SODALICIO: LA GRAN MENTIRA DE LAS RECOMENDACIONES CUMPLIDAS

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José Ambrozic, Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana

El 4 de noviembre, el Canal S de Youtube —canal informativo del Sodalicio de Vida Cristiana que se ha dedicado últimamente a publicar videítos piadosos que casi nadie ve— publicó un video donde José Ambrozic, Vicario General del Sodalicio, hablaba sobre el proceso de reparaciones a las víctimas. En ese mensaje, Ambrozic decía textualmente lo siguiente:

«La Comisión [de Ética para la Justicia y la Reconciliación] fue instituida en noviembre del año pasado, pero fue instituida como parte de un plan más amplio que incluía a los otros expertos ya desde un primer momento dentro del plan. La Comisión era necesaria porque en ese momento había mucha desconfianza respecto de nuestra institución y en consecuencia necesitábamos una instancia independiente con una calificación de integridad que estuviera más allá de toda discusión. La Comisión entregó un informe general y luego informes específicos para cada una de las personas que autorizaron que se nos entregue sus informes, calificándolos como víctimas o recogiendo lo que ellos habían compartido. Del Informe General de la Comisión hubo once recomendaciones. De esas recomendaciones, cinco ya han sido totalmente cumplidas, tres dependen de la Santa Sede y tres son las que se refieren al proceso de atención a las víctimas, que están en proceso de estar siendo cumplidas».

Como las cifras no me cuadraban, decidí revisar las recomendaciones hechas por la Comisión para verificar si era cierta tanta maravilla. Éstos son los resultados. A continuación, las recomendaciones de la Comisión, seguidas de mis comentarios.

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MEDIDAS RECOMENDADAS
  1. Repudio público a la conducta de Luis Fernando Figari, respecto de quien las autoridades correspondientes deberían adoptar la mayor sanción moral e institucional.

Aquí tenemos dos partes bien definidas. En la primera la Comisión afirma que ella misma está tomando la medida de repudiar públicamente a Figari. La segunda parte le toca a «las autoridades correspondientes», entre las cuales se cuentan también las autoridades del Sodalicio.

Si bien en un comunicado del 5 de abril de 2016 el Superior General del Sodalicio, Alessandro Moroni, consideró a Figari culpable de los abusos de que se le acusa y lo declaró persona non grata para la institución, todavía no se le ha aplicado la mayor sanción institucional —que sería la expulsión—, lo cual no requiere de autorización de la Santa Sede, como se ha hecho creer. En septiembre de 2007 el Sodalicio expulsó a Germán McKenzie por motivos que aún no han sido aclarados y en octubre del mismo año, a Daniel Murguía, por haber sido capturado por la policía en una situación pedófila en un hostal del centro de Lima. En ninguno de los dos casos se consultó a la Santa Sede antes de proceder.

Por otra parte, cuando a inicios de 2011 salieron a la luz los abusos cometidos por Germán Doig, la Oficina de Comunicaciones del Sodalicio de Vida Cristiana emitió un comunicado, donde se decía:

«Queremos dejar en claro que estas conductas contrarias a nuestra vocación cristiana y nuestros compromisos libremente emitidos ante Dios no sólo no pueden tener cabida en nuestra comunidad sino que deben ser denunciadas y rechazadas con energía, claridad y transparencia. Actos graves como estos conllevan un proceso de expulsión del Sodalicio».

Fue fácil decirlo de alguien que ya había fallecido. Pero cuando se trata de Figari, se aplicó otro rasero, donde la «energía, claridad y transparencia» brillaron por su ausencia. Parecería que esos actos repudiados sí tienen cabida en la la comunidad sodálite, dependiendo de quién sea el que los cometa.

Mientras tanto, la expulsión de Figari sigue siendo una asignación pendiente para el Sodalicio.

