EL AZAROSO CAMINO DE LA FE DE OTTO BRUN

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Otto Brun es un sacerdote católico, nacido y educado en Suiza, que llegó al Perú a inicios de los ’70, movido por los ideales de la teología de la liberación.

Deseoso de vivir su sacerdocio al servicio de los pobres, se asentó en el sur andino y aprendió el quechua, para celebrar la misa en ese idioma y llevar el amor liberador de Jesús a los humildes de la tierra.

Un día el amor tomó rostro humano, el de su asistente Ileana, con quien se casó y tuvo tres hijas: María Cristina, Tania y Amanda. Hasta que 22 años después, Ileana muere repentinamente de un derrame cerebral, y desolado, Otto piensa en ejercer nuevamente el sacerdocio, vocación a la que nunca renunció en su corazón.

Otto cree firmemente que el celibato es un don que no debería ir unido necesariamente a la vocación sacerdotal. «Muchos me han dicho — y con razón— tú podías regresar, pero sólo sobre el cadáver de tu mujer… Es algo muy duro… Pienso que allí la Iglesia tiene muy poco del espíritu cristiano», dice con dolor.

Fue párroco de la parroquia San Francisco de Ayaviri hasta que en 2006 el recién nombrado obispo prelado de Ayaviri, Mons. Kay Martín Schmalhausen, del Sodalicio de Vida Cristiana, lo destierra a Nuestra Señora del Rosario de Crucero, una parroquia geográficamente difícil para un sacerdote de 68 años. A solicitud de los sacerdotes es trasladado a la parroquia Santa Cruz de Orurillo.

Allí lo encuentra el Grupo Chaski para recoger, en un documental que se llama como este artículo, su conmovedor testimonio de vida. Y de amor humano, profundamente humano.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 6 de agosto de 2014)

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El documental producido por el Grupo Chaski está disponible en Vimeo.

El azaroso camino de la fe de Otto Brun (2013)
Dirección: Alejandro Legaspi
Producción General: Stefan Kaspar
Producción Ejecutiva: René Weber
Cámara: Alejandro Legaspi
Sonido: Javier Portocarrero
Edición: Alejandro Legaspi y Javier Portocarrero

Información más detallada sobre el documental se puede leer aquí:
http://grupochaski.org/descargas/el-azaroso.pdf

Sobre lo ocurrido en la prelatura de Ayaviri con la llegada de Mons. Kay Martín Schmalhausen, se puede ver el informe periodístico Ayaviri: Hostias con ají en la revista Caretas (25 de enero de 2007). El artículo completo, seguido de una interesantísima postdata personal, está disponible en El Blog de X. Pikaza:
http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2007/02/19/ayaviri-hostias-con-aji

Al respecto, también es relevante lo que escribe el P. Hilario Huanca Mamani, de los Sagrados Corazones, en una carta de noviembre de 2006 que lleva el título de Nueva situación eclesial en la prelatura de Ayaviri:
http://blogs.periodistadigital.com/cartasaldirector.php/2006/11/17/nueva-situacion-eclesial-en-la-prelatura

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14 pensamientos en “EL AZAROSO CAMINO DE LA FE DE OTTO BRUN

  1. Algunos pretenden obtener la supresión de la ley del celibato para TODA la Iglesia. Estas iniciativas se relacionan con lo que se podía llamar “contestación” o corriente “antirromana” o en palabras de Von Balthasar el “complejo antirromano”. La producción literaria contra el celibato, se ha acrecentado una barbaridad, máxime cuando sorprenden a un eclesiástico pedófilo.
    Pero la “abolición del celibato” no es nueva. Ignaz Von Wessenberg (1774-1860), Vicario general de Constanza ya tenía estas ideas de abolición. Era preocupación de Wessenberg que la formación del clero estuviera abierta al “espíritu del tiempo”, hoy llamada “signos de los tiempos”.
    Wessenberg marcó durante 25 años la vida eclesiástica de Baden Wurttemberg. Mohler dirá acerca del clero de Baden: “algunos pretendían “reformar” aboliendo el celibato.
    En 1808 el párroco W.Mercy, publicaba un escrito “sobre la supresión de los monasterios”.
    En 1796 P. J. Brunner presbítero, en Tiefenbach publicó unos “pensamientos liberales sobre el matrimonio sacerdotal”. En 1803 B.M. Werkmeister (1745-1823) publicaba una “propuesta acerca de cómo se podría introducir progresivamente en la Iglesia Católica alemana el matrimonio sacerdotal”.
    En 1803 otro sacerdote, Rink, redactaba una “instrucción para el pueblo católico alemán sobre la abolición del celibato de sus sacerdotes”.
    En 1805, una obra anónima de un autodenominado “viejo teólogo” aducía argumentos de la Escritura, de la Historia de la Iglesia y, sobre todo, fundamentos relacionados SOBRE EL CARÁCTER ANTINATURAL del celibato y la necesidad del matrimonio sacerdotal frente a ala política de la corte romana.
    En 1818, B.M. Werkeister y J. Salat se pronunciaban al unísono “sobre la abolición del celibato”. Con esto, querían tirar abajo la “ley TIRANICA y ANTINATURAL del celibato”.
    En Tubinga, el presbítero F.G. Weinmann hacia 1820 la siguiente pregunta: “¿Debe subsistir el celibato del clero católico o debe ser abolido?
    Creo que con todo esto, no he faltado el respeto a nadie ni mucho menos he mencionado calificativos que hieren susceptibilidades. Y si lo he hecho involuntariamente, pido perdón.

