LA VERGÜENZA PERDIDA

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Cuando, al final de la Segunda Guerra Mundial, los aliados ingresaron a los campos de exterminio de judíos que habían sido creados y gestionados por el régimen nazi y dieron a conocer al mundo las dimensiones de la masacre genocida, millones de ciudadanos alemanes se avergonzaron de haber prestado su apoyo al gobierno de Hitler y tal vez se habrán preguntado: «¿cómo hemos llegado a esto? ¿cómo nos pudo suceder esto?» Muchos recién se enteraban y tomaban conciencia del calibre moral de los líderes a quienes habían apoyado. No se trataba en su mayoría de personas malintencionadas ni perversas, sino de gente común y corriente como tú y yo que había creído en un seductor de masas que les había devuelto la dignidad y había llevado el país a un relativo bienestar económico y social. Sin embargo, muchos no habían querido ver el lado oscuro de ese régimen, aun cuando indicios no faltaban. Miraron a otro lado e hicieron oídos sordos cuando se encontraron con señales que hablaban de un lado siniestro y tenebroso que les estaba costando la vida a millones de seres humanos. El sistema que tanto bien les había hecho no podía ser cuestionado ni puesto en peligro. Y así fue hasta que terminó la guerra y Alemania se convirtió en una nación vencida bélicamente, a lo cual se sumó una derrota moral de dimensiones incalculables.

Curiosamente, cuando me uní al Sodalicio de Vida Cristiana en la década de los ’70, se nos inculcaba que el holocausto judío no era solamente de responsabilidad del gobierno nazi, sino que los mismos judíos eran en parte culpables de lo que les habían hecho debido a sus malos manejos políticos y económicos que formaban parte de un complot perverso para dominar el mundo y sojuzgar la cristiandad. Asimismo, en base a argumentos de autores fascistas, aprendíamos a relativizar el número de víctimas del holocausto judío, reduciéndolo de 6 millones a menos de 1 millón. La inflación de los números se debía supuestamente a la manipulación histórica que habían realizado los maquiavélicos judíos.

Y el Sodalicio aprendió muy bien este esquema de negación de datos históricos comprobados, aplicándolo a su misma historia. Hasta la publicación del libro Mitad monjes, mitad soldados, la negación de su lado oscuro —reverso de un lado luminoso que encandila a mucha gente de buena voluntad— había sido casi total. El caso de Germán Doig había sido considerado como una anomalía, como una traición a lo que el Sodalicio era en su esencia, y no como parte del sistema mismo. Pero cuando además de los actos execrables de quien fuera el segundo en la cadena de mando de la institución, salió a la luz que el fundador mismo, Luis Fernando Figari, había perpetrado abusos diversos —así como otros miembros de la institución—, la situación se volvió más compleja y se resistía a ser interpretada como un simple cúmulo de “casos aislados”.

Aún así, hay quienes siguen sosteniendo la misma teoría y, asumiendo que el Sodalicio es una obra querida por Dios y es bueno en sí mismo, creen que no puede ser considerado una organización criminal debido a que «nos consta la permanencia en el SCV de muchos miembros que son personas de buena voluntad con una clara vocación y actuar al servicio del prójimo, de la Iglesia y de la sociedad». Así se expresa una carta firmada originalmente por 47 «ex integrantes del Sodalicio de Vida Cristiana» y que recientemente han aumentado a 69. Como ya he señalado en un post anterior (ver LA CORTE DE LOS 47), se trata de una colección de rúbricas algo engañosa, pues la mayoría de los firmantes siguen manteniendo una relación cercana con el Sodalicio o se han integrado al Movimiento de Vida Cristiana, un conjunto de diversas asociaciones que agrupan a personas que se comprometen a vivir la espiritualidad sodálite y colaboran con las obras apostólicas del Sodalicio. La mayoría de los firmantes son demasiado jóvenes como para haber sido testigos de las cosas que ocurrieron en el Sodalicio en los años ’70, ’80 y ’90, décadas en las que se concentra hasta ahora la mayor parte de los casos de abuso. Lo más delirante es cuando se trata de hacer pasar por ex sodálites a por lo menos seis adherentes sodálites (sodálites casados): Rafael Álvarez Calderón, Julián Echandía, Marcos Nieto, Andrés Corrales, Edwin Esquivias y Óscar Álvarez. Agradezco a los adherentes sodálites de las primeras generaciones —como Raúl Guinea, Julio Pacheco, Gonzalo Valderrama, Jorge Scerpella, Javier Pinto y Enrique Lanata— que no se hayan prestado a esta farsa.

