LA CULTURA DE LA IGNORANCIA EN EL SODALICIO

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Alfredo García Quesada, adherente sodálte y uno de los “intelectuales” del Sodalicio

El Sodalicio nació en los años ‘70 a partir de un diagnóstico negativo del mundo y su cultura —lleno de «errores y males provenientes de la permanente seducción del pecado»— como «un intento de ensayar la verdad». El Sodalicio tenía la pretensión de ser «una santa milicia, en los tiempos en que vivimos, que atraiga a los hombres a Cristo, por intermedio de nuestra Santísima Madre, y por medio de ellos ordenar todo el universo hacia Él». Así está indicado en el Folleto Azul “Sodalitium Christianae Vitae”, uno de los documentos fundacionales de la institución.

Posteriormente se especificaría que el trabajo apostólico de los sodálites estaba dirigido principalmente hacia los jóvenes, para con el paso de los años —a partir de década de los ‘80— ir añadiendo paulatinamente a su ideario las otras áreas en las realizan su labor proselitista… ejem, evangelizadora: cultura, pobres y familia.

Sabemos que han sido efectivos con los jóvenes que han logrado reclutar, arruinando la vida de cientos de ellos. Asimismo, también son evidentes las consecuencias sobre numerosas familias, donde los lazos familiares se han visto resentidos debido al compromiso fanático —“radical” en lenguaje sodálite— de algún familiar con los ideales de la institución. Y su labor con los pobres —que es preferentemente de corte asistencial y paternalista— parece estar más al servicio de un proselitismo cristiano espiritualista que en función de una auténtica promoción humana de los más necesitados, considerándolos como verdaderos protagonistas de su desarrollo social.

El Sodalicio afirma estar comprometido con la «evangelización de la cultura» y se jacta de tener entre sus miembros a «intelectuales, historiadores, escritores, literatos, pintores, escultores, músicos, así como profesionales en diversas áreas» (ver http://sodalicio.org/evangelizacion-de-la-cultura/). La mayoría de ellos, además de desconocidos e irrelevantes, no sobrepasan la mediocridad. Y no puede ser de otra manera, debido al concepto de cultura que se ha manejado en el Sodalicio y que tiene su fuente en el mismo Luis Fernando Figari, el cual cimentó durante mucho tiempo entre sus seguidores la falsa reputación de ser «uno de los principales pensadores católicos de América Latina» (ver https://en.wikipedia.org/wiki/Luis_Fernando_Figari).

En el Sodalicio se asumió muy pronto el término «cultura de muerte» que acuñó el Papa Juan Pablo II para descalificar de manera general la cultura occidental moderna, sobre todo cuando sus manifestaciones no están inspiradas por la fe cristiana. Bajo este criterio, una valoración objetiva de las expresiones culturales del mundo moderno se hace casi imposible. Y eso es lo que ha ocurrido en el Sodalicio. Los miembros de la institución no comprenden el mundo en el que viven, pues interpretan la cultura sobre la base de los binomios de pecado-gracia y muerte-vida, juzgándola según criterios éticos y relegando a un segundo plano los criterios estéticos. Además, su consigna de «estar en el mundo sin ser del mundo» los convierte prácticamente en extraterrestres llegados a un planeta incógnito.

Es así que la única cultura válida para los sodálites es la que se inspira en la fe cristiana. Y ni siquiera eso, pues los contenidos tienen que ser afines a la ideología conservadora y fundamentalista que les ha legado Figari. Por ejemplo, los sodálites “intelectuales” conocen relativamente bien la obra de escritores católicos como Léon Bloy, Charles Péguy, Paul Claudel, Georges Bernanos y Gilbert Keith Chesterton. Pero no suelen prestarle atención a los libros de autores más ambiguos, pero también católicos, como Kahlil Gibran, François Mauriac, Julien Green, Graham Greene o Heinrich Böll. Los escritores ajenos al catolicismo —salvo aquellos cuyos libros estaban incluidos en una lista de lecturas obligatorias que había sido autorizada por Figari, como Antoine de Saint-Exupéry, Hermann Hesse, Aldous Huxley y varios narradores de ciencia-ficción— eran considerados autores mundanos y sus obras tratadas como si fueran mierda, es decir, algo que no debía ponerse debajo de las narices de uno para dedicarle el placer de la lectura. «¿Qué haces leyendo esa mierda?», fue una pregunta que escuché varias veces en comunidad cuando el superior descubría que estaba leyendo algún libro de Ernesto Sabato, Julio Cortázar o Gabriel García Márquez.

