MONS. BAMBARÉN Y LOS MARICONES

Mons. Luis Bambarén, obispo emérito de Chimbote, y el congresista homosexual Carlos Bruce

Mons. Luis Bambarén, obispo emérito de Chimbote, y el congresista homosexual Carlos Bruce

No obstante que admiro a Mons. Bambarén por haber hablado claro y haber puesto los puntos sobre las íes cuando era necesario, sin temor de llevarle la contra a Mons Cipriani, sobre todo en el asunto aún pendiente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, no puedo compartir su opinión personal de que la palabra peruana correcta para designar a un gay es “maricón”, término vulgar y ofensivo que se le aplica también despectivamente a cobardes y afeminados.

El problema no son los “maricones”, que aspiran a un trato normal e igualitario tanto en la sociedad peruana como en la Iglesia. Y que prefieren ser designados con el término más objetivo de “homosexuales”. El problema está en el concepto de sexualidad que todavía se maneja en muchos ámbitos cristianos, contemplando esta dimensión del ser humano como una realidad incómoda, que sólo encuentra su justificación en la reproducción de la especie. En ese sentido, la atracción sexual entre personas del mismo sexo aparece como una aberración.

Sin embargo, el erotismo que desprende el bíblico Cantar de los Cantares no menciona ni matrimonio ni hijos, y se regocija en la pura belleza tanto física como espiritual de los amantes, que buscan entregarse y poseerse mutuamente.

No logro entender la atracción entre iguales llamada homosexualidad, por la misma razón de que yo soy heterosexual. Pero dado que «su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado», como admite la Iglesia, prefiero abstenerme de juzgar a quienes he de considerar antes que nada como seres humanos con todo el derecho a amar y a ser respetados. Y a no ser objeto de discriminación ni de “mariconadas”.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 18 de marzo de 2015)

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Las palabras exactas de Mons. Bambarén el 9 de marzo, en declaraciones a Radio Programas del Perú respecto al proyecto de Unión Civil entre personas del mismo sexo promovido por el congresista Carlos Bruce, fueron las siguientes (ver http://www.rpp.com.pe/luis-bambaren-carlos-bruce-noticia_776377.html):

«El congresista Bruce está haciendo un papelón con todo eso, apareciendo —perdón la palabra— como un maricón en medio de todo. Porque él mismo ha dicho que es homosexual, es gay. “Gay” no es palabra peruana; la palabra peruana es “maricón”.»

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En sus lineamientos básicos, la doctrina sobre la sexualidad que enseña actualmente la Iglesia es correcta y conforme con la dignidad humana. Así la resume el Catecismo de la Iglesia Católica:

2332 La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.

2333 Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos.

2334 «Creando al hombre “varón y mujer”, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer» (FC 22; cf GS 49, 2). “El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal” (MD 6).

Sin embargo, hay todavía temas puntuales que deben ser profundizados e incluso replanteados.

Algunos católicos interpretan la comunión de personas y la fecundidad inherentes a la sexualidad propiamente humana como que estos fines deben estar presentes en cada uno de los actos sexuales que realiza la pareja. La experiencia muestra, sin embargo, que la unión amorosa —junto con la alegría y el placer que ella conlleva— es siempre buscada por aquellos que se aman íntimamente, pero no la fecundidad, que viene a ser un fin de la vida conyugal en su totalidad, siempre que no haya algún obstáculo que lo impida (como, por ejemplo, la esterilidad de uno de los cónyuges). A fin de salvaguardar este problema, hay quienes han acuñado la famosa frase de que todo acto sexual debe estar “abierto a la vida”. ¿Pero cómo puede estar abierto a la vida un acto donde los esposos, por razones legítimas, no desean engendrar un hijo y evitan la concepción recurriendo a métodos naturales efectivos admitidos por la Iglesia, o la esposa ya no se encuentra en condiciones de concebir debido a una enfermedad, a una operación o a su avanzada edad? ¿Deja por eso de ser bueno y legítimo el acto sexual?

Un acto sexual cuyo fin sea únicamente la reproducción puede ser inmoral en grado sumo, como el caso de los soldados alemanes que fueron enviados por la dictadura hitleriana a una Noruega ocupada con la misión de fecundar a mujeres consideradas de raza aria a fin de engendrar hijos. En cambio, la unión sexual que es producto de una entrega amorosa y comprometida no es vista como algo reprobable, aunque la fecundidad tendiente a la reproducción de la especie esté ausente en ese acto concreto. A fin de cuentas, sólo el amor justifica la unión sexual, como nos dice el sentido común, sin negar por ello que una fecundidad razonable también forma parte de la vida amorosa de la pareja en el tiempo, aunque no tenga por qué darse en cada acto sexual concreto.

Otro problema que veo en la moral sexual de la Iglesia es que ha sido formulada históricamente por teólogos y moralistas célibes, la mayoría de ellos eclesiásticos o religiosos. Es decir, por hombres ajenos a la experiencia de una sexualidad cotidiana tal como se vive en pareja y muchas veces ignorantes de la dinámica y los problemas concretos inherentes a la vida amorosa y sexual. No debería extrañarnos, por lo tanto, que se haya llegado a una situación como la actual, en la que una cosa es lo que enseña el Magisterio de la Iglesia y otra cosa es lo que viven los fieles comunes y corrientes en su vida amorosa.

Además, debemos tener en cuenta que la moral sexual católica se basa mucho en la Tradición y la “ley natural” —que en el fondo no es más que una interpretación filosófica formulada en la Edad Media— y muy poco en los datos bíblicos. En la enseñanza de Jesús en los Evangelios encontramos muy poco sobre sexualidad humana. Jesús condena la infidelidad, incluso de pensamiento (ver Mateo 5, 31-32), y habla sobre la unión matrimonial del hombre y la mujer (ver Mateo 19, 3-9), condenando el divorcio por cualquier motivo —salvo el caso de porneia, término griego sobre el cual hasta ahora no se han de puesto de acuerdo los teólogos y biblistas respecto a qué significa exactamente—. Pero en ninguna parte señala la fecundidad y la procreación como un deber de los esposos. Y mucho menos menciona el tema de la homosexualidad.