Óscar Álvarez, uno de los firmantes, no ha tenido ningún reparo en calificar mi anterior escrito de «artículo poco serio (por no decir otra cosa) […], donde juzga nuestro actuar, descalificándonos por pensar distinto a él, donde invalida nuestra libertad de pensamiento por el hecho de ser algunos adherentes, o algunos estar trabajando en obras o empresas de la familia espiritual, o por haber vivido en comunidad un mes».

Héctor Castañeda, uno de los pajes más obsecuentes de esta corte de los milagros, llega a afirmar sin exhibir ningún argumento que «lo que hizo Martin Scheuch es realmente penoso. Lo pinta de cuerpo entero. Pero bueno, solito se quema».

Voy a resumirles algunos datos referentes a hechos ocurridos recientemente, a fin de que reconsideren su evaluación tan desafortunada de lo que he escrito.

El Sodalicio ha sido intervenido por autoridades vaticanas de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y para las Sociedades de Vida Apostólica, designándose un delegado para estos fines, el arzobispo de Indianapolis Mons. Joseph William Tobin, quien tiene la misión de ayudar a la institución a superar las «graves dificultades» que se encontró durante la visita apostólica de Mons. Fortunato Pablo Urcey. Intervenciones de este tipo sólo se dan cuando los problemas que sufre la institución lindan con lo delictivo, como ocurrió con los Legionarios de Cristo, la Unión Lumen Dei y la Comunidad de las Bienaventuranzas.

Cuando los problemas se limitan a un par de miembros de la institución que actuaron pérfidamente sin conocimiento de las autoridades, se procede a separarlos y con ello se da por solucionada una buena parte del problema. Pero cuando nos hallamos ante toda una gavilla de perpetradores de abusos sexuales, psicológicos y físicos que actuaron avalados por el sistema o sin que nadie se diera cuenta, amparados por una indolencia e indiferencia mayoritaria que era permitida e incluso fomentada por la misma disciplina y que llevaba a los miembros de la institución a no querer mirar detrás de tantos indicios que en sí mismos eran preocupantes, entonces se justifica una intervención.

¿Es esto motivo para sentirse orgulloso de pertenecer o haber pertenecido a la institución? No lo creo. ¿Sirve de algo resaltar las «obras de bien realizadas por ella, cuyos frutos han sido a todas luces beneficiosos para nuestra sociedad»? La institución puede tener muchas obras benéficas y sociales. No lo niego. Pero ciertamente los abusos reseñados no forman parte de esas obras, las cuales no deberían ser usadas de contrapeso para negar los delitos que se habrían cometido a su sombra. El libro Mitad monjes, mitad soldados presenta 29 testimonios de abusos. Se trata sólo de la punta del iceberg, pues hay testimonios adicionales que no pudieron ser incluidos en el libro porque los afectados decidieron dar marcha atrás ante las posibles consecuencias jurídicas. Lo cual no invalida sus testimonios. Posteriormente han aparecido otros casos en los medios de comunicación, sin contar con las aproximadamente 100 denuncias que se hicieron llegar a la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación, algunas de las cuales correspondían a testigos que ya habían prestado su colaboración con el libro de Pedro Salinas y Paola Ugaz.

