MARÍA EN NEVIGES

Catedral Mariana “María, Reina de la Paz” en Neviges (Velbert)

Catedral Mariana “María, Reina de la Paz” en Neviges (Velbert)

A poco de llegar a Alemania con una mano adelante y otra atrás, huyendo del fantasma del desempleo en tierras peruanas y buscando mejores oportunidades para toda mi familia, y habiéndome asentado en Wuppertal gracias a la ayuda de un generoso párroco católico, comencé a escribir una serie de crónicas que compartí con amigos y conocidos a través de correo electrónico.

Ésta es una de esas crónicas, que dan testimonio de la fe católica y la devoción mariana que gracias a Dios aún conservo y que me han ayudado a sobreponerme a las amargas vicisitudes de la vida que siempre me han acompañado y que nunca han sido obstáculo para experimentar, a pesar de todo, la alegría y la esperanza que le dan sabor a la existencia humana.

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MARÍA EN NEVIGES

Wuppertal, 18 de mayo de 2003

Cuando uno menos lo espera, las tierras alemanas le deparan alguna sorpresa a quienes hemos decidido ser fieles a una misión dentro del Plan de Dios. Esa sorpresa vino el 1° de mayo, el día en que se inicia el mes de María.

Ese día la Misión Italiana Católica de la ciudad, junto con el Decanato de la ciudad de Wuppertal (téngase en cuenta que las comunidades católicas de Wuppertal están bajo la jurisdicción de la arquidiócesis de Colonia), organizaron una peregrinación al cercano pueblo de Neviges, que forma parte de la ciudad de Velbert. María Eleana, los ñinos y yo nos unimos al grupo de fieles cristianos que, partiendo de la Christkönigskirche (Iglesia de Cristo Rey), iban a realizar a pie un recorrido de ocho kilómetros hasta la Catedral Mariana de Neviges.

La Christkönigskirche es una iglesia de arquitectura moderna, dentro de un estilo que recuerda esas capillas rurales construidas con paredes de piedra superpuestas una sobre otra. Tiene la peculiaridad de que las estaciones del Via Crucis están representadas en sus paredes laterales mediante dibujos sugeridos, con apariencia de inacabados, asemejando primitivas pinturas rupestres.

Luego de una breve liturgia presidida por el P. Ulrich Lemke, se inició el camino. Durante todo el recorrido se rezó el Rosario, todos los misterios tradicionales, además de la nueva serie de misterios introducida por el actual Papa Juan Pablo II. Las diversas oraciones fueron recitadas unas veces en alemán, otras en italiano. También hubo cánticos religiosos en los dos idiomas. A Alexander (de 1 año de edad) lo tuvimos que llevar en un coche para niños, pero Carolina (de 5 años de edad) hizo todo el camino a pie. La primavera ya estaba entrando con todo su esplendor, y el camino se presentaba en algunos momentos bordeados de campos verdes, rebosantes de flores, o bien serpenteaba a la sombra de grandes árboles que formaban pequeños bosques. En un momento llovió torrrencialmente y, a pesar de que teníamos paraguas, no pudimos evitar que se nos mojara un poco la ropa. Algunas mujeres italianas realizaron todo el camino sin zapatos, sólo con las medias puestas, en señal del cumplimiento de una promesa hecha a la Virgen. Éramos un grupo de algo más de cien personas que se dirigían en peregrinación hacia Neviges. Pero ¿qué es lo que atraía a todos estos fieles a esa localidad, cuya existencia me era desconocida hasta hace poco?

