EL SODALICIO EN SU LABERINTO

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Lunes 3 de octubre, cuatro de la tarde en la ciudad alemana de Mannheim, a orillas del Rin. Sentado en un café en la estación del tren, converso con un joven ex-sodálite y escucho cómo logró fugarse del Sodalicio. Una historia que parece la trama de un thriller policíaco. Lo cual me confirma en la sospecha de que esta institución se asemeja más a un grupo sectario o a la mafia —no obstante su proclamada finalidad religiosa— que a una organización eclesial católica. Quizás juntando ambos extremos se podría describirla con una expresión que suena paradójica, pero que no puede ser más precisa: “secta católica”.

En esa conversación mi interlocutor me confirma lo que yo ya sabía a través de otra fuente: que Ricardo Trenemann, sodálite con quien compartí escenario en varias ocasiones cuando yo todavía era integrante del grupo musical Takillakkta, habría intentado abusar sexualmente de un joven sodálite de comunidad, utilizando el cuento de los masajes en la zona del perineo, entre el ano y los genitales. Una perversa estrategia, similar a la que aplicó Figari con una de sus víctimas, cuando le dijo que había que despertar la energía kundalini situada en la misma región íntima. Y si bien Trenemann no habría podido consumar el abuso esa vez debido a que la víctima se negó a colaborar, en una comunidad sodálite de Brasil habría logrado dar cumplimiento a sus insanas intenciones con otro muchacho, terminando la cosa en masturbaciones mutuas.

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Ricardo Trenemann

El de Ricardo Trenemann es uno más de los nombres que se añade a la lista de presuntos abusadores sexuales del Sodalicio, comenzando por Luis Fernando Figari y siguiendo con Germán Doig, Virgilio Levaggi, Jeffery Daniels, Daniel Murguía, Luis Ferrogiaro y Javier Leturia. A ella habría que añadir una larga lista de maltratadores psicológicos y físicos, entre los cuales se contarían Alberto Gazzo, José Antonio Eguren, Alfredo Garland, Alfredo Draxl, Óscar Tokumura, Daniel Cardó, Alessandro Moroni y otros cuyos nombres todavía no han sido revelados. Pues no conozco a ningún sodálite con un puesto de responsabilidad que no haya violentado en algún momento la conciencia personal de quienes estaban a su cargo o que no haya intentado doblegar sus voluntades mediante técnicas de manipulación psicológica, entre las cuales se encuentran las órdenes humillantes y la exigencia de una obediencia absoluta, sin límites. Era algo que formaba parte inherente del sistema de disciplina y formación.

A lo largo del tiempo se han ido acumulando críticas, siendo las más acertadas las de aquellos que en algún momento formaron parte de la institución. Pero las críticas no sólo han venido desde afuera. También hay quienes se han atrevido a hacer ejercicio de crítica constructiva desde dentro de la institución, lamentablemente sin resultados. Quienes se atreven a dar este paso suelen ser condenados a una especie ostracismo interno, son sometidos a un escrutinio minucioso que hurga en sus vidas personales con el fin de atribuir a sus problemas psicológicos —reales o inventados— las críticas expresadas, y tarde o temprano terminan por salirse de la institución. Como está ocurriendo con el P. Jean Pierre Teullet, quien tuvo el valor de enfrentarse a la cúpula sodálite para echarle en cara haber faltado a la verdad en un comunicado oficial a la opinión pública.

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Manuel Rodríguez Canales

Otro caso es el de Manuel Rodríguez alias “Roncuaz”, un adherente sodálite ubicado en la periferia institucional —pues está casado y, por lo tanto, no vive en ninguna comunidad—, quien ocasionalmente ha formulado a través de su blog críticas veladas pero certeras a la institución, sin distanciarse formalmente del Sodalicio, y sus bien intencionadas reflexiones han caído sistemáticamente en saco roto.

Mucho antes de la publicación del libro Mitad monjes, mitad soldados de Pedro Salinas y Paola Ugaz, un sodálite que buscaba un cambio advirtió con lucidez a las máximas autoridades del Sodalicio de los peligros de una estructura autoritaria, que había sido creada por el mismo Figari para tener un poder absoluto e incuestionable. Y que los reglamentos internos estaban planteados de tal manera, que el miembro de la organización se convertía en un instrumento sujeto a la arbitrariedad de los superiores, los cuales gozaban de una autoridad absoluta, cuyos alcances y límites no se estipulaban en ninguna parte. La mayoría de las vocaciones sodálites habrían sido reclutadas en edad escolar, cuando la persona todavía no tiene suficiente criterio de juicio pero está predispuesta a opciones radicales. La formación consiguiente estaba orientada a quebrar la voluntad de la persona mediante dinámicas de obediencia irracional, ejercicios extremos, castigos e introspecciones psicológicas. A ello se suma la injusticia de trabajar años gratuitamente sin recibir una remuneración, sin dinero cotizado a un fondo de pensión, sin seguro médico, de modo que quien decide dejar la organización cae en una situación injusta de sostenimiento, además de no contar con una experiencia laboral que le permita acceder a un trabajo adecuado.

