LA SECTA

colonia_dignidad

Ocurrió en un país de Sudamérica.

Un líder religioso de pensamiento mediocre, ideas fascistoides y anticomunistas, lenguaje soez pero con una enorme capacidad de manipulación, funda un grupo religioso de características sectarias y establece así un espacio propio donde es él quien determina las normas, erigiéndose como señor del bien y del mal, exigiendo una obediencia absoluta de parte de sus seguidores.

Éstos, sometidos a un adoctrinamiento comparable con un lavado de cerebro, lo veneran y, siguiendo sus enseñanzas sobre Dios y el demonio, se ciñen a una vida austera reprimiendo su sexualidad y desconfiando del mundo externo como un lugar sometido a la maldad y la perversión.

En cambio, para el líder valen otros reglas: él goza de privilegios negados a sus súbditos, como despertarse a la hora que quiera, vestir ropa cara, degustar comida especial preparada para él y, sobre todo, poder practicar el sexo con jóvenes varones seleccionados, los cuales además están a su disposición cual esclavos modernos para atenderlo y cumplir con todos sus deseos.

La organización, que goza de un estatus especial gracias al apoyo del gobierno y además está liberada de impuestos, gestiona obras benéficas y sociales, además de otros negocios ajenos a lo religioso, entre ellos algunos vinculados a la minería.

Sólo una cúpula de 15 a 20 hombres comparten la información, mientras que los demás miembros son mantenidos en la ignorancia.

No estoy hablando de Luis Fernando Figari y el Sodalicio, sino de Colonia Dignidad, un enclave de alemanes en los Andes chilenos, cuyo líder, Paul Schäfer, y otros miembros fueron encontrados culpables de asociación ilícita para delinquir y de violaciones de derechos humanos.

(Columna publicada en Exitosa el 2 de julio de 2016)

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Colonia Dignidad, asentamiento fundado en Chile en 1961 por inmigrantes alemanes, en la comuna de Parral, Provincia de Linares, Región del Maule, fue también un centro de detención y tortura en tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet. Actualmente se llama Villa Baviera.

Las denuncias por violaciones de derechos humanos básicos se dieron durante décadas a partir de los años ’60, pero fueron ignoradas tanto por la justicia chilena como por la diplomacia alemana.

Paul Schäfer, el líder de una supuesta comunidad idílica que en realidad era una secta, finalmente huyó en 1997 ante acusaciones de abusos sexuales contra niños y fue capturado en Argentina en el año 2005. Murió en una cárcel chilena en el año 2010.

En la sentencia dictada en abril de 2014 en Chile por el ministro en visita Jorge Zepeda Arancibia en contra de ex integrantes de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y de ex miembros de la Colonia Dignidad por asociación ilícita para diversos delitos cometidos en terrenos de esta última a partir de 1970, confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago, se señalan como características de la organización de Schäfer, entre varias otras:

  • la existencia de un mando superior, basado en un sistema de información, con características de organización militar;
  • sistema con características propias de las sectas, utilizando la religión y el vínculo con la autoridad militar de la época, lo que le permitió al líder abusar de la propia comunidad y desarrollar en forma impune su conducta pedófila criminal.

En materia de actividad organizada que constituye violación de Derechos Humanos:

  • se cometieron delitos de lesiones graves mediante el empleo sistemático de tratamientos psiquiátricos a los propios colonos de la ex «Colonia Dignidad»;
  • se mencionan los nombres de ocho jóvenes colonos alemanes, todos ellos pertenecientes a los grupos de niños llegados a Chile entre 1961 y 1963, que fueron separados de sus padres, al igual que los otros niños alemanes, pero además sometidos a «tratamientos de salud», no obstante estar sanos, recibiendo suministros de «sicotrópicos» y aplicación de corriente eléctrica en sus cuerpos mediante «electroshocks», permaneciendo aislados en el «hospital», así como en el anexo a éste denominado «Neukra», ubicados todos al interior de la hoy ex «Colonia Dignidad»;
  • y se establece que dichos seudo tratamientos psiquiátricos tenían como objetivo lograr la separación de los miembros de las familias y con ello la destrucción de los vínculos de éstas, además de inhibir las conductas sexuales de las víctimas, destruyendo el concepto de familia y manteniendo así una supuesta pureza moral de esos jóvenes;
  • el líder ejecutó tales conductas luego de crear un sistema de colaboración con los organismos de seguridad, logrando un estatuto similar al de las autoridades de la época, lo que le permitió llevar a cabo impunemente las prácticas crueles en contra de los propios colonos alemanes, los que deben ser considerados parte de la población civil, violencia física y sexual destinada a la destrucción de los vínculos familiares, con fines de proselitismo religioso o servicio a una causa;
  • la agresión física en contra de los jóvenes colonos se llevaba a cabo con orientación directa del líder, con el claro propósito de mantener sobre ellos un poder absoluto.

En cuanto a la comisión de delitos sexuales:

  • el líder de la Colonia, con complicidad y encubrimiento de sus ex jerarcas, cometió abusos sexuales y violaciones sodomíticas en contra de los menores, según quedó establecido en la causa rol 53.914 y otras acumuladas, tramitadas por un Ministro de la Corte de Apelaciones de Talca, en Visita Extraordinaria, en el Juzgado de Letras de Parra;
  • engañando a los progenitores de las víctimas y aprovechando la pertenencia de éstos a familias campesinas de la zona que buscaban un futuro mejor para sus hijos, y con el falso propósito de brindarles protección, la organización implementó una estructura jerárquica para que el líder seleccionara niños de su agrado y consumara gravísimas agresiones sexuales en contra de ellos, actuando otros integrantes como cómplices o encubridores de los delitos;
  • se encuentra acreditado judicialmente por la mencionada causa, que después de 1990 se cometieron en la «Colonia» múltiples delitos sexuales y violaciones sodomíticas en contra de menores;
  • a la vez, en ese proceso se acreditó que los delitos se cometieron utilizando el inmueble y la organización de la ex «Colonia Dignidad», hoy «Villa Baviera», especialmente en el denominado «Internado Intensivo» de menores que existió en su interior, al cual eran incorporados los niños que fueron agredidos sexualmente, donde eran mantenidos bajo coacción e intimidación, bajo los férreos y sofisticados sistemas de seguridad de la ex «Colonia Dignidad»;
  • por lo que el propósito real de establecer y operar dicho «Internado Intensivo» fue atraer menores para ser violentados sexualmente por el jerarca, con la complicidad y el encubrimiento por otros miembros de la ex «Colonia Dignidad».

Éstos son sólo algunos puntos de la sentencia, pues ésta incluye varios delitos más, entre los que se cuentan la posesión ilícita y tráfico de armas, además de torturas y asesinatos de detenidos políticos durante la dictadura de Pinochet.

Guardando las distancias —pues el caso de Colonia Dignidad llegó a extremos a los que no parece haber llegado el Sodalicio de Vida Cristiana—, si consideramos sólo las similitudes, ¿qué duda puede seguir habiendo de que la denuncia penal contra algunos miembros del Sodalicio por asociación ilícita para delinquir, secuestro y lesiones graves tiene bases sólidas?

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FUENTES

Dieter Maier, Colonia Dignidad: Auf den Spuren eines deutschen Verbrechens in Chile, Schmetterling Verlag, Stuttgart 2016.

Wikipedia (en español)
Colonia Dignidad
https://es.wikipedia.org/wiki/Colonia_Dignidad

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