DESNUDOS POR OBEDIENCIA

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Dibujo del pintor estadounidense Paul Cadmus (1904-1999)

La práctica por parte de algunos guías espirituales del Sodalicio de pedir a jóvenes sodálites que se desnudaran —hasta quedarse en calzoncillos o sin ellos— es una constante en las denuncias que se han presentado. Lo hizo Luis Fernando Figari con “Santiago”, “Lucas”, Óscar Osterling y otros jóvenes; lo hizo su director espiritual con Pedro Salinas; lo hizo Germán Doig con Jorge, hermano de Pedro, con “Tomás” y con José Enrique Escardó; lo hizo Jaime Baertl conmigo.

Hay quienes se preguntan cómo accedimos a obedecer un mandato que iba contra nuestro sentido moral.

En 1961 el psicólogo Stanley Milgram de la Universidad de Yale realizó un experimento para medir la disposición de un participante a obedecer órdenes de una autoridad aun cuando éstas colisionaran con su conciencia moral. Un “maestro” debía suministrar descargas eléctricas en aumento a un “alumno” ubicado en otra habitación cada vez que se equivocaba en una respuesta. Por supuesto, nada era de verdad. Pero eso no lo sabía el “maestro”, quien era instado por el investigador a continuar cada vez que quería detener el experimento. Ninguno paró antes de propinar una descarga de 300 voltios y 65% de los participantes llegaron al máximo de 450 voltios.

«La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos respecto a lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos, la autoridad subyugaba con mayor frecuencia», señala Milgram.

En una institución donde a la obediencia como mandamiento supremo se añadían lazos de confianza con aquellos a quienes creíamos “iluminados”, se entiende que llegáramos a considerar acciones inmorales como perfectamente normales.

(Columna publicada en Exitosa el 23 de enero de 2016)

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Recomiendo el visionado de la excelente película Experimenter (Michael Almereyda, 2015), biopic del Dr. Stanley Milgram que se centra en los contenidos de la reflexión científica del psicólogo social más que en las anécdotas de su vida personal, recurriendo en gran parte a un lenguaje cinematográfico de imágenes compuestas cargadas de semántica poética y experimentación visual.

Asimismo, para comprender hasta qué punto seres humanos normales son capaces de obedecer órdenes contra todo imperativo moral y poniendo su conciencia entre paréntesis, se puede ver el perturbador film independiente Compliance (Craig Zobel, 2012), basado en hechos reales.

La historia verdadera ocurrió en un restaurante McDonald’s de Mount Washington (Kentucky) el 9 de abril de 2004. Un sujeto que se hacía pasar por un agente de la policía llamó por teléfono y le dijo a la administradora que una de las dependientas estaba siendo acusada de haberle robado a una cliente. Dado que por el momento no podían enviar personal para detenerla, le pidió que lo hiciera ella misma. En un almacén trasero, por orden del supuesto policía, la joven fue obligada por la administradora a desvestirse por completo. Posteriormente quedaría a cargo del prometido de la administradora durante dos horas, y por orden del “policía” al teléfono, que habló con el prometido como con la joven, ésta tuvo que quitarse el delantal —única vestimenta que llevaba puesta— para ser examinada, dar saltos de tijera desnuda, mostrar su orificio vaginal para ser examinado, ser castigada con palmadas en el trasero y finalmente hacerle sexo oral al hombre que la vigilaba. Quien llamaba fingiendo ser un agente de la ley impuso su “autoridad” y logró que tanto los “victimarios” (la administradora y su prometido) como la víctima realizaran actos que iban contra su conciencia moral.

Para una descripción detallada de éste y otros incidentes similares ocurridos con anterioridad, ver el artículo “Strip search phone call scam” en la Wikipedia en inglés (https://en.wikipedia.org/wiki/Strip_search_phone_call_scam).