El modelo tradicional de familia que ciertos grupos de la Iglesia proponen —hombre y mujer con la mayor cantidad de hijos posibles— refleja el concepto burgués de los valores familiares, y está en contradicción con otros tipos de familia que encontramos en la Biblia, como por ejemplo la familia patriarcal al estilo de Abrahán, donde el hombre tenía mujer y concubinas, siendo todos los hijos considerados como legítimos. O la costumbre que existía todavía en la época de Jesús, de que si un hombre moría sin descendencia, su hermano podía fecundar a su mujer para darle un hijo al hermano muerto.

Más aún, el modelo propuesto de la Sagrada Familia presenta varios problemas que ponen en aprietos el modelo de familia burguesa. La historia de la familia de Jesús se inicia con un amago de separación por sospecha de infidelidad. Finalmente, es un ángel enviado por intervención divina el que tiene que confirmarle a José que el hijo de María no es producto de la semilla de otro hombre. José adopta entonces a Jesús como hijo suyo, y tal cual será considerado por la sociedad de entonces. Durante el resto su vida José se verá obligado a ocultar el verdadero origen de su hijo y a representar ante los demás una farsa, a fin de salvaguardar la buena reputación y la vida de la madre y garantizarle un hogar al hijo.

Por otra parte, tal como nos lo han transmitido la Tradición, el de María y José fue un matrimonio donde no hubo intimidad carnal. Es decir, en ellos ni siquiera se cumplen las palabras del Génesis, repetidas luego por Jesús: «Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Génesis 2, 24; ver Mateo 19,5). Según la legislación actual de la Iglesia, este matrimonio hubiera podido ser disuelto a petición de una de las partes por una causa justa. Los cánones correspondientes del Código de Derecho Canónico son bastante claros:

1061 § 1. El matrimonio válido entre bautizados se llama sólo rato, si no ha sido consumado; rato y consumado, si los cónyuges han realizado de modo humano el acto conyugal apto de por sí para engendrar la prole, al que el matrimonio se ordena por su misma naturaleza y mediante el cual los cónyuges se hacen una sola carne.

1141 El matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa fuera de la muerte.

1142 El matrimonio no consumado entre bautizados, o entre parte bautizada y parte no bautizada, puede ser disuelto con causa justa por el Romano Pontífice, a petición de ambas partes o de una de ellas, aunque la otra se oponga.

En la Sagrada Familia hubo un solo hijo carnal de la madre y adoptivo del padre. La familia de Nazaret no fue numerosa, ni estuvo orientada a la procreación. Al contrario, tal como nos lo transmite la Iglesia, estuvo cerrada a ella. José y María habrían vivido en abstinencia sexual absoluta, dedicando su vida al cuidado de Jesús. Además, a diferencia de muchas familias burguesas actuales, los miembros de esta familia habrían vivido durante mucho tiempo en calidad de refugiados en Egipto, para luego desarrollar su vida en el hogar de Nazaret en condiciones de pobreza.

Por otra parte, históricamente no se sabe casi nada sobre los detalles de la vida conyugal y hogareña de la familia de Nazaret, por lo cual difícilmente podría ser presentada como un modelo válido. En realidad, la Sagrada Familia ha sido tratada como un comodín sin muchos contenidos propios y ha sido instrumentalizada por ciertos representantes de la Iglesia para proponer valores familiares —históricamente condicionados— que ellos consideraran vigentes, en la actualidad los valores de la familia tradicional burguesa. Y a decir verdad, no vemos cómo se puedan compaginar estos valores con la realidad de una familia pobre, no numerosa, donde no hay vida sexual activa y donde el hijo ni siquiera ha sido engendrado por ambos cónyuges, sino sólo por la madre fuera de la relación marital, sin negar el hecho de que esto sea por intervención divina.

Más adelante veremos a Jesús relativizar los lazos sanguíneos y proponer nuevos lazos familiares sobre la base del seguimiento de la voluntad de Dios, que no es otra que el amor a Él y el amor entre los seres humanos.

«Entre tanto, llegaron sus hermanos y su madre y, quedándose afuera, enviaron a llamarlo.
Entonces la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo:
—Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan.
Él les respondió diciendo:
—¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?
Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo:
—Aquí están mi madre y mis hermanos, porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.» (Marcos 3, 31-35)

Si bien Jesús habló de la unión matrimonial de hombre y mujer, nunca propuso un modelo de familia. Simplemente nos dio el mandamiento supremo que debe regir las relaciones humanas, incluidas las familiares, sea cual sea la modalidad que éstas adopten: «Éste es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado» (Juan 15,12)

Ante todo esto, me pregunto cuál habría sido la actitud de Jesús hacia las personas homosexuales, en caso de vivir hoy. ¿Habría tenido la actitud despectiva y discriminatoria que encontramos en varios círculos cristianos? Creo más bien que habría compartido las palabras del Papa Francisco: «Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?»

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La homofobia existente en la sociedad peruana ha sido abordada en toda su crudeza por algunos cineastas peruanos en filmes que vale la pena revisar:

  • Episodio “Los amigos” (Francisco J. Lombardi), en la película Cuentos inmorales (1978)
  • No se lo digas a nadie (Francisco J. Lombardi, 1998)
  • El pecado (Palito Ortega Matute, 2006)
  • Contracorriente (Javier Fuentes-León, 2009)

16 pensamientos en “MONS. BAMBARÉN Y LOS MARICONES

  1. We have to separate in a simple way two cases: those who were born homosexuals from those whe were made homosexuals by abuse, pedophilia, domestic violence against children. For the latter we have to follow and meditate the words of Jesus; “it would be better for them to tie a stone in the neck and jump into the water” . We cannot mix both circumstances in the same moral criterium. Many Thanks, jose

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  2. Puntos interesantes los que tomas. En primer lugar, estoy totalmente de acuerdo con que no es una necesidad la fecundidad en el matrimonio, tampoco el acto sexual. Biológicamente hay personas impedidas, la exigencia es inconcebible. Por otro lado, en torno a la familia. Concuerdo, es un ideal vano que se nos plantea como la “familia súperabierta a la vida”, ¿por qué? ¿acaso soy menos coherente por elegir tener un solo hijo o un par? No quiero ver a mi esposa “obligada” a procrear para responder a las exigencias de una comunidad. Disiento en torno a que la Sagrada Familia no sea paradigma de familia. Es esta familia dócil y dispuesta a aceptar el plan de Dios, pese a todo, amándose. Lo demás, en torno a su estructura y características, pasa a un segundo plano. También discrepo en torno a que Jesús relativise los vínculos de familia en la cita que propones, la mirada que tiene es sobrenatural, habla de la iglesia, no de un nuevo vínculo. Ahí fuerzas demasiado tu explicación.
    Finalmente, no creo que Jesús discrimine y juzgue a los homosexual por amar. Sería estúpido pensarlo. Pero también lo sería que legitime el acto homosexual.