La historia comienza en el siglo XVI, durante la época de la Reforma. El pueblo de Neviges pertenecía al señorío de Hardenberg, que se unió a la confesión calvinista, de modo que apenas quedaron personas fieles a la fe católica. En el año 1589 se realizó el primer sínodo de la comunidad reformada en la casa parroquial de Neviges. En la iglesia principal (ahora iglesia evangélica municipal) dejaron de celebrarse misas, aun cuando cuando años después el entonces señor de Hadenberg, Johann Sigismund von Bernsau, regresó a la fe católica. A su muerte, los protestantes impidieron de manera violenta la celebración de su misa de réquiem en la iglesia principal. Su viuda, Anna von Asbeck, decidió entonces mandar construir una pequeña iglesia en los límites del pueblo, que fue consagrada a Santa Ana. Llamó a integrantes de la Misión Franciscana, que por entonces hacía labor evangelizadora contra las doctrinas reformadas, quienes desde 1676 asumieron la labor pastoral en esa iglesia.

Antigua estampa de la Virgen Inmaculada que se venera en Neviges

Antigua estampa de la Virgen Inmaculada que se venera en Neviges

En ese mismo año el P. Antonius Schirley, del Convento Franciscano de Dorsten, durante su oración diaria ante una sencilla estampa de la Virgen Inmaculada, escuchó una voz que le decía: «¡Llévame a Hardenberg, allí quiero ser venerada!» Dado que la voz también le predijo una curación milagrosa, el franciscano envió la estampa mariana a Neviges en Hardenberg. El entonces arzobispo de Paderborn y Münster, Ferdinand von Fürstenberg, quien estaba gravemente enfermo, oyó de estas cosas e hizo una peregrinación en acción de gracias el 25 de octubre de 1681, debido a la gracia obtenida de su curación. Celebró entonces una misa pontifical en la iglesia de Santa Ana. Este fue el inicio de las peregrinaciones marianas a Neviges, donde hasta la actualidad se sigue venerando la estampa de la Virgen Inmaculada.

Con el incremento de la cantidad de peregrinos que acudían al santuario, se vio la necesidad de construir una iglesia de mayor tamaño, la cual fue erigida en el año 1728 con dinero aportado por el entonces duque Johann Wilhelm II de Düsseldorf, quien, junto con su esposa y muchos otros peregrinos, realizó varias peregrinaciones para venerar la imagen de la Inmaculada, a cuyo nombre se dedicó la nueva iglesia. Ésta era al principio un simple salón de estilo gótico, pero con el pasar de las décadas fue decorada con una profusa imaginería barroca, que aun hoy se puede admirar.

La corriente de peregrinos fue creciendo con el pasar de los años. En el año 1854, cuando el Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, el número había alcanzado tal magnitud, que ya había problemas de espacio para atender pastoralmente a tantos creyentes. En el año 1889, junto a las dos iglesias ya existentes, se construyó una capilla para confesiones. Sin embargo, ya en ese entonces, en ocasiones especiales, las misas eran celebradas al aire libre, puesto que no había suficiente espacio para acoger a tantos peregrinos.

Es así que, llegado el siglo XX, se vio la necesidad de construir una iglesia más espaciosa. Luego de varios proyectos, esta intención recién se pudo concretar en la década de los ’60, cuando en 1964 el arquitecto Gottfried Böhm de la ciudad de Colonia ganó el concurso que se había convocado para tal fin. La construcción de la nueva iglesia se inició el 17 de julio de 1966 y fue dedicada el 22 de mayo de 1968, bajo la advocación de “María, Reina de la Paz”.

Esta nueva iglesia, una imponente estructura de hormigón, cuenta con varios espacios para acoger a los peregrinos. En el interior, en una especie de capilla, se ha erigido una imponente estela con motivos religiosos, en la cual se puede ver todavía la antigua estampa de la Inmaculada que dio origen al culto. Siempre hay infinidad de velas ardiendo, que los peregrinos encienden como acción de gracias o simplemente como un acto de confianza en la Madre del Señor, la Inmaculada vencedora de la antigua serpiente, el Demonio o Maligno.