  1. Las víctimas de los abusos deben ser resarcidas. Sus testimonios revelan la necesidad urgente de ser atendidas médica, psicológica y espiritualmente, además de la compensación económica a la que tienen justo derecho y que debe ser considerada por el SCV con cada víctima en un auténtico proceso de reconciliación y justicia. Ello debe comprender una solicitud de perdón y desagravio, de manera personal y escrita, por parte del Superior General a cada una de las víctimas.
  2. Compensación por los daños personales sufridos por quienes fueron privados de un adecuado discernimiento vocacional, y en esa medida, obligados a prestar servicios no remunerados, incluso en condición de “servidumbre”.

Ambas recomendaciones se refieren al proceso de reparación de las víctimas. Ambrozic dice que actualmente están en proceso de cumplirlas. Aunque parece que no se están ciñendo a principios básicos de la moral cristiana, como el que señala el Catecismo de la Iglesia Católica [las negritas son mías]:

2487 Toda falta cometida contra la justicia y la verdad entraña el deber de reparación, aunque su autor haya sido perdonado. Cuando es imposible reparar un daño públicamente, es preciso hacerlo en secreto; si el que ha sufrido un perjuicio no puede ser indemnizado directamente, es preciso darle satisfacción moralmente, en nombre de la caridad. Este deber de reparación se refiere también a las faltas cometidas contra la reputación del prójimo. Esta reparación, moral y a veces material, debe apreciarse según la medida del daño causado. Obliga en conciencia.

Sobre la base de testimonios que me han llegado, las reparaciones materiales ofrecidas suelen ser irrisorias en relación con los daños sufridos, pudiendo el Sodalicio, con un patrimonio de varios cientos de millones dólares, ofrecer más para cumplir con este deber de justicia, y con frecuencia ni siquiera se toma en consideración la falta de un «adecuado discernimiento vocacional» como un daño que tiene consecuencias en toda la vida de una persona.

En lo que a mí se refiere —reconocido como víctima con el número 6 por la Comisión de Ética—, he hablado en un par de ocasiones con José Ambrozic, también he hablado en dos ocasiones con Ian Elliott, y nada en absoluto de ambas recomendaciones ha sido cumplido por la institución en mi caso individual. Incluso el 9 de noviembre se me comunicó que el “comité de reparaciones” había decidido que yo no tenía ningún derecho a una compensación económica.

  1. El SCV deberá proceder a la devolución inmediata de toda la documentación correspondiente a cada una de las personas que forma o formó parte de la institución, que así lo solicite.

Èste es otro punto de cuyo cumplimiento hay razones sobradas para dudar. Primero, porque no sabemos cuántas víctimas han solicitado su documentación. Segundo, porque resulta difícil verificar que se les haya entregado todos los documentos sobre su persona que hay en los archivos del Sodalicio.

Yo mismo, por iniciativa propia, solicité el 14 de diciembre de 2015 mi documentación al Superior General del Sodalicio Alessandro Moroni. Sólo recibí una serie de escritos manuscritos elaborados por mí, la mayoría anteriores a 1981 y unos cuantos posteriores a esa fecha, además de mi partida de nacimiento y mi certificado de bautismo. Pero las evaluaciones psicológicas que se me tomaron así como los informes de rutina sobre mí elaborados por superiores y consejeros espirituales en más de once años que viví en comunidades sodálites se habían esfumado. Sospecho que sólo me entregaron lo que quisieron, lo cual sería grave, pues el ocultamiento o desaparición intencionada de documentación es un delito grave.

  1. Reconocimiento de la condición de víctimas por parte de la Comisión a través de los respectivos informes individuales.

Este punto ya ha sido cumplido, porque es la Comisión de Ética la que tenía que hacerlo. Más bien, el Sodalicio se ha negado a reconocer en algunos casos la condición de víctima a personas que han sido reconocidas como tales por la Comisión.

  1. La Santa Sede con la premura del caso, debiera adoptar drásticas medidas para la pronta intervención del Sodalitium Christianae Vitae, disponiendo que su conducción esté a cargo de personas ajenas a su actual estructura organizacional.