Sordo a toda voz crítica —venga de donde venga—, incapaz de reconocer las propias deficiencias estructurales y manteniendo una actitud autorreferencial, cerrado en sí misma y practicando colectivamente la ley del silencio al estilo de la mafia italiana, el Sodalicio no se esperaba el golpe que significó la publicación del libro de Salinas y Ugaz en octubre de 2015.

El mando sodálite terminó asumiendo tardíamente que una defensa de Figari ya no era plausible, pero no lo expulsó como estipulan sus Constituciones para estos casos. Bajo la dirección de Alessandro Moroni, si bien el Sodalicio no ha defendido a Figari, sí lo ha protegido, pues su caída definitiva significaría el fin de una historia, arrastrando consigo lo que todavía queda de la institución, incluyendo su patrimonio y sus fuentes de ingresos, como las universidades, los colegios, los cementerios, los negocios inmobiliarios, mineros, agrícolas, etc.

La creación de una Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación en noviembre de 2015, integrada por cinco reconocidas personalidades de impecable trayectoria profesional y filiación católica, habría constituido una jugada estratégica para limpiarse la cara, pues con ello se habría querido demostrar que el Sodalicio estaba realmente preocupado por las víctimas y que estaba tomando las medidas del caso para atenderlas y ofrecerles una justa reparación por los daños sufridos. Sin embargo, lo que sucedió después fue inaudito.

Una vez que la Comisión emitió su lúcido y demoledor Informe Final el 16 de abril de 2016, después de haber recogido durante cerca de cuatro meses más de cien testimonios de víctimas, muchas de las reacciones al interior del Sodalicio fueron de rechazo a las conclusiones del Informe. De la boca para afuera se lo aceptó oficialmente, pero en la práctica no se implementó ninguna de las recomendaciones hechas por los comisionados.

Más bien, el Sodalicio decidió contratar a tres especialistas extranjeros —la estadounidense Kathleen McChesney, ex número 3 del FBI y asesora de la Conferencia Episcopal Norteamericana; el irlandés Ian Elliott, que estuvo a cargo de la investigación de la crisis de abusos sexuales del clero en Irlanda; y la estadounidense Mónica Applewhite, especialista en prevención—, no para implementar las recomendaciones de la Comisión de Ética, sino para volver a hacer el mismo trabajo prácticamente desde cero —investigando y volviendo a hablar con las víctimas—, con la esperanza de obtener tal vez un informe más benigno y favorable. El ahora cardenal Joseph William Tobin, arzobispo de Indianapolis (EE.UU.) y delegado vaticano para el caso Sodalicio, está esperando el informe que redactará la señora McChesney, a fin de tomar una decisión.

Mientras tanto, sigue su curso la denuncia penal ampliatoria interpuesta en mayo de 2016 contra Figari, otros seis miembros y un ex-miembro de la institución —Jaime Baertl, José Ambrozic, José Antonio Eguren, Eduardo Regal, Óscar Tokumura, Erwin Scheuch y Virgilio Levaggi— por los delitos de asociación ilícita para delinquir, secuestro y lesiones graves.

Las declaraciones de Figari a la prensa, negando incluso que puedan haber víctimas, han terminado de mostrar el verdadero rostro de una institución que, tomando como bandera un catolicismo pretérito y trasnochado y con pretensiones grandilocuentes de cambiar el mundo, no sólo ha truncado y dañado vidas enteras —además de no significar ningún aporte sustancial para la sociedad civil—, sino que también ha perjudicado irreparablemente —en complicidad con la indiferencia y apatía de las autoridades eclesiásticas, entre ellas el cardenal Cipriani— la imagen de una Iglesia que se muestra dispuesta a respirar otros aires en sus sectores más abiertos al mundo y al servicio solidario de los pobres.

(Artículo publicado en Exitosa el 22 de octubre de 2016)

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6 pensamientos en “EL SODALICIO EN SU LABERINTO

  1. Lo lamento muchísimo por Ricardo Trenemann y Virgilio Levaggi, los dos “nuevos” en esto. Creo que es un buen artículo que subraya el carácter sistémico de los problemas fundamentales del SCV, en el que se nota – a manera de síntesis – no sólo la repetición de la ‘técnica kundalini’ (ooootra vez más), sino la atmósfera de permisividad en lo que respecta a los abusos sexuales y otros, lo que la comisión llamó “cultura de abusos”, la esencia real de la cúpula del sodalicio.

