EL SODALICIO CONTRA LAS LÍNEAS TORCIDAS

silencio

Antes de iniciar este blog, hubo dos escritos míos que alcanzaron inesperadamente una amplia difusión, sin que yo me lo propusiera. Mi CARTA ABIERTA A JUAN LUIS CIPRIANI, ARZOBISPO DE LIMA, escrita el 6 de junio de 2012 con ocasión de la censura que se le había impuesto al P. Gastón Garatea y publicada originalmente en mi blog LA GUITARRA ROTA, fue reproducida casi en su totalidad en un diario peruano (Diario16) y en el portal informativo católico Religión Digital. En este mismo portal aparecería luego mi escrito SOBRE UNA CARTA DEL CARDENAL BERTONE A LOS OBISPOS EL PERÚ, publicado inicialmente el 31 de julio de 2012 como un comentario personal en el blog de Roncuaz y compartido posteriormente con un sacerdote amigo residente en Lima.

La acogida que tuvieron estos dos textos míos —que fueron los primeros que incluí en LAS LÍNEAS TORCIDAS en septiembre de 2012— me animó a comenzar a publicar mis reflexiones sobre mi experiencia en el Sodalicio de Vida Cristiana.

No fue hasta noviembre de 2012 que comencé a publicar mis escritos sobre el Sodalicio en este blog. No esperaba yo que hubiera una reacción oficial, mediática y abierta por parte de esa asociación eclesial. Pues nunca ha sido ésa la política del Sodalicio ante las voces disidentes. Eso no quiere decir que los altos mandos de esa institución no fueran a hacer nada al respecto. La estrategia habitual siempre ha sido actuar a la sombra, buscando acallar las críticas apelando a la obediencia y al sentimiento de culpa si se trata de alguien vinculado a alguna instancia de la Familia Sodálite, o a la amenaza, la extorsión o el chantaje psicológico, si se trata de alguien ajeno a la institución, buscando sobre todo hacerlo caer en el descrédito y la deshonra.

Y así ocurrió efectivamente. A poco de publicar mi primer post sobre el tema, COMO LOBOS RAPACES, el 2 de noviembre de 2012, un conocido autor de Religión Digital lo reprodujo en su blog bajo el título de “Fascismo cristiano”, pero lo eliminó al poco tiempo, pues recibió mensajes amenazadores de ACI Prensa y el Sodalicio, en los que se le decía que tenían acusaciones muy graves contra mí, que las iban a publicar si el artículo no era retirado y que me podían hacer mucho daño. No obstante, tuvo la gentileza de comunicarse con gente del portal Atrio, quienes accedieron a reproducir mi artículo con una breve introducción que yo mismo redacté y que transcribo a continuación (ver http://www.atrio.org/2012/11/como-lobos-rapaces/):

El Sodalicio de Vida Cristiana (inicialmente conocido sólo bajo el nombre en latín de Sodalitium Christianae Vitae, SCV) fue fundado el 8 de diciembre de 1971 en Lima (Perú) por varios jóvenes estudiantes provenientes de grupos de derechas, entre ellos Luis Fernando Figari, quien fue su Superior General hasta diciembre del año 2010. La institución fue aprobada por la Santa Sede como sociedad de vida apostólica de derecho pontificio en 1997.

Está compuesta por laicos consagrados y sacerdotes, llamados «sodálites», que hacen promesas de celibato y obediencia, y viven en comunidades. Los sodálites dicen dedicarse fundamentalmente a la promoción de los jóvenes y la familia, la evangelización de la cultura y la ayuda a los más pobres, tratándose ésta última más que nada de obras de caridad social. Su apostolado consiste principalmente en labores proselitistas, que realizan a través de centros pastorales, escuelas, universidades y centros de estudios. Tienen presencia no solamente en el Perú, sino también en varios países de América Latina y en Estados Unidos. En Europa sólo están presentes en Italia.

Aunque oficialmente no lo reconozca así, el Sodalicio es quien promueve el portal católico de noticias ACI Prensa. Asimismo, el Movimiento de Vida Cristiana (MVC) fue fundado en 1985 para vincular a todo tipo de gente que, no siendo sodálite, quisiera participar de la espiritualidad y estilo del Sodalicio.

Actualmente cuentan con dos obispos, Mons. José Antonio Eguren, arzobispo de Piura y Tumbes, y Mons Kay Schmalhausen, prelado de Ayaviri (Puno), los cuales suelen hacer buenas migas con los obispos peruanos del Opus Dei, sobretodo con el Card. Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima.