Esta medida le correspondía aplicarla a la Santa Sede, y ésta lo ha hecho a medias, pues si bien hay una intervención y algunas limitaciones en el poder de decisión del Consejo Superior, la conducción sigue estando a cargo de personas pertenecientes a la estructura organizacional del Sodalicio.

  1. Las personas que ejercieron algún cargo en la organización del SCV, durante los años en que se permitieron los abusos denunciados, deben ser impedidas de ejercer algún cargo representativo al interior de la organización.

Definitivamente, esta recomendación no ha sido cumplida en ningún aspecto. No sé si el Sodalicio piensa que es algo que le correspondería a la Santa Sede, pero no creo que sea necesaria la intervención desde arriba para implementar la medida. Y «cargo representativo» no se refiere sólo a una función en el Consejo Superior, sino a cualquier cargo de autoridad en que se tenga a otros bajo mando o responsabilidad, como, por ejemplo, superior de comunidad, formador espiritual o consejero espiritual. Por de pronto, Alessandro Moroni y José Ambrozic tuvieron cargos representativos en momentos en que se permitieron abusos, y siguen allí, atornillados a sus puestos.

  1. Con ese propósito, y a efectos de cumplir el objetivo de este trabajo, la Comisión remitirá el presente informe y otros que lo acompañen, a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede.

Le competía sólo a la Comisión cumplir esta recomendación, y así lo hizo. No es ningún mérito del Sodalicio que se haya cumplido.

  1. Después de haber recibido los testimonios de las víctimas, esta Comisión cree en conciencia, que la Santa Sede debiera disponer con urgencia las medidas necesarias para que Luis Fernando Figari sea efectivamente sancionado por los actos denunciados, dentro de las competencias correspondientes a la justicia eclesiástica.

La aplicación de esta medida la compete a la Santa Sede, y parece que hasta el momento poco se ha hecho al respecto.

  1. Publicación del presente informe en la página web de la Comisión: comisionetica.org

Esta recomendación también se cumplió no por mérito del Sodalicio, sino de la Comisión misma.

  1. La entrega del presente Informe al SCV, a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede a través de la vía diplomática de la Nunciatura Apostólica y al Sr. Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú.

Ésta medida también le correspondía a la Comisión.

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Sacando cuentas, tenemos sólo dos recomendaciones que se refieren estrictamente a la reparación de las víctimas, proceso que aún no ha finalizado, aunque ya hay varios casos en que hay un incumplimiento flagrante de parte de los responsables del Sodalicio.

Hay, además, una recomendación que ha sido cumplida parcialmente por el Sodalicio, una que no ha sido cumplida en absoluto y otra que no hay manera de verificar que se haya cumplido (la referente a la devolución de la documentación personal). Sólo hay dos recomendaciones que le competen estrictamente a la Santa Sede y hay otras cuatro que eran de responsabilidad exclusiva de la Comisión, las cuales fueron cumplidas a la brevedad posible.

En consecuencia, el Sodalicio no puede jactarse de haber cumplido ninguna de las medidas recomendadas de manera íntegra y completa, mucho menos arrogarse el cumplimiento de recomendaciones que sólo le competían a la Comisión.

¿Y qué decir de la explicación a posteriori de que la Comisión era «parte de un plan más amplio que incluía a los otros expertos ya desde un primer momento»? Pues si es así, tal como han se han desenvuelto los acontecimientos parece ser que la labor de los expertos —por lo menos la de Ian Elliott— ha consistido aparentemente en neutralizar en la medida de lo posible las recomendaciones generales e individuales de la Comisión, a fin de favorecer al Sodalicio dentro de una estrategia de control de daños. Francamente, hubiera sido mejor que el plan sólo hubiera incluido a la Comisión de Ética, y los cientos de miles de dólares que el Sodalicio debe haber gastado en honorarios, viajes, viáticos, alojamiento, etc. de los expertos lo hubiera destinado a un fondo como parte de las indemnizaciones a ser pagadas a las víctimas.

