EL ESTIÉRCOL DEL DIABLO

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Así ha designado el Papa Francisco al actual sistema político y económico basado en el capitalismo irrestricto que impera a nivel global. Éstas fueron exactamente las palabras que dirigió el 9 de julio en Santa Cruz (Bolivia) a los representantes de los movimientos populares: «La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ése es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.»

Nunca un Papa había hablado tan proféticamente contra el sistema imperante ni se había pronunciado tan audaz y valientemente contra un sistema que «ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza», defendiendo el derecho de todos los seres humanos, especialmente de los más pobres, a tener tierra, techo y trabajo.

El compañero Francisco —prefiero llamarlo así con todo cariño— ha convocado a los excluidos para movilizarse activa pero pacíficamente a favor de un cambio radical, a fin de que la economía esté al servicio de los hombres y no al revés.

¿Qué pensará Mons. Cipriani al respecto, ahora que sabemos de sus acciones en la minera Buenaventura y que siempre se ha puesto del lado de los dueños del capital y nunca del lado de los desposeídos que luchan por sus derechos sociales? ¿No estará comiendo del estiércol del diablo?

(Columna publicada en Exitosa el 15 de julio de 2015)

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No he podido resistirme a la tentación de transcribir a continuación algunos textos del discurso del Papa, que evidencian su crítica al actual sistema capitalista global, a la vez que hace un llamado a las bases populares para participar activamente en un cambio, pues otro mundo es posible, un mundo que sea conforme con los valores del Evangelio.

«Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: “vivir bien”. Que no es lo mismo que ver pasar la vida.

Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo. Los recursos disponibles en el mundo, fruto del trabajo intergeneracional de los pueblos y los dones de la creación, son más que suficientes para el desarrollo integral de todos los hombres y de “todo el hombre”.

El problema, en cambio, es otro. Existe un sistema con otros objetivos. Un sistema que además de acelerar irresponsablemente los ritmos de la producción, además de implementar métodos en la industria y la agricultura que dañan la Madre Tierra en aras de la “productividad”, sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales. Ese sistema atenta contra el proyecto de Jesús. Contra la Buena Noticia que trajo Jesús.

La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece.

El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras, coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.

Y en este camino, los movimientos populares tienen un rol esencial, no sólo exigiendo y reclamando, sino fundamentalmente creando. Ustedes son poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial. […]

Para finalizar, quisiera decirles nuevamente: el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez.»

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FUENTES

ACI Prensa
TEXTO: Discurso del Papa en el encuentro con los movimientos populares en Bolivia (09 Jul. 15)
https://www.aciprensa.com/noticias/texto-discurso-del-papa-el-encuentro-con-los-movimientos-populares-en-bolivia-80606/

VIS – Vatican Information Service
El Papa encuentra a los Movimientos Populares: El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia (viernes, 10 de julio de 2015)
http://visnews-es.blogspot.com/2015/07/el-papa-encuentra-los-movimientos.html

3 pensamientos en “EL ESTIÉRCOL DEL DIABLO

  1. Me gustaría saber que opinan los de la derecha católica que siempre han apoyado, esta política, por lo pronto se de la comunidad mariana con la que tengo relaciones, que lo ningunean y minimizan y están esperando otro Papa. que pena si ellos son los que mas se pintan de obedientes.

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  2. Los de la “derecha católica” 😀 (por diferenciación para con la “Iglesia Católica”) han decidido esconderse como los ratones, y a escondidas criticar y desmeritar al Papa influyendo sobre su propio movimiento, ya que el Papa “no les da la razón”. El resto lo hace Bermúdez desde casi prensa. La “derecha católica” no puede ser obediente – ni con toda la lógica del mundo – porque tiene otras prioridades que poco tienen que ver con el amor a los pobres. Los de la “derecha católica”, deben estar pensando que todos somos tontos o que no podemos pensar por nosotros mismos, y creen que los estamos tomando en serio. Para ellos es preferible seguir teniendo una vida cómoda y despreocupada de los problemas estructurales que generan la pobreza. Lo que ellos llaman ‘estilo’ contradice, p. ej. al catecismo. Pero eso sí, cuando el catecismo habla de la homosexualidad, entonces lo asumen como autoridad, de pronto y repentinamente. También en eso son muy cómodos y convenidos.
    El problema con la ‘comodidad’ lo solucionan durmiendo en posiciones incómodas (por ejemplo en escaleras) o tirándose a nadar al mar cuando hace frío, o arrodillándose encima de dos chapitas de botella, así creen que están haciendo algo y que están contribuyendo con la liberación de los pobres que se interpreta desde las escrituras. Así se sienten lo suficientemente ‘incómodos’ para poder regresar a una existencia segura y financiada desde la cual hablarle a todos de una ‘reconciliación’.

    Es decir que miran como hay grupos de poder que asesinan a miles de personas en su propia sociedad y se dejan financiar por ellos, y luego les dicen a los pobres que la solución consiste en ‘reconciliarse’ (reconciliarse con quién ? … con quien no tiene la menor intención de reconciliarse con nadie, sino seguir creando muertes directas e indirectas ?). A veces perdonar necesita de una sola de sus partes, pero reconciliar necesita ambas.
    Me hace recordar a Cipriani, Cipriani el ‘accionista’, no precisamente porque sea un hombre de acción, sino por las acciones que se compró (en serio).

    Para la derecha católica este es un Papa incómodo, que no les dice que duerman sobre una escalera, sino que ayuden a jalar del carro en el nombre de Xto. Pero ellos están segurísimos que trabajan para su salvación. Algo me dice que, aún sobre una escalera, el grado de hipocresía es suficiente para seguir durmiendo tranquilos :/

    Una pregunta : que sería de los sodálites si no tuvieran un centavo ? Otra pregunta : cuántos centavos tuvo Xto ? Y sobretodo : cuándo van a poner la mano sobre el arado ?

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  3. Pingback: Liberalismo y religión: coexistencia hasta nuestros días | Visión Objetivista

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