Como ocurrre con muchos grupos fundamentalistas, su historia no ha estado exenta de prácticas cuestionables, entre los cuales se incluyen la aplicación de métodos de manipulación de las conciencias, conflictos con los padres de jóvenes que habían reclutado para la institución, actitudes agresivas y beligerantes, y difamación de personas que osaran hacer críticas a la institución o a las que ellos catalogaran como enemigos de la Iglesia. Los escándalos públicos más conocidos fueron la captura en octubre de 2007 de Daniel Murguía, sodálite consagrado, en el centro de Lima en una situación pedófila (fotografiando a un niño de la calle desnudo en un hostal) y la revelación periodística en febrero de 2011 de que Germán Doig, quien había sido Vicario General de la institución antes de su muerte en el año 2001, el segundo en el mando después de Figari y a quien se le consideraba un candidato a ser elevado a los altares, había abusado sexualmente de por lo menos tres jóvenes menores de edad a los cuales daba dirección espiritual. El mismo Luis Fernando Figari ha sido denunciado ante el arzobispado de Lima.

El presente artículo busca informar sobre algunas fuentes de las cuales bebió el pensamiento sodálite en los ‘70. No pretende ser exhaustivo, pues faltaría incluir a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española, además de numerosos pensadores de diversas orientaciones. Se trata mayormente de información que recién se da a conocer de manera pública, pues el Sodalicio ha ocultado sistemáticamente este capítulo de su historia, a tal punto que lo que aquí se refiere es desconocido incluso para muchos de sus actuales miembros.

El 8 de noviembre de 2012 me llegó el primer e-mail de un sodálite —cuya identidad le he prometido mantener en secreto— sobre el tema de mi blog, acusándome de revelar la vida privada del Sodalicio (supuestamente partiendo de juicios distorsionados) y de cometer difamación y maledicencia. Con la evidente intención de que retirara de mi blog los escritos que había publicado hasta esa fecha y que dejara de publicar más textos sobre el Sodalicio.

No habiendo yo respondido a este e-mail, el 18 de noviembre me envió una lista más detallada de acusaciones en un e-mail, cuyo texto no estoy autorizado a revelar. Por eso mismo, publico sólo la respuesta que le di el 20 de noviembre, eliminando todos aquellos párrafos con información puramente privada y personal, limitándome sólo a aquellos contenidos que son de interés público y que, por su mismo carácter, podrían haber sido dirigidos en general a cualquier sodálite.

[…] vistas las imputaciones que pones en [tu] e-mail —y que supongo deben ser compartidas por varios miembros del Sodalicio—, me veo obligado a hacer las aclaraciones del caso, sin ánimo de polemizar sino más bien de abrir un diálogo respetuoso y fructífero.

Es cierto que tengo mis críticas a ciertos personajes e instituciones de la Iglesia. Sin embargo, me has de admitir que el número es bastante reducido si lo comparamos con el número de personajes e instituciones de la Iglesia a los que ACI Prensa y el Sodalicio han criticado, no sólo con argumentos sino también con alusiones personales, falacias ad hominem, juicios temerarios y manipulación de información, sin consultar a los implicados, mucho menos entrevistarlos a fin de saber su versión de los hechos. Creo que estas críticas son más feroces que las mías, que son más bien serenas, con argumentos desarrollados, tratando de evitar los calificativos personales y los juicios sobre las personas. Mis críticas en ningún momento van dirigidas contra la Iglesia, de la cual me siento miembro y en la cual veo una gran variedad de dones, carismas, talentos, y donde todo aquel que sea creyente es mi hermano en la fe, aunque podamos discrepar en algunas cosas.

Me pones a continuación textos del Catecismo de la Iglesia Católica y me acusas de haber incurrido en varias faltas allí señaladas. Discúlpame, pero yo hace mucho tiempo que perdí la costumbre de acusar a otros de haber cometido pecados, y prefiero dejar que cada uno se arregle con su conciencia y con Dios, antes que convertirme en el acusador de mis hermanos. A lo más puedo sugerir, apoyar, aconsejar, porque me parece más respetuoso de la libertad ajena.

En todo caso, me dices que he revelado faltas y defectos de otra personas, que he hecho pública información privada sin motivo justificado y que he dañado la reputación de varias personas.