Comparando ese enorme número de víctimas con la cantidad de miembros que tiene actualmente el Sodalicio —39 comunidades con un promedio de 8 miembros por comunidad, es decir, poco más de 300 sodálites consagrados, sin contar los adherentes sodálites—, se puede apreciar la dimensión de los abusos. Es altamente improbable que se haya tratado de “casos aislados” atribuibles a unos pocos sodálites que actuaron por su cuenta. Es la estructura misma del sistema la que estaba mal, permitiendo que unos cuantos cometieran sus fechorías de manera concertada —que es lo que define a una organización criminal— mientras, mediante un autoritarismo vertical basado en la obediencia absoluta, se conseguía que todos aquellos sodálites bienintencionados que participaban de buena fe en la institución permanecieran en la ignorancia de aquellos que se cocinaba más arriba. Y si veían o sospechaban algo, el efectivo lavado de cerebro o control mental logrado a través de una formación psicológicamente intrusiva y manipuladora de conciencias era suficiente para que no categorizaran como abusos aquello que podían haber visto u oído. Por eso mismo, es sumamente recomendable que los 69 firmantes se sometan a un peritaje psicológico independiente. O que acudan a terapia, como lo hemos hechos varios de los que hemos sido víctimas de este sistema, diseñado en sus orígenes por una mente psicópata. Porque el quid del asunto es el sistema.

Así lo describía yo en el texto de la denuncia que envié a la vez a la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación y a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y para las Sociedades de Vida Apostólica en enero de este año: «Mediante el presente escrito quiero denunciar algunos hechos cuestionables de los que fui víctima en el Sodalicio, referentes a abusos psicológicos y manipulación de conciencia a los que fui sometido, incluyendo una incidencia de connotaciones sexuales. No es mi intención mediante la relación de estos hechos desprestigiar a la Iglesia católica, de la cual sigo siendo miembro comprometido y fiel creyente en el Señor Jesús por llamado y por convicción, sino más bien llamar la atención sobre acciones cuestionables realizados por miembros de Sodalicio, acciones que fueron avaladas por la disciplina y el sistema de formación que se aplicaron y que contaron con la aprobación de personas responsables dentro de la institución». Y en un e-mail que envié el día 19 de enero a la Comisión de Ética añadía lo siguiente: «Aclaro que la denuncia no es contra personas individuales sino contra el Sodalicio, pues fue el sistema institucional sodálite plasmado en una doctrina y una disciplina los que permitieron que se cometieran en perjuicio mío los abusos que detallo en el documento, creando el marco necesario para que ello ocurra».

¿Hay razones para estar orgullosos de ser o haber sido sodálites cuando el sistema mismo y las personas que actuaron amparados en él causaron daños graves a por lo menos unas 100 víctimas ? ¿Las buenas obras que tanto se menciona son acaso suficientes como para negar que se cometieron crímenes de manera sistemática y organizada dentro de la institución? ¿No ha habido acaso saqueo psicológico y material de los integrantes del Sodalicio en beneficio de una cúpula de privilegiados —cúpula que no tenemos motivos para identificar con el actual Consejo Superior del Sodalicio—? ¿Se puede defender a capa y espada la “buena reputación” de la institución cuando ésta se halla actualmente intervenida por «dificultades graves»? ¿Por qué los firmantes no le escriben a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y para las Sociedades de Vida Apostólica, solicitándole que de una vez por todas ponga término a la intervención del Sodalicio, pues a esa situación también se le aplicaría que «nos está afectando de manera personal, familiar y laboral al ser víctimas de un señalamiento o juzgamiento por haber sido ex integrantes del Sodalicio de Vida Cristiana»?

Se necesita haber perdido la vergüenza para desestimar tan ligeramente acusaciones fundamentadas que deberían dar lugar a las investigaciones correspondientes. Al declarar su fe en «la acción de Dios en esta Comunidad y en muchas obras de bien realizadas por ella, cuyos frutos han sido a todas luces beneficiosos para nuestra sociedad», los firmantes parecen cerrar los ojos a la pérfida acción humana que también se ha manifestado en obras desviadas en esta Comunidad, cuyos frutos han sido a todas luces perjudiciales para nuestras sociedad y para las víctimas, muchas de las cuales han sido dañadas de por vida, atribuyendo los abusos a voluntades individuales sin considerar que actuaron como miembros de la institución dentro de un sistema que permitía esto e incluso lo avalaba, especialmente en el caso de abusos psicológicos y físicos.