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  3. Estimado Martín,

    Lo felicito por su artículo, del cual quisiera destacar algunas cosas:

    1) El uso de la palabra “maricón” por Mons. Bambarén no es neutral. Se trata de una palabra fuertemente ofensiva que fue usada con tal intención y no puedo percibirlo más que como un insulto. Pero el problema no es el uso de una palabra u otra, sino la carga significativa y axiológica del discurso. Palabras tan “correctas” como “antinatural”, “aberración”, “asqueroso”, “pervertido” tienen igual o mayor carga peyorativa que la susodicha palabra, y ofenden muchísimo.

    2) Reconoce Ud. que no entiende a la homosexualidad y que la doctrina sobre la sexualidad en la Iglesia la han formulado hombres célibes. Ambas cosas desembocan en la representación sobre la otredad, que es un asunto complejo y fundamental. En primer lugar, Ud. dice no entender la atracción homosexual, pero la respeta, y ésta es una posición admirable, pues no podemos esperar a ser como los otros (sea cual sea su diferencia: raza, género, religión, costumbres, gustos) para aceptarlos y respetarlos. Por otro lado, la comprensión de la alteridad mediante analogías forzadas, en el afán por entender, tampoco lleva a una auténtica comprensión, por ejemplo, cuando se pretende encasillar a los miembros de una pareja homosexual en los roles de “hombre” y “mujer”. Nunca es necesario ser como los demás ni entenderlos para respetarlos, sino que precisamente lo loable es aceptar y respetar lo que no se comparte, no se entiende, o que incluso se considera inmoral. Es imposible que todos seamos iguales en todo y pensemos igual, pero es esencial que reconozcamos nuestra idéntica dignidad humana y nos respetemos. Muy distinta es la posición de los teólogos célibes, que siendo más radicales que Jesús y que el mismo San Pablo, prescriben la obligatoriedad de la castidad hacia aquellos que no comprenden, ni aceptan, ni respetan, ni mucho menos valoran.

    3) La doctrina católica en torno a la sexualidad es también un tema muy importante, pues en efecto tiene, en mi opinión, cuando menos cinco ángulos a considerar: la herencia de tabúes y prejuicios antiguos, la ética objetivista teleológica, el antihedonismo radical, la hermenéutica bíblica y los juicios sobre el impacto social y las fronteras entre los público y lo privado. Al respecto sólo apunto dos opiniones: a) no pienso que sea válido presentar como modelos prescriptivos para todos a casos excepcionales o ‘sui generis’, como la abstinencia sexual absoluta y la sagrada familia, y b) es significativo el caso evangélico del centurión, pues aunque las narrativas son discrepantes, no es descabellada la interpretación que concibe al joven sanado (“páis” según Mateo, término ambiguo que significa joven o pareja) a la distancia por Jesús como pareja homosexual del centurión, lo cual no sólo no fue juzgado por Jesús sino que incluso elogió al centurión como alguien con mayor fe que cualquiera en Israel (sus Apóstoles incluidos); lo que quiero decir es que el testimonio de la Escritura sobre el tema puede y debe ser revisado.

    Concluyo retomando al punto inicial. Es respetable que la Iglesia juzgue como inmoral a la práctica homosexual (aunque yo no comparto esta idea), pero lo que no es admisible es que se designe a lo incomprendido con insultos y que se pretenda tener el derecho de juzgar a los demás.

    Saludos a todos.

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  4. El usuario “Jose A silva” o es un bot de internet que se dedica a publicar comentarios en cualquier página con visión crítica al enfoque tradicional-conservador de la iglesia o es un extraño personaje que entendiendo muy bien el idioma español del artículo escrito por M. Scheuch curiosamente se niega a usarlo para responder.

    En todo caso muestra la tradicional profunda ignorancia de creer que hay homosexuales que “fueron” heterosexuales pero que en un momento de sus vidas “se volvieron así” o “los volvieron así” siendo de esta forma su “nueva” orientación sexual una llaga producto del maltrato, una fea cicatriz no deseada y algo de lo que hay que tener lástima y pena.

    Mientras no se entienda a plenitud que la orientación sexual es innata seguiremos leyendo y escuchando este tipo de cosas.

    Interesante anotación sobre lo inusual que es la Sagrada Familia pues NO responde al modelo que tanto inculcan los conservadores religiosos y que le llaman familia “bien” constituida PAPÁ+MAMÁ+HIJOS. Efectivamente hay madre, hay hijo pero no hay papá sino padrastro. Y debe ser porque padrastro suena feo que tradicionalmente a José no se le dice así sino que se usa el eufemismo de “padre adoptivo” cuando padrastro es el término común y corriente que la gente usa para designar al esposo de la madre que no es el padre biológico de los hijos.

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  5. Martín escribe:

    la moral sexual de la Iglesia es que ha sido formulada históricamente por teólogos y moralistas célibes, la mayoría de ellos eclesiásticos o religiosos. Es decir, por hombres ajenos a la experiencia de una sexualidad cotidiana tal como se vive en pareja y muchas veces ignorantes de la dinámica y los problemas concretos inherentes a la vida amorosa y sexual.

    Ahí está el meollo del asunto, y también el considerar el placer per se como algo malo.