No creo que esto se aplique a la nota que he escrito sobre [el libro] Como lobos rapaces [ver COMO LOBOS RAPACES], donde sustancialmente me dedico a comentar un libro que fue publicado y distribuido abiertamente, estuvo disponible para quien quisiera leerlo y todavía está disponible en algunas bibliotecas públicas a nivel mundial. Un análisis de algunos textos para ilustrar en parte el ambiente ideológico del Sodalicio de los inicios, sumado a lo que yo recuerdo, es algo totalmente legítimo. ¿Se trata de cosas que no deben saberse? ¿Desde el punto de vista de quién? Es lo que se piensa en el Sodalicio, pero afortunadamente esa opinión no es compartida por muchos. De todos modos, se trata de hechos innegables que pertenecen al acontecer histórico y que el Sodalicio tiene que explicar y asumir, no negar.

Creo que lo que más te problematiza es la publicación de mi intercambio de e-mails con Bermúdez [ver EL INFORME DE LA CVR: HABLA EL DIRECTOR DE ACI PRENSA]. Lo primero que debes tener en cuenta es que aquello que lo ocasionó fue un mensaje que yo publiqué a través de una lista de correos —por lo tanto tenía carácter público—, comentando unas noticias publicadas por ACI Prensa, es decir, información publica. En ese entonces se me dijo que debía haber hecho el comentario en privado a Alejandro, lo cual en el fondo no tiene sentido. Es como si Caretas publicara algo con lo que uno no está de acuerdo, y para no afectar la reputación de la revista, uno estuviera obligado a decirle en privado a su director lo que uno piensa.

En todo caso, Alejandro Bermúdez me respondió en su calidad de director de ACI Prensa, no como hermano sodálite, en un tono agresivo y con expresiones insultantes, donde lo fraternal brilla por su ausencia, donde campea la falta de respeto y donde las alusiones a mi persona se dan en abundancia. En mis mensajes de respuesta apenas encontrarás todas estas cosas que aquí menciono. Más aún, solicité ayuda y consejo de varias personas con altos cargos de responsabilidad en el Sodalicio, pidiendo que tomaran cartas en el asunto. Con unas disculpas hubiera quedado satisfecho. ¿Qué sucedió? Absolutamente nada. Nadie se dignó contestarme, y ACI Prensa continuó con su línea editorial, publicando noticias difamatorias sobre diversas personalidades, tergiversando información y callando datos relevantes e importantes para entender los acontecimientos. ¿No crees que en algún momento cae la gota que rebalsa el vaso? Eso ocurrió con todas las calumnias y difamaciones que Alejandro Bermúdez vertió sobre el P. Gastón Garatea, en vez de limitarse a informar sobre su negación a renovarle las licencias por parte de un cardenal [Mons. Cipriani] que tiene varios flancos cuestionables de cara a la sociedad y en su quehacer eclesial.

Si Alejandro dijo lo que dijo, como lo dijo, amparándose en que puede decir lo que quiera en privado sin temor a que eso nunca llegue a conocimiento público, está muy equivocado. Cuando se maltrata a alguien en privado, el derecho a que eso permanezca oculto se acaba. ¿O piensas que los delitos cometidos por Germán Doig, por el hecho de haberse cometido en privado debían ser mantenidos alejadas del conocimiento público? ¿No pretendió el Sodalicio al principio hacer algo así, “a fin de evitar el escándalo”? ¿No has visto lo que ha pasado en la Iglesia con esa actitud: que al final se han generado escándalos de mayúsculas proporciones por querer tapar los delitos cometidos por miembros del clero?

