EL CARDENAL CIPRIANI CONTRA TODO EL MUNDO

CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI

La víspera del 1° de mayo, Día del Trabajo, el cardenal Cipriani criticó a los que pelean por un salario justo, a los que luchan en contra de la desigualdad y se resisten a ser explotados, y se manifestó acríticamente a favor de la inversión, la empresa privada y el Estado como campos donde se deberán resolver los problemas laborales.

«Puro palabreo, pero no generan trabajo, someten a la gente, y como son dueños, nadie se puede meter con ellos.» Estas palabras que podrían aplicarse a muchas grandes empresas, Cipriani las aplica a gobiernos socialistas. «El trabajo es mucho más que una pelea ideológica», termina dictaminando el capellán de la empresa privada.

A continuación, califica de «sesgado» y «parcial» el comunicado sobre la pena de muerte del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana, que consiste en citas del Catecismo de la Iglesia Católica y de los Papas Juan Pablo II y Francisco. Contra las palabras de este último, que dice que «hoy en día la pena de muerte es inadmisible» y que todos estamos «obligados a luchar por la abolición de la pena de muerte», Cipriani argumenta con un texto del cardenal Ratzinger para concluir que cada uno puede seguir su conciencia en este tema, sin mencionar que Benedicto XVI también pidió abolir la pena de muerte.

Le irrita que no se mencione el aborto ni la unión civil, pues Cipriani no pierde ocasión para manifestar que no tiene comprensión hacia las mujeres que han abortado ni hacia los homosexuales.

Dando manotazos contra todo el mundo —pueblo, obispos, Papa Francisco— menos contra los dueños del poder, llegó la hora de que se vaya.

(Columna publicada en Exitosa el 7 de mayo de 2016)

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En un país como el Perú donde muchos derechos laborales aún están en pañales, donde es frecuente que los empleadores no paguen un salario justo o busquen la manera de no cumplir con los beneficios sociales que le corresponden al trabajador, donde la gran mayoría trabaja como informales sin protección legal, sin seguro médico, sin ahorros para una jubilación digna, resulta irresponsable por parte de quien se considera representante de la Iglesia católica en el Perú relativizar las luchas por los derechos laborales y, peor aún, presentar como modelo de trabajo digno el de una familia con seis o siete hijos que vende almuerzos en el mercado y vive en la miseria, sin perspectivas de poder salir de la pobreza. Pero ése es el conformismo que pregona Cipriani.

Más aún, después de declarar en su programa radiofónico Diálogos de Fe que «el trabajo es mucho más que una pelea ideológica», el complaciente entrevistador de Radio Programas del Perú (RPP) lo interrumpe, diciendo: «En resumen, no es una contraposición, no es trabajadores contra empleadores y viceversa», a lo cual Cipiani replica: «Esto lo dijo muy claramente Juan Pablo II, me parece que en la Centesimus annus, en un documento. El trabajo no se opone al capital. Van juntos en beneficio de la persona. Pero esto hay que trabajarlo, esto hay que ponerlo en leyes, esto hay que ponerlo en realidades. Entonces yo lo que veo es que muchas veces las dos posiciones, capital y trabajo, se fortifican en sus posiciones y se atacan. Esto no. Yo creo que estamos en un momento en que el país quiere sumar, pero vemos que algunas personas prefieren su participación ideológica. Es su libertad, ¿no?»

He vuelto a revisar la encíclica Centesimus annus de Juan Pablo II y no he encontrado nada que se asemeje a lo que dice Cipriani. Más bien, he encontrado algunos pasajes que avalan la lucha de los trabajadores a favor de un salario digno cuando el sistema o la empresa no se los otorgan. Reproduzco aquí los textos (las negritas son mías).

«El salario debe ser, pues, suficiente para el sustento del obrero y de su familia. Si el trabajador, “obligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queriéndola, una condición más dura, porque se la imponen el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual clama la justicia” (Rerum novarum, 131)». (Centesimus annus, n. 8)

«En el contexto del Tercer Mundo conservan toda su validez —y en ciertos casos son todavía una meta por alcanzar— los objetivos indicados por la Rerum novarum, para evitar que el trabajo del hombre y el hombre mismo se reduzcan al nivel de simple mercancía: el salario suficiente para la vida de familia, los seguros sociales para la vejez y el desempleo, la adecuada tutela de las condiciones de trabajo.

