CARTA ABIERTA A ALESSANDRO MORONI, SUPERIOR GENERAL DEL SODALICIO DE VIDA CRISTIANA

Querido Sandro:

Desde hace algún tiempo tenía la intención de dirigirme personalmente a ti, sabiendo de tu gran calidad humana, tus dotes de sentido común y, sobre todo, tu corazón generoso, cálido y acogedor, que se manifiesta en la sonrisa sin dobleces ni intenciones ocultas que aflora en tu semblante con frecuencia. Digo todo esto con sinceridad, porque ésta es la impresión que me dejaste en el trato que tuve contigo, en aquellos momentos de la vida comunitaria en que ambos coincidimos personalmente. Si bien nunca hubo un lazo estrecho de amistad, tuvimos una relación cordial y amable.

Cuando supe que en diciembre de 2012 habías sido elegido Superior General del Sodalicio, sentí una gran satisfacción. Por fin el Sodalicio estaba en buenas manos, pensé apara mis adentros. Al igual que otros que siguen con atención la historia y evolución del Sodalicio, ya sea porque éste ha formado parte importante de sus vidas y sus historias personales no pueden explicarse sin lo vivido allí, ya sea porque todavía tienen familiares y amigos en la institución así como en otras asociaciones de la Familia Sodálite, vi en tu elección la posibilidad cercana de que hubieran cambios importantes y se terminara de limpiar toda la suciedad acumulada a lo largo de los años.

Recuerdo que en el año 1985, cuando vivías en la casa de formación Nuestra Señora de Guadalupe en San Bartolo ‒yo vivía entonces en la otra casa, Nuestra Señora del Rosario‒, las olas vararon un lobo de mar muerto en estado de descomposición en una de las playas de piedras ubicadas a lo largo de la Ribera Sur del balneario. El cadáver del animal tenía un color blanco sucio con manchas azuladas y amarillentas, y despedía un olor hediondo que se sentía a varios metros de distancia. Aparentemente, hacía ya varios días que había muerto. El superior de tu comunidad creyó necesario sacar el lobo de mar de donde estaba y subirlo a la calzada para vehículos, a fin de que se lo pudiera llevar el camión de recojo de basura. Y no tuvo mejor idea que darte la orden de que fueras tú el que retirara el cadáver de donde estaba. Me consta que sentiste un asco enorme, pero aún así, cumpliste la orden sin quejarte. El cuerpo viscoso del animal muerto se te resbaló varias veces de las manos mientras intentabas arrastrarlo, por lo cual tuviste que abrazarlo y pegarlo al cuerpo, a fin de poder subirlo desde la playa a la calzada y meterlo en un tonel de fierro que allí estaba. Pudiste cumplir con tu cometido, pero el olor a podredumbre se te pegó a la piel, y no se iba con nada. Tú mismo tenías que taparte la nariz con un pañuelo, mientras que los demás miembros de la comunidad, cuando se te acercaban, sentían la hediondez que despedías y que no se te fue en varios días, por más que te refregaras con jabón o te aplicaras sustancias perfumadas.