Lo que Alejandro me dijo en privado refleja lo mismo que ACI Prensa publica y sigue publicando a vista y paciencia de todo el mundo. Si haberlo hecho público ha afectado su reputación —que tampoco es muy buena en muchos sectores eclesiales—, él mismo es responsable, por haber dicho lo que ha dicho, así como es responsable de muchas de las barbaridades que dice en sus Puntos de Vista. Si él ya no piensa lo que dijo entonces, o considera que es un error haberse expresado de esa manera, bastaría con que salga a la palestra, se retracte y se disculpe. Y punto final. Y que haga como yo, que intento nunca decir en privado algo que no pueda ser dicho en público. En todo caso, lo que él dijo entonces resulta de interés público, pues explica la manera parcializada cómo ACI Prensa ha informado sobre la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Las alusiones personales las hizo Bermúdez, no yo. Yo no hago menciones a su persona, no lo califico, sino que me limito a responder a argumentos. Además, todo lo que he publicado se centra en el debate de ideas por encima de todo. Lo mismo se puede aplicar a mis demás posts sobre la Comisión de la Verdad y Reconciliación [ver LA CVR Y ACI PRENSA; LA CVR Y ACI PRENSA: DIÁLOGOS DE ADHERENTES] y a los posts sobre “La Pasión de Cristo” [ver “LA PASIÓN DE CRISTO” COMENTADA; ACI PRENSA Y “LA PASIÓN DE CRISTO”; SOBRE LA MANERA DE INFORMAR DE ACI PRENSA: DIÁLOGOS DE ADHERENTES]. En ninguno de ellos he contado intimidades personales de los sodálites, y he obviado nombres cuando era necesario. En el caso de Bermúdez, eso era imposible.

Por otra parte, lo que estoy publicando son reflexiones que se vienen acumulando desde hace unos veinte años, a las cuales el Sodalicio ha hecho oídos sordos o simplemente nunca ha respondido. Y uno se va enterando de cosas que están pasando. La distancia no es un obstáculo para eso. Cuando estaba en Lima, el flujo de información también era escaso, y la política de callar o de ocultar información relevante, una constante en las instituciones vinculadas a la Familia Sodálite. Tú me dices que el Sodalicio ha cambiado. Otros me dicen que no —contrariamente a lo que piensas, la cantidad de e-mails que recibo ha aumentado y no ha disminuido desde que inicié mi blog LAS LÍNEAS TORCIDAS—. En todo caso, yo no hablo del Sodalicio actual en mis posts, sino del Sodalicio que conocí por experiencia propia, cuya historia no queda anulada por el simple hecho de que posiblemente la institución haya cambiado con el tiempo. ¿Amarguras? Sólo cuando degusto café, porque por lo general me conocen como una persona de talante risueño y buen humor.

En todo caso, para que te quedes tranquilo, en este momento estoy escribiendo un ELOGIO DEL SODALICIO. Me consta que la mayoría de sus miembros son personas bien intencionadas, de conciencia recta, y sin embargo hay algo que posiblemente no ha estado funcionando bien como para que muchos se hayan ido, hasta el punto de que son muchísimos más los que han pasado por el Sodalicio que los que se han quedado. Y en el ideario sodálite, la culpa la tienen los que se fueron, de antemano, por decreto, antes de cualquier análisis. Aún así, lo que viví en el Sodalicio forma parte de mi identidad, entre lo cual he de resaltar mi inmersión en la fe católica y el descubrimiento de la Iglesia, así como mis inquietudes intelectuales y muchos valores que guían mi vida. Asimismo, al reflexionar sobre toda la experiencia vivida en el Sodalicio y pasarla por la criba de la crítica, no estoy haciendo otra cosa que aplicar lo que aprendí en el mismo Sodalicio, donde a uno le enseñaban a no contentarse con frases hechas y respuestas preconcebidas. Y espero que eso no haya cambiado en el Sodalicio actual.

Ten por cierto que no voy a hacer públicos tus e-mails, ni ninguna información que se refiera a asuntos privados de personas —la manera de informar de ACI Prensa no es un asunto privado—, ni mencionar nombres cuando se trate de información privada que afecte injustamente a terceros. Pero la manera cómo se manejan ciertos asuntos al interior del Sodalicio, su estructura organizacional, sus raíces ideológicas, su historia institucional, todos son asuntos que pueden ser ventilados, y si no corresponden con la imagen externa que quiere dar el Sodalicio en el ámbito público, la culpa la tendría el Sodalicio mismo por manejar un doble discurso y faltar a la transparencia.

Me dices que yo soy el que hago esfuerzos por asociar al Sodalicio con ACI Prensa. Pues fíjate que es el mismo Bermúdez el que designa a ACI Prensa como «una iniciativa sodálite» [ver EL INFORME DE LA CVR: HABLA EL DIRECTOR DE ACI PRENSA], y según aquello de lo cual tengo memoria, nació como tal. Que ante la opinión pública digan oficialmente que el Sodalicio no tiene nada que ver con ACI Prensa es sólo un ejemplo más de ese doble discurso que te he mencionado. Considera que tanto en el Sodalicio como en el Movimiento de Vida Cristiana se ha fomentado durante años la lectura de ACI Prensa, a fin de tener una “visión propia” del acontecer eclesial. Su línea editorial siempre ha coincidido con la perspectiva sodálite de la realidad.

