SODALICIO: LA IMPARCIALIDAD DE UNA COMISIÓN

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Admito que, cuando el Sodalicio convocó en noviembre de 2015 la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación a fin de atender a las víctimas, mi recelo fue grande. ¿Qué de bueno podía venir de una iniciativa convocada por el Sodalicio?

Sin embargo, la Comisión mostró su independencia desde el principio, modificando las directrices de procedimientos establecidas inicialmente por el Sodalicio y cambiando el objetivo principal de «atender, confortar y aliviar a las víctimas, contribuyendo en el proceso de reparación y reconciliación» por el de «esclarecer las imputaciones formuladas contra varios miembros del Sodalitium Christianae Vitae y conducir un proceso que, orientado por la búsqueda de la verdad, coadyuve a la reconciliación y promoción de la justicia con quienes se hayan visto afectados por hechos de alguno de sus miembros».

Tras enviar mi declaración en enero de este año, el 25 de febrero hablé vía Skype con los miembros de la Comisión. El trato fue correcto pero distante. No sentí una actitud amable ni comprometida conmigo como víctima.

De hecho, la Comisión no se puso del lado de las víctimas ni tampoco del lado del Sodalicio. Su modo de proceder cuasi-judicial —aunque sin peso jurídico— se ajustaba a una imparcialidad intachable. Eso explica también los contenidos de su Informe: secos, duros, pero precisos y objetivos. Pues la verdad había que decirla sin concesiones. Y eso era lo que todas las víctimas esperábamos.

Contrasta esto con la actitud amable de Ian Elliott, experto irlandés contratado por el Sodalicio, al informarles a varias víctimas que éste no cumplirá ninguna de las recomendaciones hechas por la Comisión para su caso individual.

(Columna publicada en Exitosa el 12 de noviembre de 2016)

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En diciembre del año pasado escribí una crítica a la Comisión (ver UNA COMISIÓN PARA EL OLVIDO), basándome en los procedimientos estipulados originalmente para su funcionamiento y no en las personas que la conformaban. En febrero de 2016 la Comisión decidió establecer nuevas directrices —dejando mis críticas sin efecto—, convirtiéndose en lo que el Sodalicio aparentemente no quería que se convirtiera: una comisión de la verdad. Pues en los procedimientos originales se indicaba que su labor «debe centrarse en el alivio, recuperación y confortación de las presuntas víctimas» y no en la búsqueda de la verdad respecto a los hechos denunciados.

Felicito a los integrantes de la Comisión —el Dr. Manuel Sánchez-Palacios (abogado), la Dra. Rosario Fernández Figueroa (abogada), Mons. Carlos García Camader (obispo), la Dra. Maíta García Trovato (psiquiatra) y el Sr. Miguel Humberto Aguirre (periodista)— por su honestidad en el trabajo realizado. Se merecen mis mayores respetos.

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2 pensamientos en “SODALICIO: LA IMPARCIALIDAD DE UNA COMISIÓN

  1. El sodalicio eligió a estas personas por tener una reputación intachable. Estas personas : Dr. Manuel Sánchez-Palacios, la Dra. Rosario Fernández Figueroa, Mons. Carlos García Camader, la Dra. Maíta García Trovato y el Sr. Miguel Humberto Aguirre, constataron el valor de esa reputación haciendo lujo de ella.
    Mis críticas, en un principio, se basaban en la desconfianza hacia el sodalicio por no creer en la imparcialidad de esa comisión, precisamente por haber sido elegida por ellos.
    Realmente pocos contaron con la integridad de sus miembros. Y al final, quienes realmente perdieron la poca reputación que les quedaba fueron los sodálites mismos. No aceptaron nada.

    A fin de cuentas se trata de los resultados – por escrito – de la comisión para con los sodálites y de la manera en que los fundamentan. Y exactamente esas dos cosas han sido ignoradas de la peor manera por los sodálites hasta tal punto que los “aliados elegidos” por los sodálites en la actualidad niegan – por igual – ambas cosas y pierden la misma credibilidad, que con evidencia ha caído al vacío.

    La única vía de ‘reconstrucción’ que le queda al sodalicio es la propaganda, la influencia medial, la ceguera para consigo mismos, la relativización y la desinformación.

    Entonces, qué es lo que ha cambiado en el sodalicio ? La calidad de una técnica manipulativa ? El control de sus integrantes para evitar que dialoguen con sus críticos ? El mejor diseño medial de sus portavoces para ‘reparar su imagen’ ?

    Sí, el sodalicio ha cambiado : ahora es peor.
    Una cosa es no querer, otra es no poder y otra es ambos. No queda sino aceptarlo.

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  2. Hola, Martín, te faltó el agradecimiento a Janet Odar, secretaria de la Comisión, y de trabajo importante en la redacción y esquematización del trabajo. Ella es abogada.

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