EL FUJIMORISMO HUNDIENDO LA DEMOCRACIA

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Congresistas del partido fujimorista Fuerza Popular

Según el índice de democracia de la prestigiosa revista The Economist, en el año 2016 sólo había 19 países con un régimen de democracia plena. Estados Unidos no está entre esos países. Muchos menos el Perú, que con un puntaje promedio de 6.65 ocupa el puesto 59.

Si bien de entre las cinco categorías que se evaluaron, el Perú obtuvo un puntaje alto en proceso electoral y pluralismo (9.17) y libertades civiles (8.24), los otros puntajes obtenidas fueron miserables —funcionamiento del gobierno (5.36), participación política (6.11), cultura política (4.38)—, no librándose nuestro país de quedar como una democracia imperfecta a los ojos del mundo.

Sospecho que los resultados en el año 2017 serán peores. Pues el gobierno no parece estar funcionando como debe, el desinterés por participar en la cosa política parece estar aumentando debido a una difundida conciencia derrotista que cree que no se puede ganar la lucha contra la corrupción, y el fujimorismo se está encargando de llevar la cultura política a niveles subterráneos inimaginables.

Así como también, gracias a su mayoría parlamentaria, está buscando restringir el pluralismo electoral mediante vallas prácticamente insalvables que dificultarían la participación de algunos actores importantes, llámese Julio Guzmán o Verónika Mendoza. Y ni qué decir de la ley contra el transfuguismo y el proyecto de ley que restringe la libertad de prensa, que atentan contra libertades civiles fundamentales.

En Alemania, donde sí hay democracia plena, difícilmente podría darse el espectáculo de un solo partido dominando el ámbito parlamentario con mayoría absoluta. Pues el sistema político fue diseñado —después de la nefasta experiencia de Hitler— con el fin de evitar el acaparamiento de ninguno de los poderes del Estado por un solo partido. No hay segunda vuelta. Y dado que difícilmente un partido logra más del 50% de los votos, tanto en el Parlamento como en el Ejecutivo se tienen que hacer coaliciones entre un mínimo de dos partidos, a fin de obtener la mayoría necesaria para formar gobierno. El sistema favorece la cooperación interpartidaria y el pluralismo.

En el Perú hay un Congreso con mayoría absoluta fujimorista —no obstante que Fuerza Popular obtuvo sólo el 40% de los votos válidos—, que no cuenta con ningún contrapeso importante que le impida ir contra la razón y hundir aún más el país. Como en tiempos de la dictadura.

(Columna publicada en Exitosa el 27 de abril de 2017)

FELIZ NAVIDAD CON PAN Y CIRCO EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Mesa Directiva del Congreso de la República

Mesa Directiva del Congreso de la República

En Alemania los diputados del Parlamento Federal (Bundestag) no reciben gratificación, ni bonos ni canasta navideña. Más aún, la ley estipula que sólo pueden recibir regalos en su calidad de representantes parlamentarios por un valor máximo de 200 euros al año. Están obligados a declarar los regalos que superen esta suma y se los pueden quedar, siempre y cuando desembolsen su valor. Pues los regalos cuentan en Alemania como un ingreso. Además, así se minimizan los riesgos de corrupción.

A esto hay que añadir que según la ley alemana un trabajador sólo puede recibir de su empleador regalos por un valor de 44 euros al mes, y 40 euros si se trata de un regalo entregado en el marco de la celebración navideña de la empresa, estando prohibida la entrega de éste o cualquier monto en efectivo; además, el monto de lo que gasta el empleador por trabajador en las dos celebraciones por año que permite la ley —incluyendo eventuales regalos— no puede sobrepasar los 110 euros en total. Todo lo que supere estos montos se considera como ingreso sujeto a los descuentos de ley, que fluctúan entre 20% y 60% aproximadamente del sueldo bruto, dependiendo de la categoría fiscal correspondiente, de la situación familiar del asalariado (soltero, casado, divorciado), del número de hijos, del monto del salario y otros factores más.

A la vista de cómo funcionan las cosas en un país rico y desarrollado del Primer Mundo, resulta escandaloso e inaudito que en el Perú los más de 4000 trabajadores del Congreso —incluyendo a los 130 congresistas— reciban regalada una canasta navideña de lujo por un valor de 920 soles, además de otros beneficios del cual están privados la gran mayoría de los peruanos.

Con un sueldo mensual que supera los 15,000 soles, un congresista gana muy por encima del sueldo promedio en el Perú, que asciende aproximadamente a 1,700 soles al mes. Pero a diferencia de cualquier trabajador común y corriente, no puede ser despedido mientras dure su mandato de cinco años. A lo más puede ser sancionado con suspensión temporal sin gozo de haber.