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  6. … lo que lleva a pensar que en todo proceso hermenéutico no se pueden ignorar el rol, ni la condición psíquica del sujeto que interpreta. En el análisis, no en el debate, esto no es un fundamento para un argumento ad hominem. En el debate se obvia el proceso, y el análisis – en cambio – ayuda a esclarecer durante el proceso, es conciente de él y trabaja con él. Esto por contraposición.

    Yo no creo que el catecismo sea infalible. Habría pasajes bíblicos que no deberían ser tomados al pié de la letra para poder fundamentar una discriminación que ya se llevaba en la cabeza antes de pensar sobre el asunto. El que juzga pretende ser juez y verdugo, ambos autodenominados.
    Lo que sabemos de la neurología es que no existe un pensamiento que inconcientemente no haya sido antes una emoción. Esto se sabe por la cronología que se realiza en el cerebro, primero se activan las áreas emocionales y luego las analíticas, luego una persona emite un juicio. Y ese juicio se da a sabiendas que nadie sabe todo, y es por lo tanto un prejuicio.

    Y si de ‘orden natural’ se tratase, habría que entender que en toda la naturaleza evolutiva se halla presente el placer y todo lo que conlleva : así nos hicieron > son factos. El placer que siente un estéril – que no sabe que lo es – es el mismo que siente un fecundo.

    En la ciencia hay aspectos que no se pueden contradecir, algunos pocos. Y la interpretación bíblica es más segura a través de estos aspectos, que a través de una persona con prejuicios. No considerar esto conlleva necesariamente a una ideología, a un pensamiento como sistema, una herramienta y arma para ejercer poder. La interpretación que ha dado la Iglesia, hasta ahora, con respecto a los hombres que se aman eróticamente entre ellos, carece de una base científica y tiene el mal hábito de debatir ad hominem contra el análisis esclarecedor que la ciencia propone. Pretende ‘establecer’ como inmoral un acto que ni sabe ni entiende, aduciendo que los ‘homosexuales’ debaten contra el catecismo, precisamente porque son ‘homosexuales’. Es absurdo porque carece de análisis.

    Siempre el fascismo por delante, matando preguntas que no han sido contestadas suficientemente. Y siempre esa rara forma de cobardía, de imponer respuestas sobre preguntas que nadie ha formulado. Ideología, pues, sin respeto al misterio.
    Cuándo aprenderemos a pensar que lo único que sabemos es que no sabemos nada, y que no podemos andar de jueces y verdugos contra quienes no están de acuerdo con nuestra autoridad autoimpuesta ?
    Si se pudiese deconstruír esto, saben que es lo que quedaría ? Probablemente quedaría lo que la Iglesia debería haber sido. Hemos convertido al Cuerpo de Cristo en un juzgado de junta militar, dispuesto a despachar al exilio, tortura o peor. Creo que hay que regresar al origen, alguien se acuerda cómo era en ese entonces ?

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  7. Cómo están?. Gracias por tomarse el tiempo y plantear sus puntos de vista, gracias también a los que lo siguen y aportan con sus comentarios.
    Cuanto comentario genera una palabra, mal dicha o mal interpretada. Hasta donde sé, en el Perú se usa mariquita, marica o maricón, dependiendo el momento y/o con quien se esté hablando, para calificar a un homosexual varón, aunque también es cierto que se usa en forma despectiva y/u ofensiva.
    Qué pensamos o decimos de los calificativos como: retrógrados, cavernarios que los homosexuales dicen de los que no están de acuerdo con lo que ellos plantean?. Qué decimos cuando un grupo de homosexuales salen a manifestar su amor en la puerta de un templo cristiano? Es manifestación de amor grupal o simplemente provocación?
    Hasta donde sé a ningún homosexual se le ha prohibido confesarse, asistir a misa, o que se le haya excomulgado por ser homosexual. El ambiente que frecuento no me da la oportunidad de ver prohibiciones de ese tipo, sino todo lo contrario.
    Quizá la sagrada familia ha sido usada como comodín, como Ud. manifiesta, aun por Ud. Porque siguiendo su lógica podemos decir que José era homosexual o por lo menos no sentía atracción por las mujeres, sabiendo que tenía una en su casa. Así como no se da detalles de la relación familiar marital, tampoco se dice que José “le saco la vuelta” a María con otra/s mujer/es, entonces puedo suponer que a José no le gustaban las mujeres
    Y si, el concepto de familia, la familia de Jesús en particular no se parece en nada al concepto de familia burguesa, me imagino que Ud. Debe saber muy bien como piensa y actúa un burgués. Los que nos valemos solo de nuestras manos y no tenemos más riqueza que la que nos da nuestro trabajo, entendemos quizá de otra manera a Jesús y su familia.
    Cuando aprendamos a pensar y sobre todo actuar sin ser juez y verdugo. Cuando aprendamos a pensar y decir que no tenemos respuestas para todo. Cuando aprendamos a ser más sencillos, claros y directos. Cuando aprendamos a respetar un orden. Cuando aprendamos a congregar antes que dividir. Cuando aprendamos a trabajar calladamente sin pretender ser los “sabiondos”. Cuando aprendamos a amar por el simple hecho de amar. Tolerancia no es amor, solamente amemos.

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    • Hola, Abraham,

      Me permito apuntar algunos comentarios a propósito de su apunte.

      No creo que haya malentendido con la palabra. Su significado original y actual es vulgar y peyorativo, no hay duda al respecto. Puede Ud. revisar a la RAE. Monseñor Bambarén usó una palabra discriminatoria, con o sin plena intención, pero lo hizo, y las palabras no son “soplo de voz” como algunos decían en la Edad Media, sino que poseen una carga significativa esencial (son signos: significantes con significado), en este caso, un insulto.