¿Acaso Luis Fernando Figari fundó el Sodalicio para cumplir la voluntad de Dios y hacer santa a la gente, o para satisfacer sus ansias de poder y dar rienda suelta a otros deseos inconfesables? Lo cierto es que no sólo él sino también otros miembros de la generación fundacional y de la cúpula se valieron de las estructuras de la organización para realizar acciones reprochables y delitos que van desde violación de derechos humanos básicos hasta manejos económicos cuestionables. ¿Acaso las buenas intenciones y las experiencias positivas de los que vinieron después sirven para borrar esos hechos? ¿Basta con desvincularlos mentalmente del sistema en que se produjeron, para concluir que el sistema es bueno y que «la gran generalización que se ha hecho por algunos denunciantes y algunos medios de difusión nos está afectando de manera personal, familiar y laboral al ser víctimas de un señalamiento o juzgamiento por haber sido ex integrantes del Sodalicio de Vida Cristiana, esto debido a la poca responsabilidad para diferenciar y separar claramente a los actores acusados de los delitos del resto de los miembros y ex miembros de la comunidad, quienes tienen y tenemos el derecho de poder continuar con nuestras vidas sin vernos afectados por la irresponsable actuación de otros»?

Pero aún no es tarde. Todavía es tiempo para mirar las cosas con perspectiva. En vez de estar preocupándose por las consecuencias que pueda tener en los ámbitos personal, familiar y laboral la imagen de una institución a la que se ha pertenecido —o se sigue perteneciendo emocionalmente—, hay que preocuparse por que la verdad y la justicia se abran paso.

Todavía estamos a tiempo para recuperar la vergüenza perdida.

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FUENTE

Carta de ex sodálites
https://www.facebook.com/Carta-de-ex-sodálites-1106167949422156/

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12 pensamientos en “LA VERGÜENZA PERDIDA

  1. Cada uno de los firmantes sodálites y de los firmantes ‘ex-miembros de la familia sodálite’ tiene aquí la oportunidad de explicar con pelos y señales qué es lo que hizo para analizar la problemática del sodalicio, sobretodo para acusar a los criminales dentro de éste, para apoyar, proteger y/o ayudar a las víctimas de éste y/o para reformar al sistema sodálite > antes, durante y después de las denuncias en contra de él. Con esto los vamos a conocer realmente. (Por favor incluír si es que tienen en su vida alguna ventaja material que dependa de su relación con la ‘red sodálite’). A ver, pues, que empiece el primero :

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    • Bueno DESPUÈS DE MES Y MEDIO desde que formulé esas preguntas : de los miles que alguna vez tuvieron que ver con los sodálites > tan sólo 47 (y que con el tiempo llegaron a ser 69) firmaron una carta para decir que ‘no fue tan feo, que a ninguno le interesó el tema a través de los años, y que agarren a los otros’. Los mismos que nunca escucharon ni respondieron a las críticas desde hace años > salieron de pronto (!) a defender al sodalicio, tratando de condenar lo que igual ya no se podía esconder.
      PERO QUE CONSTE QUE NI UNO SE ATREVIÓ A CONTESTAR LAS PREGUNTAS FORMULADAS. Los mismos que jamás hicieron nada para siquiera cuestionar a figari, los mismos que encubrieron la atmósfera sodálite que lo mantuvo en ese poder abusivo y enfermo. Los mismos que no dicen aquí y ahora “esta boca es mía” para indicar la cantidad de encubridores presentes en la cúpula sodálite en la actualidad, si no empezando por ellos mismos.

      Esos mismos tiraron la piedra y escondieron la mano. Escribieron su cartita y desaparecieron. Respuestas : CERO.
      Los rastros que el sodalicio deja tras de sí, las cosas claras !

      A ver, pues, porqué no escriben una carta para condenar lo sgte.:
      Luis Castañeda cedió terreno a empresa del Sodalicio para construir cementerio. Exvicario sodálite Germán Doig fue su sobrino.
      Fuente = Caretas :
      http://caretas.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=1266&idSTo=0&idA=75942&NL=1#.V3UltHEK60A.twitter

      Nooooo, si los (47) 69 noooo defienden intereeeeses. Es una alucinación esquizofréeeeeenica que tooooodos los demás estamos tenieeeeendoooo.

