SODALICIO: LA FAMILIA QUE ALCANZÓ A CRISTO

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Juan Carlos, Fabiola y Gonzalo Len Álvarez

La familia que alcanzó a Cristo, novela del monje trapense M. Raymond de lectura obligatoria en el Sodalicio, cuenta la historia de San Bernardo de Claraval, quien en el siglo XII siguió el camino de la vida monacal, atrayendo a él a sus padres y a sus seis hermanos.

Ésa historia parece haberse repetido en la historia de la familia Len Álvarez, donde el camino de cinco de los siete hijos se cruzó con el del Sodalicio: Juan Carlos, que fue secretario personal de Luis Fernando Figari; Javier y Gonzalo, sacerdotes sodálites; Álvaro, que fue agrupado de Jeffery Daniels y después por un tiempo aspirante sodálite antes de desvincularse; y Fabiola, laica consagrada en la rama femenina, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación.

Recuerdo a los hermanos Len Álvarez como personas cordiales y simpáticas. Eso no ha impedido que la íntima cercanía de tres de ellos a la persona de Figari haya terminado por embarrarlos.

Juan Carlos, Javier y Gonzalo, además de ser sus engreídos, habrían tenido carta libre de Figari para manejar ciertos dineros.

Gonzalo, como vocero del Sodalicio, no dijo la verdad en el año 2011 cuando le declaró a la revista Caretas que lo de Germán Doig era un caso aislado, si bien ya sabían lo de Jeffery Daniels, Daniel Murguía y quién sabe qué cosas más. Además, fue uno de los que estuvo recientemente viviendo con Figari en Roma.

Juan Carlos está entre los representantes de algunas de las nada transparentes empresas del Sodalicio. Además, nunca realizó estudios, pues durante años estuvo sumisamente al servicio de Figari sin remuneración alguna, casi como un esclavo.

¿Víctimas o cómplices?

(Columna publicada en Exitosa el 15 de octubre de 2016)

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No sólo los hijos varones mencionados de la señora Teresa Álvarez de Len, católica devota muy cercana al Opus Dei, gozaron de la pleitesía de Figari, sino también Fabiola, la hija mujer, quien todavía no habría aceptado las dimensiones de la crisis en que se ve sumida el Sodalicio y seguiría defendiendo rabiosamente por motivos puramente sentimentales a la institución que cobija a sus hermanos. En la foto que reproduzco a continuación, tomada en Roma el 11 de diciembre de 2012, aparece en el centro junto a Carlos Polo Samaniego —director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute (PRI), quien ha negado hasta ahora toda vinculación con el Sodalicio—, el sacerdote sodálite Juan Carlos Rivva, el adherente sodálite e “intelectual” Alfredo García Quesada y José Ambrozic, actual Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana.

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SODALICIO: EL EXPULSADO PÚBLICO NÚMERO UNO

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Germán McKenzie González

Durante el tiempo en que fui sodálite, no recuerdo que se haya expulsado a ningún miembro. Hubo ciertamente quienes se fueron voluntariamente, así como aquellos que fueron invitados a retirarse.

De pronto, en septiembre de 2007, me llegó la noticia de la expulsión de quien era entonces Superior Regional del Perú, Germán McKenzie, por “falta grave reiterada”.

Un mes después ocurriría la segunda expulsión pública, la de Daniel Murguía, por haber sido atrapado in fraganti por la policía en una situación pedófila en un hostal del centro de Lima.

No sé de nadie más que haya sido expulsado posteriormente del Sodalicio, ni siquiera aquellos que tienen sobre sus espaldas acusaciones tan o más graves que la de Murguía.

Curiosamente, el Sodalicio no trató posteriormente a McKenzie como un renegado, sino más bien como un amigo entrañable de la institución. Se le apoyó para que siguiera estudios de religión y cultura en la Catholic University of America (Washington D.C.) y pudiera acceder posteriormente a un puesto docente en la Niagara University (Lewiston, Nueva York). Se casó el año 2011 en Lima en una ceremonia litúrgica presidida por el cura sodálite Juan Carlos Rivva, en presencia de varios miembros del Sodalicio, muchos con altos cargos de responsabilidad en la institución.

Sigue siendo un misterio el motivo de su expulsión. McKenzie no aparece en ningún testimonio como que haya cometido ningún tipo de abuso. Además, el Sodalicio apaña a los abusadores, no suele expulsarlos públicamente. Quizás hubo incompatibilidades personales o se trató solamente de una componenda. Lo cierto es que, hasta el momento, el silencio de McKenzie sobre lo que sabe del Sodalicio parece estar garantizado.

(Columna publicada en Exitosa el 17 de septiembre de 2016)

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Germán McKenzie siempre fue para mí un sodálite que destacaba por su humanidad y su afecto comprensivo. Era para mí un punto de referencia y una persona de contacto incluso cuando dejé de vivir en comunidades sodálites. Sin embargo, en septiembre de 2007 se le comunicó oficialmente a la Familia Sodálite que Mckenzie había sido expulsado de la institución debido a una falta grave reiterada, sin especificar cuál era esta falta. Se trataba probablemente de una falta relacionada con la obediencia o con incapacidad para guardar el celibato, sin que hubiera habido de por medio ningún abuso en perjuicio de nadie. O tal vez no hubiera falta, y se trataba simplemente de un subterfugio para facilitarle la salida de la institución a un profeso perpetuo que ya no quería pertenecer a ella.

Germán McKenzie —quien vive actualmente en Canadá— recibiría apoyo del Sodalicio para asentarse en los Estados Unidos y poder iniciar, al año siguiente de haber sido expulsado, estudios de religión y cultura en la Catholic University of America (Washington D.C., Estados Unidos). En enero de 2010, Raúl Masseur, un sodálite de antigua hornada, le cedería su puesto de capellán en la Brock University de St. Catharines (Ontario, Canadá), responsabilidad que asumiría McKenzie hasta agosto de 2010. Se desempeñaría también como Director de la Oficina de Evangelización de la Diócesis de St. Catharines (Ontario, Canadá) desde enero de 2010 hasta diciembre de 2011. A partir de enero de 2012 lo encontramos como profesor adjunto en la Niagara University (Lewiston, Nueva York, Estados Unidos). Desde junio de 2012 también es profesor visitante de la Universidad Juan Pablo II (San José, Costa Rica), cuyo rector es nada menos que el P. Emilio Garreaud, miembro de la generación fundacional del Sodalicio. Aparece también en la plana docente del Catholic Pacific College (Langley, Columbia Británica, Canadá) y de The St. James of Jerusalem School of Theology (Riviera Beach, Florida, Estados Unidos).

Sigue siendo un misterio las verdaderas razones que llevaron a su expulsión del Sodalicio así como el trato preferencial que recibió, no concedido ni siquiera a ninguno de los sodálites que se fueron por la puerta delantera por propia voluntad, cumpliendo con todos los requisitos formales y quedando en buenas migas con la institución.

Así también sigue siendo un enigma por qué hasta ahora no se ha expulsado a ninguno de los abusadores conocidos del Sodalicio, mucho menos a Figari, el pez gordo en todo este asunto. Lo cual contrasta con la celeridad con que se expulsó a Daniel Murguía, un sodálite de escaso peso en la institución. Al parecer, el rasero no es el mismo para todos.