      Sí, algunos homosexuales son intolerantes y ofensivos con quienes piensan distinto, y esto es lamentable, pero creo que debe tomarse algo en cuenta (sin pretender justificar estos excesos): son reacciones. A toda acción le corresponde una reacción, especialmente cuando se trata de la violencia (en este caso verbal). Cuando se equipara la homosexualidad con la pederastía (Bertone y Reig Pla lo han declarado), o cuando se nos llama (soy homosexual) “antinaturales”, “aberraciones”, “intrínsecamente malos”, “objetivamente desordenados”, “destructores de la familia”, “promotores de la cultura de la muerte”, “asquerosos”, etc., etc., este tipo de lenguaje no puede ser percibido sino como violencia verbal y genera reacciones. Ojalá parara esta cadena de descalificaciones mutuas, pero por desgracia no hay conciencia de ello; se insiste en la objetividad e inocuidad de llamarnos de esas formas, ¿no bastaría con llamarnos pecadores, que sólo pecamos de manera distinta a los demás? (Aclaro que no considero pecado a la práctica de la homosexualidad, pero respeto el derecho de la Iglesia a considerarla de tal modo; lo que no admito es todo el resto de la colección de improperios y diatribas, pues no son sino insultos y prejuicios).

      A mí nadie me ha negado asistir a misa o intentar confesarme, pero se me ha negado la absolución por no estar dispuesto a dejar mi relación de pareja. Eso me hace un excomulgado ‘de facto’. ¿O cómo interpretaría Ud. esta situación? Y no soy de ningún modo un caso excepcional. No niego que haya otros ambientes y actitudes, pero en mi experiencia he percibido la exclusión, y la he asumido. No le quepa duda: un homosexual abiertamente practicante de su tendencia afectiva-sexual no es aceptado oficialmente para participar en la vida sacramental de la Iglesia, al igual que los divorciados vueltos a casar.

      Sobre la Sagrada Familia, no dudo que es un modelo de amor, pero no podemos negar que su condición (si nos apegamos a la Escritura y la Tradición) fue muy particular. ¿Cuántas parejas castas y con un hijo de origen sobrenatural existen? No se trata de especular cosas sobre San José (asumamos que simplemente era casto, por alguna razón; para explicarse esta castidad la Tradición ha hecho de él un anciano, lo cual no tiene fundamento alguno), sino sólo de reconocer que los modelos “normales” presentados son excepcionales: la Sagrada Familia y su condición ‘sui generis’, Santa María, Virgen y Madre, como modelo para todas las mujeres (cuando su situación es única), la castidad del Señor Jesucristo o San Pablo para todos, salvo el matrimonio sacramental y con fines reproductivos (cuando ellos jamás afirmaron tal cosa), etc. Ése es, en mi opinión, el sentido fundamental de las reflexiones de Martín.

      Por familia burguesa se entiende a un modelo de familia útil para los intereses de la burguesía y que, a su vez, asume los valores burgueses. Es herencia del siglo XIX, sobre todo del contexto victoriano. Sería extenso explicar aquí sus rasgos, sólo apunto algunos (a reserva de que Martín, Gerundio o alguien más puede dejar una explicación mucho más precisa que la mía): es núcleo esencial de socialización y de asimilación de patrones básicos para el funcionamiento de la sociedad (por ejemplo, el respeto a la autoridad, el valor del trabajo, la legitimidad de la propiedad privada, el sentido de pertenencia, etc.); debe ser también respaldo ante el desempleo y la marginación social, tan comunes en el liberalismo (la solidaridad familiar es esencial para mitigar estos problemas, sobre todo antes y después de los Estados de bienestar); debe ser nuclear y compacta, y debe reproducirse lo más posible (pues una abundante mano de obra es esencial para el sistema), etc. Así pues, no se trata de cuestionar a la familia, sino a la pretensión de que tiene un modelo único e intemporal, pues en realidad su modelo “tradicional” está históricamente determinado por circunstancias muy concretas.

      Coincido plenamente con sus últimos comentarios. Ojalá todos aprendamos a amar más, a respetar más, a unir más, a ser más humildes y a ser signos palpables del amor de Dios, en vez de juzgar, rechazar, etiquetar y empecinarnos en poseer el monopolio de la verdad (el mismo Papa ha advertido de los graves peligros de pretender poseer todas las respuestas). Ojalá así sea por el bien todos.

      Saludos cordiales.

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    • Perdón por intervenir de nuevo, pero no había prestado suficiente atención a su última frase. ¿A qué se refiere con que “tolerancia no es amor”? ¿No cree que éste implica necesariamente a aquélla? ¿No dice San Pablo que el amor “es paciente”, “no se irrita” y “todo lo soporta” (1 Corintios 13, 4-7)? Para mí estas características son equiparables a la tolerancia. Yo pienso que sin tolerancia no hay amor, aunque esa tolerancia no puede ser absoluta.

      Saludos de nuevo.