Los franciscanos siguen estando a cargo de este santuario mariano. Éste uno de los pocos lugares en la zona donde hay horarios de confesiones continuos: todos los días de 9 a 12 de la mañana y de 3 a 6 de la tarde. Esto es extraño en un país donde la costumbre de acudir al sacramento de la reconciliación se ha ido perdiendo entre los católicos, y donde la mayoría de las parroquias ofrecen sólo una hora a la semana para confesiones (aunque también se puede sacar cita para un día y hora determinados). Yo mismo tuve una experiencia extrema en este sentido en noviembre del año pasado, pocos días después de haber llegado a Alemania. Me encontraba en Erlangen, ciudad del sur de este país, y me acerqué durante la mañana a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús para solicitar el sacramento de la reconciliación. El párroco me dijo que no podía atenderme en ese momento, pues tenía muchas cosas que hacer, pero que podía darme una cita para dentro de un mes. Un mes después, por supuesto, yo ya me encontraba aquí en Wuppertal, desde donde he escrito todas estas cosas.

María Eleana y yo, tras la peregrinación del 1° de mayo, tenemos la convicción de que María sigue estando cerca de nosotros. Ha sido ésta una impresionante señal: saber que la Virgen Inmaculada, una imagen sellada con afecto en nuestros corazones, se venera aquí cerca, en un lugar tocado por la gracia de Dios, a donde se puede acudir siempre a recibir el perdón y renovar nuestra piedad filial mariana; saber que ella está presente en esta zona donde apenas el 25% de los habitantes se declara católico, y que ella quiso estar aquí como muro de contención contra las herejías, para proteger a sus hijos y recibirlos siempre con todo su afecto.

Cada día me parecen más ciertas las palabras de San Pablo, cuando dice en la Carta a los Romanos que «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» (Romanos 5,20). Ya habíamos recibido varias señales de que debíamos venir aquí, y esas señales se siguen dando de tal manera, que es imposible olvidar que el Señor nos sigue prodigando su misericordia y nos tiene deparadas cosas en el futuro que la imaginación no puede concebir. La fe y la esperanza nos decían que tantos sufrimientos pasados no podían ser en vano, y tantas gracias recibidas en el presente sólo son la introducción a una misión que nos espera, y a la cual podremos ser fieles bajo el manto de la Inmaculada y con la gracia de Dios. Nos pueden haber faltado muchas cosas, pero ésta de seguro que no. Siempre ha sido así, y siempre será así.

Que Dios me perdone haber hablado con tanta osadía, pero creo que esta misma osadía es una gracia de Dios.

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A continuación, incluyo algunas fotos de la Catedral Mariana “María, Reina de la Paz” en Neviges, a fin de que mis lectores puedan formarse aunque sea una somera idea de la belleza arquitectónica de ese lugar de peregrinación.

Atrio exterior de la Catedral Mariana de Neviges

Atrio exterior de la Catedral Mariana de Neviges

Vista del altar mayor y la nave central de la Catedral Mariana de Neviges

Vista del altar mayor y la nave central de la Catedral Mariana de Neviges

Vista del interior de la Catedral Mariana de Neviges

Vista del interior de la Catedral Mariana de Neviges

Capilla con la estela sagrario donde se custodia el Santísimo Sacramento

Capilla con la estela sagrario donde se custodia el Santísimo Sacramento

Capilla con la estela mariana donde se venera la antigua estampa de la Inmaculada

Capilla con la estela mariana donde se venera la antigua estampa de la Inmaculada

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Un pensamiento en “MARÍA EN NEVIGES

  1. Majestuosa, tanto la arquitectura como la historia.
    Aquí en el norte de Alemania hay y hubo más influencia protestante y es difícil encontrar iglesias católicas donde esté marcada la piedad mariana. No que no existan, pero está menos presente que en el sur. El norte es más decadente. Yo voy a misa a la Iglesia que está en el distrito de St. Pauli, en donde a menos de 30 metros está rodeada de prostíbulos, bares y discotecas 😦 lapucha !

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