Se abre aquí un vasto y fecundo campo de acción y de lucha, en nombre de la justicia, para los sindicatos y demás organizaciones de los trabajadores, que defienden sus derechos y tutelan su persona, desempeñando al mismo tiempo una función esencial de carácter cultural, para hacerles participar de manera más plena y digna en la vida de la nación y ayudarles en la vía del desarrollo.

En este sentido se puede hablar justamente de lucha contra un sistema económico, entendido como método que asegura el predominio absoluto del capital, la posesión de los medios de producción y la tierra, respecto a la libre subjetividad del trabajo del hombre.» (Centesimus annus, n. 34-35)

En todo caso, o Cipriani no ha leído estos textos, o si los ha leído, parece que no los ha entendido. No me extrañaría cuando ni siquiera sabe en qué documento del magisterio pontificio se encuentra el sustento de las afirmaciones que evacua en su programa de radio. Al respecto, le podemos prestar generosamente nuestra humilde ayuda.

En la encíclica Laborem exercens de Juan Pablo II se encuentra algo similar a lo que ha dicho el prelado peruano, pero no de manera tan simplista y sesgada. Allí dice el Pontífice polaco que «no se puede separar el “capital” del trabajo, y que de ningún modo se puede contraponer el trabajo al capital ni el capital al trabajo, ni menos aún […] los hombres concretos, que están detrás de estos conceptos, los unos a los otros» (Laborem exercens, n. 13). Sin embargo, la superación de la antinomia entre trabajo y capital sólo puede superarse de raíz en un sistema que se rija por el principio de la sustancial y efectiva prioridad del “trabajo” frente al “capital”: «la jerarquía de valores, el sentido profundo del trabajo mismo exigen que el capital esté en función del trabajo y no el trabajo en función del capital» (Laborem exercens, n. 23).

Si el cardenal Cipriani va a hablar de estos temas de manera incompleta sin dar «una visión de conjunto de lo que son los principios de la doctrina social de la Iglesia» —citando sus propias palabras—, sería mejor que guarde silencio y que delegue esa función en un especialista, pues parece que sus pocas luces no le dan para entender la complejidad de un problema que afecta a millones de peruanos: el de los bajos salarios y las precarias condiciones laborales.

Y considerando que no ha dicho ni jota sobre los sindicatos en el Día del Trabajo, debería ponerse como lectura de meditación diaria el siguiente texto de Juan Pablo II: «la Iglesia defiende y aprueba la creación de los llamados sindicatos, no ciertamente por prejuicios ideológicos, ni tampoco por ceder a una mentalidad de clase, sino porque se trata precisamente de un “derecho natural” del ser humano y, por consiguiente, anterior a su integración en la sociedad política» (Centesimus annus, n.7). ¿Por qué en vez de ponerse del lado de la empresa privada y del Estado no busca apoyar a los sindicatos para que puedan contratar «los mínimos salariales y las condiciones de trabajo» (Centesimus annus, n. 15) y de esta manera contribuir a «acabar con fenómenos vergonzosos de explotación, sobre todo en perjuicio de los trabajadores más débiles, inmigrados o marginales» (Centesimus annus, n. 15)? ¿Sabe Cipriani lo que realmente enseña la Iglesia en materia social o prefiere hacerse el desentendido y pasarlo por alto?

Por otra parte, es lamentable y penoso que pretenda desautorizar una enseñanza inobjetable sobre la pena de muerte emitida por el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana, cometiendo de paso una falta grave en contra de la colegialidad con sus hermanos en el episcopado. ¿Por qué —según él— los obispos peruanos deberían haberse pronunciado también sobre el tema del aborto, cuando dicen bien claramente al inicio del documento que «la vida humana es un don de Dios, y por tanto se nos exige respetarla y protegerla desde el primer instante de su concepción hasta su término natural», y lo que se busca es mostrar la posición clara y definida sobre la pena de muerte que la Iglesia mantiene actualmente? ¿Por qué Cipriani insiste sobre la base de un texto del cardenal Ratzinger —escrito cuando ni siquiera era Papa— en que la posición de un católico respecto a la pena de muerte es un asunto de conciencia y que, por lo tanto, quien está favor de ella no es reprochable moralmente, cuando el Papa Francisco está enseñando precisamente lo contrario?