5 pensamientos en “DESNUDOS POR OBEDIENCIA

  1. Mi opinión,
    Cada cultura, cada territorio y condición geográfica, cada lista de necesidades y de condiciones de subsistencia en cada grupo humano, genera – gracias a las variables – valores diferentes. Es a través de esos valores que hay culturas que han sobrevivido, otras murieron. Al cambiar alguno de sus componentes, o condicionales de subsistencia, cambian sus valores.
    El tema es muy actual, desde que hay expertos – hoy – que se plantean cómo van a funcionar en el futuro las sociedades con tantos cambios bruscos en el ámbito de la técnica, y p. ej. de la robótica (?) Qué cambios sufrirán las culturas cuando la gente pueda vivir 150 años, si es que la medicina puede garantizarlo ? Otro ejemplo, muy clásico, es como cambian los valores de los soldados en las guerras para poder subsistir ? La tendencia de ahora es formular para el futuro > una crisis de valores.
    En la evolución, la supervivencia es la prioridad, y las guerras han llevado un rol dominante a lo largo de la historia.

    Los valores en las culturas y sociedades se dan de una forma dinámica, es decir que se aprenden vivencialmente junto al desarrollo de la sociedad. Se aprenden al paso, “haciendomientrasquesereflexionaciegamentesobreeso”, a la rápida. Formularse un valor es un acto de reflexión que implica una pausa en el proceso de aprendizaje mencionado anteriormente. Esta pausa es estática si la comparamos con la dinámica anterior e implica el riesgo del aislamiento social. El contexto del individuo implica el temor inconciente de no poder sobrevivir solo (sea empático o no), y la tendencia es aceptar los valores del grupo en un primer plano.

    El “eje del mal” en este contexto es el no distinguir entre la dinámica de la una y lo estático de la otra. En asumir un comportamiento moral-social irreflexivo, en realizar ese comportamiento sin dejar que la presión social se convierta en prioridad. Es como decirse : “si todos lo celebran debe ser bueno” o “nadie me daría una orden que desemboque en algo malo, no ?”. Desconfianza podemos tener en individuos, pero tenemos el mal hábito de confiar en grupos humanos, y es que nuestro inconciente sabe que necesitamos del grupo para subsistir. (“tiene que haber una razón para que todos lo consideren bueno”). Inercia evolutiva en tiempos de los cambios rápidos.

    El problema real es que en las culturas, las personas aprenden los valores “al paso”, y sin el hábito de reflexionar, y que desde allí no es tan habitual desarrollar una conciencia propia, ya que a lo largo de la evolución la conciencia propia ha desembocado en formas de aislamiento en cuanto que dejábamos de ‘hacer’ antes de ‘pensar’ para poder sobrevivir, y cuando hay metas de supervivencia en común el grupo humano no suele esperar. En la evolución, subsistencia y tiempo estuvieron en conflicto.

    Esta condición ha cambiado hoy para quienes no se encuentran en la pobreza, en la que la supervivencia obligada les reformula los valores. Vivimos en un mundo de pobres y ricos, y la brecha se estrecha cada vez más. Pero una cultura de suficiencia, que nos muestre valores menos condicionales a la función social de la supervivencia, es muy escasa. (!)

    En una parte es una tara que llevamos en nuestro inconciente desde la evolución, y en otra parte esto juega un rol muy peligroso y nada auténtico en instituciones autocráticas que promueven la verticalidad, en las que se confunde el fenómeno descrito (el mandato) con la presión social. (!) De aquí el malentendido. Malentendiendo el rol se deja área para la disfunción. Lo que para el autoritarismo es el mandato, para la sociedad es el consenso de valores.
    En instituciones que han nacido desde una crítica (“cultura de muerte”, etc., mundano, etc.), se espera que los integrantes tengan una postura crítica. Cuando esta postura se despersonaliza desde una ideología, que intenta contestar a todas las preguntas desde una fuente única e “indudable”, se pierde ese poco criticismo que – sin embargo – está latente en nosotros.

    La gran diferencia entre los que están bajo el manto del autoritarismo y los que no, es que en las instituciones enfermas abundan las patologías que se conocen como “desórdenes de la personalidad”, en la que muchas personas no suelen tener una conciencia moral personal, propia, porque tampoco tienen una personalidad estable, y pocas veces terapiable. Se habla de un vacío en la personalidad y de la pérdida de la empatía, o la imposibilidad de haberla desarrollado. Muchas veces se dan hasta formas encubiertas de sadismo, y en muchísimas ocasiones se distinguen módulos de comportamiento social dañado, disfuncional. Suele darse en conjunto con formas de paranoia. Esto genera una cultura social disfuncional.