Por otra parte, Ambrozic señala que «el proceso empezó con contactar a las personas, a las víctimas que habían sido reconocidas por la comisión independiente…» No sucedió así conmigo, no obstante que yo, siendo el caso 6, era uno de los que debían haber contactado a la brevedad posible. Sabiendo por Álvaro Urbina, una víctima de Jeffery Daniels, que ya lo habían contactado a él, y cansado de esperar, tomé yo mismo la iniciativa y me comuniqué el 1° de mayo con Rafael Ísmodes, lo cual permitió posteriormente que conversara en un par de ocasiones con José Ambrozic y dos veces con Ian Elliott.

Conozco personalmente a José Ambrozic, lo aprecio de corazón y tengo una muy buena opinión de él. Por eso mismo, lamento dolorosamente que se haya prestado a ser la cara visible de un proceso que se está revelando en gran parte como una farsa más del Sodalicio de Vida Cristiana. Que de cristiano parece tener solamente la fachada exterior.

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Video donde José Ambrozic explica lo que supuestamente está haciendo el Sodalicio de Vida Cristiana en el ámbito de las reparaciones:

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3 pensamientos en “SODALICIO: LA GRAN MENTIRA DE LAS RECOMENDACIONES CUMPLIDAS

  1. Ante tanta evidencia, el silencio de los sodalites brilla por su ausencia. Lo que llama la atención es otro silencio que evidencia algo que se esconde y miente. La siguiente publicación de El Comercio – Lima Todo el argumento y montaje elaborado y difundido se basa en la mentira y en el hacer creer que la omnipotente voluntad del Vaticano imponía condiciones y los limeños y peruanos nos tragamos semejante barbaridad. ¿se puede seguir creyendo en esos sujetos? El silencio hasta hoy es la prueba que tienen una estrategia diseñada y que la difunden de acuerdo a sus intereses.

    “EL COMERCIO 06 DE Noviembre de 2016
    Sodalicio: Vaticano dice que no pidió enviar a Figari a Roma
    El fundador del Sodalicio asegura que la Santa Sede le impide volver a Lima, pero desde el Vaticano niegan esta versión
    Ismael Monzón
    Colaborador
    Luis Fernando Figari asegura que el Vaticano no le permite regresar a Lima. En el Sodalicio de Vida Cristiana afirman que si su antiguo líder permanece en un apartamento que la comunidad religiosa mantiene en una de las zonas más exclusivas de Roma es debido a la recomendación de la Santa Sede.
    Sin embargo, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica niega que desde la plaza de San Pedro se haya interferido con respecto a la ubicación del fundador del Sodalicio.
    El secretario de este departamento del Vaticano, encargado de estudiar las denuncias por los presuntos abusos en el seno del Sodalicio, monseñor José Rodríguez Carballo, asegura que la decisión de trasladar a Figari a Roma “fue tomada únicamente por sus actuales superiores”.
    “El Vaticano no hizo nada ni se ha entrometido al respecto”, aseguró, al ser cuestionado por este Diario.
    El actual líder sodálite, Alessandro Moroni, declaró recientemente en una entrevista en El Comercio que cuando la Santa Sede inició en el 2015 el proceso canónico contra Figari, recibieron “una serie de recomendaciones”, entre las que se subrayaba que “el investigado debería guardar reserva mientras duren las investigaciones”.
    No señaló si esas pautas procedían del Vaticano y si esa reserva impedía su traslado. Como tampoco lo hizo cuando en octubre del 2015 emitió un comunicado en el que aseguraba que tras recibir “una serie de testimonios de distinta índole”, se dispuso que Figari “intensifique esta vida de retiro”, para lo que se le trasladó a Roma.
    Pero desde el Sodalicio remarcan que tras todas esas decisiones siempre estuvo el mandato de la Santa Sede.
    Entre los miembros de la comunidad sodálite en la capital italiana existe la intención de querer expulsarlo a un lugar más austero, pero aseguran que el Vaticano recomienda no mover nada mientras dure un proceso que avanza lentamente.
    —Vida de comodidades—
    El pasado verano, el Sodalicio llegó a anunciar que Figari iba a ser trasladado a una vivienda más alejada. Y la congregación mostró incluso su disposición a abandonar el departamento de varias habitaciones ubicado en la céntrica vía del Corso, coincidiendo con el término del contrato de arrendamiento. Pero insisten en que desde el otro lado del Tíber volvieron a poner el freno de mano, por lo que Figari sigue compartiendo piso con varios miembros de la comunidad religiosa.
    Como publicó El Comercio, el supuesto régimen de aislamiento en Roma no ha impedido que el fundador del Sodalicio haya recibido en los últimos meses numerosas visitas.
    Por su estancia han pasado los cardenales Javier Errázuriz y James Stafford, además de Andrea Riccardi, uno de los laicos con más influencia al interior del Vaticano.
    Tanto ellos como las autoridades religiosas rechazan que personalidades ajenas a la investigación por parte de la justicia canónica estén intercediendo en el proceso. Pero las versiones de unos y otros difieren.
    Figari y Moroni cruzan acusaciones, al tiempo que tanto el fundador como los actuales miembros del Sodalicio apuntan al Vaticano como obstáculo para un hipotético regreso al Perú.
    En la Santa Sede todo este ruido molesta y aseguran que están respetando los tiempos para que la investigación sea justa con todas las partes.