El símil se puede aplicar ahora. Cuando asumiste la función de Superior General del Sodalicio, aceptaste cargar con el muerto, recibir una institución que tenía cierto olor a cadáver y presentaba serios problemas: un fundador que había renunciado por razones a las que se llamó “motivos de salud”; un Vicario General que había sido una de la columnas de la institución y que fue tenido por posible santo durante una década, para al fin revelarse que tenía un historial de abusos sexuales en contra de jóvenes adolescentes; además, las numerosas deserciones que han habido recientemente; las estructuras autoritarias y verticales, que condicionan fuertemente la capacidad de libre decisión de los sodálites consagrados; una formación conservadora y de orientación tradicionalista, que resulta poco apelante para las mentalidades modernas; la falta de transparencia; las actitudes combativas y agresivas que, más que favorecer la unión, generan rechazo y división; una mirada centrada sobre la institución e incapaz de ver más allá de sus propios límites; algunos manejos administrativos y económicos poco éticos; una falta de tolerancia y comprensión hacia quien no milita en las propias filas, además de otros problemas serios. Entre ellos está el de Alejandro Bermúdez y la agencia de noticias ACI Prensa, que la opinión pública vincula con razón al Sodalicio y que últimamente ha sobrepasado ciertos límites con las críticas no tan veladas que ha soltado contra Mons. Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por su apoyo a la teología del P. Gustavo Gutiérrez. En realidad esta agencia y su director parecen estar yendo a contracorriente del Papa Francisco, el cual quiere fomentar la unidad dentro de la misma Iglesia, donde hay cabida tanto para grupos liberacionistas como para grupos como el Sodalicio y el Opus Dei. ACI Prensa es conocida por manipular con frecuencia la información y ofrecer medias verdades, sobre todo a partir de titulares tendenciosos que a veces ni siquiera reflejan fielmente los contenidos de sus notas más polémicas. A esto se suma la costumbre de Bermúdez de insultar casi a diario a alguna gente que deja comentarios en su cuenta de Twitter. Si me dijeras que nada se puede hacer, aduciendo que Alejandro Bermúdez es autónomo e independiente y el Sodalicio no tiene nada que ver con ACI Prensa, estaríamos ante un caso muy peculiar y excepcional, pues en el Sodalicio que yo conocí todos los sodálites estaban sujetos a una obediencia férrea. En todo caso, si Bermúdez no quisiera entrar en vereda, quedaría el recurso último de expulsarlo de la institución por faltas graves contra la caridad y la verdad, y así el Sodalicio no tendría por qué cargar con las consecuencias de lo que el director de ACI Prensa hace por cuenta propia.

A diferencia del lobo de mar que tuviste que abrazar en aquella ocasión, el Sodalicio no está muerto y creo que cuenta con el potencial para revertir su situación. Sé que se trata de una tarea ardua. La situación es complicada, pero no insalvable.

Tenemos que los escritos de Germán Doig, quien fuera el segundo en importancia dentro de la institución a lo largo de su historia, han caído bajo la censura institucional y han sido puestos fuera de circulación, no obstante que con esos textos se formaron y nutrieron varias generaciones de sodálites. Si algún día llegaran a confirmarse las acusaciones contra Luis Fernando Figari, ¿se mandarían también sus escritos al tacho de lo inservible? ¿Qué sustento doctrinal le quedaría entonces al Sodalicio de Vida Cristiana?

Otro gran problema fue que con la caída de Germán Doig en desgracia, el Sodalicio se quedó sin un modelo concreto de ese camino de santidad que pregona. ¿Qué tan santo se puede ser en una institución donde aquél que era considerado el mejor entre todos terminó siendo un abusador de jóvenes adolescentes? Siempre he pensado que aquel que pretenda explícitamente alcanzar la santidad, probablemente nunca llegue a la meta, pues la santidad parece exigir como condición que no se la busque expresamente, que más bien haya una conciencia humilde de las propias debilidades y pecados, y se tenga una confianza serena en Jesús, aquel que acoge sin condiciones a todos los que se sientan cansados y atribulados, dejando todo en sus manos sin mayores preocupaciones.

¿Qué se ha hecho para investigar si hubo más víctimas, y asumir las responsabilidades que se tenga ante ellas? ¿Que medidas se han tomado para ver si el mismo sistema institucional y disciplinario puede haber generado las condiciones para que se den casos como los de Doig, Murguía y probablemente Daniels, si se llegan a confirmar los testimonios que lo ponen en evidencia? ¿Qué investigaciones se han puesto en marcha para determinar si han habido más casos de abusos, pues hay indicios que apuntarían a un par de personas más, además de los ya mencionados? ¿Se va a esperar pacientemente a que vuelvan a aparecer otros casos? La experiencia muestra que los incidentes de abusos sexuales en asociaciones religiosas no pueden considerarse como casos aislados, pues cuando se descubre a un responsable de este tipo de delitos, generalmente no se trata del único que ha delinquido, sino que también hay otros que han repetido un esquema similar. Ocurrió en los Legionarios de Cristo ‒el P. Maciel no es el único abusador descubierto en esta congregación‒; ocurrió en la Comunidad de las Bienaventuranzas, fundada por el francés Gérard Croissant.

