LECCIONES DE UN COLEGIO JESUITA SOBRE CASOS DE PEDERASTIA

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P. Klaus Mertes SJ delante del Colegio Canisio de Berlín (6 de enero de 2011)

El Colegio Canisio de Berlín es una escuela secundaria, regentada por la orden de los jesuitas. Ubicada en una zona residencial céntrica, donde tienen sus sedes muchas embajadas y organizaciones políticas y económicas, es una institución educativa de élite y se cuenta entre las más solicitadas de la capital alemana.

En enero de 2010, el P. Klaus Mertes, entonces rector de la escuela, habiendo tomado conocimiento, a través de varias víctimas, de abusos sexuales cometidos por dos sacerdotes jesuitas durante décadas en el colegio, decidió enviar una carta a los ex alumnos, disculpándose por lo sucedido. Si bien las investigaciones de la mediadora designada por el colegio, la abogada Ursula Raue, hablaban entonces de una cantidad de 30 víctimas, el P. Mertes declararía posteriormente en enero de 2015 que sólo uno de los sacerdotes habría abusado de unos cien alumnos de ambos sexos.

El. P. Mertes invitaba a las víctimas a hablar y no atribuía el escándalo a “casos aislados”, pues aún teniéndose conocimiento de los hechos, fueron sistemáticamente ignorados y silenciados. Con su carta quería contribuir a romper el silencio. Y a que se revisen las estructuras del colegio, con problemas como la falta de canales de quejas, excesos en la pedagogía y la pastoral, incapacidad de autocrítica, tabúes y obsesiones en la enseñanza sexual católica, manejo inadecuado del poder, relaciones de dependencia.

Así se dirigía a las víctimas en un medio local: «Ustedes no constituyen una amenaza para nosotros cuando hablan, sino que nos ayudan a esclarecer irregularidades».

Y el Sodalicio, ¿ha aprendido la lección? ¿Cuando revisará sus estructuras y aceptará que los testimonios de abusos son más que solamente “verosímiles”?

(Columna publicada en Exitosa el 9 de enero de 2016)

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CARTA COMPLETA DEL P. KLAUS MERTES, PUBLICADA EL 28/01/2010 EN DIE WELT

Queridos ex alumnos y alumnas:

En años pasados varios de ustedes se han comunicado conmigo, para darse a conocer ante mí como víctimas de abuso sexual por parte de determinados jesuitas en el Colegio Canisio. La estela de los abusos se extiende desde los años ’70 hasta bien entrados los ’80. Con profunda conmoción y vergüenza he tomado conocimiento de estos horrorosos excesos, no solamente esporádicos, sino sistemáticos y efectuados durante años. También forma parte de la experiencia de las víctimas que en el Colegio Canisio y en la orden, que habrían tenido verdaderamente la obligación de proteger a las víctimas, hubo un mirar hacia otro lado. Ya sólo por este motivo los abusos son de incumbencia no sólo de los perpetradores y las víctimas, sino de todo el colegio, incluyendo a la escuela como a las asociaciones juveniles. Por la misma razón, en representación del colegio, mediante la presente les pido disculpas a todos los ex canisianos y canisianas por lo que se les hizo en el colegio.

Conversando con algunas de las víctimas he comprendido mejor cuán profundas heridas deja el abuso sexual en las vidas de los jóvenes, y cómo la biografía completa de una persona puede ser oscurecida y dañada durante décadas. Asimismo pude escuchar de las víctimas en las conversaciones cuán liberador es el momento en que se comienza a hablar sobre estas experiencias, incluso si están situadas muy atrás en el tiempo. Hay ciertamente heridas que el tiempo no cura.

De parte del colegio quisiera indicarles que la orden ha establecido una instancia encargada a la cual pueden dirigirse las víctimas de abusos por parte de jesuitas o de empleados de instituciones jesuitas: la Sra. Ursula Raue, abogada y mediadora, (…) fue durante muchos años presidente de la sección alemana de “Innocence in Danger”, una organización internacional que se dedica a combatir el abuso de niños en Internet. Ella es interlocutora no sólo en posibles casos en que se sospecha de abusos y en informes de parte de las víctimas que sean actuales. Ella es asimismo interlocutora de víctimas de abusos ocurridos hace mucho tiempo, en caso de que éstas quieren volver a tomar contacto con la orden o con el colegio. Ella está autorizada y tiene la obligación de acercarse junto con las víctimas a la orden y de actuar de mediadora. Ella colabora en confrontar a los perpetradores. Toda la información que reciba se trasmitirá a otros sólo con aprobación previa de las víctimas.