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  2. Desde que soy adulto en la fe, me he preguntado ¿Por qué un sacerdote deja su ministerio para poder casarse? ¿Por qué no “un antes”? ¿Por qué un “después? ¿Tan débil es la “carne”?
    Considero que cuando se está “antes” enamorado para “después” casarse, uno no se casa para después separarse? Esto mismo le puede ocurrir a un sacerdote. Cuando se acepta “libremente” el celibato, él es el responsable de mantenerlo incólume, no la Iglesia ni mucho menos la jerarquía. Es por eso que el Señor nos dice: “Que tu palabra sea SI y NO”. Por ejemplo: yo que estoy casado, soy consciente de rechazar el adulterio, a pesar de las miles de tentaciones que existen en nuestras historias. Acaso no dijo el maestro: “Sin mi NADA podéis hacer”. Nadie es ni ha sido obligado para ejercer su celibato, así como nadie es ni ha sido obligado para contraer matrimonio. Lo que pasa es que no somos honestos consigo mismos, y no reconocemos nuestro pecado, llámese de orgullo, de sexualidad, de juicios, etc. Me voy a trabajar y al regreso continuo. Saludos a todos y que el Resucitado de la muerte los bendiga.

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    • “¿Por qué un sacerdote deja su ministerio para poder casarse? ”

      – Porque no tuvo elección al momento de ordenarse, porque si la hubiera tenido se hubiera casado y se hubiera ordenado.

      Mira : I Cor 7,25

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  3. Historias pasadas, más o menos como la información presentada sobre el Censo. Tienes información nueva sobre el estado de las Prelaturas de Ayaviri y Juli? Hasta el momento siguen los obispos y las amenazas realizadas ya pasaron.

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    • El tema de este artículo no es la situación de las prelaturas de Ayaviri y Juli, sino el personaje de Otto Brun tal como lo refleja el documental del Grupo Chaski. Pero no está de más recordar lo que pasó en el sur andino, pues hay gente que todavía no se ha enterado.

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      • Pues valdría la pena saber cómo les va ahora a los dos obispos. En el año 2007 la prelatura de Juli, tenía en su provincia más grande, solo el 71% de católicos, cifra muy baja para el Perú. Y tuvo una fuerte caída desde el año 1993 al año 2007 en católicos
        La manera como trabajaron los sacerdotes, agentes pastorales, religiosos en la prelatura de Juli, permitió que haya menos católicos. Bravo!!!

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      • Martín, no estoy enterado por eso pregunto. Tú tienes tus fuentes, quizás nos puedas ayudar a conocer como es la realidad. La cifra que he dado de católicos y la comparación entre el año 1993 y 2007 la saqué del Censo Poblacional del año 2007. Se ven los “estupendos” trabajos realizados en ese tiempo.

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    • Es realmente triste tener que ver cómo instituciones que reclaman una religión sin política son las primeras en hacer del mensaje cristiano un pretexto para realizar toda una secuela de actos políticos, mira los enlaces que Martin puso arriba.

      Política sodálite y política opus dei de la ‘A’ hasta la ‘Z’. En contra de la población, en contra de su cultura, en contra de los íntimos vínculos de los poblados y sus sacerdotes, relaciones que han existido desde hace décadas. Y todo para qué ? Para llevar el mensaje de Cristo ? No. *** > Pero para llevar el mensaje de opus dei y de los sodálites y escondiendo sus intereses. Lo que sí me alegra es que la prensa ultraconservadora cada vez es menos tomada en cuenta. Quién tendrá pues la culpa, de que la población en general protagonice una actitud “antiromana” ? El efecto Cipriani respeta tan poco, que hasta ha traspasado fronteras y se ha metido en este artículo, y en este thread.

      Humorístico lo de “antiromano”, a mi me basta con que sea lo que Cristo quería, y no lo que el opus dei o los sodálites quieren creer porque prefieren alucinar que con eso “están atacando a la izquierda”. He, he. Y naturalmente, como es la “cuestión de estilo” que ya todos conocemos : sin el menor respeto – ni por razones humanitarias – para con sacerdotes, con tan profunda actitud humana, en edad avanzada y con problemas de salud.