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  8. Hola Merodak,

    Personalmente no uso la palabra marica o maricón, menos gay para definir a una persona que siente atracción física (puedo decir sexual?)por los de su mismo género. No hago categorías ni distinciones. Simplemente, para mi, son seres humanos como cualquier otro y los acepto tal cual son. Y para que me entienda mejor, le cuento que algunos de los amigos de mis hijos son homosexuales, comparten con mis hijos fuera y dentro de la casa. Y como a cualquier amigo de mis hijos les repito la misma letanía, “de la puerta de mi casa para adentro son mis hijos y mi responsabilidad”. Viéndolo así, por momentos tengo “hijos” homosexuales.
    El problema de las definiciones y/o calificativos, considero, es cuando se generaliza una acción al común, me explico y se lo digo no desde el conocimiento de lecturas, sino, de hechos cercanos. Mi cuñado cuando era niño tuvo una experiencia desagradable con un homosexual adulto, sin embargo por ese hecho no puedo generalizar y decir que todos los homosexuales tienes ese comportamiento.
    Igualmente existen heterosexuales que causan daños a menores, tampoco podemos concluir que los heterosexuales son todos así. Eso corresponde a otro tipo de desorden.
    Como Ud. dice, a toda acción le corresponde una reacción, principio básico de la física que se aplica también a otras circunstancias. Por lo mismo no sabemos que estaba pasando por la cabeza de Mons. Bambarén en esos momentos o días, no es mi intención justificar o disculpar tal acción. Pero, si yo o Ud. en algunos momentos hemos actuado de forma incoherente, arrastrados por situaciones que no hemos podido controlar, también Mons. Bambarén puede caer en incoherencias.
    Algunos grupos de homosexuales, organizado políticamente (es lo que percibo), se han propuesto ridiculizar a la Iglesia, se leen mensajes como por ejemplo “ Iglesia católica imbecilidad ilustrada”, algunas personas vestidas de monjas o apóstoles y demás. Supongo que ninguno de ellos es católico. Como también es cierto lo que Ud. manifiesta sobre algunas “autoridades” de la Iglesia usando términos despectivos, que no parece lenguaje católico. Me imagino que tantos unos como otros se dejan arrastrar pasionalmente por reivindicar sus posiciones.
    Es una vergüenza a su vez, por ejemplo, que en España encontraron a un cura con 21 mil archivos de pedofilia, para luego de ser detenido, el cura, salga en libertad condicional por orden de un juez, como este caso o peores existen y no decimos gran cosa, en la mayoría de los casos nos quedamos callados. Quisiera escuchar alguna vez algún arrebato de ira de algún otro cura maldiciendo y gritando improperios contra estos malos sa-cerdotes (con perdón de los chanchitos que nada hicieron para tamaña comparación)
    Al respecto de su excomulgación “de facto”, respeto el derecho de la Iglesia a tener sus preceptos y regulaciones. Tanto Ud. como yo sabemos que es lo que hay, no podemos pretender cambiar las cosas para que se nos acomode, además que no tenemos el poder para hacerlo. Ya la Iglesia en su momento si lo considera necesario hará los ajustes que tenga que hacer. Dejemos que el Espíritu de Dios ilumine a cada quien para que podamos seguir avanzando y enriqueciéndonos como iglesia.
    Hago mías sus palabras sobre la Sagrada Familia, “condición sui generis”. Dentro de nuestra creencia es una familia única en la historia, de tal manera mal haríamos en compararla con cualquier otra, pues no hay puntos de comparación, salvo las condiciones humanas de José y María, pero en el momento de tener en su vientre al Dios mismo, en el caso de María, se vuelve excepcional y diferente, que más experiencia humana le faltaría vivir a María, particularmente no puedo ni me atrevo a especular, si ya ella tuvo en su ser, alimentando en su vientre, protegiendo, haciendo carne, para luego parir al mismo Dios por ende a la humanidad entera. Que más la faltó experimentar a María? Caso similar le pasa a José, aunque no de la misma magnitud, tener el privilegio de educar, educar?, criar , ver crecer, ser responsable del mismo Dios, no es cosa de todos los días, la plenitud de su conciencia de amor está más allá de cualquier idea que podamos tener y lejos muy lejos de cualquier comparación. Son los únicos seres humanos que se han comportado como padres e hijos del Dios mismo. Es como lo veo.
    Los valores burgueses que a su vez fueron adquiridos de los valores feudales, que a su vez de los patriarcales, no difieren en mucho en cuanto al concepto de familia, se han ido “refinando” en el tiempo. La burguesía como clase social responde a una necesidad histórica, los ayer revolucionarios hoy son los conservadores, y seguirá sucediendo.
    El burgués que vive como tal y los que no lo son pero viven en un estado burgués según logro entenderle, difieren mucho en vida y práctica. Uno de los aspectos para combatir, según el pensamiento marxista, a la burguesía es detonando la familia, creando el amor libre, relaciones sin ataduras ni compromisos, hijos (si los hay) criados por el estado socialista, sin religión, etc. Viendo al hombre como el burgués y a la mujer como el proletario creando ahí la lucha de clases. Esto da para mucho comentario, trato de ser lo más concreto posible.
    Los que hemos crecido en medio de la pobreza, sabemos que el pobre crea por necesidad estados colectivos, sin tener el mas mínimo conocimiento de política social. Que la solidaridad si bien no se nace con ella es una de las primeras cosas que se aprende, así como el respeto por los demás. También se aprende a ser contestatario, pero no por eso dejamos a los hijos y perdemos el horizonte de familia aunque se nos diga que tenemos el tipo de familia burguesa.
    A nadie se le obliga casarse, ni tener prole, son decisiones que se toman, aunque muchas veces a la ligera.
    Pero como puede ser burgués el nada tiene?. Los que crecimos con el amor humilde de los padres, abuelos y vecinos, reconocemos a un Dios vivo siempre.
    Tiene mucha razón cuando indica que el que ama tolera, pues como dice Ud. una implica la otra, pero no necesariamente el que tolera lo hace porque ama.

    Se me cuida

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    • Estimado Abraham,

      Le agradezco muchísimo la atención a mis comentarios, y sobre todo su amable, clara, puntual, conciliadora y respetuosa respuesta. No tengo nada qué agregar, pues respeto o coincido con la mayoría de sus observaciones. Aprecio mucho el diálogo que hemos tenido y le envío un cordial saludos y bendiciones.

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  9. Hola Merodak,

    Las gracias también para Ud. así como a quien se preocupa por estos temas, por hacernos recordar cada vez, que hay más de lo que “normalmente” vemos.
    Hermano seguiremos en contacto si Dios y la voluntad lo permiten.
    Cuídese y que Dios lo siga llenado de bendiciones

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    • Hola Abraham,

      Existe un punto que quisiera aclarar, y es que las personas homosexuales no se “defienden con argumentos”, como que si se tratase de una discusión puramente intelectual, sino que argumentan desde su sexualidad misma, con un criterio de vivencia y necesidad que la Iglesia – hasta ahora – no quiere reconocer, a pesar de carecer argumentos científicos ni de asumir una interpretación bíblica rigurosa con contexto e implicancia científica, es decir dejandose iluminar a través (y no ‘desde’) el cerebro. No se puede delimitar una discusión entre contenidos mentales ya que el estatus de discusión es diferente. Ser homosexual no es pertenecer a un partido político, sino que es ‘ser así sin la posibilidad de ser de otra forma’. Póngase por favor en el caso de que el grupo humano (muchos homosexuales allí) en el que Ud. vive, trate de obligarlo a ser homosexual, cuando Ud. es heterosexual. Ud no argumentaría ‘desde sus ideas’, el criterio sería otro.