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  2. “¿Acaso Luis Fernando Figari fundó el Sodalicio para cumplir la voluntad de Dios y hacer santa a la gente, o para satisfacer sus ansias de poder y dar rienda suelta a otros deseos inconfesables? ”
    ¿Será en realidad creyente? Sin conocer tantos hechos como ahora, siempre tuve la impresión de que la intención de la existencia de toda esta gran estructura, al fundarse, tuvo de religiosidad solo el revestimiento porque servía para atraer; el fondo era solo mundano y personalista. Un engaño.

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  3. Muy legítimas las preguntas, dudas, y demás. Y claro que lo cierto es que la Iglesia ha optado por intervenir efectiva y obviamente por las razones graves y delitos que son de público conocimiento. Nadie ha negado tremenda verdad.
    Pero por más que se desee forzar las cosas, no por ustedes por supuesto ni por algunos cortesanos, la Iglesia ha intervenido no solo por las víctimas, quienes son una prioridad en medio de esta situación, ni tampoco solo para las sanciones de los responsables, sino también por que valora y desea proteger el carisma y espiritualidad sodálite que está al servicio de la evangelización y cuyos frutos abundantes están en la vida de muchas familias y personas.
    Ello no niega ni minimiza las atrocidades que se hayan podido cometer.
    Pero todo ello es, lamentablemente, común a la historia repetida que a lo largo del caminar de la Iglesia refleja la realidad de eso que los cristianos llamamos pecado y que además, en estos casos, han sido algunos de ellos gravísimos y condenables delitos. Esto, parece que a algunos, no ustedes por supuesto, olvidan de la historia y peregrinar de la Iglesia por 2000 años, a pesar que lo recuerda todos los días el Papa Francisco a quien muchos suelen citar solo lo que les conviene, no ustedes por supuesto. Evidencia de ello es el año de gracia decretado para este año por la fundación de los Legionarios de Cristo, lo cual lo hace obviamente no en homenaje a su fundador Maciel sino por que reconoce la gracia actuante en medio de dicha comunicad.
    Esa es la realidad y visión de Fe que tiene la Iglesia y el Papa, guste o no; incomode o no; despierte iras o no. Es así de sencillo.

    Con esto porgo fin a estas intervenciones pues ya lo dicho dicho está y lo hecho por la Iglesia hecho está y ella seguirá acompañando con su mano de Madre que Enseña, amonesta y perdona pero ante todo que muestra para todos su Misericordia….Se que otra vez me lloverá calificativos…pero así es esto.

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    • Pueden decir toooodo lo que quieeeeran y dar por supuesto todo lo que se les ocurra, no por eso alguien está obligado a tomarles en serio (!). Depende, pues, de si lo que dicen es cierto y/o tiene sentido. Y para eso podrían contestar o comentar todas las dudas y preguntas que “dicen” que consideran legítimas (de verdad ?), pero no contestan nada. Si las consideran tan legítimas porqué tienen tanto miedo de contestarlas ?
      Repito : qué hicieron uds. para analizar al sodalicio, para proteger y ayudar a las víctimas y/o para reformar al sodalicio, antes, durante y después de las denuncias ? Mientras no contesten los firmantes – que no deben ser ni el 3% de los ex- familia sodálite – de dónde se les ocurre que vamos a ser tan tontos como para creerles todas esas “buenas intenciones” que parecen sacadas de un resumen de catecismo de colegio ? Personas tan “buenas” 😀 tendrían otro grado de RESPONSABILIDAD, no les parece ?

      De las preguntas que puse arriba, y en el artículo anterior, los ‘firmantes’ no han contestado ni una sola. LOS MISMOS QUE NO MOVIERON UN DEDO EN TODOS ESTOS AñOS SON LOS MISMOS QUE AHORA SALEN A DECIR QUE EL SODALICIO NO ES CRIMINAL ? Probablemente los mismos que difamaron a sus críticos de la peor manera, los mismos que insultaron a Salinas y a Martin y a muchos más, los mismos que ahora han escrito en un texto “que no escucharon ni vieron nada”. Los mismos que no escucharon ni a la propia comisión que les puso los puntos sobre las íes y que contribuyeron a realativizarla y minimizar sus recomendaciones. No son los mismos ?

