LA INFAME POLITIZACIÓN DE UN CRIMEN PASIONAL

kandel_demo_03-03-2018

Manifestación derechista en Kandel (3 de marzo de 2018)

Kandel es un apacible centro poblado situado a unos 25 kilómetros del pueblito vitivinícola donde resido en Alemania. En los últimos meses su tranquilidad se ha visto perturbada por acontecimientos que lo han convertido en foco de un problema que divide a toda la población alemana: la xenofobia y el racismo derivado de la defensa de supuestos valores patrióticos.

Todo comenzó con un crimen pasional, que nunca debió haber sobrepasado los límites de lo meramente policíaco.

El 27 de diciembre de 2017, una joven de 15 años fue apuñalada en el local de una conocida cadena de droguerías por un joven que asistía a su misma escuela y que había sido su pareja hasta inicios del mismo mes. Pero había una circunstancia que fue instrumentalizada por la prensa basura y los grupos de extrema derecha: el joven es un refugiado afgano.

Por ejemplo, Bild-Zeitung, un diario sensacionalista y el de mayor circulación en toda Alemania, publicó el siguiente titular: «Afgano (15) apuñala a muchacha alemana».

El 30 de diciembre unas 200 personas realizaron una manifestación en Kandel respondiendo a un llamamiento de la Alternativa para Alemania, joven partido de extrema derecha que en las últimas elecciones de 2017 se convirtió sorpresivamente en la tercera fuerza política del país gracias a su representación parlamentaria en el Bundestag.

El 2 de enero de 2018 hubo una marcha de 400 simpatizantes de la “Unión de Mujeres de Kandel”, asociación fantasma promovida por el extremista de derecha Marco Kurz, que quería así generar la impresión de que eran las mismas mujeres y madres de Kandel quienes estaban detrás del evento. Los participantes gritaron consignas como «¡Merkel debe irse!»

El 28 de enero se hicieron presentes en Kandel unos 1000 manifestantes, de los cuales unos 100 pertenecían a grupos de extrema derecha. Esta vez hubo una contramanifestación de la “Unión Alzarse contra el Racismo – Palatinado del Sur” con cerca de 150 participantes.

Pero lo peor aún estaba por venir. Christina Baum, diputada de la Alternativa para Alemania en el parlamento regional de Baden-Wurtemberg —téngase en cuenta que Kandel no está ubicada en ese estado, sino en Renania-Palatinado— convocó a una manifestación a realizarse el 3 de marzo en la localidad bajo el lema de «Kandel está en todas partes», incitando al odio contra todos los refugiados en general, especialmente aquellos provenientes de países islámicos.

Ese día asistieron unos 4000 manifestantes de toda Alemania a Kandel, que cuenta con una población de apenas 9000 habitantes. El evento fue interpretado como un espaldarazo de la Alternativa para Alemania a grupos de extrema derecha, pues entre los participantes había integrantes de los Neonazis de la Tercera Vía, enemigos del Islam de Baviera, activistas de los Europeos Patriotas contra la Islamización de Occidente (Pegida), militantes de los Soldados de Odín y de los Ciudadanos del Reich, grupos de los cuales algunos se hallan bajo observación de los servicios de inteligencia alemanes. Al mismo tiempo hubo contramanifestaciones antifascistas con aproximadamente 500 participantes.

Todas estas muestras de xenofobia e incitación al odio lograron finalmente vencer la apatía de varios habitantes locales, que fundaron la unión “Somos Kandel” y el 24 de marzo lograron convocar a unas 2000 personas en contra de una manifestación derechista de aproximadamente 1000 participantes. Asistieron al evento a favor de los refugiados Malu Dreyer, presidenta regional de Renania-Palatinado, y otros políticos locales de alto rango.

