peruano Figari estaba siendo vigilado estrechamente por agentes comunistas. Así, cambió su pasaje y el 30 de agosto de 1976 se dirigió por Braniff a la Argentina, país al cual no se necesita previamente visa.»

Todas estas referencias son sólo algunas piezas de un rompecabezas incompleto, donde faltan piezas adicionales para completar el cuadro. Aunque varios de los datos son vagos e imprecisos, todo parece indicar que Figari tiene un historial ideológico problemático que hasta el momento ha sido silenciado en los relatos biográficos que el Sodalicio ha dado a conocer públicamente. He aquí una veta que requiere de una investigación a fondo.

José Luis Pérez Guadalupe

José Luis Pérez Guadalupe

La siguiente vez que el Sodalicio aparecería mencionado en la palabra escrita, en esta ocasión en un estudio académico, fue en la tesis que escribió José Luis Pérez Guadalupe, actual director del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), para optar al grado de licenciado en teología, con el tema de “Las sectas en el Perú”. La preocupación principal que guiaba su investigación era por qué había ido aumentado el número de fieles cristianos en el Perú que abandonaban la Iglesia católica para unirse a sectas religiosas. Un resumen de la tesis fue pubicado posteriormente por el Centro de Investigaciones Teológicas de la Conferencia Episcopal Peruana en el año 1991, con el título de Las sectas en el Perú: Los “nuevos movimientos religiosos”. En una parte de este escrito Pérez Guadalupe hablaba de características sectarias que se presentaban también en grupos que formaban parte de la Iglesia católica, y mencionaba a tres grupos, dedicándoles varios párrafos en su análisis: el Opus Dei, el Camino Neocatecumenal y el Sodalitium Christianae Vitae. Ni que decir, Pérez Guadalupe, a quien tengo el gusto de conocer personalmente y quien me convocó en el año 2000 para participar como docente en un Curso de Teología a Distancia en la Diócesis de Chosica, pasó a engrosar la lista de “enemigos” del Sodalicio. A través de influencias eclesiales, en particular gracias a la injerencia de los sacerdotes sodálites José Antonio Eguren y Jaime Baertl, el Sodalicio intentó que la Conferencia Episcopal Peruana dejara de vender y distribuir el libro. Parece que no lo lograron, pues al año siguiente salió una segunda edición, al mismo tiempo que se publicaba el siguiente libro de Pérez Guadalupe, basado también en textos de su tesis de licenciatura: ¿Por qué se van los católicos?: El problema de la «migración religiosa» de los católicos a las «sectas».

Posteriormente, no habría menciones de importancia ni en la prensa escrita ni en los medios académicos a lo largo de toda la década de los ’90, salvo el estudio de Milagros Peña, que ‒como ya he señalado‒ adolece de una deficiente recogida de datos y de generalizaciones interpretativas que no reflejan lo que ocurrió en realidad. Además, dado que el texto se publicó originalmente en los Estados Unidos en una revista especializada, pasó completamente desapercibido.

Terminada la década nefasta, dominada por el autoritarismo y la arbitrariedad del gobierno de Alberto Fujimori,  José Enrique Escardó publicaría entre octubre y noviembre de 2000 una serie de artículos a través de su columna “El quinto pie del gato” en la revista Gente, que no son precisamente una investigación periodística del Sodalicio, sino más bien un testimonio personal de su paso por la institución, mezclado con soflamas incendiarias contra la Iglesia católica y proclamas nietzscheanas a favor de su misión de Anticristo, en un estilo literario cercano al panfleto. Y aunque los hechos objetivos que menciona son reales y verificables, las formas que empleó sirvieron de motivo a los responsables del Sodalicio para desacreditarlo como una persona que estaba fuera de sus cabales y falseaba la realidad. Es una pena, porque Escardó cuenta con una mente perspicaz y aguda, y suele hacer un buen uso de la lógica, como se puede constatar en varios artículos que ha dejado en su blog (ver http://elquintopie.blogspot.com/). Vale la pena citar aquel párrafo donde señala por qué dejó de escribir, en un artículo que comienza así: «Desde el fondo de mi corazón ensangrentado elevo esta oración a mí, mi dios».