    En la sociedad es diferente, las estadísticas sobre las patologías son otras. Pero los resultados negativos desde la presión social también se dan con mucha frecuencia, como en ese experimento. El individuo es corrompible y tiende al oportunismo. Otra característica que los diferencia es que es más fácil apelar a una conciencia en los individuos de la sociedad en general, que en las instituciones con una problemática de poder.

    Estamos hablando de fascismo, de un fascismo diferente que el de la sociedad en general. Otro gran problema es que vivimos en culturas pregnadas de “institucionalidad” y que la influencia desde ellas afecta también a toda la sociedad.
    Como opiné aquí en ‘sepulcros blanqueados’ – y completando – , estaría diferenciando entre el fascismo institucional (F intermedio, patológico cultural), el de su punta autoritaria (F explícitamente patologíco y autoritarista) y el de la sociedad (evolución, corrompible, oportunista). Serían 3 cosas por diferenciar, para entender mejor las interacciones entre ellas. Es sólo mi opinión.

    Eso sí, a menos empatía, más Milgram.

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  2. A propósito del tema relato y opino luego.
    Cuando ya eramos agrupados por así decir consolidados, aún siendo chiquillos íbamos al CP de San Borja, en aquel tiempo había una videoteca donde “trabajaban el hermano de DR, AR y un agrupado también chiquillo que llegó hasta San Bartolo años después, AO de San Luis. Los miembros de una agrupación, mayores que nosotros pero del mismo barrio nos contaron a C, a M y a mí que allí también habían películas pornográficas, sólo nos quedamos sorprendidos pues teníamos 14 o 15 años. Meses después en el CP de Balconcillo le preguntamos a GA incitados por uno de los agrupados que nos habían contado lo de las películas, nos habló de un titulo que no recuerdo y nos dijo que “era picarona”.

    Por lo que se relata en el libro de Pedro Salinas basado en hechos, así como el testimonio vuelto a expresar en el post ” En la telaraña de Figari” se manifiesta claramente la perversión presente desde los orígenes, también por la influencia demoníaca de aspectos del hinduismo al que se adhirieron libremente aunque hay que aclarar que el iniciador fue Luis Fernando Figari que también se sirvió de aquello para justificar sus abusos. Sabemos qué diferencia de edad había entre Luis Fernando y Germán ¿quién malogró a quién? Se debería de considerar el testimonio de la hermana de Daniel Murguía ¿y las computadoras? sabemos que el hombre también es un ser de costumbres y de la fuerza que tienen los hábitos. ¿no ocurrieron más cosas, qué sucedía en los viajes,? No es acaso indicio que Luis Fernando, su segundo, GD y también Murguía cercano a LFF y Jefry que vivió cerca de Germán y que incluso el médico del MVC que tocaba imprudentemente a agrupados también cercano a GD tuvieran problemas de perversión sexual como para afirmar que no estamos frente a una espiritualidad “diferente”.
    Qué juegos y posiciones se harían con el tema de los chakras.

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    • Si bien no le recomiendo pornos a nadie, ya que con el tiempo generan cambios hormonales desde el cerebro (hiperestímulo, dopamina, serotonina, etc.) no creo que la pornografía pueda considerarse un argumento de “perversión”. La pornografía se encuentra presente desde tiempos inmemorables en los grupos humanos, y poco puede considerársela como enfermedad. Se da también entre animales. Calculo que estarías hablando de desórdenes parafílicos, siempre y cuando las pornos en cuestión hayan tenido que ver con eso. Fuera de lo antropológico, en un área puramente moral desde el punto de vista católico, la pornografía es pecado, pero eso es otro rollo. Pecado y perversión son cosas diferentes, aunque en la historia de la Iglesia, sobretodo desde el Medioevo se les haya confundido constantemente. Creo que es preferible tratar de alumbrar estas cosas sin que ciencia y moral entren en conflicto, porque no tiene porqué ser así.

      En los trastornos de la personalidad abundan las parafilias, y estos trastornos se ‘construyen’ en la infancia. Esto nos diría que por esa parte las causas del problema vienen en gran parte de casa, desde la familia. Lo que sí sucede en instituciones enfermas es que las personalidades enfermas que se encuentran en ella atraen a individuos con trastornos compatibles a ellos. La paleta de posibilidades es bastante grande, ya que estaríamos hablando de patologías complementarias, tanto como de patologías compatibles.