Por otra parte, en el área musical los sodálites sólo cultivan música religiosa —a veces imitando melodías folklóricas—, o a lo más música antigua de los períodos barroco y clásico. Todo el desarrollo musical a partir del romanticismo en adelante les parece incompatible con la sobriedad de sentimientos que propugna la disciplina sodálite. Durante gran parte de los once años que viví en comunidades sodálites estaba prohibido escuchar esa música. Ni qué decir, casi toda la música popular contemporánea carece de interés para ellos o es simplemente ignorada. Un sodálite nunca reconocerá el aporte a la cultura musical de los Beatles, Led Zeppelin, Queen o Pink Floyd, por mencionar algunos ejemplos.

En lo referente al cine, la mayoría de los sodálites no tienen conocimientos más allá de lo que ofrece Hollywood comercialmente. La aversión hacia el cine clásico y el cine de autor que tenían Figari y Germán Doig —con la excepción de dos películas de genero religioso: Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956) y Ben-Hur (William Wyler, 1959)— todavía influye en las preferencias cinematográficas de la mayoría de los sodálites, así como su devoción por Star Wars y otras películas de ciencia-ficción.

En general, en el Sodalicio se valoraban determinadas películas por su “mensaje”, aún cuando su puesta en escena fuera mediocre. No debe extrañar, pues, que muchos sodalites consideren ese pastiche ecléctico de espectacularidad sanguinolenta que es La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004) como una de las mejores películas de la historia. He de admitir que El Padrino (1972), obra maestra Francis Ford Coppola, gozaba de bastante popularidad en las comunidades sodálites, aunque creo que más por la representación de los códigos de lealtad y silencio que manejaba la mafia italiana antes que por sus méritos artísticos propiamente dichos. Pero en general, el moralismo y la inopia campeaban a sus anchas cuando se trataba de evaluar una película. Además, que a un sodálite le hablen del cine de Orson Welles, Buñuel, Fellini, Pasolini, Bertolucci, Woody Allen, Terrence Malick, David Lynch o Lars von Trier es como que le hablen en chino.

Y si nos vamos a otras áreas de la cultura, se podrá constatar que la aproximación sodálite al respecto es de un nivel paupérrimo, tal como se ve reflejado en la anodina web del Centro de Estudios Católicos (http://cecglob.com), entidad gestionada por sodálites que dice haber nacido en Lima en el año 1969, haciendo referencia a los círculos de estudios que inició Figari junto con otros en esa época.

Dado que en el Sodalicio todo libro que se lee o toda película que se ve requiere de la autorización de un superior, la única manera de cultivar una auténtica cultura es haciéndolo en secreto, como lo hice yo leyendo literatura latinoamericana sin avisar y viendo —a escondidas o escapándome al cine— algunas obras maestras del Séptimo Arte como Ladrones de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948), Érase una vez en América (Sergio Leone, 1984), Terciopelo azul (David Lynch, 1986) y varias películas de Woody Allen.

En fin, la pretensión de los sodálites de evangelizar la cultura —al igual que todas sus demás pretensiones evangelizadoras— es sólo una ilusión, pues desde el momento en que siguen interpretando el mundo de acuerdo a la ideología que Figari evacuó en sus mentes, continúan haciendo gala de una ignorancia supina sin parangón. Y para colmo, se atreven a calificar de “raros” o “locos” a quienes no comparten su misma aproximación. «Dejadlos; son ciegos guías de ciegos» (Mateo 15,14).

(Columna publicada en Altavoz el 1° de octubre de 2016)

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11 pensamientos en “LA CULTURA DE LA IGNORANCIA EN EL SODALICIO

    • En un comienzo se explico la razon…Lo que tambien creo yo, se siguio a estos creadores de un nuevo estilo de llenar vacios sociales religiosos. Pienso que de acuerdo a lo que veo en mis cortos y tiernos años de vida…seguimos como en un comienzo…antes que se hiciera la luz…que gracias a atrevidos y audaces periodistas…comenzo a brillar la caja de Pandora al abrirse. Claro que esa luz es figurativa al ver o saber todos que ya no se habla de la creacion mistica impuesta por …los escritores del unico libro que ” Habla “…la Biblia …respaldo de imposiciones religiosas sin fundamento verdadero…solo mistico y pobre del que diga lo contrario!!! Ahora si ese libro la Biblia lo hace con las “tablet” claro…cosas de la tecnificacion actual. Lo siento si piensan que soy sarcastico…es que tomo la vida con cierto humor para no sucumbir ante estas cosas estresantes. Ademas…lo mio no es seguir ni comentar con insolencias algun articulo …sobre todo escrito por profesionales en estos menesteres…asi se dice en el campo…ni menos caer en competencia literaria ni faltar el respeto a nadie…Yo solo comento aprovechando cualquier comentario que creo es inteligente y enfocado. Gracias.