      Por otra parte, gente irrespetuosa y/o enferma hay en todas las sexualidades. Aquí hay que considerar que la pedofilia se entiende ‘oficialmente’, tanto como ‘no oficialmente’ como una enfermedad, en tanto que la homosexualidad no tiene nada de patológico (los ‘arraigados’ de los que habla el catecismo). Este área le corresponde a la psicología diferencial. > La postura de la Iglesia tampoco es la de entender a un homosexual como un enfermo. Para nada.

      Aparte : “La burguesía como clase social responde a una necesidad histórica”.
      – Todo lo que sucede en la historia se puede entender como ‘necesidad’, de una forma muy abstracta y generalizante. Y aún así esa etapa ya fué hace rato. La burguesía no es necesaria. La burguesía lleva a las personas y familias a través del tiempo en un tren de engaños, dejando que las personas crean en una serie de ‘valores’ que carecen de objeto y que finalmente se utilizan como pretexto semiinconciente para deformar a la sociedad, para otorgarse derechos que nadie les ha dado pero que basan su último fundamento en los monopolios de poder estatales. Valores que no lo son y que se basan en la violencia.
      Argumentos que no tienen al menos una fisura donde el cariño humano pueda brotar. Pero cuando a veces veo una flor que crece entre dos baldosas de cemento, me vuelvo más optimista. Creo en el futuro, que alguna vez será posible ver florecer a la gente que me rodea, pero es difícil …

      Aparte : “Uno de los aspectos para combatir, según el pensamiento marxista, a la burguesía es detonando la familia, creando el amor libre, relaciones sin ataduras ni compromisos, hijos (si los hay) criados por el estado socialista, sin religión, etc.”
      – De dónde ha sacado esto ? En mi entorno hay comuistas creyentes (distintas religiones), socialistas ‘de familia’ (son los que más abundan) y cualquieeeerrr cantidad de capitalistas ‘supraliberales’, por no decir ‘libertinos’.

      Aparte : eso de la ‘solidaridad’ es muy relativo, según el grado de empatía (algo con lo que algunos nacen – sensibilidad social, que le dicen – o se hacen), y tomando en cuenta las patologías disociativas en las que la empatía se destruye a partir de los 5 años de edad ; me atrevería a decir que hay quienes entienden esto de la solidaridad como una ‘convicción’, mientras que otros la llevan como una ‘necesidad’.
      Los ‘convencidos’ tienden al fascismo de izquierda, los empáticos no necesitan de ‘ideas’. Hay diferencias. Esta dualidad se da igualmente entre la gente de derecha : los ‘caritativos cómodos’, y los capitalistas achorados que creen que tienen el derecho a poseerlo todo y ni siquiera saben como limpiarse el culo (disculpen el yugoslavo) en materia moral, ni qué decir de reflexiones éticas. Contra ellos la Iglesia también ha escrito muchísimo, con y sin Teología de la Liberación.

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  10. Hola Gerundio,

    Gracias por sus comentarios, desde mi punto de vista, toda persona argumenta desde su experiencia, estamos de acuerdo en esto, no pienso que los homosexuales argumenten solo intelectualmente, aunque si es un proceso que se da y bien lo anota Ud.
    La falta de entendimiento muchas veces nos asusta en las respuestas y buscamos la comodidad y/o la respuesta fácil.
    La ciencia sr. Muchas veces (o siempre) da respuestas muy racionales, tratando de demostrar los hechos según la corriente científica que se quiera sostener.
    No ha sido mi intención decir que los homosexuales pertenecen a un partido político determinado, si Ud. me entendió así, discúlpeme , no fue esa la intención, sino que algunos homosexuales se agrupan y funcionan como tal, y están en su derecho, pienso, de hacerlo. Tan igual como los heterosexuales se agrupan y actúan. Pueden tener o no participación en la política social, o simplemente organizarse para algún tipo de fin.
    Jamás he pretendido obligar o insinuar a alguien que cambie su orientación sexual, como tampoco que cambie sus ideas o puntos de vista, acepto a las personas como son, no como quisiera que sean. Ni siquiera cuando he trabajado en las parroquias he obligado a alguien a asistir a misa aunque este fuera un “requisito” y créame que los resultados siempre han sido favorables.
    No soy quien para hablar en nombre de la Iglesia, considero que ella hará lo necesario cuando así lo crea conveniente, no por eso debemos dejar que las cosas lleguen solas, sino trabajar cotidianamente buscando luz donde hay oscuridad.
    Comparto con Ud. sobre el punto que, irrespetuosos hay en todo grupo humano, no es exclusivo de un género o preferencia sexual, clase social o religión o lo que sea.
    No soy psicólogo, así que no puedo determinar con claridad sobre esos criterios, pero sí puedo decir que el encubrimiento, el callar y el mentir, por parte de algunos, es generador de un cáncer espiritual.
    Si sr. la etapa del surgimiento de la burguesía fue hace mucho, y si, todo lo que sucede en la historia es por una necesidad. La aparición de la burguesía como clase social se inicia en el medioevo y se potencia con la revolución industrial hasta nuestros días, además en mi comentario dije que los revolucionarios de ayer son los conservadores de hoy. Y seguirá siendo asi.
    Si sr es difícil ver florecer a la gente que a uno lo rodea, no desmaye en su trabajo, sea Ud. esa flor entre las baldosas que aunque la pisen o arranquen, tercamente seguirá brotando, mostrando su belleza libre, contagiando con su fragancia. Ya aparecerán más flores entre las mismas baldosas, que aun en su debilidad, pero con constancia romperán esas baldosas para convertirse en un campo fértil muy fértil.
    Sr. lo dice F. Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, , así como Marx cuando habla sobre el tema de religión como un asunto de alienación. No sé con que tipo de comunistas se topa Ud., pero los marxistas son ateos axiomáticamente. Para pretender entenderle puedo mencionar que, algunos definen a la cultura Inca como algún tipo de comunismo primitivo. El mismo Engels valora las primeras comunidades cristianas como revolucionarias hasta la aparición de Constantino, o podemos mencionar algún tipo de comunismo católico como el propuesto por Tomas Moro. Ya que estamos en este tema no quiero pasar por alto el aporte tanto de Marx y Engels sobre la valoración de la mujer, pero sobre todo a Lenin y Trotsky después de la revolución bolchevique , ya no en teoría, sino en la práctica, dándoles un rol igualitario a las mujeres.
    Nuevamente sr. no puedo darle más luces sobre temas que no manejo, no soy psicólogo, como Ud. mencionaba en algún momento, argumentamos según nuestras experiencias y vivencias, de lo que somos y sentimos. Lo que dije sobre la solidaridad es lo que vi al crecer, lo que experimenté y aprendí.
    Sr Ud. me dejo entre Pisco y Nazca, totalmente mareado, o mejor le digo entre la luna de Paita y el sol de Piura?. Ahora no se si soy un fascista de izquierda o un empático, quizá puedo ser un caritativo cómodo, pero capitalista achorao ni a balas, pues no tengo capital, solo mugre en mis bolsillos, Puedo ser un capitalista achorao solo en ideología y comportamiento?