¿Por qué quienes ganan más de lo necesario para tener un nivel de vida decente en el Perú deben ser halagados con regalos que incluyen lujos como una botella de ron Appleton, una de vino espumante Asti Ricadonna, una de vino tinto español y otra de pisco El Portón, además de la posibilidad de viajar acompañados a Jamaica o a Punta Cana (República Dominicana) o con la familia al interior del país, todo con plata del Estado? ¿Qué justifica que quienes perciben un señor sueldo reciban además productos no sólo destinados a la cena navideña, sino en cantidad suficiente como para abastecer sus despensas y sus bares?

Recibir un beneficio suntuoso pagado con dinero del Estado —es decir, con los impuestos de los contribuyentes— no puede constituir ningún derecho —diga lo que diga el congresista Becerril—, más aún cuando quien lo recibe gana mensualmente nueve veces el sueldo promedio del trabajador peruano.

Eso parecen haberlo entendido bien quienes han renunciado a este privilegio o han donado sus canastas a una obra benéfica, en vez de aprovecharlas en beneficio propio. Esperemos que sea así y no solamente cálculo político.

Aquí en Alemania, comparando las ofertas de canastas navideñas con productos gourmet fabricados o envasados en el país, las más caras cuestan alrededor de 100 euros y contienen un poco más de 20 productos, incluyendo una botella de vino y una de espumante. En comparación, las canastas del Congreso —que incluyen licores importados de lujo, delicatessen y otros productos de consumo diario— tienen al cambio del día un valor de unos 260 euros. Cifra escandalosa para un país pobre del Tercer Mundo.

Si bien en ciertas instituciones y empresas es costumbre regalar canastas navideñas a los trabajadores, esto debería hacerse dentro de límites razonables. En el Congreso, que según doña Luz Salgado sigue una política de austeridad, las canastas deberían ser más modestas y contar sólo con productos de fabricación nacional. Deberían ser adquiridas por licitación. Y debería privarse de este beneficio y otros a los congresistas, que ganan más que suficiente para poder darse ellos mismos estos gustos a costa de su propio bolsillo.

¿Cuáles pueden haber sido las razones para que la Mesa Directiva del Congreso, presidida por la fujimorista Luz Salgado, diera luz verde a las canastas del escándalo? Considerando que los principales destinatarios son los trabajadores del Congreso, no se me ocurre otra razón que el clientelismo político. Es decir, a nivel del personal del Congreso las canastas cumplirían la misma función que los tapers naranjas durante las elecciones presidenciales.

Hemos sido testigos del lamentable espectáculo de circo romano que nos ofreció la mayoría fujimorista durante la interpelación y posterior censura del ministro Saavedra, con intervenciones que no cumplían la función de comunicar un discurso racional y lógico sino más bien la de hacernos oír el rugido de los leones dispuestos a destrozar a zarpazos a la ofrenda humana de turno. Ahora llega el momento de entregar las canastas, es decir, de darle el pan al pueblo que forma parte de este coliseo, a fin de comprar su lealtad y su apoyo en la medida de lo posible.

Hay varios congresistas que no se han prestado a esta farsa y los felicito por ello. Aún así, la impresión que nos deja la actuación de un Congreso dominado por el fujimorismo es la de una estampa del Imperio romano, donde el derroche es la norma para la mayoría de los miembros de la clase política, mientras que ofrecen pan y circo a la plebe que está al servicio de estos impresentables e indecorosos patricios.

Lo peor es que, a estas alturas del partido, todavía hay circo para cinco años.

(Columna publicada en Altavoz el 22 de diciembre de 2016)

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FUENTE

La República
Esta es la canasta que recibirá cada congresista de la República (20 de diciembre de 2016)
http://larepublica.pe/impresa/politica/832162-esta-es-la-canasta-que-recibira-cada-congresista-de-la-republica

LOS BUITRES EN EL CONGRESO

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En Alemania también hay corrupción. Así como hay actos violentos, injusticias y discriminación. Pero no es algo inherente al sistema, que lo corroe como un tumor maligno. Estos problemas no llegan a tener las dimensiones cancerígenas que tienen en el Perú.

Según estadísticas recientes las siguientes instituciones alemanas superan el 60% de aprobación —de más a menos—: la policía, los pequeños y medianos empresarios, el poder judicial y el poder legislativo. Por debajo del 35% de aprobación se hallan —de menos a más— las macroempresas, el gobierno federal, la administración pública y la Iglesia.

En el año 2002 partí de un Perú que miraba con esperanza al futuro, deseando superar los problemas legados por el fujimorismo.

Actualmente contemplo un Perú con problemas similares: políticos que declaran corrupto a un ministro y lo censuran sin pruebas fehacientes, esgrimiendo argumentos falsos. Además, se hacen a sí mismos regalos navideños que son un insulto a la austeridad en un país pobre. Cometen peores actos de corrupción que aquellos que injustamente le endilgan a quien censuran. Legislan no para el bien del país sino para satisfacer las ansias pantagruélicas de poder de una dinastía familiar de raíces japonesas.

