CRISTO EN WUPPERTAL

Procesión de Viernes Santo en Wuppertal, 10 de abril de 2009

Procesión de Viernes Santo en Wuppertal, 10 de abril de 2009

Wuppertal, una ciudad renana de pasado industrial que se extiende accidentadamente a lo largo de uno de los afluentes del Rin, el río Wupper, y en una de cuyas localidades nació el teórico del comunismo Friedrich Engels, fue el primer lugar en Alemania donde tuve domicilio fijo, gracias a la generosa ayuda del P. Ulrich Lemke, párroco de la parroquia de San Juan Bautista en Oberbarmen. Viví en esa ciudad desde diciembre de 2002 hasta finales de 2005.

Durante ese tiempo plasmaría mis reflexiones y experiencias en un serie de escritos que compartí por correo electrónico con amigos y conocidos, y que agrupé bajo el título de “Crónicas desde Wuppertal”. La siguiente es una de esas crónicas, que quiero rescatar del olvido.

________________________________________

CRISTO EN WUPPERTAL

Wuppertal, 4 de mayo de 2003

Ya ha terminado abril, con sus climas sorpresivos, donde en un sólo día se puede tener granizo, lluvia y sol, aunque la mayoría de los días han estado soleados. Toda la vegetación se ha puesto de un verde asombroso, y las flores crecen por doquier, mientras los días se alargan de una manera que es inédita para los que conocemos solo los veranos de Lima. A estas alturas del año, recién oscurece a las 21:00 horas. Resulta difícil dormir a los niños a las 20:00 horas, pues todavía entra luz por la ventana, por más que hayamos cerrado las cortinas para impedir su paso.

La Semana Santa ha sido un buen indicador para medir también el nivel de religiosidad en este país, donde aparentemente está retrocediendo la fe, aunque el transcurso del año todavía está marcado por una fuerte impronta cristiana. Si bien hay ligeras diferencias entre los diferentes Estados respecto a los días feriados (por ejemplo, sólo en Baviera es feriado el día de la Asunción de María a los Cielos), por lo general tienen en común el coincidir con celebraciones cristianas. Aquí en Renania del Norte-Westfalia son feriados el Viernes de Pasión, el lunes después del Domingo de Pascua, el día de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos, Corpus Christi, el lunes despúes de Pentecostés, Todos los Santos y Navidad (25 y 26 de diciembre). No ocurre como en el Perú, donde, durante el gobierno militar del General Juan Velasco Alvarado, algunas de estas fiestas fueron eliminadas como feriados, lo cual obligó a la Iglesia a trasladarlas al domingo más cercano. Cosa curiosa en una nación tan marcadamente católica como el Perú. Y esto se hizo bajo el absurdo pretexto de que se tenía que trabajar más, pues los peruanos son muy flojos y tienen demasiados días feriados. Se apuntó de esta manera a la productividad.

Sin embargo, aquí en Alemania se trabaja menos y se celebra más. Eso llega a tales extremos en la época navideña, que prácticamente la mayoría de las empresas y oficinas estatales y privadas quedan paralizadas desde el 24 de diciembre hasta el 7 de enero. Los supermercados tienen atención al público, pero con horarios restringidos. No por eso se ocasionan pérdidas graves que afecten la economía del país.

Un país que no celebra es un país que no puede salir adelante, hablando solamente en términos de desarrollo intramundano. Sin embargo, la fe y la esperanza son tan grandes en el Perú, que, no obstante esos absurdos recortes de celebraciones cristianas que han quedado descolocadas respecto a su celebración en el calendario litúrgico seguido por la Iglesia universal, el pueblo peruano sigue encontrando motivos para celebrar la vida y el amor de Dios misericordioso.

El criterio de que hay que trabajar más esconde no una preocupación por el bienestar del país, sino que constituye un disfraz del deseo de perpetuar la esclavitud y la explotación por parte de ciertas élites de la sociedad peruana, que ciertamente trabajan mucho menos que los demás. Aplicando la ley del embudo (ancho para mí, estrecho para ti), exigen a los demás trabajar más tiempo de lo reglamentado por ley, mientras que ellos reducen sus horas de trabajo para poder dedicarse al ocio construido sobre las horas extras de sus empleados. Es de este modo que, no obstante lo que dicen las leyes, en la práctica se ha destruido en el Perú la jornada de ocho horas desde hace algún tiempo.