Además, ¿por que tanto jaleo, si el mismo Cipriani declaró en agosto de 2006, cuando Alan García propuso la pena de muerte para los violadores de niños que asesinen a sus víctimas, que «la Iglesia no defiende ni autoriza la pena de muerte» y que «muy rara vez se debe acudir a esta alternativa para resolver un problema de la sociedad» (ver https://www.aciprensa.com/noticias/la-iglesia-no-defiende-ni-autoriza-la-pena-de-muerte-recuerda-cardenal-cipriani/)? Dijo sustancialmente lo mismo que están diciendo los obispos de la Conferencia Episcopal Peruana, y tampoco mencionó el aborto en sus declaraciones. Por lo mismo, no entendemos entonces por qué ahora Cipriani califica el documento emitido por la Conferencia Episcopal Peruana como «un comunicado muy sesgado, muy parcial que es fácil de identificar. Yo no menciono nadie, pero no parece que sea una visión de conjunto de lo que son los principios de la doctrina social de la Iglesia».

¿Cuál es la diferencia entre el año 2006 y el presente? La única diferencia que veo es que la aplicación de la pena de muerte a violadores de niños fue propuesta en el pasado por Alan García, mientra que ahora quien se sube a esa estrategia populista es la candidata Keiko Fujimori. ¿Tiene más valor para Cipriani la candidatura de la hija del sátrapa Alberto Fujimori que la comunión eclesial en la unidad con los otros sucesores de los Apóstoles en el Perú? Lo único que logra Cipriani con sus opiniones personales es sembrar confusión entre los fieles creyentes y crear división en la Iglesia católica presente en tierras peruanas, más aún cuando es la única autoridad eclesiástica que se ha manifestado en contra del comunicado.

Hay que recordar que en setiembre de 2014 la Santa Sede destituyó en Paraguay a Mons. Rogelio Livieres, miembro del Opus Dei y hasta entonces obispo de Ciudad del Este, aduciendo «serias razones pastorales» e indicando que «la ardua decisión de la Santa Sede […] obedece al bien mayor de la unidad de la Iglesia Ciudad del Este y de la comunión episcopal en Paraguay» (ver http://infovaticana.com/2014/09/25/destituido-el-obispo-de-ciudad-del-este-paraguay/). Si bien el comunicado de la Santa Sede no ahondaba en las razones que habían llevado a la defenestración del obispo, se sabe que Mons. Livieres había acusado públicamente de ser «mala persona» y «homosexual» a Mons. Pastor Cuquejo, arzobispo de Asunción, quien había insistido en que se investigara al sacerdote Carlos Urrutigoity por un supuesto caso de acoso sexual cometido en los Estados Unidos, mientra que Mons. Livieres defendía a capa y espada la inocencia del clérigo, que estaba laborando en su diócesis. También se hablaba de una supuesta malversación de fondos y dilapidación del patrimonio inmobiliario de la diócesis por parte del prelado opusdeísta. Y desde hace décadas Mons. Livieres no se cansaba de tachar a sus congéneres episcopales de izquierdistas y simpatizantes de la teología de la liberación —como si esto fuera un pecado o un delito—.

A la vista de este antecedente, ¿no sería conveniente que la Santa Sede envíe a un visitador apostólico a la arquidiócesis de Lima para que examine el proceder de un arzobispo que, ante denuncias de abusos sexuales, no hizo absolutamente nada —ni jurídica ni pastoralmente—; que rehuye sus responsabilidades como juez de primera instancia en el tribunal eclesiástico interdiocesano que está a su cargo; que maneja los asuntos de la arquidiócesis con autoritarismo y arbitrariedad; que continuamente se entromete en la política de un Estado democrático, independiente y autónomo haciendo lobby con políticos que lo adulan y le rinden pleitesía; que no tiene ningún reparo en desautorizar públicamente a otros obispos de la Conferencia Episcopal Peruana; que da mal ejemplo justificando plagios cometidos en artículos que él mismo ha escrito y, finalmente, que pone observaciones infundadas a la enseñanza del Papa Francisco sobre la pena de muerte?