Cuando la confianza en los poderes legislativo y judicial está por los suelos, es natural que la violencia impregne el lenguaje, el trato cotidiano, el aire que se respira, y tengamos discriminación, desigualdades que claman al cielo, impunidad de los corruptos.

Y nos veamos obligados a contemplar cómo las personas más capaces tienen que someterse a la humillación de ser juzgadas por una sarta de mediocres e ignorantes.

Como ya ocurría en el amado Perú que dejé.

(Columna publicada en Exitosa el 17 de diciembre de 2016)

LOS FUNDAMENTALISTAS CONTRA EL MINISTRO SAAVEDRA

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Jaime Saavedra Chanduví, Ministro de Educación del Perú

«Vive su sexualidad de manera responsable y placentera, respetando la diversidad en un marco de derechos. Establece relaciones afectivas positivas basadas en la reciprocidad, el respeto, el consentimiento y el cuidado del otro. Identifica signos de violencia en las relaciones de amistad o pareja. Argumenta la importancia de tomar decisiones responsables en la vivencia de la sexualidad en relación a su proyecto de vida.»

Aunque correctas y compatibles con la doctrina cristiana basada sobre las enseñanzas de los Evangelios, estas palabras tomadas del Currículo Nacional de la Educación Básica suenan irritantes a oídos de cristianos fundamentalistas —tanto católicos como evangélicos—, para quienes una vivencia de la sexualidad en estos términos se asocia con libertinaje, promiscuidad, desviaciones sexuales y los pecados más graves imaginables. Pues en sus mentalidades sexófobas una falta contra la “pureza” es una catástrofe cuasi-apocalíptica, mientras que la ausencia de tolerancia, de respeto hacia la conciencia ajena, de aceptación de la diversidad humana no les parecen graves, e incluso creen que debe fomentarse en ciertos casos. Como, por ejemplo, contra aquellas personas que descubren —no deciden— su orientación homosexual y se sienten orgullosos con todo derecho de su identidad gay.

Las razones —mejor dicho, sinrazones— esgrimidas contra el ministro Saavedra en el Congreso son sólo el pretexto para tumbarse a un funcionario que no transa con autoritarismos, discriminaciones ni ignorancia endémica, sino que busca una educación para todos los peruanos basada sobre el conocimiento, la libertad, el respeto, la responsabilidad y la solidaridad.

El lobby fundamentalista detrás del fujimorismo sólo quiere una sociedad donde se enseñe a los niños a obedecer a la autoridad. Y donde se perpetúe la ignorancia.

(Columna publicada en Exitosa el 10 de diciembre de 2016)

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Recomiendo leer sobre el tema el excelente artículo “Los fariseos de la palabra” (29 noviembre, 2016) de Rosa María Palacios:
http://rosamariapalacios.pe/2016/11/29/los-fariseos-de-la-palabra/

EL CATÓLICO FUJIMORISTA

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Se sabe que una parte significativa de quienes se consideran católicos comprometidos votarán por la hija del ex dictador. Sólo porque se ha manifestado en contra de la despenalización del aborto y de la unión civil entre homosexuales.

Su conciencia moral la reducen a estos dos puntos, y no les importan los vínculos con el narcotráfico, la propagación de mentiras, los signos de corrupción presentes en la campaña, la defensa de la pena de muerte ni la amenaza autoritaria que representa la candidata.

El católico fujimorista mira con buenos ojos el autoritarismo, le agrada la mano dura —pues cree firmemente que a él no le va a afectar—, ve con gusto la imposición de ideas sin necesidad de dialogar ni negociar. Así como obnubila su capacidad crítica ante la ilusa promesa de seguridad unida a la represión que postula Fuerza Popular, de igual manera le rinde pleitesía al cardenal Cipriani y arrodilla servilmente su pensamiento ante sus exabruptos doctrinales —como condenar la pena de muerte cuando la defiende Alan García, pero considerarla un asunto de conciencia cuando la defiende Keiko Fujimori—.

Al católico fujimorista le interesa que las leyes se ajusten a sus convicciones morales aunque el país se caiga en pedazos, se conmueve ante los gestos de asistencialismo social —sin importarle que se usen sólo con fines clientelistas— y nunca se le verá marchando al lado de las mujeres esterilizadas a la fuerza, de los deudos de los asesinados por el Grupo Colina o de los jóvenes amantes de la libertad y la democracia.

Tampoco le importa que puedan haber muertos y desaparecidos. Pues es ciego al sufrimiento y a la injusticia.

(Columna publicada en Exitosa el 4 de junio de 2016)

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Agradezco a Ricardo Sánchez Serra, columnista católico del diario fujimorista La Razón, quien —gracias a sus comentarios en Twitter— me sirvió de inspiración para este escrito. Los artículos que perpetra con cierta regularidad pueden leerse en su blog personal (ver http://rsanchezserra.blogspot.com).