El diario local Die Rheinpfalz deploró respecto al asesinato de la muchacha que «en Internet el odio predominara sobre el luto» y que tuviera que borrar de su página de Facebook por lo menos 800 comentarios porque «estaban cargados de odio hasta un punto intolerable, porque llamaban a la justicia por mano propia o al linchamiento, porque les faltaba toda conciencia de lo que es un Estado de derecho, porque estaban repletos de teorías de la conspiración».

El 7 de abril un ciudadano alemán condujo una camioneta contra las personas sentadas en las afueras de un restaurante en Münster, matando a 2, hiriendo a otras 20 y suicidándose después. Hasta ahora no hay indicios de que vaya a haber una polítización de este crimen. Pues parece que sólo cuando un criminal es extranjero, vale todo para estigmatizar a los que sean de su misma procedencia.

(Columna publicada en Altavoz el 16 de abril de 2018)

Anuncios

EL TERRORISMO DE DERECHA

victimas_mortales_de_violencia_derechista

Víctimas mortales de la violencia derechista en Alemania

Berlín, 19 de diciembre de 2016. El tunecino Anis Amri enfila un camión contra los asistentes a un mercado navideño. 12 personas mueren en este atentado terrorista de trasfondo islámico, mientras 55 quedan heridas.

Se trata de las primeras —y hasta ahora únicas— víctimas mortales del terrorismo islámico en territorio alemán.

Alemania es un país que ya ha tenido experiencias con el terrorismo en su pasado. El grupo de izquierda revolucionaria Rote Armee Fraktion (RAF) —Fracción del Ejército Rojo, en español—, que se mantuvo activo entre la década de los ‘70 y los ‘90, arrojó un saldo de 33 muertos y más de 200 heridos en acciones terroristas.

Pero el peor atentado terrorista de la posguerra se le atribuye no a la izquierda, sino al extremismo de derecha, de orientación ideológica neonazi. El 26 de septiembre de 1980, Gundolf Köhler, miembro del Wehrsportgruppe Hoffmann, hizo estallar una bomba a la entrada principal del Oktoberfest en Múnich, causando la muerte de 13 personas —incluido él mismo— e hiriendo a otras 211.

Hasta ahora no se sabe exactamente el número de víctimas mortales que ha causado la derecha extremista en Alemania. El Bundeskriminalamt (Oficina Federal de Investigación Criminal) reseña oficialmente 75 muertos entre 1990 y 2015, mientras que la Fundación Amadeu Antonio —una sociedad sin fines de lucro que combate el antisemitismo, el racismo y el extremismo de derecha— indica que son por lo menos 178 las víctimas mortales en ese mismo período.

El panorama internacional al respecto en el mundo occidental no es muy distinto al de Alemania. En Estados Unidos, el Nation Institute junto con el Center for Investigative Reporting han publicado recientemente una investigación que llega a la conclusión de que entre 2008 y 2016 hubo en el país 115 atentados ejecutados por supremacistas blancos de extrema derecha, mientras que sólo fueron 63 los atentados con un trasfondo islámico. Y aun en estos últimos casos, el terror no suele venir de mano de inmigrantes, sino de personas nacidas en suelo estadounidense. En total, 87% de las personas que cometieron los atentados nacieron en los Estados Unidos.

La decisión de Donald Trump de impedir el ingreso de viajeros de 6 países de mayoría musulmana —Libia, Irán, Yemen, Somalia, Sudán y Siria— por razones de seguridad no tiene ningún sustento en la realidad, pues según señala el estudio mencionado, sólo el 1% de los autores de los atentados provenían de alguno de estos países.

El peligro real no se halla más allá de las fronteras de los Estados Unidos, sino que se encuentra en el seno de una sociedad donde, al igual que en Alemania, aumentan los adeptos a los grupos radicales de derecha de orientación fascista. Lo cual se agrava en Estados Unidos cuando se antepone el derecho a portar armas al derecho de vivir en paz, o cuando se tiene un Presidente que ha tenido declaraciones que suscribiría cualquier supremacista blanco y que, cabalgando sobre el lomo de una ignorancia supina, busca un chivo expiatorio en la religión islámica y mira para otro lado cuando los criminales son de casa. Por ejemplo, se demoró tres días en condenar el asesinato de dos hombres en Portland (Oregon) el 26 de mayo de este año, que fueron apuñalados por salir en defensa de dos jóvenes musulmanas, cuando no duda en condenar de inmediato cualquier acción criminal realizada por terroristas islámicos.