Por otra parte, te invitaría a hacer un sano ejercicio, basado en la famosa dinámica de «yo no soy mi cuerpo, yo no soy mis pensamientos, yo no soy mis sentimientos». Te sugiero que repitas [varias veces] «yo no soy el Sodalicio». El Sodalicio es un medio de pertenecer a la Iglesia, de utilidad para muchas personas, pero no debe ser absolutizado, pues su existencia y las vicisitudes por las que pasa no deben hacernos olvidar que lo más importante son las personas y que, a fin de cuentas, si están unidas al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, importa un bledo lo que le pase al Sodalicio, que puede entrar en un período de decadencia y desaparecer. Ya cayó una de sus columnas, Germán Doig. Todo lo que él aportó ha sido borrado del mapa: sus libros, sus artículos y reflexiones, sus poemas. Y, quiéraslo o no, Germán es una persona necesaria para entender cómo se formó y desarrolló el Sodalicio. Ha dejado una huella imborrable —en sentido positivo—, no obstante los delitos que cometió.

¿Que perderé algunas amistades? Probablemente. Pero quizás gane otras. Cuando se asocia la amistad al hecho de tener todos un mismo pensamiento, es inevitable que cuando uno no lo comparta, haya una parte que termine alejándose. Esa parte no seré yo, pues estoy convencido de que la amistad se basa ante todo en el amor, y que no es necesaria una identidad ideológica para que se mantenga la relación. Una “amistad” que exija como requisito una “unidad de pensamiento” o “unidad de ideales” es la que se da en los partidos políticos, y se llama “camaradería”. Romper una amistad porque el otro ya no piensa lo mismo o ha tomado opciones éticas que yo no apruebo es algo a lo cual no le veo sentido, e incluso lo considero una actitud cruel. Siempre he buscado ser leal a las personas, por encima de cualquier compromiso institucional o ideológico. No te imaginas lo bonito que es eso.

A decir verdad, no he llegado a enterarme de quiénes son las personas que han festejado lo que yo he publicado. Sólo he recibido mensajes en su mayoría de personas creyentes, que tienen una auténtica preocupación por la Iglesia. Como ya te he comentado, no hay una crítica a la Iglesia. A no ser que tengas una visión pre-conciliar de la Iglesia, donde se identifica a los hombres de Iglesia con la Iglesia, a saber, presbíteros, obispos, cardenales, etc. La visión del Concilio Vaticano II acentúa una visión más bíblica, donde el concepto de Pueblo de Dios pasa a primer plano. A ver, ¿dónde están mis críticas al Pueblo de Dios?

[…] siempre me ha resultado doloroso e incomprensible constatar la cerrazón que hay y ese empeño en negarse a ver lo evidente. A lo cual se suma la negativa a mantener un diálogo. ¿Que nadie del Sodalicio me va a escribir? ¿Cuál va a ser la diferencia? ¿Acaso antes me escribían o respondían a mis e-mails? Casi dos décadas han pasado, intentando yo abrir un diálogo, un intercambio fluido. ¿Qué he recibido a cambio? Una serie de rumores difamatorios que han corrido sobre mí. Como aquellos que tú me mencionaste, en los cuales creías a pies juntillas, y que contenían falsedades o tergiversaban los hechos. […] Me pregunto quién difama a quién. […] Mira, cuando vaya a Lima, voy a ir a misa a Camacho [a la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación] y participaré de la celebración como cualquier fiel cristiano, saludaré a todos fraternalmente, me reencontraré con viejos amigos, preguntaré cómo les ha ido y veré la manera de ayudar con lo que pueda. Ahora, no sé para qué te digo esto, pues no sé si estés en capacidad de entenderlo.

Veo que también me acusas de haberme plegado al mundo siguiendo el ejemplo de Wikileaks. No entiendo la comparación, pues veo más bien que este mundo aborrece a Wikileaks, y que más bien algunas instituciones católicas y altas autoridades eclesiásticas se pliegan al mundo, al apoyar a gobiernos corruptos y de dudosa moralidad, además de estar de acuerdo con la política de ocultamiento de crímenes de Estado. ¿Será con el fin de “evitar escándalos”?