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  1. Saludos en Xto. Siempre es un gusto leerlo, mientras pueda siga haciéndolo pues así podrá desfogar sus inquietudes y al mismo tiempo ayudará a otros a por lo menos darse a la tarea de investigar lo que Ud. Cuenta.

    Me he sentido de alguna forma miembro de este grupo llamado Sodalicio, el cual tiene intelectuales y otros profesionales en sus filas, usando sus palabras desconocidos, irrelevantes y mediocres. Pues siendo honesto no he publicado ningún trabajo de investigación, tampoco dicto conferencias y menos he ganado algún premio o comentario nacional o internacional por algo que he dicho o hecho. Jaime Bayly es muy popular, además ha publicado algunos libros. Gianmarco ha ganado algunos Grammy latino, sólo por mencionarlos.

    No me gusta Woody Allen, tampoco Fellini, cosa de apreciación dicen, no les encuentro lo que otros sí. Tampoco sé que aportó Queen a la cultura musical, quizá que se convierta en “himno” deportivo uno de sus temas. Tampoco he leído a los escritores católicos que Ud. menciona, eso me hace sentir ignorante y hasta inculto o quizá raro o de otra galaxia. Para suerte mía si se algo de Cortázar y del Gabo. Vale haber conocido a Jaime Guardia o Zuly Azurín o a Julián Escalante director del semanario Altavoz de San Juan de Miraflores?

    Cuídense y que mi Dios los bendiga siempre. Es gratis.

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    • Creo, mi estimado Abraham, que la humildad y la sencillez son sabias, pero no ignorantes. Se trata del ‘tipo de ignorancia’ que procede de la soberbia y que pretende decirle al resto cómo comportarse, dando a su vez el ejemplo en el abuso y en la imposición de argumentos basándose en un sistema de pensamiento cerrado, malinformado y sobretodo sordo a las evidencias.

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  2. Martin,

    He leido tu ultimo post. y me parece MUY MAL que corones tu texto “culto y alturado” con la foto del Sr. García, que no es mi amigo ni hablo con él hace muchos años, pero me parece no sólo de mal gusto sino éticamente muy cuestionable que pongas su foto en una ángulo para con sorna; si el Sodalicio lo considera o consideró un intelectual es culpa de él? Ademas Martin, siendo francos, quién te crees tú para decidir quien es intelectual y quién no? Lo más grave estoy seguro que afectas la reputación profesional de esta persona, no tienes límites y está MUY MAL que no te importe su reputación, profesional y familiar, lo pintas in corona tu texto “de intelectuales de pacotilla” y él ni viene mencionado.

    Me parece muy ignorante de tu parte que no puedas tener tino y respecto con la vida privada de personas. No te importa un carajo la vida íntima y publica, profesional de personas que además no han hecho nada. Te cargas a quien quieres. Si te parece o parecía un tonto o seudo intelecutal, eso no te da derecho a utilizar sus fotos, te pasas con la gente sabes? No tienes límite.

    De qué sirve que puedas discernir cosas profundas si no puedes discernir lo esencial (al menos eso pienso ahora, antes te elogiaba) que primero está respeto y la caridad que la crítica profunda y refinada. No te importa la reputación de las personas? Yo mismo escuché de German Doig una crítica a Alfredo por haber regresado al Peru por temas familiares y eso a Doig no le pareció bien que traiciona ciertas prioridades, y creo que Garcia se portó de manera muy inteligente a pesar de como lo pintas. Pero de ti no se escapa literalmente nadie de la crítica, y tú te escapas de ti mismo? Tú, sí eres un intelectual? Viendo cuales son tus parámetros para definir un intelectual, tengo serias dudas que sepas discernirlo. He conocido muchos intelectuales en la vida que jamas han escrito un libro, y que jamas lo han elogiado y que jamás han leido muchos libros.

    Realmente pienso que no te importa el derecho a la buena fama de las personas que no tienen nada que ver en esto. Que te has creido, Martin, dónde esta el minimo respeto por la vida privada y profesional de las personas!!! Si García no te era simpatico o te parecía un tonto e ignorante, eso no te da derecho de estar tratandolo, claro entre lineas, de “intelectual”. Que sepa nadie te ha sacado a ti una foto en un angulo que no te favorece en su blog para utilizarte para encoronar una critica.

    Lamento decirte que ya que tus líneas estan empezando a ser más torcidas que rectas y empezando a dañar repuntacion de personas. Si te cargas a todos con tus críticas, ya es hora que te cargues a ti mismo; pero ya es indecente lo que estás haciendo con terceros que no quieren ver sus nombres y recuerdos de su vida que prefieren olvidar, y veo que lo sacas sin pudor alguno. Has sin duda, desde que las cosas te dieron la razon, perdido nivel y te estas despachando a quien carajo quieres.