Yo respeto, por supuesto, si por motivo de sus experiencias algunos afectados han tomado la decisión personal de romper con la orden o con la Iglesia católica. Por otra parte, a aquellos que buscan el contacto con el colegio y la orden, no quisiera dejar de darles una señal de que se puede hablar con nosotros. Al respecto, la Sra. Raue constituye una posibilidad de dirigirse a nosotros. Naturalmente, pueden dirigirse a cualquier otra persona de su confianza que tenga que ver con la orden y con el colegio. Al interior de la orden jesuita en Alemania, el Padre Provincial ha informado ya hace algún tiempo que en el pasado hubo indudablemente casos de abuso de jóvenes de ambos sexos por parte de algunos jesuitas individuales. Esta información ha ocasionado gran consternación entre los hermanos.

Junto a la vergüenza y la conmoción ante las proporciones del abuso en cada caso particular y ante la hasta ahora visible acumulación de casos, de parte del colegio debemos asumir la tarea de ver cómo podemos evitar, mirando hacia otro lado, hacernos nuevamente cómplices. Mirar hacia otro lado ocurre con frecuencia en el momento en que se decide no querer saber, aunque se tenga el sentimiento de que verdaderamente se debería mirar mejor. Esto representa un desafío para el coraje civil personal así como respecto a la revisión de las estructuras. Pues también se impone la pregunta de cuáles estructuras en las escuelas, en las asociaciones juveniles y en la Iglesia católica favorecen que ocurran abusos y que de facto también puedan ser encubiertos. Aquí nos topamos con problemas como la falta de canales de quejas, protección deficiente de la confianza, pedagogía abusiva, labor pastoral abusiva, incapacidad de autocrítica, tabúes y obsesiones en la pedagogía sexual de la Iglesia, manejo inadecuado del poder, relaciones de dependencia. En la orden como también en el colegio hemos trabajado en estos temas durante los últimos años y vamos a seguir haciéndolo. En ese sentido agradezco a las víctimas que han tenido el valor de hablar, y le han prestado un servicio también al colegio y a la orden, al introducir estos temas.

De parte del colegio quisiera contribuir mediante esta carta a que el silencio sea roto, para que los individuos afectados y las promociones afectadas puedan hablar entre ellos. Con profunda conmoción y vergüenza repito asimismo mi disculpa ante todas las víctimas de abusos por parte de jesuitas en el Colegio Canisio.

(Traducción al español: Martin Scheuch)

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La abogada Ursula Raue, perita externa encargada en 2007 por la orden jesuita de investigar los casos de abusos, verificó en su informe final de mayo de 2010 la existencia de 205 casos de abusos en instituciones jesuitas. Éstos afectaban sobre todo al Colegio Canisio, pero también al Colegio St. Blasien en la Selva Negra, el Colegio Aloisio en Bonn, la Escuela St. Ansgar en Hamburgo así como instituciones juveniles en Gotinga y en Hannover, además de un colegio en Büren que ya no estaba a cargo de los jesuitas. Adicionalmente a estos 205 casos, la Sra. Raue recibió 50 informes más de víctimas en otras instituciones. En total 12 sacerdotes, de los cuales 6 ya habían fallecido, y 2 trabajadores laicos fueron mencionados como perpetradores por más de una víctima. Otros 32 sacerdotes, profesores y educadores laicos fueron mencionados por una sola víctima.

Los dos principales perpetradores en el Colegio Canisio habían colgado los hábitos y abandonado la orden jesuita a fines del los años ’80. Tampoco podían ser llevados ante la justicia, pues —como ocurre frecuentemente en casos de abusos contra menores— los delitos ya habían prescrito.

Por otra parte, la Conferencia Episcopal Alemana ofreció a partir de marzo de 2011 una indemnización de 5000 euros a quienquiera que hubiera sido víctima de abuso sexual en una institución de la Iglesia o por parte de un sacerdote, sin excluir la posibilidad de asumir los costos de una psicoterapia en caso de ser estrictamente necesaria.