Por el bien mayor de la unidad de la Iglesia y de la comunión episcopal en el Perú, espero que pronto alguien se decida a tomar cartas en el asunto.

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FUENTES

Conferencia Episcopal Peruana
Comunicado sobre la pena de muerte (26 de abril de 2016)
http://www.iglesiacatolica.org.pe/cep_prensa/archivo_documentos/comunicado-pena-muerte_260416.pdf

ACI Prensa
El Papa pide abolir pena de muerte en todo el mundo (30 Nov. 11)
https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-pide-abolir-pena-de-muerte-en-todo-el-mundo/
Tras visita apostólica Papa Francisco retira al Obispo de Ciudad del Este en Paraguay (25 Sep. 14)
https://www.aciprensa.com/noticias/tras-visita-apostolica-papa-francisco-retira-al-obispo-de-ciudad-del-este-en-paraguay-12099/

BBC Mundo
La guerra de obispos que acabó con la destitución de Livieres en Paraguay (25 septiembre 2014)
http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2014/09/140925_ultnot_destitucion_obispo_livieres_vaticano_ch

RPP Noticias
Cardenal Juan Luis Cipriani│”El trabajo es mucho más que una pelea ideológica” (30/04/2016)

Finalmente, algunos medios pro-Cipriani han manipulado la información para desautorizar a los obispos que forman parte del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana. He aquí dos flagrantes muestras.

InfoVaticana
Parte del episcopado peruano hace la campaña del abortista y homosexualista PPK (29 abril, 2016)
http://infovaticana.com/2016/04/29/una-parte-del-episcopado-peruano-toma-partido-keiko/

ACI Prensa
Cardenal Cipriani discrepa con comunicado de un grupo de obispos peruanos (02. May. 16)
https://www.aciprensa.com/noticias/cardenal-cipriani-discrepa-con-comunicado-de-un-grupo-de-obispos-peruanos-29578/

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7 pensamientos en “EL CARDENAL CIPRIANI CONTRA TODO EL MUNDO

  1. Agudo artículo. … entonces Cipriani ha mentido otra vez y tergiversa lo que dice la misma Iglesia.
    Claro que existe una “derecha” en la Iglesia católica, y claro que defiende intereses y convicciones desde puestos de poder. Y claro que lo que ‘hablan’ contradice a las Escrituras ! Cuando alguien – en un puesto de poder en la Iglesia – malinterpreta a la doctrina social de la Iglesia y miente, la burguesía suele creerle. Y es que le quieren creer …

    Cipriani también dijo : “(…)…algunas personas prefieren su participación ideológica.”

    – Se olvidó de explicar que existe la nueva modalidad a nivel mundial de revivir el vínculo ideológico entre capitalismo y darwinismo social. El capitalismo es una ideología en la que quienes la defienden no suelen ser precisamente los más leídos, más bien – sin duda – los más ignorantes. El tema del “liderazgo” se trata de llevar a la escena mundial y en especial a la escena medial y económica, malentendiendo al liderazgo de los grupos sociales (a través de la cultura) con el de los lobbys y carteles de capital. Sin mencionar los think thank ni a su carácter institucional ! El capitalismo, mundialmente, está al borde de la quiebra y se va a llevar muchísimas vidas en este proceso.