      Por favor, … mucho más imparcial sería afirmar que uds. han contribuído a encubrir los crímenes, y que ahora hacen PROPAGANDA SODÁLITE para que nadie piense que el rol de uds. ha sido más encubridor que otra cosa. (“Por favor, no se den cuenta que no hicimos nada y que ahora defendemos al sodalicio”).

      Con esto prueban que el sentimiento de responsabilidad REAL de un sodálite es nula, no creen ?
      Lo siento, pero la propaganda sodálite no me convence por las razones expuestas, uds. mismos son una prueba que el sodalacio deja regada su irresponsabilidad e indiferencia por doquier, y que se trata, por lo tanto y efectivamente, de un problema sistémico y enraizado en vuestra estructura. Gracias por la prueba, o no tiene sentido lo que he escrito ? Este blog y varias otras personas han estado informando desde años sobre esos crímenes, y uds. “no escucharon ni vieron nada” ?

      Ya, ya …, a otro teatro con ese cuento, total el papel aguanta todo …

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    • A ver, más despacio : una prueba irrefutable de la hipocresía de los firmantes :

      Si uds. saben que Moroni y otros sodálites que aún ahora siguen activos se enteraron de las denuncias en su debido momento (y no sólo hace años a través de este blog), en tantos casos de abusos que pasaron por allí, como Figari, Daniels, Levaggi, Ferroggiaro, Treneman, etc., etc. Entonces :

      – Porqué no han firmado una carta para que se investigue EL ENCUBRIMIENTO con respecto a los correspondientes abusos sexuales ? > Si este encubrimiento sigue vigente aquí y ahora.
      – Porqué ni siquiera se pusieron a investigar para desencubrir a los crímenes mismos.
      – Porqué ni siquiera se pronunciaron, por lo menos, o hicieron algo siquiera ? Alguna iniciativa, …algo ?

      >>>
      1) Uds. – firmantes – saben que aquí y ahora hay encubridores en el sodalicio y contra eso no tienen ni han tenido la menor iniciativa. Ni ayer, ni hoy, ni mañana. Con esto pretendo probar que su carta firmada es una carta interesada e hipócrita y que en el fondo no les interesa si el sodalicio es criminal, sino que tan sólo tienen miedo que otras personas en su entorno digan de uds., que uds. son criminales por haber salido de allí y seguir conectados a ellos.

      2) Si uds. se consideran representativos de los sodálites (si no es así entonces díganlo, porque les convendría decirlo) : toda la indiferencia y desinterés mencionados en el primer punto demuestran cómo son uds. y qué es lo que el sodalicio deja regado atrás de sí. Qué tipo de personas quedan atrás de un movimiento con una estructura criminal ? Naturalmente que deja atrás a personas afines a esa estructura, salvo que con sus actos prueben lo contrario, lo que NO es el caso de uds. Su “acto” es esa carta. :/

      .:
      – Entonces nos queda a un grupo de “ex” cuya calidad moral es deplorable por su indiferencia, por su hipocresía y por su comportamiento convenido ; y estos “ex” dicen que su ex-movimiento no fue criminal. (Yo creo, en cambio, que ese movimiento los hizo así a uds. O no ?)

      – La irresponsabilidad demostrada en esa carta, la hace criminal. La convierte en una propaganda sodálite que demuestra desinterés por la criminalidad en la institución sodálite, mientras que simultáneamente es una prueba de lo que el sodalicio hace con tantas personas.

      ———————

      Por lo tanto :

      – no es creíble que “no vieron ni escucharon nada”. (APARTE : en este mismo Blog se pueden leer denuncias de abusos desde hace años. No los leyeron ?)
      – no es creíble que uds. mismos consideren al sodalicio como no criminal.
      – su carta es una prueba objetiva del proceder moral de quienes estuvieron en el sodalicio, de su modus vivendi y modus operandi. De la misma forma, esa carta revela el oportunismo típico del sodalicio, en el que se subordinan valores a metas de interés institucional.
      – Dejar todo “en manos de la Iglesia” no es sino un pretexto hipócrita para justificar esa indiferencia e irresponsabilidad. Ya hace años, muchos años de todo esto.

      .: LA CARTA ES UNA PRUEBA DE LO OPUESTO A LO QUE SE LEE EN SU CONTENIDO.