El P. Klaus Mertes, tras haber sido rector del Colegio Canisio desde el año 2001, fue cesado en su puesto el 6 de mayo de 2011 y trasladado el 1° de septiembre de ese mismo año como director al Colegio St. Blasien, un internado jesuita en la Selva Negra (Baden-Wurtemberg). Ese mismo año le fue concedido el Premio Ciudadano Gustav Heinemann, que otorga el Partido Socialdemócrata de Alemania a personas que destacan por su coraje civil, en este caso por haber asumido la responsabilidad ante años de silencio y encubrimiento, según expresó Sigmar Gabriel, jefe del partido. Mertes recibió la condecoración con estas palabras: «¿Que pasa con nosotros en este país, cuando algo que se sobreentiende tiene que ser premiado? ¿Y qué pasa en la Iglesia católica cuando a esto se le llama enlodamiento de la propia casa?»

Pues de parte de la jerarquía eclesiástica el P. Mertes ha experimentado una especie de reprobación soterrada, nunca manifestada de manera abierta. No ha sido invitado a reuniones eclesiásticas donde se iba a tocar el tema de los abusos, ni tampoco ha sido reconocida oficialmente su enorme contribución a romper el silencio sobre abusos sexuales en la Iglesia católica. Solamente el cardenal Schönborn de Viena (Austria) lo invitó en octubre de 2010 a hablar en la Catedral de San Esteban, delante de 1500 miembros de la arquidiócesis, sobre sus experiencias en el escándalo de abusos. En cierto sentido, algunos lo consideran un delator, al cual hay que mantener apartado de la vida pública. Y el puesto que actualmente desempeña en una zona alejada y solitaria de Alemania constituiría una especie de exilio no oficial.

Aún así, sigue estando en pie de lucha a favor de las víctimas de abusos y ha seguido investigando, escribiendo y concediendo entrevistas a algunos medios. En noviembre de 2012, una periodista de Die Zeit le preguntó, ante las experiencias de marginación eclesial que había sufrido, por qué seguía siendo católico.

«La Iglesia para mí se ha vuelto mucho menos que antes un fin en sí mismo. Ella es el Pueblo de Dios. Un catolicismo con una concepción muy estrecha de lealtad hacia las jerarquías es algo que no puedo compartir.»

«Se tiene la impresión de que usted se ha fortalecido en su espiritualidad.»

«Me he vuelto más piadoso. Rezo más.»

«¿Por qué es usted cristiano?»

«Porque me atrae el Evangelio, porque se trata para mí ante todo de la pregunta sobre Dios.»

El P. Mertes está convencido de actuar en pleno interés de la Iglesia y de su mensaje cristiano.

«Aquellos que me acusan de enlodar la propia casa no ven en absoluto mi lealtad a la Iglesia. Cuando eso viene de la jerarquía, es amargo y duele.»

«Lo más duro emocionalmente son los informes de las víctimas. Escuchar lo que el abuso de la confianza ocasiona en las personas – en comparación, el actual problema de imagen de la Iglesia es un chiste.»

Como creyente, sigue manteniendo «que Dios está con la Iglesia, incluso aún cuando es pecadora».

No obstante, hay reformas importantes que hacer. «Más capacidad de autocrítica y menos pompa. La superación del centralismo. Y que los católicos que viven una relación de pareja del mismo sexo no deban tener miedo a ser discriminados.»

En otra entrevista con una periodista de Der Spiegel, que tuvo lugar en enero de 2015, el P. Mertes hacía las siguientes reflexiones:

«La ayuda de la Iglesia valió para los perpetradores, que fueron enviados a terapia y trasladados. Por pura lealtad, se olvidó por completo a las víctimas.»

«Mientras más elitista se considere uno, más difícil es darse cuenta del lado feo y fracasado de uno mismo.»

«Yo no quería irme. Eso hubiera sido para mí como escurrir el bulto. Sólo se puede cambiar el sistema desde fuera y desde dentro a la vez.»

El P. Mertes observa que en la Iglesia hay «un frente masivo de personas que se niegan a tomar en serio la dimensión sistémica del abuso». Todavía imperan «poderosos y negativos tabúes y prohibiciones de hablar y de pensar, que debemos superar».

«Finalmente, lo decisivo no son la teoría y el programa, sino la praxis en el lugar de los hechos.»

«Debemos reaccionar ante la violencia que vemos, a fin de desenmascarar aquella que no vemos.»