Por último, no compares al Sodalicio con una familia. A Daniel Murguía lo expulsaron al día siguiente de su detención. Eso no se hace en una familia, por más bajo que haya caído alguno de sus miembros. Tampoco hay en una familia una estructura tan jerarquizada, con grados de acuerdo al nivel de compromiso y a los avances en la formación y la vida espiritual. Tampoco se da en una familia que toda la vida de sus miembros gire en torno a la familia misma, como se da en el Sodalicio, donde todo el ser y quehacer de sus miembros gira en torno a la institución por encima de todo. Si bien en el Sodalicio también hay cosas equivalentes a “secretos de familia”, hay otros secretos que no pueden recibir el mismo trato, pues se trata de información que la institución ha ocultado y que deberían estar accesibles a todos, como por ejemplo los Estatutos, la historia institucional, los nombres de miembros y ex-miembros, los detalles sobre la disciplina interna de las comunidades sodálites y, en general, todo aquello que tenga relación con el ámbito público. Evidentemente, también debe hacerse conocida toda práctica que atente contra la libertad y los derechos de la persona. Los padres tienen el derecho de saber dónde se están metiendo sus hijos.

No creas que el hecho de que el Sodalicio cuente con aprobación eclesiástica lo blinda contra todo mal. Los Legionarios de Cristo también contaron con esa aprobación, y mira lo que pasó. ¿Crees que los Legionarios son una obra de Dios? Que lo sea no significa que sea inmune a muchos problemas… y problemas graves. El Sodalicio puede ser una obra querida por Dios —no soy nadie para decidir qué es lo Dios quiere o no—, pero eso no significa que pueda tener problemas serios. Algunas de las críticas que se les han hecho apuntan a eso. ¿Por qué no les dan acogida y reflexionan al respecto? Te lo digo yo, que no los considero como enemigos. Muy lejos de mí esa visión de encontrar enemigos debajo de cada piedra. O de considerar a hermanos en Cristo como enemigos.

Espero que tengas la suficiente madurez como para no interpretar como ofensa lo que no lo es. Sólo así dejarás de acongojarte por cosas que no valen la pena. Yo no he dicho falsedades sobre el Sodalicio, ni tampoco he tergiversado nada, como muchos otros comentarios que hay en la red, ni tampoco he usado mis comentarios como un trampolín para criticar en bloque a la Iglesia, como hace Pedro Salinas.

Espero que consideres lo que te digo. Y con toda sinceridad te digo que puedes siempre esperar de mí una cordial franqueza y ayuda en lo que necesites. Sólo te pido que no cometas la injusticia de considerarme un enemigo de la Iglesia, pues mi compromiso con Jesús y el Pueblo que el fundó es algo que está fuera de duda.

El siguiente e-mail me llegó el 14 de diciembre. Era mucho más agresivo y amenazador que los anteriores. Mi respuesta, enviada el 27 de diciembre, contenía las siguientes reflexiones:

No sé a que viene el tono agresivo lleno de adjetivos con el que me escribes. No parece que hubieras escrito con la mente sino guiado por el apasionamiento y la amargura. Y no encuentro ninguna alusión, ningún comentario a lo que he publicado, salvo que todo lo englobas como asuntos privados personales. Y no es así. Lo que he escrito es en su mayoría o de carácter histórico o se inscribe en el debate de ideas. Y si en lo que escribo se revelan defectos personales míos, pues eso es asunto mío. Nunca he pretendido ser ejemplo de nada, como pretendieron serlo los fariseos en tiempos de Jesús, sino solamente ser yo mismo y hablar con el corazón en la mano y la mente abierta al diálogo.

Si lo que publico es falso, ¿por qué no me envías información que me sirva para corregir los datos o para rectificar? ¿Por qué te vas a los argumentos ad hominem? ¿Por qué todo lo reduces al «tú estás mal, yo y el Sodalicio estamos bien»? Y pongo «yo y el Sodalicio», porque de lo que me escribes se infiere que te resulta imposible distinguir y separar el «yo soy yo» del Sodalicio, lo cual resulta preocupante en todo sentido.

Sería muy largo responder a todas las cosas que me atribuyes, más aún cuando no ha habido un diálogo sostenido a lo largo del tiempo, pues pareces querer adivinar mis intenciones, haces caricaturas de mi supuesto comportamiento, me dices incluso lo que estoy pensando, me atribuyes cosas que no pienso, ni siento, ni hago, y finalmente concluyes que debo hacer un examen de conciencia y que necesito de ayuda espiritual. ¿Es esa la manera en que se sigue procediendo en el Sodalicio? Porque si esto no es manipulación de conciencias, se le parece mucho. Y esto también resulta preocupante.