Me alegra que el Papa Francisco nos esté invitando abandonar la mentalidad que considera la Iglesia como una fortaleza sitiada que tiene que luchar contra el mundo. Y creo que le haría mucho bien al Sodalicio dejar de lado esa actitud que le lleva a considerarse una milicia que continuamente se ve atacada por enemigos, tomando actitudes defensivas y ofensivas de gran agresividad, las cuales terminan por hacer daño innecesario a muchas personas, tanto dentro de las filas sodálites como fuera de ellas. Es hora de abrir las ventanas, dejar que entre aire y fresco, e invitar a la propia casa a todo aquel que forme parte del mismo Pueblo de Dios, del cual dice sentirse miembro el Papa Francisco, para que vean lo bueno que hay en la vida de las comunidades sodálites. Pues eso es “sentir con la Iglesia”, y no tanto mirar obsecuentemente hacia los jerarcas que defienden posiciones conservadoras que coincidan con las propias.

En estos momentos cuentas con gente confiable y capaz, de gran calidad humana, en posiciones importantes, como José Ambrozic y el P. Emilio Garreaud, miembros de la generación fundacional de los cuales guardo muy buenos recuerdos, Rafael Ísmodes, Miguel Salazar, Aldo Giacchetti, el P. Luis Ferroggiaro, Fernando Vidal, Carlos Angulo, el P. Jorge Olaechea, el P. Juan Mendoza y el P. Gonzalo Len, por mencionar a algunos. No sé en qué medida la inercia o la resistencia de miembros antiguos de la institución que vivieron directamente bajo la férula de Figari puedan constituir un obstáculo para que se den los cambios necesarios. No los culpo, pues las prácticas de control mental que fomentó el mismo Figari han ocasionado que muchos sodálites sigan siendo prisioneros de sí mismos y no vean más allá de sus propias narices.

Si lo ves, mándale muchos saludos a mi hermano Erwin, que no me respondió al saludo que le envié por e-mail por motivo de su cumpleaños. Con él hablé hace ya algún tiempo sobre varios de los temas que he tocado en este blog. Si bien yo ya no compartía la visión del mundo que se transmite en el Sodalicio, mucho menos su espiritualidad y disciplina, sentía el deber de comunicarle mis impresiones y mis reflexiones a algún responsable del Sodalicio que tuviera cierto peso en la institución ‒en ese entonces él era Superior Regional del Perú‒, pues siento una gran preocupación por la porción del Pueblo de Dios que es la Familia Sodálite, cuyos caminos yo recorrí durante varias décadas de mi vida. Lamentablemente, no quiso escucharme ni dialogar, mucho menos tratar de ver aquello que yo, como fruto de largas reflexiones, había visto en el Sodalicio, y por supuesto, como no quiso ver los problemas, tampoco se interesó en buscar soluciones. Este año le pedí tu dirección de e-mail para comunicarme contigo, pero no me la quiso dar, motivo por el cual te escribo ahora de manera abierta. No lo culpo, pues me consta que es una persona buena que actúa de acuerdo a principios éticos, pero también comprendo que algunos miembros del Sodalicio han sido concientizados de tal manera, que descubrir que el edificio cerrado en que han vivido no es tan firme ni estable como pensaban puede generar una crisis existencial. Cuando lo único que deberíamos preocuparnos es la Iglesia, pues sólo ella tiene prometida a la asistencia del Espíritu Santo y la existencia hasta el fin de los tiempos. En cambio, el Sodalicio es contingente y perecedero, como siempre se nos ha repetido ‒acuérdate de las lecturas que hacíamos de Vida y muerte de las órdenes religiosas de Raymond Hostie‒, y algún día pasará a la historia, como tantas congregaciones religiosas, sin que ello tenga que significar el acabose para quienes han estado vinculados a él.