      Saludos

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    • Siempre hay razones detrás de la sinrazón, siempre es posible argumentar, sólo es un asunto de proponérselo. Los adversarios podemos discutir y aprender del argumento ajeno, los enemigos solo buscan aniquilar al rival. El insulto, el sarcasmo, son armas que se utilizan entre enemigos, absolutamente no conducen al diálogo.

      Lo felicito señor Gutiérrez, usted dejó las armas y demostró que puede esgrimir argumentos. Eso no lo hace débil, por el contrario, lo hace digno de respeto. Quizá si no abandona este blog y mantiene este espíritu, podríamos entender mejor su posición. Por supuesto ello requeriría respetar los argumentos del adversario, considerarlos, quizá hacer un esfuerzo y buscar entender el porqué. Es cambiarle la tilde que hace la diferencia entre el dogma y el fundamento cristiano. Cambiar el Amén por el Amen que nos enseñó Cristo.

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      • Y sin embargo seguimos a la espera de las argumentaciones, o como mínimo, de las respuestas a las ‘n’ preguntas ; pero nada, nada de nada. Creo que alguna razón deben de tener para no querer entrar en diálogo, para mí eso está claro. Cuál será ? :/

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  4. Saludos en Xto el Señor hermanos. Sigo el blog del hermano Martin, así como otros, con el único ánimo de crecer en el conocimiento y aceptación de mi Iglesia.

    El hermano Martin expone sus vivencias y experiencias, puntos de vista y un largo etc., todos validos aunque no todos aceptados o compartidos. He notado que se corrige cuando alguien le muestra pruebas contrarias a lo que plantea, actitud que manifiesta no temer a la verdad venga de donde venga.

    Aunque su estilo es a veces medio sarcástico, no quita que el mensaje a transmitir es lo que le interesa y nos interesa. No a todos va a gustar su estilo y pensamiento, pero eso ya es otro tema.

    Querido hermano Gutiérrez, Ud. nos dice que nadie ha negado tremenda verdad. Sí, pero eso es ahora, hace un tiempo atrás si lo negaban. Nos dice también que la iglesia ha intervenido, digamos que la jerarquía ha intervenido, un poquito tarde no le parece?, pero ha intervenido que es lo importante, pero el hermano Martin y otros como él, que son también iglesia, intervinieron también mucho tiempo antes, no sólo por la víctimas, también por los responsables y quizá también por proteger ese carisma y espiritualidad que creían poseía su agrupación.

    Y sí, es cierto que la Iglesia ha tropezado en su largo caminar de más 2000 años, y se mantiene a pesar de todo y de todos. Cuando aprendamos a ser transparentes, cuando aprendamos a no imponer nuestros intereses. Cuando podamos ver realmente al de enfrente como hermano. Cuando no tengamos siempre la última palabra. Cuando aprendamos a vivir más radicalmente el amor del Nazareno sin miedo a la verdad. Cuando podamos llegar allí a donde el soplo del Espíritu nos invite, seremos mejor iglesia.

    Que mi Dios los bendiga siempre, es gratis.

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  5. Sólo para precisar, La Real Academia Española define:

    Ironía: “Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.”
    Sarcasmo: “Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo.”

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    • Jajaja, ninguno señor Abraham. Lo que pasa es que en un comentario anterior me referí al sarcasmo como un arma que busca herir. Usted se refirió al estilo de Martín como sarcástico. Sólo quise precisar el término para una mejor apreciación del lector.

      Desde mi opinión el límite entre la ironía y el sarcasmo puede ser difuso, por lo que pienso que debemos hacer un esfuerzo por no utilizar la ironía y si así se hace creo que es necesario cuidar de que nuestra intención no sea herir al adversario.

      Le puedo dar un ejemplo. Pensaba terminar este diálogo con la siguiente frase;
      Agradezco por desearme la bendición de SU Dios.
      Pero me dije, esto es ironía, Abraham puede tomarlo a mal y el lector también. Reflexioné lo siguiente:
      Entiendo que es una manera afectuosa de expresarse, el uso del “me,”, “mi”, pero también podría entenderse como un acto de apropiación y exclusión. Entonces mi despedida es:

      Gracias señor Abraham por sus deseos.

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