EL CANTO DEL TROVADOR SOLITARIO

"El guitarrista", dibujo del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín (1919-1999)

“El guitarrista”, dibujo del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín (1919-1999)

Recibí recientemente un e-mail de un anónimo que había escrito un semblanza mía, con la petición de publicarla en mi blog. Esta persona, cuya identidad no he podido determinar con certeza, me aclaraba que «como premisa, usted no me es del todo simpático, pero eso no significa que tenga un enorme aprecio a su sinceridad y búsqueda honesta de la verdad». Considerando que, si bien he recibido a lo largo de estos años mensajes de aliento y apoyo, también es cierto que no han faltado los mensajes agresivos y difamatorios que —aunque uno no lo quiera— van haciendo mella en el alma, he decidido acceder a su petición. Encontrar reconocimiento después de tantos años de lucha e incomprensiones resulta una bocanada de aire fresco que se agradece. Gracias, estimado autor anónimo, por este hermoso mensaje que reproduzco a continuación.

________________________________________

EL CANTO DEL TROVADOR SOLITARIO
Autor anónimo

Conocí a Martin Scheuch hace ya varios años, pero al inicio lo único que sabía de él era que muchas de las canciones de Misa que se cantaban en el Sodalicio —especialmente las más hermosas, profundas y distintas— le pertenecían. Por lo tanto, cuando era aún chico admiraba su capacidad de composición y la calidad de sus letras. Ciertamente yo era muy joven —rondaba los 15 años de edad— y sólo sabía que Martin dignificaba a la Iglesia y al Sodalicio con su canto, especialmente con las últimas composiciones que le conocí como “Santo Toribio y el dragón”, “Trabajando” y tantas otras.

Con el paso de los años lo conocí un poco más, aunque únicamente mediante el diálogo sobre temas de común interés, buscando comprender y escrutar la realidad. Usualmente mi posición era siempre al inicio discordante, en parte por la manera cruda o el humor negro que un tanto lo caracterizaban tal vez por su herencia familiar, pero era imposible no percibir la agudeza de su pensamiento. Asimismo, el diálogo era siempre abierto y él cambiaba de parecer si los argumentos, sobre todo los hechos, eran verificados. Criticaba en él que esperaba demasiado de la gente, y su tozudez de no aceptar la incapacidad de quien tenía al frente, pero esta tozudez y obsesión era tema del Sodalicio, que lo había marcado realmente como a un esclavo, al cual con fierro caliente le habían marcado la piel, pero de su alma. Así dediqué muchas horas de mi vida a escucharlo con su suma atención y contrasté con él miles de ideas y reflexiones, y tal vez con algo de mayéutica liderada por Martin, se fue vislumbrando un claro perfil de lo que significada el Sodalicio en su complejidad, en cuyo nombre hay una clave programática del todo discutible, pero ése es otro cantar.

Me consta que por durante años Martin no quiso hacer pública sus reflexiones, y como cristiano, buscó primero al hermano —literalmente— y a otros hermanos de su comunidad para corregir, hablar, explicar, pero no fue comprendido, pues posiblemente el hermano estaba capturado por una manera de pensar que le hacía imposible captar lo que decía Martin. Asimismo, me consta que él trató por muchos medios de ser escuchado, habló y contactó personas vinculadas al Sodalicio —de hecho su mismo hermano era una persona de suma importancia y responsabilidad en el Sodalicio—. El hecho es que no fue escuchado y mucho menos comprendido.

Me consta también que yo le decía: «Martin, esto debe saberlo la Santa Sede». Martin buscó a muchos, habló con un sacerdote, pidió consejo, habló con su conciencia, y ésta —como era de esperarse— no podía callar dado el tremendo error que él veía al frente. Así, Martin fue escribiendo sobre diversos temas, y fue enfrentando esa doctrina del “pensamiento único”.

La primera censura que recuerdo fue cuando se opuso en un Yahoo Group del Movimiento de Vida Cristiana en Estados Unidos (CLMUSA) a las opiniones —muy parecidas al protestantismo fundamentalista— sobre el voto republicano vs. democrático, y Martin tan sólo expuso la doctrina católica con citas con punto y coma. Recuerdo que lo vetaron en dicho foro. También se enfrentó a ACI Prensa por su amarillismo católico, crítica que le valió no pocos insultos y nuevamente ser criticado por muchos, señalado como loco, irresponsable e incluso traidor. El tema de fondo aún no tenía el valor de explicitarlo. Pero el canto venía por dentro, el dolor y la impotencia también.