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    • Estimado Giovanni:

      La foto ha sido tomada de la página web oficial del Sodalicio de Vida Cristiana y fue publicada en una nota informativa de carácter público. No es culpa mía que haya salido así.

      Por otra parte, nada de lo que digo se refiere a la vida privada de Alfredo García. Es público que él es adherente sodálite, que es catedrático en la Universidad Católica San Pablo —de propiedad del Sodalicio y gestionada por sodálites— y que lo que él enseña y escribe está en plena consonancia con la doctrina proveniente de Figari, además de que lo convocan siempre a eventos intelectuales, educativos o de formación para exponer algunos temas sodálites, poniéndole su barniz filosófico.

      Su falta de una posición clara sobre el Sodalicio y su patente silencio sobre los abusos cometidos en la institución son factores que pueden afectar su reputación. No es culpa mía que se hayan cometido esos abusos o que haya estallado el escándalo, ni tampoco es culpa mía que Alfredo García se siga sintiendo comprometido con una institución tan cuestionada y que haya optado por mantener un silencio cómplice al respecto. O que su discurso “intelectual” siga tan ceñido a los planteamientos doctrinales del Sodalicio, sin una pizca de actitud crítica al respecto.

      Como profesor universitario y consultor del Consejo Pontificio para el Diálogo con los No Creyentes, es una figura pública y su vinculación con el Sodalicio es de interés público. Si esto va a terminar afectando su reputación profesional, la responsabilidad recae solamente sobre él y sólo a él le compete hacer algo al respecto. Porque lo que yo escribo, ni es inventado ni es secreto ni tiene un carácter privado.

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  3. Quitarle la falsa corona a uno que se la pusieron por interés y no precisamente por su habilidad como gobernante no implica tener uno que cargar con la responsabilidad de la pérdida de imagen bien fundamentada, en el caso de Alfredo García. Si el insiste en dar una imagen de intelectualoide sin mantener un diálogo consigo mismo en ese mismo nivel (sin postura crítica y responsable), la responsabilidad de que se le tenga que caer la cara es suya, de nadie más.

    Están los que colocan la falsa corona y los que dejan que se las pongan. Lindo negocio, no ?

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  4. Y devotos de “Star Wars” como son en el SVC seguro sienten que ellos son los Caballeros Jedi, cuando desde fuera es fácil ver a quienes se parecen más.Como ya se ha repetido en este blog, cuando describes a un grupo fascista ya los describiste a todos. Me pareció interesante que en la nueva película se quisiera dejar más explícito el carácter sectario y fascista del grupo que encabeza al Imperio.

    Por ejemplo, secuestran niños a quienes lavan el cerebro y aíslan del exterior para convertirlos en soldados fanáticos que pierden su nombre en pro de la causa.
    SW siempre ha mostrado un contraste visual muy marcado entre el Imperio y todo lo demás, rigidez y uniformidad adentro, color y diversidad afuera, diversidad que en Ep. VII mencionan como el enemigo, y vemos como les atemoriza ¿No habla Martín en una canción de como Figari pretendió quitarle el color al mundo?
    En Ep. VII la máscara-casco (pesada, dura) del villano vendría a representar la ideología, con la que se disfraza un muchachito inseguro, a quien vemos perdiendo los estribos fácilmente cuando algo se sale de sus esquemas mentales y rompiendo cosas cuando se frustra, no sé que tan extendido sea este comportamiento entre sus miembros, pero así era su vocero Bermúdez antes de que la crisis del Sodalicio, aparentemente, lo trajera más hacia la realidad; tampoco podemos ver una representación de Hitler sin estas características o a Donald Trump evitar portarse así bajo las mismas circunstancias.
    Además vemos a Kylo Ren en una ocasión en recogimiento, “desde cierto punto de vista” rezándole a Darth Vader, un nombre vacío, alguien que, si conocemos la trama previa, sabemos que está muerto. Lo siento pero me parece que ese sería un símil de El Cristo del SVC.

    Ya por último, en tono amigable Martín: TR-8R! 🙂

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    • Veo que mi penúltimo párrafo es confuso, aclaro que fue en el sentido de que los miembros del Sodalicio deberían analizar si no es que tal vez un falso profeta (su Dark Father, Figari) les entregó una visión deformada de Cristo. Pido perdón, ya que parece que pretendí conocer el interior de sus almas, no fue esa mi intención, y menos aun faltarle al respeto a Jesús.

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