Lo que he ido publicando no es producto de un monólogo, como lo insinúas, sino producto de diálogos que he mantenido a lo largo de años con diferentes personas. Y la información que pongo ha sido debidamente confrontada. ¿De dónde sacas que me refiero siempre al Sodalicio actual? Lo hago únicamente cuando tengo información debidamente confrontada, que incluso podría no ser cierta, siendo así que tú podrías proporcionarme información adicional que me permita rectificar lo que no es cierto. En general hablo del Sodalicio que yo conocí, como testigo de primera mano. ¿Qué hay de malo en eso? ¿No me insistes continuamente en que el Sodalicio ha cambiado? Si es así, enhorabuena. Si me dices en qué, le hago honor a la información y lo publico. O no. Como quieras. Eso no significa que no se deba conocer el punto de partida de ese cambio y saber cómo era el Sodalicio antes. Sólo así el común de la gente podrá darse cuenta de ese cambio para bien y valorarlo adecuadamente.

Por otra parte, yo he defendido al P. Gastón Garatea en base a las declaraciones que él dio y que parece que ocasionaron la sanción [ver CARTA ABIERTA A JUAN LUIS CIPRIANI, ARZOBISPO DE LIMA]. Si hay otras razones ocultas, entonces me parece incorrecto dar una sanción pública a alguien, sin indicar el por qué. Que no venga el cardenal Cipriani con que sólo fue un asunto de carácter privado, pues es algo que tenía efectos públicos y tarde o temprano se iba a saber. Y no veo que yo haya defendido a Lori Berenson como persona [ver HISTORIA DE UN TERRORISTA]; sólo he defendido su derecho a integrarse en la sociedad, sin que nadie la moleste, considerando que está en régimen de libertad condicional. Y sobre los supuestos “insultos” a [los cardenales] Cipriani y Bertone, ¿me podrías decir dónde están, que no los encuentro? Discrepar con argumentos es legítimo, y es un derecho del que goza incluso cualquier fiel frente a los Pastores, como lo consagra el Código de Derecho Canónico y el Concilio Vaticano II. Lo siento, pero encuentro en tu e-mail más expresiones que podrían ser consideradas ofensivas o “insultos” que las que veo en ninguno de mis escritos.

¿Qué no sabía a qué personas te referías cuando decías «por aquí solo has conseguido el festejo de personas sin fe, sin amor a la Iglesia»? Pues efectivamente no lo sabía, dado que sólo estaba mirando las reacciones que recibía por e-mail y no estaba preocupado en ver quién reproducía mis escritos. Considerando que la licencia Creative Commons bajo las cuales saco a luz mis textos permite la copia sin alteraciones, me es igual quién difunda mis textos. Ahora he visto que Pedro Salinas los ha reproducido. No comparto para nada su animadversión contra la Iglesia, ni su postura agnóstica, pero respeto su derecho a expresarse y no me molesta que me copie, así como me han copiado en Religión Digital y en Atrio. Por lo menos habla bien a su favor que no tenga reparos en reproducir los escritos de alguien que se declara católico y que mantiene profundas discrepancias con muchas de las cosas que él escribe. […]

El Sodalicio tiene su lugar en la Iglesia, aunque yo no comparta actualmente ni su ideología ni su disciplina y estilo.

Finalmente, sobre ACI Prensa, sé lo que el Sodalicio dice oficialmente sobre la agencia. Y sé también que nadie se lo cree. ¿Podrías imaginarte a ACI Prensa dirigida por un jesuita o un dominico, o por un laico común y corriente sin ninguna vinculación con el Sodalicio o el Movimiento de Vida Cristiana? Y a si Alejandro Bermúdez también le es imposible distinguir entre su yo y el Sodalicio, también resulta difícil creer que el Sodalicio no tenga cuchara en la agencia informativa, de una u otra manera.

Te agradecería que revises lo que has escrito, pues por mi parte yo no te guardo rencor ni nada por el estilo, ni tampoco me atrevería a escribirte con expresiones similares a las que me diriges. […]

En la [Constitución dogmática sobre la Iglesia] Lumen gentium [del Concilio Vaticano II] encontrarás que muchas veces se designa a la Iglesia como la “familia de Dios”. Tengo la impresión que en el Sodalicio se maneja un concepto muy restrictivo de “familia” cuando se designa así a la institución, que además guarda muchas diferencias con lo que es una verdadera familia, como ya te he señalado. Pues he visto por experiencia que la actitud hacia otros “hermanos en la fe” es de cautela y desconfianza, si es que no se les considera a veces como “enemigos”.