Así, procedió a crear su primer blog, La Guitarra Rota, un espacio del todo personal del compositor de posiblemente una gran cantidad de canciones cantadas por el Sodalicio en una época. En dicho blog —leído por poquísimos— daba su protesta de cómo la ideologia sodálite, en el ámbito artístico, había acallado la manifestación del alma del artista. Este blog le valió muchos problemas con su hermano y familia, y quisieron acallar este más que humilde blog, pero el seguía manifestando su crítica —silenciosa y privada— ante lo que veía, pero no fue escuchado.

Así, el tiempo fue pasando, y su reflexión se fue ahondando, hasta que llegó el tiempo en que otros que intentaban ser escuchados eran acallados, y decidieron en honor a la verdad hacer públicas las críticas con gran temor de lo que podía significar en términos de sufrimiento personal, familiar y profesional. Así surgió el simple blog Las Líneas Torcidas, que tenía una claro destinatario en mi opinión: el Sodalicio, al cual como profeta le cantaba y gritaba denunciando dentro de la institución la presencia también de una ideología de auténticos “lobos rapaces”, especialmente en lo referido al pensamiento del fundador, y él denunció este sistema de pensamiento como un estilo fascista alejado de la doctrina católica y describiendo un perfil del todo oscuro de su fundador.

Su canto, como siempre, era el de un notable compositor, con pocos errores y acordes disonantes como para que aquellos con simple oreja pudieran claramente comprender. Así, Martin perfilo la ideología de Figari, su daño causado a muchos y su lejanía de la doctrina católica, la cual Martin —como licenciado en teología y profesional en la materia— sabía bien que no correspondía a la enseñanza cristiana, como hoy indica con gran honestidad la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación, la misma —no olvidemos— que fue convocada por el Sodalicio, lo cual indica, —queramos o no— que al menos un grupo al interior desea un cambio sincero, pero se encuentra en la encrucijada creada por el genio e ingenio de Figari, y sus tentáculos de poder, sobre todo en la mente.

Hoy Martin por enésima vez ha sido considerado por algunos un tipo que «está mal y sigue criticando», que «posiblemente está algo loco», o que «es un amargado», pero se han olvidado de que Martin sigue siendo el muchacho que siempre quiso cantar y expresar su profundo anhelo de libertad y de justicia.

Lo cierto es que el Sodalicio tiene un gran deuda con Martin en cinco aspectos: (1) por el daño que le ha causado sobre todo a su realidad familiar, típico del Sodalicio de Figari; (2) por el daño económico que le ha causado al no ayudarlo a insertarse luego de salir de comunidad, pues era crítico con la institución; (3) por el daño a su buen nombre, ya de larga data vejado; (4) si aplica, por los derechos de autor de sus canciones nunca compensadas que yo sepa; (5) por el enorme bien que sus reflexiones, por lo que su “nuevo canto” ha ofrecido y ofrece al Sodalicio. Si no fuera por este nuevo canto de Martin, estoy más que seguro de que la verdad no se hubiera esclarecido de manera tan evidente. Son muchos —junto con otras personas como Rocío Figueroa, Pedro Salinas y muchos cuyos nombres no conocemos— quienes han contribuido consciente o inconscientemente con la Iglesia a desterrar lobos rapaces. De este grupo Martin es alguien a quien el Sodalicio y muchos de sus miembros pasados, presentes y futuros le deben muchísimo. Espero que Martin sea compensado moral y económicamente.

Finalmente, deben saber que su canto no podrá ser acallado. Si no, no sería Martin. Y él sigue criticando pues ve que la institución, al menos por lo que se percibe a través de sus comunicados bien intencionados, aún no sale del gravísimo sistema creado por Figari, donde —como en Momo, aquella historia de Michael Ende— los hombres grises se roban el color de la vida.

Sodalicio, escucha también a Martin. Acógelo. Déjate ayudar por él, que —aunque crítico— busca tu bien. Son pocos aquellos capaces de captar lo que él ha visto, sustentado y documentado diría científicamente. Él puede ayudar sinceramente, aunque este comentario pueda parecerte iluso, pero no lo es, pues se subestimó su fuerza, y aquí lo tienen: la verdad le dio la razón.

Finalmente éste también es el reconocimiento a una víctima del Sodalicio, que le ha dado y le sigue dando mucho más de lo que éste puede imaginar. Agradézcanselo, pues sigue buscando su bien.