    Cuídese hermano, que mi Dios lo bendiga siempre

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    • Gracias por la sincera respuesta. De acuerdo.
      Probablemente la confusión se deba a la mala- y sobretodo la poca actualizada imagen que hay de la izquierda en general. La izquierda ha estado muy zambullida en infinitos rollos intelectuales 😦 desde hace ya más de 100 años, en realidad mucho más. Existen los postulados de Marx, de Marx a través de Lenin, de Trotzki, la base de Engels, etc. Existen las diferentes ‘internacionales’, tanto comunistas como socialistas, existen diferentes puntos de quiebre en todo este proceso – como por ejemplo la teoría crítica desde la escuela de Frankfurt (J. Habermas sigue vivo), o la teoría del juego y sus implicancias, > existen un sinfín de teorías sociales, unas más científicas que otras.
      A lo que Ud. se refiere son a los postulados que los muy pocos miembros (y cada vez menos) del partido comunista intentan defender, que más que de a pocos ya hace mucho tiempo no es ‘defendido’ por la izquierda internacional, ya que esta ve con ojos muy críticos su propio desarrollo. Esos tiempos también están pasando.
      Hay docenas de formas de marxismo, para empezar el marxismo dogmático (Lenin) al cual Ud. se refiere, y sobretodo, el más extendido hoy, el marxismo no dogmático que entiende a Marx tan sólo como un punto de partida. Hoy en día se suele discutir más sobre posturas neomarxistas y se le resta implicancia a (todo) argumento ideológico. Lo cual no quiere decir que los miembros del partido comunista no representen una base, o un núcleo – más históricamente que en su relevancia en cuestión. Yo, personalmente creo que que toda postura dogmática finalmente se volverá inocua y se extinguirá. Pero el derecho a defenderse de todo agresor social, la forma de organizarse para lograrlo tanto como el mutuo cariño humano que es lo más importante en todo esto, es decir la solidaridad real : no perecerá nunca. En general hay diversas corrientes de pensamiento más actualizadas, que el núcleo de allá – de Perú – (yo vivo en Europa) no ve con buenos ojos. Traduciendo : que no están dispuestos a aceptar que son muy pocas personas a quienes le interesa una suerte de revolución, y que visto de esa forma tiene poco sentido no entrar en diálogo con otras estrategias que a su vez representen una más amplia paleta de valores. Si hay algo que une a la escena de la izquierda internacional hoy > es el humanismo, y visto así, esto implica el respeto a las religiones y a los creyentes. En mi caso no es sólo respeto sino que yo soy creyente y practicante. Esta es la gente que me rodea.

      Un abrazo y que Dios nos ilumine (a mí también) 😀

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  11. Hola Gerundio,
    Mire como somos, iniciamos el dialogo a partir de un punto, sobre algo que escribió el que administra este blog, acerca de la homosexualidad y estamos ahora en otra cosa. Eso es lo lindo del ser humano.

    José Carlos Mariátegui, considerado como un marxista ortodoxo, quien utilizó los lineamientos y principios marxistas para su análisis de la realidad peruana, acuñó una frase muy importante para el comportamiento, entendimiento y desarrollo de la teoría –practica, “Ni calco ni copia, sino creación histórica”.
    La Historia de la izquierda en el Perú, a partir de la creación del Partido Socialista por Mariátegui, luego de su Muerte llamado Partido Comunista Peruano, de clara influencia soviética. Hasta los 60 tuvo pocas apariciones importantes en la escena política nacional, el apra le quitaba el “protagonismo”. Luego de la revolución China y la Cubana, se genera en la izquierda peruana una serie de incisiones, con las claras tendencia marxistas-leninistas y maoístas. Un grupo minoritario salidos del pcp y el apra rebelde, así como intelectuales, tratan de colocarse al medio de estas dos.
    Hasta los 80 en el Perú no se apreciaba con buenos ojos los pensamiento filosóficos que ya circulaban por Europa, es más casi ni se mencionaba y si se hacía era con una frase despectiva, llamándolos revisionistas y otros calificativos, al igual que a la fracción del pcp-unidad aunque luego en una charla se hacían las diferencias.

    Este tipo de corrientes de pensamiento, básicamente la alemana con un eco en usa, en el Perú no se percibió ni se percibe (tengo la duda) como comunistas, a los más se les denomina(ba) como social-democracia sino me equivoco.

    Hablar de la izquierda en el Perú y el mundo es algo muy difícil de precisar en pocas palabras, bien apuntaba Ud. la paleta y gama ha crecido y hay “como en botica”

    Estamos de acuerdo sr, cuando menciona que: “el derecho a defenderse de todo agresor social, la forma de organizarse para lograrlo tanto como el mutuo cariño humano que es lo más importante en todo esto, es decir la solidaridad real”

    Para entender porque la izquierda ortodoxa califique así a la “nueva izquierda” o neo comunistas como Ud. menciona, seguimos al mismo Marx cuando dice que la pequeña burguesía por una parte se hace socialista y por otra economista. Ósea que le agradan las grandezas de la alta burguesía, pero se identifica también con los dolores del pueblo, es al mismo tiempo burgués y pueblo. Pretendiendo en su conciencia ser imparcial, de haber encontrado el punto medio.

    Sr. no se permita dejar de ser esa flor entre las baldosas, nos es muy necesario, se me cuida y que mi Dios lo siga bendiciendo.

    Abraham

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