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  2. “La falta de un «adecuado discernimiento vocacional»” es la falta más grave que se ha cometido contra todos estos adolescentes, pues sus aportes a a sociedad, si no hubieran sido sometidos a esos sistemas, pudieron haber sido mucho mayores que solo orar. Han truncado vidas y ello está reconocido en el Código Penal como un delito contra e Proyecto de Vida. No debería eludir la responsabilidad frente a ello. ¿Cuál es la reparación que requiere? Muchos de ellos pudieron legar a ser ingenieros, médicos, abogados… ¿Cuánto han perdido cada uno de ellos, cuánto han perdido sus familias, cuanto ha perdido la sociedad? Todas esas consideraciones deberían realizarse para las reparaciones adecuadas y justas.

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    • Esta es una de las consecuencias más dañinas y contundentes desde todo lo sistémico en el sodalicio, más dectructivas.

      Dejar a una persona sin futuro por haberse dado el lujo de obligarla a llenar los vacíos funcionales en el sistema sodálite, obligarla a trabajar para una ideología, influenciarla con “sistema y método” para que cumpla este rol , OTRA VEZ despersonalizándola.
      Interpretar por ella la razón por la que vino a la tierra, por así decirlo, manipulándola para que ella no pueda discernir esto ella misma, ni entender su paleta de vocaciones y elegir un camino de vida.
      Una pregunta clara : existe el “camino sodálite” bajo la luz de la autenticidad, o más bien bajo la penumbra de un sistema de convicciones ?

      Esto es algo que se le ha hecho a tantos individuos, y por ende a toda la sociedad desde que se les corta las alas, y es la sociedad la que hubiese ganado en la interacción auténtica con todos estos individuos.
      Muchas personas que no pudieron ni estudiar para ganarse el pan para sus familias, cosas que durante el resto de sus vidas no son intrínsecamente solubles, un daño ya hecho con consecuencias sistémicas en la vida de quienes se retiraron o ‘los retiraron’.

      Esto es un crimen feroz que hay que saldar. Ellos se las deben a uds. y ellos deben pagar. Ahora depende de cada quien y de sus capacidades para concertar con otros similares para confrontar al sodalicio y velar -. aún judicialmente – por este saldo. Y la hipocresía basada en un síndrome de dependencia sodálite, aún para los ‘retirados’, nada tiene que buscar en esta lid.

      Ya se verá quien tiene talento como víctima y quien puede reconocer sus derechos como ser humano.

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