LA SONRISA CONGELADA

Robin Williams (1951-2014)

Robin Williams (1951-2014)

Hay películas que sirven para anestesiar las conciencias y otras que sirven para estimularlas. Películas inocuas para pasar el tiempo y adormecer la inteligencia, y películas para darle sentido al tiempo, para despertar la voluntad de comprometerse con la realidad y suscitar el deseo de cambiar el mundo.

Robin Williams hizo los dos tipos de películas. El crítico Roger Ebert dijo alguna vez que era un actor talentoso del cual se espera roles adecuados pero que tenía una debilidad por los roles equivocados. Prueba de ello es la cantidad de películas mediocres que hay en su filmografía.

Icono del cine comercial, de películas complacientes destinadas a toda la familia, donde dio despliegue a su repertorio de clichés como comediante sobreactuado, también se le recuerda entrañablemente como el profesor John Keating en La sociedad de los poetas muertos (Dead Poets Society, 1989) y el doctor Sean Maguire en En busca del destino (Good Will Hunting, 1997). Entre sus roles memorables por inquietantes, aunque opacados por su aura de comediante, están sus interpretaciones como psicópata en Retratos de una obsesión (One Hour Photo, 2002) e Insomnia (2002).

Recientemente he visto una de sus últimas películas, World’s Greatest Dad (2009), una comedia independiente con una ácida crítica a los convencionalismos de la sociedad norteamericana. Me he encontrado con un Robin Williams al nivel de los grandes del cine, con una actuación contenida pero intensa, en un rol cargado de ambigüedad moral, donde la sonrisa se le congela a uno en el rostro ante situaciones bizarras que revelan que el mundo no es tan idílico como la sociedad burguesa pretende presentarlo. Como en la vida real, donde detrás de la imagen de un Williams risueño anidaba la tragedia.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 20 de agosto de 2014)

3 pensamientos en “LA SONRISA CONGELADA

  1. Excelente. Me encanto el análisis y el contrapunto de las dos realidades de RW. Me parece que la herida de su alma se abrió con un aborto del cual el no se perdonó jamás. Aceptar el perdón de Dios es la primera verdad sobre uno mismo. Gracias por el artículo.

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  2. Pero para poder recibir el perdón de Dios, lo primero que se tiene que hacer es “reconocerse pecador”, es decir, no ser mejor que el “otro”. No justificarse así tenga toda la razón del mundo. El que reconoce su pecado, es de cristiano, el que no, es un fariseo.
    Siempre me ha impactado el rey David, y ya sabemos todo lo que él hizo que estoy seguro que nadie de los que comentan, se asemejan al rey.
    Cuando Natán le reprocha lo que él había hecho, David sólo atina a reconocer SU pecado: “HE PECADO contra Yahvé”. El rey no se justifica, no se defiende como nosotros.

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  3. Será seguramente uno de esos actores que sí quizo combinar su experiencia personal con el/su arte, uno de esos de los que uno ya no se olvida nunca. Si alguien lo juzga será sólo Dios.

    En ‘Dead Poets Society’ tuvo el difícil rol de encarnar el derecho a la libertad desde el arte, fuera de los principios impuestos. A pesar de la perenne tristeza que expresaba su rostro será seguramente en esa aula, donde permanecerá en mi memoria. Que Dios lo reciba en su casa.

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