SODALICIO: LOS ESCLAVOS DEL FUNDADOR

esclavos_de_figari

La Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación, convocada por el mismo Sodalicio, habla en su Informe Final de «jóvenes escogidos para servir de manera directa a Luis Fernando Figari, mediante la atención personalizada e ininterrumpida en sus distintas actividades. Estos jóvenes en algunos casos fueron privados de recibir la formación esperada hasta por más de 20 años, y más bien obligados a realizar tareas domésticas sin compensación económica alguna, bajo la premisa de estar al servicio del “Fundador”, lo que sugiere que dichas prácticas podrían enmarcarse en un supuesto de lo que se conoce como “esclavitud moderna” o “servidumbre”, que debiera ser investigado por las autoridades respectivas».

Figari siempre contó con algunos jóvenes sodálites que debían estar disponibles para cumplir cualquier deseo o capricho suyo sin ninguna remuneración a cambio, como esclavos modernos. Varios de ellos nunca pudieron realizar estudios. A alguno que otro se le permitió sólo estudiar teología.

Conocí personalmente a varios de esos sodálites, la mayoría de los cuales ya se han separado de la institución. Además de realizar tareas domésticas y cumplir con encargos, algunos de ellos tenían funciones específicas como encargarse de los videos y archivos, o tomar fotografías en eventos donde Figari fuera el centro de atención, o hacer de cocinero personal del gurú de la secta.

Daniel Murguía, el sodálite que fue expulsado ipso facto tras hacerse público que había sido capturado por la policía en una situación pedófila con un niño de la calle en un hostal del centro de Lima, fue uno de esos “esclavos”. De buena fuente sé que una de sus funciones era editar las películas que Figari hacía ver en ocasiones a los sodálites que vivían con él en la comunidad de San Jóse (Santa Clara), eliminando las escenas eróticas y de sexo. El mismo Figari habría dicho de él: «¿Saben quién es el que hace los cortes de las películas que vemos? Daniel. ¿Y saben por qué? Porque es el más puro entre nosotros».

Quienes también tienen vidas “robadas” son aquellos que cumplieron funciones de secretario personal de Figari, siguiéndolo como su sombra a tiempo completo. Entre ellos, hay quienes todavía permanecen en la institución, como Juan Carlos Len e Ignacio Blanco, el cual ha acompañado a Figari en su retiro romano. Y dada su cercanía con el fundador y el hecho de que no han abierto su boca para contar lo que saben, probablemente sigan creyendo en la autoproclamada inocencia de quien ha sido señalado por decenas de testigos como un megalómano abusador. Pues padecen de una esclavitud más profunda que afectaría de una u otra manera a la mayoría de los sodálites que permanecen en la institución: la esclavitud mental.

Si bien la institución a través de su actual superior Alessandro Moroni aceptó en un comunicado del 4 de enero de 2016 que Luis Fernado Figari ya no puede ser considerado un referente espiritual y que «sus textos no pueden ni deben ser difundidos, ni ser mencionados en charlas, homilías, en la formación y meditaciones», eso no es suficiente para librarse del influjo de Figari sobre la institución. El único pensamiento válido en el Sodalicio durante toda su historia ha sido el de Figari. Por eso mismo, los contenidos de los textos publicados con su nombre se repiten hasta la saciedad en una infinidad de textos escritos por otros sodálites o anónimos que se siguen usando para la formación intelectual y espiritual de todos los miembros de la Familia Sodálite. La estructura institucional del Sodalicio, su disciplina, sus modos y costumbres siguen siendo los mismos que ideó Figari. Un sistema que sirvió para invadir las conciencias de los jóvenes adeptos, manipularlos mediante una ideología religiosa y restringir de este modo su libertad y su capacidad de decisión.

La falta de un auténtico espíritu crítico ha llevado a que hasta ahora nadie en el Sodalicio haya cuestionado la figura de Figari como un fundador religioso, supuestamente poseedor de un carisma proveniente del Espíritu Santo, el cuál él mismo habría instrumentalizado para su ventaja, no ejércitándolo según la voluntad de Dios, sin que ello signifique que el carisma no sea auténtico. Si no se es capaz de cuestionar esto, la esclavitud hacia Figari continúa.

Pues fue el mismo Figari quien fabricó su prestigio de un fundador a la par de los fundadores de antiguas órdenes religiosas; fue él mismo quien se encargó —personalmente o a través de otros— de mover influencias para conseguir el apoyo de ciertas jerarquías eclesiásticas; fue él mismo quien a sabiendas ocultó la verdadera historia de los orígenes del Sodalicio, además de hacer desaparecer de las comunidades sodálites no solamente literatura fascista sino una serie de escritos que forman parte esencial de la historia institucional, como sus discursos introductorios a las memorias de fin de año —que van de 1976 a 1986— y que probablemente nunca fueron enviados a Roma como parte de la documentación requerida para obtener la aprobación pontificia. Y fue el mismo Figari quien cometió sistemáticamente abusos en perjuicio de jóvenes desde un principio, mientras ponía los cimientos del poder que iría a adquirir con el paso de los años.