Como era de esperarse —pues así se ha procedido habitualmente en el Sodalicio desde que tengo memoria—, ese sodálite, a quien no obstante tengo en mucha estima, rehuyó todo debate público y hasta el momento no se ha dado ninguna declaración oficial por parte de la institución en respuesta a todo aquello que he ido publicando sobre ella en esta bitácora personal. ACI Prensa ha ignorado sistemáticamente mis escritos, no obstante que poseo indicios de que su director, Alejandro Bermúdez, es un lector recurrente de este blog. Y no me cabe duda de que mi reputación ha sido arrastrada por los suelos en ese mundillo del “boca a boca” que impera en la ciudad de Lima, difamándome como un loco o un renegado que ha perdido la fe y se ha vuelto en contra de la Iglesia, cuando lo que realmente ha sucedido es que he redescubierto a la Iglesia bajo el esplendor de la justicia y la misericordia, y mi fe se ha vuelto tal vez más sencilla y cotidiana, solidaria con los más débiles y marginados, y alejada de cualquier pretensión de juzgar a nadie. Pues todo ser humano ha sido creado en el amor de Dios y es mi hermano de barro, de mi misma sangre, en la peregrinación por los caminos inhóspitos de este mundo en el que nos ha tocado vivir.

3 pensamientos en “EL SODALICIO CONTRA LAS LÍNEAS TORCIDAS

  1. cuando los perros ladran es señal que estamos avanzando. Lo preocupante son los nuevos fanaticos que desarrolla el sodalicio niños de 16 años que se dejan seducir por unos cuantos palabreos aqui deberia tomar cartas en el asunto los obispos e intervenir las asociaciones marianas que dan una falza sensacion de conversion cuando en realidad crean robots para sus propios fines y sus propios intereses………………………………………………..

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  2. Si el sodalicio pretende ‘preocuparse’ por la comunidad – al menos por los menos pobres -, tiene que responder por igual frente a ella.
    Que se hayan expandido a algunos países, y que tengan financiamiento constante de quienes defienden intereses afines no significa algo bueno. > Leer Job 21 (Job afirma que los malos prosperan), para quien le provoque.

    Entiendo la ironía de utilizar los dichos que los sodálites con tanta frecuencia utilizaban (utilizan ?), llamando perros a quienes los criticaban y utilizando el pasaje del Quijote. Aunque nos consideren perros, igual los seguiré considerando seres humanos.
    Triste lo del fanatismo y lo de los robots pubertarios, que con tan poca experiencia de vida se dejan utilizar de una forma tan ridícula. Xto no utilizó técnicas de control mental. El que necesita de esas técnicas ha admitido desde un principio que la Inspiración Divina no es suficiente, y que no espera poder “ganar adeptos” sin esas técnicas. Que transmitir la Palabra Divina confiando únicamente en el Espíritu Santo no tiene sentido.

    El Papa Francisco ha puesto en claro en la encíclica ‘Laudato Si’ de la necesidad de entender el vínculo entre el aspecto social y el natural o ecológico, tanto en la sociedad como en la economía, y de la necesidad de entender todo esto como un problema esctructural.
    Pero los sodálites siguen dándose por no aludidos. Aún no comprenden que la única forma de vencer a las soluciones violentas es tomándose en serio estos problemas y elaborar una estrategia que repercuta en lo estructural. Parece que necesitan de la izquierda para poder pelearse con ella. Polarizar, que le dicen.

    Jóvenes de las agrupaciones marianas : no les crean a los sodálites, lean uds. mismos esa encíclica. No sean ingenuos, no se dejen instrumentalizar. No dejen que otros interpreten lo que uds. mismos pueden leer, que no son pichones a quienes haya que alimentar con gusanos premasticados. Aprovechen que todavía no les han lavado el cerebro, beban de la fuente y no dejen que les envenenen el agua.
    La casa de la Iglesia es inmensa, no se encierren en un cuarto, salgan al sol y conozcan a toda la gente.

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  3. Pingback: MI HERMANO SODÁLITE | LAS LÍNEAS TORCIDAS

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