En todo lo que he escrito hasta el momento he buscado ser lo más objetivo posible. Admito que en algunos detalles puedo habeme equivocado, más que nada por falta de información, no obstante que la he buscado acuciosamente con los medios de que dispongo. Creo que mucho de lo que ahora se sabe gracias a mis escritos puede incluso beneficiar al Sodalicio actual. Y no me cabe duda de que muchos sodálites se habrán enterado por primera vez de cosas relativas a su propia institución, pues el adecuado flujo interno de información no constituye precisamente una de las fortalezas del Sodalicio.

También era consciente de los riesgos que implicaba poner por escrito mis reflexiones, pues algunas mentes fanatizadas por una formación deficiente que ha habido en la Familia Sodálite podían sentirse agredidas al ver que se cuestionaban aspectos importantes de su mundillo particular. Nunca ha sido mi intención socavar a la Familia Sodálite, pues ésta tiene derecho de existencia en el Pueblo de Dios que es la Iglesia, aunque ella misma no manifieste la misma tolerancia hacia ciertos otros grupos válidos y valiosos dentro de la Iglesia. Aun así, decidí correr el riesgo y asumir las consecuencias, entre las cuales está la difamación de que he sido objeto ‒incluso me llegó un e-mail de Lima donde se me informaba que había quienes decían que yo había cometido abusos sexuales‒, los insultos y agresiones en lo personal, el ostracismo, la pérdida de amigos que no conciben una amistad sin la mediación del Sodalicio, la falta de apoyo de mis familiares, los dimes y diretes que han estado circulando en el mundillo de la chismosería limeña, y, en fin, tal vez me hayan salido más canas, y algunos años haya que restarle a la duración de mi vida debido a las preocupaciones experimentadas. Pero a la vez he descubierto a la Iglesia en toda su riqueza espiritual y variedad de carismas, donde el Sodalicio también tiene una misión que cumplir y cosas buenas que aportar a partir de su propia praxis espiritual.

Sé que no es fácil guiar una barca que ha tenido el piloto automático puesto en una determinada dirección, pero confío en tus dotes de mando y tu sentido común para llevar el navío a buen puerto. No olvides que es importante hacer un repaso de la ruta recorrida, pues quien no conoce y evalúa lo que se ha dejado atrás, difícilmente sabrá qué rumbo debe tomar.

Son sólo algunas reflexiones que quería compartir contigo de manera abierta, para que no se pierdan en el limbo y quede constancia de mis buenas intenciones. No se trata de recomendaciones que tengas que seguir ni mucho menos. Eso lo dejo a tu libre criterio. Pero no dejes que ese viejo lobo de mar siga descomponiéndose debido a sus propias contradicciones.

Espero algún día poder sentarme contigo a una mesa para departir como viejos amigos, compartiendo un vino o un café, que es lo que muchos ex-sodálites quisieran hacer con algunos amigos y conocidos que todavía siguen en la institución y que los evitan cuando se encuentran con ellos en la calle, o simplemente mantienen hacia ellos una actitud reservada y desconfiada, incluso cuando muchos de esos ex-sodálites siguen teniendo a Cristo como referencia de su vida y siguen participando de una u otra manera de la misma Iglesia. Hay muchas vocaciones y muchos caminos en la Iglesia, y algunos de ellos siguen un recorrido sinuoso, como la líneas torcidas con las que Dios escribe la historia de este mundo.

Te deseo lo mejor en la tarea que tienes que cumplir, y elevo mis oraciones para que nuestro Señor te sostenga y no permita que desfallezcas.

Un abrazo

Martin

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13 pensamientos en “CARTA ABIERTA A ALESSANDRO MORONI, SUPERIOR GENERAL DEL SODALICIO DE VIDA CRISTIANA

  1. Muy buena carta Martín. Ojalá que te responda. Sobretodo en el tema de la investigación. No creo que haya tal cosa, más bien creo que el esfuerzo es para encubrir pero me encantaría estar equivocada.