Aquí en Alemania, por el contrario, un trabajo de tiempo completo implica laborar máximo 38,5 horas a la semana. Pero el trabajo es organizado y eficiente, de modo que no se tiene que exhortar a la gente a que trabaje más. Si el trabajo es ineficiente y de mala calidad, no se conseguirá resultados aumentando las horas (y los días) de trabajo, porque será más de lo mismo. Ese absurdo criterio me llevó a sufrir horas de aburrimiento cuando trabajaba en el Colegio Augusto Weberbauer. Tenía que cumplir un horario con estrictas horas de salida y entrada, aunque ya hubiera cumplido con todas mis obligaciones y sólo me quedara por delante tiempo muerto. De este modo, el tiempo de espera de la hora de salida fue rellenado con lecturas personales, sentado en la sala de profesores, mientras no había literalmente nada que hacer. Esto es diferente al régimen bajo el cual trabajan los docentes en Alemania (y que también se aplica al Colegio Alexander von Humboldt en Lima). El maestro tiene que asistir puntualmente a sus clases, pero, una vez terminadas sus obligaciones, puede retirarse. Las demás tareas adjuntas a su profesión (preparación de clases, investigación, corrección de trabajos y exámenes, etc., etc.) las puede hacer donde le venga en gana, sin la necesidad de estar atornillado a un lugar viviendo un tiempo muerto a la espera de la hora de salida.

En el Perú persiste la mentalidad explotadora rezago de la colonia, herencia de una república de caudillos y dictadores, y últimamente reforzada por la ideología neoliberal, pensamiento que ni siquiera ha sido aplicado de manera tan descarnada y radical aquí en Alemania como en el Perú, especialmente durante el gobierno del fatídico Fujimori.

Las noticias que leo sobre el Perú a través de Internet no son alentadoras. Se sigue creyendo en el liberalismo exportado por los EE.UU. de Bush como la panacea que traerá la salud económica y el bienestar social a todos los pueblos. Y se sigue aplicando esta ideología de manera cruenta, olvidando que lo esencial es la preocupación por las personas concretas, y no por las variables económicas, donde cada ser humano queda subsumido como una cifra, que entra a veces a engrosar el rubro del costo social, es decir, de los que necesariamente se joderán para que la macroeconomía dé cifras en azul.

Sin embargo, aunque Alemania esté bien en lo social y lo económico, eso también acarrea consigo una caterva de males que pueden ocasionar a largo plazo una descomposición social de proporciones inimaginables. Y de eso quiero hablar.

Son muy pocos los alemanes que declaran tener una conciencia religiosa. Según una encuesta reciente de la revista “Stern”, 45% declaran tener desconfianza hacia la Iglesia católica. 29% creen que la Iglesia católica necesita ser reformada. Es decir, a la mayoría no les importa si la Iglesia católica se reforma o no, porque no les interesa en absoluto lo que suceda con ella.

Un símbolo de esta realidad fue lo que viví yo junto con María Eleana y los niños el Viernes Santo. Desde hace más de veinte años la Misión Católica Italiana en Wuppertal organiza una representación de la Pasión y Muerte de Cristo, qué se efectúa a lo largo de cinco estaciones en Elberfeld, distrito central de la ciudad. Desde que es condenado a muerte, hasta la crucifixión en la ladera de uno de los cerros que bordean Wupertal, el actor que representa a Jesús va cargando la cruz a través de las calles, acompañado de los fieles católicos (italianos y alemanes) en una procesión que este año convocó a unas 4,000 personas. Hay cánticos (en italiano y alemán), mientras una orquesta de vientos va entonando las diversas melodías religiosas. Sin embargo, cuando llegamos al momento cumbre de esta representación, había en ese lugar, un parque que constituye una zona verde elevada con respecto al resto de la ciudad, grupos de jóvenes desperdigados que se habían reunido para pasar un buen día comiendo, bebiendo y cantando. El lugar parecía un basural: botellas, latas, envolturas diseminadas por toda partes, dos fogatas apagadas, y jóvenes de apariencia rebelde, algunas parejas entregándose a sesiones interminables de besos, indiferentes a la multitud creyente que había asistido, mientras el Señor era crucificado en lo alto. Creo que hasta hubo algunas expresiones blasfemas proferidas en señal de desprecio a la procesión viacrúcica.

Si bien no se puede sacar una conclusión generalizada sobre la juventud en estas tierras a partir de los jóvenes reunidos allí, no es infrecuente ver reflejado esto en otros sectores de la sociedad alemana. Se aprovecha los días feriados que el cristianismo ha marcado en el correr de los días para celebrar, pero se permanece indiferente ante aquello que se conmemora. ¿Para qué sirve Dios, cuando ya se tiene todo? El paisaje muestra un panorama de almas desoladas y solitarias, pero eso es invisible ante la presencia avasalladora de un bienestar material del cual no se puede descender, porque hay ciertos mínimos que están garantizados. Y los que viven así, encuentran difícil creer que en el Perú la mayoría esté muy por debajo de esos mínimos.