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FUENTES

Berliner Morgenpost
Die Berichte der Berliner Morgenpost 2010
http://www.anstageslicht.de/geschichtenansicht/berichte/kat/misswirtschaft-missmanagement-machtmissbrauch/story/missbrauch-eine-unendliche-geschichte-auch-in-deutschland/kapitel/die-berichte-der-berliner-morgenpost-2010.html

Die Welt
So entschuldigt sich der Rektor für den Missbrauch (28.01.10)
http://www.welt.de/vermischtes/article6014879/So-entschuldigt-sich-der-Rektor-fuer-den-Missbrauch.html

Die Zeit
Katholische Kirche bietet Missbrauchsopfern 5000 Euro (3. März 2011)
http://www.zeit.de/gesellschaft/zeitgeschehen/2011-03/katholisch-kirche-missbrauch
Der Weggelobte (15. November 2012)
http://www.zeit.de/2012/47/Pater-Klaus-Mertes-Missbrauch-Kirche

Der Spiegel
Katholische Kirche: Was wurde eigentlich aus dem Missbrauchsaufklärer Pater Mertes? (26.01.2015)
http://www.spiegel.de/panorama/missbrauch-in-der-katholischen-kirche-was-wurde-aus-klaus-mertes-a-1012776.html

2 pensamientos en “LECCIONES DE UN COLEGIO JESUITA SOBRE CASOS DE PEDERASTIA

  1. Excelente nota sobre una experiencia paradigmática.

    El día en que las muchisimas personas buenas que se ven como parte de la Iglesia Católica sean conscientes de que el lado institucional formal de la misma no es intrínsecamente bueno, y de que es más bien la obra de seres humanos, tal vez comprendan que lo correcto es luchar por construir una iglesia cada vez mejor, lo que implica identificar y cambiar lo malo que puede haber dentro de ella. Por el contrario, desde una perspectiva elitista (hacia afuera), y vertical (hacia adentro), cualquier crítica o acusación es algo intrínsecamente injusto y se le rechaza.

    Es importante recordar el caso de los sistemas verticales (en países o instituciones), en los cuales el poder absoluto de los líderes lleva a una variedad de abusos. Creo que una iglesia con derecho a (o, más aun, con el deber de realizar) crítica constructiva y en la que los jerarcas rindan cuentas al resto, si se condujera con responsabilidad, saldría fortalecida y no debilitada, hacia dentro y hacia afuera.

    Lamentablemente las normas las hacen los jerarcas (interpretaciones teológicas aparte), los cuales han tendido a preservar el statu quo, salvo en momentos especiales de la historia, en respuesta a ‘signos de los tiempos’. Tal vez una actitud mas pro-activa de esas muchas personas buenas que se sienten parte de la iglesia católica para analizar lo que ocurre en ésta, identificar lo malo y promover su mejora, podría generar un momento de cambio en esta historia.

    CFC

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  2. Es un buen paralelo de cómo se puede actuar cuando la responsabilidad es parte de la columna vertebral de una institución, y deja visible y subrayado lo que pasa cuando esa responsabilidad NO es parte de una institución. Una institución sin autocrítica no puede ser responsable, eso no es posible. Esa responsabilidad se trabaja a lo largo de los años, es producto y consecuencia de ese trabajo autocrítico.

    Vienen a mi memoria todos los adjetivos que los miembros del sodalicio se han atribuído a lo largo de las décadas y me obliga a dilucidar el falso brillo de sus palabras, todas las mentiras con las que nos quisieron convencer de que ellos eran un ejemplo para todo el resto del mundo. Pero qué ciegos están, y que ciegos siguen siendo ! Qué lejos de la realidad palpable !

    Creo que la respuesta que los sodas le dieron a los ‘signos de los tiempos’ se basa principalmente a un malentendio consigo mismos, consecuencia de su pobre capacidad de observarse, de entenderse y describirse a sí mismos, producto de un horizonte simplón y estrecho con un horrible miedo a la vida, y un encasillamiento en idealismos de formato más lingüístico que vivencial. Todas las características de figari.

    Y todos estos sodálites que ahora hablan de su “caridad para con las víctimas”. Qué ? Hicieron un proceso express en humanidad en dos semanas, tras la publicación del libro de Salinas ?

    Ustedes sabían de esas barbaridades desde hace muchos años y se les ha probado ! Uds. no son lo que uds. creen que son, entiéndanlo de una buena vez. Claro que les va a fastidiar que alguien se los diga, pero eso no debería ser importante, o me equivoco ?

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