Además, no tiene en cuenta —o no le importa— que la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo a nivel mundial son musulmanes, y negarles la acogida cuando huyen de una situación que pone en riesgo su integridad o sus vidas, lesiona derechos humanos fundamentales y constituye un crimen de lesa humanidad.

Mientras la muerte de personas de rasgos occidentales en atentados terroristas islámicos siga siendo noticia de primera plana, a la vez que se “invisibiliza” a las víctimas musulmanas —mucho mayores en número—, muertas por mano tanto de extremistas islámicos o filo-fascistas como por obra de dictaduras antidemocráticas o potencias militares de ocupación, el mundo seguirá siendo para las grandes mayorías un lugar ingrato para vivir, donde la paz se vislumbra cada vez más como un sueño lejano.

(Columna publicada en Altavoz el 10 de julio de 2017)

________________________________________

FUENTES

HuffPost
Most Of America’s Terrorists Are White, And Not Muslim (24/06/2017)
http://www.huffingtonpost.com.au/2017/06/25/most-of-america-s-terrorists-are-white-and-not-muslim_a_22980088/

ZEIT ONLINE
US-Studie: Rechtsextremisten in USA größere Gefahr als Islamisten (26. Juni 2017)
http://www.zeit.de/gesellschaft/zeitgeschehen/2017-06/us-studie-terrorismus-rechtsextremismus-islamismus

Wikipedia (en alemán)
Todesopfer rechtsextremer Gewalt in der Bundesrepublik Deutschland
https://de.wikipedia.org/wiki/Todesopfer_rechtsextremer_Gewalt_in_der_Bundesrepublik_Deutschland

Mut gegen rechte Gewalt
Todesopfer rechter Gewalt seit 1990 (30.07.2015)
https://www.mut-gegen-rechte-gewalt.de/news/chronik-der-gewalt/todesopfer-rechtsextremer-und-rassistischer-gewalt-seit-1990

FILIBUSTEROS Y PIRATAS EN LAS ELECCIONES EUROPEAS

bandera_europea_berlin_

Las últimas elecciones para el Parlamento Europeo han traído un preocupante repunte de la extrema derecha, sobre todo en Austria, Francia y el Reino Unido. En el país germano, sorpresivamente, la Alternativa para Alemania, un partido fundado en abril de 2013 y que está en contra del euro y de la ayuda financiera solidaria a otros países europeos, ha obtenido 7 curules de los 96 destinados a candidatos alemanes. El Partido Nacionaldemócrata, de ideología neonazi, ha obtenido un solo curul.

Mientras los cristianodemócratas y los socialdemócratas, actualmente los partidos que forman la coalición que gobierna el país, se reparten la mayor parte de la torta política, yo sigo soñando con nuevas alternativas que no se basen en ideologías y modelos caducos que han demostrado su fracaso para construir sociedades solidarias donde la persona humana sea el valor primordial.

Sueño con propuestas que tengan en cuenta la revolución digital, fortalezcan los derechos de las personas frente a un Estado que quiere controlar y vigilar todo, que fomenten una radical modificación de las leyes de propiedad intelectual —las cuales favorecen los intereses de grandes conglomerados que explotan a los autores y criminalizan el acto de compartir películas, música y software en la red—. Sueño con mayor transparencia y acceso a la información, para garantizar la libertad de los individuos en la toma de decisiones. Y sueño con servicios de salud, educación y asistencia social que no prioricen la economía por encima de las necesidades de las personas.

Por eso me inclino por el Partido Pirata Alemán, que ha obtenido un curul. Un partido joven que tiene una interesante visión de futuro.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 28 de mayo de 2014)