A LA MEMORIA DE UN CURA SODÁLITE

jurgen_daum

Jürgen Daum, sacerdote sodálite, ha fallecido el 17 de mayo, víctima de cáncer.

Estuvo en mi misma promoción escolar en el Colegio Alexander von Humboldt. De carácter tranquilo y poco avispado, lo recuerdo como una persona bondadosa desde esa época, aunque nunca llegamos a ser amigos.

Mientras que yo fui captado por el Sodalicio gracias a mis vínculos con alumnos del Colegio Santa María (Marianistas) de Monterrico, Jürgen llegó al Sodalicio posteriormente a través de Giancarlo Bancalari, un vecino suyo, alumno del Colegio Antonio Raimondi.

Originalmente de religión protestante, Jürgen fue invitado a un retiro sin que los organizadores supieran de su confesión luterana, y pasó por las mismas dinámicas que se aplicaron en los retiros para iniciar el sometimiento psicológico de los jóvenes adolescentes que ingresarían al Sodalicio. Pues hasta ahora no se sabe de nadie en absoluto que se haya unido al Sodalicio siendo un adulto pleno. Y, por supuesto, el proceso siempre se dio al margen de los progenitores, sin comunicarse nunca directamente con ellos. Su paso hacia la Iglesia católica se hizo cuando aún era menor de edad, bajo la atenta supervisión de Virgilio Levaggi.

Siempre negó haber sufrido un lavado de cerebro y mantuvo su fidelidad al Sodalicio hasta el final, sin esbozar crítica alguna.

En octubre de 2013 concedió una entrevista al canal católico EWTN, donde dijo —entre otras cosas— que vivir con Figari «es vivir con un padre, y un padre que quiere lo mejor para sus hijos. Y en ese querer lo mejor para sus hijos, es exigente pero también es muy amoroso. Es un padre que, como todo padre, puede tener sus errores, sus dificultades, pero también es un padre que tiene la capacidad de saber pedir perdón, por sus errores y dificultades, y decir lo que siempre recuerdo que él nos decía a nosotros: “un padre quiere que sus hijos sean mejor que uno”».

En ese entonces ya se sabía que había una denuncia contra Figari, y yo ya había publicado una descripción desmitificadora del fundador en mi blog. Y según cuenta Óscar Osterling, Jürgen fue testigo mudo de algunos abusos cometidos por Figari.

Aún así, fue siempre un sacerdote ejemplar, de corazón benévolo y comprensivo. Quién sabe si los escándalos y una cierta dosis de decepción lo predispusieron físicamente a desarrollar la enfermedad que lo mató. Pues fue un hombre bueno, a pesar del Sodalicio, no gracias a él.

(Columna publicada en Exitosa el 20 de mayo de 2017)

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Se puede ver la entrevista al P. Jürgen Daum en el programa “Nuestra fe en vivo” de EWTN, emitido el 28 de octubre de 2013:

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El Sodalicio ha tenido pocos muertos a lo largo de su historia. El muerto más ilustre, Germán Doig —a quien se buscó presentar como un modelo de vida y una señal de que el Sodalicio era camino de santidad— resultó ser un bluff. Carlos Paredes, laico consagrado, y Sergio Ferreyros, laico casado, ambos fallecidos en el año 1995, fueron objeto de sentidos homenajes que buscaron presentarlos como frutos del camino sodálite, pero su recuerdo se ha ido difuminando con el tiempo.

No me extrañaría que se termine utilizando la memoria del querido P. Jürgen Daum como medio para lavarle la cara al Sodalicio y presentarlo como una institución que da frutos de santidad. Cuando es precisamente esta institución la que ha echado algunas sombras sobre el perfil personal de quien fue una persona de conciencia limpia.

Las “manzanas podridas” fueron fruto del sistema de disciplina que instauró Figari y reflejan el espíritu de una institución totalitaria, vertical y manipuladora de las conciencias de sus miembros, la mayoría de ellas personas buenas —sin lugar a dudas— a las que nunca se les ha enseñado a vivir la verdadera libertad de los hijos de Dios. Aquella libertad que nos libera de las garras del pensamiento ideológico —aunque se vista de colores religiosos— y que nos permite hallar belleza y vida en los incógnitos avatares de la historia de este mundo nuestro —el de los humanos de carne y hueso— sin necesidad de juzgarlo ni condenarlo inmisericordemente.

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2 pensamientos en “A LA MEMORIA DE UN CURA SODÁLITE

  1. Dios lo tenga junto a Él y ahora goce de la verdad plena. Creo que vivir tan cerca a LF lo hacían muy propenso al error. Me preocupa el legado dejado en su grupo Opción V que pueda estar inspirado en la antropología figariana. Dios lleve a mejor puerto los proyectos humanos tan contingentes.

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