Esa sensación aletargante de bienestar ha inficionado incluso a los católicos. Es cierto que he conocido a muchos buenos cristianos, comprometidos vitalmente con la Iglesia, con una fidelidad sólida y un deseo de colaborar con el bien de sus hermanos en la fe. Sin embargo, su preocupación parece centrarse solamente en aquellos que se han quedado en la Iglesia, y en mantener vivos los valores y tradiciones cristianas, que todavía despliegan una fuerza enorme expresada a través de símbolos, oraciones, rituales, de una enorme belleza y profundidad. Pero lo que parece haberse perdido es el ímpetu evangelizador. Resulta extraño para muchos católicos alemanes la idea de atraer discípulos de Cristo de otros ámbitos que no sean los cristianos propiamente dichos. Hay como una triste resignación ante el hecho de que la sociedad sea pluralista, donde la adhesión o no a una religión tiene igual carta de ciudadanía, y donde la convivencia pacífica obliga a dejar la fe en el desván de lo privado. De este modo, es poco lo que se hace respecto a lo que nosotros conocemos como “apostolado”.

Aquí estaría nuestro aporte a la Iglesia en Alemania: en poder insuflar conciencia evangelizadora e ímpetu apostólico; en todo lo demás, debemos presentarnos con actitud humilde y aprender, pues hay siglos de tradición cristiana que todavía siguen vivos y que pueden enriquecernos en aquello en lo que somos pobres y carentes.

Tuve la oportunidad de escuchar personalmente al Cardenal Joachim Meisner, arzobispo de Colonia, el domingo 24 de abril, durante unas Vísperas que presidió en el seminario diocesano, con motivo de la fiesta del patrono de dicho seminario, San Pedro Canisio, jesuita considerado como el segundo evangelizador de Alemania. El primero es San Bonifacio. El Cardenal predicó con un tono paternal y cercano a los presbíteros, seminaristas, teólogos y otros allí reunidos. Su estilo está muy lejos de las solemnidades con las que nuestra imaginación suele revestir a las dignidades eclesiásticas alemanas. Yo había asistido como miembro de la “coral schola” de la Iglesia de San Juan Bautista de Wuppertal. Una “coral schola” es como un coro reducido de varones, que entonan cantos gregorianos y otras melodías sacras. Eramos siete varones, que cantamos todos los salmos y cánticos de las Vísperas. En esta ocasión, el Cardenal habló de la necesidad de evangelizar, e hizo referencia al próximo Encuentro Mundial de Jóvenes con el Santo Padre, a realizarse en Colonia el año 2005. Recalcó sobre manera que lo que los jóvenes iban a querer ver no era solamente un evento bien organizado (lo cual es característico de los alemanes), sino el testimonio de fe que se les pudiera brindar. Y eso es algo que necesita ser resaltado en estas tierras. Pues Cristo las sigue recorriendo, impregnando los momentos festivos del año, ante la indiferencia de muchos que se consideran postcristianos, es decir, no personas que están en contra del cristianismo, sino que han dejado el cristianismo atrás, como rezago de un pasado que debe ser olvidado y superado.

________________________________________

Como se ha podido notar, está crónica contiene algunas recomendaciones dirigidas a miembros del Movimiento de Vida Cristiana, al cual pertenecían varios de mis lectores. Ha pasado mucho tiempo y representantes de este movimiento eclesial que forma parte de la Familia Sodálite han decidido, a partir del año pasado, hacer acto de presencia institucional en Alemania con la ayuda del P. Sebastian Hannig, un joven sacerdote de la arquidiócesis de Colonia, al cual le fue ofrecido en alguna ocasión —cuando todavía era seminarista— integrarse al Sodalicio de Vida Cristiana —e incluso pasó varios meses en una casa de formación en San Bartolo—, pero finalmente decidió rechazar la oferta y ser ordenado presbítero diocesano en Colonia. Sería interesante saber cuáles fueron las razones que motivaron su decisión de no ser sodálite.

Mis breves recomendaciones siguen siendo válidas y pueden ser consideradas como una contribución para que el Movimiento de Vida Cristiana, que ofrece un estilo de vida cristiano válido dentro del sano pluralismo que caracteriza al Pueblo de Dios, comience con buen pie en estas tierras germanas, sin caer en el error de confundir proselitismo con apostolado. Le deseo buena suerte.

________________________________________

La escasa información disponible sobre la presencia del Movimiento de Vida Cristiana en Alemania se puede consultar en una página web que está en construcción (en alemán):
http://www.mvc-deutschland.de/index.html

Un pensamiento en “CRISTO EN WUPPERTAL

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s