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  2. Sr. Scheuch

    Qué alegría me ha brindado en este día con esta carta, públicamente le pido disculpas por todas mis ofensas; muchos de nosotros hemos tenido las intenciones de entenderlo y de iniciar un dialogo con usted, sigue siendo nuestro hermano, lo construido , lo que ha quedado también es fruto de Dios a través suyo, sus oraciones, sus estudios incluso sus padecimientos. Que Dios lo bendiga, qué es el tiempo sino una bendición para seguir caminando. Tenga la seguridad que más de uno lo esperamos con los brazos abiertos. Ha actuado según su conciencia en su situación concreta. Confianza y Humildad, aquí un camino, renovación para la vocación y misión.

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  3. Fuí agrupado mariano y felizmente mi relación con el MVC fue corta…..pero si viera un soldalite cerca de mis hijos adolescentes, lo alejaría usando cualquier medio a mi alcance. Creo que con eso queda clara mi posición frente a ellos. Dicho eso, también creo que tienes una obsesión ya medio enfermiza con ellos….. En mi colegio han habido varios que como tú, llegaron a vivir en San Bartolo y todo eso, con todos los años que ello toma…..luego se salieron, me dicen que el pararse en el mundo fue difícil, pero la hicieron y (me dicen), ahora estan muy bien…familia, hijos, trabajo, armonia…. Todo eso…..

    Quizás no sea mi problema, pero creo que no te hace bien seguir con todo esto.

    Saludos,

    Pedro

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  4. Martin, nunca he dudado de tu esfuerzo por procurar la imparcialidad a pesar de alguna debilidad natural como ser humano, por lo cual aliento mucho lo que haces que a comparación de muchos fanaticos que han sido adoctrinados o dicho de otra manera: “lavados del cerebro”, y que por lo mismo no entienden la gravedad del asunto de lo cual me considero una victima mas, lo dificil que es enfrentar la vida cuando tienes el cerebro lavado, los traumas y consecuencias, mi historia no la he podido contar hasta ahora sino a algunos que ya no pertenecen o que se salieron del MVC o el sodalicio, por temores obviamente, que me ha costado mucho desprogramarme, ahora vivo mas libre no he dejado de creer en Dios, pero ya no como los sodalites me lo pintaron a Dios, sino como mis reflexiones y entendimiento lo concibe en la actualidad, tus post han servido mucho para sentirme mas libre y seguro de la desprogramación que he hecho de mi vida que es algo que exhorto a quienes por tapar los escandalos y la imagen nunca pensaron que alguien como tu y tus comentarios podrían ayudar, no soy el único a quien has podido ayudar eso estate seguro, y tampoco tengo nada contra los amigos que encontré dentro del sodalicio, los cuales como a ti me cerraron puertas y su amistad, hasta mi familia, que quizás si nunca me hubiera desprogramado podría estar sufriendo pero ahora entiendo que los que al final se lastiman son ellos mismos por que mi corazón ahora está mas abierto, libre y aliviado que nunca, que si alguién deja de ser tu amigo por pensar distinto quizás nunca fue tu amigo, o quizás es una victima mas de este lavado de cerebro que no los deja valorar la amistad que curiosamente fué por lo que se involucraron en el sodalicio.

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  5. Martín, creo que la gran mayoría de personas que en algún momento hemos estado vinculados al MVC o al SCV, coincidimos en lo mismo, me refiero al hecho de que quienes considerabamos amigos mientras estuvismos vinculados ahora nos dan la espalda no nos “reconocen” o sencillamente no desean mantenernos más como parte de su círculo, no me atrevo a decir que sea algo que se haya dictaminado expresamente dentro de la institución, eso no, pero si creo que es una manera de actuar que ha ido convirtiéndose en un uso común, quién lo institucionalizó? probablemente el mismo LFF al lavar los cerebros de la mayoría de sus miembros haciéndoles creer que son el “único” medio para llegar a la santidad y que quien se sale de sus filas está “perdido”, como bien expresas esta obra necesita ser reformada y para que eso suceda se requiere primero de mucha valentía, valentía para enfrentarse a un grupo de gente de mente muy pero muy cerrada que sigue al pié de la letra lo que dice su fundador y valentía para intentar al menos tocar el tema entre todos, y esa tarea dudo que alguién lo pueda hacer, normalmente en estos grupos son muy cautelosos en poner a alguien al frente, cuidan mucho que no se desvíe lo que ellos buscan, comparto tu intención de reformar esta obra que de hecho tiene mucha gente buena y bien pensante y también gente que le hace mucho daño como Alejandro Bermudes que no tiene ningún reparo en atacar a los propios católicos por el solo hecho de no pensar como él.