    Cómo se supone que van a cambiar o mejorar algo si no son capaces de admitir abiertamente todo ésto ? Cómo puede alguien “pedir perdón” si primero no admite abiertamente lo que ha hecho ? Entonces ese “perdón” es hipocresía, pues.

    El sodalicio tiene un espejo con una imagen distorsionada de sí mismo, y lo que le vende a la comunidad no es sino eso, pero no lo que realmente son. Lo real es la cultura de abusos y el espejo es el “queremos ser santos”, toda una institución narcisista.
    Como en toda terapia con características similares, uno empieza hablando con el espejo – para evitar rupturas automáticas – pero llega el momento en el que hay que confrontar al ego mismo, pero :

    Los sodálites boicotean toda confrontación real > con autojustificaciones o argumentos vacíos (de autoridad y finalmente autárquicos) o negaciones infantiles, o más que nada con un silencio tan cobarde, que acaba sonando más fuerte que un ‘tutti’ en una orquesta sinfónica. La ruidosa ausencia de respuestas y actitudes responsables realistas en ellos nos ha dado a todos muchísimo y tanto que pensar …

    ( autarquía :
    Del gr. αὐτάρκεια autárkeia ‘autosuficiencia’.
    1. f. autosuficiencia.
    2. f. Política de un Estado que intenta bastarse con sus propios recursos.)

    Sodálites, ustedes necesitan urgente de las críticas de afuera, cuándo saldrá el débil ratoncito del escondite ? Porqué tal horror a la confrontación ?

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  2. Una vez más, la recomendaciones hechas por los comisionados son:

    V. MEDIDAS RECOMENDADAS

    Repudio público a la conducta de Luis Fernando Figari, respecto de quien las autoridades correspondientes deberían adoptar la mayor sanción moral e institucional.

    Las víctimas de los abusos deben ser resarcidas. Sus testimonios revelan la necesidad urgente de ser atendidas médica, psicológica y espiritualmente, además de la compensación económica a la que tienen justo derecho y que debe ser considerada por el SCV con cada víctima en un auténtico proceso de reconciliación y justicia. Ello debe comprender una solicitud de perdón y desagravio, de manera personal y escrita, por parte del Superior General a cada una de las víctimas.

    Compensación por los daños personales sufridos por quienes fueron privados de un adecuado discernimiento vocacional, y en esa medida, obligados a prestar servicios no remunerados, incluso en condición de “servidumbre”.

    El SCV deberá proceder a la devolución inmediata de toda la documentación correspondiente a cada una de las personas que forma o formó parte de la institución, que así lo solicite.

    Reconocimiento de la condición de víctimas por parte de la Comisión a través de los respectivos informes individuales.

    La Santa Sede con la premura del caso, debiera adoptar drásticas medidas para la pronta intervención del Sodalitium Christianae Vitae, disponiendo que su conducción esté a cargo de personas ajenas a su actual estructura organizacional.

    – Las personas que ejercieron algún cargo en la organización del SCV, durante los años en que se permitieron los abusos denunciados, deben ser impedidas de ejercer algún cargo representativo al interior de la organización.

    Con ese propósito, y a efectos de cumplir el objetivo de este trabajo, la Comisión remitirá el presente informe y otros que lo acompañen, a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida. Apostólica de la Santa Sede.

    Después de haber recibido los testimonios de las víctimas, esta Comisión cree en conciencia, que la Santa Sede debiera disponer con urgencia las medidas necesarias para que Luis Fernando Figari sea efectivamente sancionado por los actos denunciados, dentro de las competencias correspondientes a la justicia eclesiástica.

    Publicación del presente informe en la página web de la Comisión: comisionetica.org

    La entrega del presente Informe al SCV, a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede a través de la vía diplomática de la Nunciatura Apostólica y al Sr. Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú.

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  3. Hace un tiempo estamos pidiendo explicaciones. Sé por miembros de Mayorazgo que aun no han querido pedirle disculpas al P Jean Pierre, y han llegado al extremo de prohibirle que haga misa, bautizos, etc en mayorazgo. No deberia ser al revés, no deberian ellos dejar la parroquia porque son los que cometieron la falta?

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    • Eso es el colmo. Qué se supone que ha cambiado allí. Creo que es un problema de confianza : si los sodálites admitiesen abiertamente su problemática estructural podrían siquiera ser perdonados por la comunidad, pero no le tienen confianza al entorno social – lo que es muy sintomático -, y no pasa nada, siguen creyendo que lo suyo ‘está bien’.

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      • Asi es, tanto tiempo después y no ha cambiado nada sino ha empeorado porque personas ajenas se enteran de eso ante la negativa de poder llevar al cura a dicha parroquia, ellos que tendrían que ver en todo este lio? por eso nunca mas SCV

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