Si todo eso es obra del Espíritu Santo, me chupo el dedo.

Mientras en el Sodalicio sigan creyendo en la validez de su “carisma aprobado por la Iglesia” —aprobación obtenida probablemente ocultando información y con métodos dudosos y cuestionables—, seguirán siendo esclavos de Figari.

(Columna publicada en Altavoz el 14 de octubre de 2016)

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5 pensamientos en “SODALICIO: LOS ESCLAVOS DEL FUNDADOR

  1. La soberbia de sentirse ‘rambos’ e ignorando un millón de valores que han perdido con eso. No saben en realidad lo débiles que son.

    La fuerza se gana confrontación tras confrontación, no rehuyéndola o evitándola. Lo único que se educa con esto son la soberbia y la cobardía. La prueba y resultado de esto es que ni aún hoy en día pueden confrontar algo que no sea ellos mismos (ni a la primera comisión). Flacos y débiles morales.

    La forma en que Figari procedió consigo mismo es la forma en que procedió con este movimiento. Se puso sobre un pedestal para que lo adoren y les hizo creer a semejante enjambre de ingenuos que él lo merecía así. Luego procedió a ponerles coronas a otras personas para extender su área de autoridad basándose siempre en el lenguaje del reconocimiento. Un reconocimiento vacío y hueco basado en mentiras y manipulaciones y sobretodo en una ignorancia de locos de atar. Una ignorancia de charlatanes espiritualoides autotitulados que tontamente lograron venderse a quienes eran – en aquellos tiempos – lo suficientemente idiotas para no percatarse de la realidad. Estas barbaridades son posibles a través de instituciones enfermas.

    El síndrome de dependencia que aún abunda entre sodálites y agrupados modernos no es sino una consecuencia de lo anterior. Otra vez : la soberbia de sentirse ‘rambos’ e ignorando un millón de valores que han perdido con eso. No saben en realidad lo débiles y profundamente ignorantes que son.

    Quién cree aún en las ‘coronas’ sodálites, sino tan solo ellos mismos ? Ya nadie les cree, mejor así, desenmascarados y con todas las miradas encima.

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  2. El carisma del Sodalicio aprobado por la iglesia debe ser analizado ya que en mi opinion personal no trae nada nuevo, aqui se debe verificar si los frutos obtenidos vienen del carisma en si mismo o de las personas individuales que aportaron toda su ser y de ahi salio adelante esta institucion, El Sr Moroni es conciente de todo esto y no habla especificamente de este tema sino por otros que son importante pero mucho menos, ahora hace unos dias figari en Roma se refirio a el y habria por decirlo asi un enfrentamiento entre el y Moroni que esta representando al Sodalicio como superior general a mi me parece que esto huele a una salida muy sutil ya que si se le hecha la culpa de todo solo a Figari y a unos cuantos, el Sodalicio sale bien librado y continua tranquilo como siempre, y esto no me sorprenderia ya que la logica indica que Moroni lo primero que debio poner en revision es exactamente si el carisma del sodalicio es valedero o no para poder continuar………………………………………………………………………………………………………..

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  3. Alessandro Moroni aceptó en un comunicado del 4 de enero de 2016 que Luis Fernado Figari ya no puede ser considerado un referente espiritual y que «sus textos no pueden ni deben ser difundidos, ni ser mencionados en charlas, homilías, en la formación y meditaciones», eso no es suficiente para librarse del influjo de Figari sobre la institución.[…]
    los contenidos de los textos publicados con su nombre se repiten hasta la saciedad en una infinidad de textos escritos por otros sodálites o anónimos que se siguen usando para la formación intelectual y espiritual de todos los miembros de la Familia Sodálite.
    La estructura institucional del Sodalicio, su disciplina, sus modos y costumbres siguen siendo los mismos que ideó Figari
    Un sistema que sirvió para invadir las conciencias de los jóvenes adeptos, manipularlos mediante una ideología religiosa y restringir de este modo su libertad y su capacidad de decisión.

    Pretender mantener y seguir inculcando la espiritualidad y estilo sodálite sin mencionar a Figari,
    es como tratar de escuchar a Led Zeppelin sin nombrar a Robert Plant o Jimmy Page,
    simplemente IMPOSIBLE.

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    • Si, ahora sabemos que un pederasta pagará mucho dinero a su abogado con el dinero recibido a través de donaciones de personas que creyeron en eso de “queremos ser santos”.

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