      En la cúpula – creo – esto debe haber sido un fuerte argumento para la constitución del sodalicio, mientras que en el resto más bien influyó a través de una cultura enferma y disfuncional, que si bien atraía a otras personas bajo el mismo molde (complementaridad y/o compatibilidad), se había creado desde la cúpula. El resto del sodalicio tiene que haber sufrido – sobretodo en los comienzos – de la institucionalización de una cultura tácita, y del oportunismo y corrompibilidad de los nuevos integrantes, y de sus problemas psíquicos.
      Repito, esas condiciones patológicas ya se traen de casa, recién luego se desarrollan en el sodalicio a través de una estructura social disfuncional, lo que alimenta a esa disfunción y “constata” en la conciencia del allegado la función desde su enfermedad. No lo deja confrontarse más con la realidad, por que la realidad está fuera del sodalicio y es criticada.

      Digámoslo con claridad : “Cuando los locos se juntan se crean las peores instituciones”. Desde terrorismo hasta partidos políticos. En la sociedad general las personas no son concientes que la institucionalidad que demarca su paisaje está fuertemente influenciada por estructuras institucionales que son consecuencia de delicados equilibrios entre diversas patologías, compatibles de una u otra manera. Las estadísticas desde los puestos de poder develan este fenómeno, y la psicología social y en su vínculo con la sociología: estas son áreas que se encuentran en pañales. También hay un aspecto epidemiológico por considerar.

      La cuestión hindú refleja ese vínculo estrecho y borroso con la realidad que con tanta frecuencia se dan en esas patologías. Son áreas de proyección neurótica y refleja que el vínculo con la cristiandad se debe haber hecho bajo condiciones similares. (Ojo moroni, piensa en esto).
      Estoy hablando sobre la familia de problemas psíquicos que suceden al narcisismo (neurosis de carácter). Las predisposiciones mórbidas, la posibilidad de desarrollar otras enfermedades desde el narcisismo es enorme (comorbilidad). Entran al terreno no sólo la familia de las neurosis sino de las psicosis, y específicamente en ese área las consecuencias son desastrosas; para grupo e individuo.

      Este vínculo estrecho y borroso con la realidad, es el mismo tipo de vínculo que se ejerce sobre la relación entre ciencia y moral.

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  3. Seria interesante comprender la concepción de “obediencia” que se tiene en la ideologia sodálite para mejor comprender lo que acataron aquellos jóvenes en mención. Pero seria una tarea engorrosa ya que toda esa estructura ha sido armada sobre esta virtud que ha sido manipulada y hecha a la medida del fundador. A la mano tenemos constituciones, memorias y un sinnúmero de textos que nos podrían ayudar a mirar como dicho fundador fue armando esta “obediencia” para los incautos que llegan a formar parte de su institución. Somos muchos los que hemos pasado por dicha “obediencia” y que con buenas intenciones la asumimos en tantas ocaciones incluso yendo en contra del mismo Evangelio y de la Caridad que nos pide vivir Jesús. Si la obediencia no va en la línea de ayudar a la persona a ser ella misma y más bien es subyugada al servicio vil de otro, no es obediencia. Que pena que tantos hayamos tenido que vivir una deformación de la auténtica obediencia, porque lo que se llama de verdad OBEDIENCIA nos hace libres y más persona. Aún tienen tiempo muchos de replantearse la verdadera obediencia y vivir como verdaderos hijos de Dios, en la libertad que nos trae la verdad que tiene su fundamento en Dios que es Amor.
    “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8,32

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    • Si, la “obediencia” no debe contradecir la substancia del cristianismo. Y tantas veces como eso sucedió en la historia de la Iglesia, queda el no perder nunca una conciencia libre, propia y reflexiva. El que proceda desde su conciencia en casos de conflicto no creo que sea olvidado por Dios, ya que golpea a la puerta.

      A fin de cuentas, todo principio o pensamiento humano que se ponga por encima de las relaciones entre los individuos llega siempre a lo mismo : a traicionar ambas reglas de oro : amar a Dios sobre todo y a amarse los unos a los otros. No es por las puras que se formula así desde los evangelios.

      Visto de esta forma, lo que ha hecho el sodalicio – al igual que todo lo hecho por seres humanos – segará. Pero moroni y los dinosaurios sodálites no quieren darse por enterados, y es que siguen adentro del sistema …

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