      Disculpen, pero qué asco y qué vergüenza. Menos mal que me salí de eso.

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  4. Estuve con p. Otto en una comunidad hace varios años atrás, allí donde los pobres ahí son “verdaderamente” pobres, (ojo, no todos digo, porque a veces uno cree que todos lo son solo por el hecho de estar allí y, no es así); si mal no recuerdo el lugar se llamaba Piruani o Chancarani a más de 4 mil metros o bordeando esa altura. El padre Otto celebraba como bien sabía hacerlo con afecto, usando ambas lenguas y, de pronto en plena ceremonia en el ofertorio me parece comenzó un estridente músiquilla y una doña mayor de esas que visten a la usanza muchas polleras, levanta una de ellas aspaventosamente y con mucho pudor saca un celular. ¡Aló! ¡aló! ¡aló! comenzó a decir con fuerte voz; se retiró de la asamblea al tercer aló, claro con mucho respeto a parlotear fuera del aula. ¡Oh sorpresa! para varios de los que estábamos allí, que pensábamos que estábamos entre los más pobres; quizá si, no lo sé, o quizá estábamos con gente que había ahorrado mucho. Lo que si puedo asegurarles, según me refirieron los vendedores, es que el mismo día que llegaron los celulares a esa localidad “volaron”. No todo lo que uno mira o se nos cuenta es como se ve o se nos cuenta, las cosas hay que mirarlas, para quien busca la verdad, con ojo acucioso y detenidamente para llegar al fondo y, entender que todo seguirá siendo un misterio y la Verdad aparecerá al final como llega el día sobre la noche. Es cuestión de esperar y otro tanto buscar. Un saludo a p.Otto y a todos los misioneros de esos lares.

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    • El mercado negro de celulares y etc tiene otros precios y ofrece otra accesibilidad.

      Te acuerdas de ese documental que pasaron en los 80s de las chozas en los pueblos jóvenes, mientras Perú jugaba las eliminatorias para el mundial ? > Las calles totalmente vacías, todos los peruchos ricos y pobres viendo el partido, ni un carro en las avenidas, pero : en las chozas, todititas con su antena de TV. Eso es un mercado que de las clases medias para arriba no conocen las personas.

      Pierde cuidado que son pobres. Tener un celular no es señal de poder entrar a una universidad, de tener un seguro médico, ni de tener un techo estable ni medios para tener un lugar donde, literalmente caerse muerto.

      Yo vengo de la clase media alta, pero mis amigos vivían en barrios difíciles, por la parada, en la victoria, a mi familia eso no le gustaba nada, así es que fui la ‘oveja negra’ de la family.
      Una vez me ofrecieron unos conocidos por allí, “que a mí se me veía bien, que hablaba bonito y si podía ir a comprar con tarjetas de crédito robadas y falsificar firmas”. Era un ambiente un poco criminal y la gente seguía otro tipo de “formaciones profesionales”, allí no habían abogados o médicos o etc. Allí la gente aprendía a vender drogas, aprendía la prostitución, a robar etc. Es lo que les quedaba.

      Claro que no lo hice, pero pude ver el “depósito” de cosas “compradas” con tarjetas de ese tipo. Desde cajas de whisky hasta Hi-fis de fuerte calidad. Ellos querían convencerme a toda costa para tomar parte en esas fechorías y me mostraban de todo para que aceptara, pero nada.
      Las cosas robadas con esa estrategia las vendían a huevo (muy baratas), y los primeros clientes eran los del barrio. Al ‘raya’ de turno le bajaban un billete, y – como decían por allí – allí muere el payaso. El Hi-fi que yo tenía en mi casa, en un barrio ‘bien’, era de lejos de mucho menor calidad que lo que muchos conocidos de la victoria tenían. Era un amarre. En los 80s en la parada habían ricos, pobres y miserables. Estuviste alguna vez en el bar de arriba del cerro El Pino ?

      Yo no definiría la pobreza por la capacidad de adquirir un celular o algo por el estilo, sino por la evidente carencia de objetos y servicios que son imprescindibles para vivir > salud, estudios e instrucción, techo, alimentación, higiene, transporte …y muchos etcs., son proporciones de accesibilidad que no conocemos, ni que debamos juzgar. Un celular no empaña lo visible de todos esos factos.

      Imagínate a los sodálites o a los opus dei poner una casa de formación en el cerro ? Con la pobreza reinante saldrían corriendo ellos mismos, sino los venden al peso … 😀

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  5. Pingback: SI EL CARDENAL CIPRIANI ESTUVIERA CASADO | LAS LÍNEAS TORCIDAS

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