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    • por tal motivo, no pierdas el tiempo con esta gente, tiene la mente “obstruida” despues de tantos años de adoctrinamiento, son como la piedra y Dios, “nunca van a cambiar”

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  6. Tuve que suscribirme para poder poner “me gusta” y escribir un comentario… soy un poco torpe, no entiendo mucho estas cosas, ahora me pide que le ponga nombre a mi blog??? no quiero ningún blog… simplemente quería decirte que me gustó la carta, la encontré por casualidad no sabía que Sandro Moroni estaba de Superior General, sólo sabía que Rafael Ísmodes estaba de Regional (a quien recuerdo con mucho aprecio, entre muchos)… encontré la carta por casualidad… ya me había comentado Pedro Salinas sobre tu blog pero como no soy gran cibernauta ni mucho menos bloggero…
    Hace poco le dije a Pedro que él era “más sodálite” que ninguno jajaja con todas sus investigaciones “contra” el sodalicio (entre comillas pues la intención no es dañar a nadie) pues éstas ayudaban al sodalicio mucho más de lo que él y los mismos sodálites puedan imaginar, de alguna manera él seguía sirviendo al SCV y mucho más productiva y coherentemente que muchos de sus miembros…
    Lo mismo va para ti, un abrazo hermano.

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  7. Estimado Martin, somos de generaciones muy distintas pero comparto todo lo que dices y quizás tengo mas para agregar, solamente quería discrepar contigo cuando mencionas al padre Juan Mendoza como un ejemplo, yo lo tuve como encargado en San Bartolo previo a su ordenación y quizás en el tiempo que ustedes perdieron el vinculo se convirtió en una persona diferente, te puedo dar una lista completa de los abusos y humillaciones que lo vi realizar, no solo a mi persona sino a otros ex hermanos de formación. Pero rescato al igual que tu a varios que mencionas como Pepe Ambrozic, Carlos Angulo (mi formador en el aspirando) o Rafael Ismodes, gente ejemplar, al igual que Jose Alfredo Cabrera, Javier Rodriguez, Monseñor Kay y por supuesto “Sandro” Moroni quien fuera mi superior en Barranco durante un periodo, su elección también me despierta esperanzas de cambio en una institución como el Sodalitium a la cual también tengo muchas cosas que agradecerle a pesar de otras que preferiría borrar.

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    • Definitivamente, en el Sodalitium habia mucha gente buena. yo tuve la suerte de conocer a Martin personalmente. Yo me gradué en el Colegio San Agustin junto con Pedro Salinas y Humberto del Castillo en la época en que Luis Cappelleti estaba a cargo de la oficina de orientación del colegio. Estuve en mi primer grupo sodálite junto con Enrique Elías y el ahora monseñor Kay bajo la dirección de Jaime Baertl. Tuve como diectores espirituales al padre Eguren (cuando era solo” Guri”), Javier Len, Carlos Angulo y Emilo Garreaud. Esta gente era maravillosa hasta que llegamos a San Bartolo. Yo estuve en San Bartolo durante la epoca en que Luis Cappelleti y Emilio Garreaud eran los directores de la casa. Más que el abuso (la llamada exigencia) era la falta de preparación y la inconciencia de las consecuencias psicológicas producidas a las personas. Personalmente yo caí en una depresión muy grande durante el año en que estuve en San Bartolo. A mi me pusieron a una dieta por 3 meses de comer una papaya diaria. Bajé de peso tanto y tan rapido, que mi cuerpo se caía hacia adelante sin razón debido a la pérdida de peso en mi estomago, acabé enfermo con fiebre tifoidea y en cama por un mes.

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