Anuncios

9 pensamientos en “EL CANTO DEL TROVADOR SOLITARIO

  1. Me alegra mucho saber que recibes mensajes como el publicado. Ojala y sean muchos…. Yo no tengo el gusto de conocerte. Llegue a este blog por casualidad, y continue leyendolo por curiosidad. Me trajo a la memoria antiguos recuerdos de mi etapa universitaria, donde conoci a tres o cuatro sodalites, que convencieron a varios estudiantes de formar parte del MVC. Te escribi, con preguntas, me contestaste. Te volvi a escribir, me volviste a contestar. Y te segui leyendo, cautivada y conmovida por la profundidad y crudeza de tus escritos, crudeza que era tragable por la serenidad y claridad de tu letra. Las entradas de este blog presentan el mejor analisis que he leido de esta secta misteriosa cuyos miembros creian tener un halo de santidad. Inspiraste a muchos miembros y ex miembros, te lo aseguro, a contar su historia, pero mas importante aun, a entender su historia, que es la tuya. Cuantos no seguirian siendo victimas si hubieran logrado quebrarte. Pero tu valentia y perseverancia, como dice Roberto, merecen un agradecimiento enorme.
    Me pregunto, durante todo este tiempo, cuantos relatos tristes habras escuchado, a cuantas soledades habras acompanado, a cuantas almas habras fortalecido, a costa de tu tiempo, tus energias, tus alegrias. Y asi, de forma gratuita, con grandeza de espiritu, y solo alimentado con la esperanza de lograr un cambio.
    Que seria del mundo si se callaran los buenos.
    Abrazos Martin.
    Silvia

    Le gusta a 1 persona

  2. Hola Martin, gracias por tu sinceridad y humildad de tu post, un grano de arena (por cada post y más) que está ayudando a hacer el cambio, ojala Dios mediante el SCV llegue a tener el cambio o refundación que el Espíritu Santo pueda soplar sobre ellos y todos los que en él encontramos al Señor tengamos la Paz y Alegría Cristiana de saber que la Verdad salió a la luz, la Verdad del Señor Jesús, Dios escribe derecho con líneas torcidas, ojala también esa Reconciliación y Pedido de Perdón que hoy el SCV tanto difunde, sea realmente verdadero y no sólo mediático (como hace poco contigo de una forma errada y distorsionada) y en algún tiempo, tan largo o corto como dure este cambio, toquen verdaderamente a tu puerta, reconociendo sus faltas contigo, por tu Familia, la nueva que vive a diario contigo en Alemania, como la de tu infancia acá en Perú, como también por tu honra y buen nombre que no debería de ser sólo en privado sino también públicamente, sin olvidar al final lo económico, que nunca ha sido el fin pero que no se debería de negar entendiendo todas las implicancias desde el tiempo de Formación hasta el de tu salida y reinserción en el mundo fuera de comunidad y en atención a tu vocación de casado que debe ver por su familia, un abrazo en Xto y María.

    Le gusta a 1 persona

  3. Martín, gracias por tu valentía de sacar a la luz graves verdades siguiendo el dictado de tu conciencia, aun sacrificando tu paz, sufriendo incomprensión y agresiones . A pesar de eso, has seguido adelante. Leo tu log desde hace 3 años, me constan ciertos temas que, con análisis, expones, y no me queda sino escribirte unas palabras de apoyo. Felicitaciones por los logros que ya está dando tu lucha humanitaria. Tengo fe como tú en que Dios sabrá escribir derecho en renglones torcidos, y hasta enmarañados.

    Me gusta

  4. Si queremos un ejemplo de virtudes cristianas (compromiso con la verdad, obrar acorde con la propia conciencia para evitar que otros sufran la misma suerte) tenemos un ejemplo en Martín y no en una organización cuya cúpula hizo todo lo contrario: utilizar sus vastos recursos para ocultar, tapar, y encubrir los maltratos y abusos de su fundador, y de algunos otros miembros.

    Por supuesto que Martín debe recibir una disculpa y un reconocimiento por enfrentarse al Goliat sodálite, así como una compensación por los ataques, campaña de desprestigio, y hostigamientos que lo obligaron a autoexiliarse de su propio país.

    Me gusta

  5. Me uno a las felicitaciones y agradecimiento, Martín. Porque es claro que no te ha movido el rencor, sino la búsqueda de la verdad. Si hay una ‘victoria’ de algunos, es en todo caso una victoria pírrica porque el daño ya está hecho – ojalá nada de esto hubiera pasado. Esta experiencia siempre será dolorosa para todos.

    Espero que, por ser justo para con tu historia y tus circunstancias, obtengas una reparación.

    Un abrazo,

    CFC

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s