«¿Recuerdas, Señor, cómo quise dejar en claro hace un mes, en mi primera columna sobre este tema, que todo esto era mi opinión y no la de la revista GENTE? Cometí un grave error. Puse en juego a GENTE. Puse en juego la obra de toda una vida de mi padre y el puesto de trabajo de un grupo de personas que no tienen por qué sufrir las consecuencias de mi deseo de derretir las estatuas de cera del jet set de las religiones. Cometí el terrible error de ejercer mi libertad de expresión en mi propio medio, creyendo –ingenuamente– que la secta católica, si se atrevía a hacer algo, atentaría sólo contra mí. Pero no, los rojizos fantasmas malolientes de ese mausoleo que he descubierto al mundo, sin prestarme una mínima atención siquiera, me han atacado por la espalda. Esos maestros de la mafia eclesiástica me han recordado ese pasado en el que obligaban a firmar declaraciones públicas de práctica de brujería a sus enemigos para perdonarles la vida y, escondiendo la cara, han tentado a algunos aliados para desbaratar la revista GENTE. En la semana que pasó, de boca de tres fuentes diferentes (las que prefiero dejar en reserva por su propia seguridad), me he enterado de sospechosas visitas de curas que decían ser enviados por mí a empresas que trabajan con nosotros, o de curas “de alta jerarquía” que habrían solicitado a algunos clientes que dejen de darnos publicidad.» [EL NACIMIENTO DE JEES (o YO de nuevo crucificado)]

Lo que Escardó describe es uno de los procedimientos que suele aplicar el Sodalicio cuando algún medio publica contenidos críticos hacia la institución: enviar a emisarios influyentes ‒entre los cuales destaca el P. Jaime Baertl, un antiguo miembro de la generación fundacional, conocido por su falta de escrúpulos cuando se trata de alcanzar un objetivo a favor de los intereses  del Sodalicio‒ para comunicarse con los responsables de haber hecho pública la información y aplicar estrategias de presión económica o de chantaje psicológico a fin de evitar que se siga aireando información crítica sobre el Sodalicio. Aparentemente es el mismo método que utilizaron con los directivos de Canal N para evitar que Cecilia Valenzuela siguiera con sus investigaciones, de modo que el reportaje que la periodista tenía en mente terminó limitándose a una única emisión en su programa, aun cuando supuestamente tenía la intención de continuar con las investigaciones.

En la siguiente entrega abordaré otros reportajes periodísticos importantes que fueron publicados con posterioridad al reportaje de Canal N y que, en su mayoría, ya no están disponibles en las páginas web de los medios que los publicaron.

Continúa en EL SODALICIO EN LA PALABRA ESCRITA (II)

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Para saber un poco más de la historia del Diario Marka, se puede consultar los siguientes enlaces:
http://periodismodigital.blogia.com/2008/091601-el-diario-marka-prensa-alternativa-recuerdos-de-papel-6-.php
http://grupoqilqa.blogspot.de/2011/06/prensa-apatrida.html
http://issuu.com/chasqui/docs/diario-de-marka

Una breve biografía de Franz Pfeiffer Richter se puede leer aquí:
http://wikicharlie.cl/w/Franz_Pfeiffer

El libro Los neo-nazis en Sudamérica de Franz Pfeiffer Richter está disponible a través de cualquiera de los siguientes enlaces:
https://docs.google.com/file/d/0Bx8WKOlLdExTVzFlbEQwSnNROFNlMHpBTmFjSXhzQQ/edit?pli=1
http://issuu.com/fasci_nacion/docs/los_neo_nazis_en_sudamerica

Los artículos de José Enrique Escardó en su columna “El quinto pie del gato” en la revista Gente (N° 1348-1353), publicados entre octubre y noviembre de 2000, se pueden leer aquí:
https://www.scribd.com/doc/286079728/Los-abusos-de-los-curas