    Interesante es la apertura al capital que intenta diseñarse en este momento en Cuba, contraponiéndolo a cuadros económicos como los de Vietnam, en que se abrieron al capital distinguiendo claramente entre la economía externa y la interna, regulando respectivamente con dos intencionalidades jurídicas diferentes. Una forma de socialismo de mercado que en cada país puede aplicarse de una forma distinta.
    El ‘socialismo del siglo XXI’, que promete mucho desde que se aleja de sus sempiternas bases ideológicas y permite una confrontación con la realidad. En el caso de Vietnam generó, sin embargo, una gran dependencia del capital extranjero y cifras record de la economía informal en su proporción con el PBI. En países desarrollados, en su contraparte, la proporción difícilmente subiría a más del 6 o 7%, empezando por las PYMES, que ya entran a la parte formal. Y sin embargo los vietnamitas redujeron muy eficazmente con esto a la pobreza extrema y generaron muchísimos puestos de empleo, lamentablemente a costa de reducir los salarios.

    Seguimos pensando en soluciones en este proceso, pero está claro que un socialismo que no se asuste a las inversiones de capital en un contexto regulado de mercado libre, ofrece las mejores opciones. Lo que falta es concretizar la diferencia entre libertad y libertinaje. El capitalismo bruto no entiende ni quiere entender esta diferenciación.
    Queda por analizar, en el socialismo de mercado, las enormes posibilidades que ofrece el diseño jurídico económico de una plataforma en la que se le otorgue grandes ventajas al ‘empresariado por el bien común’, que en tantos países está extento de impuestos. Esta faceta promete aún más ya que no refuerza conflictos de intereses, aquí el que pierde es el estado que en esta configuración tampoco tendría grandes costos sociales (!), pero sí el poder para seguir regulando.

    Pero al parecer todas estas cosas a Cipriani le interesan un rábano. Como dice un proverbio árabe “si aconsejas al ignorante, te tomará por su enemigo”. Hmm …

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  2. Martìn, coincido totalmente con lo que pides en el último párrafo de tu arctìculo. Hasta ahora Monseñor Cipriani quiere “seguir pasando piola” en su responsabilidad sobre las denuncias a Luis Fernando Figari. Su actitud sigue siendo la de apañar a los poderosos y en la actual coyuntura polìtica se nota que bajo la sotana tiene bien escondido el polo naranja, con sus expresiones se pone del lado de los capitalistas criollos que quieren hacerse ricos trepando sobre las espaldas de los trabajadores. Creo que el Papa Francisco debería nombrar cardenales que estèn de acuerdo con su pensamiento y retirar a personas como Cipriani que hace tiempo no nos representa como católicos.
    Me gustaría que escribieras algún artículo sobre José María Escribà Balaguer, al respecto pienso que el proceso de beatificación de Germàn Doig tuvo que ver con una competencia con el Opus Dei, cada uno querìa tener su santo a como diera lugar.

    Muchas gracias, Martìn. Que el Señor te bendiga.

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      • Gracias Martín. Lo voy a leer detenidamente. Añado algo más que me gustaría preguntarle a Monseñor Cipriani: En el supuesto negado de que Ud. Monseñor Cipriani no tuviera ninguna responsabilidad por las denuncias recibidas en el Tribunal Eclesiástico en contra de Figari, ¿por qué no se ha manifestado por el engaño a la Iglesia al promover el proceso de beatificación de un pederasta como lo fue Germán Doig?

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      • Cipriani tiene una clara responsabilidad en las denuncias recibidas en el Tribunal Eclesiástico en contra de Figari. En Roma “no las recibieron”. Y Cipriani hizo perro muerto cuando supo lo de Doig.

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  3. Una más de Cipriani. La denuncia que aparece en la República demuestra que el Tribunal eclesiástico dirigido por Cipriani desapareció las 4 denuncias presentadas en el año 2011. Los del Tribunal dijeron que ellos eran incompetentes y que la habían enviado a Roma; ahora vienen noticias de que Roma nunca las recibió. Eso es claramente complicidad con los crímenes de Figari y la cúpula sodálite. Comparto el link:

    http://larepublica.pe/impresa/en-portada/766848-donde-esta-mi-denuncia-cardenal-cipriani

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    • Cipriani desapareció las 4 denuncias ?????!!!!!!!!!

      Outch ! Ampay Cipriani ! Queda probado que nuestro ‘Cardenal’ ha atentado intencionalmente en contra del derecho canónico.

      Quién puede dudar ahora de este encubrimiento ? Y ahora ?

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